Mateo 1:1-6MateoAlfredo Carrillo
El Reino de Gracia
Transcripción
Introducción: el reino
Y gracias a Dios que podemos reunirnos nuevamente, y gracias a Dios por su Palabra. Y algo que decía en la mañana mi hermano Martín, que es muy cierto: cada que subimos aquí lo hacemos con mucho temor, porque estamos exponiendo la Palabra del Señor, y primeramente estamos delante de Él haciéndolo. Y primeramente Dios ha trabajado en nuestros corazones. No es algo que se me haya ocurrido, y diga: "Voy a hablar de esto porque a lo mejor le sirve a tal hermano". Primeramente el Señor me ha confrontado con mi pecado, porque de eso se trata la Palabra del Señor. No se trata de leerla para ver las cosas buenas que Dios tiene para mí; se trata de confrontar mi pecado, ver quién soy y qué es lo que el Señor ha hecho en la cruz.
Esta mañana quiero compartirles acerca de Mateo, capítulo 1. Y como hemos estado estudiando con el hermano Nathan en Isaías, en los primeros capítulos, las últimas predicaciones hablaban del reino, del reino. Esa palabra a veces casi como que no la entendemos, ¿no?, porque nuestro gobierno es democrático; no es impuesto por un rey. Entonces no lo entendemos quizás mucho, pero me agrada saber que yo formo parte del reino.
Y esta mañana vamos a estudiar el capítulo 1, que habla de la genealogía de nuestro Señor Jesucristo. Y muchas veces, cuando vemos esta lista de nombres, como que a veces hasta nos da flojera; sobre todo en Génesis, que hay unas listas de genealogías así, muy grandes, ¿no? Hay personajes que... ¿y este quién es?, ¿y este quién es?, ¿qué hizo? Pero por algo Dios quiso que estuvieran incluidas en su Palabra. Nos están enseñando algo, nos están diciendo algo acerca del Señor, nos están diciendo algo acerca de la obra de Dios.
Y esta mañana, el título que yo le puse a esta predicación, a este estudio, se llama "El reino de gracia". El reino de gracia. Y hemos estado estudiando con Nathan pues toda esta profecía que habla del Mesías. Hemos estado estudiando desde Génesis también, cada miércoles; ya tiene algunos meses que también entre varios hermanos han podido exponer su Palabra en este libro de Génesis, acerca de toda esta línea que apunta hacia Cristo, toda esta promesa, esta profecía: cada personaje de cada historia, cómo apunta a la promesa, que es el Señor Jesucristo.
Y ahora, en el Nuevo Testamento, que ahora lo tenemos nosotros —antes no; en aquel tiempo solamente tenían una parte de la Escritura; ahora nosotros tenemos la Escritura completa, porque ya se hizo ese cumplimiento del Mesías—, y ahora en el Nuevo Testamento estamos viendo cumplida esa profecía, ¿en quién? En el Mesías prometido.
Lectura de Mateo 1:1-17
Y vamos a leer esta genealogía. Vamos a buscar el capítulo 1 de Mateo, y vamos a darle lectura, hermanos. Y dice así —y vayan escuchando—; cada título que tiene... no sé si es el mismo título, pero en mi Biblia dice aquí un encabezado, dice: "La genealogía de Jesucristo". Y dice así la Palabra del Señor:
"Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo...".
Vamos a orar. Señor, te alabamos y te bendecimos. Gracias por tu Palabra, Señor. Gracias porque a través de ella, Señor, podemos ver esa promesa cumplida, Señor. Te pedimos que nos des ese entendimiento, que tu Espíritu Santo sea sobre nosotros, Señor; que seamos confrontados, Señor, con lo que dice tu Palabra cada día, siempre, Señor, y cada vez que la exponemos, Señor, que trabajes en nuestras vidas; en mi vida, Señor, principalmente, Señor, y en las de mis hermanos, que nuevamente están aquí reunidos. Señor, permíteme ser de edificación. En tu nombre, Señor, que tú nos guíes. En Cristo Jesús, amén.
¿Por qué estudiar las genealogías?
Solamente vamos a estudiar hasta el versículo 6 hoy, solamente hasta el versículo 6, y hay mucho, hay mucho, mucho que ver aquí. Y yo, antes de continuar, quiero hacerles una pregunta acerca de estas genealogías. Cuando empiezan a leer su Biblia y se topan con estas genealogías, sinceramente, ¿quién las lee? No aguantamos nada; nos saltamos: "Uh, sigue, y nombres ahí". Pero bueno, después las estudiamos. Pero es importante que veamos las genealogías, porque algo el Señor nos está diciendo siempre a través de su Palabra.
Entonces vamos a ver, a través de las genealogías, lo que es el reino de gracia. La gracia del Señor ha sido manifestada desde Génesis hasta Apocalipsis, en nuestros tiempos; pero ahora se cumple más, porque Cristo ya vino.
Un reino de gracia compasivo: David
Ahora vamos a ver esa primera parte, que también le he puesto como un subtema, que se llama "El reino de gracia compasivo". "Libro de la genealogía de Jesucristo", dice así, "hijo de David, hijo de Abraham". Y cuando estaba estudiando esto... hay preguntas que nos hacemos; cada que estudiamos la Biblia, la Palabra del Señor, debemos hacernos preguntas. Y aunque aparentemente ya sabemos quiénes son, pues hay que preguntarnos: ¿quiénes fueron David y Abraham? Ya los hemos estudiado, pero es bueno recordar nuevamente quiénes fueron y qué hicieron.
¿Quiénes fueron David y Abraham? Por supuesto, fueron pecadores también. Estos dos personajes fueron pecadores, igual que yo, igual que tú, hermano. No hay nada especial, digamos, a los ojos del Señor: tanto ellos como nosotros somos pecadores. Ahora veamos qué es lo que dice la Escritura acerca de David, acerca de su pecado. David... ¿cómo pecó David? Recordando los pasajes, David cometió adulterio. A la vez pecó al cometer adulterio con Betsabé; pero además de cometer adulterio, hizo que mataran a Urías. Urías era esposo de Betsabé. Sin embargo, David ordenó que lo mandaran al frente de batalla, a que muriera, y así poder quedarse con Betsabé.
Si recuerdan, David andaba por ahí paseando por sus balcones —y hace ocho días platicamos con un hermano acerca del ocio, que nos lleva a pecar—, y vio a Betsabé, que estaba ahí bañándose, y empezó a maquinar. Ahí entró el pecado, por la vista. Hay que tener cuidado con lo que vemos. Y entonces no solamente cometió adulterio, no solamente fornicó, sino que todavía agravó más su pecado David, mandando premeditadamente a Urías al frente de batalla —porque el rey podía ordenar, y qué fácil le fue—, para que muriera, y entonces poderse quedar con Betsabé.
También era un gran guerrero, por lo que dice su Palabra, que dice que mató a cuántos... y mató a muchos hombres. Esta también fue otra de las razones, y una de ellas, por las que no se le permitió a David construir el templo del Señor, a causa de esto y eso lo podemos ver en 1 Crónicas 22:8. Vamos a buscarlo rápidamente: 1 Crónicas 22:8. Dice así, del 7: "Y dijo David a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí". Otro pecado: de sangre.
Entonces, leemos siempre... a veces exaltamos las virtudes, y eso es bueno. Qué bueno que todos exaltemos las virtudes de todos nuestros hermanos, y no solamente señalemos: "Ese hermano ni me saluda", "ese hermano ni amor tiene, ni gracia tiene; ya habla de gracia, pero no lo demuestra". Pero a veces, cuando hablamos de David, siempre decimos: "David, el hombre conforme al corazón del Señor". Sin embargo, él también fue pecador.
Otra cosa más, haciendo análisis de David: él también fue un mal ejemplo como padre. Si recuerdan en la historia, Absalón fue su hijo, y Absalón, aparte de muchos pecados, trató de usurpar el trono de su propio padre; hizo una rebelión armada en contra de su padre. Entonces David era un hombre común que fue llamado por el Señor; tenía pecado.
Abraham, el padre de la fe, también pecó
Abraham. Ahora vamos con Abraham. ¿Quién fue Abraham? Vemos en la Biblia, vemos en Hebreos 11, que este fue un hombre de gran fe: "el padre de la fe"; hasta tiene un título en muchas Biblias. Pero también pecó; también su nombre: pecador. Él mintió dos veces acerca de su esposa Sara. Si recuerdan la historia, él tenía miedo de perder su vida, porque dice la Escritura que Sara era muy hermosa, muy hermosa. Y por miedo a que lo mataran, porque lo mismo se le vino a la mente: "A mí me la quitarán; si digo que es mi esposa, me van a matar para quedarse con ella". Entonces le importó más su vida: "Y mejor miento, y digo que es mi hermana".
Les mintió a dos reyes acerca de lo mismo, y estos reyes eran paganos; no eran de Israel, aclarando. Mintió a dos reyes paganos, a dos reyes distintos, acerca de su esposa: que era su hermana, para proteger su vida. Estaba viendo por el orgullo. Y esto está en Génesis 12, capítulo 11... rápidamente vamos a buscarlo: Génesis 12, capítulo 11... versículo 11, Génesis 12, versículo 11. Vamos a leer desde el 10. Dice: "Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra. Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sara...", y perdón, me equivoqué, "a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida".
Y también en el capítulo 20, versículos del 1 al 18, está también esta otra parte. No lo vamos a leer; es que lo apunten. Y vemos aquí: mintió dos veces Abraham. Abraham, que era el hombre de gran fe, no solo avergonzó a su esposa; se avergonzó él mismo. Además avergonzó a su Dios... al Señor, a Jehová, a ese Dios en el que él creía, a ese Dios al que declaraba que servía. Y aun así, Dios hizo un pacto. ¿Y cuál es este pacto? Lo hizo padre del pueblo, pueblo del cual surgiría el Mesías, el que va a reinar el reino de gracia: el Mesías.
Estos dos hombres fueron pecadores, igual que nosotros, pero por la mera gracia de Dios fueron escogidos por Él. ¿Para qué? Para que resultaran ser antepasados ¿de quién? Del Mesías esperado. Jesús, hijo de David, hijo de Abraham.
Hijo de David por descendencia real
Hijo de David por descendencia real, y fue hijo de Abraham por descendencia racial. Ahora voy a explicar un poquito acerca de esto, porque quizás no lo entendamos; a mí me costó trabajo, porque quería aislar cosas. Dice: fue hijo de David por descendencia. Si se dan cuenta —si han leído tanto la genealogía de Mateo como la que está describiendo Lucas—, ¿no se han dado cuenta de que hay diferencias? Bueno, para los que no las han encontrado, porque no le han tomado mucho interés quizás: la genealogía que Mateo nos está describiendo apunta a José, padre adoptivo de Jesús; y la genealogía que está describiendo Lucas, ¿en quién termina? En María: la genealogía de María. Es una genealogía ascendente, hacia atrás; y la genealogía de Jesús, una genealogía descendente: empieza desde atrás para adelante, y la de María es al revés.
Entendiendo eso, vamos a explicar: Jesús, hijo de David por descendencia real. Entonces, si la genealogía de Mateo está apuntando a José —bueno, apunta a Jesús, obviamente, pero José aquí es el último, que habla como padre de Jesús—... Hay una anotación que tengo aquí acerca de una maldición que hizo el Señor a Jeconías, que decía que ninguno de sus hijos ocuparía el trono; a ningún hijo de Conías —acá nos vamos... que se le da a Jeconías: Conías era uno de los nombres que se le dio, Conías—. Y dice en Jeremías 22:30: ningún hijo de Conías prosperaría en el trono de David. Entonces ya a partir de ahí ya no iba a haber reyes, pues. Sin embargo, la genealogía seguía; por lo tanto, José desciende de esta genealogía.
No quiero enredarlos mucho; voy a tratar de explicarme lo más que pueda. José no es padre biológico de Jesús, solamente es padre adoptivo de Jesús. Pero, sin embargo, viene de la línea real José. Y por ley, por ley, Jesús, como hijo adoptivo de José, es heredero al trono. Ahora sí, ¿me expliqué? Entonces por eso dice que Jesús es hijo de David, de la línea real, por esta situación legal. Lo que se está mostrando aquí, lo que Mateo quiere demostrar a los judíos, es que legalmente Jesús es el que es heredero al trono, por ser hijo de José, que viene de la línea real; es hijo adoptivo, y por ley le toca el trono. Creo que así vamos a llegar.
Hijo de Abraham por descendencia racial
Dice: "hijo de Abraham", ahora, por descendencia racial. Toda la genealogía de María, a través de... ¿se acuerdan de que David tuvo otro hijo? A través de él viene la genealogía de María. Entonces María es la madre biológica de Jesús, concebido a través del Espíritu Santo. Entonces Jesús es hijo de Abraham por descendencia racial a través de María, porque es la madre biológica. Por eso es que el Señor utilizó estos dos personajes: tanto a David como rey, porque era el que le iba a dar el derecho al trono, el Rey esperado, al Mesías; y a María, madre biológica, que le iba a dar la nacionalidad racial a Jesús, comprobando que Él era judío 100 %.
La gracia extendida a sus descendientes
Bueno, entendiendo esto: Dios usa a pecadores para sus propósitos, para sus planes. Y la gracia de Dios también fue extendida no solamente a estos dos personajes, sino a sus descendientes intermedios. ¿Quién sigue de Abraham, que nos menciona aquí? Isaac. E Isaac fue el hijo de la promesa. Y en el estudio que hemos tenido de Génesis durante los miércoles: Isaac fue un prototipo del Salvador, un prototipo de Jesús, prototipo expiatorio. Si recuerdan, él se ofreció voluntariamente, lo que el Señor le había dicho a Abraham. Dice: "Dame a tu hijo", el sacrificio. Está en Génesis 22, del 1 al 13; no lo vamos a leer.
Dios también le dio el nombre al hijo de Isaac, Jacob, quien después se llamó Israel. Israel, que iba a ser el pueblo elegido, el pueblo escogido. Los hijos de Jacob, Judá y sus hermanos: también ellos se convirtieron en los jefes de las tribus, nativos de Israel. Todos ellos fueron hombres pecadores. Sí, por lo que hemos estudiado, todos ellos pecaron; en ocasiones fueron débiles, en ocasiones fueron infieles pero Dios, Dios siempre fue constantemente fiel a su promesa. Dios nunca les falló, Dios siempre estuvo ahí, Dios siempre mostró su gracia; estuvo con ellos, y estuvo con ellos mostrando su gracia, aun en la manera de disciplinar. ¿Se identifican con estas cosas? A veces somos infieles —y no me refiero al matrimonio; espero que no sea así, Dios nos libre—, pero somos infieles al Señor, y somos a veces constantemente infieles, débiles. Y a mí me habló acerca de esto: a veces soy débil, muy débil; me desanimo muy fácil. Fueron hombres pecadores como yo, pero por la gracia de Dios fueron usados para establecer la línea real del Mesías.
Salomón: sabio e insensato
Salomón fue el hijo de David, fue sucesor al trono, y se destacó mucho por ser pacífico. Fue un hombre muy sabio, pero también fue muy insensato. A causa de su insensatez, él provocó corrupción familiar: tuvo muchas esposas. Provocó corrupción familiar, y también corrupción espiritual, porque sus esposas no fueron del pueblo de Dios; fueron paganas, tuvo muchas, ¿eh? Y eso provocó que también la unidad de Israel se quebrara. Cuando hay pecado, se quiebra la unidad. Y eso lo vemos en la Iglesia: cuando hay pecado, no hay unidad; aparentamos estar unidos, pero el pecado nos divide. Y esto fue lo que hizo Salomón; 1 Reyes 11, del 1 al 8, ahí está.
Pero a pesar de esto, el Señor lo usó para llegar a la línea del Mesías, el Mesías prometido. Sí, fue un hombre pecador, pero fue usado. Eso es lo que nos demuestra este análisis meticuloso acerca de estos personajes, de los descendientes de Abraham y de David: nos muestra personas como nosotros, pecadores, infieles, inmorales, idólatras, y a veces hasta apóstatas. Pero sin embargo, por la gracia y la misericordia del Señor, Él los escogió, los usó para llegar a la línea, y así cumplir su propósito del Mesías, de la llegada de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
Fue enviado para vencer todos estos fracasos, todas estas fallas; todo eso que no pudieron lograr estos hombres, en Jesús se cumplió: el hombre perfecto, el Hijo de Dios. Y así fue como Jesús se hizo Rey, a través de la línea de dos hombres pecadores que estamos viendo aquí en la Escritura. Este es el reino compasivo del Señor, porque aun en pecado, así como estábamos antes, así nos llamó.
Un reino de gracia inclusivo
Ahora vamos a ver de qué se trata el reino de gracia inclusivo. Hemos escuchado mucho otra vez esta palabra últimamente: "inclusivo". A los cristianos se nos ataca porque dicen que no somos inclusivos. Pero cuando veo esas marchas, yo digo: "Bueno, ¿son inclusivos?". Porque no incluyen a aquellas madres que no tienen para sostener a sus hijos, aquellas madres que son maltratadas, a las mujeres que son maltratadas. Y que les den algo; en lugar de gastar en esas marchas, que usen esos fondos para ayudar a estas madres solas. No solamente de las asesinadas, sino... y no es que no esté... no es que esté a favor de que no; a mí me indigna.
Porque el Señor Jesús, el Señor Jesús mismo, fue el primero que defendió a la mujer. Porque muchos acusan a Jesús de ser un misógino, y el Señor Jesús fue el primero en defender a la mujer. Y a través de la Biblia vemos al Señor Jehová, que Él usó a grandes mujeres. Entonces no nos pueden acusar, ni al Señor, de que no sea inclusivo. Que tengamos que tolerar el pecado, o apapacharlo, es diferente; eso no es inclusión.
El reino de gracia inclusivo. ¿Cómo se ve este reino de gracia inclusivo? Vamos a verlo del versículo 3 al versículo 6. Este reino inclusivo nos habla de cuatro personas marginadas socialmente. Entonces esa genealogía, como nos lo muestra, nos está mostrando la hermosa gracia de Dios al incluir cuatro tipos de marginados. Son cuatro mujeres que fueron consideradas marginadas socialmente, pero a través de ellas el Mesías esperado, y por supuesto nuestro Rey, llegó. Dios, a través de estas mujeres, mostró su maravillosa gracia también; no solamente a través de hombres, a través de estas mujeres. Y son las únicas que se mencionan en esta genealogía, una genealogía que está basada en nombres, digamos. Son las únicas que se mencionan, pero tiene un propósito, y el Señor pues solo las menciona.
Tamar
La primera de ellas, como marginada social, fue Tamar, que la menciona aquí. Dice: "Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara". Zara es hombre, con zeta; dos gemelos. Tamar era la nuera de Judá; era cananea. ¿Quién fue su esposo? Bueno, su esposo se llamaba Er. Tenía otros dos hermanos, pero del que se menciona también ahí, acerca de sus pecados, es uno que se llamaba Onán. Ellos dos murieron; el Señor los mató a causa de sus pecados, a causa de toda la maldad que ellos tenían. Dice la Escritura que el Señor les quitó la vida. Entonces Tamar quedó viuda. Er fue el primogénito de Judá, Onán fue el segundo, y entonces, a causa de todas sus maldades, el Señor les quitó la vida.
¿Qué sucedió entonces con Tamar? Judá le había prometido... Por costumbre, cuando el hermano mayor no tiene descendencia, porque ya sea que muera, el hermano que sigue tiene que darle descendencia en nombre del hermano a su mujer. Esta era la costumbre de aquel entonces. Pero esta promesa que le había hecho... perdón: Onán era el siguiente en la línea para darle descendencia a su hermano Er. Pero dice la Escritura que hacía una abominación fuerte. Ahí dice que cuando estaba con ella, dice la Escritura que vertía sobre la tierra; no le estaba proporcionando descendencia a su hermano. Él estaba haciendo abominación: solo tenía placer con su cuñada, digámoslo así. Estaba en desobediencia con el Señor; el mandato era estar con ella, pero para dar descendencia. Y a causa de eso, Dios le quitó la vida.
Y quedaba un hermano pequeño, y fue que Judá le prometió a Tamar. Le dijo: "Yo te prometo que el pequeño, cuando crezca, te dará la descendencia". Pero rompió su promesa Judá, y ahí vino toda una serie de problemas y situaciones pecaminosas. Judá se disfrazó... digo, Tamar, perdón; Tamar se disfrazó de prostituta para allegarse a Judá, y así ella poder tener descendencia. Pero esto fue un engaño, porque no fue la manera de Dios, como hemos estado viendo en Génesis; esa no fue la manera en que Él quería que hubiera descendencia.
Número 1: se prostituyó. Ese fue el pecado de Tamar, aparte de ser cananea, y que adoraba a los dioses: se prostituyó. Número dos: engañó a su suegro, porque no se esperó. Dijo: "Ah, no, ¿yo voy a esperarme aquí? Ya seré quizás muy grande de edad, y ahora que crezca el hijo menor". Ella lo quiso hacer a su modo, y ese fue su pecado. Y como lo hemos estado viendo a través de toda la historia, cada quien quiere hacer las cosas a su modo, y no al modo de Dios. Entonces se prostituyó, engañó, pero al mismo tiempo también es un... un pecado de incesto. De esta unión ilícita nacieron dos hijos, Fares y Zara, como menciona aquí, y Génesis 38.
Y según esto, dice que la genealogía de Tamar y Fares se unió para ayudar en la línea mesiánica, por la gracia del Señor. Y pues en el... a pesar de toda esta situación de incesto, toda esta situación de pecado, la gracia de Dios se derramó sobre estas tres personas. Al igual que nosotros: la gracia de Dios se derrama también en los otros.
Rahab
La segunda marginada, que también fue gentil y nos habla aquí, culpable también de prostitución, a diferencia de Tamar —porque Tamar no se dedicaba a esto—; sin embargo Rahab, sí, era su profesión. Aquí en el versículo 5: "Salmón engendró de Rahab a Booz". ¿Ya les suena ese nombre, Booz? Ella habitaba en Jericó. Josué mandó unos espías, porque querían sitiar Jericó. ¿Qué hizo Rahab? Rahab los protegió. Rahab... es que no sé cómo decirlo: mentiras piadosas bueno, el Señor sabe por qué permitió eso. El Señor siempre ha tenido cuidado de mantener la promesa; sin embargo, permitió que viniera Rahab. Mintió a los reyes de Jericó acerca de los espías, y los protegió; protegió la vida de ellos. Por lo tanto, el Señor ¿qué hizo? Protegió la vida de ella. Y no solamente de ella: la gracia del Señor es tan abundante, y es una gracia tan grande, que se derrama, y dice que también la de sus familiares.
Entonces la gracia del Señor se vio manifestada en ella, porque ella tuvo temor del Señor y ayudó a los israelitas. La gracia de Dios no solamente libró su vida, también la de sus familiares, y se colocó en la línea mesiánica como esposa ¿de quién? De Salmón. No Salomón: Salmón. Rahab fue la madre de Booz, quien fue bisabuelo de David.
Rut
La tercera marginada fue otra gentil. Versículo 5, dice: "Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí". ¿Quién fue Rut? También lo hemos estudiado; estudiamos todo el libro también. ¿Qué pasó con Rut? Si se acuerdan, su primer esposo murió, ¿verdad?, el cual era israelita. Si recordamos la historia, ella se fue a vivir... siguió a su suegra, se fue a Israel, estuvo con ella ahí. Rut, nos dice la Escritura, era una mujer piadosa y sensible. Ella fue la que le dijo a su suegra: "Tu Dios será mi Dios". Ella aceptó a Jehová como su propio Dios, y le siguió.
Ahora, ¿cuál era el pueblo de Rut? ¿De dónde venía ella? De los moabitas. Los moabitas fueron producto de las relaciones de incesto de Lot con sus hijas. Si recordamos en la historia, lo embriagaron sus dos hijas, que no tenían hijos, y así querían tener descendencia. Él no supo, porque lo embriagaron, y él nunca supo que tuvo relaciones con ellas. Y de ahí nació, de la mayor nació un hijo que se llamó... y se llamó Moab, el padre de los moabitas: el pueblo que fue más implacable con el pueblo de Israel, una lucha constante con ellos, su gran enemigo.
Entonces, ¿quién fue el esposo de Rut? Mahlón. Entonces había una ley que decía, en Deuteronomio 7, versículo 3 —no lo vamos a buscar—, 23:3, también en Esdras 9:2, Nehemías 13:23, que no podían unirse a alguien que no fuera del pueblo. Y Mahlón violó esta ley; por lo tanto entró un pecado. Sin embargo, por la misericordia y la gracia de Dios, ahí también vemos que esta moabita, que había sido pagana, sin derecho a casarse con otro israelita —porque, por ser pagana, no tenía ese derecho de tener otro esposo, como lo vimos con Tamar: según, su esposo, el que seguía, era el hermano, si estaba soltero, o algún familiar también, que es lo que nos cuenta la historia de Rut—, por la gracia de Dios ella también pasó a pertenecer al pueblo escogido. Y no solamente esto, sino que Dios, por su gracia, la introdujo en la línea mesiánica: una marginada.
Betsabé
La cuarta marginada, y última... y no la menciona aquí, pero sí saben quién fue: la esposa de David, Betsabé. Dice: "Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la mujer...", "el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías". No dice el nombre, ¿pueden ver? "De la que fue mujer de Urías". ¿Y quién es? Betsabé. Por lo tanto, no se identifica como tal con su nombre en esta genealogía, pero se menciona como la esposa de David; dice: "la que fue mujer de Urías".
Entonces, ya habíamos visto al principio qué fue lo que sucedió: cometió adulterio David con Betsabé, mandó matar a su esposo para quedarse con ella. El hijo que tuvieron de esta relación de adulterio falleció de pequeño; esa fue como la disciplina de Dios. Esto es lo que también a mí me pone a temblar, cuando recuerdo acerca de la disciplina de Dios, y cada uno debemos de pensar en eso cuando cometemos pecados. Bueno, entonces este bebé murió. El siguiente hijo que tuvieron, que nació ya de este matrimonio, fue quien dice aquí: Salomón. 2 Samuel 11, del 1 al 27; no lo leemos, ahí lo pueden buscar, en Samuel. Salomón fue el sucesor al trono de David, y quien continuaría con la línea mesiánica.
Por lo tanto, hermanos, a través de esta genealogía vemos que, por la maravillosa gracia del Señor, Betsabé se convirtió también, a través de David, en la madre de Salomón y en la antepasada del Mesías. Dios no escogió a lo mejor; Él escogió... aquí le plació, a hombres pecadores. Y vemos aquí que todos necesitaban de la gracia de Dios por su pecado; todos tenían fallas, al igual que nosotros.
Conclusión: el testimonio de la gracia
¿Qué concluimos? La genealogía de Jesucristo es más que una simple lista de nombres, y nombres antiguos, nombres que ya ni sabemos, ni sabes ni cómo se pronuncian, y a veces nos trabamos, que quedaron aquí registrados. No solo es una lista de antepasados humanos de Jesús; es más que eso. Nos está mostrando el más grande testimonio, el más hermoso testimonio de la gracia de Dios. Y por eso está aquí incluida esta genealogía; es lo que Mateo nos quiere decir. Y él también estaba transmitiendo a los judíos el testimonio de la gracia, de la obra de su Hijo Jesucristo, el amigo de pecadores.
Dice la Escritura que Jesús no vino a llamar a justos, sino a pecadores: Mateo 9:13. ¿Y se nos incluye a los otros? ¿Quién de aquí era justo? ¿Justo? No. Y por la misericordia, la gracia del Señor, ahora nos incluye a nosotros, a ti y a mí. Apliqué esto a mi vida: si Cristo, en su misericordia, llamó a pecadores por gracia para que fueran sus antepasados, ¿me debería de causar sorpresa que me ha llamado? Pues no: Dios nos usa así. Perdón, porque lloro; ya no quiero predicar, porque siempre lloro cuando... el Señor confronta el pecado. Sin embargo, he sido llamado por Él, y por eso estoy aquí. No porque me lo he ganado; no he hecho nada para merecerlo siquiera. Pero sin embargo, Dios nos llama a pecadores, y nos llama para continuar esa línea real.
Se cumplió en Jesús, pero a través de Jesús somos hechos hijos suyos, adoptados; como Él, por herencia, somos parte del reino. Ahora somos hijos suyos, herederos también del reino que un día esperábamos. Yo no escogí el pastorado para quedarme, y no es porque no me guste; es porque Dios me llamó, y tengo que estar aquí. Y no porque tenga que... no es la palabra, sino porque quiero. Y cada uno de mis hermanos que están en el liderazgo es igual. Y cada uno de ustedes que están aquí abajo, también, como miembros de la iglesia, han sido llamados por el Señor, y es lo mejor que nos pudo haber pasado: ser escogidos para sus propósitos.
Como vemos aquí a través de esta genealogía, si nos pudiéramos comparar con ellos... hicieron cosas horrendas muchos de ellos, pero sin embargo Dios los usó para establecer y cumplir el propósito, que era que viniera Jesús. Su fidelidad fue demostrada. Si te has sentido que no mereces —y que realmente no lo merecemos—, pero a través de Cristo nos da esa gracia y nos da esa salvación: no te sientas así. Ese es el Evangelio: la gracia del Señor manifestada en Jesús, que llama a pecadores, y no a justos, para manifestar su gloria.
Vamos a ponernos de pie. Y quisiera hacer una oración, pero antes de esta oración, pedir que pasaran los hermanos de alabanza, y vamos a entonar "Sublime gracia".
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