Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Rom. 11:11-16Nathan Díaz

El Propósito de la Caída de Israel

Transcripción

Un tema complicado: el endurecimiento de Israel

Estamos en medio de este tema tan complicado sobre Israel, y sobre la manera en que lo que Israel está experimentando ahorita es parte de un plan de Dios. Y la semana pasada nos detuvimos a hablar más acerca de este tema de la elección de Dios, de la responsabilidad humana, y también del otro lado de la elección de Dios, que leímos aquí en el versículo 7 del capítulo 11, que dice: "Lo que buscaba Israel no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos". Entonces pasamos un rato hablando acerca de eso, dos domingos, básicamente. Porque estos versículos 7 al 10, junto con algunos de los versículos de Romanos 9, son probablemente los más difíciles que encontramos en toda la Biblia.

Entonces, yo les garantizo —y no es para decir: "Ay, nuestra iglesia es la mejor"—, pero yo les garantizo que estos versículos no son de los más predicados en las iglesias. No es común ir a una iglesia y escuchar que ese sea el tema: "Hoy vamos a hablar de cómo Dios endurece corazones". No es normal. No sé por qué no lo es... bueno, sí sé por qué; pero no debería de ser raro, porque está en la Biblia. Y Pablo ha desarrollado ya tres... está desarrollando tres capítulos sobre este tema precisamente: la incredulidad de Israel. ¿Por qué no cree Israel? ¿Por qué es que están rechazando a Jesús como su Mesías? ¿Por qué es que se están yendo al infierno y se están perdiendo los judíos?

Ese es el tema que Pablo está tratando de explicar. Y uno de los propósitos principales que se ve aquí es que Pablo quiere que veamos que no es que Dios esté fallando; no es que ya se le haya salido de las manos el problema a Dios y que ya no sepa qué hacer. No es que Dios haya recurrido a un plan B: como Israel ya no quiso creer, entonces ahora ya decidió cambiar su plan original. No es eso. Y eso, creo, va a quedar claro a lo largo de todo este capítulo.

Así que no vamos a hablar ahorita sobre el endurecimiento y lo que eso significa; ya fueron los últimos dos domingos que hablamos de eso. Y si no han escuchado esos mensajes, pronto estarán disponibles —todavía no, pero pronto—, y pueden repasarlos y tratar de meditar sobre qué es lo que está diciendo Pablo en estos versículos. Hoy vamos a continuar con el versículo 11; vamos a ir desde el versículo 11 al 16. Porque lo que quedó claro, espero, la semana pasada, es que el endurecimiento es real, pero debajo de ese endurecimiento está el control de Dios y Su soberanía.

Por lo cual Pablo dice: "Los demás fueron endurecidos. Dios les dio espíritu de estupor" —versículo 8—, "ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre". Entonces, un punto que quisimos ver claramente aquí es: Dios es el que está endureciendo. Dios es el que está haciendo esta acción.

¿Por qué, Dios?

¿Qué es lo primero que pasa cuando decimos eso? Y esto no lo hemos visto realmente bien todavía, pero hacia allá vamos. Si decimos: "Es que Dios no quiere que vean, Dios no quiere que oigan, Dios no quiere que crean"... O sea, sí quiere, pero no quiere, ¿verdad? Sí quiere, porque dice el versículo 21 acerca de Israel: "Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor". Y no quisieron. Y Dios dice: "Está bien, porque es parte de mi plan, y yo los endurecí para que no crean".

¿Qué es lo primero que viene a su mente cuando decimos eso, aparte de "¿Por qué?"? ¿No es una buena pregunta? "¿Por qué, Dios? O sea, ¿por qué haces eso? ¿Qué estás pensando? ¿Cómo funciona eso dentro de Tu plan?". Y eso es lo que ahora Pablo va a empezar a contestar. Va a empezar a explicar por qué fueron endurecidos. Va a empezarnos a dar una serie de razones por las cuales Israel ha sido endurecido, por las cuales Israel no cree. Y hoy vamos a ver cuatro; pero tres las vamos a ver bien, y en los próximos domingos estaremos viendo la otra razón. Pero ya se las voy a mencionar hoy. Creo que son las cuatro razones principales que da Pablo por las cuales Israel ha sido endurecido.

Dice el versículo 11: "¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera". Ahora, ¿qué está diciendo Pablo? Dice: ¿cuál era el propósito de que no creyeran? ¿Simplemente Dios a Israel...? ¿Simplemente Dios los está abandonando como nación? Eso es lo que está planteando aquí. "¿Han tropezado?" O sea, no están creyendo ahorita, han sido endurecidos los de Israel, ¿para que cayesen, para que ese sea su fin: nada más caer y ser destituidos de la gloria de Dios? ¿Qué contesta Pablo? No, ese no es su fin. Vamos hacia allá. Más adelante Pablo va a llegar a ese punto, en el versículo 25, ¿se acuerdan?, 26, 27.

Bueno, pero el punto aquí ahorita que quiero que vean es que Dios no es nada más que esté diciendo: "Ya me olvidé de Israel. Yo ya no quiero saber nada de ellos. Yo ya no tengo ningún propósito para ellos". Sino que está diciendo: ahorita existe un propósito en su endurecimiento, y además existe un propósito para ellos más allá de ese endurecimiento, en el cual ellos serán salvos. Y es interesante, porque muestra propósito, muestra intención de parte de Dios, muestra que no es accidental lo que está pasando. Muestra que Dios sabe y conoce los corazones de las personas, sabe cada cosa que pensamos, cada cosa que hacemos, y sabe cómo lo va a llevar hacia donde Él quiere llevarlo.

Ejemplos de propósito en la Biblia

Entonces dicen ustedes: "¿Entonces cuando fallo, Dios lo va a llevar a un buen propósito? ¿Cuando me equivoco, cuando peco, cuando hago cosas que no debería de hacer, Dios tiene el control de eso también?". Sí, Dios tiene control. Y quiero que vean algunos ejemplos de propósito en la Biblia. O sea, yo se los estoy diciendo no porque yo diga eso, sino porque la Biblia, creo, realmente enseña eso.

El primer ejemplo lo encontramos en Génesis 50:20. La historia es la de José. Sus hermanos lo vendieron como esclavo a Egipto; tenían celos de él, no les gustaba que fuera el favorito de su papá. ¿Y entonces qué deciden hacer? Lo venden. ¿Fue pecado? Es pecado vender a tu hermano como esclavo. A ver, hágalo alguien de ustedes, a ver si no se mete en problemas. Y vean al final, cuando José puede ver hacia atrás y ver todo lo que hicieron sus hermanos, pero al mismo tiempo ver la mano de Dios a través de todas esas cosas. José les dice: "Ustedes se propusieron hacerme mal, pero Dios dispuso todo para bien". Dispuso; no corrigió, no cambió las cosas, no: Dios lo dispuso desde un principio para bien. "Él me puso en este cargo para que yo pudiera salvar la vida de muchas personas". Y esto ya lo platicamos cuando tuvimos, hace unas semanas, lo de apologética.

Pero el ejemplo más grande de todos, el pecado más grande de todos los pecados que hay en la Biblia, lo encontramos en los evangelios, cuando se describe la muerte y la crucifixión de Jesucristo. Porque cuando tú le escupes al Hijo de Dios, eso ¿qué es? Es pecado, ¿no? Cuando gritas "¡Crucifícalo!"; cuando los romanos dictaron la sentencia: "Sí, lo vamos a crucificar", fue pecado. Cuando los judíos pedían que fuera crucificado, fue pecado. Y sin embargo, cuando leemos en Hechos 4:27 lo que estaba detrás de todo eso, dice: "De hecho, eso ha ocurrido aquí en esta misma ciudad, pues Herodes Antipas, el gobernador Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel estaban todos unidos en contra de Jesús". Lo cual es pecado. Estar en contra de Jesús es pecado, ¿no? ¿No es pecado? Sí, claro que sí; es el peor pecado de todos los pecados. Dice: "Estaban todos unidos en contra de Jesús, tu santo siervo, a quien tú ungiste. Sin embargo, todo lo que hicieron ya estaba determinado de antemano de acuerdo con tu voluntad". De acuerdo con Tu voluntad. Todo ese pecado formaba parte de un plan más grande, en el cual Dios estaba logrando hacer una cosa que se llama la redención del mundo.

No fue accidente. No fue que Dios dijo: "¡Híjole! No, no crucifiquen a Jesús. ¿Qué puedo hacer para evitarlo? ¡Híjole!, ya lo crucificaron, ¿ahora qué hago? Ah, pues voy a aprovechar de una vez: como ya murió, entonces ahora sí puedo salvar al mundo de su pecado". No; desde antes de la fundación del mundo Dios ya estaba desarrollando un plan a través del cual Su Hijo, al final, daría Su vida por nosotros. Entonces, yo nada más quiero que vean cómo es que todo esto que está diciendo Pablo en Romanos 11 encaja con el resto de la Biblia, y cómo el resto de la Biblia nos está mostrando lo mismo. Está diciendo: Dios realmente sí está en control, y tiene un propósito para todas las cosas, aun las cosas malas.

Y todo esto, acuérdense, es muy importante definirlo: Dios no es autor del pecado. Dios no es la causa del pecado. Dios tiene el control sobre el pecado; eso es lo que estamos diciendo. Dios no tiene pecado, no hay maldad en Él; sin embargo, todo lo que sucede está bajo Su control y tiene un propósito, que al final se mostrará como algo bueno, porque nos apuntará hacia la gloria de Dios y hacia la realidad de que Cristo debe ser exaltado sobre todas las cosas en el universo. Bueno, ahí están ejemplos de propósito. Hay muchos más, por supuesto, pero esos son probablemente algunos de los más claros en la Biblia, más explícitos en cuanto a que eran parte de un plan que Dios tenía.

Primer propósito: la salvación de los gentiles

Ahora, la pregunta es: ¿por qué ha sido endurecido Israel? ¿De qué se trata eso? ¿Cómo forma parte del plan de Dios? Pablo nos va a decir en los próximos versículos por qué. ¿No es increíble? No lo deja así nada más: "Ah, fueron endurecidos porque Dios quiso, y ya; a ver, ustedes resuelvan el gran misterio". No. Pablo nos ayuda a empezar a entender qué está pasando y por qué; qué es lo que está pasando en la mente de Dios. Por revelación del Espíritu Santo, Pablo está entendiendo algo muy profundo aquí con respecto a este rechazo de los judíos hacia su Mesías. Dice: "Esto no es accidente. Dios está haciendo algo". Y Pablo ya lo estaba experimentando en su propio ministerio.

La primera cosa que dice aquí, en el versículo 11, es que "por su transgresión vino", ¿qué?, "la salvación a los gentiles". Es la primera cosa que dice Pablo; es algo que Dios está haciendo al haber endurecido a Israel. Israel ha sido endurecido, o más bien, para que tú y yo estemos aquí hoy... La manera en que Dios nos ha traído a nosotros a este momento, y a esta fe, y a esta convicción hoy, es a través de que los judíos no crean en Jesús como su Mesías. Y esto lo podemos ver en muchas partes de la Biblia.

Esto, nuevamente, Pablo no lo está inventando. Él sabía bien que Jesús mismo había hablado acerca de esto. Mateo 21, cuando habla de los labradores malvados. Jesús, al final de esa parábola, les dice —versículo 42—: "¿Nunca leyeron en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal? Esto es obra del Señor, y es maravilloso verlo. Les digo que a ustedes se les quitará el reino de Dios y se le dará a una nación que producirá el fruto esperado". "Les digo que muchos gentiles" —por si no les queda claro de qué está hablando— "vendrán de todas partes del mundo, del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en la fiesta del reino del cielo. Pero muchos israelitas, para quienes se preparó el reino, serán arrojados a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes".

¿Se dan cuenta? Todo esto está en perfecta armonía: lo que está diciendo Pablo con lo que Jesús dijo. Y también ahí tienen más pasajes: Hechos 13, Hechos 18, Hechos 28. Y se dan cuenta de que cuando empezó la primera iglesia se empezó a ver este patrón claramente. Se predicaba el evangelio inclusive a los judíos primeramente. Pablo iba, y cuando llegaba a una ciudad, ¿dónde iba primero? Iba a predicar a su propia gente; primero iba a las sinagogas. Y a lo mejor uno o dos se salvaban, y Pablo veía que en general la mayoría rechazaba lo que les venía a predicar.

Pero luego, después de ver todo ese rechazo de los judíos, salía, iba y predicaba a los gentiles. ¿Y qué veía Pablo? Miles se convertían, ¿no? Y ellos sí aceptaban el mensaje, y ellos sí decían: "Sí, Jesús es el Salvador del mundo. Sí, Jesús es en quien vamos a poner nuestra fe. Jesús es nuestra única esperanza". Y Pablo empezó a ver claramente, en todo lugar donde iba: rechazo de los judíos, aceptación de los gentiles; rechazo de los judíos, aceptación de los gentiles. Entonces Pablo dice: "Eso no es ningún accidente. Dios está haciendo esto". Dios es el que está haciendo que los judíos rechacen, lo cual provoca que nosotros vayamos, prediquemos a los gentiles y ellos lo acepten. ¿No es increíble? Y entonces se da cuenta de que es parte de un plan establecido por Dios.

Segundo propósito: provocarlos a celos

Número dos, está en este mismo versículo. ¿Cuál es el otro propósito de Dios en endurecerlos? Provocarlos a celos. Esa es la segunda cosa que dice Pablo; es un propósito de Dios. Los ha endurecido ahora para que entren los gentiles, para que los gentiles crean, que en consecuencia causa ¿qué? Celos de parte de los judíos. Ahora, eso todavía no ha sucedido. Todavía estamos en esta segunda etapa del versículo 11: "Por su transgresión vino la salvación a los gentiles".

Pero dice Pablo que eso de que ahorita todas las naciones estén creyendo en Jesús como su Mesías finalmente va a resultar en un día en que los judíos reaccionen, y vean lo que está pasando en todo el resto del mundo, y digan: "Ese era nuestro Mesías. Ese Jesús, ese judío que vino a nacer entre nosotros, era para nosotros; y ustedes lo tienen, y nosotros lo habíamos estado rechazando". Un día ellos van a reaccionar y van a creer. Dice el versículo 19 del capítulo 10: "Yo os provocaré a celos" —¿se acuerdan del capítulo 10?— "con un pueblo que no es pueblo; con pueblo insensato os provocaré a ira". ¿Quiénes somos nosotros? No pueblo. Y a nosotros nos va a usar Dios para provocar celos en los judíos.

Si vemos Efesios 2:12, vamos a encontrar la manera. Yo quiero hacerles esta pregunta hoy, hermanos: ¿ustedes conocen judíos? ¿Alguien de aquí conoce judíos? La pregunta es: si ustedes conocen judíos, ¿qué estás haciendo para provocarlos a celos? O sea, ¿cómo encajamos dentro del plan que, dice Pablo, Dios tiene al habernos salvado? ¿Qué estamos haciendo que encaje con el propósito por el cual Él nos salvó, que es provocar a celos a los judíos? Dice Efesios 2:12: "En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo". La ciudadanía.

¿Saben qué pueden hacer para provocar a celos a los judíos? Decirles: "Yo soy fan de tu Biblia. Me encanta lo que dice tu libro: todas esas promesas, todas esas cosas que tu Dios les ha estado prometiendo desde hace 4000 años, diciéndoles: 'Yo quiero hacer estas cosas a través de ustedes'. Y después, el hecho de empezar a profetizar acerca de uno que vendría a reinar de una manera eterna, no temporal como los demás reyes, sino de una manera eterna; de aquel de quien se dijo: 'Y su nombre será llamado Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz'. Y después decir: 'Dios quiso quebrantarlo, Dios quiso someterlo a su sufrimiento' —eso está en Isaías—, 'y por sus llagas fuimos sanados; el castigo de nuestra paz fue sobre él'. Ese personaje que está en tu libro es el que me ha salvado. Es tuyo, es tuyo. ¿No te das cuenta?".

Un alumno judío

Y una vez, yo tenía un alumno judío, hace unos años, y me acuerdo de una conversación que tuve con él, porque él me estaba comentando acerca de una novia que tenía. Y él era muy judío, porque su mamá... bueno, originalmente su papá era el judío y su mamá no, pero después se casaron; ella se hizo judía por causa de su papá. Luego se divorciaron, y luego resultó que la mamá es la que era más fiel, más devota judía de las judías, que el papá. Y entonces ella, pues sí, guardaba el sábado y muchas cosas así, ¿no?, muy estrictas. Y entonces él tenía una novia, y la novia no era judía.

Entonces yo le dije: "¿Qué vas a hacer?, ¿no? O sea, cuando te cases". Y dijo: "Pues igual. O sea, si ella quiere hacerse judía, pues que se haga judía; y si no, pues yo me hago de la religión que haga ella", me dijo. Y obviamente eso muestra, pues, qué tan arraigado está, ¿no?, a sus tradiciones judías. Pero yo le dije, tratando de apelar un poquito a este celo, le dije: "Ah, pues de hecho yo soy judío también". "¿Ah, sí? Yo no sabía". "Pero sí. Bueno, la razón por la que soy judío es porque creo en el Mesías enviado a los judíos. Y dice el Nuevo Testamento que cuando tú crees en Él como tu Salvador, todas las promesas dadas a los judíos se aplican a ti; entonces eres incorporado dentro de la nación judía, porque eres parte de las promesas. Dios te da a ti lo que le prometió a ellos". No entendió de qué estaba hablando, pero se lo dije. "Ah, bueno".

Sí, pero esa es una de las cosas que Pablo está tratando de motivarnos a decir: "Sí, ustedes son los originales. Ustedes son a los que se les dieron todas estas cosas, y yo he sido injertado dentro de lo que se les dio a ustedes. Yo he sido receptor, y me gozo en su Antiguo Testamento, y también me gozo en todas las promesas y profecías que están ahí con respecto a la redención, no solamente de Israel, sino del mundo". Y le dijo a Abraham: "En ti serán benditas todas las naciones de la tierra". Yo soy una de esas naciones.

Entonces, esa es la pregunta, hermanos; nada más piénsenlo: ¿cómo es que nosotros, si conocemos judíos, estamos provocándolos a celos para cumplir parte del propósito por el cual Dios nos salvó a nosotros? Dice Pablo: es para eso, para provocarlos a celos. Gálatas 3:7 dice algo parecido a lo que encontramos en Efesios. Les doy estos versículos para darles algunas de las cosas que pueden usar para tener este tipo de conversaciones. Dice: "Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham". Es de lo que estaba hablando hace un momento.

Bueno, esas son algunas de las cosas que creo que Pablo nos está animando a pensar con respecto a nuestra propia salvación: tiene un propósito dentro de lo que va a hacer con Israel, y tenemos que estar más conscientes de este propósito para el cual Dios nos ha llamado.

Tercer propósito: eliminar la jactancia

Nada más, número tres. Y hoy vamos a brincarnos un poquito este punto, porque viene desde el versículo 17 más claro este punto; pero voy a mencionárselos porque quiero que ya lo vayan pensando. Este es uno de los propósitos por los cuales Dios ha endurecido a Israel, y creo que es el más profundo de todos, porque tiene que ver con nosotros, tiene que ver con ellos. Y es para eliminar la jactancia: para quitar el concepto de que la familia en la cual tú naces es lo más importante; que tu legado cultural e histórico es lo más importante, que eso es lo que garantiza tu salvación; que tu etnicidad es lo que le preocupa a Dios; que el cumplimiento de la ley es lo que le preocupa a Dios; que el esfuerzo humano es lo que realmente le preocupa a Dios.

La manera más grande y poderosa en la cual Dios destruye ese concepto es diciendo: "Ah, ¿ustedes creen que son privilegiados porque son judíos, y porque nacieron dentro de una serie de cuestiones históricas que tienen que ver con pactos y que tienen que ver con promesas, y creen que automáticamente eso ya quiere decir que yo los tengo que salvar? Pues no. Y van a ver, porque va a pasar un tiempo de endurecimiento en el cual yo voy a traer gente de todas las demás partes del mundo que van a creer en mí, y solo hasta el final de esa etapa ustedes serán salvos". Ustedes se darán cuenta de que no era el cumplimiento de la ley lo que nos salvaba; era la fe en Cristo Jesús, el Mesías enviado a los judíos, el Hijo de Dios, y Su muerte, Su sacrificio, lo que salva.

Y entonces toda razón de orgullo, toda razón de jactancia, queda anulada, porque los judíos, como nación privilegiada, están pasando por un tiempo de rechazo de parte de Dios, en donde les da la espalda y les dice: "No es de esa manera, es de esta manera. Y vean todas estas personas que están poniendo su fe en mí, y no practican la circuncisión, no practican el sábado, no practican toda la ley, y ellos están recibiendo todas las promesas dadas". ¿Ustedes se dan cuenta? Este punto creo que es el más importante en la mente de Pablo. Es, creo, el más importante, porque van a ver cuánto va a desarrollar este tema a partir del versículo 17. Así que no nos vamos a meter en eso hoy, porque eso viene. Se los voy a dejar nada más aquí como el punto que quiero ir anticipando, que viene más adelante, pero que creo que es uno de los más importantes.

Y Romanos 3:27, nuevamente, es un versículo donde Pablo ya habló de esto. Dice: "¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la de la fe". Dios quiere excluir la jactancia haciendo que la salvación sea por medio de la fe y no por las obras; no a través de lo que tú y yo podamos hacer, sino de lo que Dios hace. Y todo es enteramente Jesucristo. Todo es poner nuestra fe en Él y decir: "Tú lo eres todo. Lo que Tú hiciste es suficiente. Tu justicia en mi lugar: eso es lo que necesito. Así que, ¿qué puedo aportar yo? Tú ya hiciste todo. Tu sacrificio ya fue perfecto; no hay nada que agregarle a ese sacrificio". Esa es la manera en la cual Dios salva. Solo los que dicen eso son salvos. Los que dicen: "Tú, pero yo también", Dios dice: "Ahí está suficiente orgullo para cancelar la fe necesaria".

Cuarto propósito: ¿cuánto más su plena restauración?

Y el último punto que quiero que veamos con respecto a este pasaje —nuevamente, esto se los anticipo; ya les di un poquito de introducción a lo que viene más adelante—... Este punto va a ser muy, muy importante para Pablo; nos va a ser muy claro en la próxima sección de este capítulo. Pero vamos a ver una cosa más que está aquí en este pasaje, que es, creo, el cuarto propósito que podemos ver. Y es cuando dice en el versículo 12: "Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?". ¿Cuánto más? ¿Qué es este "cuánto más"?

Vean cómo es el plan de Dios. Está Su nación, los escoge, les da Sus promesas, y ellos se sienten privilegiados, se sienten como la nación de Dios, lo cual lo son. Pero después, cuando Dios envía a Su Hijo, el Mesías, ellos lo rechazan. Así que Dios dice: "Ahora voy a hacer muy evidente que quiero salvar al resto del mundo". Así que por un periodo de tiempo otras naciones empiezan a recibir a Jesús como su Mesías, empiezan a creer en Él, lo cual es lo que hemos estado viendo por los últimos 2000 años, y estamos siendo parte de ese plan. Y dice que después los judíos van a tener celos de lo que están viendo que está pasando con los gentiles, por lo cual ellos van a recibir a Jesús como su Mesías.

Y hay algo que Pablo dice: ahora, aún más gozo provoca este momento de la historia, cuando los judíos finalmente aceptan a Jesús como su Mesías. "¿Cuánto más", dice, "su plena restauración?". ¿Cuánto más? O sea, ¿que ellos valen más que nosotros? O sea: "Ay, qué bueno que los gentiles son salvos, pero cuánto más ellos". ¿De eso está hablando Pablo? Que piensen esto. Yo los estoy tratando de ayudar a entender qué está en la mente de Pablo cuando dice este tipo de palabras: "Si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?".

Creo que la respuesta está en el versículo 15. Creo que Pablo regresa a ese tema en el versículo 15. Dice: "Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?". "¿Cuánto más su plena restauración?": vida de entre los muertos. Ese es el "cuánto más": es vida de entre los muertos. Y no solo de Israel, sino de todos los salvos de todos los tiempos. Me estoy metiendo aquí un poquito en escatología, porque 1 Tesalonicenses 4 dice que un día los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego todos nosotros, los que hayamos quedado, seremos transformados; 1 Corintios 15:52. Todos estos pasajes hablan acerca de algo que va a pasar, lo cual Pablo anhela, que es la resurrección de entre los muertos y la transformación de un cuerpo mortal a un cuerpo glorificado, en el que ahora ya podremos disfrutar de la gloria de Dios para siempre, de una manera perfecta.

Entonces, creo que lo que está en la mente de Pablo aquí —no lo dice explícitamente, y hay diferentes interpretaciones sobre lo que significa esto—, pero creo yo que apunta hacia el final del plan que Dios tiene para la historia como la conocemos ahora. ¿Cuándo va a regresar Jesús? Pronto, sí, pero no en cualquier momento. ¿Por qué? Yo creo que esto es a lo que está apuntando este pasaje. ¿Qué tiene que pasar primero? Todo Israel, creo, tiene que creer primero, como nación, en Jesús como su Mesías; y luego regresará Jesús, luego seremos resucitados, luego seremos transformados de muerte a vida, todos los santos que han existido en todos los tiempos, para disfrutar ahora de la siguiente etapa del plan de Dios para la humanidad.

Trabajar hacia esa meta

Entonces, eso nos debería hacer anhelar aún más la conversión de los judíos. Predícale a los judíos, porque tú no sabes cómo y cuándo va a pasar esto. No sé cuánto tiempo signifique, 10 años, 20 años; no sé cómo Dios lo va a hacer. Pero dice que en algún momento de la historia Dios va a tomar otra vez a Su pueblo para que crean en Él y sean salvos como nación, y cuando eso pase, entonces Jesús regresará. Entonces, tú y yo podemos trabajar hacia esa meta, ¿no? Vamos a decir: "Vamos a predicarle a los judíos, porque yo sé que la restauración de los judíos es parte del plan final de Dios".

No es accidente, hermanos. No es accidente que las noticias giren en torno a Israel y que todo lo que está pasando en el Medio Oriente sea el centro de la tensión mundial entre las naciones. No es accidente. No sé cómo va a funcionar; no me atrevo a especular demasiado sobre ese tipo de cosas. Pero yo sé que algo en esa parte del mundo es central al plan final de Dios de esta etapa de la humanidad. Algo sobre Israel, algo que va a pasar ahí, en esa tirita de tierra mucho, mucho, mucho más chiquita que México, va a ser el centro de la historia final del mundo. ¿Qué va a pasar? ¿Cómo? No sé. Pero lo que sí sabemos es que Israel regresará; Israel volverá a creer en Jesús como su Mesías.

Entonces, esto de provocarlos a celos tiene que ser una misión de la iglesia, ¿no? Debe de ser: "Vamos a hacerlo". ¿Cuántos judíos hay en México? Hay muchísimos; hay millones de judíos en México, probablemente. Y tú y yo tenemos la gran responsabilidad, y el gran privilegio probablemente, de formar parte del plan glorioso que Dios tiene para el final de los tiempos, que es la restauración de Israel. Así que vamos a trabajar más específicamente en esa dirección.

Cuando fue este evento en el Auditorio Nacional, ¿se acuerdan?, ese tipo de cosas... Y honestamente creo que la respuesta de la comunidad judía no fue como nos hubiera gustado que fuera. Nos hubiera gustado ver el Auditorio Nacional lleno de judíos, pero ahí estábamos nosotros, más emocionados que ellos. Pero está bien. Ese es el tipo de cosas que queremos seguir promoviendo y seguir haciendo, diciendo: "Sí, este es su Mesías. Crean en Él. Vino para ustedes; las promesas fueron dadas a ustedes. Acéptenlo".

Y lo más increíble de todo es que hablar de Jesús es el peor insulto para un judío. Creer en Jesús es darle la espalda a lo que significa ser judío. ¿No es increíble? Decía este hermano que habló en el Auditorio Nacional precisamente, él decía: "Es que es más fácil que un judío esté metido en religiones orientales y místicas y cosas del ocultismo y siga siendo judío, que un judío que diga: 'Yo creo en Jesús'". Mucho más aceptado eso. Entonces, tenemos un reto muy grande por delante de nosotros.

La etapa final antes de que el Mesías regrese

Este endurecimiento es la etapa final antes de que el Mesías regrese. ¿No les da gozo? Y esto debe ser una motivación para nosotros también, para ver hacia adelante, a la segunda venida, y anhelar la segunda venida, y decir: "Sí, Señor Jesús, que Tu nación te reconozca como su Mesías, y Tú ven y establece Tu reino aquí en la tierra. Haz todas las cosas nuevas, transforma nuestros cuerpos, muéstranos Tu gloria. Y mientras anhelamos eso, vamos a seguir trabajando con la meta de evangelizar a Tu pueblo".

Dice Pablo: "Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol" —versículo 13— "a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas". Estas primicias, esta raíz a la cual se está refiriendo, son las promesas hechas a los padres; o sea, los padres de la nación judía.

¿Quiénes son los padres de la nación judía? Versículo 28 del capítulo 11: "Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son", ¿qué?, "amados", ¿por causa de quién?, "de los padres". Los padres son las primicias, son la raíz; lo cual hace que en algún momento de la historia Dios regrese, por amor a los padres, a esta nación, y los salve a través de la fe en Cristo Jesús. El próximo domingo, versículo 17, y este punto, el tercer punto que pusimos aquí sobre el propósito del endurecimiento de Israel: eliminar toda jactancia.

Volver al vídeo ↑

Escúchanos

Ven un domingo

Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.

Qué esperar si vienes →