Dios siempre gana.
¿Dónde está Dios cuando parece que el mal va ganando? Hechos 12 narra el martirio de Jacobo, el encarcelamiento de Pedro y la muerte de Herodes para mostrar tres maneras en que Dios vence: aun cuando parece derrota, a través de su iglesia que ora —y a pesar de su incredulidad— y en su juicio final.
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Transcripción
Una historia acerca de la victoria de Dios
Hoy vamos a ver el capítulo 12. Es una sola historia, en Hechos capítulo 12; realmente parecen varias, pero realmente es una historia. Y cuando la estaba leyendo y estaba meditando acerca de ella, me di cuenta de que es una historia acerca de la victoria de Dios y de la soberanía de Dios, de la manera en que Él está en control y de la manera en que Él siempre gana. Ese es el tema: Dios gana. Al final, Él es Creador, Él es soberano, Él está sobre todas las cosas, y no importa qué cosas sucedan a lo largo del camino: al final, Él va a mostrar que no ha perdido el control, que Él tiene un propósito y un destino para todas las cosas.
Si estamos de Su lado, estamos del lado que gana al final; estamos del lado que no tiene nada que temer. Y esto es una historia que nos muestra eso. Entonces quiero mostrarles tres maneras, en esta historia, de cómo es que Dios gana. Número uno: Dios gana aun cuando parece derrota. O sea, aun cuando parece que no está ganando, en realidad sí está ganando.
Dios gana aun cuando parece derrota
Vamos a empezar a leer esta historia en el capítulo 12, en donde dice: "En aquel mismo tiempo, el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para matarles... maltratarles, perdón, y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan". Entonces, aparentemente, Herodes se da cuenta de que no es muy popular este movimiento cristiano con los judíos. Entonces, para agradarles, esto fue como un poco de experimento. Entonces dice: "Pues voy a ir, voy a ayudarles; también yo voy a ir en contra de este movimiento de cristianos, y voy a agarrar a uno de sus líderes y lo voy a matar". Y entonces toma a Jacobo, hermano de Juan, y lo mata.
Y lo ven en el versículo 3: "Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro". Entonces, típico político, ¿no? "Ah, ¿esto le gusta a la gente? Vamos por ahí". No, no es si está bien o está mal lo que estoy haciendo; es si le gusta a la gente lo que estoy haciendo. Y entonces, hasta este punto, se mata a Jacobo. No sé, yo me imagino que fue un poco rápido ese movimiento de ir y matar a Jacobo, y ya con esa inercia dice: "A ver, ¿quién es otro líder conocido de los cristianos, de este movimiento? ¿No? Pues Pedro. Bueno, agarren a Pedro". Estos van y lo encarcelan.
"Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la Pascua". Entonces, cuatro grupos de cuatro soldados, turnándose en turnos de tres horas cada grupo de cuatro, para… para asegurarse de que Pedro estaba siendo custodiado con la máxima seguridad romana de la época.
Los cinco Herodes
Y el plan... esto es más o menos el mismo tiempo en que fue crucificado Jesús; es el tiempo de la Pascua. Y es más o menos el mismo plan que tiene Herodes que el que tuvo otro Herodes, o el papel que jugó Herodes Antipas. Este es Herodes Agripa; vamos a regresar a él en un momento, porque vuelve a aparecer aquí al final del capítulo. Pero Herodes Antipas es el que mató a Juan el Bautista, y tuvo un papel ahí también, breve, dentro de la crucifixión de Jesús. Este es Herodes Agripa.
Hay cinco Herodes en el Nuevo Testamento, imagínense. Entonces no se confundan. Herodes el Grande es el que mata a los bebés en el tiempo de Jesús, cuando nació Jesús; Herodes Antipas es el que mata a Juan el Bautista; y este es Herodes Agripa. Pero el plan es muy similar: "A ver, lo voy a sacar al pueblo", así como sacaron a Jesús con Barrabás: "¿A quién quieren que suelte?". Sabe que los judíos…: "Suelta al otro; a Pedro, mátalo".
Entonces Pedro está aquí ya encarcelado; ha estado unos días, porque están esperando a que pase la fiesta. Está siendo Pedro custodiado en la cárcel, pero, ¿no?, dice el versículo 5: "La iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él". Lo interesante de lo que vemos hasta este punto es que parece, en realidad, como que quien está en control... parece que Herodes está en control. Parece que él, con su poder dentro del Imperio romano, está haciendo lo que quiere: "Vamos a matar a este y vamos a arrestar a este".
La copa que yo bebo
Entonces nos tenemos que preguntar: ¿realmente ya tiene el control de lo que está sucediendo? ¿O se le fue aquí con Jacobo, y lo mataron, y no quería que lo mataran: "Bueno, ahora tengo otra oportunidad"? ¿Así es como… en la historia? En los evangelios leemos que, de hecho, Jacobo se había acercado un día a Jesús, junto con Juan, los hijos de Zebedeo, y le habían dicho: "Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos". Él les dijo: "¿Qué queréis que haga por vosotros?". Ellos dijeron: "Concédenos que en Tu gloria nos sentemos uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda". Pero Jesús les dijo: "No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado?". Y ellos le dijeron: "Podemos". Y Jesús les dijo: "La copa que Yo bebo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que soy bautizado".
¿Saben a qué se refería cuando les dijo a Jacobo y a Juan: "La copa que Yo bebo beberán; ustedes no saben lo que están pidiendo"? La copa que Yo bebo, la copa que viene, es muerte; les toca a ustedes también. Jesús ya sabía cómo iba a morir Jacobo. Esto no era sorpresa para Dios; esto era parte del plan de Dios. Porque vamos a ver que a través del martirio y a través de la muerte de los líderes de la iglesia, inclusive a lo largo de la historia, es que Dios ha movilizado a la iglesia. Es la manera en que el Reino, el Reino de Dios, avanza.
Esto es lo que aprendemos acerca del hecho de que Dios siempre gana y de que Él sigue siendo soberano: que glorificamos a Dios, como dice Pablo en Filipenses 1:21, en nuestra vida o en nuestra muerte. Ambos pueden glorificar a Dios, y Él tiene un propósito. Jacobo glorificó a Dios en su muerte. Dios quería que Jacobo muriera, y que a través de su muerte glorificara a Dios. "Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia", dice Pablo. ¿Estoy vivo? Glorifico a Dios. ¿Estoy muerto? Glorifico a Dios. ¿Qué tengo que perder? Esa es la clase de Dios que tenemos; esa es la clase de soberanía que vemos en este pasaje.
Pedro duerme la noche antes
La otra cosa que vemos es la soberanía de Dios siendo manifestada aun cuando parece que Dios no está en control. Muchas veces está haciendo cosas de tal manera que nos enseña a esperar en Su tiempo para hacer las cosas. Noten que, como es la fiesta de la Pascua que está aquí, entonces Pedro es encerrado, y pasó un tiempo antes de que lo ejecuten o lo quieran ejecutar. Pedro ya está encerrado como una semana en la cárcel, y dice el versículo 6: "Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre los soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel".
Ya leí este pasaje y nada más lo estoy tratando de imaginar: esta es la noche antes de que te van a matar. Pero ya lo había visto con Jesús; esto es exactamente lo que pasó con Jesús, ¿y cómo terminó esa historia? Crucificado. Pero está en la exacta misma situación; … sabe que lo van a ejecutar al siguiente día. ¿Y qué está haciendo Pedro? Está durmiendo. Y yo no me imagino que hayan sido muy cómodas estas cadenas que tiene puestas en sus manos y en sus pies, y estar junto a estos soldados. No sé ustedes; yo puedo dormir fácilmente donde sea, por lo regular, pero no creo que hubiera podido dormir esa noche. Pero Pedro sí.
Y esto… otra cosa que escribió Pedro, y creo que esto es lo que a lo mejor Pedro se estaba acordando de esto cuando escribió esto más adelante, en 1 Pedro 5:7: "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a Su debido tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros". Aquí Pedro estaba manifestando este tipo de confianza, ese tipo de tranquilidad, este tipo de fe.
¿De qué tiene sentido que esté ansioso? ¿Que me van a matar mañana? ¿Tiene sentido que me afane? ¿Quién está en control? ¿Quién nos está cuidando? Acaban de matar a Jacobo. El mismo Dios que tenía en Sus manos a Jacobo es el mismo Dios que tiene en Sus manos a mí. ¿Tengo que preocuparme? Pedro no tiene nada de qué preocuparse.
El tiempo de Dios
Este pasaje nos va mostrando, a ver: Dios quería que las cosas se desarrollaran de tal manera que pasara un tiempo. Lo pudo haber sacado antes. Van a ver ahorita, en un momento, lo que va a pasar, si no conocen la historia: Dios va a rescatar a Pedro de la cárcel, pero se espera hasta la última noche, justo antes de que lo van a matar, para sacarlo. No lo hace antes. Lo pudo haber sacado mucho antes, porque ya había estado un rato ahí. ¿Qué creen que estaba haciendo Dios? El tiempo de Dios y la manera de Dios de hacer las cosas nunca es cuando nosotros pensamos y como quisiéramos que fuera. Dios hace las cosas... Él tiene una manera completamente diferente de hacer las cosas.
Y muchas veces la manera en que hace las cosas es para enseñarnos a esperar en Su tiempo, para enseñarnos que tenemos que confiar y depender en Él sin saber lo que va a pasar, sin saber cómo van a resultar las cosas, porque Él tiene cuidado de nosotros. Nosotros estábamos escuchando estas historias a lo largo de estas últimas semanas. Sabíamos acerca de pastores que estuvieron en un accidente automovilístico, y ambos pastores mueren; las esposas sobreviven.
En noviembre del año pasado, creo que fue, iba una familia de la iglesia de John Piper, precisamente de Bethlehem. Va la familia: es el papá, y están en sus veintes —28 que tenía él y ella 26—, y sus hijos, uno de un año y otro de unos meses. Van en camino a otro estado, a entrenamiento misionero, porque van a irse de misioneros encomendados por la iglesia, y en el camino quedan aplastados entre dos tráileres, y los cuatro mueren instantáneamente. ¿Está Dios en control? Bueno, es la pregunta que nos hacemos todo el tiempo. Parece que Dios no está en control; parece que las cosas no están funcionando como deberían.
Obviamente debió haber causado esto... no lo narra Lucas, pero debió haber causado mucho dolor en la primera iglesia y en los apóstoles la muerte de Jacobo. Pero aquí están los discípulos, los apóstoles, la primera iglesia, orando por Pedro.
El ángel en la cárcel
Y vean esta historia. Dice aquí: "…se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó". Ya la luz no es suficiente; tiene que... "Pedro, levántate, despierta". Y alguna vez, bueno, hemos contado estas historias seguido, acerca de experiencias que tenemos donde la gente hace cosas mientras está dormida, medio sonámbulos, y hasta se levantan y se sirven de comer, y luego regresan a la cama y están dormidos. Y ese tipo de cosas suceden. Eso es algo muy parecido a lo que está pasando aquí. Pedro no está en sí; está como que se levanta de pronto. Le tiene que dar todas las instrucciones el ángel: "A ver, cíñete, átate las sandalias". Y lo hizo. "Envuélvete en tu manto y sígueme".
"Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión". Pero ya había visto una visión antes, con un manto, ¿no?, que bajaba del cielo, y estos animales. Y él decía: "Esto es como eso, ¿verdad? No está realmente sucediendo; me estoy imaginando todo. Este sueño es tan profundo y tan real; lo siento muy real, pero estoy soñando".
"Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado Su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba". "Creo que sí pasó. Aquí estoy, parado fuera, en la calle; no sé cómo llegué exactamente, pero Dios lo hizo".
Rode a la puerta
Entonces, imagínese: es de noche; es peligroso en ese tiempo andar de noche solo afuera. Piensa: "A ver, ¿a dónde voy? No, voy a ir a un lugar donde sé que están mis hermanos y hermanas, y probablemente están orando; probablemente están reunidos, porque siempre lo hacen ahí". Dice el versículo 12: "Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando". Efectivamente. Y muchos piensan que… es el mismo lugar donde sucedió Pentecostés, en el capítulo 2. Pero esta María... no es María la madre de Jesús; es María, la madre de Juan, Juan Marcos. Probablemente tenía dinero; por eso tiene una casa grande y puede acomodar a tanta gente. Va con ellos; es la gente con la que se identificaba bien. Pedro los conocía bien.
Y a continuación, en la historia que nos narra Lucas... ¿qué, no les da risa un poco lo que está sucediendo? Entonces no se están imaginando la escena como Lucas quisiera que se la imaginaran, porque nos da muchos detalles acerca de lo cómico de esta situación que se dio. Porque llega Pedro, dice: "Llamó Pedro a la puerta del patio", y una sirvienta, básicamente, que se llama Rode... Rode escucha que están tocando; como decimos: "¿Quién?". Y dice: "Soy Pedro". Ahora, ella reconoce su voz; se escucha que es Pedro. Y está en su emoción que no le abre: "La cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta".
Y están en su reunión de oración, sí, pero está a la puerta. Y yo me imagino a los hermanos orando muy serios: "No se interrumpa, Rode". "Es que está Pedro a la puerta". "Rode, ¿te estás imaginando? Si estamos orando para que Pedro salga de la cárcel, si está en la puerta, entonces ¿para qué estamos orando? ¿Estás loca?". Así dicen. Pero ella les dice: "No, así, sí es Pedro. Pero escuchen: está tocando". Y entonces, lo que dicen, están aquí... y no sé de dónde sacaron su teología estos cristianos, pero bueno, aquí nos dice: "Ellos decían: ¡Es su ángel!". O sea, "a lo mejor ya lo mataron y nada más es un ángel que te viene a decir: 'Ya mataron a Pedro'". No sé, no sé qué están imaginando aquí; es un poco extraño.
"Pero no, sí es; pero escúchenme, de veras que están tocando". Y efectivamente oyen que alguien está tocando. "Bueno, alguien está tocando, está tocando". Entonces: "Bueno, a ver, vamos a ver quién es". Bajan, y dice: "Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos". Sí era Pedro. Y en eso, o sea, yo me imagino a Rode diciéndoles: "Se los dije. ¿Por qué no me creían?". "No, es que, Rode, es que estamos muy metidos en la oración, y como que no se interrumpe...". "Pero... perdón". Y empieza a desmoronarse la cosa, a tal grado que Pedro tiene que decir: "Ya, ya, cállense". "Haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos".
Pero fíjense: aquí Pedro no se está yendo... no está huyendo necesariamente. No fue ahí con ellos porque dijo: "Necesito esconderme". Va con ellos nada más para testificar lo que había sucedido. Nada más quería que supieran: "Yo sé que están orando por mí. Déjenme decirles cómo contestó Dios su oración". Y de ahí se va a un lugar que nadie sabe; se va a esconder. O sea, desaparece de la escena, básicamente, Pedro.
Dios gana a través de la oración de Su iglesia
Y esta es una de las claves de este pasaje. Dios siempre gana, ¿y a través de quién gana? A través de Su iglesia. Ellos estaban orando y estaban haciendo lo correcto. Se reunieron a orar, se juntaron, dijeron: "Vamos a orar por Pedro", pero ahí... Y Dios trabaja a través de la oración. O sea, Lucas enfatiza esto: que se juntaron a orar por Pedro, y usa esta palabra, "sin cesar hacían oración por él". Están orando fervientemente por Pedro, todos juntos, en la noche. Dios está trabajando a través de Su iglesia. Lucas quiere que conectemos el rescate de Pedro con la oración. Quiere que veamos esas cosas trabajando juntas. No quiere que pensemos que Dios está trabajando aparte de la oración o fuera de la oración de los santos. Quiere que veamos cómo estas dos cosas se conectan. Lo cual nos podría hacer pensar: "Bueno, entonces, ¿Dios es soberano? O sea, ¿Dios lo hizo porque oraron? ¿Dios contesta la oración y hace cosas porque nosotros le pedimos que las haga, o porque Él quiere hacerlas, independientemente de si oramos o no?". Es una buena pregunta. ¿Para qué oramos, si Dios es soberano y hace lo que Él quiere, y Él gana al final? ¿Qué papel jugamos nosotros? ¿Realmente tiene sentido la oración?
Bueno, es lo que quiero que vean: Dios es soberano a través de Su iglesia, en la oración, porque Dios ordena tanto el fin como los medios, y los medios que Dios ordena son la oración de los santos. Dios dice: "Yo voy a actuar, Yo voy a trabajar a través de la oración de Mi iglesia". Entonces Dios no trabaja independientemente de nuestra oración. Dios no trabaja fuera de la responsabilidad y el trabajo humano, sino a través de él. Como el evangelismo: ¿Dios salva a la gente, o nosotros salvamos a la gente? Dios salva a la gente. Pero ¿cómo lo hace? A través de nosotros; no lo hace de otra manera. Él usa gente para salvar, aunque Él hace la obra. Es lo mismo con la oración. ¿Dios actúa por la oración? Sí, por la oración que Él mismo ha decretado que sea el medio a través del cual Él cumpla Su propósito.
Dios gana a pesar de Su iglesia
Entonces Dios trabaja a través de Su iglesia, y a pesar de Su iglesia. Es increíble, yo pienso. Esta es la gente que en gran parte vio a Jesús hacer milagros, vio a Jesús resucitado, vio lo que sucedió en Pentecostés, vio cómo Pedro sanaba gente y cómo se hacían cosas milagrosas. Y, sin embargo, Lucas deja bien claro aquí que no creían realmente que Dios iba a sacar a Pedro de la cárcel. Hay una incredulidad aquí en la manera en que están orando, ¿no? Porque no lo creen así: "Sí, Señor, saca a Pedro de la cárcel". Pero cuando está Pedro afuera, dicen: "No, no es. Pero no puede ser Pedro. No, no, no existe". Dentro de su mente, esa es su naturaleza: la incredulidad. Es la naturaleza humana.
Así oramos nosotros también. Oramos y decimos: "Sí, Señor, hazlo si quieres. No creo que lo vas a hacer, pero si quieres, por favor, hazlo". Oramos con un sentido de que realmente no creemos que Dios hace, o tiene la capacidad de hacer, lo que pedimos. Vean lo que dice Santiago 5:17: "Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras". O sea —y aquí creo que lo que Santiago tiene en mente es—: así como ustedes luchan con la incredulidad, así como ustedes dudan, así como a ustedes les cuesta trabajo confiar en Dios a través de las circunstancias de su vida, así Elías.
No crean que este era un superhombre que estaba por encima, como con la Iglesia católica, ¿no?, que tienen sus santos. Nosotros: "Estos sí creían; esos sí tenían fe. Yo no soy de esa categoría. Si la Iglesia me quiere canonizar, entonces ya paso a un nuevo nivel", ¿no?, de los hombres de fe, los hombres que Dios usaba, los hombres que hacían milagros. Pero dice Santiago: "Pero Elías oró fervientemente para que no lloviese". ¿Y qué creen que pasó? "Y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto".
¿Cuál es el punto de Santiago? Si Dios le contestó a Elías, ¿creen que no te va a contestar a ti? Es el mismo. Elías es igual de débil que tú, y, sin embargo, Dios escogió actuar a través de él y de la oración. Espero que esto los anime, porque esta historia nos muestra que esta iglesia no era tan diferente a la nuestra, y que no era una iglesia perfecta; que era una iglesia con una lucha con la incredulidad. Y a pesar de la incredulidad de la iglesia, Dios actuó, porque al final del día, de todas maneras, es Él el que hace las cosas. Pero esto fue para afirmar su fe, para mostrarles que Él seguía con ellos, Él seguía actuando, y para mostrarles que Él sigue en control.
Dios gana en Su juicio y propósito final
Número tres: Dios siempre gana en Su juicio y propósito final. Entonces, recuerden: teníamos a Herodes el Grande; ese es el que estaba reinando cuando nació Jesús. Tenemos otro Herodes que duró poquito, que creo que es Herodes Antipas; fue matado por Herodes el Grande. Creo que así fue la historia. Sí, bueno, uno de esos dos. El que siguió después... o sea, el Grande, o Herodes Antipas fue matado por el Grande. Y este, Herodes Agripa, que entra después de Herodes Antipas —Antipas es el que mata a Juan el Bautista—, Herodes Agripa I, juega un papel aquí en la historia de Lucas como el enemigo de Dios.
Y me encanta cómo está narrado el versículo: "Luego que fue de día", o sea, el siguiente día, "hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro". Eso es como una manera muy sencilla y sutil de decir: era un caos en la cárcel al siguiente día. "¿Qué pasó? ¿Dónde está Pedro?". Y esto causa un verdadero problema. Imagínense todos estos grupos de cuatro soldados que se están rotando: cuatro soldados para asegurar a un solo hombre. Y los soldados romanos no se parecían a mí; ellos eran de intimidar, probablemente físicamente, y en el entrenamiento que tenían y la manera... No era nada más como los guardias de seguridad que a veces existen. Bueno, no quiero verme…
"Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardias...". Y esto es lo que decíamos, es lo común: "Ahora a ustedes les toca la sentencia que le tocaba a su prisionero que se les escapó". Mata a todos los guardias; a todos los que estaban encargados de vigilar a Pedro los manda matar. "Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí".
Herodes, comido de gusanos
"Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón". Y aquí Lucas nos vuelve a meter dentro de otra historia que también sucede con el mismo personaje, con Herodes. Esto es política, esto es política. "Pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey". Era una cosa de conveniencia: "Nos conviene estar bien con él". "Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos".
Es muy gráfico Lucas aquí. Y esta historia... esto es interesante: Roberto estaba mencionando esto en la mañana, cómo hay evidencias históricas siempre que apoyan lo que leemos en la Biblia, y esta es una de esas historias. Josefo, el historiador, Josefo narra esta misma historia acerca de Herodes, y él describe que se pone una túnica cubierta de plata, para que cuando el sol pegara contra ella deslumbrara a la gente que lo estaba viendo. Imagínense este escenario exterior: llega ahí y está con esta ropa... Lucas lo describe como ropas reales; Josefo lo describe como una túnica plateada. Se sienta en el tribunal, y dice que la gente está gritando: "Tú no eres un hombre, tú eres un dios". Y a Herodes le gusta eso, y dice: "A lo mejor sí lo soy". Y su orgullo... Dios termina con él así: "Ya se acabó tu tiempo". Josefo lo describe como un dolor de estómago que tuvo durante cinco días antes de morir, que lo terminó matando.
Entonces tenemos aquí a Herodes Agripa como el símbolo del orgullo y de la arrogancia delante de Dios. Ese es el tipo de orgullo que confrontó Jesús durante Su ministerio, cuando dijo, en Juan 5:44: "¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?". Dios se opone a la gloria que se enfoca en nosotros mismos, porque por naturaleza, esa es la naturaleza de la fe: es ver hacia alguien más, no vernos a nosotros mismos. Y toda esta jactancia, este orgullo dentro de un personaje como Herodes, es exactamente lo que Dios terminará destruyendo en Su juicio y propósito final. Dios siempre gana. ¿Quién se va a llevar la gloria al final? Dios, no tú. Puedes tratar de llevarte la gloria por un ratito, como lo hizo Herodes, pero al final Dios tendrá la gloria, ¿no?
Nabucodonosor en la azotea
El hombre... bien, esta historia que leemos en el libro de Daniel, Daniel 4, versículo 30: "Todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor. Doce meses después, paseándose por la azotea del palacio real de Babilonia, el rey reflexionó y dijo: ¿No es esta la gran Babilonia que yo he edificado como residencia real, con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?". Esto es lo que llamamos humanismo secular: todo es hecho por el hombre y para el hombre; se trata de nosotros. Esta es la filosofía principal que ustedes se van a encontrar fuera de aquí, fuera de la Biblia, fuera del cristianismo. Esta es la filosofía principal que existe en nuestra sociedad: lo que te haga feliz, lo que sea mejor para ti, eso es lo único que importa. Tú eres el centro de tu universo, tú mandas, tú eliges tu destino.
¿Qué dice Dios? "Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando una voz vino del cielo: Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: el reino te ha sido quitado, y serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo. Te darán hierba para comer como el ganado, y siete tiempos" —siete años— "pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le place. En aquel mismo instante se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, comía hierba como el ganado y su cuerpo se empapó como el rocío del cielo, hasta que sus cabellos crecieron como las plumas de las águilas y sus uñas como las de las aves".
"Pero al final de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo y recobré mi razón, y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque Su dominio es un dominio eterno, y Su reino permanece de generación en generación. Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; mas Él actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener Su mano, ni decirle: ¿Qué has hecho? En ese momento recobré mi razón, y mi majestad y mi esplendor me fueron devueltos para gloria de mi reino, y mis consejeros y mis nobles vinieron a buscarme; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque Sus obras son todas verdaderas y justos Sus caminos; Él puede humillar a los que caminan con soberbia".
Voltaire y la Biblia
A él, aunque sea, se le dio una oportunidad de arrepentirse, pero a este no. ¿Qué clase de mensaje creen que envió cuando muere ahí, en el momento de "soy dios"? La gente está aclamándolo como dios, y se muere, y se acaba su reino, su poder, su riqueza, todo lo que había podido acumular, toda la gloria que pudiera haber tenido para sí mismo; se desvanece en un momento. Eso es real hoy en día; pasa eso con la gente más poderosa de este mundo todo el tiempo.
Estaba leyendo la historia de un agnóstico francés; probablemente han escuchado de Voltaire. ¿Han escuchado de él? Él no creía en Dios, y se burlaba de los cristianos, y él decía: "Así como vamos, así como estamos avanzando en nuestro entendimiento, así como estamos suprimiendo esta mentira y estos mitos del cristianismo, en 50 años la gente se habrá olvidado de quién era Jesús". El mismo año que hizo esa declaración, el Museo de Londres compró unos manuscritos de la Biblia por quinientos mil dólares, y su libro se vendió en ocho centavos. Y 50 años después, la que había sido su casa estaba siendo usada por la Sociedad Bíblica para imprimir Biblias. Cincuenta años después, cuando él decía que ya se deberían haber olvidado de Jesús.
La palabra del Señor crecía
Esa es la historia de Hechos 12: Dios siempre gana. ¿Va a haber oposición? Sí, va a haber oposición. ¿Va a haber gente que se burle? Sí, va a haber gente que se burle. Pero al final, quien está en control es Dios. Y vean cómo termina; es increíble este capítulo. Por eso lo tenemos que estudiar juntos todo. Dice el versículo 24: "Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba". Aquí estaba este enemigo del cristianismo que mata a Jacobo, que encarcela a Pedro, y Dios le quita su prisionero más preciado, y luego lo mata. Y Su palabra seguirá avanzando.
Eso se ha visto a lo largo de toda la historia cristiana, y de todos los países y gobiernos que se han opuesto al cristianismo y que han tratado de reprimirlo y de sacarlo de su sociedad: tarde o temprano han fracasado en este intento, y la Iglesia crece y crece y crece, y nada la detiene. "Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos". Es primo de Bernabé, Marcos. Esto es importante; viene más adelante.
El último capítulo ya ha sido escrito
Pero lo que quiero que vean es esto: ¿cómo empieza el capítulo 12? Con Jacobo muerto, Pedro en prisión y Herodes triunfando. ¿Cómo termina el capítulo? Con Herodes muerto, Pedro libre y la Palabra de Dios triunfando. Se parece mucho a la narrativa de la historia humana, con la Iglesia, el mundo, Satanás, jugando un papel dentro de todo lo que se está desarrollando. Y al final, Dios ya nos dijo qué va a pasar al final; el último capítulo ya ha sido escrito: "Y el que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos". ¿Quién gana al final? Dios gana, no hay duda.
Y esta historia, este capítulo de Hechos, es un pequeño ejemplo en la historia de la Iglesia de cómo sucede esto: cómo, a pesar de que a veces parece que Dios no está en control, sigue estando en control; cómo trabaja a través de Su iglesia y a pesar de Su iglesia; y cómo, en Su juicio y Su propósito final, Dios cumple Sus propósitos. Es la confianza que tenemos nosotros también. Este es el Dios que nos tiene en Sus manos.
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