Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 81 CorintiosNathan Díaz

Libertad, conocimiento y amor en la iglesia

¿Hasta dónde llega mi libertad como cristiano cuando lo que hago puede hacer tropezar a otro? Sobre 1 Corintios 8 y la carne sacrificada a los ídolos, Nathan Díaz explica por qué el conocimiento envanece y el amor edifica, quién es el hermano débil en la fe y cómo ceder un derecho legítimo se parece a Cristo.

Transcripción

Regresamos a 1 Corintios

Bueno, regresamos ya a 1 Corintios. Y lo que vamos a estar meditando hoy también está relacionado con otras cosas que Pablo enseña en otras cartas que escribió; en este caso, con lo que estuvieron meditando en septiembre y también en octubre con Arturo, con Alfredo, con Roberto, que viene del libro de Romanos, Romanos capítulo 13 y capítulo 14. Esos dos capítulos tienen mucha relación con lo que estamos viendo en 1 Corintios. Entonces vemos pasajes que son paralelos, que se complementan; y de esa manera, ahora, al regresar a 1 Corintios, no sienten que estamos cambiando de tema: realmente es una continuación de todo lo que ya hemos venido viendo. Y estamos viendo ya el capítulo 8, que es lo que vamos a meditar hoy.

Y solo como un recordatorio acerca de esta carta: los corintios han escrito a Pablo y le han hecho una serie de preguntas. No sabemos cuántas preguntas hicieron —probablemente eran muchas—, pero Pablo toca específicamente, menciona, seis preguntas que le hicieron. Ya vimos dos de esas preguntas; recientemente hablamos de la última, en 1 Corintios, donde estamos hablando acerca de la soltería y acerca de las vírgenes, y platicábamos sobre cómo terminó el capítulo 7, que el capítulo 7 se centraba en el contentamiento —en realidad era sobre el contentamiento—. Entonces vimos el sexo, vimos el trabajo, vimos la vocación, y vimos también el estado en el cual Dios nos llama a servirle, como puede ser también la soltería, y cuáles son los principios que el pasaje nos da sobre esas cosas con las que nos… todos. Y tiene que ver, otra vez, con el contentamiento que encontramos en Dios.

La tercera pregunta: lo sacrificado a los ídolos

Entonces, esas son preguntas específicas que le han hecho a Pablo sobre temas que están causando problemas en la iglesia, que están causando conflictos en la iglesia. Y ahora, en el capítulo 8, así es como arranca justamente: aquí está esta tercera pregunta específica con la que va a lidiar Pablo, que tiene que ver con lo sacrificado a los ídolos. Entonces Pablo dice: en cuanto a esta pregunta que me hicieron, esta pregunta que ustedes tienen, ahora les voy a dar una respuesta acerca de lo sacrificado a los ídolos.

Y realmente, cuando estábamos hablando de matrimonio, de la vocación y de otros temas, probablemente es fácil relacionarlo con nuestras vidas, fácil identificar cómo se conecta lo que está en el texto con nuestra sociedad y nuestra cultura aquí. Pero este es un poco más difícil, este de lo sacrificado a los ídolos; este… requiere un poquito más de entendimiento sobre cómo operaba la cultura de esta ciudad de Corinto en relación a lo sacrificado a los ídolos. La carne sacrificada a los ídolos, eso estaba causando problemas. Yo nunca he visto que digan: "hermanos, traigan todos comida, no vayan a traer nada sacrificado a ídolos". Nunca he visto que eso sea un problema en nuestra iglesia; pero aquí evidentemente sí lo era, aquí evidentemente era un tema de mucha contención dentro de la comunidad de la fe.

Cómo funcionaba la carne en Corinto

Y la razón, en realidad, por la cual esto era muy controversial y complicado, es porque en esta cultura existían estos templos para todas estas deidades, para muchos dioses diferentes. Entonces uno traía los sacrificios para estos dioses, y entonces la gente llevaba la carne y se sacrificaba, y lo primero era que iba para los sacerdotes. Esa era la primera parte de la distribución: los sacerdotes tenían que recibir una parte de esa carne. Y después de que los sacerdotes tenían esta carne, entonces también dentro del templo mismo de las deidades se hacían estas comidas, y la carne también se usaba para festividades dentro del templo. Y luego, lo que sobrara también se lo vendían muy barato a los carniceros. Entonces, tenías tu negocio de carnicería, pues ibas al templo y ahí podías conseguir carne muy barata, porque pues ya era después de que se habían sacrificado, y después de que los sacerdotes tenían su carne, y después de que se habían hecho festividades dentro del templo. Ahora, también en los mercados en general se vendía esta carne.

Entonces pueden entender que esto era algo que sucedía todo el tiempo. No es como que hay una época del año —como nosotros, el Día de Muertos, nada más viene una vez al año—; no, no era así. Esto es algo que está sucediendo durante todo el año; realmente estos sacrificios se están dando todo el tiempo, esto es lo que la gente hace todo el tiempo. Por lo tanto, bueno, la carne que vas a comer probablemente en algún momento pasó por un templo, si comías carne.

Y esto es complicado, porque, por ejemplo, si tú estás en los estratos más altos de la sociedad, si eres de nivel socioeconómico más alto, entonces las transacciones de comercio y las actividades sociales importantes se daban dentro de este contexto: ya sea en las festividades del templo, o en la casa de alguien que te invita a su casa para participar de la carne que tienen en su casa. Y entonces aquí es donde vamos a platicar del negocio que vamos a hacer juntos. Entonces, todos tus amigos que no son cristianos, en algún momento te van a invitar a comer. Y bueno, esos, los de más dinero, entonces tienen el contexto de tener que comer carne, pues por las situaciones comerciales y sociales de Corinto.

Pero los que son más pobres probablemente no les alcanza para comprar carne, y no comerían carne si no fuera por las festividades del templo. Entonces, la única manera en que vas a poder comer carne es si vas a las festividades donde están sacrificando esta carne a los dioses. Y entonces, si se hace la comida en honor a la deidad, entonces tú puedes comer, y te alcanza para comer carne, aunque normalmente en tu casa no podrías comer carne.

Los judíos tenían sus propios mercados, porque claro, estos no se preparaban de una manera kosher. Entonces los judíos sí se mantenían, en general, alejados de comer este tipo de carne. Y se dan cuenta —y ustedes pueden leerlo— que este tema de la carne sacrificada a los ídolos es un tema muy recurrente en el Nuevo Testamento; y uno de los lugares donde tuvieron que lidiar con esto fue también en el Concilio de Jerusalén, en Hechos 15, donde esto fue una de las conclusiones a las que llegaron, ¿no?: que los gentiles no comieran cosas sacrificadas a los ídolos.

Entonces, ese es un tema sumamente relevante, y ahorita vamos a ver cómo es que se ven estos principios aplicados hoy, cómo se ve para nosotros esta situación de la libertad, del conocimiento y del amor; cómo se ven estas tres cosas juntas en la iglesia. Por cierto, tampoco tenían refrigeradores, entonces también ahí hay un tema, porque una vez que ya se hacía el sacrificio, una vez que la carne ya estaba ahí, pues se tenía que usar; y entonces todo el tiempo estaba circulando la carne de una manera constante, y siendo usada de una manera constante y rápida.

Dos grupos en la iglesia

Entonces, ese es el contexto de lo que está tratando Pablo aquí: socialmente, qué estaba pasando en la iglesia. Bueno, evidentemente en la iglesia hay dos grupos, y como en toda iglesia, hay un grupo que tiende a ser más relajado, más libre sobre las cosas que puedes o no puedes hacer, y hay un grupo que es más estricto sobre las cosas que puedes o no puedes hacer. Entonces tienes un lado más legalista y tienes un lado más liberal. Y eso está causando problemas, unos que Pablo va a mencionar…

…en un momento. No tienen ningún problema comiendo carne, y carne sacrificada a los ídolos; este grupo dice… bueno, vamos a ver esos argumentos, ya me voy a adelantar ahorita, pero tienen unos argumentos sobre por qué sí puedes comer carne. Y hay otros que tienen verdaderos problemas con comer esta carne, porque son nuevos cristianos, y ellos dicen: "no, es que esto es adoración de dioses paganos". Entonces esto está causando problemas entre ellos.

Hay algo muy chistoso que van a ver aquí. Yo me imagino a los dos grupos recibiendo esta carta de 1 Corintios, y cada grupo pensando que Pablo los va a defender a ellos. O sea: "¿verdad, Pablo, que nosotros somos los que tenemos la razón?". Y como van a ver en este pasaje, Pablo va a dar una respuesta teológica, pero va a dar una respuesta muy pastoral, en donde realmente no le está dando la razón a ninguno de los dos grupos. Y lo vamos a meditar hoy; vamos a ver cómo se ve esta respuesta tan sabia de Pablo, obviamente inspirado por el Espíritu Santo.

"Todas las cosas me son lícitas"

El contexto también, recuerden, viene igual de estos dos grupos: capítulo 6, versículo 12, un grupo enfatizando mucho este lema: "todas las cosas me son lícitas". Entonces, es este grupo el que está defendiendo el comer la carne, porque claro, dicen: somos creyentes y somos maduros, y podemos hacer estas cosas.

Y bueno, yo estaba pensando acerca de cómo se ve esto un poco en nuestra sociedad. ¿Dónde está la presión que tenemos en nuestra sociedad para tener este tipo de libertades individuales? Porque ahí está el tema, es como: "esto es lo que yo merezco, yo puedo hacer estas cosas porque yo soy libre, de autoexpresión, de autodesarrollo; ¿y a quién le importa qué es lo que haga yo con mi vida?". ¿No tenemos esa actitud normalmente? "Puedo hacer lo que quiera, ¿y por qué se van a ofender?". Y en la cultura de nuestra sociedad, en realidad, también existe esa mentalidad como de "tú haz lo que quieras, mientras no le hagas daño a nadie; ¿por qué se van a meter con tu vida?".

Pero aquí el principio es mucho más profundo de lo que quiere desarrollar Pablo, porque quiere que tengan una visión más amplia, una visión de comunidad. ¿Cómo le contestó Caín a Dios cuando le dijo "¿dónde está tu hermano?"? "¿Qué, soy guarda de mi hermano yo, o qué?". Bueno, claro, él sí tenía un problema con su hermano, pero no quería admitirlo, no quería tomar responsabilidad por otro. Aquí está el centro del asunto; esto es lo que Pablo va a tocar en este pasaje.

El conocimiento y el amor

Vamos a leerlo, los primeros tres versículos. Dice: "en cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. Si alguien cree que sabe algo, no ha aprendido todavía como debe saber; pero si alguien ama a Dios, ese es conocido por Él. Por tanto, en cuanto a comer de lo sacrificado a los ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay sino un solo Dios. Porque aunque hay algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra —como por cierto hay muchos dioses y muchos señores—, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas, y por medio de Él existimos nosotros".

Nosotros vamos hasta aquí, porque este es el primer contraste que va a hacer Pablo: el contraste está entre conocimiento y amor. Eso es lo que Pablo quiere hacerles ver. Y la razón por la que quiere hacerles ver esto es porque dice: "sabemos que todos tenemos conocimiento". Bueno, claro, es que este grupo que está diciendo que puedes comer carne —el lado liberal, podríamos decir, de la iglesia— está afirmando que, en base a su conocimiento de la Biblia y de lo que ha enseñado Pablo, ellos son libres de comer esta carne. Entonces es su argumento: nosotros conocemos ciertas cosas, y este conocimiento es lo que nos lleva a tener esta clase de libertad.

Claro, lo que van a ver aquí es que Pablo está de acuerdo con ellos en que este conocimiento es verdadero. No es que crean algo falso: sí creen algo que es cierto sobre Dios y sobre el mundo espiritual en general. Porque hay dos cosas que ellos están diciendo en cuanto a su conocimiento.

Primero: un ídolo no es nada

Número uno, están diciendo que los ídolos no son nada. Aquí, en el versículo 4: "sabemos que un ídolo no es nada". Sí, Pablo dice: ustedes tienen este conocimiento, esto es cierto. ¿De dónde viene ese conocimiento? Bueno, viene de Deuteronomio 10:17: "porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni acepta soborno".

Entonces, los cristianos que entienden correctamente el evangelio, y cómo Dios es dueño del mundo, no son tan supersticiosos y rígidos en cuanto a este tema de los ídolos. Si un individuo se ha encontrado con un cristianismo que es principalmente una medida nada más de conducta, acerca de moralismo, acerca de las cosas que no puede hacer, entonces ese individuo tiene una imagen distorsionada de lo que es el evangelio. Cuando el evangelio transforma nuestras vidas, saca a la luz la verdadera naturaleza de nuestros ídolos. Y ya estamos en Isaías, ¿se acuerdan? Ídolos… ¿qué ídolos? Ídolos sin vida, ídolos que no pueden hacer nada. Son fraudes, son mentiras. Un ídolo no puede hacer nada por ti; le estás hablando a un pedazo de madera. Y una y otra vez Dios se burla de los ídolos y dice: "a ver si te va a contestar, sabe el futuro". Y nos damos cuenta —y estos corintios lo saben— de que entonces estos ídolos realmente no son nada.

Segundo: hay un solo Dios

Número dos: saben que no hay sino un solo Dios. ¿Cómo le llamas Dios a algo que no es Dios? No son Dios; solo hay un Dios. Y claro, esto viene del Shemá, Deuteronomio 6:4, que dice: "escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es".

Entonces, lo primero que hace Pablo es afirmar estas verdades, diciéndoles: sí, efectivamente, hay unos que se llaman a sí mismos dioses; no lo son, ya sea en el cielo o en la tierra, no lo son. "Como por cierto hay muchos dioses y muchos señores", pero no, en realidad sí hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas.

Y aquí Pablo está como que tomando este principio, lo que él habría repetido tantas veces cuando era niño, en una instrucción farisea, ortodoxa, judía, donde repetían este Shemá: "escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es". Y ahora lo está Pablo adaptando para comunicar esta verdad de que hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas, para quien somos; para Él.

Y aquí Pablo está haciendo una declaración muy fuerte de la deidad de Jesús, porque, si se dan cuenta, esto es lo que sigue: dice "y un solo Señor, Jesucristo". Entonces Dios dice: "no, yo soy Dios de dioses y Señor de señores". Dios es el que se atribuye ser el único Señor, y Pablo aquí está juntando estas dos características, del Padre y del Hijo, en su divinidad, para decir: los dos poseen los atributos y la esencia de la divinidad. Porque del Padre proceden todas las cosas, pero también del Hijo proceden todas las cosas, ¿lo ven? "Por quien son todas las cosas, y por medio de Él existimos nosotros". Esa es la definición de Dios. De…

…dónde viene todo? De Dios. Eso es lo que significa ser Dios: que Él es la causa principal y final de todas las cosas. Jesús tiene ese atributo, de acuerdo a Pablo, así como el Padre tiene ese atributo. Así que, bueno, es para que se lo digan a algún testigo de Jehová cuando platiquen con ellos; hay muchos. Acabo de predicar en Mexicali sobre este tema de la deidad de Jesús, así que podría meterme en ese tema, pero no es el punto; nada más es algo que, de paso, Pablo está afirmando: ustedes tienen un conocimiento correcto.

¿Cuándo envanece el conocimiento?

Pero vean lo que dice la segunda parte del versículo 1. ¿Qué dice? El conocimiento, ¿qué? Envanece. Entonces, ¿está bien que crean esto, sí o no? ¿Está bien creer que los ídolos no son nada y que solo hay un Dios? ¿Cuál es el problema entonces con el conocimiento? Pablo sí tiene un problema con algo que está pasando aquí; por eso dice: "el conocimiento envanece".

¿Cuándo es que el conocimiento envanece? Esa es la pregunta. ¿Cuándo es que el conocimiento que tenemos —el cual puede ser 100% cierto, ningún problema de herejía ni de error doctrinal en nuestro conocimiento—, cuándo puede ser que el conocimiento se convierta en un problema para nosotros? ¿Cuándo envanece? Cuando no lleva… ¿a qué? Al amor. Ese es el punto de Pablo: el conocimiento tiene un propósito, tiene un fin. No es que ustedes tienen que saber cosas acerca de Dios; es que esas cosas los tienen que llevar a actuar de una cierta manera que al final muestre amor. Ese es el punto: no estoy corrigiendo herejías en sus vidas, estoy corrigiendo el hecho de que el conocimiento que ustedes tienen los está volviendo simplemente orgullosos.

Y este es el principio, hermanos, escúchenlo bien: todo conocimiento que no lleva al amor es vanidad. Todo. Esto hasta lo pueden aplicar en otras áreas, hasta en lo que están estudiando en la escuela, y hasta en lo que están estudiando en otros lugares, hasta en lo que no es de la Biblia necesariamente. Todo conocimiento que no me lleva a amar más es vanidad, y solo se está volviendo un obstáculo en mi vida. Y otra vez, ¿estamos hablando de conocimiento falso? ¿Estamos hablando de mentiras, cosas que tú puedes creer que no son ciertas? Estamos hablando aquí de sana doctrina que no está teniendo el fruto correcto.

El conocimiento más valioso: que Dios te conoce

Bueno, ¿hacia qué tipo de amor nos tiene que llevar este conocimiento? Número uno, y eso está en el versículo 3: "pero si alguien ama a Dios, ese es conocido por Él". ¿Cuál es el conocimiento más importante para Pablo? El conocimiento de que Dios te conoce. Ese es el más valioso de todos los conocimientos que pueden existir en tu vida: saber que Dios te conoce.

Porque miren, ¿entendemos a Dios? ¿Conocemos realmente todas las cosas acerca de Dios que podríamos conocer? No, estamos tan limitados. Y la Biblia… a veces yo entiendo la frustración que surge cuando, especialmente nuevos cristianos, están leyendo la Biblia, están tratando de entender qué es lo que dice y no le entienden, y dicen: "ay, ¿por qué dice esto?". Está bien, está bien sentirse frustrado sobre todas estas tensiones doctrinales que hay en la Biblia y sobre cosas que parecen a veces no tener sentido. Y hay tantas cosas que podemos pasar horas y días y meses y años estudiando y meditando, y sacando comentarios y leyendo libros, y queremos entenderlas. Pero al final, ¿qué es lo único que importa? Conocer que Dios me conoce, que Dios sabe quién soy.

Y estamos hablando de que Dios te conoce no en el sentido de que sabe que existes —por supuesto que sabe que existes y sabe quién eres—; estamos hablando del sentido en el cual habló Jesús en Mateo 7, donde dice: "nunca los conocí". Es decir, si tú tienes una relación personal con Dios, si tú sabes que Dios ha perdonado tus pecados y que ahora vives para Él y que Él es tu máximo tesoro… Y eso es exactamente lo que van a hacer los que se van a bautizar aquí el 10 de diciembre: si esa es la convicción de tu corazón, y entiendes eso por lo que sabes de la Palabra de Dios, las promesas que Dios ha dado de que si tú pones tu confianza en Él y en el sacrificio de Jesús como el único sacrificio perfecto y la única esperanza para tu vida, y tú crees que eso es verdad y te agarras de eso, ese es el conocimiento más importante que puedes tener.

De ahí en fuera, decimos: "yo solo sé que no sé nada". Es bíblico, es lo que dice Pablo, ¿no? "Si alguien cree que sabe algo…". Si yo digo "ah, miren cuánto sé", probablemente eso muestra que realmente no sé tanto como creo. Entre más estudias, entre más conocimiento adquieres de la Palabra de Dios, más expuesta está tu verdadera ignorancia. Es la verdad de la vida cristiana.

Pero ¿podemos estar seguros de algo? Sí, sí podemos estar seguros de que Dios es quien dice ser y de que cumple sus promesas. De eso sí puedes estar seguro. Y de que si Dios te está dando una explicación de por qué existes, por qué existe este mundo y hacia dónde van todas las cosas, tú puedes creerle a Dios: "sí, yo no entiendo bien cómo funciona, pero sé que me estás diciendo la verdad". Eso es fe. La fe está en base no a entender todo, sino a creer todo por el carácter del que lo está diciendo. Dios es un Dios entera y perfectamente confiable.

No es información: es relación

Y entonces Pablo está enfatizando algo aquí: la vida cristiana no es en realidad conocimiento, es relación, relación con Dios. Quiero leerles aquí una cita de un teólogo, David Jackman. Él dice: "el ser divino, Dios, no es una colección de información para ser examinada o procesada, sino una persona infinita para ser amada y adorada. Pero estamos tan listos para reducir la Biblia al nivel de un libro de texto, y la madurez como cristianos a simplemente aprender doctrina". Y en muchas iglesias así somos; pensamos que esa es la manera de obtener madurez: simplemente aprendiendo más. Sin embargo, si una cabeza llena de conocimiento no es nada… por un corazón lleno de amor, todo lo que tienes es una cabeza grande.

Los que todavía no tienen ese conocimiento

Lo cual nos lleva al siguiente punto, versículo… Aquí van a ver que aquí Pablo ya va a desarrollar en más detalle no nada más que el fin del conocimiento es el amor, y que se trata acerca de ser edificados. Se acuerdan que Pablo usó esta imagen antes, en 1 Corintios, cuando estábamos leyendo acerca de la edificación de un edificio, de cómo nos edificamos mutuamente unos a otros.

Entonces él ve esta parte donde dice: si tú tienes una relación con Dios, si tú amas a Dios, es porque tú entiendes que Dios te conoce a ti. Y eso es lo que trae amor hacia Dios: amamos a Dios porque Él nos amó primero; Él es el que tiene la iniciativa, y entonces nosotros simplemente estamos respondiendo ante su amor. Y cuando experimentamos su amor, entonces empezamos a mostrar amor a otros.

Y entonces, este es el punto aquí hacia el cual vamos. Dice: "sin embargo, no todos tienen este conocimiento". ¿Cuál conocimiento? Pues todas las verdades doctrinales y teológicas que alguien puede tener. Hay algunos nuevos cristianos que están muy limitados en lo que entienden de la Palabra de Dios, y están también un poco confundidos sobre lo que entienden de la Palabra de Dios. Entonces, estos que están medio confundidos, que no tienen conocimiento teológico, "estando acostumbrados al ídolo hasta ahora, comen alimento como si este fuera sacrificado a un ídolo; y su conciencia, siendo débil, se…

…mancha". Entonces, aquí ya está empezando a explicar cuál es el problema. Realmente, aquí el problema es que hay algunos que Pablo llama "débiles". Ya lo meditaron también en Romanos 14: qué implicaciones hay de los llamados cristianos débiles en cuanto a las cosas que son un problema para ellos.

"La comida no nos recomendará a Dios, pues ni somos menos si no comemos, ni somos más si comemos. Pero tengan cuidado, no sea que esta libertad de ustedes de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el débil. Porque si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no será estimulada su conciencia, si él es débil, a comer lo sacrificado a los ídolos? Y por tu conocimiento se perderá el que es débil, el hermano por quien Cristo murió. Y así, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando esta es débil, pecan contra Cristo. Por tanto, si la comida hace que mi hermano caiga, no comeré carne jamás, para no hacer pecar a mi hermano".

Más importante que tener la razón

Entonces, ahora ven una nueva perspectiva que Pablo quiere darles. No les está diciendo —otra vez, no les está diciendo— "su conocimiento está mal, su razonamiento está mal"; no, no es el argumento de Pablo. Está diciendo: más vale, hermanos, que haya algo más importante para ustedes que estar en lo correcto.

Es cierto que muchas de nuestras actitudes siempre giran en torno a estar en lo correcto: "es que tengo razón". Y cuando es obvio que yo soy el que tiene la razón y mi hermano es el que está mal, ¿qué es lo que es fácil que se me olvide? Cómo amarlo, porque lo que quiero es ser visto como superior a él. "Es que él no entiende; míralo, es simplemente porque no conoce suficiente Biblia, por eso dice las tonterías que dice". Y el conocimiento envanece. No estoy tratando de entender su perspectiva: es que es un hermano débil en la fe, es un hermano nuevo; ¿cómo puedo cuidarlo?, ¿cómo puedo ayudarle a fortalecer esa fe, a crecer en madurez?

Esto es increíble, y esto lo aplico también al matrimonio. Como que "está mal, tengo derecho a no necesariamente amarlo o amarla, tengo derecho a tratarla mal porque está mal, está equivocada". Puede ser cierto; entonces significa que tu conocimiento de estar bien solo te está envaneciendo.

Ahora, la libertad

Lo cual… este es el punto de Pablo, es el otro contraste que hace. No nada más es el conocimiento; aquí el tema es la libertad. Este es el otro tema que está tratando Pablo en este capítulo. Y por cierto, hay dos capítulos enteros más que vamos a pasar hablando de este tema, así que no se preocupen si no hay suficientes pedradas: las habrá. Ahí son tres capítulos acerca de este tema de la libertad, y del amor, y de la conciencia, y del conocimiento. Estos son los temas: de hacer tropezar a otro, de cuáles son nuestras motivaciones para hacer lo que hacemos. Todo esto está en los siguientes capítulos.

Entonces, Pablo trata ahora con este tema de la libertad. Y vean el versículo 8; otra vez, Pablo está dando un argumento: "pero la comida no nos recomendará a Dios, pues ni somos menos si no comemos, ni somos más si comemos". Romanos 14 habla un poco de esto, y dice que algunos celebran los días y las fiestas, y lo hacen para Dios; y algunos no las celebran, y también lo hacen para Dios. A veces se ve diferente, pero al final ese no es el punto. Son las áreas… y esta es literalmente la categoría de lo que Pablo está manejando: la categoría indiferente. Puede ir para acá, puede ir para allá; realmente no es que esto en sí sea el problema.

Lo cual implica que somos libres en Cristo. Sí, somos libres en Cristo. Y la razón por la que somos libres en Cristo es porque no hay nada que tú puedas hacer, en un sentido físico, que por sí mismo te acerque más a Dios; ni hay nada que tú puedas hacer, en sí mismo, como algo físico, que te aleje más de Dios. O sea, la comida que comes o no comes, eso no va a afectar en realidad tu estado espiritual. No es que "ay, bueno, es que estoy más cerca de la salvación por las cosas que como". Ustedes entienden el principio de que somos salvos por fe, no por obras. Y ese principio de que somos salvos por fe y no por obras, y de que todo es gracia de Dios, de repente ¿qué hace? Abre un panorama enorme de libertad para todos nosotros. Es más, es tanta libertad la que tenemos como cristianos, que debería darles miedo cuánta libertad en realidad tienen, sabiendo que si son de Dios, Él los llevará hasta el final, porque Él hace la obra.

Y es fácil que ese conocimiento y esa libertad empiecen a adquirir ciertos matices y ciertas distorsiones que nos lleven a traer división al cuerpo de Cristo, que nos lleven a causar daño a alguien más. Este es el punto: las cosas que hacemos o no hacemos no son la base de nuestra relación con Dios.

Lo que contamina sale del corazón

Por eso Jesús dijo, en Marcos 7 también: "¿ustedes son tan faltos de entendimiento?, les dijo; ¿no comprenden que todo lo que de afuera entra al hombre no lo puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el estómago, y se elimina?". Jesús declaró así limpios todos los alimentos. Come lo que quieras, porque al final ese no es el problema que tú tienes con Dios. El problema que tú tienes con Dios es de tu corazón, de lo que hay dentro de ti, y no de lo que haces externamente.

Y por eso es que, hermanos, enfatizamos esto muchísimo como iglesia: porque efectivamente, la vida cristiana no es una lista de reglas. No es nada más decir: "ah, mira, aquí está todo lo que no puedes hacer, y aquí está todo lo que sí puedes hacer; así que sigue esto y estás bien". Si esta es tu perspectiva del cristianismo —y hay mucha gente allá afuera que sí piensa que eso es lo que creemos y que así es como vivimos nuestra vida como cristianos—, si así es como vives el cristianismo, entonces tú no eres cristiano, porque nuestra libertad en Cristo no está basada en reglas.

¿Qué está al centro?

¿Qué está al centro de la experiencia cristiana? Tenemos que analizarlo, y esto es lo que está al centro de nuestra experiencia como cristianos: tú puedes hacer todo esto —va en el capítulo 10, me adelanto tantito—, haz lo que quieras; pero si tú eres de Cristo, vives para Él, y tienes que pensar cómo estás ejercitando tu libertad para la gloria de Dios. Hagas lo que hagas, que sea para la gloria de Dios; no nada más para ejercer tus derechos y tus privilegios. "Yo puedo, sí, sí puedo, no es pecado". No: ¿cómo honra y glorifica a Dios lo que haces o no haces? Esa es la pregunta más importante.

Por eso es que se ve diferente en diferentes personas. Y vamos a llegar a algunos ejemplos prácticos en un momento. Pero el punto al que Pablo quiere llegar aquí, hermanos, es que el ejercicio de nuestra libertad personal nunca es solo un asunto… nunca. Nuestra libertad en Cristo siempre tiene la capacidad de afectar a otros.

Entonces, esto es lo que queremos pensar junto con Pablo: por qué es que Pablo está desarrollando el argumento como lo está desarrollando. Entonces, ¿con qué estamos contrastando la libertad? Ya contrastamos conocimiento con amor; ahora vamos a contrastar libertad con amor. ¿Cuáles son las implicaciones del amor? Y este es un principio teológico que a…

…lo mejor parece una contradicción, pero aquí está: somos libres de todos, y también somos siervos de todos. Somos libres de todos, y también somos siervos de todos. El amor pone una nueva perspectiva sobre mi libertad, tanto así que soy libre para ceder mis derechos y no hacer cosas que yo tendría normalmente el derecho a hacer, si es que el amor me constriñe a no hacer algo. Puedo ceder mis derechos por amor.

Una aclaración: el contexto, no la carne

Ahora voy a hacer una aclaración sobre todo lo que ya leímos aquí. No vamos a analizar cada cosa de cada versículo; ya entienden el argumento de Pablo, qué está pasando. Dice Pablo: si te ven comer en el templo… Tú dices: "ah, es que ahí en el templo está bien barata la carne, entonces pues vamos a participar en la festividad a las deidades". Sí. Va a venir más adelante una serie de situaciones donde te das cuenta de que el asunto no es la carne; la carne no es el problema, es el contexto donde se está comiendo la carne. Ahí es donde Pablo va a centrar su enfoque. Como que: bueno, si está… los ídolos, la comes en… la puedes comer en tu casa, sí. Ah, pero si hay alguien que sabe que viene de ser sacrificada a los ídolos y es débil, entonces no, aunque esté en tu casa. Y puedes comer… el templo… ¿No se dan cuenta? O sea, de repente ya hay como todos estos factores que nos ayudan a tomar una decisión más sabia para mostrar amor.

Pero quiero que noten algo, y aquí nada más lo digo por si hay alguien que… si ustedes ya están haciendo sus ejemplos en su cabeza sobre cómo se ve esta dinámica. Solo quiero aclarar: aquí es muy claro que la debilidad de estos hermanos cristianos es porque es algo que los conecta con su pasado, es algo que los conecta con su idolatría pasada, y esto es lo que está haciendo la piedra de tropiezo. Tenemos que diferenciar entre preferencias y cosas que hacen tropezar a alguien, porque a veces ahí hay un poco de confusión, creo, en cuanto a qué significa ser un hermano débil en la fe; y a veces nada más es que tenemos opiniones muy fuertes, eso es lo único.

"Pero es que no me gusta cómo se peina". No sé cómo la manera en que me peino es piedra de tropiezo, ¿no? O sea, no entiendo esa conexión; nada más es que pues cree que soy feo al hermano, y ya. O sea, ese puede ser el problema, y no hay mucho que hacer. Entonces, hay cosas que nada más son un asunto de preferencias; esto no es de lo que estamos hablando aquí. Estamos hablando de conexiones específicas que alguien puede tener con algo que los lleva a pecar, específicamente porque está conectado, porque tienen una asociación, una connotación en sus mentes con otra cosa. Y entonces, esto que tú haces los lleva a pensar que algo que para ellos está mal, a lo mejor sí está bien. Y entonces tú tienes que considerar eso. Bueno, nada más una aclaración.

¿Cómo se ve esto hoy? La música

Y entonces, ¿cuáles serían algunas de estas cosas? Otra vez, esto de la carne sacrificada a los ídolos puede parecer algo medio desconectado de nuestra realidad, pero podemos pensar en muchas cosas que yo, en mi propia experiencia como cristiano, he visto que son este tipo de temas en nuestro contexto.

La música. Yo no sé si hay reguetón cristiano; a lo mejor sí, yo creo que sí hay reguetón cristiano. Pero ustedes pueden entender cómo a lo mejor alguien dice: "bueno, es que yo puedo escuchar reguetón cristiano, porque la letra es cristiana". Puedo entender que ese estilo de música podría tener una conexión particular con alguien que viene de un ambiente donde ese tipo de música siempre estaba asociada con inmoralidad sexual o promiscuidad sexual; cómo eso podría ser un problema. Y hay otros estilos de música también: los corridos, no sé. Hay muchas cosas que podríamos pensar que tendrían conexiones muy específicas con cosas pecaminosas, con cosas que no honran a Dios, y que para alguien que sale de un cierto contexto, y del mundo, y se convierte, podría tener estos sentimientos y estas tentaciones.

La ropa, y los dos errores

La ropa. La ropa puede ser un tema complicado, por lo que uno asocia con cierta manera de vestir, o de las mujeres, o de los hombres; no sé, hay muchas cosas que podría haber. Yo sé que en diferentes culturas, en diferentes países, hay diferentes estándares de lo que es modestia, y tenemos que entender esas diferencias.

Porque además, les voy a decir algo, hermanos: está mal —y esto ya lo vieron en Romanos 14—, está mal que un cristiano, en su libertad, haga algo que sea piedra de tropiezo para otro; y especialmente si hasta lo empuja a hacerlo. O sea: "no, tú hazlo, tú hazlo, no pasa nada", y sabiendo que su conciencia es débil en eso, tú lo estés motivando a hacerlo. Entonces, a lo mejor hay algo que tú puedes hacer, tú en lo personal, pero tienes que tener cuidado para que no parezca que tú estás influenciando o animando a alguien a hacer algo que es en contra de su conciencia.

Pero de la misma manera, está mal que alguien débil en la fe también quiera prohibirles a todos los demás las cosas que ellos creen que están mal. Por eso se llaman débiles en la fe: porque deberían madurar y darse cuenta de que está bien, que a lo mejor está mal para mí porque tengo esta asociación, pero no está mal para mi hermano; y está bien, no voy a forzarlo a seguir mis propias reglas. Cada uno tenemos nuestras propias luchas y nuestra propia conciencia en estos temas, y tenemos que actuar en base a esa conciencia, buscando agradar a Dios. Y les digo, se va a ver diferente en diferentes personas.

El alcohol, el lenguaje, las películas, los tatuajes

Está el tema del alcohol: ¿debemos tomar o no alcohol como cristianos? Otra vez, no podemos dar una respuesta "no", y no podemos dar una respuesta "sí", porque depende, ¿no? Depende de quién.

Las palabras que usamos, el lenguaje que usamos. Yo tengo hermanos muy groseros, pero es porque viven en otros países donde esas no son groserías. Digo: "ay, pero no…". No, es que hay todos estos contextos. Pero también las palabras que usamos: yo sé que también nosotros tenemos nuestras groserías cristianas que usamos, ¿no? Y entonces, a la gente a lo mejor les recuerda otra palabra, ¿no?, porque suena parecido. Tener cuidado, nada más. Son detalles que creo que son importantes de considerar en nuestro propio contexto.

Las películas que vemos, ¿no es ese también un tema? ¿Cuál es el límite, cuál es la línea del tipo de contenido que vemos en cuanto a cosas explícitas, ya sea sexualmente, o también ya sea en el lenguaje que se está usando, o en la violencia, o toda clase de factores que son temas de conciencia y de discernimiento? Y también de discernimiento en relación a con quién estás; hay muchos factores a considerar.

Hemos tocado el tema también antes de los tatuajes: ¿puede un cristiano tatuarse o no? Otra vez, no podemos decir "no", no podemos decir "sí"; creo que depende. Yo creo que hay contextos donde no hay problema y hay contextos donde sí hay problema. Depende de tus motivaciones, depende de lo que signifique, depende de las asociaciones que…

…vengan con eso.

Si me pone nervioso ceder, ¿de qué soy esclavo?

Entonces, si algunos de nosotros ya nos sentimos un poco nerviosos —"¿qué cosas no debo hacer?"—, a lo mejor ese nerviosismo de "ay, es que mis libertades individuales, ya no voy a poder hacer cosas"… bueno, a lo mejor también eso es una señal de algo a lo que yo soy esclavo. Si me siento incómodo cuando hablo de ceder algo que me gusta, a lo mejor sí tengo la libertad, pero a lo mejor también soy esclavo de esas cosas; y por eso debería… ni siquiera por mis hermanos, simplemente porque son cosas que me dominan. Y no ser esclavo, dice Pablo, de nada: "no me dejaré dominar de ninguna cosa". Entonces, también hay otras razones para ceder mis derechos; pero aquí el enfoque es el amor.

Y queremos pensar en que, cuando se trata de sacrificio o de conocimiento, muchas veces escogemos conocimiento. Es más fácil, ¿no? Si se trata de estar en lo correcto o de sacrificarme por mi hermano, prefiero estar en lo correcto, prefiero decir: "no, sí estoy bien, yo estoy bien, mira", y tenemos todas las citas que muestran que estamos en lo correcto. Porque el sacrificio es algo mucho más complicado y difícil. Pero ¿cuál refleja el evangelio?

Mirar a Cristo

Es decir, ¿cómo hacemos esto?, ¿cómo amamos cediendo nuestros derechos? Y ahí les puse el texto: "no hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás". Ah, qué fácil. Y ese es el problema: es que cuando leemos una instrucción como esta —"ah, cede tus derechos y ama a la gente, y sé sacrificial"—, eso se dice fácil, se dice fácil; pero no es fácil, y la tendencia de mi corazón es a no hacer eso. ¿Cómo lo hago?

Y Pablo da la respuesta, dice: "haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse" —o sea, no se aferró a tener la razón para no tener que hacer lo que estaba haciendo—, "sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de… haciéndose semejante a los hombres; y hallándose en forma de hombre, se humilló él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz".

Aquí está, este es el principio: ¿quieres amar de la manera correcta? Ve a Cristo, ve lo que Él hizo. Porque nuestros derechos son el resultado de Cristo poniendo a un lado todos sus derechos. Nuestra libertad es porque, finalmente, nuestro hermano mayor, más fuerte, cedió su libertad para asegurar las libertades de sus hermanos más débiles; o sea, nosotros. El que tenía el mayor conocimiento y la mayor libertad cedió todo eso por amor.

Somos una comunidad

Hermanos, somos una comunidad. Entonces, ¿cómo estamos pensando bíblicamente, con el evangelio como fundamento? Siempre tiene que ser hacia afuera, hacia afuera, hacia afuera. Lalo lo leyó hace rato: "por cuanto se lo hiciste a uno de ellos, me lo hiciste a mí". Por eso Pablo dice, en el versículo 12, que si tú pecas contra tu hermano, ¿contra quién estás pecando? Contra Cristo. No importa que sea un hermano débil en la fe, no importa que esté en el error: él sigue siendo parte de la iglesia de Cristo, y Cristo murió por él también, y él es tan cristiano como lo eres tú, y tan salvo como lo eres tú. Así que más vale que lo empieces a amar de esa manera. Los débiles son tanto parte de la iglesia como los fuertes; que no se nos olvide.

Por cierto, cuando dice "por tu conocimiento se perderá el que es débil", no creo que se refiera a que pierde su salvación; creo que se refiere al tipo de destrucción y daño que puedes hacer en su crecimiento espiritual y en su santificación, para llegar a ser un cristiano fuerte y maduro.

Entonces, en la medida en que sigamos entregando nuestra propia vida y sacrificando nuestros derechos por los hermanos débiles, en esa misma medida estamos entendiendo cómo aplicar el evangelio. Todas las cosas son nuestras en Cristo; por lo tanto, todas las cosas, incluyendo nuestra libertad y nuestros derechos, tienen que ser usadas en servicio y adoración a Dios.

Quisiera que cantáramos —y lo vamos a hacer a capela— este himno: "Si fui motivo de dolor".

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