El siervo para las naciones
¿Por qué el Siervo es luz para las naciones? Isaías 49 presenta al verdadero Israel que cumple lo que el pueblo no pudo: levantar a un remanente y llevar salvación hasta lo último de la tierra. Y a Sión, que se siente olvidada, Dios le responde que nuestros nombres están grabados en las palmas de sus manos.
Transcripción
Toda la Biblia está conectada
Muy bien, vamos a continuar entonces en Isaías. Y el paréntesis del domingo pasado, espero que se hayan dado cuenta de que fue intencional, en donde el Salmo 115 está hablándonos de los mismos temas que hemos estado viendo a lo largo de Isaías. Entonces queremos que vean, a lo largo de nuestros estudios de diferentes libros de la Biblia, que vean especialmente cómo toda la Biblia está conectada, cómo es que los temas que surgen desde Génesis se siguen repitiendo a lo largo de toda la Biblia. Y entonces tenemos un libro que está en perfecta armonía: todos los libros que contiene hablan de las mismas cosas y tienen el mismo enfoque, que tiene que ver con Dios y con su obra.
El segundo canto del Siervo
Entonces, hoy vamos a estar viendo el capítulo 49 de Isaías. Este capítulo ahora retoma algo que habíamos empezado ya a ver en el capítulo 42. Entonces, si ustedes se regresan al capítulo 42 de Isaías, ¿recuerdan qué habíamos estudiado? El primer canto del Siervo. Hay cuatro, y aquí está el primero. En el capítulo 49 vamos a encontrar ahora el segundo canto. Entonces vamos a estar haciendo algunas referencias al 42 para que lo recuerden, porque muchos de los temas que aparecieron en el 42 van a volver a aparecer, que tienen que ver con este plan.
Porque, si recuerdan, desde el capítulo 40 se ha venido desarrollando el plan de Dios para redimir a Israel, traerlo de vuelta del exilio babilónico, y ahí ha aparecido este personaje, Ciro, dentro de las profecías que se están dando en Isaías. Entonces Dios tiene este plan de redención a través de Ciro, pero un panorama más amplio todavía se está dando acerca del plan de Dios a través de un personaje en particular, una persona, alguien individual que Dios tiene en mente, que se está desarrollando a través de estos cantos del Siervo, que quiere mostrarnos. Entonces vamos a ver, en el capítulo 49, qué más nos quiere decir Dios acerca del Siervo, ahora que se está retomando este tema.
"Óiganme, costas, y escuchen, pueblos lejanos" —hasta Cuajimalpa. Recuerden: el panorama ahora es más allá de Israel, más allá de la nación; este mensaje va más allá de solamente el pueblo étnico. Y dice: "Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano, y me puso por saeta bruñida; me guardó en su aljaba, y me dijo: 'Mi siervo eres, Israel, porque en ti me gloriaré'. Pero yo dije: 'Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios'. Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel —porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza—; dice: 'Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra'".
"Óiganme": el Siervo habla en primera persona
Entonces tenemos aquí a este individuo, el Siervo. Y es muy interesante, porque estas palabras de imperativo, "óiganme", con las que empieza el capítulo 49, son palabras que de hecho, en el Antiguo Testamento, solo aparecen en Isaías. Y lo que es muy interesante es que siempre es Dios el que habla así, usando esas palabras: "óiganme". No es Isaías el que dice "óiganme"; Isaías está hablando de parte de Dios, Dios es el que está diciendo siempre "óiganme". Pero aquí, en primera persona, empieza a hablar el Siervo, usando este mismo lenguaje. Vamos a ver que hay más cosas acerca del Siervo que no saben, y hacen ver esta conexión divina, de su esencia divina. Pero ahora es el Siervo el que dice: "Óiganme, costas, escuchen", hablando en primera persona.
Y nos va a mostrar, como dice el versículo, que el Siervo es luz a las naciones. Esa es una de las cosas, es la manera en que creo que podemos resumir estos primeros seis versículos: que el Siervo es luz a las naciones.
¿El Siervo es Israel?
Ahora, algo que podría causar confusión aquí es que el versículo dice: "Mi siervo eres" ¿quién? "Israel, porque en ti me gloriaré". Entonces aquí podríamos pensar: bueno, el Siervo no es Jesús, el Siervo es Israel, de acuerdo a ese versículo. Pero el problema número uno es que en el versículo 5 y en el versículo 6 encontramos que el Siervo va a salvar a Israel. Entonces ahí tenemos un pequeño problema de cómo está usando el lenguaje esta profecía de Isaías, porque claramente, aunque dice "mi siervo es Israel", mi siervo va a salvar a Israel. ¿Lo ven ahí? "Para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel", y luego "poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y para que restaures el remanente de Israel". Entonces el Siervo tiene la función de salvar a Israel, pero el Siervo es Israel. ¿Cómo funciona esto?
Bueno, quiero empezar por ahí, porque creo que es una de las cosas más importantes que está surgiendo de este pasaje, y es que el Siervo es el verdadero Israel. Y esa es la razón por la cual la profecía se refiere al Siervo como Israel en el versículo 3. Así es como los autores del Nuevo Testamento lo ven. Solo para darles un ejemplo, Mateo 2:15, narrando el nacimiento de Jesús, dice: "Levantándose José, tomó de noche al niño y a su madre, y se trasladó a Egipto; y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor habló por medio del profeta, diciendo: 'De Egipto llamé a mi Hijo'".
Eso viene de Oseas 11: "De Egipto llamé a mi hijo". Bueno, Israel es llamado el hijo de Dios en Éxodo, a través de Moisés, y Oseas está haciendo un recuento histórico de ¿qué? Del éxodo. No parece profecía, por lo menos cuando lo dice; o sea, más bien parece historia: "de Egipto llamé a mi hijo". Y luego Mateo, de ese pasaje, dice: José y María llevaron a Jesús a Egipto para que se cumpliera Oseas, "de Egipto llamé a mi hijo". ¿Y de quién está hablando Mateo? De Jesús. Así que, para la mente de Mateo por lo menos, Jesús es el verdadero Hijo de Dios, aunque en el Antiguo Testamento Israel es llamado el hijo.
Jesús cumple lo que Israel no pudo
Y entonces Jesús, de alguna manera, está asumiendo el rol de representar a Israel en todas las áreas donde Israel falló. Porque Israel fue llamada a ser una nación de reyes y de sacerdotes, que iban a ser la luz a las naciones, que iban a dar testimonio a las naciones de qué clase de Dios tenían. ¿Y qué pasó a lo largo de la historia? Una y otra y otra y otra vez fallaron. Entonces, cuando vemos las profecías que nos están apuntando hacia el Siervo, estamos viendo profecías que apuntan al Siervo de Dios como el verdadero Israel, que va a entrar en la escena y va a cumplir todo lo que Israel no pudo hacer, y convertirse él en el verdadero Israel.
Entonces hay tantas cosas —y esto es todo de teología bíblica—, pero: el pueblo de Israel es probado en el desierto durante 40 años; vayan, Jesús es probado en el desierto durante 40 días, para mostrar ¿qué? Que donde Israel falló, él pasó la prueba; él podía convertirse en el representante real del pueblo de Dios en la tierra, y, de acuerdo a este pasaje, cumplir con todo lo que Dios quería hacer a través de él. O sea, Dios quería hacer muchas cosas a través de Israel que no se cumplieron, y entonces decimos: ¿falló Dios?, ¿Dios no pudo hacer todo lo que quería hacer? No, claramente el pueblo falló; no, Dios no falló, porque tenía un verdadero representante que iba a lograr todo lo que Dios quería hacer en este mundo. Israel solamente estaba apuntando hacia él. Entonces Jesús es el verdadero Israel, y creo que eso es lo que nos está mostrando este texto.
Anunciado desde el vientre
Ahora, pueden ver ahí todas estas cosas que están describiendo acerca de él, y solamente quiero mostrarles algunas; podríamos pasar mucho tiempo en estos detalles, pero solo quiero que vean a grandes rasgos lo que nos está diciendo. Nos está diciendo que toda la profecía está apuntando hacia algo que ya habíamos visto en el capítulo 7 de Isaías. ¿Se acuerdan? "La virgen concebirá y dará a luz un hijo", Isaías 7:14, "y llamará su nombre Emanuel": Dios con nosotros. Y de hecho, Mateo también retoma esta misma profecía para decir: esto se cumple en Jesús, Dios con nosotros. ¿Qué significa? "Jehová salva": por eso le pondrán Jesús, porque esa es la implicación de que Dios esté entre nosotros.
Entonces, todo esto se viene anunciando desde el vientre de su madre, desde que está dentro de María; todos estos anuncios empiezan a surgir, que es la profecía. Esto es lo que está diciendo el capítulo 49: "Me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria". Y más adelante, en el versículo 5, donde dice: "el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel". Entonces toda la profecía está apuntando a que la preparación viene desde que está dentro del vientre; el anuncio viene desde que está en el vientre de su madre. Se dice cuál es su propósito, cuál va a ser su rol dentro del plan de redención.
Luz para las naciones
Y claramente el Nuevo Testamento identifica todas estas conexiones. Por eso es que hablamos de que él es luz para las naciones: cuando Simeón tomó al niño en sus brazos y bendijo a Dios, dijo esto: "Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz, conforme a tu palabra, porque mis ojos han visto tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos". Y es lo que dice Simeón: "luz de revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel".
Jesús confirmó que esta era su función, en Juan 8:12, cuando dijo: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". Y Pablo y Bernabé también retoman esta idea más adelante, durante su ministerio, y aplican estos pasajes a su ministerio en la predicación del evangelio, en Hechos 13:47, cuando dicen: "Porque así nos lo ha mandado el Señor: 'Te he puesto como luz para los gentiles, a fin de que lleves la salvación hasta los confines de la tierra'". Y luego Hechos 26:23: "que el Cristo había de padecer, y que, por motivo de su resurrección de entre los muertos, él debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles".
Entonces ellos ven estas conexiones, y ellos dicen: esto de "luz a las naciones", luz en las naciones, es el propósito del Siervo; esto es lo que estamos predicando. Dice Jesús: "Yo soy la luz"; los discípulos dicen: nosotros estamos cumpliendo esa labor de mostrar la luz al mundo a través del evangelio y de la obra de Cristo Jesús.
Una espada aguda de dos filos
Entonces, vean algunas de las otras descripciones que aparecen aquí. Por ejemplo, el versículo describe su ministerio: "puso mi boca como espada aguda". Aquí está siendo descrito el tipo de ministerio que tiene, que es un ministerio profético: él va a hablar cosas. ¿Y cómo está siendo representada?, ¿cuál es el símbolo que está siendo representado acerca del tipo de palabras que tiene? Como una espada. Eso, por supuesto, lo encontramos en Apocalipsis 1:16, como una de las descripciones más claras acerca de Jesús: "En su mano derecha tiene siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos; su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza". Bueno, hay muchas descripciones ahí, en Apocalipsis 1, acerca de Jesús, pero una de ellas es que sale una espada de su boca. Esto también regresa en su segunda venida, como una imagen, en Apocalipsis 19.
Pero la idea de una espada aguda de dos filos saliendo de su boca tiene la idea de que el ministerio que él desarrolla es un ministerio que tiene dos lados. Es a través de la predicación —o sea, él le está comunicando la Palabra de Dios al mundo—, pero es un mensaje tanto de juicio como de salvación. Por eso es una espada de dos lados: porque cada palabra que él dice o te endurece y te aleja más de él, o te suaviza y te acerca más a él. Cada vez que ustedes escuchen la Palabra de Dios siendo predicada, están un paso más cerca del cielo o un paso más cerca del infierno, en la manera en que responden.
Y esa es la característica del mensaje que predicamos: sabemos que es juicio y condenación para un mundo que lo rechaza, pero también sabemos que es esperanza y gracia y misericordia para un mundo que también necesita tener esperanza acerca de qué se trata esta vida, de cuál es la razón de mi existencia. ¿Me puedo inventar yo una respuesta a esa pregunta de por qué estoy aquí, o puedo escuchar a Dios y creerle a Dios acerca de por qué estoy aquí, y buscar vivir para él y entender qué propósito tiene él para que yo esté en este mundo?
Entonces él tiene este ministerio, que es un ministerio profético, que está siendo expresado no nada más en la espada, también con una flecha: tiene la idea de poder, de penetración. Pero todo esto se está desarrollando como un ministerio de lo que dice, de lo que proclama.
El desánimo del Siervo
También, interesantemente, este pasaje nos muestra otro lado de su ministerio, que vamos a ver con más detalle cuando lleguemos al capítulo 53. Pero vean lo que dice el versículo 4 —esto es lo que dice el Siervo—: "Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas". Eso es también una descripción de su ministerio: la manera en la cual el desánimo y el aparente fracaso de su ministerio también forman parte del plan de Dios.
Entonces, él es alguien que está siendo humanamente desanimado. En Isaías 53 vamos a ver en más detalle esto: despreciado y desechado entre los hombres. Va a haber oposición, y no nada más va a haber... sus mismos discípulos lo van a abandonar; uno de sus discípulos más cercanos lo va a negar; cuando está ahí, en el momento de mayor agonía, en la cruz, solo va a estar uno presente, Juan. Antes de llegar a la cruz va a estar orando en Getsemaní, en uno de los momentos más intensos que un ser humano puede vivir y de mayor estrés, solo para encontrar que aquellos que están cerca de él están dormidos, están demasiado cansados para estar despiertos con él. Ese es el tipo de desánimo que viene a él en su ministerio humano, esta idea de decir "por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas". Todos estos años, toda esta predicación, para que al final digan "¡crucifícale!, él no es nuestro rey". Esto es parte de la realidad del ministerio de Jesús.
"Mi causa está delante de Jehová"
Pero vean la segunda parte del versículo 4, porque es la parte clave, hermanos. Y eso también creo que está diseñado para que, al ver a Jesús, nosotros nos sintamos animados. Porque dice la segunda parte: "Pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios". Dios es el que sabe lo que he hecho y por qué lo he hecho; yo no necesito validación de la gente, porque yo sé que Dios conoce mi corazón y yo sé que he cumplido con la labor que Dios me ha encargado hacer.
Y solamente Jesús, de todas las personas que había en este mundo, solamente este Siervo es el único que puede decir: "He hecho todo lo que me pediste que hiciera; todo lo que tú querías que yo lograra, lo logré". No hay ningún otro siervo de Dios que pueda decir eso. Todos los personajes del Antiguo Testamento en alguna cosa fallaron; los vemos claramente, sus fallas, y donde Dios les había encomendado algo, cayeron, se quedaron cortos de la misión. Jesús pudo decir al final: "Consumado es. Todo, Padre, todo lo que tú me enviaste a hacer, lo hice. Y mi recompensa con mi Dios: tú me indicarás, tú sabrás cómo mostrar que el trabajo está completo".
Parece un fracaso; parece que mis discípulos ahí andan esparcidos en todas partes, no quieren salir a la luz porque tienen miedo de morir también; parece que todo este trabajo que se desarrolló durante tres años y medio no tuvo ningún fruto. Parece. Y es así como nosotros muchas veces nos sentimos también en nuestros propios ministerios. Trabajamos y trabajamos en buscar cómo ser de ánimo y de bendición en las vidas de otros, especialmente en la vida de nuestros propios hijos, y muchas veces puede parecer como que no ha habido fruto, no ha habido resultados: en la iglesia, en la familia, en todas partes donde estamos tratando de servir al Señor. A veces nos empezamos a sentir frustrados, de la misma manera en que Jesús se sentía frustrado, porque ¿dónde está la respuesta?, ¿dónde está el resultado de todo lo que Dios me ha mandado a hacer? A veces no lo vemos.
Desánimo en el ministerio: Judson, Lutero, Spurgeon
Judson estaba tan desanimado en su ministerio en Birmania, que cavó su propia tumba esperando a que Dios lo matara: "Señor, aquí está ya mi tumba lista, por favor, estoy listo para irme". Martín Lutero vio tan poca respuesta a su predicación en su ministerio, en 1530, que dejó de predicar durante nueve meses: mira cómo responde la gente. Y, hablando de hace rato, estaba hablando Giuseppe acerca de Spurgeon: lean su biografía. Era desánimo tras desánimo tras desánimo tras desánimo, donde a veces él decía... tenía momentos de fuerte depresión, de una lucha contra toda una respuesta en oposición a su ministerio.
Muchas veces... ya no recuerdo dónde, esto no lo preparé, no me estoy acordando, porque estaban mencionando a Spurgeon, pero creo que había una historia donde va a subirse a predicar al púlpito, y justo antes de subir al púlpito le dicen: "mira, la familia que antes se sentaba aquí, en esta hilera, ya se fue, porque los ofendiste el domingo pasado". Unos segundos antes de pasar a predicar.
Entonces es parte de la vida cristiana, hermanos: el desánimo y la oposición a la obra de Dios siempre va a estar ahí. Pero vean, aquí está: "Mi causa está delante del Señor". Cobren ánimo, hermanos, porque Dios sí sabe todo lo que hacemos para él; Dios sí conoce al detalle lo que hace su iglesia. Y esa es una de las cosas tan importantes que aprendemos en Apocalipsis 2 y 3, en las cartas a las siete iglesias: Jesús diciendo una y otra vez, a cada una de las iglesias: "Yo conozco tus obras". Lo que tú haces nunca pasa desapercibido, y lo hacemos para Dios.
"Poco es para mí que tú seas mi siervo"
El versículo 6, entonces, resume este punto: luz a las naciones. Y me encanta cómo lo pone... —¿Kleenex? Es que se me olvidó. Ah, gracias—. El punto más importante que creo que tenemos que entender acerca del Siervo es que Dios está llamando a que su ministerio sea luz a las naciones. Y me encanta cómo lo pone en el versículo 6, porque le dice: "Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y para que restaures el remanente de Israel". Recuerden que en el versículo 3 dijo: "porque en ti me gloriaré". Mi gloria, mi gloria es tal, que la misión y la tarea de salvar a Israel es demasiado pequeña.
¿No les encanta cómo está explicado aquí? "Poco es para mí" que nada más te enfoques en Israel. O sea: ¿de veras crees que ese es mi único propósito, salvar a este grupito de gente de una sola región de la tierra, a un solo grupo étnico?, ¿que eso es todo mi propósito, que eso es todo lo que voy a hacer en la historia de la humanidad? No, por supuesto que no. Mi plan es mucho más glorioso; yo seré más glorificado, porque no es mi plan un plan limitado a esta gente nada más, sino a todo el mundo; esto está abierto a todas las naciones. Y eso es lo que expresa aquí: "para que restaures el remanente de Israel" —esto es demasiado poco—, "también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra".
Esa es la misión del Siervo, del Mesías: llegar a cada una de las naciones de la tierra, toda tribu, lengua y nación. Y vamos a ver más sobre esto en un momento. Así que tenemos, en el Antiguo Testamento, mujeres gentiles siendo salvadas por Dios y entrando inclusive dentro de la misma genealogía del Mesías. Cuando Jesús nace, tenemos astrónomos gentiles que vienen a adorarlo; tenemos a Jesús yendo a Galilea de los gentiles al principio de su ministerio; tenemos un centurión gentil; tenemos una mujer cananea dentro del ministerio de Jesús; tenemos la profecía que ya habíamos visto en Marcos acerca de la piedra que está siendo rechazada, y entonces ahora está siendo construida con gentiles; tenemos la parábola de la viña y de los que administran la viña; y tenemos la Gran Comisión: "Id y predicad el evangelio en todo el mundo y a todas las naciones; hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Esta es la misión que Dios tenía desde un principio. No fue el plan B, no es como que se le ocurrió a Dios: "bueno, pues supongo que tendré que abarcar a más gente, porque, bueno, mi pueblo, mírenlos". Desde un principio ya tenía este plan.
Dos: libertador de las naciones
Bueno, número uno, luz a las naciones. Número dos: libertador de las naciones. "Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová, porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió". Entonces tiene esta idea, primeramente, de que los reyes de las naciones van a rendirle adoración —en un momento vamos a ver más sobre eso—, pero el plan es que él está por encima de todos los reyes de la tierra.
Y luego dice el versículo 8: "Así dijo Jehová: 'En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; para que digas a los presos: "Salid", y a los que están en tinieblas: "Mostraos". En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. Y convertirá en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas. He aquí, estos vendrán de lejos; y he aquí, estos del norte y del occidente, y estos de la tierra de Sinim'. Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia".
Bueno, hay muchas cosas aquí, pero la principal es que él está siendo enviado para traer libertad a las naciones. Y usa todo este lenguaje, imágenes acerca de la libertad que trajo Moisés, que trajo Josué, de la manera en que trae una conquista, de la manera en que trae libertad —en el caso de Moisés, estaban como esclavos en Egipto y él es el libertador—. Y esas son las imágenes, son palabras que está usando para mostrar el tipo de misión que el Siervo tiene.
Y es el día de salvación, versículo 8, el tiempo aceptable. ¿Cuál es este tiempo aceptable? Pablo nos dice cuál es el tiempo aceptable, cuál es el día de salvación, en 2 Corintios 6, versículos 1 y 2: "Como colaboradores con él, también les exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios, pues él dice" —y aquí es donde cita este texto— "'En el tiempo propicio te escuché, y en el día de salvación te socorrí'. Pero ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación". Dice Pablo: ya el Mesías ya vino; este día del que estaba hablando Isaías ya se cumplió en Jesucristo. La proclamación del evangelio ahora se está dando porque el día de salvación ya llegó, el momento adecuado, el momento dentro del plan eterno de Dios para salvar a las naciones a través de una persona que entró en la historia y podría ser el objeto de nuestra fe. Ya se hizo realidad, ahora nosotros tenemos la esperanza real de que estamos viviendo, en el presente, el día de salvación. El tiempo es ahora, dice Pablo.
Y lo describe como pacto para las naciones: tú, siervo, tú, Mesías, representas mi pacto para con ellos, la manera en que yo hago el pacto de salvación a través del cual yo los restauro, yo los libero, y ahora son míos. Y esto me encanta también, porque el versículo 10 describe: "No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas". Esto es lo que se cita, de hecho, en Apocalipsis 7 para describir lo que está sucediendo en el cielo con los santos: todos los que han muerto en Cristo ya están experimentando esto, de todas las naciones. Versículo 12: "desde el norte y del occidente, y estos de la tierra de Sinim". ¿Quiénes son los de la tierra de Sinim? La mayoría de comentaristas cree que esta es una referencia a los chinos. No sabemos bien a quién se está refiriendo; parece ser que hay una conexión con esa región en particular.
Por eso cantamos
Bueno, todo esto, ¿a qué lleva? Versículo 13, hermanos: ¿por qué cantamos en la iglesia?, ¿por qué?, ¿cuál es el punto de tener un tiempo de adoración todos juntos, en que cantamos con música? Es la razón: la misión del Siervo es la razón. Nosotros somos las naciones; por eso cantamos, porque cuando contemplamos la obra de salvación que Dios está haciendo en todo el mundo, no tenemos más que adorar. Es la única reacción lógica, razonable, que puede surgir de nuestro corazón cuando entendemos lo glorioso de este mensaje. "Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia".
¿No les encanta el lenguaje que usa para describir la razón de nuestra adoración, para mostrarnos que tiene que hacer una pausa, tiene que ser un paréntesis aquí, porque está describiendo cosas tan gloriosas que llega el momento de que ya, a ver, podemos adorar un ratito, podemos detenernos tantito y nada más cantar? Y me encantaría poder hacer eso ahorita, y además, si vamos... ahora vamos a cantar, pero vamos a terminar.
Esto es el anhelo de la misma creación: el encontrar la manera en que el Siervo va a restaurar todas las cosas. "Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios". Es la esperanza de lo que viene.
Tres: "Me dejó Jehová"
Número tres, versículo 14: "Pero Sión dijo: 'Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí'". Sión es la gente, no es un lugar, y ese es el uso que el Nuevo Testamento le da a Sión. Sión es un montecito; ¿no es eso a lo que se refiere realmente la Biblia cuando habla del monte Sión? Habla de nosotros, de nuestra identidad a través de Jesucristo.
¿Cómo reacciona Sión a todo lo que hemos estado escuchando? "Ay, pobres de nosotros, Dios se olvidó de nosotros". Te estaba diciendo todo esto, ¿y dices que se olvidó de ti? Bueno, tenemos que entender que esto todavía está anticipando lo que va a suceder con el ataque de Babilonia y el exilio, y cuando regresen y vean su ciudad devastada y destruida, así es como se van a sentir. Porque tú ves el templo destruido, tú ves la ciudad destruida, tú ves todo lo que supuestamente representaba la obra de Dios a través de su pueblo, que ya no está ahí. Por supuesto que parece que Dios se ha olvidado de ellos; por supuesto que parece que... ¿dónde está Dios?, ¿perdió el control aquí de repente?, ¿por eso llegaron los babilonios y por eso destruyeron todo?
Más fiel que el amor de una madre
Pero vean lo que dice el versículo 15: "¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?". Aquí la imagen de repente es una mamá —y yo sé que hay muchas mamás aquí—, y la Biblia usa esta imagen como una de las imágenes más poderosas que pueden existir de compromiso y de conexión entre dos seres humanos. Parte de la razón por la que creemos que este ministerio en contra del aborto es tan importante, es porque creemos que si una mamá realmente entiende la realidad de las vidas que hay dentro de ella, y de la profunda conexión que hay entre ella y ese ser viviente, una persona, ya no querría matarlo si entendiera esa conexión. Porque la Biblia habla de la manera en la cual Dios creó, de una manera natural dentro de una madre, este sentido de protección y de cuidado y de crianza para su hijo, y de compromiso.
Hay un canto que se llama "Qué amigo encontré", y hace esta analogía en ese canto; dice "qué amigo encontré", y la frase más adelante es: "el amor que encontré en este amigo es más fiel que el de una madre". Bueno, eso es lo que dice el versículo 15: "Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti". O sea, está diciendo: el amor de una madre es menos confiable que mi amor, es menos profundo que mi amor; el compromiso de una madre es menos fuerte y menos seguro que mi compromiso contigo. Las mamás aman a sus hijos; yo no conozco a ninguna mamá que no daría su vida por sus hijos, y todo eso. Entonces está diseñado para reflejar algo acerca de Dios para con nosotros. Realmente, esa es la imagen que nos está presentando.
Grabados en las palmas de sus manos
Entonces dice: "He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida". La palma: está grabado ahí nuestro nombre, en la palma de la mano de Dios. Está diseñado para mostrar qué tan seguro está, porque es la manera en que tú sujetas algo: cuando está dentro de tu palma es cuando tienes la mayor fuerza para sujetar algún objeto. Y la idea es que nuestro nombre está grabado dentro de la palma de la mano de Dios, de tal manera que no nada más está grabado: es que está en su palma, de tal manera que no hay nada que pueda sacar nuestro nombre de ahí.
Es una imagen; la imagen de los muros es la imagen de protección. No nada más está dentro de la palma de mi mano, sino que "tus muros están delante de mí siempre"; es decir, la protección que yo tengo para ti dentro de mi plan siempre está presente.
En Apocalipsis 3 encontramos esta idea de ser grabados, de que nuestro nombre... el nombre de Dios es nuestro nombre, está grabado en Dios, y su nombre está enclavado en nosotros. Es la idea, cuando le dice a la iglesia de Filadelfia, creo: "Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de ahí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo". Es la idea que está siendo mostrada a través de estos versículos.
"Alza tus ojos..." —perdón—, "tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. Alza tus ojos alrededor y mira: todos estos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia". Esas son otras imágenes poéticas que está dando: los hijos van a ser el adorno de su vestido; esta madre está vestida con honra, está vestida con la idea de los hijos que tiene en su presencia como suyos.
Y luego dice: "Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos". Todo aquí lo que estamos leyendo tiene que ver con la vindicación de sus hijos. "Aún los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: 'Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more'".
Es increíble: esta profecía está diciendo que van a ser tantos que no van a caber, van a estar hombro con hombro hasta por allá, como estar dentro del metro. Es la imagen: no hay lugar ni para moverse, de tanta gente que está entrando. Nuevos hijos, hijos, hijos; está creciendo el número, está creciendo la cantidad de gente que forma parte del pueblo de Dios. Es la imagen que nos presenta Juan en Juan 1:12: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron; pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre". Gente de todo pueblo, lengua y nación; una multitud que nadie podía contar.
"¿De dónde salieron tantos?", dicen. Entonces, ¿son tantos otros judíos, verdaderos judíos, de todas las naciones? Por eso sigue explicándolo; dice: "Y dirás en tu corazón: '¿Quién me engendró estos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada'". Esta imagen de esterilidad: o sea, ella no es la que está produciendo este fruto; es algo sobrenatural, una obra que Dios está haciendo. "¿Quién, pues, crio estos? He aquí, yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban estos?". ¿De dónde salieron? Volteo y me dice: yo no estoy haciendo esto, Dios está haciendo esto, está trayendo gente de todas las naciones, de tal manera que ya no caben.
Y miren, hermanos: esto no se cumplió en el regreso del exilio; nunca estuvieron apretados en Jerusalén, nunca dijeron "ya no cabemos". Esto nos está apuntando a una realidad mucho, mucho más profunda y gloriosa, para todas las naciones, en donde nosotros reconocemos que es la obra de Dios, y no la nuestra, la que está haciendo esto. "Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros".
Y esta imagen de que no caben también aparece —estaba viendo— en Zacarías 2, versículo 4; está esta imagen: "Corre, habla a ese joven, y dile: sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganados dentro de ella". La imagen de todo el Antiguo Testamento es que Dios tiene un plan para expandir Jerusalén, de tal manera que ya no está dentro de los mismos límites geográficos que alguna vez tuvo Jerusalén; ahora es algo mucho más grande, algo mucho más majestuoso que Dios está haciendo.
Un crecimiento que ningún plan humano explica
El crecimiento de la iglesia será demasiado vasto para ser explicado por cualquier plan humano, demasiado masivo para ser acomodado por cualquier programa humano. Y hemos estado viendo esto ya por varios años, y he platicado con muchos de ustedes acerca de esto, pero yo recibo todas las semanas testimonios de personas en toda Latinoamérica que están diciendo: "he descubierto nuevas doctrinas que yo nunca había escuchado que existían"; y esto de predicación expositiva, "que yo no sabía que existía; yo crecí en la iglesia y jamás había escuchado predicación expositiva, donde el texto es el que se está exponiendo todos los domingos y el mensaje del texto es el mensaje central, y no nada más lo que al predicador se le ocurre decir; yo nunca había escuchado eso"; "¿qué es eso de las doctrinas de la gracia?", "¿y qué es eso de las cinco solas?", "¿y qué es eso de la Reforma?", "¿y qué es eso de las confesiones?". Y la gente no sabe nada de esto, y ahora, de repente, en toda Latinoamérica la gente está escuchando acerca de esas cosas, y está surgiendo iglesia acá y allá.
Y yo digo... a mí me cuentan esas cosas, y yo escucho esos testimonios todas las semanas, y yo digo: yo no hice nada, yo solo estoy escuchando de lo que Dios ya está haciendo en todo el mundo. Dios lo está haciendo. Esto es una obra soberana que él hace día a día en diferentes partes, que ni siquiera nos imaginamos. Y de repente tú vas a la sierra y vas a visitar un pueblito donde no te imaginas que están escuchando y leyendo el evangelio y tienen su Biblia de estudio de la Reforma. Es increíble, hermanos. Este es el tipo de cosas que están siendo descritas en este pasaje. Dios no se olvida. No se olviden de eso: que Dios no se olvida. Recuerden siempre que Dios recuerda; es más fácil que tu mamá se olvide de ti a que Dios se olvide.
Una nueva bandera para las naciones
Por último, versículos 22 al 26: "Así dijo Jehová el Señor: 'He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí'".
Es la promesa: va a haber una nueva identidad, una nueva bandera que Dios levantará, que unirá a las naciones, que las atraerá hacia Dios. Y ya habíamos leído acerca de esa bandera, ¿se acuerdan? Esta bandera a las naciones ya había aparecido en el capítulo 11 de Isaías. Vayan al capítulo 11 y vean dónde está esta profecía, antes. Versículo 10: "Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de..." ¿quién? "...la raíz de Isaí" —el Mesías, Jesús— "la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa". Y luego, versículo 12: "Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá a los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra".
Ahí está: esta es la promesa de lo que daría el Mesías, el Siervo de Dios, a las naciones, que ahora estamos leyendo en el capítulo 49. Dice: "Yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera": una nueva identidad, que no tiene nada que ver con en qué país naciste. Somos cristianos primero, y esa es nuestra identidad primeramente, y después somos mexicanos; esa identidad es secundaria. "Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas": nosotros heredaremos el mundo. Todos los gobiernos, todos los sistemas, todas las autoridades que existen hoy no serán nada más que nuestros siervos, porque Dios pondrá a todos sus enemigos debajo de sus pies, y entonces reinaremos juntamente con él para siempre. Es la promesa.
El cautivo rescatado
"¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? Pero así dice Jehová: 'Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos'". ¿No les encanta? Yo me acuerdo, cuando estaba más chico, la frase: "lo que quieras con él, conmigo". Eso significaba que alguien te estaba defendiendo. Bueno: "tu pleito yo lo defenderé". "Y a los que te despojaron, haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con mosto". Leemos mucho acerca de esto en Apocalipsis. "Y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob".
Será bandera a las naciones, con una nueva identidad, y también sobre los reyes y reinos de este mundo. Y el punto de todo esto, hermanos, es que Dios vindicará a su pueblo. Este lenguaje de cómo describe que los enemigos serán derrotados: ese es el tipo de lenguaje que van a encontrar en Apocalipsis 17 y 18 acerca, curiosamente, de Babilonia, cómo será derrotada Babilonia la grande. Sus propios amigos —o sea, los que eran sus aliados— se convertirán en sus enemigos, se pondrán en su contra, y será consumida y destruida ella misma por sus propias ambiciones; sus propios deseos terminarán siendo su propia destrucción. Pero es el juicio de Dios cayendo sobre sus enemigos para vindicar a su pueblo, y luego decir: miren, aquí está mi esposa, ella se ha preparado y se ha vestido de lino fino, limpio y resplandeciente, que son sus acciones justas, su santificación a lo largo de los siglos de la historia de la iglesia. Se ha estado preparando para este momento en el que yo regresaré y la vindicaré delante de todos como mía.
Hermanos, Isaías 49 es un capítulo de esperanza, de ánimo. La carrera, la batalla todavía no ha terminado, pero Dios es fiel, y somos de él; así que sabemos lo que viene, y con esa seguridad y con esa esperanza podemos seguir adelante. Pues bien, vamos a cantar.
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