Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Filemón 1-7Filemón

Por la manera de caminar I Alfredo Carrillo

Transcripción

Introducción

Hola nuevamente, hermanos. Buenos días, y Dios les bendiga a todos. Siempre que Dios me llama a compartir, siempre hay un temor en mí, por la importancia de compartir el consejo de Dios, y que pues lo comparta como es. Y antes de empezar, yo quiero preguntarles algo a todos, como iglesia: ¿hace cuánto están estudiando Filemón? Bueno, todos lo están estudiando. Bueno, eso es uno de mis temores: que me van a hacer examen. Vienen todos muy afilados, como decimos por ahí, acerca de Filemón; ya lo tienen bien estudiado. Entonces ahora me van a hacer examen, yo creo.

Así como tenemos la clase de predicación expositiva, y cada uno de los que tomamos la clase, cuando pasa alguien aquí, está tomando notas para ver cómo está dando la exposición de la Palabra, pues ahora que están estudiando Filemón pueden hacer lo mismo conmigo. Desde hace... como iglesia ya tenemos un tiempecito que se decidió estudiar en cada familia pues esta carta, la carta a Filemón. Así como el año pasado nuestras hermanitas de la iglesia, las mujeres, decidieron estudiar también Juan, ¿verdad?, 1 Juan, ahora como iglesia y como familias se decidió estudiar esta carta. Por lo tanto, pues, como les decía, afilados están todos ya, con un conocimiento pleno de esta carta. Si tengo alguna equivocación, pues al final me la hacen saber; también es edificación para mí.

Lectura de la carta a Filemón

Y vamos a leer. Voy a leer toda la carta primero; no vamos a ver toda la carta hoy tampoco, solamente vamos a ver algunos versículos. Y vamos a leer, y dice así: "Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos.

Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo. Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario.

Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también. Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor.

Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo. Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido. Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús, Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén".

Señor, te pido que abras nuestro corazón. Gracias porque siempre nos exhortas con Tu Palabra; Tu Palabra es penetrante, Señor. Que podamos ser sensibles, Señor, a lo que Tú nos estás hablando esta mañana; toma nuestras vidas y ayúdanos a poder caminar siempre conforme a Ti. Bendice Tu Palabra esta mañana, Señor. Que Tu Espíritu Santo sea sobre mí; que no sea mi boca ni mi voz la que hable, Señor, sino que sea Tu Espíritu Santo. Gracias, Padre, en Cristo Jesús. Amén.

La esclavitud en tiempos de Roma

Bueno, la leí para que aquellos que no la han leído tengan un contexto de lo que se trata esta carta. Y por lo que leímos, pues si se dieron cuenta, pues Onésimo era el esclavo de Filemón. Bueno, voy a platicarles un poco acerca de lo que era la esclavitud en los tiempos de Roma. La esclavitud era una institución en los tiempos de Roma que era aceptada culturalmente en el Imperio romano. Romanos y griegos traían esclavos, jóvenes y ancianos; después de la guerra, pues era como parte del botín: cuando regresaban de una guerra, traían a estos esclavos y comerciaban con ellos, compraban y vendían esclavos. Y, como decía, era una parte de la vida cotidiana de aquel entonces, en esas culturas.

Pablo siempre había tenido un enorme interés en los esclavos, y vamos a leer rápidamente 1 Corintios, capítulo 7, versículo 20. 1 Corintios también habla; dice: "Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios".

Pablo no estaba apoyando la esclavitud. Todo lo que estaba diciéndoles a los esclavos era que fueran obedientes. A los esclavos que eran convertidos a Cristo les estaba diciendo que fueran obedientes, que guardaran obediencia a sus amos, porque era una manera de dar testimonio del evangelio el ser obedientes. No estaba a favor, pero él también les aconsejaba que, si pudieran ser libres, lo hicieran de la manera legal, no como sucedió en este caso con Onésimo.

Y aquí dice en Colosenses 3:22: "Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas. Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos".

Y también hacia los amos era la misma recomendación. A los que entonces se convertían a Cristo y tenían pues este tipo de servicio, de esclavos, pues también les daba una recomendación a ellos. Era de los dos lados, pero no apoyaba esta costumbre de la esclavitud. Pablo, sin embargo, sí les animaba a que fueran mejores cristianos en lo posible, y a ganar su libertad, como decía, de una manera legal, si se podía.

El precio de un esclavo era de 500 denarios para obtener su libertad, si lograban comprarla. Estos 500 denarios eran 500 días de salario, de trabajo. Entonces, a veces, los esclavos no podían tener su libertad; era casi imposible, porque o ahorraban el dinero o cubrían quizás sus necesidades.

Una carta personal a favor de Onésimo

Esta carta a Filemón es de las cartas más cortas de Pablo. Es una carta muy personal que Pablo escribió a favor de este esclavo llamado Onésimo. Y como dato —no lo dice la Biblia, pero quiero pensar— que cuando compraron a Onésimo quizás él no se llamaba así; eso lo estoy especulando yo. Onésimo significa "útil". Entonces quizás, cuando lo compró, Filemón le puso ese nombre a Onésimo, porque le era útil como esclavo. Entonces Pablo escribe esta carta a Filemón abogando por Onésimo. Este Onésimo, como vemos, le había robado a su amo Filemón algo; algo había sucedido.

Y en Colosas. Entonces Onésimo tuvo que escapar de su lugar, donde estaba con Filemón, con su amo. Más o menos, él tuvo que viajar 2,100 kilómetros para poder ocultarse, porque cuando un esclavo escapaba de su amo era pena de muerte; no había de otra si había escapado. Entonces, para llegar a Roma son 2,100 kilómetros aproximadamente; hasta allá tuvo que esconderse. Y entonces podemos ver cómo Dios ya tenía un plan preparado, y Dios tiene todas las cosas bajo control. Estando ahí, Onésimo escuchó el evangelio.

La providencia de Dios

Y cómo Dios mueve las cosas: quizás un día platicando —porque era muy allegado después Onésimo a Pablo; quizás lo estuvo asistiendo en la cárcel—. Pablo estaba encarcelado, arraigado en su casa, pero sin embargo prisionero, y quizás Onésimo estuvo llevándole cosas. Porque cuando los que estaban prisioneros de Roma los metían a sus cárceles, pues ellos los atendían, les daban cobijo, les daban comida y todo; pero cuando tenían el arraigo domiciliario, pues ellos tenían que proveerse las cosas. Pero Pablo no podía salir. Onésimo quizás es el que le compraba las cosas, le llevaba la comida y lo asistía.

Entonces quizás un día, platicando con Onésimo, Pablo le empieza a conocer la vida a Onésimo, y ahora Onésimo le confiesa por qué está ahí. Quizás le dijo: "Es que yo tenía un amo que se llamaba Filemón, pero le robé algo y tuve que escapar", porque fue una falta muy grande robarle a su amo. Y Pablo quizás le dijo: "¿Estás hablando de Filemón, el de Colosas?". Y le dice Onésimo: "¿Sí, lo conoces?". "Claro, conozco a Filemón". Y así es como Dios maneja las cosas: Pablo le predica el evangelio a Onésimo, y se convierte a Cristo.

Pablo quizás... bueno, Pablo no estuvo en Colosas, pero cuando vemos en Hechos 19, cuando está predicando en la casa de Tirano, dice ahí que casi toda Asia, que muchos de Asia se convirtieron. Quizás allí escucharon el evangelio unos, y entre ellos Filemón, o alguien llevó el evangelio que escuchó en esas pláticas de Pablo, y se convirtió a Cristo junto con los demás; a Arquipo también se le menciona aquí. Entonces Dios ya tenía todo un plan, y aquí vemos la providencia de Dios: este esclavo se encontró con el apóstol Pablo en Roma. Asimismo, como decíamos, en algún momento Pablo también había guiado a Filemón a Cristo.

Quién era Filemón

A grandes rasgos, ese es el motivo por el que Pablo escribe esta carta: porque Onésimo le comenta su situación con Filemón. Filemón era un gentil, es decir, él no era judío, pero era una persona que tenía mucho dinero; era un comerciante. Él vivía en Colosas; como lo sabemos, hay indicios en Colosenses 4:9 y 17, en el que se menciona a Arquipo, y Arquipo también se menciona aquí. Entonces esta es la iglesia en donde él estaba. Este Filemón, como decía, era un hombre acaudalado, de negocios; sin embargo, fue llamado por Cristo al evangelio.

Y este es uno de los motivos por los que también entonces Pablo escribe la carta a Filemón: porque ahora está apelando a que él conoce el evangelio, porque le preocupa quizás a Pablo un poquito la reacción que pueda tener Filemón con Onésimo a su regreso. Por eso ya escribe esta carta, para que se la lleve, para que lo reciba. Como les decía, las faltas de los esclavos, en este caso el hecho de haber escapado, el hecho de haber robado, merecían la muerte en aquel entonces. Y entonces estarían en juego algunas cosas ahí con Filemón con respecto a su autoridad, porque cuando regresara, la manera en que lo recibiera... Si no lo ejecutaba, los otros esclavos quizás podrían rebelarse. Pero al mismo tiempo no podía hacer eso, porque ahora conoce el evangelio y tiene que dar perdón, porque fue perdonado por Cristo. Y entonces de eso se trata el evangelio, y a eso es a lo que está Pablo apelando.

"Pablo, prisionero de Jesucristo"

Veamos el versículo 1: "Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro". Nuevamente, como en las demás cartas de Pablo, se presenta de una manera particular. Pablo en algunas cartas dice "apóstol de Cristo", como hemos estudiado; se presenta también como ministro de Cristo. Pero en esta ocasión se presenta, o se hace llamar, prisionero de Cristo. Las cadenas con las que había sido hecho prisionero eran por causa del evangelio; por eso estaba prisionero, y por eso decía que era prisionero de Cristo, porque era por causa de Cristo, por causa del evangelio. Las cadenas eran su distintivo de lo que Pablo hacía, de a lo que Pablo había sido llamado por Cristo.

Y esta es la manera que Pablo usa para afirmar su autoridad, porque se presenta así. Y vemos en otras cartas que es lo mismo; se presenta como anciano porque está reafirmando su autoridad Pablo para lo que viene adelante en la carta. Entonces esta es la manera de reafirmar su autoridad, y sin duda alguna Filemón también reconoce esta autoridad y también le tenía una alta estima a Pablo. Entonces Pablo es el que va a abogar por este esclavo fugitivo, y la parte principal de esta carta era que Filemón perdonara a Onésimo. Por eso Pablo empieza de esta manera, con autoridad: "Pablo, prisionero de Jesucristo".

Y cuando estaba estudiando esta carta, me viene a la mente que Pablo, siendo ciudadano romano, por eso no entró a la cárcel así como los demás. Dice que era prisionero de Cristo, pero sin embargo también era libre. Onésimo era esclavo, pero en Cristo ahora es libre. Filemón era libre, pero en Cristo ahora era esclavo, o prisionero.

Colaborador y compañero de milicia

Y luego dice aquí: "Al amado Filemón". Probablemente Filemón era uno de los pastores en Colosas; quizás, porque, bueno, creo esto: dice "al amado Filemón, colaborador nuestro". Y este es un título que normalmente Pablo no acostumbra dar a alguien en particular, o a cualquier persona; sin embargo, le da este título a Filemón: "colaborador nuestro". Y en el versículo 2 también dice: "Y a Arquipo nuestro compañero de milicia". Este título me gusta mucho, esta forma de dirigirse: "compañero de milicia". Quizás Arquipo también podría haber sido un pastor de la iglesia. Este Arquipo es el mismo que se menciona en Colosenses 4:17, si quieren buscarlo después; es el mismo Arquipo que se menciona en Colosenses 4:17.

Entonces este nombramiento de compañero de milicia que Pablo da era solo para los que ministraban en la iglesia. La condición de soldado pertenece a todos los cristianos —todos los cristianos somos soldados de Jesucristo—, pero esta mención que se le da a Arquipo es una mención que solamente se les da a los portadores que traen la bandera de Cristo, o sea, los que son líderes en la iglesia. Y quizá por eso, compañero de milicia, siendo como Pablo, predicando el evangelio. Todos los que predicamos la Palabra debemos estar dispuestos a combatir. Todos los cristianos deben estar dispuestos, pero los que predicamos la Palabra somos los que tenemos mayor responsabilidad de permanecer en la batalla; por eso dice aquí "compañeros de milicia".

Dice en 2 Timoteo 4:17: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe". Todos los cristianos deberíamos estar dispuestos, ¿verdad?, a pelear la batalla de la fe. Pero a veces no queremos como comprometernos más con Cristo, porque entre más te metes a pelear esa batalla, pues vas a tener más oposición de parte de Satanás; nos va a causar más molestias. Sin embargo, esto no sucedía, por lo que vemos aquí. Bueno, sí tenían la oposición, pero sin embargo ellos seguían firmes, Arquipo junto con Filemón.

La iglesia en su casa

Y luego dice aquí: "Y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa". Vemos aquí también que Pablo hace mención de la familia de Filemón, y vemos también que se menciona la iglesia que está en su casa. Menciona a su familia como una imagen también de la iglesia, y nos está describiendo cómo Filemón estaba siendo un buen pastor también dentro de su familia, dentro de los muros de su casa. A veces podemos dar una imagen aquí y nos podemos ver bien portados, tener nuestra familia bien sujeta aquí en la iglesia, pero dentro de los muros de la casa puede ser otra cosa. Sin embargo, este es un ejemplo que la carta a Filemón nos está dando: Filemón tenía en sujeción a su familia y la estaba dirigiendo bien; estaba haciendo un reflejo y una imagen del evangelio con respecto a la iglesia. ¿Cómo estamos siendo dentro de los muros de nuestra casa, como cabezas de hogar? ¿Estamos siendo como Filemón? ¿Estamos dirigiendo bien nuestra casa?

Pero también vemos aquí el hecho de que Pablo menciona a la esposa de Filemón. Dice aquí: "Y a la amada hermana Apia". Porque creemos que es la esposa de Filemón, porque la está mencionando después de él. Y de alguna manera Pablo está como halagando un poquito a la esposa por su buen testimonio; por eso es que la menciona. Y eso es una parte bien importante en nuestras casas y en nuestra familia: ¿cómo está haciendo nuestra esposa ese reflejo del evangelio también? Nuestras esposas, ¿están dando testimonio de eso? ¿Cómo están? Y yo lo digo por mí, como parte del liderazgo de la iglesia, y lo digo por mi esposa: ¿mi esposa está haciendo un reflejo de Cristo para ustedes —no me conteste—, o solamente quiere a unos y a otros no, solamente le caen bien unos y otros no? Sin embargo, Apia tenía un buen testimonio, estaba reflejando a Cristo en su vida, y por eso Pablo lo estaba reconociendo.

"Doy gracias a mi Dios"

"Doy gracias a mi Dios", en el versículo 4, "haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones". Pablo le dice a Filemón y le recuerda que siempre está orando, siempre está intercediendo por él, dando gracias a Dios por todo lo que ha hecho en su vida. La oración es algo muy, muy importante y esencial para nuestras vidas. Aun los que pareciera que son más perfectos, o mejor portados en las cosas de Dios, aun ellos necesitan de la oración; necesitamos de una oración constante. Y Pablo siempre estaba intercediendo por Filemón y estaba dando gracias por lo que estaba haciendo Cristo en su vida.

Entonces necesitamos de la oración no solo para perseverar hasta el final, como vimos en Hebreos, sino para poder progresar cada día; pues necesitamos de la oración. Por eso Pablo estaba orando siempre por Filemón: para que perseverara en la fe, pero para que cada día estuviera constantemente siendo transformada su vida. Dice 1 Tesalonicenses 5:17: "Orad sin cesar". Esa es una de las bases que tenemos también para comunicarnos con Dios, y que Él siempre esté proveyendo a nuestra vida, para que pueda ayudarnos a caminar en Él dando testimonio.

"Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones". Y me gusta porque dice que en sus oraciones tiene este agradecimiento Pablo; es una acción de agradecimiento, y es una parte necesaria en nuestras oraciones. Y esa es una manera en que debemos comenzar siempre nuestras oraciones: dando gracias a Dios en todo y por todo, siendo agradecidos con Dios. Y después de hacer este agradecimiento por todo lo que Dios hizo a través de la cruz, después de reconocerle Su soberanía, entonces podemos interceder por otros. Y es lo que hacía Pablo con respecto a Filemón y a la iglesia: "haciendo memoria de ti en mis oraciones". Intercede, intercede por Filemón después de haber dado gracias.

Orar por el hermano incómodo

Y como cristianos también es nuestro deber interceder por otros; es algo que Pablo nos está enseñando aquí. Por eso es que tenemos los miércoles de oración, tenemos este tiempo de intercesión, de interceder por otros. Y esto también es una manera de demostrar nuestra comunión. ¿Porque solamente vamos a orar por los que me caen bien? ¿Solamente voy a orar por las personas con las que no tengo problemas? Porque en la iglesia hay problemas, humanos; hay problemas. Es una familia; como todas las familias, tenemos diferencias. Pero es tan fácil orar por alguien, muy bien, con el que me llevo mejor... ¿Podemos orar por el hermano incómodo? Y Pablo nos está enseñando algo en sus oraciones: hay que orar aun por nuestros hermanos incómodos.

Después, cuando hacemos nuestras oraciones, hemos dado gracias, intercedemos por otros, entonces sí vienen las peticiones personales. Y a medida que vamos madurando en eso, pues vamos aprendiendo esto: a no ser egoístas aun en la oración.

La fe en Cristo y el amor a los santos

Dice el versículo 5: "Porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos". Pablo nuevamente le reconoce estos atributos a Filemón, atributos que todos los cristianos deberíamos tener, y quizás es una manera de decir que es la perfección del cristiano en Cristo, y amor para con nuestros semejantes. La fe en Cristo, porque Él es el objeto de nuestra fe. Por eso lo menciona Pablo. Estamos aquí porque Él es el objeto de nuestra fe, Cristo. Y esta mañana lo celebramos con la Cena del Señor; estos símbolos es lo que representan: el objeto de nuestra fe, Cristo, nada más. Es lo único que nos trae aquí, es lo único que nos une. Y entonces, si tenemos verdaderamente a Cristo, entonces podemos tener amor por nuestros semejantes, por nuestros hermanos.

Dice: "Y para con todos los santos". Pablo no está diciendo que el amor solo sea para los de la fe; Pablo no está diciendo que no podemos amar a los de afuera. Sí debemos amar a toda la humanidad, a nuestro prójimo. Prójimo significa el que está más cercano a nosotros: en nuestro trabajo, el compañero, nuestro prójimo; debemos amarlo. Y podemos predicarle el evangelio porque le amamos; como sea, nosotros fuimos perdonados, él también merece el perdón de Dios. Bueno, no porque lo merezcan: por la gracia de Dios, necesita ese perdón, porque no hacemos nada para merecer el perdón de Dios; corrijo eso.

Sin embargo, sí debemos amar a toda la humanidad, pero Pablo específicamente le está diciendo a Filemón: con la familia de la fe, porque son los que están unidos a nosotros; principalmente ellos son a los que deberíamos amar. Gálatas 6:10 dice así: "Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe". Y esa es la razón por la que los de la familia de la fe deben ocupar el primer lugar en nuestra vida: para amarlos primeramente a los de la familia —también a los de afuera—, pero primeramente a los de la familia de la fe, porque son los que están en nuestra zona, y es que nos une Cristo.

Una fe que se ve

El versículo 6 dice: "Para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús". Pablo le está diciendo a Filemón que no quiere que su fe sea una fe inactiva y oculta por dentro; que su fe sea manifestada a todos, por hechos, por efectos reales. La fe está en nuestro corazón, pero se comunica a los demás mediante las buenas obras. Yo puedo decir a todo el mundo que tengo una gran fe, yo puedo decir a todos que soy cristiano, o que soy un gran cristiano, pero ¿cómo saben o sabrían eso los demás? Por medio de mi testimonio: ¿qué es lo que estoy haciendo?, ¿cuáles son mis hechos?

Parafraseando, diríamos: que tu fe pueda demostrar su eficacia en todas las buenas cosas que hagas. ¿Cómo estamos demostrando nuestra fe? ¿Como Filemón? ¿Estamos dando buen testimonio? ¿Estamos caminando como Filemón? Y dice también: "Para que la participación sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús". En el conocimiento de todo el bien. ¿Cómo podemos demostrar que nuestra fe es efectiva, o cómo era que Filemón demostraba que su fe era efectiva? Si conocía bien las Escrituras, si conocía bien a Dios. Y nos habla de la experiencia que tenía Filemón, ¿verdad?, en las cosas de Dios, en la vida cristiana. Pero también nos habla de que todos conocían bien a Filemón, conocían bien su testimonio: su vida, la de Filemón, era una vida piadosa y santa. Nuestro testimonio es una carta de presentación. Y pues es un temor cuando uno está aquí arriba y predica estas cosas, porque ahora pueden ser jueces míos: ¿cómo estoy dando testimonio de Cristo en mi vida?

Confortando los corazones

El versículo 7 dice: "Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados todos los corazones". Pablo no se goza solamente él solo; dice que se goza con muchos más que estaban con él. ¿Por qué? Porque es evidente la vida de Filemón, que es de un gran testimonio. Dice que consuela a los hermanos en la fe con amor, y eso era lo que les daba tranquilidad, porque no tenía que estar ahí para hacerlo. Filemón estaba buscando siempre cómo confortar y pastorear a los hermanos, y también a su vez quizás a los que no eran de la fe, porque el testimonio no nada más es para los de la iglesia: el testimonio también es para los de afuera.

Como les decía, es fácil quizás con quien tengo una buena relación, ¿y qué hay con los de afuera? Sin embargo, el testimonio de Filemón no era así; era evidente: él estaba caminando con Dios. Y es a lo que estaba apelando en esos primeros versículos Pablo, para poder encauzar su causa con Onésimo.

Por su manera de caminar

¿Qué podemos concluir de esta enseñanza acerca del testimonio de Filemón? ¿Qué aprendemos de su testimonio? Bueno, tenemos que hacer buenas obras, porque es lo que Cristo nos está demandando: ser buenos mutuamente con los hermanos. Hacer el bien mutuamente con los hermanos no solo glorifica a Dios, sino que es de bendición para otros. ¿Estamos siendo de bendición para otros?

Y hay una anécdota que Moody contaba, para terminar. Dice que estaba con otra persona y vio pasar a alguien caminando, y él le dice al otro: "Ese hombre ha estado en el ejército, o en un colegio militar". Lo dice de una forma afirmativa. Y le contesta la persona con la que estaba: "Efectivamente". Dice: "Pero ¿cómo lo supo?". Y le dice: "Por su manera de caminar". Y es así como los cristianos podemos saber si hemos estado con Jesús: por nuestra manera de caminar. ¿Cuál es nuestra manera de caminar? La gente que nos ve, y los mismos hermanos, ¿pueden decir que yo estoy con Jesús por mi manera de caminar, o pueden decir otra cosa? ¿Cuál es mi manera de caminar?

Oración

Vamos a orar, que Dios bendiga Su Palabra y que nos ayude a tener ese reflejo de cristianos, y que nos reconozcan por la manera de caminar.

Gracias, Padre, porque Tú nos has dado Tu Palabra, Señor, y nos confronta, confronta nuestras vidas, Señor; nos habla de cómo estamos siendo, Señor, reflejo Tuyo. Gracias, Padre, porque no merecíamos, Señor, que fuéramos perdonados; sin embargo, por Tu Hijo en la cruz, por Su muerte y por Su resurrección, hemos sido perdonados, hemos sido tomados. Y ahora te pedimos, Señor, que Tú nos ayudes no solamente a perseverar, sino que nos ayudes a transformar cada día nuestras vidas, y que podamos ser luz y sal. Bendice a esta Tu iglesia, Señor; que podamos ser testimonio para la iglesia, que podamos ser identificados por nuestra manera de andar. Padre, pedimos Tu dirección mientras tomamos esto también.

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