Isaías 44:24-45:25IsaíasNathan Díaz
Dios usa a Ciro para su gloria
¿Por qué Dios usaría a un rey pagano como Ciro? Isaías lo nombra unos 150 años antes de que naciera y lo llama su ungido y su pastor. El pasaje llega hasta una declaración incómoda —Dios forma la luz y crea las tinieblas— y muestra que Él gobierna toda la historia, con una invitación sencilla: mírenme y sean salvos.
Transcripción
Dónde nos quedamos
… (la grabación comienza con el mensaje ya empezado)
Se sigue desarrollando lo que ya hemos venido viendo y vimos el domingo pasado acerca de la idolatría, de la manera en que los ídolos de nuestras vidas son confrontados por Dios. Y antes de eso veíamos, en el capítulo 43 de Isaías, que Dios salva para su gloria. Veíamos cómo Dios hace todas las cosas para su propia gloria, y esto Él lo aclaró una y otra vez diciendo: "Yo soy el que está haciendo esto, y para mí lo estoy haciendo, para que yo sea glorificado en ustedes y entre las naciones; y la razón por la que los estoy reviviendo, y la razón por la que tengo un remanente, es para que yo sea glorificado".
A ver si podemos hacer que funcione. Hoy vamos a estar viendo, entonces, el capítulo 44 desde el versículo 24, que es donde nos quedamos, donde ahora va a haber este tema que no es nuevo en realidad en Isaías, pero es el tema de Ciro y de lo que Dios quiere hacer a través de Ciro.
Dios levanta a Ciro
Dice el versículo 24: "Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría. Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré; que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar". Todo esto es el poder de Dios siendo manifestado en la manera en que tiene control sobre toda la creación y sobre todo el mundo, y mostrándonos otra vez esta idea de que puede decirnos el futuro y de que todo está bajo su poder y su control.
Y ahora dice el versículo 28: "Que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado". Así que el primer punto que quiero que vean es que Dios levanta a Ciro. Y esto es lo que tienen que saber acerca de este pasaje: que esto es algo que se está prediciendo más o menos unos 150 años antes de que suceda. Esta manera en que Dios lo usará, Ciro está 150 años en el futuro.
Entonces imagínense que yo les dijera algo que va a suceder en el año que sería 2172. O sea, esto estaríamos pensando hoy: ¿cómo sabrías? Es un evento político, un evento de carácter mundial que va a suceder, que no tenemos ni idea, porque todavía este personaje ni ha nacido todavía. Lo cual, para muchos que leen la Biblia, dicen: "Es que no puede ser, no puede ser que esté prediciendo algo que va a suceder en el futuro", porque ya tienen la presuposición de que lo sobrenatural no puede suceder, que nadie puede predecir el futuro.
¿Lo escribió Isaías o alguien después?
Y entonces, por eso es que algunos eruditos han propuesto —los liberales, los académicos liberales han propuesto— que esta segunda parte que hemos estado viendo desde el capítulo 40, que es tan específica acerca de lo que va a suceder, está escrita por un segundo Isaías, un discípulo de Isaías, que sí estuvo en el exilio babilónico y que sí experimentó el retorno de Babilonia del pueblo de Israel por el edicto de Ciro; entonces que no es profecía, que simplemente es un recuento de lo que sucedió.
Esto es algo que ya había sido profetizado nuevamente desde el capítulo 41, que ya estudiamos. ¿Recuerdan el versículo 2? "¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata? Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado". Todo esto, ¿se acuerdan?, ya lo estudiamos. Está hablando acerca de Ciro. Ahora ya está nombrando a Ciro específicamente, su nombre; está diciendo cómo se llama.
Bueno, otra vez, esto tiene que ver con las presuposiciones que tú puedas tener acerca de la vida: ¿es posible lo sobrenatural? Si tú ya empiezas con una presuposición de que no es posible lo sobrenatural, por supuesto vas a tener problemas con la fecha en la que se dio esta profecía, con que haya sido Isaías en realidad el que la dio.
Ahora, la evidencia es que efectivamente fue Isaías el que la dio, y les voy a dar una pista, algo que ya hemos estado viendo, para que sepan por qué es tan probable —inclusive nada más racionalmente hablando— que Isaías haya dado esta profecía. Y es que una y otra vez la profecía está diciendo, y ya lo hemos visto en pasajes anteriores: Dios conoce el futuro, y está retando a los ídolos en relación a que Él conoce el futuro. Lo cual no tendría sentido para los recipientes de esta palabra si ellos supieran que esto ya se está diciendo después de que Ciro hizo lo que hizo, de decretar que los judíos pudieran regresar a Jerusalén.
Imagínense que ustedes están leyendo una carta, una profecía, que dice: "Miren cómo yo conozco el futuro y sé lo que va a suceder", y dice algo que ya sucedió, que todo el mundo sabe. Entonces, pues, no es muy impresionante lo que me estás diciendo, porque me lo dices ya. Pero la razón por la que todas estas profecías que hemos estado viendo en estos capítulos enfatizan una y otra vez "miren, yo conozco el futuro, miren, yo conozco el futuro, nadie más conoce el futuro en realidad, todos esos ídolos, estos falsos dioses, ellos no les pueden decir lo que va a suceder, yo sí", es porque no es que nada más conozco el futuro, sino que estoy decretando lo que va a suceder en el futuro.
El cilindro de Ciro y el decreto
Y miren, este de esta imagen que ustedes ven aquí es un cilindro que se encontró en el siglo XIX, que se llama el Cilindro de Ciro. Es un cilindro de barro cocido de unos 25 centímetros que tiene inscripciones acerca de estas profecías; bueno, históricamente, de lo que se cumplió cuando Ciro hizo el decreto de que pudieran regresar los judíos de Babilonia a su tierra de origen, en Jerusalén.
Todo esto está narrado aquí. El versículo 26 habla de cómo Jerusalén y las ciudades de Judá serán reconstruidas, serán reedificadas las ruinas —o sea, eso asume que va a ser destruida Jerusalén primeramente por los babilonios—: "Que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar; que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado". Así que tenemos a Ciro como el instrumento de Dios para habitar Jerusalén, para edificar las ruinas y para fundar el templo.
Y esto está narrado perfectamente y claramente en Esdras 1, que es ya el cumplimiento. Dice Esdras 1, versículo 1: "En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor por boca de Jeremías" —porque Jeremías también profetizó esto— "el Señor movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, y este hizo proclamar por todo su reino, y también por escrito: Así dice Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y Él me ha designado para que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá. El que de entre todos ustedes pertenezca a su pueblo, sea su Dios con él, y suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa del Señor, Dios de Israel; Él es el Dios que está en Jerusalén. Y a todo sobreviviente, en cualquier lugar que habite, que los hombres de aquel lugar lo ayuden con plata y oro, con bienes y ganados, junto con una ofrenda voluntaria para la casa de Dios que está en Jerusalén".
Así que Ciro, que nació más o menos —no sabemos exactamente— entre 590 y 585 antes de Cristo, básicamente unió a los medos y a los persas después de la muerte de su padre, y primero conquistó Lidia, que es hoy en día Turquía, y eso fue en 547 antes de Cristo; y Babilonia, en 539 antes de Cristo.
Ahora, lo que es interesante es que Josefo, el historiador judío —no sabemos si esto sea cierto, pero por lo que leemos en Esdras tiene sentido— él dice que Daniel es el que de hecho le enseñó a Ciro la profecía. Le dijo: "Mira, esto fue profetizado acerca de ti, que tú harías un decreto para mandar de regreso a la nación, al pueblo de Israel, a Jerusalén". Claro, habla también de este pasaje, que él se sintió halagado y dijo: "Con gusto lo cumplo", él pensando: "¿Por qué voy a ir en contra de algo que habla también de mí?". Y como vamos a ver en un momento, él está tratando de quedar bien con todos los dioses de todas las naciones que está conquistando. Pero parece ser que inclusive es a Daniel a quien le encarga redactar el mandato, y que por eso el mandato de Esdras que encontramos ahí está dictado de esa manera, hablando del Dios de Israel de esa manera.
"A su ungido, a Ciro"
Entonces tenemos aquí varias cosas que surgen muy interesantes en el texto. Estas son las implicaciones acerca de Dios, de cómo Dios quiere usar a Ciro. Ya lo vieron: el versículo 28 dice "es mi pastor"; así es como Dios describe a Ciro. Pero vean todavía aún más explícito el versículo 1 del capítulo 45. Dice: "Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán".
"Ungido": ¿cuál es esa palabra? La Septuaginta, que es la traducción al griego del Antiguo Testamento —para ayudarles a entender cuál es el concepto— dice "a su cristo", o sea, a su mesías. Y es un rey pagano. Imagínense cómo les suena esto a los judíos que están escuchando esto. ¿Quién es el que Dios va a usar? ¿Quién es el mesías que Dios quiere usar en esta parte de nuestra historia? Pero Dios dice: "Jesús, mi Hijo, mi verdadero Mesías, no va a aparecer en Babilonia; aparecerá —¿dónde?, Miqueas 5:2— en Belén de Judea. Por eso tienen que regresar, por eso voy a usar a Ciro, porque yo sé dónde, de dónde va a salir mi verdadero Mesías".
Y esto tiene que chocarles un poquito, tienen que luchar con esto un poco, porque cuando lo leemos decimos: "Señor, ¿de veras hablas de un rey pagano así? ¿Por qué?". En realidad, sigan leyendo: toda esta es una descripción de todo lo que sucede. O sea, "sujetar naciones delante de él", "desatar los lomos de reyes" —¿han leído esto?, "ceñir vuestros lomos" significa estar preparados para la guerra, para la batalla, es ponerte la ropa adecuada; lo contrario es estar completamente no preparado—; cuando dice "desatar lomos de reyes", o sea, a los reyes los agarra por sorpresa. "Abrir delante de él puertas": Dios le pone todo el camino para que pueda empezar a conquistar todas estas naciones.
"Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce" —Babilonia era famosa por las cien puertas de bronce que tenía para entrar— "y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados" —eso se cumplió cuando conquistó Lidia, por todo el oro que tenían ahí— "para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste".
Un instrumento que no lo conocía
Y el versículo 5: "Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste". O sea: voy a usar a alguien que ni siquiera cree en mí, en realidad. Y de hecho, ese cilindro del que les enseñé la foto usa el mismo lenguaje de Esdras, pero para hablar de los dioses de Babilonia, de Bel, de Nebo, de Marduk. Entonces, a los dioses de Babilonia, ahí en el cilindro, sí les da el crédito; en Esdras le da el crédito al Dios de Israel. Qué buen político, ¿no? Politeísta. O sea, él creía en el Dios de Israel como otro dios.
Bueno, nuestra sociedad no es tan diferente al politeísmo. Ahora, pensaríamos que, siendo un país tan católico, seríamos monoteístas, creeríamos en un solo Dios. Pero en la práctica —por lo menos esa es la experiencia que ya tenía la gente, digo, y especialmente cuando están pasando un momento difícil— lo ves en Facebook, cuando dicen: "Se aprecian oraciones", lo que sea. "No, tú, tú eres cristiano, tú pídele a tu Dios". A mí me piden eso, gente no cristiana me pide orar por ellos, como una opción más. O sea: "¿Qué puedo perder? Pues a lo mejor ese dios sí contesta; mientras, también le voy a pedir a este santo, a este santo, a este santo y a este santo, a ver cuál pega".
Y eso es un poco la actitud de Ciro, es decir: "A ver, los babilonios tienen estos dioses, los voy a tratar de honrar a esos dioses; y los judíos tienen este dios, lo voy a tratar de honrar a ese dios también; voy a quedar bien con todos". Y de hecho, esta idea de que enviaba de regreso a los que estaban en cautividad por los babilonios para que reconstruyeran su templo no fue única de Israel: lo hizo con todas las naciones cautivas, a todos les dijo "regresen a su tierra". Fue una estrategia política para él; por lo menos, en su mente, era una estrategia política de quedar bien con todos y especialmente con los dioses de todos.
Por eso el texto dice "aunque no me conociste": aunque tu fe no era el tipo de fe de mi remanente, que cree que yo soy el único Dios y no hay otro. Por eso es que todos estos capítulos han estado enfatizando tanto el tema de los ídolos, y vamos a llegar a eso en un momento, vamos a regresar al tema de los ídolos.
Dios usa a quien sea
Pero el punto de los versículos 4 y 5 es que Dios usa lo que sea y a quien sea para hacer lo que quiere, nos guste o no. Porque al pueblo no le gustaba necesariamente que Dios usara a un rey pagano. Pero Dios no es derrotado por la historia humana, así que aun Ciro puede ser un instrumento para apuntarnos a Cristo. "Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place", Proverbios 21:1. Todos los eventos están llevándonos a una victoria final que Dios quiere hacer a través de su Hijo. Entonces Ciro nos muestra al Mesías, porque trae libertad, trae restauración.
Y si seguimos leyendo, dice el versículo 6: "Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo". Ahora, vean ese énfasis en el monoteísmo que Dios está tratando de establecer para su pueblo. O sea: "Sí, estoy usando a Ciro, un rey pagano, politeísta, pero recuerden: yo soy el que está detrás de esto realmente, y yo soy el único Dios".
Versículo 7: "Yo formo la luz y creo las tinieblas; hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto". Muy seguido, como cristianos, queremos defender a Dios y quitarle la responsabilidad por las cosas malas que suceden en el mundo. Decimos: "No, ese no es Dios; Dios nunca haría algo que no nos gustara". Dios no quiere que le quitemos responsabilidad: "Yo formo la luz y creo las tinieblas, yo hago la paz y creo la adversidad. No me traten de defender como si no tuviera yo el control de este universo, como si no fuera yo realmente el soberano. Déjenme asumir la responsabilidad como Dios, porque eso es quien soy".
Entonces, ¿quién está detrás de Nabucodonosor? Y es lo que vamos a ver el próximo domingo. ¿Dios? ¿Y qué hizo? Nabucodonosor destruyó Jerusalén, destruyó el templo. ¿Y quién está detrás de Ciro? Dios. ¿Y qué hizo Ciro? Emitió un decreto para reconstruir Jerusalén y reconstruir el templo. Juicio, salvación, restauración.
Paz y adversidad
Entonces tenemos estas dos palabras: paz y adversidad. Son las palabras en hebreo shalom —ustedes conocen esa palabra, shalom, que es un estado de prosperidad— y ra, que es lo contrario de shalom, lo contrario de prosperidad. Ustedes pueden imaginar cómo se ve eso: ¿qué es lo contrario a que haya prosperidad en tu vida? Pues que haya tribulación, que haya adversidad, que haya cosas malas que te sucedan, que estés enfermo, que pierdas tu trabajo, que no tengas dinero, que tengas conflictos personales con otras personas. Eso es adversidad. Y nos está diciendo: yo estoy en control de todo. "Yo Jehová soy el que hago todo esto".
Entonces Ciro nos muestra al Mesías también como el instrumento de Dios, porque Dios usa bienestar y calamidad para sus propósitos. Esta es una pregunta muy compleja, no me voy a meter a esto, pero es la pregunta de por qué existe el mal: si Dios no peca y no hay mal en Él, y si Dios creó todas las cosas, ¿cómo puede ser que exista el mal? Este pasaje trata un poco con esto; hay otros pasajes que también tratan con este tema. En febrero sale un libro que escribí acerca de este tema específicamente, que se llama "Si Dios es bueno", entonces eso va a ser en más detalle.
Pero el punto es, en realidad —este es el resumen, por si no quieren comprar el libro—: Dios puede tener control absoluto sobre el mal sin ser autor del mal. Dios puede usar el mal sin ser contaminado por el mal. Ese es el principio bíblico, y lo vemos porque aun en la muerte de Jesús —que vamos a ver en el capítulo 53 de Isaías— dice que fue la voluntad de Dios el Padre quebrantar a su Siervo, afligirlo. Fue la voluntad de Dios que Jesús muriera en la cruz, y fue el acto de mayor maldad de toda la humanidad y de toda la historia. Pueden leer más sobre eso en el sermón de Pedro, en Hechos 2:23.
No rescatemos a Dios de su soberanía
El punto es que no podemos rescatar a Dios de su control sobre todas las cosas como Rey del universo, porque lo que nosotros percibimos como un problema, Dios lo percibe como su gloria. Los momentos más oscuros: "Vean cómo voy a brillar aquí". ¿Cuándo brilla más fuerte la luz? Cuando está en contraste con la oscuridad. Y es lo que Dios está haciendo en la historia del mundo, dejando que su gloria brille, permitiendo estos momentos de oscuridad, y dice: "Que venga esa oscuridad, porque cuando yo entre y actúe en favor de mi pueblo, brillará aún más gloriosamente mi majestad en medio de ellos, y yo seré más glorificado".
Por eso dice Santiago 1, versículo 2: "Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia; y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte". Hermanos, Isaías 45:7: no debemos avergonzarnos de este versículo de la Biblia, ni decir: "No, no vayas a leer ese versículo". Es lo que amamos acerca de Dios, ¿no es cierto?, que Él puede decir esto acerca de sí mismo, que las cosas más terribles de este mundo no se salen del control y de su voluntad. Ningún mal puede frustrar sus planes.
Así que Dios usa muchos métodos para hacer muchas cosas maravillosas, lo que sea que sea su estrategia en cualquier momento. Se regocija en su plan, y nosotros deberíamos de regocijarnos también. ¿No nos da gozo que Dios sea Dios? ¿No los llena de gozo y de esperanza el poder hablar de Dios de esta manera?
Vean lo que dice el versículo 8: "Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado". Está esta imagen hermosa, poética. Ya estamos ahorita en la temporada de lluvias, sabemos cómo se ve esto. ¿Qué pasa cuando empieza a llover? Todo empieza a reverdecer nuevamente, ¿no?, empieza a volver a haber vida. Y esa es la imagen de lo que Dios está haciendo. Dice: "Miren, yo voy a derramar mi justicia desde las nubes, así como cuando llueve". Entonces el cielo tiene la iniciativa y la tierra responde. Esa es la imagen de la soberanía de Dios actuando en la historia y a través de Ciro para su pueblo, al traer salvación y justicia.
Ciro reta nuestra arrogancia
El siguiente punto de este pasaje es que Ciro reta nuestra arrogancia. La historia de Ciro y el control que Dios tiene sobre cómo se va a desarrollar el poder de Ciro para liberar a su pueblo reta nuestras actitudes hacia Dios. Vean lo que dice el versículo 9: "¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces?; o tu obra: No tiene manos? ¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste?; y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?".
Podemos hacer preguntas honestas a Dios, es decir: "Señor, no entiendo esto; Señor, ¿qué está pasando?". Eso está bien. Pero es muy diferente cuando empezamos a juzgar el carácter de Dios y a decir: "No estás siendo justo, Dios; no estás siendo bueno, porque no estás haciendo las cosas como yo quisiera que tú las hicieras". Cuando empezamos a tener esa actitud hacia Dios, de retarlo, de cuestionarlo realmente en su carácter como Dios, Dios proclama un "¡ay!".
"Siento mucho que te sientas así sobre mí", dice Dios. "Yo quiero ser tu Dios, no tu títere. Yo quiero que ustedes sean mi pueblo, no mi juez y jurado". ¿Cómo vamos a experimentar el amor de Dios, la bondad de Dios en nuestras vidas, si no dejamos que Dios sea Dios? Nuestra arrogancia es incredulidad. Eso es: cuando cuestionamos el carácter de Dios, es que no creemos lo que Dios dice acerca de sí mismo. Le decimos a Dios: "Tú no tienes el control, tú no sabes lo que va a pasar mañana, tú no me puedes ayudar en esta circunstancia, es demasiado grande para ti". Es incredulidad, es decir: todo esto que dice Dios sobre ti, no lo creo, no es verdad.
"Yo hice la tierra"
Versículo 11: "Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé. Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos".
Así que aquí otra vez Dios les recuerda: "Déjenme nada más hacer un recuento: todas las cosas existen por mí, el universo existe por mí, yo soy la causa final de todas las cosas, para mí fueron creadas. Su existencia no es accidente, yo te hice; todo lo que ves a tu alrededor no es accidente, yo lo hice. Nada más vengo a recordarte eso, por si se te había olvidado. Mi plan es mejor de lo que piensas, es mejor de lo que entiendes, pero no es ningún reto a mi plan: él es mi plan y es el plan correcto".
"Él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones". Eso se refiere al hecho de que Ciro no ganaba nada financieramente en realidad al dejar que Israel regresara a su tierra; no representaba en realidad ningún beneficio para él, más que esto que les decía de que "ah, bueno, pues nos quedamos bien con el Dios de los judíos". Fuera de eso, no había ninguna estrategia realmente, económicamente hablando. Pero Israel iba a estar en el punto más bajo de su historia cuando fueran exiliados a Babilonia, y el desánimo en sus vidas y la depresión iba a ser la tentación más grande para todos en cuanto a su fe en el Señor. "Señor, ¿qué está pasando? ¿Qué estás haciendo?". "¿Me crees sobre lo que va a suceder? ¿Me crees que tengo un plan de restaurarlos, aunque por ahora parezca que no hay esperanza para sus vidas?".
Entonces, Ciro —este es el resumen de estas secciones— reta nuestra arrogancia. La historia de Ciro reta nuestra arrogancia hacia Dios, cuando lo juzgamos y cuando cuestionamos a Dios y cuando nos cuesta aceptar lo que Dios hace.
Las naciones vienen a Israel
Lo cual nos lleva al siguiente punto, que es el versículo 14, que dice: "Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo: Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios".
El reino temporal de Ciro está preparando el camino para el reino eterno de Dios, y estas son imágenes que ya nos empiezan a mostrar el panorama de cuáles son, de que habrá redimidos de todas las naciones. Vienen estas naciones que son descritas aquí como Egipto, Etiopía y los sabeos —y ya hemos leído algo acerca de esto—, cómo son naciones gentiles, y aquí son descritas como naciones en servidumbre, en esclavitud, que están buscando libertad y que vienen a Israel y que encuentran en Israel la verdadera esperanza y dicen: "Su Dios es el verdadero Dios".
Comenzó con los magos de oriente, cuando Jesús nació, en Mateo 2: vienen a adorar, "este es el Rey de los judíos, pero no nada más es el Rey de los judíos, también es nuestro Rey, por eso queremos venir a adorarlo". De ahí hasta el día de hoy: aquí estamos, y el Dios que estamos adorando es el Dios de los judíos. Vemos las promesas: sí, ciertamente es el verdadero Dios, el Dios que está transformando idólatras en adoradores.
Cuando estaba leyendo esto pensé: la gente que nos conoce bien —no la que nada más nos va a pasar por ahí, no—, la gente que nos conoce bien podría decir esto: "Ciertamente en ti está Dios". Esa sería una manera de describirnos: "Tu Dios tiene que ser el verdadero Dios, porque esto no tiene explicación, y yo quiero que tu Dios sea mi Dios, porque es evidente que es el único Dios".
El Dios que se encubre
Versículo 15: "Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas". Los planes de Dios no los entendemos en realidad, pues son descritos aquí, la manera en que Dios está actuando a través de su pueblo, como algo encubierto, como algo que las naciones en realidad no entienden. Y es por eso que Pablo, en su desarrollo en Romanos 9 de la manera en que Dios está actuando para redimir a las naciones y cómo está tratando con Israel —en 9, 10 y 11—, termina diciendo: "¡Oh profundidad de las riquezas del conocimiento de Dios!". ¿Quién puede cuestionar a Dios y decirle: "¿Qué estás haciendo, Dios?"? ¿O quién le puede aconsejar y decir: "Mejora esto"? "Porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas; a Él sea la gloria por los siglos de los siglos". Las cosas ocultas son los misterios del plan de Dios y de cómo Él trabaja.
Y dice el versículo 16: "Confusos y avergonzados serán todos ellos; irán con afrenta todos los fabricadores de imágenes" —otra vez confrontando a los idólatras—. "Israel será salvo en Jehová con salvación eterna". Ya sabemos que no está hablando nada más del exilio de Babilonia; está hablando de algo mucho más grande que eso. "No os avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los siglos". Es algo eterno que yo voy a hacer a través de ustedes. No piensen que solamente es un momento específico de la historia del que está hablando Isaías. Si piensan eso —y es lo que los teólogos liberales y los maestros de universidades liberales dirían acerca de este pasaje, que no está hablando nada más de lo que sucedió en ese momento de la historia para Israel—, si interpretas así este texto, te estás perdiendo todo el verdadero mensaje del texto, mucho más profundo: nos está apuntando hacia el plan futuro y eterno de Dios para la humanidad.
El futuro no es para los poderosos hoy, sino para los humildes de corazón, de acuerdo a Mateo 5, versículo 5: el mundo es nuestro, será nuestro. "Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra".
"No la creó en vano"
Versículo 18: "Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada: Yo soy Jehová, y no hay otro. No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud".
Me encanta cómo describe esto, los propósitos de Dios. Dice Dios: "¿De veras creen que yo desperdiciaría…? No, digo, a ver, ¿voy a crear el mundo y luego nada más diría: bueno, pues ya lo voy a tener que destruir, bueno, ni modo? No. Yo hice el mundo con un propósito, y mi propósito se cumplirá, así que siempre tendré un remanente. Lo que yo me propuse hacer desde un principio se hará". Los planes de Dios nunca son frustrados.
Y el versículo dice: "No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis". Dios está diciendo que Él está siendo explícito acerca de su plan para la humanidad. Él no está diciendo: "Ay, lo estoy diciendo así, medio místico, así como cuando leen la cábala, y a ver quién le entiende y quién puede ir estudiando niveles aquí de iluminación espiritual". No, yo lo estoy diciendo: este es mi plan. Arrepiéntanse, idólatras; vengan a mí y pidan perdón; serán reconciliados, formarán parte de mi pueblo por toda la eternidad. ¿Qué esperan? La invitación está abierta.
No es algo ahí oculto en un rincón de la tierra, misterioso, que nadie puede entender e interpretar. "Estoy siendo claro, mi plan está siendo desarrollado". Y si tú lees la Biblia, no hay duda de qué se trata: los temas centrales de la Biblia aquí están, una y otra vez. Dios está hablando acerca de quién es Él, quiénes somos nosotros en relación a Él, y cómo podemos ser reconciliados y restaurados nuevamente nuestra relación con nuestro Creador. Ese es el mensaje: existimos para su gloria, y aquí está cómo podemos vivir para su gloria.
"Mirad a mí y sed salvos"
Y Él está diciendo: "Miren, es más, ya les dije, ni siquiera es nada más para Israel como mi pueblo étnico: es para todas las naciones, es una invitación abierta para todos". Versículo 20: "Reuníos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva. Proclamad, y hacedlos acercar, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más".
¿No? Señor, no te entiendo, más claro, por favor. Los ídolos no se descomponen como nuestros aparatos electrónicos: "Ay, se descompuso, ahora ya no sirve". No, nunca sirvieron, son inútiles. Cuando parece que te están ayudando tus ídolos, en realidad lo único que estás experimentando es la gracia común de Dios. Es Dios todavía el que está detrás, nada más que no le das las gracias, como decimos los humanos: "Ay, mi ídolo me ayudó para que ya no tenga COVID". No, es Dios; Dios controla nuestra salud.
Estaba escuchando a un comediante, un clip que surgió ahí en uno de esos —ya salen los clips y los ves—, y es un comediante ateo, entonces se está burlando de la fe cristiana, porque dice: "Yo no tengo nada en contra cuando mis amigos cristianos me dicen que van a orar por mí cuando estoy enfermo; les digo así: 'Gracias, gracias por hablar por mí, está bien, aprecio eso, porque pues quieren ser amables conmigo'. Pero yo sé que lo único que realmente está funcionando es la ciencia, la medicina, no sus oraciones; me da igual si oran por mí o no, en realidad". ¿Ah, crees que es la ciencia? ¿Quién creó la ciencia? Dios está detrás de todo, lo reconozcas o no.
La única nación monoteísta
Y aquí está enfatizando otra vez el hecho de que Israel —inclusive les digo esto porque ya estaba pensando sobre esto y decía: esto de que Israel era la única nación monoteísta de su tiempo, esto era único, esto era algo que las demás naciones no tenían—. Israel tenía esta característica muy particular: solo un Dios. Y Dios diciendo: "Yo soy el único Dios". Todas las demás naciones tienen muchos dioses y están personificadas. Y así se veía antes, ¿no?, y así se ve hoy también: el cristianismo es realmente la única religión que solo tiene un Dios verdadero. Y ahorita vamos a especificar más acerca de quién es este Dios que hace única a la fe cristiana. Pero este es el énfasis de este texto.
Y quiero que vean, nada más para mostrarles —estaba meditando sobre esto—, el versículo 22: qué tan simple es el evangelio. Dios es el único Dios, ¿y cuál es su mensaje para nosotros? "Mirad a mí, y sed salvos". Súper simple, súper sencillo, siendo explicado por Dios mismo: voltea a mí y sé salvo. Ese es el mensaje que proclamamos. No tenemos que complicarlo más, no tenemos que agregar más cosas, no tenemos que decir: "Si arreglas tu vida primero, asegúrate de ser una buena persona y luego ya ven y preséntate delante de Dios para que te acepte". Ahí ya cambiamos completamente la esencia del mensaje.
El fundamento del mensaje está siendo explicado en los términos más sencillos posibles, como la fe de un niño, que no tiene otra cosa más que la dependencia de sus padres y toda su vida depende de lo que sus padres pueden hacer por él. De la misma manera venimos delante de Dios y decimos: "Señor, todo lo que podemos ser nosotros está en ti y en lo que tú eres para nosotros".
"A mí se doblará toda rodilla"
Versículo 23. Y piensen en esto, en el énfasis tan fuerte que estos versículos han estado haciendo en que Dios es el único Dios; tengan eso en mente cuando llegan al versículo 23, que dice: "Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada". Eso me recordó a Hebreos 6:13: Dios no puede mentir, lo que Dios dice es verdad, y Él jura por sí mismo, Él jura por su propio nombre, porque no hay ningún nombre más alto por el cual pueda jurar. Así que jura por sí mismo: "Esa es mi palabra, es la máxima autoridad que existe en cuanto a lo que es verdad y en lo que ustedes pueden confiar".
Y después dice: "Esta es mi palabra: que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua". ¿Saben quién retoma este versículo? ¿Les suena conocido este versículo? Estas palabras les deberían de sonar conocidas, porque son las palabras de Filipenses 2:9, que dice: "Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre". ¿Cuál es el nombre sobre todo nombre? Es el nombre que ha sido mencionado una y otra vez en este pasaje: el nombre de Dios. No hay ningún otro nombre sobre todo nombre más que el de Dios, ¿no es cierto? Y dice Pablo que ese es el nombre de Jesús: "para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre".
Si ustedes hablan con un testigo de Jehová que niega la divinidad de Cristo, lo único que tienen que hacer es preguntarle: "¿De quién está hablando Isaías 45:22-23? ¿De quién está hablando?". Y que les conteste. Lean Filipenses 2: no es muy difícil hacer esta conexión; para Pablo era claro.
Todos lo glorificaremos
Y Pablo está diciendo que tanto los elegidos como los rebeldes, al final de la historia, glorificarán a Dios: unos a través de la salvación y la redención que encontraron en Cristo Jesús, y otros a través del juicio que sufrirán justamente por sus pecados en condenación eterna; también lo glorificarán. Pero la pregunta es: ¿a cuál de las dos categorías perteneces tú? Al final todos vamos a glorificar a Dios de una manera u otra, pero yo quiero estar en esta categoría de los redimidos, que lo glorifican no porque están siendo obligados a glorificarlo, sino porque aman glorificarlo.
Hermanos, se nos ha dado el regalo de la gracia. Dice el versículo 24: "Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados". Ahí están los que están juzgados en su condenación por Dios. Pero el versículo 25: "En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel". Se nos ha dado el regalo de la gracia, y eso significa que nosotros sabemos, más que cualquier otra persona, que no merecemos nada; pero aquí estamos, redimidos como la descendencia de Israel, para siempre.
"También en Él hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de su gloria", Efesios 1:11-12.
Oración final
Padre, gracias por este tiempo juntos, por la esperanza que encontramos en un pasaje como este, en el cual tú escogiste ser glorificado a través de un rey pagano. Sabemos, Señor, que toda la historia es tuya, que toda la humanidad es tuya, que todos los eventos que suceden a nuestro alrededor y las circunstancias están bajo tu poder y tu soberanía. Ayúdanos a esperar en ti, ayúdanos a dar testimonio de la obra que tú haces en nosotros, y que todo sea para tu gloria. En el nombre de Cristo Jesús.
Escúchanos
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