Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Salmo 139SalmosJonathan Adams

Aún estoy contigo

¿Qué haces con un Dios que ya lo sabe todo de ti, incluso lo que escondes de los demás y de ti mismo? El Salmo 139 no presenta esa verdad como una amenaza ni como una vigilancia divina, sino como el consuelo más grande del creyente: Dios no te conoce como un algoritmo conoce tus datos, sino como el Creador conoce lo que él mismo formó. En este mensaje de la serie Salmos, Jonathan Adams recorre la omnisciencia, la omnipresencia y la omnipotencia de Dios hasta llegar a la frase más bella del salmo: "Al despertar aún estoy contigo".

Transcripción

Introducción: los Salmos y la formación de David

(La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.)

…apropiado el libro que anunció mi tocayo Jonathan, hablando de la vida interior, que viene primero en la vida de un cristiano.

Y vamos a ver hoy —vamos a estudiar— el Salmo 139, que es uno de los salmos de David. Estamos enfocándonos en estos salmos, como mencionaba el pastor Roberto, para entender un poco más acerca de David. Seguramente en las predicaciones de Natán también, mientras estamos viendo la vida de David, estaremos regresando a muchos de estos salmos, porque son tan importantes.

El rey David: uno de los títulos que se le tiene es "el dulce cantor de Israel". Y Jesús, como sabemos, tenía empapada su mente, su corazón, de estos salmos. Fueron una parte muy importante de su formación como ser humano. Sabemos que él era, y sigue siendo ahora, cien por ciento Dios y cien por ciento hombre: plenamente hombre, plenamente Dios. Y en su formación como hombre —ciertamente, aunque como Dios él inspiró estos salmos, como hombre sí creció, como nos dice la Palabra— gran parte de esa formación fue en estos salmos.

Y vamos a leer. Voy a leer este salmo primero en la Nueva Versión Internacional, que a veces es un poquito más interpretativa, lo cual yo creo que ayuda mucho; pero también hay algunos modismos del hebreo —aunque yo nunca he estudiado hebreo— que se ven en diferentes traducciones, y tal vez se pierde un poquito el sentido, o hay más de un sentido que tiene el hebreo y que no nos alcanza a existir en una sola traducción al español.

Lectura del salmo (Salmo 139, NVI)

Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda. Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano. Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo. ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, me sostendría tu mano derecha. Y si dijera: "Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío", ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz. Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque soy una creación admirable. Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien. Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación; todo estaba ya escrito en tu libro. Todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. ¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si me propusiera contarlos, sumarían más que los granos de arena; y si terminara de hacerlo, aún estaría a tu lado. Oh Dios, si les quitaras la vida a los impíos; si de mí se apartara la gente sanguinaria, esos que con malicia te difaman y que en vano se rebelan contra ti. ¿Acaso no aborrezco, Señor, a los que te odian, y abomino a los que te rechazan? El odio que les tengo es un odio implacable; los cuento entre mis enemigos. Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.

Muchas de estas oraciones y frases nos son muy conocidas, pero a veces un poquito fuera de contexto, a veces sin entender, sin ver todo el salmo. Este es uno de los salmos que muchos memorizan. ¿Quiénes, tal vez en su juventud o en algún momento, memorizaron este salmo, el 139? Sí, algunos. Muy bien. Excelente.

Pues es un salmo que… bueno, yo lo memoricé en inglés hace seguramente como cuarenta años, y es muy grato volver a estudiarlo detenidamente después de tantos años, y con mucha experiencia en el Señor.

El contexto: David antes de ser rey

Como mencionaba el pastor Roberto, estamos estudiando 1 Samuel, y el libro abarca básicamente la vida de Saúl. Es ungido en el capítulo 8 de 1 Samuel y muere en el último capítulo del libro. Pero la segunda mitad del libro de 1 Samuel es ya después de la unción de David como el próximo rey. Entonces ya sabemos que va a ser rey, pero todavía se está formando. Es un tiempo de formación.

Así que sabemos mucho acerca de David antes de que sea proclamado rey. Y su carácter: mucho de ese carácter se formó antes de que fuera rey. Una de las cosas que sabemos es que era pastor de ovejas y que le gustaba cantar, ¿verdad?

Para la mayoría de los salmos de David no sabemos exactamente en qué momento de su vida compuso el salmo; pero quizás podríamos pensar que, como muchos músicos, como muchos cantantes, van trabajando, siguen trabajando sus canciones a lo largo de su vida —especialmente cuando no es para grabar y vender—. Vamos trabajando las obras que tenemos en todas nuestras vidas.

Sabemos que David no era perfecto, y vemos aquí que está llamando a Dios a examinarlo; está ante Dios siendo examinado. Sabemos que no era perfecto. Quizás alguno pudiera pensar que este salmo lo compuso antes de su pecado de desear a la mujer de Urías y después mandarlo a matar, o antes de contar las tropas. ¿Se acuerdan de ese? Ese no se recuerda tanto. Pero David mandó a contar las tropas de Israel y Dios mandó una plaga. Seguramente lo estudiaremos con mucho más detenimiento, pero el problema era que David estaba confiando en sus tropas, en sus procesos, en sus mecanismos, en sus mecánicas. No estaba confiando en Dios.

Pero David usaba la música como expresión de adoración al Señor, y es importante en este salmo ver cómo David está adorando a Dios.

La poesía nos obliga a detenernos

La poesía nos obliga a detenernos, a ver algo más detenidamente, a meditarlo. Este no es como los libros de ciencia, o de matemáticas, o de historia, que cuando ya los hemos comprendido, pues ese texto ya no nos sirve, ¿no? O como la ficción, ¿no?, una novela o algo así: bueno, pues ya fue entretenido. Pero la poesía —especialmente cuando es inspirada por Dios— es algo que nos va a dar grandes retornos en nuestra inversión de tiempo en estudiarla muy detenidamente.

La estructura del salmo

Y vemos que este salmo… No sé si se acuerden de que el pastor Natán, hace un par de domingos, nos explicó —creo que fue en 1 Samuel 9— que había como un patrón dentro del texto: que pasaba algo, y luego llegaba a un punto en medio, y luego como que comenzaban a pasar las mismas cosas, pero en orden invertido. No sé si se acuerden de eso. Y es algo que los autores en hebreo, y en lenguas anteriores, usaban muchísimo, posiblemente para ayudar a la memoria, ¿no? Si ibas leyendo, ya te acordabas: "Ah, bueno, ya vamos en esta etapa, y ya nos vamos a devolver por acá".

Este salmo también tiene una estructura muy interesante, y se ve que fue muy intencional. Y aunque los versículos de los salmos probablemente se introdujeron más o menos a los inicios de la Reforma, cuando más y más personas comenzaban a leer la Biblia por su propia cuenta, vemos que el que puso los versículos entendió esta estructura, y entonces son seis versículos en cada parte.

Podemos dividir el salmo de la siguiente forma:

  • Los primeros seis versículos: la omnisciencia de Dios.
  • Los versículos del 7 al 12: la omnipresencia de Dios.
  • Los versículos del 13 al 18: la omnipotencia de Dios.
  • Los últimos seis, del 19 al 24: la reacción de David para su vida diaria.

Y aun dentro de esas cuatro secciones tiene como cuatro versículos para declarar o describir el atributo de Dios, y después dos versículos que son más o menos su reacción a esa descripción. Entonces no se trata solo de encontrar datos útiles acerca de Dios: "Ah, yo ya sabía que era omnipresente… palomita, palomita, palomita". No, no se trata de eso, sino de estar meditando en esto como teología práctica. Es realmente teología; una teología abstracta, pues la verdad es que no nos sirve de nada. Tenemos que aplicar la teología en nuestras vidas: adorar a Dios por quién él es y cómo él es.

1. La omnisciencia de Dios (vv. 1-6)

Así que esta primera sección es la omnisciencia de Dios, y la voy a leer de nuevo, ahora en la Nueva Biblia de las Américas. Es una traducción que, creo —por lo menos en este salmo—, me gusta un poquito más; pero creo que se complementan, porque nos dan algo del texto original en hebreo.

Oh Señor, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. Aun antes de que haya palabra en mi boca, oh Señor, tú ya la sabes toda. Por detrás y por delante me has cercado, y tu mano pusiste sobre mí. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; es muy elevado, no lo puedo alcanzar.

Me acuerdo que en la prepa un profesor —creo que me vio un poquito aburrido, quizás con las clases, y hasta me estaba metiendo en algunos problemas; no muy graves, pero que sí me tocó lavar todos los baños de la escuela un par de veces—… pero vio, creo, pensó que me estaba aburriendo, que sí era muy cierto, y me dio una novela para leer: una novela que se llama 1984, de George Orwell. ¿Quiénes la han leído? Yo creo que sí, muchos; hasta se asigna en la escuela aquí en México.

Y bueno, cuando leí la novela me aterró la idea de esas pantallas bidireccionales que te estaban viendo en todos los lugares, aun en las calles, en las tiendas. Pero volví a leer esta novela hace como tres años y me di cuenta de que ya prácticamente estamos viviendo en ese mundo. En cuanto a tecnología, ya están todas las cámaras casi en todos lados; nuestro trabajo, si trabajamos en línea, pues ya todo está registrado. En cuanto a tecnología, prácticamente ya estamos ahí; no tiene mucho nuevo que enseñarnos en cuanto a eso.

Pero tenemos que preguntarnos si Dios es así. ¿Es eso lo que el salmista está describiendo: una superinteligencia que detecta cualquier desviación en nuestras vidas?

Ahora, si estás escuchando esta mañana y no estás confiando en Cristo, pues sí es cierto: Dios lo sabe todo, y tú mismo sabes que tu vida no aguanta una inspección de ese tipo, no aguanta una auditoría realmente de ese tipo, tan exhaustiva. Y el mundo tiene muchas formas de distraernos, de quitar nuestra atención de este conocimiento que —la Biblia nos dice— tenemos nosotros en nuestras conciencias.

Sabemos que hemos violado las leyes de Dios. Primero y en primer lugar, porque no amamos a Dios sobre todas las cosas: amamos partes de su creación. A eso dedicamos nuestras vidas, si somos sinceros. No es porque me robé un rollo de papel higiénico de la escuela, o algo así, o le dije una mentirita a mi maestra. Claro que esos son pecados, pero el pecado es mucho más profundo que eso: es cuando mis deseos no están en Dios, quien me creó. Eso en realidad es el pecado. Y sabemos que nuestras vidas no aguantarían ese escrutinio que Dios sí tiene.

Y por eso tantas distracciones: las fiestas, el alcohol, los algoritmos muchas veces, ¿verdad? Todas son cosas para distraernos, para quitar nuestra mente de eso, para no pensar en eso, para no tener que pensar en eso.

Es parte de nuestra cultura aquí en México que no se puede hablar de la muerte, ¿verdad? "Ay, bueno, cuando yo me muera…". "Ay, no, no digas eso, no digas eso". Es un miedo que tenemos. Y como cristianos deberíamos tener eso muy presente; más bien, tener muy presente que un día —no sabemos cuándo— sí vamos a morir. Si el Señor se tarda, sí vamos a morir. Tendremos que rendir cuentas. Es muy importante como cristianos que pensemos en eso.

Hebreos 4:13 nos dice: "Ninguna cosa creada escapa de la vista de Dios. Todo está descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas". Y Jesús mismo, en Mateo 12:36: "Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado" —y de todo lo demás que hayamos hecho con nuestras vidas.

Pero bueno, en este pasaje vemos que David no ve la omnisciencia —no usa esa palabra, por cierto—, no ve la omnisciencia de Dios como una amenaza, sino que más bien alaba a Dios por esto.

Y, nuevamente, no creo que sea porque en ese momento David no había pecado tan gravemente, ¿no? Si David escribió esto antes de cometer el pecado con Betsabé, o el de no confiar en Dios en cuanto a las batallas, pues ha de haber sido una persona muy pueril, muy infantil, en no ver su propio pecado. Nos dice Jeremías 17:9: "Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?". Y David estaba consciente, en todo momento en que el Espíritu estaba obrando en él, de su propia pecaminosidad; pero se maravilla de todos modos por la omnisciencia de Dios.

Y nos damos cuenta, si leemos todos los salmos, que David sí tenía esa esperanza en ese Salvador, en ese Mesías. Él sabía que él no era el prometido. David sabía que vendría otro, su hermano mayor, nuestro Señor Jesucristo, y estaba esperando y confiando en ese Salvador.

Pero cuando habla del conocimiento que tiene Dios, es un conocimiento que lo protege y lo envuelve. Si vemos ahí: "Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano". Y no es porque él sienta una justicia propia, o porque se piense digno de resistir esa evaluación tan minuciosa que Dios tiene, sino porque está confiando en Dios, en la justicia de Dios.

El conocimiento de Dios no es un conocimiento, por otro lado, como el de las computadoras que mencionaba, o la inteligencia artificial; porque pueden almacenar mucha información, y pueden hacer muchos cálculos y procesar a una velocidad increíble, pero no pueden conocer nada, no pueden saber algo. ¿Y cómo puedo estar seguro de esto? Porque la Biblia nos explica lo que es conocer, lo que es conocimiento. Y es algo que el salmista nos describe aquí, de cómo Dios nos conoce.

Dios es tres personas. Dios es un Dios personal, y nos ha creado a su imagen, y somos personas, y nos conoce como personas: no como información o datos. Nos conoce como personas.

Y eso es lo que maravilla a David aquí. Nos dice, en el versículo 6, que este conocimiento tan completo es… ¿qué le parece? ¿Invasivo, algo así? No: dice que es maravilloso. Se maravilla de este conocimiento que Dios tiene de él.

Esta mañana, si tú no te sientes maravillado de que Dios te conozca, sino que más bien sientes temor, sientes que quieres esconderte: huye a Cristo. En Cristo… Cristo es esa mano que nos cubre, que nos protege.

2. La omnipresencia de Dios (vv. 7-12)

Ahora, la segunda sección son los versículos 7 al 12. Y, nuevamente, una palabra que no está en el texto, pero que usamos: Dios es omnipresente. Dice:

¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? Si subo a los cielos, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí tú estás. Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, aun allí me guiará tu mano, y me tomará tu diestra. Si digo: "Ciertamente las tinieblas me envolverán, y la luz a mi alrededor será noche", ni aun las tinieblas son oscuras para ti, y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son iguales para ti.

Entonces David, creo, sigue con la idea de la omnisciencia y se pregunta: bueno, ¿por qué Dios lo sabe todo? Y parte de esto es porque Dios está en todas partes, está en todo lugar.

Y la sección comienza con una idea como de huir de Dios: ¿a dónde podría huir de Dios? Y creo que, leyendo el pasaje, no es que David realmente esté pensando en huir de Dios, como lo hizo Jonás, sino que lo está expresando de esa forma, imaginándose tan arriba como el cielo, tan abajo como las profundidades del mar. Y luego, "las alas del alba": pues es el oriente, ¿verdad?, donde sale el sol, donde es el alba. Y después dice "más allá del mar"; y el mar del que estaría hablando sabemos que es el mar Mediterráneo, y estaba en el occidente. Entonces está describiendo esto de una forma poética; pero no lo podemos reducir a "Dios está en todos lados". Lo describe de una forma mucho más rica, ¿verdad?, para nuestro entendimiento y hasta para nuestras emociones.

Él no quiere en realidad estar apartado de Dios, porque vemos en el versículo 10: "aun allí tu mano me guiaría, me sostendría tu mano derecha". En lugar de pensar en huir de Dios… yo lo he pensado muchas veces cuando estoy viajando, o algo así: que tal vez estoy en un lugar desconocido, en una situación desconocida, y mi Dios está aquí, igual que ha estado conmigo toda mi vida.

Y hasta nos da una reflexión al final acerca de la oscuridad. David tal vez estaba pensando en las cuevas en las que tal vez se metía para cubrirse de la intemperie, o para esconderse de animales salvajes, o tal vez más tarde, cuando huía de Saúl.

No sé si han estado en una cueva así, oscura, donde no hay absolutamente nada de luz. Me acuerdo de cuando era chico: íbamos a unos campamentos, a un campamento, y nos metíamos en una cueva; y mi padre estaba ahí con el grupo y decía: "Bueno, todos apaguen sus linternas". Y bueno, no teníamos tantos aparatos digitales que siempre tienen lucecitas; entonces era linterna o nada, ¿verdad? Entonces apagamos las linternas y literalmente no podías ver la mano frente a tu cara, no podías ver absolutamente nada. Y nos quedamos así como unos pocos minutos, pero aun así impresionaba, ¿no?, cuánto necesitamos de esa luz, y entender lo que es la ceguera, los que no tienen esa luz. Pero sabemos que Dios no necesita la luz para conocer, para saber. Nunca estamos apartados de él.

3. La omnipotencia de Dios: el Creador (vv. 13-18)

Y luego, esta tercera parte: Dios es el Creador. O Dios es omnipotente, para quedarnos con la idea de los atributos de Dios. Es Creador, pero Dios es omnipotente. Entonces tenemos: omnisciente —que todo lo sabe, todo lo conoce—; omnipresente —presente en todo lugar—; y omnipotente. Y aquí lo ilustra con Dios como Creador. Versículo 13:

Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. No estaba oculto de ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, y entretejido en las profundidades de la tierra. Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. ¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena; al despertar aún estoy contigo.

Entonces —digo— podría parecer un poquito raro que aquí esté hablando de la omnisciencia, de la omnipresencia de Dios, y de repente esté como hablando de él cuando era chiquito y estaba en la matriz de su madre. Pero está siguiendo sus meditaciones sobre el conocimiento de Dios, y por qué Dios lo conoce aún más que una omnisciencia de saber todo pasivamente, de tener toda la información y de estar en todo lugar. Ahora conoce aún más, porque lo creó a David. Él lo hizo, lo creó.

En estos versículos ciertamente tenemos uno de los versículos que nos enseñan que el aborto ciertamente es un homicidio, que como cristianos no debemos aceptar. Y aunque no es la intención principal del versículo aquí, ciertamente esa enseñanza es muy clara.

Es interesante cómo describe a Dios conociendo sus huesos aun en ese primer lugar de refugio, que es la madre. Y vean cómo David, como poeta, lo describe: "cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido".

Y bueno, alguien que no entiende cómo funciona la poesía podría interpretar esto y decir: "Bueno, pues está enseñando aquí que, de alguna forma, los bebés, antes de estar en la matriz de la madre, están en la tierra y se forman un poquito, pero después se forman…". No sé; digo, luego hay… no estoy exagerando mucho, a veces, las interpretaciones que salen. Debemos entender cómo funciona esta literatura. David entiende que Dios hizo al hombre de la tierra. De la tierra. Todos nosotros somos tierra. Y David está enfatizando esto de una forma poética.

Y David alaba a Dios por esta creación. Dice: "Te alabo porque soy una creación admirable. Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien". Y creo que esto debe animarnos, hermanos, a conscientemente alabar a Dios, adorar a Dios, estar cantando constantemente. Es una forma muy práctica de hacerlo: es con cánticos. Hay muchas canciones que están en lo más popular, en el radio, o en YouTube, o donde sea que veamos o escuchemos música; pero en realidad enfocarnos en llenar nuestras mentes de la Palabra de Dios y de alabanzas a nuestro Creador es una forma muy práctica de estar trabajando día con día en llenar nuestras mentes con la Palabra de Dios, y que eso obre una transformación en nosotros.

"Al despertar, aún estoy contigo"

Y hay una frase aquí que me parece la más bella de este salmo, y creo que la traducción de la Nueva Biblia de las Américas está mejor, nos da algo más claro de lo que significa. Dice: "Al despertar aún estoy contigo".

Y podemos pensar en nuestro hermano Osías, que fue sometido a una cirugía y lo tuvieron que dormir por un tiempo. Yo recuerdo cuando a mí me operaron de algo ni cerca de lo grave, pero que sí me tuvieron que dormir; y me acuerdo de ese temor, de esa sensación de no saber, de no tener control, ¿no? Hasta cuando nos dormimos, perdemos ese control. Y especialmente creo que muchos de nosotros, como chicos, más que temor de la oscuridad, era temor de dormirnos: no sabíamos con certidumbre si nos íbamos a despertar, ¿no?

Y pensamos en cómo Pablo usa esta misma palabra, "dormir", en 1 Corintios o en 1 Tesalonicenses, hablando de la muerte. Y es un temor —ya lo comentamos brevemente—, este temor de la muerte, el ni siquiera poder hablar de la muerte. Como cristianos tenemos esa certeza de que vamos a despertar y vamos aún a estar con él. Ni la misma muerte nos separa de Dios.

Nada más para leer un pasaje. 1 Tesalonicenses 4:13-14 dice: "Pero no queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen…" —y lo estoy leyendo en la Nueva Biblia de las Américas, porque la Nueva Versión Internacional dice "de los que han muerto", que es una traducción válida, pero creo que aquí nos da algo más literal de cómo Pablo lo está describiendo; pero está describiendo la muerte— "…para que no se entristezcan como lo hacen los demás que no tienen esperanza".

Y eso es lo que vemos alrededor nuestro: personas que no tienen esperanza. Y a la mayoría de nuestros compatriotas aquí en México, las iglesias a las que asisten, o a las que van de vez en cuando, no les dan esa esperanza. "Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con él a los que durmieron en Jesús".

Para el cristiano, la muerte es solo dormirnos en Cristo.

4. La reacción de David para la vida diaria (vv. 19-24)

Y veamos brevemente la última sección: la reacción para la vida diaria. Comenzando con el versículo 19:

¡Oh Dios, si tú hicieras morir al impío! Por tanto, apártense de mí, hombres sanguinarios. Porque hablan contra ti perversamente, y tus enemigos toman tu nombre en vano. ¿No odio a los que te aborrecen, Señor? ¿Y no me repugnan los que se levantan contra ti? Los aborrezco con el más profundo odio; se han convertido en mis enemigos. Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno.

Esos dos versículos finales, yo creo que muchos más de nosotros nos los sabemos de memoria; pero hay que leer lo que viene antes, y no evitarlo, aunque nos choque mucho. Nos choca mucho, ¿verdad?, en nuestra vida de hoy. Pero si es la Palabra de Dios, tenemos que ponernos a ver: bueno, ¿por qué nos está chocando esto? Si es la Palabra de Dios, y me está chocando, entonces es porque algo tengo que hacer diferente, algo estoy pensando mal.

Entonces, veamos brevemente. Este es parte de un salmo que se podría interpretar o ver como un salmo imprecatorio, de imprecaciones, como de maldiciones sobre alguien. Y por ahí hay algunos libros que se han escrito sobre esto; pero, brevemente: algunos reaccionan diciendo: "Bueno, es que David estaba en el Antiguo Testamento, entonces no había entendido lo que Jesús vino a enseñar, que era el amor. Entonces David no se sabía esa parte, y tenía algunas fallas; y pues obviamente ya Jesús nos vino a enseñar del amor, y a esto en realidad ya no le tenemos que hacer mucho caso". Pero si creemos en la inspiración de la Palabra de Dios, entonces tenemos que luchar con este pasaje para entenderlo, para entender qué es lo que Dios nos está enseñando aquí.

Ahora, habla de los impíos, o los que no temen a Dios. Habla de gente sanguinaria, de los que difaman a Dios y se rebelan contra él. Así que, al final de cuentas, estos son enemigos de Dios; no son los enemigos personales de David.

Cuando David mató a Goliat, claramente vemos en el texto que Goliat está desafiando al Dios de Israel; claramente es un enemigo de Dios. Y David sale, y ya sabemos la historia, cómo termina. Pero luego, cuando Saúl estaba intentando matarlo repetidamente, David no lo trató como está hablando en este salmo. No lo trató así. No se atrevió a tomar la justicia en sus propias manos: dejó en manos de Dios el juzgar a Saúl. ¿Qué persona más enemiga de David podríamos pensar? La persona que lo estaba tratando de matar activamente, y que casi mata a su propio hijo Jonatán por este odio a David.

Así que no podemos ver en este salmo una reacción personal de David, de odio contra sus enemigos. Está hablando de los enemigos de Dios. Y sabemos que sí hay enemigos de Dios; no los podemos identificar, por lo general, en esta vida. Tenemos que ver a todas las personas como personas a quienes Dios puede alcanzar y cambiar. Y debemos orar por ese cambio, por ese rescate, por todos —absolutamente todos— en esta vida, mientras haya vida. A menos que haya una indicación demasiado clara, que no conozco; tal vez en este momento algún caso así. Quiero poner una excepción, por si pudiera existir algún caso así. Pero David no está orando aquí en contra de enemigos específicos que él tiene, sino de los enemigos de Dios, que solo Dios sabe quiénes son.

Pero entonces, ¿cuál es su énfasis aquí? Su énfasis es que quiere apartarse del mal. No quiere ver qué tan cerca puede llegar. Y, híjole, es que —digo— siendo cristiano pues ya uno no se puede divertir. La verdad es que es un problema, ¿no? Ya no me puedo divertir como lo hacía antes de que fuera convertido; ya no lo puedo hacer, pero, bueno, me tengo que contener un poco, ¿no? David está diciendo: "Apártame del mal. Yo me quiero apartar por completo del mal; lo aborrezco, lo odio".

¿Quiere decir que David nunca volvió a caer en pecado? No, independientemente de cuándo escribió este salmo. Pero él quería alejarse cuanto pudiera del pecado y de la maldad. Y ese debe de ser el deseo de nuestros corazones también, hermanos.

Él dice: "Examina mi corazón". O sea, está hablando de estos enemigos, está hablando de estos malvados, pero él vuelve el foco sobre él mismo. Dice: "Dios, examina mi corazón, sondea mi corazón". Él quiere ver si hay alguna senda de perversidad —de esta perversidad que ve él en los enemigos de Dios—. Dice: "Si hay algo así en mí, quítamelo, muéstramelo, y enséñame a caminar en tus sendas". Él sabe que él puede tener esa perversidad en su propio corazón, y quiere que Dios se lo enseñe y lo quite, lo remueva.

Conclusión: el camino eterno es una persona

Si esta mañana no estás confiando en Cristo: Dios es el único que sabe tus pensamientos. Tú puedes engañar a los demás, hasta te puedes engañar a ti mismo —lo hacemos con mucha frecuencia—, pero Dios nos conoce. Él solamente nos conoce; y aun conociendo la perversidad y el rechazo hacia él, nos mandó al hijo mayor de David, a su hijo Jesucristo, quien dijo: "Yo soy el camino". Ese es el camino que David está pidiendo aquí: el camino, dice, el camino eterno. Ese es el camino que es Jesús, en Juan 14. Ruégale esta mañana, que quieres venir a él, que quieres estar cubierto por su mano, y siempre por medio de Jesús, quien dijo: "Nadie puede venir al Padre si no es por mí". Y él es el hermano mayor de David, y es nuestro hermano mayor también.

Oración final

Vamos a orar.

Gracias te damos, Señor, por tu Palabra, que es viva y eficaz, Señor. Ayúdanos, Señor, a evaluar nuestros corazones. Y te pedimos que tú, Señor, sondees nuestros corazones, que nos escudriñes, que elimines caminos de perversidad, caminos del mal, y nos guíes solamente en los caminos de la verdad. Te lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

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