Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios1 CorintiosNathan Díaz

Unidad y pureza en el cuerpo de Cristo

Transcripción

Un panorama de toda la carta

… (La grabación comienza con el mensaje ya empezado). …vivir juntos como iglesia es en realidad el mensaje de 1 Corintios: la manera en que somos un cuerpo, la manera en que Dios nos ha llamado a reflejarlo a Él, en particular en la manera en la que nos relacionamos unos con otros. Esa es una de las principales maneras en las que reflejamos a Dios: cómo yo me relaciono con mi hermano o mi hermana que forma parte del cuerpo de Cristo. Y como ya decía Roberto, hoy voy a tratar de resumir toda la carta. Empezamos a hacer esto, creo que desde la serie de Hebreos, donde después de terminar el libro regresamos y vemos todo el libro, un panorama más amplio. Lo hicimos también con Isaías, y ahora lo hacemos con 1 Corintios.

Porque esa es realmente una de las razones por las que predicamos de la manera en que lo hacemos, yendo pasaje por pasaje. Estaba viendo —no me acuerdo—, creo que me tomé 33 domingos en 1 Corintios para predicar todo el libro. Entonces obviamente lo que voy a hablar hoy no incluye todos los detalles de lo que ya estudiamos; pueden regresar y ver alguna sección en particular si ustedes quieren. Pero cuando predicamos expositivamente, cuando vamos viendo sección por sección, uno de los propósitos es… Y realmente se los digo porque yo crecí en la iglesia escuchando predicaciones y aprendiendo de la Palabra, pero en general mucho de mi conocimiento de la Biblia eran estas ideas un tanto aisladas, y versículos. Aprendes los versículos, conoces obviamente lo que dice Juan 3:16, lo que dice Romanos 3:23 y 6:23, y qué otro, Génesis 1:1… Hay estos versículos.

Pero el problema es que muchos cristianos que conocen versículos no saben de qué se trata el libro completo. No entienden cómo encaja ese versículo que se saben, no entienden cómo encaja dentro de una estructura más amplia, dentro de un argumento más amplio del libro. Y eso, en mi experiencia, una vez que empecé a estudiar la Biblia de una manera más contextual, cambió realmente mi manera de entender la Biblia y de poder inclusive usar la Biblia correctamente. Entonces lo que vamos a hacer hoy es eso: vamos a regresarnos y vamos a ver en realidad cuál ha sido el argumento de Pablo desde un panorama más amplio.

Sin notas en la cárcel

El viernes estábamos en la cárcel hablando con los hermanos que están ahí, y una de las cosas de la cárcel es que no podemos entrar con ningún dispositivo electrónico. Y yo tengo todas mis notas aquí en mi iPad, tengo todas mis notas ahí, y si no tengo mis notas ahí, por lo regular, si hay un versículo en particular que yo quiero encontrar, abro mi teléfono, pongo ahí una aplicación, busco las palabras y ahí me aparece. Pero algo que sucede cuando estamos ahí dentro de la cárcel es que entro con mi Biblia; eso es todo lo que tengo. Y están haciendo preguntas sobre la Biblia, estamos hablando de muchos temas, y si yo no sé realmente dónde están estas cosas, nunca las voy a poder encontrar, porque no tengo mi teléfono y no tengo una manera de hacer trampa ahí, de buscar. Tengo que identificar qué capítulos de la Biblia hablan de qué cosas, y tener eso claro en mi cabeza.

Y me pasa seguido que digo: "No me acuerdo dónde está este versículo". Y lo bueno es que van otros de la iglesia y me ayudan; les pregunto: "A ver, ¿se acuerdan dónde está este pasaje?". Pero en 1 Corintios, si ustedes pueden recordar más o menos esta estructura y recordar cómo está el flujo de las ideas dentro de 1 Corintios, probablemente se van a poder acordar de estos temas por capítulos. Y eso es muy útil: recordar cómo se van desarrollando a lo largo de un libro todas las ideas teológicas, doctrinales, de la vida cristiana.

Entonces realmente voy a recorrer con ustedes algunas de las ideas centrales del libro, y quiero también ir señalando algunos de los versículos y pasajes que creo que son claves, y que deben de poner más atención y recordar con más atención de todo el libro, que resumen a veces una idea muy importante. De hecho, anoche mi preparación para este sermón fue realmente solamente armar un bosquejo del libro, y ya. Traté de pensar en cómo sería, sin la ayuda de todas las notas que a veces estoy desarrollando para un mensaje, solamente pensar con ustedes, al ver el texto, qué es lo que está pasando.

Unidad y pureza

Entonces, 1 Corintios: cuando empezamos esta serie, la manera de resumir el mensaje del libro fue "unidad y pureza en el cuerpo de Cristo". Creo que hacia allá es donde quiere llegar Pablo: cómo se ve la unidad, por qué estamos unidos y cómo es que estamos unidos, y qué implicaciones tiene para nuestra santificación esa unidad también. Entonces eso es realmente lo que él está desarrollando aquí.

Y nuevamente, un poquito del contexto: Corinto es la capital de Acaya, del Imperio romano, y fue destruida por el Imperio romano en 146 antes de Cristo, y luego fue reconstruida por César unos 100 años después. A partir de octubre vamos a estar estudiando 2 Corintios. Hay una línea cronológica muy interesante. Pablo está escribiendo esto desde Éfeso, pero previamente, en el libro de Hechos, ya habíamos visto, en su segundo viaje misionero, cuándo es que estableció la iglesia de Corinto. Ya estableció la iglesia de Corinto, ahora está en Éfeso, pero se asume que hay unas cartas intermedias. En 1 Corintios hace referencia a una carta que ellos le escriben, pero esa carta que ellos le escriben es probablemente en respuesta a otra carta que él había escrito previamente.

Entonces termina siendo que 1 Corintios realmente es segunda de Corintios, y luego 2 Corintios en realidad es cuarta de Corintios; se asume que hay otra carta intermedia entre primera y segunda. Entonces, nada más para agregar a la confusión, es más o menos la línea cronológica que vamos a ver sobre estas cartas. Y realmente esta carta es en respuesta a una carta que ellos le escriben: después de que él les escribe, ellos le escriben. Y además hay una mujer que se llama Cloé que ha hecho un reporte de cómo van, y eso ha generado preocupación en Pablo, y por eso está escribiendo esta carta. Eso está en el versículo 11: "He sido informado acerca de ustedes por los de Cloé".

Entonces hay reportes, y al final de la carta tenemos otros nombres: Estéfanas —no me acuerdo cómo se llama—, pero la casa de… ¿qué es? Ah, versículo 15 del 16: la casa de Estéfanas. Y luego tenemos a Estéfanas, a Fortunato y a Acaico. Entonces parece ser que estos son algunos de los que ven a Pablo en medio de la carta para que confirmen lo que está diciendo la carta, y por eso es que Pablo la escribe.

La estructura del libro

Entonces esto es lo que creo que está en la estructura de este libro: la introducción, que son los versículos 1 al 9, y después… Esta es realmente la estructura; la dividí en cinco partes. Y ustedes pueden buscar cualquier Biblia de estudio; probablemente van a tener el bosquejo de la estructura del libro, pero creo que está realmente dividido en cinco temas. El número uno, el tema de las divisiones dentro de la iglesia, desde el capítulo 1, versículo 10, hasta el 4:21. Después comienza el capítulo 5 con el tema de la inmoralidad dentro de la iglesia, hasta el capítulo 7, versículo 40. Después desarrolla el tema de la idolatría, y el tema de la idolatría, como vamos a ver en un momento, está conectado con el desarrollo de la libertad cristiana y cómo nos relacionamos unos con otros. Después, a partir del capítulo 11, versículo 2, tenemos cómo se ve el servicio de adoración dentro de la iglesia, hablando de la Santa Cena, de los dones; todo eso es lo que desarrolla hasta el final del capítulo 14. Y después el capítulo 15, hablando acerca de la resurrección y de todas sus implicaciones para la vida cristiana. Y lo que vimos hace dos semanas, el capítulo 16, son simplemente instrucciones finales y una despedida final que Pablo siempre hace en relación a personas específicas, y algunas observaciones muy puntuales que quiere darles, que nos ilustran bien el contexto histórico y qué es lo que está pasando también dentro de la vida de Pablo en ese momento, qué es lo que está pasando en general en la iglesia en relación a diferentes personajes que aparecen ahí por nombre.

Una introducción llena de ánimo

Entonces, la introducción, versículos 1 al 9. Recuerdan: siempre Pablo presentándose a sí mismo, "llamado a ser apóstol". Y ustedes… Yo soy llamado a ser apóstol; ustedes son, versículo 2, "llamados a ser santos con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo" —otra vez la Iglesia universal siendo incluida aquí—, "Señor de ellos y nuestro. Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo". Como ustedes saben, y ya estudiaron junto conmigo, esta es una carta sumamente negativa, sumamente dura de leer. Si yo fuera de la iglesia de Corinto, no sé qué tan ofendido estaría por todas las cosas que dice de mí.

Pero lo que es importante ver sobre Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, es que empieza la carta con ánimo. Empieza la carta dando gracias a Dios por la iglesia de Corinto, por la gracia que le ha sido dada, porque ellos han sido enriquecidos en toda palabra, en todo conocimiento, y también el evangelio, el testimonio de Cristo, fue confirmado en ellos, "de manera que no les falta ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo. Él también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo". Entonces, imagínense, esto es como la manera en que Pablo habla de los filipenses en el capítulo 1, versículo 6, creo que es, que dice: "Yo tengo esta confianza, que el que empezó la buena obra la terminará".

Y él sabe que si ellos son verdaderamente cristianos, si la iglesia de Corinto realmente ha creído y puesto su confianza en Cristo Jesús y han sido regenerados por la obra del Espíritu Santo, ellos serán santificados y ellos perseverarán hasta el final. Esa es la confianza que tiene Pablo. Entonces empieza con ese ánimo. ¿No los anima eso a ustedes, pensar que Dios se asegurará de que nosotros, Sus hijos, terminemos la carrera? Ese es el ánimo que Pablo quiere darles a ellos: "Él también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles". ¡Bola de pecadores, serán irreprensibles! "Fiel es Dios" —no "fieles son ustedes"—, "fiel es Dios, por medio de quien fueron llamados a la comunión con Su Hijo Jesucristo, nuestro Señor".

Dios es el que es fiel. Por eso estamos aquí: por la fidelidad de Dios. Y esto va a desarrollarse en toda la carta; Pablo va a regresar una y otra vez a esta idea de la incapacidad del hombre para hacer algo que sea de valor eterno. Solamente a través del poder y de la obra de Dios es que nosotros podemos creer y ser… Esa es la introducción a esta carta, y debe de ser de ánimo ver cómo Pablo empieza una carta sumamente negativa, una carta de reprensión.

Primera reprensión: las divisiones

Así que ahí vamos; estas son las reprensiones. Número uno: divisiones. ¿Cuáles son las divisiones? Pues lo que ha escuchado es que —versículo 12 del capítulo 1— andan peleándose, andan haciendo grupitos dentro de la iglesia: "Estos son mis amigos, estos no". Pero en particular, en relación a los líderes: en relación a Pablo, en relación a Apolos, en relación a Pedro, en relación a estos líderes de la iglesia. Cada quien está escogiendo su líder favorito y diciendo: "Pues cuando predica Pablo, sí me gusta, pero no tanto Apolos; a él no lo entiendo". Y hay otros que dicen: "No, a mí no me gusta cuando predica Pablo; a mí me gusta cuando predica Apolos". Y entonces empiezan a hacer estos grupos y estas facciones dentro de la iglesia. Esa es la preocupación que Pablo tiene con respecto a las divisiones.

Entonces, ¿cómo va a empezar a dar Pablo un fundamento para solucionar las divisiones? Es el versículo 13, con la pregunta: "¿Está dividido Cristo?". Esa es la pregunta más importante en relación a la unidad del cuerpo de Cristo: que Cristo no está dividido, que Su iglesia no debería estar dividida. Y lo que empieza a desarrollar es todo lo que implica la salvación que todos tenemos en común, lo que hemos experimentado. Él dice: "Porque la palabra de la cruz" —versículo 18— "es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos es poder de Dios". Y entonces toda esta sección que empieza en este punto habla acerca de la sabiduría de Dios, del poder de Dios, en contraste con la sabiduría y el poder del hombre.

La sabiduría y el poder de Dios nos unen

El capítulo 2 sigue hablando acerca de esto, diciendo, versículo 2 del capítulo 2: "Nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y Este crucificado. Estuve entre ustedes con debilidad y con temor y mucho temblor, y mi mensaje y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que la fe de ustedes no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios". ¿Qué nos une? Que hemos experimentado la sabiduría y el poder de Dios en nuestras vidas, que ha sido predicada a nosotros. Y dice en el versículo 10 del capítulo 2: "Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios".

Es decir, si somos salvos, si hemos conocido esta verdad, es porque el Espíritu hizo una obra dentro de nosotros. Eso es lo que nos une: nos une que hemos sido escogidos por Dios, no porque lo merecemos, no porque somos más inteligentes que los demás, sino por la pura gracia y soberanía de Dios en nuestras vidas. Y vean lo que dice el versículo 14; es donde queda todavía más claro este principio: "El hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad, y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen espiritualmente". Ya estudiamos este pasaje, y les decía: "Hermanos, ánimo cuando predican el evangelio, porque no está en ustedes convencer a nadie; está en el poder del Espíritu".

Y cuando la gente rechaza el mensaje del evangelio, lo rechaza porque es el hombre natural: no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque son locura, no tienen sentido en su mente. No tiene sentido: "¿Un hombre sacrificado por mí? ¿Por qué importa eso? ¿Qué tiene que ver conmigo? Yo estoy viviendo mi vida perfectamente, soy una buena persona, yo no necesito esta idea de un Dios crucificado". Son necedad. Pero vean lo que dice el versículo 14: "No las puede entender". Naturalmente no tenemos la capacidad de entenderlas.

Entonces, cuidado con sentirse superiores: "Yo acepté a Jesús porque yo soy más inteligente". No, no eres más inteligente; te fue revelada esta verdad. Abrió los ojos de tu corazón para que pudieras ver la verdad del evangelio. No hay nada en tu naturaleza capaz de poder entender las verdades que solamente se pueden discernir espiritualmente, por revelación del Espíritu de Dios. Eso es lo que dice Pablo aquí: "¿Quién ha conocido la mente del Señor para que lo instruya?".

Entonces, lo que nos une es el Espíritu. Esa es la clave para que no haya divisiones entre ustedes: saber que estamos unidos, que hemos experimentado la misma gracia, hemos experimentado la misma revelación sobrenatural por el Espíritu en nuestros corazones para que ahora creamos. Eso nos une. Esa es la verdad que hace que esta iglesia no deba estar dividida. Vamos a ver más cosas sobre eso más adelante en la carta.

Un jardín, un edificio, un templo

Pero ahora va a pasar por una serie de ilustraciones, desde el capítulo 3 y 4, de cómo es que se ve la unidad en una analogía. La primera analogía es: ustedes son como un jardín. Ustedes son como un jardín en donde yo he regado junto con Apolos, pero Dios —versículo 6— da el crecimiento. Dice: "Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento". Es la ilustración de un jardín: están creciendo juntos. Y si esa ilustración no les sirve porque no conocen nada de las plantas, entonces piensen en un edificio, versículo 9.

"Yo puse un fundamento; yo soy como un arquitecto. No solamente soy como un jardinero", dice Pablo, "también soy como un arquitecto", un arquitecto que puso el fundamento. El evangelio es este fundamento; Jesucristo es el fundamento. Y ustedes empezaron ya a construir sobre ese fundamento, y van poniendo las piedras, y se va armando un edificio; imagínense así. Y cada uno de ustedes está edificando, con sus vidas, con su testimonio, con sus dones, este edificio. Pero dice: "Pero tengan cuidado de cómo están edificando", porque pueden estar edificando no sobre ese fundamento, y el edificio puede estar empezando a hacerse chueco, porque unos están poniendo unas piedras un poquito raras ahí y no están apoyando correctamente.

Y entonces dice: "Bueno, tengan cuidado con estas piedras que ustedes ponen", porque al final esto que están edificando va a ser probado por Dios; va a pasar por una prueba de fuego para ver en realidad cuáles son las piedras que realmente sí estaban puestas sobre el fundamento y cuáles son las que no estaban siendo edificadas correctamente. Pero si somos un edificio, al final entendemos que también somos el templo de Dios, y este templo de Dios es un templo que ha sido consagrado para Dios; es de Dios. Y por lo tanto, cada uno de ustedes también puede pensar en su propio cuerpo como un templo. No nada más estamos construyendo un edificio juntos, un templo todos juntos, sino que cada uno en realidad es un templo en sí mismo, y ese templo es habitado por el Espíritu Santo. Y entonces sí importa lo que hagas con el templo; va a regresar ese tema más adelante, en la parte de la inmoralidad.

No juzguen antes de tiempo

En el capítulo 4, Pablo está defendiendo su apostolado. Había muchos que criticaban a Pablo, y él dice: "Miren, yo estoy tranquilo, pero sí los exhorto a que no juzguen antes de tiempo". Dice, versículo 5: "Esperen hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones. Entonces cada uno recibirá de parte de Dios la alabanza que le corresponda". A veces, hermanos, juzgamos antes de tiempo y llegamos a conclusiones muy rápido sobre nuestros hermanos o otros: "Ah, es que es un hipócrita, no, es que…". Nos quejamos mucho unos de otros; se nos olvida que Dios es el juez final. Y tenemos que ser muy, muy lentos, hermanos, para juzgar, especialmente las intenciones y las motivaciones de otros. Muy lentos.

Pero el principio… Y aquí hay un versículo que subrayen en sus Biblias; si no les gusta subrayar sus Biblias, la que tienen ahí, cómprense una que sí. Dice el versículo 7: "Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?". La gracia, hermanos, cambia completamente la manera en que interactuamos unos a otros. Porque ¿qué puedo presumir, si nada viene de parte de mí, si nada es inherente a mi persona, a mi propia naturaleza? Entonces, ¿cómo puedo yo ponerme en una posición de superioridad con respecto a mi hermano en Cristo? No puedo, porque yo recibí todo de gracia.

Así que ¿cómo yo me jacto y digo: "Ay, bueno, es porque él no estudia su Biblia", "él porque no sabe pensar como yo pienso", "él porque no le echa ganas como yo le echo ganas"? Y si estamos en esta constante comparación unos con otros, como si nosotros realmente fuéramos los que fomentamos y los que producimos las cosas buenas dentro de nosotros, entonces por supuesto que va a haber divisiones dentro de la iglesia. Pero si yo reconozco que todo lo que tengo lo recibí gratuitamente, no por algo que yo haya hecho, sino por la pura gracia y soberanía de Dios, entonces eso me pone en una posición de mucha humildad con respecto a mi hermano. ¿Entienden el argumento de Pablo?

Como un padre con sus hijos

La última ilustración que usa aquí es la ilustración de una familia, versículo 14: "No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a hijos míos amados". Entonces ahora se pone Pablo como un papá preocupado por sus hijos. Y pues, como un buen papá que ama a su hijo o a su hija y le preocupa su vida, ¿qué va a hacer? Pues número uno, va a tratar de ser un ejemplo para ellos; por eso el versículo 16 dice: "Los exhorto: sean imitadores míos". Pero también un buen padre disciplina a sus hijos y busca corregirlos. Sí, ahí está la ilustración, versículo 21: "¿Qué quieren? ¿Iré a ustedes con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?".

¿Cuál va a ser necesario? ¿Van a reconocer su error y van a arrepentirse, o se van a mantener en las cosas que están mal en sus vidas, de tal manera que yo tenga que ser más duro con ustedes? Como cuando dice la mamá: "Espérate a que venga tu papá".

Segunda reprensión: la inmoralidad

Número tres —dentro de… sí, tres—, dentro de la estructura de todos los temas: la inmoralidad. "Se oye que entre ustedes hay inmoralidad". Y lo que narra en el capítulo 5 es la situación de un hombre que está durmiendo con la esposa de su papá. Y dice el versículo 7: "Limpien la levadura vieja para que sean masa nueva, así como lo son en realidad, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad".

Entonces, lo primero que va a desarrollar Pablo en relación a la inmoralidad es el tema de la disciplina eclesiástica. Él dice: "Entreguen a este tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús". Cuando uno de los hermanos dentro de la iglesia… Y por eso tenemos membresía, porque eso solo lo podemos hacer con miembros, no con visitas. Pero cuando alguien es miembro, tenemos la autoridad como iglesia para que, si persiste en pecado, si persiste en un pecado no arrepentido en su vida, nosotros podamos decir: "No es miembro; lo entregamos a Satanás". No hemos dicho eso, ¿verdad? Pero ¿para qué? Para que Dios trate con él apropiadamente, de tal manera que sí se arrepienta.

Eso es lo que anhelamos para un hermano que está viviendo en pecado constante: "Señor, ¿qué tienes que hacer? ¿Hasta dónde lo tienes que humillar? ¿Dónde lo vas a quebrantar?". Pero nosotros como iglesia tenemos la responsabilidad de no tolerar ese estilo de vida como un estilo de vida constante, donde no hay arrepentimiento, donde no hay cambio, donde no se está viendo la santificación. Nuestra responsabilidad como iglesia es decir: "Nosotros no podemos respaldar su testimonio como iglesia".

Porque cada uno de ustedes que son miembros de esta iglesia saben que su testimonio está siendo respaldado por nosotros, y que nosotros decimos: "Sí, ese es un cristiano, y así vive un cristiano; lo que tú ves que él hace, así se ve un cristiano". Así que tengan cuidado con el testimonio que están dando hacia afuera, porque no es nada más su testimonio, sino el testimonio de su iglesia. Y para Pablo este es un problema grave.

Juzgar a los de dentro, no a los de afuera

Y Pablo dice: "Miren, ustedes como iglesia no tienen autoridad con el mundo allá afuera". No la tienen, en el sentido de que nosotros no podemos nada más salir y corregir a la gente y decir: "Ah, estás mal. Ah, eres un pecador". Ah, sí, podemos hacerlo, pero no son creyentes; entonces, ¿con qué autoridad les dices que cambien? Por eso, cuando alguien se acerca con nosotros y dice: "Ah, es que yo tengo problemas en mi matrimonio, y es que mi esposo me está engañando", o "es que está pasando esta situación con mis hijos y están rebeldes", la primera pregunta es: "¿Son creyentes?". Bueno, si no son creyentes, no tenemos manera de apelar simplemente a una conducta moral para que cambien. No podemos decir: "Bueno, dile a tu hijo que tiene que obedecer". Pues ¿por qué tiene que obedecer? Su naturaleza es de rebeldía.

Pero si él dice que es cristiano, ah, entonces ya cambian las cosas. Porque si él dice que es cristiano, entonces yo puedo apelar al evangelio y decir: "Tú deberías arrepentirte, porque Dios ha hecho una obra en tu corazón, y el Espíritu Santo debe estarte convenciendo de tu pecado, de tal manera que deberías decir: 'Sí, sí la regué, perdón'". Y entonces es responsabilidad de la iglesia buscar cómo se ve tu restauración en el cuerpo de Cristo. Por eso dice Pablo —versículo 11, versículo 10, versículo 9—: "No les dije, cuando les dije que no se juntaran con personas inmorales, que no se juntaran con personas inmorales de este mundo", porque pues eso es imposible: el momento en que salen de este lugar y conviven con no cristianos, están conviviendo con personas inmorales. "Yo les dije que tengan cuidado con los que dicen ser cristianos y viven un estilo de vida inmoral", versículo 11.

Y luego dice, versículo 12: "¿Por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgan ustedes a los que están dentro de la iglesia? Pues Dios juzga a los que están afuera. Expulsen al malvado de entre ustedes". Por eso tenemos que tener mucho cuidado, hermanos. Es muy fácil que la iglesia caiga en el juego de ser mucho más crítica de una sociedad inmoral en la que vivimos, y sentirnos bien sobre nosotros mismos por eso: "Ah, nosotros no somos de esos que andan en esas marchas gay; esos son ellos, esos son los pecadores de este mundo". Y nos volvemos súper críticos de eso, y con justa razón: el pecado debería entristecernos, el pecado debería alarmarnos.

Pero ¿qué quieren? Si no conocen a Cristo, están buscando su felicidad en algún lugar; por eso hacen lo que hacen. Aun los ladrones, los secuestradores, todos los que hacen las cosas que hacen, las hacen porque encuentran algún tipo de satisfacción en esas cosas; no tienen una satisfacción mayor en una relación con Dios. Así que es natural que busquen cosas: tener más dinero, tener un sentido de identidad dentro de un grupo de personas. Es natural, porque no tienen una relación superior, la que se encuentra en la relación con nuestro Creador. Entonces nosotros tenemos una responsabilidad dentro de esta iglesia de vivir una vida que refleje que Dios es nuestro máximo y sumo gozo, que Dios es nuestra satisfacción final, no las cosas de este mundo. Y por eso el pecado tiene que ser tratado seriamente dentro de la iglesia.

Pleitos entre hermanos

Capítulo 6: están llevando sus problemas a tribunales. Se están peleando entre los hermanos, y como no se pueden poner de acuerdo, se están demandando unos a otros. Y a Pablo también le molesta esto. Dice: "Ustedes están llevando sus casos ante no cristianos", como si los no cristianos realmente tuvieran más sabiduría: "A ver, tú arregla nuestros problemas; tú, que no conoces a Cristo, tú dinos qué hacer". Que en un sentido se parece mucho a lo que pasa cuando acudimos también a los psicólogos de este mundo para arreglar nuestros problemas, como si ellos tuvieran mejores respuestas: "Bueno, tú estudiaste, tú tienes un certificado que dice que tú conoces el corazón del hombre y tú sabes cómo solucionar los problemas del corazón del hombre; así que tú resuelve mis problemas".

Pablo dice: "No, ustedes deberían tener la sabiduría dentro de ustedes, porque son creyentes, si tienen el Espíritu Santo, para poder arreglar problemas entre ustedes". Y lamentablemente, estos problemas surgen porque están defendiendo cada quien sus derechos. Están diciendo: "Esto es lo que me corresponde, esto es lo que es justo; el hermano me pidió dinero y nunca me pagó". Y una de las soluciones que da Pablo es el versículo 7: "¿Por qué no sufren mejor la injusticia?". ¿Por qué no mejor dices: "Está bien, perdí ese dinero, no hay problema. Te perdono, hermano; quiero estar bien contigo"? Mejor eso. No es tan fácil, pero dice Pablo que eso es mejor que ir a tribunales de no cristianos, que ellos digan: "Págale".

"¿Por qué no ser mejor defraudados?". ¿No es mejor que alguien te defraude a perder la unidad de la iglesia? Sí. "Por el contrario, ustedes mismos cometen injusticias y defraudan, y esto aun a sus propios hermanos". Eso estaba pasando dentro de la iglesia de Corinto.

Esto eran algunos de ustedes

Y aquí está este pasaje hermoso de este libro, versículos 9, 10 y 11; también subráyenlos. Dice: "¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto eran algunos de ustedes". Ah, por si se están sintiendo bien sobre ustedes mismos cuando oyen toda esta lista: esto es lo que eran. "Pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios". Ese es uno de esos versículos que nos lleva a alturas teológicas sobre nuestra salvación y sobre la gracia de Dios.

Honrar a Dios con nuestra sexualidad

A la luz de eso, Pablo quiere que honremos a Dios con nuestra sexualidad. Él sabe… Y miren, en la ciudad de Corinto había un templo a la diosa Afrodita, y se consideraba parte del culto a la diosa Afrodita: había prostitutas del templo, más de 1000 prostitutas en el templo. Y era una práctica común ir al templo a tener relaciones sexuales con estas prostitutas, y esa era una manera de adoración a este dios. Entonces, pues, querían que la iglesia fuera lo más divertido posible y más apetecible posible: "Vengan y tengan relaciones sexuales con las prostitutas; eso es la adoración". Ahí van.

Y los de la iglesia de Corinto están en medio de esta cultura; vienen de ese trasfondo, vienen de ser personas que practicaban estas cosas. Y a lo mejor algunos estaban diciendo: "Bueno, mi cuerpo está con la prostituta, pero mi corazón está con Dios. O sea, eso es mi cuerpo". Esa es su justificación en su mente; como que tienen una manera de justificar su pecado, ¿no? Y esta frase, "todas las cosas me son lícitas"… Ya lo estudiamos; esto en realidad sí es una frase que probablemente Pablo dijo.

Pero probablemente Pablo la dijo en el contexto de judíos legalistas que querían agregar toda clase de reglas y decir: "No, pero es que si no te circuncidas…", "No, pero es que si no sigues las leyes de la comida de los judíos, entonces estás siendo un mal cristiano". Y Pablo, por lo regular, con ese grupo de personas pues está tratando de argumentar: "Miren, todas las cosas me son lícitas; no podemos poner todas estas clases de reglas que realmente no son la base de nuestra santidad como cristianos". No son las reglas; es un corazón transformado que busca honrar a Dios. Esa es la base de lo que significa ser santificados por Dios. En ese contexto Pablo dice: "Todas las cosas me son lícitas".

Ah, entonces los corintios agarran esa frase y dicen: "Ah, pues Pablo dijo: 'Todas las cosas me son lícitas'". Y están repitiendo y repitiendo esa frase unos con otros para justificar sus acciones, y decir: "Pablo dijo: 'Todas las cosas me son lícitas'". Así que aquí está… probablemente es una de las cosas que Cloé le contó a Pablo; le dijo: "Mira, todo el mundo anda repitiendo esta frase que dijiste". Entonces Pablo aquí quiere aclarar: "Okay, todas las cosas me son lícitas, pero déjenme darles el otro lado de esto: no todas son de provecho". Hay cosas que nos pueden dañar mucho. Tú podrías justificarlas en tu mente de muchas maneras, pero no te van a ayudar en tu vida como cristiano. "Todas las cosas me son lícitas", sí, pero si ustedes están siendo dominados por estas cosas, hay un problema.

Huyan de la fornicación

Y lo que desarrolla en esta sección es el tema de la sexualidad. "¿No saben…?". Aquí regresando otra vez a esta idea del templo que ya había hecho en el capítulo 3: "¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré acaso los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿No saben que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella? Porque Él dice: 'Los dos vendrán a ser una sola carne'. Pero el que se une al Señor es un espíritu con Él". Y dice el versículo 18: "Huyan de la fornicación". No dice "resistan la fornicación". ¿Cómo definimos fornicación? Cualquier relación sexual que está fuera del pacto matrimonial. Tiene que haber un pacto para que sea una unión sexual legítima; si no hay pacto, es fornicación.

"Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. ¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos?". ¿Por qué deben tener pureza sexualmente? Yo escuché a muchos líderes de jóvenes —no a Martín y a Sol, otros líderes de jóvenes— decir: "Manténganse puros, jóvenes, porque ¿cómo quieren llegar al matrimonio? ¿Quieren llegar al matrimonio ya con una larga lista de personas con las que han estado?". Y la ilustración que algunos dan es la de una flor. Y dicen: "Una flor te la vas pasando, y se la van pasando, pasando, y ya para cuando todos la agarraron, ¿qué pasa cuando llega hasta el final? Ya todas sus hojitas ya se le cayeron, ya está toda marchita, porque todos la agarraron. Así que guárdense para el matrimonio".

O: "¿Ustedes saben cuántas enfermedades de transmisión sexual hay? No quieren arriesgarse, ¿verdad? Aun cuando usan protección y todo eso, aun así hay peligro. Es más, hay peligro de embarazo también, ¿y qué van a hacer si se embarazan?". Todas esas cosas son ciertas. Pero ¿saben qué? Ninguna de esas razones es suficiente para un cristiano; ni siquiera es la razón. Vean cuál es la razón que Pablo da para mantenernos puros sexualmente; no es pragmático en ese sentido Pablo. ¿Qué dice el versículo 20? "Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios".

La razón para mantenerte puro sexualmente es una razón teológica que tiene que ver con Dios. Si Dios es quien está siendo reflejado en tu conducta, entonces esto es serio: glorifica a Dios con tu cuerpo. Esa es tu razón. No: "Ay, me voy a embarazar; entonces mejor no", o "Ah, me van a dar enfermedades de transmisión sexual", o "Ah, es que quiero llegar puro al matrimonio porque quiero poderle decir a mi esposo que nunca estuve con otro hombre, y así vamos a tener el mejor sexo que puede tener un matrimonio". No, esa no es la razón.

Honren a Dios en el matrimonio

Lo cual nos lleva al otro punto, que es: honren a Dios en el matrimonio. El capítulo 7 básicamente dice que el sexo dentro del matrimonio es algo hermoso. Y no es nada más algo hermoso: es algo necesario, es algo que desarrolla la intimidad y refleja claramente la unión que hay entre dos personas, porque es emocional, es espiritual y también es física. Y Pablo inclusive habla del sexo dentro del matrimonio como una manera de pelear contra Satanás y contra las tentaciones de Satanás, porque él sabe que el matrimonio es una de las áreas que más daño puede traer a la iglesia cuando se fractura.

Si estás casado con un no cristiano, que no sea tu iniciativa la separación. Tú busca tener influencia en su vida lo más que tú puedas. Si es inevitable —a veces hay unas situaciones en que es inevitable—, bueno, sepárense. La responsabilidad es buscar tener la influencia lo más que podamos, y a veces eso implica mantenerse en un matrimonio donde uno no es cristiano y donde puedes tú buscar seguir siendo de influencia en tu familia.

Honren a Dios en su vocación y en la soltería

También: honren a Dios en su vocación, versículos 17 al 24. Dios quiere nuevamente que honremos a Dios donde sea que estamos, en lo que sea que estamos haciendo. No tienes que ser pastor, no tienes que ser misionero para honrar a Dios donde sea que Dios te ha puesto. Como dice el versículo 24: "Cada uno permanezca con Dios en la condición en que fue llamado". Y otra vez la razón es teológica: "Ustedes fueron comprados por precio; no se hagan esclavos de los hombres". Ustedes están sirviendo a Dios; dondequiera que ustedes estén, están sirviendo a Dios.

En cuanto a las solteras que están queriendo casarse: está bien; si quieren casarse, cásense. Pero también hay bien en estar soltero. De hecho, esta sección, capítulo 7, versículos 25 al 40, nos muestra algo que mencioné cuando prediqué el pasaje: en nuestra sociedad se ha convertido la soltería en un ídolo. La gente menosprecia cada vez más el matrimonio y valora mucho la soltería. Sería como: "Ay, bueno, pero es que como soltero puedes viajar por todo el mundo. ¿Y para qué necesitas estar atado a una persona? Y entonces tu libertad, y tus sueños, y tienes que lograr cosas por ti mismo y desarrollarte tú mismo primero, y luego ya piensa en el matrimonio. Y mientras, puedes andar con varios y divertirte un rato, y eso está bien".

Y entonces en nuestra sociedad se ha idolatrado la soltería grandemente. Pero lo contrario ha pasado dentro de la iglesia: la iglesia también a veces ha convertido el matrimonio en un ídolo, porque la iglesia también a veces dice a estos solteros: "¿Qué les pasa? Están mal. ¿Por qué no se han casado? Algo está mal con ellos". Y como que vemos que la solución a todo para un soltero es casarse, cuando Pablo dice: "No, en tu soltería también glorifica". Y Dios te da la oportunidad de ser soltero por una razón. Así que aprovecha bien tu soltería para la gloria de Dios también; no pienses que algo está mal contigo.

"Y por eso no has encontrado a alguien". Puede ser, pero no es necesariamente el caso. Puede ser que Dios simplemente te tiene aquí en este momento para lograr ciertas cosas que no podrías lograr si estuvieras casado o casada. Así que como iglesia tenemos que reordenar a veces nuestras prioridades en relación al matrimonio, y pensar… Tenemos que tener cuidado de no poner una presión innecesaria a nuestros solteros, de pensar que están mal a menos que estén casados. Bueno, tenía que decirlo, porque lo dice Pablo, y Pablo está inspirado por el Espíritu Santo.

La idolatría y la libertad cristiana

Siguiente punto: la idolatría. Y la idolatría la ve Pablo a la luz de nuestra libertad: ¿qué es lo que va a hacer caer a un hermano? ¿Qué es lo que va a ser piedra de tropiezo para un hermano? Su conciencia hay que considerar. Porque la manera en que ellos se están relacionando con los ídolos de su sociedad tiene que ver con lo sacrificado a los ídolos. Y entonces, cuando ellos van y comen libremente de lo sacrificado a los ídolos, Pablo simplemente quiere que estén conscientes de qué es más importante. "Sí, sí puedes comer, porque toda la comida es hecha por Dios, y bueno, nada es inmundo en sí mismo. Pero considera que si tu hermano… para él comer es adoración; comer comida sacrificada a los ídolos, si representa adoración a los ídolos, ten cuidado de no hacerlo de tal manera que él piense: 'Ah, bueno, entonces los cristianos podemos tener varios dioses y seguir aquí adorando a un Dios, y allá afuera a otro'".

Entonces ten cuidado, porque "si la comida hace que mi hermano caiga en pecado, no comeré carne jamás, para no hacer pecar a mi hermano", versículo 13. Pablo tiene que defender su posición como apóstol; más bien, Pablo quiere ponerse a sí mismo como ejemplo de alguien que cede su libertad por causa del amor hacia sus hermanos. Y entonces Pablo, en todo este capítulo 9, está explicando cómo él mismo cede algunos de sus derechos, incluyendo el casarse, como un derecho que él tiene, para poder servir más y amar más a sus hermanos y hermanas en Cristo. Y eso es lo que él desarrolla cuando dice: "A los que están bajo la ley, como bajo la ley; a los que no están bajo la ley, como los que no están bajo la ley, para ganar a algunos. A los débiles me hice débil; me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos. Y todo lo hago por amor del evangelio, para ser partícipe de él".

Como un atleta

Y este pasaje con el que termina el capítulo 9 es esta imagen… Vienen las olimpiadas ahora ya en París, y pueden imaginarse ese pasaje como un pasaje que usa las olimpiadas —especialmente cuando corren o los que boxean— como una ilustración de la vida cristiana: la disciplina de someter tu cuerpo a ciertas prácticas y hábitos para poder lograr una meta específica. Me restrinjo de comer ciertas cosas porque esas cosas me hacen daño a mi cuerpo, y entonces no puedo lograr hacer el deporte que quiero hacer correctamente. Y en la vida cristiana me restrinjo de ciertas cosas porque esto me permite amar mejor a mis hermanos y llevarlos al evangelio. Esa es la idea que Pablo quiere mostrar en el capítulo 9.

El ejemplo de Israel

Y el capítulo 10 muestra el ejemplo de la idolatría de Israel, donde realmente hay un ejemplo de teología bíblica increíble, porque habla de cómo en Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar —estaban hablando de este pasaje hoy en la mañana, la Cena del Señor—. Fueron bautizados en la nube y en el mar; "todos comieron el mismo alimento espiritual y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía". Entonces esas cosas están diseñadas para apuntarnos a Cristo; es lo que dice: "La roca era Cristo". La nube era Cristo, el agua era Cristo, la roca era Cristo. Todo estaba apuntando a cosas que el evangelio hace en nuestras vidas.

Y aun así, en ese grupo de personas que formaban parte del pueblo en general, había algunos que no eran verdadero pueblo de Dios. Entonces tengan cuidado, hermanos, porque ustedes pueden estarse enfrentando a situaciones en su propia vida en donde ustedes están mostrando que ustedes no son del pueblo verdadero de Dios. Y la prueba que viene a sus vidas: tomen el ejemplo de Israel para ver cómo tienen que enfrentar la prueba: sujetándose y dependiendo de la gracia de Dios en ustedes. La gracia de Dios es la que nos da el poder para poder superar la prueba.

Y por eso dice: "No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres" —pueden subrayar este versículo también—. "Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistir". Entonces la idea es: cuando ustedes se encuentran con la tentación de tener ídolos en sus vidas, recuerden que Dios les ha dado la gracia suficiente para resistir la idolatría. Por eso dice el versículo 14: "Amados míos, huyan de la idolatría".

Entonces tengan cuidado con esta idea de estar como que en el mundo y como que en la iglesia: "El domingo es el día del Señor, y toda la semana yo puedo hacer lo que quiera, porque al fin y al cabo hay gracia". Tengan cuidado con todo esto. Participan de la Cena del Señor —por eso, el domingo está aquí la mesa—, participan de eso, pero también luego en la semana participan de una mesa de demonios. ¿Cómo pasa eso?, dice Pablo. Eso es una incongruencia. Dios les ha dado fuerza en su espíritu para resistir la tentación; ustedes tienen las herramientas que necesitan.

Otra vez: "Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica. Nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo". Ese es el principio que Pablo quiere que entendamos sobre la unidad de la iglesia en la libertad que Dios nos da: el amor viene antes de la libertad. Somos libres, sí, pero esa libertad está restringida, filtrada, condicionada a cómo puedo yo mejor amar a mi hermano. Ese es el punto.

El servicio de adoración: el orden

Cómo es el servicio de adoración: ahora entra otro tema nuevo. En el capítulo 11 dice que las mujeres deben someterse a sus esposos; este es el orden. Hay un tema ahí con la señal externa. Dice: las mujeres pueden orar y profetizar, sí. Ah, pero tienen que estar conscientes de que "el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre. En verdad, el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre. Por tanto, la mujer debe tener un símbolo de autoridad sobre la cabeza, por causa de los ángeles". Entonces, ya estudiamos este pasaje: había una cuestión aquí cultural sobre lo que significa el velo. El velo realmente solo está mencionado en el versículo 15. Pero el punto es que sea claro dentro de la iglesia —no nada más en la manera en que vestimos, sino en la manera en que actuamos— que hay orden, y que esto es importante, que estamos tratando de honrar el orden establecido por Dios.

La Cena del Señor

Entonces, ese es el primer punto que toca. El segundo tiene que ver con la Cena del Señor, el problema de cómo están celebrando la Cena del Señor. Yo siempre pensaba, antes de estudiar este pasaje con calma, siempre pensaba que el problema de la Cena del Señor es que se están emborrachando.

Pero no, no es el problema. Claro, eso está mal, pero el tema más grande que Pablo está tratando es que están celebrando la Cena del Señor cada quien por su lado, sin esperarse unos a otros. Y parece ser que los de más dinero se juntan más temprano y celebran la Santa Cena, y luego ya llegan los más pobres más tarde, y ellos ya se perdieron de la cena: "Es que llegaron tarde; ni modo, nosotros ya tuvimos un buen tiempo". Dice Pablo: "Ustedes no entienden la Cena del Señor". Porque la Cena del Señor se supone que es un evento donde todos lo hacen juntos, donde todos participan juntos y están testificando de la unidad que hay en Cristo. Por eso lo hacen así, juntos.

"Espérense unos a otros". Y si dicen: "Ay, no, no los puedo esperar porque ya tengo hambre", pues come en tu casa primero. Come en tu casa primero y así no tienes que quejarte de que llegan más tarde otros. Pero háganlo juntos, porque ese es el testimonio de la Santa Cena: es un evento de comunidad que refleja la unidad que tenemos en Cristo Jesús.

El propósito de los dones

El propósito de los dones, capítulo 12: somos un cuerpo. Esa es la otra ilustración que usa Pablo: un cuerpo con muchos miembros. Entonces están las piernas, los brazos, los ojos, los oídos, el apéndice… Eso es otro; ya les conté esa broma. Pero el punto es: hay diferencias de dones. Versículo 28: apóstoles, profetas, maestros, milagros, dones de sanidad, ayudas, administraciones, clases de lenguas. "¿Son todos apóstoles?". No. "¿Son todos profetas?". No —yo le estoy agregando el "no", pero es la respuesta—. "¿Acaso son todos maestros? ¿Acaso todos son obradores de milagros? ¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? Deseen ardientemente los mejores dones".

¿Cuáles son los mejores dones? Eso viene en el capítulo 14. Mientras, es una pequeña pausa, y está el capítulo 13, que ustedes ya conocen, donde Pablo dice: el tema no es lo que haces, sino por qué lo haces. Los dones no son para poder yo presumir de lo que Dios me ha dado a mí; los dones son para poder mejor amar a mis hermanos. Esa es la razón. Y el amor es el fundamento de todo lo que hacemos; la razón, la motivación de todo lo que hacemos tiene que venir del amor. Si no viene del amor, no sirve de nada. Hay otro pasaje —ya me lo brinqué— donde habla acerca de que "el conocimiento envanece". ¿Por qué envanece? Porque si no te lleva al amor, lo único que es el conocimiento es vanidad.

Entonces, practiquen los dones de tal manera que sean de edificación. Por eso el capítulo 14 dice: "Prefiero el don de profecía", porque el don de profecía por lo menos entienden las palabras que están diciendo, y eso sirve. Pero el don de lenguas, en general, en la manera en que Pablo lo presenta aquí, lo presenta más como una experiencia personal y privada, donde, pues bueno, a lo mejor Dios hace algo ahí contigo en tu tiempo de oración con Él, pero eso no va a ayudar a tus hermanos y hermanas a ser edificados. El don de profecía sí: son palabras inteligibles y claras que ellos pueden entender, y decir: "Ah, estoy siendo edificado; me está animando en el Señor".

Y entonces él dice: hagan todo de una manera ordenada, donde se entienda lo que están haciendo, donde se vea que hay un orden en la iglesia y en donde varios pueden participar para edificar a otros, para que usen sus dones. Pero "Dios no es un Dios de confusión" —versículo 33—, "sino de paz". "Que todo se haga decentemente y con orden", versículo 40. Y llegamos a… Ah, ya no les había puesto los puntos; estos son los puntos, la estructura de este capítulo hasta el capítulo 14.

La resurrección, fundamento del evangelio

Y el capítulo 15 nos habla acerca de la resurrección. Esto lo vimos recientemente: la resurrección es parte fundamental del mensaje del evangelio. Y esto subráyenlo en sus Biblias, versículos 3 y 4: "Yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas y después a los doce". Y explica las evidencias de la resurrección. Pero otra vez regresa a este punto de la gracia de Dios. Dice, versículo 9… Ustedes pueden creer en vano. Sí, sí pueden creer en vano; hay un tipo de creer que no lleva a la salvación. Pero yo he experimentado el tipo de salvación que sí tiene un fruto.

Y dice: "Yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien, he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí". Es la tensión de la teología en la Biblia acerca de nuestra salvación: es "sí, yo", pero "no yo". Sí, yo escogí a Dios; sí, yo busqué a Dios; pero en realidad no era yo, era Dios en mí. Esa es la vida cristiana, y es la santificación de la vida cristiana: "Échale ganas". Sí, échale ganas, y le echas ganas, y luego dices: "Ah, bueno, Dios está trabajando en mí; por eso le estoy echando ganas". Así habla Pablo.

Este es el evangelio que todos los apóstoles predican, dice Pablo en el versículo 11. Nuestra fe está completamente fundamentada no en las ideas de Jesús, sino en la persona de Jesús. ¿Quién fue Él? Él fue Dios mismo encarnado, el Mesías que se sacrificó por nosotros, pagó por nuestros pecados viviendo una vida perfecta y justa. Y entonces Dios lo vindicó al resucitarlo de los muertos, y así mostrarnos que de hecho lo que hizo sí es válido delante de Dios. Y esa es la base de nuestra fe. Si Jesús no resucitó, entonces nuestra fe es vana, y todavía estamos en nuestros pecados y delitos. Y si Jesús resucitó… Entonces, hay mejores cosas que podríamos estar haciendo con nuestro tiempo si eso no es verdad.

La fe cristiana no es nada más una fe pragmática que dice: "Pues si eres cristiano, las cosas en esta vida te van a salir mejor, vas a ser una mejor persona". Eso no dice la fe cristiana y bíblica. La fe cristiana y bíblica dice: "No, nosotros somos cristianos porque es cierto lo que creemos, porque es verdad, porque Jesús es quien dijo que era, y eso fue corroborado en Su resurrección". Y Su resurrección de entre los muertos es la muestra de que en Adán todos morimos, pero en Él todos vivimos. Es decir, tenemos un representante legal en Adán, pero tenemos un mejor representante a través de la fe en Jesús; a través de Él obtenemos la vida, y la vida eterna.

Y entonces él dice: no es nada más la resurrección el fundamento del evangelio, no es nada más la esperanza para el futuro, sino que también tenemos la evidencia en el orden creado. Así como las semillas crecen y florecen, y la semilla cambia de forma pero sigue siendo la misma planta, así nosotros seremos transformados en la resurrección. Esta es nuestra esperanza: la muerte será derrotada al final de los tiempos, cuando Jesús regrese. Nuevamente, Él regresará, y la victoria final la narra en el versículo 52, lo que consideramos una descripción del rapto de la iglesia: "En un abrir y cerrar de ojos… seremos transformados".

Si quieren subrayar otros versículos que me encantan, versículos 23 al 26: "Cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en Su venida. Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después de que haya terminado" —eso es el tiempo presente— "con todo dominio y toda autoridad y poder. Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies". Está en el proceso de poner a Sus enemigos debajo de Sus pies. Pero cuando Él regrese, el último enemigo que será eliminado es la muerte. Así que dice, versículo 55: "¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. Pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo".

"Por tanto, mis amados hermanos" —otra vez este ánimo que viene de parte de Pablo—, "amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano". ¿Por qué seguimos adelante como cristianos? Porque Jesús resucitó. Por eso todo vale la pena. Si eso es verdad, si esa única cosa es verdad —Jesús resucitó—, hay verdadera esperanza: la muerte no tendrá la última palabra en nuestras vidas.

Despedida: todo con amor

Lo cual nos lleva nuevamente a lo que ya vimos hace dos domingos, que es esta última despedida de Pablo en la carta, que habla acerca de las ofrendas que él va a juntar, donde otra vez establece este patrón de que se estaban reuniendo los domingos, y que en ese día traían lo que habían apartado en la semana, según habían prosperado. Y pensar en otros cristianos: cómo puede ser de bendición lo que Dios me ha dado a mí en la vida de alguien más. Entonces nuestras ofrendas también son una manera de adoración al Señor.

Y la parte que más me impactó a mí de ese capítulo es la manera en que Pablo dice: "No deseo verlos ahora solo de paso, porque espero permanecer con ustedes por algún tiempo, si el Señor me lo permite". Porque cuando leí eso, dije: si yo fuera Pablo, pasaría la menor cantidad de tiempo posible con esa iglesia; diría nada más lo necesario: "Denme chance de dormir ahí y me voy al siguiente día, porque estoy cansado de esos problemas". Pero Pablo realmente los ama, y realmente tiene nuevamente esperanza de que Dios sí está haciendo una obra en ellos. Por eso los exhorta y les dice: "Estén alerta" —versículo 13—, "permanezcan firmes en la fe, pórtense varonilmente, sean fuertes". Y otra vez les recuerda: "Todas sus cosas sean hechas con amor".

Amor, hermanos. Dios nos ha llamado a la unidad, y la única manera en que vamos a estar unidos es si la motivación detrás de todo lo que estamos haciendo no es nuestra propia reputación, cómo yo me siento, cómo me sentí cuando el hermano me dijo esto, hizo eso. No son nuestros sentimientos y nuestra persona en sí la base de las cosas que hacemos, sino la manera en que Dios quiere ser reflejado en el amor que tenemos unos por otros. Cuando yo empiezo a pensar hacia afuera y no hacia dentro, es cuando la iglesia empieza a estar unida. Y Pablo quiere asegurarse de que esta carta deje eso bien establecido y fundamentado para ellos y para nosotros.

Y esta es su despedida: "Si alguien no ama al Señor, sea anatema". Si tú no has experimentado el amor de Dios, si tú no conoces la gracia de la que he estado hablando durante toda esta carta, tú no vas a poder amar; por lo tanto, tú estás bajo la maldición de Dios, tú no perteneces al pueblo de Dios. Pero para los que somos hijos de Dios, más vale que el amor sea algo evidente. Y dice: "Maranata: ven, Señor Jesús". Esa es nuestra esperanza, porque sabemos que todo el trabajo que estamos haciendo ahorita es temporal, pero lo que suceda en Tu segunda venida, eso es permanente.

"La gracia del Señor Jesús sea con ustedes". Y espero, hermanos, que podamos también decirnos esto constantemente unos a otros: "Mi amor sea con todos ustedes", porque somos uno en Cristo, y a través de esa unidad Dios será glorificado. Puestos de pie…

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