Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

HechosNathan Díaz

La historia de Cornelio: El evangelio para todos.

¿Qué pasa con los que nunca han escuchado de Jesús? La historia de Cornelio en Hechos 10 responde con dos conclusiones incómodas: no basta con ser bueno y no basta con ser sincero. Dios prepara corazones de maneras sorprendentes, pero siempre envía a alguien a predicar el evangelio, y por eso la misión de la iglesia sigue siendo urgente.

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Transcripción

Lectura: Hechos 9:43–10:35

(La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.)

…a seguir adelante con esta serie de Hechos, y este momento tan crucial dentro de la historia de Hechos. De esto se trata la misión de la iglesia, el fundamento de la iglesia. Aquí vamos a ver algunas de las cosas más importantes que tenemos como fundamento. Ya vimos que Pedro sanó a Eneas, sanó a Dorcas, y el versículo 42, perdón, 43, es el último del capítulo 9: "Aconteció que se quedó muchos días en Jope, en casa de un cierto Simón, curtidor".

Capítulo 10: "Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba ahí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque Yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó.

Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. Otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?

Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días, a esta hora, yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios ha mandado. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia".

Eso es lo que vamos a meditar hoy. Gracias, Señor, por Tu Palabra, y gracias por la bendición de poder meditar en ella y ver cuántas cosas quieres decirnos acerca de la misión que tienes para la iglesia, y acerca de la gran importancia que tiene la predicación del evangelio en nuestras vidas. Te pedimos que bendigas este tiempo, en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

Una historia contada tres veces

Esta historia de Hechos 10 es una historia muy importante, y sabemos que es importante porque Lucas le da mucho espacio a esta historia. Es una historia que tiene muchos detalles, y vamos a dividir... va a ser interesante, pero esta historia la vamos a dividir en dos partes, separadas por un mes. Entonces, hoy vamos a ver la primera parte de la historia, y dentro de un mes vamos a ver la segunda parte de esta historia. Pero está bien; va a ser un recordatorio de lo que habíamos visto hoy. Que es lo que Lucas quiere, o sea, Lucas quiere que estemos repasando varias veces esta historia, porque no nada más nos cuenta lo que sucede. O sea, primero nos dice: "Esto es lo que sucedió". Después nos narra las conversaciones, la conversación entre Pedro y Cornelio, en donde Pedro le vuelve a contar lo que sucede, y Cornelio le cuenta lo que sucedió. Y luego, cuando Pedro regresa a Jerusalén, va a volver a explicar Lucas toda la historia, narrada otra vez desde la perspectiva de Pedro, a los que están en Jerusalén. Entonces, por lo menos tenemos como tres perspectivas diferentes acerca de todos estos eventos, que Lucas se asegura de que hayan quedado registrados.

Las llaves del reino

¿Por qué es importante esta historia? Esto es lo que quiero nada más que veamos hoy; esto es una introducción. Quiero nada más señalar algunos puntos importantes. ¿Por qué creen que es tan importante? ¿Se acuerdan de que, cuando Pedro hace esta declaración: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente", qué es lo que le dijo Jesús? "No te lo ha revelado carne y sangre, sino Mi Padre que está en los cielos". Y le dice: "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia". Y las llaves: "Yo te daré a ti las llaves del reino". Creo que aquí hay parte de lo que se conecta con esa declaración que Jesús hizo acerca del ministerio que tendría Pedro, y tiene que ver con la universalidad del evangelio.

Creo que esas llaves a las que se refería Jesús tienen que ver con el hecho de que el evangelio —ya lo vimos la semana pasada—, el evangelio no nada más era para los judíos, para el pueblo de Dios étnico, sino para los gentiles también. Y esto queda claro en esta visión que tuvo Pedro, que nos describe Lucas, en donde ve esta manta bajar con toda clase de animales, algunos que sí podía comer, pero otros que no podía comer. ¿Y qué le dice Dios acerca de estos animales? O sea, le dice... a ver: Pedro ahí está, en casa de Simón curtidor, y está descansando; tiene esta visión. Y cuando Dios le dice: "Mata y come", ¿cómo contesta Pedro? "No". ¿Cuántos de ustedes quieren contestarle así a Dios cuando les diga que hagan algo? "No, Señor". Pero tienen que entender que Pedro es un judío ortodoxo; es un judío que trata de cumplir la ley, que trata de hacer... Dice: "A lo mejor Dios me está probando aquí; quiere ver cómo respondo", ¿no? "Esto es como una pruebita, y la respuesta correcta es: no, no lo voy a hacer". Pero lo que le dice Dios es: "Lo que Dios limpió, no lo llames tú común".

Lo que Dios limpió, no lo llames tú común

Ahora, como se desarrolla la historia, nos damos cuenta de que a lo que se refiere no es a animales, sino a gente. Esa es la lección que Dios le quiere dar a Pedro: "Yo estoy hablando de categorías que ustedes como judíos han creado, donde ustedes creen que hay ciertas personas que son inmundas". Esto va a quedar claro a lo largo del pasaje. Una de las claves es la explicación que Pedro le da a Cornelio en el versículo 28. ¿Qué le dice Pedro a Cornelio? "Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre...". Ahí está la aplicación que ya empieza a encontrar Pedro: no se trata de animales, se trata de hombres. "...a ningún hombre llame común o inmundo".

Entonces, ese es el concepto que Dios quiere que Pedro entienda: Dios ha limpiado, a través del evangelio, a todo hombre, de tal manera que cualquier nacionalidad, cualquier grupo étnico, cualquier nivel socioeconómico, es un candidato para ser salvo por la gracia de Dios, y no necesita convertirse en judío primero. Ese es el punto de este pasaje. Porque a lo largo de la historia del Antiguo Testamento no es que los gentiles no estuvieran incluidos; vemos muchos gentiles siendo incluidos a lo largo de todo el Antiguo Testamento. La cuestión es que se tenían que hacer judíos primero; se tenían que identificar étnicamente con los judíos. Y eso es lo que pasó con Rahab, eso es lo que pasó con Rut. Había una conexión que se hacía con las costumbres, y la cuestión de los sacrificios, y todo esto, que es la manera en que se había visto a lo largo del Antiguo Testamento.

Cornelio, temeroso de Dios

Entonces siempre había esta provisión para los gentiles. Pero, por ejemplo, el caso de Cornelio aquí: Cornelio, cuando es descrito como un hombre piadoso y temeroso de Dios —"temeroso de Dios" aquí tiene que ver con esta categoría de gente, probablemente, que, bueno, sí, gentiles, pero gentiles que habían adoptado de alguna manera la religión judía, y no seguían este... ¿cómo se dice?, panteón, o ¿cómo se dice?, de dioses, todos estos dioses que tenían los romanos. O sea, de alguna manera han rechazado lo que tradicionalmente su cultura promovía y lo que esperaba de ellos, y han estado buscando al Dios de los judíos, han estado yendo a las sinagogas, han estado escuchando la Palabra, y han adoptado el judaísmo, excepto por la circuncisión, que es la parte que hace que no sean judíos. O sea, que sigan siendo considerados como gentiles, apartados.

Ahora, ustedes pueden entender este punto, ¿no? Una cosa es ser circuncidado como bebé; otra cosa es ser circuncidado como adulto. Y esos nos están diciendo: "Bueno, estamos dentro, o estamos creyendo, estamos escuchando a este Dios de los judíos". Sin embargo, todavía son considerados, como dice Pedro en el versículo 28, como una categoría con la que no nos juntamos los judíos. "Entonces, yo no te invito a mi casa, tú no me invitas a tu casa; guardamos nuestra distancia. Hay una barrera entre nosotros".

El misterio: Cristo en vosotros

¿Qué es lo que Dios quiere que aprenda Pedro en esta historia? Se los voy a resumir en las palabras de Pablo. Dice Colosenses 1:24: "Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por Su cuerpo, que es la iglesia, de la cual fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios; es decir, el misterio que ha estado desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido manifestado a Sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre...". Y aquí está la clave; este es el misterio: "...entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria".

Hay una cuestión aquí, que es la... esta es la lección para Pedro. O sea, vemos mucho la obra que Dios quería hacer en Cornelio, pero no nos damos cuenta de cuánto de este pasaje tiene que ver con la obra que Dios quiere hacer en Pedro, la lección que quiere enseñarle a él primeramente. Y la lección es: "No discrimines; no seas racista. Aquí hay algo que está sucediendo, una obra que Dios quiere hacer fuera del pueblo judío. Y no creas que se tienen que hacer judíos primero para acercarse a Mí, porque el evangelio ya ha sido revelado a través de Jesucristo, y lo único que tienen que hacer es creer en ese evangelio".

Dios preparó a Pedro

Ahora, aquí hay un detalle muy importante, que es dos cosas. Uno: que Pedro ha estado siendo preparado por Dios para este momento y a este encuentro que va a tener con Cornelio. Vean la preparación que Dios hizo en su vida. Uno: ¿se acuerdan de que Pedro fue a Samaria? Y en Samaria era una mezcla de judíos y gentiles, pero empieza a ver que Dios está haciendo una obra entre los gentiles, y se da cuenta de que la obra de evangelismo que Felipe ya estuvo haciendo da muestras de que Dios está salvando afuera del pueblo judío.

Pero hay otra cosa, y son detalles pequeños, y esto lo vimos la semana pasada, y lo volví a mencionar hoy. ¿Se dan cuenta de este versículo del capítulo 9, el último, donde dice dónde se está quedando? Y Pablo hace... digo, Lucas hace énfasis en este detalle. ¿Dónde se estaba quedando Pedro? ¿En casa de quién? En casa de su tocayo, Simón. Pero, a ver, ¿y cuál era su profesión? Curtidor. ¿Saben qué es un curtidor? Hace cosas de pieles de animales, lo cual significa que estaba en contacto constante con animales muertos, lo cual habría sido algo prohibido para los judíos. Dios ya ha estado preparando a Pedro. Lo pone en este lugar específicamente: "Ahora te vas a quedar en casa de alguien que mata animales, y vas a estar en contacto con él, y te vas a quedar con él un rato". Ya Pedro ha tenido que empezar a lidiar con... claro, este es un judío, pero aun así, para Pedro, como judío ortodoxo, esto habría representado... ya empieza a tener que entender que no se trata de estas leyes ceremoniales en sí lo que Dios quiere hacer en la expansión de Su reino. Eso es una.

La pista de Jope

La otra... a ver, hay otra pista aquí, pequeña. Me encanta, porque cuando empiezas a ver el contexto histórico un poco de este pasaje, te das cuenta de otros detalles. ¿Dónde estaba la casa de Simón curtidor? En J... ¿qué otra historia se desarrolló en esta ciudad? ¿Saben cuál? La historia de Jonás. De aquí fue de donde Jonás huyó de Dios, o trató de huir de Dios. ¿Y cuál era el problema que Jonás tenía con Dios? ¿Cuál era su problema? No quería... pero no nada más que no quería obedecer a Dios, porque pues eso no era el punto. O sea, él con gusto obedecería a Dios. El problema era a quién Dios lo había llamado, con quién Dios lo había llamado a ir. ¿Con quién? Con los de Nínive. Y los de Nínive eran enemigos de los judíos, y ellos pensaban que merecían el juicio de Dios. Y Jonás, cuando ustedes leen la historia, se sentía superior a los de Nínive, y él sentía que era injusto de parte de Dios que los perdonara a ellos. Ese era su problema. Él decía: "Yo sé que eres un Dios de misericordia; yo sé que los vas a perdonar. Por eso no quiero ir. Porque si yo les predico el arrepentimiento, entonces se van a arrepentir, y entonces ya no va a caer el juicio que tanto merecen sobre ellos".

Hay un asunto aquí de racismo; hay un asunto de la percepción que tenemos acerca de otros, que está por debajo de esta historia. Y esos son detalles que creo que Lucas incorpora intencionalmente para que nos demos cuenta de en cuántas maneras tan sutiles Dios está diciendo algo aquí a Pedro, que es: Dios está buscando salvar a gentiles también, y para eso vas a tener que bajar estas barreras que se han creado entre judíos y gentiles, que estorban tanto.

Pedro empieza a captar el mensaje

Y Pedro empieza a agarrar el mensaje, empieza a entender. O sea, empieza a captar. Uno, porque cuando llegan estos hombres, dice que los hospeda en su casa, lo cual, otra vez, no debería de haber hecho. Ya está captando Pedro; está diciendo: "A ver, creo que Dios está haciendo algo aquí, y creo que tengo que estar más atento a estas señales, y a esta gente que Dios está trayendo en mi camino, para hacer la obra que Dios me ha llamado a hacer". Eso es uno.

Número dos: creo que cuando dice "no lo llames común", Pedro está empezando a entender. Y esto lo explica en el versículo 34 y 35: "En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas". Esta es la conclusión a la que Pedro está llegando. Empieza a entender cómo es que... o sea, este mensaje que Dios le está tratando de hacer claro de todas las maneras posibles, Pedro empieza a entenderlo.

Nosotros somos esa categoría de gente

Y cuando estaba meditando acerca de esto, me daba cuenta: esto es increíble. Esta es la parte de mayor esperanza para ti y para mí, porque justamente esta categoría de gente de la cual está hablando Pedro somos ¿quiénes? Tú y yo. Nosotros somos esta categoría de la cual Dios no hace acepción de personas. Es la única razón por la que estamos hoy aquí, creyendo esta Palabra, salvos por la misma fe que tenía Pedro. Es la única razón: justamente porque Dios ha escogido cruzar las fronteras, salir de Jerusalén y llegar a todos los lugares, todos los rincones de la tierra, con este mensaje. Eso es hermoso.

Y recuerdo que una vez vino un hermano que era judío, hace muchos años; lo estaba visitando. Entonces le pedimos que compartiera algo, y yo me molesté mucho con su mensaje. O sea, probablemente muchas cosas que se han dicho desde aquí, que no son... donde hemos fallado, nos hemos equivocado en algún área. Pero lo que ese hermano dijo ese día es probablemente la herejía más grande que se ha dicho en esta iglesia como enseñanza. Eso me molestó mucho, porque todo su mensaje estuvo enfocado en mostrar que realmente casi todos los que estamos aquí en realidad somos descendientes de judíos. O sea, todo el enfoque fue que, de Abraham, y cómo está Ismael, y cómo está Isaac, pero además estaba José y todos sus hermanos... y no nos damos cuenta de cuántas ramificaciones y cuántas generaciones salen de tantas personas en todo el mundo, de tal manera que prácticamente todos somos judíos. Ese fue el mensaje. Y al final era como: "¿No les da gusto? Somos judíos. No sabían, pero la verdad es que sí".

Y yo dije: "A ver, ese no es el punto". El punto no es animarnos: "Ah, porque sí, al final de cuentas sí somos judíos; entonces sí tenemos esperanza", ¿no? El punto es que, a pesar de que no somos judíos, Dios nos ha escogido. Y lo de la sangre y lo del linaje es lo de menos; no importa eso. O sea, seas judío o no, ¿qué diferencia hace? Lo único que hace diferencia es si tú crees en Jesús, pones tu fe en Él y te arrepientes. Es lo único que importa; no importa ninguna otra cosa. Sí lo corregí, ¿eh? O sea, él predicó, fue de visita, se fue, y ya al siguiente... creo que era un miércoles, y al siguiente miércoles yo me paré enfrente y dije: "No hagan caso de nada de lo que escucharon".

Las puertas se abren oficialmente

Bueno, ¿ven hacia dónde va todo esto? ¿Ven por qué es tan importante esta historia? Porque esta historia es la manera en que se abren las puertas oficialmente para los apóstoles, y para toda la obra misionera que se está haciendo, y la iglesia en Jerusalén; vamos a ver eso en el capítulo 11, cuando regresemos a ver esta historia. Pero es la manera en la cual Dios está confirmando Su plan de evangelismo. Y esa es la segunda cosa que quiero mostrarles. Esta es la lección para Pedro: fue "lo que Dios limpió, no lo llames común", no lo llames inmundo. Eso es lo que Dios quería que Pedro entendiera. Y vamos a regresar a eso más adelante, porque va a seguir saliendo ese tema a lo largo de todo el libro de Hechos. Entonces no vamos a pasar más tiempo hablando de eso.

La lección de Cornelio

Pero quiero mostrarles otro detalle, y eso es con lo que quiero que cerremos. Y es... ah, esa es la lección que aprendemos de Cornelio. Ya vimos qué es lo que Dios quería mostrarle a Pedro; ahora vamos a ver qué aprendemos de Cornelio y de su vida aquí. Y tiene que ver con la universalidad del evangelio. Voy a aclarar este punto, porque este versículo, el versículo 35, que es donde concluimos hoy, se presta para mucha confusión de qué es lo que está tratando de decir Pedro. Ya ha sido un debate largo a lo largo de los siglos con respecto a qué significa el versículo 35. Entonces me voy a enfocar en este versículo; voy a tratar de explicar cuáles son los puntos más importantes aquí.

Yo mismo también soy hombre

Bueno, antes de meterme en eso, nada más hago un paréntesis. Ustedes saben que Pedro es considerado como el primer papa, ¿verdad? Y todos los papas que ha habido desde entonces son sucesores de Pedro, supuestamente. Esto es lo que cree la Iglesia católica romana. Y me llama la atención —y esto es un detalle de la historia— que tiene tanta admiración Cornelio por Pedro, que básicamente... y está confundido todavía en este punto en cuanto a muchas cosas, evidentemente. Pero cuando llega Pedro, se postra a sus pies y lo empieza a adorar, básicamente. Y Pedro le dice: "Levántate, pues yo mismo también soy hombre". Y ese es un detalle muy importante de la historia; creo que debería de hacer reflexionar a muchos católicos en relación al rol del papa. O sea, la actitud que él tiene delante de la gente que lo sigue. Yo veo mucha gente que se postra delante del papa, y nunca he visto que el papa diga: "Levántate, yo soy hombre también. No, no me beses la mano". Es un detalle de la historia que creo que vale la pena anotar.

¿Qué hay de los que no han escuchado?

¿Qué es lo que significa el versículo 35, cuando dice Pedro que "en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia"? La pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿qué hay de los que no han escuchado acerca de Jesús? Esa es una pregunta que hace la gente comúnmente. Dice: "¿Y qué de los que estaban aquí, los aztecas? Y ellos no habían escuchado de Jesús. ¿Y qué de otros están con sus religiones? Nadie ha venido, nadie les ha predicado, no saben acerca del evangelio, pero ahí están, fielmente, con su religión, la que ellos conocen". O sea, si tú hubieras nacido en India, probablemente serías hindú. Y si hubiera sido criado dentro del hinduismo, a lo mejor con todo tu corazón, y genuinamente, dirías: "Pues este es el Dios, o estos son los dioses —miles de millones de dioses— que tengo que reconocer y adorar. Así que voy a hacerlo con todo mi corazón".

O los aztecas, pensando más en nuestra cultura mexicana: los aztecas, que en algún momento estaban aquí y tenían su propia religión, y decían: "A ver, pues, Dios, dios del sol, dios de la luna, todos estos dioses; pero vamos a creer con todo nuestro corazón, y vamos a ser fieles en el conocimiento que tenemos acerca de Dios". ¿Está diciendo Pedro aquí que Dios se agrada de estas personas, y que de alguna manera, dentro del limitado conocimiento que tienen, los salva, aunque no hayan escuchado acerca de Jesús? ¿Es eso lo que está diciendo?

Bueno, brevemente les quiero decir y dar las bases por las cuales creo que no es lo que está diciendo Pedro aquí. Es verdad: en el Antiguo Testamento la gente no tenía una revelación completa acerca de Jesucristo, y ponía su fe en las cosas que ellos entendían, y las cosas que conocían acerca de Jesucristo. Y, como dice Romanos 3, Dios había tenido paciencia; había estado pasando por alto los pecados cometidos a lo largo del Antiguo Testamento, simbolizados... el sacrificio para el perdón de estos pecados, simbolizados en los sacrificios que hacían como judíos, de tal manera que cuando es revelado Jesús, aplica ese perdón hacia los que habían puesto su fe durante el Antiguo Testamento, con el conocimiento limitado, no la revelación plena de lo que iba a ser en el futuro. Entonces, ¿es eso lo que está sucediendo aquí, en el caso de Cornelio? Creo que no, y esas son las razones.

Palabras por las cuales serás salvo

Número uno, por lo que dice. Y esta es la pregunta que tendríamos que hacernos para poder contestar esta pregunta; tendríamos que preguntarnos: ¿era Cornelio ya salvo antes de que viniera Pedro? Porque si era ya salvo antes de que viniera Pedro, entonces sí, Dios tiene una manera de salvar fuera de la revelación del evangelio: todavía no ha creído, todavía no se ha arrepentido, sin embargo Dios ya lo ha salvado. Pero creo que este pasaje es claro en cuanto al estado que tenía Cornelio antes de que Pedro llegara con él. Y no vamos a ver esto más adelante, pero se los voy a leer ahorita, nada más para que empiecen a hacer estas conexiones.

Hechos 11... aquí está la primera clave que tenemos: Hechos 11:14. Eso es cuando Pedro está explicando la situación. Dice... esto es lo que escuchó, lo que el ángel le dijo a Cornelio: "Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por las cuales...", ¿qué?, "...serás salvo". O sea, ¿qué es lo que le estaba revelando Dios? "Todavía no eres salvo, Cornelio, pero Pedro te va a decir lo que necesitas saber para que seas salvo. Él te dará palabras por las cuales serás salvo tú y toda tu casa".

Toda la casa se convirtió. Es la predicación más fácil que le ha tocado a Pedro, ¿no? Llega, y ya está este grupo de gente al que Dios ya le ha dicho: "A ver, escuchen esto, porque a través de lo que Pedro les va a decir, ustedes van a ser salvos". Y vamos a estar viendo más adelante cuál fue el mensaje de Pedro. Pero ¿no les encanta? ¿No les encantaría a todos los que predicamos? Esta es nuestra audiencia perfecta, ¿no?: un grupo de gente diciendo: "A ver, dinos. Queremos escuchar. Dios ya nos dijo que te escucháramos, y que lo que tú nos vas a decir es la clave de todo".

Dios prepara los corazones, pero a través de un agente humano

Dios ya fue preparando el corazón de Cornelio, y el ángel ya habló con él. Pero ¿el ángel le declaró el evangelio? No, el ángel no le declaró el evangelio. Le dijo: "Pedro te va a declarar el evangelio". Eso es increíble. ¿Quién prepara los corazones? Dios prepara los corazones. Pero siempre, siempre, va a ser a través de un agente humano que Dios va a revelar la manera en la cual ellos crean. Es lo que dice Pablo en Romanos 10: "¿Cómo creerán si no escuchan?". Nosotros tenemos la responsabilidad de hablar, porque siempre es a través de lo que nosotros proclamamos del evangelio que Dios salvará a la gente.

Vean lo que dice en el capítulo... versículo 43, un poquito más adelante de esto; esto es parte del mensaje de Pedro: "De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en Él creyeran recibirán perdón de pecados por Su nombre". Entonces, ¿qué necesitaba Cornelio? El perdón de pecados. Sus pecados aún no habían sido perdonados. Vean lo que dice el capítulo 11, versículo 18: "Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios" —estos son los de Jerusalén, escuchando la narración de Pedro acerca de los sucesos—, "diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!". O sea, que no hay vida sin arrepentimiento.

No es suficiente con ser bueno

Entonces, es la primera conclusión que veo acerca de la historia de Cornelio. La primera conclusión que veo es que no es suficiente con ser bueno. ¿Era Cornelio una buena persona? Sí, sí era una buena persona. Dice el pasaje que era una buena persona: tiene buena reputación, todos lo respetan mucho, los judíos lo ven ir a la sinagoga, ven cómo vive con su familia; es un hombre ejemplar en todos los sentidos. Pero ¿era suficiente? No, no era suficiente. Dios se lo deja bien claro: no, no es suficiente.

¿Y recuerdan? Hay un paralelo que vi que es muy importante: Hechos, capítulo 2, versículo 5. ¿Cuál es este primer grupo de personas a las que predica Pedro? Hay una similitud entre Cornelio y los de Pentecostés. Hechos 2:5: "Moraban entonces en Jerusalén judíos"... ¿qué clase de judíos? "...varones piadosos". ¿Y qué les dijo Pedro en su sermón, al final, versículo 38? ¿Qué les dijo Pedro? "Arrepentíos". Varones piadosos, gente buena, gente ejemplar: ¿qué tienen que hacer? Arrepentirse.

Ahora, yo estoy seguro de que muchos de ustedes conocen gente buena. Conocen gente buena; todo el tiempo estamos encontrándonos con gente buena que decimos: "Me cae bien; siempre es amable conmigo". Y tenemos esta impresión, y nos empezamos a... Y es lo que es falso acerca de nuestra impresión acerca de la gente buena: es como que sentimos que ellos no necesitan tanto el evangelio, porque como que van bien, ¿no? Como que los vemos como que, pues, ahí van. Y decimos: "Ah, no, pero ese que anda ahí todo drogado en la calle, y que no tiene ni familia; o ese que golpea a su esposa, y eso sí, eso sí hay que predicarles el evangelio, porque eso sí necesitan cambiar. Este de acá no necesita cambiar mucho". Entonces tenemos esta lucha dentro de nosotros con respecto a la percepción que tenemos falsa de quiénes necesitan el evangelio. La Biblia es clara en que aun la gente buena necesita arrepentirse de sus pecados, y darse cuenta de en dónde está realmente la esperanza para sus vidas: no en verse a sí mismos, sino en ver a alguien más. Entonces, no es suficiente ser bueno, porque estos hombres piadosos y temerosos de Dios necesitaban arrepentirse y necesitaban escuchar el evangelio.

No es suficiente con ser sincero

Y número dos, la otra cosa que veo, es que no es suficiente ser sincero. Y esa es la otra ilusión que tenemos acerca de la gente que conocemos, que a veces es muy religiosa, y decimos: "Es que son tan sinceros en su fe", o "es que los veo tan devotos, tan entregados". Y de veras, o sea, hablas con tanta gente, y te dice: "No, sí, yo oro. Yo le pido a Dios todos los días que me proteja, y me cuide, y que me guíe, y que me dé entendimiento". ¿Es eso suficiente, la sinceridad con la que digas las cosas? Este es un hombre que oraba a Dios siempre, y, sin embargo, no era todavía hijo de Dios.

Pero ¿cuál era su oración? A ver, vamos a pensar. Cuando el ángel se le revela a Cornelio, le dice: "Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios". Entonces, la respuesta que Dios hace... o sea, como Dios ha escuchado tus oraciones, Dios ya ha estado preparando tu corazón, de tal manera que tienes una... dentro de ti. ¿Cuáles habrían sido estas peticiones? O sea, no nos dice el pasaje qué es lo que oraba Pedro... digo, Cornelio. Pero sí nos dice cuál es la respuesta que Dios dio a sus oraciones. Dice: "Como Dios escuchó, te va a contestar". Y la respuesta es: "Pedro va a ir y va a hablar contigo". Es la respuesta. ¿Qué habría pedido Cornelio? ¿Qué creen? "Señor, o sea, yo sé que estás allí. Yo he escuchado mucho acerca de Ti. Muéstrame quién eres; muéstrame la manera en la cual me puedo acercar a Ti". Y ese era su deseo. Esta es la petición, probablemente, que estaba haciendo Cornelio: "Quiero saber. O sea, sea lo que sea, yo quiero conocerte a Ti, y de la manera que tenga que ser, quiero saberlo". Dios dice: "Bueno, no, que lo preguntes...".

Dios conecta a la gente con un mensajero

Y estaba pensando... me estaba acordando: acabamos de escuchar historias, en la conferencia de misiones, de tantos musulmanes. Y nos parece extraordinaria esta historia de Cornelio, en donde tiene esta visión, y un ángel habla con él, y Pedro también tiene otra visión. Y decimos: "No, ¿por qué? ¿Por qué no hace Dios eso con mis compañeros de trabajo? Que les diga: 'Oye, habla con Nathan'". Pero hay algo que está sucediendo, y Dios sí está haciendo esta clase de cosas alrededor del mundo, especialmente en los países que están tan cerrados al evangelio, donde la gente realmente no tiene acceso a la Palabra de Dios. Y oímos, y seguimos oyendo, historia tras historia tras historia de las maneras sobrenaturales en las cuales Dios conectó a un cristiano con... estoy usando de ejemplo aquí a musulmanes; hemos escuchado muchas historias de la manera en que musulmanes están llegando a Cristo.

¿Y saben qué? Muchas veces son visiones y sueños. O sea, no es a través de lo cual se convierten. No, el evangelio no es revelado en estas visiones y sueños; es la persona con la cual tienen que hablar. Y Dios conecta a esa gente, y han escuchado el evangelio. Escucharon historias que Ron contó acerca de los países musulmanes, donde están buscando, están diciendo: "A ver, dime, dime acerca de tu Dios, dime acerca de Jesús. Quiero saber, porque ya Dios ha estado preparando mi corazón; ya me ha estado empujando en esa dirección. Ya estoy listo para escuchar y para creer". Hace bien fácil el trabajo misionero Dios muchas veces, porque Dios sí está preparando los corazones de las personas, y siempre está usando agentes humanos para traerles el evangelio, y usa toda clase de cosas sobrenaturales para hacerlo.

Hay un libro que lamentablemente no tenemos hoy aquí, porque pensamos que lo íbamos a poder conseguir en Faro de Gracia y no pudimos. Y sí lo tenían en Maranata, pero bueno, a ver si mientras no estamos se los conseguimos. Se llama Jesús, el único camino a Dios. Es un libro de John Piper en el que precisamente desarrolla esta historia de Cornelio, y precisamente cuenta algunas de estas historias de cómo Dios ha traído... La historia que está en el libro es una historia, creo, de una aldea en Etiopía, en donde Dios les reveló a estas personas quiénes eran los que les iban a traer el evangelio. Y así fue, y la aldea se convirtió. Entonces no nos debería de sorprender; Dios sigue actuando de esta manera.

Es necesario ir y predicar el evangelio

Pero la importancia que esto tiene, hermanos, es que tiene una relevancia para nosotros en términos de las misiones. ¿Es necesario ir y predicar el evangelio? Sí, es necesario. Y no es necesario nada más porque decimos: "Ay, pues es que hay gente sincera allí afuera; Dios los va a salvar porque son muy sinceros. Entonces, nuestra labor nada más es, básicamente, decirles: 'Ah, pues, en realidad ya eres salvo, porque eras muy sincero; nada más déjame decirte cómo es que fuiste salvo. Pues en realidad es Jesús; tú le decías de otra manera, pero era Jesús'". ¿Es eso lo que les vamos a decir? No, no es el mensaje de las misiones. El mensaje de las misiones es: no importa qué tan sincero seas, tú tienes que escuchar acerca de este hombre que Dios ya reveló a través de la historia.

Una vez que Jesús ha sido revelado... Sí, en el Antiguo Testamento no había sido revelado, y Dios obraba a través de la fe en las promesas que Dios estaba haciendo, que estaban apuntando hacia el Mesías. Pero una vez que Jesús ha sido revelado, es la única manera al Padre; no hay otra. Tiene que ser a través de Jesús, el nombre de Jesús. La Biblia es muy clara ahí.

Lo increíble es que algunos sean salvos

Y lo que hay por detrás... esta es la cosa: es que muchas veces, lo que hay por detrás de esa pregunta, "¿qué de los que no han escuchado?", es como si Dios estuviera siendo injusto en condenar a gente porque no ha escuchado. Pero ¿se dan cuenta de la premisa que hay detrás de esa manera de pensar? Es que Dios es injusto cuando condena a alguien. Pablo dice: "No, no. Dios no es injusto, porque ya tenemos revelación natural, y eso nos hace culpables; ya tenemos revelación a través de nuestra conciencia, y eso nos hace culpables". Escuches o no escuches de Jesús, tú mereces condenación. Lo increíble no es que algunos se vayan al infierno; lo increíble es que algunos sean salvos. Eso es lo que es increíble.

Entonces, es una percepción diferente la que tenemos que tener acerca de esa pregunta, cuando decimos: "¿Qué hay de los que no escucharon?". Tienen que escuchar. Y Dios sí está salvando gente en todo el mundo que no ha tenido acceso al evangelio, a través de maneras increíbles y sobrenaturales. Pero nuestra labor es seguir predicando el evangelio fielmente, porque sabemos que esa es la única manera que Dios ha provisto para el perdón de los pecados.

Entonces, es sumamente relevante para nosotros, el día de hoy, como iglesia, este pasaje de Cornelio, porque nos muestra que siempre va a usar el mensaje proclamado —como dice Pablo en Romanos 10— por nosotros, que es el evangelio, para salvar a la gente. Siempre sientan el peso, el privilegio, de esa responsabilidad. De eso se trata nuestra iglesia. Y que Dios nos ayude a seguir siendo fieles a ese llamado.

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