Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 12:1-111 CorintiosNathan Díaz

Dones para el bien común y la gloria de Dios

Transcripción

Introducción

Osvaldo, ¿me pueden pasar mi Biblia, por favor? Es un poco difícil predicar sin Biblia. Y gracias.

Continuamos con 1 Corintios, después de una pausa larga que hicimos porque tuvimos durante el mes de febrero este enfoque en misiones y en el tema de la Gran Comisión. Ahora regresamos a 1 Corintios. Vamos a hacer una pequeña pausa el próximo domingo, porque voy a estar predicando en otra iglesia, pero vamos a estar teniendo también un mensaje relacionado con este tema de la unidad de la iglesia, la manera en que funciona la iglesia junta como un cuerpo. Luego seguimos. Y hay mucho que meditar, mucho que estudiar sobre la iglesia.

Ustedes saben que este libro ha estado enfocado en el tema de la unidad; ha estado enfocado en el tema de la pureza que debe existir, de nuestra santificación constante y progresiva. Y este capítulo 12 viene después de lo que vimos acerca de la Cena del Señor en el capítulo 11. Y si recuerdan, lo que sacó a la luz el tema de la Cena del Señor, lo que hizo que Pablo quisiera hablar sobre ese tema en particular, es que la Cena del Señor, aunque estaba siendo celebrada en la iglesia, estaba siendo celebrada de una manera que no reflejaba una verdadera unidad. Estaban usando la cena para pasarla bien, para juntarse algunos, hasta para emborracharse, y surgía muy claramente una división entre diferentes grupos, de tal manera que unos quedaban excluidos de la Santa Cena porque no los esperaban, y decían: "Nosotros vamos a participar, no importa que no estén todos".

Y entonces había esta división visible que, dice Pablo, contradice el mismo fundamento de lo que significa la cena, que es unidad. Cristo vino a comprar un cuerpo, una sola iglesia, así que debe de verse funcionando junta. Y para eso se celebra esta cena: en parte es para mostrar la unidad que existe a través de Jesucristo en un grupo de personas que de otra manera no estaríamos juntos. ¿Cuántos de nosotros podríamos pensar que realmente no tenemos nada en común con el que está a nuestro lado? "Es que le va al América, yo le voy al Cruz Azul". Y así están constantemente pensando en todas las razones por las que no deberían de estar juntos. Pero algo más poderoso nos une, que es la salvación en Cristo Jesús: el mismo Espíritu, la misma convicción, la misma fe. Eso es lo que nos hace ser una iglesia.

Un pasaje controversial

Entonces ahora, en el capítulo 12, comienza a desarrollarse un estudio, el estudio probablemente más a fondo que existe en todo el Nuevo Testamento con respecto al tema de los dones espirituales. Y nada más tengo que advertirles: todo lo que viene, no nada más el capítulo 12, sino especialmente también el capítulo 14, es muy controversial. Estaba leyendo un autor que decía que casi no hay ningún versículo dentro de estos capítulos que no sea sumamente controversial; casi todos los versículos contienen un montón de implicaciones dependiendo de cómo lo estás interpretando, cómo lo estás entendiendo. Entonces voy a tratar de mantenerme lo más lejos de la controversia posible, aunque vamos a tenernos que meter un poco en la controversia. Y vamos a tratar de entender los principios que hay aquí, que sí son claros y que sí nos permiten tener seguridad sobre el texto. Hay cosas que no, pero hay cosas de las que sí tenemos completa seguridad sobre qué es lo que está tratando de mostrarnos.

Entonces, evidentemente el tema de los dones era un tema que estaba causando muchos problemas. No sé si pueden prender esa... A ver que salga ahí la... O sea, sí está prendida. Pero el tema de los dones era un tema importante y que estaba causando muchos problemas para los corintios. Vean el versículo 1 del capítulo 12. En la que se está leyendo, la NBLA, es "en cuanto". Entonces: "En cuanto a los dones espirituales". Y si se fijan, y si la tienen, van a ver que "dones" está en itálicas. ¿Saben qué significa eso? Significa que eso no está en el texto original; eso fue agregado para darle un poquito de sentido, un poquito de contexto. Así como está la oración en el griego es: "En cuanto a los espirituales". ¿A los qué espirituales? ¿A las personas espirituales? ¿En cuanto a las cosas espirituales? Se ha agregado la palabra "dones" porque, por el contexto, como Pablo va a empezar a hablar de dones, asumimos que se está refiriendo a los dones cuando habla de "espirituales".

Y les dice: "No quiero, hermanos, que sean ignorantes". Esto tiene que quedarles claro; esto tiene que ser un tema que ustedes tienen en orden en su iglesia, les dice a los corintios. Y dice el versículo 2: "Ustedes saben que cuando eran paganos, de una manera u otra eran arrastrados hacia los ídolos mudos".

El origen de los dones

Entonces Pablo, para empezar a hablar de los dones, se va a regresar, y nos va a llevar al primer punto del que quiero hablar con ustedes hoy, que es el origen de los dones: de dónde vienen estos dones. Y la primera cosa que quiere mostrarles es por qué es que ellos tienen dones espirituales. Es porque solamente hay dos categorías de personas en este mundo, y esas dos categorías son los hijos de Dios y los enemigos de Dios. No hay más; son las únicas dos categorías. Toda la Biblia está dividida en esas dos categorías. Y Pablo les está recordando que ellos han sido incluidos en una nueva familia, porque antes de pertenecer a esa familia pertenecían a otra familia. Han sido adoptados. Este concepto de adopción por eso es bíblico: porque no pertenecíamos a la familia de la fe, y ahora sí pertenecemos a la familia de la fe.

Pero el punto de Pablo es: ustedes adoraban algo, vivían para algo, porque todos adoramos. La pregunta para el ser humano no es si adora; la pregunta es qué es lo que adora. Esa es la pregunta más fundamental que te puedes hacer sobre tu propia vida: ¿qué es lo que yo adoro? ¿Qué es lo que amo? ¿Para qué existo? ¿Cuál es el propósito de mi vida? Y si tú no eres hijo de Dios, estás adorando cosas que no son Dios. Ídolos mudos, los llama Pablo. Ídolos como el dinero, como la reputación, como a lo mejor una relación romántica. A lo mejor hay toda clase de cosas que este mundo nos está ofreciendo, que a lo mejor están seduciéndonos, aunque son temporales, aunque son pasajeros, aunque no ven, no escuchan, no les interesa nuestra vida ni ser de beneficio a nosotros. Y al final nos sentiremos vacíos cuando vivimos para las cosas que no son Dios. Lo que sea para lo que tú quieras vivir que no sea Dios como el centro, te va a desilusionar.

Jesús es el Señor

Y el versículo 3 explica este fundamento. Es interesante tratar de entender la lógica de Pablo, el pensamiento de Pablo, ¿no?, como que dice: "A ver, vamos a hablar de dones, ¿en dónde tengo que empezar?". Y aquí es donde el versículo 3 dice: "Por tanto, les hago saber...". O sea, como ustedes antes eran del mundo y ahora ya no son; eran extranjeros, ahora ya no son; no eran familia, ahora sí lo son. "Por tanto, les hago saber que nadie hablando por el Espíritu de Dios dice: 'Jesús es anatema'; y nadie puede decir: 'Jesús es el Señor', excepto por el Espíritu Santo". Esto es el fundamento de los dones. El fundamento, el origen de los dones, es la confesión "Jesús es el Señor".

Ahora, cuando estaba leyendo eso, me vino a la mente lo que Jesús dijo en el Sermón del Monte, en el capítulo 7: que en el día final, con Jesús como juez, algunos dirán: "Señor, Señor, ¿no echamos fuera demonios? ¿No hicimos milagros?". Lo cual es muy relevante para este pasaje, de hecho. Pero ¿se puede decir "Jesús es el Señor" sin ser cristiano? Depende a qué te refieres cuando dices "puedes decir Jesús es el Señor". Puede ser decir "Jesús es el Señor" como algo externo solamente, como palabra solamente, o puede ser realmente el resultado de una transformación interna donde tu vida ha sido sometida a Jesús como el Señor. ¿Entienden la diferencia? Yo estoy bajo su señorío y entiendo lo que significa estar bajo su señorío: Jesús es mi Señor. Eso es a lo que se refiere Pablo. Y dice: eso solo es posible si el Espíritu Santo ha hecho una transformación regeneradora en tu corazón, de tal manera que entiendes las implicaciones de que Jesús es tu Señor y ahora te sometes a eso de una manera real y tangible. Jesús es el Señor. Y la razón por la que saca Pablo este tema, de decir que esto solo sucede a través del Espíritu, es porque este es el fundamento de lo que va a venir. Esto es lo que hace posible que ustedes tengan al Espíritu: el hecho de que el Espíritu los ha regenerado. Ahora el Espíritu está en ustedes, y ahora ustedes tienen lo que son llamados los dones del Espíritu. ¿Por qué? Porque han experimentado una transformación interna, una obra del Espíritu Santo de regeneración y de justificación.

Nada más quiero señalarte una cosa de todo esto. Vamos a estar hablando de dones, y vamos a estar hablando de dones sobrenaturales y milagrosos, y muchas cosas que vienen a continuación en el texto. Pero la obra más poderosa que puede hacer el Espíritu Santo en una persona es mostrarle la verdad para que reconozca el señorío de Cristo. Es lo más espectacular que hace el Espíritu Santo. ¿Cuál es el verdadero poder del Espíritu? ¿Señales externas espectaculares? ¿Estarían impresionados si ahorita a alguien le da un infarto, se muere, lo declaran muerto, y yo digo: "No, levántate", y se levanta? Pues es más milagroso, más difícil, que yo predique el evangelio y ustedes crean eso. Pero eso es lo que hace el Espíritu Santo a través de nuestra predicación: transforma vidas.

El propósito de los dones

Entonces, muy bien, versículo 4. Ya vimos cuál es el origen de los dones; ahora, ¿cuál es el propósito de los dones? Y eso está claramente mostrado en los versículos 4, 5 y 6. Vamos a analizar estos versículos. Dice: "Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos".

Es muy interesante que aquí comienza Pablo a explicar cuál es el propósito de los dones, cómo se ven los dones dentro de la iglesia, y lo primero que hace, si se fijan con cuidado, es hablar de la Trinidad de una manera muy explícita, realmente, al ir mencionando las diferentes personas de la Trinidad en las funciones que existen dentro de la iglesia, y cómo esas funciones que existen dentro de la iglesia reflejan justamente la obra de Dios. Entonces, en la manera en que los dones se practican en la iglesia, estamos reflejando a nuestro mismo Dios. ¿Por qué? Porque hay dos palabras aquí claves: "diversidad", pero "el mismo"; "diversidad", pero "el mismo"; "diversidad", pero "el mismo". ¿Lo ven en el texto?

¿Qué es lo que creemos sobre la Trinidad? Creemos que hay tres personas. Hay diversidad de personas, pero es el mismo Dios, un Dios. Y Pablo está haciendo ese énfasis: es un Dios, un Dios, un Dios, aunque hay diversidad dentro de ese Dios. Y eso se manifiesta también dentro de la iglesia a través de los dones, a través de los ministerios y a través de las operaciones, las cuales todas reflejan ministerios de las personas de la Trinidad, o funciones de las personas de la Trinidad. El Padre envía al Hijo, el Hijo envía al Espíritu, el Espíritu da vida, el Espíritu da dones. Y ahora que el Espíritu nos da vida, nos da, a través de los dones, una manera de vivir esa vida. Ese es el principio que está siendo establecido ahí: el Dios que nos da los regalos también nos da el poder para usar esos regalos.

Pero refleja algo de nuestro Dios, ¿sí? El Espíritu da, por eso habla de dones; el Hijo sirve, por eso habla de ministerios; y el Padre da el poder, o administra el plan, por eso habla de diversidad de operaciones. ¿Ven? En relación con cada una de las personas de la Trinidad. Eso es sumamente profundo teológicamente. Lo que nos está mostrando Pablo es: miren, ustedes están reflejando a Dios. El Espíritu da, el Hijo sirve, el Padre ordena. Así es como traté de resumir lo que está diciendo aquí, lo que reflejamos acerca de Dios.

Para el bien común

Y el propósito es el versículo 7: "Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común". Entonces, el Espíritu da, el Hijo sirve, el Padre ordena, pero al final lo que estamos mostrando en la aplicación de nuestros dones es la realidad de que el Espíritu Santo sí está con nosotros, porque el Espíritu Santo es el que nos está dando estos dones. Entonces, ¿cómo sabemos que tenemos al Espíritu en la iglesia? Bueno, cómo nos servimos unos a otros es la manera en que sabemos que tenemos al Espíritu. Probablemente, si alguien no sirve y no quiere servir, probablemente no tiene al Espíritu. Porque ¿cómo sabemos que tienes al Espíritu? Pablo está diciendo: es la manifestación del Espíritu. ¿Para qué? Y aquí está la otra palabra clave: "para el bien común". Ahí está el propósito de los dones: es ser de bendición a otros. Ese es el propósito.

Por eso Pablo va a tener un poquito de problemas aquí con cómo están usando sus dones en la iglesia de Corinto, porque en gran parte los dones los están usando para ensalzarse cada quien, y ponerse cada quien en una posición superior a los demás, para poder decir: "Mira, yo soy mejor que tú, yo tengo mejores dones que tú". Ese es el espíritu que se está viendo en la iglesia de Corinto. Y Pablo dice: miren, los dones son para servir a otros, no para compararte con otros, no para decir: "Mira, es que tus dones están chafas". Eso es lo que está... No podía pensar en otra palabra, perdón. Y entonces sentimos, tenemos este sentido de competencia entre nosotros, a ver quién hace cosas más interesantes.

Y creo, honestamente, que hay iglesias donde la estructura está diseñada para enfocarse en eso. La estructura está enfocada en todo lo sobrenatural, todo lo que es espectacular, porque eso es lo que nos gusta ver, y eso es lo que quisiéramos ver. No nos gusta pensar en el don de la limpieza de los baños como algo especial. Pero, como vamos a ver en un momento, creo que forma parte de lo que Dios está haciendo en su iglesia. Y Pablo lo va a desarrollar; vamos a ver esto en dos semanas, cuando hablemos de las partes del cuerpo que parecen menos impresionantes. Pablo quiere hacer un énfasis sobre eso.

Pero piensen en esto. Durante las próximas semanas vamos a estar hablando de dones, vamos a estar hablando de cómo se manifiestan estos dones, y yo sé que la pregunta que siempre surge dentro de estas conversaciones es: "¿Cómo sé cuáles son mis dones? ¿Cómo descubro mis dones?". Y vamos a tratar de tener unos puntos muy concretos, muy prácticos, sobre eso. Pero el principio ahorita, en este punto del propósito de los dones, es este: si como cristianos no estamos ejercitando nuestros dones particulares, sean los que sean, estamos privando al resto del cuerpo de una bendición. Estamos quitándoles algo que podrían tener, que sería de bendición en sus vidas.

Una ilustración del nutriólogo

Y piénsenlo de esta manera. Yo no sé si hay nutriólogos aquí. ¿Hay algún nutriólogo, o alguien que vaya al nutriólogo? Pero ¿por qué existe esa especialidad? Porque comemos muy mal. Yo soy el primero en aceptar que nunca pienso en lo que como, y nada más como y ya. Y no sé cuántas calorías tiene, y cuántas... si hay exceso de sodio, y todo eso que ahora nos advierten en cada cosa que compramos. Si me preocupara por eso, creo que no comería nada. Estamos rodeados de cosas que nos hacen daño; esa es la verdad. Y entonces prefiero ni pensarlo. Por eso tampoco voy al doctor, porque sé que si voy me va a decir que algo está mal conmigo. Estoy seguro de que algo está descompuesto dentro de mí. Pero así es la iglesia. Y la iglesia es mucho más importante, en realidad, en términos del reino de Dios, que qué tan saludables estamos físicamente. El cuerpo está diseñado para suplir diferentes nutrientes al cuerpo, y si uno de los nutrientes es el único que se está dando y faltan otros, ¿qué va a pasar? El cuerpo va a empezar a enfermarse, porque faltan otras cosas. Necesitamos proteínas, necesitamos vitaminas, necesitamos calcio, necesitamos... Bueno, no sé cuántas cosas necesitamos en nuestros cuerpos, pero ustedes saben que hay un balance de cosas que nuestros cuerpos necesitan para estar sanos. Y es lo mismo que está pasando en cada cuerpo de cada iglesia, en donde Dios está trayendo juntos a un grupo de personas que todos van a proveer diferentes tipos de nutrientes al cuerpo para que sea saludable. Y hay algunas cosas que ni sabíamos que necesitábamos.

Pero sí, todo esto lo vamos a seguir meditando en todo lo que viene en el capítulo 12. Vamos a ver cómo es que estos dones son muy prácticos, en realidad. Creo que los principios que nos está dando Pablo son lo más importante acerca de los dones; estoy haciendo esto como una advertencia por toda la controversia que puede venir. Entonces aquí está el principio, hermanos: sea cual sea el don, que sea de bendición. Rima, ¿verdad? Ese es el principio: que realmente esté edificando a otro.

Entonces tenemos un problema, y yo sé que hay denominaciones que practican esto, donde tus experiencias espirituales son completamente personales: "Es que yo subí al tercer cielo anoche y vi unas visiones". Y entonces empiezan a hablar de todas estas cosas, y dices: "Y no sé, eso fue tu experiencia. Qué bueno que Dios te dio esa experiencia, pero ¿fue de bendición al cuerpo? ¿Cómo edificó eso a alguien más?". No estamos aquí para tener experiencias personales; estamos para que a través del Espíritu podamos ser de bendición a otros. Y no ayuda mucho decir: "Dios me muestra cosas, y me enseña cosas", y todo es acerca de mí, de mí, de mí. Eso va en contra de la naturaleza de los dones espirituales para la iglesia.

Entonces nada más quiero dejar eso claro, porque creo que eso es lo que está diciendo Pablo cuando dice "para el bien común". "Para el bien común" significa que cuando hay dones en la iglesia, esos dones pueden ser usados o abusados. Entonces se puede abusar de los dones; se pueden usar de una manera que no cumple con el propósito de ser para el bien común de la iglesia.

Categorías de dones

Entonces, número tres: categorías de dones. Aquí viene. Voy a hacer mi mejor esfuerzo para ayudarles a pensar sobre esto. Aquí es donde... híjole, leí tantos comentarios sobre estos pasajes para tratar de entender cómo se pueden interpretar, diferentes categorías, a qué se refieren. No tenemos una claridad con la que podamos ser dogmáticos sobre qué significan algunas de estas cosas. Entonces estaba leyendo algo que escribió Keller, Tim Keller, acerca de la teología y la práctica del ministerio de la iglesia, y creo que él creó tres categorías que nos ayudan a pensar dónde encaja cada una de las cosas que va a describir Pablo.

Versículo 8: "Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidad por el único Espíritu; a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas". Uh. Bueno, ya saben por qué tuve que decir tantas veces la parte de la controversia, ¿no?

He estado pensando mucho en eso, y tiene muchos años. Hace muchos años también prediqué Romanos 12; recientemente retomamos también Romanos 12 como un pasaje paralelo a lo que estamos viendo en 1 Corintios 12. Así que lean Romanos 12 también. Creo que ahí van a encontrar más categorías, y voy a mencionar algunas de las que aparecen también en Romanos 12. Esto no es una lista exhaustiva de los dones; es un ejemplo que da Pablo de varias cosas que él considera que son el tipo de dones que se verían en la iglesia, o que se estaban viendo en la iglesia de Corinto.

Entonces aquí están las categorías. Las voy a explicar, y luego les voy a decir por qué voy a acomodar cada uno de estos dentro de una de estas tres. Keller hizo esta categorización usando como base los oficios del Antiguo Testamento. Entonces tenemos el oficio de profeta, sacerdote y rey dentro del Antiguo Testamento, y él ve que los dones espirituales probablemente podemos agruparlos en esas mismas tres categorías. Número uno: dones proféticos. Él los describe como habilidades basadas en entendimiento y que articulan verdad. Esos son dones proféticos: cómo entendemos cosas y cómo podemos comunicar cosas a otros sobre la verdad de la Palabra de Dios. Número dos: dones sacerdotales, que él dice serían habilidades basadas en entendimiento y que suplen necesidades básicas. Entonces esto tiene que ver más con dones de servicio, de cómo atender necesidades que hay en otros. Y número tres: dones reales —porque estamos hablando de realeza, o sea, del oficio de reyes—. Pero estos se ven en un sentido más de liderazgo dentro de la iglesia: habilidades basadas en entender dirección y necesidades grupales; cómo es que Dios usa a ciertas personas para llevar y dirigir a un grupo de personas en una cierta dirección.

Dones proféticos: sabiduría y conocimiento

Entonces aquí están estas tres categorías. Vamos a empezar con la categoría de dones proféticos. Creo que son los primeros que menciona Pablo aquí: "A uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu". Entonces estos dos, sabiduría y conocimiento... eso es difícil. Hemos estado estudiando el libro de Proverbios los miércoles, y hemos tratado de hacer una categorización para sabiduría a lo largo de estos proverbios, porque Proverbios es un libro que trata con cómo se ve la sabiduría que viene de Dios, cómo la vivimos. Pero aquí es interesante que Pablo separa conocimiento y sabiduría.

Y parece ser que el mensaje de conocimiento es simplemente tener una manera particular de ver las cosas, a lo mejor motivos ocultos que pueden existir. ¿Recuerdan lo que pasó en Hechos capítulo 5 con Ananías y Safira? Y Pedro dijo: "Mira, es que tú no trajiste todo el dinero de las propiedades que vendiste; estás mintiendo". Hubo un tipo de discernimiento ahí. Podría caer también dentro de discernimiento de espíritus, pero creo que también es nada más simplemente conocimiento: entender las motivaciones. Ahora, tenemos que tener mucho cuidado con todo esto, porque otra vez es fácil abusar de un supuesto don y decir: "Bueno, sí, yo sé tus motivaciones". Creo que requiere un discernimiento colectivo, a veces, evaluar cómo alguien ve ciertas situaciones.

Y voy a decir algo sobre mi papá, porque algunas de esas cosas me recordaron el rol que él tenía, los dones que él tenía. Muchas veces él vio cosas en gente que decía o hacía algo que yo no veía. Simplemente no lo veía, y al final resultaba cierto, ¿no? O sea: "No, yo creo que estás mal". Pero después, pasando el tiempo... Había un conocimiento ahí que evidentemente él tenía y que yo no. Es la mejor manera que tengo para explicarlo.

Pero no es nada más conocimiento, y lo que comunicamos —el logos, ese es el énfasis: lo que estamos comunicando a los demás—, sino también cómo aplicamos ese conocimiento, ¿no? Entonces puede haber algo en que decimos: "Bueno, sabemos que está pasando eso, pero ¿qué hacemos con eso?". Creo que aquí es donde entra la parte de sabiduría. Necesitamos conocimiento, sí; necesitamos conocer la verdad detrás de ciertas cosas, sí. Pero después, ¿qué hacemos con ese conocimiento? Requiere sabiduría. Y eso también es un don que Dios ha dado de una manera especial a algunos dentro de la iglesia: para tener sabiduría, para decir: "Vamos a hacer esto". Y creo que esto es lo que va a glorificar a Dios. Creo que esta es la manera en que podemos avanzar como iglesia en este tema". Ustedes saben que algunos de los temas más difíciles que hemos manejado como iglesia son los temas de disciplina eclesiástica: cómo aplicarla. No es fácil, no es fácil, y toma mucha oración y mucha dependencia en Dios. Pero también, al depender de Dios, decimos: "Señor, dame el don de sabiduría. Necesito saber cómo actuar aquí". Y ustedes se van a encontrar con esas situaciones donde a veces no hay claridad sobre cómo proceder. Entonces creo que en contextos morales, especialmente dentro de la iglesia, en contextos morales, es que el conocimiento y la sabiduría se ven como dones, y cómo aplicarlos.

Discernimiento de espíritus y profecía

Luego tenemos —ya se los mencioné—, el versículo 10 habla del discernimiento de espíritus. Creo que aquí es un don particular que puede distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso. Y creo que en particular, por todas las otras advertencias a lo largo del Nuevo Testamento, se refiere a falsas enseñanzas, falsos profetas, falsos maestros, falsa doctrina. Creo que a eso se refiere el discernimiento de espíritus: el poder decir: "No, esto es herejía, esto está mal". Y todos los cristianos tenemos que tener, en un cierto nivel, ese discernimiento, pero creo que Dios ha dado a algunos la capacidad de discernir cuando algo no es de Dios. Entonces, otra vez, nada más estamos especulando un poco en torno a lo que Pablo podría estar hablando aquí, con base en otros pasajes del Nuevo Testamento.

Profecía. Profecía obviamente cae dentro de los dones proféticos. Bueno, no voy a hablar mucho de profecía ni de lenguas hoy. Yo sé que eso a lo mejor es lo que querían escuchar algunos, pero la razón por la que no voy a hablar tanto del don de lenguas y de profecía es porque esos van a ser los temas centrales del capítulo 14. Entonces vamos a tener mucho tiempo para pensar en cómo se ve el don de profecía, cómo se ve el don de lenguas. Pero nada más, como resumen, les digo que no creo que el don de profecía sea tan místico como algunos creen, especialmente como lo maneja Pablo aquí en esta carta. Creo que tiene que ver con el exhortar al pueblo de Dios.

Porque piensen en el ministerio profético del Antiguo Testamento. No es que los profetas solamente veían el futuro y decían: "Esto va a pasar". Eso era una parte del ministerio profético, pero en su mayoría lo que hacían los profetas era exhortar al pueblo de Dios a hacer su voluntad en las circunstancias del presente. Y creo que el ministerio profético en el Nuevo Testamento tiene esa función principalmente: cómo nos exhortamos unos a otros a hacer la voluntad de Dios, siempre filtrado a través de la Palabra de Dios. Pero ¿cómo hacemos su voluntad en nuestras circunstancias presentes? Hay un sentido de cómo nos hablamos unos a otros: "Hermano, yo creo que sería bueno que tomaras ese trabajo", o "yo creo que no deberías de tomar ese trabajo", o "yo creo que no te deberías de casar", o "yo creo que...". O sea, muchas cosas que podríamos decir, que a lo mejor son de Dios, a lo mejor no. Pero si sí es de Dios, a lo mejor Dios sí está hablando a través de ti para darle guía al hermano, y te escucha, y se da cuenta: "Sí, Dios no quería que tomara ese trabajo". Entonces creo que así se ve. Esto es un resumen; nos vamos a meter más en eso cuando lleguemos al capítulo 14, pero creo que a eso se refiere el don de profecía.

Dones sacerdotales: sanidades

Dones sacerdotales. Vamos a empezar con dones de sanidad. Literalmente en el texto es "dones de sanidades"; ambos están en plural en el griego. Entonces no se refiere a un don de sanidad; se refiere a muchos dones de muchas sanidades, ¿no? Y eso me hace pensar que lo que Pablo tiene en mente no es solo sanidad física. Hay muchas maneras en las cuales podemos ser de bendición a otros y ayudar a sanar a otros, que no solo tienen que ver con: "Ah, estás enfermo, voy a orar por ti, que Dios te sane". Sino que también hay un sentido de sanidad emocional, hay un sentido de sanidad espiritual que se da dentro del cuerpo de Cristo, unos con otros. Y creo que también eso es parte de lo que Pablo tiene en mente.

¿Dones de sanidad física hay dentro de la iglesia? Creo que sí; creo que no hay razón para pensar que no hay. Pero obviamente, otra vez, regresamos a un principio que es importante: que no pienses que, porque Dios te use en algún momento en particular para traer sanidad física a alguien más —porque oras por alguien y sí se sana, y sí lo hemos visto—, que no pienses que si sucedió una vez va a suceder siempre. Aquí es donde muchos caen en un error, creo, al pensar que el don de sanidad es universal e ilimitado. Y es más, hermanos: ni siquiera los apóstoles tenían un don de sanidad ilimitado y universal. Pablo no podía sanar a quien él quisiera. Tenemos muchos ejemplos de gente que estaba enferma, y Pablo dijo: "Estás enfermo". Él tenía un aguijón en la carne que no sabemos qué era; probablemente era un tipo de limitación física que Dios no le quiso quitar.

Entonces no es que haya una garantía de que un don de sanidad siempre resulte en sanidad, sino que un don de sanidad se puede dar en los momentos que Dios escoja mostrarlo, para circunstancias muy específicas. Esto es algo que leí de D. A. Carson. Carson dice: ningún cristiano debe pensar en el don de sanidad como algo que él o ella tiene con una base permanente, y que por lo tanto comience un ministerio de sanidades. Y creo que es una buena advertencia. Creo que con justa razón seríamos muy cautelosos, y dudaríamos mucho de una iglesia que dice: "A ver, vengan todos aquí, porque hoy es sábado de milagros", ¿no? "Y entonces, si estás enfermo, ven, porque vamos a orar por ti, te vamos a sanar". No creo que así es como funciona.

Otra vez, recuerden: los dones están para ser de bendición dentro del cuerpo, y en circunstancias específicas donde Dios quiere hacerlo, donde no es nada más nuestra voluntad. Y honestamente, para alimentar nuestro propio ego: ¿les gustaría tener el don de sanidad? Dicen: "Sí, que cada vez que alguien esté enfermo venga a mí, me diga a mí, porque saben que mi oración sí funciona". Eso sería algo muy peligroso para cualquiera de nosotros tener. Entonces creo que a lo mejor por eso Dios no nos los da de esa manera tan exhaustiva. Digo, tengo otros pensamientos aquí sobre esto, Santiago 5:14 y 15, pero bueno.

Otros dones sacerdotales

Otros ministerios o dones sacerdotales tienen que ver con pastoreo, servicio, misericordia, ayuda. Eso lo pueden encontrar en los versículos 7 y 8 de Romanos 12: "si el de servicio, en servir"; luego dice: "el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad"; luego al final dice: "el que muestra misericordia, con alegría". Todos esos caerían dentro de ministerios sacerdotales, que serían para suplir necesidades que hay en otros. Y las Semillas de Esperanza son ministerios de misericordia hacia afuera; nos dan un ejemplo de cómo estamos buscando suplir una necesidad. Pero no nada más estamos buscando suplir necesidades hacia afuera; también queremos suplir necesidades aquí adentro, entre nosotros. Y cuando hay una necesidad entre nosotros, del tipo que sea, la pregunta es: ¿quién va a manifestar un don espiritual para suplir esa necesidad?

Ahora, ya les dije que no vamos a hablar mucho sobre el don de lenguas, interpretación de lenguas y lenguas, pero creo que también eso cae dentro de los dones sacerdotales. Ustedes saben que no vemos el don de lenguas siendo ejercitado en nuestra iglesia muy seguido. Don de lengua, sí; don de lenguas, no tanto.

Dones reales: la fe

Número tres: dones reales, administración. Aquí el que menciona Pablo que creo que tiene que ver con los dones reales es el de fe, porque… ¿les parece interesante que la fe se mencione como un don espiritual? Algunos: "¿Don de fe? ¿No todos necesitamos fe para ser salvos?". Pues sí, pero creo que esta fe no se refiere a una fe para salvación. Creo que se refiere a la habilidad para ver una meta claramente y guiar en esa dirección, creyendo que esto es lo que Dios quiere y puede hacer. Entonces eso va a verse en personas en particular dentro de la iglesia, donde digan: "Vamos a hacerlo, hermanos, vamos a hacerlo. Yo creo que Dios sí nos está llevando en esa dirección, y yo veo cómo Dios va a proveer lo que necesitamos para cumplir con lo que nos está poniendo delante en este momento". Y ustedes: "Ah, sí, entonces vamos a hacerlo". Pero requiere dirección, requiere líderes dentro de la iglesia que tengan el don de fe. Creo que a eso se refiere.

Creo que también los dones reales aplican a los dones apostólicos, o al don de apóstol, que tiene que ver con el fundamento de la primera iglesia, para guiar a la primera iglesia en el fundamento de la fe cristiana. Pero en general, todos los dones de liderazgo dentro de la iglesia y de administración. Pueden ver el versículo, también, donde dice —en lo que vamos a ver en dos semanas hay más dones mencionados— "administraciones". Creo que a eso se refiere.

Según la voluntad del Espíritu

Bueno, último punto. Ya vimos estos dones. Les digo, estoy haciendo mi mejor esfuerzo por tratar de ejemplificar, creo yo, cómo se ven, pero yo sé que todas estas definiciones podrían ser debatidas por muchos teólogos y maestros, y decir: "Yo creo que es esto, yo creo que es esto". Bueno, pero el punto es: estos dones, todas estas categorías, funcionan para edificarnos unos a otros. Así que la última parte de este pasaje, que es el versículo 11, nos da un principio más acerca de los dones. ¿Qué es? "Todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, distribuyendo individualmente a cada uno según su voluntad".

Entonces, ¿cómo funciona? "Ah, yo quería ese". ¿Quién decide qué don le corresponde a quién? El Espíritu. El Espíritu decide quién tiene qué dones, y para qué momentos, y para qué circunstancias específicas los va a dar. Entonces hay una pregunta, y esto lo recuerdo bien. Creo que fue Martín, o alguien así, que estábamos hablando del grupo de alabanza, y entonces, hablando de cómo participamos los músicos dentro de la iglesia, decía yo: "Sí, bueno, es que hay que aprovechar los dones y talentos". Entonces yo a veces hablaba en términos que agrupaban esas dos categorías, dones y talentos. Y Martín me decía: "¿Dones o talentos?". Porque talentos podrías considerar que es algo que tú ya traías desde antes de ser cristiano. Todos tienen talentos, y son el fruto de la gracia común en este mundo. ¿Conocen músicos muy buenos que no son cristianos? Pues sí; eso consideramos que es un talento.

¿Cuándo es que lo llamamos don espiritual? Sí se traslapan, creo, pero se traslapan de tal manera que se convierten en dones espirituales cuando Dios decide usarlos, a través de la dirección del Espíritu, para bendición y edificación de la iglesia. Entonces deja de ser solamente un talento; se convierte en un don, porque ahora tiene un propósito nuevo, y más profundo y significativo en tu vida que solamente: "Ah, soy bueno en esto". ¿Cómo estoy siendo de bendición a través de lo que Dios me dio? Eso solo lo hace el Espíritu, solamente el Espíritu. No puedes hacerlo nada más porque eres bueno en algo.

Todos tienen un don

Y una de las cosas que quiero que vean en este versículo es que todos tienen un don. Todos. Si tú eres cristiano, tienes algún don que el Espíritu te ha dado. No hay nadie aquí que sea regenerado, que haya sido justificado y que tenga el Espíritu Santo, y diga: "Ah, a mí se le olvidó al Espíritu darme algo; yo no sirvo para nada". Todos tienen algo que dar a la iglesia. La iglesia te necesita a ti, porque Dios te puso aquí, y si Dios te puso aquí es para dar algo a esta iglesia. Por eso es un problema cuando la gente no viene a la iglesia y dice que esta es su iglesia, porque si no viene va a ser difícil que pueda ser usada por Dios en la vida de los demás, ¿no es cierto?

Pero todo cristiano tiene un ministerio aquí, en esta iglesia local, o debería de tener un ministerio dentro de la iglesia local. Y es nuestro trabajo, especialmente como líderes, es nuestro trabajo asegurarnos de proveer la mayor cantidad de ministerios, variedad de ministerios, dentro de la iglesia. Hay algunos que se nos han acercado y nos han dicho: "Hermano, yo tengo una pasión por el evangelismo y quiero hacer algo en el evangelismo". Y a veces, en nuestra acción y en nuestras preocupaciones en otras cosas, se nos olvida buscar cómo proveer los medios para que esos ministerios se desarrollen. Nuestro trabajo no es frenar ministerios dentro de la iglesia, sino impulsar ministerios de la iglesia. Y espero que así nos vean: "El hermano va a estar contento de que yo pueda servir".

Ahora, vamos a evaluar, vamos a platicar. A veces sí hay personas que creen que tienen un don y no lo tienen, y ha pasado, a veces hasta con los músicos, ¿no?, o en otras áreas. O sea, no porque yo crea que tengo un don significa que lo tengo. Debe de haber una confirmación dentro de la iglesia de que sí, esta es una buena área para ti en la cual servir. La pasión que Jus tiene por los libros, y por la teología, y por estudiar... Dios... a ver, tú tienes el don de los libros. Ahí está. Y cómo sirve a la iglesia a través de la librería: es una bendición para nosotros.

Si se están preguntando "¿cuál es mi don?", háganse dos preguntas: ¿qué amas y en qué eres bueno? ¿Qué te apasiona y qué te sale bien? Probablemente Dios te quiere usar en esa área. Platica, platica con nosotros; platiquemos juntos sobre cómo se vería eso dentro de la iglesia. "Hermano, yo soy buenísimo pintando paredes. O sea, me sale; ni tiro ni gotitas en el piso, todo bien limpio". Ah, pues tienes un don de servir en pintar. Hay personas que tienen mucha creatividad dentro de esta iglesia, que sirven en diseñar cosas para la iglesia, en pensar cómo acomodar las fuentes. Claramente yo no tengo ese don, como ven en mis presentaciones: todas se ven igual. Pero hay otros que sí tienen dones de creatividad y de pensar en cómo hacer que las cosas se vean bonitas.

Regalos de gracia

Entonces: gracia común son los talentos que Dios nos ha dado; dones espirituales son los que son para el bien común. Gracia común, bien común: son las dos maneras en que podemos definir cómo se ven los talentos y los dones espirituales. Pero este concepto de dones espirituales también se podría traducir, dice Carson, como "regalos de gracia". ¿No les gusta esa manera de traducir "dones espirituales"? Regalos de gracia. Regalos. ¿Cómo funciona un regalo? "Eso no me gusta". Y pasa porque cuando hay una boda, ahora haces un registro y dices: "Si me van a regalar algo, regálenme esto, porque si ustedes me traen lo que ustedes quieran, a lo mejor ni me va a servir". Bueno, tiene sentido un poquito, ¿no?, esa mentalidad. Pero nos muestra cómo vemos los regalos hoy en día: los vemos como un derecho, que nosotros podemos escoger. Y claramente nos dan regalos que no nos gustan, y entonces nosotros los usamos como regalos para alguien más, ¿no? Así funciona a veces. No me inviten a sus cumpleaños. Porque escogemos los regalos, regresamos los regalos, pensamos que merecemos los regalos.

Así no funciona este concepto de los dones espirituales. Ya lo vimos: ¿sobre qué está basado lo que recibimos? Sobre gracia. Es sobre nuestra identidad en Cristo que se nos da el poder para vivir la vida cristiana en comunidad. Eres de Cristo ahora; muestra que eres de Cristo en cómo eres de bendición en las vidas de otros. Pero si está basado en nuestra identidad, significa que no está basado en nuestros logros, lo cual nos cuesta mucho trabajo, porque vivimos en una sociedad orientada hacia logros. Eres lo que obtienes. "Yo le eché ganas, por eso tengo mi doctorado", ¿no es cierto? Yo me acuerdo de niño; escuchaba siempre entre nosotros, hablando de lo que queremos ser: "Pues no sé qué quiero hacer, pero quiero ser alguien en la vida". Y eso es una gran aspiración: "Quiero ser alguien". Pues no sé cómo dejas de ser alguien, pero "quiero ser alguien, quiero tener impacto, quiero lograr cosas, que otros digan: 'Mira cuántas ganas le echó, mira cómo logró llegar hasta ese punto en su vida'".

Los dones espirituales, dice Pablo, no funcionan de esa manera. Los regalos son lo que somos. No trabajamos para obtenerlos; aprendemos a vivir en ellos. ¿Entienden? Entonces, si no los obtenemos por mérito, significa que nadie puede estar celoso de los dones que alguien más tiene: "Ay, él, ¿por qué...?". No puedes, porque él no hizo nada para merecerlo. Dios se lo dio libremente, ese don, a él o a ella. Entonces no hay lugar para estos sentimientos de competencia dentro de nosotros, como que queremos que nuestros dones brillen más que los de los demás, y que nuestros dones sean mucho más evidentes que los de los demás.

Para la gloria de Dios

"A cada uno según su voluntad". Estos regalos de gracia, ¿saben para qué son? Los distribuye Dios de acuerdo con la voluntad del Espíritu, no basado en logros. ¿Para qué? Ya lo vimos, ¿se acuerdan?, al final del capítulo 10: "Ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios". Incluyendo sus dones dentro de la iglesia. Para eso son: para la gloria de Dios. Por eso Dios no te los dio porque los mereces; te los dio porque te los quiso dar, porque Él quiere llevarse la gloria por la manera en que la iglesia lo refleja a Él. Ese es nuestro propósito: reflejarlo a Él, que Él sea glorificado.

¿Saben que Dios es dador por naturaleza? Esa es su naturaleza: dar. ¿Por qué? Porque es lo único que puede hacer: dar. Él ya tiene todo lo que podría existir que consideraríamos una bendición, bienaventuranza; todo eso ya está contenido en sí mismo. Entonces nosotros no podemos darle algo que Él no tenga ya. Entonces, por naturaleza, Dios solamente está dando, dando, dando, y Él es todo lo que recibimos como cristianos.

Los dones reflejan el evangelio

¿No es esa la misma naturaleza del evangelio? El evangelio es Dios dando sin que lo merezcamos. Esa es nuestra identidad: recibimos algo que tú y yo no merecíamos, porque quebrantamos la ley de Dios, pecamos contra Dios. Y entonces lo que merecíamos era condenación. Sin embargo, Dios quiso mostrar su amor y su misericordia al darnos a su propio Hijo, para vivir una vida perfecta, de justicia perfecta, morir en una cruz y ser el sacrificio perfecto, para que tú y yo pudiéramos tener paz con Dios, comunión con Dios, restauración en nuestra relación con Dios. Dios es el que tuvo la iniciativa, y Dios es el que hizo la obra de principio a fin.

¿Ven por qué es tan importante entender la naturaleza de los dones espirituales? Porque reflejan el mismo evangelio que hemos creído. Porque cuando tú y yo recibimos de gracia la salvación, esa gracia empieza a llenar nuestras vidas y empieza a derramarse. ¿Y qué pasa cuando esa gracia se empieza a derramar? Empieza a salpicar a los demás. Lo que Dios nos da se convierte en lo que nosotros damos a los demás. Entonces, si tú no tienes nada que dar a los demás, probablemente es porque no has recibido nada todavía de parte de Dios. Ningún cristiano puede decir: "Ah, yo no tengo nada que dar", porque tú has recibido tanta gracia de parte de Dios al ser adoptado como uno de sus hijos, que la manifestación natural que va a surgir de eso va a ser que tú vas a empezar a mostrar gracia hacia otros, en servirles y ser de bendición constante en sus vidas. Y eso es el cuerpo de Cristo, que vamos a ver la próxima semana. Puestos de pie.

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