Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 10:14-221 CorintiosNathan Díaz

Huyan de la idolatría

¿Cómo huir de la idolatría cuando los ídolos ya no son estatuas, sino cosas buenas que ocupan el lugar de Dios? Nathan Díaz predica 1 Corintios 10:14-22 y muestra las armas que Pablo señala: la Cena del Señor y la comunidad de la iglesia, junto con la realidad espiritual que hay detrás de todo ídolo.

Transcripción

Un mensaje para el domingo de los bautizos

… (la grabación comienza con el mensaje ya empezado)

…habíamos estado pensando en cuál sería el mejor sermón para hoy, considerando que también hay bautizos. En algún momento estaba pensando en hacer una pausa hoy, en cambiar el tema; pero realmente, como ustedes se dieron cuenta desde el domingo pasado, en nuestro capítulo 10 de 1 Corintios parte del tema que está desarrollando Pablo tiene que ver con el bautizo de los creyentes de la iglesia y con la Santa Cena, o sea, con los sacramentos que nos identifican como el pueblo de Dios. Entonces me pareció que este mensaje es un buen mensaje para hoy, para pensar en lo que representa el testimonio de cada uno de los hermanos que se va a bautizar, y el reto.

Ese es el otro lado de lo que está aquí en el texto: el reto de lo que significa vivir la vida cristiana en medio de un mundo que nos trata de seducir y que nos trata de distraer con toda clase de ídolos, con toda clase de cosas que no tienen que ver con el reino de Dios y su justicia. Y entonces vamos a meditar sobre esto que es lo que está diciendo Pablo. Para meditar sobre esto quiero regresarme brevemente a lo que vimos el domingo pasado, para que vean otra vez cuál es el flujo de pensamiento de Pablo aquí. Ya habíamos visto los versículos 1 al…

Por tanto, amados míos: huyan de la idolatría

Entonces, el tema con el que está tratando Pablo desde el capítulo 8, desde el principio del capítulo 8, en cuanto a lo sacrificado a los ídolos —se acuerdan—, eso ha sido lo que ha venido desarrollando en estos capítulos 8, 9 y 10. El tema ha sido la idolatría, y ahora estamos llegando a unos puntos más específicos con respecto a la idolatría, de tal manera que el versículo 14 tiene una petición afectuosa. ¿Escuchan el tono afectuoso aquí? "Por tanto, amados míos" —ustedes, que yo amo tanto, les dice Pablo a estos corintios; los amo, y por eso les digo—: "huyan de la idolatría". Huyan de la idolatría.

Pero ese "por tanto", ¿qué significa? Bueno, significa todo lo que vimos el domingo pasado: que a raíz de lo que vimos el domingo pasado, huyan de la idolatría. ¿Qué vimos el domingo pasado? Bueno, el domingo pasado vimos por qué tenemos que huir, qué es lo que llevó a Pablo a decir esto, qué es lo que lleva a Pablo a crear todo un argumento acerca de la idolatría en los siguientes versículos. El versículo 15 dice: "les hablo como a sabios; juzguen ustedes lo que digo". Escuchen mi argumento, vean si tiene sentido; si ustedes lo meditan y lo analizan, dice Pablo, van a ver que es congruente mi argumento en cuanto a la idolatría y a por qué tienen que huir de la idolatría.

Pero antes de que veamos cuál va a ser su argumento de cómo huir de la idolatría, vamos a ver por qué tenemos que huir de la idolatría. Y huir… ¿escuchan esa palabra, huir? Ha aparecido antes esta palabra en 1 Corintios, ¿sí? Ya apareció una vez, en el capítulo 6, versículo 18; pero ahí, ¿de qué tenían que huir? De la inmoralidad sexual, de la fornicación. Entonces pueden ver cómo estas dos ideas, de hecho, en las Escrituras normalmente van juntas: nuestra sexualidad y la idolatría tienen mucho en común, muchas conexiones. Y ya veíamos algunas de ellas el domingo pasado, inclusive pensando en cómo es que al final Balaam, en su intento de hacer a Israel apostatar e ir tras los... el método que terminaron usando para seducir a Israel fueron mujeres; y eso funcionó para hacer que adoraran a otros dioses. Entonces pueden ver que hay una conexión aquí, y que este es uno de los ídolos en sí de los que Pablo está hablando: el ídolo de nuestra sexualidad, el ídolo de las cosas que anhelamos sexualmente. Es muy fácil que se conviertan en ídolos.

Primera razón: la idolatría nos afecta a todos

Pero aquí está esto, es un recordatorio del domingo pasado. Número uno: ¿por qué tenemos que huir de la idolatría? Tenemos que huir porque la idolatría nos afecta a todos. Entonces esto no es un sermón, este no es un mensaje que está dirigido a ciertas personas. Siempre pasa, ¿no?, que estás escuchando un mensaje y piensas: "¿quién más debería estar escuchando este mensaje? Sería bueno que este hermano lo escuchara, porque sé que él es el que tiene ese problema". Entonces, en realidad, el tema de la idolatría, esta exhortación de Pablo de huir de la idolatría, es una exhortación para todos. Y por eso es que tenemos que huir: porque esto es algo que nos afecta a todos.

Y la historia de Israel es prueba de eso. Pablo usa la historia de Israel y nos muestra su periodo de prueba en el desierto como muestra de que el pueblo de Dios siempre ha sido seducido a buscar otras cosas que no son Dios como su esperanza y su confianza final. Entonces, si esto afectó a Israel, y las experiencias de Israel sirvieron como ejemplo para nosotros, significa que todas las generaciones de todos los tiempos siempre se han enfrentado al mismo reto, que tiene que ver con los ídolos: intercambiar al Creador por lo creado.

Segunda razón: la idolatría es sutil

Número dos: porque la idolatría es sutil. Normalmente no nos damos cuenta de que estamos yendo en una dirección de idolatría; normalmente no nos damos cuenta de que algo está absorbiendo el anhelo de nuestro corazón, y el gozo y la satisfacción de nuestro corazón, en algo que no es Dios. Entonces es muy fácil que digamos: "no, no, yo no tengo ningún ídolo", y que para cuando nos demos cuenta de que tenemos un ídolo sea porque ya ha causado muchos problemas, porque ya ha hecho un daño tan claro y tan específico que ya no podemos negar que tenemos un ídolo. Entonces ahora sí decimos: "ah, no, sí, es cierto, mi corazón estaba anhelando…".

Y fueron muchas pequeñas decisiones que parecían inofensivas, que parecían no ser de gran relevancia, pero esas decisiones se fueron acumulando, acumulando, acumulando; fueron muchas pequeñas decisiones las que nos llevaron a caer. Y por eso es que el versículo 12 dice: "por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado que no se caiga". Porque cuando pensamos estar firmes, cuando pensamos que no tenemos problemas, es cuando somos más vulnerables. Y tenemos que reconocer que todos estamos siendo tentados, y todos tenemos que reconocer que justificamos nuestra idolatría como si no fuera idolatría.

La idolatría sucede en la vida ordinaria

Pero entonces, ¿qué es idolatría? ¿Qué es lo que hace que sea tan peligrosa en nuestras vidas? Eso vamos a verlo en un momento. La idolatría sucede en la vida ordinaria, en lo que vivimos día a día, de domingo a sábado. Y quiero ayudarles a pensar más específicamente, porque viene el 12 de diciembre, y creo que es evidente la idolatría de nuestra sociedad en general ese día. Pero esto es mucho más sutil, lo que tú y yo experimentamos día a día: todas estas pequeñas cosas —y son pequeñas—, todas estas pequeñas cosas que de alguna manera nos están prometiendo darnos lo que aparentemente Dios no puede darnos.

Entonces, por ejemplo, hablando de la sexualidad, la gran tentación de la idolatría sería que el modelo bíblico para vivir la sexualidad, que es solamente dentro del matrimonio, parece estarnos reprimiendo. ¿No creen que mucho de nuestro mundo lo vea así? Que si dices que el sexo solamente es para vivirse dentro del pacto matrimonial, eso es represión: no te están permitiendo realmente vivir tu sexualidad como podrías vivirla. Y más aún: no nada más dentro del matrimonio, nada más entre hombre y mujer. ¿No parece eso sumamente represivo? Y entonces empezamos a justificar nuestros deseos de la misma manera que Eva justificó…

…el desobedecer a Dios en el huerto del Edén, cuando la serpiente le dijo: "¿con que Dios dijo…? ¿Realmente crees que esto es lo mejor para ti, lo que Dios está diciendo? Yo no creo que sea lo mejor para ti. Dios sabe que no va a pasar nada; de hecho, va a ser bueno para ti desobedecer su ley y sus reglas. Si tú te sales de lo que Dios está diciendo, para que tú seas el dios de tu propia vida, entonces vas a ser mucho más feliz de lo que Dios puede hacerte". Y esas son promesas de felicidad que constantemente estamos experimentando en la vida diaria: ¿qué es lo que parece que me va a hacer feliz, que parece que Dios no está haciendo en mi vida? "No, Dios no está satisfaciendo esta área de mi vida, así que tengo que buscar otro lugar en donde encontrar esta satisfacción". Esa es la dinámica.

La idolatría de Raquel

Y hay una historia en particular que quiero usar para ilustrar la idolatría, y la historia es la historia de Raquel. ¿Se acuerdan de Raquel, en Génesis capítulo 30? Hay una situación con Raquel donde —se acuerdan— ella no puede tener hijos y está sumamente frustrada. Más adelante se van a ir de casa de su papá, y algo que ella va a hacer va a ser robarse los ídolos de su padre, en el capítulo 31 de Génesis. Y podríamos pensar: "ay, mira a Raquel, qué idólatra; hasta se roba los ídolos, que ni siquiera son suyos, porque los ama tanto".

Pero en el texto, en la narrativa, ya se nos había dicho cuál era el problema con el corazón de Raquel. Vean lo que dice Génesis 30:1: "pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana y dijo a Jacob: dame hijos, o si no, me muero". ¿Ven dónde está la verdadera raíz de la idolatría en la vida de Raquel? La verdadera raíz no eran los ídolos de su padre; la verdadera idolatría eran las cosas en su vida —que en este caso era tener hijos— que ella sentía que, si no las tenía, no tenía caso seguir viviendo. "De esto se trata mi vida, y si Dios no me lo da, entonces ya no tengo razón para existir". Y ya más adelante vemos una manifestación externa de lo que había en su corazón, cuando se roba los ídolos.

Bueno, esto no es un estudio de Génesis; pero sí quiero que vean qué tan sutil es la idolatría en nuestros corazones, de tal manera que empezamos a anhelar cosas, a anhelar cosas de una manera que no honra a Dios y que se desborda en un anhelo y en un deseo que no es sano en nuestras vidas, y que no muestra que Dios es nuestro máximo tesoro. "Señor" —como Job—, "quítame lo que quieras; mientras todavía te tengo a ti, tengo todo lo que necesito. No necesito mi trabajo, no necesito mi dinero, no necesito mi salud, no necesito mi familia, no necesito nada más que a ti. Tú eres el gozo de mi corazón".

Tercera razón: la idolatría es peligrosa

Y número tres: la idolatría es peligrosa, y lo vimos claramente el domingo pasado, porque la idolatría trae el juicio de Dios. La idolatría no es algo menor, es algo serio; la idolatría es algo grave, y tenemos que estar cuidándonos constantemente de dónde están los afectos de nuestro corazón. ¿Qué es lo que nos da satisfacción? ¿Cuál es el objetivo de nuestra vida? ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué estamos haciendo? ¿De qué se tratan los días y meses y años que van pasando? ¿Qué estamos logrando para el reino de Dios? Esa es la pregunta. Y si hay otras cosas que están ocupando nuestras vidas en lugar del reino de Dios y su justicia, entonces tenemos un problema de idolatría. Y todos lo tenemos, todos tenemos estas distracciones.

La vía de escape: huir

Así que esto nada más es el antecedente de lo que Pablo va a decir en los siguientes versículos. Y aquí es donde entra lo que hicimos hoy en la mañana en la Cena del Señor, y también lo que vamos a contemplar en el testimonio de los que se van a bautizar, que es cómo podemos huir de la idolatría. Quiero que piensen, porque Pablo ya había dicho en el versículo 13: "no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres". Y la tentación —otra vez, la idolatría— es la prueba que vivimos todos los días en este mundo hacia la idolatría. Esa es la prueba. "Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla". Y la vía de escape número uno, dice Pablo, es huir. O sea, proveerá la salida, y la salida es huir, ir en la otra dirección a la idolatría que pueda haber, que nos pueda estar seduciendo.

Pero aquí va a ser más específico, y les va a sorprender el argumento de Pablo. A mí me sorprende. Si yo estoy hablando de idolatría, no pensaría yo como Pablo piensa en estos pasajes. Y bueno, qué bueno que Pablo no piensa como yo, ¿no? Vean el versículo 16: ¿cómo huir de la idolatría? "Piensen: la copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo? Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo, porque todos participamos de aquel mismo pan".

¿No es interesante este primer argumento que Pablo quiere hacerlos pensar en relación a la idolatría? "Huyan de la idolatría. Por cierto, ustedes que van a los templos paganos, corintios, y participan de estas comidas que están dentro de un contexto donde se está sacrificando esta comida a los ídolos: piensen en la copa de bendición que bendecimos". ¿Cuál es esa copa? Hace rato aquí estaba, y el pan que partimos. "Pablo, estás hablando de idolatría; ¿qué tiene que ver la copa y el pan aquí?". Bueno, dice Pablo, si ustedes piensan en lo que significa la copa y el pan, en lo que realmente significa, se van a dar cuenta de que eso es parte de lo que Dios ha diseñado para que, si realmente lo entendemos correctamente, funcione como una manera de batallar contra la idolatría que hay en nuestros corazones.

Koinonía: identificados con Cristo

¿Cómo es esta participación, esta comunión? Koinonía es la palabra en griego, que significa que estamos unos con otros en una identificación constante; es una alianza, una identificación con algo. Y Pablo dice: ustedes se han identificado con Cristo primeramente. Cristo es para mí el tesoro de mi vida, y eso es el recordatorio de este pan y esta copa todas las veces que participamos de él. Y por eso, como iglesia, participamos de él cada domingo, porque pensamos que es sumamente importante hacerlo constantemente, como un recordatorio de qué tan valioso es el sacrificio de Dios en nuestras vidas como cristianos. Que no se nos olvide: esto es el centro, su sacrificio por nosotros, atesorarlo.

El Catecismo de Heidelberg, en la pregunta 76, dice: "¿qué significa comer el cuerpo sacrificado de Cristo y beber su sangre derramada?". La respuesta es: significa no solo abrazar con firme confianza del alma toda la pasión y muerte de Cristo, y por este medio alcanzar la remisión de pecados y la vida eterna, sino unirse más y más a su santísimo cuerpo por el Espíritu Santo, el cual habita juntamente en Cristo y en nosotros, de tal manera que, aunque Él está en el cielo y nosotros en la tierra, todavía somos carne de su carne y hueso de sus huesos, y que de un mismo Espíritu…

…como todos los miembros del cuerpo por una sola alma somos vivificados y gobernados para siempre.

Aquí está el primer principio, hermanos: si Dios nos satisface —y entre más Dios nos satisfaga—, menos tentados seremos a buscar nuestra satisfacción en ídolos. ¿Entienden la dinámica? Entre más valioso sea lo que haces el domingo en la mañana cuando participas de la Santa Cena, menos tentado serás a buscar entre semana otras cosas que no son Dios como el gozo final de tu corazón. Pero esto tiene que significar algo profundamente valioso, la Cena del Señor.

La comunión también es horizontal

Y también va en un sentido horizontal; no... nada es vertical. La comunión no es nada más vertical, sino horizontal. Por eso Pablo explica y dice: miren, es increíble, porque el pan que partimos es uno —o sea, es una sola fuente: Jesucristo y su sacrificio—, y por lo tanto nosotros, que somos muchos —no sé cuántos somos aquí, pero somos muchos—, somos uno.

Entonces, ¿cuál tendría que ser una manera de contrarrestar la idolatría de nuestras vidas? No nada más el hecho de que celebramos la Santa Cena y disfrutamos la Santa Cena como lo más valioso en nuestras vidas, sino que estamos en una comunidad que también atesora a Dios sobre todas las cosas. Y esos son nuestros verdaderos hermanos y hermanas. Esas son las personas que nos alientan constantemente a buscar a Dios en nuestras vidas y que nos van a advertir si ven que vamos en una dirección en la que no deberíamos ir, donde parece que está habiendo un ídolo: "hermano, ya tiene varios meses que no vienes a la iglesia; me preocupas, ¿por qué no has venido?".

¿Saben cuál es la respuesta a esa pregunta normalmente? Normalmente, lo que sea que nos digan, probablemente es un ídolo que se ha formado. Si tú no te reúnes constantemente, si tú dejas de reunirte, como algunos tienen por costumbre —como dice Hebreos 10—, probablemente tu corazón será seducido a la idolatría. Entonces no nada más necesitamos a Dios: nos necesitamos unos a otros. Y para eso es esta comunidad, para protegernos mutuamente en contra de los ídolos que pueda haber en nuestras vidas.

Y el hecho de que nos vemos seguido es un recordatorio, hermanos: esto es importante para nosotros, los que estamos aquí; esto es importante. Y otras cosas que pudiéramos hacer, buenas también —a lo mejor pasear, a lo mejor vacaciones, o lo que sea—, no son tan importantes como esto. Y si esas cosas empiezan a hacerse más y más y más grandes, empiezan a robarnos el gozo que deberíamos tener en Dios.

Los dos sacramentos: dos peligros

Ahora, en los sacramentos, en la Cena del Señor —y aquí también voy a aplicar el bautismo, y lo aplico porque Pablo lo hizo—, ¿se acuerdan de la analogía que dio Pablo en el versículo 2? Que el pueblo de Israel pasó por las aguas para ir de la tierra de esclavitud a la Tierra Prometida, y Pablo lo compara con el bautismo. Nosotros también pasamos por las aguas, de una tierra de esclavitud a una tierra que Dios está preparando para nosotros. Nos parecemos al pueblo de Israel en el sentido de que pasar por las aguas representa redención. Entonces hay esta analogía que ya se dio con el bautismo, y ahora también con la Cena del Señor. Estos son los dos sacramentos, los actos externos que simbolizan estas realidades internas en nuestro corazón.

Pero hay dos lados que pueden suceder, tanto en la Cena del Señor como en el bautismo. Y uno es sobrestimar lo que esas cosas hacen en nuestras vidas, en el sentido de que uno piense que, porque está haciendo esas cosas, está bien: "yo ya me bauticé, una vez salvo siempre salvo, y yo participo de la Santa Cena el domingo, estoy bien". Y entonces pensar que esto es como si fuera una especie de vacuna: me dan la vacuna y entonces puedo hacer lo que quiera entre semana, porque al fin y al cabo estoy cumpliendo. Entonces sobrestimamos el valor de los sacramentos al convertirlos en algo místico, algo que como que nos protegiera nada más así y garantizara nuestra salvación. Y ya vimos que ese no es el caso; lo vimos el domingo pasado.

Pero también, hermanos, está el otro peligro, que es subestimar su valor y no entender el poder que tiene la Santa Cena y el bautismo como medios de gracia en nuestra santificación, si los consideramos correctamente, como son. Y en ese sentido a veces cometemos el error —y se los digo desde mi punto de vista, o sea, yo estoy confesando esto— al estar meditando sobre la Santa Cena y sobre el bautismo. Y vamos a estar hablando el próximo año, vamos a hablar más sobre la Santa Cena, porque el capítulo 11 habla de la Santa Cena también; entonces vamos a regresar a este tema. Pablo lo va a desarrollar con más calma, vamos a ver por qué celebramos la Santa Cena con más detalle.

"Es solo un símbolo"

Pero cuando decimos "es solo un símbolo, esto solo es un símbolo, esto solo es un símbolo", ¿es verdad? Pues sí y no. O sea, sí, solo es un símbolo en un sentido externo; pero no, no solo es un símbolo, porque sí hay una realidad profunda de lo que Dios está haciendo en nuestras vidas cuando hacemos estas cosas. Entonces más vale que no se convierta nada más en un ritual y en una cosa que nada más hacemos.

Y ustedes van a escuchar un testimonio en particular al rato de cómo puedes hacer alguna de estas cosas simplemente porque esto es lo que hacemos y es la tradición. Y entonces: "bueno, es que nada más es un símbolo", y lo hacemos todos los domingos, y nos acostumbramos a hacerlo, y no pensamos en el poder y en el medio de gracia que Dios está dándonos en ese momento para ser santificados a través del acto mismo. De tal manera que hay algo profundo en la transformación interna de nuestro corazón que Dios quiere hacer cuando participamos de los sacramentos, ya sea en el bautismo o ya sea en la Santa Cena. En ese momento Dios quiere hacer algo en tu vida, de tal manera que no solo es un símbolo.

Entender lo que hay detrás de los ídolos

Entonces, ¿cómo podemos huir? Participando del cuerpo de Cristo; y esto tiene que ver con el cuerpo de Cristo, con que pertenecemos a un solo cuerpo. Número dos: entendiendo lo que hay detrás de los ídolos. Y aquí está, en el versículo 18: "consideren al pueblo de Israel; los que comen los sacrificios, ¿no participan del altar?". La comida en sí, bueno, no es el problema; pero el problema en realidad es que el participar de la comida misma es la adoración. Entonces es difícil no conectar estas dos cosas.

Por eso Pablo dice en el versículo 19: "¿quiero decir entonces que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo?". Ya había surgido esta pregunta antes: ¿es algo un ídolo? No, no es nada; es un pedazo de madera, es un pedazo de lo que sea que sea el material que usaron para hacerlo. Eso siempre está en la Biblia: realmente no escucha, no ve, no es nada un ídolo. "No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que ustedes sean partícipes con los demonios". Ah, entonces, ¿es algo un ídolo? No, pero lo que hay detrás de ese ídolo sí es algo. Pablo está consciente de que sí hay un mundo espiritual, y de que ese mundo espiritual es real y…

…que la meta de los demonios es promover y llevarnos a la falsa adoración. Esa es su meta. Entonces, ya vimos: no siempre se ve como una estatua, pero hay una fuerza espiritual. Y eso es lo que vemos en Efesios 6: no tenemos batalla contra carne y sangre, sino contra principados y potestades.

Ni ignorarlo todo ni verlo en todas partes

Y en este tema —esto surgió cuando estábamos el otro día allí en la cárcel, con la iglesia que tienen ahí dentro de la cárcel—, una de las preguntas que hacían era en cuanto al mundo espiritual, y uno de ellos decía que Dios le había dado el don de ver espíritus que había en la gente y todo eso. Y yo les decía: miren, esto es verdad, esto es real, sí existe un mundo espiritual; pero tenemos que tener cuidado de no irnos en dos direcciones que creo que no son sanas.

Por un lado, ignorar que existe el mundo espiritual, y nunca pensar en el mundo espiritual y en la realidad de lo que dice Pablo en Efesios, que nuestra batalla es contra principados y potestades. Y el otro problema es ver estos principados y potestades en todas partes, y que en mi conversación con ustedes yo les esté diciendo: "ay, yo veo que tú tienes el espíritu de…". No sé, ya no voy a decir nada, porque si no, eso sí podría ser. Pero es lo que algunos ven: empiezan a ver a Satanás y a los demonios en todas partes.

De hecho, estaba pensando esto: Satanás no puede estar en todas partes al mismo tiempo, ¿verdad? Yo creo que, honestamente, no sé, ya nada más estoy especulando aquí. Yo no creo que Satanás, directamente Satanás mismo, haya estado involucrado en una tentación en mi vida. No creo. No sé, a lo mejor estoy mal. Creo que demonios han estado involucrados; creo que, para la mayoría de nosotros, Satanás no necesita tomarse el tiempo él personalmente para buscar tentarnos. Creo que dice: "con un demonio basta, este no necesita tanto poder para seducirlo". No sé si sea yo suficientemente importante para que Satanás se tome el tiempo. No sé, nada más estoy hablando; perdón.

El materialista y el mago

Demonios… en las Cartas del diablo a su sobrino tenemos eso. ¿Lo tenemos en la librería? Sí, Cartas del diablo a su sobrino: esta conversación entre el diablo y su sobrino, este… ¿cómo se llama? Bueno, no importa. Pero hay una parte que describe cómo ellos están contentos de dos cosas: de que vean que la gente no crea en el diablo, o de que la gente vea al diablo en todo. Cualquiera de esos dos está bien con Satanás y los demonios, en la imaginación del diablo en este libro. Y dice que ellos están tan felices con un materialista o con un mago. Esas son las dos palabras que usa para describir los dos extremos: un materialista, que no cree en nada espiritual, o un mago, que ve todo espiritual.

Pero vean el argumento de Pablo aquí. El argumento de Pablo es: entiendan que sí existe un mundo espiritual. Entonces, aunque los ídolos no son nada, tienen que estar muy conscientes de que hay un mundo espiritual que siempre quiere estarnos seduciendo a tener ídolos en nuestra vida que ocupen el lugar de Dios, y que van a aprovechar la tendencia de nuestros corazones a amar las cosas que no son Dios para distraernos y seducirnos en esa dirección.

Y estaba pensando que esto es similar a cuando la gente dice que los invitan a hablar: "¿no quieres hablar con tu abuelo, que ya falleció?". ¿Y qué le decimos a la gente cuando es así, cuando dicen: "me dijeron que puedo hablar con mi familiar, poder tener comunicación con él o con ella"? Les decimos: "¿sabes qué? La Biblia prohíbe hablar con los muertos". Y es verdad que de repente —y he escuchado estas historias— hay videntes y este tipo de gente que supuestamente está canalizando al muerto, y empieza a hablar y dice cosas sobre la vida de esta persona que, ¿cómo sabría? Y entonces parece que están hablando con esa persona. Pero lo que aprendemos de la Biblia es que no son los muertos, sino que son… ¿quiénes? Demonios. Es lo mismo, es el mismo argumento: los muertos no son nada —o sea, no puedes hablar con un muerto—, pero los demonios sí son algo; sí puedes hablar con un demonio. ¿Se dan cuenta?

Lo explícito y lo sutil

Creo que eso es parte de lo que está diciendo Pablo. Está diciendo que hay cosas que podrían parecer inocentes en nuestras vidas: "mamá, papá, ¿puedo ir a ver esta película?". Y aquí voy a hacer una categoría específica: las películas de terror. Si hay alguien que disfruta las películas de terror, normalmente podría parecer inocente; pero les digo algo: ¿cuál es un tema muy, muy recurrente en estas películas? Lo sobrenatural. Pero muchas veces explícitamente hablan de demonios, y hablan de invocar demonios, y hablan de exorcismos, y hablan de lo más explícito que podrías tener de rituales o de cosas satánicas. Eso es lo que normalmente está ahí; y cosas que poseen otras cosas: un muñequito que es poseído por un demonio. Bueno, no sé si esa es la trama en realidad, pero me parece que Chucky es su problema, ¿no?

Entonces, si sentimos atracción por esas cosas, tenemos que tener cuidado con qué hay detrás. Vamos a hacer un análisis cuidadoso de lo que es explícito y de lo que no es tan explícito. Y si ustedes creen que nuestro mundo no cree en lo espiritual, están equivocados. Mi esposa y yo fuimos hace poco a Tepoztlán, y algo que nos brincó mucho en ese rato que estuvimos ahí ese fin de semana fue cuánto hay de lo espiritual ahí: lectura de cartas de tarot, chakras y —no sé cómo le llaman— cosas así. Mucho, mucho de ese ambiente; pues como hay una pirámide ahí, dicen: "es que pues ya estamos en este ambiente como de adoración a la naturaleza y de otras cosas espirituales". Pero todo eso, abrir la puerta a esas cosas… normalmente no nos damos cuenta de lo que hay detrás, que es el demonio y el mundo espiritual.

Pero eso es muy explícito. También está lo no explícito: los ídolos a los que somos seducidos, como la avaricia. "Eh, Señor, sí, yo compro mi billete de lotería todas las semanas, y Señor, si yo me gano la lotería, yo te doy la mitad, te lo prometo". Pero ¿qué es el ídolo que se está manifestando ahí? ¿Cuál es la seducción que creo que los demonios y el mundo espiritual quieren traer a nuestras vidas? Es la seducción de la avaricia. O las apuestas: también es el tema de la avaricia. Las imágenes en nuestra computadora: ¿qué hay detrás de esas imágenes de pornografía? Demonios. ¿Qué hay detrás de la seducción a las drogas y al alcohol, y a lo que eso produce en nosotros para olvidar nuestros problemas? Demonios.

La meta de los demonios es promover la adoración falsa. Entonces, si ustedes entienden eso, y si tienen eso en mente y lo recuerdan —que detrás de todas estas cosas que nos rodean hay demonios y el mundo espiritual—, eso es una de las maneras en que huimos de la idolatría. Y aquí están los versículos 21 y 22, que son la conclusión. Hermanos, pensé que iba a poder hacer este sermón más rápido, pero aquí está la conclusión, y esto es cómo se conecta con lo…

…que vamos a presenciar en un momento: los bautizos.

No pueden beber las dos copas

Dice Pablo: "ustedes no pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios". ¿Cuál es el problema aquí? El problema es quién es tu amo, dónde está tu alianza, con quién te identificas realmente.

Vean lo que dice —y creo que Pablo tiene en mente estos pasajes, creo que está haciendo alusiones a ellos—: 1 Reyes 18:21 dice: "Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿hasta cuándo vacilarán entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, síganlo; y si Baal, síganlo a él". Elías les dijo: escojan a quién van a servir, pero no pueden servir a los dos. No puedes. Puedes hacerlo externamente, pero internamente no. No puedes estar adorando a un dios el sábado y a otro dios el domingo; no puedes estar adorando al Dios de la Biblia el domingo y a otro dios el lunes, cuando vas a tu trabajo. Ese es el punto de Pablo: cómo se conectan estos sacramentos y la vida cristiana con la vida ordinaria de todos los días. Ese es su punto.

Sincretismo: el nombre bíblico es adulterio

La idolatría no es en realidad escoger entre dos dioses; normalmente la idolatría es el esfuerzo que hacemos de servir a varios dioses al mismo tiempo. O sea, sincretismo: decir "puedo tener los dos", pensar que podemos tener los dos. Sincretismo, u otro término bíblico… ¿saben cuál es el término bíblico del sincretismo? Adulterio. O sea, "sí, estoy casado contigo, ah, pero…".

No puedes participar en la masonería y en la fe cristiana. No puedes participar en la cábala y en la fe cristiana. No puedes ser cristiano y participar en los horóscopos. No puedes ser cristiano y participar en el tarot. No puedes ser cristiano y tener santos a los cuales oras. No puedes ser cristiano y también confiar en María. No puedes ser cristiano y buscar tu satisfacción en Dios pero también buscar tu satisfacción en la pornografía. Comiendo con demonios, comiendo con Dios: ¿cuál? No puedes tener comunión con demonios y participar en el bautismo y en la Santa Cena y en la comunión con Cristo y su iglesia.

¿Quién va a proveer tu sustento espiritual? ¿Con quién vas a comer? ¿Qué demonio murió por ti? ¿Qué demonio dio su vida por ti? Cristo murió para ser tu único y verdadero gozo, tu único Dios. Por eso Pablo termina con esto: "¿o provocaremos a celos al Señor? ¿Somos acaso más fuertes que Él?".

Dios es celoso

Dios es un Dios celoso, porque Dios es un Dios que nos ha comprado con su sangre. Y más vale que no menospreciemos el juicio de Dios pensando que somos más fuertes, les dice Pablo. Ustedes, fuertes de la iglesia, que son más fuertes que los débiles y por eso se atreven a comer en estos templos paganos: ustedes no son más fuertes que Dios, porque si la ira de Dios y el juicio de Dios viene sobre ustedes, no tendrán manera de enfrentar eso.

Éxodo 20:4: "no te harás ningún ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos".

Un voto público

Vamos a ser testigos hoy, hermanos, de algunos que quieren identificarse públicamente con Cristo; de algunos que están diciendo que su alianza es a Él y solo a Él. A través del bautismo, Él será su Dios, y no habrá otros dioses. Muy parecido a cuando dos personas se casan, ¿no?, y hacen sus votos: "prometo serte fiel y amarte en las buenas y en las malas". Así estamos contemplando hoy un voto público de que estas personas quieren ser fieles a Dios. Y para ser fieles a Dios, la vida cristiana va a ser una vida que constantemente huye de la idolatría al buscar su gozo y su satisfacción y su tesoro en el evangelio.

Oración final

Padre, te pedimos por nuestros hermanos que se van a bautizar hoy. Gracias por sus vidas, gracias porque podemos ver la obra que has hecho en sus corazones. Y queremos juntos gozarnos en esa obra, y queremos juntos animarnos al amor y a las buenas obras; queremos juntos animarnos a huir de la idolatría tan sutil en nuestras vidas. Queremos que tú seas glorificado en esta iglesia, y queremos que seas glorificado en cada uno de los que públicamente hoy dicen "soy de Cristo". Así que oramos en tu nombre, el nombre de Cristo Jesús. Amén.

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