Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Rom. 11:1-6Nathan Díaz

Deja que la Gracia sea Gracia

Transcripción

Repaso: ¿ha fallado la Palabra de Dios?

Y nuevamente hacemos un pequeño repaso de lo que estamos viendo aquí, de lo que está pasando. Acuérdense: Romanos 9 al 11, esos son tres capítulos que están ligados; o sea, son el mismo tema, en los que Pablo ha desarrollado un paréntesis a todo lo que había venido diciendo hasta el capítulo 8, y en donde Pablo ahora quiere abordar un tema muy importante para todos los lectores de todos los tiempos, que es: ¿qué pasa con Israel como nación? ¿Por qué es que Israel, los judíos, no creen en Jesús como su Mesías, la mayoría? Y aparentemente Dios ha fallado, porque Dios les dio las promesas a los judíos, les dio el Antiguo Testamento, y ellos son Su nación, Su pueblo. ¿Y por qué no creen en Jesús, que vino como judío, como su Mesías? ¿Por qué no creen en Él?

Bueno, ese es el tema que Pablo está tratando de desarrollar, porque dice el versículo 6: "No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas". Y este es el tema que está desarrollando Pablo en estos tres capítulos: el hecho de que la Palabra de Dios no ha fallado a pesar de que los judíos no creen. Dice Pablo: no, no ha fallado la Palabra de Dios. Y todos estos capítulos están desarrollando eso.

"Yo también soy israelita"

Ahora, en el capítulo 11, cuando empezó, dice: "Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo?". Ven, es el mismo tema todavía: ¿ha desechado Dios a Su pueblo? La respuesta que da Pablo: "En ninguna manera". El primer argumento que da es: "Porque yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín". Si yo soy judío, obviamente Dios no ha desechado a los judíos, porque yo soy uno de ellos. Ese es el argumento, y eso lo empezamos a ver el domingo pasado.

Pero piensen un poquito en lo que está pasando aquí, más que el hecho de que Pablo esté diciendo: "Yo soy salvo; entonces obviamente Dios todavía tiene en Su mente a los judíos, porque yo soy judío". Más que decir eso, piénsenlo: Pablo, ¿cómo se convirtió a Dios? Él no iba... A ver, ayúdenme a ver qué es lo que significa aquí cuando él dice: "No, Dios no ha desechado a Su pueblo, porque yo soy uno de ellos, uno de los que han creído en Jesús como su Mesías". ¿O sea que Pablo nació en un hogar en donde sus papás le enseñaron: "Sí, Jesús es el Mesías, tienes que creer en Él"? ¿Eso pasó? ¿Qué había pasado con Pablo? Él iba en la dirección contraria a Jesús como el Mesías, ¿no? Él estaba matando a la gente que decía que Jesús es el Mesías.

Entonces, él iba en la dirección contraria. Él no estaba inclinado hacia ser cristiano; él estaba inclinado hacia lo contrario de ser cristiano. El día de hoy vamos a estar viendo este punto: lo que significa ser salvos por gracia. Y aquí Pablo, más que estar pensando: "Miren, yo soy cristiano", está pensando: "Miren, ¡yo soy cristiano!". ¿Entienden? "Yo, Pablo, que en algún momento perseguía a los que ponían su fe en Jesús".

Entonces, eso ¿qué quiere decir? Que cuando ustedes están viendo a los judíos como nación rechazando a Jesús como su Mesías, ¿hay esperanza para ellos? Claro que hay esperanza, porque había esperanza para mí, que estaba yo haciendo exactamente lo mismo: rechazando a Jesús como mi Mesías. Entonces, si Dios pudo tomarme a mí y cambiar mi corazón para que ahora yo crea en Él, ¿ustedes creen que...? Y para los que no estuvieron el domingo pasado, vamos al versículo 26, que es hacia donde va Pablo; este es uno de los puntos principales de este capítulo 11.

Dice, desde el 25: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados". Hay un endurecimiento parcial en Israel; ahorita no creen, pero un día sí van a creer. Hacia allá va Pablo.

¿Cómo sabe Pablo que un día sí van a creer? Él ya lo vivió, exactamente. Él ya vivió este cambio de corazón: de una persona que rechaza a Jesús como su Mesías, a alguien que tiene un encuentro con Jesús, que tiene una revelación de ver que realmente en Jesús está la respuesta a todo lo que el Antiguo Testamento estaba apuntando: la razón, el propósito de nuestra existencia; el Hijo de Dios, para el cual será la gloria al final de todos los tiempos; la prioridad suprema del universo. O sea, ese entendimiento, dice Pablo, es un entendimiento que sí llegará a los judíos como nación. Ya vimos algo acerca de eso el domingo pasado. Esto es un poquito de repaso, pero quiero que lo piensen.

Un remanente escogido por gracia

Y dice el versículo 2: "No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció". También ya meditamos sobre esto el domingo pasado: qué significa que desde antes los conoció. "¿No sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado, y solo yo he quedado, y procuran matarme?". Y Dios le contesta, versículo 4: "Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra".

Entonces, el tema de hoy es: deja que la gracia sea gracia. Ya vieron de dónde viene esta frase: viene de lo que Pablo está diciendo. Dejen que la gracia sea gracia. Si entienden qué es, entonces, cuando por ejemplo hablan de las obras, van a entender cuál es la relación con la gracia y la diferencia entre las obras y la gracia. Van a empezar a entender muchas cosas con respecto a qué significa ser... y eso es lo del versículo: escogido por gracia. ¿Qué significa ser escogido por gracia? Ese es el tema de hoy; eso es lo que queremos tratar de entender. ¿Qué significa cuando Pablo dice: "Así también en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia"?

Ese es su primer argumento: todavía hay gente en el tiempo de Pablo —así como en el día de hoy, y así como en el tiempo de Elías— que Dios estaba sosteniendo en Su mano como Sus hijos, que creían en Él como su Dios. Y en el tiempo de Pablo, ese remanente se reflejaba en los que tenían su fe puesta en Jesús como su Mesías.

Elías y los profetas de Baal

Bueno, ¿cuál es este remanente? El ejemplo que da Pablo aquí es el del tiempo de Elías. El contexto de esta historia de Elías es... ¿se acuerdan? La vimos con Salvador. También estaban los profetas de Baal; había mucha idolatría en Israel. Y el profeta Elías hace un reto y dice: "A ver, vamos a hacer una cosa: a ver qué Dios es más poderoso", ¿no? "Entonces vamos a poner un altar". Ponen ahí el sacrificio, el becerro, y lo ponen ahí con piedras. "Y vamos a orar. Ustedes oren a su dios, yo oro al mío, y a ver qué Dios hace caer del cielo fuego que consuma el sacrificio".

Y de hecho aceptan el reto, y están los profetas de Baal, y empiezan a orar, y empiezan hasta a cortarse las venas para que con sangre llamen la atención de los dioses. Y Elías se empieza a burlar de ellos, ¿no? Les empieza a decir: "A ver, hablen más fuerte, porque creo que está dormido su dios; no los está escuchando". Y empiezan a tener esta dinámica en la que ellos están pidiéndole a su dios. Y después, cuando le toca a Elías, ¿qué hace Elías antes de orar? Dice: "No solamente dejen ahí ese sacrificio, sino échenle agua. Échenle agua, cubran todo con agua, y además hagan una zanja y llenen esa zanja con agua". Y dice que cuando ora Elías, y Dios hace caer fuego del cielo, no solamente se consume el sacrificio, sino toda el agua, y todas las piedras, y todo lo que estaba ahí; quedó como un cráter, básicamente. Fue una manifestación obvia de que Dios sí estaba con Elías.

Pero, ¿qué pasó después de ese sacrificio, después de esa demostración de Dios? Mataron a los profetas de Baal. ¿Y qué pasa? Esto está en 1 Reyes 19:18. Vamos aquí, porque esto es lo que Pablo está pensando; o sea, esta es la ilustración de Pablo. 1 Reyes capítulo 19... A lo mejor son las pilas, ¿no? Bueno, en el capítulo 19, versículo 18, bueno, ahí es donde concluye. Pero cuando se enteró Jezabel —Jezabel, ¿quién era? La esposa de Acab—, y ella se enteró de esto, de que habían matado a los profetas de Baal, y se enoja, y va y básicamente dice: "Voy a matar a este profeta Elías". Y entonces Elías se esconde, huye, y se va ahí a las montañas, y está ahí escondido, buscando que, pues, no lo maten, ¿no? Que sería probablemente lo que haríamos nosotros también. Sí, está bien, ¿no?

Y al final de este capítulo 19, cerca del final, Elías está teniendo un diálogo con Dios, ¿no? Dice: "Ay, pobre de mí, Dios. Yo soy el único que queda, me quieren matar, ya nadie cree en Ti, Dios". Dios le manifestó a Elías Su presencia, ¿se acuerdan? Primero, Jehová, dice el versículo 11: "Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento, un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto, un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego". "Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?".

"Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y solo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron".

"Yo haré que queden"

Cuando Pablo leyó esto, ¿saben qué leyó? No nada más leyó una estadística. O sea: "Ah, bueno, siempre ha habido gente que sigue a Dios, porque siempre es parte de la variedad dentro de una sociedad, ¿no? Muchas religiones; siempre va a haber algunos que se queden ahí adorando a Jehová". ¿Es lo que oyó Pablo? ¿Es lo que leyó, estadística? "Bueno, sí es probable: si había 7000 en el tiempo de Elías, pues es probable que también hoy en día haya, ¿no?, 7000. Entonces ahí lo estaban matando por ir en contra de Baal; hoy en día, estadísticamente, debería de haber algunos también". ¿Eso es lo que oye Pablo? No, no es lo que está viendo Pablo.

¿Saben en qué se fijó su atención, Pablo? Versículo 18. Dice: "Y yo haré que queden". "Y yo haré". Eso es lo que oyó Pablo; eso es lo que vio ahí, que para él fue tan significativo. Y sabemos que eso es lo que vio porque eso es a donde va con todo eso de gracia y obras en un momento. Y además, si se acuerdan, ya meditamos en eso el domingo pasado, cuando habla acerca de "escogido por gracia". Escogido: esa palabra, un remanente escogido. Ahí está. Dios dijo: "Yo haré que quede un grupo de personas —7000, para ser exactos— que no han doblado su rodilla delante de Baal". Entonces esta frasecita, "me he reservado", que es otra traducción, es muy importante aquí.

Y después Pablo dice el paralelo que existe: es que Dios sigue obrando de la misma manera hoy en día. Dice Pablo: hay un remanente escogido por gracia. De la misma manera que en ese tiempo hubo un remanente escogido por Dios, hoy en día hay un grupo escogido por Dios. Y si regresamos a Romanos 9:27, cuando habla de este remanente, nos damos cuenta: "Si fuera el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan solo el remanente será salvo; porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia con prontitud".

Pero este remanente, ¿de dónde viene? Esto es un repaso del capítulo 9. Dice en el versículo 11 del capítulo 9: "Pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras, sino", ¿por quién?, "por el que llama". Acuérdense, este es el contexto de aquí. Viene Pablo, está diciendo: no es por obras que somos salvos; es porque Dios nos llama que somos salvos; es porque Dios nos escoge que somos salvos. Por eso es que somos salvos. Por eso es que tú y yo creemos en Jesús como nuestro Mesías. Por eso es que el remanente está ahí. Y por eso es que Israel como nación tiene un futuro: porque Dios escoge, y Dios puede transformar los corazones de las personas cuando Él quiera. Hacia allá va Pablo con este concepto de escogidos por gracia.

¿Sí se oye? ¿No se oye? Puede ser que sea el canal de la consola.

Un remanente contra la corriente

Cuando Pablo dice que Dios ha escogido un grupo, que Dios ha reservado un grupo, no nada más está hablando de que Dios los mantuvo con vida. Porque, aunque eso es cierto —no los mataron—, o sea, es lo que le estaba diciendo Dios también a Elías: sí, sí lo están tratando de matar, y Elías tenía miedo de que lo iban a matar a él, pero Dios estaba también preservándolo físicamente. Pero eso no es lo que está pensando Pablo nada más: "Ah, Dios evitó que los mataran". Dios los escogió para que ellos fueran testigos del verdadero Dios sobre la tierra, aunque era un grupo pequeño de personas.

Lo que quisiera que meditaran ahorita es sobre lo que significa culturalmente el hecho de que ellos no habían doblado la rodilla delante de Baal. ¿Quién era? Era un dios pagano, ¿no? Y es este grupo de personas que se rehúsa a hacer lo que todos los demás están haciendo, que es adorar a este dios. Y era un dios en el que estaba muy mezclada también la promiscuidad sexual; la degeneración sexual era parte de todos los rituales religiosos. Y de esa manera también, a través de la prostitución dentro del mismo templo, lograban traer recursos y financiar todo lo que se estaba haciendo.

Pero estaba tratando de pensar qué tan diferente es el día de hoy nuestra sociedad, ¿no? Cuando salimos de aquí, ¿de qué se trata nuestra sociedad hoy en día? Hay dos cosas, hay dos cosas que... ustedes solo tienen que prender la tele para darse cuenta de que eso es lo que se vende, ¿no?: sexo y posesiones. O sea, tener más cosas materiales, y el sexo. Esas son dos de las cosas de mayor valor en nuestra sociedad, ¿no? Estábamos ayer en Señorita Cuajimalpa, y la idea detrás de Señorita Cuajimalpa supuestamente era que les decían: "No, no es nada más que... no vamos a escoger a la más bonita, ¿eh?, porque no es un concurso de belleza; esto va a ser la actitud". Y bueno, puede ser que sí, ¿no? No sé si eso de veras vaya a ser el factor principal al final.

Pero la realidad es que vivimos en una sociedad que está enfocada en la apariencia externa, ¿no? Y cuando se trata de las mujeres, a las mujeres son a las que usan para vender cualquier cosa, porque el sexo es lo que vende; el sexo es lo que atrae a la gente en nuestra cultura y nuestra sociedad. Entonces, no es tan diferente a los profetas de Baal y a los que estaban sirviendo a Baal en ese tiempo, porque en ese tiempo una de las cosas que los atraía era la promiscuidad y la inmoralidad sexual que representaba ser parte de la adoración a Baal.

O sea, la opción era: cree en Jehová tu Dios, que te dice "una sola mujer para toda la vida"; o cree en Baal, que puedes tener una mujer diferente cada vez que vayas a la iglesia, y es parte de la adoración a Baal tener sexo con ella. ¿Cuál creen ustedes que la gente prefiere? ¿No? Dice: "No, pues está como más divertido acá". Y entonces, cuando Dios está diciéndole a Elías "aquellos que no han doblado la rodilla delante de Baal", ¿qué está diciendo acerca de nosotros hoy, la iglesia en Cuajimalpa? "Los que no han doblado su rodilla delante de la importancia que tiene el sexo y las cosas materiales en la sociedad". ¿Podría decir eso Dios de nosotros? ¿Que así hemos hecho nuestras prioridades?

Aquellos que no han doblado su rodilla delante de Baal; aquellos que dicen: "No, el sexo no es lo más importante. El dinero no es lo más importante. Las cosas que poseo no son lo más importante. Hay algo más valioso, que es una relación con Dios, y para eso vivo, para ese Dios". Y cuando Pablo está viendo esta historia, está viendo este paralelo en su propia época, y está viendo el futuro de Israel, pero a la luz de lo que Dios hace en el corazón de las personas.

¿Saben que no es natural? No es natural que no prefiramos el sexo o las cosas. O sea, nuestra naturaleza va en la otra dirección. Para que nuestros afectos y nuestras emociones en relación a Dios cambien, necesitamos que Dios haga una transformación de nuestro corazón. Tú y yo siempre, obviamente, es nuestra inclinación, ¿no?: nos inclinamos siempre hacia lo que trae satisfacción física, temporal y superficial, y lo que trae satisfacción temporal a través del dinero y las cosas que podemos tener. Esa es nuestra inclinación: a pensar nada más en ahorita, y no en la eternidad.

Gracia y obras

Y cuando dice Pablo en el siguiente versículo: "Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia", ahora somos nosotros. Decimos: ¿quiénes somos nosotros? Somos los ¿qué? Escogidos por gracia. Y todo este concepto que va a desarrollar Pablo en los siguientes versículos es el concepto de, ¿qué? El concepto de gracia y de obras, ¿no? Normalmente, cuando hablamos de obras, ¿qué pensamos? O sea, "obras": es por ¿qué? Y no por obras. No pensamos en gracia normalmente primero, ¿verdad? ¿Qué pensamos? Es por fe, ¿no? Porque sí, la Biblia muchas veces dice: es por fe y no por obras, es por fe. De hecho, en Romanos muchas veces Pablo, en Romanos 3, Romanos 5, estuvo hablando de eso: de fe y obras, el contraste entre fe y obras.

¿Por qué es que aquí Pablo no contrasta fe y obras, sino gracia y obras? ¿Por qué? ¿Por qué creen? ¿Cuál es la diferencia entre decir "es por gracia y no por obras" o "es por fe y no por obras"? La respuesta es esta. La respuesta es: ¿qué es fe? La respuesta es: ¿de dónde viene la fe? O sea, ¿cuál es la esencia de la fe? Fe es recibir lo que Dios da. Eso es fe. ¿Y qué es lo que da Dios? Gracia. Ahora ya entienden ahí la relación.

Cuando Pablo contrasta obras y gracia, y no obras y fe, lo que Pablo está haciendo es tratar de ir más profundo. Porque sí, el contraste es obras y fe, porque la fe es cómo se ve externamente cuando un cristiano recibe la gracia. Pero Pablo no quiere mostrar eso; lo que quiere mostrar es qué es la gracia: es el fundamento de todo lo que hay en la vida cristiana; es lo que hay debajo de todo lo que tenemos en la salvación en Cristo Jesús. Entonces es un contraste entre la actividad humana y la actividad divina. ¿Sí? Y para llegar a la actividad divina, Pablo tiene que ir a gracia, porque esa es la esencia de lo que Dios hace.

Si gracia es favor inmerecido, si gracia es darle a alguien lo que no merece, entonces no tiene nada que ver contigo; no tiene nada que ver con lo que tú haces o no haces, porque no lo mereces de todas maneras. Y eso es gracia: Dios diciendo: "Aquí está. No te lo ganaste, no hiciste nada de lo que yo dijera: 'Ah, eso es lo que necesitabas hacer'. Aquí está. Punto". Ahí se acabó. Eso es gracia, y es lo que está tratando de decir Pablo.

Y Pablo está aferrado aquí, ¿se dan cuenta?, a hacernos entenderlo. Dice: "Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia". Si Dios tiene que responder ante algo que tú haces, ya no es gracia. Ahí se acabó. Ya la definición cambió; de acuerdo a Romanos 4, se llama salario. Ya es otra definición de lo que estamos hablando. Entonces, Pablo quiere asegurarse de que lo entendemos: "Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra". ¿Entienden qué es lo que apasiona a Pablo aquí? Entiendan lo que significa la gracia; entiendan lo que representa este concepto.

Ya lo leímos en Romanos 9: antes de que hubieran hecho cualquier cosa para merecérselo, Dios ya los había escogido, en el vientre de su madre. Todavía no habían nacido, todavía no habían tenido oportunidad de hacer buenas obras, o algo de lo que Dios dijera: "Ah, mira, este como que sí tiene una inclinación espiritual, ¿no? Como que él sí va; como que es más sensible ante las cosas divinas". Dios no toma eso en consideración. Dios no dice: "Yo voy a salvar a aquellos que como que tengan esta tendencia a buscarme, esta tendencia a decir: 'Sí, sí, yo quiero saber qué es lo que Dios quiere de mi vida'". Y eso ya lo leímos en Romanos 9:11. Fe, aquí está la definición: fe es recibir lo que Dios da. Eso es gracia, ¿no?: lo que recibimos es gracia.

No enfermos: muertos

Y gracia es lo único que puede salvar al hombre. Porque cuando la gente dice que el ser humano esencialmente es una persona buena —o sea, ese es el concepto general que existe allá afuera: nacemos buenos, pero la sociedad nos corrompe; pero esencialmente somos todos buenos—, entonces la conclusión lógica de esa mentalidad va a ser: Dios recompensa a los buenos, o a los que le dan lugar a lo que ya por naturaleza son, por lo menos. Hay otros que dicen: "No, no, no es que seamos buenos; es que, pues, sí estamos, pero como que enfermos, ¿no? O sea, es como una enfermedad. Todos tenemos este problema de la maldad, que es como una enfermedad, y es contagiosa, pero pues te puedes como tratar de evitarla y tratar de curarte de ella". Entonces ahí, pues, como que la gracia: Dios nos ayuda. Y ahí viene el concepto de "ayúdate, que yo te ayudaré", ¿no? Porque dicen: "Pues sí, necesitamos ayuda, pero tú tienes que echarle ganas primero. Tú échale ganas, luego ya Dios te ayuda".

Pero el concepto bíblico es Romanos 3:10: "No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos". Todos nos hemos desviado del camino; todos pecaron y se quedan cortos de la gloria de Dios.

El concepto bíblico es: no estás bien, no estás enfermo; estás muerto. Y no se requiere mucho para saber qué tanto puede hacer un muerto. ¿Cuánto puede hacer alguien que está muerto? Nada. No puede hacer nada. ¿Y qué puede hacer un muerto para estar vivo? Quiero que ustedes me digan. Es más, ¿cuándo ustedes decidieron vivir? ¿Cuándo dijeron: "Yo quiero ser alguien con vida"? ¿En qué momento? ¿Se acuerdan de ese momento de su vida en que ustedes dijeron: "Me gustaría pasar de la no existencia a la existencia"? ¿Quién de ustedes hizo esa decisión? Ninguno de ustedes hizo esa decisión. Eso es algo que estaba completamente fuera de nuestras manos; ninguno de nosotros tiene la capacidad de hacer eso. Entonces, cuando Pablo está pensando en este contraste, obras-gracia, obras-gracia, eso es exactamente lo que está pensando.

Está diciendo: se necesita la iniciativa entera y absoluta de Dios para que alguien pueda creer. El ser humano no tiene la capacidad de creer. Dios necesita ser el que tiene la iniciativa, el que cambia el corazón. Y es lo que estaba leyendo David hoy en la mañana: que quita el corazón de piedra y pone un corazón de carne; pone los deseos, cambia la manera de pensar. Y dice: "Ah, ahora Jesús ya no es nada más un personaje histórico famoso, sino que es la razón de toda mi existencia; y es precioso, y es glorioso verlo ahí en la cruz, sacrificando Su vida y dándose a sí mismo por mis pecados. Es lo más hermoso que he visto en toda mi vida". Algo pasó ahí, ¿se dan cuenta? Algo cambió en mi manera de ver las cosas, en mi manera de sentirme con respecto a Él y con respecto a Dios, que no es algo que yo produje. Yo no tengo la capacidad de cambiar mi manera de ver a Jesús; Dios tiene que cambiar mi manera de ver a Jesús.

¿Por qué estás aquí?

Y entonces, ustedes están aquí sentados, ¿por qué? ¿Por qué les interesa esto que dice este libro? ¿Qué pasó? Gracia, gracia. ¿O me van a decir: "No, hermano, es que aquí estamos los inteligentes. O sea, aquí estamos los que tomamos buenas decisiones. Aquí estoy porque sí, porque mis papás me estuvieron enseñando, y me dijeron que tengo que ser una buena persona y tengo que buscar la voluntad de Dios; por eso estoy aquí, porque yo soy más listo"? "Yo soy como aquellos que no se drogan", ¿no? Porque así podríamos pensar, ¿no?, en relación a la Biblia: "Esos tontos que se están drogando, pues se están echando a perder sus vidas; pero aquí estoy yo, que no me drogo y no hago cosas malas. Entonces soy más listo, ¿no? Soy más listo que ellos porque no hago las cosas que ellos hacen".

O: "Esos ateos, esos que no creen en Dios, son unos tontos. ¿Cómo no van a creer en Dios? Miren toda la naturaleza y todo lo creado. Es lógico que existe Dios; nada más necesitas razonar un poquito y te vas a dar cuenta de que ahí está; esto es el resultado de alguien más grande que nosotros". ¿Es eso lo que se necesita? Dios usa el razonamiento; no estoy diciendo que el razonamiento es malo. Pero lo que estoy diciendo es que lo que está detrás, y al final de todas las cosas, es la acción y la iniciativa final de Dios, que no tiene nada que ver con lo que tú y yo hacemos, o decidimos, o sentimos. La gracia significa: no lo mereces, pero aquí está.

Gracia, misericordia y paz

Y Pablo, muchas veces a lo largo del Nuevo Testamento, dice... hay tres conceptos que maneja: gracia, misericordia y paz. Así empiezan muchas de sus cartas, ¿no?: "Gracia, misericordia y paz sean a vosotros". ¿Por qué? Porque gracia es favor inmerecido; misericordia es junto con gracia, porque misericordia tiene que ver con Dios amándonos, viendo nuestra necesidad, dándonos algo que Él quiere darnos; y como consecuencia, trayendo paz a nuestras vidas.

¿Qué tiene esto que ver con Israel? Mucho, porque la gracia soberana es la única manera en que Pablo puede asegurar la salvación futura de Israel. ¿Cómo es que Israel va a ser salvo un día? No porque Israel es Israel, y porque Israel tiene una excelente historia de creer en Dios. Y de seguir a otros dioses: ya lo vimos con Elías; la tendencia de Israel es ¿qué? Pero Pablo, con toda seguridad, puede decir: "Sí, un día todo Israel será salvo". ¿Por qué? Porque Dios lo salvará; porque Dios cambiará su corazón; porque Dios hará que vean a Jesús como su verdadero Mesías, y Dios cambiará sus corazones. Y esa es la promesa del nuevo pacto que estaba leyendo en Ezequiel, y también está en Jeremías.

Una perspectiva correcta de nuestra realidad

Bueno, para terminar... para terminar con este sauna —y más todavía tengo calor porque siento que estoy gritando para que me escuchen—. Entonces quiero concluir con este punto, que es: ¿cuáles son las implicaciones con respecto a la gracia? ¿Qué cambio produce en nuestras vidas el entender algo sobre la gracia de Dios, que es lo que Pablo quiere que entendamos aquí? Obviamente, para Pablo este es un tema muy importante: "En este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia". Ustedes son escogidos por gracia, porque todos aquellos que son parte del remanente de Dios, y dentro del plan de Dios, que creen en Jesús como su Mesías, son escogidos por gracia.

Bueno, en primera, nos da una perspectiva correcta sobre nuestra propia realidad. Ya se los estuve diciendo: ¿por qué estoy aquí? ¿Qué he hecho para merecer lo que estoy recibiendo? Nada. No he hecho nada para recibirlo, y aquí lo estoy recibiendo; y Dios me ha salvado, y Dios puso fe en mi corazón para creer en Él. ¿Qué debería de hacer eso? ¿Cómo...? Más bien, ¿cómo se debería reflejar eso en la manera en que tratamos a los demás? Piénsenlo. ¿Se vería diferente, o se debería de ver diferente, una persona, en cómo trata a los demás, alguien que entiende eso: que nada de lo que ha recibido lo merece?

"Ah, no, pero es que esos son mis derechos. ¿Cómo me hacen eso? No puede ser. Eso no es justo, no se vale". ¿Cuánto tiempo hablamos así, no?, sobre nuestros derechos, y lo que otros deberían de hacer por nosotros, y la manera en que otros nos deberían de tratar, y la manera en que deberían de responder, entre nosotros, ¿no? "Y no, no se lo doy, porque no se lo merece". Imagínense en el matrimonio. ¿Qué pasa en el matrimonio? Que sería tan diferente si como cristianos viviéramos matrimonios de gracia: dar lo que no merece la otra persona. Imagínense... O sea, yo sé que estamos lejos de la realidad, a lo mejor, aquí; pero imagínense cómo se ve hacer eso. Cómo se ve decir: "Lo que tú no mereces es lo que te voy a dar. Porque, aunque tú me trates mal, aunque no sea justo lo que tú me estás haciendo, yo voy a responder de la misma manera que Cristo ha sido conmigo. Sí, Dios me ha dado cosas que yo no merezco; así que yo te voy a dar algo que tú no mereces: te perdono".

Nadie merece el perdón por algo que hace; pero ninguno de nosotros merecíamos el perdón de Dios, y Dios nos lo dio. No hay ninguna razón que valga para un cristiano, en todo el mundo, por la cual diga: "No te puedo perdonar". No hay nada, porque no hay ningún pecado que alguien más te haga que sea peor que lo que tú le has hecho a Dios. Entonces empezamos a ver que, cuando entendemos una perspectiva correcta sobre nuestra propia realidad, empezamos a tener una sensación de humildad, ¿no? Nos quita el orgullo: ¿de qué te jactas? Empieza a darnos una sensación de privilegio: de que lo que tenemos es puro privilegio.

Y cuando lleguemos al cielo, no vamos a decir: "Ya era hora, Dios, ¿no? Mira todo lo que hice por Ti. Como que te tardaste un poquito conmigo, y lo que me estás dando es exactamente lo que tenías que darme". ¿Eso van a decir? Lo único que van a decir cuando estén delante de la presencia de Dios es: "Gracias. Gracias, Dios, porque esto está tan por encima de lo que valgo, y lo que soy, y lo que he hecho; pero a través de Tu Hijo has hecho posible que yo tenga estas cosas, y que sea parte de Tu plan, y que pueda disfrutar de Tu gloria por toda la eternidad".

Y piensen en eso hoy. O sea, yo sé que todavía no estamos en esa etapa, pero piensen en eso ahorita, para que eso cambie su manera de verse a ustedes mismos, y de tratar a los demás. Que nos conozcan como una iglesia de gracia; que nos conozcan como una iglesia que da sin estar pensando: "Ay, no, es que eso así no debería de ser; eso no es justo". Den. Es más, hermanos, el reto es... cuando estábamos estudiando los profetas menores, estábamos viendo la realidad de la preocupación que Dios tiene por la gente necesitada.

Y muchas veces la razón por la que no damos es porque ya nos hemos vuelto tan cínicos y tan sarcásticos acerca de toda la realidad que nos rodea. Entonces no podemos ayudar a nadie, porque: "Ah, pues quién sabe qué va a hacer con el dinero", ¿no? "Y ya, es que se va a drogar y se va a comprar...". Y ya, todo está mal. O sea: "No, no vamos a ayudar a nadie, porque todos van a hacer algo malo con lo que podemos dar", ¿no? ¿Y qué, a poco cuando estés delante de Dios eso es lo que le vas a decir?: "Mira, Dios, qué bien cuidé mi dinero, ¿eh? No se lo di a ninguno de esos drogadictos; no se lo di a nadie que lo iba a usar mal". Tú ayuda a la gente. Busca maneras de mostrar gracia, y Dios que se encargue de ver lo demás que pasa, ¿no?, con la ayuda que tú des. Eso no es tu problema; Dios, de esa parte.

Que Dios nos dé sabiduría para saber cómo ayudar mejor a la gente y mostrarles gracia de una manera que impacte sus vidas, para que ellos digan: "Lo que tú estás haciendo por mí, dime por qué lo haces". Y entonces nosotros les decimos: "Porque Dios lo hizo por mí". ¿Entienden? De ahí viene esta relación que nosotros tenemos con la sociedad.

La gracia y el evangelismo

Y por supuesto, la gracia nos da una perspectiva correcta con respecto al evangelismo, porque la gracia es la mejor motivación que tú y yo podemos tener para compartir nuestra fe, ¿no? ¿Por qué? Porque no hay ni un solo texto que alguien te pueda dar por el cual no podría ser escogido por Dios para salvación. No hay nada, porque es por gracia, es inmerecido. Entonces: "No, pues es que tú no sabes las cosas que yo he hecho, y tú no sabes el tipo de vida que he llevado, y tú no sabes las cosas que he dicho acerca de Dios, y las blasfemias que he pronunciado con esta boca". No importa, porque no se trata de que lo merezcas; se trata de que Dios te lo está dando sin merecerlo.

No hay ninguna razón por la cual ustedes no podrían compartir su fe con alguien. Y no hay ninguna razón... O sea, cuando estamos estudiando esto de ser escogidos por Dios, obviamente mucha gente dice: "Ay, es que, ¿qué tal si yo no soy escogido, no? ¿Qué tal si yo no soy de esos escogidos?". No, no pienses así. Para eso no está diciendo esto la Biblia, para que pienses: "A lo mejor no soy escogido". Está diciendo esto para que digas: "No hay ninguna razón que me podría hacer pensar que no soy escogido. No hay ninguna razón que yo pueda darle a Dios para decirle: 'Sabes qué, Dios, no soy escogido por esto'". No; Dios, si Él te ha escogido y Él te quiere salvar por gracia, lo hará. Y hay toda la esperanza y toda la oportunidad para cualquier persona en todo el mundo de salvación, y ningún pretexto que valga. Ninguno. ¿No es increíble? ¿No es increíble el mensaje del evangelio?

La gracia es la raíz y el fundamento de todo lo que creemos, hermanos, todo. Y cambia nuestra manera de vernos a nosotros mismos, cambia la manera en que tratamos a los demás, y cambia la manera en que evangelizamos a la gente. Y estoy seguro de que ustedes conocen mucha gente de la que ustedes dicen: "No hay manera en que él va a creer en Jesús, porque es bien terco y no escucha, y él ya tiene sus propias ideas de cómo es el mundo y cómo deberían de ser su vida y sus actitudes. ¿Para qué le comparto?". ¿No conocen a gente así? Todos conocemos gente así. Decimos: "Para él no hay esperanza, ¿no? No, no lo visualizo como cristiano; no me imagino cómo sería él como cristiano". Escogido por gracia. Escogido por gracia. Dios lo puede hacer, porque Él lo hace: Él salva a la gente que Él quiere salvar.

Y así como con Israel, ahorita decimos: "Yo no veo cómo todo Israel un día va a creer en Jesús como su Mesías". Porque si ustedes escuchan a un judío hablar, y si ustedes escuchan a la mayoría de judíos que hay aquí en México, por ejemplo, se van a dar cuenta de que el Nuevo Testamento y Jesús son un insulto para ellos. Es un insulto; es lo peor que podrías hacer: creer en Jesús. Y cuando hablas con ellos y escuchas que dicen eso, dices: "¿Cómo todo Israel será salvo? Yo no veo cómo va a pasar. Están tan ciegos, están tan perdidos". Gracia. De aquí va a venir el argumento de Pablo para poder decir lo que explica en el versículo 26: "Y luego todo Israel será salvo". Bueno, continuamos con Romanos 11, versículo 7, el próximo domingo.

Volver al vídeo ↑

Escúchanos

Ven un domingo

Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.

Qué esperar si vienes →