Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

HebreosNathan Díaz

Hebreos: La superioridad de Jesús

¿De qué se trata el libro de Hebreos? Este mensaje recorre la carta completa en un solo sermón: por qué Jesús es superior a los profetas, a los ángeles, a Moisés, a Josué y a Aarón, y por qué la fe y la gracia son el camino superior. Un repaso de la estructura, los temas centrales y las exhortaciones del libro.

Transcripción

Cuarenta y dos mensajes en Hebreos

… (la grabación comienza con el mensaje ya empezado) deseo que... la aplicación de la Palabra es central en nuestras reuniones, y especialmente el domingo en la mañana. Y el propósito de la predicación es equipar a la iglesia en el conocimiento de quién es Dios, el conocimiento de cómo es que somos salvos. Y estamos estudiando libros completos de la Biblia siempre; en realidad es el propósito principal de la predicación: poder predicar todo el consejo de Dios. Y Humberto me enviaba unas fotos de sus apuntes del primer sermón que tuvimos de Hebreos. Al final de enero del año pasado, 2020, empezamos Hebreos, y claro, tuvimos muchas interrupciones en el camino, pero el domingo pasado fue el mensaje número 42 del libro, y el último, viendo los últimos versículos.

Pero entonces pensé, cuando estaba viendo cuánto tiempo hemos pasado en el libro de Hebreos —empezamos en enero del año pasado—: ¿todavía se acuerdan cómo empezamos? ¿Ya no se acuerdan? Ahora el propósito es que hagamos un examen y que digamos qué tanto conocemos este libro realmente. En teoría han escuchado, si han estado durante todo este tiempo, 42 horas de este libro, cuando, si lo leyeran de principio a fin, les tomaría una hora leerlo. Y yo mismo me preguntaba si me acuerdo de todas las cosas que hay en este libro y cómo está estructurado.

Entonces hoy vamos a hacer algo diferente a todas las demás veces que hemos estudiado un libro de la Biblia, que es no terminar con los últimos versículos, sino de hecho regresarnos y en un solo sermón predicar todo el libro: mostrar de qué se trata todo el libro a grandes rasgos, mostrarles toda la estructura y los temas centrales. Y esto es un recordatorio, es un resumen, y espero que sea de ánimo para ustedes volver a acordarse de tantas cosas que hay aquí. Está tan empacado el libro con tantas verdades tan profundas, teológicas y doctrinales, que se necesitan 42 horas para predicarlo, y aun así no nos metimos con toda la profundidad con la que podríamos habernos metido.

Y así es la Palabra de Dios en general: toda la Palabra de Dios contiene muchas más cosas de las que pensamos. Es fácil estudiar así, superficialmente, leer superficialmente el texto y no pensar en todas las implicaciones, pero Dios quiere que exprimamos todo este contenido. Entonces, ¿qué tanto conocen Hebreos? Este libro, recuerden. Y una de las razones por las que quiero hacer esto de predicar todo el libro en un solo sermón es porque de hecho estaba pensando: eso es como realmente toda la Biblia fue escrita. Estas cartas, principalmente las epístolas, eran dirigidas a iglesias, ¿y saben qué hacían las iglesias? Pues las leían: se paraban ahí enfrente y leían la carta. "Y fíjense que nuestro hermano Pablo nos envió una carta; se las voy a leer", y la leían de principio a fin, y ahí está la gente; la escuchaba, la asimilaba.

El autor y los destinatarios

No sabemos quién es el autor de Hebreos, pero sí sabemos que es alguien que estaba muy cerca de Pablo. Nada más, esto es un recordatorio: el griego con el que está escrito este libro es un griego que tiene características diferentes a las cartas que Pablo escribió. Entonces por eso es que se considera —una de las razones por las que se considera— que a lo mejor no es Pablo, pero es alguien cercano a él. Entonces las dos probabilidades más aceptadas son Apolos o Bernabé. Son dos de los personajes que sabemos que tienen el trasfondo académico en cuanto al tema de todas las tradiciones judías y todo lo que significa el Antiguo Testamento, y el nivel de griego para poder escribir una carta así, con este tipo de lenguaje sofisticado en muchos sentidos. Entonces estas son algunas pistas sobre quién es el autor.

Pero está escribiendo a un grupo de judíos. No sabemos dónde; hay dos teorías: unos, que son judíos que están en Palestina; otros, que son judíos que están en Roma. Normalmente hay una mayor inclinación hacia pensar que son judíos que están en Roma, y que están sufriendo persecución, que están sufriendo presión de parte de sus otros compañeros judíos para abandonar este nuevo camino que han seguido, de buscar a Jesús, y de regresar al antiguo judaísmo, a los sacrificios. Aparentemente está escrito antes del año 70, en el que fue destruido el templo; todavía hay sacrificios en el templo, y eso es la gran tentación de estos lectores.

Y entonces, ¿qué hace el autor de Hebreos? Dice: "Les voy a escribir una carta, y les voy a escribir una carta que sea un ancla doctrinal para ustedes acerca de quién es Jesús y qué tan valioso es Jesús. No abandonen a Jesús. Ustedes han empezado este camino buscándolo a Él, con su fe puesta en Él; no cambien el rumbo. Que Jesús sea lo más importante en sus vidas, y déjenme decirles por qué es que Jesús es lo más importante, lo que debería ser más importante en sus vidas. Déjenme decirles por qué Jesús debería ser el centro de todas las cosas para ustedes".

Nuestra tentación

Ahora, nosotros no tenemos la misma tentación que tenían los que leyeron esta carta, en el sentido de que no tenemos la tentación de regresar a los sacrificios. No decimos: "¡Ay, híjole!, me están diciendo que vuelva... ¿No vamos a sacrificar a los corderitos?", y que volvamos a regresar a este sistema sacrificial del Antiguo Testamento. No es nuestra tentación. Pero sí es nuestra tentación olvidar qué tan importante es Jesús y poner otras cosas en Su lugar en nuestras vidas; enfocarnos en cosas que no son importantes y regresar a cosas que nos distraen y nos alejan, de hecho, de Jesús. Es así, es una tentación para nosotros, y ahí es donde el libro tiene una gran relevancia.

Este libro es acerca de la superioridad de Jesús en todas las cosas. Jesús es mejor que cualquier cosa que tú conoces: ese es el mensaje. No hay nada mejor que conocer a Cristo Jesús y lo que Él ha hecho por ti; Su sacrificio es lo más valioso en todo este universo, y puede ser tuyo. Es el mensaje. Podemos ver de principio a fin la obsesión que este autor tiene con Jesús. Es claro que está obsesionado con qué tan importante, qué tan valioso, qué tan grande tesoro es el conocimiento de Cristo Jesús en nuestras vidas.

Entonces por eso está escribiendo esta carta. La razón por la que está escribiendo esta carta es para que tú y yo nos enamoremos más de Cristo; ese es su propósito: que después de leer estas cosas digan: "¡Oh, esto es increíble! No puedo creer que esto es tan hermoso, y majestuoso, glorioso. Estas verdades son de algo que va más allá de cualquier cosa que he conocido en este mundo".

¿Qué es lo mejor que hay?

Es decir, si yo les decía la pregunta: "¿Qué es lo mejor que hay?", ¿qué me dirían? "Lo mejor que hay son las vacaciones". "Lo sé, estoy cansado de trabajar". "No, lo mejor que hay es la comida que me hace mi esposa". "No, lo mejor que hay es el sexo". "Lo mejor que hay es el compañerismo y mis amigos, y pasarla bien, ir a pasear con ellos y disfrutar de estas relaciones que tenemos unos con otros". "No, lo mejor que hay es ver la creación, y ver un amanecer, o ver un atardecer en un lugar espectacular, y contemplar todo lo que hay en esta naturaleza". "No, lo mejor que hay soy yo". ¿Qué es lo mejor que hay, de veras? ¿Cuál es el tope? ¿Dónde está el límite de qué es lo mejor que hay en este universo? Es la pregunta. Tú y yo tenemos que decidir qué es lo que valoramos, qué es lo que atesoramos.

Ahí va, ¿listos? No nos vamos a salir de Hebreos ni un solo momento, así que pueden abrir ahí en Hebreos 1, y vamos a recorrer este libro con dos cosas que van a aparecer. Número uno, la superioridad no solo de Jesús —y vamos a ver en qué aspectos es superior—, sino la superioridad de la fe, la superioridad de la gracia, que es como termina esta carta. Y a lo largo del camino vamos a encontrar estas pausas, o estos paréntesis, que hace el autor para exhortarnos sobre algo, para alertarnos sobre algo: "Cuidado con esto, pongan atención a esto, no sea que hagan esto".

Entonces de esas exhortaciones hay a lo largo de la carta. Entonces vamos a ver en orden cómo está estructurada y de qué se trata.

Jesús es superior a los profetas

Número uno: Jesús es superior a los profetas. "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas". Y así se pueden dar cuenta de por qué pasamos todo un sermón hablando sobre solo esos versículos, porque hay tanto ahí acerca de, primeramente, el plan de Dios que tiene de que todas las cosas se cumplan en Jesús. Se trata de Jesús.

Entonces todo el Antiguo Testamento y todos los profetas, siempre que estaban hablando, estaban realmente hablando acerca del plan de Dios que se iba a cumplir en Su propio Hijo, Jesucristo. Todo apuntaba hacia Él, todo se trataba de Él. ¿Qué podemos saber acerca de Jesucristo? Bueno, se encarnó, vino, entró en la realidad de la historia del ser humano, y entonces todo lo que hizo, todo lo que dijo, es el clímax del mensaje de Dios para nosotros. Dios ha hablado; principalmente todo apuntaba hacia Él, y luego, cuando se aparece y habla, ese es el mensaje central: Dios está hablando a través de Su Hijo, quien, por cierto, también es Dios, es la misma sustancia del Padre.

Aquí está claramente: no nada más es que el Hijo es la misma sustancia, sino que Él es creador de todas las cosas; Él es el origen de todas las cosas. Esto va a venir un poquito más adelante otra vez. Pero también nos muestra que es superior a los profetas, ¿por qué? Porque Él es el que hace el sacrificio perfecto, la purificación de nuestros pecados; se sienta a la diestra de la Majestad en las alturas, junto al Padre. Bueno, ahí está: así es como empieza esta carta. Ya vamos a 200 kilómetros por hora nada más empezando a leerla. Este autor no está preocupado por poco a poco llevarnos a ir viendo algunas cosas y gradualmente amplificar, no: empieza con toda la fuerza, diciéndonos todo lo más glorioso que podemos saber acerca de quién es Cristo.

Jesús es superior a los ángeles

Lo cual nos lleva al siguiente punto, que es: Cristo es superior a los ángeles. A partir del versículo 4 es esta explicación de por qué es superior a los ángeles. Número uno, porque es adorado por los ángeles, versículo 6. Obviamente tiene que ser superior a los ángeles, porque los ángeles lo adoran a Él. Y otra vez está mezclado aquí todas estas ideas acerca de qué es el evangelio, porque habla en el versículo 9: "Has amado la justicia, y aborrecido la maldad". Eso es el evangelio, porque es a través del sacrificio de Cristo que Dios hace justicia perfecta sobre la paga del pecado con Su propio Hijo. Porque Dios odia el pecado, tiene que lidiar justamente con él, y la única manera de lidiar justamente con él es que alguien pague. Eso va a ser un tema central también, como ven.

En la siguiente sección: "Él fundó la tierra, y los cielos son obra de sus manos", versículo 10. Él es creador. Por lo tanto, los ángeles no son creadores; Jesús sí es creador. Los ángeles fueron creados, pero Jesús no. Y entonces empieza a desarrollar esta idea en el capítulo 2 acerca de la humanidad de Cristo, en donde nos explica cómo Él... bueno, Él es creador, Él es eterno. Eso está, perdón, en el versículo 12: no, "Tú eres el mismo, y tus años no acabarán". El libro termina con eso: Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él es eterno; no hay principio ni final en Él.

La humanidad de Cristo

Pero además nos habla acerca de una realidad: la humanidad de Jesús. ¿Por qué era importante que Dios, siendo Dios, se hiciera hombre? Y la razón por la cual era importante es porque tenía que haber una conexión con nuestra propia naturaleza y nuestro propio rol dentro de la creación. Nosotros fallamos, de acuerdo a lo que dice el Salmo 8, en esta asignación que Dios nos dio de ser administradores de todo lo creado en este mundo, porque pecamos y no hemos tenido la capacidad de vivir de acuerdo al plan de Dios. Sin embargo, hubo uno: Jesús, "hecho un poco menor que los ángeles", versículo 9 del capítulo 2, "coronado de gloria y de honra", que viene y se hace hombre.

¿Por qué es importante? Para perfeccionarse por aflicciones al autor de nuestra salvación, y para que nos pueda santificar. Y si Él nos santifica, si Él hace la obra, si Él es el que nos da la perfección que necesitamos delante de Dios, entonces Él no se avergüenza de llamarnos hermanos. Él dice: "Sí, yo soy su hermano mayor; yo hice lo que ellos necesitaban; ahora somos una familia". Eso es lo que, de acuerdo al versículo 16, nos hace descendencia de Abraham, y eso es lo que nos conecta con Él: porque nos entiende, se ha hecho como uno de nosotros y ha hecho por nosotros lo que nosotros no podíamos hacer. Ha participado y ha compartido con nosotros en nuestra experiencia humana, y de esa manera lo que Él hace puede ser nuestro.

Si Él no se hubiera hecho hombre, no podría aplicarse a nosotros Su obra; pero el hecho de que se hizo hombre hace que Él pueda ser nuestro representante en nuestra misma naturaleza humana. ¿Entienden ese razonamiento? Es lo que el autor de Hebreos está tratando de desarrollar.

Primera exhortación: presta atención a lo que has oído

Lo cual me lleva a la primera exhortación. Exhortación número uno, versículo 1 del capítulo 2: presta atención a lo que has oído. ¿Por qué? Bueno, porque tú y yo tenemos la tendencia a no prestar atención, a deslizarnos, a desviarnos en cualquier dirección. Cualquier cosa que nos llama la atención, allá nos vamos: "Ay, me gusta esto", para allá va; "me gusta esa", para allá va; "me gusta este trabajo", para allá. Y nos distraemos con todas estas cosas que están tratando de convertirse en el tesoro de nuestras vidas. Y el autor de Hebreos dice: "No, esto no es un asunto pequeño". Dice: "¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual fue anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron", o sea, los apóstoles.

Nosotros creemos que ya no hay apóstoles hoy, porque creemos que los apóstoles son aquellos que convivieron con Jesús y escucharon a Jesús, y fueron esos primeros hombres a los cuales se les encargó dar este mensaje originalmente. Y el autor de Hebreos tuvo contacto con estos apóstoles, escuchó de primera mano su testimonio: otra razón por la que pensamos que no es Pablo. Él recibió el testimonio directamente de ellos; el autor de Hebreos lo recibe de los apóstoles, y tiene la evidencia, a través de las obras que el Espíritu Santo hizo en ellos, de que efectivamente este era el mensaje que Dios estaba dando.

Entonces pongan atención a este testimonio. Tú tienes tu Biblia y tienes que decidir: ¿les crees lo que te están diciendo? ¿Crees que es veraz el testimonio de lo que está aquí, o están inventando estas historias —como veíamos en la mañana— acerca de los milagros de Jesús? ¿Crees que de veras hubo un hombre llamado Jesús que hizo esos milagros, o a alguien se le ocurrió inventar esas cosas? Presta atención a lo que has oído; tómalo en serio. Tienes que decidir si lo vas a creer o no. Si no lo crees, vas a creer otra cosa en su lugar: "No, ¿por qué estamos aquí? La Biblia es un montón de mitos, y la Biblia realmente no explica nuestra existencia; probablemente son los ovnis los que trajeron la semilla de la vida aquí en nuestra tierra". Es una cosa: vas a creer, o algo va a formar, a moldear tu cosmovisión. Entonces esa es la primera exhortación: presta atención a lo que has oído.

Lo cual nos lleva al siguiente punto, capítulo 3: Jesús es superior —y ahora entendemos que esta es una audiencia judía, y entendemos la importancia que tienen estos personajes; los mismos ángeles tienen una importancia en la teología judía, por eso empieza por ahí—, pero también ahora se va a los personajes más reverenciados y respetados para todos los judíos, que son Moisés, primeramente.

Jesús es superior a Moisés y a Josué

Es mayor que Moisés, versículo 3. ¿Por qué? Porque, bueno, a Moisés se le encargó administrar esta casa que Dios estaba construyendo, que se llama el pueblo de Israel, una nación. Y Moisés hizo un buen trabajo de estar ahí como representante de Dios. Pero dice el autor de Hebreos: "¿Pero saben qué? Moisés no construyó la casa; la administró". Es como si tocas el timbre y sale y te abre el sirviente: "No, a mí me contrataron; no es mi casa. A mí nada más me contrataron como el mayordomo, pero ahí está el que me paga". Y no nada más el que me paga, sino que me da órdenes; y no nada más es que me da órdenes: es el dueño de la casa, el que tiene las escrituras de la casa. ¿Y ese quién es? Es Jesús. Ya Jesús es mayor porque Jesús hizo la casa.

Y lo increíble: entonces la casa es el pueblo de Israel, y dice: "Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros". Solo hay un pueblo de Dios: la casa administrada por Moisés, el pueblo de Israel. Dice el autor de Hebreos: "Por cierto, ustedes son parte de esa casa". Entonces es superior a Moisés, primeramente porque Jesús construyó esa casa.

Y número dos, es superior a Josué. ¿Por qué? Porque empieza a hablar acerca del sábado y del día de reposo. Dios instituyó el día de reposo como el día en el cual nosotros también debemos descansar, pero el significado de ese día de reposo es aún más profundo: significa que Dios quería darnos a nosotros un sábado en Su Hijo, o sea, que Él es nuestro reposo; en Él descansamos. Y Josué mismo llevó a los judíos a la tierra prometida, pero se supone que la tierra prometida es para que pudieran descansar por fin, y realmente no descansan. Por lo menos no se cumplió la promesa de descanso como se supone que Dios quería que la experimentara Su pueblo.

Lo cual significa —versículo 8—: "Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día". O sea, que Josué sabía que todavía había un reposo futuro que esperaba el pueblo de Dios. Entonces Jesús es el verdadero reposo, por lo cual ni Moisés ni Josué pudieron darle el cumplimiento de las promesas al pueblo de Dios de la manera en que Dios quería dárselas. Todo estaba apuntando hacia Jesús.

Segunda exhortación: no endurezcan su corazón

Lo cual nos lleva a la exhortación número dos. ¿Cuál es la exhortación número dos? La exhortación número dos es: no sean como el pueblo de Israel cuando estaba en el desierto. Versículos 7 y 8 del capítulo 3: "Si oyereis hoy su voz, no endurezcan sus corazones". ¿De qué se trataba esta dureza de corazón? Bueno, se trataba de la incredulidad: no creerle a Dios. Dios promete cosas, Dios dice cosas, y tú no le crees. ¿Y sabes a qué lleva eso? Al pecado, lo que este pasaje llama dureza de corazón. Dice, si se fijan ahí, versículo 10: "Siempre andan vagando en su corazón", o sea, creyendo lo que sea menos a Dios.

Y después, en el versículo —vean el versículo 19—, aquí está la definición. Dice: "Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad". O sea, no le creyeron a Dios; es la esencia de la dureza del corazón. Es lo que dice el capítulo 4, versículo 2: "A nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron". La pregunta aquí, en la exhortación, es: ¿le crees a Dios? Has escuchado el testimonio, has escuchado lo que Él está diciendo; la pregunta es: ¿le crees?

Si no le crees, vas a vivir en incredulidad, y tu corazón se endurecerá. Y ese fue el problema del pueblo de Israel; por eso no entraron en el reposo que Dios les había prometido. ¿Le crees a Dios? "Quiero; me cuesta". Pero la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Así es cuando lees la Biblia, ¿no? Algo hay aquí que es sobrenatural; algo hay aquí cuando yo lo leo, que digo: "Esto no lo inventó una persona", porque no conozco a nadie que tenga este tipo de capacidad para orquestar la historia de la humanidad. Solo Dios puede hacer eso.

Jesús es superior a Aarón

Lo cual nos lleva al siguiente punto, que es: Jesús es superior a Aarón, a todo el sacerdocio, todo lo que significa Aarón para los judíos, que era la tribu de Leví, que está directamente conectada con ellos. Son los que podían ser sacerdotes. Y aquí el autor de Hebreos nos muestra varias cosas acerca de cómo Jesús es superior a estos sacerdotes; cómo toda la línea de Aarón, que viene a través de los levitas, es inferior. Número uno, porque solo Jesús pudo obedecer de una manera perfecta. Dice el versículo 15: "No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado".

Es la diferencia: todos los sacerdotes pecaron; Jesús nunca pecó. Entonces tuvo una obediencia perfecta, lo cual está aquí en el versículo 9 del capítulo 5: "Y habiendo sido perfeccionado" —o sea, al haber comprobado Su superioridad—, "vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen". Entonces Jesús es superior a Aarón.

El orden de Melquisedec

Y si ustedes siguen leyendo, van a encontrar en el capítulo 7... porque aquí está en el capítulo 5, "según el orden de Melquisedec", pero ahora sí lo desarrolla en el capítulo 7, que se trata de esto de Melquisedec. Melquisedec es un personaje que se encontró con Abraham; en Génesis 14 tuvo este encuentro con Melquisedec. Dice el autor de Hebreos: es rey de Salem, lo cual significa rey de paz. Con el sermón del domingo pasado algo debe conectarse con eso ahí: Él es rey de paz. Pero hay algo único de Melquisedec, porque dice: "Bueno, Moisés dijo que la línea es Leví para los sacerdotes". ¿Y de qué tribu es Jesús? De la tribu de Judá. Entonces está raro eso, ¿no? ¿Cómo puede ser sacerdote si no es de la tribu de Leví?

Bueno, dice el autor de Hebreos: "Puede ser sacerdote porque Él es de otro orden: es el orden de Melquisedec", que de hecho es superior a la tribu de Leví. ¿Saben por qué? Porque dice: ¿de dónde viene la tribu de Leví? De Abraham, ¿no?, de los descendientes de Abraham. Pero cuando Abraham se encontró con Melquisedec, Abraham le pagó tributo a Melquisedec, lo cual significa que Melquisedec es superior a Abraham, lo cual significa que Melquisedec es superior a la tribu de Leví, porque Leví es descendiente de Abraham.

Y Melquisedec tiene una característica única, que es: era rey y sacerdote. En toda la historia israelita, estos dos oficios nunca se mezclan: el sacerdote no puede ser rey, y un rey no puede ser sacerdote. Pero en Melquisedec, que era rey y sacerdote, sí podemos tener a alguien que sea rey y sacerdote perfecto. Y esto nos está apuntando hacia Jesús, realmente: cómo es que Él es mejor, cómo es que es mayor que todas estas figuras del Antiguo Testamento.

Y una de las cosas que van a encontrar aquí, que se empieza a repetir —y creo que aquí es donde empieza principalmente, en el capítulo 7, a hacer este énfasis—, es esta idea del versículo 21: "Tú eres sacerdote para siempre". O sea, que hay una superioridad por la permanencia de Jesús como sacerdote. No como los sacerdotes del Antiguo Testamento, que iban y venían, y eran puestos, y salían, y entraban otros, se morían, entraban otras nuevas generaciones; no: aquí ya tenemos un sacerdote que es permanente. Empieza a darnos estos indicios acerca de cómo se ve eso.

Tercera exhortación: maduren en la fe

Exhortación número tres. ¿Cuál es la exhortación número tres que está dentro de esta sección? Es el capítulo 5: ustedes deberían ser ya más maduros en la fe.

Pero son como niños. ¿Cuánto tiempo tienes de ser cristiana, y ahí sigues diciendo: "No, ay, no leo Apocalipsis; está muy difícil"? No se trata de burlarme de nadie, pero sí: está en la Biblia; estúdienlo, no tengan miedo. Sé que puede ser intimidante, pero está ahí para nuestra edificación, nuestra madurez, nuestra santificación. Lo cual significa que la vida cristiana siempre avanza hacia adelante, y para el autor de Hebreos el retroceder muestra que no somos salvos.

Por eso dice el capítulo 6, versículo 4: "Es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio". Si tú eres creyente en Cristo Jesús, Dios te llevará hasta el final. Y si tú retrocedes, si tú dices: "Yo prefiero los sacrificios del templo", si tú dices: "Yo prefiero otra manera de vivir que no sea la manera que Dios me está mostrando en Su Palabra", estás comprobando que tu fe... por mucho que hayas escuchado y hayas experimentado las bendiciones de lo que significa estar involucrado en la comunidad de fe de la iglesia local. Si tú dices: "Yo prefiero eso", dice el autor, hay una categoría de personas que han apostatado de tal manera que nunca van a regresar.

Una ancla segura

Y me encanta; es una de mis partes favoritas del libro de Hebreos: ¿dónde está nuestra esperanza? Están las promesas de Dios. Otra vez, lo que Dios dice: eso es el fundamento. Y Dios ya había prometido, y había prometido no de una manera superficial. Él dijo: "Yo voy a jurar por mí mismo, por mi propio nombre. No hay nadie más grande por quien jurar, así que voy a jurar por mí mismo que yo les daré lo que les estoy diciendo que les voy a dar". "Abraham, yo haré de ti una nación; yo a través de ti bendeciré a todas las naciones de la tierra". Y entonces jura por sí mismo.

Y, bueno, no tiene que hacer eso: Él es Dios; deberíamos simplemente creerle. Pero Él está enfatizando esta promesa de tal manera que dice: "Créeme, créeme, créeme". No se piensen: "Soy Dios, puedo hacer lo que quiera", por un lado, pero por otro lado, "lo que yo digo siempre es cierto". Entonces tenemos la combinación de dos cosas aquí: carácter y poder.

Pues otra vez estamos en elecciones políticas; el próximo domingo vamos a votar por candidatos. Cuando un candidato está haciendo promesas: "Sí, yo voy a hacer esto, voy a hacer esto y voy a hacer esto" —o sea, "bien, qué buena persona soy"—, pero si no gana, pues no importa qué tan buenas intenciones tenga y qué tan buenas ideas tenga, no va a poder hacer algo. Entonces podrá tener muy buen carácter, pero no tiene el poder para hacer lo que dice que va a hacer. Y por otro lado, alguien puede ganar —lo cual no es raro— y se ve su verdadero carácter: "Y yo no quiero hacer lo que debería hacer", aunque pudiera hacerlo. ¿Entienden? Dios es una combinación de ambas cosas: es bueno y es poderoso; es veraz y tiene toda la soberanía para hacer lo que quiere hacer.

Así que por eso el autor de Hebreos usa esta palabra: "la inmutabilidad de su consejo". Cuando Dios promete y Dios dice, tienes un "fortísimo consuelo". Esta es nuestra esperanza: "una segura y firme ancla del alma". Estas imágenes de que vienen las olas y pegan contra nosotros y nos mueven de aquí para allá, pero siempre y cuando tengamos un ancla, no nos pueden ahogar. Y el ancla, de hecho, en esta imagen, es Jesús: es nuestro sacerdote, que está sosteniendo el ancla del otro lado. ¿Del otro lado de qué? Del lugar santísimo; entró al lugar santísimo por nosotros, y Él sostiene el ancla, y Él dice: "Tú vas a entrar conmigo", y puedes saber que eso es cierto.

Jesús es superior al antiguo pacto

Lo cual nos lleva al hecho de que Jesús es superior al antiguo pacto. Dice el capítulo 8 que todas las imágenes del Antiguo Testamento —el templo, el tabernáculo, los sacrificios, los sacerdotes—, todo eso eran sombras. Versículo 5: "Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales". O sea, nada era el fin; era solo un medio para apuntar al fin, que es Jesús. Si te quedas en el Antiguo Testamento, como la mayoría de judíos hoy en día, que se atoran en su Antiguo Testamento y se quedan ahí y no pueden ver hacia dónde está apuntando, entonces te perdiste de todo, porque Jesús era el punto. La ley no iba a cambiar a nadie; la ley solo mostraba nuestra incapacidad.

Lo cual, dice el autor de Hebreos, es que se trataba de un mejor pacto, versículo 6, "establecido sobre mejores promesas". ¿Cuáles serán estas promesas? Eran las promesas de una transformación interna: "Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré", versículo 10. Y después dice que tampoco nada más eran internas, sino que eran relacionales, porque dice: "Y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo". O sea, va a haber una relación cercana e íntima a través de este pacto. Y también universal: "Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos". Gente de todo pueblo, toda nación, toda tribu, toda lengua me conocerá, no nada más judíos. Y la transformación va a ser interna, no externa.

Dice el capítulo 9 —pueden verlo una y otra vez enfatizado— que Jesús es nuestro sacerdote que establece el nuevo pacto, y ya está esta comparación de un testamento. Dice: ¿cómo heredas lo que viene en un testamento que dice "esto es para él"? ¿Cómo se hereda? Pues cuando muere el que dejó el testamento. De la misma manera, Jesús tuvo que morir para que fuera posible que nosotros recibiéramos la herencia. Capítulo 9. Y es una herencia eterna. Van a encontrar esta palabra una y otra vez: "una vez para siempre", "eterna redención", "herencia eterna", "para siempre, por el sacrificio de sí mismo, para quitar de en medio el pecado".

Entonces es eterno, y es único. Dice que los sacerdotes tienen que entrar cada año; entraban al lugar santísimo, y cada año representaban al pueblo para la expiación de los pecados. Jesús lo hizo una sola vez, y eso fue suficiente; nunca más se tiene que volver a hacer sacrificio. Lo cual nos lleva también... esto lo está desarrollando el capítulo 10.

La superioridad de la fe

Pero el capítulo 11 nos habla acerca de una fe: que la fe es superior. ¿Por qué? Porque la fe es el medio que Dios diseñó desde un principio a través del cual encontraríamos esta salvación, puesta en Jesús, puesta en Su sacrificio, puesta en Su obra. Siempre, siempre ha sido a través de la fe. Entonces recorre todos los personajes del Antiguo Testamento para mostrarnos que ellos, fue por fe que de hecho sí recibieron la herencia de esas promesas, obtenidas a través del sacrificio de Cristo. Tenemos a Abel, tenemos a Noé, tenemos a Abraham, tenemos a Isaac, tenemos a Jacob, tenemos a José, tenemos a Moisés, tenemos a Josué, tenemos a Rahab, tenemos a Gedeón, a Barac, a Sansón, a Jefté, a David, a Samuel, a los profetas, a las mujeres que reciben sus muertos mediante la resurrección.

Y pensamos: "¡Qué padre, vivir por fe! La fe es increíble: podemos mover montañas si tan solo tenemos fe como un grano de mostaza; Dios hace cosas maravillosas", como... vituperios, azotes, prisiones, cárceles; apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados. Acuérdense de esa parte: eso es vivir por fe. Es superior porque es una fe que no ve lo presente y lo temporal, sino lo eterno. Abraham, ¿en dónde tenía su esperanza? ¿En una ciudad física? No, dice el autor de Hebreos: tenía su esperanza puesta en una ciudad celestial.

Porque, de hecho, Abraham nunca vio la tierra prometida, ni sus hijos, ni sus nietos, ni sus tataranietos. Pero había algo mejor que una tierra física, y Dios espera para juntarlos a ellos con nosotros. Versículo 40: "Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros". Es decir, Dios quería unificar a todo el pueblo de Dios bajo una misma categoría: aquellos que son salvos por medio de la fe en Jesucristo. Una sola manera de salvación en toda la Biblia.

Lo cual debe animarnos, porque si es por fe, entonces siempre tenemos esperanza, porque siempre puedes voltear a ver ¿a quién? A Jesús. La fe ve hacia fuera, no ve hacia adentro, a sí mismo; eso no es fe. Es dependencia externa: yo veo algo más como mi esperanza y mi sustento. "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe". Sigan Su ejemplo, y a través de verlo a Él pueden entender y confiar que todas las cosas que están pasando en sus vidas tienen un buen propósito. Por ejemplo, la disciplina, que no nos gusta: "¿Y esto, Señor? ¿Por qué? Esto no era parte de mi plan. ¿Por qué perdí mi trabajo? ¿Por qué me acaban de diagnosticar con COVID? Si soy Tu hijo...". Dice: la disciplina es buena, porque a través de la disciplina es que Dios nos santifica.

El monte de la gracia

Y entonces dice: pongan su fe en Jesús; véanlo a Él, simbolizado como el monte de Sion, un monte de gracia, no el monte Sinaí. Porque el monte Sinaí estaba mostrando solamente la justicia de Dios; o sea, había oscuridad, había tinieblas, había tempestad, había fuego, y tenían todos miedo de acercarse. Pero ahora Jesucristo ha hecho una manera en la que no tienes que tener miedo; puedes acercarte a la justicia de Dios, tan temible sobre el pecado y tan terrible sobre el pecado. Pero cuando ves a Jesús, dices: "Sí, sí me puedo acercar, porque Él ha obtenido para mí la perfección que yo necesito para poderme acercar a este monte". Es el monte de gracia, es el monte de las cosas que yo no podía hacer pero alguien más hizo por mí: Jesucristo. Y de esta manera nuestra esperanza está en las cosas inconmovibles, las cosas que no pueden ser cambiadas, porque Dios mismo las ha establecido.

Cuarta exhortación: no peques voluntariamente

Lo cual me lleva a la exhortación número cuatro, que es: no peques voluntariamente. Capítulo 10, versículo 26. No digas: "Sí, yo me voy por el camino del pecado; creo que el pecado es una mejor manera de vivir mi vida, porque ¿qué pasa al final? No pasa nada". "¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!". No minimices la gravedad del pecado, no minimices las consecuencias del pecado; no digas: "No pasa nada". ¿Pero sabes cómo va a pasar eso, acordarte de qué tan serio es el pecado? Va a pasar cuando tú estés constantemente con tus hermanos y hermanas en Cristo que tienen la misma fe que tú, que te van a recordar cómo vivir en amor y en buenas obras.

"Consideremos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras", versículo 24 del capítulo 10, "no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca". Mantente firme al no dejarte de congregar con tus hermanos, que te estimularán al amor y a las buenas obras: esa es la exhortación. Porque, si no, el pecado te va a absorber; el pecado se va a volver tan común en tu vida, porque todos los demás lo hacen, que lo vas a empezar a ver normal y vas a empezar a vivir para el mundo.

Necesitas a la iglesia. La iglesia fue dada por Dios para tu santificación. No hay nadie que sea cristiano que pueda decir: "Yo puedo vivir sin mis hermanos", porque tú, al creer en Cristo Jesús, has pasado a ser parte de una familia, y Dios ha diseñado que esa familia sea una parte integral de todos los días de tu vida. Estamos hablando de membresía, y hoy vamos a tener nuestra reunión de miembros. Eso es: quiénes son esta familia, quiénes realmente están comprometidos con esta iglesia y dicen: "Sí, esta es mi familia; pregúntenme cómo estoy, yo les voy a rendir cuentas de cómo va mi vida". No: "¿Y a ti qué te importa?". Bueno, podría ser un sermón sobre eso, porque ya lo hice.

Quinta exhortación: no dejes de alcanzar la gracia de Dios

Exhortación número cinco: no dejes de alcanzar la gracia de Dios. Dice el versículo 25 del capítulo...: "Mirad que no desechéis al que habla". Perdón: versículo 14, versículo 15: "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios". Ya hablamos acerca de esto, pero básicamente esta exhortación tiene que ver con buscar la santidad constantemente, y el arrepentimiento, porque el ejemplo aquí es Esaú. Y dice que Esaú no se arrepintió de una manera genuina. Aunque le dolió, aunque lloró acerca de todas las cosas que vinieron a su vida por causa de vender su bendición y menospreciar las promesas de Dios, él nunca tuvo un verdadero arrepentimiento. Todo el que se arrepiente de todo corazón es perdonado por Dios.

Entonces la exhortación es: no dejes de alcanzar la gracia de Dios. Búscala diariamente, diario; no se te olvide que la necesitas. No vayas a dejar que brote raíz de amargura en ti; no vaya a ser que empiezas a convertirte en un fornicario o un profano como Esaú; no vaya a ser que empiezas a menospreciar las promesas de Dios en tu vida y empiezas a desviarse. Así que no dejes de alcanzar la gracia.

Sexta exhortación: no rechaces al que habla

Exhortación número seis. Dice el versículo 25: "Mirad que no desechéis al que habla". No rechaces al que está hablando. ¿Por qué? Porque ya escuchaste algo. ¿Y saben qué? Hay más responsabilidad para los que ya han escuchado, y hay más responsabilidad para los que han escuchado ya a la luz de lo que Jesús hizo en la historia. Los que estaban en el Antiguo Testamento vieron muchas cosas increíbles que Dios hizo —el monte Sinaí, y el fuego, y todas estas cosas—, pero todavía no tenían el panorama completo. Nosotros sí lo tenemos, y por eso es que dice que hay mayor responsabilidad por rechazar las cosas celestiales que las cosas terrenales. Y hay gente que ha contemplado principalmente las obras terrenales de Dios, pero ustedes ya han escuchado las celestiales. Así que no rechacen al que habla.

La superioridad de la gracia

Lo cual nos lleva al capítulo 13, que es el último capítulo de Hebreos, que hemos estado viendo por los últimos 45 domingos. No solamente es la fe el medio superior a través del cual nos podemos acercar a Cristo, sino es la provisión de Su gracia, la cual es superior. ¿Por qué es superior la gracia de Dios? Bueno, porque Jesús fue sacrificado fuera del campamento. Y usa esta imagen del Antiguo Testamento para mostrarnos que una vez al año, el día de la expiación, el sumo sacerdote iba y hacía un sacrificio de un becerro por sus pecados y un sacrificio de un cordero por los pecados del pueblo. Pero, a diferencia de otros sacrificios, en los que los sacerdotes comían de esa comida, de lo que quedaba del animal muerto, en esta ocasión sacaban a los animales para quemarlos fuera del campamento.

Y dice: esos animales están representados por Jesucristo, que también fue sacrificado fuera del campamento, porque el Gólgota estaba fuera de Jerusalén. Y entonces ustedes se han acercado a ese sacrificio, el cual, estando fuera del campamento, está accesible a los gentiles, ¿no es cierto? Para los judíos, eso habría representado lo inmundo: "Sáquenlos fuera del campamento, porque no son parte de nosotros". Pero Jesús murió fuera del campamento justamente para hacer un puente entre nosotros y las promesas dadas a los judíos. Entonces nosotros tenemos acceso a ese sacrificio, y el tener acceso a ese sacrificio significa que tenemos acceso a la gracia de Dios.

Lo cual significa que podemos vivir en santidad, porque Dios provee por Su gracia la manera en la cual nosotros podemos ser hospitalarios unos con otros, la manera en que podemos acordarnos de los presos, la manera en que podemos honrar nuestros votos matrimoniales, y que nuestras vidas sexuales sean vidas de testimonio, como veíamos este fin de semana en nuestras conferencias de matrimonios; que podamos administrar nuestro dinero sin avaricia y sin amor al dinero, y para que podamos honrar y respetar a las autoridades y a los líderes espirituales que Dios ha puesto en nuestras vidas, que son nuestros pastores, y sujetarnos a ellos, y que podamos amarlos y trabajar juntos con ellos con alegría, como un cuerpo en Cristo y en unidad, y orar por ellos constantemente.

Y esa gracia, dice, es la gracia que recibimos del Dios de paz; es la sangre de Jesucristo, la sangre del pacto eterno, la sangre del Pastor de las ovejas, el que "nos hace aptos para toda buena obra para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo" —lo veíamos el domingo pasado—, "al cual sea la gloria por los siglos de los siglos". ¿Quieres esa gracia? Está disponible; puede ser tuya.

Jesús es superior

Así que les pregunto: ¿de qué se trata Hebreos? Una hora, y lo recorrimos; no todos los versículos, pero, lo que decimos, todos estos temas centrales. Así que aquí está el pensamiento final, aquí está el ancla para tu alma: Jesús es superior. Es superior a cualquier cosa que has experimentado en esta vida; no hay nada que se compare a Él. Así que pon tu confianza, pon tu esperanza y pon tu vida en Sus manos. Mira Su vida perfecta, mira Su sacerdocio perfecto, mira Su sacrificio perfecto, y pídele a Dios que lo haga tuyo. Él te mostrará Su gracia para vivir en santidad, y Él te llevará hasta el final, con tus ojos en Cristo. Pónganse de pie.

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