Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Salmo 139SalmosNathan Díaz

Las maravillosas obras de Dios

Transcripción

El valor de la vida

… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) Se apagó la tele ahí; no sé si se desconectó. Ah, no, sí está. No, nada más es el comienzo de las conferencias. Los niños... y tratar de recordar la importancia que Dios les da a los niños en la Palabra de Dios. Pero con el desarrollo del ministerio de Semilla de Esperanza, el enfoque todavía es más específico: el tema de la santidad de la vida, el tema del valor que tenemos como creación de Dios, y la manera en la cual nosotros podemos enfatizar eso en nuestra cultura. Una cultura que, de hecho, menosprecia el valor de los niños, especialmente de los niños no nacidos.

Vivimos en una sociedad que, de hecho, no valora correctamente qué significa un bebé dentro del vientre de su madre desde la concepción, de tal manera que se ve como una opción asesinar a ese bebé antes de que nazca. Y ese es el enfoque que queremos tener ahorita juntos como iglesia. Y también hoy en la tarde, todo lo que se ha planeado: los animamos a que estén aquí, porque tendremos ese enfoque de algo que creemos como iglesia que es muy, muy importante. El tema del aborto, el tema del valor de la vida, es algo que nos importa a nosotros porque le importa a Dios. Y hoy vamos a meditar en un pasaje que muestra esta verdad de una manera muy clara.

Teología aplicada

Pero este pasaje, este salmo, que es un salmo de David, realmente es uno de mis favoritos, si no es que es mi favorito. Por lo menos creo que es el que más cito constantemente, porque este es un salmo de lo que podríamos llamar teología aplicada. En este sentido: cuando hablamos acerca de Dios, y cuando hablamos del carácter y los atributos de Dios, eso es real y no está desconectado de nosotros; eso está íntimamente conectado con nuestro ser, con quiénes somos. Y es un pasaje que nos confronta sobre cómo vivimos la vida en la presencia de Dios, lo que los reformadores llamaban Coram Deo: vivir nuestras vidas en la presencia de Dios. ¿Cómo se ve esta realidad? Cuando entendemos quién es Dios, ¿cómo es que eso transforma, afecta la manera en que vivimos todos los días?

Quiero mostrarles este salmo. Podríamos resumirlo en el versículo 1 y también el versículo 14. Vean lo que dice: "Oh Señor, Tú me has escudriñado y conocido". Ahora, él va a desarrollar qué implicaciones son esas, de qué se trata que Él nos ha escudriñado y que Él nos ha conocido. Pero la parte aplicada de eso, de "Tú me has escudriñado y conocido", es que eso transforma nuestras vidas, porque nos lleva a una adoración de Dios, nos lleva a vivir para Dios; y a la luz de quién es Dios, nosotros podemos entender mejor qué significa nuestra propia existencia.

Y por eso el versículo 14 es un versículo de adoración, que dice: "Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras". Esa es la conclusión final del salmista de qué implicaciones tiene entender la manera en que Dios quiere relacionarse con nosotros. La manera en que Dios nos conoce, la manera en que Dios es, nos lleva a una adoración de Dios, porque Él es un Dios de obras maravillosas. Ese es el punto de este salmo. Así que vamos a ver parte por parte cómo se ve esta teología personal del Salmo 139.

El maravilloso conocimiento de Dios

Número uno: el maravilloso conocimiento de Dios, versículos 1 al 6. "Oh Señor, Tú me has escudriñado y conocido". Y vean cuántas veces se repite esta palabra, "conocer", o "comprender", o "escudriñar", o "saber"; estas palabras están repetidas una y otra vez a lo largo de estos seis versículos. "Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. Aun antes de que haya palabra en mi boca, oh Señor, Tú ya la sabes toda. Por detrás y por delante me has cercado, y tu mano pusiste sobre mí. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; es muy elevado" —"alto es", dice la Reina-Valera—, "no lo puedo alcanzar"; no lo puedo entender.

El maravilloso conocimiento de Dios es: Dios conoce todas las cosas. Otra vez, ¿cómo se conecta eso a nosotros? Bueno, van a ver que lo que se está desarrollando aquí es que, si no conocemos a Dios, realmente no nos conocemos a nosotros mismos. Si tenemos ideas erróneas acerca de Dios, tendremos ideas erróneas sobre nosotros mismos.

A. W. Pink dice: "Dios conoce todo: todo lo posible, todo lo actual, todos los eventos, todas las criaturas del pasado, del presente y del futuro. Está perfectamente identificado con cada detalle en la vida de cada ser del cielo, en la tierra y en el infierno. Nada se escapa de su conocimiento, nada se puede esconder de Él, nada se le olvida. Nunca se equivoca, nunca cambia, nunca pasa algo por alto". Y Tozer dice —ese es el resumen en su libro, El conocimiento del Dios santo—, él dice: "Dios nunca ha aprendido algo". Eso significa que es omnisciente: nunca ha aprendido algo, nunca aprenderá. Pensar en Dios como alguien que aprende es pensar en alguien que no es Dios. Todo lo conoce de la misma manera, absolutamente.

Dios conoce mis pensamientos

Entonces, aquí, estos son los conceptos más amplios de Dios. Pero, ¿qué está haciendo el salmista? Lo está tomando a un nivel personal: ¿qué tiene que ver eso conmigo? El hecho de que Dios conoce todas las cosas implica, entonces, que el conocimiento de Dios incluye mis pensamientos. Ahí lo ven en el versículo 2: "Desde lejos comprendes mis pensamientos". Tú ya sabes lo que yo estoy pensando en cualquier momento del día; sea lo que sea que está pasando por mi mente, Dios, Tú lo conoces.

Hicieron una encuesta en una escuela donde les preguntaban a los niños —esta era la pregunta que les hacían a los niños—: "¿Ustedes creen que Dios entiende las computadoras?". Y los niños —otra vez este concepto donde a veces nuestra teología está separada de la aplicación personal— decían: "No creo; Dios no entiende las computadoras". Obviamente sabemos que entiende las computadoras. Pero eso no es nada. Imagínense entender y conocer cada pensamiento de cada persona que ha vivido sobre este planeta. Las computadoras no son nada.

Y, por cierto, si nosotros pensamos en que Dios conoce todos nuestros pensamientos, eso probablemente debería hacernos sentir un poco incómodos, ¿no? Si yo supiera que uno de ustedes conoce mis pensamientos, me sentiría incómodo. Pero esta idea de que Dios realmente sí sabe todo lo que yo pienso, ¿qué implicaciones tiene? No pensamos en eso lo suficiente. Esta idea de Coram Deo, vivir en la presencia de Dios: creo que no meditamos lo suficiente en lo que eso implica en la vida diaria.

La otra cosa que dice el salmista: no nada más son los pensamientos; son los caminos, el sentarse, el levantarse. Versículo 3: "Tú escudriñas mi senda y mi descanso; Tú conoces bien todos mis caminos". Todas las cosas, todas las decisiones que yo estoy tomando en mi vida, Tú las conoces, Tú las entiendes. También todas las palabras: antes de que yo diga algo, Tú ya sabes que lo voy a decir; ni siquiera lo he dicho. Versículo 4: y Tú ya sabes qué voy a decir mañana. Dios ya lo sabe. No hay una palabra en mi boca todavía, y Dios ya la entiende y la conoce.

Un conocimiento que consuela

Bueno, todo esto: "Por detrás y delante me has cercado, tu mano pusiste sobre mí". Fíjense que hay algo... Yo les estaba diciendo que a lo mejor nos deberíamos sentir incómodos con esta idea de que Dios conoce nuestros pensamientos, que conoce todas nuestras acciones, todo lo que hacemos en cualquier momento del día, en cualquier momento de la noche; cualquier situación, Dios la conoce perfecta y absolutamente. Eso a lo mejor nos debería hacer sentir incómodos. Pero el salmista no se siente incómodo. Para el salmista, para David, esto es un consuelo: "Señor, qué bueno que Tú conoces todas las cosas que hay en mí y me conoces de una manera tan, tan detallada", lo cual me lleva a la adoración.

¿Qué dice Romanos 11:33? Esta es la conclusión a la cual tendríamos que llegar cuando empezamos a pensar acerca del conocimiento de Dios en nuestras vidas. Terminamos diciendo lo mismo que dijo el apóstol Pablo: "¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!". Señor, tu conocimiento es un refugio para mí. Por eso dice David: "Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; es muy elevado, no lo puedo alcanzar". Esto es doxología; esto es adoración que viene del conocimiento de Dios. Lo que Dios conoce me lleva a adorar a Dios, viendo qué tan supremo es este conocimiento en relación a mi vida. Después, el salmista ahora, en los versículos 7 al 12, dice: no nada más es que Dios conoce todas las cosas; también Dios está en todo lugar. Es una implicación de que es omnisciente, que es omnipresente: si Él sabe todas las cosas, también Él está en todos los lugares. Y por eso es que dice el versículo 7: "¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? Si subo a los cielos, ahí estás Tú; y si en el Seol preparo mi lecho, ahí Tú estás. Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, aun ahí me guiará tu mano, y me tomará tu diestra. Si digo: 'Ciertamente las tinieblas me envolverán, y la luz a mi alrededor será noche', ni aun las tinieblas son oscuras para Ti, y la noche brilla como el día; las tinieblas y la luz son iguales para Ti".

La maravillosa presencia de Dios

¿Qué está diciendo? Está diciendo —y no sé si lo han pensado de esta manera—: Dios nunca va a ningún lugar. Dios nunca va a ningún lugar; Dios está en todo lugar. Ese es el principio de su omnipresencia. Pero vean que el énfasis de David es que no solamente está diciendo que no puede encontrar ningún lugar en todo el universo donde Dios no esté. Eso no es lo que está diciendo solamente; sí está diciendo eso, pero no es lo único que está diciendo. Está diciendo que no hay ningún lugar en todo el universo donde Dios no esté con él. ¿Ven la diferencia? Esa es la teología aplicada. No es nada más este conocimiento: "Ah, Dios está en todas partes". Es que Dios está en todas partes conmigo.

No hay ningún lugar adonde yo pudiera ir. No está diciendo el salmista: "Quiero escaparme de Ti". Está diciendo: "Si yo quisiera escaparme de Ti, no podría". No podría encontrar algún lugar, en ningún lugar de todo este mundo, de este universo, arriba o abajo: el cielo o el Seol, lo más profundo. El Seol: el infierno, o el lugar de los muertos; de esas dos maneras se usa la palabra "Seol" en el Antiguo Testamento.

Tampoco podría irme al oriente ni al occidente. Esta idea de lo que dice en el versículo 9, "si tomo las alas del alba", está hablando de cómo sale el sol del lado este, y luego del lado oeste se pone el sol. Porque para los judíos —este es el lenguaje poético que se usa— el mar estaba de ese lado, del lado donde se ponía el sol: el mar Mediterráneo. Entonces, está hablando de que desde donde sale el sol hasta donde se pone el sol no hay ningún lugar donde yo me pueda escapar de Ti, o donde Tú no estuvieras.

Ni las tinieblas son oscuras para Él

La gente busca hacer la maldad; busca hacer cosas que no quiere que otros sepan en la oscuridad. Por eso es que tenemos más miedo de salir de noche, por lo regular. Si hay una colonia peligrosa aquí en la ciudad, normalmente la advertencia es: "No vayas allá cuando oscurece". Porque usamos la oscuridad como una manera de ocultar nuestras acciones cuando no queremos ser vistos. Y esta es la idea que él está diciendo: para Dios no importa si es oscuridad o si es luz; Él puede ver todas las cosas. Es lo mismo para Él, y especialmente porque Él es luz. Si Él es luz, no puede haber oscuridad. Él penetra en cualquier situación, en cualquier lugar; sea cual sea la situación, Él está ahí.

El infierno: a veces han escuchado decir que el infierno es un lugar donde no está Dios. Bueno, no es cierto eso; no hay ningún lugar donde Dios no esté. De hecho, lo que hace del infierno un lugar tan temible —y pueden recordar lo que estudiamos en Apocalipsis 14, si quieren—, lo que hace que el infierno sea un lugar tan temible es la presencia de Dios. Es un lugar controlado y administrado por Dios; Él está ahí presente en su juicio. Amós 9:2 dice: "Aunque caven hasta el Seol, de ahí los tomará mi mano; y aunque suban al cielo, de ahí los haré bajar".

La pregunta que quiero hacerles es esta: ¿puede ser cierto de alguno que está aquí? ¿Estás tratando de huir de Dios? ¿Estás tratando de evadir la presencia de Dios en tu vida? ¿Estás tratando de vivir una vida que ignora que Dios está ahí? Pregúntenle a Jonás cómo sale eso: "No, Señor, yo no quiero que Tú estés en mi vida; yo no quiero ser responsable ante tu presencia". No hay manera de evadirlo.

Un consuelo para el creyente

Pero como cristianos, como cristianos, esta verdad es un consuelo. Hebreos 4, versículo 13, dice: "No hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta". Si tú tienes que rendir cuentas a Dios de tu vida, de cómo es que tú te estás relacionando con Dios hoy, ¿qué podrías decir? ¿Qué dirías delante de un Dios que todo lo ve y todo lo conoce?

Si nosotros tuviéramos un juicio aquí, tendrían que juntarse testigos; tendría que haber todo un proceso para determinar qué es lo que realmente pasó. Pero cuando estamos delante de un Juez que es el Creador del universo, todo ya está perfectamente expuesto: qué es exactamente lo que ha pasado, qué es lo que hay en mi mente, qué es lo que hay en mi corazón, y cómo estoy viviendo mi vida delante de Dios. Es perfectamente claro y perfectamente establecido en el tribunal de Dios.

Pero si somos cristianos y vemos este aspecto de la omnipresencia de Dios, entonces es un consuelo para nosotros. Porque entendemos que Dios está en todo lugar y en toda circunstancia. No importa qué tan oscura sea la situación que estamos viviendo, no importa qué tan oscuras sean las tinieblas por las que estamos pasando: Dios está ahí. No hay nada que nos pueda separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro, como dice Romanos 8:39. Es la verdad de la presencia de Dios en la vida del creyente lo que es un consuelo para David.

El maravilloso poder de Dios

Lo cual nos lleva al siguiente punto: el maravilloso conocimiento de Dios, la maravillosa presencia de Dios, y número tres, el maravilloso poder de Dios. Versículo 13: "Porque Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. No estaba oculto de Ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, y entretejido en las profundidades de la tierra. Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. ¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena; al despertar, aún estoy contigo".

Otra vez, ¿qué significa? Dios ahora está siendo descrito en su poder, como un Dios todopoderoso. Pero no es nada más esta idea: "Ay, sí, Tú hiciste el universo; Dios es Creador del universo; todo lo que existe lo hizo". No es eso lo que está diciendo David. ¿Se dan cuenta de qué es lo que está diciendo? "Tú me hiciste a mí; Tú me formaste a mí; Tú tuviste el cuidado en cada detalle del proceso por el cual yo existo". Esa es la verdad que lo conmueve. Por eso, otra vez, termina en adoración, diciendo: "Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras".

Esta idea de "tejido"... "Tejido": esta palabra está bien traducida, creo yo, en el versículo 15: "entretejido en las profundidades de la tierra", que es otra manera de simplemente decir: en lo más secreto, en lo más oculto que puede haber. La creación de mi persona —yo, Nathan Díaz— es lo más personal que puede ser mi entendimiento de un Dios todopoderoso: yo fui hecho por Él. Entonces, el maravilloso poder de Dios no es solamente en la creación, sino que... ¿Saben qué es esto? Exacto: es una célula; es lo que hay dentro de una célula.

Una ciudad dentro de cada célula

Bueno, el estimado, el mejor estimado que existe en la biología, la microbiología, es que el cuerpo humano contiene un promedio de 37.2 trillones de células. Trillones. Y eso significa que hay más células que componen el cuerpo humano que segundos en un millón de años. Si ustedes contaran un millón de años, de aquí a un millón de años, y hubiera una célula por segundo... Hay más células en cada uno de nuestros cuerpos: 372 veces más células en un solo cuerpo que todas las estrellas en la Vía Láctea. Y eso es sin considerar los trillones de microbios unicelulares que hay dentro de nosotros, que viven a través de la simbiosis dentro de un cuerpo humano.

Las células humanas tienen... Es el dibujo; por eso se los quería mostrar, porque lo estaba leyendo, lo estaba estudiando. Las células humanas tienen esta membrana que protege aquí el núcleo, y están todas estas otras operaciones, todos estos otros sistemas que existen dentro de una célula. Realmente, los científicos que han estudiado esto dicen que la célula es como si cada célula fuera una ciudad. Es como toda una estructura; como si dijéramos la Ciudad de México: toda la manera en que funciona, toda la manera en que se conectan las calles, todos los edificios, todo el sistema de luz, todo el sistema del agua, todo el sistema de basura. Todos esos tipos de mecanismos que existirían dentro de una ciudad existen dentro de cada célula.

Hablo en estos términos porque esos son los que yo puedo entender. No entiendo los términos científicos, pero entiendo cuando un científico lo describe de esa manera. Y cómo existe este núcleo, y cómo existen estas instrucciones genéticas dentro de cada célula; que estas instrucciones se están estirando, y están viajando, y están siendo codificadas como son necesarias para dirigir pues toda una orquesta de actividades dentro de la célula; instrucciones específicas acerca de qué hacer con cada código que se está generando dentro de la célula. Eso es lo que mantiene nuestros cuerpos funcionando todos los días.

Por si se preguntan por qué siguen vivos: esta es la razón por la que están vivos, porque cada una de estas células está funcionando como debería. Si hay un problema con esa información, con cómo se envía, eso es lo que genera enfermedad en nosotros; es lo que genera que nuestro cuerpo de repente no funcione correctamente. E imagínense: los científicos —nada más para darles una idea— están tratando de analizar esto, y es tan complicado analizar una célula por el tamaño. Porque los elementos que están dentro de esta célula operando, las proteínas dentro de las células, son tan pequeñas que están a un nivel que llaman el nivel nanométrico: una billonésima parte de un metro. Si ustedes dividen un metro en un billón de partes, eso es un nanómetro. O, para que lo entiendan más fácil, es como si ustedes dividieran un grano de sal en 100,000 partes; es a ese nivel. Entonces, imagínense lo que implica una célula.

El ADN

Ahora, hay otra cosa que está operando dentro de esta célula, que son descubrimientos más recientes de la ciencia, descubrimientos de los que sabemos relativamente poco, pero al irlos descubriendo son sorprendentes. Y es lo que conocemos... ¿saben qué es esto? Es lo que conocemos como ADN. Y es relativamente nuevo: mucha de la información que conocemos acerca del ADN era desconocida hace 20 o 30 años. Hay un proyecto que se llama Genoma Humano, y este proyecto es de este siglo, de este milenio —2000 algo; 2008, creo, algo así—, donde mucha de la información se dio a conocer acerca de lo que sabemos del ADN.

Una sola tira de ADN de una célula humana contiene información equivalente a una biblioteca de 1000 volúmenes, o 600,000 páginas, con 500 palabras en cada página. Una sola tira de ADN de una sola célula. Cuando se da la concepción —el punto de la concepción, algo que no podemos ver con el ojo humano, cuando el espermatozoide se une al óvulo—, en el momento de la concepción, un embrión tiene el equivalente de 50 veces la cantidad de información de toda la Enciclopedia Británica. En ese punto de tu existencia: millones de letras codificadas para producir la información.

Y parte de lo del ADN es algo que se llama ARN, que produce las proteínas necesarias; no solamente las produce: usa las proteínas y produce las proteínas necesarias. Esto es fascinante, hermanos. No podemos entender la complejidad de esto, de esta información. Si ustedes saben algo de computadoras, saben que las computadoras están codificadas con dos números, unos y ceros; eso es como se genera toda la codificación, la información de una computadora. Bueno, el ADN contiene cuatro letras. Entonces, imaginen las posibilidades de una codificación de cuatro letras para producir información.

Un código que se lee en dos direcciones

Bueno, lo increíble del ADN es este proceso de codificación, de mandar información: funciona. Y ustedes saben: nosotros tenemos una cierta cantidad de letras en nuestro alfabeto. ¿Cuántas son? ¿26, 24? Bueno, depende de si consideras la eñe y todo eso. Bueno, pero estamos viendo una codificación. Por ejemplo, cuando tú abres un libro y lees las palabras, esas letras están acomodadas de tal manera que están produciendo información, porque hay un código que te dice cómo se combinan esas letras; te dice algo. Entonces, tú estás leyendo esa información. Toda la manera en que nosotros leemos un idioma es de dónde a dónde: de izquierda a derecha, y en algunos idiomas de derecha a izquierda, como el japonés o el hebreo; esos van al revés.

Bueno, pero imagínense un idioma, imagínense un sistema de codificación donde tú tuvieras un libro, y si tú lo lees de derecha a izquierda dice una cosa, y es información comprensible, como cualquier libro; pero si tú lo lees de derecha a izquierda, te dice otra cosa, y también funciona. No tenemos ningún sistema de codificación en nuestro mundo que funcione así: donde una serie de instrucciones vaya en una dirección y otra serie de instrucciones vaya en la otra dirección, y que esté perfecta, que tenga información que significa algo, que da instrucciones perfectamente codificadas para hacer ciertos procesos. Eso es lo que han descubierto acerca de todo esto.

El genoma es una serie de instrucciones que no son instrucciones simples, estáticas, líneas de letras simplemente lineales, sino que es dinámico, se regula a sí mismo y es multidimensional. No hay ningún sistema de información humana que ni siquiera se puede comparar con el sistema de información del ADN. Los niveles más complejos del genoma y la interacción que tienen son más allá de nuestra comprensión. Toda esta información está contenida dentro de un paquete que es contenido dentro del núcleo de una célula, un espacio mucho más pequeño que una pizca de polvo. Y cada cuerpo humano contiene una galaxia de células —más de 100 trillones—, y cada una de estas células tiene un juego completo de instrucciones dirigiendo a las células a tareas específicas.

Una fábrica de autos que produce autos

El genoma humano no solamente especifica la complejidad de las células en nuestros cuerpos, sino también el funcionamiento de nuestros cerebros. Imagínense cómo funciona nuestro cerebro: la estructura y la organización de nuestros cerebros involucran un nivel de organización más allá de nuestra comprensión. Es decir, tú no te das cuenta de todo lo que está pasando dentro de ti todo el tiempo. No entendemos ni siquiera cómo se duplica una célula.

Yo escuché a Job hablar de esto, y él decía que es como si tuviéramos la capacidad de generar toda una fábrica de autos, en el tema de las células, en cómo están organizadas. Decía: es como si tuviéramos la capacidad, nosotros hoy en día, de hacer una fábrica de autos donde ahí funcionan todas las partes y se están ensamblando los autos; pero el diseño y la manera en que estas partes están siendo ensambladas producen autos que producen más autos. Imagínense la complejidad de ese diseño. Si ustedes creen que su carro es muy sofisticado porque tiene una computadora, imagínense un auto del que saliera otro auto, porque ese auto tiene la capacidad de producir otro auto.

Bueno, así son nuestras células, nuestras células y todas las maneras en que se está codificando la información dentro de nosotros, dando instrucciones: "Esto va para la sangre; esto va para los huesos; esto va para el cerebro; esto va para el oxígeno; esto va para la comida; esta es la manera en que tiene que ser digerida; esta es la manera en que tiene que ser procesada; esta es la manera en que todos los nutrientes tienen que llegar a las diferentes partes del cuerpo". Toda esa información está sucediendo en cada segundo de nuestra existencia sin que nosotros ni siquiera lo entendamos ni lo pensemos.

Cuerpo y alma

Solo quería darles, con todo esto, nada más un sentido de asombro de que tú y yo estemos aquí. ¿Qué implicaciones hay de que el ser humano simplemente exista? Y la explicación más común que escuchamos es: la nada hizo todo; tú y yo simplemente somos accidentes cósmicos, polvo de estrellas. David entiende que su existencia es un milagro, y otra vez eso es lo que lo lleva a la adoración. Él dice que el poder de Dios se ve en la creación, pero se ve en nuestro ser mismo, nuestro tejido, todo lo que somos: cuerpo y alma.

Y esa es otra parte: todo lo que les acabo de decir es sin tomar en cuenta que el ser humano también es no material. Es decir, hay un aspecto de nosotros que no es material. ¿Cómo funciona eso? Bueno, la ciencia no puede explicar eso. La idea de la conciencia, la idea de la vida, va más allá de la capacidad de la ciencia. La ciencia puede explicar todas las cosas a nivel químico y biológico —bueno, no explica obviamente todas las cosas—, pero puede tratar de entender a nivel químico y biológico qué es lo que está pasando en cada ser humano. Pero a un nivel inmaterial es toda otra dimensión, la parte metafísica.

Y realmente, hermanos —nada más, otra vez, un comercial de la conferencia de consejería—, de eso se trata la consejería bíblica: de cómo hablamos al alma de la gente. Porque el alma de la gente es algo real; es la parte que sufre, es la parte que está experimentando tribulaciones, tristeza, gozo, todas estas experiencias. Lo que nos hace ser humanos es una parte de quiénes somos.

Entretejido en el vientre de mi madre

Pero el salmista, entonces, está diciendo: "Fui algo de nada; de nada, ahora aquí estoy. Tú me hiciste; Tú pusiste todos los elementos para que funcionaran juntos y se desarrollara este ser que soy yo, con el cuidado, con el detalle". Y este es el tipo de lenguaje que usa el salmista, de "entretejido". Es el tipo de lenguaje que se usa en estas instrucciones para el tabernáculo, de cómo tienen que hacer todas las cortinas y todas las decoraciones, y cómo tienen que hacer las vestimentas. Es ese tipo de lenguaje, de tener una intención y un propósito, del diseño específico que tiene cualquier cosa que hagamos.

Las mujeres que se reúnen aquí para tejer entienden este proceso: cómo es empezar a trabajar en algo que empieza a tomar forma gradualmente, pero requiere intencionalidad, requiere inteligencia, requiere diseño para que esas cosas existan. Y si requiere intencionalidad y diseño e inteligencia para que esas cosas existan, imagínense nosotros.

Lo cual nos llevaría a la pregunta, porque aquí claramente David dice: "Tú me hiciste en el vientre de mi madre; yo empecé a ser quien soy cuando yo estaba dentro de ella". Entonces, la pregunta es: ¿en qué punto del desarrollo somos humanos, completamente humanos? Y honestamente, las respuestas que tratamos de dar son insatisfactorias. Porque una vez que comienza este proceso, una vez que existe la concepción, es un proceso que, si no es interrumpido, lleva a una persona completamente única y completamente diferente a cualquier otra persona en todo este mundo, y que jamás ha existido, con sus propias huellas digitales, con el propio código genético de todas las características que va a tener hasta el día que muera. Ahí está ya todo, desde el momento de la concepción.

Esto es lo que enseña la Biblia; es lo que Dios dice acerca de su creación y acerca de nuestra existencia: "Yo los hice desde la concepción; Yo los diseñé y los llevé en todo el proceso para que ustedes sean lo que son hoy". En Jeremías 1:5 leemos: "Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí" —Dios ya tenía el plan—, "y antes que nacieras, te consagré; te puse por profeta a las naciones". Dios ya tenía un propósito para Jeremías desde el vientre de su madre; desde antes de que naciera, pero desde el vientre de su madre, ya lo estaba consagrando para algo específico que Dios quería que él hiciera.

Todos mis días escritos en tu libro

Eso implica —y eso está en el versículo 16—: "En tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos". Es decir, desde el momento en que tú fuiste concebido ya estaba determinado, y Dios ya sabía también el día en que morirías. Ahora, esa es información que nosotros no sabemos, pero Dios sí la conoce perfectamente. Dios sabe si hoy es el último día que tienes, si hoy es tu último día de vida. ¿Y cómo vives este día a la luz de esa verdad? "No sé, Señor, cuántos días me quedan. No sé por qué me has permitido ya vivir estos primeros 46 años, pero Tú tienes contados, y en tus manos, y en tu control, cada uno de estos días. Y si hoy es el último, hoy es el último".

Así que, y esto es… como cristianos, hermanos, estamos experimentando si somos de Cristo: lo que dice Efesios 2:10, "somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas". Y eso nos lleva a decir: "¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena".

Y esta frase, "al despertar, aún estoy contigo", es una frase que muchos han interpretado de diferentes maneras. O sea: estamos despiertos, y Dios está ahí; estamos dormidos, Dios está ahí; despertamos, sigue ahí. Pero yo creo que, a la luz de que nuestros días ya fueron establecidos por Dios, y a la luz de que David empieza con los días de estar siendo formado dentro del vientre de su madre, creo que lo que está diciendo es: "El día que yo muera, cuando dé mi último suspiro, voy a despertar, y ahí vas a estar Tú. Ni la misma muerte me puede alejar de tu presencia". Y ese es el consuelo más profundo que tenemos como cristianos.

Así que estoy diciendo esto a todos los que están aquí: nunca deberías sentir algún tipo de remordimiento, o algún tipo de frustración, porque no eres alguien más. Nunca deberías anhelar haber tenido diferentes padres; nunca deberías anhelar haber crecido de una manera diferente. Porque Dios ha formado quién eres, y quién Él quiere que seas, por todas esas circunstancias. "Señor, ¿por qué? ¿Por qué tenía que ser en este hogar en el que crecí, y no en ese? ¿Por qué tenía que ser este mi papá, y no ese? ¿Por qué tengo esta enfermedad, en lugar de estar sano como esa persona? ¿Por qué? ¿Por qué?". Y empezamos a cuestionar la manera en que Dios ha llevado nuestra existencia de principio a fin para su gloria.

El maravilloso juicio de Dios

Lo cual nos lleva al último punto que desarrolla David: no es nada más el maravilloso poder de Dios, sino el maravilloso juicio de Dios también. Y esa es la última implicación de conocer quién es Dios y cómo es Dios. Vean lo que dice el versículo 19 —y cambia un poquito el tono del salmo aquí, a estas alturas—, porque dice: "¡Oh Dios, si Tú hicieras morir al impío! Por tanto, apártense de mí, hombres sanguinarios. Porque hablan contra Ti perversamente, y tus enemigos toman tu nombre en vano. ¿No odio a los que te aborrecen, Señor? ¿Y no me repugnan los que se levantan contra Ti? Los aborrezco con el más profundo odio; se han convertido en mis enemigos".

Uh, David, ¿qué te hicieron? ¿Qué está pasando aquí? Hay este cambio de sentimiento: de adoración a Dios, de admiración de la creación de Dios y de quién es Dios a la luz de mi existencia, ahora de repente voltea y dice: "¿Qué hay de todas estas personas impías que están a mi alrededor y que están en contra de Ti, Dios? Si yo entiendo de veras qué tan glorioso y sublime eres Tú, y si yo atesoro lo que Tú eres para mí, eso significa que lo que te hacen a Ti, Dios, también me lo están haciendo a mí. Yo me lo tomo personal". Si alguien está en contra de Dios, está en contra de nosotros también, como sus hijos. Eso es lo que él está diciendo. Y Él entiende que esta relación... Cuando habla de aborrecer, de odio, realmente está hablando, en un sentido más estricto, de rechazo: "Yo no quiero tener nada que ver con ellos, porque no quiero que nada en mi vida ponga en peligro mi relación contigo. Y yo entiendo que ciertas cosas y ciertos contextos me ponen en una posición que directamente contradice mi relación con mi Salvador". Su rechazo, su manera de evitar a gente malvada, no es porque él sea bueno para ellos, sino porque él no puede confiar en sí mismo lo suficiente como para estar en ese tipo de compañía: "Yo sé que, si yo me junto con ese tipo de personas, ellos me pueden arrastrar a algo que yo no quiero".

Pero, ¿entienden cómo se ve esta relación? ¿Cuáles son las relaciones que realmente valoras? En México tenemos muy profundo este tema de las mamás, ¿no? O sea: "Insúltame a mí todo lo que quieras, pero no vayas a insultar a mi mamá, porque ahí sí...". Bueno, algo así está haciendo David aquí. O sea: "A ver, conmigo está bien; pero con Dios, con el que me formó desde el vientre de mi madre, con el que dio un propósito para mi existencia, con el que tengo una relación no nada más en esta vida, sino eternamente... Él vale todo para mí".

Escudríñame, oh Dios

Y entonces, aquí están los principios de esta sección. El maravilloso juicio de Dios se manifiesta en que los enemigos de Dios son mis enemigos, y en que... Ya llegamos aquí al versículo 22, perdón. David no está diciendo: "Yo soy mejor que ellos". Porque el versículo 23 dice: "Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno". "Y estoy consciente de que no soy tan diferente a ellos". ¿Cuál es la diferencia?

La diferencia es: "Dios, yo no puedo examinarme a mí mismo. Yo necesito que Tú me examines, que Tú expongas lo que está mal en mi corazón, que Tú saques a la luz las cosas de las que yo tengo que arrepentirme. Porque yo también soy pecador, yo también soy malo, yo también tengo un problema contigo. Y si Tú no expones las cosas malas que hay en mi corazón, entonces tampoco tengo esperanza".

"Así que, Señor, todo este conocimiento que Tú tienes, todo esto de que Tú estás en todos los lugares, todo eso de que Tú me conoces mejor de lo que yo me conozco a mí mismo, quiero que Tú lo uses en mi vida para mi beneficio. Muéstramelo. Muéstrame lo que Tú sabes de mí que yo no sé de mí, y ayúdame a corregirlo con el poder que Tú tienes solamente sobre esas cosas". Ten cuidado si haces esa oración, porque puede ser una cirugía un poco dolorosa la que Dios haga, si oras eso sinceramente.

El salmo apunta a Cristo

Pero lo que vemos en los salmos, al final del día, es que los salmos, realmente las experiencias de David, nos apuntan hacia las experiencias de Cristo. Y eso lo vemos una y otra vez en el Nuevo Testamento: cómo el Nuevo Testamento usa los salmos para mostrarnos verdades de lo que Jesús mismo estaba viviendo. Así que, al final del día, todos estos juicios, y los enemigos de David, en realidad son una muestra anticipada de los enemigos de Dios, los enemigos de Jesús. David está como sombra aquí del juicio de Dios sobre sus enemigos a través de Jesús, el Juez perfecto.

Y por lo tanto, nosotros podemos buscar delante de Dios, cuando miramos a Cristo, cómo es que el sacrificio de Cristo nos confronta con nuestra condición delante de Dios. Porque, ¿por qué fue necesario el sacrificio de Jesús? Hacia ahí está apuntando este salmo. Era necesario para que nuestros pecados quedaran expuestos delante de Dios; para que pudiéramos ver qué era lo que era necesario para que Dios tratara con el pecado. Y era enviar a su único Hijo a morir por nosotros, a convertirse en el sacrificio perfecto, para que tú y yo pudiéramos experimentar el perdón de los pecados, la reconciliación con Dios y la vida eterna.

Eso es hacia donde nos está apuntando este pasaje. Nos está apuntando a cómo podemos ser animados, a través de este salmo, a humillarnos como Job se humilló delante de Dios; a ser confortados por estas características de Dios. Porque Dios ya conoce lo peor de mí, y aun así me está ofreciendo la salvación; aun así me está ofreciendo la reconciliación. Estamos siendo animados a vivir para Dios, porque esta vida es a la luz de estar viviendo en la presencia de Dios.

Y nos anima a orar y a poner todos nuestros sentimientos, todos nuestros anhelos, todas nuestras frustraciones, todas nuestras tristezas, todas las cosas que hay en nuestro corazón, a ponerlas delante de Dios, sabiendo que Él ya las conoce, pero quiere que las traigamos, como hace David aquí, y le pidamos a Dios: "Señor, Tú moldea todas estas experiencias en mi vida, para que, al irlas Tú moldeando, sean para tu gloria, y para que Tú seas honrado a través de la obra que quieres hacer en mí".

"Más engañoso que todo es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?", dice Jeremías 17:9. Así que Tú, Señor, cambia mi corazón. Yo no puedo confiar en mis pensamientos; yo no puedo confiar en mis sentimientos. Necesito que Tú seas el que los moldee de acuerdo a tu voluntad. Como dice 2 Corintios 10:5: "destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo". Eso es lo que como cristianos anhelamos; es lo que queremos para nuestras vidas.

Una mujer llamada María

¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que nuestro corazón sea transformado? ¿Cómo es posible que realmente las verdaderas intenciones de nuestro corazón sean reveladas por Dios y transformadas por Dios, para que sepamos que son agradables a Dios? ¿Cómo es eso posible? Bueno, hace casi 2000 años había una mujer que se llamaba María, y Dios entretejió un embrión en su vientre. Formó una persona dentro de su vientre; el Espíritu Santo descendió sobre ella, y Dios mismo se encarnó entre nosotros. El más grande misterio de toda la Biblia se hizo realidad en la historia cuando Jesús nació.

Y sus días estaban perfectamente planeados por el Padre. No era una cuestión de suerte, de coincidencia, de fortuna. Todos sus días fueron dirigidos para llevarlo hasta la cruz, y para que entregara su vida, su vida perfecta, que nosotros no podíamos vivir. Él entregó esa vida como un regalo, para que tú y yo pudiéramos presentarnos delante de Dios cuando veíamos ese sacrificio y decíamos: "Sí, Señor, ese sacrificio es el que yo necesito para mi situación delante de Ti, porque has expuesto mi pecado, y necesito que alguien perfecto pague en mi lugar". Cuando vemos esa realidad, y hacemos esa transacción legal con Dios, entonces podemos disfrutar de una manera plena las maravillosas obras de Dios.

Tu existencia puede significar una de dos cosas. Puedes vivir con Dios como tu enemigo y ser juzgado por Él, o puedes pedirle a Dios lo que dice el versículo 23 y el versículo...: "Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno". Puedes pedirle eso a Dios: que exponga tu corazón pecaminoso, para que puedas venir a Él en arrepentimiento. Y si tú le pides eso con un corazón humillado y quebrantado, Él te perdonará y te guiará en el camino eterno.

Oración

Gracias, Padre, por tu Palabra. Gracias por este salmo inspirado a través de David para mostrarnos verdades acerca de quién eres. Estamos asombrados de la realidad de nuestra existencia, pero, Señor, queremos vivir para Ti. Queremos cumplir con el propósito por el cual Tú nos hiciste, que es para tu gloria. Señor, que este mensaje, este mensaje de este salmo, sea usado poderosamente por tu Espíritu para transformar corazones que necesitan confesar, que necesitan venir a Ti hoy; y eso solamente confiamos en que Tú lo puedes hacer.

Gracias, Señor, por la vida que Tú das, por la santidad de esa vida, lo especial que es. Pero ayúdanos a entender eso a la luz del evangelio: lo que significa conocerte a Ti, nuestro propio Creador; tener esta relación íntima y cercana contigo, lo más precioso que tenemos y que nos has ofrecido. Así que, Dios, usa el poder, la transformación que tu Palabra puede producir en cada uno de nosotros hoy. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

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