De la oscuridad de la noche al canto de la mañana
Transcripción
Introducción y lectura
…(la grabación comienza con el mensaje ya empezado) en el Salmo 59. Preparé una presentación donde pueden ver los puntos del sermón que voy a estar tocando. Y el título del sermón es "De la oscuridad de la noche al canto de la mañana". Y quiero que leamos los primeros versículos, los primeros cinco versículos del salmo, que dice así:
"Líbrame de mis enemigos, Dios mío. Ponme a salvo en lo alto, lejos de los que se levantan contra mí. Líbrame de los que hacen iniquidad y sálvame de los hombres sanguinarios. Porque han puesto emboscada contra mi vida; hombres feroces me atacan. Pero no es por mi transgresión ni por mi culpa, Señor. Sin culpa mía corren y se preparan contra mí. Despierta para ayudarme, y mira Tú, Señor, Dios de los ejércitos, Dios de Israel; despierta para castigar a todas las naciones. No tengas piedad de ningún malvado traidor".
El clamor
Mi primer punto es el clamor, que es lo que leemos aquí: el clamor del salmista David. Y en realidad en esta sección podemos ver el planteamiento del caso, de la situación de David aquí. Esto está haciendo un eco de 1 Samuel 19:11-13, cuando Saúl envía a hombres a vigilar la casa de David con el fin expreso de matarlo por la mañana. Mical, que es la hija de Saúl y la esposa de David, enterándose de alguna manera, le advierte. En el verso 11 de 1 Samuel 19 dice: "Si no pones a salvo tu vida esta noche, mañana te darán muerte"; serás hombre muerto.
David se ve a sí mismo como inocente en relación a esta cacería de parte de Saúl. En el verso 4 dice: "Sin culpa mía". Eso hace un eco de las palabras de David en 1 Samuel cuando está hablando con Jonatán. En 1 Samuel 20:1 le dice: "¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad? ¿Cuál es mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida?". En realidad, David era un héroe nacional. Él había librado las batallas de Israel y era el yerno de Saúl. Seguramente no podría tener Saúl un mejor yerno: leal, temeroso de Dios. No había motivo alguno para que Saúl lo persiguiera.
El sentir de David es que él se veía a un paso de la muerte, que le dice a Jonatán en 1 Samuel 20:3: "Apenas hay un paso entre mí y la muerte". También vemos a los agresores de Saúl en esta sección del salmo —y perdón, a los agresores de David en esta sección—, y David los describe como hombres de iniquidad, violentos, feroces, sanguinarios, decididos a matar. En el verso 4 dice que ellos corren y se preparan contra él. Estaban cercando su casa. Él estaba rodeado de sus enemigos.
También vemos otro personaje en esta sección, que es Dios, a quien dirige David su clamor y su oración. Él le invoca como el juez que castiga a las naciones, como guerrero, como el general de los ejércitos que hace frente a sus malvados enemigos. La petición de David está en el verso 1. Él pide ser librado, que Dios lo coloque como en un lugar alto, como en una torre, lejos del alcance de sus enemigos.
El acecho nocturno
Mi segundo punto es el acecho nocturno. Y aquí vemos en el verso 6, dice acerca de estos enemigos de David: "Regresan al anochecer, aúllan como perros y rondan por la ciudad". Y aquí tenemos una estrofa que se repite en el verso 14 con las mismas palabras. Los enemigos son comparados con perros salvajes que regresan cada noche con aullidos terroríficos, recorriendo la ciudad buscando qué devorar. Y es evidente que no está hablando aquí de perros domésticos. Es más común en el Oriente Medio que los perros fueran animales salvajes, carroñeros, que en cierta medida eran tolerados en la ciudad porque devoraban las sobras, pero no dejaban de ser animales de cuidado, sobre todo cuando estaban en manadas.
Y así se sentía David dentro de su casa por la noche: rodeado de animales salvajes, prontos a devorar su vida. También esta repetición de esta estrofa en el verso 14 nos da la imagen de una amenaza que es recurrente. El peligro no aparece una sola vez: vuelve noche tras noche.
Mira el verso 7, la descripción de los enemigos de David. Dice David: "Mira, Dios, echan espuma por la boca, hay espadas en sus labios, pues dicen: '¿Quién oye?'". Él está usando esta metáfora de espuma por la boca para hablar de lo que emiten sus palabras, cómo rebosan palabras de amenaza, de muerte, de calumnia, también de violencia verbal hacia David. De alguna manera, los hombres de Saúl y Saúl deberían justificar —o debían justificar— su violencia a través de palabras calumniosas y mentirosas acerca de David. Y estas palabras reflejaban sus corazones malévolos e hirientes, emitidas para destruir.
"¿Quién oye?", dicen ellos. A sí mismos se dicen ellos. Y esta es la teología práctica del opresor: él actúa como si Dios no estuviese escuchando, como si Dios no estuviese ahí para pedirles rendir cuentas. David está acorralado. El rey Saúl, todo el aparato del Estado, está contra un individuo inocente. ¿Qué posibilidades hay para David de librarse de esta?
Y esta es una situación, hermanos, que podemos nosotros pasar en algún momento, porque este mundo llama a lo malo bueno y a lo bueno malo. Pero aquí está la noche oscura de David frente al enemigo, que es mucho más poderoso que David. Por eso él realmente está en una angustia. Se puede sentir su angustia en su clamor cuando leemos el salmo. Pero la pregunta clave es: ¿a dónde recurre David cuando no hay esperanza?
La esperanza que nace
Eso me lleva a mi tercer punto: la esperanza que nace. La esperanza que nace: David deja de mirar a su situación y mira a Aquel que lo puede poner a salvo. Las dos escenas paralelas de perros rodeando la ciudad son contestadas por dos confesiones de David acerca de Dios como su fortaleza. Y la segunda es una amplificación de la primera, pero veamos la primera parte. En el verso 8 dice: "Pero Tú, oh Señor, te ríes de ellos, te burlas de todas las naciones".
El cambio de perspectiva en la vida de David, en esta situación de David, empieza con el "pero" de Dios: "Pero Tú…". Sabemos por el testimonio de las Escrituras que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios, a los que son llamados conforme a Su propósito. David está escuchando la burla de sus enemigos. Y luego voltea a ver la burla de Dios sobre sus enemigos, riéndose de sus pretensiones, de sus maquinaciones y de la fuerza del enemigo, que es nada delante de la fuerza de Dios.
En la situación que David está viviendo, Dios libra a David por medio de Mical, su esposa, la hija de Saúl, quien lo descuelga por una ventana. La Escritura dice que él sale, huye y escapa del peligro. Mical coloca un ídolo en la cama de David con pelo de cabra y lo cubre con su ropa para disimular —para simular— que David está enfermo, y posiblemente darle tiempo para escapar. ¿Te imaginas el coraje y la frustración de los enemigos de David, pensando que por fin lo tenían en sus manos, siendo engañados? No por un ejército, sino por una mujer; encontrándose clavando su estaca o su lanza en un ídolo de madera o de piedra. Es una gran burla divina sobre los enemigos de David.
A veces la liberación de Dios viene de los lugares menos esperados. Aquí viene de la misma casa de David, de la misma hija —perdón—, de la misma casa de Saúl, la misma hija de Saúl.
Todas las maquinaciones del enemigo son ineficientes, inútiles, porque Dios guarda a Su ungido. Vean el verso 9: "A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi baluarte". Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres, dice la Escritura. La fuerza del enemigo no es nada delante de la fuerza de Dios. Mirar a su circunstancia solo puede traer angustia, desesperanza. Pero David empieza a mirar a Dios y Su poder en esperanza. Y "baluarte" es esto: es una fortificación, como una torre fuerte, donde David se ve a sí mismo. Su esperanza en Dios trae esa seguridad presente en medio del peligro. Y recordemos que David está escribiendo este salmo durante el acecho de la noche. Ten en mente esto.
El Dios de mi misericordia me ha precedido
¿De dónde sale esta confianza de David? Dice el verso 10: "Mi Dios, en Su misericordia, vendrá a mi encuentro". Me encanta. Este verso es mi favorito en el salmo. De hecho, algunas… se podría traducir como "el Dios de mi misericordia irá delante de mí", o "me ha precedido". Esta es una expresión muy bella de la misericordia de Dios. Porque este "me ha precedido" puede implicar que David tenía una conciencia de que en realidad nunca ha estado en peligro real, porque Dios, en Su misericordia, se le ha adelantado a su situación. Él sabe cómo proteger a Su siervo. A Dios no le toma por sorpresa lo que le está pasando a David. Incluso desde antes del momento en que menos confianza tenía y más temeroso David se podía sentir, Dios ya lo había asegurado. Dios ya había construido una torre fuerte para refugiarlo.
Y aquí quiero hacer una aplicación para nosotros, hermanos. Las acciones de la providencia de Dios pueden ser variadas en sus formas, en cómo Dios trata con nosotros, pero Él y Su corazón bueno, compasivo, siempre es el mismo para con nosotros. Dios está a nuestro favor si estamos en Cristo. Él ha precedido todas tus situaciones para que obren para tu bien. Dios conoce de antemano todos los planes del enemigo antes de que se materialicen, y los ha desbaratado. Son poca cosa para Él. Dice el verso 10 —y esta es la esperanza de David en medio de la oscuridad de la noche—: Dios me permitirá verme victorioso sobre mis enemigos.
La humillación del enemigo y la memoria del pueblo
Ahora, ¿qué hay mientras llega la victoria? Y este es mi cuarto punto: la humillación del enemigo y la memoria del pueblo. Y aquí vamos a ver los versos 11 al 13 del salmo, y es como una especie de centro en el salmo. Quizá la parte más importante trata acerca del trato de Dios con los enemigos de David, pero, más que hablar de los enemigos particulares de David, se expresa en un tono comunitario. David pasa de orar de su propia situación a orar acerca de los enemigos del pueblo de Dios en general. De hecho, ya lo ha hecho un poco en los versos 5 y 8, cuando él menciona el castigo de las naciones, o la burla de Dios de las naciones.
La palabra "naciones" se puede traducir incluso como "gentiles", haciendo alusión a aquellos que no están dentro del pueblo del pacto de Dios, que son precisamente ellos los que persiguen a los justos como David. Sea como sea, el juicio de los enemigos se lee en el salmo como algo que va mucho más allá de lo personal y se proyecta al juicio de los enemigos del pueblo de Dios.
Nuestra propia lucha
Y quizá, antes de adentrarme a esta sección, quizá nosotros podemos ver la situación de David y pensar: "¿Y eso qué tiene que ver conmigo? No, yo no siento un peligro de morir en este momento físicamente de parte de mis enemigos. Ni siquiera sé si tengo enemigos". Pero para aplicarlo a nosotros y apropiarnos del salmo, lo que sí podemos experimentar como hijos de Dios es una lucha espiritual, que incluso puede operar por medio de acciones humanas concretas, donde se nos descalifica con dureza, se nos critica, se nos censura quizá; o, como dijo Jesús, cuando viene toda clase de mal contra nosotros mediante mentiras.
O tal vez nuestra lucha no viene del exterior, sino del interior, como una lucha acerca de la salvación de nuestras almas, porque nos vemos cerca de la muerte eterna, y el enemigo puede venir a atacarnos con desesperanza: "Tú no mereces ser salvado por el Señor. Tú mereces el castigo del infierno. No hay esperanza para ti".
"No los mates, para que mi pueblo no se olvide"
Pero antes de hablar de la victoria final, lo que sigue en esta sección no es precisamente lo que uno espera leer. En el verso 11 dice David en su oración: "No los mates" —hablando de sus enemigos—, "no los mates, para que mi pueblo no se olvide. Dispérsalos con Tu poder. Humíllalos, oh Señor, escudo nuestro". David hace una petición para que no mate a sus enemigos. En lugar de eso, pide que sean dispersados y humillados. Eso significa que pueden volver cada noche. No es que David no quiera que Dios traiga justicia; lo pide con un propósito que está ahí en el mismo verso: "para que mi pueblo no se olvide". Más vale un vivo que un cristiano dormido. Su petición de dispersar y humillar a los enemigos tiene un propósito pedagógico para nosotros, para Su iglesia.
Las liberaciones de David en 1 Samuel
Como ya mencioné, no era la única vez —ni la primera ni la última— que David se encuentra en peligro de muerte. Al menos yo enumeré, mientras leía 1 Samuel, unas 13 veces, y estoy seguro de que no fui nada exhaustivo. Y no quiero mencionar las 13 veces porque no acabaríamos aquí, pero voy a mencionar algunas de ellas. En 1 Samuel 17:34, David está recordando cuando él era un muchacho, pastor de ovejas, y dice: "Venía un león o un oso y tomaba algún cordero de la manada. Salía yo tras él y lo hería y lo libraba de su boca".
En el mismo capítulo, 1 Samuel 17, David está frente a Goliat, el filisteo, el gigante. Goliat lo amenaza de muerte, diciéndole que daría su carne a los animales salvajes y a las aves de rapiña. Goliat mira a este pequeño sin una espada, con una resortera, y dice: "¿Como a un perro vienes con palos?", burlándose de la debilidad de este joven. No: él venía con Jehová, el Dios de los ejércitos. Dios se burla del poder del enemigo.
En 1 Samuel 18:11 vemos a Saúl con un espíritu malo que se había apoderado de él, y a David sirviéndole, tocando el arpa delante de Saúl. Y en un momento inesperado, Saúl lanza su lanza contra David para clavarlo en la pared. Dice la Escritura que David lo evadió dos veces. Siguiente capítulo, 1 Samuel 19:1-7: Jonatán lo libra de la muerte al enterarse de que su padre quiere matarlo. Le da aviso a David. Y no solo eso: seguramente sin que David lo supiera, Jonatán intercede por él delante de su padre y lo libra de la muerte. 1 Samuel 19:10: Saúl vuelve a tomar su lanza para clavar a David contra la pared.
Apenas después de la escena del salmo que estamos estudiando, en 1 Samuel 19:18-24, mientras David está huyendo y llega a Naiot de Ramá, Saúl envía sus mensajeros —la palabra que se usa para ángeles—; llegan los mensajeros a Ramá y ellos empiezan a profetizar. Envía otros mensajeros, una segunda y una tercera vez, y todos empiezan a profetizar. Finalmente, Saúl mismo llega a Ramá, el Espíritu de Dios viene sobre él y profetiza él también. Y en una escena muy extraña termina desnudo, literalmente desnudo. Dios burlándose del poderío del enemigo, incluso usándolo para Sus propósitos. Las piedras que el enemigo nos lanza se usan para edificar a Su pueblo.
Como bien nos dijo Jorge de la obra de Dios ahí en las montañas. Bendito sea el nombre del Señor. La confianza de David en este salmo viene de su conocimiento de Dios, de cómo Dios le ha librado en el pasado. Cuando Satanás piensa que ha dado su estocada final contra nosotros, Dios nos libra y nos levanta de nuevo. Porque Proverbios 24 dice que siete veces cae el justo y vuelve a levantarse, mas los impíos caerán en el mal.
¿Por qué sigues firme en la fe?
Si hay algo, mis hermanos y hermanas, de lo cual sorprenderse con el paso de los años, es de la misericordia y fidelidad de Dios en nuestras vidas, librándonos del peligro de caer de la fe. No sé ustedes, pero si hay algo que me sorprende en mi vida, después de unos 22, quizá, años de caminar con el Señor, es poder volver atrás, ver mis pecados, ver el ataque de fuera, y seguir siendo cristiano. Me sorprende que sigo siendo cristiano. La respuesta de por qué seguimos firmes en la fe… ¿te has preguntado eso? ¿Por qué? ¿Por qué sigues firme en la fe? ¿Es por tu obediencia? ¿Es por tu piedad? ¿Por tu perseverancia? No. Es porque Dios, en Su fiel amor, no ha permitido que el enemigo de tu alma te destruya definitivamente. No te olvides, pueblo, que Él es tu escudo.
Presos en su orgullo
Ahora, ¿qué hay de los enemigos? Verso 12: "Por el pecado de su boca y la palabra de sus labios, sean presos en su orgullo, y a causa de las maldiciones y mentiras que profieren". Las palabras terribles del enemigo no pueden hacernos daño, sino, al contrario, hacen que Dios se apresure para su juicio. Las mismas palabras que emite el enemigo contra nosotros serán su propia ruina. Dice Jesús en Mateo 12:36-37 que de toda palabra vana, ociosa, que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio. "Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado".
Mis hermanos, las burlas, las calumnias, las amenazas, las acusaciones falsas, son propias de hombres impíos. ¿No es de estos siervos de Satanás, legalistas, que se creen superiores y condenan a otros con sus palabras, de quienes debemos cuidarnos? Ten cuidado, no sea que un hombre o mujer de quien tú hablas injustamente apele a Dios en estos términos, y resulte en tu ruina, cuando seas preso de tu propio orgullo y tu arrogancia se vuelva contra ti. Arrepiéntete y humíllate ante el Señor antes de que Él te humille.
El canto de mañana
Mi quinto punto, y último: el canto de mañana. El canto de mañana. Dice el verso 3: "Acábalos en Tu furor. Acábalos para que ya no existan, para que los hombres sepan que Dios gobierna en Jacob hasta los confines de la tierra". Aquí se expresa una victoria final, futura: al fin, cuando los enemigos no serán ya más. Y no he mencionado nada de la segunda estrofa que se repite, de los perros rondando por la ciudad; pero en esta segunda estrofa cambia el tono. Ya no es de angustia. Ya no es de temor.
Vean el verso 15: "Merodean buscando qué devorar. Si no se sacian, gruñen". Vemos a estos perros hambrientos gruñendo sin poder saciarse. No logran culminar aquello que se propusieron, que es matar a su víctima, David. De pronto ya no se ven tan amenazantes; más bien se ven como miserables. En contraste, David entona un canto nocturno, esperando ya no la muerte por la mañana, sino la victoria.
Verso 16: "Pero yo…" —es el paralelo del "pero" de Dios en el verso 8—. "Pero yo cantaré de Tu poder. Sí, gozoso cantaré por la mañana Tu misericordia, porque Tú has sido mi baluarte y refugio en el día de mi angustia". A David le basta una mirada al poder y a la misericordia de Dios en su vida para transformar el temor en canto, la angustia en confianza. Ellos vagan y se quejan; yo canto. David hace un eco del canto de todo el pueblo de Dios cuando Él, al final, acabe con sus enemigos para siempre.
Cristo, el Ungido perseguido
¿Cuánto falta para esta mañana, para la consumación del juicio? Bueno, primero: toda esta situación de peligro del ungido de Dios nos apunta a otra situación, con un descendiente de David, Jesús, el Ungido de Dios. Jesús, similar a David, pero siendo verdaderamente inocente, pues sin pecado, fue perseguido. Incluso desde Su nacimiento, cuando Herodes mandó matar a todos los niños menores de 2 años para deshacerse de Él; mas fue librado de la muerte. Quien además, en Su vida adulta, fue acechado por las autoridades de Su tiempo, acusado con palabras falsas y calumniosas, y al fin entregado a la muerte como un malhechor, pero sin culpa.
Los enemigos parecieron acorralar al Señor y triunfar la noche de la pasión, cuando Cristo fue crucificado, muerto y sepultado. Pero Dios al tercer día lo levantó de la tumba. De esta manera el Señor burló a Sus enemigos, despojándolos de su poder, dejándolos sin recursos, humillados y desnudos, a la muerte y al pecado. Cuando pareció que era derrotado, en realidad trajo una gran victoria para todo Su pueblo.
Un amor fiel que nos precede
Ahora, tú y yo no somos inocentes. Hemos pecado, y muchas veces el enemigo de nuestra alma usa esta verdad para destruirnos: utiliza el pecado para condenarnos y susurra a nuestro oído que merecemos la muerte y la ira de Dios. Pero Cristo murió por nosotros, para absorber el castigo y la ira de Dios, para eliminar nuestro pecado y nuestra culpa, en nuestro lugar. Y a la vez estableció un pacto de amor fiel. Eso es lo que significa la palabra "misericordia" en el hebreo: es mucho más que simplemente Dios tratándonos como no merecemos, como suele decirse. Habla más bien de un amor fiel que nos persigue, que va delante de nosotros.
La salvación nunca ha sido por nuestra inocencia, ni por nuestra obediencia, ni por nuestro desempeño. Nos precede; precede nuestras faltas, precede incluso nuestros aciertos. El Señor puso como garantía de nuestra seguridad —como oímos en la mañana— el pacto en Su sangre. Él ratificó ese pacto hace más de 2000 años, antes de que tú y yo naciéramos; de hecho, antes de toda la eternidad, porque la Escritura dice que el Cordero fue inmolado desde antes de la fundación del mundo. Estamos seguros por la fe en Él, y el enemigo de nuestra alma no puede tocarnos ni hacernos mal.
De manera que, si tú eres enemigo, también hay esperanza para ti. Dios puede hacer un pacto de amor perpetuo contigo si vienes a Él. Pero si no vienes a Él, tendrás un juicio seguro. Mis hermanos, cada liberación es un anticipo de Su victoria final. Como Cristo resucitó, nosotros también resucitaremos, y habrá un amanecer definitivo. Y el pueblo de Dios cantará por la eternidad, como dice el verso 17: "Oh, fortaleza mía, a ti cantaré alabanzas, porque mi baluarte es Dios, el Dios de mi misericordia".
Oración
Oremos. Padre, Tú eres una torre fuerte, un refugio que trasciende el poder del enemigo y nos pone en alto, donde no podemos ser alcanzados. Tu mano nos rodea por atrás y por delante. Tu misericordia nos persigue. Tu misericordia va por delante, como esta arca del pacto delante del pueblo de Israel, hasta que lleguemos a esa tierra prometida. Señor, Tú eres bueno, Tú eres compasivo, Señor. Permítenos ver cómo Tú has rodeado nuestra vida con ese favor inmerecido y esa misericordia de pacto, para que podamos alabarte y glorificarte de aquí hasta la eternidad. Tú eres digno, Señor. Te alabamos, te amamos y te glorificamos. En el nombre de Tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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