Filadelfia: Fiel y Amada
Transcripción
La carta a Filadelfia
Vamos a ver el mensaje a la iglesia de Filadelfia. Ya estamos en la sexta iglesia de las siete, y son los versículos 7 al 13: "Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciera, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias".
Filadelfia. Esta es probablemente, si quisiéramos escoger cuál iglesia quisiéramos ser, esta sería probablemente Filadelfia o Esmirna, si tenemos la opción, porque Filadelfia y Esmirna son las únicas dos iglesias de las cuales no se dice nada malo. Quisiéramos que, si Dios nos evaluara a nosotros, no tuviera nada malo que decir. No sé cuál sería su evaluación, pero esa es la que quisiera que fuera.
La ciudad de Filadelfia
Vamos a ver qué es lo que sabemos acerca de Filadelfia. Nuevamente en el mapa, ahí en donde tienen la ruta que se fue siguiendo, el orden de las cartas no es un orden en relación al tema, sino en relación a la posición geográfica. Le decía a mi esposa que yo quisiera que Filadelfia fuera la última, porque es una mejor manera de cerrar que Laodicea, pero bueno, no es mi decisión en qué orden están. Y pueden ver aquí que está un poquito más hacia el este de Sardis.
Algunas de las características de Filadelfia. Hoy en día es Alasehir, en Turquía. Fue fundada en 140 antes de Cristo por Átalo II. Su sobrenombre era Filadelfia, y por amor a su hermano Eumenes llamó a la ciudad Filadelfia, lo cual era entonces la ciudad del amor fraternal; eso es lo que significaba. Y estaba estratégicamente situada a lo largo de una carretera muy frecuentada que unía el este, o sea Asia, con el oeste, Europa. Entonces era la conexión entre Asia y Europa; entonces era estratégica, siempre la gente pasaba por ahí.
Era una ciudad con una puerta abierta por la cual se difundieron, desde Grecia y Macedonia hasta Asia Menor y Siria, el comercio, la lengua griega y la cultura griega. Entonces de aquí surgía mucho de la cultura griega hacia el resto del mundo. El área que se consideraba Filadelfia era volcánica, y se la conocía como la tierra quemada. Cenizas volcánicas habían caído en ella y convirtieron su suelo en sumamente fértil. En los terrenos alrededor de la ciudad el paisaje estaba salpicado de viñedos; había muchas viñas aquí, por lo que llegó a ser conocida por sus vinos y bebidas.
Sin embargo, debido a la actividad volcánica... Entonces era ciudad de paso comercial, ciudad de agricultura, especialmente de las vides. Y hay algo más, y aquí es donde nos podemos identificar, estando en la Ciudad de México, con Filadelfia: debido a la actividad volcánica, la ciudad sufrió a menudo terremotos; eran muy comunes. Un terremoto muy intenso destruyó la ciudad en 17 después de Cristo, después de lo cual el emperador Tiberio la declaró exenta de impuestos por un tiempo de cinco años. O sea, dijo: "Ustedes no tienen que pagar impuestos", porque se quedaron destruidos completamente. Y les dio una cantidad de dinero para la reconstrucción.
Sus habitantes, por miedo a que se repitieran los temblores, preferían vivir fuera del recinto de la ciudad, en la campiña, un poquito. Debe mencionarse otro punto: la ciudad destruida a causa del terremoto en 17 después de Cristo, y a la que Tiberio ayudó económicamente, quiso honrar al emperador adoptando el nombre de Neocesarea, la ciudad del nuevo César. Este nuevo nombre siguió en boga entre 25 a 30 años. Más adelante, para honrar al emperador Vespasiano, quien reinó entre el año 69 y 79, la ciudad se llamó a sí misma Flavia y tuvo un templo para el culto al emperador. El nombre completo de Vespasiano era Tito Flavio Sabino Vespasiano, y era una opción para sus hijos también.
Una vez más, la promesa de Jesús a los cristianos de Filadelfia de darles un nuevo nombre estuvo llena de significado; vamos a ver eso en un momento. Estos son algunos de los contextos históricos que tenemos aquí: una ciudad con terremotos, una ciudad donde la gente tenía que vivir afuera por los terremotos. Entonces iban y trabajaban dentro de la ciudad, y luego, para ir a dormir a sus casas, se salían de la ciudad: "¡Ay!, no nos vayamos a quedar ahí en la noche en medio de un terremoto". Causó mucho miedo en ellos después del 17 después de Cristo. Y además, una ciudad que, por su fidelidad, por su agradecimiento hacia Roma, había cambiado el nombre de la ciudad. La ciudad había pasado por varios nombres, pero al final el más famoso, y el históricamente más popular, es Filadelfia.
El Santo y el Verdadero
Vamos a ver. Y ahora sí: "Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia". ¿Cómo es que se presenta Jesús en esta iglesia? "Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre". Estructura número uno: Jesús se describe como el Santo. Y cuando leemos en la Biblia, y especialmente en el Antiguo Testamento, referencias a el Santo, por ejemplo Isaías 40:25: "¿A quién, pues, me haréis semejante, para que yo sea su igual?, dice el Santo". Y cada vez que encontramos esta referencia a el Santo, es Dios, el Dios del Antiguo Testamento, el Dios de Israel: Él es el Santo.
Lo cual pone a Jesús, con este título, nuevamente en un nivel igual a Dios, con el mismo título que Dios, con el mismo atributo de Dios. Un Dios que no nada más es santo en el sentido de que no tiene pecado, sino que es único y está apartado de todo lo demás de su creación. También es descrito aquí como el Verdadero. Podemos leer en Apocalipsis 6, un poquito más adelante, estos títulos. Apocalipsis 6:10: "Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?". Entonces estos son los títulos de Dios.
Pero este título de Verdadero no nada más significa que Él dice la verdad, sino que significa que Él es fiel. Y una de las cosas que estaba estudiando acerca de Filadelfia es que, durante su existencia, estaba el emperador Domiciano, y como ellos tenían sus viñas, hubo un momento en el que él dijo: "Como nosotros en Roma también tenemos viñas, pero las de ustedes son mejores..." A los de Filadelfia mandó a quitar todas las viñas: "Ya no van a tener viñas, porque las de Roma tienen que ser las principales". Y entonces de esa manera quitó una de las principales fuentes de ingresos, de la estructura económica de la ciudad.
Entonces los de Filadelfia habían sufrido gran decepción y desilusión, en este caso de Domiciano. Pero Jesús les está diciendo: "Yo soy verdadero, yo soy fiel a ustedes, y sí pueden confiar, no como los emperadores de Roma". Esto dice Jesús: "Yo soy verdadero, yo soy el Verdadero". Y hoy en día vivimos en una cultura que pregunta eso; esa es la pregunta que hacen: ¿quién tiene la verdad?, ¿quién es la verdad?, ¿en dónde está la verdad? Todos dicen que la tienen.
Y nadie nos atreveríamos a ser tan arrogantes como para decir: "Yo tengo la verdad". Eso no sería aceptable. Y ¿saben qué? No decimos eso. No decimos: "Nosotros tenemos la verdad". Lo que decimos es: "Conocemos a quien es la Verdad". Eso es lo que decimos. Jesús dijo: "Yo soy el Verdadero", y me crees o no le crees. Está diciendo la verdad con respecto a su naturaleza como la única verdad; no está mintiendo. Cada persona tiene que decidir eso con respecto a Jesús: ¿crees que Jesús realmente es el único lugar en donde se encuentra la verdad final para el ser humano en cuanto a su reconciliación con Dios?
La llave de David
Después dice: "El que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre". Y esto es una referencia muy específica a un pasaje que se encuentra en Isaías. También hay muchas referencias aquí a Isaías en toda esta carta, pero esta es una muy específica, histórica, que es Isaías 22, versículos 20 al 25, que dice: "Y sucederá en aquel día que llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías; lo vestiré con su túnica, con tu cinturón lo ceñiré, tu autoridad pondré en su mano, y llegará a ser un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Entonces pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; cuando él abra, nadie cerrará; cuando él cierre, nadie abrirá. Lo clavaré como clavija en lugar seguro, y será un trono de gloria para la casa de su padre. Y colgarán de él toda la gloria de la casa de su padre, descendencia y prole, todas las vasijas menores, desde los tazones hasta los cántaros. En aquel día, declara el Señor de los ejércitos, la clavija clavada en un lugar firme se aflojará, se quebrará y caerá, y la carga colgada de ella será destruida, porque el Señor habla".
Ahora, estos son eventos históricos; tuvieron su cumplimiento en ese momento. Sin embargo, como ya vimos el año pasado cuando estudiamos Cristo en el Antiguo Testamento, muchos de estos personajes y muchas de las cosas que Dios estaba haciendo en la historia de la humanidad estaban diseñadas para mostrarnos alguna realidad de Jesús, y estaban apuntando hacia Jesús. Y en este caso este personaje, Eliaquim, era una figura de Cristo en el Antiguo Testamento, aquel a quien se le estaban dando las llaves. Y esta es la frase que usa Juan aquí para describir a Jesús. Dice: "El que tiene las llaves": si Él abre, nadie cierra, y si cierra, nadie abre.
Eso habla de la soberanía y del poder y del control absoluto que Jesús tiene sobre todas las cosas. Esa es la clase de autoridad que tiene: nadie puede hacer algo que Él no permita. Y por el otro lado, si Él no lo permite, nadie lo puede hacer. Así funciona, y eso es lo que está diciendo Jesús acerca de sí mismo. Entonces Eliaquim aquí representa a Jesús en el Antiguo Testamento, en referencia a las llaves y la autoridad y el trono y el reinado, el trono de David sobre todas las cosas, final y eternamente; no nada más para gobernar sobre Israel, sino para gobernar sobre todos los pueblos.
Poca fuerza, mucha fidelidad
¿Cuál es la salud espiritual de Filadelfia? "Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar". Esta es la referencia. Ahora, ¿se acuerdan? Filadelfia era conocida como la puerta de conocimiento y de educación sobre el mundo griego. Esa era la característica de esta ciudad: era la puerta al resto del mundo. Y Jesús dice aquí: "He puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra".
Entonces, ¿cuál es la salud espiritual de la iglesia de Filadelfia? Tienen poca fuerza física, a diferencia de Sardis. A Sardis se le decía: "Crees que eres rico, pero en realidad eres pobre"; lo mismo se va a decir de Laodicea. Esos son el tipo de contrastes que hace la Biblia. Dice probablemente que era una iglesia pequeña en número; no era una iglesia muy grande, no era una iglesia de cientos y cientos de personas. Tampoco era probablemente una iglesia llena de gente de un nivel socioeconómico alto; probablemente era gente de pocos recursos. Eso es lo que parece ser que está diciendo aquí Jesús: que su influencia en la sociedad, su presencia en la sociedad, no es gran cosa en términos humanos.
Tienen poca fuerza física, pero tienen mucha fuerza espiritual. Esa es la realidad de lo que dice Jesús acerca de ellos. Vean, esta es la alabanza hacia la iglesia de Filadelfia. Dice: "Has guardado mi palabra", número uno, "y no has negado mi nombre". Más adelante, si se fijan, en el versículo 10 vuelve a mencionar una alabanza hacia ellos: "Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia". Entonces tiene tres cosas aquí que reconoce acerca de ellos: han guardado la palabra de Dios, la palabra de su paciencia, y no han negado el nombre de Dios. Entonces se han sujetado de lo que tienen y no lo han soltado.
La puerta que nadie puede cerrar
A pesar de que, como vamos a ver en un momento, hay una seria oposición que enfrenta la iglesia de Filadelfia. Si tú eras judío y te convertías al cristianismo, entonces por lo regular ibas a la sinagoga y hablabas acerca de eso, porque eran tus compatriotas judíos. Pero llegó al punto en el que estas sinagogas de judíos empezaban a decir: "Híjole, esto es mucho énfasis acerca de Jesús; no nos gusta, porque estás diciendo que Él es el Mesías, están diciendo que Él es el Hijo de Dios, están diciendo que Él es el cumplimiento de todas las promesas". Y a los judíos no les gustaba escuchar eso.
Y entonces empezaban a expulsar a sus propios compatriotas judíos que se habían convertido al cristianismo. Los expulsaban de las sinagogas, les cerraban la puerta en la cara: "No entres aquí". Y generaban persecución hacia la iglesia cristiana; empezaban a chismear con Roma acerca de estos cristianos y por qué deberían encarcelarlos. Entonces los cristianos de Filadelfia, ese es el tipo de oposición al cual se estaban enfrentando. Pero esto le da sentido también a esta afirmación de Dios: "He puesto delante de ti una puerta abierta". Aunque los judíos te cierran la puerta, aunque ellos te estén ignorando y diciendo: "No, tú no tienes cabida aquí, tú no entras, porque tú ya no eres un verdadero judío", yo dejo esa puerta abierta, porque está en mi decidir cuáles puertas abro y se quedan abiertas, y cuáles se cierran. Y vamos a ver en un momento cuáles son.
No has negado mi nombre
Pero al final quiero que vean, este es el énfasis: "No has negado mi nombre". Y esto es muy importante, porque el evangelio tiene que ver principalmente con el nombre de ¿quién? De Jesús. El nombre de Jesús es central al evangelio, y es la principal diferencia que tenemos con la mayoría de religiones. Porque, por ejemplo, el islam habla acerca de Jesús y dicen: "Sí, fue un profeta", junto con Mahoma, pero no es central; no es central el nombre de Jesús. Y el cristianismo tiene como una de sus características principales la centralidad de Jesús. Jesús es central.
No nada más Jesús es central en nuestra visión comparándolo con los musulmanes, sino inclusive con el catolicismo tenemos un problema muy grande: ¿es central Jesús? Depende qué día del año sea. Si se van a ver, no es tan central; hay otra centralidad, ¿no es cierto? No es central Jesús; hay otros personajes que también son centrales, y a veces aún más peso tienen. Y la característica de la iglesia de Filadelfia es que han guardado el nombre de Jesús. Ese es el único nombre que tienen, que proclaman como base de su fe.
Porque, si se acuerdan, en este tiempo estas ciudades gobernadas por los romanos requerían que tú también rindieras culto al César. Entonces: "Puedes rendir culto a Jesús si quieres, pero también tienes que rendir culto al César". Y aquellos que se rehusaron a rendir culto al César estaban desobedeciendo la ley de Roma, y por eso venía la persecución. Ahora aquí venimos...
La sinagoga de Satanás
Y el reproche... El reproche no es para la iglesia de Filadelfia, pero sí hay alguien de quien se habla mal aquí, al igual que en la iglesia de Esmirna, de quien se habla mal. Versículo 9: "He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten". Todo este grupo de judíos que había en Filadelfia, es lo mismo en Esmirna, que decían que eran judíos y que tenían supuestamente la autoridad de parte de Dios, y el linaje de Dios, y la sangre étnica, la parte étnica como judíos, para decidir quiénes estaban siguiendo la ley correctamente. Entonces expulsaban a los cristianos de las sinagogas; a los judíos cristianos les decían: "Ustedes ya no pertenecen, porque ustedes han cambiado la fe de nuestros padres". Eso es lo que estaban diciendo, y cerraban las puertas a estos cristianos.
Pero estos que se dicen judíos, que supuestamente tienen las promesas de Dios, que supuestamente guardan la ley de Dios, dice Jesús: no son sinagoga de Dios, son sinagoga de Satanás. O sea que esa no es la clase de judío que cuenta para Dios. El ser judío étnico, en relación a las promesas que Dios ha hecho, no vale nada, porque no de eso se trata el ser pueblo de Dios. ¿De qué se trata? Pablo lo explica de la manera más clara en Romanos 2:28 y 29: "No es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios".
Dios desconoce a aquellos que se jactan solamente de su herencia como judíos; es lo que dice. Si eso es lo único que es para ti el ser judío, porque naciste de una familia judía, y las prácticas, las tradiciones judías y la religión judía, perdóname, pero no eres judío. Judío es aquel que entra dentro de las promesas hechas a Abraham y a su descendencia, que finalmente se cumplen en Jesús. Así que tú tienes que creer en Jesús si quieres ser judío; no hay otra manera.
El verdadero Israel
Nosotros somos, no un reemplazo de Israel, somos el verdadero Israel. Nosotros no venimos como iglesia: "Háganse a un lado, Israel, ahora venimos nosotros". No, nosotros simplemente hemos sido unidos a lo que Dios le vino prometiendo durante todo el Antiguo Testamento a su pueblo: "¿Y saben qué? Es de ustedes. ¿Creen en mí? Es de ustedes; bienvenidos". Porque se trata de una relación con Dios. No se trata principalmente de un pedazo de tierra, ni de la circuncisión externa, ni de que si comen cerdo. No, no se trata de esas cosas; se trata de conocer al Mesías enviado a los judíos. Ese es el verdadero mensaje de toda la Biblia.
Y lo van a ver en un momento: esta carta está haciendo referencia a muchos otros pasajes de Isaías que son dirigidos hacia Israel, pero que Dios aplica a la iglesia de Filadelfia, no a Israel. Entonces quiero que esto quede claro, porque esta es una cosa muy importante. Hay diferentes sistemas teológicos que interpretan de diferentes maneras las promesas hechas a Israel, y creo yo, cuando leo el Antiguo Testamento, que no hay muchas cosas, hay muy, muy pocas cosas que podemos decir que sólo son para Israel. Tienen que ver con un contexto histórico muy, muy definido y muy específico, en un periodo de tiempo.
Harán que se postren a tus pies
Ahora, esto es bien interesante; esto lo voy a conectar con lo que les acabo de decir. ¿Qué es lo que dice aquí que va a pasar con estos judíos? Estos son los judíos enemigos de los cristianos, que se están oponiendo, los que están causando persecución, que pierdan sus trabajos. ¿Y qué es lo que dice Jesús que va a ser? Esta es una advertencia hacia estos judíos. Dice: "Yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado". Esta declaración de Jesús de amar a una iglesia sólo sucede en Filadelfia. No significa que no ame a las otras iglesias; lo que significa es que aquí quiere dejar esto muy claro, no nada más a la iglesia, sino a los enemigos de la iglesia: "Haré que vengan y se postren a sus pies".
¿Saben qué? Eso viene también del Antiguo Testamento, nuevamente. Lean Isaías 49, versículos 22 y 23: "Así dice el Señor Dios: He aquí, levantaré hacia las naciones mi mano, y hacia los pueblos alzaré mi estandarte; traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas en hombros serán llevadas. Reyes serán tus tutores, y sus princesas tus nodrizas; rostro en tierra te rendirán homenaje y el polvo de tus pies lamerán; y sabrás que yo soy el Señor, y que no se avergonzarán los que esperan en mí". Dice Jesús: "Yo voy a hacer que tus enemigos al final se humillen y reconozcan quién eres en relación a mis promesas". Eso es lo que está diciendo Jesús.
E Isaías 60:14: "Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, se postrarán a las plantas de tus pies todos los que te despreciaban, y te llamarán Ciudad del Señor, Sion del Santo de Israel". ¿Qué va a pasar aquí? Es un poquito difícil de entender, pero aparentemente lo que va a pasar es que algunos, por lo menos algunos de estos judíos que persiguen a los cristianos, finalmente se van a convertir, y van a tener una experiencia, yo me imagino, parecida a la de Pablo.
En donde, por su celo como judío, que dice: "Esta es la ley de Dios, y yo soy celoso de la ley de Dios, y a estos cristianos herejes que están diciendo un montón de cosas que van en contra de la ley de Dios los voy a perseguir, los voy a meter a la cárcel". Un día Jesús se le aparece a Pablo, lo deja ciego y le revela que en realidad, al perseguir a estos cristianos, es a Él al que está persiguiendo, no a los cristianos. Hay una asociación tan cercana de los cristianos con Jesús que, si tú persigues a los cristianos, al que estás persiguiendo realmente es a Jesús. Si tú vas en contra de los cristianos, ¿contra quién realmente estás yendo en contra? De Jesús.
Dios bendice a quienes protegen a su iglesia
Lo cual pone en perspectiva... Hay algo interesante acerca de esto, hermanos. Yo he cambiado un poco en mi sentimiento con respecto a cómo a veces, como cristianos, hablamos sobre Israel. A veces pensamos que el punto es que una nación como Estados Unidos, especialmente aquí se da mucho este debate, una nación como Estados Unidos debería de defender y proteger a Israel porque es el pueblo de Dios, y que si tú defiendes y proteges a Israel, te va a ir bien, Dios te va a bendecir. No sé, no sé hasta qué punto esto es verdad. No estoy diciendo que vayan en contra de Israel tampoco.
Pero ¿saben qué? Creo que Dios bendice a las naciones que cuidan y protegen a la iglesia de Dios. Creo que la verdadera bendición de Dios viene sobre aquellos que protegen a la iglesia, a los verdaderos judíos; no a los judíos étnicos, sino a los judíos que son la iglesia escogida de Dios, porque todas estas promesas están dirigidas de esa manera. Dice Dios: "Ellos dicen que son judíos, pero no son judíos; son sinagoga de Satanás. Y lo que yo voy a hacer es que vengan y se humillen delante de ustedes, reconociendo la relación que ustedes tienen conmigo", al ellos convertirse y reconocer que yo soy también su Mesías.
En algún momento esto debió haber pasado. No sé cómo se cumplió, pero me gustaría saber cómo se cumplió, cómo estos judíos regresaron a los judíos cristianos de la iglesia de Filadelfia diciéndoles: "Perdóname, perdóname. ¿Te acuerdas que te cerré la puerta y te dije: 'No eres bienvenido en mi sinagoga, eres un hereje'? Creo que Cristo es el Mesías". En algún momento, no sé cómo se habría cumplido esto, pero en algún momento ellos vinieron, algunos por lo menos, a reconocer que lo que creían los cristianos de la iglesia de Filadelfia era realmente el tema central de la Biblia, del Antiguo Testamento que ellos poseían.
Que reconozcan que yo te he amado
Y aquí está; esta es mi parte favorita de toda la carta. Aquí está, dice: "Que reconozcan que yo te he amado". Nuevamente vayan a Isaías capítulo 43, versículo 3: "Porque yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador; he dado a Egipto por tu rescate, a Cus y a Seba en lugar tuyo. Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo, daré a otros hombres en lugar tuyo, y a otros pueblos por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu descendencia, y del occidente te reuniré". Nuevamente, promesas hechas a Israel que aquí Jesús aplica a la iglesia cristiana de Filadelfia. Y les dice: ese amor que Dios declara hacia su pueblo es el amor que Dios declarará que tiene hacia ustedes, cristianos de Filadelfia.
¿Y no es eso de lo que se trata realmente? ¿No es eso lo que más anhelamos, que Dios diga: "Yo quiero que todos sepan que yo te he amado"? Esto trae un buen punto de controversia: ¿ama Dios a todos por igual? ¿Ama Dios a todos por igual, sí o no? No. No ama Dios a todos por igual. Dios no ama a todos igual; si no, este pasaje carece de significado completamente. ¿Cuál es el amor especial que Dios tiene para los de Filadelfia? Evidentemente es un amor único. Dios ama a sus hijos de una manera que no ama a los que no son sus hijos. Hay una relación especial, hay un amor especial que Dios no tiene con todos, que tú tienes si conoces a Cristo.
Y yo sé que esto no es muy popular decirlo. O sea, traten de decirle eso a alguien... No lo hagan: "Dios me ama más a mí que a ti". Imagínense. Pero es cierto, es cierto. Sólo aquellos que han sido reconciliados con Dios, que son hijos de Dios, tienen el amor de Dios que es único y es especial. Y Dios quiere que el mundo lo sepa. Algún día será revelado el amor de Dios por todos sus hijos de una manera en la cual todos lo verán. Todos verán y dirán: "Esos son los hijos de Dios; esos son aquellos a quienes Dios ama de una manera única".
Y si Dios ama a su iglesia de una manera tan profunda y tan íntima y tan especial, entonces nosotros también deberíamos amar a la iglesia de Dios, ¿no? Eso es lo que trae un problema serio cuando no nos amamos unos a otros. No nos amamos unos a otros y estamos diciendo: "Sí, Señor, tú sí ámalo, pero ¿yo?". Si somos hijos de Dios, el amor de Dios que Él tiene para con nosotros se tiene que reflejar unos con otros también.
Retén lo que tienes
Bueno, continúa diciendo en el versículo 11 (vamos a brincarnos el 10 por un momento); la exhortación es aquí: "Yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona". Probablemente es una referencia nuevamente a esta historia que leímos de Eliaquim en Isaías 22, donde el que tenía las llaves antes de él fue infiel con las llaves, así que Dios le quita las llaves, se las da a Eliaquim, y la corona también. Entonces, ¿cómo encajaría esto con Filadelfia? ¿Quién tenía la corona? O sea, acuérdense: nuevamente, los judíos están rechazando a los cristianos diciendo: "Ustedes no tienen parte, ustedes no son de las promesas de Dios; nosotros lo somos". O sea: "La corona es de nosotros". Y Dios dice: "Yo le doy la corona a quien yo quiero dársela: es de ustedes", no de los judíos.
Te guardaré de la hora de la prueba
Y después de eso, antes de eso más bien, versículo 10, tenemos una promesa inicial. Tenemos muchas promesas aquí, pero es la promesa inicial que hace a la iglesia de Filadelfia. Les dice: "Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra". Me voy a meter un poquito, rápidamente, a algo de escatología, porque este pasaje, esta frase de "la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra", ahí es donde hay un poquito de debate: ¿a qué se está refiriendo?
Porque decimos: bueno, ¿cuál es la hora de prueba que va a venir sobre toda la tierra? La gran tribulación. Y la gran tribulación es este periodo que normalmente se conoce como siete años antes de que Jesús regrese a la tierra, de una persecución intensificada en todo el mundo, y es la hora de la prueba, normalmente. Yo creo que tiene dos niveles de cumplimiento este versículo. En un nivel está la hora de la prueba que habría experimentado la iglesia de Filadelfia en todo el mundo, en todo el mundo romano, en todo el mundo conocido del imperio, el mundo que ellos conocían, que vino de hecho. Y en otro sentido, el mundo entero, en toda la gran tribulación, que es en todo el mundo.
Ahora sí, el problema es la interpretación de "Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré". ¿Qué significa "te guardaré"? Entonces hay muchas interpretaciones. Unos dicen que eso es una referencia al rapto de la iglesia, y dicen: "Te voy a guardar porque te voy a sacar de la tierra, para que no tengas que vivir la hora de la prueba que va a venir sobre la tierra". El problema con esa interpretación es que, si buscamos dónde más en la Biblia tenemos este concepto de "guardar de", vamos a encontrarlo... El otro lugar donde lo vamos a encontrar es también escrito por Juan: Juan 17, versículo 15, donde Jesús ora por sus discípulos y dice: "No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno".
Entonces "guardar de" no significa que no estás presente, simplemente que hay una protección de Dios especial sobre aquellos que son sus hijos cuando viene la hora de prueba, y entonces el juicio de Dios no es para ellos. El problema de decir que este pasaje es una referencia al rapto de la iglesia es de dos cosas. Uno, que hace que la iglesia de Filadelfia sea irrelevante, en realidad, al cumplimiento de esta promesa. Entonces en realidad no se lo prometió a Filadelfia, porque Filadelfia no vivió en la gran tribulación.
Nada nos podrá separar del amor de Dios
Yo creo que, en ese sentido, de lo que está hablando Jesús fundamentalmente es de la protección espiritual que tenemos, sin importar qué es lo que suceda, que es lo que ya hemos visto en las otras iglesias. Lo leemos en Romanos 8:31 al 39: "¿Qué diremos? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia, persecución o hambre o desnudez, o peligro, espada? Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro".
A ver, ¿por qué digo que esto es el cumplimiento principal de esta promesa? Porque la iglesia de Cristo siempre ha sufrido persecución, y esta promesa debe de ser cierta para todos los cristianos de todos los tiempos, no nada más para un grupito pequeño de aquellos que estaban vivos en el momento en que fue el rapto de la iglesia. Es hacer muy, muy pequeño este grupo en donde se cumple la promesa. Y además hace que todos los que son martirizados...
Y mueren cristianos durante el periodo de tribulación, que es el resto de la carta de Apocalipsis, tampoco sean herederos de esta promesa; tampoco aplica a ellos, porque ellos no se fueron en el rapto. ¿Y entonces qué? ¿Dios no los guardó de la hora de la prueba? Hay muchos problemas con esa interpretación, creo yo. Pero el principal punto que quiero que vean de esa promesa es que la protección principal, el guardarnos a nosotros, la promesa de guardarnos de Dios, es espiritual principalmente, a pesar de las circunstancias que enfrentemos en la hora de pruebas. Sea cual sea esta hora de pruebas, sea lo que sea que venga a nuestras vidas, no hay nada que nos pueda separar del amor de Dios. Ya lo dijo: "Yo quiero que sepan que te he amado, y nada te va a separar de ese amor, nada, pase lo que pase".
Columna en el templo de mi Dios
Continuamos leyendo y vemos la promesa final. Dice el versículo 12: "Al que venciera, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo". La promesa final número uno es que seremos columna en el templo, pero columna permanente. O sea, cuando esto de los terremotos que les decía de Filadelfia, que causó mucho temor en la ciudad, y entonces iban y se dormían fuera de la ciudad porque tenían miedo de quedarse dentro.
Entonces, cuando Jesús dice: "Al que venciera, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de ahí", eso es una promesa que habría tenido mucho sentido para estos cristianos, de decir: "No tenemos que tener miedo; podemos quedarnos ahí, porque cuando estemos en la presencia de Dios estaremos completamente seguros, no como en esta ciudad, donde tiembla todo el tiempo y nada es seguro". Hay una promesa futura de estar en la presencia del templo de Dios. En ese tiempo las columnas no nada más eran en realidad para soporte; muchas veces las columnas eran para honrar a alguien. Entonces se inscribía el nombre de una persona en la columna como una manera de honrarlos dentro de un edificio, y creo que ese es el tipo de sentido en el cual está hablando aquí Jesús, en un sentido espiritual.
La nueva Jerusalén
Porque en Apocalipsis 21 leemos cuál es esta ciudad. Apocalipsis 21:2 dice: "Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido". Váyanse al versículo 10. Dice: "Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
El que hablaba conmigo tenía una caña de medir de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel. El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Y las doce puertas serán doce perlas; cada una de las puertas será una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.
Y no vi en ella templo, porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el sol y la luna que brillan en ella… Y la ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieran sido salvadas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche; y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrarán en ella cosa inmunda, o que hace abominación o mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero".
Pues no sé cómo va a ser esto exactamente, pero ¿se dan cuenta? Nuevamente aquí hay una puerta que nunca se cierra: la misma promesa que hace Jesús a la iglesia de Filadelfia. Y habitar en el templo de Dios, que al final no es tanto un lugar físico, sino la misma presencia de Dios entre su gente. Acuérdense, hay mucho simbolismo aquí en Apocalipsis, pero representan realidades mucho más profundas; no es nada más lo que ves externamente.
El Señor está allí
Y entonces el templo de Dios, como era en el Antiguo Testamento desde el tabernáculo, era Dios entre nosotros. Vino Dios y puso su tienda entre nosotros: está el tabernáculo, después el templo, y después el templo es destruido en 70 después de Cristo. Y dice Dios: "El siguiente templo seré yo; no un templo físico, no un templo de piedra. Yo estaré entre ustedes y ustedes estarán conmigo para siempre; ustedes serán columnas permanentes del templo". Es lo que dice Ezequiel 48, que describe este templo; dice de la ciudad, Ezequiel 48:35: "La ciudad tendrá dieciocho mil codos en derredor; y el nombre de la ciudad desde aquel día será: El Señor está allí". Ese es el nombre de la ciudad eterna de Dios.
La otra promesa es el nombre de Dios, el nombre de la ciudad y su nombre nuevo. Apocalipsis 14, versículo 1, nos recuerda estos nombres. Dice: "Después miré, y he aquí, el Cordero estaba en pie sobre el monte Sion, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de Él y el de su Padre escrito en la frente". Pero no nada más eso, no sólo los ciento cuarenta y cuatro mil. Vean Apocalipsis 22, versículo 4: "Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes". Hay un nombre nuevo, dice aquí Jesús, un nombre nuevo que vamos a conocer. ¿Cuál es? No sé, pero hay algo nuevo que será revelado acerca de Cristo en la eternidad.
¿Qué iglesia queremos ser?
A ver, ¿qué iglesia queremos ser? ¿Queremos ser Filadelfia? Escojan, y les digo que escojan antes de que vayamos al próximo domingo, porque la del próximo domingo no es una opción. ¿Qué es lo que nos gusta de la iglesia de Filadelfia? ¿Que es una iglesia perfecta? Creo que, si quisiéramos ser la iglesia de Filadelfia, tendríamos que ser perfectos... ¿Era perfecta la iglesia de Filadelfia? No era perfecta. O sea, obviamente no está diciendo Jesús: "No hay nada malo en ustedes, son perfectos". Eso no es lo que está diciendo Jesús.
¿Qué está diciéndoles? Les está diciendo: "Están avanzando, están avanzando en su testimonio, en su santificación, y en su amor por Cristo también". No todo es perfecto, pero hay progreso; van en una dirección. No se ve que están yendo hacia atrás, lo cual es el problema de algunas de las otras iglesias. ¿Se acuerdan? "Regresa a lo que alguna vez tuviste, vuelve a tu primer amor". O sea: te has apartado de un punto donde estabas, ahora estás peor. Como iglesia, no se trata de que seamos perfectos; se trata de que avancemos en una dirección clara. Y esa dirección clara es nuestro testimonio delante de los hombres, donde el nombre de Cristo siempre sea central, donde su nombre sea a lo que nos aferremos y lo que guardemos en nuestro corazón, y por lo que la gente nos debe de conocer, y que nuestro amor por Jesús crezca día con día.
El amor de Dios es el centro
¿Y saben qué pasa cuando hablamos del amor de Jesús? Nosotros amamos a Dios ¿por qué? Porque Él nos amó primero. El amor a Jesús de los de Filadelfia salía de la realidad de lo que Jesús les declaró aquí: "Yo los he amado a ustedes, yo los amo a ustedes". ¿De qué se trata la fe cristiana? La fe cristiana en realidad es muy simple, es muy sencilla; no es tan complicada. Porque no se trata de tradiciones, no se trata de la liturgia, no se trata de la iglesia y de que estamos aquí en un edificio y nos gusta reunirnos. No se trata de esas cosas.
Al final se trata del amor de Dios por nosotros; es así de sencillo. Ese es el punto de todas las cosas: que Dios nos ama y ha buscado la reconciliación con nosotros porque nos ama, y en respuesta nosotros lo amamos a Él. Eso es. No compliquemos demasiado las cosas pensando que hay todos estos otros niveles en la vida cristiana, y cosas más sofisticadas que eso. No hay nada más profundo, ni nada más real, ni nada más precioso que conocer el amor de Dios en tu vida. ¿Queremos ser como los de Filadelfia? Vamos a enfocarnos en eso; que eso sea la meta y el centro de todo lo que hagamos y digamos.
Y quiero invitarlos a que se pongan de pie. Cantemos un himno muy simple que ustedes probablemente aprendieron cuando eran niños. Es un canto de niños, y es muy simple, pero es la realidad más profunda que conocemos en el evangelio.
(La congregación canta «Yo tengo un amigo que me ama».)
Oración
Gracias, Señor, porque tenemos la esperanza, tenemos las promesas de tu Palabra de que no hay nada que nos pueda separar de tu amor. Es lo más precioso que podemos escuchar: que quieres que este mundo sepa que nos has amado, y que hay una relación tan profunda e íntima con nosotros que podemos disfrutar por toda la eternidad. Y eso, Señor, es nuestra esperanza, y eso es hacia lo que vemos nuestro futuro. Que todo lo que hacemos hoy sea para disfrutar del amor eterno de un Dios que nos ha salvado a través del sacrificio de Cristo. En tu nombre oramos. Amén.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
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