Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 1:10-171 CorintiosNathan Díaz

La unidad de la iglesia

¿Por qué hay divisiones en la iglesia y cómo se restaura la unidad? En 1 Corintios 1:10-17 los corintios se dividían según su predicador favorito, y Pablo señala la raíz del problema: un entendimiento equivocado del evangelio. La misma cruz que reconcilió nuestra relación con Dios también restaura nuestras relaciones unos con otros.

Transcripción

Dos temas centrales: unidad y pureza

Hace dos domingos empezamos ya 1 Corintios, y este es un libro que hemos resumido en dos temas centrales, dos temas que tienden a ser los principales temas que va a haber a lo largo de estos dieciséis capítulos: el tema de la unidad y el tema de la pureza dentro de la iglesia, dentro del cuerpo de Cristo. Cómo funciona y cómo se ve eso; esos eran los retos más grandes que tenía la iglesia de Corinto, y es la razón por la que Pablo escribe esta carta. Previamente a esta, Pablo había escrito otra carta que no sabemos… que no tenemos; pero en esta carta está tocando varios temas que él sabe que son un reto para la iglesia.

Entonces, hace dos domingos estuvimos meditando sobre los primeros nueve versículos, y estábamos viendo cómo es que, a pesar de ser una iglesia con muchos problemas y con muchos retos, Pablo comienza la carta afirmando la identidad de la iglesia de Corinto: es una iglesia que le pertenece a Dios, y Dios está detrás de ella, y es por la gracia de Dios que la iglesia prevalecerá. Por eso es que dice, versículo 8: "Él también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor". Se trata acerca de Jesús y acerca de la manera en que su gracia se manifiesta en nuestras vidas, en comunión con él y en comunión unos con otros.

Y entonces llegamos al versículo 10, y básicamente de aquí en adelante ya todos son problemas. Lo que vimos hace dos domingos no sonaba como que había problemas necesariamente, pero ahorita van a empezar a ver cuáles son los retos que tenía la iglesia de Corinto. Y realmente creo que Pablo está comenzando probablemente con el tema más grande de todos. Estaba meditando sobre esto anoche, trataba de pensar cuántas de las cosas —y hablamos de esto hace dos domingos—, cuántas de las cosas que van a surgir en esta carta realmente tienen que ver con la unidad; cuántas de las cosas que están pasando en la iglesia que están generando problemas tienen su raíz en la unidad.

Les ruego, hermanos

Y entonces Pablo comienza luego luego confrontándolos con este tema; creo que era el primer tema que tenía en la mente Pablo para la iglesia: "Les ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos se pongan de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer". Ahí está, ese es el reto. Eso es lo primero que Pablo quiere hacerles ver acerca de los problemas que están teniendo: creo que en general surgen, tienen su raíz aquí, en este tema de la unidad.

Y entonces "les ruego": Pablo está apelando a su autoridad apostólica, que veíamos hace dos domingos, su autoridad apostólica para exhortarlos de acuerdo a la voluntad de Dios. Y aquí ya luego luego empieza a darles unas pistas acerca de por qué el tema de la unidad es tan importante. ¿Qué palabra usa ahí? "Les ruego, hermanos". ¿Qué les dice eso? Aquí hace referencia, "hermanos", a una familia; ya inmediatamente hay una identidad aquí que está estableciendo Pablo con ellos y entre ellos. De hecho, va a usar la palabra "hermanos" treinta y nueve veces en la carta de 1 Corintios. Entonces esto es un tema importante, eso es una parte importante de la identidad de la iglesia: somos una familia.

Y entonces, si ustedes son nuevos aquí y a lo mejor no conocen esta iglesia muy bien… He tenido en el pasado gente que se sorprende de que nos digamos hermanos y hermanas. O sea: "¿Por qué se dicen hermanos y hermanas?". "El hermano Arturo", "el hermano Carlos", "el hermano Martín", "la hermana Alma": estamos refiriéndonos a hermanos y hermanas. Y a algunas personas eso se les hace un poco raro, porque dicen: "En mi iglesia pues nada más nos decimos por nuestro nombre", o sea, como sería en cualquier otro lugar, y realmente no hay ese adjetivo que se usa para referirse a otros.

Pero creo que en realidad es una práctica bíblica. Y si pensáramos realmente en las implicaciones de lo que significa decir "hermano" y "hermana" —que no es nada más la costumbre y la tradición de decir hermano y hermana, sino el verdadero sentir de decir "tú eres mi familia en la fe"—. Tú eres mi familia en la fe, lo cual inclusive significa que tú y yo estamos más conectados, más cerca, que mis hermanos y hermanas en la sangre. Hay algo más poderoso que nos une, que es el Espíritu Santo y la salvación en Cristo Jesús.

Entonces Pablo inmediatamente ya está hablando en términos que están apelando a la unidad de la iglesia; no nada más hablando acerca de la identidad como familia, sino diciendo "por el nombre de nuestro Señor Jesucristo", lo cual simplemente le da seriedad al asunto. Esto es importante: en el nombre de Cristo Jesús es que apelamos a la unidad de la iglesia; es el mismo nombre de Jesús el que está en juego cuando hablamos de la unidad de la iglesia.

Entonces este no es un tema secundario. Esto no es un tema opcional para la iglesia: "¿Quieren estar unidos? Bueno, es mejor que estén unidos; y si no están unidos, bueno, ni modo, hay iglesias que no están tan unidas". No es opcional, esto es serio, esto se trata del mismo nombre de Cristo Jesús: "por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos se pongan de acuerdo".

Armonía, no uniformidad

Entonces, cuando dice "que todos se pongan de acuerdo": se dice fácil. A ver, pónganse todos de acuerdo, hay unidad en la iglesia, ¿nos podemos poner de acuerdo? Somos diferentes, claro que sí, todos somos diferentes, tenemos diferentes personalidades, diferentes maneras de ser. No está hablando aquí de uniformidad, de que todos seamos iguales, que todos pensemos igual, que todos digamos lo mismo; no está diciendo esto. Está hablando de armonía entre las diferentes personalidades: pónganse de acuerdo, ustedes que son tan diferentes entre ustedes.

Y bueno, va a venir más sobre esto más adelante, especialmente en el capítulo 12, donde se va a ver que la iglesia está compuesta de elementos diferentes, de funciones diferentes, pero nuestra unidad está basada en la fe. Y cuando habla de que no haya divisiones entre nosotros, que estemos enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer, está hablando de que hay algo que es el fundamento de nuestra unidad: es nuestra fe, es lo que creemos, es lo que decimos que creemos cuando hablamos de Dios, del evangelio, de la Biblia; es lo que nos une. La razón por la que estamos aquí no es nada más un club social, y no es nada más que nos sentimos bien juntos: es que algo muy poderoso nos une, que es nuestra fe en Cristo Jesús. Y entonces Pablo está apelando a este tipo de unidad para la iglesia, a este tipo de armonía; y en un momento vamos a ver cómo es que lo podemos lograr.

Los de Cloé

Ánimo, hermanos, pero yo sé que ya todos están pensando en ejemplos de cómo esto no sucede. Dice el versículo 11: "Porque he sido informado acerca de ustedes, hermanos míos —otra vez—, por los de Cloé, que hay discusiones entre ustedes". ¿Quién es esta Cloé tan chismosa? No sabemos. Pero alguna mujer que… Pablo, recuerden, está escribiendo esta carta desde Éfeso, ya unos dos años y medio después de que se ha ido de Corinto. Y no sabemos quién es, no sé si estaba en Éfeso, no sabemos si estaba en Corinto; a lo mejor estaba en Éfeso y gente de su hogar estaba en la iglesia de Corinto y le traía el reporte, y ella le decía a Pablo. No entendemos bien cómo era esa dinámica, pero se asume que a lo mejor era una mujer de negocios, alguien importante en la ciudad, para que tuviera pues gente que de alguna manera salía de su casa y viajaba, iba a otros lugares. No sabemos, pero bueno, algo de eso es importante.

Cuando estaba leyendo esto, yo estaba tratando de imaginarme quiénes son las "Cloés" de nuestra iglesia. ¿Está bien lo que está haciendo Cloé? "Sí, oye, fíjate que hay divisiones en la iglesia, eh". Sí, está bien. ¿Y por qué está bien? ¿Qué es lo que hace que esté bien? No voy a decir "chismear" aquí, porque creo que es otra categoría. ¿Qué es lo que hace que esto sea otra categoría? "Pablo, haz algo, diles algo, por favor". Y me imagino a Pablo diciéndole: "Oye, ¿les puedo decir que tú me dijiste?". "Sí, diles que yo te dije". Ah, eso es diferente, ¿no? ¿Qué hago con la información que se me da? ¿Es nada más comunicar algo que pasó, nada más para hablar mal de alguien más, o estoy informando algo que está mal, algo que está sucediendo, para que se haga algo, para que se confronte, para que se trate con la situación? No se trata nada más de quejarnos, hermanos. Quejarnos es fácil: "Ay, este hermano hace esto, ah, este hermano hace eso", y todo el tiempo nos estamos quejando sobre las maneras en que otros actúan y las cosas que otros dicen y hacen. Pero, ¿qué es lo que vamos a hacer al respecto? ¿Cómo vamos a confrontar esas situaciones, a hablar acerca de lo que Dios quiere de nosotros? Y ese era el sentir de Cloé: "Pablo, por favor, algo está realmente mal en la iglesia, necesitas hablar con ellos, por favor, escríbeles una carta tú". Y este es su sentir y su anhelo, de Cloé: es ver que haya unidad en la iglesia también, y por eso tiene esta carga.

Entonces, nada más para aclarar: chisme es cuando yo solo acumulo información sobre alguien y no hago nada sino guardar esa información para que después pueda usar esa información en contra de esa persona. Por eso están como… Escuchar sobre cosas que sucedieron hace años: "Es que, ¿se acuerda, hermana, cuando usted hace como cinco años me dijo…?". Y no hiciste nada. O sea, vas a hablar de algo de hace cinco años, y han pasado cinco años, ¿y ahora lo sacas, ahora que ya te volvió a decir algo? O sea, tenemos nuestra listita, ¿no? ¿Cómo vamos a lidiar con las cosas que van sucediendo dentro de la iglesia? Ya, yo sé, algo tenemos que hacer, tenemos que confrontarlo, tenemos que buscar la unidad de la iglesia.

La raíz de la división

Entonces, muy simple lo que vamos a estar viendo en los próximos versículos, desde el versículo 12 hasta el 17. Número uno: la raíz de la división, ¿de dónde viene la división en la iglesia? Y número dos, vamos a ver cómo es que se puede restaurar la unidad de la iglesia. Esas son las dos cosas que creo que Pablo trata aquí.

Dice el versículo… Ya Pablo está siendo muy específico con lo que Cloé dijo: "Me refiero —cuando hablo de lo que me vino a contar Cloé, o los de la casa de Cloé—, me refiero a que cada uno de ustedes dice: 'Yo soy de Pablo'; y otro: 'Yo de Apolos'; otro: 'Yo de Cefas'; y otro: 'Yo de Cristo'".

Entonces vamos a pensar un poquito sobre este tipo de dinámica que se genera en la iglesia. ¿Cuál es la raíz de la división aquí, qué está pasando? Es muy simple: o sea, no es una división teológica, eh, no es "ellos creen esto, ellos creen esto". No, es meramente una división de preferencias, eso es lo que es: alguien prefiere a uno, otros prefieren a otro. Entonces tiene que ver con estilos, tiene que ver con la retórica, de la enseñanza, de la predicación. O sea, y recuerden, la sociedad de Corinto era una sociedad que valoraba mucho el conocimiento, la educación y la habilidad para poder hablar. Entonces parece que hay una pequeña competencia aquí y un juicio: quién habla mejor, quién es mejor maestro. Entonces la raíz de la división aquí es que hay un individualismo y también hay un favoritismo dentro de la iglesia.

Recuerden, todos los que mencionaba, los primeros tres —ahorita vamos a llegar a la frase "yo de Cristo"—, pero "yo soy de Pablo", "yo de Apolos", "yo de Cefas": todos están predicando lo mismo, el contenido es el mismo. Y de hecho Pablo va a mencionar tanto a Apolos como a Cefas en esta carta más adelante. ¿Quién es Cefas? Pedro; esta es una referencia a Pedro. Parece ser —no sabemos bien cómo fue esta condición—, parece ser que hasta Pedro visitó con su esposa la iglesia de Corinto. Apolos, en Hechos 18 vemos que era alguien muy elocuente, sabía enseñar, muy estudiado, muy inteligente. Pero para Pablo, ni Pedro ni Apolos representan una amenaza para él; no se siente amenazado por ellos y por, a lo mejor, su inclusive capacidad superior de compartir la Palabra. No sabemos, pero el problema no son ellos; los va a encomendar a la iglesia de Corinto, él quería que Apolos fuera a Corinto, Pablo.

Nuestra identidad en quién seguimos

El problema es que la gente está empezando a encontrar su identidad en quién, en la persona que sigue. Y nosotros tenemos esa tendencia: tenemos la tendencia a encontrar nuestra identidad en nuestra unión con alguien más, en particular si es famoso. ¿No es cierto? Bueno, y ningún círculo teológico y evangélico se escapa de la gente que es famosa dentro de sus círculos. Y entonces, si hay un sentido de… Y por supuesto que, si tú conoces a esas personas en persona, ya has platicado con ellos y has pasado tiempo con ellos, hay un sentido de importancia que genera dentro de ti, y de orgullo.

Estoy tentado a empezar a decir nombres; no quiero hacerlo, porque probablemente yo soy uno de los que más tiene esta tentación. Y estaba pensando sobre esto, estaba pensando: ¿en dónde está mi verdadera identidad en Cristo? O sea, ¿qué es lo que me hace entender la manera en que Dios quiere usarme para la edificación de su cuerpo? ¿Es lo que Dios piensa de mí, o es lo que la gente piensa de mí? Y lo que la gente piensa de mí, sí, normalmente está muy conectado con los círculos en los que estoy, la gente que conozco. Y solamente es algo para pensar, y es un reto para toda iglesia, para toda comunidad cristiana, creo.

Esta parte, dentro de la misma iglesia —no quiero salirme demasiado de nuestra iglesia, pero dentro de nuestra iglesia—, habemos varios pastores, habemos varios diáconos, y hay la tendencia, la tentación, ¿a qué? A categorizar a la iglesia de acuerdo a nuestros líderes favoritos: "Si yo soy de Roberto, entonces mi pastor favorito…", o "yo soy de Nathan", "yo soy de Alfredo". Y esa es un peligro dentro de la iglesia, cuando de repente empieza a generarse esta idea de que este es el círculo de este líder, y este es el… Y entonces les digo: esta carta es demasiado realista para mi gusto, ¿no? No se siente esa desconexión de casi dos mil años cuando la estoy leyendo; lo sentimos mucho más cercano cuando empezamos a leer estas descripciones.

Entonces, nuestra tendencia es a tratar de encontrar nuestra identidad en otras cosas: en personas, o en lugares, o en instituciones, inclusive, que pueden hacernos sentir más importantes. Y esto pasa sí con las escuelas también, ¿no? "Yo estudié en, no sé, la Ibero" —estoy tratando nada más de pensar en lugares que podrían darte un cierto grado de estatus con la gente—. Y podría parecer que estás hablando bien de la escuela o de la institución, pero realmente lo que estás tratando es de elevarte tú, ¿no? Eso es lo que estás realmente tratando de hacer al generar tu identidad con ese lugar o esa persona.

"Y otro: yo de Cristo"

Entonces esto es lo que estaba sucediendo en la iglesia. Y quiero que piensen un poquito: yo me atoré un poco en este versículo cuando llegamos a la parte de "y otro dice: yo de Cristo". Porque cuando llegué a esa parte pensé: pues, ¿eso está mal? O sea, no: "yo soy de Cristo", ¿cuál es el problema aquí? ¿Está Pablo señalando algún grupo dentro de la iglesia que seguían a Jesús en vez de seguir a Pablo, o en vez de seguir a Apolos o a Pedro? Y miren, o sea, la verdad es que los comentaristas en general se atoran un poquito con esto, porque no sabemos exactamente qué estaba pasando, no tenemos toda la información que Pablo tenía acerca de cómo se estaban generando estas divisiones. Pero les voy a dar algunas posibilidades de qué es lo que podría haber estado pasando en la iglesia de Corinto.

"De Cristo" podría estarse refiriendo a algún grupo que de hecho había visto a Jesús resucitado y que se estaba jactando en eso, y que estaba minimizando o menospreciando a los demás porque ellos no habían tenido las experiencias con Jesús que ellos sí habían tenido. Y entonces este era su manera de hacer su grupito: "Nosotros, los que hemos visto a Cristo, nosotros que de hecho sí lo escuchamos a él en sus propias palabras; ustedes nada más les tocó ahí, de segunda mano, la información".

Hay otra interpretación posible, que es que Pablo de hecho se está describiendo a sí mismo cuando llega a esto, y es un poco de un tono sarcástico, irónico, dentro de Pablo, que está diciendo como que: "Bueno, ustedes dicen 'yo de Pablo', 'yo de Apolos', 'yo de Cefas'; ¿no debería de haber algunos diciendo 'yo de Cristo'? Eso debería de ser el caso, eso es lo que yo digo: yo soy de Cristo". Y si pasa más adelante, en el capítulo 3 van a encontrar que Pablo sí desarrolla eso, esta identidad en Cristo, el seguir a Cristo, que él es realmente nuestra verdadera identidad como cristianos. Entonces podría ser eso. O podría ser que simplemente estaban rechazando a los líderes humanos, a alguien, y "no voy a escuchar ni a Pablo, ni a Apolos, ni a nadie de ellos, porque a mí el único que me dirige es Jesús". Y entonces había una arrogancia ahí, simplemente de inclusive despreciar a los otros maestros y a los otros que estaban enseñando. Y esto es muy posible, ya que Pablo de hecho en la carta va a defender su apostolado, va a decir: "Yo hablo con la autoridad de Dios para ustedes, pónganme atención, porque hay unos que quieren desacreditar mi autoridad como apóstol". Entonces esa es otra posibilidad de por qué diría el texto "otros dicen: yo de Cristo". Entonces puede ser que haya un grupo que está simplemente usando a Jesús, y el sentirse muy espirituales, como una excusa para dividir a la iglesia y para apartarse de otros.

Pero miren, al final el punto es este, y por eso puse aquí "individualismo". El punto es: "yo de Pablo", "yo de Apolos", "yo de Cefas", "yo de Cristo". ¿Qué pasó con nuestra identidad colectiva, de la que Pablo habló cuando en el versículo 2 dijo "a la iglesia"? La ekklesía: grupo de personas juntas, comunidad en Cristo Jesús. ¿Qué pasó con esa parte? Están viendo ustedes nada más a quién ustedes prefieren seguir, con quién ustedes se identifican, y están dejando de ver la comunidad en general, que ustedes son parte de una familia.

No podemos hablar en términos singulares si estamos hablando de la iglesia; siempre es "nosotros". "Padre mío que estás en los cielos, santificado sea tu nombre". ¿Así va? "Padre nuestro", porque es nuestro Padre, somos una familia, estamos en esto juntos. El momento en que yo empiezo a pensar nada más en mi perspectiva, y en mis necesidades, y en mis problemas, en mis preferencias, en mis opiniones, estoy empezando a desconectarme del resto de la comunidad, estoy empezando a causar división en la iglesia. Es muy sutil, ¿lo ven? El problema era la actitud individualista y el favoritismo que se estaba generando.

¿Acaso está dividido Cristo?

Y entonces, ¿cómo es que Pablo contrarresta esto? Con más ironía, diciendo en el versículo 13: "¿Está dividido Cristo?". ¿Pueden dividir a Cristo? ¿Puede ser que este sea de Cristo y este sea de Cristo, pero que entre ellos no haya comunión? Es una pregunta retórica, ¿verdad? No, Jesucristo no está dividido. "¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes?". O sea, ya, si ya hay un grupo que se está identificando como el grupo de Pablo, dice Pablo: "Yo no soy el centro de su identidad, yo no morí por ustedes, yo nada más vine a comunicarles el mensaje del evangelio". Y entonces es el mensaje del evangelio el que los une, no una persona, no el seguir a alguien.

Entonces, ¿cuál es la raíz de la división? Un entendimiento erróneo del evangelio. Porque estamos no entendiendo qué es lo que nos une: lo que nos une no es una persona; lo que nos une es nuestra fe en Cristo Jesús como nuestro Salvador. Hemos creído en él, hemos sido perdonados por él, reconciliados con el Padre a través de su sacrificio, por la fe. Y entonces nosotros tenemos eso en común, lo cual es lo más poderoso que nos puede unir. Y si no estamos unidos, y pensamos que hay algo más importante que eso, que nos puede dividir, entonces no entendemos qué tan poderoso es el evangelio.

"No me envió a bautizar"

Parece ser que aquí había un tema de jactancia en relación… y esto es parte del misticismo que existía en Corinto, de estos rituales que se hacían en religiones paganas y todo. Entonces parece ser que el bautismo se había conectado de alguna manera a ese tipo de misticismo, como que "a mí me bautizó Pablo, entonces bueno, eso tiene más peso, ese bautismo", ¿no? Parece ser que la práctica apostólica de hecho era no bautizar; parece ser que la práctica apostólica en general era encomendarles a los líderes locales de la iglesia hacer los bautismos de las personas. Entonces eran los ancianos los responsables principalmente de bautizar a aquellos que se iban convirtiendo; los apóstoles nada más llegaban y predicaban el evangelio.

Por eso es que Pablo dice, versículo 14: "Doy gracias a Dios que no bauticé a ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo, para que nadie diga que fueron bautizados en mi nombre. También bauticé a los de la casa de Estéfanas; por lo demás, no sé si bauticé a algún otro". Es como que a Pablo se le estaba olvidando, estaba tratando de acordarse: "¿A quién más bauticé? Ah, no, creo que ya nadie, ¿verdad?". Y no sé si al estar escribiendo esta carta está preguntando: "Oye, tú, ¿te acuerdas si bauticé a alguien más en Corinto?". Y evidentemente no se editó esta carta: así como se escribió, así se fue. Va Pablo pensando, y así como va pensando, va escribiendo.

Y entonces el punto de Pablo es: mi ministerio no era el del bautismo, no era para que se identificaran conmigo a través del bautismo, para que se sintieran conectados a mí a través del bautismo; mi ministerio era predicar el evangelio de Cristo Jesús. Por cierto, si alguien les dice que el bautismo es necesario para ser salvo, creo que este pasaje es una manera de entender que no es necesario para salvación: es un resultado de nuestra salvación, como una manera pública de demostrar que hemos creído en Cristo Jesús. Y es importante, y debemos hacerlo los cristianos; pero si Pablo no estaba bautizando y solamente predicando el evangelio, es porque él sabía que la gente podía ser salva sin ser bautizada. Si no, él también diría: "Pues antes de irme te bautizo rápido, por si te mueres hoy". No, pero él no estaba preocupado por esa parte; es decir, en sus iglesias locales tendrán la oportunidad de bautizarse, y yo me dedico a predicar el evangelio nada más.

Las cositas que se acumulan

Entonces, hermanos, hasta este punto, hasta el versículo 16, simplemente estamos viendo que este es uno de los retos más grandes para la iglesia: la unidad. Y los que hemos estado aquí mucho tiempo lo sabemos; especialmente si has estado aquí mucho tiempo, lo sabes: no es fácil, es un reto enorme. Nuestra tendencia es a ser individualistas, es a enfocarnos en nosotros mismos; nuestra tendencia sí es a criticar a otros y a juzgar a otros todo el tiempo.

Y entonces, ya de repente, cuando ves, son cosas chiquitas por lo regular. Eso es parte de ser pastores, que escuchas las quejas que la gente tiene de otros, y muchas veces son cosas no importantes, insignificantes. ¿Pero saben qué pasa con las cosas insignificantes? Se van acumulando, y acumulando, y acumulando, y acumulando. Y si pasan suficientes cosas insignificantes, de repente tu opinión de alguien puede ser terrible: "Es un monstruo, porque no me saludó". "Pero es que no es nada más que no te saludó, es que el otro día también no te quiso dar un raid a tu casa; y es que el otro día también él se formó antes en la comida para agarrar primero un plato; y es que también…". Y entonces de repente ahí está un montón de cositas pequeñas, y ya, ahora este hermano, híjole, no sé si es el anticristo.

Pero eso lo vemos todo el tiempo, o sea, cómo se acumulan estas cosas, y nos damos cuenta de qué tan fácil es alejarnos unos de otros. ¿No es cierto? Qué tan fácil es de repente sentirnos distantes con un malentendido de una sola cosa, y de repente ya mejor evito saludar, o evito tener interacción. Bueno, eso pasa, y todos sabemos el reto que es.

La restauración de la unidad

Así que, ¿cuál es la solución? ¿Cuál es la restauración de la unidad que menciona Pablo? Y eso es el versículo 17 en realidad, y vamos a continuar con esto el próximo domingo: "Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, no con palabras elocuentes, para que no se haga vana la cruz de Cristo". Es interesante que llegó hasta este punto hablando de la unidad. ¿Cuál es el enfoque, cuál es el tema central, de qué se trata la iglesia? Se trata de la cruz de Cristo y de cómo comunicamos al mundo correctamente lo que la cruz de Cristo hace en nuestras vidas.

Si entendemos que se trata de la cruz de Cristo, entonces empezamos a entender por qué la unidad del pueblo de Dios es tan importante. Porque Jesús no solo vino a restaurar nuestra relación con el Padre, sino también vino a restaurar nuestras relaciones unos con otros. Y van a ver eso en esta carta: el evangelio no se trata solamente de cómo tu relación con Dios ha sido restaurada, sino de cómo tu relación horizontal con tus hermanos debe ser restaurada también. Por eso están los dos más grandes mandamientos, ¿verdad?: "Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente, corazón y fuerza", y "amarás a tu prójimo como a ti mismo".

Entonces, déjenme leerles esto de Stephen Um; lo estaba leyendo y me encantó cómo él lo describe. Dice: "La fractura vertical en nuestra relación con Dios ha sido sanada por Cristo Jesús, quien experimenta y absorbe la fractura vertical en lugar nuestro. En la cruz, Cristo ha sido dividido para que nosotros ya no estemos divididos; su cuerpo crucificado y dividido estableció la unidad espiritual de su cuerpo, la iglesia. Las divisiones horizontales ahora son sanadas porque Cristo, quien tuvo la relación íntima más profunda con el Padre, experimentó división y fractura. Jesús experimentó el quebrantamiento tanto del shalom vertical como del shalom horizontal, para asegurar para nosotros la experiencia de relaciones restauradas, verticales y horizontales".

Entonces, ¿cuál es la restauración de la unidad? La restauración de la unidad se ve en el evangelio. Eso es; piensen en las implicaciones del evangelio: las implicaciones del evangelio son que la unidad de la iglesia también ha sido comprada por la sangre de Cristo, y por lo tanto la cruz es el símbolo de esa unidad para nosotros. Pero ¿ven cómo ahora el evangelio se está extendiendo a algo mucho más horizontal de lo que normalmente pensamos? Como que normalmente estamos pensando en el evangelio como que entre Dios y yo, cómo está mi relación con Dios; y sí, es cierto, ahí empieza, pero las implicaciones siempre, siempre son horizontales. Y digo, esto solo es mi imaginación y una manera de ilustrarlo, pero la cruz es una cruz por una razón, ¿verdad?: va en ambas direcciones, va de arriba hacia abajo y de lado a lado. Y creo que eso es un buen recordatorio de lo que Jesús ha logrado para nosotros.

El mensajero no es el mensaje

El ministerio de Pablo, está en el versículo 17, era exaltar a Cristo y minimizarse a él mismo. Por eso es que dice que su misión era predicar el evangelio, no con palabras elocuentes; porque, bueno, los filósofos paganos de ese tiempo, esa era su meta, era hablar con palabras elocuentes. Pero para Pablo el punto es no atraer la atención al mensajero, sino atraer la atención al mensaje. Y el mensajero nunca debe ser una distracción del mensaje. Y por eso es que no importa que ustedes digan: "Ah, es que yo prefiero cómo predica él, o él, o él". No importa, porque no es el mensajero, es el mensaje lo importante; y todos los que nos paramos en este púlpito estamos predicando el mismo mensaje, todos. Entonces, cuando nos dividimos, hacemos parecer que se trata de nosotros y no del evangelio.

El amor que hemos recibido

Entonces, en el evangelio y en la cruz vamos a encontrar que vemos el tipo de amor… Y aquí está la parte que es tan poderosa: ¿cuál es el amor que hemos experimentado de parte de Dios nosotros, en la reconciliación con Dios? ¿Cómo se manifestó el amor de Dios hacia nosotros? Es un amor incondicional, que tú no te tienes que ganar, que tú no tienes que hacer ciertas cosas para que Dios te ame; tú aceptas su amor, que ha sido ofrecido a ti a través de Cristo en la cruz. Esa es su muestra de amor, de acuerdo a Romanos 5.

Y cuando tú experimentas esa clase de amor, entonces tú quieres mostrar esa clase de amor. Pero entonces —y aquí es donde está la inconsistencia—, experimento un amor incondicional, pero luego, cuando se trata de dar amor hacia otros, lo convertimos en algo completamente condicional. Es por eso; ahora piensen, si es que quieren adelantar un poquito, piensen en cómo es que Pablo llegó al capítulo 13. ¿De dónde viene todo eso de hablar del amor, de tantas maneras, y de cómo se ve el amor? Ya llegaremos ahí.

El evangelio nos muestra un tipo de amor que podamos mostrarles a los demás. Aquí les va: "Si alguno dice: yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios, a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano". Y aquí no es un mensaje sobre 1 Juan, pero me siento tentado a predicar ahora 1 Juan.

Amor. ¿Qué es amar? ¿Saben cuáles son los problemas que percibo yo en nosotros? Que a veces cambiamos la definición de amor: "No, yo sí lo amo; no le hablo, pero sí lo amo". O sea, de repente ya tenemos nuestra propia definición de cómo se ve el amor y cómo es el amor. A mí me parece que es más común en la iglesia la tolerancia que el amor: somos buenos en tolerar. Pero eso no es lo mismo que amar, aguantar a la gente nada más. Y el reto aquí es que la Biblia no nos está invitando a tolerarnos; nos está invitando a amarnos unos a otros.

Cuán bueno es habitar juntos en armonía

Así que esta es nuestra oración, hermanos —bueno, la pregunta es: ¿es nuestra oración?—, el Salmo 133: "Miren cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón que desciende sobre los montes de Sion; porque ahí mandó el Señor la bendición, la vida para siempre".

Eso es un cántico, un poema sobre la unidad de la iglesia. Y qué tan bendecidos somos con la presencia unos de otros, aquí juntos. Estamos aquí juntos para deleitarnos en esta comunión que nos ha dado Cristo Jesús; ese es el objetivo de estar aquí juntos, y no, pues, cada quien en sus casas lean sus Biblias y canten solitos. Pero nos juntamos porque es mejor estar juntos, nos gozamos más estando juntos, nos deleitamos más —o deberíamos deleitarnos más— en estar juntos.

Y entonces vamos a seguir viendo esto el próximo domingo. Ya esto nos dejó preparados para lo que viene, que es entender cómo es que la cruz es humildad, cómo es que la cruz representa la actitud que deberíamos tener, como dice Filipenses 2: Jesús viene en humildad y en mansedumbre, no en elocuencia y poder, y eso se tiene que reflejar en nosotros y en la manera en que nos tratamos unos a otros.

Así que el evangelio nos ha traído juntos. La pregunta con la cual nos ha confrontado este pasaje es: ¿cómo puedo yo contribuir a la unidad de la iglesia? Va a requerir humildad y va a requerir mucho, mucho trabajo; pero al final nuestra unidad va a reflejar el evangelio de Cristo y va a glorificar a Dios. Puestos de pie.

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