Cristo lo pagó I Alfredo Carrillo
Transcripción
El evangelio también es para nosotros
El Señor hace Su obra. No somos los que estamos acá; es Dios quien hace la obra en nuestras vidas, en corazones. Y me da gusto saber que también hay mucha gente, o hay varios hermanos, que quieren obedecer al Señor, quieren bautizarse. Eso es bueno. Y vamos a continuar con los estudios de Filemón. Hoy concluimos esta pequeña carta, pero que nos trae una gran enseñanza acerca de lo que es el amor de Cristo, Su perdón. Como cantamos en el último canto, cuando ves el amor de Cristo... Dios me ha hablado muy, muy fuerte a mi vida.
Cuando predicamos el evangelio, no solamente predicamos a aquellos que no conocen al Señor; no solamente predicamos a aquellos que no buscan al Señor. El evangelio es para nosotros también, aun para los que ya tenemos a Cristo en nuestra vida. El evangelio es para nosotros. Cada día necesitamos del evangelio en nuestras vidas; cada día necesitamos estarnos recordando la obra de Cristo, y de dónde hemos sido sacados. Cada día tenemos que estar pensando acerca de nuestra condición de pecado. Gracias a Dios que tenemos Su Palabra, que es nuestra guía, nuestra brújula, por medio de la cual podemos conocer al Señor muy fielmente, muy claramente. No necesitamos otra cosa. Este es nuestro manual de vida, exacto, las instrucciones. Y nosotros creemos fielmente que esto es Palabra de Dios, que es inspirada por Él.
Lectura de Filemón
Nuevamente, vamos rápidamente a volver a leer la carta, porque somos muy olvidadizos, y vamos a leerla toda nuevamente. Dice así: "Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, y a la amada hermana Apia, y a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos.
"Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo. Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. 15 Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.
"Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también. Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor. Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo. Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido". Saludos finales, dice: "Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús, Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén".
Oración
Señor, gracias nuevamente, Padre, alabado seas. Gracias por Tu amor, Señor, manifestado, Señor, en esa cruz. Gracias porque pudimos recordar, Señor, a través de estos símbolos. Gracias porque hemos sido rescatados; Tú pagaste, Señor, nuestra deuda. Bendice Tu Palabra, Señor, y que sea Tu Espíritu Santo, Señor, el que obre, Señor, el que hable. En Tu nombre oramos, en Cristo Jesús.
Un pagaré para Onésimo
Y, por cierto, se titula el estudio, la predicación: "Cristo lo pagó". Pero vamos a cambiar un poquito el orden de las cosas de cómo está aquí este final de la carta. Vamos a empezar a ver a partir del versículo 19 al 25; vamos a romper un poquito el orden. Versículo 19, dice: "Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también".
Esta carta, hermanos, aunque pareciera que es una carta solamente personal, una carta que solamente Filemón tenía que leer, y quizás a solas, sin embargo, es una carta que tenía que ser leída a toda la iglesia. Aunque era para él, era una carta que se tenía que leer delante de la iglesia. Y era necesario que Pablo notificara a sus oyentes que él mismo había escrito esta carta: "Yo Pablo lo escribo de mi mano". Y de alguna manera podríamos decir que Pablo estaba escribiendo un pagaré, ¿verdad?, para Onésimo. Por eso Pablo estaba diciéndoselo a la totalidad; no solamente Filemón, sino todos se estaban enterando de que Pablo, de alguna manera, estaba haciendo un pagaré. Todos sabemos qué es un pagaré. Un pagaré para Onésimo.
Pablo, a través de lo que hemos estudiado, nunca ha pedido específicamente el perdón de Onésimo. Sí hemos aprendido acerca de eso, pero específicamente Pablo no ha pedido el perdón de Onésimo. Pero está preocupado, muy meticulosamente, de no comprometer a Onésimo en una situación de gratitud hacia su amo. Pablo ha sido muy sutil, ha sido muy sabio. Y cuando vemos aquí, dice: "Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré". Me gusta cómo lo dice. Quizás también Pablo está expresando, de alguna manera, su disposición de pagar, de saldar el precio de la libertad de Onésimo. ¿Por qué? Si más bien recordamos que Pablo deseaba, de alguna manera, no solamente que regresara con Filemón nuevamente a arreglar este asunto; también el deseo de Pablo es que Onésimo regresara para ayudarle en lo que él estaba haciendo en el ministerio.
Tú mismo te me debes
Pero si seguimos leyendo, dice aquí, en donde, después de decir "yo lo pagaré", dice: "por no decirte que aun tú mismo te me debes también". Pablo muy sutilmente le recuerda a Filemón cuál es la base de su relación, y su atrevida petición de Pablo con Onésimo. Filemón ahora deja de ser un acreedor; Filemón deja de ser esa persona a quien se le debe. Ahora Filemón se convierte en un deudor. Dice: "por no decirte que aun tú mismo te me debes". Esta deuda de Filemón es la deuda de su propia vida: Pablo le predicó el evangelio. Y esta deuda de Filemón, pues, la de su propia vida, pues es algo que no la puede saldar él mismo; él no puede responder por ese precio. "Tú mismo te me debes también". La deuda de Filemón, a diferencia de la deuda de Onésimo, con Pablo era una deuda espiritual. Y esto pone a Filemón, pues, de alguna manera, bajo una obligación, una obligación moral ilimitada con Pablo.
Conforta mi corazón
Versículo 20, dice así: "Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor". Pablo está esperando que Filemón le dé una respuesta positiva acerca de lo que le está pidiendo, y este es un beneficio para Pablo. Y si vemos, cuando Pablo hace esta oración, en el párrafo, versículos 4 al 7, en donde dice que él confortaba corazones, Pablo ahora le está diciendo a Filemón esto: él también desea ser confortado. Una respuesta de Filemón acerca de lo que le está rogando, acerca de lo que le está pidiendo; quiere que conforte su corazón en Cristo con lo que le pide, para Onésimo, cuando dice aquí: "Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor". En el antiguo tiempo, en esa época, las amistades que tenían esta relación estrecha, pues, tenían algunos beneficios: yo daba un regalito y esperaba que mi amigo, mi amistad, me regresara ese favor, y así se iban de regalos en regalos. Y eso es lo que Pablo está usando aquí, ¿no?, con Onésimo. Dice: "Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor". Él está esperando esa misma respuesta con la que Pablo también dio a Filemón; ahora quiere que sea recíproco, Filemón con Pablo.
Confiando en tu obediencia
Luego continúa diciendo: "Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo". Pablo conoce muy bien a Filemón, como hemos visto nuevamente en los primeros versículos; conoce muy bien a Filemón, que lo hará conforme a lo que Cristo le ha enseñado, a lo que él ha aprendido del evangelio. ¿Por qué? Porque Pablo sabe que él es un colaborador, que vimos en el versículo 1; porque Pablo sabe que Filemón es hermano en Cristo, versículo 7; y además, porque es compañero.
Somos hermanos todos aquí, pero hay solamente ciertas personas que son compañeros, si se entiende eso. Hay una intimidad, hay una relación más cercana. Todos nos hablamos, todos nos saludamos, pero con ciertas personas tenemos cosas más afines, y qué mejor que fuera el servir al Señor. Yo me llevo bien con los hermanos de la alabanza; son con los que más estoy cuando me toca participar en ello. Me llevo bien con las personas con las que más platico, y con ciertos hermanos. A todos los quiero, hermanos, a todos los amo; no se sientan mal si no hablo de alguien. Pero hay cierto compañerismo con algunos. Tratemos de hacer eso: qué bueno fuera que todos tuviéramos, donde debemos estar, una intimidad más profunda con todos.
Entonces, por esa razón es que Pablo está confiando y le está diciendo a Filemón esto: "Te he escrito confiando en tu obediencia". Pablo sabe que Filemón es obediente, porque así lo ha expresado su testimonio desde el principio, que empezamos a leer esta carta. Y por eso Pablo está seguro de que Filemón le obedecerá; él está confiando en eso, está confiando en el Señor. La obediencia, hermanos, es cuestión de fe también. Y eso es lo que nos recuerda la oración de agradecimiento de Pablo en los versículos 4 al 5: "Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos". Y eso es lo que está confiando Pablo: que Filemón actúe de acuerdo a la fe expresada aquí por Pablo.
Harás aun más de lo que te digo
Dice: "sabiendo que harás aun más de lo que te digo". Lo único que Pablo pide explícitamente para Onésimo es que le acepte como a su hermano en Cristo, que le dé la bienvenida como si fuera él mismo, que ya hemos leído en el versículo 12: "el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo". Eso es lo único que específicamente Pablo ha pedido por Onésimo: que lo acepte, que le dé la bienvenida como si fuera él mismo. Además, deseaba también que Onésimo continuara sirviendo junto a él. Como les había dicho, era la esperanza de Pablo que regresara con Filemón, que arreglara el asunto; pero también el deseo de Pablo era... Onésimo estaba sirviendo a Pablo, y estaba sirviendo en el ministerio.
O sea, no solamente le estaba haciendo los favores a Pablo durante su estadía como prisionero. Ya, con la transformación que vimos, y con el discipulado de Pablo hacia él, creo que era obvio que Onésimo estaba dando testimonio del evangelio, quizás en el mercado, con los que se cruzara en el mismo lugar en donde estaba Pablo, o quizás con los guardias. Pues Onésimo había sido útil para Pablo, y sería también uno de los deseos de Pablo.
Dice: "que harás aun más de lo que te digo". Y cuando usa Pablo esta frase, "harás aun más de lo que te digo", no solamente es el aceptar, que le recibiera nuevamente; pero cuando habla de sí mismo, que dice: "recíbelo como a mí mismo"... Si Pablo regresara con Filemón, le hiciera una visita a Filemón, no creo que le diera... que tuviera por ahí un cuartito con triques, y le dijera: "Ah, bueno, aquí está, aquí, todos, perdona". Pienso, creo yo, que Filemón le daría una de sus habitaciones, con una cama, un lugar en que estuviera cómodo. Y de esta manera es en la que Pablo está expresando hacia Filemón: "que harás aun más de lo que te digo"; que no solamente lo va a recibir como a uno de esos esclavos, sino que tuviera algunas consideraciones. Solamente estoy especulando; no lo dice aquí.
Prepárame alojamiento
Versículo 22, dice: "Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido". Pablo tenía la esperanza de ser liberado, y por eso esperaba ir en persona a la iglesia, con Filemón, para ver cómo iba el asunto con Onésimo. Quizás esa es la esperanza: él esperaba ser liberado, de Roma a Colosas. Aquí hay algo interesante: nuevamente, Pablo no está haciendo uso de su autoridad como anciano. "Prepárame también alojamiento". Cuando yo estudiaba esta carta al principio, y veo esas cosas, "prepárame", me suena así como autoritario, como una ordenanza, y yo en mis apuntes: "Está dando algunos mandamientos, algunas ordenanzas". Pero tiene otro significado, en realidad, cuando dice: "Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido".
Bueno, antiguamente no esperaba uno a que le invitaran a quedarse en su casa; uno podía hacerse la invitación. Sí: alguien llegaba, algún extranjero, alguien de fuera llegaba y no tenía dónde quedarse, él mismo se invitaba: "Oye, me voy a quedar en tu casa hoy". Esa era la costumbre, y era bien visto. Y lo hemos visto con Abraham, cuando recibe a los extranjeros, de qué manera los recibe. Esa era la costumbre así; no tenías que esperar una invitación. Y pues Pablo no está haciendo uso de su autoridad como apóstol: "Voy a ir y me tienes que preparar lugar". No; era sabido que Filemón con gusto lo iba a aceptar.
Pero, ¿qué tal ahora, si yo voy y le digo: "Oye, Samuel, voy a ir a comer a tu casa"? "A lo mejor tienes cosas... ¿Sabes qué? Espérame, es que está tirado". O si llega un predicador, como han venido en las conferencias de misiones, y le dicen a diez hermanos: "Oye, ¿se puede quedar en tu casa una semana?". Como lo vemos a veces, aun como cristianos: "¡Híjole! Pero es que...". A veces ponemos peros: "No, es que no estoy, es que...". Bueno, pues antiguamente sí era así. Pero ahora podemos seguir haciendo así; debemos tener esa hospitalidad que está mostrando Filemón aquí. Hay un dicho muy feo que dice que el muerto y el arrimado... Este no es el caso. Debemos tener esa hospitalidad que Pablo está viendo en Filemón, y que Filemón sin duda se la va a dar.
"Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido". Y él confía en que están orando para que él sea libre y que un día pueda ir, como les comentaba, Pablo a ir y ver cómo va el asunto con Filemón. Y dice: "Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús, Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén".
Una carta leída ante la iglesia
Y así termina esta carta, una carta que está siendo leída a la iglesia. ¿Se imaginan que ustedes estuvieran ahí, porque hay un asunto así, gravoso, y algún hermano escribe una carta sobre el asunto que está pasando, pero dice: "Pero esta carta se tiene que leer delante de la iglesia"? Ya los hice pensar. Era la comunión que había en Cristo. Que podamos ser esas cartas abiertas también.
Se apartó de ti: la mano de Dios
Ahora sí, versículo 15, regresemos ahora. "Cristo lo pagó". Pablo, con esta carta, está haciendo un pagaré con Filemón. "Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo". Pablo continúa hablando con esta frase después del versículo 14, que dice: "pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. Porque quizás para esto se apartó...". Porque quizás, tal vez, está como suponiendo Pablo: "se apartó". Y piensen que dice... no, "se apartó". Es una manera en que Pablo está haciendo referencia especialmente a la huida ilegal de Onésimo. Pero Pablo está usando otra palabra: "se apartó". "Se apartó" no es lo mismo que decir "escapó"; es muy diferente. ¿Y por qué? Porque quizás Pablo está haciendo este juego de palabras. La manera de esta palabra, de decir "se apartó", es una voz pasiva. En el Nuevo Testamento, cuando se utiliza esta voz pasiva, es para hacernos notar que la obra es de Dios. Lo que está sucediendo con Filemón es una obra de Dios.
Es por eso que Pablo usa esta forma de hablar, "se apartó": que es un propósito de Dios, que es por medio de Él, que es Su agencia divina la que está actuando. Eso es lo que le está diciendo a Filemón: "se apartó de ti". Esta carta que está escribiendo Pablo a Filemón también tiene otro deseo: que Filemón vea la mano de Dios en lo que está sucediendo, al insinuar que la huida de Onésimo podía tener un propósito divino. Y sí lo tuvo.
Nuestro enojo y el propósito de Dios
Y tratando de entender un poquito a Filemón dentro de su humanidad, como amo, dentro de su cultura: si alguien se le escapa, ¿no está molesto, está enojado, está enfadado? Aun como cristianos, ¿ustedes no se siguen enojando por cosas que se nos hacen? Estamos tratando de entender esa humanidad que tenemos cuando tenemos un agravio. Filemón ya estaba muy molesto, estaba enojado, Filemón, por lo que había hecho. Y muchas veces nuestro enojo hacia quienes nos han ofendido, hacia quienes nos han agraviado, hacia quienes nos han causado daño, está directamente relacionado, en proporción, al nivel de maldad que le atribuimos al daño que nos hicieron. Si alguien pasa en la calle y me empuja: "Ay", pues sí me molesta, y me siento un poco agredido. Pero si alguien llega y me da un golpe, el enojo es más. Eso mismo pasaba con Filemón, aun como cristiano. Bueno, él, en su humanidad, estaba molesto con lo que había hecho. ¿Por qué? La escapada de Onésimo no había sido buena; era algo ilegal, y todas las complicaciones que hemos estado viendo acerca de esto.
Pablo está tratando de aliviar el enojo de Filemón. Y lo hemos visto desde el principio: cómo empieza, de alguna manera, pues, alabando la manera de su testimonio, cómo se conduce, cómo es. Y poco a poco Pablo ha ido allanando este camino para Onésimo. Entonces Pablo está tratando de aliviar el enojo que Filemón siente hacia Onésimo. Dios es el autor de todo lo que está sucediendo con Onésimo, tanto en su vida como en su transformación. Y entonces esto es lo que quiere Pablo: que vea Filemón que es el propósito de Dios. Por lo tanto, Filemón tendría que poner en primer lugar cuál es la voluntad de Dios para la vida de Onésimo.
Y a veces las cosas que nos pasan simplemente nos molestan, pero no tratamos de ver el propósito, cuál es la voluntad de Dios en lo que nos está sucediendo, sobre todo en las cosas que nos han ofendido, en cosas que nos han agraviado.
Más que un buen esclavo
¿Cuál es el propósito de esta transformación con Onésimo? ¿El propósito es solamente que Onésimo fuera un buen esclavo, como dice en Colosenses 3:22? Que dice así: "Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres". El 23 dice: "Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas".
¿Es lo que Pablo estaba buscando, o, más bien, esto es lo que Dios quería como propósito para Onésimo: que fuera mejor esclavo, que fuera un excelente esclavo, que estuviera en el cuadro de honor de los esclavos? No. Pablo no solamente se estaba gozando por la conversión y transformación de Onésimo, de pasar a ser un esclavo inútil a pasar a ser un esclavo ahora útil. Este no era el propósito de esta conversión, ni en este ni en ningún caso de los esclavos. El propósito no era para que fueran mejores, no era para que fueran esclavos excelentes, porque entonces el propósito de Dios estaría incompleto. Solamente se completaría hasta que Filemón lo aceptara, hasta que Filemón lo recibiera como a un hermano y le pudiera liberar. "Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre".
Para siempre
Y esta frase que dice aquí, cuando Pablo dice "para que le recibieses para siempre", tiene un aspecto teológico aquí muy importante. Pablo no le está diciendo a Filemón que, con la nueva fe de Onésimo, ya no tendría de qué preocuparse con él. No le está diciendo: "Ya no se va a escapar; ahora, como cristiano, sabe hacer lo correcto, sabe conducirse, tiene que obedecer a su amo, porque eso es lo que dice el Señor". Pablo no le está diciendo eso a Filemón, que ya no se preocupe otra vez de que quizás él se escape. Pablo está dando a entender que esta nueva relación que tienen en común, que es la fe en Cristo, Filemón y Onésimo, ahora como hermanos, significa que estarán juntos hasta la eternidad.
Dice nuevamente: "para que le recibieses para siempre". Hermanos, ¿se han puesto a pensar en eso? No solamente nos vamos a ver aquí; somos hermanos para siempre. Y si hay cosas por ahí, arreglémoslas, porque si ya no me quieren ver aquí, pues menos me van a ver allá arriba. Dice: "para siempre". Ahora Onésimo será siempre suyo, pero ya no como una posesión; ahora será como hermano. No solamente es un objeto del servicio; es su hermano. Esta relación, sobre la transformación de Onésimo y Filemón, se basa en el amor y el perdón, y solamente esto se puede experimentar en Cristo Jesús.
Adoptados en el Amado
Efesios 1, versículos 3 al 7, dice: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos Suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado". Ustedes no me escogieron... y el Padre... fue a través de Cristo, a través de Su muerte, a través del Señor en la cruz, que yo he sido adoptado, al igual que ustedes, y ahora soy su hermano, y para siempre, por la eternidad.
En la carne, Onésimo legalmente va a seguir siendo ese esclavo; pero, desde el punto de vista espiritual, Filemón debe considerarlo y tratarlo ahora como un hermano. En otras palabras, delante de Dios son exactamente iguales, cuando el amor, y el afecto, y el perdón de Cristo regulan nuestra forma de tratar a los demás, a quienes están en una posición inferior desde un punto de vista social o económico. Todas estas categorías delante de Dios desaparecen. Aquí no hay ricos, no hay pobres, no hay morenos, no hay güeros, no hay asiáticos, no hay europeos, no hay mexicanos; delante de Dios todos somos iguales. Y eso es lo que está diciendo Pablo a Filemón: Dios no hace acepción de personas; en Cristo, ahora, todos somos iguales. Hechos 10:34 —normalmente no me gustan tantas citas—, pero dice: "Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia". En el Amado todos somos aceptados.
Recíbele como a mí mismo
"Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo". Pablo no solo intercede por Onésimo, ¿verdad?, sino que se identifica con él. Y me gusta esta manera en que Pablo le está diciendo: "Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo". Y ya en el versículo 12 dice: "el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo". Ahora Onésimo regresaría como un representante de Pablo hacia Filemón. Y del mismo modo que es un poco difícil imaginar que Filemón reciba a Onésimo como si fuera embajador de... como embajador de Pablo, también así es un poco difícil imaginar lo contrario con Filemón. Pablo está pidiendo a Filemón que reciba a su esclavo no solo como hermano, sino como si fuera su compañero.
Antes había una relación solamente de amo y esclavo; en esa relación hay una gran barrera. Ahora le pide que sean compañeros. Y habíamos hablado atrás acerca de compañeros de milicia, compañeros del ministerio, compañeros del evangelio. Para Pablo, el servicio de Filemón y el de Onésimo eran de igual valor, y por eso es que Pablo se identifica con Onésimo de esta manera: "recíbele como a mí mismo". Era como si el propio Pablo estuviera ahí; eso es lo que le está diciendo a Filemón: "Trátalo tal como si yo estuviera ahí". Y nuevamente, cuando dice "así que, si me tienes por compañero", Pablo no está aludiendo a su autoridad de apóstol aquí, ni de anciano. Su petición era de compañero a compañero. Y de esta manera Pablo continúa suavizando el camino, continúa trabajando en él con Onésimo.
Ponlo a mi cuenta
Y aquí viene el clímax de toda la carta, versículo 18: "Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta". ¿Quiénes usan tarjetas de crédito aquí? Bueno, la mayoría alguna vez han usado una. Van a la tienda, al súper: "Cárgalo a mi cuenta, a mi cuenta". Y Pablo dice: "Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta". Es un término contable, digamos, este de "ponlo a mi cuenta". Lo que Pablo ha estado tratando de decir ahora con esta frase es anticiparse a Filemón, a que pudiera haber una posible indisposición de él de no recibir a Onésimo: "No te preocupes, todos los daños yo los pago; cárgalo a mi cuenta", para que Onésimo pudiera ser recibido con los brazos abiertos. Y, como nos dice, lo está haciendo asumiendo una deuda de honor, y se está comprometiendo. Pablo se está comprometiendo a reparar cualquier cosa que fuera el daño que hubiese hecho Onésimo.
Pero también pareciera que Pablo está solamente suponiendo que Onésimo hizo algo. Pero Pablo sabe bien qué es lo que hizo Onésimo; solamente es algo hipotético lo que está haciendo Pablo. Pablo es muy sabio, es muy sagaz. Pablo sabe perfectamente que Onésimo cometió un delito, un delito contra su dueño. Pablo lo hace deliberadamente, al ser impreciso cuando está diciendo "si en algo te dañó"; no lo está afirmando. Y quizás Pablo lo está haciendo para no reavivar esos recuerdos de Filemón, ese enojo. No le está diciendo: "Todo lo que te hizo daño, todo lo que te causó, yo lo voy a pagar". Está siendo muy sutil: "si en algo". Solamente está suponiendo, aun sabiendo que sí, efectivamente, Onésimo había cometido un delito. Y quizás Pablo lo está haciendo para que, después de todo lo que Pablo está escribiendo aquí, y él está haciendo ver a Onésimo, ese recuerdo, que le vuelve a traer sus enojos, esa gravedad de lo que hizo Onésimo, no pueda desviar la mirada de la transformación que hizo Dios sobre él mismo. Pablo está siendo muy sutil nuevamente.
Onésimo se robó a sí mismo
Es algo que les quiero comentar, hermanos. Cuando decía yo "tantos comentaristas" —yo no soy comentarista, pero me refiero a comentarios que hay—, tienen la suposición de que Onésimo robó algo. Efectivamente, solo es una especulación; no lo dice la Palabra. Pero, sin embargo, Onésimo sí se robó algo: Onésimo se robó a sí mismo a quien era su dueño, Filemón. En los comentarios dice que la costumbre era que, para huir, necesitaban dinero; tenían que huir a lugares tan, tan lejanos, en este caso Roma. Roma era una metrópoli, estaba llena de todas las nacionalidades, y era fácil esconderse, y nadie sabía que era un esclavo, y todo... Eso es especulación. Pero lo que sí estamos seguros es de que se robó a sí mismo.
Pero, sea lo que sea que haya hecho Filemón... Onésimo, perdón, Pablo acepta las deudas como suyas: "Cárgalo a mi cuenta". Onésimo no tenía con qué pagar, le era imposible hacerlo, y por eso Pablo dice: "Yo lo pagaré". Y esta carta es un pagaré para Onésimo.
Yo soy Onésimo
Ahora, esta misma escena está sucediendo en la actualidad: una escena en la que yo soy el protagonista, una escena en la que ustedes son los protagonistas. Yo era un gran pecador; yo fui esclavo del pecado. Yo también era un fugitivo, tratando de esconderme de mi sociedad. Yo me he rebelado contra Dios; robé lo que no me pertenecía. Todos éramos pecadores, todos los que estamos aquí, y estábamos perdidos, y tenemos una gran deuda con Dios, igual que Onésimo, la cual merecía la muerte. También el delito que cometió Onésimo merecía la muerte, de acuerdo a la costumbre. El delito que cometimos hacia Dios también merecía la muerte, y no podemos pagar esa deuda, porque la condena era eterna. La condena final era la muerte espiritual.
Este mismo escenario está sucediendo cada día. Veo a una Alexis que se ha acercado al Señor, y que su deseo es bautizarse. Estábamos enfrentando a un Dios santo y justo; no podría recibirnos, pues, en la condición en la que estábamos. Necesitábamos Su perdón, como Onésimo el de Filemón. Pero hace dos mil años Cristo bajó; hace 2000 años vino a este mundo, y murió en una cruz, resucitó al tercer día, y subió al Padre nuevamente. Subió a decirle esto: "Si en algo te ha hecho daño, y te debe algo...". Y Su Padre... Cristo pagó en su totalidad el precio de nuestra deuda, y ahora puedo ser recibido por Él, por la obra en la cruz de Cristo. Dice al Padre: "Recíbelos como si fueran Yo mismo". Y eso es lo que podemos ver aquí con Filemón y Onésimo: "Recíbelo como si fuera yo mismo".
Ninguna condenación
Romanos 8:1: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús". Entonces, sería muy extraño que Dios, después de justificarme, me acusara de alguna cosa. La palabra "justificación" es tan hermosa; con razón Lutero sacudió el mundo cuando se dio cuenta de que el justo por la fe vivirá. ¿Sabes lo que quiere decir "justificado"? Quiere decir que puedo pararme delante de Dios sin mancha ni arruga, sin pecado. Dios mira Su libro de cuentas y dice: "Alfredo, no tengo ninguna cuenta contra ti; todas han sido pagadas por otro". Y de eso se trata el evangelio, y de eso se trata lo que hizo Cristo en la cruz.
Aun y cuando te recuerden cosas del pasado: "Tú hiciste esto en alguna ocasión, tú eras esto". Pero Cristo ya lo pagó. Si tú pediste perdón, si tú te arrepentiste, Cristo lo pagó; Él lo perdonó. Y si alguien aquí no ha entregado verdaderamente su vida: el evangelio es para todos los días, y hoy es el tiempo, y es el momento. Cristo lo pagó. Hoy es momento de arrepentirse. Considera eso: ya alguien más pagó su deuda. Dios bendiga Su Palabra.
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