Nada me faltará
Transcripción
Saludo y oración
… (La grabación comienza con el saludo ya empezado.) No sé. En este paso por México tengo a este buen amigo, Nathan, con quien he compartido en algunas ocasiones, y hemos comido juntos en el aeropuerto hamburguesa. Él come más que yo, pero no sé qué pasa. Y qué bendición es estar con ustedes. Vamos a orar, y les pido con todo amor que inclinen sus rostros.
Señor bendito y Dios todopoderoso, te damos gracias porque Tú eres bueno y para siempre es Tu misericordia, y no hay nadie como Tú, Señor. Gracias por el privilegio que nos das de compartir las Escrituras, para... Señor, por esta amada iglesia; gracias, Señor, por lo que has hecho aquí. Gracias, Señor, por el hombre que por tantos años sirvió en este lugar, cada... Señor, porque Tú eres perfecto y no tienes ningún margen de error. Gracias, Señor, porque como Tu iglesia podemos decir y estar seguros de que Tú nos formas para que Tu gloria sea anunciada. Y te damos gracias, Señor, porque has permitido que tengamos esta ocasión en este lugar sin persecución, sin asechanzas del enemigo, con esta libertad y la comodidad de tener un local, y celebrar a Ti la gloria de la cruz, el privilegio de haber sido hechos hijos Tuyos. Bendito eres por los siglos de los siglos. Amén y amén.
Lectura del Salmo 23
Abra las Escrituras en el libro de los Salmos, capítulo 23. Libro de los Salmos, capítulo 23. Y quisiera que en esta ocasión le diéramos de los versículos del 1 al 6: libro de los Salmos, capítulo 23, versículos del 1 al 6. Y creo que es uno de los salmos más comunes, oídos. Y este día vamos a hablar acerca de "Nada me faltará". "Nada me faltará": Salmo 23:1-6. Amén.
No sé qué versión ocupan ustedes. ¿Reina-Valera qué año? ¿Nadie tiene el 61? La verdad es que no existe, hermana. Bien, veámoslo juntos entonces, tengámoslo los dos:
"Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a agua de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de Su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová por largos días".
Les pediría si me pueden dar un poquito más de volumen en el monitor. Gracias, y perdonen.
Un salmo nacido de las emociones
Bien, este salmo es un precioso salmo cantado y escrito por un hombre de Dios llamado David, y creo que algunos de ustedes lo saben. Ahí están; bien, gracias. Es que David fue un hombre que Dios usó de diferentes formas y diferentes maneras para mostrarnos lo que existía en su corazón. Lo que pasa con los salmos es que los salmos son cánticos, los salmos son himnos, los salmos son producto de las emociones, algo que sucede en un momento y emocionalmente, por la guía del Espíritu Santo, regresa a Dios.
¿Cuántos saben aquí que Dios hizo nuestras emociones, la mente? Dios hizo la alegría, Dios hizo la tristeza, Dios hizo las lágrimas, Dios hizo la sonrisa, Dios hizo el dolor, Dios hizo el gozo, Dios hizo el regocijo. Dios hizo las emociones; las emociones le pertenecen a Dios. Y cuando el pecado llegó a la humanidad, una de las cosas que sucede: no solamente con nuestra vida, con nuestra identidad y nuestra compañía con Dios, sino que también todo alrededor ha sido roto por el pecado. Y una de las cosas que han sido rotas por el pecado son nuestras emociones, de tal manera que ahora nuestras emociones, al estar quebradas por el pecado, están en contra de la forma en como Dios las diseñó.
Por ejemplo, ¿cuántos aquí son enojados? Tienen una cara de felicidad; ¿no son enojados?
¡Qué bueno, hermanos! Es que no hay hermanos enojados. Pero la pregunta es: ¿por qué nos enojamos? Nos enojamos cuando nos faltan, nos enojamos cuando no creemos que es justo lo que nos hacen, nos enojamos cuando no creemos que es justo lo que les hacen a otros. Y otras personas se enojan por todo, hasta por un huevo mal hecho, todo. Así que hay personas que se enojan por cualquier cosa. Pero ¿por qué razón? Simplemente porque el pecado nos ha hecho sentir: "Oye, tú debes enojarte siempre".
Él había hecho el enojo para que el enojo existiera como una respuesta en contra de aquello que no agrada a Dios. Sin embargo, ese enojo, al ser quebrado con el pecado, es una respuesta de aquello que no me agrada a mí. Mira lo que hizo el pecado; es esto lo que hizo el pecado: que lo precioso y lo maravilloso que es Dios es quebrado en la humanidad, de tal manera que el hombre toma el papel que no le corresponde, el de ser Dios y de manejar las cosas como quiere, y pone a Dios como hombre. De tal manera que lo que también entonces se expresa cuando escribe son sus emociones cantadas. Y lo que nosotros hacemos ahora es leerlas, porque por la guía del Espíritu Santo las tenemos en nuestras manos.
Las cinco secciones de los Salmos
De tal manera que los Salmos se dividen en cinco secciones. Si usted tiene una Biblia Reina-Valera 1960, leerá que la primera parte de las cinco secciones está arriba del capítulo 1; al capítulo 1 dice "Libro uno". Lo ves en tu Biblia si vas a la página del capítulo. Y si te vas al Salmo, capítulo 42, y miras arriba, dice "Libro dos". Y así continúa: si te vas a la página del Salmo 72, en la parte de arriba dice "Libro tres". Pero ¿por qué son cinco secciones?
Bueno, vamos a ver: ¿cuántos son los libros de la ley? Alguien lo cantaba desde pequeño, ¿no? Nadie. Los libros de la ley son cinco; son cinco los libros de la ley que Dios... ¿Y cuáles son? Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. ¿Cuántas partes tienen los Salmos? Cinco. ¿Por qué? Porque los judíos lo estudiaban de esta manera: cuando se estudiaba el libro de Génesis, se cantaba el libro de Génesis, y para cantar el libro de Génesis se usaban los Salmos. ¿Y cuál sección? La primera sección.
De esta manera, entonces, había cánticos en medio del estudio. Pero ¿por qué razón? Porque los cánticos que estaban en los libros, los Salmos, expresaban un sentimiento. Por eso, cuando nosotros cantamos, estamos expresando algo a Dios, algo que sentimos porque ha afectado la Palabra.
David, el pastor
Bien, entonces lo que sucedía con David es lo siguiente: David, como un hombre que entendía y comprendía lo que era el pastorado, porque él era un pastor... Un pastor, que es exactamente como sucede en España. No sé si alguno de vosotros ha estado en España, pero en alguna ocasión a mí me pararon en España y me dijeron: "¿Y usted qué hace?". Y yo le dije: "Soy pastor". Y me dice: "No, ¿un pastor de qué?". Porque para ellos el pastorado tiene que ver con ovejas, no con personas. Entonces: "¿Dónde están, a dónde están tus ovejas?". Yo no le puedo decir: "Están en Nueva York", para la carcajada.
Cuando David escribe este salmo, lo escribe con el concepto perfecto de entender lo que era guiar, cuidar y tratar a las ovejas. ¡Qué precioso! ¿Por qué? Porque la imagen del pastor era una imagen de protección, de cuidado, de amor y de entrega a sus ovejas, a los animales. Y qué importante es esto, porque David, el pastor de ovejas, entendía no solamente su labor como pastor, sino también las características de las ovejas.
¿Alguien aquí ha visto una oveja? Sí, son preciosos los animales. Y también saben bien rico; les recomiendo las chuletas de oveja. Sabroso, ¿sí, hermano? Bien.
Las características de las ovejas
Entonces, las ovejas tienen ciertas características que otros animales no tienen. Por ejemplo, los perros: los perros saben salir de casa y regresar a casa. Ellos salen a vagar y al rato regresan, a menos que sea un perro bien necio. Pero las ovejas no; las ovejas, apenas salen de su redil, no saben regresar a casa, porque no tienen algo que los perros tienen: el sistema de orientación. Por esa razón, entonces, hay alguien que diseñó de una manera perfecta algo que se llaman los perros ovejeros.
¿Alguien vio Heidi aquí? Y, hermano, se le fue la juventud. Entonces, miren, lo que pasaba con Heidi, lo que pasaba con gente, es lo siguiente: que los perros guiaban a las ovejas, así como usted lo miraba. Y eso se mira actualmente. ¿Por qué? Porque era una manera en cómo las ovejas eran cuidadas y protegidas. Esa es una gran ayuda.
No solamente eso: las ovejas son animales muy torpes. Entonces, si usted ha visto cuando están a punto de matarlas... No, deja. Pero eso es muy doloroso. ¿Por qué? Porque ellas mueren de la manera más sensible, más dulce, más tierna posible. La persona que las va a matar, por el motivo que sea, principalmente para comérselas, las pone en las piernas, las acaricia, agarra el cuchillo con el que la va a matar y se lo mete en el cuello. La oveja cree que el que la tiene en las piernas la está queriendo, la está amando, pero realmente la va a matar.
¿Alguien aquí ha oído cómo muere un cerdo? ¡Qué horror, Dios mío! ¿No es nada? Alguna hermana enojada. Porque son horrorosos, hermanos. Pero ¿por qué razón? Bueno, ¿sabe algo? Es una enorme diferencia. Las ovejas son dulces, las ovejas son tiernas, las ovejas son sensibles, las ovejas necesitan protección, las ovejas creen; todas las ovejas necesitan ese afecto.
Señor, Tú eres mi pastor
Entonces David sabía muy bien cómo se manejaban las ovejas, en qué consistía, cómo eran una presa tan fácil y cómo podían ser robadas y engañadas de cualquier manera. De tal manera que cuando él escribe este salmo, él está escribiendo este salmo de esta manera: "Señor, Tú eres mi pastor, yo soy Tu oveja, que mis emociones ahora te expresen lo que yo te quiero decir como mi pastor". Y empieza a escribir esta gama de emociones, dirigido por el Espíritu Santo, que nos ayudan ahora a identificarnos a nosotros, cómo nuestro buen y gran pastor cuida a nosotros, que necesitamos ser cuidados como ovejas. Es un precioso salmo, bajo una preciosa profesión, dirigido por emociones que desean regresar a Dios y anhelar Su cuidado y Su protección. ¿Por qué? Porque estamos en una naturaleza caída, olvidamos muchos factores importantes de ser ovejas.
Entonces David empieza, David empieza haciendo una categoría de quién es Él y quién es él. Y él dice así: "Jehová es mi pastor". Empieza por donde debe de empezar: el Señor es mi pastor. ¿Quién es mi pastor? El Señor. El Señor es mi pastor. David lo tiene claro. Él entonces ha estado con las ovejas, y seguramente a los animalitos les habrá dicho en algún momento: "Yo soy su pastor. Y si yo soy su pastor, ovejitas, ¿saben qué va a pasar? No les va a faltar nada". De repente se pone en otra posición y se lo dice al Señor, como su pastor.
Nada me faltará
Entonces él dice: "¡Ey, Tú eres mi pastor!". Y por consecuencia, ¿qué dice después? ¿Qué dice después, amados? "Nada me faltará". ¿Cuánto te falta? ¿Qué quieres? Hay personas que oran con una lista de peticiones, como que la cruz no fuera suficiente. Desde que se levantan hasta que es de noche, son los humanos que piden, piden, piden: "Señor, cuídame, guárdame, protégeme, libérame, ayúdame, sálvame, me..., todo". Se trata de Ti.
Cuando hayas comprendido que es tu pastor y nada te faltará, tus oraciones tienen un gran cambio. Las peticiones empiezan a ser resumidas con agradecimiento: "Señor, te agradezco porque Tú eres Dios, porque Tú eres grande, porque Tú reinas, porque no hay nadie como Tú. Eres excelso, eres proclamado, eres Rey, Tú eres quien gobierna, eres todo, todo, todo". Las peticiones se acaban por una sola razón: porque te das cuenta de que la oración no es pedir; la oración es glorificar a Aquel que lo llena todo.
Entonces, ¿cuánto te falta? Él es tu pastor. Y si es tu pastor, nada te debe de estar faltando, porque Él es tu pastor. Hay dependencia, confianza y rendición total. Se está comparando con un animal de redil, indefenso, torpe, y toma a Dios como su proveedor, como su conservador, como su director; de hecho, como su todo. Él dice: "Señor, yo soy torpe, Tú eres sabio. Señor, yo me pierdo, Tú me encuentras. Señor, yo no puedo ser alimentado por mí mismo, Tú me alimentas. Señor, yo necesito que Tú me cuides, porque yo no me puedo cuidar. Tú eres mi pastor, y por consecuencia nada, nada me faltará".
"Tú eres mi dueño, te pertenezco, eres mi propietario". Entonces pueden venir animales salvajes, pueden venir personas que quieran robar, pueden venir personas que quieran destruirme, pero va a suceder algo: hay alguien que está protegiendo mi vida, y es mi pastor, y Él sabe cómo hacerlo. Él no dice: "Tú eres el pastor de todos". Él hace al pastor su pastor. No dice: "El pastor de fulano, de zutano"; dice: "Tú eres mi pastor, Tú estás velando por mí, Tú estás conservándome". Y por eso entiendo y comprendo que nada me faltará.
Puedo no poseer todo lo que deseo, pero nada me faltará, porque poseo a Cristo. Puede ser que Él me quite todo, pero si Cristo está ahí, no me ha quitado nada. Porque todo creyente que tiene a Cristo, nada puede ser arrebatado de sus manos, porque tiene lo que nada puede quitarle: a Cristo. Nada me faltará, nada me faltará, porque Dios se encarga de que nada te falte. No porque necesites, no porque necesites algo de dinero y de repente estás acabado y dices: "Bueno, nada me faltará, pero no tengo nada en el bolsillo". No, es que es poseerlo a Cristo. En la ecuación matemática perfecta: Jesús más nada es igual a todo. No debo de agregar algo más para que Él sea todo, y ese es Cristo.
Tres factores por los cuales Cristo es todo
Pero ¿por qué Cristo es tan importante? Es autosuficiente, y para el creyente debe de ser completamente todo. Bueno, hay tres factores por los cuales Cristo es todo. Primer factor: porque Cristo es el que murió por Sus ovejas; no murió por todos, murió por los suyos. Segundo factor: porque Él ama a las ovejas por las cuales Él murió. Y tercer factor: porque Él las preserva para la alabanza de Su gloria. Un pastor perfecto muere por ellas, las ama y las cuida a ellas, y las preserva para Su gloria. Él mismo lo dice.
En Israel había tres profesiones importantes en el tiempo de Jesús. Una de estas era esa misma: cuidar ovejas, el pastorado de ovejas. Otra era la elaboración del vino. Y otra, y otra era, dice, la siembra. De diferentes maneras Jesús, cuando entonces habla, se comunica de tales maneras. ¿Te recuerdas? "Nadie que pone su mano en el arado y lo tira, o mira atrás, es digno de mí". Él se compara en todo: "Yo soy la vid verdadera", ¿sí?
Entonces Él también dice, en el libro de Juan, en el capítulo 10, en el versículo 11: "Yo soy el buen pastor; y el buen pastor su vida por las ovejas". ¿Qué? No dice: "Yo soy el moralmente bueno". Él dice: "Yo soy el pastor que da Su vida por las ovejas". Él no dice: "Yo soy el pastor que los va simplemente a tener ahí vivos, y que acá todos caminen". Él dice: "Yo voy a dar mi vida por ustedes". En efecto, les está diciendo que les supera a todos los demás que han existido, a todos los demás. Sucedía algo con los pastores en el tiempo de Jesús y en su cultura.
El pastor que defiende a sus ovejas
Si usted tenía el trabajo de ser pastor y amaba a sus ovejas, tenía que defenderlas bajo cualquier circunstancia, en cualquier momento y bajo cualquier peligro. Y una de las características de defender a la oveja es esta: usted no puede permitir que ninguna oveja muriera en un ataque de un animal feroz, sino que usted tenía que ir tras la oveja. ¿Alguien se recuerda lo que hacía David? Hermano, David era un fuerte; también era cualquier cosa. Me encanta lo que la Escritura nos enseña cuando él está siendo entrevistado por Saúl, cuando va con Goliat. Vamos a ver esa parte para que entendamos el concepto del pastor y hasta dónde da su vida por las ovejas.
1 Samuel 17:34-37. Cuando Saúl lo está entrevistando, a David, porque David dice que él irá contra el gran Goliat, David entonces habla de su vida en el pastorado, en el pastorado de ovejas. Y él entonces le responde a Saúl de esta manera: "Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él". Mira lo que él dice: "Y lo hería, y lo libraba de su boca". ¿De dónde lo libraba? ¿De dónde? ¡De la boca de un león! ¡Dios mío! Y usted, que de una cucaracha sale corriendo. Este hombre iba hasta la boca del león a librar a la oveja, porque le pertenecía. ¡Qué valentía, qué coraje, qué fuerza! ¡Guau!
Él está hablando de lo que hacía. Y no solo ahí se quedaba: ¿qué hacía con el león y el oso, según ese pasaje? Lo hería, lo mataba. David mataba leones. Pero ¿por qué razón mataba leones? No era por hobby; no, no era para poner la cabeza en la casa. ¿Cuál es la razón por la cual mataba leones y osos? Por sus ovejas. ¿Cuántos pastores murieron en las manos de leones y osos? Fue una cantidad. Pero ¿cuál fue la razón por la cual murieron? Porque ellos no podían ver una oveja muerta; era imposible para ellos.
Eran de su propiedad: las amaban tanto, las cuidaban tanto, y conocían que eran tan indefensas, que si les tocaba morir esa vez, morían. Entonces, el pastor de ovejas no era cualquier cosa. Tenía que ser usted muy fuerte, muy inteligente, muy ágil y lleno de valentía para enfrentar un león, un oso. ¿Algún hermano que cree que podría calificar por ahí? No levanten la mano, porque capaz le pega a su mujer.
El enemigo más grande de las ovejas
Sucede algo, amados hermanos: hay un enemigo más grande para las ovejas, y se llama el pecado. ¿Qué hizo el pecado? El pecado rompió nuestra comunión con Dios, nos hizo estar en contra de Dios y negar Su Palabra y Sus mandamientos. Y Dios dice: "No te harás imagen y semejanza", y el pecador dice: "¿Y tú quién eres? Yo voy a hacer lo que yo quiera". Dios dice: "No vas a inclinarte a ningún otro dios"; "Yo voy a inclinar a los dioses que me dé la gana". Dios dice: "No vas a jurar en Mi nombre"; "Pues juro las veces que quiera". Dios dice: "No vas a robar"; "¿A mí me va a decir Dios lo que no voy a hacer? Yo me mando solo".
Sucede algo: es eso, es ese enemigo que está con nosotros. Es un enemigo tan grave, tan peligroso y tan dañino, que me pone en contra de su Creador y de Su ley, de Sus mandatos, de tal manera que se pone a la par de Él y le dice: "No me importa, yo voy a vivir como yo quiero". Y entonces el buen pastor tiene tanto amor por la oveja que es terca, que es necia, que quiere hacer su propia voluntad y va directo a la ira de Dios, y dice el buen pastor: "Esa oveja mía debe de ser rescatada de su rebeldía, de su pecado, de su blasfemia".
Y la única manera como puede ser rescatada es que yo dé mi vida por esa oveja rebelde. Y es lo que sucede en la cruz: Él en la cruz está siendo el sustituto de alguien más, porque fue perfecto y obediente a todo lo que el Padre organizó y ordenó para la alabanza de Su gloria. Pero cuando va a la cruz, va a morir por las ovejas que por sí mismas no pueden ser rescatadas, no pueden ser salvadas. No hay manera en como tú puedas ponerte a cuentas con Dios. Esto es lo que hace el buen pastor: "Yo pongo mi vida por las ovejas, porque si no la pongo, perecerán".
¡Bendito sea Cristo y bendita sea la cruz! Qué hermoso: tu buen pastor dio Su vida, porque si no, entonces tú hubieras dado tu vida. Pero para la ira de Dios, tú vas a ir a la ira de Dios de dos maneras: o vas a Cristo y Él va por ti, o vas tú y te enfrentas tú mismo. Yo prefiero ir a Cristo como mi buen pastor y refugiarme en Él, y decirle que estoy...: "Gracias por probar el infierno para que yo probara lo que nunca jamás pensé: el reino de los cielos. Tú eres mi buen pastor, y si estoy contigo...".
El pastor asalariado
El concepto del buen pastor es precioso. ¿Sabes qué sucedía cuando el pastor tenía vacaciones? Hermanos, algunas veces los pastores necesitan vacaciones. Cuando el pastor tenía vacaciones, sucedía algo: había diferentes hombres que trabajaban en nada, en la cultura esta, y querían hacer el papel del pastor, pero eran asalariados. "Oiga, mire usted, ¿cuánto cobra por cuidarme las ovejas?". "Voy a estar a... Mil es mi tarifa". "Sale, está bien".
Había una ley. ¿Sabes cuál era la ley? La ley está estipulada en Éxodo, del capítulo 22, en el versículo 3: "Y si hubiera sido arrebatada por fiera, le traerá testimonio; no pagará lo arrebatado". Sucedía algo: cuando el pastor asalariado cuidaba una oveja y venía un animal salvaje, ese pastor no iba a dar su vida por esa oveja, porque no le pertenecía. Pero sí tenía que hacer algo por defenderla. Y supongamos: "No puedo hacer nada"; simplemente dejo que el oso, el león o cualquier otro animal se la llevara y se la tragara.
Tenía que esperar que el animal terminara de comer, dejara algunos pedazos; tomar los pedazos —lo que dice Éxodo— y traerlos de regreso al dueño de la oveja, y decir: "Mira, yo luché por Dolly, pero ese oso era muy grande. Pero aquí están los huesitos". "Y bueno, disculpa". Entonces no le iban a hacer que tuviera que pagar aquello que estaba ahora presentando. Pero porque no había ese amor, porque era un pastor asalariado. El pastor asalariado era así.
Cuando el Señor habla de eso... ¿Sabes algo? El libro de Amós es perfecto cuando nos dice: "Así ha dicho Jehová", Amós 3:12, "de la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja, así escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de la cama, al lado de un lecho". O sea, que el pastor que no es asalariado, aunque la oveja se esté muriendo, va a ir tras ese pedazo, y se va a abalanzar a la boca del león para traer algo, porque le pertenece. A diferencia del otro, que espera que el león o el oso se la trague bien. A ver, ¡qué enorme diferencia!
Cuando Jesús habla de los pastores asalariados, nos habla de ellos y nos dice claramente su papel y cómo ellos caminaban y funcionaban. ¿Sabes qué pasaba con los pastores asalariados? Él los pone en estas categorías. Primero, dice algo: no les importan las ovejas; no tienen ninguna importancia. Segundo, dice: las ovejas no los saben escuchar a ellos, no reconocen su voz. Y hay algo más peligroso con los pastores asalariados: los pastores asalariados hacen su trabajo por dinero, no por amor.
Los falsos pastores
Por el momento, y tristemente hoy en día, vivimos esta terrible verdad: que muchos hombres han perdido la visión bíblica de que las ovejas somos todos y que el buen pastor solo es uno, y es Cristo. Cristo, nuestro buen pastor, nos cuida. Pero muchos hombres se han parado a decir: "Ustedes son mis ovejas y me pertenecen a mí. Si van a ir a Walt Disney, pidan permiso; lo que vayan a hacer, yo soy la autoridad". Y no solo eso: en esa falsa autoridad empiezan a cambiar lo que Dios dice por lo que ellos dicen, empiezan a agregar lo que Dios ha dicho con lo que ellos quieren que Dios diga. Y las ovejas empiezan a decir: "Amén, amén, sí". Y empiezan a buscar palabra de Dios: "Hermanito, una palabrita, por favor". "El Señor me ha dicho, el Señor me ha dicho".
Entonces la Escritura nos dice: "Ovejas, tengan cuidado; esos tiempos van a llegar, los tiempos de la apostasía". Usted sabe: porque muchas personas viven en la autosuficiencia de quién es Dios, por el engaño. Y si la Biblia nos advirtió del engaño, tenemos que ponerle mucha atención a lo que la Biblia nos ha advertido. Porque el engaño no te hace entender que Él es tu pastor y que nada te falta; el engaño te hace creer que Él es tu pastor, pero te hace falta todo.
La Biblia lo dice claramente, Tito 1:10-11: "Porque hay muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancias deshonestas lo que no conviene". Por eso el llamado del Señor para los pastores, para los que estamos cuidando a las ovejas del buen pastor, es no olvidarnos de que son las ovejas, que tenemos un buen pastor y rendiremos cuentas.
Mira, cuando Pedro escribe en 1 Pedro 5:2-4, dice: "Apacentar la grey de Dios" —¿la grey de quién, amados? De Dios— "que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancias deshonestas, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están bajo nuestro cuidado, sino como... siendo ejemplos de la grey". ¿Por qué? "Porque cuando aparezca el Príncipe de los pastores, entonces vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria".
Su Palabra es suficiente
El rebaño de Dios, entonces, sufre un doble peligro: una verdad consumada, que es el buen pastor que probó la ira de Dios, bajo el peligro de hombres que dicen: "Escúchenme a mí, que yo tengo el cuidado de Dios con ustedes". ¡No, no, no, no, no! No lo necesitamos. No queremos más palabras: esta Palabra es suficiente. No queremos más cuidado: Su cuidado es suficiente. No queremos más señores: nuestro Señor es suficiente. No queremos que nadie más nos diga lo que tenemos que hacer: Él nos ha dicho en Su Palabra lo que tenemos que hacer. Y Su Palabra es verdad, es suficiente, y Su Palabra nos santifica, y Su Palabra no pasará. El cielo y la tierra pasarán, pero Sus palabras no pasarán.
Nuestro buen pastor es completo. Entonces, si Él es tu pastor, ¿qué, amados? Nada te faltará. Dile adiós a las profecías terrenales, a los sueños y las visiones. "Pastor, tuve un sueño". "Ahora, hermano, seguramente le cayeron mal los frijoles de anoche". Lo peor que le puede pasar a usted es confiar en alguien más, porque ese alguien más que no sea Cristo le hará entender que Cristo es su pastor, pero le falta mucho más.
La Escritura te dice: Él es tu pastor y nada te falta. Sus palabras son palabras de vida eterna. Cuando vienes a Él, hace de tu alma saciada, porque Él es el agua que, si tomas de Él, no tendrás sed jamás. Todo otro hombre te dará agua, pero será como la del mar: tomarás y tendrás sed siempre.
Y mucho más. Por eso, escucha Sus palabras, ama Su Palabra, ama lo que sucedió en la cruz y penetra en esa verdad: "Y no quiero más. Él es mi buen pastor y nada me faltará. Pase lo que pase, Él me enseñará y me fortalecerá".
En todo y por todo estoy enseñado
Por esta razón, el apóstol Pablo había entendido esta verdad, y entendió de tal manera que él dice: "Es que esto es algo que debo de aprender". ¿Te recuerdas lo que dice Filipenses? "En todo y por todo estoy enseñado, tanto para tener abundancia como para tener escasez, tanto para estar saludable como para estar enfermo". Pero ¿por qué todo? Porque en todo estaba enseñado, porque Él era el buen pastor y nada le faltaba. Este es el secreto de esa verdad.
Supongamos: el centro está aquí, y de repente te dan un aumento en el trabajo, de dinerito, y usted dice: "¡Qué bendición! ¡Cómo me cuida el Señor! ¡Aleluya!". Y sube su gozo, y viene a la iglesia: "¿Qué le pasa?". "Un aumento me dieron, pastor. Ando que estoy contento, feliz". Y aquí está arriba. Le regalaron un carrito: "¡Guau, me dieron un...!". Y se le va el gozo para arriba. Y de repente, a los días, lo echaron del trabajo, y ya viene con la cara... "¿Qué le pasó?". "El enemigo me está atacando".
Y de repente, el carro que le regalaron andaba ya por la calle y lo hicieron... ¿Cómo se dice, hermanos? No: lo hicieron pedazos. "Quedé sin carro". Y mire, se le bajó su gozo. Entonces quiere decir que su gozo no está en que Él es un buen pastor; su gozo está en los momentos en que las cosas mejoran, y su gozo decae cuando las cosas empeoran. Por eso, entonces, Pablo dice: "Mira, yo todo lo puedo en Cristo que me fortalece". ¿Por qué? Porque las cosas que suceden para mi bien no elevan mi gozo, y las cosas que suceden que yo no quiero tener no lo bajan, amigos; mi gozo es Cristo.
Él es mi buen pastor. Si lo tengo a Él, no importa lo que pase para arriba, lo que pase para abajo: "Todo lo puedo en Cristo que me...". Entonces, si Él, amigo, es mi pastor, nada me faltará. Una verdad centrada en Cristo: tienes a Cristo, lo tienes todo; tienes a Cristo, no necesitas más; tienes a Cristo, puedes vivir confiado.
Él no te ama más ni menos
Él no te ama menos si no te da un plato de comida en la noche. Él no te ama más en tu mesa y abundancia. No te ama menos si ha llegado el cáncer a tu vida y te está destruyendo. Él no te ama más porque has vivido sin gripe por 5 años. Él no te ama menos porque tu familia está deshecha y estás solo y te sientes triste, y no te ama más porque tienes una vida sólida. Él te ama no por lo que ha pasado contigo, sino por lo que pasó en la cruz. Y si Él dio Su vida por ti en la cruz, puedes decir: "No importa mi estatus, mi situación o mi momento, mi presente: Él es mi buen pastor y nada me...". Nuestro buen pastor.
Ahora bien, vamos a llevar esta verdad a la aplicación. Yo no sé cuánto tiempo tengo, hermano. ¿Hasta qué horas? Gracias. Porque si no me paran, no paro, hermanos; yo soy el pastor Duracell.
Lectura de los versículos 2 al 4
Leamos de los versículos 2 al 4. Mira lo que dice el versículo 2 al 4. Dice: "En lugares de delicados pas...". Es lo que hace nuestro buen pastor. "En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a agua de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de Su nombre. Y aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infundirán aliento".
¿Queremos ver un ejemplo bíblico de cómo el buen pastor efectúa esa realidad? Lo miramos. Vámonos a Job, capítulo 1. Entonces, miremos esta verdad que apele a nuestras emociones y nos haga este día decir: "Tú eres mi buen pastor y nada me faltará".
Job, una oveja presentada
¿Sí? Capítulo 1. Tengo... lo he abierto. Vamos a estar en diferentes pasajes, en diferentes momentos. Entonces, hay una reunión de Satanás, el enemigo, con Dios, y el enemigo viene de rodear la tierra. ¿Lo recuerdas? ¿Sí? Entonces, de repente el enemigo viene a rondar la tierra y se presenta ante Dios, y Dios le sale con esto, versículo 8: "¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?".
¿Qué está haciendo? ¿Qué pasa? Mira, hermano, permítame: ¿fue Satanás el que le dijo: "Señor, ahí está un tipazo tuyo"? ¿Pues Satanás fue así: "Señor, rondé en la tierra y vi un tipo justo, apartado del mal"? ¿Fue Satanás? ¿Quién fue? El pastor. Habló de una oveja, y aquí le presenta la oveja al lobo de los lobos, al enemigo.
Es como que usted tuviera una joyería aquí en México, preciosa joyería, y tuviera un diamante, el más caro y preciado. Y de repente llega el ladrón de diamantes más famoso, que ha salido en los periódicos, y entra a su tienda, y usted lo recibe: "Buenas tardes, señor ladrón. ¿Se encuentra...? ¿Un cafecito?". "Nada". Y el ladrón anda rondando su joyería, y usted lo está viendo, y termina, y dice: "Señor ladrón, ¿ha usted considerado el diamante que tengo en el centro? No hay otro como ese diamante: perfecto diamante, es un diamante de esta categoría". Y el ladrón se le queda viendo a usted, y mira el diamante, y ya le sale la baba de la boca.
Es lo que está haciendo Dios: está presentando a una oveja que tiene características muy buenas. Mira, mi amado hermano, pon atención a las características de la oveja que Él presenta: "varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal". ¡Vaya oveja! ¿Algunos de ustedes se parecen a esta oveja? ¿No? ¿Algunos de ustedes están orgullosos de su humildad? Nadie. ¡Qué bueno, hermanos!
La respuesta de Satanás
Entonces está presentando la mejor de las ovejas. Satanás tiene una respuesta: "¿Y cómo no va a ser este hombre perfecto y recto y temeroso de Dios, y se ha apartado del mal? ¿Tú acaso no le has cercado alrededor de él y a su casa y a todo lo que tiene? Has dado bendición al trabajo de su mano, y ha aumentado sobre la tierra sus bienes. Este tipo es recto, apartado del mal y temeroso porque lo tienes consentido. Tú cercaste. Ni se le puede tocar al niño, porque ¡ay, Dios!, ahí está protegido por Ti. Me estás dando el testimonio de alguien que es recto porque Tú has sido excelente con él. Mira los camellos que tiene: marca BMW. Los hijos, las tierras... Está protegido; con razón se queda apartado del mal".
En pocas palabras, lo que Satanás le está diciendo al Señor es lo siguiente: "Mira, Job es perfecto porque simplemente Tú lo has bendecido de tal manera que a él no le falta nada. Por eso es que está así. Él no te ama a Ti; ama más lo que Tú eres para él, lo que Tú le proteges, lo que Tú le has dado. ¿Tú crees que te ama a Ti? No, él está protegido por Ti". "¿En serio, Satanás? Entonces, ¿sabes qué? Vamos a quitarle todo lo que yo le he dado, y vas a ver que no es como tú dices".
Todo, como dicen los versículos del Salmo 23: "Junto a aguas de reposo... Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia" —ahí está— "por amor de Su nombre". Eso es el buen pastor. ¿Y qué sucede en la tierra con Job? Vamos a ver. ¿Quiénes recuerdan? Que empieza quitándole el Señor sus hijos. Hermano, ¡qué duro! Una cosa es oírlo y otra cosa es vivirlo. Dios elimina a los hijos, el estatus, las tierras, los siervos, todo, todo, todo. Es tan perfecto que lo deja tan sin nada, a tal grado que Satanás le vuelve a decir: "El problema es que aún no has tocado su piel".
"Sí, pues ahora también vamos a darle una enfermedad". Y sucede algo. ¿Te recuerdas quién estaba lacerando a Job y diciéndole: "Maldice a Dios y muérete"? ¿Quién fue? Tengan cuidado, hermanas. Sucede algo: Dios estaba trabajando con... la esposa de Job, con Job. Por eso él le dice: "Tú has hablado como cualquier otra mujer; tú has hablado como cualquier otra persona hablaría".
La opinión de los demás
Su opinión es la opinión de todas las personas, y es la opinión que vas a tener tú cuando tu pastor esté trabajando contigo: "¿Y usted va a la iglesia? ¿Y así es como el Señor le paga? Hombre, desista de esa fe. Mire cómo estaba, pero ni para una torta tiene. No sé si usted come; toma más pastillas que comida. No debería regresar a ninguna iglesia, leer la Biblia ni orar. Desista de eso". Es la mujer de Job, y lo está viendo como el hombre ve el sufrimiento. Ella lo está viendo como el hombre ve cuando somos sacudidos. Ella lo está viendo como la opinión de los demás va a ser contigo cuando Dios esté dándote, esté formándote, esté mostrándose para Sí mismo que tú no lo amas porque te ha dado salud.
Pues no lo amas porque te da dos hijos; tú no lo amas porque tu trabajo es estable; tú no lo amas porque todo ha ido bien. Tú lo amas porque Él es Dios. Y cuando Él quita todo lo que para tu beneficio ha sido bien, el creyente dice: "Me has quitado todo, pero nada me podrá arrebatar de Tus manos. Por eso Tú eres mi buen pastor". Y la opinión va a continuar, no solo con su esposa. Después vienen tres amigos a seguir cuestionando a Job, a seguir diciéndole: "Mira, examina tus pecados, examina...".
Así como cuando un hermanito está enfermo: "Me dio una gripe", y lo botó en la cama. "Hermanos, en la iglesia tenemos al hermano, qué sé yo, Gertrudis, enfermo; oremos por él, por favor, que el Señor lo sane". Y toda la iglesia... Ahora, al hermano Gertrudis le dio bronquitis; se fue al hospital. "Hermanos, el hermano Gertrudis está en el hospital; oremos por él para que el Señor lo sane". Le dio un ataque y lo han puesto con máquinas: "Hermanos, el hermano Gertrudis está por morirse; oremos por él para que el Señor...".
Y ya la gente empieza a saber que está apagado: "Hermanito, era terrible. Verás cómo se vestía y cómo mandaba". Y empiezan los comentarios: "Hermanos, el hermano Gertrudis, por... hermanos, se está muriendo". Y la gente empieza: "De verdad, es que mira, nadie se va de la tierra sin pagar algo". Mida su boquita, hermano, porque si yo lo tratara a usted con lo que usted ha hecho, ni la boca... ya fuera chicharrón esa boquita. Y de repente, hermano, se anuncia que murió. Y ya no es: "Que el Señor...", "Que oren". El problema... "Ya está en la gloria, ¡qué lindo!".
Dejemos de objetar en nombre de Dios. ¿Por qué? Porque nosotros tenemos un mar de opiniones; no entendemos cómo Dios funciona, no sabemos cómo Dios trabaja. Usted mira, usted observa, usted está ahí, pero usted no sabe que Dios trabaja perfectamente con Sus ovejas. Cuando Él esté trabajando con una oveja, deje usted de opinar; mejor pídale a Dios que le siga fortaleciendo, porque Él sabe cómo trabaja con cada uno de nosotros. Y así es como tenía que trabajar con esto.
Jehová dio y Jehová quitó
La respuesta que sacudió a Satanás: "Entonces se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo esto: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá". Escuchen esto, amados: "Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito".
¿Qué apeló? Lo que Dios hizo: su emoción. Se levantó, rasgó, se rasuró, se postró, adoró. Hay dolor que lo llevó a la adoración. La adoración no lo llevó a: "Señor, me has quitado lo mío, me quitaste a mis hijos, me quitaste mi trabajo, me quitaste a mis siervos, me quitaste mi tierra". ¡No, no, no, no, no! Él no tenía nada; lo que Dios le había dado, simplemente Él se lo había llevado de regreso. Él tenía algo muy claro: "Desnudo vine y desnudo regresaré. Todo lo que he tenido en la tierra, todo lo que Dios me ha permitido tener, es un regalo de gracia; nada ha sido mío".
Cuando el ídolo es derribado
Por esta razón, cuando uno quita algo que sí amamos mucho, sentimos que nos destruye la vida. ¿Acaso tú no has dicho: "Si Dios me quitara un hijo mío, prefiriera la propia muerte"? Ahí está: ese hijo es tu dios, ¿sí? "Si Dios me quitara a mi esposo, yo preferiría matarme, porque no sabría vivir sin él". Su esposo es tu dios. Es destruido lo escondido: cuando te quita algo que has sentido que te quitó la vida, que te quitó todo, que ahora ya no tienes valor y sentido, ahí estaba tu dios escondido. Ahora que ese ídolo ha sido derribado, se planta poniendo a Dios por encima de todo.
¿Sabes qué hace Job? Cuando Dios le quita todo, muestra que su corazón estaba limpio de la idolatría, y adoró al Dios que había adorado antes. Las cosas no cambiaron para él; el Dios que adoraba siempre fue el mismo Dios: con o sin, teniendo o no teniendo, estando todos vivos o estando todos muertos. Su concepto de Dios era este: Dios es digno. Dios es digno, porque nuestro Señor es digno.
Él es digno si estamos sanos, Él es digno si estamos enfermos; Él es digno si estamos bien, Él es digno si estamos mal; Él es digno si somos perseguidos, Él es digno si no somos perseguidos; Él es digno si nos salva del infierno, Él es digno; y si nos manda al infierno, Él es digno. Porque Él es digno y sublime y majestuoso. Por esa razón, cuando Satanás va a Dios y le dice: "Es que Job no te ama; Job te está usando, y por eso él te ama". No, Job lo ama porque esa oveja ha entendido que Él es su pastor. No importa qué tanto le quite, nada le...
Como tu pastor trabaja contigo: ¿cuánto te ha quitado? ¿Qué has sentido? Dolor. ¿Te has sentido que es duro? Ahora, entonces, conforma tu corazón y di: "Señor, no importa qué tan duro haya sido la pérdida, Tú eres mi pastor, nada me...". Él sabe cómo cuidarnos.
La vara y el cayado
Había una ovejita muy torpe y necia; esa ovejita era necia, y siempre que tenía la oportunidad salía del redil y se iba. El pastor ya la tenía observada, porque esa ovejita necesitaba corrección. Y lo voy a decir: cómo los pastores corregían a las ovejitas necias. Iban tras de ellas calladitos, cuando ya estaban viendo: "No, ovejita, que ya te estás yendo más de lo que debes". Y van tras ella, y agarraban lo que tenían en su mano. ¿Qué es lo que tienen? Su vara: "Tu vara y Tu cayado me infundirán aliento". ¿La vara cómo termina? La vara termina con un cayado, ¿sí?
Entonces, este es el proceso para corregir a la oveja que es necia y que se sale del redil y daba... daba. Primer proceso: es agarrar a la oveja con el brazo, ¡pas! Segundo proceso: acercarla con el cayado. Tercer proceso: agarrarle la pata y quebrársela. Cuarto proceso: ponérsela en su hombro; y ya viene con la vara, el cayado y la pata quebrada. Quinto proceso: ponerla en su casa y sanar la herida que el propio pastor le causó. Pero ¿por qué hace eso el pastor? Porque —me decía—, si no le quiebra la pata, ¿qué cree? Va a seguir haciéndolo; la ovejita se va a seguir escapando. Entonces, ahora la ovejita está... Él completa la disciplina necesaria.
Pero lo más importante es esto: ¿qué ha hecho esa disciplina para esa oveja? La ha puesto más cerca del pastor. Escúchelo: cuando Dios te está perfeccionando, la victoria de un cristiano no está en que Él te saque de las pruebas; la victoria de un cristiano está en que cada una de estas te haya acercado a tu pastor. Por eso el salmo: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo". No dice: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú me sacarás".
No para sacarte, sino para acercarte
Que es como todos ahora vamos, casi por default, casi por automático: "Señor, te pido que me saques de esta, Padre". Y somos tan malvados que hasta empezamos a prometer: "Señor, si me sacas, prometo, te prometo, te prometo que el domingo en la tarde voy a ayudarles a los niños". Como versión de hermanos: "Estamos, que venga. Sí, Señor, te lo prometo, pero sácame". ¡No! Él lo ha puesto ahí no para sacarlo de ahí. Él lo ha puesto ahí porque usted estaba lejos de Él. Él lo ha puesto ahí porque el cayado debe de acercarlo. Él lo ha puesto ahí porque Él debe de limpiarlo. Él lo ha puesto ahí porque, si no es así, usted va a seguir buscando el pecado. Él lo ha puesto ahí porque Él sabe cómo transformarlo para la alabanza de Su gloria. Él lo ha puesto ahí porque usted debe de estar más cerca de Él.
¿Acaso no es cuando somos atribulados cuando oramos más? ¿Acaso no es cuando somos sacudidos que queremos estar como más rectos con el Señor? Hasta la Biblia agarras diferente cuando estás sacudido. Gloria... para nada, donde la vida no importa. Porque entonces Él dice: "No, mi ovejita está... ya no está hablando conmigo, no está escuchando mi voz en Mi Palabra, no se está acercando a mí. Vamos a darle una sacudida y a quebrarle la pata, y le voy a mandar...". Y muchas veces el pastor... usted cree que está haciendo... bien cruel. Mira el caso de Job: ¿acaso no fue muy duro Dios con Job? Pero ¿qué estaba pasando? Dios estaba probándose a Sí mismo que Él es glorioso y que Sus hijos no lo aman por las cosas, sino por lo que Él es.
La ovejita y el lobo
Sucede algo: había otra ovejita, esta ovejita era otra necia, y caminaba y caminaba. Y un día el pastor la estaba viendo, porque esa ovejita ya estaba... pero ya le habían arreglado la pata. La otra pata, la otra pata era esta, y no entendía. ¿Algún hermano que es científico? No, dígame, por favor. Entonces la ovejita, necia, ¿no?, y se iba la ovejita, ¿sí? Y de repente la ovejita llegó a un lugar... con unas piedras, y ya no sabía dónde más ir. Y el pastor la estaba viendo de lejos, y había un lobo que estaba por allá, y ya estaba el lobo viendo a la oveja, llorando por los alimentos; ya la iba a ir a devorar.
Entonces el pastor, cuando mira el cuadro, lo mira entero: una oveja perdida, torpe, necia, que no sabe regresar a casa; un animal salvaje con hambre, con dientes feroces, que está a punto para ir a devorarla y a matarla. Entonces el pastor en ese momento va, porque la oveja es tan torpe que lo que empieza a hacer, perdida, es hacer ruido. Y luego entonces el pastor tiene que callarle la boca rápidamente. Corrió a la oveja, la agarra, la tira al suelo, le pone una pierna en el estómago y la otra pierna en la boca, y le empieza a apretar. Y la deja estar, mientras todas las demás..., duro, porque casi hasta ahorcarla.
Y la ovejita solo siente que ya no tiene respiración y que se está muriendo, y el pastor está, y la aprieta y aprieta, y el pastor le está presionando. La oveja no sabe qué está pasando. Y muchas veces sentirás que Dios te está matando cuando te está salvando, pero tú no ves el cuadro completo; tú ves parte, ¿no?; solo ves al pastor siendo duro.
Pero te estaba salvando: te está salvando de la idolatría, te está salvando del pecado, te está salvando de ti mismo, para que realmente vivas para la alabanza de Su gloria. Y todos necesitamos ser limpiados, amados. Todos necesitamos ir a la dependencia implacable que tenía David, que tenía Job. Todos necesitamos hoy decir: "Señor, Tú eres mi pastor, y por lo tanto, aunque me falte todo, nada me podrá separar". ¿Hoy podrá ser esa tu convicción? Hoy, Él dio... Su vida por ti, para que Él fuera suficiente para ti.
Su presencia hace la diferencia
Por eso, entonces, cuando andas en valle de sombra de muerte, no vas a temer mal alguno, porque Su presencia hace la diferencia. Así como un pequeño niño en una tormenta del mar no se asusta porque está con su madre, así un creyente no puede temer aunque todo se esté derrumbando, porque nuestro pastor sabe cuidarnos para la alabanza de Su gloria. No importa hasta dónde llegue el cambio de todos los conceptos en la tierra, para que las ovejas entendamos que Él, cuando nos enferma, nos acerca a Él; cuando nos atribula, nos forma para ser como Cristo; y cuando nos lleva, lo que simplemente hizo es tenernos con Él para siempre. Es nuestro pastor.
¿Podrías entonces hoy decir: "Señor, Tú eres mi pastor, y si Tú eres mi pastor, nada me faltará"? Yo te invito, hermano, hermano, a que te zambullas en esa verdad y que la Palabra te limpie, para que vivas para la alabanza de Su gloria.
Una invitación final
Quiero cerrar este día con una pequeña anécdota. Ustedes acá tienen buena Palabra, y gracias a Dios por eso; tienen una preciosa congregación. Pero ¿qué tanto la Palabra está limpiándote para vivir para Dios? Asegúrate de que el agua que escuchas, que limpia, te esté limpiando su suciedad. No importa qué tan sucio usted es: el agua, suficientemente limpia para limpiarte, para purificarte, para que vivas para la alabanza de la gloria de Dios.
¿Qué pecados están sucios? ¿A dónde estás como oveja? ¿Estás por allá? ¿Estás perdido? ¿A dónde estás, penetrándote en tu vida? ¿A dónde has caído? ¿Qué tan lejos de tu pastor estás? ¿Qué es el servicio dominical para ti? ¿Simplemente un domingo más, y mañana lunes regresas a vivir como un hombre que no ama a Cristo como su pastor? ¿Por qué no vas al arrepentimiento y le dices: "Señor, gracias por haber ido a la cruz por mí. No permitas que mi vida sea una vida que vaya al pecado por el cual mi buen pastor murió. Perdóname"? Yo te invito este día a que regreses a tu primer amor.
Oración final
Señor bendito, Dios todopoderoso, alabado y bendito Su nombre. Gracias, Señor, porque Tú eres nuestro buen pastor y nada nos faltará, porque Tú eres todo. Sin embargo, esa verdad muchas veces es una verdad más que escuchamos y hablamos, pero no es una verdad que vivimos. Cuando nos toca vivirla, es una verdad que es difícil decirla enfermo, o decirla en un funeral; nos cuesta con el dolor. Solo te pedimos que nos guíes a ser formados en esa verdad, que la dependencia de Ti sea completa y total, que comprendamos que Tú eres nuestro buen pastor.
Nos alimentas en Tus pastos, que son Tus palabras. Sabes guiar, nos sabes corregir, nos sabes formar, nos sabes... hacerlo todo perfecto, y no hay error del margen en Ti, ni ningún error. Bendito Tu nombre; exaltado eres, glorificado eres, Señor. Trae el arrepentimiento a aquellos que no han venido. Que podamos venir, Señor, a la comprensión de entender que todos en este lugar pagarán por sus pecados; si no los paga Cristo por nosotros en la cruz, nos enfrentaremos a la ira nosotros mismos. Y nuestro buen pastor nos dice: "Venid a mí los cansados y trabajados, y yo los haré descansar". Entonces, Señor, ayúdanos a ir a Ti, por y para la alabanza de Tu gloria. En Tu nombre... Bueno, y así vivas.
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