1 Corintios 161 CorintiosNathan Díaz
Una comunidad unida
Transcripción
Terminando 1 Corintios
Hoy en realidad estamos terminando 1 Corintios; vamos a ver todo el capítulo 16. El próximo domingo tenemos un invitado especial, y dentro de 15 días haremos lo que hemos venido haciendo desde que, creo, estudiamos Hebreos: al final doy un mensaje que resume todo el libro. Trato de, en una hora, hablar de todo lo que aprendimos en la carta de 1 Corintios. Eso lo vamos a hacer dentro de 15 días, y es un buen recordatorio de la estructura del libro, de los temas centrales del libro. Pero hoy vamos a concluir.
Vamos a terminar este capítulo 16, que, si recuerdan, viene después del capítulo 15, que tomamos un buen rato para estudiar, porque es un capítulo que habla acerca del fundamento de la fe cristiana en relación a la resurrección de Cristo. Es decir, qué tan importante es la resurrección de Jesús y cómo afecta nuestras vidas, cómo cambia nuestras vidas cuando creemos que Jesús realmente está vivo: hay esperanza para mañana. Pero también el versículo 58 del capítulo 15 dice: "Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano". No se desanimen, porque Jesús está vivo, y eso significa que hay esperanza, y que todo lo que hacemos ahorita vale la pena, y que el reino de Dios es el mejor reino que existe, y queremos ser parte de ese reino.
Bueno, lo que sigue en el capítulo 16 realmente es un poco más de resumen de parte de Pablo sobre cómo se tiene que ver la vida cristiana una vez que entendemos este fundamento de la resurrección. Y da unas cosas muy prácticas, porque el capítulo 16 contiene muchos detalles… Ese es uno de esos puntos de la carta que nos dan un vistazo a algo de la vida más detallada de la iglesia de Corinto. ¿Quiénes son estas personas? Nombra a varias de las personas que son parte de la iglesia, y también algunas de las dinámicas que se han dado con la iglesia de Corinto, de una manera muy personal. Claro, eso nos muestra la historicidad. Es importante leer estas partes de las cartas, que pueden parecer irrelevantes a veces si las leemos superficialmente, pero en realidad nos muestran este lado histórico: en qué contexto se dio que se escribiera la carta.
Entonces, creo que el resumen que Pablo nos va a dar aquí es que, al final del día, después de todas las cosas que hemos estado discutiendo en 1 Corintios —dice Pablo en esta carta—, al final del día podemos resumir la vida de la iglesia como una vida de unidad. Y eso es lo que él va a desarrollar, de maneras a veces no tan explícitas, pero aquí está.
Una comunidad unida en dar
Así que, número uno: la vida de la iglesia, la comunidad unida de la iglesia, es una comunidad que está unida en dar. Damos; venimos a dar. Y aquí está el principio. Dice el versículo 1: "Ahora bien, en cuanto a la ofrenda para los santos, hagan ustedes también como instruí a las iglesias de Galacia: que el primer día de la semana cada uno de ustedes aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas. Cuando yo llegue, enviaré con cartas a quienes ustedes hayan designado para que lleven su contribución a Jerusalén. Y si es conveniente que yo también vaya, ellos irán conmigo. Iré a ustedes cuando haya pasado por Macedonia, pues voy a pasar por Macedonia, y tal vez me quede con ustedes, o aun pase ahí el invierno, para que me encaminen adonde haya de ir".
La iglesia de Jerusalén era una iglesia que estaba en una crisis económica. Muchos de estos judíos cristianos… Ustedes entienden este contexto, en donde, si leen el libro de Hechos especialmente, si tú eras judío, te convertías al cristianismo y ahora creías en este Mesías, ibas a ser discriminado. Ibas a ser discriminado por otros judíos, y a lo mejor hasta ibas a perder tu trabajo. Y además había como algún tipo de crisis económica en general que existía en Jerusalén. Entonces todo eso junto hizo que otras iglesias, y que Pablo promoviera esto, que otras iglesias dijeran: "¿Cómo les ayudamos?". Esto está en otras cartas; también pueden leer algo sobre esta ofrenda, y hay toda una cronología histórica sobre esto. No nos vamos a meter en eso; nada más quiero mostrarles cuáles son los principios.
El primer día de la semana
Número uno, el principio de que esto es… ¿en qué día de la semana? El primer día de la semana. Aquí hay una pista muy importante en el Nuevo Testamento sobre este cambio de sábado a domingo: de cómo el primer día de la semana, aparentemente, se convirtió en el día de la semana para congregarse, la gente pensando en que el primer día de la semana es el día en que resucitó Jesús. Entonces, si vamos a celebrar que Jesús resucitó —piensen en el capítulo 15, este es nuestro fundamento—, entonces ¿por qué no reunirnos el día en que resucitó? El primer día de la semana. Ese parece ser el patrón que se empieza a ver en el Nuevo Testamento, y aquí están las pistas. Si algún día alguien les pregunta: "¿Por qué se reúnen en domingo y no en sábado, si el sábado es el día de reposo?", ustedes pueden señalar algunos patrones que vemos en el Nuevo Testamento de este cambio y de la celebración en el domingo, del momento en el que todos se unen.
La ofrenda como adoración
En relación a la ofrenda, creo que Pablo ve que la ofrenda es parte de lo que implica la adoración. Entonces, ustedes, cuando se reúnen, piensen en esto: ustedes se están reuniendo para dar. Dar de su tiempo: por aquí están; podrían estar haciendo otras cosas, están dando su tiempo. Pero piensen mucho más allá de solo su tiempo. Ustedes están viniendo a dar sus voces —cantamos juntos—; entonces dan sus voces al Señor, dan sus voces unos a otros. Dan sus oídos, porque están escuchando la Palabra; dan sus mentes, porque se tratan de concentrar en lo que está diciendo la Palabra; dan sus corazones. Pero también vienen a dar sus recursos.
Y aquí está esta idea que Pablo está desarrollando. Si ustedes ven el Antiguo Testamento, piensan en este principio del diezmo. Ese es el término común que usamos: es 10%, son las primicias; lo primero que yo recibo, aparto el 10%, y eso se lo doy al Señor. Sin embargo, si ustedes se fijan, el texto no dice nada del diezmo. ¿Qué es lo que dice? Bueno, dice tres cosas. "El primer día de la semana": cada primer día de la semana, o sea, consistentemente. No es como que de vez en cuando decidimos que vamos a dar algo, sino hazlo un patrón, un hábito.
Número dos, dice: "que cada uno aparte". Entonces hay algo de la idea de que sea deliberadamente: tú ya lo hiciste desde antes, ya apartaste algo desde antes. Cuando recibiste tu quincena, o lo que sea, como sea que te paguen, en el momento en que tú lo recibes, lo apartas, y lo haces deliberadamente. No: "Ah, sí, cierto, están pasando la bolsita. ¿Traigo algo? Ah, sí, mira, unas monedas que me quedaron aquí de cambio". Y hay esta idea de improvisación, normalmente, en muchos… Y Pablo quiere que veamos que la manera de adorar juntos, colectivamente, es con cierta disciplina en esta área: consistentemente, deliberadamente y, por último, "y guarde según haya prosperado": proporcionalmente. Entonces, de acuerdo a lo que Dios te ha dado.
Y algunos de nosotros no necesariamente tenemos sueldos fijos: hay meses en que ganamos más que otros meses, y hay meses más difíciles que otros. Pero al final es proporcional a eso, proporcional a lo que Dios nos está dando. Ahora, yo digo esto con mucha sinceridad, diciendo que yo no soy una persona muy disciplinada; en casi ninguna área de mi vida soy muy disciplinado. Entonces me cuesta mucho trabajo esta parte. Y cuando estaba estudiando esto, dije: "Bueno, Señor, sí, tienes razón".
¿Cuánto damos? No dice diezmo. El diezmo es lo que está en la ley mosaica respecto a un número que podían usar para saber cuánto dar y cómo mostrar gratitud al Señor por lo que Él había dado. Entonces siempre hemos dicho que el 10% es un punto de partida, un parámetro general que pueden usar. Pero me gusta Adrian Rogers, un maestro; leí algo que él decía: "Cualquier cristiano que da menos bajo la gracia que lo que un judío daba bajo la ley es una desgracia para la gracia". Creo que tiene un punto: si estamos viviendo la gracia de Dios, ya viendo la muerte, el sacrificio de Cristo, Su resurrección… Creo que es intencional que no aparezca el diezmo en el Nuevo Testamento.
Y lo vamos a ver cuando lleguemos algún día a 2 Corintios; hay una sección sobre esto también: "Cada uno dé como propuso en su corazón, no por tristeza ni por necesidad". Vamos a llegar a estudiar eso nuevamente. Pero aquí está este principio de hacer la ofrenda como parte de nuestra adoración colectiva de una manera sistemática, porque esto no va a suceder accidentalmente. No es un accidente lo que das; es intencional. Y el principio es: da lo que es correcto dar, no lo que sobra para dar. Ese es el principio.
Y ustedes pueden ver que aquí el sentir es llevar esta ofrenda a los que están en Jerusalén, ni siquiera viendo las necesidades de la misma iglesia en ese momento. Hay una prioridad ahora: nuestros hermanos y hermanas en Cristo, y sus problemas son nuestros problemas. Esa es la actitud. Y vamos a ver un poquito más acerca de eso en algo de lo que viene más adelante en este capítulo. Pero nada más quiero recordarles: ser dadivosos, ser compartidos, no es natural; no nos sale naturalmente. Tenemos que ser intencionales en hacerlo. Y eso es parte de cómo se ve la unidad de la iglesia: estamos unidos en dar. Y ese es el primer principio que veo de la unidad que él quiere que se experimente en la iglesia de Corinto.
Número dos… Y bueno, por cierto, nada más quiero mostrarles —hay muchos detalles aquí—, pero Pablo también está hablando en el versículo 6 de cómo ellos, cuando él venga a ellos… Cuando dice "para que me encaminen adonde haya de ir", ahí también está hablando… Esa palabra no es muy clara en la manera en que aparece ahí en español, en la traducción de sus Biblias, pero en realidad es una palabra que se refiere a suplir, a preparar a Pablo para su viaje. Es decir, él está esperando que ellos participen en lo que él necesita para el siguiente lugar donde va a ir después de visitarlos a ellos. Entonces ahí está el número uno: unidad; la iglesia, la comunidad unida en dar. No hablamos mucho acerca de la ofrenda, pero a veces, cuando está en el texto, vamos a hablar de la ofrenda. Y es una parte de la adoración colectiva.
Una comunidad unida en amistad
Número dos: la comunidad está unida en amistad. Vean el versículo 7: "Pues no deseo verlos ahora solo de paso, porque espero permanecer con ustedes por algún tiempo, si el Señor me lo permite. Pero me quedaré en Éfeso hasta Pentecostés, pues se me ha abierto una puerta grande para el servicio eficaz, aunque también hay muchos adversarios. Si a Timoteo, vean que esté entre ustedes sin temor, pues él hace la obra del Señor lo mismo que yo. Por tanto, nadie lo menosprecie; más bien, envíenlo en paz para que venga a mí, porque lo espero con los hermanos. En cuanto a nuestro hermano Apolos, mucho lo animé a que fuera a ustedes con los hermanos, pero de ninguna manera tuvo ahora el deseo de ir; sin embargo, irá cuando tenga oportunidad".
Bueno, varias cosas están pasando aquí. La primera que quiero que observen es simplemente algo también, otra vez, muy sutil en el texto: la manera en que Pablo está haciendo planes. Es intencional: "Yo quiero hacer esto; esto es lo que Dios ha puesto en mi corazón". Pero vean el lenguaje que usa. Versículo 6: "y tal vez me quede". Versículo 7: "porque espero permanecer". Y luego, al final del versículo 7: "si el Señor me lo permite". Algunos dirán: "Pues qué falta de fe de Pablo, ¿no?". Como que todo esto es "quién sabe, a lo mejor, ya veremos". Pero esto muestra un principio muy importante, que es que Pablo está abierto a que Dios cambie sus planes, y él está sujeto a la soberanía de Dios en todas las cosas.
Yo puedo hacer todos los planes que quiera, y nosotros como iglesia podemos hacer todos los planes que queramos, pero siempre tenemos que estar dispuestos a decir: "Si el Señor nos lo permite". No sabemos qué va a pasar mañana. Yo ya hice planes para predicar 2 Corintios empezando en octubre, pero no sé si el Señor me lo permite. Entonces, nada más es algo sutil que está ahí en el texto, que creo que es importante entender, acerca de cómo ver nuestra propia vida en relación a la soberanía de Dios: abiertos, abiertos siempre a los planes de Dios.
Escrita para nosotros, no a nosotros
Para todos estos detalles, otra vez, hermanos, hay un principio que vemos cuando tenemos nuestra clase de predicación, que es que esta carta, por ejemplo —y esto pasa con muchas cartas de la Biblia—, esta carta fue escrita para nosotros, no a nosotros. O sea, Pablo no estaba pensando: "Ah, es en Cuajimalpa; quiero que atiendan esto". Está pensando en los corintios. Y aquí está todo este contexto; es para los corintios. Queremos entender este contexto histórico y luego ya entender los principios que se aplican a todos los cristianos de todos los tiempos.
Y el principio es… Esta iglesia de Corinto es una iglesia terrible. Ya pasamos 15 capítulos viendo una probada de qué estaba pasando en esa iglesia. Pero ¿cómo suena Pablo aquí, en el capítulo 16? ¿Suena negativo acerca de ellos? ¿Suena deprimido porque, ah, ya no tienen, ya no tienen remedio? Aunque viene algo ahí un poquito sutil sobre eso, pero no. Pablo dice… ¿qué dice? "No deseo verlos ahora solo de paso; espero permanecer con ustedes por algún tiempo". ¿Qué quiere hacer Pablo con ellos? ¿"Vayan y junten su ofrenda, y paso rápido y me la dan"? ¿Qué quiere hacer? Quiere pasar tiempo con ellos. Son sus amigos. Los ama profundamente.
Timoteo y Apolos
Y piensen en el tipo de iglesia… O sea, por eso quería asegurarme de que se acordaran del resto de la carta. Porque, híjole, lo que dicen los versículos 10, 11 y 12 sobre Timoteo y sobre Apolos es un poquito extraño. Porque sobre Timoteo da a entender como que Pablo lo que espera es que lo van a tratar mal, como que lo van a menospreciar. ¿Por qué? Porque los corintios valoran mucho el estatus académico y social, y tus credenciales, ¿no? "¿Dónde estudiaste? ¿Y tienes maestría? ¿Y tienes doctorado? ¿Y qué tipo de trabajo tienes?".
Y todo eso es muy importante para los corintios. Y comparado con Pablo, Timoteo no tiene mucho que mostrar. Y ustedes han leído las cartas que Pablo le escribió a Timoteo: "Que nadie tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes". Porque parece ser que el pobre Timoteo, así medio tímido y medio calladito, y diferente a Pablo, pues algunos lo menospreciaban. Y decían: "Eh, ese Timoteo como que… mmm… preferimos a Pablo". Y por eso es que Pablo les dice: "Pues trátenlo bien, no lo menosprecien. Denle lo que necesita. Trátenlo como me tratarían a mí".
Y luego, por cierto, Apolos ni tiene ganas de ir, a saber. No sabemos por qué, pero Apolos… híjole, el lenguaje que usa: "De ninguna manera tuvo ahora el deseo de ir". O sea, ustedes entienden: esta es una iglesia complicada. Yo no culpo a Apolos. Pero Pablo quiere una relación genuina y cercana con la iglesia de Corinto; es lo que anhela él.
Tolerar o disfrutar
Y aquí estaba pensando cómo contrastar, cómo ayudarnos a entender este principio, porque estaba acordándome de nuestra iglesia cuando leía esto. ¿Cómo les explico el principio de lo que Pablo está tratando de comunicar a la iglesia de Corinto? Y esto es lo que pensé: hay una diferencia entre tolerar y disfrutar. Porque creo que uno de los mayores peligros que pueden existir en una iglesia es cuando solamente nos toleramos; es cuando solamente decimos: "Pues ni modo, ahí está". Y si tú confrontas un poco ciertas relaciones que pueden existir entre nosotros, a veces la respuesta es: "Pues yo lo saludo". Como si eso fuera el requerimiento: saludarnos. "No, o sea, pues yo lo saludo; ya cumplí". Eso es, ¿no?, lo que hay que hacer como parte de una iglesia.
¿Es eso lo que está diciendo Pablo? ¿"Voy a pasar a verlos para poderlos saludar, y pues ya cumplí"? No. Él dice: "Espero pasar tiempo con ustedes; espero poder disfrutar el tiempo con ustedes". Entonces, y miren, honestamente, aunque la iglesia de Corinto es una iglesia con muchos problemas, genuinamente creo que Pablo piensa y cree y sabe que él va a ser bendecido por ellos también. Que no es nada más él trayendo enseñanza para ellos y bendiciéndolos; él —y lo van a ver en un momento con los ejemplos que vienen más adelante en el capítulo—, él sabe que él también los necesita a ellos. Entonces todos estos principios están aquí en el texto sobre cómo él disfruta la relación que hay con ellos.
Una comunión que cruza entre iglesias
Y lo que van a ver aquí, hablando de Timoteo, hablando de Apolos, hablando de Priscila y Aquila también, van a ver que hay un sentido de que esta comunión y esta unidad, de disfrutarnos mutuamente, no nada más es en la iglesia local. Empieza en la iglesia local, pero aquí estamos hablando de cruzar entre iglesias. Pues la ofrenda es para los de Jerusalén; es comunión que va más allá de este grupo. Y miren, justamente ayer teníamos una reunión con la Alianza Estratégica; habíamos como unas 15 iglesias representadas ahí, de la Ciudad de México. Y una cosa que estábamos hablando en esa reunión era que, independientemente de lo que hagamos juntos como iglesias —y organizamos conferencias o eventos, o lo que sea—, es esta comunión unos con otros: el aprender a valorar y amar a nuestros hermanos en Cristo de otras denominaciones inclusive, imagínense. De los que no hacen las cosas como nosotros; de esos que bautizan bebés y todo lo demás. Son nuestros hermanos, y los amamos profundamente. Y hay comunión, y nos gozamos, y nos gusta pasar tiempo con ellos.
Entonces esto es parte de lo que está aquí implícito en el texto: todas estas iglesias están involucradas en tener comunión. Hemos hablado de iglesias con las que tenemos comunión en otros estados del país, y también en otros países, que hemos aprendido a amar y a conocer: a estos hermanos que también vienen y nos bendicen, y a veces nosotros vamos y los bendecimos a ellos. Pero siempre es un carril… es una calle de dos vías cuando estamos hablando de la unidad y de la amistad: yo doy y yo recibo, y yo doy y yo recibo. Y eso es lo hermoso de la familia en Cristo.
Dios es glorificado en cómo nos relacionamos
Y el tercer punto es que Dios es glorificado. Y por eso creo que este es un capítulo tan importante en el libro de Corintios: Dios es glorificado en cómo nos relacionamos. Entonces, hay un libro que leí hace unos meses que me encantó, que se llama… es de Nueve Marcas; se llama Ama a los que te vuelven loco. Ese es el título del libro, porque está enfocado en cómo podemos amar a las personas que más trabajo nos cuesta amar. Pero algo que él decía en el libro me impactó muchísimo, porque él decía que a veces las diferencias que hay en la iglesia —entre personalidades, debilidades, hasta pecado que puede existir—, esas diferencias a veces las vemos como un obstáculo para las cosas que queremos hacer.
Decía: hay iglesias en que, como que los ministerios no se ponen de acuerdo, entonces ya no pueden avanzar, porque como tienen diferentes personalidades y diferentes opiniones, empiezan a pelear y empiezan a discutir, y ya el ministerio ya no funciona. Entonces, ¿cómo solucionas eso? Bueno, hay iglesias que dicen: "Pues entonces separémoslos. O sea, si no se pueden llevar, pues entonces cada quien con su ministerio", ¿no? Pues buena solución: así podemos hacer lo que queremos hacer. Pero el autor del libro decía que más importante que las cosas que hacemos es cómo reflejamos a Dios en medio de nuestras diferencias; que eso es una misión más importante para la iglesia que los ministerios. "Ay", dije, "eso es. Eso es".
Nuestra meta como iglesia no es hacer más cosas. No es hacer una EBDV, no es hacer una conferencia para mujeres, no es hacer campamentos, no es hacer actividades: "Ya logramos, ahora ya logramos lo que queríamos hacer". No. Nuestra meta como iglesia es reflejar a nuestro Dios. Y una de las mejores maneras de reflejar a nuestro Dios es en cómo nos amamos unos a otros. ¿Y saben cuándo brilla más cómo nos amamos unos a otros? Cuando no es fácil amarnos unos a otros; cuando requiere una obra sobrenatural de Dios en nuestras vidas para que suceda. Entonces Dios es más glorificado: "Ellos dos, llevándose bien". Y espero que puedan inclusive hasta pensar en ejemplos de eso. Eso es la unidad de la iglesia.
Borrar la raya
Miren, hermanos, aquí está mi pregunta para ustedes. No es: "¿Quiénes son sus amigos?"; esa no es mi pregunta. Yo ya sé quiénes son sus amigos. Mi pregunta es: ¿quiénes no son tus amigos? Porque hay una frase que ha surgido de vez en cuando en la iglesia que, ya cuando estaba meditando en esto, dije: "Hay un problema". Y esa expresión es "pintar la raya": "Yo ya pinté mi raya". ¿De qué estás hablando? ¿Pintar tu raya de qué? "Es que ya no… o sea, ya no puedo cruzar más allá". Esa es una expresión que no deberíamos escuchar aquí adentro. No debe existir esa expresión, "pintar la raya". Lo que quiero es que la Palabra de Dios nos confronte, para que cada vez más podamos decir: "Yo ya borré mi raya". No, no, no, esa es una expresión más bíblica. Dios es más glorificado en cómo lidiamos con las relaciones difíciles de nuestra vida.
Una comunidad unida en gracia
Número tres: la comunidad está unida en gracia y en amor. Versículo 13: "Estén alerta, permanezcan firmes en la fe, pórtense varonilmente, sean fuertes. Todas sus cosas sean hechas con amor. Los exhorto, hermanos —ya conocen a los de la casa de Estéfanas, que fueron los primeros convertidos de Acaya, y que se han dedicado al servicio de los santos—, que también ustedes estén en sujeción a los que son como ellos, y a todo el que ayuda y trabaja en la obra. Y me regocijo por la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido lo que faltaba de parte de ustedes. Porque ellos han recreado mi espíritu y el de ustedes. Por tanto, reconozcan a tales personas. Las iglesias de Asia los saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, los saludan muy afectuosamente en el Señor. Todos los hermanos los saludan. Salúdense los unos a los otros con un beso santo. Este saludo es de mi puño y letra: Pablo. Si alguien no ama al Señor, que sea anatema. Maranata. La gracia del Señor Jesús sea con ustedes. Mi amor sea con todos ustedes en Cristo Jesús. Amén".
Esta última parte de la carta es tan gloriosa porque nos muestra que esta unidad está basada en algo: está basada en la gracia y en el amor. Y si ven aquí el versículo 3, esta exhortación: "Estén alerta, permanezcan firmes en la fe, pórtense varonilmente, sean fuertes". No les está hablando a los hombres aquí nada más. "Pórtense varonilmente" no es una manera de contrastar el rol de los hombres y las mujeres; "pórtense varonilmente" se lo está diciendo también a las mujeres, porque es un lenguaje militar el que está usando Pablo. Eso es lo que está tratando de explicar: esta responsabilidad de los hombres de estar firmes como soldados, y pelear, y defender. Esa es la responsabilidad de todos ustedes, iglesia.
Todo con amor
Pero ¿qué dice el versículo 14? "Todas sus cosas sean hechas con amor". ¿De aquí les recuerda un capítulo de este libro? Pablo ya ha hablado de esto, y les recuerda: "Miren, ustedes pueden decir muchas cosas ciertas; ustedes pueden defender la verdad, y hacerlo sin amor". Y si la verdad que decimos no es ofrecida en amor, aun la mejor defensa de la fe en este mundo va a caer en oídos sordos. No es siempre qué es lo que dices, sino también cómo lo dices.
Miren, ¿fue esta una carta fácil de escribir para Pablo? No. O sea, era conflicto tras conflicto, problema tras problema ahí: toda clase de pecados y toda clase de divisiones y toda clase de cosas que estaban pasando en esta iglesia. Y Pablo, en muchas partes, usó lenguaje muy fuerte con los corintios. Pero vean cómo empezó la carta —y vamos a recordar esto en dos semanas—, cómo empezó la carta y cómo terminó la carta. ¿Cómo empezó la carta? Con ánimo: hablándoles de cómo él estaba seguro de que ellos eran salvos, y que habían conocido el evangelio, y que Dios los iba a llevar hasta el final, y que anhelaran la segunda venida de Cristo. Así empezó la carta. ¿Y ahora cómo la termina? De la misma manera: "Ánimo, hermanos. Yo sé que ustedes son de Cristo, yo sé que van a terminar, yo sé que voy a poder ir a visitarlos, a pasar tiempo con ustedes". Dios es fiel, porque hemos experimentado Su gracia unos con otros. Y entonces hay ánimo, ánimo, reprensión.
Confrontar con evidencias de gracia
¿Saben cuál es el problema de la confrontación en la iglesia? ¿Debemos confrontarnos unos a otros? Sí. Pero ¿saben cuál es el problema? Que cuando confrontamos, muchas veces solo confrontamos. Yo voy a decirle al hermano lo que está mal en su vida, y eso es lo único que le voy a decir. Y puede ser que sí esté mal; pues estos corintios estaban mal. Pero aprendamos algo de Pablo, donde está tratando de balancear las cosas y decir: "Mira, no todo es malo. Sí veo cosas, evidencias de gracia en tu vida. Entonces voy a empezar por ahí". "Mira, hermana, ya no eres tan chismosa como antes. ¡Gracias a Dios!". Es cómo encontramos evidencias de gracia en las vidas de otros, y buscamos balancear esas cosas en la manera en que interactuamos, en que nos dirigimos unos a otros. Creo que hay mucho que aprender sobre la estrategia que Pablo usaba para corregir y para reprender.
Y vean los versículos 15, 16, 17 y 18: todos estos ejemplos que da. Está reconociendo Pablo las contribuciones a la iglesia. O sea, evidentemente sí hay buenos hermanos en la iglesia de Corinto, y las contribuciones que estos hermanos tuvieron en la vida de Pablo… Ellos fueron de bendición para él. Y me hizo pensar, cuando él explica todo esto: "Mira estos hermanos". Y vean cuántas veces usa la palabra "hermano" para hablar de Apolos en el versículo 12, y luego en el versículo 15, y luego en el versículo 20. Usa esta palabra, "hermanos", para hablar de esta familia. Y por eso usamos nosotros esa palabra también, para hablarnos acerca de otros que estamos en esta misma familia de la fe: somos hermanos en Cristo.
El ánimo específico
Y él describe a Estéfanas: los primeros convertidos de Acaya, se han dedicado al… de los santos. También Estéfanas, Fortunato y Acaico: ellos han suplido —y esto, otra vez, muy indirecto—, han suplido lo que faltaba de parte de ustedes. Lo que unos no hicieron, ellos sí lo hicieron. Bueno: "Han recreado mi espíritu y el de ustedes". El ánimo, hermanos, el ánimo que nos podemos dar unos a otros es mejor cuando es específico. No es nada más decir: "Ah, sí, hermano, me caes bien". Si yo puedo señalar en qué áreas vas bien y en qué áreas eres de bendición para mí, ¿no los anima eso, escuchar? Me anima ver a la hermana Dolores aquí. Me anima ver a muchos de ustedes; a veces hablamos de la distancia que tienen que recorrer para estar aquí. ¿Vale la pena retomar esas cosas y decirlas? Pablo las dijo. Bueno, el evangelio nos refresca mutuamente. Es multidireccional, como es de bendición en nuestras vidas el evangelio y la gracia de Dios.
Sujeción mutua y reconocimiento
Así que la iglesia, la comunidad de la iglesia, está unida en gracia y amor para defender la verdad, y para dos cosas que menciona aquí Pablo. Número uno: para sujeción mutua; lo ven ahí en el versículo 16: "que también ustedes estén en sujeción a los que son como ellos". Ahora, esto implica, hermanos, que hay una sujeción mutua en la iglesia. No es nada más la sujeción de la congregación hacia los líderes. Yo también me sujeto, en un sentido, a todos aquellos que son de bendición en mi vida, y en los que yo puedo ver la gracia de Dios, y que son de ejemplo para mí. Y el versículo 18: para reconocer el trabajo de otros. ¿Saben qué se necesita para esas dos cosas, para la sujeción mutua y para reconocer a otros? Gracia. Si no hay gracia, tú nunca te vas a sujetar a otros, y tú nunca vas a reconocer a otros.
Una iglesia de obras o una iglesia de gracia
Entonces hay dos tipos de iglesias que podríamos tener. Hay un tipo de iglesia basada en obras, en donde la gente siempre está buscando tratar de alcanzar algún tipo de estándar para que podamos respetarlos, y están siempre trabajando para la aprobación de otros. Y miren, nosotros podemos ser muy justos en muchas cosas como cristianos: "Y si no, esto es justo. Esta persona se portó mal; hay que castigarla". ¿Es justo? Sí, a lo mejor sí es justo. Pero el ser justo no siempre implica ser una persona de gracia. ¿Cómo manifestamos gracia en nuestras vidas? Podemos vivir una comunidad que está motivada y fundamentada en la gracia, en donde no tratamos a la gente como merece ser tratada, sino como Dios nos ha tratado a nosotros. ¿Entienden la diferencia? ¿Cómo voy a tratar a mi hermano, que me insultó, o que no me dijo lo que yo quería escuchar, o que tiene una personalidad un poco difícil, o que la verdad no entiendo? ¿Cómo puedo tratar a ese hermano o a esa hermana? ¿Crees que tú estás en mejor posición con Dios? ¿Que Dios te ha dado lo que te ha dado porque tú eres fácil? Entonces buscamos maneras, constantemente: gracia, gracia. ¿Qué puedo hacer que anime el corazón de mi hermano, y que le muestre la gracia de Dios en mi vida siendo reflejada hacia él? Porque eso es lo que yo experimenté en mi propia salvación. Entonces la sujeción mutua y el reconocer el trabajo de otros requieren la gracia de Dios.
Un beso santo
"Las iglesias de Asia los saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, los saludan muy afectuosamente en el Señor. Todos los hermanos los saludan". Otra vez, esta idea de la Iglesia universal también unida. Y luego dice: "Salúdense los unos a los otros con un beso santo". Eso está en otras cartas. Esto parece ser que no era solo una costumbre cultural, porque el hecho de que Pablo diga "santo" hace ver que esta era una práctica que estaba diseñada para comunicar algo. Y parece ser que lo que está diseñada para comunicar es nuestra unidad: estamos juntos en esto, estamos cerca. Por eso nos saludamos de beso. No porque así se hace en México… Bueno, hay algo de eso, ¿no? Pero significa más que eso. En Argentina los hombres también se saludan de beso. Creo que estamos bien, ¿verdad? ¿Cómo estamos? Ah… Pero hay algo que comunica esta cercanía; por lo menos nos abrazamos los hombres, eso sí.
Entonces dice… Ay, Pablo es tan extraño a veces cómo habla. Y por cierto, les dice: "Miren…". Alguien estaba escribiendo la carta por él; él estaba dictándola, y de repente él ya como que firma y dice: "Miren, soy Pablo". Y ya nomás al final es su propia letra, para que vean que sí es él.
Si alguien no ama al Señor
Y luego, el versículo 22 dice: "Si alguien no ama al Señor, que sea anatema". Pero ¿saben por qué creo que lo dice? Creo que lo dice porque él entiende que si alguien no ha experimentado el amor de Dios en su propia vida, entonces esa persona tampoco va a amar a Dios. Y si esa persona no ama a Dios, entonces esa persona no puede amar a los demás tampoco. Creo que hay una conexión ahí, implícita dentro de esa declaración, que es: si tú amas a Dios, tú vas a amar a tus hermanos. Y si tú no amas a tus hermanos, tú solito te estás segregando de la comunidad, y eso es una maldición. Eso creo que es la implicación de cómo está terminando Pablo esta carta.
Maranata: unidos en la esperanza
Pero luego dice: "Maranata". Y está regresando a esta idea… Y parece ser que esta era parte de la liturgia de la iglesia: usar este tipo de expresión en arameo, que, aunque fue una iglesia griega, entendían perfectamente lo que significaba, que es… ¿qué? Cristo viene; el Señor viene. Esa es nuestra esperanza; esto es lo que nos une; estamos juntos en esto. Y entonces también hay unidad en la esperanza, que está fundamentada en la gracia y el amor de Dios por nosotros.
Unidad que refleja a la Trinidad
El último punto, versículos 23 y 24. Dice: "La gracia del Señor Jesús sea con ustedes. Mi amor sea con todos ustedes en Cristo Jesús. Amén". Hay algo aquí, hermanos… Hace poco —a lo mejor algunos de ustedes lo vieron— tuve un debate en línea con un unicitario. Y él estaba defendiendo la idea de que realmente solo hay una persona que es Dios, y es lo que llaman modalismo: se aparece de diferentes maneras, a la vez Padre, a la vez Espíritu, a la vez, sí, el Hijo. Pero estábamos debatiendo sobre la Trinidad, y esto me hizo pensar… Esta parte de la unidad que hay en la iglesia me recordó lo que Jesús dijo: ¿cómo se conecta la iglesia con la Trinidad?
Jesús fue muy explícito en esto. Él dijo, Juan 17:22: "La gloria que Tú me diste les he dado". "La gloria que Tú me diste les he dado para que…" ¿qué? "…para que sean uno, así como Nosotros somos uno: Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a Mí". Hermanos, esto es tan importante: la manera en que Pablo fundamenta su carta y la unidad de la iglesia en la gracia del Señor y Su amor es para reflejar a su Dios, para reflejar el mismo evangelio. Y no nada más el evangelio, sino que la misma Trinidad está reflejada en nuestra existencia como iglesia: somos muchos, pero somos uno. Otra vez, así empezó su carta; pueden leerlo en el capítulo 1, versículo 3, y en el capítulo 1, versículo 7: gracia, amor y esperanza en la segunda venida. Así empezó; así termina.
¿Qué estoy haciendo yo?
Entonces, la pregunta para ustedes, hermanos, es: ¿qué estoy haciendo yo para contribuir a la unidad de la iglesia? ¿O soy yo el problema? Eso es algo real que tenemos que preguntarnos todos: ¿qué estoy haciendo yo para contribuir a la unidad de la iglesia? Porque, otra vez, nuestra meta como iglesia no es hacer más cosas. Nuestra meta y nuestra misión como iglesia es reflejar a Dios fielmente. Y como Dios ha sido con nosotros, en mostrarnos Su gracia y Su amor al perdonarnos de nuestros pecados, al salvarnos de nosotros mismos para encontrar verdadera esperanza y gozo en Él, eso se refleja en cómo nos relacionamos unos con otros. Que Dios nos ayude a vivir en comunidad y en unidad.
Oración final
Señor, gracias hoy por esta oportunidad de meditar en Tu Palabra, y gracias por la manera en que nos confrontas, en que confrontas a Tu iglesia para que sepamos qué es lo que anhelas de nosotros: cómo podemos reflejar al Dios que nos ha salvado de una manera más fiel, de una manera más realista, a un mundo que tanto lo necesita. Así que, Dios, te pedimos hoy que Tú trabajes en cada uno de nuestros corazones para que la unidad sea evidente en este cuerpo; para que los que nos vean puedan maravillarse de la manera en que Tú traes a gente de lugares completamente diferentes para que seamos hermanos y hermanas, y para que trabajemos juntos con la misma misión y la misma meta, que es glorificarte a Ti. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
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