Hechos 11:19-30HechosNathan Díaz
Cristianos: Gente de gozo en la gracia
¿Por qué en Antioquía se les llamó cristianos por primera vez a los discípulos? Hechos 11:19-30 nos lleva a la iglesia donde Bernabé “vio la gracia de Dios y se regocijó”. El mensaje señala tres marcas de esa gracia: evangelizar sin discriminar, la humildad para trabajar unidos y una doctrina que se vive ayudando a los hermanos.
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Transcripción
La misión de la iglesia en el libro de Hechos
Es un gusto estar aquí nuevamente. Y ya decía Ricardo que hace unos años, que fue hace 33 años, que pudimos estar aquí y conocer un poco de la obra que Dios está haciendo en Xalapa. Siempre es un gozo ver la obra de Dios en diferentes partes del mundo y ver cómo Él es fiel en avanzar Su reino a través de la iglesia. Y cuando me decía Ricardo que el tema era la misión de la iglesia, por supuesto lo primero que pensé fue en el libro de Hechos, en algunas de las lecciones más importantes que yo he aprendido en este libro. En nuestra iglesia pudimos recorrer todo el libro; pudimos ver todos los capítulos. Y en la iglesia es... en Hechos, porque dije: si no me equivoco, ustedes van justo atrasito de donde vamos a ver ahorita. Entonces me sentí mal, como de adelantarme a algo que van a ver en unas cuantas semanas, pero bueno, el punto es que juntos podamos meditar en algunas de estas verdades.
Y este pasaje... la razón por la que quería compartir sobre este pasaje, que es Hechos 11, versículos 19 al 30, es porque este pasaje es un pasaje que me encanta, me fascina, porque aquí encontramos la primera vez que son llamados cristianos este grupo de gente que se reúne, este grupo de gente que Dios ha escogido para avanzar Su reino. Pero vamos a leer el pasaje, y vamos a ver cuáles son algunas de las características que encontramos aquí en Antioquía, y tratar de entender cómo es que estas características nos describen precisamente cómo es que logramos la misión de la iglesia. Pensando en este tema, la misión de la iglesia: ¿cómo llegamos allá? ¿Cómo se logra la misión? ¿Qué es lo que se tiene que ver en la iglesia para que la misión se logre?
Lectura: Hechos 11:19-30
Y dice el versículo 19: "Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino solo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Este, cuando llegó y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.
Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo".
Señor, gracias por Tu Palabra, y gracias porque el mensaje es para nosotros hoy. Estabas haciendo aquí, en la iglesia de Antioquía, Tu mano, haciendo una obra sobrenatural para que Tu iglesia proclamara el evangelio no nada más a los judíos, sino también a los gentiles. Y hoy aquí estamos, con la misma misión, el mismo propósito y la misma tarea, buscando que Tú seas glorificado.
La iglesia sale de Jerusalén
Si se fijan, esta sección que leímos nos da el contexto, que es después de que Esteban fue martirizado, en el capítulo 7. Hubo una gran persecución. Regresan todavía más: se van a acordar, en Hechos 1:8, cuál fue la misión que Jesús les dejó a los discípulos. Les dijo: "Me seréis testigos". ¿En dónde? "En Jerusalén, en Samaria y hasta lo último de la tierra". Pero lo que había sucedido hasta ese punto, hasta ese punto en donde Esteban fue martirizado, es que la iglesia no había salido de Jerusalén. Ahí se habían quedado; ahí estaban trabajando solamente en Jerusalén y evangelizando solamente en Jerusalén.
Y fue en ese momento, justamente después del martirio de Esteban, que empezó esta persecución que obligó a los cristianos a salir. Y entonces empezaron a irse a otras partes del imperio, precisamente porque estaban viendo amenazadas sus vidas. Y es en este punto en donde se retoma ese tema en el libro de Hechos, y ahora nos dice que algunos de esos que salieron de Jerusalén llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía. Pero algo chistoso sucede. Llegan a Antioquía, y esta ciudad, bueno, esta ciudad era una de las ciudades más importantes del Imperio romano.
La ciudad de Antioquía
Déjenme decirles un poquito acerca de Antioquía, nada más para que entiendan a qué se habrán enfrentado estos cristianos que venían de Jerusalén, que fueron dispersados. "Antioquía de Orontes fue fundada como capital del helenismo del Medio Oriente por el rey Seleuco I Nicátor en el año 300 antes de Cristo, quien la nombró haciendo honor a su hijo Antíoco. Cuando el cristianismo llegó a Antioquía, a mediados de los años 40 después de Cristo, el Imperio romano llevaba un siglo de dominación en esta ciudad y en todo su alrededor. En ese entonces, Antioquía era una típica ciudad helenista, capital de la provincia romana de Siria y sede de su gobernador. Contaba, junto a Roma y Alejandría, entre las tres ciudades más importantes del imperio". Es una de las ciudades más importantes del Imperio romano.
"Antioquía era la metrópolis de una vasta zona que va desde las costas del Mediterráneo en Asia Menor hasta las riberas de la Mesopotamia, y desde el Ponto hasta la Arabia baja. Los numerosos y variados pueblos que habitaban esas tierras se encontraban en Antioquía para el comercio, la ciencia y la política. El griego y la cultura helenista facilitaban este encuentro y permitían el intercambio de todo conocimiento y opinión". Es decir, era una ciudad muy avanzada, muy sofisticada, con mucha variedad étnica y cultural, lo cual la hacía una ciudad bastante progresista, donde todo era aceptado. Porque imagínense una ciudad donde llegan de todas partes, de todas las religiones, de todos los trasfondos: es una ciudad donde pues todo es válido, y todo se ve como parte de la cultura, una cultura mezclada.
Antioquía en particular era conocida como una ciudad de inmoralidad sexual. Tenían un templo a la diosa Dafne, la diosa de la inmoralidad sexual. Perdón si alguien se llama así; no es nada en referencia a ella, es simplemente que así se llamaba, Dafne: el templo a Dafne en Antioquía. Y entonces esto era... y tenían un burdel en las afueras de la ciudad, al aire libre, donde podías básicamente hacer lo que quisieras. Entonces había mucha depravación, mucha inmoralidad sexual en esa cultura. No tan diferente a la nuestra, ¿verdad?, donde la manera en que tú quieras expresarte sexualmente está bien, va a ser aceptada, porque vivimos en una sociedad incluyente, ¿no es cierto? Es muy parecido al tipo de ciudad a la cual llegaron estos cristianos.
Predicar solo a los que son como nosotros
Y quiero que se imaginen, porque llegan estos judíos helenistas que salieron, y llegan, bueno, llegan a Antioquía, y de pronto se encuentran con una sociedad sumamente pagana, en la cual no se habrían sentido tan cómodos, ¿no es cierto?, en comparación con lo que vivían en Jerusalén. O sea, Jerusalén es una ciudad extremadamente... donde el judaísmo y ese conservadurismo que vivían era lo normal. Entonces llegaron a una ciudad pagana, una ciudad donde todo es diferente, y aunque hablaban griego, aunque entendían estas cosas más o menos, realmente estaban fuera de su zona de comodidad en todo lo que estaba sucediendo.
Y entonces, naturalmente, cuando empiezan a compartir su fe, ¿a quién se la comparten? A los que son como ellos, con los que se sienten cómodos. Entonces se empiezan a juntar en un círculo de comodidad, en un círculo de: "Estos son los que me caen bien. Esos son medio paganos, medio inmorales, pero estos se parecen más a nosotros, hablan más nuestro idioma, creen un poco más las cosas que nosotros creemos". Y eso es lo que pasa aquí, lo que escribe Lucas: estos varones que llegaron empezaron solo a hablarles a los judíos. Pero de pronto hay unos de Chipre y de Cirene, los cuales dicen: "¿Y qué, si les predicamos también a los otros?". O sea: "¿Y qué, si les predicamos a esta gente que no nos cae tan bien, y con la cual no es tan fácil convivir?".
¿Qué tal si empezamos a compartir nuestra fe no solo con nuestros amigos y con nuestros vecinos, con los que de por sí tenemos cosas en común, y con los que nos llevamos bien, y nos gusta salir a cenar, y empezamos a hablar con aquellos que dicen groserías, y que hacen cosas que nos incomodan, y que llevan un estilo de vida que nos causa más conflicto? ¿Qué tal si les compartimos nuestra fe a esos? Unos cuantos se atrevieron. ¿Y qué pasa? Les anunciaron el evangelio del Señor Jesús, "y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor".
Entonces, de hecho, no son los judíos los que realmente se empezaron a convertir; fueron los gentiles los que se empezaron a convertir. Gran número se empieza a convertir, lo cual, en el lenguaje de Lucas, si hemos visto lo que ha estado describiendo en otras partes del libro de Hechos, probablemente son varios miles que se empiezan a convertir. Antioquía era una ciudad de 500 mil personas; entonces, si son varios miles los que se empiezan a convertir, es un buen porcentaje de la población. Se empieza a sentir lo que está sucediendo, a tal grado que llega el chisme a los de Jerusalén.
Bernabé vio la gracia de Dios
Y al llegar la noticia —y acuérdense, la iglesia de Jerusalén es la iglesia original, ¿verdad?, ahí empezó todo—, les llega la noticia: "Algo está pasando en Antioquía; mucha gente se está convirtiendo". Entonces, quién sabe qué clase de iglesia, con sus gentiles depravados, y con sus costumbres, y su música, y su batería, y no sé cómo sea esa iglesia. Entonces envían a Bernabé, como representante de la iglesia de Jerusalén, a revisar cómo va todo, y a decir: "A ver, danos el visto bueno. Tú revisa cómo está la cosa, para que puedas guiarnos un poquito aquí".
Y llega Bernabé. Y este es mi pasaje... este es mi versículo favorito de este pasaje, el versículo 23. Cuando llegó Bernabé, ¿qué pasó? "Vio la gracia de Dios". ¿No les encanta este versículo? O sea, algo pasó en el momento que llegó: lo que fue más evidente fue la gracia de Dios. Está siendo manifestada la gracia de Dios, y entonces eso causa gozo en Bernabé. Se goza con ellos. Dice: "Esto es increíble. Aquí estábamos, encerrados en Jerusalén, con nuestro evangelismo dentro de Jerusalén. Ahora veo lo que Dios hizo cuando nos envió esa persecución". ¿Y para qué Dios permitió esa persecución? Para que ahora todos estos gentiles se estén convirtiendo al Señor, y se esté manifestando la gracia de Dios de una manera que no se puede negar.
Entonces me encanta, porque dice que "exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor". En un momento vamos a ver lo que creo que es la exhortación de Bernabé y la manera en que se veía la gracia del Señor. Pero vean, dice: "Era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe".
Un hijo de consolación
Y ahora, cuando encontramos esta descripción de alguien... ¿recuerdan, a ver, una vez, qué clase de persona era Bernabé? Ya lo vimos en el capítulo 4, ¿se acuerdan? Es la primera vez que se describió a Bernabé, en el capítulo 4, versículo 36: "Entonces José" —ese era su verdadero nombre—, "a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé, que traducido es Hijo de consolación, natural de Chipre". Y entonces esta es una persona a la que le encanta animar a otros creyentes; este es su ministerio, básicamente: animar.
Yo me pregunto cuántos Bernabés tenemos en nuestras iglesias. Y como que hay una carencia, ¿verdad?, de Bernabés, como que es mucho más fácil desanimar y ver las cosas malas que están sucediendo que ver las cosas buenas que están sucediendo y animar. Bernabé es este tipo de persona que da el beneficio de la duda y dice: "Sí veo la gracia de Dios en tu vida". "Hoy, hermano, ¡qué chismoso eres!". O, más bien, habría sido así: le habrían dicho a Bernabé: "Oye, es bien chismoso". Y habría dicho algo como: "Pues sí, pero lo hubieras visto antes". O sea, Dios está haciendo algo en su vida, Dios está haciendo algo en su vida. Y él se gozaba con esas manifestaciones de la gracia de Dios.
Bernabé abogó por Saulo
Por supuesto, más adelante lo vemos claramente con la historia de Pablo, ¿verdad? Cuando Pablo se convierte, ¿qué es lo que pasó? Esto está en el capítulo 9, más adelante. En el capítulo 9, Saulo, que estaba persiguiendo a los cristianos, encarcelando a los cristianos: "Ya soy cristiano ahora yo". Y eso, con mucho escepticismo, los otros cristianos empiezan a decir: "Quién sabe si sea cierto. A lo mejor nada más se está haciendo pasar por cristiano para encontrar dónde estamos". Y entonces vean lo que dice en el versículo 26; pueden ver el capítulo 9: "Cuando llegó a Jerusalén, Saulo trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo". Llegaba y tocaba, y aquí está la reunión de oración, y me dijeron... imagínense: "¡Ah, no! No creo que sea...". Entonces, ese es el tipo de situación.
Pero fíjense, versículo 27: "Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había hablado, y cómo en Damasco había hablado denodadamente en el nombre de Jesús. Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía, y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero estos procuraban matarle". Entonces dice: "Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso".
Entonces, en este punto de la historia, en el libro de Hechos, Saulo se tiene que ir a esconder a Tarso, porque quieren matarlo. Pero ¿quién es el que abogó por él? Bernabé. Otra vez, el que lo defendió; ese que le dio el beneficio de la duda, y dijo: "Creo que sí, la gracia de Dios se está manifestando en este hombre. Creo que, de hecho, sí, su conversión es genuina; creo que deberíamos de creerle". El único que es mencionado dándole el beneficio de la duda a Pablo.
Varón bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe
Entonces, cuando llegamos aquí, al capítulo 11, me encanta esta parte, porque dice, primero, en este versículo 24, que "era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe". Y si ustedes leen esto, podría parecer como: "¡Qué buena onda!". Y es el tipo de persona que nos caería bien; nos encantaría trabajar con Bernabé. Pero el énfasis realmente no está en su personalidad; es su carácter. ¿Cómo era varón bueno? ¿Naturalmente era varón bueno? De hecho, creo que la manera en que Lucas lo está explicando es para mostrarnos por qué es que podemos considerarlo como un varón bueno. ¿Por qué? Porque por su fe tenía el Espíritu Santo, lo cual lo hacía un varón bueno. Así podríamos entender ese versículo. "Y una gran multitud fue agregada al Señor".
Bernabé busca a Saulo en Tarso
Entonces empieza a crecer la iglesia, y en el momento en que empieza a crecer la iglesia —esta parte está increíble en el pasaje—, dice Bernabé: "Necesito ayuda". Y se acuerda de alguien. ¿Saben cuánto tiempo ha pasado desde lo que leímos en el capítulo 9? Diez años. Ya Pablo se fue a esconder a Tarso diez años. ¿Y qué le prometió Dios a Pablo? "Yo te tengo a ti para predicar a los gentiles". Y ya pasaron 10 años, y Pablo estaba: "Pues esto no... como que no se parece a lo que esperaba. Estoy aquí escondido, que no me maten". Pero Dios pone en Bernabé ir y buscar a Pablo, recorrer unas 100 millas, unos 160 km, para ir a encontrarlo.
Y esta palabra que usa aquí: "Fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía". No sentimos la fuerza de esas palabras en español, pero esas palabras son las mismas palabras que se usan en los evangelios para describir cuando José y María pierden a Jesús, que van y lo buscan para hallarlo. Hay un sentido de desesperación aquí. No era una tarea fácil, porque, acuérdense, está escondido; está escondido para que no lo encuentren, porque justamente lo quieren matar. Entonces esta habría sido una tarea difícil para Bernabé. Bueno, Pablo no estaba ni con su familia, y su familia probablemente ya lo desconoció, porque su familia habría sido una familia ortodoxa judía, muy celosa del judaísmo, y entonces ellos habrían desconocido a Pablo. Entonces no habría sido una tarea fácil regresar a Tarso y encontrarlo.
Pero piensen en su lugar, y se dan cuenta: "A ver, ¿a quién quiero que me ayude? ¿Por qué no regreso a Jerusalén y le pido a uno de los apóstoles originales que venga a acompañarme en esta tarea? ¿Y le pido a Pedro, o a alguien más? No. Voy a pedirle al que mató a mi amigo Esteban; a él le voy a pedir que me ayude". O sea, quiero que entiendan lo que esto representa.
En el corazón, en la mente de Bernabé, y en el plan de Dios... se dan cuenta de que no es nada más que Bernabé vio la gracia de Dios y se gozó, sino que ahora estaba también él mostrando la gracia, la misma gracia de Dios, al ir a buscar a Saulo. "Y se congregaron allí todo un año con la iglesia". Porque le dice: "Oye, Pablo, tengo un trabajo; creo que te va a quedar perfecto: enseñar. ¿No te gustaría enseñar a diario a una iglesia gentil que está creciendo en Antioquía? Miles se están convirtiendo, y creo que Dios te puede usar poderosamente ahí". "Y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez".
Los mini-Cristos
Es en ese contexto, cuando ya estuvieron enseñando un tiempo, que esa es la fama que empieza a agarrar esta iglesia: los mini-Cristos. Entonces, sería el equivalente de "cristianos". No era un halago; era burla, como cuando nos dicen a nosotros "los aleluyas". Pero es buen título para nosotros, "los aleluyas", por su significado: "¡Aleluya!". Los que llegan de allá, los "cristianos", es el título que les ponen. Pero no son los judíos llamando cristianos a la iglesia de Antioquía; son los gentiles llamando cristianos a la iglesia de Antioquía. Christós significa Mesías, elegido. Entonces, los judíos no creían eso; ellos proclamaban al Mesías de Dios. Pero los gentiles dicen: "Estos que hablan de Jesús, y todo es Jesús, y sí es Jesús", de una manera despectiva.
Y no fue sino más tarde, más tarde, por un buen rato —otro siglo después, creo—, que los cristianos empezaron a llamarse a sí mismos cristianos. Por mucho tiempo esto lo usaban más cuando otros los llamaban así, no como ellos mismos se llamaban. Entonces, para ser cristiano... "¿Eres cristiano?". "¿Eres católico? Eres cristiano". Casi, casi, casi así: "Eres... eres cristiano". Entonces no significa gran cosa. ¿Qué significa "cristiano" aquí? Significa los que, si tú vas y los ves, y los conoces, ves la gracia de Dios. ¿Y qué tal para nosotros, al pensar en la misión de la iglesia? ¿Es que la gente ve en nosotros la gracia de Dios que vio Bernabé en ellos? Lo mismo que vería aquí, en este lugar.
La gracia se manifiesta al evangelizar a todos
Miren, creo que... piensen en varias de las cosas que ya meditamos al recorrer este pasaje. Son tres cosas que creo que manifiestan la gracia de Dios, que causa gozo. Número uno: la manera universal de evangelizar, indiscriminada. Cuando salimos y hablamos a todos, y tenemos un testimonio en el cual no nos importa si estamos fuera de nuestra zona de comodidad, y si es nuestra gente favorita o la gente que nos cae mal; de todas maneras les hablamos del evangelio, porque creemos que el evangelio es para todos, y no nada más nos quedamos en círculos cómodos: "Bueno, este es buena onda, qué bien; me puedo ver saliendo con él a cenar y haciendo cosas con él; entonces es una buena persona a la que podría evangelizar".
¿Así pensamos? ¿O pensamos de la manera en la cual Dios piensa sobre el mensaje del evangelio y la misión que tiene de expandir Su reino en el mundo, donde cada persona que está junto a nosotros, que no conoce el evangelio, es una oportunidad que nos está dando Dios de hablarle sobre nuestra fe, de que vea la gracia de Dios en nuestras vidas y de que escuche el evangelio? Es la primera cosa que veo que creo que manifiesta la gracia de Dios; es la primera cosa que vio Bernabé.
La unidad y la humildad para trabajar juntos
Número dos, lo que manifiesta la gracia de Dios. Uno, la manera universal de evangelizar; pero número dos: la unidad y la humildad para trabajar juntos. Y esto se manifestó en Bernabé específicamente. ¿Por qué? Porque él tuvo que dejar a un lado su protagonismo como el oficial enviado por la iglesia de Jerusalén para decir: "No puedo solo; necesito ayuda. Y es más, no tengo que ser yo el protagonista". Porque ya conocen la historia: siguen leyendo el libro de Hechos, ¿quién va a ir tomando mayor papel protagónico a lo largo del libro? Pablo. Con la humildad de Bernabé, de poder hacerse a un lado y decir: "Es más importante el reino de Dios que el reconocimiento que puedo recibir de la gente. Es más importante lo que Dios está haciendo en esta iglesia, y lo que pueda hacer a través de otros y los dones que les ha dado, que lo que otros piensen de mí".
O sea, la humildad aquí de Bernabé, para entender esta visión más amplia, que no se trataba de él, para ir y buscar a Pablo, y traerlo, y de hecho empujar ahora su ministerio. De aquí empieza el verdadero ministerio de Pablo, en este punto del libro. Mi papá decía algo, y es cierto en este pasaje. Él siempre decía: "Todos somos necesarios; ninguno de nosotros somos indispensables". ¿No es cierto eso? Si yo no estoy, ¿la iglesia se cae? ¿Soy necesario? Sí, porque Dios me usa, pero no soy indispensable.
Y ese tipo de visión es la que tiene Bernabé acerca de cómo trabajar juntos, y en unidad, y con humildad, diciendo: "Señor, yo veo que le has dado un don a este hombre; ayúdame a encontrar cómo animarlo a usar sus dones para Tu gloria. Yo vi algo en él, en su manera de evangelizar, en su manera de compartir su fe, que sé que es Tu obra en su vida". Y él ya no nada más está pensando en sí mismo; está pensando en otros y en el cuerpo de Cristo más grande.
Se trata de Jesús y de Su obra
Miren, hermanos, esto me llega a mí, porque me veo a mí mismo en esta situación, donde es tan fácil gozarnos en la obra de Dios cuando se trata de nosotros, ¿no?, y de nuestras iglesias: "Miren lo que Dios está haciendo; y yo soy parte de esto". Pero cuando vemos hacia afuera, a otros lugares, y vemos la obra de Dios en otro lugar, es un poquito más difícil gozarnos. Si nosotros no tenemos nada que ver, es un poquito más difícil decir: "¡Qué bueno! ¡Gloria a Dios!".
Hay un artículo —lo iba a buscar antes—, pero me gustó mucho, porque la analogía era la selfie. Y ahora ustedes esto lo entienden; en eso creo que hasta los de más de 90 años saben de lo que estoy hablando. Y decía: el ministerio no es una selfie; es de Jesús y de Su obra. Pero ahí estamos nosotros: si queremos salir en la foto, nos asomamos para decir: "Aquí estaba yo, soy parte". Pero realmente se trata de Jesús y de Su obra. ¿Qué importa si se dan cuenta de que estábamos ahí? ¿Qué importa si saben que nosotros estamos siendo parte de eso? Y vivimos en una cultura de las redes sociales, donde todo gira en torno a exaltarnos a nosotros mismos, y hacernos sentir bien sobre nosotros mismos, y que a la gente le guste lo que hacemos, y cómo estamos, y cómo nos vemos. Es difícil; esto es un reto grande para la iglesia. Pero creo que aquí aprendemos una lección muy importante sobre ello.
Enseñanza que se vuelve generosidad
Entonces tenemos: número uno, la gracia se manifiesta en la manera universal de evangelizar; número dos, se manifiesta en la unidad y la humildad para trabajar juntos, que es el versículo 25. Y así termina el pasaje, número tres: "En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo".
Ahora, miren, nos muestra qué tan importante es la enseñanza en la iglesia, porque Bernabé fue por Pablo para venir y ayudarle a enseñar a esta generación: "Esta gente necesita entrenamiento. Sí, ya son cristianos, ya se están convirtiendo, pero necesitan crecer en la Palabra de Dios". Pues pasaron un año nada más enseñándoles la Biblia. Vemos aquí que este es un fundamento de la iglesia: la enseñanza y la predicación es el fundamento sobre el cual la iglesia en Antioquía iba creciendo. Cuando solo es conocimiento y no hacemos nada, algo no estaría bien. Cuando solo nos jactamos de que estudiamos la Biblia, y el único lugar donde nos vemos es aquí adelante, algo está raro. Porque la doctrina no está diseñada para quedarse aquí; está diseñada para salir allá afuera, para manifestarse en maneras tangibles, para transformar nuestras vidas, cómo estamos viviendo como cristianos, y cómo estamos impactando a los demás, mostrándoles el amor de Cristo y la gracia de Dios constantemente. Eso es lo que la doctrina debería estar haciendo.
Y aquí vemos un ejemplo bien claro con esta profecía de Agabo. No me voy a meter en ese tema, el continuismo y el cesacionismo; es otro día, otra cosa. Pero lo que sí vemos aquí es que se va a hablar de que va a haber hambre, y en dónde específicamente: con nuestros hermanos de Judea. Es una profecía normal de lo que iba a pasar, no de qué hacer, lo cual debería ser una pista sobre cómo se vería el don de profecía hoy. Pero bueno, ese es otro tema también.
Una sola identidad en Cristo
Cuando los cristianos oyen eso —acuérdense que es una iglesia principalmente gentil, y la iglesia en Judea es una iglesia predominantemente judía—... Ahora sí, ya: capítulo 10 y la primera parte del capítulo 11; se van a dar cuenta: si tú eras gentil, los judíos no eran necesariamente gente muy agradable. Pero después, sí, ¿qué fue con Cornelio? Porque la verdad es que no les gustaba esa parte, y los veían menos, inferiores: "Esos gentiles... pero no, ustedes allá, por allá; ustedes estén de aquel lado de la raya; los gentiles cerca de los otros, y los judíos aquí". Y así era su actitud, o sea, una actitud discriminatoria hacia los gentiles.
Pero ¿qué pasa en este pasaje? ¿Qué dicen los judíos... los cristianos en Antioquía, los gentiles en Antioquía? Dicen: "Va a haber algo en Jerusalén. ¿Qué hacemos? Vamos a enviarles. Son cristianos, y esa es nuestra principal identidad. No importa si eres judío, y no importa si eres gentil". Aquí se empieza a borrar esa línea que dividía a los judíos y a los gentiles, para decir: "No, somos un solo cuerpo en Cristo. ¿Cómo lo podemos mostrar de una manera tangible? No nada más les vamos a enviar lo que necesitan; vamos a enviarles", dice el versículo 29, "conforme a lo que tenemos".
No es diferente... Si yo digo: "¿Cuánto necesitas?", es como que es lo menos que te doy. Pero si yo digo: "Te voy a dar conforme a lo que yo tengo", entonces... Esta es nuestra banda: cuando tú sufres, yo sufro; tu problema es mi problema; tu felicidad es mi felicidad. Y ese es el cuerpo de Cristo. Esa es la manera en que la gracia de Dios se manifiesta de una manera tangible, visible, entre nosotros. No solo hablamos de doctrina, sino que vivimos nuestra doctrina. Esa es la misión de Dios para la iglesia; es la manera en la cual vamos a impactar este mundo.
Lo que nos une no es una bandera
Porque la gente va a decir: "Esta gente, ¿entonces qué tiene en común, más que Jesús?". Es ver tratando a un adolescente de 15 años, sentado con una ancianita de 80, y platicando, y compartiendo sus testimonios y experiencias juntos, y cuidándose mutuamente. Eso no lo ves fuera de la iglesia; solamente dentro de la iglesia y en el cuerpo de Cristo. Y miren, bien, las iglesias... no tienen esto, así que no creo... no lo tienen, pero estoy casi seguro, entonces no voy a ofender a nadie. Pero hay iglesias donde tienen la bandera de México ahí en el escenario. ¿Ustedes saben de qué hablo? No, no es que sea pecado, pero yo diría que eso no es lo que nos une. ¿Y somos mexicanos? Es un factor, porque hablamos el mismo idioma. Pero yo tengo más en común con un cristiano en China que con un mexicano que no conoce a Cristo. Entonces, ¿por qué voy a poner nuestra bandera como símbolo de unidad de la iglesia? No es el punto que nos une. Bueno, ya me estoy desviando, me voy a otro tema.
Una iglesia misionera
Yo solamente quería compartir con ustedes este pasaje, hacerlos pensar acerca de este movimiento en la historia de la iglesia, este momento en la historia de Antioquía, que de hecho se convirtió en una iglesia misionera. Se convirtió en la iglesia que realmente comenzó el movimiento que llegó hasta el fin del mundo. Es la iglesia... es un grupo de personas que se gozaba en manifestar la gracia de Dios, de tal manera que cualquiera que los conocía, que salía con ellos... ¿Qué pensaría Bernabé, a ver, si viniera aquí? ¿Si viera cómo nos relacionamos entre nosotros? La misión de la iglesia empieza en la iglesia. Y si no entendemos qué es la iglesia y cómo se debe de ver la iglesia, no vamos a lograr el propósito por el cual Dios instituyó la iglesia.
Estos pasajes están aquí para mostrarnos un patrón, o un ejemplo, en el cual podemos examinar nuestras propias vidas y pedirle a Dios Su poder, a través del Espíritu, para que cualquier persona que nos vea pueda conocer la gracia de Dios y el evangelio de Cristo Jesús.
Oración final
Señor, gracias por este tiempo juntos, y gracias por Tu bendición al permitirnos ser el cuerpo de Cristo, y al permitirnos ser el instrumento por el cual llevas Tu evangelio a todas las naciones. Y en eso nos gozamos, Señor: qué privilegio conocerte a Ti y ser parte... en el nombre de Cristo Jesús.
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