Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Juan 17:13JuanArturo Ferreiro

Característica de la Iglesia, Gozo

Transcripción

Bienvenida y anuncios

… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …que fueron ese día. No podían esperar. No sabemos exactamente qué esperaban, lo que pensaban; alguna urgencia las llevaba allí, a esa tumba, antes de que saliera el sol, y se encontraron… En esta mañana estamos celebrando de una forma muy especial la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Y a muchos les gusta hablar, desde hace ya, pues, muchas décadas, de que, bueno, lo importante es que los discípulos se animaron y todo esto, y entonces le quitan mucho énfasis a esto: este hombre de carne y hueso resucitó; estaba realmente muerto, y volvió de entre los muertos. Le quitan importancia, porque dicen: "¿Esas cosas?". Por eso nosotros sí celebramos realmente este hecho histórico, el hecho histórico más importante desde la creación del mundo: que Jesús venció a la muerte. Celebramos esto.

Nuestros anuncios en esta mañana, hermanos, son breves. Tenemos a muchos hermanos que, aun siendo las 6 de la mañana, casi, casi estamos llenos en esta mañana, pero faltan muchos hermanos que están en Chicavasco, en Hidalgo, en el campamento de jóvenes: muchos de nuestros jóvenes y varias familias, incluyendo… en Chicavasco. Y hemos estado orando en estos días para que el Señor se manifieste de una forma especial en muchas de esas vidas jóvenes. Sabemos que muchos hemos por temporadas trabajado para Él, para enseñarles a estos jóvenes las buenas nuevas, pero muchas veces el Señor usa estos contextos un poquito diferentes para realmente cimentar estas verdades en sus vidas.

Y hemos estado orando por ellos, por estos jóvenes, que parece que en cada generación es más difícil; son mayores los retos del mundo. Pero sabemos que Dios es igual, que en realidad no hay tentaciones nuevas, son las mismas tentaciones recicladas, y que Él tiene el poder. Le damos gloria por eso, y oramos por estos jóvenes, iglesia, que el Señor se mueva poderosamente. He estado viendo a todos mientras han entrado, y creo que no he visto caras nuevas, pero bienvenidos a todos.

Estamos hablando también por los jóvenes mientras regresan. Sabemos que muchas veces en estas fechas feriadas hay personas manejando que quizás están afectadas por diversas circunstancias; pidamos por el regreso con seguridad y a salvo de nuestros jóvenes en esta tarde, y les estaremos avisando la hora en que pueden pasar por los jóvenes en esta tarde. En esta tarde no tendremos actividades oficiales aquí en la iglesia. Reunidos en familia, sí es una buena práctica pasar estas cosas, como hacían los del pueblo de Israel en la Pascua, que recordaban anualmente esta historia de cómo Dios los libró de la mano de Faraón. Y nosotros, con mayor razón, tenemos que contarles a nuestros hijos. Es lo más importante, es la herencia más importante; en realidad es la única herencia. Sabemos que muchas personas heredan su perdición, pero nosotros tenemos una herencia que vale más que cualquier riqueza: la herencia de saber que nuestro Señor resucitó, que venció la muerte.

Y el hermano Arturo Ferreiro nos estará abriendo la Palabra en esta mañana, el capítulo 17, continuando con esta oración de Jesús: primero por Él mismo, después por Sus discípulos, y luego por los que creeríamos por la palabra de estos apóstoles. Pues en esta mañana es un versículo en particular: el gozo. No podemos imaginarnos una celebración más gozosa que la celebración de Su resurrección. Entonces, en esta mañana, tocayo, ¿podrías orar para comenzar la predicación?

Lectura y oración

Sí, está bien. Con mucho gozo, porque recordamos la resurrección de nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo. Y me toca un solo versículo, hermanos, pero a lo mejor no seré breve, porque hay muchas cosas aquí que el Señor tiene que decirnos en Su Palabra. Juan 17:13: "Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos".

Vamos a orar. Padre, ayúdame, Padre, para que sea Tu Palabra, Señor, sean Tus palabras las que se escuchen este día, Señor, para bendición de mis hermanos, de Tu pueblo, y que Tú completes Tu gozo en nosotros, Padre. Porque te lo pedimos en Cristo Jesús.

El gozo, una característica de la iglesia

El gozo, mis hermanos, es una característica de la iglesia. Es algo evidente, es algo claro a través de las Escrituras, y el gozo se nos da como un mandato. Por ejemplo, en 1 Tesalonicenses 5:16 dice: "Estad siempre gozosos". Entonces es algo importante. Martyn Lloyd-Jones dice: "Un cristiano miserable no glorifica, ni puede obviamente glorificar, al Señor Jesucristo". A lo que se refería Martyn Lloyd-Jones es a que un cristiano que vive en esta miseria y en esta derrota, con cara larga todo el tiempo, dará un mal testimonio de Cristo al mundo. Estaría declarando que Su yugo es difícil y pesada Su carga. Pero no es lo que dice la Palabra de Dios acerca de lo que tenemos.

¿Cuál es la naturaleza y de dónde viene nuestro gozo, mis hermanos? ¿Podemos demandar a los hermanos que tengan gozo? ¿Podemos ver a un hermano triste, melancólico, y decirle: "Oye, ¿no sabes que los cristianos debemos de tener gozo?". ¿Es eso útil? Bueno, posiblemente sería inútil, y hasta cierto punto podría ser también cruel, porque igual podríamos no ponernos en los zapatos de esa persona y ver que a lo mejor está en una situación de prueba en su vida muy difícil. No; hay una manera de decirles a nuestros hermanos que nosotros los creyentes necesitamos vivir alegres y llenos de gozo, y esa no es la manera de hacerlo. Tal vez no es tan directa, sino que es de una manera indirecta. Por ejemplo, Filipenses 4:4 dice: "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!".

Martyn Lloyd-Jones continúa diciendo acerca del gozo, dice: "Pero si el Señor Jesucristo ha hecho lo que dice haber hecho, y ha venido a sufrir todo lo que sufrió en este mundo con el fin de que Su pueblo sea diferente, es obvio que debe ser un pueblo gozoso".

"Hablo esto en el mundo"

Dice nuestro versículo que Jesucristo habló esto en el mundo. Hay algo que Jesucristo habló, y esto lo está relacionando el Señor directamente con nuestro gozo. Dice: "para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos". Lo que Él ha hablado es la causa de nuestro gozo. Entonces, si nosotros recordamos lo que hemos visto en Juan 17, pues se le conoce como la oración sacerdotal de nuestro Señor Jesucristo, y las mismas palabras que están en esta oración deberían causarnos gozo. Cuando Jesús está orando aquí al Padre, está entrando al lugar santísimo, a la presencia misma de Dios, como un sumo sacerdote, para orar por nosotros, para orar por los Suyos. Está intercediendo por Su pueblo; está hablándole al Padre de nosotros para nuestra bendición.

Y eso debe maravillarnos. Debemos contemplar esto y maravillarnos; eso sería suficiente para causar nuestro gozo. ¿Hay algo que el Padre no le concedería a Su propio Hijo amado? Pero hay algo más profundo aquí. Creo que cuando la Palabra de Dios dice "y hablo esto en el mundo", Jesucristo está hablando… hay algo más profundo ahí. Por ejemplo, vean el verso 1 de Juan 17; dice: "Estas cosas habló Jesús". Así empieza Juan 17. Entonces, eso nos conecta con todo lo que viene diciendo el Señor previamente en el contexto. El contexto es muy interesante, porque es el discurso de instrucción de Jesús a los discípulos en el aposento alto.

Vayamos a Juan 12, y vamos a ver lo que Jesús ha dicho en este evento, estando con Sus discípulos, instruyéndoles y diciéndoles cosas que son muy importantes. Antes, quiero que leamos lo que Jesús estaba diciendo a los judíos antes de ir al aposento alto con Sus discípulos. Dice el verso 35… Y no nos vamos a mover de Juan. Voy a citar algunos otros pasajes, pero quiero que ustedes se centren en el Evangelio de Juan. Dice el verso 35 del capítulo 12: "Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos". Entonces empieza la instrucción: después de que se oculta, públicamente Jesús termina Su ministerio público y empieza a enfocarse solamente en Sus doce discípulos, la instrucción íntima de Jesús con Sus discípulos. Sintámonos privilegiados, hermanos, de escuchar estas cosas. Escuchemos atentamente, porque es para nuestro gozo.

Jesús les habló de a dónde iría

Mi primer punto es que Jesús les habló de a dónde iría. Y eso está en Juan 17:13, cuando en el 17:13 dice: "Pero ahora voy a ti", hablando de Su resurrección. Si se dan cuenta, está pasando por alto Su muerte, y está diciendo Jesús: "Ahora voy a ti". Eso es algo interesante de la instrucción del Señor para con Sus discípulos. Él había hablado muchas veces de Su muerte, pero ahora con Sus discípulos quiere enfocarlos en Su resurrección, en Su vida hacia Su Padre. Y este parece ser el hilo conductor desde el capítulo 13, donde empieza el relato de la instrucción de Jesús en el aposento alto, hasta el capítulo 17; de hecho, Jesús concluye con esta oración en el capítulo 17.

Dice Juan 13, el verso 1, así: "Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin". Y el final de esta instrucción, en Juan 16:28, dice: "Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre". Esta idea de Jesús yendo al Padre es algo que se entrelaza en todo Su discurso. Y aquí, en el verso 1 del capítulo 13, nos dice que había llegado Su hora para pasar, y pasa por alto Su muerte. El evangelista Juan está dando este relato y pasa por alto Su muerte, y nos está enseñando el enfoque de Jesús más allá de la cruz: a Su resurrección y Su ascensión.

Juan 13, verso 33, dice lo siguiente acerca de esto: "Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir". Entonces vamos a encontrar en este texto, en el capítulo 13, preguntas de Pedro y Tomás, y ellos van a preguntar: "¿A dónde vas?". Por ejemplo, el verso 36 dice: "Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después". Y encontramos aquí a Pedro diciendo: "Señor, ¿cómo que no te puedo seguir ahora? Mi vida voy a poner por ti". Me gustaría ver la cara de Jesús cuando Pedro dijo eso. "¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces".

Luego leemos en el capítulo 14, desde el verso 1; Jesús dice: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino". Entonces, algo interesante aquí es que Jesús no solo les dice a dónde va a ir —va a la casa de Su Padre—, pero también les dice que va a preparar morada para ellos, un lugar para ellos. Y si se fuera, les prepararía el lugar, y vendría otra vez, y los tomaría consigo, para que donde Él está ellos también estén. Eso es de consuelo; eso debería ser de gozo para los discípulos.

Y encontramos aquí a Tomás, básicamente con la misma pregunta: "¿A dónde vas?". "Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida", y está ahí implícito a dónde va: "nadie viene al Padre, sino por mí". Jesús los iba a dejar solos, y eso iba a causar preocupación en ese momento en los discípulos; lo vemos por las palabras: "No se turbe vuestro corazón". Hasta ahora ellos habían sido cuidados por Él en un mundo hostil; en medio de las tormentas de la vida, Jesucristo estaba ahí. Y ahora estaban en Jerusalén, había esta tensión porque los judíos querían matar a Jesús, y Jesús les dice que se va a ir. ¿Y qué iba a ser de ellos?

Pero Jesús quiere que ellos apunten sus mentes a algo más allá de lo que van a estar a punto de presenciar. Les dice a dónde va; Él dice: "Yo voy al Padre". ¿Estaban turbados? Sí, preocupados, y parece que solo escuchaban: "Yo me iré y ustedes no pueden seguirme". Eso es lo que les causaba preocupación: "¿A dónde vas, Jesús?". En el capítulo 16 de Juan, de manera muy interesante, el verso 5 nos dice: "Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón".

Es interesante, porque Jesús les dice: "Hasta ahora nadie me ha preguntado a dónde vas". ¿No es lo que preguntaron Pedro y Tomás? Pero al parecer este pasaje nos está dando una pista. No es lo mismo que tú preguntes: "¿A dónde vas, Señor? Eso es un problema, que te vayas", y otra es que preguntes: "¿A dónde vas? Quiero saber cuál es Tu destino". Las preguntas de Pedro y Tomás al parecer estaban motivadas por su preocupación de que Jesús los iba a dejar, y no por saber el destino de Jesús. Saber a dónde iría Jesús debería causarles gozo, hermanos: Él iría al Padre a preparar una morada para ellos, vendría otra vez y los tomaría a sí mismo para que ellos estuvieran con Él para siempre. Esto debería causarles gozo. Pero ¿hacia dónde están mirando? Jesús nos está diciendo: "Miren más allá".

Jesús les habló de lo que sucedería antes de Su partida

Mi segundo punto es que Jesús no solo les habló de a dónde iría, sino que les habló de lo que sucedería previo a Su partida. Juan 13:19: "Desde ahora os lo digo". Algo está diciendo aquí Jesús: "…antes que suceda, para que cuando suceda", ¿qué dice?, "creáis que yo soy". Y esa es una clara referencia a Su deidad. Cuando dice "para que creáis que yo soy", recordamos ese momento cuando Moisés, en Éxodo 13, Dios le encomienda ir a liberar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, y Moisés le pregunta a Dios: "Si me preguntan cuál es Su nombre, ¿qué les responderé?". Y Dios le dice: "Así les dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros".

Y hay varias declaraciones de "Yo soy" en el Evangelio de Juan; hay siete declaraciones de "Yo soy". Y aquí hay algo que Jesús les va a decir para que ellos sepan que Él es, para que ellos sepan que Él es Dios; en particular, el evento que está profetizando aquí Jesús, que va a suceder previo a Su muerte y Su resurrección, es la traición de Judas. Interesante. Vean lo que dice el verso 2 del capítulo 13: "Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos". Y siempre nos acordamos de esta escena del lavamiento de los pies, ¿no?, y cómo tenemos una imagen de este Jesús que vino a servirnos a nosotros y a Sus discípulos.

El lavamiento de los pies y la traición de Judas

Pero esto está en un contexto muy interesante, porque dice que fue cuando el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote que le entregase. Y así, y es maravilloso, porque el hecho de que Jesús sabía que iba a pasar de este mundo al Padre, eso solo lo empoderó para poder realizar esto que está haciendo aquí: una muestra de un servicio abnegado. Incluso Jesús, en ese servicio del lavamiento de los pies, estaba con los 12, incluyendo a Judas. Jesús no llegó con Judas y dijo: "No, a ti no". Jesús lavó los pies de todos Sus discípulos, incluyendo los pies de Judas.

Lo que dice el verso 10: "Jesús le dijo" —le dijo a Simón—: "El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, porque está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar" —Jesús sabía—; "por eso dijo: No estáis limpios todos". Si algo debería traer gozo a los discípulos era saber que ellos estaban limpios. Pero no todos estaban limpios. No solo estaba señalando que había uno de ellos que estaba todavía en sus pecados, sino que les estaba instruyendo a seguir Su ejemplo, a lavarse los pies los unos a los otros, y esto incluía a Judas, el traidor.

Claro, los discípulos no sabían que Judas iba a ser el traidor; ni lo sospechaban. Judas era tan confiable que era el que manejaba el dinero dentro del grupo. En Mateo, por ejemplo, en Mateo 26:50, leemos, verso 50, leemos que Jesús le llamó amigo a Judas en el momento en que traía a la turba para que lo prendiese. Le mostró Su amistad a Judas; se reveló a Judas como aquel que vino como un siervo para limpiar sus pecados, y Judas lo rechazó. Nadie sospechó de Judas.

Juan 13, el verso 21, léanlo conmigo; dice: "Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar". Ahí fue claro Jesús. Y dice que se conmovió. Esto me llama mucho la atención, porque realmente, cuando nosotros no amamos a alguien, hermanos, ¿nos conmovemos? A lo que me refiero es que si alguien viene a la iglesia y yo nunca lo amé intencionalmente, y luego ya no viene a la iglesia, a lo mejor ya ni me acuerdo de él. Jesús también mostró Su amor a Judas aquí en la carne; mientras estaba con ellos en la carne, le mostró Su amistad a Judas.

De hecho, es más claro lo que dice después, en el verso 25; dice: "Él entonces, recostado" —este Juan, recostado cerca del pecho de Jesús— "le dijo: Señor, ¿quién es? Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo pronto. Pero ninguno de los que estaban en la mesa entendió por qué le dijo esto".

Ahora, Jesús hace algo muy interesante, y yo no logro entender qué pasó realmente ahí, pero dice que Jesús dijo que al que le diera el pan mojado, aquel es. Y compartir el pan, en esta situación y en este contexto judío, era realmente una señal de amistad y de compañerismo. No sé si los discípulos entendieron algo así: "Ah, aquel que comparte el pan conmigo me va a entregar", ¿no? Pero aquí parece muy explícito el Señor: está diciendo: "A quien yo diere el pan mojado", lo moja y se lo da a Judas. Lo interesante es que los discípulos no tenían ni idea; dice que ninguno de los que estaban en la mesa entendió por qué le dijo esto.

Dice el verso 30: "Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y ya era de noche". Los discípulos, después de la muerte y resurrección de Jesús, iban a voltear a ver atrás a este evento y van a reconocer que Jesús es, porque Él les había dicho lo que iba a pasar previo a Su muerte y resurrección: alguien le iba a traicionar. Y ellos iban a ver que realmente Jesús lo conoce y lo controla todo.

Servirnos sabiendo que Él tiene el control

Judas traicionó la amistad de Jesús y el compañerismo de Jesús, y a la vez Jesús les daba este ejemplo para que se sirvieran los unos a los otros, como Él les había dado ejemplo. No tenemos derecho, mis hermanos, con el ejemplo de Jesús, de no servirnos unos a otros, de no amarnos unos a otros, porque nosotros no somos Jesús; no sabemos quiénes son los falsos hermanos entre nosotros. No estoy diciendo que no hay falsos hermanos; estoy diciendo que Jesús nos dio ejemplo para que nos amemos. Y dice el verso 17: "Si sabéis estas cosas", ¿qué dice ahí?, "bienaventurados seréis si las hiciereis". Llenos de gozo, bienaventurados, nos dice ahí. Nos dice Pablo, citando a Jesús, aunque no tenemos esa frase en los evangelios, de manera muy interesante, que "es mejor dar que recibir". No tenemos la frase, pero está ahí. Jesús nos mostró ejemplo para que lo sigamos, y eso va a causar gozo en Sus discípulos; eso contribuiría a su gozo.

Y segundo, los discípulos pueden servirse unos a otros sabiendo que el Señor tiene el control. Dice el verso 27: "Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto". Hazlo ahora. Jesús dio la orden para que Judas ejecutara su traición, porque Él es. Y Satanás entró en él. Él está en control de todo, aun de los enemigos de la iglesia y de los falsos hermanos. ¿Cómo no nos va a empoderar eso para poder amarnos unos a otros? Yo no sé quiénes son verdaderos cristianos aquí, y no lo necesito saber, porque sé que todo se le ha entregado en la mano de mi Señor y Él tiene el control de todas las cosas. Entonces yo puedo amarlos a cada uno de ustedes sin acepción de personas, y ustedes también pueden hacerlo. "Lo que vas a hacer, hazlo ya". En ese momento se desató el poderío de las tinieblas cuando Jesús dio la orden. Jesús nos está diciendo: "Yo lo controlo todo".

Jesús les habló de lo que sucedería después de Su partida

Mi tercer punto es que Jesús les habló también de lo que sucedería inmediatamente después de Su muerte y resurrección, después de Su partida. Juan 14:29, hermanos, dice lo siguiente… ¿Alguien me podría traer un agüita? Gracias, hermanos. "Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis". Entonces Jesús está diciendo algo en este capítulo 14 antes de que suceda, para que crean cuando suceda. Y este contexto está hablando de la promesa del Espíritu Santo; este es el contexto; lo vimos también en la mañana. Con el propósito de que ellos crean, dice el verso 15: "Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre…". Gracias, hermano.

"…y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará con vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros". Jesús iba a dejar a Sus discípulos, pero no los iba a dejar solos. Les había prometido no dejarlos huérfanos. Ahora moraría con ellos de una manera distinta: ya no sería con Su presencia física, en un cuerpo físico, sino en ellos, por medio de Su Espíritu Santo, por medio del Espíritu Santo.

Dios haciendo Su morada en nosotros

El verso 23 del capítulo 14 dice: "Respondió Jesús y les dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos" —vean cómo está hablando en plural— "vendremos a él, y haremos morada con él". ¿De dónde viene el consuelo, mis hermanos, y la paz del corazón, sino de Dios Espíritu Santo morando en el creyente? Al Espíritu Santo en la Escritura se le llama el Espíritu Santo, el Espíritu del Padre y el Espíritu de Cristo, el Hijo. El Espíritu Santo es enviado por el Padre, y también vemos que es enviado por el Hijo. Jesús hasta este punto era de ayuda y consuelo para Sus discípulos en Su presencia física con ellos, pero después de Su partida el Espíritu Santo tomaría esta labor, este lugar.

Se enfatiza tanto Su distinción en este pasaje, del Padre y del Hijo, cuando dice, por ejemplo, "otro Consolador": ahí lo está diferenciando de la persona de Jesús. Pero también nos habla de Su unidad con el Padre y el Hijo cuando dice "vendremos a él": Dios Padre y Dios Hijo morarían en los discípulos en Dios Espíritu Santo. No quedarían huérfanos, indefensos, porque Él estaría con ellos a través de sus pruebas, y a través del Espíritu de verdad. Esto es algo maravilloso, hermanos. ¿Por qué? Es Dios haciendo Su morada en nosotros.

Dice el verso 19 del capítulo 14: "Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis". Ahora, creo que está hablando de la resurrección, pero creo que hay un cumplimiento antes también, antes de Su segunda venida. Lo vieron en Su resurrección, y Él ascendió a los cielos, pero aquí hay algo más profundo. Dice: "…porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día" —está hablando de un día futuro— "vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros". Está hablando de comunión, de la comunión de los creyentes con el Padre y con el Hijo.

En Juan 17, en el 17 precisamente, Jesús habla de qué es la vida eterna. Dice que la vida eterna es "que te conozcan a ti", al Padre, y a Su Hijo Jesucristo. Esto habla de un conocimiento más que intelectual, más que teológico. Tú puedes tener teología en tu cabeza y no conocer absolutamente nada de Dios. Esto habla de algo íntimo; es un conocimiento íntimo. Jesús dijo más adelante: "Les conviene que yo me vaya", para que el Espíritu Santo venga.

Y vean lo que dice el verso 27, un verso muy conocido, pero vean en qué contexto está: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo". Es la promesa del Espíritu Santo morando en los discípulos, que trae paz a nuestras vidas y a nuestros corazones: la vida misma del Dios triuno, o trino, como quieras llamarle, la fuente misma de todo bien y gozo, morando en nosotros. Por eso podemos tener gozo: porque el Espíritu Santo mora en nosotros como creyentes. Jesús está diciendo que Él se iba, pero enviaría a Su Espíritu para el propio consuelo de los discípulos. Jesús les está diciendo: "Yo les enviaré mi Espíritu".

Jesús les habló de lo que sucedería en un futuro más lejano

No solo Jesús habló de lo que sucedería, de a dónde iba a ir; no solo Jesús habló de las cosas inmediatas previas a Su partida, la traición de Judas; no solo habló de las cosas después de Su partida, Pentecostés, el derramamiento del Espíritu Santo; sino que también Jesús les habló de lo que sucedería en un futuro más lejano, para su propio gozo. Juan 15:11: "Estas cosas os he hablado", otra vez algo está hablando Jesús, "para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido".

En ese mismo capítulo, el verso 5 está hablando en el contexto de que Él es la vid: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él" —por la morada del Espíritu en nosotros—, "este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer". Luego dice el verso 7: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos". Jesús está diciendo primeramente que las peticiones que ellos harían serían respondidas solo cuando pidieran de acuerdo a Su voluntad: "si mis palabras permanecen en ustedes". Cuando Sus palabras permanecen, nosotros, hermanos, vamos a pedir conforme a Su voluntad, porque nuestros deseos van a ser los deseos de Dios, si Sus palabras moran en nosotros.

El fruto del amor

¿Y cuál es la naturaleza de este fruto del que Jesús está hablando aquí? Porque Él quiere que llevemos mucho fruto y seamos así Sus discípulos. ¿De qué está hablando? Vean el verso 12 del capítulo 15: "Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado". Sigue con el tema del amor, de amarnos unos a otros como Él nos ha amado. "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando". Entonces el fruto está en el contexto del amor y de poner la vida por nuestros hermanos.

Lo que dice el verso 16: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis mucho fruto, y vuestro fruto permanezca". En este punto se está hablando del propósito; está hablando del propósito de la iglesia. Para esto fuimos elegidos, hermanos: para que vayamos y llevemos fruto. Lo primero que se me viene a la cabeza con este "vayamos" es misiones, es predicar el evangelio, es hacer discípulos. Así amamos a nuestros hermanos: haciendo discípulos, compartiendo las palabras de nuestro Señor Jesucristo, dando nuestra vida, poniendo nuestra vida, amando, aunque sea yo amado menos.

Y luego dice: "…para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé". Aquí Jesús no está haciendo una invitación: "¿Quieres esto? Pídemelo, y yo te lo daré, yo te lo voy a dar". "Esto os mando: Que os améis unos a los otros". Entonces, dar su vida en amor por aquellos que aún no conocen al Dios vivo y verdadero; hacer esto es lo que les traerá gozo. Eso es lo que leímos en el verso que leímos, si me recuerdan, el 11: "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido".

Mis hermanos, a veces no tenemos gozo porque no hacemos lo que Él nos manda. Sus mandamientos son para nuestro gozo. El amarnos y servirnos unos a otros es para tu propio gozo, es para que tu gozo sea completo. No solo la resurrección de Jesús nos da gozo —y eso es lo más maravilloso que tenemos como cristianos: que Jesús ha resucitado y que Él vive—, pero Él nos ha dado una misión, un propósito.

Y cuando tú ejecutas esa misión y ese propósito, tú vas a ser lleno de gozo. Esto es para ti. Les promete cumplir Su gozo en ellos, siempre que ellos pidan conforme a Su voluntad, mientras Sus palabras permanecen en ellos. Jesús les está diciendo: "Yo les doy una misión para que su gozo sea pleno".

La aflicción en el mundo y el gozo que viene después

Y mi último punto, lo último que Jesús habló en esta instrucción a Sus discípulos para su gozo, es que Jesús les habló de la hostilidad del mundo, de la aflicción que tendrían en el mundo, pero también del gozo que vendría después. Juan 17:13, para recordar nuestro pasaje base, nuestro versículo base, dice: "Pero ahora voy a ti; y hablo esto" —¿dónde dice?— "en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos". Entonces, Jesús está en el mundo, va de este mundo al Padre y va a dejar a los discípulos en el mundo, en un mundo hostil.

Vean lo que dice el capítulo 16, verso 1: "Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo". Lo que Jesús está diciendo ahí es: para que no nos agarre desprevenidos. Jesús está hablando: algo va a suceder, esto va a suceder. Verso 2 del capítulo 16: "Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis que yo ya se los había dicho".

Verso 20 del mismo capítulo: "De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie les quitará vuestro gozo".

No solo les habla de las pruebas que vendrían en este mundo, de la oposición y de la hostilidad del mundo. Si a Jesús, nuestro Maestro, lo aborrecieron, a nosotros nos van a aborrecer, y si no nos aborrecen es que hay un problema, hermanos. Después de la oposición del mundo vendría un gozo perpetuo, al final de todo; un gozo que nadie ni nada les puede quitar. Las últimas palabras de la instrucción de Jesús a Sus discípulos antes de Su muerte, registradas en este Evangelio de Juan, son las que están en el verso 33 del capítulo 16; dice así: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".

Jesús concluye con palabras de realismo —en el mundo tendrán aflicción—, pero también de esperanza. No niega el tiempo de prueba y aflicción, pero les da palabras que trascienden esa aflicción y dolor, con el fin de darles Su gozo: que el gozo del Señor sea pleno en ellos, y en nosotros, porque Él ha vencido al mundo, mis hermanos. Él ha resucitado. Jesús está diciendo: "Tendrán aflicción, vendrán pruebas y llorarán, pero al final vendrá un gozo que nadie les va a poder quitar".

¿Cómo se completa este gozo en nosotros?

¿Cómo se completa este gozo en nosotros como Sus discípulos, nosotros como iglesia, Cuajimalpa? ¿Cómo obtenemos ese gozo en la práctica? Primero, tenemos que meditar en lo que Él ha dicho, mis hermanos. Si hay algo por lo cual a veces no tenemos gozo, es que no nos sentamos y callamos delante de Su Palabra a escuchar lo que Jesús nos está diciendo: "Mira más allá". Jesús hoy está a la diestra del Padre, mis hermanos; nos ha preparado un lugar, para tomarnos a sí mismo y llevarnos con Él. Pongamos nuestros ojos en Aquel que, por el gozo puesto delante de Él, menospreció la cruz, soportó su vergüenza, y está hoy sentado a la diestra del trono de Dios. Él está ahí, Él está vivo, Él ha resucitado.

Él lo controla todo, mis hermanos: Aquel a quien todas las cosas le han sido entregadas en Su mano. Ninguna situación de tu vida y de mi vida está fuera de Su control. Él es Él, "Yo soy". Y podemos servirnos en amor los unos a los otros, genuinamente, sin preocupación de qué va a pasarme; podemos amarnos unos a otros. Él nos dio ejemplo para que así hagamos y seamos bienaventurados. Él nos ha dado de Su Espíritu para llenarnos de Su paz y gozo, porque el reino de los cielos consiste en justicia, paz y gozo en el Espíritu. Él es nuestro Consolador, el que nos enseña todas las cosas y nos recuerda las palabras de nuestro Señor. Cristo vive en nosotros por Su Espíritu; es la fuente de nuestro gozo.

Él nos ha dado una misión. El mayor gozo para nosotros es hacer Su voluntad, poniendo nuestras vidas en amor por los Suyos: para discipularles, para evangelizarles, para consolarles, para ir a las misiones. Ese es el propósito que Dios dio a Su iglesia, y el propósito para el cual fuimos escogidos, y el propósito que traerá gozo a nuestras vidas. "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre", dice Jesús; "pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo".

Tendremos aflicción, sí, pero al final nadie quitará nuestro gozo. Nadie ni nada quitará nuestro gozo. A pesar de la oposición del mundo, somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. En el mundo tendremos aflicción; no nos sorprenda el fuego de la prueba como si alguna cosa extraña nos estuviese aconteciendo. Si aborrecieron a nuestro Señor, nos aborrecerán a nosotros también: nuestras familias, podríamos perder nuestros trabajos, nuestros amigos nos podrían dejar de hablar. El mundo podría estar riendo y nosotros llorando; podrían insultarnos por la causa de Cristo. Pero podemos considerarnos dichosos, porque dice Su Palabra que el Espíritu de Dios reposa sobre nosotros. El enojo del mundo, mis hermanos, es la sonrisa de Dios. Que no se nos olvide: el enojo del mundo es la sonrisa de Dios.

Oración final

Oremos. Bendito Señor, gracias por Tu preciosa Palabra, Señor, porque todo esto Tú lo has dicho para nuestro gozo, Señor. Porque pueden venir complicaciones, pruebas en nuestra vida; el mundo se puede oponer a nosotros, Señor, pero Tú nos has prometido que Tú estás ahí preparando una morada para nosotros; nos tomarás contigo y volverás y nos llevarás hacia Ti para que estemos contigo por toda la eternidad. Señor, lo que vivimos aquí es solo un suspiro comparado con la eternidad y el gozo que Tú has preparado para nosotros en Tu presencia. Señor, bendice Tu iglesia, bendice a mis hermanos; que podamos amarnos y servirnos unos a otros, sabiendo que tenemos el mismo destino, el mismo Señor. Y que esta sea la característica de Tu iglesia, Cuajimalpa: el gozo. "Regocijaos en el Señor; otra vez les digo: ¡Regocijaos!". Gracias, Padre, en Cristo Jesús. Amén.

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