Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Rom. 11:7-10Nathan Díaz

Endurecimiento y Responsabilidad parte 2

Transcripción

Detenernos un poco más en la elección de Dios

Lo que vimos el domingo pasado no es un tema fácil. Y a lo mejor, como ya lo estuvimos viendo durante Romanos 9, asumí un poquito que ya habíamos estado tratando con ese tema de la elección de Dios, y en este caso, de Romanos 11, del endurecimiento, que es algo, mmm, difícil de entender. Después, en la reunión que tuvimos en la tarde, seguimos hablando de eso un poco más; para los que estuvieron ahí, ese fue el tema que continuamos comentando. Entonces pensé que sería bueno detenernos en Romanos ahorita y, antes de continuar, seguir dando algunos pensamientos más con respecto a la elección de Dios, que es un tema difícil pero importante. Y espero poder mostrar por qué es importante este tema.

Entonces, a ver, nos regresamos tantito. Hay algunos que están aquí hoy que no estuvieron el domingo pasado, pero queremos juntos tratar de entender qué es lo que nos está diciendo la Palabra de Dios. Y no tiene caso correr y decir: "No, ya lo vimos, vamos a lo que sigue". Si sentimos que todavía sería bueno seguir hablando sobre este tema, vamos a seguirlo haciendo, ¿no? Y creo que sí, creo que es buen momento para continuar hablando sobre esto.

Miren, Romanos 11 es lo que estamos estudiando. Acuérdense: es la elección de Dios de Israel como nación, pero en medio de esa elección de Dios de Israel como nación existe incredulidad de parte de Israel. Entonces, Israel no está creyendo en Jesús como el Mesías, y Pablo dice: ¿entonces quiere decir que ha fallado Dios? Eso viene desde el capítulo 9, versículo 6. Dice Pablo: no, no ha fallado Dios. Aunque Israel no cree en Jesús como su Mesías, y aunque son Su nación escogida, dice Pablo, hay diferentes razones por las cuales esto no es un accidente. No es que Dios ha fallado; Dios tiene un plan, y el capítulo 11 es el clímax que nos muestra este plan. ¿Cuál es el plan de Dios para Israel? ¿Por qué es que no creen en Jesús como el Mesías? Hay una razón, dice Pablo.

Escogidos y endurecidos

Y estábamos en el versículo 7, ¿se acuerdan? Dice el versículo 7: "¿Qué pues? Lo que buscaba Israel no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado" —los escogidos, hablando del remanente del cual habló en los versículos 4 y 5—. Dice: "Los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás", ¿qué?, "fueron endurecidos". Hay dos lados que está tratando de mostrar Pablo. Uno es quiénes son los escogidos, y los endurecidos, ¿no? Ese es el contraste que Pablo quiere que veamos aquí: escogidos, endurecidos.

Por lo regular, los dos tienen un problema para muchas personas. Pero es más fácil que entendamos la parte positiva, que somos escogidos por Dios, que la parte negativa. Pero acuérdense de que si entendemos el concepto de gracia, que es lo que está en el versículo 6: "Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra". Me preguntaban: "¿Qué quiere decir eso? ¿Qué quiere decir ese versículo?". Bueno, lo que quiere decir es que cuando estás hablando de gracia y de obras, son cosas completamente diferentes. Porque cuando haces algo por obras, entonces quiere decir que existe un mérito: yo hago, tú respondes, tú me debes, ¿no? Y dice Pablo: eso se llama salario.

Y dice: pero cuando se trata de la salvación, no es salario; es gracia, es un regalo, es algo inmerecido. Entonces, no hay nada de nuestra parte que inicie el merecer algo de parte de Dios. O sea, no hay nada en nosotros que obligue a Dios a responder y a decir: "Ah, como tú tienes esta característica, entonces yo te doy". Porque entonces tendríamos algo de qué jactarnos. Bueno, vamos a llegar a eso más adelante.

Pero el punto que quiero que vean es que todo esto nos lleva a que está el otro lado, ¿no? Si no hay nada en nosotros que haga que merezcamos el favor de Dios para salvación, ¿qué de los que no son salvos? ¿Por qué no son salvos? ¿Porque son más tontos que nosotros? ¿Por qué no son salvos? Fueron endurecidos. Eso es lo que está diciendo aquí Pablo.

"Fueron endurecidos": ¿por quién?

Ahora, ¿qué es lo difícil de este versículo? ¿Qué es lo difícil? Si conocen gramática en español, lo difícil de este versículo es "fueron endurecidos". Porque una cosa es decir "a sí mismos", ¿no?: "Ah, no, es que ellos endurecieron su corazón". Pero aquí eso no es lo que dice Pablo. Dice: "Fueron endurecidos". ¿Fueron por quién? ¿Quién los endureció? Ahora, Pablo quiere asegurarse de que entendemos quién los endureció, porque sigue explicándolo. Dice: "Como está escrito". ¿Qué está escrito? ¿Quién? "Dios les dio espíritu de estupor, ojos que no vean, oídos que no oigan, hasta el día de hoy".

A ver, hermanos, yo nada más estoy mostrándoles lo que está diciendo el texto. El texto dice que Dios los endureció. Eso dice. Ahora, no nos gusta que diga eso, y decimos: "No, no, no, no puede ser. Es que el hombre es responsable, el hombre rechaza a Dios; es que el hombre... No, no, Dios no hace nada de eso". Bueno, tú puedes pensar eso, pero no significa que sea cierto lo que tú piensas. O sea, lo que en tu mente tiene sentido no es lo que realmente es cierto, necesariamente.

Si yo no entiendo algo, no quiere decir que es falso, ¿verdad? Si no, toda la trigonometría sería falsa, si ese fuera el caso, y todo el cálculo diferencial y todas esas cosas. Si yo no lo entiendo, no quiere decir que es falso. Y yo no lo entiendo; no sé de qué está hablando este versículo exactamente, pero vamos a tratar de entender de qué está hablando, porque creo que está aquí por una razón. ¿Cuál creen que es? ¿Cuál crees que es la razón por la cual los versículos que están en la Biblia están en la Biblia? ¿Para que no los leamos, y no los estudiemos, y digamos: "Eso no es para mí, y eso no importa"? Para que los lean, y los piensen, y los estudien, y traten de entender qué están diciendo.

Acabo de hablar acerca de la parábola del sembrador, y cómo Jesús dijo: "Ten cuidado cómo escuchas". Y una de las cosas, el énfasis que siempre hacemos en relación a esa parábola, es: ten cuidado cómo escuchas. Lo que quiere decir eso es que cuando tú escuchas algo, la Biblia te está invitando a pensar sobre lo que estás escuchando, y no nada más decir: "No le entiendo". Piénsalo, piensa, ¿no? Porque así como estudias para un examen de trigonometría, aunque no le entiendas, porque es importante que lo razones hasta que le entiendas, así en la Biblia es importante que pienses y razones lo más que puedas sobre lo que dice, aunque hay cosas que no vamos a entender. Vamos a ese punto en un momento.

Dios es libre

Miren, el domingo pasado concluimos lo siguiente. Voy a tratar de ir desde donde nos quedamos y seguir, ¿sale? Y vamos a continuar hoy con el versículo 11... pero no, el versículo 11 todavía lo dejamos a un lado, y vamos nada más a seguir pensando unas cosas más sobre esto. Es lo único que quiero hacer hoy, porque me di cuenta de que después del domingo pasado como que quedó mucho ahí en el aire, y muchas personas están luchando con esto. Está bien, no es malo; pero entonces vamos a seguir hablando de esto, ¿no?

Vimos que existen dos conceptos dentro de lo que vimos el domingo pasado: endurecimiento y responsabilidad. El primer punto que vimos en relación al endurecimiento es que Dios es libre de hacer lo que Él quiera. Eso es lo que significa ser Dios: que Él tiene toda la libertad para hacer lo que Él quiera hacer. Si tú eres libre y Dios no es libre, entonces tú eres Dios. Si Dios se tiene que someter a ti, entonces Él no es Dios; tú eres Dios. Pero Dios es Dios, y eso quiere decir que Él es el que es libre, nosotros no. Nuestra libertad es tan limitada, nuestra libertad es tan pequeña en relación a la libertad que Dios tiene de hacer las cosas... Tú puedes hacer lo que quieras, pero si Dios no quiere que lo hagas, no lo vas a hacer. Punto.

Vamos a ver algunos ejemplos de eso en un momento. Pero el pasaje, nuevamente —nos regresamos para que lo vean—, el pasaje del que hablamos el domingo pasado, que creo que es la clave aquí, que es lo que Pablo está conectando nuevamente, es Romanos 9:15 y 16. ¿Se acuerdan? Que dice... le dice Dios a Moisés: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia". No depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios. Si Dios no tiene la iniciativa, nosotros somos incapaces de hacer nada, porque estamos muertos, estamos ciegos.

Ese es el punto de lo que viene más adelante, cuando dice que Dios los cegó. O sea, no ven, no escuchan, no entienden; no tienen la capacidad de entender. Dios tiene que tener la iniciativa: crear en ellos visión, capacidad para escuchar, nueva vida; y entonces sí pueden entender el evangelio y creer en él.

El otro lado: la responsabilidad

Bueno, el otro lado que vimos el domingo pasado es el lado de la responsabilidad. ¿Qué quiere decir esto? Que Dios no condena a nadie injustamente. El hombre es responsable delante de Dios por sus obras, por las cuales Dios lo condena. Así que Dios no está haciendo nada injusto en endurecer y en condenar a la gente, porque su pecado los condena, porque su responsabilidad delante de Dios los condena. Y eso lo leímos en Romanos 1, ¿se acuerdan? Romanos 1, desde el 18 hasta el 20, dice que suprimieron la verdad, no quisieron creer la verdad; y a pesar de que la creación estaba dando testimonio de su eterno poder, de Dios, de Su deidad —todo estaba siendo claramente demostrado a través de la creación—, a pesar de eso rechazaron a Dios, intercambiaron al Creador por lo creado, y Dios los juzgó entregándolos a sus propios deseos.

Entonces, por un lado tenemos endurecimiento, por otro lado tenemos responsabilidad. Y vimos que el concepto de retribución, o sea castigo, es, ahí sí, un pago por lo que haces, ¿no? Retribución. Por lo cual en el versículo 9 del capítulo 11 leímos: "Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución". Castigo, rendición de cuentas delante de Dios por lo que hicieron. ¿Cuál es la causa de este endurecimiento? Versículo 20: "Por su incredulidad fueron desgajadas; pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme". ¿Por qué? Por su incredulidad.

Un conflicto sin solución fácil

Bueno, ahora, no estoy dando respuestas o soluciones al problema; simplemente estoy explicando el problema aún más. ¿Entienden? O sea, yo, al explicar esto, no dije: "Esta es la solución del conflicto que existe". No; este es el conflicto que existe en la Biblia. Nada más lo decimos como es. No hay una respuesta clara sobre cómo se soluciona esto. En realidad, debe de causar un poquito de conflicto en sus mentes, porque no conozco a nadie, ni he leído ningún libro, que explique una solución a esto donde ya diga: "Ah, ya, claro, es perfectamente claro cómo funciona esto de la elección de Dios y la responsabilidad humana". No hay ningún autor, ningún teólogo, nadie que lo pueda explicar.

Y como les dije el domingo pasado, el problema es que la tendencia es irse a un lado o a otro. O sea, tenemos la tendencia, como seres humanos —como nos gusta ser así, muy pragmáticos sobre este tipo de cosas—, entonces pensamos: "Bueno, si me gusta la idea de la elección de Dios, entonces me voy a inclinar hacia acá y voy a rechazar todo lo que tenga que ver con la responsabilidad y la libertad del hombre. Y si me gusta la libertad del hombre, y el libre albedrío, y la responsabilidad del hombre, entonces me voy a ir hacia acá y voy a rechazar todo lo que tenga que ver con la elección de Dios". ¿Entienden? Es lo que tendemos a hacer.

Y lamentablemente muchas iglesias se dividen en esos dos campos, que comúnmente se llaman arminianismo —Arminio, que fue el que desarrolló más ese lado del libre albedrío— y calvinismo —Calvino, que desarrolló más este lado de la elección de Dios—. Yo creo que la Biblia habla mucho más acerca de la elección de Dios que sobre la libertad del hombre, pero las dos están ahí. ¿Se acuerdan cómo termina el capítulo 10? Venimos de ahí; ya tiene un rato, pero de ahí venimos. Versículo 21 del capítulo 10: "Pero acerca de Israel dice", ¿qué?: "Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor". Pero fueron endurecidos. Pero ellos fueron rebeldes, y Dios extendió Sus manos y dijo: "Vengan", y no vinieron. ¿Se dan cuenta del problema? Mmm. ¿A dónde me voy? Ya estuvimos meditando sobre eso; pueden también regresar a esos mensajes, Romanos 9, 10, todo lo que hemos estado viendo sobre eso.

Nosotros no cambiamos la Biblia

Bueno, entonces, estas son algunas de las conclusiones que quisiera mostrarles con respecto a este punto del endurecimiento. A ver, que quede claro: nosotros no cambiamos la Biblia, sino que la Biblia nos cambia a nosotros. ¿Están de acuerdo? ¿O quieren tacharle ahí, cambiar las palabras que dicen, y decir: "No, no, no, esto no nos gusta, ¿por qué no le ponemos así?"? Porque yo, miren, si Dios me hubiera dicho: "A ver, tú, escribe este libro", yo no hubiera escrito nada de lo que dice, casi. Yo hubiera dicho cosas completamente diferentes. Hay cosas que yo jamás hubiera escrito, y una de ellas es esto del versículo 7. Yo jamás hubiera dicho eso si yo hubiera sido Pablo. Pero por eso Dios no me escogió a mí para escribir Romanos, ¿no? El Espíritu Santo inspiró a Pablo para decir estas cosas, porque Dios sabía que era importante que las escucháramos y las supiéramos. En un momento vamos a ver algunas de esas razones.

Ahí está la pregunta: de acuerdo a Romanos 11:7 al 10, ¿quién endurece? Dios. No tengan miedo de decirlo. De acuerdo a Romanos 11:7 al 10, ¿quién endurece? Dios endurece. Es un buen tema para comenzar una conversación con alguien, ¿no? Imagínense, están ahí en el pesero: "Oye, ¿sabes quién endurece a Israel?".

Ceguera como juicio

El punto aquí, hermanos, es: Israel era ciego porque Dios los hizo ciegos. De eso se trata el versículo 8: "Dios les dio espíritu de estupor, ojos que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy". Desde el día de Moisés, desde el día de Isaías, que son los dos pasajes que cita aquí Pablo, desde ese tiempo ya se había venido desarrollando una ceguera, y se estaba profetizando una ceguera de parte de Israel hacia su Mesías, por la cual la mayoría de Israel como nación no sería salva, sino que se estaría perdiendo.

Pero no es un accidente. Hacia allá va el capítulo 11: para mostrar que Dios tenía un plan para el endurecimiento de Israel, a través del cual los gentiles creerían en Jesús como el Mesías. Y sería por un tiempo, en el que entraría esta plenitud de los gentiles de la cual habla en los versículos 25 y 26 del capítulo 11. Y después, dice Pablo, todo Israel será salvo, porque ya pasó el tiempo en el cual Dios les dio este endurecimiento. "Ahora sí —dice Dios—, ahora sí crean en mí". Y creerán en Él, y entonces el plan se completará.

Pero esta ceguera es lo que llamamos... este endurecimiento es lo que llamamos la declaración judicial de parte de Dios sobre del pecado. Su ceguera fue castigo por su pecado. Israel tenía pecado. Acerca de Israel dice, capítulo 10, versículo 21, ¿no?: "Todo el día extendí mis manos a un pueblo", ¿qué?, "rebelde y contradictor". Entonces, Dios está trayendo una ceguera, y un juicio, y un endurecimiento judicial sobre de una nación que tiene pecado de rebeldía y de contradicción contra la voluntad y la ley de Dios. Por lo cual Dios declara: "Sí, efectivamente, ustedes serán ciegos".

Nuevamente, no es una solución la que estoy dando; nada más estoy volviendo a explicar lo que ya está aquí. Entonces, hay un círculo aquí. El texto, cuando llegamos al capítulo 11, versículo 7, el texto no indica que fueron endurecidos por su incredulidad, sino que el endurecimiento produjo incredulidad. Pero también vemos que había incredulidad de parte de ellos, lo cual produjo endurecimiento de parte de Dios. Entonces es un círculo, ¿sí lo ven? Endurecimiento produce incredulidad, pero incredulidad produce endurecimiento.

Tan claro que queda, ¿verdad?

Dios tiene el control

El punto aquí, hermanos, es que Dios tiene el control. Si decimos "Dios es soberano", significa: Dios tiene el control de todas las cosas. Entonces, cuando somos rebeldes, cuando pecamos, cuando hacemos cosas mal, cuando otros nos hacen cosas malas, Dios aún lo tiene bajo Su control. Y el hecho de que Él lo tenga bajo Su control es lo que hace posible que Romanos 8:28 sea verdad: "Todas las cosas ayudan a bien a los que a Dios aman, y han sido llamados conforme a su propósito". Porque si Dios no tuviera el control sobre las cosas, y nosotros fuéramos los que tenemos el control, entonces no podemos decir "todas las cosas ayudan a bien", porque diríamos: "Es que también hay pecado, es que también hay maldad, es que también hay desobediencia, es que también hay rebeldía; eso no puede ser para bien. Dios no puede usar esas cosas para bien". ¿O sí? Solo sí, solo si Él realmente es soberano. Solamente entonces.

Voy a regresarme a unos versículos, y apúntenlos. El Antiguo Testamento es este punto. No crean que esto es idea de Pablo; no crean: "Ay, es que Pablo, ¡qué ideas y filosofías griegas se le habrán metido a la cabeza, que está metiendo aquí! Y eso no es Jesús; Jesús no dice esas cosas. Y en el Antiguo Testamento así no habla Dios". Bueno, vamos a ver. Quiero mostrarles algunos pasajes en cuanto al endurecimiento que ya vimos cuando vimos Romanos 9, pero fue hace mucho tiempo; ya nadie se acuerda. Así somos, se nos olvidan las cosas. Entonces, vamos a repasar este punto.

Primero, Proverbios 16:4. Proverbios 16:4 dice: "Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo". Mmm. Ahí podría acabar el versículo, ¿no? "Ah, qué bonito: todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo". Por si no les queda claro qué significa "todas las cosas", sigue el versículo y dice, ¿qué?: "Y aun al impío para el día malo". "Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo". Aun a la gente que hace cosas malas, en los días en que las cosas realmente salen mal porque hay pecado y hay maldad, aun eso Dios lo ha hecho para sí mismo.

Ahora, Dios no hace pecado. Dios no es la causa del pecado; pero Dios tiene el control sobre del pecado. ¿Entienden la diferencia? Si yo digo "Dios ha hecho al impío para el día malo", no quiere decir que Dios ha hecho maldad; quiere decir que Dios tiene el control sobre de la maldad, de tal manera que no hay nada malo que suceda que Dios no pueda controlar y que Dios no pueda usar para bien y para Su propósito final. Bueno, es mi mejor explicación de esto: doctrinas en tensión.

Jesús y el endurecimiento

También, si pensamos en el Nuevo Testamento y decimos: "Ah, no, pero Jesús no pensaba esto. Jesús predicó otro mensaje diferente a este; Él nunca dijo eso". Bueno, vamos a ver Juan, capítulo..., versículo 39. Y dice... vamos desde el 37, porque quiero que vean de dónde viene esto. Dice: "Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él". ¿Por qué no creían en Él? "Ay, es que esos tercos, que no quieren creer, y son bien malos y rebeldes; por eso, por su propio corazón y su propia maldad", ¿no? ¿Por qué? "Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane".

Ahora, este es uno de los cuatro evangelios, ¿verdad? ¿Por qué no creían, dice el versículo? ¿Por qué no creía la gente en lo que Jesús estaba haciendo? Porque "cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane". Nuevamente, hermanos, o sea, yo no estoy haciendo énfasis en esto porque sea mi tema favorito hablar del endurecimiento, y porque diga: "Quiero hablar de lo que más les cause conflicto". Estoy diciendo esto porque está aquí, y quiero que lo vean. Y no hay nada en toda la Biblia de lo que vamos a decir: "Ay, no, eso no; de eso no vamos a hablar, porque eso sí está muy controversial, y eso está muy difícil".

No evadir nada de la Biblia

Me estaba contando Karen, mi hermana, que estaban estudiando en la iglesia donde están mi cuñado y ella, pastoreando en Indiana; que estaban haciendo un estudio del Antiguo Testamento. Iban en orden: Génesis, Éxodo, Levítico. Y que una pareja, cuando llegaron a la historia de cuando violaron a... ¿qué es?, Dina; Dina, la hermana de todos los de la tribu... Y una pareja les dijo: "No, no, no, eso no deberíamos de estudiarlo. Es que eso no... ¿Para qué estudiamos eso?". No querían estudiarlo. O sea: "Una mujer... ¿eso para qué?, ¿no? O sea, eso es repugnante. O sea, eso no tiene ningún provecho para nosotros".

¿De veras crees eso? Si alguien me dice eso de cualquier versículo de la Biblia: pues arráncalo de tu Biblia, ¿no? O aunque sea, pues con unas tijeras ahí, o compra corrector, no sé. Si no crees que es para ti, ¿para qué está ahí? Entonces, como iglesia, lo que estoy tratando ahorita de hacer es decirles: miren, todo lo que está aquí es para nuestro bien, y debemos estudiarlo. Y de nada de lo que hay en la Biblia... no vamos a evadir nada como iglesia. Si un hermano pregunta sobre un tema, no decir: "Ah, no, de eso no hablamos aquí".

Es que, miren, hermanos, hay iglesias que sí hacen eso. O sea, yo conozco iglesias, yo conozco gente que dice: "No, no, no, de predestinación no hay que hablar. No, de la elección de Dios no hay que hablar, porque eso es muy controversial". O del infierno, de cosas que no nos gustan. Bueno, es que la Biblia habla de eso. ¿Cómo no vamos a hablar de algo que está ahí? ¿Me entienden? O sea, es un problema que tenemos: ya tenemos nuestra mente de tal manera que solo aceptamos las cosas que nos hagan sentir bien, y nos hagan sentir cómodos, y nos hagan sentir felices. Y por eso es que hay iglesias que en lo único que se enfocan es en hablar algo motivacional, ¿no?: "Dios quiere lo mejor para ti, y Dios quiere que seas feliz". Y ahí se acaba el mensaje, y es todo lo que dicen. Y no es todo lo que dice la Biblia. Sí dice eso la Biblia, pero no es lo único que dice; dice mucho más que eso.

Piedra de tropiezo

Vamos a ver qué dice. Bueno, ahí hay otros pasajes: está el capítulo 13, versículo 18; capítulo 17, versículo 12. Quiero que vean 1 Pedro... Esos son en Juan, nada más. Juan es un libro que habla mucho acerca de la elección de Dios, y que es la razón por la cual Dios nos salva: porque Dios nos escoge. Pero quiero que vean 1 Pedro 2, porque aquí está nuevamente este concepto. Solo quiero que vean un panorama general; obviamente no es exhaustivo. Pero nada más quiero que vean que, a ver, ya leímos algo en el Antiguo Testamento —hay más también en el Antiguo—, pero algo del Antiguo, algo de los evangelios.

1 Pedro 2:7, y dice: "Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo; y piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes".

Y nuevamente, hasta aquí pudimos haber llegado y decir: "Ah, pues sí, fueron desobedientes porque, pues sí, ellos quisieron ser desobedientes". Y eso es cierto; no estoy diciendo que no sea cierto que quieren ser desobedientes. Pero eso no es lo que nos está diciendo este pasaje. Este pasaje está yendo más profundo. Dice: "A lo cual fueron", ¿qué?, "destinados". ¿A qué fueron destinados? A ser desobedientes. Es lo que está diciendo: Dios los destinó a ser desobedientes.

Judas dice: "Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados", ¿para qué?, "para esta condenación; hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo". Nuevamente, mmm: hombres impíos que fueron destinados para esta condenación. Entonces, estamos viendo aquí, hermanos, que hay algo más profundo. No es nada más Dios que conoce el futuro y dice: "Ah, yo sé quiénes me van a rechazar y quiénes no", y ya. Cuando la Biblia habla de destinar, de conocer de antemano, lleva consigo un significado mucho más profundo, que es Dios mismo sacando adelante un plan y un propósito para cada quien, que Él conoce, y Él sabe, y Él controla, a través del cual algunos son condenados y unos son salvos.

La doble función de la predicación

Bueno, lo que estos pasajes nos muestran claramente es que a los que son salvos, la Palabra de Dios es dulce, es miel, es algo precioso; pero para aquellos que están pereciendo, es veneno. Tiene una doble función la predicación del evangelio, ¿sabían? Por un lado, salva: hace que se arrepienta la gente, hace que se transforme una vida que iba en camino a la condenación en una vida que ahora lleva el propósito de vida eterna. Pero por otro lado tiene el propósito de que en aquellos que la rechazan crea un juicio aún mayor sobre ellos; crea endurecimiento de parte de Dios, y crea una condenación absoluta y establecida para ellos.

Y a veces, cuando ustedes predican el evangelio, se dan cuenta de hacia dónde va, ¿no? No lo sabemos siempre, y es muy difícil saber; pero muchas veces vemos el rechazo hacia el mensaje de Dios y decimos: "Es que a veces..." Sí; a Jesús lo rechazaron, y el mensaje que Él predicaba lo rechazaban; cuánto más a nosotros nos van a rechazar, ¿no?, a veces. Y vamos a decir: "Es que no está en mis manos el cambiar a una persona. Yo no tengo el poder para convencerla de que el evangelio es verdad; solo Dios tiene el poder para hacer eso, y tengo que confiar y depender en la soberanía de Dios después de que yo predico el evangelio". Solo hay una cierta cantidad que tú y yo podemos hacer, que es predicar el evangelio y orar por aquellos que no lo conocen. Lo demás está en manos de Dios, y lo soltamos.

¿Quién endurece y quién salva?

Es la otra pregunta, ¿no? ¿Quién endurece? Y luego, ¿quién salva? Es que, miren, es proporcional, ¿no? No podemos separar las dos cosas. No podemos decir: "Es que Dios es el que salva, pero el hombre es el que endurece". No podemos decirlo, porque es proporcional. Si Dios salva, Dios es el que hace esa obra; entonces lógicamente está el otro lado, el lado negativo: Dios es el que también tiene un plan para el endurecimiento de algunos. Tanto el endurecimiento como la salvación cumplen el objetivo de mostrar la gloria de Dios a través de Su soberanía y poder.

Y nuevamente vamos a leer ese pasaje que dice esto; no es lo que yo digo, es lo que dice el pasaje. ¿Se acuerdan? Romanos 9, desde el versículo 6 hasta el 24. Pero principalmente vamos a ver desde el versículo 19: "Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? Porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no solo de entre los judíos, sino también de los gentiles?".

Es lo que dice. Tanto el endurecimiento como la salvación cumplen el objetivo de mostrar la gloria de Dios a través de Su soberanía y poder. Y Pablo va a seguir desarrollando eso en el capítulo 11; va a seguirnos mostrando cómo es que el endurecimiento cumple un propósito dentro del plan de Dios. Sigan leyendo el capítulo 11. Hoy no lo vamos a seguir leyendo, pero ustedes síganlo leyendo, váyanse hasta el final, lean todo lo que dice, y van a ver: Dios sabe por qué existe un endurecimiento en Israel, y lo tiene bajo Su control, y sabe por qué y hasta cuándo, y está bajo Su control.

Para quitar el orgullo humano

Toda la historia de redención está escrita para quitar el mérito y orgullo humano, y hacer verdadera justicia a través de glorificar la obra de Dios. Y digo "verdadera justicia" porque Dios es un Dios justo, y si Él permitiera que nosotros nos lleváramos la gloria, entonces sería un Dios injusto, porque nosotros no merecemos llevarnos la gloria de Él. "Por Él y para Él son todas las cosas", versículo 36 del capítulo 11. Si Dios dijera: "Bueno, mira, a la gente buena los salvo y a la gente mala los condeno, y así vamos a trabajar, ¿no? Los que le echen ganas, esos son mis favoritos; y los que no le echen ganas, esos son mis menos favoritos, y a los que castigo". Si Dios hiciera eso, sería un Dios injusto, porque estaría poniendo mérito humano, y estaría dándole crédito y gloria al mérito humano, y nosotros seríamos los que nos encaramos. Y nosotros no somos Dios; no merecemos llevarnos el crédito.

Entonces, Dios escogió un camino a través del cual nadie se lleva la gloria, nadie se lleva el crédito. Y eso es exactamente lo que dice Romanos 3:27: "¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras?". Ah, o sea: "Porque yo hago, por eso Dios me acepta, por eso Dios me justifica". "No, sino por la ley de la fe". Por eso es por fe y no por obras: para que Dios se lleve la gloria, y no tú. Y no digas: "Yo soy una buena persona, entonces Dios me tiene que aceptar porque soy una buena persona. Dios me debe el favor, Dios me debe la salvación. Yo le estoy echando ganas, y cuando yo llegue al cielo yo le voy a reclamar, y le voy a decir: 'A ver, Dios, ¿dónde está todo lo que hice? ¿De qué contó?'".

O a lo mejor diríamos: "Ah, pero es que yo tuve fe. De mí vino la fe. Yo soy un hombre de fe". Bueno, dice Efesios 2:8 que somos salvos por gracia a través de la fe, pero eso es ¿qué?, ¿de dónde? De Dios. Dios da la fe para poder creer en Él también. ¿Tú crees que tú hiciste que naciera fe en ti? No; Dios puso la fe en ti para que tuvieras la capacidad de creer. Y aun las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas fueron preparadas por Dios; son obra de Dios, regalo de Dios.

Esaú y Faraón

Bueno, ahí va quedando claro cuáles son algunas... Miren, una cosa más que quiero decir, algo increíble aquí, que es cuando Pablo empezó... Es eso; apenas lo pensé y lo leí, y dije: "Ah, esto está muy interesante". Dice: capítulo 9 habla del rechazo de Dios hacia Esaú, ¿no?, versículos 11 y 12 del capítulo 9. Entonces dice: no, Dios escogió a Jacob y rechazó a Esaú. Y más adelante dice acerca de Faraón —versículo 17—: "Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece".

Bueno, eso, ¿en relación a quién? A Faraón. Aquí Pablo habló en el capítulo 9 de dos personajes: Esaú y Faraón. Para los judíos esto no habría causado mucho conflicto, porque dirían: "Ah, claro, Esaú: ellos no son el pueblo, ese no es el pueblo elegido de Dios". O sea, hasta este punto, para los judíos, a lo mejor todo lo que ha venido diciendo Pablo del rechazo y de la elección de Dios no significaría tanto problema, porque por un lado Esaú —que es evidente que Dios escogió a Jacob para traer a Su nación, ¿no?—, y por otro lado Faraón, que era enemigo de Israel. "Claro que Dios no escogió a Faraón. Claro que Dios endureció a Faraón", ¿no?

Entonces, para los judíos, hasta este punto, pues todavía como que está sonando muy pro Israel, porque dicen: "Los enemigos de Israel, Esaú, Faraón, ellos son los que Dios endurece. Claro". Y ahora, capítulo 11: ¿quién endurece? Dios. ¿Se dan cuenta? Ahora no son los enemigos de Dios, Faraón y Esaú y los descendientes de Esaú, los edomitas. Ahora, ¿quién es? Ahora Israel, la nación escogida de Dios, es la que Dios está endureciendo.

Por qué odiaban tanto a Pablo

¿Se dan cuenta de por qué odiaban tanto a Pablo? O sea, Pablo no era alguien que llegara y todos: "Ay, qué bueno, Pablo ya llegó, vamos a escucharlo". Pablo decía cosas que hacían enojar a la gente y le causaban problemas; y especialmente le causaban problemas con su propia gente, con los judíos, porque decía cosas que a los judíos no les gustaba escuchar. Y él entraba a las sinagogas, iba y predicaba a su propia gente, les decía: "Cristo es el Mesías", y él veía cómo lo rechazaban y cómo le decían a Pablo: "Estás loco, salte de aquí, no queremos escuchar tu mensaje". Y Romanos 9 al 11 deja muy claro por qué no les caía bien.

Y fíjense, pero el sentir de Pablo, acuérdense, capítulo 10: "Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para", ¿qué?, "salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia". Y el capítulo 9 lo empezó Pablo diciendo: "Desearía yo mismo ser anatema", si así se pudieran salvar. "Yo mismo, si eso fuera posible —no es posible, pero si fuera posible—, yo les regalaría mi salvación y diría: 'Ustedes sean los que son salvos en vez de mí'. Lo haría". Así empezó el capítulo 11... de nuevo, perdón. Y ahora llegamos al capítulo 11, en donde Pablo está reforzando esta idea.

Lo que la Biblia parece decir

No tengan miedo de ver qué es lo que Pablo realmente está tratando de… Acuérdense, este es un principio de hermenéutica bíblica, creo yo. Lamentablemente cada vez menos lo vemos, y más vemos una hermenéutica muy extraña. Pero un principio muy sencillo de hermenéutica es: lo que la Biblia parece estar diciendo es probablemente lo que está diciendo. Uy, qué difícil, ¿no?, entender ese principio; te tienes que ir a un instituto bíblico y al seminario para entender eso, ¿no? Lo que parece estar diciendo es probablemente lo que está diciendo.

Y estarían sorprendidos de cuántos predicadores y cuántos teólogos dicen: "No; dice que Dios los endurece, pero lo que realmente significa es lo contrario: Dios no los endurece". Dice "Dios los endurece", pero significa "Dios no los endurece". ¡Qué bueno! Se sorprenderían de cuánta gente hace eso con la Biblia: voltea de cabeza el significado. Dice eso, pero significa lo contrario de lo que dice. "Lo que pasa es que si ustedes vieran el griego, y vieran que este verbo en el griego significa realmente otra cosa... Y es que en la cultura judía ellos habrían entendido algo completamente diferente, por lo cual ahora en el español ya pierde completamente su significado". Eso dicen. O sea, suena chistoso ahorita que lo estoy diciendo yo, porque me estoy burlando un poco, pero lo van a escuchar.

Entonces, de repente vemos pasajes donde dice: "Esposas, sométanse a sus maridos en todo", y llega alguien, un teólogo feminista, y dice: "Lo que eso significa es: no se sometan, porque ustedes son mujeres, y ustedes pueden, y no tienen que someterse". Y dicen eso. ¿De veras? O sea, ¿de veras? O sea, ¿estás diciéndome que dice lo contrario de lo que dice? Y miren, es entendible. Tenemos la tendencia a hacer eso con este versículo, claro que sí, ¿no? O sea, nuestro primer impulso sería decir: "No, no es lo que dice, porque no entiendo y no tiene sentido para mí; entonces no dice eso". Y vamos a hacer toda clase de malabares hermenéuticos y exegéticos para que diga otra cosa. Y lo podríamos hacer, pero no lo vamos a hacer, porque nos estaríamos perdiendo de algo que creo que Dios quiere hacer a través de este pasaje.

Aplicaciones prácticas: nuestra limitación

¿Cuáles son algunas aplicaciones prácticas de la doctrina de elección para nuestra vida? Lo que quiero que vean es que tiene que ver con sus vidas, porque esto puede sonar muy abstracto, y podemos decir: "¿Esto qué tiene que ver con mi matrimonio? ¿Esto qué tiene que ver con mi escuela? ¿Esto qué tiene que ver con mis finanzas? ¿Esto qué tiene que ver con la gente que conozco, con la vida que llevo, la manera en que llevo mi vida? No, no tiene nada que ver, hermano. ¿Para qué me habla de estas cosas? ¿Para confundirme, para hacerme perder mi fe en la Biblia? ¿Para eso me lo está diciendo?". Vamos a concluir con cinco cosas nada más, que creo que surgen de entender lo que hemos estado hablando el día de hoy.

Número uno: esto nos muestra nuestra limitación como humanos. No todo lo que dice la Biblia lo podemos entender completamente, y eso es parte de lo que significa ser un humano limitado, finito y mortal. ¿Qué, quieres ser Dios? ¿Vas a entender todo? Pues sigue esperando, ¿no?, a ver qué pasa. Deuteronomio 29:29: no todas las cosas son reveladas. Las cosas que sí son reveladas las estudiaremos; nos ayudarán a entender algo acerca de Dios. Pero estamos limitados en lo que Dios nos puede revelar acerca de sí mismo, y tenemos que estar contentos con lo poco que sabemos con respecto a Él.

Que es, alguien lo decía, como una cucharadita de agua de un mar, ¿no?, del Atlántico, del Pacífico. Imagínense una cucharadita que pudiéramos sacar, y ver ese pedacito de agua ahí que cabe en esa cuchara; y lo que todavía hay que no entendemos y no hemos visto todavía es el mar de donde fue sacada esa cucharada. Y 1 Corintios 13:12 dice: ahora conocemos en parte, más o menos entendemos, pero algún día veremos a Dios tal como es, entenderemos las cosas. Ahora vemos como en un espejo; es nada más un reflejo de lo que es real. No es todavía lo que es real lo que estamos experimentando con respecto a Dios, porque la realidad de Dios es imposible verla sin antes estar en cuerpos glorificados, sin antes terminar con esta naturaleza de pecado y este cuerpo afectado por el pecado.

Un fundamento doctrinal

Número dos: nos mantiene buscando un fundamento doctrinal como iglesia. Y esto es muy importante, porque lo que quiero que ustedes vean es que la doctrina sí es importante. Y cuando tomamos en serio lo que dice la Biblia con respecto a estas doctrinas, de la elección por ejemplo, y decimos: "No, sí, voy a tomarlo en serio", entonces nos convertimos en una iglesia que toma en serio la doctrina. Y entonces, cuando vienen diferentes corrientes doctrinales de otras iglesias que nos dicen: "No, no, no, es que esto no es así", se vuelve más difícil que nos jalen, ¿no? Se vuelve más difícil que digamos: "Ah, no, sí, sí, polvo de oro que caiga del cielo, ¡qué padre!". Se vuelve más difícil, porque ahora tenemos un fundamento doctrinal, y decimos: "A ver, ¿dónde está en la Biblia? ¿Qué fundamento doctrinal tiene eso?", ¿no?

Entonces, si nosotros nos volvemos una iglesia que toma en serio este tipo de cosas, y la doctrina de elección, que creo que es la más profunda que hay en toda la Biblia; si tomamos eso en serio, va a ser muy difícil que como iglesia vayamos siendo arrastrados por la corriente de la moda, ¿no?

Ahora, hermanos, ya la moda es no predicar, sino ladrar como perros, ¿no?, todos juntos. Piensan que estoy bromeando, pero no; sí hay iglesias que dicen eso, y esa es la moda, ¿eh? Entonces, si hemos hecho un buen trabajo de poner esto como fundamento doctrinal de la iglesia, ustedes van a decir: "No, a ver, hay algo que está contradiciendo lo que la Biblia dice aquí", ¿no? Y va a ser más difícil que lo acepten.

Una perspectiva correcta de Dios

Número tres: nos muestra si nuestra perspectiva de Dios es correcta. Como dice Romanos 9:20: "Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?". Nos pone en nuestro lugar, ¿no? Entender, y estudiar, y pensar en la doctrina de elección nos pone donde debemos estar en relación a Dios, que es: "Yo no decido, yo no pongo las reglas; Tú pones las reglas. Tú eres Dios, yo soy hombre". Y nos cuesta, ¿no?, nos cuesta ponernos en esa posición. Pero estas doctrinas nos empujan y nos obligan a hacerlo. ¿No lo entiendes? No, pues no lo entiendes porque no eres Dios. "Ah, ya". Y estamos en nuestro lugar. ¿Entienden?

¿Se acuerdan de qué es lo que dijo Job, cuando estudiamos Job, en el capítulo 42, después de todo lo que vivió Job? ¿Qué dijo? "Ahora, ¿no?, ahora entiendo mi lugar en relación a ti". Dice el versículo 2 del capítulo 42: "Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás". Ya Job tiene una nueva posición, que es: "¿Sabes qué? En vez de yo hablar tanto y decir: 'No, es que así es; es que yo entiendo cómo Dios funciona; es que yo puedo explicar todas las cosas, y yo soy el que manda aquí, yo tengo el control de mi destino'"... En vez de decir eso, decir: "A ver, aquí estoy, Dios. Tú habla, yo escucho y acepto".

Una vida de santidad

Número cuatro: nos hace vivir en santidad. Creo yo que esta doctrina, si meditamos en ella lo suficiente, no nos lleva a la indiferencia. No nos lleva a decir: "Ah, pues Dios hace lo que Él quiere; pues entonces me voy a sentar en mi silla, y voy a cruzarme de brazos, y voy a esperar a ver qué hace. Y si Dios decide usarme, pues que me use; pues Él es el que hace las cosas, no yo". ¿Qué? Vean lo que dice Colosenses 3, porque aquí Pablo liga específicamente el punto de la elección de Dios con una vida de santidad.

Fíjense bien, Colosenses 3:12 y 13: "Vestíos, pues", ¿como qué?, "como escogidos de Dios". Vestíos, pues, como escogidos de Dios. Este concepto de que son escogidos por Dios, de que Dios escoge, de que Dios elige, de que Dios tiene el control, de que Dios así puede hacer lo que Él quiera hacer: eso pónganse, dice Pablo. "Santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros".

¿Se dan cuenta de a qué lleva, en la mente de Pablo, la doctrina de ser escogidos por Dios? ¿Saben ustedes que son escogidos por Dios? ¿Saben que no es mérito humano lo que provoca nuestra salvación? ¿Saben que todo es por gracia? ¿Saben qué provoca eso? Mansedumbre, paciencia, perdón entre ustedes. Claro, porque es gracia; es entender el concepto de gracia, ¿se acuerdan? Entonces es una cadenita: fui escogido por Dios, lo cual me muestra qué significa la gracia de Dios, lo cual significa que yo muestro la gracia de Dios hacia otros, porque yo la experimenté en mi propia vida; lo cual significa que yo trato a otros como no merecen ser tratados.

"Ay, es que este hermano no se lo merece. No se merece mi perdón, no se merece que le hable". ¿De veras puedes decir eso? Si tú experimentaste algo que no merecías, si Dios te dio algo que no merecías, ¿puedes decir: "Ay, míralo"? ¿Puedes hacer eso? ¿Se dan cuenta? Toda esta cadena de cosas es lo que debe de provocar el pensar y estar meditando en este tipo de fundamentos doctrinales.

La elección nunca es fuera de Cristo

Por último —y este es un punto que quiero enfatizar, porque no lo hemos estado hablando mucho a lo largo de esto—, pero quiero recordarles que la elección de Dios nunca la hace Dios fuera de la fe en Jesucristo. Muchos de ustedes pueden estar diciendo: "Ay, es que, pues, ¿seré escogido o no? A ver, voy a esperar a que Dios me diga". Y queremos que Dios diga: "Sí, eres escogido". Dios no lo va a hacer. Dios no te va a decir eso. ¿Saben qué va a hacer Dios? Va a causar que creas en Jesús y en Su sacrificio como lo más precioso que has visto en tu vida, y digas: "Ahí pongo mi vida, ahí pongo mi confianza. Él es mi justificación delante de Dios. Él es mi perdón. Él es el sacrificio perfecto que yo necesitaba para presentarme delante de Dios". Entonces, ¿qué quiere decir? Eres escogido por Dios. No esperes una revelación divina que llegue y te muestre eso.

Dice Efesios 1:3: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales", ¿en quién?, "en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad". Dios no hace nada, ninguna obra de salvación, fuera del sacrificio de Jesús. Nada. Todo lo que Dios haga en relación a Su elección divina tiene que ver con Su Hijo y con lo que Él hizo.

Juan 10:27, para terminar. Dice: "Mis ovejas oyen...". A ver, ¿de quién es la voz aquí? De Jesús, ¿no? No es una voz misteriosa que se revela en la noche y dice: "Ay, oigo la voz de Dios". No: la voz de Jesús, lo que Él dice. "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano". ¿No es increíble la doctrina de elección? Todo es a través de Jesús, y asegura nuestra posición en Jesús y en relación a Su sacrificio, de tal manera que podemos vivir confiados de que nuestro futuro está en manos de Dios. No en nuestras manos: en manos de Dios, porque hemos puesto nuestra confianza en Su Hijo. Vale la pena meditar en esto.

Una roca debajo de nuestros pies

Ay, hermanos, es que si ustedes fueran a un seminario, a una escuela bíblica, se encontrarían con gente que diría: "No hay que hablar de eso". Yo me lo encontré. Ahí voy, muy feliz, a un instituto bíblico, pensando que todo mundo va a apreciar y a buscar lo que dice la Biblia, ¿y qué me encuentro? Con gente que dice: "¿Tú no crees en eso de la predestinación, o sí? Yo no creo en eso". ¿Cómo que no crees en eso? Está en la Biblia. ¿De qué me estás hablando? Como si fuera una herejía, o sea.

Y como iglesia, como iglesia, tenemos que asegurarnos de que el fundamento realmente, de lo que se trata todo, está aquí; o sea, que sabemos de dónde viene. Y eso es lo único que los va a sustentar en tiempos de tribulación, en los momentos difíciles, en los momentos en los que las cosas no salen como piensan que deberían de salir. En esos momentos es cuando la soberanía, y la elección, y el poder de Dios que tiene sobre todas las cosas, se vuelve como una roca debajo de nuestros pies que nos sostiene para que no nos hundamos. Y si no damos eso como iglesia, no estamos dando nada. Así que, que Dios use Su Palabra y Romanos 11 para cambiar y transformar nuestras vidas.

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