Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Nathan Díaz

Por qué confiar en la Biblia

Transcripción

El evangelismo como estilo de vida

Sí, hemos estado viendo, como decía Jonatán, sobre qué es el evangelio, y estos siguientes temas que vamos a estar desarrollando obviamente están conectados con qué es el evangelio. Y una de las cosas que queremos asegurarnos como iglesia… Y bueno, eso es lo que estaba mencionando sobre las nueve marcas: el evangelismo es una de estas marcas de una iglesia saludable. Pero es más: el evangelismo es más que un evento donde compartimos el evangelio. El evangelio es una convicción en nuestros corazones, que esto es lo más importante, y se refleja en todas nuestras relaciones, en todo lo que hacemos, en cómo es que interactuamos con otros. Y queremos que eso sea parte de la cultura de la iglesia.

Hay varios ministerios de evangelismo dentro de la iglesia, para cualquiera que está interesado en todavía dedicar más tiempo: hay un proyecto con los Gedeones, con un compromiso de 2 horas a la semana para estar dedicando a compartir el evangelio. Está el ministerio de las cárceles; está también lo que se está haciendo de visitar hospitales y otros lugares. Está ahí Jorge, está Alfredo; hay varios que están coordinando estos esfuerzos. Entonces… pero no es nada más una de estas cosas. No podemos pensar en el evangelismo como solamente un aspecto de la iglesia, sino como un estilo de vida de la congregación.

¿Cómo es que comunicamos el evangelio todos los días con las personas que nos rodean? Y obviamente algunos de ustedes tienen más oportunidades de compartir el evangelio, porque conviven con más personas que no conocen el evangelio. Algunos de nosotros no interactuamos tanto con no cristianos, pero aun así hay oportunidades todo el tiempo que Dios pone en nuestro camino. Y una de las cosas que recomendamos es: lleven. Nosotros hemos pedido libros de ¿Qué es el evangelio?, ¿Quién es Jesús? y ¿Por qué confiar en la Biblia?, que están disponibles para todo el que los quiera, gratis; no tanto para ustedes, para su librero, sino para poder compartir con alguien. Si ustedes tienen alguna persona no cristiana con la que quieren tener conversaciones sobre qué es el evangelio y qué es lo que creemos, cualquiera de estos tres libros pueden pedirlo y se los damos, y es para que ustedes también lo puedan regalar.

Sola Scriptura como fundamento

Y esta es la nueva serie: ¿Por qué confiar en la Biblia?, que creemos que es fundamental. Tarde o temprano, en nuestro proceso de compartir el evangelio, es inevitable que surja el tema de la autoridad de la Biblia, porque todo lo que estamos diciendo está apelando a la Biblia. Y si la Biblia es mentira, entonces nada de lo que estamos diciendo es verdad, y no tiene caso compartirlo. Tenemos que partir de esta presuposición de que la Biblia es verdad. Pero ¿cómo llegamos a esa conclusión de que la Biblia es verdad?

Una vez estaba escuchando a un teólogo que estaba hablando acerca de las cinco solas, y toda la discusión, típica de teólogos, era: ¿cuál es la sola más importante de todas? Y era interesante escuchar los diferentes argumentos de diferentes teólogos sobre cuál sería la sola más importante. Claro, Soli Deo gloria, "solo a Dios la gloria", sería el punto más importante dentro de los cinco puntos, en un sentido. Pero me llamó la atención el argumento de uno de estos teólogos que estaba diciendo: "No, en un sentido, solo la Escritura, o solo las Escrituras, sería la sola más importante". Y la razón que él daba —me pareció bueno su argumento—… y esto ya habían hecho su argumento los demás teólogos. Él decía: "Porque todos los demás que están argumentando que su sola es la más importante están apelando a la Biblia para decir que su sola es la más importante. Por lo tanto, solo las Escrituras se convierte en el fundamento para las otras cuatro". Porque, ¿cómo sabes de esas otras cuatro si no tuvieras la Biblia? Y creo que es un buen argumento. En términos de fundamento, sola Scriptura es nuestro fundamento, y es la razón por la que creemos todo lo que creemos.

Un enfoque pastoral

Y entonces está este libro, ¿Por qué confiar en la Biblia?, también de Greg Gilbert, que es el autor de ¿Qué es el evangelio? y ¿Quién es Jesús?. Lean esto, está bueno. Pero hay un poquito más de argumentos apologéticos dentro de este libro, que obviamente son útiles, y creo que va a haber algo de eso a lo largo de toda esta serie. Pero estaba platicando con Jonatán, y estábamos un poquito pensando, con la carga de cuál es el enfoque más pastoral que se puede tener sobre este tema. Y entonces hay este otro libro que se llama Confía en Su Palabra, de Kevin DeYoung: "Por qué la Biblia es necesaria y suficiente, y lo que eso significa para ti y para mí". Cada uno de los capítulos de este libro tiene un enfoque de un pasaje específico de la Biblia.

Vamos a estar empezando hoy, como ya decía Jonatán, en el Salmo 119. Pero el punto es, desde una perspectiva pastoral, ¿qué es lo que significa la Palabra de Dios para nosotros como cristianos? Tenemos que partir desde esa convicción. Y hoy a mí me toca nada más, realmente, dar el resumen de cuál es la convicción que tenemos sobre la Palabra de Dios. Es decir, yo voy a estar hablando de dónde vamos a acabar en la serie, y cuál es la convicción con la que tenemos que terminar en esta serie. Y los próximos mensajes van a ser un desarrollo de cómo llegamos ahí; pero vamos a empezar entendiendo hacia dónde vamos, cómo se ve esta meta final, cómo se ve nuestra experiencia con la Palabra de Dios.

Entonces, más que un argumento apologético —aunque, como les digo, vamos a ver algunos argumentos apologéticos—, pero más que un argumento apologético, es un argumento, en este libro y en este capítulo que vamos a estudiar hoy, el primer capítulo, que va hacia el corazón: la convicción del corazón de un cristiano en cuanto a la Biblia.

El Salmo 119

Entonces, abran sus Biblias en el Salmo 119. Si dedicara un minuto a explicar cada versículo del Salmo 119, este sermón nos tardaría 176 minutos. Entonces, no voy a hacer eso. No vamos inclusive a leer todo el salmo, pero quiero que tengan un sentido de qué es lo que dice. ¿Qué es lo que dice este salmo? Porque es interesante que el capítulo más largo de la Biblia es un capítulo totalmente enfocado en nuestra relación con la Palabra de Dios, en cómo alguien que es hijo de Dios se relaciona con la Palabra de Dios. ¿Cómo se siente con respecto a la revelación especial que Dios nos ha dado?

Y nada más vean estos primeros dos versículos, porque desde los primeros dos versículos ya entendemos la expresión de este salmo: "¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan Sus testimonios!". Y a lo largo de este mensaje, al ir meditando en varios versículos que vamos a estar viendo, yo quiero que ustedes piensen —cada uno de ustedes piense— cómo se sienten ustedes con respecto a la Palabra de Dios. ¿Qué es lo que estamos leyendo? ¿Cómo se reflejan en nosotros estas mismas actitudes?

Tres actitudes hacia la Biblia: el escéptico

Porque hay tres actitudes posibles que alguien puede tener hacia la Biblia, hacia este libro. La primera actitud que van a encontrar, que es muy común, es la actitud del escéptico. El escéptico va a escuchar estos versículos que acabamos de leer —y a lo mejor todo este salmo podría escucharlo— y decir: "Este libro realmente es anticuado".

"Realmente no es para nosotros hoy. Es de otra época, para otro tipo de personas que no tenían tanto conocimiento científico y tanto avance cultural y tecnológico como tenemos hoy. Así que realmente no creo que sea lo que nosotros necesitamos, y no tiene ningún efecto en mí ninguna de estas palabras. No es clara la Biblia; no le entiendo. Y además está mal en muchas cosas que dice. La Biblia está a favor de la esclavitud, está a favor del machismo, está a favor de muchas cosas que obviamente están mal. Y, otra vez, eso sí tiene que ver con la época y la cultura en la que fue escrita. Así que deberíamos desecharla por completo".

La apatía y la indiferencia

La otra actitud que alguien puede tener hacia la Biblia es la actitud de apatía e indiferencia, simplemente, en donde la gente simplemente podría pensar —y eso nos puede pasar a veces como cristianos— que la Biblia es aburrida y no es práctica. "¿Por qué la voy a leer, si no tiene nada que ver con lo que voy a hacer hoy? Lo que voy a hacer hoy es ir a trabajar, y lo que necesito saber es acerca de la tecnología que yo manejo en mi trabajo, y diferentes cosas que son herramientas para hacer lo que hago mejor". Y entonces pensamos que todo lo que estamos leyendo aquí realmente es irrelevante.

El amor del hijo de Dios por la Palabra

Pero si tú eres hijo de Dios, si tú eres cristiano, yo espero que cuando ustedes escucharon estas palabras —"¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan Sus testimonios y con todo el corazón lo buscan!"—, que eso resuene en su corazón de una manera en la que ustedes digan: "Sí, amén. Eso es lo que significa la Biblia para mí: buscar la ley del Señor y Sus testimonios, y buscarlo de todo corazón".

Este salmo, el Salmo 119, cuando lo estaba estudiando en esta última semana, la verdad es que me encontré, al principio… Estoy familiarizado con este salmo, porque a lo largo de toda mi vida he leído, normalmente, partes; pero lo lees varias veces de corrido, los 175… 176 versículos, y de repente… O sea, la primera vez lo puedes leer todo corrido y puede sonar muy repetitivo, y dices: "Nada más sigue hablando lo mismo, y que la ley, y que la ley, y qué bueno que estoy en la ley, andando en la ley de Dios y Sus mandamientos". Pero al leerlo, cada vez más me empiezo a dar cuenta de la profundidad de este salmo.

Un acróstico: una obra de arte

Y hay algo que es muy interesante sobre cómo está escrito, que en realidad se pierde en español, en nuestra traducción en español. Pero ustedes pueden leer en sus Biblias cómo está dividido en secciones de ocho versículos cada sección, y al principio de cada sección van a encontrar una indicación, por ejemplo, alef, bet o guímel. Y esas son las letras del alfabeto hebreo. Entonces son estas 22 letras; entonces, 22 por 8: ese es el resultado de la cantidad de versículos que hay aquí. Pero cada sección, cada versículo, empieza con esa letra en el hebreo. Entonces es realmente algo que perdemos un poco. Todavía lo captamos en español en cuanto a su poesía y en cuanto a las palabras que usan, pero en realidad es una obra de arte. El Salmo 119 es un acróstico; es lo que llamamos un acróstico, que va usando la misma letra para empezar cada versículo y va recorriendo todo el abecedario hebreo.

Y hay ocho palabras que usa el salmista —que no sabemos exactamente quién es; es ahí medio anónimo este salmo—, pero hay ocho palabras que usa como sinónimos de la Palabra de Dios. Van a encontrarlas. Y esto es lo que empieza a ser muy interesante cuando lo estás estudiando: vas señalando y vas notando estos usos de las palabras instrucción, testimonio, precepto, estatuto, mandamiento, juicio, palabra, promesa. Todas estas son palabras que se usan para describir lo mismo. Es un ángulo un poco diferente acerca de qué es la Biblia para el salmista.

Una carta de amor, no legalismo

Y lo que quiero que noten, y que es una de las cosas más importantes —y hice alusión a esto el domingo pasado—, es que no hay, cuando tú lo lees, no hay un sentido de legalismo aquí sobre la Biblia. Como: "Bueno, esto es lo que tengo que hacer: es leer Tu Palabra, porque yo sé que Tú eres un Dios muy estricto y que me obligas a leer Tu Palabra". Y por eso es que también planteé el domingo pasado: ¿cómo es que abordamos nuestro devocional todos los días? Si lo abordamos nada más como una cosa que checamos, como que "Ah, ya cumplí". O si, cuando llegas a la Palabra de Dios, llegas a ella como cuando abrías una carta de tu novia en la secundaria. Bueno, no, no es… Perdón, perdón: aquí ya estoy en la universidad. Ya estoy revelando aquí un poquito de mi pasado.

Pero era esta emoción de "¿Qué es lo que me va a decir ahora?". Y obviamente esta emoción y este nerviosismo acerca de la relación que tú tienes con una persona: ¿qué me quiere decir? ¿Cuáles son las palabras que me va a expresar ahora? Así es como suena el Salmo 119: como una carta de amor hacia Dios y hacia Su Palabra. "Yo amo lo que Tú tienes que decirme; atesoro lo que Tú tienes que decirme". Está bañada… bañado. Este salmo está bañado en amor por Dios. Y ustedes lo pueden ver: pueden señalar, o circular, o subrayar en sus Biblias cuando encuentran esta palabra, "amo", o "es mi deleite", "me deleito en", o "es un gozo para mí". Porque eso es lo que estamos encontrando a lo largo de todo este salmo.

Y por eso queremos empezar aquí, acerca de la Palabra de Dios, porque esto es cómo debemos sentirnos acerca de este libro. Y esto era algo que nos enfatizaban mucho cuando yo estaba en Moody, estudiando la Biblia. Y me acuerdo perfecto; eso es una de las cosas que me impactaron mucho, que decían y repetían los maestros, y luego lo repetíamos entre los estudiantes, que era: "Ten cuidado, alumno de seminario, que la Biblia no se convierta en solo un libro de texto". Porque esa era la gran tentación. Yo tenía que estudiar la Biblia para sacar una calificación. Entonces abordaba la Biblia como un libro de texto: "Tengo que aprenderme todo esto, y tengo que aprenderme este versículo y este capítulo, y de qué se trata. Y cuando me pregunten en el examen…". Pero nos decían: "Que no sea solo un libro de texto. Acuérdense que esto es mucho más profundo, y que tiene que impactar tu vida de una manera que un libro de texto normal no hace".

Lewis y Bonhoeffer sobre el Salmo 119

Entonces, me encanta… Estaba leyendo a algunos diferentes autores y cristianos de diferentes épocas hablando acerca del Salmo 119, viéndolo como un verdadero logro artístico en su contexto original. C. S. Lewis lo describe como "una cosa hecha como el bordado, punto por punto" —esto es para las mujeres—, "a través de horas largas y tranquilas, por amor al tema y por el deleite de la artesanía pausada y disciplinada. El lenguaje de un hombre arrebatado por una belleza moral". Así es como Lewis lo describe. Bonhoeffer, al leer el Salmo 119, notó cuánto se repetían los mismos conceptos una y otra vez a lo largo de este salmo, y él decía: "La repetición del mismo tema en el Salmo 119 sugiere que cada palabra de oración debe penetrar en una profundidad del corazón que solo se puede alcanzar con la repetición incesante".

O sea, estas verdades del Salmo 119 necesitan ser repetidas una y otra y otra vez, y buscar cómo decirlo de diferentes maneras, porque eso es lo que necesitan nuestras mentes y nuestros corazones con respecto a la Palabra de Dios. El teólogo que se considera el teólogo de mayor influencia de toda la historia de la iglesia, San Agustín de Hipona, cuando él estaba desarrollando exposiciones sobre los salmos, este fue el último que expuso: el Salmo 119. Y la razón que él dio fue: "Porque tan pronto como yo empezaba a reflexionar sobre él, siempre excedía las capacidades que yo tenía. No puedo mostrar qué tan profundo es". Así que esperó hasta el final para exponerlo, porque no se sentía capacitado de exponerlo.

Bueno, pero yo voy a tratar de hacerlo, y lo vamos a dividir. Es, otra vez, esto es un resumen del Salmo 119, pero los invito a que realmente lo lean con calma. Solo tarda unos 15, 20 minutos en leer de principio a fin, leyéndolo lento, y pueden pensar en todas estas cosas que he mencionado ahorita cuando lo estén leyendo.

Lo que creemos sobre la Biblia: es verdad

Número uno, acerca de lo que nos muestra el Salmo 119: nos muestra lo que creemos sobre la Biblia. Y esto es muy importante, hermanos, porque lo que vamos a ver, los puntos que nos muestra el Salmo 119, son aspectos de autoridad para nuestras vidas. Y todos necesitamos someternos a algún tipo de autoridad para tomar las decisiones que tomamos, y para saber cómo vamos a… cómo debemos sentirnos, y también qué es lo que debemos hacer. Hay algo en todos: inconsciente o conscientemente, saben que se están sometiendo a algún tipo de autoridad. Para la mayoría de personas, esa autoridad es su propia mente y su propio razonamiento, y dicen: "Lo que yo pienso, eso debe ser cierto. Así que me voy a someter a eso".

Pero lo que vamos a encontrar aquí, dentro de este salmo, es que el salmista está sometiéndose a una autoridad externa y objetiva que Dios ha revelado. Entonces, está fuera de él, y dice: "Yo me voy a someter a Ti y a lo que Tú me estás diciendo". ¿En cuanto a qué? Número uno, en cuanto a lo que es verdad. "Voy a creer que lo que este libro dice es verdad". Vean el versículo 42. Nos vamos a quedar solo aquí, no se preocupen. Si ya tienen su Biblia abierta en el Salmo 119, ahí va a estar; no nos vamos a mover, pero vamos a estar brincando aquí entre los versículos. Síganme.

El versículo 42 dice: "Así tendré respuesta para el que me afrenta, pues confío —confío— en Tu palabra". Es esta confianza. ¿De qué? Versículo 142: "Tu justicia es justicia eterna, y Tu ley, verdad". Esto es lo que creo; no cambia. El versículo 89 dice: "Para siempre, oh Señor, Tu palabra está firme en los cielos". O el versículo 96: es perfecta. "He visto un límite a toda perfección; Tu mandamiento es sumamente amplio". Es más allá de toda la perfección que he conocido en este mundo. O, por ejemplo, el versículo 160: es eterna. "La suma de Tu palabra es verdad, y eterna cada una de Tus justas ordenanzas". Jesús tenía esta convicción, ¿se acuerdan? Juan 17: "Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad".

Es correcta y es buena

Pero no nada más creemos que la Biblia dice lo que es verdadero, sino también creemos que la Biblia demanda lo que es correcto. Vean el versículo 75. Dice: "Yo sé, Señor, que Tus juicios son justos, y que en Tu fidelidad me has afligido". O el versículo 86, que dice: "Todos Tus mandamientos son fieles; con mentira me han perseguido. ¡Ayúdame! Casi me destruyen en la tierra, pero yo no abandoné Tus preceptos". O vean el versículo 128, que dice: "Por tanto, estimo rectos todos Tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira". Entonces, ven cómo lo está comparando. Y a lo largo de todo este salmo está hablando de los que no le creen a la ley de Dios, los que creen que es mentira. Y dice: "Ellos creen mentira; yo creo la verdad. Yo creo que lo que Tú estás diciendo es realmente lo que es correcto".

Y, por último, también creemos que lo que la Biblia dice nos está proveyendo con lo que es bueno para nosotros. Es bueno todo lo que está aquí. Vean los versículos 1 y 2, que ya leímos: hay una bienaventuranza. Es la bienaventuranza; es eso, es una bendición sobre alguien, algo bueno para alguien. Dice: "¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan Sus testimonios y con todo el corazón lo buscan!". Hay felicidad para aquel que encuentra su deleite en la Palabra de Dios.

No hay vergüenza, como dice el versículo 6: "Entonces no seré avergonzado, al considerar todos Tus mandamientos". Hay seguridad, como dice el versículo 9: "¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando Tu palabra". Hay buen consejo en la Palabra de Dios. Versículo 24: "También Tus testimonios son mi deleite; ellos son mis consejeros". Es nuestra fortaleza. Versículo 28: "De tristeza llora mi alma; fortaléceme conforme a Tu palabra". Hay esperanza. Versículo 42: "Así tendré respuesta para el que me afrenta, pues confío en Tu palabra".

Hay sabiduría. Versículo 98: "Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, porque son míos para siempre. Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque Tus testimonios son mi meditación". Versículo 130: "La exposición de Tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos". Nos muestra el camino. Versículo 105: "Lámpara es a mis pies Tu palabra, y luz para mi camino". Hermanos, eso es muy importante. Nada más estamos brincando aquí, como les decía, pero pueden ver el sentir de este salmo: "Lo que Tú dices es verdad, lo que Tú dices es correcto y lo que Tú dices es bueno. Yo creo todo eso".

¿Cómo sabes?

Esto es muy importante. Y, otra vez, regresando a cómo compartimos el evangelio: porque ¿cómo es que determinamos lo que es verdad en una sociedad y en una cultura donde todos dicen tener la verdad y estar hablando verdad? ¿No es verdad que toda la gente dice eso? "No, es verdad. Yo sé de qué se trata la existencia del ser humano. Solo somos accidentes cósmicos y una bola de químicos, como un animal, realmente. Y cuando morimos, morimos, y nos deshacemos en el polvo". ¿Cómo sabes? ¿Cómo sabes? ¿Quién te dijo? ¿Quién dijo que no hay nada después de la muerte? ¿Cómo sabes que somos solo accidentes? Hay algo que la Biblia está contestando —y vamos a estar viendo esto en los próximos mensajes—, pero hay algo que la Biblia está contestando que nosotros simplemente no podemos contestar; no sabemos.

Revelación natural y revelación especial

La Biblia dice que hay una cosa que se llama revelación natural, y eso es todo lo creado. Es decir, cuando tú sales y ves el cielo, las nubes, las plantas, los árboles, los animales, nos vemos a nosotros mismos, todo esto que nos rodea nos está diciendo que hay una creación; por lo tanto, hay un Creador. Eso es lo que nos dice la revelación natural. Y claro, hay belleza, hay placer, hay gozo dentro de todo lo creado. Así que eso también nos está revelando algo acerca del Creador. Y Romanos 1 dice: "Sí, efectivamente, a través de lo creado sabemos ciertas cosas de Dios: Su eterno poder y deidad se ven claramente a través de lo creado", dice Pablo. Entonces, sí hay muchas cosas que podemos saber sin la Biblia; pero también, igualmente, hay muchas cosas que no podemos saber sin la Biblia, que es Su revelación especial. ¿De dónde venimos?

Eso no nos lo dice la revelación natural. ¿Por qué estamos aquí? Tampoco nos lo dice la revelación natural. ¿Y hacia dónde vamos? Tampoco nos lo dice la revelación natural. Y yo hablo de eso con las personas cuando estoy compartiendo el evangelio. Les digo: "¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hacia dónde vamos?". Son las preguntas más importantes con respecto a nuestra existencia. No hay ninguna… ¿Pueden pensar en una pregunta más importante que esas tres? No, no hay.

Yo digo: "¿Cómo sabes? ¿Cómo sabes de dónde vienes? ¿Cómo sabes por qué estás aquí? ¿Cómo sabes hacia dónde vas? ¿Cómo sabes qué hay después de la muerte? ¿Cómo sabes que no hay una eternidad, y que no hay un diseñador, y que todas las cosas tienen un propósito y están dirigiéndose en una dirección específica? ¿Cómo sabes?". Solamente la Biblia te está revelando eso. Es el único libro que realmente está hablando de esas cosas de parte de Dios. Quiere que lo sepamos; está usando lenguaje ordinario para comunicarnos estas cosas. A lo largo de 15 años, 40 autores están escribiendo acerca de estas verdades de una manera consistente y ordenada, que nos lleva a ver este libro como un libro sobrenatural. Bueno, ya me estoy metiendo en los otros temas que vamos a desarrollar.

La conciencia y la raíz de la moralidad

Pero ¿cómo determinamos lo que es bueno? Muchas personas dicen: "Yo no necesito la Biblia para saber lo que es bueno. Yo sé que robar está mal. Yo sé que mentir está mal. Yo sé que asesinar está mal. No me tienes que dar los 10 mandamientos para saber eso". Es verdad. Sí, lo llamamos conciencia. Todos tienen una conciencia; todos tienen un sentido de que hay bueno y malo. Pero hay una cosa que ellos no pueden contestar, y es: ¿por qué es bueno y por qué es malo? Porque solamente es bueno y malo en un sentido absoluto y objetivo si alguien más grande que nosotros lo ha establecido como bueno y malo.

Por ejemplo, nuestro gobierno y nuestras leyes han establecido ciertas cosas que podemos hacer y no debemos hacer. Pero la única razón por la que esas leyes existen es porque esas leyes son más grandes que nosotros. Ningún individuo solo determinó esas leyes, sino que se determinaron en conjunto, y eso se llama gobierno. Y gobierno es algo más grande que cada persona que constituye ese gobierno, cada ciudadano. De la misma manera, el bien y el mal es determinado no por lo que nuestra conciencia nos dice solamente, sino por lo que nuestra conciencia nos dice como un testimonio de que algo más grande que nosotros ha determinado la moralidad.

Y nuestra conciencia está muy limitada también en explicar cuál es el verdadero problema, porque nuestra conciencia siempre está horizontalmente determinando las cosas, ¿no es cierto? Entonces yo, cuando digo "Es malo mentir", ¿de qué estoy hablando? De mentirle a otra persona. Cuando digo "Es malo robar", ¿de qué estoy hablando? De robarle a otra persona. Pero ¿saben? Eso solamente es el efecto de romper la ley; no es la raíz. Lo que la Biblia nos está confrontando es que la raíz de la moralidad no está en lo que yo le hago a otra persona. La raíz de lo que es bueno y lo que está malo es lo que yo hago con respecto a Dios.

Si yo le hago a Dios algo, entonces ahí está la raíz. Dios ha determinado algo, yo quebranto esa ley: ese es el verdadero problema. De ahí viene. Sí se expresa en lo que nos hacemos unos a otros, pero eso no es el verdadero problema. El verdadero problema es que hemos pecado contra nuestro Creador, contra el Creador del universo. Y Él establece las leyes, las reglas. Y si Él es un Dios infinitamente glorioso, santo y valioso, entonces cualquier violación a Su ley es igualmente grave y severa. Ya hemos hablado de eso.

Pero ¿entienden por qué es importante la Biblia? Porque la Biblia sí nos está diciendo: "No es nada más tu conciencia. Tu conciencia refleja algo que Dios puso ahí, sí; pero tienes que reconocer que viene de Dios la ley, y que cuando nosotros violamos Su ley estamos pecando principalmente contra Dios". Y ahí ya vas a la mitad del camino para compartir el evangelio.

Cómo sentirnos sobre la Biblia

Número dos: la Biblia nos muestra cómo sentirnos sobre la Biblia. Me encantan las analogías. Y yo subrayé con otro color cosas que están aquí, que son comparaciones con cosas terrenales y físicas. Por ejemplo, en el versículo 14, donde dice: "Me he gozado en el camino de Tus testimonios más que en todas las riquezas". Pero vean el versículo 103: ¿con qué lo compara? ¿Con qué lo compara? "¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras! Sí, más que la miel a mi boca". Vean el gozo que es descrito en el versículo 111: "Tus testimonios he tomado como herencia para siempre, porque son el gozo de mi corazón".

Son maravillosas, como dice el versículo 129: "Maravillosos son Tus testimonios, por lo que los guarda mi alma". Los amo, como dice el versículo 167: "Mi alma guarda Tus testimonios, y en gran manera los amo". Y hay muchos otros que usan esta palabra de cómo los ama. Pueden leer todo el Salmo 119, como les digo, y marcarlos, para que vean cómo se siente el salmista. Es un tesoro para él, como dice el versículo 72. Dice: "Mejor es para mí la ley de Tu boca que millares de monedas de oro y de plata". Es un tesoro: "Prefiero Tu palabra". Es decir, si lo quisiéramos parafrasear en términos modernos: "Prefiero Tu palabra que ganarme la lotería".

Lo que nos mueve

Hermanos, nos encantan las historias acerca de cosas gloriosas, ¿no es cierto? Leemos historias que tienen impacto porque trascienden, y nos damos cuenta: "Esto sí es importante; esto sí es superficial". "Esto sí va más allá, va más allá que solo ver memes en redes sociales. Esto sí es profundo. Esto sí tiene raíces". Y leemos estas historias, y nos gozamos en estas historias, y nos mueven. Yo no sé si ustedes son el tipo de personas que lloran viendo películas, pero ¿por qué lloramos? Y eso es algo de lo que me he dado cuenta: entre más viejo me hago, más fácil lloro. No sé. Pero hay cosas que ves, y de repente no puedes evitarlo; te llenan de emoción.

Y así es como el salmista se siente sobre la ley de Dios. Está leyendo la ley de Dios y se llena de gozo, se llena de deleite. Esto es lo que lo mueve. Y tan así es, que cuando alguien desprecia la ley de Dios y desprecia la Palabra de Dios, él se enoja. No, no es cuando alguien lo insulta a él que él se enoja. Y eso quiero que noten en los salmos: por lo regular, cuando hay este sentido negativo hacia alguien más, no es algo personal; es porque esa otra persona tiene un problema con Dios. Y es tal el celo de Dios y de Su Palabra que dice cosas como… vean el versículo 53. Dice: "Profunda indignación se ha apoderado de mí por causa de los impíos". ¿Qué? "Que abandonan Tu ley".

La indignación es: "¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede ser que abandonen la ley de Dios? ¿Cómo puede ser que no la consideren como santa, y buena, y correcta, y verdadera en sus vidas? No entiendo". El versículo 139 dice: "Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado Tus palabras". "Eso es lo que me hace enojarme, me hace sentir triste". Vean el versículo 158: "Veo a los malvados y me repugnan, porque no guardan Tu palabra". Pero vean el versículo 136: esta indignación, ¿a qué lleva? Me encanta cómo lo expresa.

Eso no es nada más enojo; es tristeza. Es genuina tristeza: "Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan Tu ley". ¿Causa eso en nosotros, ver que la gente no considera la Biblia como algo importante en sus vidas? ¿Causa tristeza, y decir: "Señor, ayúdame a mostrarles que este es el libro más importante que pueden leer. Este es el libro más importante que pueden conocer, que esto realmente sí es un tesoro. ¿Cómo puedo yo mostrárselos?"? Bueno, hazlo un tesoro para ti primero, y de esa manera les mostrarás qué tan importante es la Palabra de Dios.

Anhelo y dependencia

Él desea. El versículo 5 dice: "¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar Tus estatutos!". Versículo 10: "Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de Tus mandamientos". Versículo 17: "Favorece a Tu siervo, para que viva y guarde Tu palabra". El versículo 40 dice: "Yo anhelo Tus preceptos". Versículo 131: "Abrí mi boca y suspiré, porque anhelaba Tus mandamientos". Esas son las palabras que pueden marcar en sus Biblias, que nos muestran cómo sentirnos sobre la Biblia. Y, por supuesto, dependemos de ella.

Y me encantan… hay unos versículos del Salmo 119 que siempre cito, porque dicen… vean el versículo 67. El salmista ha aprendido que las cosas difíciles y la tribulación de esta vida están diseñadas en los hijos de Dios para que aprendan a atesorar a Dios y a Su ley en sus corazones. Por eso dice: "Antes que fuera afligido, yo me descarrié, pero ahora guardo Tu palabra". "Gracias, Señor, porque viví tribulación. Gracias porque me fue mal, porque aprendí a apreciar… apreciarte a Ti, y apreciar lo que Tú tienes que decir". Y más adelante, en el versículo 71, otra vez lo repite: "Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda Tus estatutos".

¿Cuántos de nosotros podemos decir eso? "Bueno es para mí ser afligido. Señor, gracias por la aflicción. Gracias porque aprendo a confiar y atesorarte más a Ti, y las cosas que Tú tienes que decirme". Así se siente. Así se siente. Es una dependencia total en la Palabra de Dios. Versículo 31: "Me apego a Tus testimonios". Versículo 50: "Este es mi consuelo en la aflicción: que Tu palabra me ha vivificado". Versículo 52: "Me acuerdo de Tus ordenanzas antiguas, oh Señor, y me consuelo".

¿En dónde encontramos consuelo? ¿En ir de compras, en una relación romántica, en la pornografía? ¿En dónde encontramos consuelo para nuestras vidas, cuando nos estamos sintiendo tristes, y "Ay, es que nadie me quiere", y "Es que pobre de mí", y entonces qué hago para sentirme mejor sobre mí mismo? Esa es una pregunta que todos tenemos que hacernos, porque esto revela mucho acerca de cuál es nuestro tesoro. El salmista dice: "Cuando estoy afligido, cuando necesito consuelo, cuando no sé qué hacer, voy a Tu palabra. Eso es donde encuentro dirección para mi vida. Eso es donde encuentro descanso para mi corazón".

Lo que hacemos con la Biblia

Por último, este salmo nos muestra lo que hacemos con la Biblia. Y nada más quiero recorrer estas… son siete cosas que se describen en este salmo. Y miren, hermanos, otra vez: la Biblia no es solamente un manual del usuario, como "Voy a ver qué es lo que tengo que hacer, y lo hago", como el reglamento de la escuela o del trabajo. La Biblia no está describiendo principalmente lo que tú tienes que hacer, sino que está describiendo principalmente lo que Dios ha hecho por ti. Y eso tiene que ser un descanso para tu corazón; no una carga, como que "Ay, todas las cosas que Dios demanda de mí, pobre de mí, ¿cómo las voy a cumplir?", sino un descanso: "Dios, Tú has hecho ya todo lo que yo necesito, así que yo puedo gozarme en Ti, y ahora vivir para Ti".

Y esto es lo que revela este libro: ¿cómo puedo vivir para Ti con un corazón nuevo? Que es lo que veíamos el domingo pasado: ese corazón transformado que ahora ama Tu ley, desea hacer Tu ley. Y así es como se expresa en cántico. Versículo 172: "Que cante mi lengua de Tu palabra, porque todos Tus mandamientos son justicia". Hablamos la Palabra de Dios. El versículo 13 dice: "He contado con mis labios de todas las ordenanzas de Tu boca". La estudiamos. Versículo 15: "Meditaré en Tus preceptos y consideraré Tus caminos". La guardamos. Versículo 11: "En mi corazón he atesorado Tu palabra, para no pecar contra Ti". La obedecemos. Versículo 8: "Tus estatutos guardaré".

Adoramos como resultado. Versículo 171: "Que profieran mis labios alabanzas, pues Tú me enseñas Tus estatutos". Y oramos cuando meditamos en la Palabra de Dios. Vean el versículo 121: "He practicado el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores". Está orando el salmista. Versículo 123: "Desfallecen mis ojos por Tu salvación y por la promesa de Tu justicia". Versículo 147: "Me anticipo al alba y clamo; en Tus palabras espero". Versículo 160: "La suma de Tu palabra es verdad, y eterna cada una de Tus justas ordenanzas".

Esto es como él se siente. Esto es lo que lo lleva a hablar con Dios. Esto es lo que lo lleva a expresarse con Dios. Lo lleva a alabar, lo lleva a obedecer, lo lleva a estudiar, lo lleva a cantar.

Nos enamoramos de su Autor

Hermanos, esto solamente es la introducción. Vamos a estar meditando más sobre cuáles son todas estas implicaciones, o cuáles son todos los fundamentos que nos llevan a lo que hemos visto que expresa el Salmo 119. Kevin DeYoung, en el libro, dice: "El medio más efectivo para reforzar nuestra confianza en la Biblia es emplear tiempo en ella". Es decir, entre más tú estudies este libro, más te vas a enamorar de Dios, y más se va a mostrar este libro como sobrenatural. La evidencia más clara de que este libro es sobrenatural no es apologética —aunque está ahí la evidencia apologética—; la evidencia más clara de que este libro es sobrenatural es que transforma nuestras vidas. Entre más la lees, más la estudias, más la conoces, más empiezas a pensar como Dios piensa, más empiezas a atesorar la gloria y la santidad de Dios.

Y por eso es que no estamos enfocándonos tanto en la parte apologética. Ahora en noviembre voy a estar participando en una conferencia sobre la Biblia con el Museo de la Biblia en Jalapa, y sí vamos a estar hablando de toda la apologética: mitos sobre la Biblia, y cómo se formó, y qué hay de los evangelios gnósticos, y todo este tipo de cosas. Pero, hermanos, en este libro dice: "Todos necesitamos escuchar la Palabra de Dios más de lo que Dios nos necesita para defenderla". Es verdad.

Y al meditar el Salmo 119, no podía evitar pensar, hermanos: todo este libro nos apunta hacia Cristo, y el Salmo 119 nos apunta hacia Cristo. Porque Jesús es, finalmente y perfectamente, aquel quien cumplió toda la ley de Dios, y quien amó perfectamente la ley de Dios. Y al leer este libro nos enamoramos más y más de su Autor. ¿Por qué? Este libro es Su carta de amor para nosotros.

Oración

Gracias, Señor, por Tu Palabra, y gracias porque vamos a estudiar Tu Palabra juntos, a deleitarnos en ella. Que estos próximos mensajes, estos próximos domingos, nos ayuden, Señor, a amarte más, a querer estudiar Tu Palabra más, y que esa sea una realidad de nuestras vidas. No son reglas, no es legalismo. Lo que estamos buscando es conocerte a Ti, nuestro Creador, vivir para Ti. Que Tu Palabra nos guíe en Tu verdad, porque Tu Palabra es verdad. En nombre de Cristo Jesús, amén.

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