Babilonia impotente
¿Por qué los ídolos siempre terminan decepcionando? Isaías 46 y 47 contrastan a los dioses de Babilonia, que había que cargar sobre bestias, con el Dios que carga a su pueblo desde el vientre hasta la vejez. Aquí se ve por qué Babilonia cayó por su orgullo, y cómo aprender de Dios a burlarnos de nuestros propios ídolos.
Transcripción
Dónde vamos en Isaías
… (la grabación comienza con el mensaje ya empezado)
Y habíamos estado viendo, entonces, primeramente cómo es que Dios salva para su gloria; y después vimos los ídolos impotentes, un capítulo acerca de eso; y luego vimos cómo es que Dios usa a Ciro para su gloria; y hoy vemos "Babilonia impotente". Entonces pueden ver cómo estos temas van y vienen. Son temas que se han estado repitiendo a lo largo de todo el libro.
Y hoy vamos a ver algo que realmente no es nuevo tampoco dentro del libro de Isaías, porque ya ha habido un juicio en contra de las naciones en el libro de Isaías. Ese juicio lo vimos desde los capítulos 13 al 23, y en particular ya vimos un juicio de parte de Dios hacia Babilonia en los capítulos 14 y 21. Entonces ya hemos tocado este tema, pero ahora está regresando nuevamente el tema de Babilonia como parte de lo que Dios va a hacer en la vindicación de su pueblo.
O sea, si Babilonia va a atacar Jerusalén, va a invadir Israel y van a ser llevados en exilio, pero Dios está dándoles la profecía a su pueblo de que esto no va a ser permanente, sino que de hecho sí va a hacer justicia en contra de los enemigos de Dios —en este caso Babilonia— para mostrarle al mundo quién es Él. Ahora, recuerden: Babilonia todavía no existe en realidad como potencia cuando se está dando esta profecía. No hay referencia para la gente que está escuchando esta profecía acerca de por qué sería tan importante hablar de Babilonia a estas alturas. Pero Dios una y otra vez está diciendo: "Yo estoy profetizando estas cosas, cosas que todavía no han sucedido; yo les estoy diciendo lo que va a suceder".
Bel y Nebo, dioses que hay que cargar
Entonces vamos a leer estos primeros versículos, que nos hablan —a ver, capítulo 46— acerca de los ídolos de Babilonia: "Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solíais llevar son alzadas cual carga sobre las bestias cansadas. Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio".
Entonces, ¿qué es lo que está describiendo aquí? Bueno, está describiendo a Bel y a Nebo, que son dioses babilonios. Bel es el dios principal, el dios patrón de los babilonios, el dios de los dioses babilonios y el determinador de los destinos de las naciones; así es como lo veían. Pero también le llamaban Marduk. Nebo es el hijo mayor de Bel y es el secretario del concilio de los dioses, custodio de las tablas del destino. Eso es Nebo.
Pueden escuchar —si ustedes conocen la historia de Babilonia y los reyes que específicamente surgen en el libro de Daniel— pueden escuchar los nombres de ambos dioses en los reyes que aparecen en Daniel: Nabucodonosor es nombrado después del dios Nebo; Belsasar es nombrado después del dios Bel. Entonces tienen estos dioses siendo la mayor influencia para los babilonios, de lo que están orgullosos como nación, de su identidad: "Estos son quienes somos nosotros, ellos nos representan".
Una procesión de dioses derrotados
Y aquí está narrando lo que sucedía cuando había una procesión de una nación que conquistaba a otra. Lo que hacían es que hacían una procesión con los dioses de esa nación para mostrar la debilidad de sus dioses, para burlarse de sus dioses. Es lo que está narrando aquí. Y es interesante, porque de hecho los babilonios anualmente, en su festival de año nuevo, hacían una procesión justamente por la ciudad con los dioses, con las estatuas de los dioses, como buena fortuna para ese año. Entonces: "Aquí están nuestros dioses".
Y aquí está describiéndolos, no como dioses que están siendo llevados en una procesión de la ciudad, sino como en una de las procesiones de conquista. Así es como Dios los está describiendo: Bel y Nebo, las estatuas sobre los animales de carga. Me imagino como burros, asnos y caballos, por la descripción que da ahí. Pobres animales, pobrecitos, cómo los cargan con estas estatuas tan pesadas. Y están siendo exhibidos como dioses derrotados.
Isaías está mostrando lo obvio aquí. ¿Qué es lo obvio? Si un dios tiene que ser cargado, ¿cómo te puede cargar a ti? Si un dios no se puede ayudar a sí mismo, ¿cómo te puede ayudar a ti? Si un dios necesita tu fuerza o la fuerza de un animal para moverse, ¿cómo te va a dar fuerza a ti? Es un poco lo que está señalando en estos dos versículos: dioses que no pueden salvar.
El bullying santificado
Y Dios tiene sentido del humor aquí, en la manera en que se va a expresar, y lo vamos a ver en unos versículos más adelante también. Siempre hablamos del bullying como algo negativo y decimos: "Ah, es un problema en las escuelas, el bullying". Por eso a veces pensamos: "Mejor que no vayan mis hijos a la escuela, porque pobrecitos, se van a burlar de ellos". Pero hay un bullying bueno; lo llamo "bullying santificado". Y quiero animarlos: este es uno de los temas centrales de hoy. Tenemos que aprender de Dios a ridiculizar y a burlarnos de los ídolos. Ese es un buen tipo de bullying que existe en la Biblia, porque Dios lo hace: burlarse abiertamente de todas las debilidades y de todas las obvias fallas de los dioses que nos hacemos nosotros, e inclusive burlarse de aquellos que ponen su esperanza en esos dioses.
Entonces Isaías está mostrando por nombre, a Bel y a Nebo, está mostrando por nombre que estos —o sea, les llaman dioses, pero ni son dioses—. Isaías no está diciendo lo que mucha gente allá afuera dice: que realmente hay un dios y cada quien le dice de maneras diferentes a ese dios, pero es el mismo dios; entonces, si tú quieres llamarle Buda, o si quieres llamarle alguno de los nombres de los dioses hindúes, pues llamarle así, al final es el mismo dios, pero cada quien le pone un nombre diferente de acuerdo a su cultura, de acuerdo a su nación, de acuerdo a la ciudadanía que tiene, lo que sea más común ahí.
Eso no es lo que está diciendo Isaías. Isaías está diciendo: no, ellos no son dioses, no es el mismo Dios con diferentes nombres. Realmente solo hay un Dios, y estos intentos de dioses realmente son patéticas cargas que nada más te están agregando trabajo. No te están ayudando en ningún sentido; solo te están causando más incomodidad. No tienen nada que ofrecer más que más cansancio. Es la imagen de los dioses sobre las bestias, causando agonía, causando dolor inclusive a aquellos que las tienen que cargar. Entonces son dioses que no pueden salvar.
El Dios que te lleva desde el vientre
Y vean ahora el versículo 3, porque es lo que va a estar haciendo Dios: está contrastando a los dioses con quién es Él. "Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré".
Otra vez, no es un pasaje que está hablando necesariamente acerca del aborto, en realidad, pero siempre que leo esto me recuerda cómo la Biblia habla en términos de dar vida desde el vientre, y que ahí empieza la vida, y que un ser tiene valor desde que Dios lo crea dentro del vientre, y hasta su último día sigue siendo creado a imagen y semejanza de Dios, como un humano que tiene todo el valor de principio a fin. No va adquiriendo valor conforme se desarrolla.
Porque la idea que existe detrás de por qué justifican o están a favor del aborto es como que, cuando están en estados muy tempranos, no tiene el valor la vida; pero ya cuando se es más grande, entonces sí, ya vale como ser humano. Y algunos están más desarrollados, lo cual significaría que entre más grande eres, más vales. Pero ese no es el caso. La Biblia no nos muestra ese principio.
Ese valor para el ser humano nos muestra que desde el vientre Dios nos ha creado con absoluto valor, y celebramos la vida desde la concepción. Eso es un paréntesis, ese no es el tema en realidad; pero el tema está —o sea, la imagen es mostrar cómo Dios planeó desde la concepción a Israel—. Está poniendo esta imagen y nos está mostrando simplemente qué son: dioses que no pueden sustentar. Dios dice: "Yo sí los puedo sustentar; esos dioses no pueden, porque ustedes ya han visto cómo yo los he sustentado desde el principio".
Ídolos de plata y oro
Vean lo que dice Oseas 8:4: "Ellos han puesto reyes, pero no escogidos por mí; han nombrado príncipes, pero sin saberlo yo; con su plata y su oro se han hecho ídolos para su propia destrucción". Plata y oro son cosas buenas, son cosas creadas por Dios. Pero cualquier cosa buena que tu corazón desea, y cualquier cosa buena que se convierte en tu meta y en tu objetivo, que se convierte en algo que prefieres a Dios mismo, eso es un ídolo. Dios ha escondido todos los tesoros del verdadero gozo en Jesús, y todo lo que hay fuera de Él nos va a destruir al final.
Y de eso se trata el capítulo 47. Como van a ver, el capítulo 47 se trata de cómo la idolatría y la destrucción siempre van juntas. Siempre, en la Biblia, siempre la destrucción es la inevitable conclusión de nuestra idolatría. Aquí está planteándonos, pues: ¿de qué se trata tu vida? ¿Quién es el que te sostiene a lo largo de tu vida?
Filosofías que prometen la utopía
¿Qué filosofías humanas se han mostrado ser la respuesta de nuestra existencia? John Lennon escribió una canción: "Imagina un mundo sin religión". Imagina un mundo, y crea esta imagen de una utopía, de una sociedad que convive de una manera perfecta y vive en perfecta paz. Todas estas filosofías de supuesto —o sea, de cómo queremos progresar y avanzar como humanidad— se han comprobado como vanas, como falsas. Son nuestros ídolos, que hemos fabricado acerca de lo que nosotros creemos que es la solución a nuestros problemas como sociedad, y una y otra vez se han mostrado como dioses falsos.
Isaías se está quedando aquí, en este tema de los ídolos. Ya los hemos estado viendo en otras partes, pero Isaías se está quedando aquí, retoma una y otra vez el tema de los ídolos, para que podamos entender qué tan básicos se han convertido en nuestras vidas diarias para todos. Nos hemos acostumbrado tanto a ellos, a nuestros ídolos, que ya no los vemos como ídolos; los justificamos como si no fueran ídolos.
Por eso es que una y otra vez, en estas profecías, Dios tiene que retomar el tema de los ídolos y recordarnos que ahí están. Si la Biblia solo mencionara los ídolos de vez en cuando, pensaríamos que no es realmente un gran problema, y entonces asumiríamos que no existen ídolos en nuestras vidas. Pero la razón por la cual esto se está volviendo un tema tan recurrente —y es un tema tan recurrente en la Biblia— es porque vivimos nuestras vidas ignorando esta realidad normalmente y asumiendo que no es un problema.
Dios como nuestro sustento
Bueno, y entonces los versículos 3 y 4 nos muestran a Dios como nuestro sustento, como aquel que, en contraste con los ídolos, debería de ser la fuente de nuestra esperanza, el fundamento de nuestras vidas, la razón de nuestra existencia. Esto es: Dios es el que me sustenta, Dios es en quien pongo mi esperanza, y yo no puedo vivir mi vida sin Él.
Hechos 17:28 dice: "Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos, así como algunos de los poetas de ustedes han dicho: porque también nosotros somos linaje suyo". Pablo atribuye a Dios la existencia y el movimiento de todas las cosas, y esto es en contraste con los ídolos. Justamente por la ley de la inercia: un objeto que entra en movimiento requiere una fuerza que lo mueva; si no, nunca se va a mover. Los ídolos son así: son objetos sin movimiento, no son capaces de mover nada. Dios es el que mueve las cosas, Dios es el que está detrás de todo el movimiento que existe en todo el universo. Y este pasaje nos muestra que Dios es el originador y es el sustentador de todas las cosas.
Y nos está invitando a poner nuestras cargas sobre Él: "Yo te sustentaré". "Echa sobre el Señor tu carga y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido". "Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra carga, el Dios que es nuestra salvación", Salmo 68:19. "Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a su debido tiempo, echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes".
¿A quién me compararéis?
"¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis —versículo 5—, para que seamos semejantes?". Comparamos todo el tiempo, ¿no? Porque cada vez que somos tentados por un ídolo decimos: "Dios o esto, ¿cuál me va a traer más gozo ahorita?, ¿cuál me va a traer más satisfacción ahorita?". Y lo pensamos: "Creo que ahorita la pornografía es más tentadora que el gozo que encuentro en Dios", y lo comparamos con el gozo que nos trae eso. Estamos constantemente comparando al Creador con la creación. Eso es lo que hacemos en nuestras vidas todo el tiempo: estamos diciendo "lo creado o Dios, ¿dónde va a encontrar mi verdadera felicidad?, ¿dónde va a estar mi verdadero enfoque de la vida?". Y todo el tiempo estamos pensando en una balanza: cuál es más importante para nosotros, cuál va a tener la prioridad de nuestras vidas.
Vean cómo habla acerca de estos ídolos: "Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran. Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación".
Es ridículo. O sea, está diciendo: a ver, ahí estaba el oro y la plata, y cuando era oro y plata nada más, ahí como materia prima, no lo estaban adorando. Pero ya le dan forma y lo hacen con su carita y todo ahí, entonces: "Ah, sí, ya ahora sí es un dios". Sigue siendo lo mismo, nada más le dieron forma. Pero, o sea, ¿vas a adorar un pedazo de madera?, ¿vas a adorar un pedazo de metal? No lo adoras cuando nada más está ahí el material solito, sin forma; ¿por qué lo vas a adorar cuando ya tiene forma? No tiene más valor, es lo mismo.
¿Dónde están esos ídolos ahora?
Y dice: ¿dónde están esos ídolos ahora? A ver, yo les tuve que explicar quién era Bel y quién era Nebo; si no, probablemente ustedes ni sabrían quiénes son Bel y Nebo. Si yo les tengo que explicar quiénes eran, ¿qué implica eso acerca de las pretensiones que existen en nuestra cultura presente, de los ídolos que tenemos hoy? ¿Qué tan pasajeros son? ¿Qué tan inútiles terminan siendo ya a largo plazo?
Y lo estaba pensando, al estar meditando sobre esto, estaba diciendo: en todo el mundo están adorando en iglesias a Jesús, y la Iglesia de Dios sigue creciendo y se sigue expandiendo en todo el mundo. Estos dioses simplemente han sido sustituidos por otros dioses. Eso nos dice algo acerca de quién es el verdadero Dios y de la idolatría. No importa —los ídolos de nuestra sociedad, no importa qué tan impresionantes sean en el momento— siempre son insostenibles. Los ídolos de cada generación serán expuestos al final, siempre, en el juicio de Dios, como falsos.
Así que los ídolos de Babilonia son dioses que no pueden salvar, son dioses que no pueden sustentar y son dioses que no se pueden mover, por cierto. Esta es la realidad que nos está mostrando este pasaje, y no debemos de asumir que no hay ídolos en nuestras vidas, porque si asumes eso, entonces no estás entendiendo el mensaje de Isaías. Vean lo que dice 1 Juan 2:16: "Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo". Esos son los ídolos: la pasión de la carne, la pasión de los ojos, la arrogancia de la vida. Esos son los ídolos que la Biblia nos está mostrando que hay en nuestras vidas, o que son una tentación constante en nuestras vidas.
Y Colosenses 3:5 dice lo mismo: "Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría". Eso es idolatría: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos, avaricia. Esos son nuestros ídolos, los de la sociedad: el deseo de tener más dinero, el deseo de satisfacción sexual, todas las cosas que hay en nuestros corazones, que son las cosas que nuestros corazones anhelan y que empiezan a tomar el lugar de Dios y de las que decimos: "No, no, no es tan grave". Esos son los ídolos que la Biblia quiere confrontar de nuestras vidas.
Dios en contraste con los ídolos
Así que vamos a ver cómo se ve Dios en contraste con estos ídolos. Versículo 9: "Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré".
Así que les dice Dios: "Miren, acuérdense de lo que hice con Noé, acuérdense del Mar Rojo, acuérdense de Josué, de Gedeón, de Samuel, de David. Yo he actuado de acuerdo a mi voluntad, yo he estado guiando la historia. Mi consejo permanecerá, haré todo lo que me plazca". Esa es la palabra: lo que me trae placer. Es soberano en la historia.
Y quiero que vean que desde el ave que viene del oriente —ahora, esto es una referencia probablemente a Ciro, ya lo vimos el domingo pasado, porque viene del oriente—, pero también el ave, ¿qué es el ave? O sea, desde un ave que vuela hasta un rey que va a ser el rey del imperio más poderoso de la tierra: todas esas cosas están bajo su soberanía y bajo su poder. Él habla y Él lo hace suceder. Entonces es un Dios que declara el futuro, y vamos a ver más sobre eso en un momento, en el capítulo 47, pero también es un Dios que actúa, de acuerdo al versículo 11.
Sión en contraste con Babilonia
Y versículo 12: "Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia" —es decir, idólatras, escúchenme tantito—: "Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel".
Ahora, en contraste con Babilonia está otra ciudad. Babilonia en la Biblia termina representando todos los sistemas humanistas de este mundo, que ponen al hombre al centro como lo más importante, como lo más especial que hay, y que lo elevan y dicen: "Nosotros somos nuestro propio dios". Eso es Babilonia. Nosotros vivimos en Babilonia, pero hemos sido llamados a Sion, la ciudad de la justicia de Dios, la ciudad donde Él nos dará su propia justicia.
Y ahora, en el contexto inmediato histórico, sí sabemos que Ciro va a traer libertad y justicia a Israel, del exilio de Babilonia. Pero viendo hacia adelante, sabemos que quien realmente traerá verdadera justicia y salvación será Jesucristo: "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación". "Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo. Pero yo digo: ¿Acaso nunca han oído? Ciertamente que sí: por toda la tierra ha salido su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras".
Sion contrasta con Babilonia, porque el juicio y la condenación que cae sobre Babilonia pasará por encima de Sion, como el ángel de Jehová pasó por encima de las casas que habían puesto sangre en el dintel de la puerta en la Pascua: no morirá el primogénito. De la misma manera, aquellos que hemos puesto nuestra fe y nuestra esperanza en el sacrificio perfecto de Cristo Jesús encontraremos justicia de parte de Dios; no por la nuestra, sino por la que Él vivió por nosotros y que es imputada a nosotros por medio de la fe. Nosotros creemos en lo que Él ha hecho, y de esa manera somos justificados delante de Dios.
¿No es increíble? Es la promesa, es la esperanza que surge para idólatras como nosotros, duros de corazón, lejos de la justicia: "Vengan, naciones, y encuentren la obra que yo voy a hacer por ustedes, para que ustedes puedan tener mi justicia y mi salvación". Así que estos versículos muestran esta realidad.
Huellas en la arena
Porque hay un problema ahí —perdón, voy a tratar de volver a conectarlo con el capítulo 47—. Estaba viendo qué tan dependientes somos de Dios en realidad. ¿Conocen esto? Es como un poema, sí, creo que es como un pequeño poema, se llama "Huellas en la arena", si saben de qué estoy hablando. Esta es la imagen, como un sueño que alguien tiene, y ve que van los dos pares de pies en la arena, y es Jesús y él; y cada vez que hay problemas, de repente solamente hay un par de huellas, ya no dos. Y ya pasa la tribulación y vuelve a ver dos pares de huellas, y vuelve a haber tribulación y solo hay un par de huellas. Y entonces, en su sueño, le reclama a Dios y le dice: "Oye, Dios, es que cada vez que había tribulación me dejaste solo, ¿no?". Y Jesús le dice: "Lo que no sabes es que cada vez que hay un par de huellas es porque yo te estaba cargando".
Entonces, medio incompleto el poema, o esta historia: nunca hay dos pares de huellas, siempre es un solo par de huellas. Siempre nos está cargando. No es "hay tribulación, ahora sí te voy a cargar", ¿no? Eso es la vida del cristiano: Él es nuestro sustento siempre, no nada más cuando las cosas se ponen difíciles. Es lo que nos va a mostrar en contraste con los ídolos: esos ídolos no los pueden sustentar; "yo los voy a sustentar siempre, todos los días". Bueno, es un paréntesis, mi crítica de la cultura popular cristiana.
La destrucción de Babilonia
El capítulo 47 nos describe otra vez —esta es la destrucción ahora de Babilonia— la idolatría siempre va con destrucción: "Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán tierna y delicada. Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos. Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno".
Entonces la destrucción de Babilonia es descrita. Les recuerdo nuevamente que el espíritu de Babilonia está en cada era de la historia mundial; siempre ha existido Babilonia, y hoy estamos viviendo en Babilonia, de acuerdo al libro de Apocalipsis. Pero lo que está describiendo aquí, en un sentido literal acerca de Babilonia, es a Babilonia como una hija virgen. La razón por la que la está describiendo como una hija virgen es simplemente porque hasta este punto no ha sido conquistada: ha estado en la cima de los imperios mundiales y nadie ha podido contra ella.
Entonces así es como la describe, con esta imagen de una adolescente, como estas que salen ahí en los videos de TikTok: consentida, con lujos, que siempre le salen las cosas a su manera. No sé cómo describírselos, pero es esta actitud como de "mírenme, yo puedo hacer lo que yo quiera, y yo soy feliz donde estoy, y tengo lo que quiero y tengo lo que necesito". Así es como es mostrada Babilonia hasta este punto.
Pero dice Dios: "Ahora vas a ser como una esclava, ahora vas a tener que hacer tareas de esclava, vas a tener que moler en el molino harina, vas a tener que hacer cosas que antes no estabas haciendo. Y vas a ser desnudada, vas a ser completamente expuesta y avergonzada delante de las naciones". Esa es la imagen que tenemos aquí: una mujer que ha sido degradada por Dios, como el juicio de Dios sobre ella.
¿Y por qué? Otra vez, el juicio de Dios nos planteará la adoración que debemos de dar a Dios. En su juicio: "Nuestro Redentor —versículo 4—, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel". Sí, Él va a hacer justicia, y eso debe llenarnos de gozo, porque va a ser juzgada Babilonia.
Dice el versículo 5: "Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de reinos. Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo. Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería" —o sea, el resultado—. "Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad. Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos".
Por qué cae Babilonia
Entonces, dos cosas acerca de la caída de Babilonia. Número uno: va a ser destruida por su trato al pueblo de Dios. Pueden leer eso en el versículo 6, especialmente cómo Dios le entrega en su mano a Babilonia al pueblo de Israel, pero los tratan de una manera abusiva y extremadamente opresiva. Y esto es algo que ya habíamos visto en Isaías, en el capítulo 10, versículo 5. Habíamos visto este mismo principio con los asirios: Dios envía a los asirios para hacer juicio, y luego juzga a los asirios por la manera en que tratan a los que conquistan. Y hace lo mismo con Babilonia: Dios envía a Babilonia para conquistar a Israel, es parte del plan de Dios, y luego, cuando Babilonia oprime a Israel, Dios juzga a Babilonia por lo que le está haciendo a Israel.
Y esas son cosas que nos parecen un poco raras y que no entendemos acerca de Dios, porque es este balance y tensión que existe entre la soberanía divina y la responsabilidad humana. ¿Cómo es que Dios puede ser soberano sobre todas las cosas y sostenernos responsables por nuestras acciones? Pues sí. Esa es la respuesta: Babilonia es responsable delante de Dios, y sus acciones traen consecuencias, y Dios estaba en control todo el tiempo. No sé cómo más explicarlo, pero es lo que dice la Biblia, y el hecho de que no tenga sentido en mi cabeza no significa que no sea cierto. Es parte del misterio que hay en la Biblia.
Dios sostiene responsable a Babilonia por su trato al pueblo de Dios y, más importante, por su orgullo. Vean el lenguaje que usa: "Yo soy, y fuera de mí no hay más". ¿A qué suena parecido? Ese tipo de lenguaje es el lenguaje de Dios en el versículo 9, ¿se acuerdan?, lo acabamos de leer en el capítulo 46: "Acordaos de las cosas pasadas en los tiempos antiguos, porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí". Bueno, así está hablando Babilonia sobre ellos mismos. El orgullo que hay en su corazón es el principal ídolo que tienen y la principal idolatría por la cual están siendo juzgados.
La caída empezó en sus pensamientos
La caída de Babilonia sucedió antes de que Ciro los invadiera. La caída de Babilonia comenzó con sus pensamientos, con la manera en que se veían a sí mismos. Ese es el comienzo de nuestra destrucción: el humanismo de nuestra sociedad, que dice que el hombre tiene valor y significado no por un fundamento teológico, como creación de Dios que nos da valor, sino simplemente porque nosotros nos asignamos a nosotros mismos ese valor y nosotros determinamos nuestro propio valor. Esas son las ideas del humanismo que Dios quiere juzgar. "El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios".
Dice el versículo 9: "Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez". Son las peores cosas que le podrían suceder a una mujer, porque representan su sostén en la sociedad, a través de su esposo, y representan su manera de preservar su linaje o su familia, a través de los hijos. Ambas cosas serán cortadas, representando a los ejércitos de Babilonia y representando a los ciudadanos de Babilonia: son sus ejércitos, su esposo; y sus hijos son la población general.
Los pecados ocultos
Y ese versículo 10: "Porque te confías en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más. Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti".
La destrucción de Babilonia no nada más es por tratar mal al pueblo de Dios y por su propio orgullo, sino también por sus pecados ocultos. ¿No es acaso en lo oculto donde nuestros ídolos son más evidentes? ¿Cuántas veces hemos pensado: "Nadie me ve, así que no importa"? Esta parte acerca de Babilonia asumiendo que no hay un Dios, que ellos son autónomos de Dios, está siendo juzgada por Dios: al ellos ignorar la realidad de Dios en las acciones que hacen en los secretos.
Lo cual me hizo pensar, cuando estaba leyéndolo: cuántos de nosotros, si nos preguntaran directamente "¿tú eres ateo?", ¿qué diríamos? "No, no, yo creo en Dios". Es lo que proclamamos, decimos que creemos en Dios. Somos ateos funcionales, porque cuando la gente no nos ve actuamos como que Dios no nos ve tampoco. Pensamos que lo único que importa es lo que la gente puede percibir acerca de nosotros, y no reconocemos la presencia de Dios constante en nuestras vidas como parte de la razón por la cual somos responsables delante de Dios. Y lo que más nos debería de importar es que Dios siempre está presente. Muchas veces actuamos como ateos y actuamos como si no hubiera Dios.
Las estrellas y los hechizos
Lo cual nos lleva al último punto de este pasaje. Dice: "Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde la juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás. Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti".
Es interesante, porque de hecho estaba viendo que esta es la misma palabra que en el versículo 4, "nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos": esa palabra "ejército" es la misma que es usada para describir las estrellas también, en el original. Lo cual está de alguna manera ya anticipando: "Bien, yo soy Dios también de las estrellas". Y los babilonios, los caldeos, consultaban las estrellas para saber el futuro, y buscaban también los poderes demoníacos o los poderes ocultos para ayudarles a derrotar a los ejércitos enemigos. Entonces buscaban conocimiento sobrenatural y buscaban poder.
Esos babilonios… somos igual en nuestra sociedad, ¿no? Porque van a hacerse limpias y cosas así: están buscando poder sobrenatural. Porque consultan sus horóscopos, ¿o no? Dios está confrontando los lugares en los cuales ellos ponen su esperanza. Y estaba viendo que hay un noticiero en Estados Unidos, CBS, a nivel nacional, que cada vez al principio del año, en enero, traen a una astróloga —de las más populares en todo el país, de las que tienen más seguidores— para hablar sobre cómo va a ser ese año para todos. Y estaba viendo ahí, lo pueden buscar en YouTube: se llama Susan Miller, la astróloga. La traen… ¿saben cuándo? En enero del 2020. Ya saben hacia dónde va esto, ¿no? Y le dicen: "A ver, ¿qué nos dicen los astros sobre el 2020?". Y dice: "El 2020 es un año mucho más próspero que los anteriores, de mucho". Y empieza a dar, pues, el pronóstico signo por signo, y el que más me llamó la atención: "Tauro, tu año está lleno de viajes por todo el mundo", le dice, "y prosperidad económica y toda clase de cosas". Todo era positivo. No suena tan diferente a algunas iglesias, pero bueno, eso es otro tema.
Al escucharla, no vio una pandemia en los astros. Efectivamente, sus seguidores le reclamaron después en sus redes sociales, ya cuando llegó marzo y abril: "Oye, ¿no estabas equivocada? ¿Cómo no viste esto venir?". Y sí, ya había una explicación. Dice: "No, es que tiene que ver con el movimiento de Plutón" —si no me acuerdo qué le asigna a Plutón— "es que eso fue lo que afectó todo". Y de hecho, Géminis —esto es lo que leí en este artículo—, decía: "Géminis es el signo de junio, y como Italia celebra su unificación en junio, y Géminis tiene que ver con los pulmones, por eso es que le fue tan mal a Italia en la pandemia". Es la explicación que da.
No es nada raro lo que estamos leyendo aquí. Dios está retando a nuestros ídolos, está diciendo: "A ver, busca consejo, ve dónde encuentras tu esperanza para mañana, trata de encontrar algo que se convierta en el fundamento de tu vida. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas". Eso lo vemos en Daniel una y otra vez: cómo fallaron los sabios que consultaba Nabucodonosor, justamente para que Dios mostrara su superioridad.
El fin de los ídolos
Y este es su fin, versículo 14: "He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten. Así te serán aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno irá por su camino, no habrá quien te salve".
Los ateos defienden su razonamiento apasionadamente, por qué no hay Dios, porque necesitan convencerse a sí mismos de que no hay Dios, porque solamente si no hay Dios no hay juicio. "No habrá quien te salve". Todos, todos necesitamos un salvador. La pregunta es: ¿es real tu salvador?, ¿ese salvador existe?, ¿tu salvador es confiable al final del día para rescatarte y llevarte a dónde quieres estar?, ¿o son ilusiones vanas, completamente impotentes? ¿En dónde estás poniendo tu esperanza?
Aprendamos a burlarnos de nuestros ídolos
Cuando estaba leyendo y meditando sobre este pasaje, estaba pensando: hermanos, aprendamos de Isaías a burlarnos de nuestros ídolos, a menospreciarlos completamente, a reírnos de las cosas que no nos pueden sustentar. "Me suben el salario". ¿De qué me sirve eso en realidad? ¿Me lo voy a llevar al cielo? Entonces está bien, qué bueno que gané más dinero, pero me río de ese dinero extra, porque puedo no tenerlo y estoy bien también; mi felicidad no está ahí. Es una manera de burlarte de tus ídolos.
Estábamos hablando allá de nuestros ídolos. Sobre esto, Spurgeon dice —yo creo que nadie lo hubiera dicho, pero recuerdo que creo que fue él el que lo dijo—: "Si alguien viene y te habla mal de mí, cree todo lo que te dice, porque en realidad soy peor". ¿Saben cuál es uno de nuestros principales ídolos? Nuestra reputación, lo que otros creen. Por eso nos enojamos tanto de que alguien hable mal de nosotros: "Oye, es que me dijo esto, no es cierto, ay, estoy tan ofendido". Ahí está tu ídolo. Probablemente tiene razón; probablemente te podría decir cosas peores si de veras me conociera.
Esa es la actitud que tenemos que tener frente a las cosas que tienen la tendencia a jalarnos, y que atesoramos esas cosas y decimos: "Ay, mira, esto es el significado de mi vida, de esto se trata, no hay nada que me haya hecho sentir mejor que esto". Cuando algo así te está tentando en tu vida, despréciala, búrlate, como este pasaje se burla de los ídolos. "¿Quieres llorar, ídolo, porque te estoy despreciando? Pues ni lágrimas tienes".
Es esta actitud que nos está mostrando Dios, de desprecio hacia las cosas de este mundo que tampoco valen, que tampoco nos pueden sustentar. Esa es la actitud que tiene que haber dentro de nuestros corazones cuando vemos al verdadero Salvador, Creador de este mundo, soberano sobre todas las cosas, que nos ha dado su justicia a través de Cristo Jesús, y dice: "Mira, aquí sí puedes poner tu esperanza, yo no te voy a decepcionar". ¿Ha venido alguien a Dios con un corazón arrepentido que no haya encontrado salvación? Pues ese…
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