El reino eterno de Emanuel
¿Qué significan los títulos del niño de Isaías 9: Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz? En medio de una amenaza de guerra, la respuesta de Dios a su pueblo no fue un ejército sino un niño. Su reino de luz, gozo y justicia no tendrá límite, y sigue creciendo hasta que Cristo vuelva.
Transcripción
El contexto de una profecía que creemos conocer
Isaías capítulo 9, porque vamos a estar viendo hoy unos cuantos versículos, del 1 al 7. Y vamos a estar metiéndonos en unos versículos que son familiares para nosotros por lo regular durante el tiempo de Navidad. Pero ahorita, en nuestro estudio de Isaías, al recorrer este libro de principio a fin, estamos tratando de ver en qué contexto se dan estas profecías, en qué contexto se desarrolla lo que muchas veces estamos familiarizados… pero no estamos familiarizados con el contexto. Entonces creo que nos ayuda a entender de una manera más profunda cuando conocemos todo lo que está siendo desarrollado, no solo en ese capítulo sino en todo el libro; y creo que la Biblia la tenemos que estudiar de esa manera.
Habíamos estado viendo, desde el capítulo 7, cuando se da esta profecía con respecto a Emanuel, en 7:14: "he aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel". Veíamos que lo que está sucediendo es que está el rey Acaz y está siendo amenazado por Siria y por el reino del norte, Efraín. Y esa amenaza es porque ellos tienen miedo de Asiria, que viene del sur, y piensan que los van a atacar, y entonces quieren hacer una alianza con Judá para protegerse contra Siria. Pero Acaz no quiere hacer esta alianza; él prefiere buscar una alianza con los asirios, más bien, para protegerse en contra de Siria y de Israel. Y entonces, porque él escucha, él sabe acerca de esta amenaza inminente que existe de que van a venir a invadir, y que van a quitarlo a él y van a poner a su propio rey, entonces él está súper espantado, con mucho miedo acerca de esta amenaza.
Dios le dice: "no te preocupes acerca de esta amenaza; yo estoy contigo, y estas naciones que tú crees que son una amenaza pronto van a estar completamente destruidas". Pero Acaz no confió en la promesa de Dios. Es más, Dios le dijo: "pide una señal y yo te la doy, la que tú quieras". Y Acaz, de una manera que sonó muy piadosa, dijo: "no, yo no tentaré a Jehová mi Dios". Pero es porque él no quería confiar en Dios, porque él no quería comprometerse delante de Dios; él prefería confiar en los asirios, él prefería buscar una alianza con ellos que confiar en Dios.
Y es en ese momento que la oferta de la señal para Acaz se cambia, y dice: "ahora, a todo Israel, ahora yo les voy a dar una señal a todo Israel", dice Dios. Y la señal es: "una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y se llamará Emanuel". ¿Qué significa? "Dios con nosotros". Y esa es la señal: "yo estaré con ustedes".
Ahora, ¿cómo se cumplió? Bueno, pueden escuchar el mensaje de hace dos semanas, así que, cómo se cumplió esa profecía… No sabemos si tuvo un cumplimiento inmediato en ese periodo de tiempo, pero sabemos que el cumplimiento final se dio en la vida de Jesús: Él fue el verdadero Emanuel, "Dios con nosotros", y la manera en que se cumplió la profecía —"una virgen concebirá y dará a luz un hijo"— de una manera muy literal: una virgen es la señal que nosotros ahora entendemos en la historia, que fue la manifestación del Hijo de Dios.
Emanuel en los capítulos 8 y 9
Ahora, esta idea de Emanuel no se queda en el capítulo 7: se vuelve a retomar en el capítulo 8. Vean, capítulo 8, lo que vimos el domingo pasado, cuando dice el versículo 10: "tomad consejo y será anulado" —perdón, versículo 8 primero—, dice: "llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel". Entonces, claramente, para Isaías está la idea de Emanuel todavía aquí. Y luego, en el versículo 10, dice: "porque Dios está con nosotros". Entonces, capítulo 8.
Ahora llegamos al capítulo 9, y al llegar al capítulo 9 nos damos cuenta de que estábamos el domingo pasado haciendo un contraste entre estos dos caminos que son puestos por Isaías, que son puestos por Dios a través de Isaías: que es el camino de oscuridad y el camino de luz, cómo se ven estos dos caminos. Y veíamos eso el domingo pasado, meditábamos sobre todo lo que el capítulo 8 dice acerca de estos dos caminos. Y ahora, al llegar al capítulo 9, retomamos esa idea, el camino de luz.
Porque vean cómo empieza el capítulo 9: "mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos…".
¿Cómo se vería un reino perfecto?
¿Cómo se vería un reino perfecto? ¿Cómo se vería si tuviéramos un gobernador que de hecho pudiéramos dejar más de seis años en el poder? ¿Saben por qué funciona así nuestra democracia, en solo seis años, no más? Porque el poder corrompe. Sabemos, como humanos, que si tú dejas a alguien en el poder suficiente tiempo —es algo malo— finalmente se va a corromper, finalmente se va a volver un mal gobernante y un mal administrador de los recursos de una nación, se va a convertir en un dictador. No todos, a lo mejor; pero conocemos la historia de México, y sabemos que a partir de Porfirio Díaz eso fue un tema: "no, oye, a ver, ya es mucho tiempo".
Entonces, la razón por la cual tenemos un sistema como el que tenemos —con muchos problemas, pero hemos tratado, como humanos, de idear un sistema que funcione lo mejor posible para gobernarnos a nosotros mismos—, y ese sistema que tenemos en México se llama un sistema democrático. Y entonces votamos por nuestro gobernante; el pueblo escoge aquí a quién queremos que nos gobierne, y cuando llega al poder pasan seis años de presidencia, y después de esos seis años tenemos que volver a votar y alguien más tiene que quedar. Y, como podemos ver claramente, nunca nos parece cómo nos gobiernan: siempre tenemos alguna queja y alguna crítica hacia el gobierno, porque con justa razón muchas veces no nos gobiernan correctamente, y hay corrupción, y hay engaño, y hay falsas promesas, y hay toda clase de cosas. Como mexicanos decimos: "pues aquí nos tocó vivir". Y entonces se ha convertido en otra pandemia de nuestra nación la manera en que juzgamos y criticamos a nuestros gobernantes.
Bueno, aquí tenemos a un gobernante perfecto, aquí tenemos a un rey perfecto. Y esta es la razón por la cual creo yo que Dios ha permitido que tengamos un sistema democrático, y que es parte de su gracia común que estemos en un país democrático. Pero cuando se trata del Hijo de Dios, su reino no tendrá fin. ¿Por qué? Porque es perfecto, porque va a gobernar perfectamente, porque va a saber exactamente cómo tomar cada decisión y cómo administrar cada asunto de una sociedad que conviva perfectamente con Él por toda la eternidad.
Primera característica: un reino de luz para los que estaban en tinieblas
Y eso es lo que estamos viendo aquí siendo descrito: cuáles son las características de este reino. Primero tenemos los versículos 1 y 2. Las características que nos describen estos dos versículos tienen que ver, otra vez, con este contraste entre oscuridad y luz. Pero fíjense con cuidado en el versículo 1, cómo lo describe. Dice: "la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí". Entonces está describiendo la parte más al norte de todas las tribus de Israel, que normalmente era la primera zona siendo invadida cuando venía una nación a invadir. "Pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles".
Entonces, ¿cómo describe Isaías esta luz y este gobierno del Mesías? Versículo 2: "el pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos". Entonces, la primera cosa que vemos es que el enfoque del reino es para un grupo de personas que en el versículo 2 es llamado "el pueblo", y en el versículo 3 es llamado "la gente" o "la nación"; pero, de una manera más descriptiva, dice: "Zabulón y la tierra de Neftalí, Galilea de los gentiles".
Bueno, esto es muy interesante, porque esta luz que está resplandeciendo específicamente para ellos es lo que Mateo toma cuando él está describiendo la vida de Jesús. Y algo particular pasó en la vida de Jesús, que encontramos en Mateo 4; vean, desde el versículo 12: "cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, regresó a Galilea; y saliendo de Nazaret, fue a vivir a Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y Neftalí" —entonces Jesús se va a vivir a esta región, ¿para qué?— "para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo: tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio una gran luz, y a los que vivían en región y sombra de muerte, una luz les resplandeció. Desde entonces Jesús comenzó a predicar: arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado".
Ahí está el paralelo: en el momento en que Jesús va a Galilea, a Neftalí y Zabulón, en ese momento empieza a predicar, y en ese momento dice "el reino de Dios ha llegado". Lo que es significativo es que, entonces, esta región, ¿a quién representa? Este enfoque de Jesús de ahora enfocarse en esta región de Galilea, que representa su cambio de enfoque hacia quién: hacia los gentiles. Eso es lo que representa.
Y entonces empezamos a ver que está hablando de quién: de nosotros. Tú y yo somos Galilea de los gentiles; tú y yo somos este remanente, el pueblo que andaba en tinieblas y que vio gran luz. Por eso es que Pablo dice en Efesios 2: "recuerden que en ese tiempo ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él mismo es nuestra paz, y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, poniendo fin a la enemistad en su carne, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Él mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así" —y aquí está lo importante, porque es lo que viene a continuación— "estableciendo así la paz; y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. Y vino y anunció paz a ustedes que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca; porque por medio de Cristo, los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu".
Así que este reino de luz es la revelación sobrenatural de parte de Cristo acerca del evangelio, aún más a un grupo de personas que antes no eran parte del pueblo de Israel, a los que estaban apartados, a los que eran extranjeros. De eso se tratan estos versículos: se tratan de la manera en la cual la luz ha llegado a nosotros. Y estaba viendo, hay algún artículo que se publicó que decía que los mexicanos descendemos de alguna tribu perdida de Israel. No sé, a ver… Bueno, no es cierto, en el sentido en el cual leemos acerca de Israel étnico aquí en la Biblia. No anden buscando para ver si hay algo, si tengo sangre judía: no es importante de acuerdo a este texto.
Segunda característica: un reino de gozo
¿Cuál es la segunda característica, entonces? Es que el versículo 3 es un reino de gozo, porque dice: "multiplicaste la gente". Este es un grupo de gente que ahora está creciendo y se está multiplicando. "Y aumentaste la alegría; se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos". Entonces, la idea aquí, de acuerdo a los versículos 4 y 5, es que la razón por la que hay alegría es porque Él nos ha provisto de paz. Y esto va a venir más adelante, pero la idea es que Él está derrotando a los enemigos de su pueblo, y eso es lo que está provocando la alegría. Y dice el versículo 3 que se está multiplicando el pueblo de Dios.
Y dice el versículo 4, describe: "porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro" —y claro, estas imágenes harían que pensaran en la esclavitud que tuvieron en Egipto—, "y el cetro de su opresor", relativo a la manera en que los golpeaban también, en que estaban siendo oprimidos como esclavos. Y luego pone otra imagen y dice: "como en el día de Madián". ¿A qué se refiere el día de Madián? Bueno, ¿quiénes son los madianitas? ¿Cuál es la historia famosa que conocemos con los madianitas? La historia de Gedeón. ¿Qué pasó con Gedeón? Tenía 32 mil hombres: "no, son demasiados". Luego se quedó con 22 mil hombres: "no, todavía son demasiados; vamos a quedarnos con 300 hombres". "Bueno, está bien: 300 hombres". Y con 300 hombres hizo que salieran huyendo los enemigos de Israel, y que los dejaran en paz, y que la opresión que amenazaban traer al pueblo de Dios fuera quitada.
Entonces, la imagen que Isaías quiere que tengamos en nuestras mentes es: como con Gedeón, que se manifestó claramente que Dios estaba con ellos y Dios los liberó de la amenaza que había delante de ellos. Y así como setecientos años antes de que se escribiera esto estaban en Egipto, oprimidos también como esclavos.
Así que este reino de gozo es un reino de gozo porque vemos la manera en que Dios se manifiesta a través de la debilidad humana para hacer su voluntad. ¿A través de aquellos que son más sabios y entendidos, y los que son respetados por la sociedad, y los que pensaríamos que nos podrían proteger —como pensaba Acaz que los asirios podían protegerlo—? No es a través de eso: es a través de Dios manifestando su presencia con su pueblo, e intencionalmente diciendo: "no, lo fuerte no es lo que voy a usar, voy a usar lo débil; no, no voy a usar a la fértil, voy a usar a la estéril; no, no voy a usar a 32 000 hombres, voy a usar a 300". Y —como vamos a ver en un momento— "no voy a usar a un rey imponente y majestuoso en un palacio, sino un bebé nacido en un pesebre".
Eso es lo que Pablo está describiendo cuando dice, en 1 Corintios 2, versículo 4: "mi mensaje y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que la fe de ustedes no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios". Y esto es lo que Jesús le prometió a sus discípulos en Juan 17:13: "pero ahora voy a ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos". O sea que Jesús fue la manifestación final de dónde encontraríamos el gozo que Isaías estaba prometiéndole al pueblo de Dios, de dónde vendría este gozo.
Dice el versículo 5: "porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego". Es decir, todos tus enemigos serán derrotados, van a quedar como un montón de cenizas, básicamente.
Tercera característica: un reino de un niño
Y en este clímax de la majestad de la victoria de Dios, es en ese momento en el cual, de repente… Yo no sé, les digo: muchas veces leemos fuera de contexto, pero yo estoy leyendo este capítulo y de repente es como: "¿qué?". No esperas lo que viene a continuación. Estás pensando en la majestad de la gloria de la victoria de Dios, y de cómo se manifiesta para vencer a los enemigos de Dios; y entonces el versículo 6 es un giro completamente, para hacernos recordar a quién: al hijo de la virgen. Porque ese es el niño al que se está refiriendo este versículo: el hijo de la virgen del capítulo 7.
Y entonces ahora encontramos que es un reino de un niño. Y todo lo que está encerrado en este versículo 6 es una cristología muy clara, y que de hecho solo se puede cumplir realmente en Cristo. No creo que tiene ningún otro cumplimiento más que en Cristo; no creo que haya habido nadie que de alguna manera tipológica, o parcial, o temporal, haya cumplido lo que dice este versículo 6.
Vean lo que dice: "un niño nos es nacido". Entonces, ahora enfatiza que es un ser humano, es un hombre el que está siendo descrito; es un niño, que habla de su humanidad. Y dice: "hijo nos es dado". Entonces es alguien que viene de parte de Dios, alguien que es un regalo de parte de Dios para la humanidad. Algo está haciendo, en donde está diciendo: "aquí está este niño, yo se los doy a ustedes como un regalo para ustedes". ¿No es interesante? Entonces ahorita vamos a ver más sobre esto, pero lo que está siendo descrito aquí es que viene de parte de Dios, pero es un niño, es un hombre. Entonces hay ahí estos dos aspectos, estas dos naturalezas que se están manifestando en Él.
Otra vez nos sorprende que la respuesta de Dios a todo lo que aterroriza al pueblo de Israel sea un niño. "Esa es mi respuesta". ¿Qué?, ¿miedo de los sirios, de los asirios, de Efraín? ¿De quién tienen miedo?, ¿de qué ejércitos? No se preocupen: les voy a dar un niño. Yo no sé cómo los que estaban escuchando las profecías percibieron eso: "se supone que eso debe consolarnos, se supone que nos debe hacer sentir seguros".
Los cuatro títulos del niño
Pero lo que es interesante, entonces, ahora, es que usa cuatro títulos para describirlo. "Se llamará…". Y dice: "y el principado sobre su hombro" —aquí está hablando de la autoridad que tiene Él, el cargar con toda la autoridad sobre Él—, "y se llamará su nombre…". Y aquí, si tienen la Biblia de las Américas, van a notar que no hay una coma entre "Admirable" y "Consejero". Realmente creo que esa es la manera correcta de traducirlo: son cuatro nombres compuestos de dos palabras cada nombre. Entonces creo que debe de ser: "Admirable Consejero", ese es un título; segundo título, "Dios Fuerte"; tercer título, "Padre Eterno"; cuarto título, "Príncipe de Paz".
Entonces, lo que es muy interesante —y algunos teólogos han señalado esto— es que "consejero", "fuerte", "padre" y "príncipe" hablan de su humanidad; pero "admirable", "Dios", "eterno" y "paz" hablan de su deidad.
Vamos a analizar cada uno de estos títulos de acuerdo a lo que vemos en Jesús. Cuando dice "Admirable Consejero", está hablando de su sabiduría, la manera en la cual Él ejemplifica la sabiduría de Dios; y es una sabiduría que va más allá de cualquier sabiduría humana, por eso es descrita como admirable. ¿Qué clase de consejero es? Es un consejero admirable. No hay nadie que te pueda aconsejar mejor que Él; no hay nadie que te conozca a ti mejor de lo que te conoce Él. Es más: Él te conoce mejor de lo que tú te conoces a ti mismo. ¿Tú crees que te conoces? Entonces no necesitas ir a un psicólogo, necesitas ir al Consejero Admirable.
Y esta es la sabiduría de Dios descrita en varios pasajes de la Biblia hablando acerca de Dios. Éxodo 15:11: "¿quién como tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas?". Entonces, "admirable" habla de las maravillas de Dios, de lo que es maravilloso acerca de Él, y esa es la misma palabra que está siendo usada aquí. Por ejemplo, Salmo 40:5: "muchas son, Señor Dios, las maravillas que tú has hecho, y muchos tus designios para con nosotros; nadie hay que se compare contigo; si los anunciara y hablara de ellos, no podrían ser enumerados". O Salmo 136:3: "den gracias al Dios de señores, porque para siempre su misericordia; al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia".
Y ese es el concepto que para Pablo es importante cuando habla acerca de Jesús, y dice: "sin embargo, para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios". Si hay alguien que es maravilloso en su sabiduría, en su manifestación hacia nosotros, es Jesús.
Número 2: dice que es "Dios Fuerte", o "Dios Poderoso". Y encontramos más adelante —es muy interesante— el capítulo 10 de Isaías, versículo 21, dice: "el remanente volverá, el remanente de Jacob, al Dios fuerte". Este título se retoma por Isaías mismo para decir: quien sea que es esta persona, aquí en el pueblo de Dios es a Él a quien tienen que acudir; ese es su verdadero Dios.
Y hay muchos más pasajes que podríamos ver acerca de esto, pero claro, estamos hablando de la deidad de Jesús siendo explícita en este texto. No veo cómo tú puedes pensar que este texto profetiza acerca de Jesús —porque el Nuevo Testamento dice que profetiza acerca de Jesús— y tú puedes pensar que Jesús no es Dios.
Entonces, una vez yo estaba platicando con un testigo de Jehová acerca de la vida de Jesús, y le dije: "¿qué dice este versículo? ¿No será llamado Dios Fuerte Jesús?". Y él me dijo… No sé si a ustedes les convenza su respuesta, pero lo que él me dijo es: "es 'será llamado', mas no es 'será'". Pero eso no es lo que dice el versículo. Bueno: estás comprometido con una doctrina suficientemente ciegamente, y ningún argumento te va a convencer.
Que dice Juan 1:1: "en el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios". Y Juan está hablando acerca de Jesús. Todos los autores del Antiguo Testamento y todos los autores del Nuevo Testamento están manifestando esta realidad acerca de quién sería el Hijo de Dios siendo manifestado entre nosotros. Cuando vamos a Apocalipsis, al final de Apocalipsis, vemos que claramente Jesús cumple con lo que nosotros pensaríamos como Dios Poderoso siendo manifestado, porque Él va a venir a juzgar a las naciones sobre un caballo, y con un nombre escrito que es "Rey de reyes y Señor de señores"; y Él tiene toda la autoridad para hacer juicio, y para vencer a las naciones, y manifestar su poder de una manera que jamás hemos visto todavía.
El tercer nombre que es aplicado a Él es "Padre Eterno", o "Padre de eternidad". Entonces, otra vez, tenemos esta idea acerca de qué rol juega Él. Y claro, Jesús dijo: "yo y el Padre uno somos". Sí, y hay un sentido en el cual la misma esencia del Padre está siendo manifestada en Jesús como Dios, de tal manera que, si tú has visto a Jesús, has visto al Padre, porque Él representa al Padre. Hay un sentido muy claro en el cual esto es cierto. No es para confundir a las personas de la Trinidad, de decir que son completamente intercambiables; pero sí que manifiestan una misma esencia, y entonces pueden hablar en nombre uno del otro, y pueden manifestar la voluntad uno del otro de una manera perfecta.
Y además entendemos, por los mismos versículos que nos describen a Jesús, que Él cumple una función como padre, porque Él, más de una vez, le decía a personas que Él sanaba: "hijo", "hija". Porque Él estaba cumpliendo una función paternal de cuidado, de misericordia y de amor hacia sus hijos, como representante del Padre. Entonces vemos cómo encierra esto un concepto mucho más profundo; y claro, cuando vemos cuántos versículos del Antiguo Testamento que están hablando del Padre se aplican a Jesús en el Nuevo Testamento, nos damos cuenta de que no debería de ser para nosotros sorpresa que este título aparezca aquí en Isaías.
Dice el Salmo 103, versículos 11 al 14: "porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen; como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen, porque él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que solo somos polvo".
Príncipe de Paz: el comandante que va delante
Lo cual nos lleva al último punto, que es: Él es Príncipe de Paz. Y esta imagen de príncipe otra vez nos lleva a pensar en un comandante, alguien que está a cargo, alguien que tiene autoridad, alguien que está liderando a un pueblo y a una nación. Ese es el título del que se le apareció… el ángel del Señor que se le apareció a Josué en Josué 5:13-14, ¿se acuerdan? El príncipe de los ejércitos de Jehová se le aparece a Josué —que, por cierto, es el mismo nombre de Jesús, significa exactamente lo mismo—; adora al ángel del Señor, lo cual nos lleva a creer que eso es una teofanía, y más allá de una teofanía, es una cristofanía lo que está viviendo Josué antes de ir a Jericó a conquistar: contemplando al mismo Hijo de Dios.
Y entonces encontramos Hebreos 12:2 —si recuerdan, acabamos de estudiar Hebreos—, que Jesús se ha convertido en el pionero para nosotros; Él es en realidad el comandante del pueblo de Dios, porque en Hebreos leemos que "tengamos los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual, por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios". Así que Jesús va delante de nosotros y se convierte en el autor y en el consumador de nuestra fe, para que pongamos nuestros ojos en Él, lo sigamos a Él y digamos: "ese es nuestro comandante, ese es nuestro príncipe". Y nos está llamando a tener paz con Dios.
Eso es finalmente donde se cumple lo que creo yo está diciendo este versículo de Isaías; se cumple en… ¿Se acuerdan lo que dijeron los ángeles en Lucas 2:14? "Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes se complace". El anuncio de los ángeles acerca de Jesús fue este: es un anuncio de paz, es lo que Él representa para ustedes. Y Jesús dijo, en Juan 14:27: "la paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy como el mundo la da; no se turbe su corazón ni tenga miedo". Jesús se convirtió en nuestra paz, Él es el Príncipe de Paz. Y por eso Romanos 5:1 dice cómo se manifiesta explícitamente esa paz: se manifiesta siendo justificados por la fe, a través de la cual tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Un reino sin límite
Así que estos son los títulos. ¿Qué más aprendemos del reino de Dios? El reino no tiene límite. Dice: "lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre". O sea que el reino de Dios no tiene límite, porque el reino de Dios va a seguir creciendo y creciendo y creciendo y creciendo, y nunca va a dejar de crecer. Eso es lo que significa: "lo dilatado de su imperio no tendrá límite", y la paz seguirá aumentando y aumentando y aumentando.
Y entonces empezamos a entender —como ya les decía hace un momento— que, si el reino de Dios se estableció desde la primera venida de Cristo, porque eso es lo que Él dijo, que había venido a establecer su reino y "ya está entre ustedes el reino de Dios, porque aquí estoy", significa que desde ese momento empezó a crecer el pueblo de Dios, y que cada año que pasa, desde hace 2000 años, está creciendo, creciendo, creciendo, creciendo y creciendo. Y tú y yo somos parte de ese crecimiento, porque ahora estamos en Cuajimalpa, y estamos del otro lado del mundo de donde esto sucedió, y nosotros somos parte de este crecimiento que está haciendo a la iglesia cada vez más grande, de más naciones, de más grupos étnicos. Y la paz sigue aumentando y aumentando, la paz con Dios sigue aumentando, y va a encontrar su clímax cuando Jesús regrese nuevamente; cuando el número esté completo de los escogidos de Dios, Jesús regresará nuevamente para decir: "ahora sí, mi reino ha encontrado su culminación en la perfección de toda la creación y de todo mi pueblo en mi presencia".
Un reino de justicia sobre el trono de David
Y entonces, ¿qué es lo que tenemos aquí? El cumplimiento de la promesa dada a David, de que es sobre su trono, es alguien que desciende de la tribu de David: "tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos, y cetro de equidad es el cetro de tu reino". Lo cual nos muestra que es un reino de justicia, de acuerdo a este versículo: justicia perfecta.
Y vean lo que dice Hebreos 1 —muchos de los versículos que surgieron de Hebreos a lo largo de este capítulo—, pero del Hijo dice, Hebreos 1:8-9: "…del Hijo: tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos, y el cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad, por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros".
Entonces tenemos que sobre el trono de David hay un reino que es de justicia, que es eterno, y que solo va a seguir creciendo: desde la primera venida solo sigue creciendo, creciendo, creciendo; no tiene límite. Y esto es el cumplimiento de lo que ya habíamos visto en Génesis 3:15, la promesa dada; ya habíamos visto en Génesis 12 la promesa a Abraham, después a Judá, después a Moisés, después a David, después a Salomón —que por cierto significa "pacificador", eso significa Salomón—. Y todas esas promesas están siendo encontradas y se han concentrado de tal manera en este versículo, que ahora se está manifestando de una manera clara cómo se va a cumplir: va a haber un niño, va a haber un bebé que representa todas las realidades de todas las promesas del reino de Dios para su pueblo.
Entonces, otra vez: sigue creciendo este reino. Hoy vamos a dar la bienvenida a nuevos miembros de esta iglesia; sigue creciendo el reino, hoy hacemos eso, hoy nos gozamos en que sigue creciendo el reino. Pero mañana, en su segunda venida, disfrutando de su triunfo, ascendiendo para siempre, haciéndose más grande para siempre, acelerándose para siempre, intensificándose para siempre. Nunca va a llegar un momento en el cual digamos: "este es el límite hasta el que llegó el reino de Dios; ya no se le puede ocurrir nada nuevo a Dios, ya nos mostró todo lo que hay que ver". No: lo finito experimentará cada vez más lo infinito, y cada momento será un nuevo momento, y cada momento será mejor que el anterior.
Todo lo que les acabo de decir no lo alcanzamos a entender con nuestras mentes ahorita, porque no conocemos nada así en este mundo; no conocemos nada infinito, y no conocemos nada que tenga capacidad infinita de mostrarnos gloria, no lo conocemos. Así que estos conceptos de un reino sin límite son conceptos que van más allá de nuestra percepción finita como criaturas; no hay manera de que lo entendamos hasta que llegue ese momento. Bueno, es un reino sin límite.
La garantía: el celo de Jehová de los ejércitos
Y entonces dice… Me encanta esta última parte del versículo 7, porque dice: "el celo de Jehová de los ejércitos hará…". ¿Qué garantía tenemos de que esto se cumpla? Pero si ya se cumplió: ya nació Jesús hace casi dos mil años, ya vimos que el celo de Dios hizo que se cumpliera en la primera venida. ¿Tenemos garantía de que se hará? Sí, porque el celo de Dios por la gloria de su propio Hijo se asegurará de que se cumpla.
Y dos cosas que puedo decir acerca de la garantía del reino. Uno: que tenemos la promesa del Espíritu Santo, que es la manera, el poder que hay detrás del cumplimiento de esta promesa. Es decir, el reino de Dios seguirá avanzando porque el Espíritu Santo es poderoso para hacer que avance. Porque Jesús dijo: "yo me iré, pero descenderá el Espíritu Santo". Y dice Hechos 1:8: "descenderá sobre ustedes el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra". ¿Quién garantiza que eso se hará? El Espíritu Santo. Así que el reino seguirá avanzando; esa es la garantía de que seguirá avanzando.
Y número 2: es a través de la iglesia. Entonces, tú y yo somos los elementos que Dios usará para avanzar este reino; tú y yo somos quienes estamos expandiendo este reino en la tierra ahorita, y estamos cumpliendo lo que Jesús le dijo a Pedro en Mateo 16, cuando le dijo: "yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". Tú y yo formamos parte de la iglesia de Cristo, la cual es la embajada y la responsable de hacer que el reino siga creciendo todos los días sobre la tierra. ¿No es un gran privilegio que tú y yo formamos parte de la manera en la cual este versículo se cumple? Y Dios dice: "el celo de Jehová hará esto". O sea que la iglesia prevalecerá; no hay manera de que la iglesia vaya a fallar, porque Dios está detrás de ella: "las puertas del Hades no prevalecerán". Dios tiene un celo por su Hijo, y ese celo lo lleva a garantizar a su pueblo la victoria.
Otra vez la oscuridad: el juicio sobre el reino del norte
Ahora, lo que viene en los versículos 8 al 21, y después los primeros cuatro versículos del capítulo 10, voy a mencionar muy breve lo que está aquí, pero nada más quiero mostrárselos porque creo que es importante. Es que ahora, otra vez, volvemos a la oscuridad del juicio de Dios. Porque así es Isaías: juicio y salvación, juicio y salvación; todo el tiempo está alternando entre estas dos realidades.
Y en esta parte del juicio de Dios habla acerca de por qué está juzgando al reino del norte, y es porque ellos han actuado con soberbia y altivez. Es lo que dice el versículo 9. Es decir, vienen, los invaden, tiran sus construcciones, y ellos dicen: "los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería". Y entonces, básicamente, no piensan en el significado de la adversidad en sus vidas; es decir, no entienden el juicio de Dios sobre ellos, simplemente lo toman como accidentes: "nosotros podemos reconstruir y ya, y volvemos a tener nuestras casas". Y entonces no voltean hacia Dios y no buscan a Dios, y entonces es por eso que Asiria los va a invadir.
Y dice cuatro veces —versículo 12, versículo 17, y después en el versículo 21, y después en el versículo 4 del capítulo 10— tiene la misma frase, que dice: "ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida". Dios va a quitar a los líderes, va a traer destrucción como parte de la consecuencia de la realidad de su propio pecado, de acuerdo al versículo 18, como un incendio.
"¿Y qué haréis en el día del castigo?"
Pero vean lo que dice el versículo 3 del capítulo 10, porque esto es donde quiero que se enfoquen por un momento. Al ver el juicio de Dios y la ira de Dios siendo manifestada hacia el reino del norte, les dice: "¿y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento?".
Es la pregunta más importante que te puedes hacer, porque el juicio de Dios vendrá. Ya lo dice: vendrá. ¿Qué van a hacer cuando venga el juicio de Dios? Y la Biblia nos muestra que el juicio de Dios vendrá: todos rendiremos cuentas ante nuestro Creador. Y la pregunta más importante que tú te puedes hacer hoy es: ¿qué vas a hacer en el día del castigo?, ¿a quién vas a acudir para encontrar consuelo, para que te ayude cuando venga la condenación eterna del juicio del Hijo de Dios sobre todas las naciones?, ¿en qué te vas a refugiar?
Ya nos dijo el texto: en este niño que nació, que nos fue dado, que tiene este tipo de autoridad. Ese es el niño en el cual tengo que encontrar mi confianza y mi refugio. Si hay alguna esperanza para mí en el día del juicio, es porque este niño representa esa esperanza; porque Él es Admirable Consejero, Él es Dios Fuerte, Él es Padre Eterno, Él es Príncipe de Paz.
¿Qué significa eso para nosotros? Significa… Pienso en ustedes, en qué condiciones están delante de Dios; y si realmente entiendes tu pecado delante de Él, y realmente entiendes tu condición delante de Dios… Y puede ser que han tenido situaciones en tu vida y diferentes pruebas en tu vida que te han orillado a un punto de quebrantamiento, y a decir: "ya no sé qué hacer, ya no sé a dónde voltear, ya no sé dónde está realmente mi esperanza, porque todo lo que está a mi alrededor que pensé que era mi fortaleza, y todo lo que pensé que era algo en lo que podía confiar, ya no está ahí. Ya no tengo el dinero que pensaba que tenía, ya no tengo la salud que pensaba que tenía, ya no tengo el cónyuge que pensaba que tenía, ya no tengo nada de donde yo tenía mi seguridad y mi esperanza".
Y eso puede ser lo mismo que está haciendo Dios con el pueblo de Israel al mostrarles su juicio y quitarles las cosas de las que ellos están dependiendo. ¿Para qué? Para que volteen a Cristo y digan: "es mi verdadera esperanza; no hay nada mejor en el mundo que aquel a quien Dios mismo está proveyendo para mi salvación".
Espero, hermanos, que nos sintamos quebrantados; espero que entendamos nuestra necesidad delante de Dios, porque eso es lo que este pasaje está diseñado para hacer. Está diseñado para decirte que Él es Admirable Consejero a los confundidos, Dios Fuerte a los débiles, Padre Eterno a los huérfanos, Príncipe de Paz a los afligidos de corazón. Si eso te describe a ti, entonces ven a Jesús, porque no hay nada que estás enfrentando hoy, o que vas a enfrentar mañana, por lo cual Jesús no sea una perfecta esperanza.
Únete a su reino hoy, únete a su reino. Ese es el reino eterno del Mesías, porque es el reino… jamás… Pues bien.
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