Éfeso: Doctrina sin Amor
Transcripción
Las siete iglesias de Apocalipsis
… (la grabación comienza con el mensaje ya empezado) …haciendo esta serie de Apocalipsis, de las iglesias de Apocalipsis, las cartas a las siete iglesias de Apocalipsis que están en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis... Entonces vamos a terminar el año con eso, más o menos el tiempo que nos queda. Entonces, en algún momento prediqué de Laodicea, hace varios años, porque me habían invitado a un campamento donde se trató este tema, y preparé lo de Laodicea. Pero también en el programa de radio hicimos la serie de las siete iglesias, que es de donde sacamos estas hojas, porque en ese tiempo, también hace varios años, preparamos estas hojas de las siete iglesias. Pero no habíamos hecho la serie aquí de las siete iglesias; solamente habíamos visto Laodicea hace varios años. Y entonces creo que es una buena oportunidad, ahorita, en lo que queda del año, el tiempo que tenemos de los domingos que nos quedan, ver esta serie.
Entonces, acabamos de terminar la serie acerca del Sermón del Monte, y creo que muchos temas que hay en el Sermón del Monte se conectan con los temas de estas iglesias. Juan, como ustedes saben, en el libro de Apocalipsis... ¿Está bien? ¿Sí ven desde allá? No, acá. Juan, en el libro de Apocalipsis, había sido enviado a la isla de Patmos, donde fue que tuvo todas estas visiones, y tuvo un encuentro con Jesús en el cual escuchó este mensaje, específicamente a siete iglesias de Asia Menor.
Siete es un número que representa perfección; es un número que representa algo completo en la Biblia, y es por eso que son siete estas iglesias. No tanto porque sea un número al azar que escogió Dios nada más para las iglesias a las cuales Él quería hablarles, sino que siete, a lo largo de todo el libro, representa un número perfecto, un número completo. Y a pesar de que existen varias interpretaciones acerca de lo que significa cada una de estas iglesias... Hay algunos que dicen que estas iglesias representan los periodos de la historia de la iglesia. Entonces la iglesia de Éfeso, que es la primera, representa la primera iglesia, del primer siglo, y así se va sucesivamente.
Yo no creo que ese sea el caso. Yo creo que en realidad siempre han existido iglesias como todas las iglesias que están aquí mencionadas. Entonces estas iglesias son representativas de la iglesia que siempre ha existido, de todas las diferentes situaciones que se dan en la iglesia en todas las épocas de la iglesia. Y lo vamos a ver: al ir estudiando todas estas iglesias, se van a dar cuenta de que en realidad todo lo que está mencionado aquí es relevante y es actual en lo que nosotros estamos viendo hoy en día.
La carta a Éfeso
Entonces vamos a empezar a leer Apocalipsis capítulo 2, y vamos a ver qué es lo que dice el mensaje a Éfeso: "Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios".
Señor, bendice este tiempo juntos. Bendice el mensaje de tu Palabra que podemos ver en cada una de estas iglesias, cómo es que hay características de estas iglesias que podemos ver en nuestra iglesia y en otras iglesias también. Señor, sabemos que tú quieres que escuchemos con cuidado, que pongamos atención, y que seamos redargüidos por tu Espíritu acerca de las cosas que tú quieres decirnos a nosotros específicamente. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
La ciudad de Éfeso
Bueno, el mensaje a Éfeso. Vamos a empezar hablando un poquito acerca de Éfeso. Esta iglesia de Éfeso es, bueno, en realidad la iglesia más importante de todas en cuanto a influencia, en cuanto a ubicación geográfica y en cuanto a influencia. Este era un centro de comercio; era un lugar donde había mucho, mucho tránsito de una ciudad a otra. Había un puerto, había muchos negocios, mucho trabajo aquí. Una ciudad, creo, si no me equivoco, leí algo así como de 250,000 habitantes, algo así. Entonces un poco más grande que Cuajimalpa, pero una ciudad muy importante.
Ahora, Éfeso es esta iglesia que había sido fundada por Priscila y Aquila, y que había tenido la mayor influencia, en relación a que de aquí habían salido estas otras iglesias. Las otras seis que vamos a leer realmente salieron de la iglesia de Éfeso. Entonces Éfeso era la iglesia madre, digamos, la iglesia que había comenzado toda la obra misionera en Asia Menor. Entonces era centro de comercio, pero también era un centro religioso. Ahí, como se juntaba mucha gente de muchos lugares que pasaba por ahí precisamente, entonces también había una gran mezcla de religiones.
Y en Éfeso estaba una de las siete maravillas del mundo: el templo a la diosa Artemisa, o Diana para los romanos. Y entonces este era un lugar de mucha atracción. Era el equivalente de nuestra Basílica de Guadalupe, ¿no? Jala gente de muchos lugares que vienen hasta acá para ver este lugar, porque es un punto de encuentro religioso, de peregrinaciones, de este tipo de cosas. Eso estaba en Éfeso. Y entonces Éfeso es una ciudad muy importante, no solamente porque era un centro de comercio, un centro religioso, sino porque también era un centro de ocultismo. Es decir, había mucho, mucho paganismo aquí, y había muchas cosas que se daban en relación al ocultismo y el mundo espiritual. Y vamos a leer una de esas historias en un momento, que está en Hechos 19; en un momento vamos a leer sobre eso. Entonces eso nada más les da un contexto acerca de esta ciudad, que es donde estaba la iglesia de Éfeso.
El ángel de la iglesia
Y dice Jesús: "Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso". Ahora, esto del ángel viene desde un poquito antes, cuando estábamos en el capítulo 1, en donde se hablaba de los ángeles de las siete iglesias. Versículo 20 del capítulo 1: "El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias". Entonces, cuando Jesús habla a cada iglesia, dice: "Escribe al ángel". Ahora, hay mucha controversia sobre esto; hay muchas interpretaciones diferentes acerca de quién es este ángel.
Hay algunos que dicen: "Bueno, pues es un ángel". Ángel, simplemente, el significado de esta palabra en griego es mensajero; es alguien que lleva el mensaje. Pero entonces nos preguntamos, dentro del contexto de Apocalipsis, ¿cómo podemos interpretar cuando habla de un ángel? Hay algunos que dicen: "Bueno, es que el ángel entonces representa al pastor de cada iglesia, porque es el mensajero, es al que está dirigido". A él, como encargado, como líder de cada iglesia, se está dirigiendo Jesús, hacia el pastor, y que el pastor comunique el mensaje. Entonces el ángel no es un ser espiritual; es una persona que está representada como el pastor, representante de cada iglesia, encargado de liderar cada iglesia en los caminos de Dios.
Otros dicen: "Bueno, no, el ángel representa el conjunto de todos juntos; el ángel es representativo de cada iglesia". El problema de estas dos interpretaciones, creo yo... No podemos ser dogmáticos acerca de esto.
Pero creo yo que el problema es que el contexto de "ángel" en todo Apocalipsis siempre tiene un contexto espiritual, no humano. Entonces la otra interpretación, que no les digo... No estoy diciendo "así es", pero es lo que yo creo, basado en lo que he estado leyendo en el resto de Apocalipsis, es que de hecho sí hay un ángel que está asignado por Dios sobre cada iglesia. No sabemos exactamente cómo funciona eso, y si sea exactamente este el caso en este contexto, pero parece ser, parece ser que hay un ángel para cada iglesia, que es un ser espiritual, el cual está llevando este mensaje y está comunicando este mensaje a cada iglesia.
Entonces dice: "Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso". ¿No sería interesante? ¿No es interesante pensar que Dios ha asignado seres espirituales a nosotros como iglesia? No sé si uno o varios, no sé; eso es un misterio para nosotros, no lo entendemos, no lo sabemos. Pero eso me hace pensar que probablemente sí hay este tipo de contexto. Si ven Daniel 10, versículos 10, 12, Daniel 10:12 hasta el 11:1, van a encontrar algo de esta idea de los ángeles siendo los que comunican el mensaje.
El que anda en medio de los siete candeleros
Ahora se presenta Jesús. Y ahí tienen sus hojas, ¿verdad? En sus hojas ven que en cada iglesia hay un aspecto acerca de Jesús, cómo se presenta Jesús delante de Juan cuando está hablando de cada iglesia. Y en este caso, de Éfeso, Él dice: "El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro". Ahora, esto es una referencia a algo que ya se había dicho antes, en el versículo 12, cuando Juan vio a Jesús, y dice: "Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre".
Ahora, en este versículo, en el capítulo 1, versículo 12, Jesús está en medio, está en medio de los siete candeleros; en el capítulo 2, versículo 1, anda en medio de los siete candeleros. Ahí hay esta idea que nos regresa a esta imagen del huerto del Edén, en Génesis, cuando Dios se paseaba en el huerto para tener comunión con Adán y Eva. ¿Y no evoca este tipo de imágenes en nuestra mente cuando pensamos que aquí están...? Porque leímos en el versículo 20 que los siete candeleros son las siete iglesias. Entonces, la imagen de que Jesús ahí está, paseándose entre las iglesias, viendo qué es lo que está sucediendo, en comunión con ellos, cercano a ellos; no alejado, no como este Dios en el que creen los deístas, que está alejado de nosotros, sino un Dios que ha bajado, ha descendido, quiere estar entre nosotros, quiere tener comunión con nosotros.
¿Y qué les dice? "Yo conozco, conozco tus obras". Dios no es indiferente a lo que estamos viviendo aquí en Cuajimalpa, en esta iglesia. Dios no nos dice: "Bueno, ahí háganse bolas ustedes; yo me regreso en unos años a ver si ya solucionaron las situaciones que traen". Jesús no dice eso. Dice: "Yo estoy ahí, caminando entre ustedes. Conozco perfectamente cada uno de los problemas, cada una de las situaciones que ustedes están viviendo como iglesia; yo las conozco". Eso es increíble. Esas son palabras que deberían de ser palabras de ánimo, porque son palabras que nos muestran la cercanía y el interés que Dios tiene en nuestras vidas. Es fácil que vivamos nuestras vidas, y la rutina, y vengamos todos los domingos a la reunión, y se nos olvide realmente... que se nos olvide que Jesús está aquí entre nosotros, que Jesús realmente conoce cada una de las situaciones y está interesado en lo que está sucediendo.
Las estrellas y los candeleros
Las siete estrellas... Nuevamente tenemos, o sea, tenemos los candeleros... Las siete estrellas son los ángeles que están a la diestra de Dios, encargados de ser mensajeros a cada una de estas iglesias; están asignados a cada una de ellas. Los siete candeleros son las iglesias. Y esa es otra de las razones por las que no creo que los ángeles sean representativos de la iglesia en conjunto, porque entonces no hay ninguna diferencia entre las estrellas y los candeleros. Y aquí, aparentemente, en el capítulo 1, Juan está haciendo una diferenciación entre las estrellas y los candeleros. Entonces creo que sí son cosas diferentes: mundo espiritual, mundo físico.
Aquí están representadas las estrellas por encima de nosotros: el poder y la supremacía de Dios, su soberanía sobre todas las cosas, manifestada en los cielos sobre nosotros; las estrellas, el mundo espiritual. Y los candeleros, que somos nosotros, es el mundo físico, al cual Jesús se está dirigiendo. Quiero que vean de dónde viene esta imagen en el Antiguo Testamento. Vayan a Éxodo capítulo 25, versículo 31. Éxodo... Esto es, acuérdense: Apocalipsis constantemente está sacando cosas que ya existían en el Antiguo Testamento y les está dando un nuevo significado. Está diciendo: "Esto que ustedes veían aquí en el Antiguo Testamento realmente estaba apuntando hacia otra realidad; estaba diseñado como un símbolo de otra cosa". Y yo ya les dije: bueno, Juan en el capítulo 1 ya dijo que los siete candeleros son las siete iglesias.
El candelabro del tabernáculo
Vean qué interesante este paralelo. Éxodo 25:31: "Harás además un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo; sus copas, sus cálices y sus flores serán de una pieza con él. Y saldrán de sus lados seis brazos: tres brazos del candelabro de uno de sus lados, y tres brazos del candelabro del otro lado. Habrá tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, con un cáliz y una flor, y tres copas en forma de flor de almendro en el otro brazo, con un cáliz y una flor; así en los seis brazos que salen del candelabro. Y en la caña del candelabro habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus cálices y sus flores. Y habrá un cáliz debajo de los dos primeros brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos siguientes brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos últimos brazos que salen de él; así con los seis brazos que salen del candelabro. Sus cálices y sus brazos serán de una pieza con él; todo ello será una sola pieza de oro puro labrado a martillo. Entonces harás sus siete lámparas; sus lámparas serán levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro. Y sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro. El candelabro, con todos estos utensilios, será hecho de un talento de oro puro".
Esas son las instrucciones que Dios da al pueblo de Israel sobre cómo tenían que edificar los utensilios que iban dentro del tabernáculo. Entonces esto nos hace pensar precisamente... Hoy Roberto estaba hablando del evento de Pentecostés, cuando descendió el Espíritu Santo sobre todas estas personas que estaban reunidas ahí. Y nos hace ver todas estas imágenes que están desde el Antiguo Testamento: que Dios tenía un propósito y un diseño para nosotros como iglesia, que es que, a través del Espíritu Santo morando en nosotros, que fue enviado por Jesús cuando ascendió con su Padre, fue enviado para específicamente ayudarnos a nosotros como iglesia a ser la luz de este mundo.
Somos la luz del mundo
Somos como candeleros que están en un lugar rodeado de tinieblas, que están diseñados por medio del Espíritu Santo. El fuego del Espíritu Santo hace que nosotros tengamos la capacidad de ser de testimonio a todos los que nos rodean. ¿Se acuerdan de Mateo 5, cuando estábamos estudiando el Sermón del Monte? ¿Qué dijo Jesús? Dijo: "Ustedes son la sal de la tierra, la luz del mundo". No escondes un candelero debajo de la mesa y dices: "A ver, que nadie vea la luz; voy a poner esto en el lugar más oculto". Sino que lo pones en un lugar elevado, donde pueda alumbrar lo más posible. Esa es la idea de la iglesia que Dios estableció: este candelero. Los siete candeleros representan la iglesia; el fuego, el Espíritu Santo, que nos da la capacidad de ser luz.
Porque el Espíritu Santo es el que transforma nuestros corazones, el que trabaja para nuestra santificación. Entonces quiero que vean esto; esto es importante. Esto es cómo se une toda la Biblia, cómo se armoniza toda la Biblia y nos comunica el mismo mensaje de principio a fin: las cosas en el Antiguo Testamento apuntando hacia cosas que habría más adelante, que nos mostrarían la realidad a la cual apuntaban, y la supremacía, el control de Dios. Creo que las estrellas y los ángeles representan el poder sobrenatural, espiritual, que Dios tiene sobre todas las cosas, y la manera en que todas las cosas se sujetan a Él. Entonces esto es algo de lo que leemos aquí en la introducción a la carta de Éfeso.
Una iglesia con discernimiento moral
Ahora, ahí tienen sus hojas. Acabamos de describir a Jesús; hay una sección ahí que habla acerca de cómo es descrito Jesús. Ya vieron cómo se manifiesta Jesús específicamente en esta carta. Ahora empieza a hacer una evaluación de la salud espiritual de la iglesia. Dice: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado".
Cuando Jesús hace una evaluación de la salud espiritual, primeramente dice: "Ustedes son una iglesia que tiene buen discernimiento de las cosas". ¿Qué es lo que pueden discernir? A los malos: "Puedes discernir a los malos". Acuérdense: vivían en una ciudad pagana, vivían en una ciudad de mucha inmoralidad, especialmente inmoralidad sexual. El templo de Diana tenía muchos sacerdotes y sacerdotisas, profetisas... no sé qué eran exactamente, pero parte de todo lo que se daba ahí era prostitución, especialmente con las mujeres que estaban empleadas ahí en el templo de Diana. Y era una ciudad de mucha inmoralidad; era una ciudad en la cual la promiscuidad y la libertad de preferencia sexual era promovida. Quiero que vean cómo es que probablemente no es tan diferente a nuestra sociedad.
Heráclito, que es un filósofo griego, describe a Éfeso como una ciudad terrible para vivir, por la inmoralidad que había. Decía... Si pueden, busquen; no tengo aquí la cita, pero básicamente decía: "Es preferible convivir con perros que con la gente de Éfeso". Es gente inmoral, es gente terrible en las decisiones que toman, en la manera en que se llevan unos con otros. Entonces probablemente esta influencia, esta inmoralidad, estaba tratando muchas veces de infiltrar la iglesia, porque pues ahí es donde vivían, en la cultura. Entonces los miembros de la iglesia tenían que ir en contra de todo lo que estaba a su alrededor.
Tenían que decir: "No. Dios estableció esto como el parámetro para mi conducta sexual: todo lo que es dentro del matrimonio es lo que está permitido por Dios; todo lo que está fuera del matrimonio, fuera de este pacto, es pecado". Y eso no es muy popular decirlo, pero probablemente eso es lo que ellos estaban diciendo, y es lo que nosotros tendríamos que hacer también. Entonces tenían un discernimiento moral, y esto creo que es la referencia a los malos, que no soportan a los malos. A lo mejor había situaciones dentro de la iglesia de gente que estaba viviendo un estilo de vida inmoral, y los expulsaron de la iglesia. Dijeron: "¿Sabes qué? Si tú dices que eres cristiano, no puedes seguir viviendo así. No puedes seguir viviendo en adulterio, no puedes seguir viviendo en homosexualismo; si no te arrepientes, fuera". Probablemente era este tipo de iglesia.
Una iglesia con discernimiento doctrinal
Por otro lado, dice: "Has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos". Hay algunos hoy en día que se dicen ser apóstoles y no lo son. Bueno, evidentemente en ese tiempo seguían vivos los verdaderos apóstoles. Entonces era fácil tratar de asociarse como parte, por lo menos, del círculo de apóstoles. Es decir, había el círculo más central de apóstoles, y luego había otro círculo que le seguía, de todos los colaboradores de los apóstoles. Y entonces trataban de asociarse con ellos, o decir que eran parte de este grupo, para ganar credibilidad.
Entonces, si yo estuviera enseñando alguna cosa rara, la única manera en que me escucharían es si trataba de convencerlos de que de hecho yo era de los que se juntaban con Pablo, o con Apolos, o con Timoteo, con alguno de estos personajes que tenían cierto nivel de autoridad en la iglesia, y que reconocían como mensajeros de Dios, como aquellos que predicaban el evangelio. Entonces había gente que estaba tratando de engañar, aparentemente, para decir: "Escúchenme a mí, porque yo soy de este grupo de los apóstoles, con cierta autoridad". Pero en realidad lo que estaban enseñando era mentira: "Son unos mentirosos". Ustedes los hallaron en que están mintiendo vilmente en sus caras. ¿Por qué? Porque era una iglesia con discernimiento doctrinal. Sabían detectar cuando alguien estaba diciendo algo que no iba de acuerdo al evangelio de Cristo.
La iglesia de las celebridades de la Biblia
Entonces es una iglesia de la que Dios dice: "Está bien, esto es bueno; qué bueno que están así". No es de sorprendernos. Fíjense, quiero que visualicen esta iglesia: una iglesia que fue comenzada por Priscila y Aquila, como ya veíamos; en donde predicó Apolos, que es considerado uno de los predicadores más elocuentes del Nuevo Testamento; en donde Timoteo había sido pastor; en donde Pablo pasó tres años enseñando. O sea, imagínense, imagínense que eso fuera, que nosotros dijéramos: "¿Saben qué? Nos escribió nuestro hermano Pablo; quiere pasar tres años con nosotros para enseñarnos doctrina". Y viene y se queda tres años para enseñarnos. Imagínense si esa iglesia no estaría sólida doctrinalmente.
Bueno, no sólo eso. A ver, ahí les va: esta es la iglesia de las celebridades de la Biblia. Juan, el apóstol Juan: esta era su iglesia, probablemente. Cuando fue desterrado a la isla de Patmos, fue sacado de Éfeso, y cuenta, dice la tradición, que después de Patmos regresó nuevamente a Éfeso, a la iglesia de Éfeso. Entonces imagínense, imagínense estar en un servicio y que dijeran: "Bueno, ahora va a compartir su testimonio nuestro hermano Juan, el apóstol Juan. A ver, Juan, cuéntanos algunas de las cosas que viviste con Jesús". "Ah, sí, sí, me acuerdo que una vez estábamos caminando con Él y nos empezó a contar...".
Imagínense qué clase de iglesia sería esta, que había escuchado tantas cosas acerca de Jesucristo, el testimonio que él dio de primera mano, y en donde el apóstol Pablo, Timoteo, Apolos, todos estos personajes, pasaron tanto tiempo trabajando, enseñando, edificando el conocimiento de esta iglesia. Imagínense si los miembros de esta iglesia no podían discernir luego luego cuando alguien les estaba mintiendo. No me sorprende. Honestamente, viendo la historia de Éfeso, no me sorprende que esto sea lo que Jesús dice que es la característica de esta iglesia. Hasta podían oler, probablemente, a los falsos maestros. Nada más se acercaban y decían: "Este huele a falso maestro".
Seguramente no sería el tipo de iglesia que veía Enlace; sería el tipo de iglesia que no compraría la mitad de los libros que venden en las librerías cristianas. Sería el tipo de iglesia que tendría... una librería como SAT. Es una iglesia con mucho discernimiento. Y dice Jesús: efectivamente, "has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos".
Has sufrido y no has desmayado
Ahora, ¿qué es lo siguiente que dice Jesús acerca de ellos? "Has sufrido", versículo 3: "y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado". Entonces esta es una iglesia que está enfrentando constantes ataques, constantes retos sobre lo que ellos creían. Esta perseverancia tenía que ver con una cultura pluralista, una cultura que decía: "A ver, está bien. Ustedes, cristianos, está bien, pueden tener sus creencias". Domiciano, creo que es Domiciano el que era emperador en ese tiempo, decía: "A ver, nosotros somos una ciudad, una cultura incluyente; somos una sociedad incluyente".
"Entonces, está bien, está bien: crean en lo que quieran creer, su Jesús que resucitó; si a ustedes les funciona, les funciona. Nada más no se metan con nadie más; no digan que los demás están mal. Entonces digan: 'Jesús es el Señor', y también digan: 'César es el Señor'. No tienen que dejar de decir 'Jesús es el Señor', pero también digan 'César es el Señor'". ¿Y qué habrían hecho los de Éfeso? Habrían dicho: "No, no vamos a decir 'César es señor', porque Jesús es el Señor, y es el único Señor, y no hay ningún otro camino más que Él". Esto no habría sido muy popular, el exclusivismo, al decir: "No, sólo hay un camino".
Porque en nuestra sociedad, así como en la sociedad de Éfeso, la presión siempre habría sido: "Cree lo que quieras, siempre y cuando no condenes a los demás. No digas que los demás están mal; cada quien su camino, ¿no? Cada quien su verdad. ¿Por qué no podemos vivir todos juntos, felices, aceptando que hay muchos caminos a Dios, no sólo un camino?". ¿Se metieron en problemas los de Éfeso? Sí, y lo tenemos registrado en la Biblia.
El alboroto en Éfeso
Vean Hechos capítulo 19. Prácticamente todo este capítulo y el anterior hablan de la situación que había en Éfeso. En Hechos 19 leemos primeramente acerca de una situación que se estaba dando, muy peculiar, porque Jesús estaba... perdón, Pablo estaba haciendo todos estos milagros en Éfeso, y vieron que pues estaba interesante esto de que sacaba demonios, y este tipo de cosas. Entonces, les digo, era una mezcla; era este sincretismo que vivimos también en México, donde tomamos de un lugar y otro y creamos nuestra propia religión. Y entonces decían algunos: "Pues yo veo que esto de sacar demonios en el nombre de Jesús funciona". Y como les gustaba el mundo espiritual, les gustaba lo oculto, ¿qué hacen? Tratan de sacar un demonio en el nombre de Jesús: "El que predica Pablo, ese Jesús, ese. A ver, voy a tratar de sacar un demonio en ese nombre".
¿Y qué contesta? "Respondiendo el espíritu malo", versículo 15, dice: "A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?". Y se les revirtió la cosa, porque este hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos... "Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos". Entonces la iglesia de Éfeso, y lo que Dios estaba haciendo a través de Pablo y de la iglesia, estaba causando estragos en la ciudad. Era obvio que algo estaba sucediendo.
En los siguientes versículos, muchos quemaron libros de magia delante de todos, y calculan el precio, y dice que era de 50,000 piezas de plata. O sea, mucho dinero invertido en libros de magia que fueron destruidos por causa de la predicación del evangelio en esta ciudad. Pero nuevamente, los intereses... A ver, ve y predica un 12 de diciembre en la Basílica. No es difícil de imaginar estos escenarios. Vean lo que sucede en el versículo 21: está este hombre, Demetrio, que tiene su negocio de vender estatuas del templo de Diana, y ve que le está afectando su negocio esto de que la gente esté escuchando el evangelio. Entonces los junta a todos y quieren detener esto.
"Varones", versículo 25, "sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a mucha gente con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos". "Esto que estás comprando, este ídolo, no es un dios". "Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero". La reina de Éfeso. "Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios! Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo".
Pero a Pablo le dicen: "No, no, tú no vayas. Cuidado, Pablo, está muy peligrosa la cosa; te van a linchar si sales". Pero la cosa eventualmente se tranquiliza. Pero eso les da un sentido del ambiente que existía, de la tensión que existía, de la batalla espiritual que se estaba dando en esta ciudad. Obviamente los cristianos de esta iglesia no la tenían fácil. Vivían en una sociedad pagana, vivían en una sociedad idólatra; salían, compartían la Palabra de Dios, compartían el evangelio, y se enfrentaban también a los intereses de las personas que vivían del gran negocio que era este templo, al cual venían de todas partes de Asia Menor, específicamente.
Aborreces las obras de los nicolaítas
Entonces esas son las cosas que Jesús evalúa con respecto a la salud espiritual de la iglesia. Dice: "A ver, tienen discernimiento, tienen perseverancia; bien, me da gusto, esto es bueno". La alabanza que Jesús hace de esta iglesia es, número uno, que tienen sana doctrina. Y número dos... A ver, quiero que vean esto; esto es interesante. Vean el versículo 6: "Tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco". Ahora, ¿no es interesante? Esto a mí me llama mucho la atención: que parte de la alabanza hacia esta iglesia es que saben odiar. ¿No es eso lo que está diciendo Jesús? Lo bueno de esta iglesia: "Aborreces, odias las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco".
¿Podemos ser cristianos que odian, o debemos ser cristianos que odian? Sí, claro que sí, siempre y cuando odies las mismas cosas que Dios odia. Siempre y cuando odies las mismas cosas que Dios odia. Ahora, no sabemos exactamente qué es lo que creían y enseñaban los nicolaítas; eso no queda claro. Solamente se menciona dos veces en el libro de Apocalipsis; es la única referencia que tenemos acerca de los nicolaítas. No se sabe seguro, pero era doctrina... era inmoralidad, doctrina falsa, inmoralidad; alguna de estas cosas era lo que probablemente enseñaban. Esto es lo que ya mencionó Jesús antes. Pero no es a los nicolaítas a los que ellos odian; ¿se dan cuenta? Son las obras de los nicolaítas.
Tú puedes odiar lo que alguien hace y amar a la persona. Tú puedes odiar lo que alguien hace, pero amar a la persona. Y vamos a llegar a eso en un momento, porque es importante ese punto, y porque ese es el problema que estaba empezando a darse en esta iglesia, que va a mencionar Jesús.
La responsabilidad de enseñar sana doctrina
Pero tienen sana doctrina, lo cual es la responsabilidad de los líderes de la iglesia: asegurarse de que cada iglesia sea una iglesia de sana doctrina. "Reteniendo la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen". Eso es un requisito de los ancianos, o los obispos, de cada iglesia, en Tito 1. Cuando los líderes, cuando los ancianos, cuando los diáconos ponen como prioridad la doctrina de la iglesia, entonces la iglesia debe de tener la capacidad de discernir cuando algo no está bien. ¿Entienden cómo funciona? Y así debe de ser.
Ustedes no deben de ser engañados fácilmente, porque han estado escuchando la Palabra de Dios, porque han estado escuchando la sana doctrina. Y entonces no necesitan llamarme a mí o a nadie por teléfono para decir: "Oye, oye, hermano, es que acabo de leer esto y no sé cómo discernir". Ustedes deben de poder discernir, porque han estado estudiando, han estado escuchando la Palabra de Dios. Ese es nuestro trabajo como iglesia: edificarnos en la sana doctrina, tener un odio santo por las cosas que van en contra de la sana doctrina.
Nos critican porque somos medio burlones nosotros, porque nos burlamos de ciertas personas y de ciertas iglesias. Es verdad. A veces no es intencional, como cuando empecé a hablar en portugués... Bueno, con acento portugués; no era mi intención.
Pero suena como burla, ¿no? Y no me molesta si lo tomaron así o no, porque odio las obras de aquellos que van en contra de la doctrina de Dios; odio a aquellos que están distorsionando el evangelio, odio eso. Pero nosotros tenemos que ver cuál es la advertencia que da Jesús aquí con respecto a cómo los tratamos y cómo nos relacionamos con ellos. Eso es lo que sigue aquí.
Has dejado tu primer amor
¿Cuál es el reproche de Jesús hacia la iglesia de Éfeso? ¿Cuál es el reproche? Versículo 4: "Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor". Otra vez, este punto de dejar el primer amor tiene muchos significados, muchas diferentes interpretaciones que se ha tratado de dar con respecto a qué significa el primer amor. Por lo regular lo ven en relación al amor hacia Dios; es decir, el amor que tenían ellos para con Dios se había enfriado. Estaban tan enfocados en la doctrina, estaban enfocados en decir lo correcto, en detectar cuáles eran los falsos maestros, que habían descuidado la relación que ellos tenían con Dios, y se habían olvidado de que el punto no es la doctrina; el punto es Dios.
La doctrina te debe de llevar a Dios. Si la doctrina no te lleva a ningún lado, entonces es vana. ¿Para qué estudias la Biblia si no te está llevando a amar y a conocer mejor a tu Dios? Si cada vez pasas menos tiempo en oración, cada vez pasas menos tiempo en comunión con Dios, por estar tan ocupado con tantas actividades que tenemos en la iglesia... Porque sí tenemos muchas actividades. Entonces de repente eso es nuestro mundo: es la actividad, es sentir que estamos siendo útiles, y el ministerio, y la predicación, y el evangelismo, y todas estas cosas, y nuestra relación con Dios ya no está ahí. Ya pasa a ser algo secundario en nuestras vidas; no es el fundamento, sino que es simplemente una parte más de la vida cristiana. Cuidado.
Muchos toman eso y dicen: "Eso es lo que está diciendo". Yo creo que es un poquito más profundo aún que eso. Hay algo que viene en el versículo 3 que es interesante, porque hay un contraste muy raro que hace Jesús. Porque dice que han trabajado arduamente, ¿por qué? "Por amor de mi nombre, y no has desmayado". ¿Cómo puede ser que hayan trabajado arduamente por amor al nombre de Dios, y sin embargo han dejado su primer amor? ¿No es un poco raro? Pero creo que se extiende más allá de eso. Puede ser que algunos tenían una relación con Cristo, y una relación cercana con Cristo, pero en el afán... en el afán (y aquí es donde tenemos que tener cuidado y un balance muy claro), en el afán de ser doctrinales, en el afán de evaluar la Palabra de Dios y lo que se dice de la Palabra de Dios, se habían vuelto muy críticos unos de otros.
El amor unos por otros
Entonces varios comentaristas hablan de que el punto central de dejar el primer amor no es ni siquiera tanto el énfasis de dejar el amor hacia Dios, sino que ya no se estaba viendo reflejado el amor que tenían unos por otros. De pronto cada quien ya estaba en su mundo, concentrado en lo que significa la sana doctrina, defender la sana doctrina, defender lo que era el evangelio. Y entonces había entrado un espíritu de tanta crítica y de tanta división hacia otros que ya el amor de Dios no se manifestaba de una manera tan clara.
Entonces, sea como sea, sea como sea el reflejo de lo que está diciendo Jesús aquí, lo que se estaba viendo era un corazón frío; era una vida y una actitud que hacía cosas y que no sentía cosas. ¿Saben lo fácil que es que esto pase en la iglesia? Que agarremos un ritmo y empecemos a trabajar, trabajar, hacer, hacer, hacer: juntas, planeación, eventos, y no hay verdadera unidad, no hay verdadero amor entre nosotros, pero hacemos mucho. Y creo que esa es una de las cosas que Jesús está diciéndole a la iglesia de Éfeso: tiene un corazón frío, no sólo en su amor hacia Dios, probablemente.
Y ahorita les voy a mostrar por qué también creo que sí se estaba manifestando ya una falta de amor hacia Dios. Porque Juan, 1 Juan capítulo 4... Miren, al leer los comentarios, unos dicen: "No, es el amor hacia Dios"; "No, es el amor unos a otros". Son las dos cosas; las dos cosas van juntas. 1 Juan capítulo 4 dice eso. Versículo 7: "Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo el que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor".
O sea, yo les traté de mostrar los dos lados, los dos argumentos, pero para mí los dos van juntos. Si fortaleces tu amor hacia Dios, estás fortaleciendo tu amor hacia tus hermanos y hermanas, porque vas a reflejar a Dios. Dice el versículo 11: "Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros". Versículo 12: "Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros". Versículo 20: "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios que no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano".
Cuidado, porque aparentemente la iglesia de Éfeso se estaba distrayendo de ambas cosas. Sí amaban a Dios, sí amaban la doctrina, pero de alguna manera esta obsesión por entender correctamente la Biblia, esta obsesión por cachar a los falsos maestros, los estaba distrayendo del centro, los estaba distrayendo de lo fundamental: su amor a Dios, que es reflejado en su amor hacia los demás. No sé cómo se veía; estamos especulando aquí. O sea, no entendemos exactamente cuáles eran los problemas, pero como nosotros tenemos una iglesia, nos podemos imaginar bastante bien cómo se veía la situación. No es tan difícil darnos cuenta de cómo nos podemos distraer por cosas que son importantes.
Doctrina acompañada de amor
Miren, en ningún momento (quiero que esto quede claro), en ningún momento leemos en esta exhortación: "Bájale un poquito a la doctrina, bájale un poquito al estudio de la Biblia". No dice eso. No es como que "menos doctrina y más amor". No, dice: que tu doctrina siga creciendo, vas bien en esta parte, pero que vaya acompañada siempre de amor. Porque si no está acompañada de amor, primeramente hacia Dios y después unos hacia otros, entonces estás en gran peligro como iglesia. ¿Cuáles son los dos más grandes mandamientos? "Amarás al Señor tu Dios", y "amarás a tu prójimo como a ti mismo". Eso viene directamente de la boca de Jesús. Esas son las características principales que debe tener toda iglesia. Entonces esto es el reproche que Jesús tiene para con la iglesia de Éfeso.
Recuerda de dónde has caído
Pero vamos a ver cuál es la exhortación. En el versículo 5 dice: "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido". ¿Cuáles son las dos cosas que deben de hacer los de Éfeso? Jesús aquí les da la solución; esto es lo que tienen que hacer. Número uno: recuerda, primeramente... Ese es el número dos... Número uno: recuerda. ¿Recuerda qué? De dónde has caído. O sea, regresa hacia atrás y ve de dónde te ha sacado Dios; ve todas las maravillosas cosas que ha hecho Dios en tu vida. Acuérdate de esas cosas; medita en la obra de Dios en tu vida.
Esto lo hace Dios en toda la Biblia con el pueblo de Israel, por ejemplo, siempre recordándoles: "Acuérdate de cuando te saqué de Egipto; acuérdate de cuando abrí el mar Rojo y pasaste en medio; acuérdate de cuando cayó el maná del cielo. Acuérdate de esas cosas, porque esas cosas te muestran la clase de Dios que soy". Hoy, como hacemos cada domingo en nuestra iglesia, celebramos la Cena del Señor. ¿Qué es la Cena del Señor? Es: "Recuerda de dónde has caído". Eso es: recuerda lo que Dios ha hecho por ti; recuerda lo que en algún momento tuviste cuando viste la gracia de Dios mostrada en la cruz, en Él derramando su sangre, recibiendo la ira de Dios sobre Él en tu lugar. Acuérdate.
Porque si dejas de acordarte de eso, te vas a distraer con cualquier cosa; cualquier cosa se va a hacer más importante que el amor que tienes para con Dios y para con tus hermanos. Les dice "recuerda" porque el evangelio es la clave de la santidad. El evangelio no es un punto allá atrás en donde decimos: "Un día yo entendí el evangelio; un día alguien me lo explicó y lo entendí". Ahora no decimos eso. Decimos: "El evangelio lo escuché hace 20, 25 años, y desde entonces lo he tenido que seguir recordando todos los días de mi vida, y viviéndolo una y otra vez", porque la gracia de Dios y sus misericordias son nuevas cada día, y el evangelio es para todos los días de la vida del cristiano.
Nunca, nunca vas a madurar más allá del evangelio. Nunca vas a decir: "Ya, ya, ya puedo pasar al siguiente nivel. ¿Cuándo vamos a dejar de hablar de la cruz? ¿Cuándo vamos a dejar de hablar de eso de que Jesús murió por nosotros, y su sangre, y la fe? ¿No hay algo que sigue de eso?". No, no hay nada después de eso, porque eso es todo. El vivir la realidad del evangelio en tu vida es lo que hace que tú seas santificado a través del Espíritu Santo.
Arrepiéntete y haz las primeras obras
Recuerda de dónde has caído, ¿y qué? Arrepiéntete. Puedes ver, cuando te acuerdas de esas cosas, puedes ver en dónde estás mal; te das cuenta de cuáles son las áreas. Y entonces no es nada más reconocer que se nos ha olvidado; es arrepentirnos acerca de lo que hemos estado haciendo mal. "Arrepiéntete, y haz las primeras obras". Muestra el tipo de amor, de pasión, de compromiso que tú tenías en un principio cuando conociste a Cristo; no nada más de proclamar el evangelio y vivir el evangelio en tu vida, sino de mostrarles esa gracia y misericordia y amor a los demás. Arrepiéntete y vívelo.
¿Qué pasa cuando un matrimonio está en problemas, y tiene estas situaciones difíciles que están viviendo, y van con un consejero matrimonial porque se andan peleando todo el tiempo, ya no se aguantan? ¿Y qué les dice el consejero matrimonial? "A ver, acuérdense de cuando eran novios. ¿Cómo era cuando eran novios? ¿Qué es lo que te atrajo de ella cuando eran novios? ¿Qué es lo que te atrajo de él?". "Ah, no, si es que era muy atento conmigo cuando éramos novios, y se bañaba...". Todas estas cosas que de pronto despiertan nuevamente estos sentimientos de: "Ah, sí, ahí es donde empezó todo, ahí es donde comenzó. Y me acuerdo cómo se sentía, y me acuerdo cómo era cuando había esta relación tan cercana y tan íntima. Y no sé qué ha ido pasando a lo largo del tiempo, pero nos hemos venido separando, separando, separando, y ha habido un distanciamiento entre los dos".
Eso nos pasa con Dios; eso nos pasa con nuestros hermanos y hermanas. Pasa el tiempo, y dejamos que pase el tiempo, y no nos arrepentimos, y se empieza a hacer más distancia, y se empiezan a hacer más barreras, y entre más tiempo pasa, más difícil es restaurar. Entonces, nunca es tarde: arrepiéntete. Hoy es el día. Dios está diciendo: "Recuerda lo que Dios ha hecho por ti, y arrepiéntete; regresa a donde empezaste". Siempre existe una nueva oportunidad. Eso es lo increíble de esta carta: que Dios no les está diciendo aquí a los de Éfeso: "Ya la regaron; entonces ahí muere". No les dice eso. Les dice: "Hay una nueva oportunidad para ustedes: recuerden, arrepiéntanse, y las cosas pueden ser restauradas en su iglesia". Las cosas que no están bien pueden tomar el rumbo correcto.
Al que venciere
Por último, les da una promesa. Les dice en el versículo 7: "Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios". Al que venciere. ¿Quién es el que vence? Vean 1 Juan capítulo 5, versículo 3: "Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo el que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?". Ese es el que vence: el que cree que Jesús es el Hijo de Dios, el que lo ve a Él, no a sí mismo.
Aquí está la gran malinterpretación que puede existir de Apocalipsis cuando lo lees: "Al que venciere". "Bueno, ¿qué tenemos que hacer? Vencer. A ver, ¿quiénes son los fuertes de aquí? ¿Quiénes van a vencer? ¿Quiénes son los que tienen la capacidad de enfrentarse al mundo? ¿Quiénes son los que son capaces de hacer lo que es necesario para vencer? Entre nosotros, los que tienen más fuerza de voluntad, los que no se deprimen tanto, los que no tienen tantos problemas en sus casas: esos tienen mayores probabilidades de vencer". ¿No es cierto? No, no es a lo que se está refiriendo Juan; no es a lo que se está refiriendo Jesús en el mensaje que está dando a Éfeso.
¿A qué se está refiriendo? Romanos 8, versículo 37, dice: "Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro". Tú no tienes que pelear más; tienes que descansar más. ¿En quién? En Jesús. Por medio de aquel que nos amó vencemos. Entonces, entre más encuentras tu descanso, tu fundamento para tu vida, en Cristo Jesús y en lo que Él ya hizo por ti, más puedes estar seguro de la victoria que tienes en Él.
Pero es descansar; no luchar, no pelear: descansar en Él, verlo a Él, ver lo que Él hizo por ti, y decir: "Señor, tú has ganado la victoria por mí. Y sé que esto que estás diciendo en esta carta es para mí, y eres tú haciendo la obra en mi vida de santificación, para que cambie las cosas que debo de cambiar".
El árbol de la vida
Y les dice: "Le daré de comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios". El árbol de la vida, obviamente, nos regresa ¿a qué libro? A Génesis, primeramente. Ya estamos en el libro donde va a aparecer nuevamente, pero nos regresa a Génesis; nos recuerda la creación perfecta de Dios, donde Dios establece un árbol y dice: "Este es el árbol de la vida, y este es el árbol del fruto del bien y del mal. No coman del árbol del fruto del bien y del mal, porque el día que coman de él, morirán". Y cuando comen del árbol del bien y del mal, ¿qué hace Jesús? ¿Qué hace Dios? Pone un ángel con una espada, ¿para qué? Para que no puedan acceder al árbol de la vida.
Se hizo un rompimiento entre Dios y el hombre a través del pecado, en el cual ya no podíamos acceder al árbol de la vida. Porque el árbol de la vida representaba vida eterna al lado de Dios, en comunión perfecta con Dios, contemplando la gloria de Dios para siempre. Eso es lo que representaba el árbol de la vida. Y Dios dijo: "El pecado ha traído una división entre el árbol de la vida y el hombre". Y aquí vuelve a aparecer, y dice: "Si tú estás en Jesús, si tú vences en el poder que Jesús obtuvo para ti en la cruz, entonces ese árbol volverá a ser tuyo; tendrás acceso nuevamente a él".
Dice Apocalipsis 22:1 al 5: "Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones.
Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará allí, y sus siervos le servirán; ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos".
Ese es el futuro que nos espera a aquellos que hemos puesto nuestra confianza en Cristo Jesús, aquellos que nos hemos arrepentido, aquellos que hemos dicho: "Sí, Señor, que tú seas el centro, que tú seas el fundamento de todo lo que hay en mi vida. No dejes que me distraiga, no dejes que me distraiga de ti. Que tú sigas siempre siendo aquel en quien confío para todo lo que hay en mi vida. Tú eres el propósito, tú eres el fin de todas las cosas, y espero algún día verte cara a cara, contemplar tu gloria por toda la eternidad". Esa es la promesa que Dios hace a la iglesia de Éfeso.
La iglesia de Éfeso ya no existe
Ahora, la historia es triste, porque la iglesia de Éfeso ya no existe. Esta iglesia sí desapareció. Ese candelabro, ese lugar de este candelero de la iglesia de Éfeso, sí desapareció. ¿Y saben qué? Se los voy a ir adelantando ahorita, porque vamos a ir viendo todas las iglesias; pero ¿saben qué? Básicamente todas estas siete iglesias desaparecieron. Asia Menor, esta parte, que es básicamente Turquía, es una de las partes, ahorita, hoy en el mundo, con menos iglesias cristianas de todo el mundo. Todas estas iglesias que vamos a ir leyendo, que es de donde salió todo, donde la obra misionera comenzó, ahora son las áreas donde menos iglesias cristianas hay.
Y eso es la soberanía de Dios; Él sabe por qué. Porque Él dice: "Yo no voy a dejar que ninguna área específicamente sea el área que culturalmente pueda decir: 'El cristianismo es nuestro'. Va a pasar por diferentes etapas, y va a recorrer todo el mundo, y no va a ser una cosa cultural". El cristianismo es la única religión que no es cultural. Los judíos, y los de Asia Menor, y los del Medio Oriente no pueden decir que el cristianismo es de ellos. ¿Por qué? Porque el cristianismo ya no está ahí; ya está en otras partes.
Y en algún tiempo Europa y Estados Unidos eran los países donde el cristianismo era, por excelencia, lo que los caracterizaba, y hoy en día esos son los países donde la iglesia nuevamente está decayendo. Y ahora Latinoamérica, Sudamérica, África, China: esos son los países donde la iglesia cristiana está creciendo. Dios no ha permitido nunca que se concentre en una sola región del mundo. Y ahora, donde era característica la iglesia cristiana, donde la iglesia más fuerte estaba en el tiempo de Pablo, ahora ya no está ahí.
El que tiene oído, oiga
Nosotros como cristianos tenemos la gran responsabilidad de... ¿Qué? ¿Cuál es el mandato? Y esto está en todas las iglesias; esto no va a cambiar. Pueden llenar todos los cuadritos igual, si quieren. ¿Cuál es el mandato? "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias". Tenemos oídos, tenemos la capacidad de escuchar. ¿Cómo? ¿Este mensaje es para nosotros, o decimos: "¡Ay, sí, pobrecitos los de Éfeso!"? Ese es el reto con el cual nos va a confrontar cada una de estas iglesias. El próximo domingo: la carta a la iglesia en Esmirna.
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