1 Corintios 1:1-91 CorintiosNathan Díaz
¿Quiénes somos?
¿Dónde encuentra el cristiano su verdadera identidad? Ante una iglesia en plena crisis de identidad, Pablo abre 1 Corintios 1:1-9 sin mencionar todavía un solo problema: nombra a Cristo nueve veces en nueve versículos. Somos iglesia, llamados y apartados por pura gracia, porque nuestra identidad no descansa en lo que hacemos sino en lo que Dios hizo por nosotros.
Transcripción
Empezamos 1 Corintios
1 Corintios: nuevo estudio que vamos a estar desarrollando por un rato. Es un libro largo, y también está 2 Corintios, y estoy tratando de pensar cómo vamos, si vamos a hacerlos juntos, ver ambos libros; creo que sí sería bueno. Y el próximo domingo es domingo de resurrección, entonces queremos no ir en orden y tomar otra sección del final de 1 Corintios para el próximo domingo, para pensar específicamente en lo que tiene que ver con el domingo de resurrección. Entonces les voy adelantando esa parte: pueden leer 1 Corintios 15 si quieren.
Vamos a ver hoy los primeros nueve versículos, que son esta introducción a la carta, y en un momento van a ver cuál es el énfasis que Pablo quiere hacer con los corintios. Pero al estar meditando sobre esta introducción, yo estaba pensando acerca de todo este tema de identidad, y este tema de identidad que nos rodea en la sociedad, donde hay cada vez más confusión. En nuestra sociedad hay confusión no solo sobre qué hora es; también hay confusión sobre quiénes somos: quiénes somos nosotros como personas, qué es lo que nos define, cuál es la esencia de nuestro ser.
Y estábamos allá en Mujer Verdadera, y escuchamos el testimonio de una mujer que en algún momento se había hecho hombre, inclusive con cirugías; ella quería ser hombre y quería que esa fuera su identidad, como hombre. Pero aun después de todas las cirugías, ella seguía sintiéndose vacía, sin esperanza y sin un sentido real de identidad todavía, y decía: "¿Por qué todavía tengo esta frustración, que sigo inyectándome hormonas y sigo teniendo estas operaciones?". Porque pensaba ella que en poder identificarse como hombre encontraría satisfacción para su vida, y al final solamente terminaba sintiéndose más vacía. Y entonces Dios la rescató: ella escuchó y entendió el mensaje del evangelio y empezó una transformación en ella, y volvió a aceptar su condición original de mujer y el plan que Dios tenía para ella como mujer; y se terminó casando, inclusive, y fue con su esposo, diez meses tienen de casados. Entonces, un testimonio impactante.
Pero cada vez más, ese tema de la identidad, que está conectado a la ideología de género, es un tema que nos está bombardeando por todos lados, porque la gente está cada vez en más confusión acerca de quiénes son y en dónde pueden encontrar verdadero propósito para su vida, en dónde pueden encontrar verdadera satisfacción, en quiénes son, cómo los percibe la gente, cómo los percibe el mundo. Y creo que estos primeros nueve versículos tratan acerca de este tema, entonces vamos a estarnos enfocando en ver cómo se desarrolla.
Corinto: la ciudad
Pero primero quiero nada más darles un poquito de trasfondo acerca de Corinto, porque creo que es importante que entiendan un poquito del contexto cultural de esta ciudad. Aquí tienen un mapa, y pueden ver cómo Grecia está como dividida en dos partes: entonces está como una parte norte y una parte sur, y ese pedacito más angosto de Grecia es justo donde está Corinto. Es la capital de Acaya en la antigua Grecia. Y esta es una ciudad que era un punto estratégico comercial para el imperio, que, aunque había sido destruida por los romanos en 146 antes de Cristo y reconstruida por Julio César cien años después, se había convertido en el centro comercial y económico probablemente más importante.
Y como vamos a ver en un momento, con todo el trasfondo de cómo Pablo llegó a Corinto… Atenas, que está justo del otro lado —o sea, si siguen, pueden ver que vas un poquito hacia el este pero también hacia el norte un poquito, está Atenas—, y Atenas sería como el centro intelectual y filosófico de los griegos; pero Corinto sería como el centro económico y de desarrollo cultural en general, y donde la gente iba como a cumplir sus metas de logros financieros y donde podrían encontrar mayores oportunidades.
Y claro, pueden entender por qué es un punto, un cruce: todos los que venían del norte hacia el sur tenían que pasar por Corinto, y todos los que venían del oeste al este tenían que pasar por Corinto, porque ahí acortaban mucha distancia. Si venía un cargamento que quería llegar al otro lado, no tenía que dar toda la vuelta, podían cortar por ahí. Y entonces se convirtió en un centro financiero y comercial muy importante del Imperio Romano y de los griegos. Entonces ese es el trasfondo, básicamente, de Corinto en cuanto a la parte económica: era muy, muy significativa la economía de Corinto.
La otra parte era la parte moral. Corinto era conocida como una ciudad de liberalidad, especialmente sexual. Estaba ahí un templo dedicado a la diosa Afrodita, la diosa del amor, y había como dieciocho mil prostitutas en este templo. Imagínense, y era un espectáculo; o sea, si estabas con una prostituta, era una manera de adoración a los dioses, pero también, pues, obviamente, de placer para los que querían buscar placer. Y entonces había un alto grado de inmoralidad en esta ciudad, y era conocida por su inmoralidad, al grado que en la antigüedad era tan inmoral la ciudad que aun en el mundo pagano se creó el término —o sea, "corintizar" sería la versión en español— para hablar de inmoralidad, de adulterio, de fornicación; de cualquier tipo de inmoralidad sexual, lo relacionabas con los corintios.
Entonces este es el trasfondo moral. Y luego, religiosamente, se jactaban básicamente de que tú podías venir y encontrar la religión que tú quisieras ahí. O sea, ahí está el bufet: tú escoge, tú decide qué quieres creer, y todos felices, súper liberal.
Pero cuando estaba viendo todas estas características de Corinto, estaba pensando: no sé qué tan diferente a la Ciudad de México, en la manera en la cual la gente está viviendo, en la manera en la cual se está aceptando lo que sea que venga de adentro, lo que sea que tú quieras ser y hacer en tu vida, como correcto. Es exactamente lo que nosotros vemos en nuestra sociedad. Entonces la misma presión que existía para los de la iglesia de Corinto es la misma presión que nosotros tenemos hoy. Y creo que lo van a ver a lo largo de toda esta carta cuando vayamos desarrollando todos los temas que vienen aquí —y les voy a dar ahorita, en un momento, un panorama de algunos de los temas que vendrán—; pero cuando ustedes vean estos temas van a decir: "Ah, sí, eso es exactamente lo que mi amigo está viviendo, esto es exactamente lo que yo estoy viviendo, esto es exactamente lo que nuestra iglesia está viviendo". O sea, van a ver que es una carta sumamente relevante, llena de ejemplos prácticos de la vida cristiana y de las luchas que tenemos como cristianos.
De dónde viene esta iglesia
Entonces voy a mostrarles nada más de dónde viene esta iglesia, y eso está en el libro de Hechos, en el capítulo 18. En algún momento hicimos un estudio del libro de Hechos, pueden buscar ese estudio si quieren, y ya habíamos estudiado Hechos 18, versículo 1. Nada más quiero que vean de dónde venimos, de dónde viene esta carta.
Hechos 18:1: "Después de esto, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto". Entonces ya estaba en Atenas, dio su discurso, su famoso del areópago, y pues la gente como que se molestó porque empezó a hablar de la resurrección, y algunos sí se convirtieron. Y esa es la siguiente parada para Pablo: "Después de esto, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Ahí se encontró con un judío que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italia con Priscila, su mujer, pues el emperador Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Pablo fue a verlos, y como él era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas de campaña".
Entonces Pablo ahí anda buscando gente que conocer, y se encuentra, por el plan soberano de Dios, con Priscila y Aquila. Y: "Ay, ¿tú haces tiendas? Ay, yo también hago. ¿Tú eres cristiano? Ah, yo soy cristiano". Se hacen amigos. Y dice: "Discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y trataba de persuadir a judíos y a griegos. Cuando Silas y Timoteo llegaron a Macedonia, Pablo comenzó a dedicarse por completo a la predicación de la palabra, testificando solemnemente a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero cuando los judíos se le opusieron y blasfemaron, él sacudió sus ropas y les dijo: su sangre sea sobre sus cabezas, yo soy limpio; desde ahora iré a los gentiles. Partiendo de ahí, se fue a la casa de un hombre llamado Ticio Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga. Crispo, el oficial de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; también muchos de los corintios, al oír, creían y eran bautizados. Y por medio de una visión durante la noche, el Señor dijo a Pablo: no temas, sigue hablando y no calles, porque yo estoy contigo y nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucha gente en esta ciudad".
¿Qué ciudad? Corinto. "Entonces Pablo se quedó ahí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios entre ellos. Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron a una contra Pablo y lo trajeron ante el tribunal, diciendo: este persuade a los hombres a que adoren a Dios en forma contraria a la ley. Cuando Pablo
iba a hablar, Galión dijo a los judíos: si fuera cuestión de una injusticia o de un crimen depravado, oh judíos, yo les toleraría, como sería razonable; pero si son cuestiones de palabras y nombres y de su propia ley, allá ustedes; yo no estoy dispuesto a ser juez de estas cosas. Y los echó del tribunal. Entonces todos ellos agarraron a Sóstenes, el oficial de la sinagoga, y lo golpeaban frente al tribunal; pero Galión no hacía caso de esto".
Entonces, ese ha sido el trasfondo de cómo surgió esta iglesia de Corinto, está narrado por Lucas en el libro de Hechos. Y pueden ver ya en el capítulo 19 que Pablo va a Éfeso. Entonces, ¿pasó cuánto tiempo en Corinto? Un año y medio, y en ese tiempo hubo mucha gente que se empezó a convertir. Cuando llegamos al libro de 1 Corintios, entonces parece ser que esta carta está escrita en este periodo de tiempo, porque ahora pasa tres años en Éfeso.
Y durante ese tiempo, pues, los de Corinto —imagínense, nueva iglesia, nuevos cristianos en una ciudad así—, de repente empiezan a decirle a Pablo: "Oye, Pablo, fíjate que ya este hermano empezó con esto, y esta hermana ya sacó…". Se empiezan a echar todos, y a hacerle preguntas a Pablo acerca de muchas cosas de la vida cristiana, muy prácticas: "Oye, si este se casó y se divorció, ¿este ya se puede volver a casar? Y este, pues, si anda con la esposa de su papá, ¿qué hacemos con ellos?". Ese tipo de cosas. Ya me imagino a Pablo leyendo estas cartas.
Y entonces hay una carta previa a 1 Corintios, que no sabemos qué dice, pero Pablo hace referencia a una carta que escribió antes de esta; lo pueden ver ahí en 1 Corintios 7. Ellos ya le habían escrito a Pablo, y luego él les había respondido, y luego dice: "En cuanto a las cosas que me escribieron…". Entonces él hace referencia a esto: ya ellos habían tenido algo de interacción antes de esta carta, y él está contestando nuevamente.
Una crisis de identidad
Entonces, los primeros nueve versículos: ¿con qué está lidiando Pablo? Antes de leer estos nueve versículos, quiero que vean con qué está lidiando Pablo sobre esta interacción que él ya había tenido con ellos, estos temas que le habían sacado, le están diciendo: "Estos son los problemas que tenemos, Pablo". Entonces yo, al pensar en todos estos temas, pensé: bueno, esto fue realmente una crisis de identidad que están teniendo los de Corinto. Están teniendo problemas para entender qué significa ser cristiano, y cómo se ve ser cristiano, y cómo se ve vivir la vida de iglesia. Creo que eso es en realidad lo que está pasando; ellos tienen esta lucha. Y lo van a ver a lo largo de la carta, porque Pablo todo el tiempo les dice: "Deberían saber esto, ¿cómo no saben estas cosas?"; lo van a escuchar con este tono de exhortación hacia ellos.
¿Cuáles son los problemas que tenían ellos? Bueno, por ejemplo: no estaban seguros en su identidad, a quién estaban realmente siguiendo. Vean en el capítulo 3, versículos 4 al 9; pero nada más vean el versículo 4 si quieren: "Porque cuando uno dice: yo soy de Pablo, y otro: yo soy de Apolos, ¿no son como hombres del mundo?". O sea, siguiendo a personas: "A mí me gusta cómo predica Apolos", "a mí me gusta cómo predica Pablo", "a mí me gusta cómo predica Sergio", "a mí me gusta cómo predica Miguel". Es el tipo de cosas que empezamos a escuchar, y a veces pensamos: "Ah, son personas a las que estamos siguiendo, es una persona la que está al frente de la iglesia, la que estamos siguiendo; a mí me gusta cómo predica". Es una de las cosas con las que vamos a lidiar en este libro; no me voy a meter en eso todavía, ya llegaremos al capítulo 3.
Otra cosa que veo en esta carta es que tienen problemas para entender por qué se están reuniendo, de qué se trata la iglesia en sí, esta comunidad de creyentes que se reúne. Y esto lo van a encontrar en el capítulo, justamente cuando están tratando con el tema de la Cena del Señor. Vean el versículo 22: "¿Qué, no tienen casas para comer y beber? ¿O desprecian la iglesia de Dios y avergüenzan a los que nada tienen? ¿Qué les diré? ¿Los alabaré? En esto no los alabaré". O sea, los está exhortando porque no entienden el propósito de la Cena del Señor correctamente, no entienden, porque se está prestando para otro tipo de cosas dentro de la iglesia, incluyendo emborracharse. Entonces hay un tema ahí de no entender para qué se están reuniendo; otra vez, una crisis de identidad que tienen, donde no entienden la esencia de quiénes son en Cristo y la esencia de quién es la iglesia en Cristo.
Otra cosa que surge es que no entienden lo que es aceptable en la vida cristiana, o lo que debe ser tolerado en la iglesia. Por ejemplo, en el capítulo 5, versículo 1, van a encontrar que dice: "En efecto, se oye que entre ustedes hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguien tiene la mujer de su padre". Entonces, aparentemente esto está pasando dentro de la iglesia; entonces sí, supongo que todos saben que está pasando y nadie dice nada, lo dejan seguir. Y recuerden, otra vez, una cultura sumamente inmoral; y aun en una cultura sumamente inmoral como la de Corinto, se ve mal lo que está pasando dentro de la iglesia. Eso es lo increíble sobre la situación que están viviendo.
Y luego vean el versículo 13, también del capítulo 5. Pablo tiene que aclararles: no se trata de que ustedes sean duros con los que no son cristianos. Parece ser que tenían las cosas invertidas: si veían a la gente de afuera, decían: "Ah, mira esos paganos, mira cómo se portan, mira cómo se acuestan con las prostitutas del templo". Y eso era lo que criticaban, mientras dentro de la misma iglesia estaban ignorando las situaciones que estaban sucediendo ahí mismo. Y Pablo les está aclarando: se están invirtiendo las cosas; no es con los de afuera que tenemos que ser duros, es con los de adentro que tenemos que ser duros, el juicio es para nosotros, como cristianos que decimos que somos cristianos. Les dice: "Dios juzga a los que están afuera; lo que ustedes tienen que hacer es expulsar al malvado de entre ustedes". Entonces tienen una crisis de identidad en cuanto a qué es lo que es aceptable, también.
Una orquesta de puros solistas
El otro problema que está surgiendo, sumamente complejo —y lo van a ver en esta carta, y él lo va desarrollando—, es que no entienden la idea y el concepto del cuerpo de Cristo, de comunidad, y están viviendo cada vez más con una actitud individualista: yo y mis dones, y mis talentos, y mis necesidades, y mis problemas. Y todos están viéndose a ellos mismos solitos, como si estuvieran desconectados del resto del cuerpo, y todos queriendo sobresalir, y todos buscando gloria en su propia área sin pensar en los demás. Van a ver esto, y esto especialmente dándose en una iglesia donde hay muchos dones y muchos talentos que se están desarrollando. Entonces cada quien nada más pensando en sus propios dones y talentos, y cada quien pensando en cómo brillar; en lugar de "cómo voy a ser de bendición a otros y cómo voy a edificar a mis hermanos", están pensando en cómo exaltarse ellos mismos con las capacidades que ellos tienen, las cuales son muchas. Y eso inclusive viene en estos versículos que vamos a estudiar en un momento.
Entonces tienen este problema como de una orquesta: imagínense una orquesta con músicos muy talentosos, pero todos realmente lo que quieren ser es solistas: "¿Y mi solo cuándo viene?". Y entonces realmente no están pensando en cómo participar en la música orquestal, sinfónica, de todos juntos, sino están pensando en cómo sobresalir en el área que ellos tienen. Esa es la imagen que van a ver que Pablo confronta en esta iglesia.
Entonces estas cuatro áreas resumen básicamente las principales crisis que está viviendo esta iglesia en su identidad, como iglesia y como cristianos. Tienen toda clase de preguntas, y van a ver: hay preguntas relacionadas al matrimonio, y a la soltería, y al sexo, y a las cosas sacrificadas a los ídolos, y toda clase de cosas van a surgir; otra vez, cosas que son sumamente relevantes para nosotros hoy. Van a ver que cuando desarrollemos esas secciones con calma, van a sentir que se acaba de escribir esta carta hace un mes.
¿Cómo empezarías tú esa carta?
Entonces hay una crisis de identidad. Ahora sí, vamos a ver: si ustedes tuvieran que escribirle una carta a esta iglesia —probablemente una de las peores iglesias, o peores ejemplos de iglesia, de todo el Nuevo Testamento; ahí está la competencia dura, ¿no?, los de Galacia tampoco estaban tan bien; obviamente, si quieres hablar de Laodicea, tienes toda otra iglesia también que está siendo confrontada por Dios, pero bueno, esta es una de las peores; no sé, si diéramos premios a las peores iglesias, en qué lugar estaríamos en el Nuevo Testamento—, tenemos ese tipo de registro. Y si te escriben con todas estas cosas, si te dicen: "Ay, es que, Pablo, está pasando esto y está pasando esto", la lista de quejas que toda iglesia tiene de todo lo que está mal, pero luego multiplíquenlo exponencialmente, y tu trabajo es escribirles
para corregir todas estas cosas. ¿Cómo empezarías esa carta? ¿Qué es lo primero que les dirías? Y eso es lo que vamos a ver hoy.
"Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Sóstenes —del cual probablemente es el que leímos en Hechos 18, el de la sinagoga— nuestro hermano: a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia de Dios que les fue dada en Cristo Jesús, porque en todo ustedes fueron enriquecidos en él, en toda palabra y en todo conocimiento, así como el testimonio acerca de Cristo fue confirmado en ustedes, de manera que nada les falta en ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo. Él también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor".
Gracias. Si ustedes no supieran todo lo que ya les dije sobre la iglesia de Corinto y leen esto, parece que esta es una iglesia increíble. O sea, la manera en que Pablo empieza la carta es como diciendo: "Doy gracias a Dios por ustedes, por la manera en que Dios les ha dado los dones y que ustedes han recibido por gracia, y la manera en que ustedes han sido llamados a la comunión en Cristo Jesús". ¿Es la misma iglesia, Pablo? ¿O te equivocaste en la introducción, que era para otra iglesia y se la pusiste a ellos? ¿Por qué empieza Pablo de esta manera?
Y realmente una de las cosas principales que quiero que vean hoy es: la iglesia de Dios siempre sigue siendo, sean cuales sean las circunstancias que esté viviendo; siempre hay esperanza en la gracia de Dios, y Pablo quiere dejar eso bien claro. Sí hay esperanza para ustedes, corintios; yo sé que Dios empezó algo ahí y yo sé que lo va a terminar. Eso es lo que está reflejando, es a grandes rasgos lo que están reflejando estos versículos.
El ejemplo de Pablo
Así que, ¿cómo lo hace? ¿Cómo da esperanza para que ellos entiendan su verdadera identidad en Cristo? Ustedes ya vieron: ellos están confundidos sobre su identidad, hay muchas cosas que no están experimentando correctamente como nuevos cristianos. En realidad no tienen tanto tiempo de ser cristianos, y tienen toda clase de retos de pecado, y retos teológicos, y retos de comunión, y unos que se están demandando a otros —bueno, ya ni siquiera les había mencionado ese, ¿verdad?—. Hay toda clase de problemas que están surgiendo en esta iglesia, y esta confusión de identidad Pablo quiere corregirla simplemente empezando por explicar su verdadera identidad y la esperanza que hay de la identidad que ellos tienen en Cristo Jesús.
¿Cómo empieza? Bueno, empieza con el ejemplo de él: "Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios". Acuérdense quién era yo, quién era Pablo: el que perseguía cristianos, el que los metía a la cárcel, el que quería verlos muertos. Ese es el hombre que les está hablando acerca de una crisis de identidad que ellos están teniendo. Dice: "Vean lo que Dios hizo conmigo: yo fui llamado a ser apóstol de Jesucristo, representante de Dios a los gentiles, para predicar el evangelio; no por mi voluntad, sino por la voluntad de quién: de Dios". Es el que lo hizo; si no, yo seguiría persiguiendo cristianos. "Es claro que Dios me quería donde estoy", dice Pablo.
Esa es su introducción, eso es un recordatorio de quién es él y de su autoridad apostólica. Pero no es una autoridad que viene nada más de sus propias habilidades naturales y de su entrenamiento en la ley como fariseo; no, no viene de ahí. Su autoridad viene de la autoridad que Dios le ha dado, y del llamado que Dios le ha dado para predicar el evangelio; y lo que él es hoy es por la gracia de Dios. Así que, si Dios puede salvar a Pablo y cambiar su identidad, él también puede cambiar la identidad de los miembros de la iglesia de Corinto y hacerlo una realidad.
Número dos: ahí está Sóstenes. Y este también ya lo leímos, un poquito de lo que él sufrió, si es que es el mismo Sóstenes; probablemente él sufrió por haberse convertido al cristianismo, porque él estaba en la sinagoga.
La ekklesía: el pueblo de Dios
La otra cosa que menciona, versículo 2: "A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro". Me encanta, porque aquí, versículo 2, usa esta palabra ekklesía, iglesia, que es una palabra que se usa veintidós veces en esta carta. Y hay muchas maneras en las que se puede usar esa palabra, pero la principal —y creo que es la razón por la que Pablo la usa aquí en 1 Corintios—, el uso que él está dando es el tipo de uso que esta palabra tiene en la versión en griego del Antiguo Testamento, llamada la Septuaginta, que es lo que comúnmente se cita en el Nuevo Testamento, lo que los autores del Nuevo Testamento citan.
Gracias. Ya voy a tener aquí suficiente para todos los mocos y todo.
¿De qué está hablando la palabra ekklesía, iglesia? La manera en que se usa en la Septuaginta es para referirse, ¿a qué creen?, al pueblo de Israel. Entonces esa misma palabra se usa para la idea de comunidad del pueblo de Dios. Y hago énfasis en eso porque esto está muy sutil ahí en el texto aquí, pero en el capítulo 10 de 1 Corintios va a ser evidente que Pablo quiere usar a Israel como ejemplo para la iglesia, que Israel de hecho sí es la iglesia del Antiguo Testamento; lo vamos a ver con más calma cuando lleguemos al capítulo 10.
Entonces no es casualidad que esté usando este término. Y creo que la razón por la que está usando este término: para la mente de Pablo, el Israel de Dios que describe en Gálatas 6 es la iglesia. Y la manera en que la iglesia, o el pueblo de Dios, o Israel, muestra la identidad que Dios quiere dar, es justamente porque Dios le dio a Israel su identidad. ¿Cómo es que se convirtieron en el pueblo de Dios? Dios los escogió, Dios los redimió de Egipto y les dio la identidad que tuvieron como nación. Y ahora esta idea está retomándose en el Nuevo Testamento para aplicarla a la iglesia y mostrar que nuestra identidad nos es dada por Dios, de la misma manera que la identidad de Israel fue dada por Dios.
Y hay un detalle muy significativo que surge en el texto, porque dice "llamados a ser santos", o sea, apartados; santificados es la misma idea: apartados, a ser santos, a ser apartados, como Israel fue apartado. Y dice: "Con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro". Y aquí hay una idea que surge, otra vez, para contrastar con el Israel del Antiguo Testamento, porque el Israel del Antiguo Testamento tenía un templo, que era donde tú ibas a encontrarte con Dios y tú ibas a adorar a Dios, a ese lugar.
¿Y cuál es este cambio que se ve en el Nuevo Testamento? Ahora no tienes que ir a ningún lugar para encontrarte con Dios; Dios está dondequiera que su pueblo esté. Y eso es lo que Pablo quiere dejar claro en esta introducción a los corintios: "Yo les estoy escribiendo a ustedes, y no nada más a ustedes, sino a cualquiera que en cualquier parte del mundo esté invocando el nombre de Dios, porque ahí es donde está Dios y ahí es donde está su iglesia". Ya no está centralizado en un solo lugar. Y si ustedes recuerdan, esto es exactamente lo que Jesús le dijo a la mujer samaritana: "Ustedes acá, nosotros allá, no; lo que tú vas a ver es algo que va a suceder en todo el mundo, donde ahora Dios tiene adoradores que le adoran en espíritu y en verdad", y que no tiene nada que ver con su ubicación geográfica.
Nueve veces en nueve versículos
Entonces Pablo es un ejemplo de una nueva identidad en Cristo; Israel es un ejemplo de una nueva identidad. Y dice: "Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia de Dios que les fue dada en Cristo Jesús, porque en todo ustedes fueron enriquecidos en él, en toda palabra y en todo conocimiento, así como el testimonio acerca de Cristo fue confirmado en ustedes, de manera que nada les falta en ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo. Él también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor".
¿Qué palabra o palabras han escuchado una y otra y otra vez en solo estos nueve versículos? Nueve veces, nueve veces en nueve versículos Pablo dijo… ¿Qué? ¿Llamados? No tantas. Jesucristo, Cristo, Jesucristo, Señor Jesucristo, Cristo: nueve veces. ¿Creen ustedes que eso es un
poquito de pista acerca de su identidad, de cuál es el fundamento para su identidad? "Tengo que establecer esto desde un principio", dice Pablo: su identidad es Cristo. Mi identidad es Cristo, su identidad es Cristo. Y una y otra vez lo está mencionando, para asegurarse de que esto sea claramente el fundamento de todo lo que él va a argumentar en esta carta.
Ustedes se han olvidado… Ese es el resumen, si quieren ya no escuchar ningún otro mensaje de Corintios; está bien, este es el resumen: se han olvidado de poner a Cristo como el fundamento de sus vidas y de la iglesia. Esa es la solución, esta es la manera en que Pablo va a contrarrestar todos los problemas que ellos están enfrentando. ¿Cómo se ve cuando Cristo es el fundamento? Vivimos de una cierta manera, si eso fuera cierto, si él fuera nuestra verdadera identidad.
El carácter de Dios en nueve versículos
Y hay otra cosa también que surge aquí en el texto, y aquí sí hay otras palabras que están en estos nueve versículos: ¿qué es el carácter de Dios? ¿Ven palabras que describen el carácter de Dios aquí? "Llamado" —ahora sí está esta palabra, llamado—, "por la voluntad de Dios", "llamados a ser santos". Luego tienen el versículo 4: "les fue dada"; y luego tienen "confirmará". Y tienen, perdón, en el versículo 4 tienen "gracia", tienen la idea de gracia que es dada; y luego en el versículo 8, "confirmará hasta el fin". Y luego versículo 9, que es, creo, la más importante de todas, que es… ¿Qué dice sobre Dios? Él es fiel.
O sea, si la esperanza de Pablo estuviera en los corintios, ni siquiera pierdas el tiempo escribiéndoles una carta. ¿Para qué les escribes? Es una bola de paganos que se olvidan de las cosas que les dices, y están sumergidos en una cultura inmoral. No hay esperanza, no hay esperanza para ellos si los estuviéramos viendo desde una perspectiva humana; nos damos por vencidos. Y en esta iglesia nos daríamos por vencidos si nada más nos volteáramos a ver unos a otros, ¿no es cierto? Nosotros fallamos, y fallamos, y fallamos; si está en nosotros, nunca perseveraremos.
Pero la esperanza de Pablo está en que realmente Dios está detrás de esto: "Señor, tú me dijiste, tú me dijiste: Pablo, no te desanimes, porque yo tengo muchas más personas en esta ciudad que han de creer en mí, así que continúa predicando". Y Pablo necesitaba ese ánimo; estaba él en un punto de mucho ataque y tribulación en su vida, y él estaba muy desanimado. Yo sabía que él necesitaba ese ánimo justo cuando estaba en Corinto. Y yo estoy seguro de que cuando escribió estas palabras se estaba acordando de eso que le dijo Dios, y dijo: "Señor, tú me dijiste que tienes gente ahí, así que yo creo que tú eres fiel, y que si tú dijiste que tienes gente ahí, tienes gente ahí".
Entonces Pablo está lleno de esperanza para esta iglesia rota y quebrantada, y que estaríamos pensando que es una iglesia que está a punto de explotar. Pero vean las cosas que explica acerca del carácter de Dios: iniciativa soberana. ¿Lo ven? La iniciativa soberana de Dios está en el texto: "llamado a ser apóstol por la voluntad de Dios". Y cada vez que habla de algo que ellos tienen, ¿de dónde viene? De Dios. Ustedes tienen dones y talentos, ¿por qué? Por la gracia de Dios, les ha dado esa gracia. Y ustedes han sido enriquecidos en él, en toda palabra y todo conocimiento, así como el testimonio de Cristo; ¿quién hizo esto en ustedes? Dios, de modo que no les falta ningún don. Él es el que los confirmará hasta el fin. Y otra vez termina el versículo 9 diciendo: "ustedes fueron llamados".
Estamos hablando de llamamiento efectivo, no nada más de "ahí les va el altavoz y a ver quién quiere venir". No, eso es de hecho el llamado de Dios que produce un nuevo corazón, en donde responden al llamado; eso es lo que ustedes han experimentado en sus vidas. Entonces —gracias, perdón—: iniciativa soberana; gracia libre y gratuita, no merecida, que Dios da nada más por el puro afecto de su voluntad; y, finalmente, versículo 9, fidelidad al pacto: un Dios que cumple con su pacto, un Dios que cumple con sus promesas y que lo que él dice, siempre, siempre lo hará. Esto es lo que encontramos en esta carta.
Mi identidad está en lo que otro hizo
Y entonces, de repente, tenemos nuestra identidad. Pablo reconoce: nuestra identidad está en Cristo. ¿Qué significa que mi identidad está en Cristo? Significa que no es mi identidad, no es algo que yo hago; está basada mi identidad en lo que alguien más hizo por mí, en eso está basada mi identidad. Que es completamente contracultural, ¿no es cierto?, porque la identidad en nuestra cultura es lo que sale de mí, lo que yo quiero ser, lo que yo quiero que la gente perciba acerca de cómo me veo y quién soy; eso es mi identidad. Y el evangelio está diciendo: no, tu identidad está basada en alguien más, algo que te es imputado, algo que te es atribuido por gracia; en eso radica quién eres realmente. Y esto es lo que Pablo quiere que quede claro para ellos simplemente al empezar esta carta; todavía ni siquiera ha hablado de ningún problema, porque no es su mayor preocupación: su mayor preocupación es que entiendan esto.
¿Quiénes somos?
Lo cual me lleva al último punto que quiero mostrarles. ¿Qué nos dice entonces Pablo acerca de quiénes somos, cuál es nuestra identidad? Ya leyeron las descripciones. Número uno: nuestra identidad es que somos la iglesia. Y esto es súper importante en el libro de Corintios, porque si tú partes —porque así es como empieza Pablo en el versículo 2—, si tú partes de la idea no individual sino de la idea colectiva, ya estás contrarrestando esta idea de identidad individualista que ellos traían, donde "solo soy yo, y mis problemas, y mi vida, y cómo yo brillo, y cómo yo soy exaltado". Y Pablo quiere contrarrestar eso simplemente al empezar diciendo: no, ustedes son la iglesia, ustedes son una comunidad de personas en donde todos son partes los unos de los otros, como un cuerpo.
Y eso vamos a leerlo en el capítulo 12, porque es exactamente la analogía que da: cómo funciona un cuerpo. No anda el ojo por allá, y la mano por acá, y el pie por allá; funciona de una manera coordinada, organizada, como un todo. No está diseñado para que cada quien ande con lo suyo, sino para que todos trabajen juntos en armonía, en unidad y en amor. Entonces la iglesia —vamos a estar estudiando esto en Corintios—, la iglesia local y la Iglesia universal: no nada más somos parte de esta iglesia local, también somos parte de una iglesia que está en todo el mundo. Por eso Pablo empieza su carta hablando de los que sean, que están invocando el nombre del Señor en cualquier lugar del mundo, que son parte de este cuerpo también.
Este pasaje nos describe como los llamados, y ya vieron que eso está en el versículo 1, está en el versículo 2, está en el versículo 9; una y otra vez, por lo menos tres veces menciona "llamados". Otra vez, llamado efectivo. ¿Y quién hace el llamado? Yo no lo hago. Yo les predico la palabra, yo los exhorto a obedecer la palabra, yo los invito a escuchar y a entender cómo el sacrificio de Cristo es la única esperanza para nuestras vidas, y que tenemos que reconocer nuestro pecado y poner nuestra confianza enteramente en él. Yo hago esa invitación, pero el llamado lo hace Dios.
Y esa es nuestra identidad: llamados. Y ese es un tema sumamente increíble y profundo para la vida cristiana: "Señor, tú me llamaste a ser tu hijo, tú transformaste mi corazón y me diste la fe para ver y para entender esta verdad, que tú eres lo más increíble que existe en todo el universo, y en la historia de la humanidad lo que tú hiciste a través del sacrificio de tu Hijo Jesucristo es lo más increíble que he escuchado en toda mi vida. Eso no era natural para mi corazón, y tú me hiciste verlo".
Número tres —yo estoy seguro de que ustedes podrían hacer esta lista sin mi ayuda, porque está muy clara en el texto—: cómo somos llamados santos, santificados. Santos: apartados. ¿Apartados para qué? Eso es un poquito difícil, porque cuando decimos "somos santos", lo primero que nos viene a la mente es pues cómo te portas, ¿no? Y por eso decimos: "No, es que yo no soy un santo". Pero sí eres un santo, porque has sido apartado por Dios; y aun cuando pecas eres un santo, porque has sido apartado para Dios.
Pero, ¿apartados para qué? Y vamos a descubrir esto en la carta más adelante, pero: apartados para reflejar a Dios en su santidad. Porque Dios es diferente a su creación, él es completamente trascendente y está en una categoría en sí misma; y nosotros fuimos hechos a imagen y semejanza de él, y entonces lo que Dios quiere es que lo reflejemos a él. Entonces hemos sido apartados para mostrar su santidad y su carácter; para eso hemos sido apartados. Entonces van a ver eso a lo largo de esta carta: el propósito de nuestra santificación es reflejar a Dios, no es solamente vivir mejor. Pues sí, si no vives en inmoralidad sexual, entonces pues te va a ir mejor en tu vida, porque no hay enfermedades de transmisión sexual, no va a quedar embarazada… Y claro, hay buenas consecuencias de
seguir las leyes morales de Dios. Pero el propósito de Dios no es nada más que en nuestra vida nos vaya mejor en esta tierra, aunque va a pasar normalmente en muchas áreas; el propósito de Dios es de hecho que la gente nos vea a nosotros y pueda ver algo de Dios y de su obra a través de nosotros, y entonces ellos glorifiquen a Dios. Imagen y semejanza de Dios: cómo cumplimos ese propósito como su iglesia.
Y la otra cosa que tienen aquí, otra vez, esto se menciona varias veces, versículo 4: "por la gracia de Dios". Entonces, ¿qué es gracia? Algo que no merecemos y por lo que no hemos trabajado para ganarlo; no hemos hecho nada para merecerlo, y Dios de todas maneras nos lo da, y nosotros somos recipientes de esa gracia.
¿Y saben para qué está diseñado el evangelio a través de la gracia? ¿Cuál es el diseño de Dios? Y esto está en Romanos 3, por si quieren leer más sobre esto: el evangelio está diseñado para, por gracia a través de la fe, destruir el orgullo humano. Ese es el propósito: Dios quiere destruir nuestro orgullo, y Dios quiere ser glorificado en nuestras vidas. Y la manera de ser glorificado es cuando nosotros le demos la gloria a él; y la manera de darle la gloria a él es reconociendo que todas las cosas vienen de él y que no las merecemos. Y entonces es por gracia. ¿No les gusta que así sea, y que no sea por mérito, que no sea porque tú tienes la perfección que Dios requiere y solo si la tienes entonces vas a obtener la recompensa? ¿No es mucho mejor cuando es este regalo que Dios dice: "Yo decido dártelo, y tú lo puedes recibir, y entonces glorificarme a mí, porque tú ni siquiera tuviste que trabajar para recibirlo"?
Preservados hasta el fin
Y la otra cosa sobre nuestra identidad que aparece en este texto es: preservados hasta el fin. Cuando Dios empieza la obra, la termina, y eso es lo que está en el versículo… empieza desde el versículo 7 en realidad: "de manera que nada les falta en ningún don, esperando…". Y de repente hay un cambio a la mitad del versículo 7, hay un cambio hacia futuro. ¿Se dan cuenta de que hasta ese punto, como que Pablo había estado hablando en el presente? Inclusive cuando habla de "han sido santificados", del versículo 2, es "han sido santificados", en tiempo pasado: ya su santificación ya comenzó cuando creyeron, no es algo futuro. Pero de repente, en el versículo 7, a la mitad hace un cambio y empieza a hablar en tiempo futuro.
Dios nos ha dado toda clase de dones. Y ustedes, corintios —reconozco que la verdad es que hay mucho don en esta iglesia—, toda clase de dones; y vamos a leer mucho sobre varios de estos dones: dones de lenguas, dones de profecía, y muchas cosas que surgen en esta carta. Así que Pablo sabe que está llena de dones. Pero es interesante que cuando habla de la gracia y de cómo recibimos estos dones por gracia, de repente hace un cambio para decir: "esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo", ahora viendo hacia el futuro; cómo lo que hemos recibido de gracia ahorita es para que tengamos esperanza para el futuro. Si Dios nos ha dado estas cosas ahora, imagínense lo que nos dará cuando él vuelva nuevamente por su iglesia.
Y el versículo 8 dice: "Él también los confirmará hasta el fin". ¿Fin de qué? Fin de esta era. Si tú y yo morimos antes de que regrese Jesús, estaremos en su presencia y experimentaremos esta justificación final que viene delante de Dios, al decir: "Sí, estos son mis hijos". Pero esa justificación se hará aún más evidente a través de nuestra glorificación y la resurrección de nuestros cuerpos, que es un tema que viene en el capítulo 15. "Hasta el fin" es: seremos declarados irreprensibles por Dios finalmente, a través de la resurrección de este cuerpo corruptible.
Comunión con su Hijo
Y por último, ya se los puse aquí, versículo 9: "Fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor". ¿De qué se trata todo esto? ¿Cuál es nuestra identidad al final como cristianos? Finalmente es acerca de tener comunión con Jesús. Esa es nuestra identidad: poder tener comunión con Cristo Jesús.
¿Sabían que la iglesia en realidad no es finalmente acerca de la comunidad? O sea, no se trata de nosotros como comunidad: "Ah, nos caemos bien, nos gusta hacer cosas juntos, vamos a comer, vamos a celebrar cumpleaños, y nos gusta hacer cosas juntos". Y Dios nos ha dado esa bendición, pero finalmente no es esa nuestra verdadera identidad. Porque hay familias así, de comunidad, donde todos se llevan bien y se caen bien; y saben que la mayoría de las sectas son así, por eso hasta se terminan suicidando todos juntos, están tan unidos que… O sea, no es nuestro fin nada más el tema de comunidad: "Ay, sí, qué bonita iglesia, mira cómo la pasamos también todos juntos, yo me siento tan bien con ustedes". Eso no es el fin; el fin es que nosotros juntos tenemos comunión con Jesús, y se trata acerca de Jesús.
Yo me acuerdo muchísimo cuando un Testigo de Jehová me dijo —después de hablar horas con él, me dijo—: "Yo nunca me voy a salir de los Testigos de Jehová, porque ahí he encontrado una familia, y la razón por la que estoy ahí es por comunidad". Que Dios nos proteja, que esa no sea la única razón por la que estamos aquí. Porque sí nos necesitamos unos a otros, pero más necesitamos comunión con nuestro Creador. Esa es la base, esa es la esencia de nuestra identidad en Cristo Jesús: somos el cuerpo de Cristo. Esa es la identidad que Dios nos ha dado. Y si hay esperanza para la iglesia de Corinto, hay esperanza para nosotros. Pues…
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