¿Ha rechazado Dios a Israel?
Transcripción
Por qué son las cosas como son
¿Por qué son las cosas como son? ¿Por qué es que la historia del mundo se ha dado de la manera que se ha dado? ¿Por qué es que hay tanta gente que no cree en Jesús? ¿Se han preguntado eso? O sea, ustedes salen y comparten su fe, y hay más rechazo que aceptación, por lo regular: familiares, amigos, vecinos. Y tenemos esta lucha dentro de nosotros, preguntarnos: "¿Por qué, Señor, por qué? ¿Por qué es que no entienden? ¿Por qué es que no ven la verdad del evangelio y no aceptan lo que estás diciendo en Tu Palabra?".
¿Por qué es que Dios ha permitido un periodo de tiempo en la historia en el cual hay pecado, y hay gente haciendo cosas terribles, y tenemos un mundo caído, y hay maldad, y hay guerras, y tenemos toda clase de problemas en cada sociedad y en cada país? Hay crimen, hay embarazos de adolescentes, hay drogadicción, hay abortos. Estamos lidiando constantemente con cosas que no entendemos por qué son como son. Y es casi inevitable preguntarle a Dios: "¿Por qué, Dios, permites que haya este tipo de cosas en el mundo? ¿Por qué permites que tanta gente se pierda?".
Y aquí estamos como iglesia, reunidos, una misma fe, una misma convicción, y tratamos de animarnos unos a otros para no desanimarnos. Pero es difícil. O sea, este mundo es difícil, y las cosas que vivimos todos los días son difíciles. "¿Por qué, Señor, permites que nos enfermemos? ¿Por qué permites, Señor, que algunas personas mueran antes que otras? ¿Por qué permites, Señor, que haya tantas cosas en mi vida que no entiendo exactamente por qué son como son, y que no puedo ver hacia dónde van o qué propósito bueno podrían tener?". ¿Se han hecho esas preguntas?
De regreso a Romanos
Bueno, les dije que, ya regresando del viaje, íbamos a regresar al libro de Romanos. ¿En qué capítulo estamos? A ver si es cierto. ¿Que 9, 10? Ya vimos el 10. Ya vimos el 10; estamos en el capítulo 11. Estas preguntas que estaba haciendo, de eso se trata el capítulo 11. ¿Por qué? ¿Qué clase de Dios hace las cosas como son, como vemos? ¿Qué clase de Dios permite que gente...? Yo he tenido este tipo de conversaciones con ateos, en donde me dicen: "Es que Dios, ¿cómo puede ser que cree personas y cree humanos nada más para condenarlos, no? ¿Nada más para mandar al infierno? O sea, qué desperdicio de gente, ¿no? ¿Para qué hace Dios ese tipo de cosas?". Y el capítulo 11 de Romanos nos confronta con la realidad de lo raro, y de lo extraño, y de lo difícil que es entender la historia de la humanidad para nosotros.
Quisiera nada más brevemente recordarles los otros capítulos, que realmente nada más son los capítulos 9 y 10, porque esa es la unidad. Eso es un tema que está Pablo desarrollando en estos tres capítulos, del 9 al 11. Es un tema. ¿Se acuerdan cuál es el tema? Terminamos el capítulo 8 diciendo: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro". En el capítulo 9 empieza un nuevo tema, que es: "¿Y qué de Israel?". Israel es la nación a la cual Dios le hizo todas las promesas, y ahorita no creen en Jesús como su Mesías, y la mayoría de Israel se está perdiendo.
¿Ha fallado la Palabra de Dios?
Y entonces, en el versículo 6, que es el tema de estos tres capítulos —creo que eso es lo que Pablo está tratando de contestar en estos tres capítulos—, es lo que dice el versículo 6: "No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos". Eso de si la Palabra de Dios ha fallado, ese es el tema de Pablo. Dice: no creen los judíos, se están perdiendo, y a ellos se les hizo las promesas; ellos son el pueblo de Dios. Entonces parece que Dios falló, parece que se le fueron de las manos a Dios. ¿Y qué puede hacer Dios? Se están perdiendo. ¿Cuál es la respuesta? ¿Ha fallado la Palabra de Dios? No, no ha fallado.
No vamos a regresar a todo lo que hemos estado viendo, pero en el capítulo 9 desarrolla eso, y en el capítulo 10 sigue hablando sobre el deseo que Pablo tiene de que conozcan a Cristo. ¿Recuerdan? Versículo uno: "Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación". "Yo quiero que se salven, yo quiero que conozcan a su Mesías como su Salvador". Y dice Pablo en el versículo 4 —esto es un versículo muy importante—: "Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree".
¿Ha desechado Dios a Su pueblo?
Bueno, llegamos al capítulo 11, y esto es lo que va a tratar de seguir desarrollando Pablo. Ahora sigue diciendo: "Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo?". Parece que sí, ¿no? Parece que Dios dijo: "Ya, Israel, se te fue tu oportunidad. Ya no hay esperanza para ti. Ya ahora son los gentiles, y adiós". Dios se ha despedido de los judíos como nación, parece, ¿no? Parece que ya no hay esperanza ahí. Pero ¿cuál es el problema de eso? A ver, ayúdenme; quiero que piensen en lo relevante de este capítulo. Es un capítulo muy importante, porque ustedes pueden decir: "¿Y qué? ¿Que si sí o no? ¿Si se pierden o no? ¿Qué diferencia? ¿Cuál es el problema para Pablo? ¿Por qué sigue insistiendo en este punto? ¿Por qué está tan insistente en que esto es un problema?".
O sea, ¿se dan cuenta? Esto debe ser consuelo para ustedes cuando sienten que no entienden cosas de Dios, cuando sienten conflicto con cómo Dios hace las cosas. Así se sentía Pablo. Entonces, no se sientan mal de que a veces como que Dios no tiene sentido para nosotros, porque para Pablo Dios no tenía sentido. O sea, Pablo está diciendo: "Miren, sí, yo sé que parece que Dios ha fallado, que Su Palabra ha fallado. Parece que ha desechado a Su pueblo. Pero no. Parece... yo sé que es lo más lógico que pueden pensar, pero no es cierto. En ninguna manera".
¿Por qué? "Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín". El punto aquí de Pablo es: obviamente no se ha olvidado de los judíos, porque yo soy judío. Y entonces algo hay ahí en donde sí se está acordando de ellos, de alguna manera. ¿Se acuerdan? En el capítulo 9 ya lo había mencionado también Pablo, en el versículo 27 del capítulo 9: "También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan solo el remanente será salvo; porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud". Ese punto es el que Pablo mencionó en el capítulo 9: siempre Dios ha tenido un remanente en Israel de gente que realmente sí son salvos. Entonces, nunca ha estado perdida toda la nación, pero la mayoría sí rechaza a Jesús como su Mesías.
La pregunta detrás de las promesas
Bueno, ¿cuál es el problema? ¿Qué está pasando aquí que tiene tan preocupado a Pablo? ¿Se acuerdan de lo que les dije que viene antes del capítulo 9? "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro". Estoy repitiendo algo que ya dije alguna vez, pero se los voy a volver a decir: es como si Pablo se detuviera y dijera: "Mmm, hay un problema". Todo el capítulo 8 de Romanos está lleno de promesas, pero hay una pregunta muy importante que surge a raíz de esas promesas. Nosotros las escuchamos y decimos: "Ah, sí, las creo". Pero ¿por qué las creemos? ¿Por qué creemos lo que leemos? ¿Porque yo les digo que lo crean, por eso lo creen? ¿Por qué lo creen? ¿Qué tiene esto que hace que sea creíble la fe? "Pues Dios lo está diciendo". Eso es lo que hace que sea creíble: solamente si Dios lo está diciendo es creíble, ¿no? Viene una pregunta muy importante en la mente de Pablo, que es: ¿es confiable Dios? Esa es la pregunta con la cual está luchando Pablo aquí. Cuando él ha venido dando todas estas promesas para nosotros, llega un punto en el que de repente se detiene y tiene que hacer un paréntesis de tres capítulos, del 9 al 11, para decir: cuando ustedes ven a Israel, parece que Dios ha fallado, parece que Dios no es confiable, porque Israel, que era Su pueblo, al cual se le habían dado las promesas, no creen en Él y se están perdiendo.
¿Es confiable Dios?
Entonces, el problema es: si de veras Dios no cumplió Su palabra a Israel de que serían Su pueblo, entonces, ¿qué seguridad tienes tú de que lo que te promete a ti lo cumplirá?, ¿no? Esa es la razón por la cual Pablo está tan preocupado por este asunto: la perdición de Israel como nación, como pueblo de Dios, representa en la mente de Pablo —y para mucha gente en su época, y hoy en día también— que Dios no es confiable. No puede guardar a Su propio pueblo. Está lleno todo el Antiguo Testamento, es puras promesas a Su pueblo, y no pudo sostenerlos en Su mano. ¿Cómo sabes que te va a sostener a ti en Su mano? Por eso es importante el capítulo 11; bueno, el 9, el 10 y el 11. Y ahorita estamos en el clímax del argumento de Pablo con respecto a la confiabilidad de Dios.
El capítulo 11 se trata todo acerca de lo raro y extraño que es todo lo que se está dando, y a pesar de eso, Dios sabe lo que está haciendo. Créanlo. Entonces, es un capítulo muy intenso, muy intenso, y les voy a mostrar por qué, nada más para animarlos a seguir escuchando y estudiando lo que viene. Vean lo que dice el versículo 30 del capítulo 11, a ver si le entienden un poquito; y si no, no se preocupen, porque es lo normal que no la entiendan. El punto es que lleguemos a un punto en donde, a lo largo de todo el capítulo, sí lo entendamos.
Dice el versículo 30: "Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos" —de los judíos—, "así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos". Qué extraño, ¿no es? Ese argumento que está dando Pablo, de eso se trata el capítulo 11. ¿Por qué se están perdiendo? ¿De qué se trata que Israel no crea en Jesús como su Mesías ahorita? ¿De qué se trata que la historia de la humanidad se ha dado de la manera que se ha dado? De eso se trata.
Y por eso Pablo termina diciendo: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?". Pablo termina en una admisión personal de que Dios, y la manera en que Él piensa, es incomprensible para nosotros. No hay manera de que podamos entender las maneras y los caminos de Dios. La historia se está desarrollando a lo largo de los siglos de una manera muy extraña para nosotros, pero Dios sabe por qué, y Pablo va a tratar de dar algunas de las respuestas de por qué.
Entonces, ¿están listos? ¿No, verdad? ¿Eso sí lo dudaron? ¿Es confiable Dios? Vamos a tratar de terminar fortaleciendo nuestra fe en esa verdad. ¿Es confiable Dios? Sí. Bueno, pero espero que al terminar Romanos 11 estemos más seguros de que es confiable Dios, ¿sí? No deben quedarse en el mismo punto. Como se sienten hoy sobre la confiabilidad de Dios no debe ser lo mismo que como se sientan en unas semanas. Así es que mediten junto conmigo en este capítulo. Si Dios no cumple Sus promesas a Israel, tampoco cumplirá Sus promesas a nosotros.
Así que, si ustedes incrementan en su fe con respecto a la confiabilidad de Dios, están incrementando su fe en cuanto a la confianza que ustedes tienen en las promesas de Dios, lo cual va a traer paz a su vida, porque no se van a angustiar tanto acerca del mañana, sobre las circunstancias, porque las promesas de Dios son fieles. Va a hacer muchos cambios en su vida, pero todo depende de qué tan seguros están de que Dios es un Dios confiable, ¿sí?
Lo que está en juego
No nada más tiene que ver con nuestra vida como cristianos; creo que, de hecho, tiene que ver con la simple existencia de Dios. A ver, ¿cuál sería la implicación si Dios no cumple Sus promesas? Entonces, ¿qué podemos decir de Dios? A ver, piénsenlo: si Dios no cumple Sus promesas, entonces Dios no es Dios, ¿verdad? O sea, Dios no existe. Si ustedes leen que Dios está diciendo: "Voy a hacer esto, y voy a hacer esto, y voy a hacer esto", y luego no lo hace, probablemente es la imaginación de una persona nada más lo que están leyendo. No hay nada de confiabilidad ahí.
Y si Dios no existe, entonces tú y yo somos animales, básicamente; materia, químicos, que no tienen ningún valor superior a una roca, un palo, una hoja, porque somos nada más accidentes del universo, y nuestro destino es la nada. Por lo tanto, nada de lo que importas realmente, nada de lo que puedas hacer realmente importa, porque todos terminamos en el mismo lugar, y al final todo va a dejar de existir. Y todo es sumamente deprimente, ¿verdad? ¿Qué hay? No hay nada. Ya, así vivimos, y morimos, y nos volvemos polvo, y somos químicos. ¿Y qué somos? No hay trascendencia, no hay valor, no hay moral, no hay nada si Dios no existe. Es por eso que es tan importante lo que está en juego cuando estamos hablando de la confiabilidad de Dios, y esa es la razón por la cual tenemos que defender la confiabilidad de Dios con mucho valor y con mucha pasión.
Todo es para la gloria de Dios
Bueno, el tema, hermanos, del capítulo 11 es el tema de toda la Biblia. Toda la Biblia se trata del capítulo 11, y les voy a decir por qué. La confiabilidad de Dios refleja, ¿qué? La gloria de Dios, y cumple el propósito de toda la Biblia, porque el tema de la Biblia es la gloria de Dios. Dios quiere ser glorificado a través de todo lo que hace. El capítulo 11 se trata de lo que Dios ha venido haciendo a lo largo de la historia, y de cómo eso lleva a Su gloria. Cada página, cada versículo, cada palabra que ustedes lean en este libro, de eso se trata; en eso lo pueden resumir: la gloria de Dios.
¿Por qué creó Dios al hombre? ¿Por qué creó el mundo? ¿Por qué puso a Israel como nación? ¿Por qué escogió a Abraham? ¿Por qué escogió a Isaac? ¿Por qué escogió a Jacob? ¿Por qué escogió a David? ¿Por qué les dio promesas? ¿Por qué los mandó a Babilonia? ¿Por qué regresaron? ¿Por qué vino Jesús después a morir por nosotros? ¿Por qué empezó la iglesia a través de los apóstoles? ¿Por qué estamos aquí el día de hoy? ¿Por qué va a terminar la historia como va a terminar al final, donde Jesús regrese, y derrote a Satanás, y haga cielos nuevos y tierra nueva? Ya les dije toda la Biblia, ¿se dieron cuenta? Para la gloria de Dios. Todo eso es para la gloria de Dios. Dios quiere, al final, que Su gloria surja por encima de todas las demás cosas, como la máxima prioridad del universo.
El Salmo 19:1 dice: "Los cielos cuentan la gloria de Dios". Se trata de Su gloria. En Jeremías 13:11 van a leer que esa es la razón por la cual escogió a Israel.
En Juan 12 van a leer que ese es el propósito por el cual Jesús vino e hizo Su ministerio: para que el Padre fuera glorificado. En Efesios 3:21 van a leer que el propósito de la existencia de la iglesia —nosotros, hoy— es la gloria de Dios. Y luego nos volteamos a ver y decimos: "Bueno, sí, todos los que somos cristianos somos para la gloria de Dios, pero ¿qué de los que no son cristianos? ¿Qué de los que no han creído en Jesús como su Mesías? ¿Y qué de los que están viviendo...?". O sea, por ejemplo, todos nuestros políticos, ¿no? La mayoría no son cristianos. ¿A poco ellos existen para la gloria de Dios? Romanos 13: toda institución, toda autoridad humana, fue puesta por Dios.
Romanos 9, quiero recordarles este punto: Romanos 9, versículo 17, ¿se acuerdan?: "Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra". Y si van más adelante, abajo, cuando habla de los vasos de honra y de deshonra, en el versículo 23 dice: "para hacer notorias las riquezas de su gloria". Por eso soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción. Mmm. Todo. O sea, yo no les estoy inventando esto. Yo no estoy diciendo: "Ay, sí, se trata de la gloria de Dios, y es lo que yo me imagino que la Biblia dice". No, eso lo van a leer. Va a ser muy evidente si ustedes leen varios de estos pasajes que les puse aquí.
Daniel 4 es cuando Nabucodonosor, por un tiempo, Dios hizo que actuara como animal, como bestia en el campo. Le creció el cabello, le crecieron las uñas, se volvió loco, básicamente. Y cuando Dios le restauró su cordura, ¿qué dijo? "Ahora me doy cuenta de que no hay ningún Dios como este Dios. Todas las naciones son como nada para Él". Eso es lo que dijo Nabucodonosor acerca de este Dios.
Entonces, la manera en que Pablo termina el capítulo es el último versículo. Siempre he dicho esto, siempre he dicho esto en muchos lugares y en muchos mensajes: Romanos 11:36 es el resumen de toda la Biblia. Aquí se resume el tema general de cada palabra escrita en este libro, que es: "Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas". ¿A quién? "A él sea la gloria por los siglos. Amén". Pablo tiene que terminar así, porque se da cuenta de que de eso se trata la historia de Israel, de eso se trata la historia del mundo, y de eso se trata todo lo que ha sucedido desde la creación hasta el final de la historia.
El panorama de Romanos 11
Bueno, ese es el panorama. Ya les presenté todo el capítulo 11 en resumen, para que vean hacia dónde vamos, para que, si hay algo que se acuerden, sea esto. No se van a acordar de todo lo que estudiamos sobre Romanos 11, porque yo no me acuerdo de todo lo que estudiamos sobre Romanos 11 porque en algún momento ya lo prediqué. Está bien, no importa. Pero tenemos que tener un panorama general, que ustedes puedan decir de qué se trata Romanos 11: "Ah, se trata de esto: del plan de Dios a través de Israel, de cuál es el futuro de Israel, y qué papel juega su desobediencia y su incredulidad dentro de un plan más grande que Dios tiene para ellos y para toda la humanidad; y tiene que ver conmigo y con mi fe". O sea, que ustedes puedan entender eso al final y lo puedan decir en sus propias palabras. Ese es mi objetivo, de una manera resumida.
Israel en el plan de Dios
Bueno, hoy nada más vamos a empezar con un poquito de los primeros versículos: Israel en el plan de Dios. ¿Qué está pasando? ¿Cuál es el plan de Dios para Israel? Dice que Dios no ha desechado a Su pueblo: "Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín". Nuevamente es Pablo reconociendo que su etnicidad judía es una muestra de que Dios no se ha olvidado de Israel. "No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y solo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en ese tiempo han quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra".
¿No les encanta cómo habla Pablo? Mmm. Pobre Pedro. Pedro era un pescador, ¿no?, y no tenía mucha educación, y le costaba trabajo entender a Pablo, y dijo: "El hermano Pablo... híjole, hay cosas que quién sabe qué está diciendo". Pero no quiere decir que no vengan de Dios, y vamos a tratar de entender qué es lo que está diciendo Pablo aquí. La semana que entra vamos a ver más algunos de estos puntos, del versículo 1 al 6.
Hacia la salvación final de Israel
Hoy vamos a ver primero hacia dónde va esto: es hacia la salvación final de Israel. Está en el versículo 26. Dice: "No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo". Hacia allá va Pablo. Este es el punto: Israel como nación todavía tiene un futuro en el plan de Dios, a través del cual van a reconocer a Jesús como su Mesías. Sí, Israel como nación va a reconocer a su Mesías.
Entonces, el punto de este capítulo va hacia decir que Israel, en el plan de Dios, es que sí van a ser salvos. ¿Todos, todos, todos? ¿Todos, cada judío que ha nacido desde el principio hasta el día de hoy? No, no todos. Así como podemos decir: "Israel rechaza a Jesús como su...". ¿Todo Israel? No, hay un remanente; algunos creen. Estamos hablando de la mayoría, como nación. ¿Todo México es católico? No, pero sí la mayoría, ¿verdad? Entonces, hay maneras de generalizar: "México es un país católico". Sí, es un país católico.
Entonces, ese es el tipo de lenguaje que está usando Pablo aquí cuando dice: "Todo Israel será salvo". ¿Sí? ¿Todo? Bueno, como nación, la mayoría va a empezar a entender. Así como la mayoría ahora rechaza a Jesús como su Mesías, algún día la mayoría aceptará a Jesús como su Mesías. Y eso queda claro porque durante el ministerio de Jesús —Mateo 8:11, Mateo 23:33; no los vamos a leer, quiero que los apunten y ahí los busquen—, pero esos son referencias en cuanto a judíos que Jesús dijo que se perderían, que no serían salvos.
Y en Romanos 2, versículos 8 y 9, leemos acerca de la incredulidad de aquellos que rechazan. En los versículos 8 y 9 dice, en contraste con los que tienen vida eterna: "Ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego". Ahí está: hay judíos que van a recibir, ¿qué? Ira y enojo. Entonces, obviamente, cuando Pablo dice "todo Israel", no es cada persona que ha vivido de los judíos, ni al final tampoco cada judío, pero la mayoría sí; queda claro. Ahí está: "todo Israel será salvo". Hacia allá vamos. Ese es Israel en el plan de Dios.
Al cual desde antes conoció
Número dos, y este es el último punto que quiero que veamos hoy, es lo que dice en el versículo 2: "No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció". Vamos a quedarnos ya en esto y a meditar en qué significa que los conoció desde antes, y ya la semana que entra continuamos con más puntos de esta sección. Pero ¿qué significa cuando Dios dice "a los que desde antes conoció"? ¿A quiénes conoció? ¿Al remanente? ¿A quiénes? Porque habló de un remanente, ¿no? O sea: "Yo soy judío, yo soy de este remanente". ¿Eso es de quien está hablando Pablo? No, no está hablando del remanente; está hablando de la nación judía. Los que desde antes conoció son los judíos. Y la razón por la que sabemos eso es porque dice en el versículo 25: "No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo". Ahí está.
O sea, esto debe dejar claro que hay dos categorías de judíos de las que está hablando Pablo. Una es la categoría del remanente, el que siempre ha sido fiel, el que siempre ha tenido a Jesús como su Mesías. En toda la historia, desde la primera iglesia hasta el día de hoy, siempre ha habido un remanente de judíos que ha creído en Jesús como su Mesías. Esa es una categoría. Pero Pablo —quiero que vean eso—, Pablo tiene otra categoría, que es Israel, la nación en general. Como nación, dice Pablo, algún día creerán en Jesús, y ese es el futuro que Dios tiene preparado para ellos.
Y cuando dice que los conoció desde antes, creo que está haciendo referencia a un pasaje en Amós. A ver, en Amós 3, versículo 2. Vean lo que dice: "A vosotros solamente he conocido", ¿de quién?, "de todas las familias de la tierra". "A vosotros solamente he conocido de todos". O sea, Dios, ¿qué, no sabía que existían los aztecas? No, no a eso se refiere. Se refiere a un conocimiento íntimo, a una relación a través de la cual hay salvación, hay esta relación de Padre e hijo, que va a durar para toda la eternidad. Entonces, Dios está haciendo promesas a Su pueblo. Está diciendo: "A ustedes los he conocido; solamente a ustedes, nada más, como nación, los he conocido".
Injertados en las promesas de Israel
Y entonces decimos: "Entonces, ¿qué? ¿Y los mexicanos? ¿Dónde entramos? ¿Qué lugar tenemos dentro de eso?". No tenemos lugar. No tenemos lugar dentro de esa promesa, porque es para los judíos solamente. Dios solamente salvará a los que entren a las promesas dadas a los judíos, nada más. No hay nadie más de ninguna otra nación, de ninguna otra cultura, de ningún otro lugar, que tiene las promesas que se les dieron a los judíos. Solo los judíos serán salvos. Entonces, ¿qué tiene que pasar? ¿Tú y yo tenemos que volvernos judíos, verdad? ¿Es eso? Tenemos que ser injertados dentro de las promesas que Dios dio a Israel, y de eso se va a tratar el capítulo 11; van a ver, viene eso en unos versículos más.
Dios tiene que tomarnos a nosotros, arrancarnos de donde estamos, injertarnos dentro de lo que Dios le prometió a Israel, y entonces podemos ser salvos y podemos recibir aquello que se les dio a los judíos. Y si no me creen, lean el resto de Romanos que viene antes de este capítulo; ya lo estuvimos estudiando en Romanos 4 también. En Romanos, el plan que Dios tiene para Su pueblo es uno, uno. Hay algunos teólogos que dicen que Dios tiene un plan para Israel y otro plan para los gentiles, y son planes diferentes. Pero yo veo en la Biblia que el plan que Dios tiene para Israel y el plan que Dios tiene para nosotros es el mismo. Nos está llevando a que al final, de dos pueblos, se haga uno solo: la iglesia de Dios.
¿Israel se convierte en la iglesia de Dios? ¿Nosotros somos la iglesia de Dios y ahí está Israel? No. Israel un día se unirá a nosotros como parte de la iglesia. Eso es lo que yo creo que la Biblia está enseñando. Aunque hay libros, y hay maestros, y está una corriente, la corriente dispensacionalista, que enseña esa tangente para Israel, que es diferente a la de la iglesia. No creo que eso es lo que está enseñando la Biblia, y espero que cuando terminemos Romanos 11 lo vean claramente, a qué me estoy refiriendo: cómo es que el plan de Dios es unirnos con Israel como nación, para que Israel, como judíos, se vuelvan parte de la Iglesia universal de Cristo al final de la historia. Creo que ese es el punto al cual nos está llevando.
¿Ha rechazado Dios a los gentiles?
Bueno, ya no tenemos tiempo para seguir desarrollando más puntos de estos versículos. Entonces, acuérdense de que todo esto es un fundamento teológico. O sea, estamos hablando de cosas que a veces suenan un poco abstractas, y como que decimos: "¿Y eso qué tiene que ver con mi vida? ¿Y cómo se aplica? ¿Y cómo lo pongo en práctica? O sea, todo lo que estuviste diciendo, ¿cómo uso eso?". Bueno, vamos a terminar nada más pensando en una pregunta, que es la pregunta con la que empezó Pablo. Dice: "¿Ha desechado Dios a su pueblo?". ¿Cuál es la respuesta? No. ¿Por qué?, dice Pablo. "Porque yo soy judío".
Ahora pónganse en el lugar de Pablo, y ahora imagínense que a ustedes les están haciendo esa pregunta en relación a los gentiles. Hasta el momento en que vino Jesús, el concepto general era que no había manera de que una nación fuera de los judíos pudiera ser salva o pudiera tener a este Dios como su Dios. Eso es lo que la mayoría de las naciones pensaba. Ese era el engaño a las naciones que Satanás estaba propiciando. Ahora queda claro que hemos sido incluidos dentro del plan de Dios, y que ahora la razón por la cual tú y yo estamos aquí es porque Dios ha decidido incluir a los gentiles dentro de Su plan. Y dice: sí, es para todas las naciones. Aunque sí está en el Antiguo Testamento, pero está mucho más claro en el Nuevo, en donde la misión de los apóstoles y de la primera iglesia era mostrar la inclusión de los gentiles.
Entonces, si a ti te preguntaran: "¿Ha rechazado Dios a los gentiles?", ¿qué contestarías? No. ¿Por qué no? Porque yo soy gentil. Yo soy gentil. Yo sé que Dios no ha rechazado a los gentiles, porque aquí estoy yo, y yo no era parte de este linaje de Abraham y de David y de esta descendencia judía. Yo no era de aquellos que habían disfrutado de todas estas bendiciones y milagros desarrollados a través de su historia: sacados de Egipto, Dios les da una tierra, les da un rey, Dios los va llevando a donde quiere llevarlos. Yo no era parte de eso. Yo no soy de los que recibieron la ley y la circuncisión como parte del legado familiar. Pero sí he sido incluido dentro de las promesas de salvación eterna que Dios les dio a los judíos.
Y Roberto estaba hablando de eso hoy en la mañana: en Génesis 12, dijo Dios a Abraham: "En ti serán benditas todas las naciones de la tierra". Y yo soy una de esas naciones, y yo he sido incluido de una manera espiritual dentro de las promesas de Dios, de tal manera que la circuncisión que Dios ha hecho sobre mí no es una circuncisión física; es una circuncisión del corazón, en donde sacó mi corazón de piedra y me dio un corazón de carne. Ha cambiado mi manera de pensar, ha cambiado la manera en que veo a Dios y pienso acerca de Dios, ha cambiado mis afectos, mis prioridades, las cosas que son importantes. Ha cambiado la manera en que hablo, la manera en que pienso, la manera en que trabajo, la manera en que me relaciono con mi familia.
¿Ha rechazado Dios a los gentiles? No. Aquí estoy. Yo soy prueba de que hemos sido incluidos. Que Dios nos ayude a seguir siendo fieles testigos de que Dios no ha rechazado a los gentiles, porque aquí en Cuajimalpa habemos muchos gentiles salvos por gracia.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →