El poder de la unidad
Transcripción
Un privilegio y una providencia
Sí, creo que todos dicen que es muy grato estar con ustedes, un privilegio. Pero yo creo que para mí es algo de la providencia de Dios que estoy aquí, como siempre, para predicar aquí en esta iglesia. Yo recuerdo la primera vez de conocer a Tin y a Nathan y los dos hijitos de ellos. Estaban en una librería —no sé, pues, no muy lejos de aquí—, pero nosotros, Nancy y yo, estábamos allá buscando buenos libros. Y cuando bajamos de arriba, había una familia ya con sus hijitos allá en el piso, contando, buscando sus libros, allá preparando para comprar todo esto. Y yo miré: son buenos libros, porque había bastante basura allá en esa librería, pero ellos tenían los mejores. Y yo pensaba, pensando: pues, ¿quiénes son? Y hablando con ellos y todo, muy bien. Yo ya iba a comprar mis libros para regalar a unos pastores, y la librería no quería darme un descuento, y Nathan dijo: "Ah, el descuento mío". Entonces, gracias otra vez.
Pero también es algo especial para mí por el asunto de que yo recuerdo muy bien una relación muy estrecha con el pastor Paco Díaz, y había algo especial. Y entonces es algo de Dios que estoy aquí con un mensaje de mucha importancia, realmente. Nosotros venimos en esos días… Pues comencé hace como 10 días un dolor muy fuerte, en lo que se llama la ciática, este nervio, pues, bajando; entonces casi no puedo caminar. Y llegando, hace unos cuatro o cinco días, pues comenzó, la primera vez en mi vida, así un dolor aquí, con un diente o algo, no sé qué es, y casi no puedo comer. Entonces llego: no puedo caminar bien y tampoco comer. Pero tengo un mensaje de mucha importancia esta mañana. Entonces así vamos: estoy aquí con la providencia de Dios, y más con un mensaje para nosotros esta mañana.
La oración más íntima de la Biblia
Este mensaje viene de la oración más íntima que encontramos en toda la Biblia. Nuestro Señor Jesucristo tenía una relación íntima desde la eternidad pasada con el Padre; los tres, la Santa Trinidad, tenían esta unión preciosa siempre. Y Jesucristo vino, nació como hombre, y entonces tenemos en Su vida terrenal, pues, esta relación de Cristo Jesús con Su Padre. Él siempre hacía la voluntad del Padre. Y Él, unas horas antes de ser colgado en la cruz por nuestros pecados, oraba con Su Padre. En el capítulo 17 de Juan, pues, tenemos nosotros esta oración más íntima. Podemos ver algo detrás de todo esto, como partir la cortina y ver cómo es este asunto de esta relación entre el Padre y el Hijo, esa relación íntima.
Y primeramente, en este pasaje, en esa oración, pues Él nos da este cuadro de cómo Cristo dice: "Padre, ha llegado la hora. Glorifica a Tu Hijo, para que Él a su vez te dé la gloria a Ti. Pues le has dado a Tu Hijo autoridad sobre todo ser humano. Él da vida a cada uno de los que Tú le has dado. Y la manera de tener vida eterna es conocerte a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Tú enviaste a la tierra". Entonces en estos primeros versículos, pues, algo muy íntimo de la gloria que Él, Cristo, tenía con el Padre antes de la fundación del mundo. Y estoy leyendo de una versión como popular, porque creo que es algo que ustedes conocen muy bien en su versión Reina-Valera; entonces, que escuchen cómo fue esta relación íntima del Padre y el Hijo.
Entonces, al leer los versículos 6 a 19: Cristo primeramente había orado por Él mismo y Su propia gloria con el Padre, y ahora, en los versículos 6 a 19, está orando por los apóstoles, Sus discípulos especiales, así, estos que eran escogidos. Entonces el versículo 14 de esta oración, pues, dice algo así importante: "Yo les he dado Tu palabra". Él había dado la palabra, el mensaje, a los apóstoles; ellos tenían esto ya. Entonces así, esta oración por ellos: que ellos, así, con esta palabra de Jesucristo, del Padre, pues pueden ser los que habían escrito… ya en el futuro iban a escribir la Palabra de Dios en el Nuevo Testamento que nosotros tenemos aquí en nuestras manos.
El corazón olvidado de la fe cristiana
Llegando ahora a los versículos 20 a 23, que vamos a enfocar en algo importante. Yo puedo decir que esto es como el corazón olvidado de la fe cristiana: la unidad, y la importancia de la unidad de todos nosotros como creyentes; el poder de esto, el propósito de esto, el gozo de todo esto. Entonces vamos a enfocar en estos versículos; que escuchen bien. El versículo 20 dice: "No te pido solo por estos discípulos" —los apóstoles—, "sino también por todos los que creerán en Mí por el mensaje de ellos. Te pido que todos sean uno, así como Tú y Yo somos uno; es decir, como Tú estás en Mí, Padre, y Yo estoy en Ti. Y que ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. Les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como Nosotros somos uno. Yo estoy en ellos y Tú estás en Mí. Que gocen de una unidad tan perfecta que el mundo sepa que Tú me enviaste y que los amas tanto como me amas a Mí".
Oremos. Ayúdanos, oh Señor, a tener la realidad del corazón de Jesucristo como nuestro corazón como iglesia, la Iglesia Evangélica. Oh Señor, necesitamos esta bendición del poder, de la realidad de la unidad que tenemos contigo, y también esta unidad, esta bella armonía que tenemos como Tu cuerpo. Oh Señor Jesucristo, gracias por estos momentos juntos. Ayúdanos, oh Señor, a tener el Espíritu Santo para oír Tu Palabra. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
Pues, al enfocar en estas palabras, podemos ver algo especial, porque nos da algo de esta relación del Padre con el Hijo, pero también de cómo es que Cristo está orando para formar Su propia novia radiante, Su iglesia. Entonces, al enfocar en esto, podemos decir, con toda la iglesia de toda la historia de la fe cristiana —tenemos esto de los grandes credos—: "Creo en la iglesia santa católica", es decir, universal, "y apostólica". Entonces nos habla algo de este poder de la iglesia, la novia de Cristo Jesús.
Entonces quiero enfocar en tres cosas nada más esta mañana: es la petición de Cristo Jesús por Su iglesia; segundo, el propósito de esta oración por la iglesia; y tercero, la práctica en nuestras iglesias y en nuestras vidas. Entonces, tres cosas: la petición, el propósito de la oración de Cristo, y también la práctica entre nosotros mismos. Entonces, muy sencillo, ¿no?
La petición: ¿qué es esta unidad?
La petición. Pero con esto yo quiero enfocar algo importante en la petición por la unidad de Su pueblo; es decir, hay tres puntos. Uno: ¿qué es esta unidad, esta unión, esta bella iglesia como una sola iglesia? Y ¿cómo es que sucede, cómo es que se forma esta iglesia? Y tercero, así, con esto: pues, ¿cómo es que crece?
Entonces, primeramente, ¿qué es la unidad? No es una cosa formada por los hombres. No es el Concilio Mundial de Iglesias, nada de esto; no es la Iglesia Católica Romana, no, nada de esto. No es una cosa que los hombres han hecho. Esto sí nos habla realmente de esta iglesia de Cristo Jesús que tiene unión con el Dios trinitario, el Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es una cosa que los hombres no pueden hacer. Ustedes, que son creyentes: no es que uno puede decir: "Pues mire, yo me he hecho a mí mismo cristiano". No, señor; es una obra de Dios. Y Dios hace la unión de Su iglesia con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es una obra que Dios hace; no es una cosa que nosotros podemos hacer con nuestra fuerza. Dios, y solamente Dios, puede hacer un cristiano; y solamente Dios puede hacer una iglesia que tiene unión con el Padre, Hijo y Espíritu Santo, y unión así, unidad, entre ellos mismos. Es algo que Dios hace, no los hombres.
¿Cómo sucede la unidad?
Entonces, ¿cómo es esta unidad? Pues importante: ¿cómo es que sucede la unidad, que es, pues, algo que Dios hace? Pero, ¿cómo es que se hace esta unidad? Pues dice el versículo 20: a través de las palabras, las palabras apostólicas. Es decir, podemos decir: ¿cuántos de ustedes aquí creen en nuestro Señor Jesucristo? ¿Cuántos de ustedes han llegado a creer en el evangelio de Jesucristo, y han sido los que quieren identificarse con Cristo: "Él es mi Señor"? ¿Cómo es que llegaron a esto? Es por medio de la Palabra de Dios. Entonces, como dice claramente el versículo 20: "No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en Mí por el mensaje de ellos". ¡Wow! Todos los que han creído en Cristo son el resultado de la oración de Cristo Jesús. Él ora por todos los que van a creer en Él por medio de la Palabra del Señor, por medio de los apóstoles, que ellos escribieron el Nuevo Testamento. Esto es algo que Cristo oró por, así, Su iglesia, todos los que creen. Importante, porque hay cientos de millones que han creído en Cristo, y todos han llegado a creer en Él por medio de esta Palabra de Dios, entonces algo escrito.
Diversidad y unidad
Y no podemos explicar esta unidad. Interesante que hay una diversidad en la iglesia, y siempre me gusta contar cómo es la Iglesia de Cristo. Pues hay africanos, hay latinoamericanos, hay, pues, alemanes, ingleses, mexicanos; hay, pues, los de… Rusia; hay de todo el mundo. Es una oración tan poderosa que, mire, ha afectado a todos los pueblos, todos los diferentes lenguajes, hasta los apaches de Arizona, los navajos; allá hay miembros. Diversidad: no hay entidad en todo el mundo con más diversidad que la Iglesia de Cristo Jesús. Es una diversidad increíble, lenguajes distintos. Pero la cosa es: ¿cómo es posible? El mundo no puede entenderlo: que somos uno. ¡Wow! Uno: diferentes tamaños, pelo, piel, económicamente, somos uno en Cristo Jesús. Es algo que el mundo no puede explicar.
Y tan importante que nosotros podemos leer de nuevo; creo que es bueno. Dice así Pablo en Gálatas 3; así, la Palabra tiene eso muy claro. Grábalo en su mente una vez para siempre. Dice Gálatas 3:26: "Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús". Todos. "Y todos los que fueron unidos a Cristo en el bautismo" —el bautismo del Espíritu Santo— "se han puesto a Cristo como si se pusieron ropa nueva". Han puesto a Cristo como su ropa. "Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer". ¿Por qué? "Porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenecen a ustedes". ¡Wow! Aunque distintos, pero uno en Cristo. Nosotros podemos ver esta obra de Dios, y debemos grabar esto en nuestras mentes: que somos uno. No es el asunto de la cosa política, económica, de raza; todo esto sí se mantiene, todo esto, pero somos uno en Cristo.
El do central
¿Cómo es que puede crecer esto? Y quiero hacer algo interesante en esto. Hay algunos que quieren hacer la unidad por, pues, cosas económicas; unidad por cosas de lenguaje; unidad por lo político, y tantas cosas. Pero realmente hay una sola cosa que nos da la unión perfecta, la unidad. Y quiero hacer como una ilustración. Hay un autor bastante conocido en inglés, pero él, pues, tiene algo interesante, como él contó su historia personal.
Entonces, cuando él era estudiante en la universidad, él tenía la costumbre de bajar, allá en el apartamento donde él vivía, a visitar a un anciano, un profesor de música ya jubilado, un profesor ya enfermo. Vivía realmente así, de tal forma que no podía ni salir de su apartamento donde él vivía; estaba en una silla de ruedas, así, enfermo. Pero este autor tenía una amistad muy bonita con él, y él bajaba así, a entrar a su apartamento. Y la cosa: él decía siempre, como un rito así amistoso: "Pues, ¿cómo es la buena noticia hoy?".
Y el anciano profesor de música, pues, él tenía su diapasón. ¿Saben lo que es un diapasón? A ver… Sí, pocos. Pues es algo así que puede hacer esto, así, y hacer el do central de música exactamente; cada vez es igual, cada vez. Entonces este anciano tomaba su diapasón y pegarlo a su silla de ruedas, y él decía algo así —a ver si puedo—; el anciano decía así: "Eso es do central. Y era do central ayer, será do central mañana, y seguirá siendo do central dentro de mil años. El tenor de arriba canta desafinado; el piano del otro lado del pasillo está desafinado. Pero, amigo mío, eso es do central".
Entonces este hombre viejo tenía algo que no cambia. Y nosotros tenemos algo que no cambia: el do central de la fe cristiana es Cristo Jesús. Él es el diapasón que suena lo que necesitamos oír para afinarlos con Él, y, con esto, afinarlos con todos los creyentes en todo el mundo: todos diferentes lenguajes, trasfondos distintos, educación distinta, ¿no? Pero cuando tenemos este do central, Jesucristo, ya tenemos unidad, unión, armonía con todos los creyentes en todo el mundo y de toda la historia del mundo. Es algo bellísimo. Entonces esto es el do central de Dios: Jesucristo. Y si Cristo es nuestro diapasón, pues, como dice, esto crece por la voz, el do central de Jesucristo, como Cristo dice: "Mis ovejas escuchan Mi voz; Yo las conozco, y ellas me siguen". Eso sí es la petición de Jesucristo.
El propósito de la unidad
Segundo, tenemos este asunto del propósito, el propósito de la unidad. ¿Para qué tenemos…? ¿Para qué es que Cristo ha orado así? ¿Por qué tenemos esta unión, esta unidad? Entonces, pues, quiero rápidamente notar cuatro puntos. Rápidamente: hay la santificación de nosotros, esta unión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Hay también este punto: tenemos que el evangelio llega al mundo por medio de nuestra unidad; es algo poderoso, la unión de los creyentes con el Padre y con ellos mismos. Y también el asunto de la práctica del evangelio: cómo debemos vivir juntos en esto; con todas las distinciones, diferencias, problemas, conflictos, debemos vivir juntos en Cristo. Y finalmente, a ver, el asunto de que hay gozo en esto, hasta para las naciones; hay vida eterna.
Nuestra santificación: somos Su poema
Primeramente, enfocar en este asunto de nuestra santificación. Pues es una obra de Dios. Nosotros mismos hemos quizás hecho este énfasis: que Efesios 2:10 nos habla de que somos hechura Suya. Oh Señor, somos obra de Dios. Y como nuestro hijo David —amigo de Nathan y otros aquí—, pues él tiene la casa editorial que se llama Poiema, y es la palabra griega que significa "hechura Suya", es decir, como obra de arte. Y en la música, pues, sería el opus magnum, algo así: algo magnífico, algo de arte que Dios hace. Somos nosotros la obra de Dios.
Entonces, con esto, pues tenemos que Él está haciendo Su obra maestra. El propósito es que nosotros tenemos esa unión con Dios. Esa unión con Dios nos da el do central para todos. Es decir, uno puede tener 100 pianos, y para afinarlos no es que cada uno tratando de hacerlo entre ellos mismos, sino que hay un estándar, hay un do central, Jesucristo, para nosotros como creyentes, que nos hace tener unión, armonía entre nosotros. El propósito, entonces, de tener armonía entre nosotros es tener a Cristo como el do central de nosotros.
El medio para evangelizar al mundo
Segundo: pensar como el medio de evangelizar al mundo. Dice el pasaje claramente, vez tras vez, que esto es "para que el mundo crea": esta unión de nosotros, esta armonía de nosotros. Hay algo que a veces pasa: hay iglesias que tienen programas de evangelizar, cosas interesantes, buenas. Pues tienen cosas allá para los que no tienen lugar para dormir, otros que están con las drogas, otros así, programas así; en todo esto, oportunidades bellas. Pero si estamos faltando a lo fundamental —esta santificación de estar en unión con Dios mismo, y tener este asunto de armonía entre nosotros—, estamos faltando a lo más importante. Todas estas cosas pueden ser nada más que otro programa, hasta llegar como hipocresía, si no tenemos ese amor entre nosotros, una realidad entre nosotros.
Como el Padre tiene este amor por toda la eternidad con el Hijo, nosotros debemos tener este amor entre nosotros, esta unión tan bella entre nosotros. "Ah, este hermano me molesta". Pero quizás no pensando cómo Dios me amó a mí, con mis pecados y todo esto. Debemos tener este amor entre nosotros, y hay poder en esto: hace que el mundo crea, muestra al mundo que Jesucristo es el enviado por el Padre para ser el Salvador del mundo. Estos versículos, 20, 21, 22, 23, como seis veces dicen que somos uno, y con el propósito de que el mundo crea. Eso es algo importante. Entonces, a ver esto: ¿cómo alcanzamos al mundo con el evangelio? Mediante nuestra unión con Dios mismo y con nosotros. Este cuadro de la Iglesia de Cristo, de la novia de Cristo tan radiante: el mundo viene a ver esta bella novia y a ser parte de esta bella novia.
La gloria de la Trinidad y una iglesia en formación
Tercero, así rápidamente: es la gloria de la Trinidad sobre la iglesia. Muestra a Cristo al mundo, la belleza de Cristo, para que crean en el evangelio de Jesucristo. Y cuarto: está en constante formación. Es decir, pues, escuchar un gran concierto, pues uno… no es algo que solamente hay la música y hay los que tienen las trompetas aquí, y todos estos instrumentos tan bellos, violines por aquí y otros diferentes instrumentos así, y una vez que todos tienen la música comienzan a tocar. Hay que vivir juntos. Y hay todo el asunto en la mañana: aquí los que van a tener la música, pues vienen un poco temprano, creo, a preparar la música. Y nosotros, como la Iglesia de Cristo, tenemos que vivir juntos. Y no es una cosa que viene de la mañana a la noche; es algo de vivir constantemente, y así entender —más que entender, practicar, ensayar juntos— cómo vivir con este amor tan bonito.
La práctica de la unidad
Esto ahora es el tercer punto, de todo lo más importante. Los que están durmiendo allá atrás… pues no puedo escuchar a nadie roncando, pero a ver: eso es el punto principal. ¿Cómo es el asunto de la práctica de la unidad, la aplicación a todos? Un dicho gracioso quizás, sin embargo un dicho muy cierto: "Morar arriba" —escuchen bien— "morar arriba con los santos que amamos, oh, eso será gloria; pero morar abajo con los santos que conocemos, bueno, esa es otra historia". Quizás pueden entender algo de esto. Hasta la familia, ¿no? ¿Cómo es que podemos vivir juntos? Ah, hasta los de allá en África, tan queridos, los de allá, pues, en otras partes. Pero, ¿cómo es el asunto?
Entonces yo creo que hay algo tan importante: que debemos tener unas cosas para ayudarnos a pensar cómo debemos vivir entre nosotros, pecadores orgullosos.
La unidad es un hecho
Es un hecho: primer lugar, la unidad del pueblo de Dios. Cristo murió para hacernos uno; es una realidad. Él dice que sí oró por esta unidad; entonces es un hecho, los versículos 21 y 23. Realmente, leer esta oración de Cristo y negarlo, y separarnos de los demás, es contradecir la oración de Cristo Jesús y Su obra redentora en la cruz. Practicar el tribalismo… ¿Está bien así? Un tribalismo es "mi tribu contra…": "Ah, ellos no están de acuerdo conmigo en este punto y en otro punto; pues nosotros somos mejores que ellos. Juntos nosotros, pero ellos no". Cuidado con esto: es negar el hecho de la unidad del pueblo de Dios. Practicar un tribalismo es contradecir a Jesucristo y Sus oraciones, y la fe cristiana. Las Escrituras nos dicen claramente que las diferencias no deben cancelar la unidad que nosotros tenemos en Cristo Jesús. Las diferencias no deben borrar la unidad en Cristo y Su evangelio. Es una santa comunión.
Sabiduría para manejar nuestras diferencias
Segundo: sabiduría para manejar nuestras diferencias. Hay diferencias. No es solamente que los bautistas y los presbiterianos, así, y los presbiterianos y los anglicanos, hay diferencias. Pero, ¿cómo es el asunto aun, no solamente de iglesias, sino aquí en Cuajimalpa? La Iglesia Evangélica tiene esa bella historia. Hay seguramente unas diferencias: que este hermano ha estudiado las Escrituras, y este otro hermano pues también, y quizás están con esto.
Entonces hay un señor de la historia —y creo que la historia es importante para los que somos de la iglesia histórica, de la fe cristiana histórica; la historia de la fe cristiana es importante—, un señor alemán, Rupertus Meldenius. Pues él es el primero en tener este sumario que nos ayuda, como un breve sumario de la sabiduría bíblica de cómo manejar con las diferencias. Ese señor Rupertus tenía esto en los años 1620, y era favorito de los puritanos, y de los diferentes misioneros moravos y otros pioneros; él era muy favorito de ellos. Él tiene esta palabra muy sencilla; que escuchen bien. Quizás es bueno escribir esto, porque es un sumario que nos ayuda: "En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; en todo, caridad". Una vez más: en lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; y en todo, caridad. Y creo que hay cosas aquí; nos ayuda cómo vivir juntos con conflictos, diferencias.
En lo esencial, unidad
Primeramente: ¿cuáles son las cosas esenciales? Podemos hacer la lista importante: el evangelio de Jesucristo; la encarnación de nuestro Señor Jesucristo, que Él es Dios eterno, Hijo de Dios, y es hombre encarnado; murió en la cruz por nuestros pecados. El evangelio de Jesucristo: son cosas tan esenciales. Así que la salvación es del Señor. Amén.
En lo no esencial, libertad
¿Cuáles son las cosas no esenciales? Digo que son cosas importantes, pero no son esenciales. Por ejemplo, el gobierno de la iglesia. Hay algunos que creen que es en una forma, y ellos buscan sus versículos; muy bien. Otros: "Ah, no, aquí Pablo dice esto". Y otros que son de diferentes opiniones o posiciones fuertes, e importantes, pero no son cosas esenciales. Todo este campo de la escatología: es una iglesia aquí muy bien enseñada sobre las cosas últimas. Las cosas últimas, así, pues son muy importantes, muy bonitas, y todo esto, pero no son cosas esenciales. Hermanos preciosos han entendido esas cosas distintas.
Y casi siempre es bueno recordar: cuando Cristo Jesús vino la primera vez, los judíos, así, buenos judíos, creían que Él iba a venir en tal forma que iba a destruir a los romanos, y ya ellos van a ser, los judíos, los grandes campeones con su Mesías. Y no resultó así. Ellos habían estudiado mucho el Antiguo Testamento, de memoria, pero los detalles fueron muy distintos: Él murió en la cruz por sus pecados. Él viene de nuevo, pero no tenemos todos los detalles de cómo es que Él viene. Él viene la segunda vez así, con poder y con juicio, y con gozo para los que creen en Él. Pero algunos de estos detalles importantes podemos estudiarlos, pero no son esenciales.
O, como dice Pablo, hay cosas como lo que uno va a beber, lo que va a comer uno; cosas así. De la política: hay hermanos que viven bajo, pues, una política muy distinta de la que nosotros tenemos aquí en México, otro…, pero son hermanos. Estas no son las cosas esenciales. El bautismo: nosotros, como bautistas, pues creemos en el bautismo solamente de los creyentes. Hay hermanos tan queridos —algunos de mis mejores amigos, presbiterianos— que creen en el bautismo de los infantes de los creyentes. No estoy de acuerdo con ellos, pero ellos predican en nuestra iglesia; son hermanos; publicamos sus libros; y muchos de ellos son mejores cristianos que nosotros. No son cosas esenciales. Importantes, sí, pero no esenciales. ¿Entienden la distinción en esto? Y creo que es tan importante.
En todo, caridad
En todas las cosas, caridad. El amor. Es Cristo quien nos da el ejemplo, de cómo Él lavaba los pies de todos, así, Sus discípulos. Entonces, en ese sentido, Su humildad, Su ejemplo, así, realmente podemos decir que pisotea nuestro orgullo en todo. ¿Cómo hablamos de aquellos con los cuales no estamos de acuerdo? A veces los hermanos, aquí, por este lado, no van representando bien a aquellos con los cuales no están de acuerdo. Entonces, atacándolos, atacándolos, para, uf, casi matarlos, ¿no? Pero debemos ser amables en todo esto, con amor, caridad en todo, con aquellos con los cuales no estamos de acuerdo; con amor con ellos. No es así, de una manera, como digo yo, de no representarlos bien para mostrar que no son buenos. No, no; así, con este amor entre todos. Y ese sumario de sabiduría de Rupertus, yo creo que nos da el equilibrio entre mantener la verdad en el evangelio y la libertad de conciencia bajo la Palabra de Dios. Esto sí es la iglesia: cómo funciona de una manera de caridad, de amor, y es algo de bendición.
Ninguna iglesia ha sido perfecta
Juan Calvino, pues, tiene una palabra; voy a leer parte de esto. Pero a veces pensamos que la iglesia así, antes… "¡Qué iglesia tan bonita! No tenían problemas, la iglesia de antes". "Ah, si podemos ser como la iglesia del Nuevo Testamento". ¿De cuál? ¿De Corinto? ¿O cómo es, con estos diferentes conflictos, de pecados, de problemas? No, hermanos: somos pecadores todavía, y es un proceso, y hay progreso. Pero cuando los hermanos míos dicen: "Ah, ser como la iglesia de la Reforma"… Sí, un momento: había conflictos entre ellos. Entonces es bueno entender esto.
Juan Calvino dice, en el siglo X: "Debemos vivir con unidad del Espíritu, porque sabemos que, cuando se enciende cualquier fuego de contienda, todos desearíamos que nuestros enemigos se ahoguen en el fondo del infierno. Tan pronto como damos rienda suelta a nuestras emociones, nos rebajamos a ser rigurosos con cualquier individuo, de modo que surge cualquier estallido o rencor entre nosotros; entonces surge la discordia partidaria en la iglesia, rompiendo la paz. Por lo tanto, si deseamos ser uno, ¿cómo debemos hacerlo? Si somos hijos de Dios, tengamos mucho cuidado de que Satanás no provoque conflictos entre nosotros, y permanezcamos tranquilos, y esforcémonos por evitar problemas. Y así ya ven lo que debemos practicar si tenemos la intención de evangelizar a nuestros vecinos y hacer que Dios sea honrado en medio de nosotros", de comunión verdadera. Amén.
Hasta entre nosotros: una iglesia sana, de buena doctrina, y comienza el orgullo: ¿quién es el más grande? ¿Quién es el más estudioso? ¿Quién es el más importante en la iglesia? Y de repente hay un fuego que puede destruir la iglesia. La práctica de esto: es un hecho, Cristo ha formado esta unión, esta unidad, esta bella novia de Él; y hay sabiduría para hacer esto, que tiene tanta importancia para evangelizar al mundo entero.
La importancia de la unidad para el testimonio
Y ahora, un punto más: la importancia de esto para nosotros. Algo en esto, creo que no sabemos de la importancia: cómo va a afectar, influenciar, al mundo entero. Nosotros sabemos, si en un lugar, una familia así, la familia anda con humildad, con el amor de Cristo, esto es el testimonio más importante en la comunidad.
Yo recuerdo, cuando llegamos a Colombia, más de 50 años atrás, allá a vivir en un barrio en Bogotá, Colombia, yo, pues, pensando: ¿cómo puedo testificar el evangelio a mi vecino, que vivía al lado de nosotros? Él trabajaba —un señor, Josué—, él trabajaba con las Naciones Unidas. Y yo pensando, orando: "Oh Señor, ayúdame; ¿cómo es que yo puedo hablar del evangelio con él?". Él llegó a mi puerta, hombre de educación, de importancia; llegó a mi puerta diciendo: "Jaime, quiero hablar contigo; quiero saber cómo… ¿cómo puedo ser salvo en Cristo?". "Entra". ¿Y cómo es que esto pasó? Él estaba escuchando, día tras día, a mis hijos jugando con los hijos de él. Y, como él escuchaba, la hija sonaba exactamente como su propia hija, y eso tocó su corazón. Él, escuchando: "¿Es mi…? No, es Débora, esta rubia. ¿Cómo es posible?". Y esto tocó su corazón, y llegó a nuestra casa con esta pregunta: "¿Cómo puedo ser salvo?". El poder de la iglesia con unión, amor, es el fundamento de evangelizar a la comunidad de Cuajimalpa.
Lo contrario: una Biblia antigua
Lo contrario es algo… Hace unos años yo fui a buscar, con dos amigos míos muy queridos —los dos están ahora con el Señor—, nosotros, los tres, teníamos así muchos años de buscar libros antiguos: de los puritanos, los reformadores, libros de cuero y todo. ¡Hombre! Libros de 250, 200 años, así, antiguos. Así, es algo para nosotros, pues, como oro, ¿no?; así, hasta el olor de estos libros, todo. Y fuimos a una casa de un señor que compra bibliotecas allá en Inglaterra, Escocia, y manda todo a los Estados Unidos, a vender esos libros a un precio así bastante alto. Y entramos allá, a la casa de este señor, y buscando… ¡Uh!, estos libros tan bonitos, todo, pero a un precio que no teníamos para comprar.
Y la señora de él nos dijo: "Quizás ustedes pueden mirar allá atrás de la casa; hay un lugar donde están los libros dañados". Y yo, pues, encontré dos tomos grandes, así, que se llaman Biblia de cabaña, y tenían algo de daño de agua y cosas. Pero yo, pues, abrí esto. Y cuando yo estaba preparando este mensaje, yo busqué qué decía este señor, en un libro que tenía como 200 años, así, atrás. ¿Qué decía este señor? Pues yo encontré estas palabras sobre Juan 17, versículos 20 y 23. Él dice esto: "Temo, temo que los cismas y animosidades entre los cristianos hayan hecho más infieles que los escritos de todos los filósofos paganos del mundo. Pocos hombres pueden discutir profundamente, pero todos pueden leer nuestras vidas".
El corazón olvidado
Tan importante que vivamos esta unidad, armonía, y tener a Cristo Jesús como el do central de nosotros. Efesios 4:3 nos dice, pues, algo como un mandamiento: mantener con todas nuestras fuerzas esta unidad, esta armonía. Es un mandamiento. Y por eso yo digo que es el corazón olvidado entre muchas iglesias. Es fundamental esta unión, armonía de nosotros. Importancia: más importante que mi salud, más importante que mis equipos de deportes, más importante que la casa bonita, es esta unión, esta armonía entre nosotros. Debemos mantener esto. Y Jesucristo es el diapasón de Dios. Jesucristo es el mismo. Sí, señor: el mismo ayer, hoy y para siempre.
Oración final
Oremos. Oh Señor, infunde en nosotros el poder de la unidad. Envía Tu gloria sobre nosotros para que experimentemos unidad contigo y también entre nosotros mismos. Sabemos de este poder para evangelizar, para proclamar Tu evangelio a todas las naciones, hasta nuestras propias comunidades. Oh Señor, ayúdanos, que el poder de la unidad contigo y entre nosotros muestre a Cristo al mundo, la belleza de Cristo, para que ellos crean en Él. Oramos especialmente por nuestros hijos, que ellos lleguen a conocerte por medio de la unión. Sí, Señor, por la unión entre los esposos, que sea una unión que muestre la belleza de Cristo y Su iglesia. Oramos en el nombre de Cristo Jesús. Amén.
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