¿Qué es el evangelio?
Transcripción
Bienvenida e introducción a la serie
Muy buenos días, hermanos. Dios les bendiga a todos. Bienvenida toda la iglesia. Pues vamos a tener, como ya lo dijo todo, hermanos, lo que tenía que decir de este libro, que es ¿Qué es el evangelio?. Es el libro de Greg Gilbert. No conocía... ya lo conocía, al hermano que lo escribe; ya lo vimos ahí en la imagen que hace un momentito vimos, en la presentación del libro. Y efectivamente, pues nuestro pastor Nathan estará ausente algunos domingos; seguramente se va a incorporar en este mismo estudio en alguno de estos próximos domingos, pero pues hoy estaremos dando inicio.
Es una serie corta de mensajes; son realmente pocos capítulos, ocho capítulos de este libro. Vamos a irlos abordando uno a uno con los hermanos que tenemos esta encomienda de compartir la Palabra de Dios. Y buscaremos, con el favor del Señor, también tratar de dar continuidad a lo que venía compartiendo nuestro hermano Nathan acerca de las enseñanzas del apóstol Pablo a los corintios.
Recordemos que estudiamos 1 Corintios, 2 Corintios, con estudios muy profundos realmente: con 25 domingos, hermanos, de la segunda carta a los corintios, casi pues el año completito. El 29 de octubre iniciamos el estudio de 2 Corintios. Entonces, ya estará actualizada en Spotify para que lo puedan escuchar en todo momento, desde el inicio hasta su conclusión. La semana pasada dio una síntesis de esta segunda carta a los corintios.
Los problemas de la iglesia siguen vigentes
Y bueno, todo esto sabemos que viene enseñándonos y hablando el apóstol Pablo de manera directa y específica acerca de la vida de la iglesia, ¿verdad, hermanos? Y decía nuestro pastor Nathan también que pues nos damos cuenta de que muchas de las problemáticas que existían en esa época pues continúan y continuarán vigentes en las iglesias del Señor. Entonces, no nos preocupemos demasiado, tampoco nos conformemos, sino que algo está sucediendo, como sucedía en aquellas épocas de las primeras iglesias.
Está faltando, hermanos, un claro conocimiento o discernimiento de la Palabra de Dios. Ese es el principal problema que tenemos como cristianos, como personas: la falta de un compromiso para llevar a la práctica las enseñanzas que escuchamos. Y eso lo sabemos todos, ¿verdad? O sea, sabemos, conocemos qué es lo que está correcto, qué es lo que está incorrecto, qué es lo que debemos hacer. Sin embargo, ya decía el apóstol Pablo: "¡Miserable de mí!"; miserables de nosotros, "¿quién nos sacará de este cuerpo de muerte?", ¿verdad? Porque mientras estemos aquí en esta vida, estaremos batallando constantemente con el pecado, con la lucha de nuestra carne, con todas las debilidades que tenemos y que Dios las conoce.
Pero también hoy, y me gustó mucho la reunión de esta mañana, porque precisamente fueron cantos muy evangelísticos: de la vida, obra, muerte, próximo regreso de Jesús. Todos estos cantos que ya entonamos fueron una muy buena preparación, porque precisamente vamos a hablar de qué es el evangelio. Y en las diferentes aportaciones que hacen los hermanos respecto de ese libro que ya presentaron, pues hay opiniones muy importantes de hermanos también estudiosos de la Palabra de Dios, que han escrito varias obras literarias, bíblicas, libros y recursos muy importantes, muy valiosos para nosotros.
Y es interesante el punto de vista que estos hermanos están aportando acerca de la necesidad, y pues de lo fabuloso que es este libro para la iglesia del Señor. Entonces, esto es para nosotros, hermanos. Recordemos que toda la Palabra es inspirada por Dios, y estos hermanos buscan siempre ser guiados por la Palabra de Dios. Entonces, permítanme nuevamente orar al Señor por este tiempo.
Oración
Señor Dios, gracias, Padre, gracias nuevamente por la bendición que nos das de estar juntos, Señor. Gracias porque pudimos participar haciendo memoria de Ti, Señor, a través de los símbolos que tuvimos aquí al frente, que, como nos decía nuestro hermano, nos recuerdan, Señor, el costo que tuviste que pagar en esa cruz para hoy poder tener esa esperanza viva y verdadera, Señor, la esperanza en la vida eterna que Tú has prometido, Señor, dándote la honra y la gloria que Tú mereces por los siglos, Señor. Y serás glorificado por sobre todas las cosas.
Padre, gracias por todos mis hermanos, las visitas, por todos los que hoy están aquí acompañándonos. Bendice también a nuestro hermano y pastor Nathan, en donde está también trabajando, compartiendo, Señor, los dones que Tú le has provisto, Señor. Gracias por su vida, por su familia; y también a los hermanos que hoy no están con nosotros, que Tú los guardes, Señor, dondequiera que ellos se encuentren, y que estén recordándote a Ti y dándote la gloria a Ti. Bendice este tiempo y guíame, en el nombre de Tu Hijo amado, Cristo Jesús. Amén. Amén.
El riesgo de dar por hecho el evangelio
Bien, hermanos, entonces pues los próximos domingos estaremos con este tema elemental, que todo creyente tenemos que, pues, si bien no dominar —no es la palabra dominar—, sí tener algo muy claro respecto de qué es el evangelio. Porque la gente quiere saber qué es el evangelio, por qué lo creemos y por qué lo proclamamos también.
Entonces, leía dentro de todo el prefacio y prólogo de este libro que ocurre algo muy riesgoso para los cristianos, que es que asumimos, o damos por hecho, la verdad, la efectividad y la obra del evangelio de Jesús. Cuando hablamos de la palabra evangelio, creemos que... pues quién no sabe, si somos cristianos de 20 años, de 10 años, de 5 años. "Yo ya me lo aprendí, ya sé qué hablar, qué decir". Pero realmente estamos asumiendo ya las cosas.
Si bien Dios, Jesús, ya lo ha hecho todo —Él ya hizo la obra completa, no tenemos nada que complementar—, únicamente somos instrumentos de Dios. Por tanto: "Id y predicad el evangelio a toda criatura". Es la encomienda que tenemos todos, hermanos. Ahí ninguno podremos decir: "No, pues es para los pastores, es para los diáconos, para los líderes". Por tanto, "id y predicad el evangelio a toda criatura". Es la encomienda que Jesús, la última encomienda que prácticamente dijo a Sus discípulos ahí en el monte, y fue y ascendió al cielo: "Id y predicad el evangelio del reino a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado".
La seguridad de la salvación
Entonces, tenemos esa encomienda, hermanos. Y les decía: algo muy riesgoso, en donde se expone incluso la seguridad de la salvación del creyente, si es que no ha sido salvo. Y decía el pastor Nathan: hay algunas clasificaciones acerca de cuando hablamos de la salvación. Los que son salvos y pues saben que son salvos, dan evidencia de su salvación, están confiados, seguros de su salvación. Hay quienes no son salvos y no lo saben, que ahí hay mayores riesgos. Y así, diferentes formas y mezclas de ideas, de ideologías, respecto de su propia salvación.
En este caso, podría exponerse la seguridad de la salvación del creyente al no tener plena conciencia de la claridad y efectividad del evangelio de Jesús; incluso nuestras propias vidas, asumiendo que somos salvos, como les decía, y tal vez no lo seamos. Pero no es un tema para poner temor en nosotros; simplemente empezar a hacer un recuento de la vida: cómo, desde aquel día que el Señor nos llamó, nos habló, por quien haya sido... Realmente quien hace la obra es el Señor. Y ahí es donde tenemos que estar seguros y confiados.
¿Estoy dando evidencia de mi salvación, o sigo teniendo dudas todo el tiempo? Que también es válido, hermanos; y es importante acercarse y platicarlo, y salir y terminar con esas dudas. Entonces, este mensaje que hoy les voy a compartir es más introductorio a los próximos temas y capítulos que vamos a estar abordando en los siguientes domingos.
¿Qué es el evangelio de Jesús?
¿Qué es el evangelio de Jesús? Es la gran pregunta, a la cual debemos tener una clara y contundente respuesta, hermanos. Por sencilla que parezca, tener claridad y contundencia en nuestra respuesta. No dudar hacia aquellas personas que nos lo preguntan.
No titubear, sencillamente, porque pues las buenas nuevas, el evangelio de Jesús, lo ha dado a conocer el mismo Jesús, ¿verdad? Él nos lo enseñó de primera mano. Era lo más importante que tenía que compartir a Sus apóstoles, a Sus discípulos y seguidores. Y lo hizo así, y absolutamente todo lo dio; y pues, como les digo, nos da esta encomienda tan importante a Su iglesia.
El evangelio es un término conocido a través de los siglos que debe ser y ocupar un lugar central en la fe cristiana. Ahí es donde todo inicia en nuestras vidas: a través del evangelio. Representa además el núcleo mismo de la buena nueva, la promesa de salvación y redención ofrecida por Dios a la humanidad a través del sacrificio de Su amado Hijo Jesús. Entonces, ¿qué es el evangelio? Es una pregunta reiterativa que voy a estar formulando, hermanos, porque tenemos que tener esa claridad.
Nuestra responsabilidad de conocerlo
Ahorita que decía Yus que a veces no tenemos mucho que decir, ¿no?, cuando nos pregunta la gente... pues sí, efectivamente. Yo recuerdo haber traído a muchas personas con el hermano Paco, porque yo sabía que él iba a responder mejor de lo que yo podría estar respondiendo, y los traíamos. Pero obviamente tenemos una gran responsabilidad de documentarnos. Y ahorita que tenemos tantos recursos a nuestro alcance, pues realmente no habría una excusa para decir: "Pues es que yo no sé. Es que a mí se me olvidan las cosas". Sí, puede suceder, pero bueno, Dios es el que va a estar haciendo esa obra.
El evangelio son verdades absolutas que la humanidad necesita conocer y abrazar para su esperanza de vida eterna, hermanos. Y la gente... el problema es que la gente no lo sabe. No sabe que tiene una gran necesidad de Jesús, de Cristo, en sus vidas. Entendemos que todo el mérito y toda la gloria pertenecen solo al Hijo de Dios. Por tanto, es necesario que todo el que se diga cristiano, o esté en el proceso de conocer la fe cristiana, pues continúe refrescando su conocimiento de las verdades del evangelio.
En todo momento es importante estarlo haciendo, hermanos: para entenderlo, para proclamarlo, para compartirlo, sabiendo que el evangelio traerá consigo muchos beneficios en las vidas de las personas aun después de la conversión. Y eso yo creo que lo hemos comprobado todos los que hemos conocido, aceptado a nuestro Señor, en el momento en que el Señor ha iniciado ese proceso de transformación de nuestro corazón.
Decía Nathan la semana pasada, en su último mensaje, respecto precisamente al tema del evangelio: "Una cosa es saberlo y otra cosa es vivirlo". ¿Cómo estamos dando muestra de nuestra fe en el Señor? ¿Cómo lo estamos viviendo cada día, hermanos? Es una gran responsabilidad para nosotros.
Nueve Marcas: dos premisas
Y de acuerdo a lo que el autor Greg Gilbert escribe en su libro ¿Qué es el evangelio?, debemos saber que este libro es parte de una serie muy amplia de Nueve Marcas, que tiene dos premisas básicas. La primera: la iglesia local es mucho más importante para la vida cristiana de lo que muchos cristianos pueden darse cuenta. Y es un énfasis que el pastor Nathan ha venido compartiendo a lo largo de sus mensajes: la importancia de la iglesia local, de reunirnos como iglesia.
Si algún creyente dice: "Bueno, pues yo no lo veo necesario, porque me documento, leo mucho, veo videos, etcétera", ahí está una primera falla, muy, muy importante falla. Aquí es la comunidad de la iglesia. Aquí es donde crecemos. Aquí es donde compartimos, es donde podemos leer: "¡Cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!".
Y la premisa número dos: las iglesias locales crecen en vida y vitalidad ya que organizan sus ministerios alrededor de la Palabra de Dios. Entonces, son dos cosas muy importantes, hermanos: la iglesia local a donde pertenecemos —a donde, en lo posible, debiéramos hacernos miembros para comprometernos con la iglesia, y que podamos también comprometernos con ustedes—; y también que todo gira en torno a la Palabra de Dios.
Las actividades de la iglesia
Ahorita que decían, y veíamos el video de OCC, de Operación Niño de la Navidad, pues efectivamente, hermanos, es un gozo estar allá en las montañas. Ahorita que veíamos, los que hemos estado allá, hemos tenido la bendición de estar; pues es una dicha, hermanos. En verdad sí es pesado, pero allá no se siente el cansancio. Es realmente una bendición muy grande poder estar allá en las montañas con los hermanos, compartiendo de la Palabra de Dios; que estamos atendiendo una indicación, una ordenanza de nuestro Señor.
Hemos venido haciendo las diferentes actividades a lo largo del año, desde el inicio, pues que empezamos con la salida a Río Blanco; después vienen las conferencias misioneras. ¿Y qué es lo que hacemos, hermanos? Pues también dar un reporte detallado de lo que los hermanos están haciendo en otras partes de nuestro país, en otras ciudades, en otras partes del mundo, que es compartir la Palabra de Dios a través de una iglesia local que los encomienda. Y ahí están otra vez estas dos premisas que Nueve Marcas guarda con mucho celo: la iglesia local, la obra de la iglesia local; todo gira en torno a la Palabra de Dios.
Sí. Y hace poquito, pues, nuestra escuelita bíblica de vacaciones, en donde se preparan enseñanzas específicas de la Palabra de Dios. Entonces, gracias a Dios, que nos permite realizar todas estas actividades y muchas otras actividades que a lo largo del año realizamos como iglesia.
¿Por qué Nueve Marcas?
Ahora, respecto a la serie de libros de Nueve Marcas, hermanos, ¿por qué Nueve Marcas? Yo creo que lo hemos escuchado mucho. Tenemos pues todos los libros ahí en la librería para que los vean, los lean. Cuando se hacen nuevos miembros, pues les damos uno de esos libros acerca de la membresía de la iglesia, que es uno de los temas. Y bueno, pues ¿por qué Nueve Marcas? Porque habla de los principales temas que envuelven a toda iglesia del Señor, toda iglesia de sana doctrina.
Y fíjense cómo se ha tenido que utilizar este término de "iglesia de sana doctrina" dadas las actuales circunstancias. Gamaliel es un hermano que buscaba una iglesia de sana doctrina, y muchos hermanos han llegado a esta iglesia porque dijeron: "La iglesia de la que vengo no es de sana doctrina". Y es un problema terrible. Y les hemos dicho: "Una de las principales razones por las cuales debes salir de una iglesia es porque es una iglesia de mala doctrina. No importa que te tengas que trasladar a una distancia considerable, pero busca esa iglesia donde se predique a Jesús únicamente a través de la Palabra, la Biblia", hermanos.
Entonces, Nueve Marcas se ha enfocado específicamente en elaborar materiales y recursos muy importantes, como la predicación expositiva —y de ahí se derivan muchos otros libros y otros temas—, teología bíblica, para que haya un entendimiento bíblico y claro acerca de estos temas: del evangelio, como en este caso; de la conversión; del evangelismo, que es otra área también muy importante; de la membresía de la iglesia; de la disciplina en la iglesia; del discipulado. Y también que tengamos un entendimiento bíblico del liderazgo de la iglesia. Y de ahí se derivan muchos otros, como el bautismo, como el crecimiento a través del discipulado, y muchos otros temas, hermanos.
Entonces, realmente todos estos volúmenes que maneja Nueve Marcas pues quieren hacerlo desde cerca y desde diferentes ángulos. Y algunos de estos materiales van enfocados específicamente para pastores y líderes, y otros —la gran mayoría— son para los miembros de la iglesia. Pero qué mejor, hermanos, que todos podamos leer. Todos. Realmente son libros pequeñitos. Ahí hay un libro que viene con todas las nueve marcas de una iglesia saludable, por ejemplo.
Entonces, es importante que podamos tenerlos ahí en el radar, y en la oportunidad que tengamos, pues los estemos leyendo uno a uno, y sepamos cómo debe trabajar una iglesia. Eso nos va a ayudar muchísimo a todos como iglesia para saber qué hacer, cómo reaccionar, cómo actuar ante las diferentes situaciones que se originan dentro de la propia iglesia.
Entonces, estos volúmenes tienen ese objetivo de, pues, bendecir a la iglesia del Señor; que no estemos originándonos nosotros mismos tantas problemáticas como leemos en 1 y 2 Corintios, y que se dan también en nuestra iglesia. Entonces, un deseo y oración de los autores y colaboradores de toda esta variedad de recursos, hermanos, es que todo este conocimiento que podemos tener a nuestro alcance en la propia iglesia combine una cuidadosa inspección bíblica, una cuidadosa reflexión teológica, una consideración cultural —cuándo fue escrito, cómo puede impactar hoy en nuestros días—, una aplicación como iglesia, una aplicación corporal, y un poco de exhortación individual.
Esa es la oración y el deseo de los hermanos de Nueve Marcas, que son muchos colaboradores y escritores que están día a día preparando nuevos materiales y recursos para bendecir y fortalecer a la iglesia del Señor.
Romanos: el evangelio paso a paso
Entonces, Greg Gilbert presenta uno de los mejores lugares para empezar a buscar una explicación básica del evangelio, que es la carta de Pablo a los Romanos, en los capítulos 1 al 4, y tal vez con más claridad que cualquier otro libro en la Biblia. Gilbert dice que los capítulos 1 al 4 presentan paso a paso, de una manera sistemática, el evangelio de Cristo. Y lo hemos estudiado aquí varias veces ya con el pastor Nathan. Yo creo que ya es la tercera vez que hemos estudiado Romanos desde que empezó a predicar Nathan. Fue una de las primeras cartas que él nos enseñó, hace ya más de 20 años, hermanos. Y de ahí a la fecha, pues lo ha dado dos o tres veces, seguramente.
Entonces, el capítulo uno de ese libro: ¿cómo encontramos el evangelio en la Biblia? Y dentro del prefacio decía que tal vez muchos piensen: "Qué desperdicio escribir un libro del evangelio para los cristianos". Pues sí, es algo básico, y que todos debemos manejar y tener de forma muy clara; pero él dice que no, porque hay mucha necesidad de conocer y retomar las raíces de qué es el evangelio. Y cómo encontramos el evangelio en la Biblia es el primer capítulo.
El autor comenta que en esta carta a los romanos Pablo se presenta a sí mismo y ofrece su mensaje a un grupo de cristianos que jamás él había conocido. ¿Qué es lo que sucede con nosotros? Nos encontramos a gente, o buscamos personas, personas con las que tal vez no tenemos mucho contacto, mucha comunicación; hablamos de nuestra fe y tenemos que darles claridad, así como el apóstol Pablo se esforzó, guiado por el Espíritu de Dios, a compartir de su fe. Es por eso que se percibe este estilo sistemático, de muy sencilla enseñanza, aunque es Romanos.
Pablo quería que estos cristianos conocieran acerca de su ministerio y especialmente de su mensaje. Recordemos, hermanos, que seguramente esta iglesia en Roma principalmente ya había escuchado el evangelio una o muchas otras veces. Sí; Pablo quería que supieran que las buenas nuevas que predicaba eran las mismas buenas noticias que ellos ya habían escuchado en algún momento, que no era otra enseñanza diferente. Porque en ese tiempo había muchos falsos maestros: estaban los escribas, estaban los fariseos, los saduceos y todas estas sectas que venían y tergiversaban la verdad del evangelio. Querían aumentar, querían quitar información muy valiosa, muy importante.
Y por eso Pablo, con mucho celo, se enfoca siempre y enfatiza: "Cuídense de la falsa enseñanza, cuídense de los falsos maestros". Y él quería que su mensaje fuera claro hacia los romanos, en este caso. Y un primer versículo: "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree". Romanos 1:16: es poder de Dios para salvación. Y con eso está empezando el apóstol Pablo: poder de Dios para salvación a todo el que crea, hermanos.
A Dios hay que rendirle cuentas
Entonces, ahí está esa premisa. A partir de aquí, especialmente en los primeros cuatro capítulos, que van a continuar del uno al cuatro, Pablo explica las buenas nuevas de Jesús con gran detalle. Y conforme avanza en el estudio de su mensaje, pues Pablo estructura su presentación del evangelio alrededor de algunas verdades fundamentales; verdades que aparecen una y otra vez en las enseñanzas, así como las dieron a conocer los apóstoles de Jesús. De primera mano, hermanos: recuerden que todas estas personas tuvieron ese privilegio de escuchar de primera mano, incluso del propio Jesús, que fue la gran bendición, o de los apóstoles, y ahora del apóstol Pablo.
Primero, Pablo les dice a los lectores que es a Dios, únicamente a Él, a quien se le debe rendir cuentas. Después, en sus puntos iniciales, en Romanos 1:1 al 17, comienza su presentación del evangelio declarando que la ira de Dios ha sido manifestada desde el cielo. Recordamos ese pasaje: la ira de Dios ha sido manifestada desde el cielo. Y Pablo insiste en que la humanidad no es autónoma. No nos hicimos a nosotros mismos, y por tanto no somos autodependientes ni autojustificables.
Esto es algo que incluso hoy en día, como cristianos, creemos que todavía podemos hacer: estas acciones de depender de mí mismo, justificarme yo mismo, tratar de justificar siempre mi forma errónea de conducirme, o incluso mis pecados. Dice Pablo: ¿acaso no es Dios quien creó al mundo y todo lo que hay en él? Por supuesto que sí, incluyendo a la humanidad. Y porque Él nos creó, Dios tiene el derecho de demandar nuestra adoración hacia Él.
Más adelante, en el versículo 21 de este primer capítulo de Romanos: "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido", fue oscurecido. Hermanos, esta es la acusación de Pablo a la humanidad, la principal acusación a la humanidad, y es la que sigue vigente al día de hoy. No le dimos la gloria a Dios; nos dimos la gloria a nosotros mismos. Hemos pecado al no haber honrado ni dado gracias a Dios cada día, porque es nuestra obligación hacerlo siempre así, como darle el honor, la gloria, que le pertenecen solo a Él.
Él nos hizo, hermanos, y no nosotros a nosotros mismos. Tenemos la obligación, hermanos; y eso es algo que Dios pone en nuestro corazón, porque no hay nada bueno dentro de nosotros. Todo es dado por el Espíritu de Dios, y tenemos ese gozo, necesidad, obligación —como queramos verlo— de hablar, de actuar y pensar de una manera tal que se reconozca y se acepte la autoridad de Dios sobre nosotros; que seamos gobernados por el Santo Espíritu de Dios, pues somos hechos por Él, le pertenecemos, dependemos de Él, y por tanto debemos rendirle cuentas únicamente a Él, a quien nos dio la vida.
Entonces, este es el primer punto que Pablo toca mientras explica las buenas nuevas del evangelio, del cristianismo, y es la forma en que debemos aprenderlo y compartirlo, hermanos. ¿Qué es el evangelio, entonces, hermanos, al respecto?
Volver a las raíces
Y volviendo al prólogo del libro que estaremos estudiando, D. A. Carson dice que el libro de Greg Gilbert no promete escarbar hacia algo nuevo, algún nuevo descubrimiento o significado de lo que es el evangelio, sino más bien —esto es interesante— escudriña las raíces que nunca debieron ignorarse o abandonarse acerca de qué es el evangelio. Como les decía al principio, esta es una mala práctica: de asumir las cosas, de empezar a olvidar las cosas, y de generar o crear nuestro propio discurso acerca de qué es el evangelio según cada uno de nosotros, ¿no? "Pues yo creo que es esto", cuando aquí está claramente.
Entonces, es lo que dice Carson. Dice: "Y por otro lado, este estudio sí ofrece agudizar los pensamientos de muchos cristianos que se dicen —o nos decimos— ser maduros en la fe". Y recomienda que este libro debe distribuirse entre todos los miembros de una iglesia cristiana, principalmente aquellos que buscan una explicación clara de lo que es el evangelio. Entonces, ahí está la recomendación nuevamente. Porque siempre, hermanos, habrá personas nuevas en la fe, ¿verdad, Miguel?, y más personas, familias, y más personas que tenemos la bendición, hermanos, de que Dios nos las trae aquí. Ni siquiera tenemos que irlas a buscar.
Dios los está trayendo aquí. Tenemos que tener ese amor, principalmente, para compartirles de nuestra fe con claridad, con contundencia, y que el Señor continúe haciendo la obra en sus vidas.
El centro del cristianismo
Entonces, Gilbert introduce su libro comentando que, después de todo, el evangelio de Jesús es el centro del cristianismo, o debiera serlo. Y nosotros, como cristianos, decimos que nuestra razón de ser es el evangelio por sobre todas las cosas. Está muy bien. Es donde buscamos fundamentar nuestras vidas y construir nuestras iglesias, ¿no? Si una iglesia no se está fundamentando en el evangelio de Jesús, pues no es ni siquiera iglesia. Podrá ser todo lo que podamos pensar, pero no es una iglesia cristiana.
Entonces, pues de todo esto es de lo que les hablamos a las demás personas, y es por lo que oramos por ellos también. Pensamos, y tenemos en mente tal vez desde hace muchos años, estar compartiendo la Palabra a alguien, ¿no? Y estamos orando por la persona, y estamos pidiendo que escuche y crea. Y así lo hacemos, hermanos, pero es con base en la enseñanza bíblica del evangelio de salvación.
¿Qué responderías?
Entonces, Gilbert nos cuestiona para hacernos pensar, hermanos, reflexionar acerca de estas preguntas tan interesantes e importantes, y nos dice: "¿Qué tan firme cree usted que sea el entendimiento de los cristianos acerca del contenido del evangelio?". Pues habrá mucha fluctuación allí de qué van a estar respondiendo, ¿no? "¿Cómo responderías si alguien te pregunta cuál es el mensaje que ustedes los cristianos predican una y otra vez, y por qué es tan importante?". O sea, si nos hicieran directamente estas preguntas, hermanos, ¿ya tenemos nuestras respuestas claras?
El autor dice: "Mi sospecha es que muchos cristianos responderán algo que estaría lejos de lo que la Biblia sostiene como el evangelio de Jesucristo". Fíjense lo que piensa de las iglesias, porque es la realidad. Tal vez responderían: "Bueno, el evangelio es que Dios perdona tus pecados y crees en Él". Yo creo que hemos dicho esa respuesta. O tal vez dirían: "Bueno, las buenas nuevas son que Dios te ama y tiene un maravilloso plan para tu vida". Porque también hemos dicho esa respuesta en algún momento. Incluso otros responderían todavía más desviados: "Bueno, el evangelio es que eres hijo de Dios y Él quiere que Sus hijos sean abundantemente exitosos en todos los sentidos". Ya suena como de la fe de la prosperidad, ¿no?
Pero bueno, a lo mejor se estén preguntando: "¿Y qué, no es eso?". El evangelio no es que tiene un plan para tu vida, no es que tiene las buenas nuevas de salvación... Pues de alguna manera son parte de la verdad completa, del concepto, de la respuesta completa. Algunos sabrían que es importante mencionar algo acerca de la muerte de Jesús, ¿no?
Mensajes cristocéntricos en la Cena
Hemos estado enfatizando mucho en el grupo de varones, de los que comparten aquí en la Cena del Señor —nuestro hermano Brian lo ha estado haciendo muy bien—, acerca de preparar sus mensajes para que sean cristocéntricos, que sean exclusivamente de la vida, obra, muerte, resurrección y próximo regreso de Jesús, y no tanto de mi vida personal, de cómo me fue, y de que tuve una lucha y una carga. Eso es importante, pero no para este momento. Aquí estamos hablando... tenemos una mesa aquí al frente, tenemos los elementos de la Cena del Señor, que tienen un simbolismo muy importante en nuestra fe, y por ello debemos concentrar nuestro mensaje, nuestra reflexión, específicamente en los elementos, la vida y obra de Cristo Jesús.
Entonces, el evangelio pues habla de lo mismo, hermanos: también acerca de la muerte de Jesús en la cruz, de Su resurrección. Pero la pregunta de las personas que no conocen: dicen, "Bueno, muy bien, muy amplia tu respuesta, pero ¿cómo encaja todo esto conmigo?". Es otra de las preguntas que también seguramente nos van a cuestionar, y que les vamos a responder. La idea es que al concluir este estudio, los próximos domingos, tengamos respuestas muy claras, hermanos; y de la importancia de que, al leer este libro y anticipar sus lecturas, pues podamos aquí ir complementando la información que hayamos tenido de lo que nos están compartiendo desde el púlpito.
Hambre de conocer el evangelio
Entonces, Gilbert, como ya les dije, colaborador de Nueve Marcas, comenta que, aunque no lo creamos los cristianos, el tema que genera el mayor número de comentarios en todas sus redes y medios digitales de comunicación, las respuestas más abundantes de todo lo que escriben, es el tema del evangelio. Imagínense: cuántos temas, cuántos hermanos con tanto conocimiento pueden compartir temas teológicos, escatológicos, y tantos otros temas interesantes que nos gustan, ¿no? Pero dice que el tema del evangelio es el que genera mayor número de preguntas, de cuestionamientos.
Dice: "Podemos hablar de infinidad de temas interesantes, pero si un hermano escribe un artículo y lo saca, lo publica, concerniente a lo que la Biblia enseña acerca de las buenas nuevas del evangelio, la respuesta es impresionante. Hay mucha hambre de conocer acerca del evangelio de Jesús". Sale. Entonces, ahí radican las problemáticas de las personas; las problemáticas de las personas: hay una ausencia de conocimiento claro del evangelio de Jesús. Entonces, conociendo el evangelio, las cosas vienen a tomar un rumbo diferente.
Hermanos, yo espero, hermanos, que con estas interrogantes que ya les platiqué ahorita, que les he mencionado y que señala el propio autor, pues ya esté presente esa inquietud en nosotros, esa pequeña preocupación de que tal vez yo mismo no estoy entendiendo del todo bien, o con toda claridad, el propósito específico, y tan importante, el significado del evangelio en mi propia vida. Porque primero tiene que llegar aquí: canalizarlo en nuestro corazón, entenderlo, discernirlo, retomar las raíces —como dice Carson—, escudriñar las raíces; algo que no debiéramos haber ignorado nunca, y menos hecho a un lado, de lo que es el evangelio.
Es el Espíritu quien hace la obra
Entonces, tal vez, hermanos, podemos pensar: "Pues yo siempre lo he enseñado así, lo he compartido con las personas así". Pero no se preocupen, hermanos, ni se desanimen, porque finalmente es el santo y poderoso Espíritu de Dios —y eso nos tranquiliza; no nos conformemos con eso, pero eso nos tranquiliza— quien sin duda ha hablado por nosotros cuando nos ha dado el deseo de compartir nuestra fe a otras personas, y estas personas han escuchado. Dios ha hecho Su obra, como siempre, y es el mismo Espíritu de Dios quien se encarga de ministrar el alma y el corazón necesitado de esas personas en ese preciso momento.
Hermanos, ¿por qué creemos esto? Porque estamos convencidos de esto: que el que comenzó en nosotros y en ustedes la buena obra, ¿la qué? La perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Es el Espíritu bondadoso, amoroso, de nuestro Señor; que si decimos algunas cosas erróneas, Dios se encargará de enmendar todo esto, porque estamos hablando de corazón, con un deseo de que más personas conozcan a nuestro Señor. Y ya después vendrán las correcciones; pero la obra, la semilla, el Señor ahí ya la depositó. Entonces, estemos preparados.
El hombre que siguió su GPS
Y Gilbert presenta un ejemplo muy práctico para ayudarnos a entender. A lo mejor estamos... yo no encontraba... bueno, dije: "Ya leí todo esto, pero ¿dónde está el problema entonces?". No, como cristiano, ¿dónde está el problema? Bueno, él da un ejemplo muy práctico, en el que tal vez estuviéramos ahí cayendo, en este mismo error o problema, y escribe lo siguiente, con un caso. Fíjense lo que dice.
Tras un fuerte accidente automovilístico, un hombre de California insistía en que tan solo había seguido las instrucciones de su GPS. Se dio un accidente, ¿no? Él decía: "Yo solamente seguí las instrucciones de mi GPS", cuando se dirigió hacia un camino rural y se encontró a sí mismo con su auto atorado en las vías del tren, frente a la locomotora que ya venía. El hombre sobrevivió, pero a quien no le fue muy bien fue a su auto rentado; y asumimos que a su GPS pues tampoco le fue muy bien, que fue el culpable.
Un representante de la Asociación Americana de Automóviles mostró algo de empatía con él y le dijo: "Bueno, claramente el sistema GPS le falló al conductor, pues no debió haberle dicho que ingresara en ese camino que lo llevaba a las vías del tren, y ya sin forma de poderse mover. Pero solo porque el dispositivo electrónico te diga que hagas algo que es potencialmente peligroso no significa que debes hacerlo", ¿no? Así que, ¿qué es lo que sucedió? Pues que los fabricantes del GPS dicen que tal vez el problema no está en los aparatos, en el dispositivo, los cuales están haciendo exactamente lo que deben hacer, para lo que fueron hechos, ¿verdad?
El verdadero problema está en los mapas que los aparatos tienen cargados. Pues algunos mapas disponibles tienen varios años de antigüedad, y algunas veces las direcciones que aparecen, en lugar de los mapas de planeación original, terminaron estando en otro lugar; y algunos caminos que los planeadores pensaron construir nunca se construyeron en realidad. Y algunas veces lo que se planeó que iba a ser una calle terminó siendo una vía del tren, como fue este caso. El consejo es: en el mundo de los GPS, así como en la vida, es importante que obtengas tu información de fuentes confiables. Y podemos decir: maestros confiables, iglesias confiables, emanados de la propia Palabra de Dios.
Entonces, yo recuerdo una ocasión que Nathan me platicó que iban a un evento, hermanos, y pues iban bien elegantes, iban de traje y todo, y el GPS los llevó aquí a una colonia, aquí en San Fernando, pero hasta dentro, a donde pues no se recomienda que vayan —La Coyotera se llama, por cierto, ahí ese lugar—. Y pues ahí los iba llevando, y los metió en una callecita de un solo sentido, que no había cómo darse vuelta, y ya estaban bien clavados en esa calle, y era de noche. Y era porque, como colinda con Interlomas, ellos iban a esa otra zona, pero los llevó de este lado. Pues dice... entonces, pues es un tema ahí de ubicación, tal vez.
O sea, yo creo que a todos nos ha pasado este tema del GPS: que pues ya llegué y aquí yo no veo absolutamente nada; o era otra dirección, o era un lugar que pues ahí estaba trazado, pero no era el correcto. Entonces, es importante obtener nuestra información de fuentes confiables, y de ahí la importancia de documentarnos con información que realmente va a ser confiable.
Dios es el Creador justo
El capítulo 2: Dios es el Creador justo. Dios es el Creador justo, y debemos acudir a la fuente de todo, hermanos, al principio, al Génesis. Y es interesante cómo el evangelio... nuestro hermano lo leyó hace rato, ¿no? Es una profecía acerca de cómo va a terminar Satanás, de lo que va a hacer nuestro Señor, de Génesis 3:15. Dice que en la Palabra de Dios entendemos que la historia de la creación se expande en cuanto a importancia y enfoque conforme pasan los días, los días de la creación. Primero fue la creación de la luz, luego del mar, de la tierra, de la luna y el sol, de las aves, peces, animales; después del hombre y la mujer.
Y Génesis 1:26 y 27, si quieren, vamos a leerlo. Génesis 1:26 y 27 dice: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar" —en Génesis 1:26 y 27—, "en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a Su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó".
¿Qué debemos observar en este texto de Génesis, hermanos, hablando de qué es el evangelio? Esto es un ejemplo nada más: que sin importar cualquier cosa que pensemos nosotros sobre la historia de la creación, las implicaciones de esta declaración... Dios creó el mundo, y todo era bueno. Dios nos creó a nosotros. El hecho de que la tierra surge de la mente y palabra y mano de alguien más es una idea revolucionaria en nuestros días, ¿verdad?, con todas las ideologías que hoy en día están presentes, y que existen desde hace muchos siglos incluso.
Contrario al nihilismo
Contrario al nihilismo. Fíjense que el nihilismo —yo no conocía esta palabra— predomina en el pensamiento humano, y consiste en mantener una negación de todo principio religioso, político y social. Nihilismo: que, aunque la gente no lo sabe, pues mantiene una mentalidad con estas características, negación de todo principio religioso, político y social.
Entonces, respecto a lo que Dios significa: que hizo todo el universo, y todo cuanto existe tiene un propósito, incluyendo para nosotros como seres humanos. Porque no somos resultado del azar, ni de mutaciones genéticas, ni de accidentes en el cosmos, o de intercambios de materiales, o de accidentes de cromosomas. Somos criaturas; todos somos del Señor. Y al respecto, resultamos de una idea, de un plan, de una acción de Dios mismo, lo que Él ha hecho. Y con ello conlleva dos cosas para la vida humana, que son significado y la responsabilidad que asumimos nosotros.
Por tanto, nadie de nosotros es autónomo, y entender este concepto es clave para comprender el evangelio. No podemos cuestionar a Dios. Job decía esto, ¿verdad?: "¿Acaso yo le diré al Señor por qué haces las cosas así?". Se requerirá de cierto grado de entendimiento, sí, es cierto; de voluntad, porque Dios no nos quiere robotizados, que lo que Él diga nosotros lo hagamos. Un grado, un cierto grado de entendimiento, para reconocer que las buenas nuevas del evangelio son la respuesta a las malas noticias del pecado que hay en mi vida. Y eso lo tenemos que tener muy claro, hermanos.
Y el pecado es el rechazo del hombre a los derechos y autoridad que Dios, el Creador, tiene sobre todos nosotros. Entonces, así es como funcionan las cosas. Y hay veces que hay una negación muy fuerte, ¿no?, al respecto: "¿Por qué tengo que hacer eso?". Una falta de autoridad, porque simplemente es algo que hoy en día predomina, esa falta de autoridad, en todos los sectores, todos los estratos sociales.
El evangelio no son nuestras acciones
Y por otro lado, hermanos, algo que como cristianos hay la tendencia a que hagamos es que es muy común tener una idea del mensaje del evangelio por medio de las acciones que nosotros podemos hacer: desde reunirnos aquí en este lugar, ¿no?, y no faltar. Creemos que esa ya es, pues, parte de mi forma de expresar el evangelio; como dedicarle tiempo también a la lectura de la Palabra, tener un tiempo de oración. Y todas estas acciones pues pueden considerarse como buenos hábitos, y sí son muy buenos, pero no son necesariamente el evangelio de salvación.
Son resultado que el evangelio produce en la vida del cristiano. Es una consecuencia que Dios permite en nuestras vidas. Pues el evangelio no es algo que nosotros producimos a través del cumplimiento de reglas o acciones. Ajá. Ni tampoco acciones envueltas en buenos consejos para nuestra vida. Como les decía, una vez que el Señor ha hecho esta obra de conversión en nosotros, somos muy beneficiados, muy bendecidos a lo largo de nuestra vida; pero tenemos que tener todo esto en mente.
Algo hecho a nuestro favor
El evangelio son las buenas nuevas de algo que ha sido hecho a nuestro favor. Hoy lo dijimos mucho esta mañana, con los cantos, con las oraciones: pero todo por los méritos exclusivos del Señor Jesús. El evangelio es un evento histórico que proclama la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, que vino al mundo a rescatar al hombre. ¿De qué lo iba a rescatar? De la ira venidera de Dios.
Pero la gente no sabe que Dios está en enemistad con ellos, porque atentamos contra la vida de Su Hijo amado Jesús. Y todos somos culpables de esa acción, allá en el Gólgota. Jesús se hizo hombre, vivió una vida perfecta, cumpliendo así toda la ley; acto que ninguno de nosotros, ninguna persona sobre esta tierra, podrá alcanzar nunca.
Fue clavado en una cruz romana, tomando nuestro lugar para morir por nuestros pecados, y así evitar que el hombre reciba el santo y justo juicio de Dios, sino que seamos y hayamos sido justificados. Jesús resucitó, venciendo la muerte y dejando la tumba vacía, para después ascender al cielo, de donde esperamos también Su próximo regreso. Y a Él seguiremos todos, hermanos, todos los que en vida hayamos creído y hayamos entregado nuestra vida al Señor, creyendo todas estas verdades que encontramos en la Palabra de Dios.
Formamos parte de esta historia
Entonces, la historia del evangelio pone de manifiesto nuestro origen, nuestro problema, nuestra solución, nuestro propósito y nuestra esperanza. Ahí está todo contenido, hermanos, en la historia del evangelio. Formamos parte de esta historia si conocemos nuestra condición pecaminosa y confiamos por fe en Cristo Jesús y en el perdón mediante Su gracia, descansando plenamente en que nuestra aceptación nunca ha dependido de nosotros mismos, sino de la obra de nuestro Señor únicamente.
Cuando escuchemos que Dios pone el 99% y nosotros el 1%, es una terrible mentira, hermanos, porque ahí estaremos depositando un poquito de nuestra confianza en algo que es y ha sido siempre obra absoluta de nuestro Señor. Ese plan perfecto que desde Génesis 3:15 dio a conocer fue culminado muchos siglos después, y sigue vigente hasta nuestros días. ¿Podemos ser parte de esta historia maravillosa? Claro que sí.
El mensaje del evangelio debe producir en el cristiano un anhelo de honrar a la persona y obra de Jesús, que impulse día a día nuestro corazón, hermanos, y un deseo de poder vivir en santidad; el evangelio siendo una buena noticia que, cuando es apropiadamente aceptada y recibida, y entendida, es capaz de causar gozo y paz en la persona que la cree. Y todo esto es por obra del Espíritu Santo de Dios.
Destituidos de la gloria de Dios
Entonces, hermanos, debemos estar conscientes de que hay un problema central, un problema fundamental en nuestro corazón. Romanos 3:23, todos lo conocemos seguramente, la gran mayoría. Dice: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de..." ¿dónde? Del cielo, ¿no?, ¿verdad? "Están destituidos del paraíso". Dice: "Están destituidos de la gloria de Dios". O sea, que fuimos creados ¿para qué? Para traer gloria a Dios. Estamos destituidos de la gloria de Dios por causa del pecado.
Y nuestro mayor problema es el pecado que está arraigado en nuestros corazones. Somos rebeldes a Dios. Buscamos nuestra propia gloria en lugar de buscar la gloria de Él. Buscamos satisfacernos con las cosas que Dios ha creado, en lugar de permitir que Dios nos satisfaga consigo mismo, como Pablo nos acusa y nos señala la Palabra de Dios en Romanos 1.
Volver a las bases: 1 Corintios 15
Y por último, hermanos, en 1 Corintios 15 —primera carta de Pablo a los Corintios, 15—, Pablo está llegando al final de una larga carta. Recordemos que es de las cartas más extensas, a la iglesia en Corinto, y él decide volver a las bases. Y ese es un buen consejo para todos nosotros que queremos hablar del evangelio de salvación: ir a la raíz, como dice Carson también. Vayamos, escudriñemos las raíces.
Porque después de que ya recorrió un gran camino el apóstol Pablo, llega este precioso capítulo 15, que nos da mucha esperanza a todos los creyentes en Jesús. Y dice lo que les había predicado hasta ese momento, en lo cual debían depositar toda su confianza en el Señor. Les recuerda que el evangelio es de primera importancia; luego les resume las afirmaciones del evangelio, que comienzan con esta declaración tan clara en 1 Corintios 15:3: que Cristo murió por nuestros pecados, hermanos.
Y ahí empieza a relatar todo lo que el Señor hizo en la vida del apóstol, y hace en la vida de todos nosotros: que Cristo murió por nuestros pecados. Y que eso nos haga eco aquí, hermanos, para detenernos, para retomar el camino correcto, porque Cristo murió por nuestros pecados. Es la afirmación contundente de Pablo acerca del evangelio de Jesucristo: que Él murió para resolver el problema de nuestro pecado, de nuestro corazón. Él murió para salvarnos de las consecuencias de todo esto.
Y Pablo continúa con la misma frase para decir que Cristo fue sepultado, y que fue resucitado de entre los muertos al tercer día, y que esta resurrección es la base de nuestra esperanza, nuestra confianza, nuestra fe, y de todo lo que Dios ha preparado desde antes de la fundación del mundo, hermanos. Entonces, pues todo está ahí concentrado.
Muertos en delitos y pecados: Efesios 2
Y Pablo escribe a los efesios algo muy especial, también poderoso para nosotros, que también con frecuencia lo leemos aquí en el tiempo de la Santa Cena: Efesios 2:1 al 9. Pablo afirma que todos nosotros estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, y que no había ninguna posibilidad de encontrar solución por nosotros mismos. No había ninguna.
Hermanos, Pablo menciona el hecho de que teníamos tres enemigos potenciales, que son los mismos que tenemos el día de hoy y que se nos oponen todo el tiempo: el mundo, Satanás y nuestra propia carne. Con eso estaremos luchando hasta que Dios nos lleve a Su presencia, hermanos: el mundo, Satanás y nuestra propia carne. Y Pablo menciona estos tres enemigos en todo el contexto de la carta, porque quiere mostrarnos cuán desesperada fue y es nuestra situación. Ya no lo es, porque hoy conocemos la verdad; pero mucha gente está todavía padeciendo todo esto.
Estábamos muertos en nuestros pecados, sin esperanza de encontrar la salvación por nosotros mismos. Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero luego, dice la Palabra de Dios, Dios entra en escena. Dios actuó a Su debido tiempo, y con Su abundante misericordia y Su gran amor con que nos amó, nos dio vida nueva. Y estamos seguros de que esta vida, esta nueva vida, hermanos, es eterna. Nadie nos la podrá quitar.
De acuerdo a lo que escribía Romanos... Porque en las edades venideras Dios quiere mostrarnos las riquezas de Su gracia y bondad a través de la obra redentora de nuestro amado Hijo Cristo Jesús. Por tanto, hermanos, el evangelio nos recuerda de dónde venimos: que estábamos perdidos irremediablemente en el pecado. Y también nos recuerda que la gracia, la misericordia y el amor de Dios son tan grandes que Dios nos rescató de nuestro pecado, nos tomó como personas espiritualmente muertas, y nos hizo renacer y vivir con Cristo Jesús. Él nos dio una vida, una vida nueva.
Conclusión
Y cuando aceptes plenamente estas verdades del evangelio, te elevarán al lugar donde veas que tu justificación, tu identidad y tu gozo están todos fundamentados en el glorioso evangelio de la gracia de Jesús. Entonces, hermanos, retomemos todos estos principios esenciales que todo cristiano debemos conocer, y tenerlos muy presentes para no olvidarlos, para compartirlos de igual manera. Y que el Señor nos siga ayudando a compartir nuestra fe, a mantenernos en este camino en el cual Dios ya nos puso por Su sola gracia, y que de esta misma manera atraigamos a otras personas, y que el Señor haga Su obra.
Vamos a dar gracias a Dios por este tiempo, pero antes, hermanos, vamos a cantar un himno que ya tenía tiempo que no entonábamos: "Por todo el mundo". Porque esta es la encomienda que tenemos. Puestos de pie, por favor. "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura", hermanos. Es la gran comisión que tenemos. Los campos están listos, y a la verdad la mies es mucha y los obreros pocos. Que Dios les bendiga, hermanos. Gracias.
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