Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 14:1-251 CorintiosNathan Díaz

Don de profecía vs. don de lenguas

Transcripción

Del amor a los dones

Ya habíamos descansado un poquito de 1 Corintios, viendo algunos otros temas relacionados también a lo que estamos viendo en este punto de la carta, y tanto este domingo como el próximo domingo vamos a estarnos tomando el tiempo para estudiar el capítulo 14. Y venimos de toda una serie de pasajes donde Pablo ha estado desarrollando, con mucha calma y con mucho detalle, uno de los temas centrales del problema que existe en la iglesia de Corinto, que tiene que ver con los dones espirituales. Esto es algo que está causando problemas dentro de la iglesia de Corinto, y por eso Pablo tiene que hablar tanto acerca de este tema, y desde varios ángulos, realmente.

Podemos ver desde el capítulo 12, en donde veíamos esta analogía del cuerpo, del cuerpo humano: que así es la iglesia, y somos miembros todos de un mismo cuerpo, y la manera en que funcionan los dones es para que el cuerpo pueda funcionar correctamente. Es decir, cada miembro haciendo una función diferente, pero preocupado por otros miembros, siempre viendo cómo es que mi función ayuda a alguien más. Por eso dentro de ese contexto está el capítulo 13, que es lo último que vimos, que es este capítulo del amor. Y por eso Pablo habla con tanta elocuencia y con tanta profundidad acerca del amor, porque sabe que realmente ese es el fundamento detrás de los dones, y la motivación. El objetivo final de los dones es mostrar amor, y si ese elemento está ausente, entonces tenemos un grave problema, porque no entendemos para qué son los dones y los estamos usando incorrectamente.

Entonces, esto continúa ahora en el capítulo 14. Pero leamos cómo terminó el capítulo 13, porque quiero recordarles el versículo 13 del capítulo 13: "Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". Y veíamos que la razón por la cual el amor tiene supremacía cuando es comparado con la fe y la esperanza es porque el amor es realmente el reflejo final del carácter de Dios. Una de las maneras más específicas en que Dios se manifiesta en nosotros es a través de Su amor; una de las maneras más plenas en las cuales vemos cómo es nuestro Dios es en Su amor. Por lo tanto, cuando nosotros hemos experimentado el amor de Dios, nuestra tarea es reflejar el amor de Dios, y glorificamos a Dios cuando reflejamos cómo es Dios.

Eso es lo que Pablo está diciendo en el capítulo 13; ya lo vimos. Ah, pueden regresar a ese mensaje para ver cómo es que el capítulo 13 es una exhortación, es un regaño a la iglesia de Corinto: "Ustedes no muestran eso". Y ahora el capítulo 14 comienza con toda una discusión donde Pablo, después de haber hablado de varios dones que puso como ejemplo… Vean, en el capítulo 12, en el versículo 28, dice: "En la iglesia, Dios ha designado primeramente apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Acaso son todos profetas? ¿Acaso son todos maestros? ¿Acaso son todos obradores de milagros? ¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos?". Y luego dice: "Pero deseen ardientemente los mejores dones".

Entonces, aquí es como que Pablo hizo un paréntesis para el capítulo 13, donde dice: "Y aun yo les muestro un camino más excelente": capítulo 13, sobre el amor. Y ahora regresa: ¿cuáles son estos mejores dones? Y Pablo se va a enfocar en dos dones en particular para hablar de esta comparación: ¿a qué se refiere cuando dice que hay mejores dones? Versículo 1 del capítulo: "Procuren alcanzar el amor". Ahí está nuevamente. Pero así como manifestamos el amor, también: "Deseen ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticen". Sobre todo que profeticen.

Un capítulo controversial

Entonces… y si les soy honesto, este es uno de esos capítulos que en cierta forma prefería no predicar, más que nada por el nivel de controversia que rodea todo lo que hay en este capítulo. Ah, dependiendo de la denominación, dependiendo de tu marco teológico, vas a tener diferentes opiniones sobre muchas cosas que voy a decir. Así que nada más empiezo aclarando que muchas de las cosas que yo les voy a decir son cosas que no sostengo de una manera muy dogmática. Estoy abierto a la corrección y a cambiar mi manera de ver algunos de estos temas. Pero yo les voy a expresar dónde estoy yo en este punto, al haberlo estudiado hasta este punto: qué es lo que creo que está diciendo Pablo, cómo creo que se ven algunas… Pero otra vez, hay muchas opiniones; dentro de los mismos comentaristas, maestros, pastores, van a encontrar un gran rango de opiniones sobre algunas de estas cosas. Pero los principios son claros; los principios creo que están bien establecidos, y vamos a ver cuáles son.

Del cesacionismo al continuismo

Pero este rango de interpretaciones va desde lo que podríamos llamar una postura cesacionista, que se refiere simplemente a que algunos de los dones, en especial los sobrenaturales —como las sanidades, lenguas, profecía—, especialmente esos dones han cesado. Ya no son vigentes hoy; cesaron con el periodo apostólico de la iglesia, que serían estos primeros 100 años, básicamente —o bueno, sí, hasta el año 100, más o menos, y a lo mejor un poquito más—, pero dentro de ese contexto fueron disminuyendo y han cesado en gran parte, porque tenemos un canon completo. Es decir, tenemos los libros inspirados de la Biblia ya revelados, y podemos confiar en eso como la guía del Espíritu.

Dentro de ese rango, entonces, vamos: acá, cesacionismo, y aquí, lo que llamamos continuismo. Hay un cesacionismo muy, muy, muy estricto que dice: "No, esos dones no se manifiestan en ningún sentido, ni siquiera de maneras esporádicas o temporales". La mayoría de cesacionistas, la mayoría de cesacionistas amigos míos que yo conozco, no dirían… Dirían: "Sí, han cesado los dones, pero Dios hace cosas sobrenaturales hoy, y Dios puede sanar, y Dios puede hacer ciertas cosas; pero no es el don, dones de sanidades", que es lo que dice el capítulo 12.

De ese lado, en el continuismo, obviamente tenemos un extremo donde los dones no nada más pueden existir hoy, sino que constantemente se está motivando a expresar estos dones, de tal manera que… y es lo que lleva a muchos a ser cesacionistas: hay muchos abusos de los dones. Y en el abuso, en este lado del continuismo, el extremo, existiría la manera de aplicar los dones diciendo: "Pues yo soy profeta", o "Yo soy apóstol; entonces yo te voy a decir qué es lo que Dios me ha revelado acerca de tu vida". Y entonces constantemente la gente está buscando revelación, un poco como la gente consulta sus horóscopos. Y entonces constantemente quieren escuchar qué tienen que hacer, o qué es lo que tienen que decidir sobre cualquier cosa.

Y lo que hemos descubierto —y lo hemos visto en muchos testimonios, y podría dar muchos ejemplos— es que ha habido muchos abusos de eso, donde se ha comprobado muchas veces que las cosas que se dicen no son ciertas. Recuerdo de muchas de estas iglesias donde practican profecías constantemente: en las últimas elecciones en Estados Unidos, entre Biden y Trump, muchos de estos profetas profetizaron y aseguraron que Dios les había mostrado que Trump iba a ganar las elecciones. Y cuando no fue el caso, obviamente, pues estaban en una posición un poco incómoda, porque, pues, ¿cómo es que Dios te reveló algo que no sucedió?

Buscar un balance bíblico

Entonces, vemos mucho abuso, y ese abuso, lamentablemente —y esto es con muchas doctrinas de la Biblia—, este abuso puede llevar a un extremo donde completamente se deseche cualquier cosa que tenga cualquier tono de algo sobrenatural, o algo que en cualquier manera parezca algo así: lo desechamos completamente. Y creo que con la mayoría de doctrinas bíblicas lo que buscamos es tener un balance, un balance bíblico. Entonces, por ejemplo, muchas iglesias cesacionistas, pues nunca, nunca oran por los enfermos. Ah, por ejemplo, eso sería un extremo, ¿no? Y dicen: "¿Orar para que alguien se sane? No, no, no, pues cómo, eso es meternos en esta categoría de acá". Creo que hay un balance bíblico.

Y entonces hay algunos que podemos ver que, en un sentido, dentro de un círculo de sana doctrina, hay un sentido en el que todos los cesacionistas son continuistas, porque afirman que Dios puede hacer cosas milagrosas; nada más no lo llaman el don. Pero dicen: "Dios hace cosas milagrosas y sobrenaturales". Entonces, bueno, en ese sentido son continuistas. Y en muchos sentidos los continuistas son cesacionistas, porque estamos buscando tener un balance, y un balance especialmente que pone las Escrituras sobre todas las cosas, como el parámetro a través del cual juzgamos todo; y nada puede estar por encima de las Escrituras. Y dentro de estas definiciones —eso es algo de lo que vamos a ver—, dentro de las definiciones que existen para don de profecía y don de lenguas, a veces dentro de eso están los problemas.

Dones de sanidades

Ah, es decir, por ejemplo, el ejemplo que les daba hace un momento del don de sanidad, dones de sanidades, del capítulo 12. Si ustedes ven en sus Biblias el versículo 28 del capítulo 12, cuando habla de dones de sanidad —en la NBLA dice "dones de sanidad"—, pero en realidad en el original es "dones de sanidades". Lo cual yo entiendo que se refiere a que no es que alguien tiene el don de sanidad; no es que es un don, es que son muchos dones de sanidad. Es porque son aplicables en diferentes momentos y de diferentes maneras a diferentes circunstancias; y si tú oras por alguien y se sana, ese es uno de los dones de sanidades. Ahora, eso solo es una definición; yo creo que eso es a lo que se refiere. Pero otra vez, un cesacionista más estricto diría: "No, no, no, eso no es el don de sanidad; es nada más que oras para que alguien se sane y Dios lo sana, pero no es el don".

Y creo que, en ese sentido, entonces, nadie ha tenido nunca el don de sanidad, o dones de sanidad, porque nadie, ni siquiera en el Nuevo Testamento… Los apóstoles no tenían un don ilimitado de sanidad; estaban limitados. No sanaban a todos; sucedía en ciertos momentos específicos, y lo vemos en el mismo Pablo: no siempre podía sanar a la gente. No podemos pensar, como algunos dirían: "Ah, sí, pues si tienes el don de sanidad, entra a los hospitales y ora por los enfermos, y todos se van a sanar". Porque no funciona así; no funcionaba así tampoco en el Nuevo Testamento con los apóstoles. Suceden circunstancias muy específicas donde Dios quería manifestarse de esa manera, y nunca fue el enfoque del ministerio apostólico, creo, la sanidad, aunque sucedía. Pero bueno, es un ejemplo.

Dejé intencionalmente dos sermones para este capítulo, porque sé que indudablemente mucha gente, a lo mejor, va a tener preguntas basadas en lo que voy a decir. Así que quiero dar tiempo: tienen esta semana para expresar sus preguntas o sus comentarios sobre este tema, y que el próximo domingo, cuando retomemos el tema, podamos hablar acerca de esas dudas que pueden surgir del texto.

Para la gloria de Dios, la edificación y la evangelización

Entonces: "Procuren alcanzar el amor, pero también deseen ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticen". Esto es algo que Pablo ha dicho antes, o en otras cartas, más bien. Por ejemplo, en Romanos 12:6, Pablo dice: "Teniendo diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe". También en 1 Tesalonicenses 5:19-21 —y a algunos de estos vamos a hacer referencia varias veces, creo, a lo largo de hoy y el próximo domingo—, pero vean lo que dice 1 Tesalonicenses 5:19: "No apaguen el Espíritu; no desprecien las profecías. Antes bien, examínenlo todo; retengan lo bueno". Sí, nos gusta citar ese pasaje de examinarlo todo y retener lo bueno; bueno, eso está en el contexto de profecías: cómo tomamos las profecías con discernimiento. Y en un momento vamos a ver qué es lo que creo que son.

Pero el punto es que el ejercicio de cualquier don espiritual siempre debe de ser para la gloria de Dios, la edificación de la iglesia y la evangelización de los perdidos. Esos tres elementos creo que los vamos a ver aquí en este pasaje: la gloria de Dios, la glorificación de Dios; la edificación de la iglesia; y la evangelización de los perdidos. Ese es el propósito de los dones. Así que vamos a ver el versículo 2: "Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, sino que en su espíritu habla misterios". Ahora ya saben por qué no quería predicar esto. "El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, sino que en su espíritu habla misterios".

¿Qué es el don de lenguas?

Bueno, entonces, vamos a empezar con el don de lenguas. ¿Qué es el don de lenguas? Versículo 2. Hay mucho, en realidad, en el Nuevo Testamento sobre el don de lenguas, especialmente si vemos este pasaje de 1 Corintios, y el libro de 1 Corintios, y vemos el libro de Hechos: varias veces aparece este fenómeno. Entonces, ha habido muchas preguntas sobre qué es el don de lenguas. Y básicamente quiero explicarles: hay tres maneras de ver cómo se ve el don de lenguas.

Número uno es lo que llamamos la postura tradicional, que diría —esta postura tradicional sobre el don de lenguas— que el don de lenguas son idiomas humanos. O sea, esta palabra, glosa, en griego, es la palabra "lengua". Se usa de muchas maneras en el Nuevo Testamento: a veces para literalmente hablar de una lengua, como en Santiago; pero en general se usa como una palabra que se refiere a un idioma, un idioma humano, como lo que vemos en Apocalipsis 5:9, esta escena de gente de toda tribu, lengua y nación. Lo cual me hace pensar que vamos a seguir hablando español por toda la eternidad. No sé, no sé exactamente cómo va a ser, pero parece ser que la diversidad de idiomas es algo que se va a mantener durante toda la gloria que viene del estado eterno.

Ah, número dos… Esta es la otra. Entonces, son idiomas humanos, pero la posición tradicional dice: son idiomas humanos que la persona que los está hablando no conoce. Es decir, estás hablando un idioma que nunca has estudiado, que no entiendes… Y probablemente están hablando por teléfono, y probablemente ahí tienen mi teléfono… No, perdón. Probablemente es: nunca lo has estudiado. A lo mejor entiendes lo que estás diciendo en algún… pero nunca habías estudiado ese idioma, y lo estás hablando.

La otra manera de verlo es lo que llamamos la postura carismática. Entonces, muchas iglesias que ustedes podrían visitar practican constantemente el don de lenguas —y vamos a ver por qué creo yo que Pablo está desanimando a practicar las lenguas dentro de la iglesia—, pero hay iglesias que sí lo están practicando constantemente. Y muchas veces hablarían de que 1 Corintios 14 está hablando de una lengua celestial, de una lengua angelical, una lengua o un idioma que solo Dios entiende; no es un idioma humano. Entonces, más bien son palabras… Y aquí está la palabra glosolalia: glosa es lengua; glosolalia son unas palabras, sílabas, que realmente no tienen significado en ningún idioma; solo son sonidos. Y entonces eso… y muchos creen que entonces 1 Corintios 14 está hablando de esta categoría de idiomas. Pero dirían: podrían ser idiomas humanos o podrían ser lenguas angelicales, idiomas desconocidos a la persona que las está diciendo, que no los sabía desde antes.

Hechos 2 y 1 Corintios 14

La tercera postura —nada más por ponerle un nombre, nada más no sabía cómo ponerle—, esta postura alternativa, es cuando… Y el conflicto está entre 1 Corintios 14 y Hechos 2. Porque ustedes saben: en Pentecostés, en Hechos 2, empiezan a hablar en lenguas, y lo que termina sucediendo en Hechos 2 tiene que ver con algo que la gente entiende en su propio idioma. ¿Sí se acuerdan? Entonces, están hablando, y de repente la gente dice: "No están hablando en griego; están hablando en mi idioma, muy particular de mi región". Cuando Pedro predica en griego, un poquito más adelante, ya todos entienden, porque ese sí lo hablan todos. Pero cuando se trataba del idioma particular, eso sucedió en ese momento en el que todos empiezan a hablar lenguas; entienden.

Pero el problema, entonces, entre Hechos 2 y 1 Corintios 14 es que 1 Corintios 14 dice que si alguien habla en lenguas, nadie lo entiende. ¿Ven la diferencia? En Hechos 2 todos entendían lo que estaban diciendo; es decir, estaban hablando en un idioma que estaba directamente conectado con el idioma de una persona que estaba ahí. Aquí, en 1 Corintios 14, requiere de un traductor. Lo cual hace a algunos pensar que, de hecho, el idioma que está hablando la persona es un idioma que sí conoce la persona que está hablando, y que es, a lo mejor, una manera en que tú estás entendiendo lo que yo digo. Que sería algo parecido a lo que sucede con nuestra familia rusa, que tienen unos audífonos que están traduciendo al ruso todo lo que yo digo; y que algo así es lo que está pasando. Ese es el fenómeno, por lo menos en Hechos 2: que si yo estoy hablando en un idioma que yo conozco, pero el que lo escucha está escuchándolo en un idioma que él no conoce… Eso sería el caso. Por ejemplo, sí hay historias sobre esto que se darían en el campo misionero, donde alguien va y habla, y no sé si lo que está pasando es que hablan en el idioma de la persona, o hablan en su idioma y la persona está entendiendo aunque no conocía ese idioma. Sea como sea, es un milagro.

¿Ustedes ven lo complejo de este tema? O sea, no entendemos esta dinámica, exactamente cómo se ve. Entonces, yo nada más les estoy expresando aquí algo de lo que he aprendido sobre el tema del don de lenguas. Como vamos a ver en un momento —y les voy a explicar en un momento—, yo nunca lo he experimentado. Así que es muy difícil para mí decirles qué es y cómo se ve. Aunque conozco a gente que dice que lo ha experimentado, pero en gran parte estas personas no están hablando en idiomas humanos; están hablando en lo que ellos piensan que son idiomas angelicales. Bueno, vamos a ver más de esto en un momento.

Creo que sí hay un sentido misionero dentro del don de lenguas, donde tiene un uso aplicable. Y si eso estuviera en la mente de Pablo, a lo mejor por eso dice: "Yo quisiera que todos hablaran en lenguas", en el capítulo 5. Porque entonces está expresando: "Bueno, sería buenísimo que ustedes pudieran llevar el Evangelio, o hablar con gente que no entiende su idioma, y poderlo comunicar fielmente para que conozcan el Evangelio; sería buenísimo que todos tuvieran la oportunidad de hacer eso". No sé, no sé; esas son nada más posiciones sobre cómo a lo mejor se podría ver. No sé; hay mucha especulación en torno a esto. Sin embargo, es un don; es un don bíblico.

Las lenguas no son para todos

Aquí está: ¿cómo y cuándo? Esa es la pregunta: ¿cómo, cuándo se ha visto este don? Lo cual me lleva a qué es el don de lenguas; cuáles son las tres interpretaciones no nada más de cómo se ve el don de lenguas, sino qué es, específicamente. Lo primero que quiero decirles es que creo que el don de lenguas no es para todos. Ah, eso quedó claro en el capítulo 12: "¿Hablan todos en lenguas?". La respuesta es no. Y eso significa que, entonces, es una experiencia inusual. No creo que es una experiencia común, aun dentro del mismo Nuevo Testamento. Creo que dentro de la misma historia de la iglesia del principio no creo que era normal.

Y parte de la razón por la que les digo esto es porque, bueno, en Hechos tenemos unas circunstancias muy específicas donde hubo lenguas, y tenían que ver con el avance del Evangelio: "Me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, hasta lo último de la tierra". Cuando vemos esa progresión en el libro de Hechos, es en cada uno de estos puntos, donde está pasando ese siguiente nivel de la promesa que Jesús le hizo a Sus discípulos… Cada vez que pasa este siguiente nivel de expansión es que tenemos un evento donde se narra que hablan en lenguas. Entonces, solo tenemos realmente cuatro de estos puntos en el libro de Hechos, muy específicos, en estos momentos de la historia de la iglesia.

Si se quería practicar en la iglesia, aparentemente a Pablo no le gusta esa idea, y no cree que es buena idea practicarlo en la iglesia, como vamos a ver en un momento. Así que no creo que era una práctica común; eso es nada más tomando del libro de Hechos. Y entonces parece ser que son algunos, en ciertas circunstancias, los que tienen este don. Y para los corintios, el problema es que las prácticas de los templos paganos también tenían una especie de glosolalia, o sea, de estas manifestaciones extáticas de sílabas y de palabras sin sentido, que nada más eran una especie de trance en el que entraban, y entonces hablaban en este… Y eso, otras religiones tienen eso. O sea, no crean que esto es algo que algunos cristianos dicen practicar nada más; de hecho, pasa en otros círculos también, este tipo de manifestaciones raras donde la gente habla cosas que nadie entiende.

Entonces, parece ser que los corintios están enfatizando este don mucho más de lo que deberían, y para eso es este capítulo: para balancear esto y decirles: "Miren, esto no es para todos". Y a lo mejor la razón por la que ustedes prefieren el don de lenguas al don de profecía es porque es muy espectacular, y parece que ustedes son más espirituales porque hablan en lenguas, y entonces es nada más para impresionar a la gente. Ah, entonces, no es común.

"Yo quisiera que todos hablaran en lenguas"

Aunque dice el versículo 5: "Yo quisiera que todos hablaran en lenguas". ¿Por qué diría Pablo "Yo quisiera que todos hablaran en lenguas"? Pues porque él habla en lenguas. Dice: "A mí me gusta". Ah, pero sé que no todos van a hablar en lenguas. De hecho, hay otro pasaje muy similar en las palabras que usa, que ya leímos, que es 1 Corintios 7:7, donde él dice: "Yo desearía que todos los hombres fueran como yo". ¿A qué se refiere ahí? A solteros. Entonces, es, creo, la misma idea. Cuando él dice "yo desearía que todos hablaran en lenguas"… no está diciendo… Cuando habla de soltería, no dice: "Yo desearía que toda la iglesia fueran solteros, que no hubiera nadie casado en la iglesia". No es eso. En realidad es nada más el punto de que, pues, sabe la bendición que viene con eso, y pues anhela que pudieran todos experimentar en algún grado este tipo de bendiciones, tanto de ser soltero como de hablar en lenguas.

Aunque no va a ser así, porque es de acuerdo al Espíritu: a quien el Espíritu quiere dar, y cómo lo quiere dar, así es como se va a ver. No es de ti. No es como que tú dices: "Ay, Señor, por favor, dame ese don; y ese es el que yo quiero, y tú me lo tienes que dar". No funciona de esa manera. Entonces, bueno, eso es uno.

Sin interpretación no hay edificación

Ah, vean, vean cómo continúa hablando: "El que profetiza es superior al que habla en lenguas, a menos de que las interprete, para que la iglesia reciba edificación". Entonces, aquí ya empieza a verse el punto de por qué las lenguas no deberían de ser practicadas dentro de la iglesia: porque si no hay interpretación de lo que se está diciendo, entonces va a haber confusión. Dice el versículo 6: "Ahora bien, hermanos, si yo voy a ustedes hablando en lenguas, ¿de qué provecho les seré, a menos de que les hable por medio de revelación, o de conocimiento, o de profecía, o de enseñanza? Aun las cosas inanimadas…". Estos son los ejemplos que usa: "…las cosas inanimadas, como la flauta o el arpa, al producir un sonido, si no dan con distinción los sonidos, ¿cómo se sabrá lo que se toca en la flauta o en el arpa?".

La primera analogía es como la analogía de cuando mi hermana empezó a aprender a tocar el violín, y no sabía ni qué canción estaba tratando de tocar, porque estaba tan desafinada —porque requiere mucho oído el violín—, y suena así como un gato chillando al principio, ¿no?, cuando están aprendiendo. Entonces, no tiene sentido la música hasta que ya se va afinando, va teniendo forma. Ustedes lo han visto: si los niños se suben aquí y quieren tocar los instrumentos, nada más pegan en las teclas, y no están haciendo nada real de música. Y eso es a lo que Pablo se refiere con lenguas: así es cuando hablan en lenguas. "¿Qué fue eso?". "No sé, ruido".

Y por eso también usa otra analogía. Dice: "Si la trompeta da un sonido incierto…". Entonces, esa es la trompeta que se usa para la guerra, para dirigir a los soldados: "¿…quién se preparará para la batalla?". Entonces, el sonido de la trompeta tiene una manera de tocarse: si es "retráctate", o sea, "regrésense", "retirada"; y es otro sonido si es "ataquen". Más vale que entiendan cuál de los dos es, si no, va a haber problemas con el ejército. Si no entienden claramente cuál es la instrucción de la trompeta para el ejército, ¿quién se preparará para la batalla? Entonces, ahí está.

Ah, que, por cierto, ayer me sorprendí hablando de lenguas. Pensé ayer… y me estaba preparando para esto, y dije: "Ay, Señor, ¿estás dándole el don de lenguas a Jorge?". Que estamos con Ludmila, y de repente Jorge cambia de español a ruso y empieza a hablar en ruso, y yo no sabía que hablaba ruso. Entonces, por un momento dije: "Señor, ¿estás…? Yo también quiero un ratito". No sabía qué estaba pasando, pero después supe que es porque pasó un rato en un país donde hablaban ruso, que es Kazajistán. Entonces, pregúntenle a Jorge, que les enseñe algunas frases y palabras.

Ah, pero vean que dice el versículo 9: "Así también ustedes, a menos de que con la boca pronuncien palabras inteligibles, ¿cómo se sabrá lo que dicen? Pues hablarán al aire. Hay quizás muchas variedades de idiomas en el mundo" —y por eso creo que se está hablando de idiomas—, "y ninguno carece de significado. Pues si yo no sé el significado de las palabras, seré para el que habla un extranjero, y el que habla será un extranjero para mí". Ah, este es interesante. Este es el único don que parece tener otro aspecto, de otro don, que es interpretación, para que realmente funcione como un don. Ah, necesita dos cosas simultáneamente que estén pasando: que hablen en el idioma, pero que también ese idioma esté siendo interpretado en algo que la gente pueda entender claramente.

La claridad en la predicación

Ah: "Así también ustedes", versículo 12, "puesto que anhelan dones espirituales, procuren abundar en ellos para la edificación de la iglesia. Por tanto, el que habla en lenguas, pida en oración para que pueda interpretar". Entonces, yo estaba pensando en esto, hermanos: el punto de Pablo es claridad. Tenemos que ser edificados por lo que se dice, y tenemos que entender lo que se dice para ser edificados. Entonces, estaba pensando esto: este es el reto de los que predicamos también. No estamos hablando del don de lenguas, pero estamos hablando de que es importante la claridad con la que hablamos. Y por eso nos juntamos para hablar acerca de la predicación, porque queremos crecer en nuestra capacidad y en nuestra práctica para ser cada vez más claros en cómo exponemos la Palabra de Dios a ustedes, porque creemos que es importante ser claros.

Entonces, no es que yo empiece a hablar en lenguas; pero si de repente, en todas las palabras que estoy exponiendo, les digo: "Bueno, ya, es que el griego…", y "es que…", y empiezo a tratar de impresionarlos con mi sabiduría teológica y con las palabras que uso, ya no estoy pensando en la claridad y en que ustedes deben de crecer a través del conocimiento que se está expresando, sino que ya la motivación es nada más mi orgullo: "Y miren qué inteligente predicador soy, cuánto sé". Entonces, hay un sentido que creo que aquí aplica a la predicación, en cuanto al tema de la claridad: debemos de entender lo que se está diciendo, y si nadie entiende, nadie es edificado. Ese es el punto.

Las lenguas se dirigen a Dios

Ahora, ¿qué es el don de lenguas? No es para todos. Creo que no es tan común como pensaríamos, aunque sean o no sean… pero sí… y aunque sean continuistas, creo que es inusual. Puede hacerlo Dios, puede… Yo conozco… Bueno, les voy a decir mi segundo punto, y ahorita les explico. Número dos: ¿qué es el don de lenguas, de acuerdo a Pablo aquí? El don de lenguas no está dirigido a la gente; está dirigido siempre hacia Dios. El don de lenguas se usa solamente como una oración a Dios. Vean el versículo 2, lo que ya leímos: "El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios".

Aquí está un punto, creo, súper claro sobre cómo se ve: no está diseñado para ir hacia la gente. En realidad, está diseñado como una experiencia privada y particular, ya dentro del contexto de una iglesia —particularmente en este contexto de la iglesia de Corinto—, donde en su oración personal con Dios es que van a experimentar esto. Por eso dice el versículo 13: "El que habla en lenguas, pida en oración para que pueda interpretar". Pero luego vean el énfasis en oración; vean cada vez que aparece esta palabra: "Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto". Y esta es la razón por la que hablan de que son lenguas angelicales: porque a lo mejor no las entiendo. Pero no sé, no necesariamente es el caso, no sé.

"Si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. Entonces, ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento". Entonces, pueden ver cómo hay un énfasis en la oración: "oro". Y en ese contexto… y ese es el contexto del versículo 18: "Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos ustedes". Versículo 19: "Sin embargo, en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para instruir también a otros, antes que 10,000 palabras en lenguas". Entonces, Pablo está diciendo: "Yo no hablo en lenguas en la iglesia". Bueno, si no habla en lenguas en la iglesia, ¿dónde habla en lenguas? Un lugar donde nadie lo escucha, no sé. Es algo muy personal entre él y Dios; eso es como el apóstol Pablo lo pone en práctica.

Una experiencia personal y privada

Yo conozco… y regreso al punto que iba a decir hace un momento: yo conozco algunos maestros, autores que respeto, que dicen que han hablado en lenguas en su tiempo de oración. No sé. Yo no tengo ninguna base real para decir que no es cierto, que eso es falso. Está aquí en la Biblia; Pablo lo experimentó; puede ser. Yo no lo he experimentado. Sé que Piper ora a veces a Dios: "Señor, si quieres darme esta oportunidad de hablar en lenguas, dámela". Y a lo largo de todos sus años de ministerio, Dios nunca se lo ha dado. Pero también él conoce gente que lo ha hecho, o que lo experimenta. Entonces, esa es una de esas cosas que es un poquito difícil de entender, supongo, si no lo has vivido. Pero al mismo tiempo, otra vez, hay diferentes maneras de ver esto y cómo se aplica hoy en día.

Entonces, oración a Dios implica que es una experiencia personal, privada. Creo que eso es lo que Pablo dice, y él quiere que en el contexto público… Ese es el principio. Lo pueden ver cuando habla de espíritu, entendimiento; espíritu, entendimiento, en los versículos 14 y 15 y 16. Ah, cuando dice: "De otra manera, si bendices solo en el espíritu, ¿cómo dirá el amén a tu acción de gracias el que ocupa el lugar del que no tiene ese don, puesto que no sabe lo que dices?". Por eso decimos "amén" al final de una oración. Y, por cierto, por eso oramos uno a la vez también. Ah, porque para enfocarte en lo que alguien está diciendo, para poder decir "amén", tienes que entender lo que ha dicho y estar de acuerdo con lo que ha dicho. Eso es a lo que se refiere Pablo.

Lo que importa es el efecto del don

El principio es este: el aspecto más importante de cualquier don espiritual no es la experiencia personal del don, sino el efecto espiritual del don. ¿Sí entienden? El aspecto más importante de cualquier don espiritual no es la experiencia personal de ese don, sino el efecto espiritual de ese don. No es lo que yo sentí. Y he hablado con gente, otra vez, en círculos carismáticos y todo, que me cuentan toda clase de experiencias que han tenido con Dios, de ver visiones o de ver cosas muy raras a veces. Y honestamente, no me siento edificado cuando me las cuentan. "Bien por ti", ¿no?, y ya. O sea, no sé qué más decir. No sé cómo me va a ayudar eso, que tú hayas experimentado algo.

Por eso Pablo está ocupado con este contraste entre don de lenguas y don de profecía: porque Pablo cree que el don de profecía tiene una función mucho más importante dentro de la iglesia. Pero este es el punto: todos los dones verbales, todos los que usamos palabras —es decir, profecía, enseñanza, exhortación, lenguas—, deben de comunicar verdad que corresponde a la Palabra de Dios, se sujeta a la Palabra de Dios. Esto es verdad no solo hoy, sino también en el tiempo del apóstol Pablo.

¿Qué es el don de profecía?

Lo cual me lleva al… uy, punto número dos. Que es por eso que lo dividí en dos partes: porque quiero tomarme el tiempo para pensar bien esto con ustedes. Ah, es importante, porque está en la Biblia. Otra vez, estaríamos tentados a nada más brincarnos esto: "Sí, parece que no aplica a nosotros", y ya. Pero aquí está en la Biblia; vale la pena pensar sobre esto. Y otra vez, estoy abierto y dispuesto a ser corregido en algunas de estas cosas, porque no las entiendo bien.

Pero el don de profecía, ahora: ¿qué es el don de profecía? Bueno, hay otra vez tres maneras de ver el don de profecía. Y las diferencias que existen realmente están basadas en la definición misma. A veces no estamos en desacuerdo en los principios; más bien estamos en desacuerdo en las definiciones que se usan.

Primera postura: un don apostólico

Entonces, la primera manera de ver el don de profecía, que algunos tienen —especialmente los que sostienen la postura cesacionista—, es que el don de profecía era un don que pertenecía a los apóstoles, y tiene que ver con este tipo de proclamación: "Así dice el Señor". Como decía el Antiguo Testamento, los profetas: "Así dice el Señor. Yo declaro lo que dice el Señor". Y eso es palabra infalible de Dios, de tal manera que no puede ser cuestionada en ninguna manera. Y los apóstoles, en algún sentido, especialmente en la revelación canónica, están expresando ese tipo de inspiración, como los profetas del Antiguo Testamento. Si ya no hay apóstoles que siguen escribiendo la Biblia, y el canon ha quedado cerrado, entonces el argumento es: el don de profecía ya no existe. Eso, si lo entiendes así, como revelación infalible.

Tengo que decidir qué tanto digo ahorita y qué tanto me espero. Pero una de las cosas que yo observaría acerca de esta postura es que a mí me parece que en el libro de Hechos, al leer sobre el don de profecía en Hechos, y luego al leer aquí en 1 Corintios… Ah, cuando Pablo dice: "Deseen los dones espirituales, sobre todo que profeticen". Y luego, al final —esto lo vamos a ver el próximo domingo—, el versículo 39: "Por tanto, hermanos míos, anhelen el profetizar, y no prohíban hablar en lenguas". Vamos a ver eso un poquito más. Pero a mí me parece que, entonces, la manera en que el don de lenguas está siendo aplicado es una manera mucho más amplia, más universal, que solo la inspiración de los apóstoles para escribir canon. Es decir, tiene una aplicación mucho más general, de aplicación general en toda la iglesia.

Y uno de los ejemplos muy interesantes sobre el don de profecía es lo que vemos que sucedió en Hechos 21, Hechos 21:10-14. Otra vez, no parecían ser palabras canónicas las que un profeta siempre decía, sino que estaban dirigidas hacia una circunstancia muy particular. Entonces, no era revelación general, como que esto aplica a todos los cristianos, sino que era algo muy específico, nada más para ese momento. En ese caso de Hechos 21, es Agabo profetizando la manera en que Pablo va a sufrir cuando vaya a Jerusalén. Basados en la profecía de Agabo, de que Pablo va a sufrir en Jerusalén, todos le dicen a Pablo, incluyendo a Lucas mismo: "No vayas a Jerusalén, no vayas a Jerusalén, Pablo".

Entonces, es como que la profecía… ¿qué haces con ella? Pues requiere discernimiento. Pero ese discernimiento no es infalible; está siendo filtrado por el discernimiento colectivo de la gente. Viene de Dios esto, ¿no? ¿Y qué hacemos con él? Porque Pablo no está de acuerdo con ellos. Cuando ellos le dicen… ellos reciben esta revelación por medio de Agabo: "Vas a sufrir; así que no vayas". Pablo dice: "No, sí voy a ir". Entonces, ¿qué hacer con la profecía? No era claro. O sea, creo que estaba puesto ahí como algo para guiar, pero requería un discernimiento colectivo. Y vamos a ver más sobre eso el próximo domingo también.

Segunda postura: sinónimo de predicación

Hay una segunda interpretación sobre el don de profecía que dice que es un sinónimo de predicación. Es decir, cuando habla la Biblia del don de profecía, simplemente está hablando de la predicación de la Palabra. Entonces, lo que yo estoy haciendo ahorita es profecía: estoy enseñando la Biblia, y eso es el don profético. Bueno, el problema con esta es que está postulando que el don de profecía es una enseñanza autoritativa dentro de la iglesia: tiene autoridad. Y otra vez, eso también regresa a la primera postura, de don apostólico: ¿qué tanta autoridad tiene lo que se está diciendo en el ejercicio del don profético?

Hay un problema, creo yo, es un problema para estas dos posturas, que es que claramente —y esto lo vamos a ver también el próximo domingo, en el versículo 34—, pero claramente las mujeres también profetizan. Eso lo vimos en el capítulo 11: "Yo no permito que la mujer ore o profetice con la cabeza descubierta", dice Pablo en el versículo 5 del capítulo 11. Si el don de profecía estuviera en una posición autoritativa dentro de la iglesia, sería muy extraño que a la mujer no se le permita enseñar o predicar de una manera general, como estableciendo doctrina para toda la iglesia, pero sí se le permita profetizar. Tendrías que tener un alto nivel de autoridad en… O sea, más bien: si la profecía tiene un alto nivel de autoridad, sería extraño que no pueda hacer uno pero sí pueda hacer el otro.

Entonces, más bien creo que la enseñanza, la predicación, está encima, en autoridad, del don profético. Es decir, no tiene el nivel de inspiración de la Biblia, y, ah, no tiene el nivel de autoridad del ministerio de predicación de la Biblia.

Tercera postura: palabras de dirección específica

Ah, bueno, lo cual nos deja con una tercera opción, que es la que yo sostengo: postura de palabras de dirección específica. Está terrible ese título, porque está muy largo, pero no se me ocurrió nada más creativo. Que es, básicamente, que es una revelación infalible. Es decir, cuando Dios revela algo a alguien, eso es infalible. Dios no se equivoca. Y Dios pone algo en tu corazón para decirle a alguien, y lo haces siendo guiado por Dios para hacerlo. Ahora, en ese proceso de tú tener un impulso de decir algo, y decirlo en tu duda, o tu falta de fe, o lo que tú quieras, o en nuestra naturaleza caída, existe la posibilidad de que esa revelación infalible pase por una interpretación falible.

Que creo que es el caso de Hechos 21, otra vez, con Agabo y la profecía de que Pablo va a sufrir: pasó por una interpretación falible de esa profecía, porque se equivocaron. Tú podrías argumentar que ellos se equivocaron, o podrías argumentar que Pablo se equivocó, pero tenían una manera diferente de ver qué hacer con la profecía. Y, por lo tanto, yo diría que la revelación siendo infalible en el Nuevo Testamento, a diferencia del Antiguo… Y aquí está el punto de las diferencias: en el Antiguo Testamento son pocos profetas, unos cuantos. Y pueden ver la historia de Moisés, cuando él dice: "Yo desearía que todo el pueblo profetizara". En ese contexto, solo unos cuantos están siendo escogidos para profetizar. Y en el Nuevo Testamento, ahora no son unos cuantos: son todos.

El cumplimiento de Joel 2

Porque ese es el cumplimiento en Pentecostés de Joel 2, cuando dice Pedro: "Esto es lo que está sucediendo: los últimos días". Vayan ahí un momento, porque esto es, creo, crucial aquí. Esta es la descripción de los últimos días. Los últimos días se refiere a toda la era de la iglesia. Ah, porque eso es lo que está pasando cuando dice, en el capítulo 2, versículo 17… Pedro dice: esto es lo que dijo el profeta Joel: "Sucederá en los últimos días —dice el Señor— que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne; y sus hijos y sus hijas profetizarán, sus jóvenes verán visiones, sus ancianos soñarán sueños. Y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas" —o sea, aquí hombres y mujeres, ambos; es muy específico— "derramaré de mi Espíritu en esos días, y profetizarán. Y mostraré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra: sangre y fuego". Bueno, al final: "Sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo".

O sea, esto es para toda la era de la iglesia. Entonces… pero vemos una transición de algunos a todos; de palabra infalible comunicada por los profetas a una palabra que requiere interpretación. Muy parecido, creo yo, a la manera en que funciona con la Biblia: la Biblia es la infalible Palabra de Dios, pero con la infalible Palabra de Dios podemos ser falibles en cómo la estamos interpretando. ¿Entienden? Algo parecido creo que está pasando aquí. Lo cual me lleva a pensar: revelación infalible, interpretación falible. Y eso es lo que Pablo, creo, está diciendo. Pero vamos a hablar más del don de profecía el próximo domingo; a lo mejor ya tienen una lista de preguntas.

Ah: dirección específica. "Señor, ¿cómo ayudo a mi hermano a tomar una decisión, basado en los principios de tu Palabra, en algo que tu Palabra no nos dice de una manera específica?". "¿Voy a esta escuela o voy a esta escuela?", "¿Me caso con este o me caso con este?". O sea, a veces hay dos buenas opciones, y requiere la guía y la ayuda comunitaria de la iglesia, en la sabiduría de los principios de la Palabra de Dios, para darnos dirección en esas decisiones. Así, yo veo en Hechos que se ve el don de profecía. ¿Recuerdan? Las hijas de Felipe también eran profetisas. Otra vez, no creo que estamos hablando de algo tan autoritativo y formal, sino más bien de una dinámica que a veces no se ve tan espectacular como pensaríamos; se ve de una manera más común, en la manera en que interactuamos unos con otros.

Edificación, exhortación y consolación

Último punto… No, no es cierto; hay otra cosa que quería decir. Esto está largo; lo voy a dejar para… no, a lo mejor sí acabamos. ¿Qué es el don de profecía? Es la otra cosa que quería decir, número uno: que Pablo sí nos da una definición del don de profecía. Está en el versículo 3; está muy claro por qué digo que es la dirección específica, individual, para nuestra vida. El don de profecía… bueno, el versículo 3 dice que tiene tres maneras de verse, o tres objetivos. El don de profecía, número uno: edificación. "El que profetiza habla a los hombres para edificación". Número dos: para exhortación. Y número tres: para consolación.

Entonces, estas son las tres áreas en las cuales el don de profecía se puede manifestar para edificación del cuerpo. A diferencia del don de lenguas, que ya vimos que es una experiencia individual, el don de profecía siempre va a ser una experiencia en comunidad. Por eso dice que es para edificación: nos edificamos unos a otros. Por eso Pablo prefiere este don, y que se vea más comúnmente este don en la iglesia.

Ah, recuerden que el profeta… y este es nuestro problema: a veces pensamos: "Ah, es que el profeta va a predecir el futuro". Bueno, eso ni siquiera era la principal función profética, ni siquiera en el Antiguo Testamento. A veces decían lo que iba a suceder, pero el rol realmente del profeta tenía que ver con confrontar al pueblo con lo que sabía que era la voluntad de Dios, para llamarlos a la acción: "Ustedes saben lo que Dios dice; ahora hagan esto". Y entonces era cómo somos santificados a través del llamado de parte de Dios, para que el profeta anime a la gente, especialmente al arrepentimiento. Ustedes lo van a encontrar una y otra vez: ¿cuál era el llamado principal? "Arrepiéntanse, arrepiéntanse". Eso hacían los profetas.

Y creo que entre nosotros es nuestro llamado a ayudarnos en este proceso de santificación: decir: "A ver, juntos vamos a edificarnos". O sea, no te voy a humillar, no te voy a menospreciar en lo que te quiero decir, pero quiero exhortar. Y esa exhortación es hablar de aspectos personales de mi hermano: ¿cómo te ayudo a ti con algo que tú estás luchando, algo que tú necesitas guía? Esta palabra, exhortación, es la palabra paráclesis. Dije que no iba a usar griego, perdón. Pero paráclesis lo digo nada más para que vean, si saben algo acerca de la palabra del Consolador en griego, que se refiere al Espíritu Santo: "Les enviaré un Consolador". Es esta idea de asistencia, de apoyo, y esa es la misma función que se da dentro del don de profecía. Número tres: consolación: apuntarnos hacia el Evangelio y aplicar el Evangelio a situaciones específicas de nuestra vida.

Palabras para situaciones particulares

Entonces, el don de profecía nunca es algo general para todos; creo que no lo es. Creo que, como lo vemos en Hechos —sucedió en Hechos 11 también, con la profecía de Agabo sobre el hambre que iba a venir sobre la tierra, que los mueve a llevarle una ofrenda a sus hermanos; sucede en el capítulo 21 otra vez, con Pablo yendo a Jerusalén—, pero el punto es: ¿cómo aplicamos el Evangelio a esta situación muy específica que alguien está viviendo en este momento, que tiene sus particularidades? Entonces, por eso no es canónico. Porque el canon, cuando es revelado, el canon sí es para todos; es algo aplicable, un principio general que funciona para todos los cristianos de la misma manera. Y cuando estamos hablando de estas situaciones muy particulares, estamos buscando guía en decisiones mucho más específicas.

Entonces, apuntamos a la gente hacia la esperanza del Evangelio, siempre. No le digo a alguien: "Ay, Dios me mostró que se va a morir tu hijo". Pues no sé eso cómo le ayudaría a esa persona. Es que se dicen ese tipo de cosas, y no sé. Creo que es algo mucho más concreto: algo que me apunta a Cristo, algo que me apunta al Evangelio, cómo depender más de Dios, especialmente en arrepentimiento.

Las historias de Spurgeon

Así que quiero contarles nada más brevemente esto. Esto es de la autobiografía de Charles Spurgeon, el príncipe de los predicadores. Él cuenta varias historias. Dice: "Ha habido muchos casos de conversiones notables en el Music Hall. Uno de ellos fue tan singular que a menudo lo conté como una prueba de que Dios a veces guía a Sus siervos para decir lo que ellos mismos nunca imaginaron pronunciar, para poder bendecir al oyente a quien el mensaje está destinado personalmente". Entonces, aquí pueden ver este aspecto personal. "Mientras predicaba en el pasillo, en una ocasión señalé deliberadamente a un hombre en la multitud". Este Spurgeon señala a un hombre en la multitud, y dijo, dice Spurgeon: "Hay un hombre sentado ahí que es zapatero; mantiene su tienda abierta los domingos. Estaba abierta el domingo pasado por la mañana; recibió nueve peniques y obtuvo cuatro peniques en ganancias. Tu alma se vende a Satanás por cuatro peniques".

Un misionero de la ciudad que caminaba se acercó a este hombre. Ah, va y le dice: "Oye, ¿tú eres el que estaba señalando Spurgeon?". Se acercó a este hombre, viendo que estaba leyendo uno de mis sermones, y le preguntó: "¿Conoces al señor Spurgeon?". "Sí", respondió el hombre, "tengo todas las razones para conocerte. Fui a escucharlo, y bajo su predicación, por la gracia de Dios, me convertí en una nueva criatura en Cristo Jesús. ¿Quieres que te cuente cómo sucedió?". Y cuenta toda la historia: cómo le dice que eres zapatero, mantenía su tienda abierta los domingos —no debería ser molestado por eso—, pero también dijo que había recibido nueve peniques, y cuatro peniques de ganancia. Y luego dice: "Pronto me di cuenta de que era Dios quien le había hablado a mi alma a través de él, así que cerré mi tienda el domingo siguiente. Al principio tenía miedo de volver a escucharlo, para que no le dijera a la gente más sobre mí". Y dice: "Ah, pero luego fui, y el Señor me encontró y salvó mi alma".

Entonces, pueden ver que es por don de profecía… No sé; no sé si esto es lo que le llamamos el don de profecía. Pero esto dice Spurgeon que sucedió, y lleva a esta persona a los pies de Cristo. Hay otra historia también, donde también cuenta Spurgeon que señaló a un joven en medio del pasillo, y sin saber absolutamente nada sobre ese joven, le dijo: "Los guantes que llevas no han sido pagados; se los robaste a tu jefe". Y de hecho, el joven se acercó a él al final del servicio, temblando, para confesar este hecho. También está en la autobiografía de Spurgeon. Y Spurgeon dice: "Podría hablar de muchos, una docena de casos similares, en los que señalé a alguien en el pasillo sin tener el más mínimo conocimiento de la persona, ni ninguna idea de que lo que dije era correcto, excepto que creía que el Espíritu me conmovió a decirlo. Y tan sorprendente ha sido mi descripción que la gente se ha ido diciendo a sus amigos: 'Ven a ver a un hombre que me contó todo lo que hice. No tengo dudas: debe haber sido enviado por Dios a mi alma; de lo contrario, no podría describirme exactamente así'". No solo eso, sino que conoció muchos casos en los que los pensamientos de los hombres fueron revelados desde el púlpito. "A veces he visto personas empujar a sus vecinos con los codos, porque habían sido impactados vívidamente, y se susurraban el uno al otro cuando se iban: 'El predicador nos dijo exactamente lo que nos dijimos cuando estábamos en la puerta'". Esos son unos ejemplos que veo ahí. Y otra vez, no tengo razón real para dudar de estas historias; simplemente, puede ser que esto sea como se ve este don.

No sean niños en la manera de pensar

Lo cual me lleva a este último punto, que es lo que vemos en los versículos 20 al 25. Dice: "Hermanos, no sean niños en la manera de pensar; más bien, sean niños en la malicia; en la manera de pensar sean maduros". O sea, si es para hacer el mal, pues ahí sí sean muy inocentes y medio ingenuos. Pero si se trata de hablar en lenguas, y actúan como niños al hablar en lenguas… Yo, dice el versículo 19, "prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para instruir también a otros, antes que 10,000 palabras en lenguas". O sea, Pablo está diciendo: la madurez se manifiesta en que no estoy actuando como un niño con nuevos juguetes, que dice: "Ay, mira mi nuevo juguete", y ni siquiera lo quiere compartir con sus amigos, porque es para él y él lo quiere usar. Dice: así son ustedes cuando dicen: "Yo voy a hablar en lenguas, y no me importa que nadie me entienda". Eso es inmadurez.

Las lenguas como señal de juicio

Y entonces, versículo 21: "En la ley está escrito" —la ley, hablando del Antiguo Testamento—: "'Por hombres de lenguas extrañas y por boca de extraños hablaré a este pueblo, y ni aun así me escucharán', dice el Señor". Eso está citando de Isaías 28:11-12. Dice el versículo 22: "Así que las lenguas son una señal, no para los que creen, sino para los incrédulos; pero la profecía es una señal, no para los incrédulos, sino para los creyentes. Por tanto, si toda la iglesia se reúne y todos hablan en lenguas, y entran algunos sin ese don o que son incrédulos, ¿no dirán que ustedes están locos? Pero si todos profetizan, y entra un incrédulo o uno sin ese don, por todos será convencido, por todos será juzgado; los secretos de su corazón quedarán al descubierto, y él se postrará, declarando que en verdad Dios está entre ustedes". ¿Es eso lo que pasó en el ministerio de Spurgeon? Lo del versículo… parece, suena.

Pero aquí, en estos versículos 20 al 25, Pablo está diciendo que el don de lenguas tiene dos maneras de funcionar. Cuando está citando de Isaías 28, está citando este evento en el que, por la incredulidad de Israel, iba a venir el ejército asirio, y esto era el juicio de Dios contra su incredulidad. Iba a venir el ejército de Asiria, y ellos les iban a hablar una lengua que ellos no entendían. Cuando ellos no entendían lo que se estaba diciendo, era una muestra de que Dios los estaba juzgando. Entonces, Pablo dice que las lenguas, después de citar este versículo, son una señal no para los que creen, sino para los incrédulos. ¿En qué sentido? Pues en un sentido negativo; o sea, en un sentido de juicio: no entender es muestra del juicio de Dios sobre la incredulidad.

Porque estás haciendo que Dios se vea distante, que Dios parezca desconectado de nuestra realidad. Si alguien entrara aquí y nos escuchara hablar en lenguas y no entendiera, diría: "Yo no sé qué Dios quiere de mí, ¿no? Yo no sé qué clase de Dios es este". Lo cual, si hablamos en términos más amplios, simplemente sería una manera de juzgar a esa persona, de decirle: "Tú no puedes conocer a Dios; Dios te está juzgando".

La profecía lleva al arrepentimiento

Dice: la profecía es señal no para los incrédulos, sino para los creyentes. ¿Por qué? Porque dice el versículo 24 que si entra un incrédulo y escucha cosas que están siendo dichas, a lo mejor muy específicas, de acuerdo a su vida y lo que él está viviendo, ¿a qué lo va a llevar el don de profecía? A arrepentirse. La convicción para arrepentimiento viene a través del entendimiento y la explicación clara del Evangelio. Entonces, creo que es lo que está diciendo Pablo. Dice: si ustedes quieren que alguien realmente se arrepienta y no sea juzgado por Dios en su pecado, entonces no hablen en lenguas; expongan el Evangelio. Aparte de que va a decir: "Están locos". O sea, se va a sentir súper incómodo y se va a salir.

Lo cual me ha pasado. Una vez estuve en una iglesia, empezaron a hablar en lenguas, y llegó el momento en el que ya no me sentía parte de lo que estaba sucediendo, así que me salí. Y yo no soy incrédulo, pero dije: "No sé, no estoy seguro hacia dónde va esto; no sé cómo voy a ser edificado". Entonces, no. Y creo que eso es lo que termina sucediendo en el mal uso que se le da a las lenguas hoy en día.

Entonces, el juicio es esta idea de distanciamiento de Dios que viene, y esa es la señal de las lenguas en el Antiguo Testamento. Lo que sucedió en la torre de Babel fue el juicio de Dios, ¿se acuerdan? ¿Y qué pasó? Aquí uno empezó a hablar una lengua extraña, y el otro no la entendía. ¿Qué significaba que no entiendes lo que habla el otro? Juicio de Dios. Entonces, en la Biblia tiene ese significado: cuando tú no entiendes una lengua extraña. Es lo que dice Pablo.

Por otro lado, el don de profecía, y la expresión clara de la Palabra de Dios, nos muestra que somos comprendidos por Dios en el nivel más profundo de nuestro ser. Hemos sido confrontados con quiénes somos cuando la Biblia habla de nuestro pecado, de la ley, de nuestra condición delante de Dios: hemos sido separados de Dios en nuestro pecado, y la única esperanza y solución para nuestras vidas está en el sacrificio perfecto de Cristo. Y lo único que tenemos que hacer es venir delante de Él en arrepentimiento, diciéndole: "Señor, sí, por favor, aplica lo que Jesús hizo por mí a mi vida, de tal manera que no me veas a mí, sino que veas a Tu Hijo, y Su perfección, y Su santidad". Y entonces yo sé que he sido perdonado, y yo sé que la relación con Dios ha sido restaurada. Y eso, hermanos, es la cosa más importante que alguien puede entender en toda su vida. Esta es la verdad más profunda que existe en el mensaje de la Biblia: es lo que Dios ha hecho por nosotros.

Conclusión: palabras que edifican

Entonces, ahora sí, para concluir. No sé qué pienses que es el don de profecía; yo no estoy seguro de qué creo yo. Pero en base a los principios de este pasaje, nada más les voy a dejar una exhortación, una confrontación —tómalo como el don de profecía, si quieres—: ¿has fortalecido, has animado, has confrontado a alguien recientemente? Hoy, ¿qué es lo que decimos a alguien más para edificación, exhortación y consolación? Ese principio sí está claro: Dios quiere usarnos en la vida de otros. Tenemos que ser intencionales con nuestras palabras. ¿Qué puedo decir que edifique la vida de mi hermano? ¿Qué puedo decirle que le ayude a buscar, y a, de hecho, tomar decisiones que glorifican a Dios? Es muy simple; el principio es muy simple, si quieren reducirlo a eso. Creo que esos son los principios de este pasaje. Y por eso no nos hablamos en lenguas: porque queremos ser claros en el mensaje que estamos comunicando.

Pero, hermanos, la razón por la que queremos ser claros, la razón por la que queremos ser intencionales, es porque eso es lo que Jesús modeló para nosotros. Jesús se hizo como nosotros, ¿y qué idioma habló Él? El nuestro. Él se hizo hombre y trajo algo que era mucho más alto, mucho más profundo que lo que nuestras pequeñas mentes podían entender. Pero Él condescendió, se hizo hombre y comunicó las verdades de la misión que el Padre lo había enviado a cumplir a través del idioma común de las personas. Y lo hizo por amor; lo hizo para que nosotros pudiéramos conocerlo a Él y poner nuestra fe en Él. Lo cual significa, hermanos, que Jesús es el ejemplo máximo y final del uso de los dones del Espíritu para mostrar amor. Y ese es el modelo que vamos a estar siguiendo también en nuestro estudio de lo que falta de 1 Corintios 14 el próximo domingo. Pues bien…

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