El Dios que nos sostiene
Transcripción
Introducción
Buenos días, hermanos. Sí se escucha, ¿sí? ¿Verdad? Va. Buenos días. La verdad es que este salmo es uno de los salmos… creo que es el más corto de toda la serie que vamos a estar predicando. Sin embargo, contiene aspectos muy profundos acerca de la vida de David, pero también acerca de nuestras vidas. Y quiero que meditemos profundamente en todos estos aspectos. Yo le titulé a este salmo "El Dios que nos sostiene". Vamos a analizar, en primer lugar, quién es nuestro Dios. Luego vamos a estar analizando circunstancias adversas, y luego vamos a analizar un poco acerca de lo que es la alabanza.
Entonces, en tres puntos lo vamos a hacer. El primero va a ser: David está pidiendo ser sostenido, versículos del 1 al 3. El segundo punto es la confianza en el Dios que nos sostiene, versículos del 4 al 5. Y luego, los últimos dos versículos, es la adoración y gratitud al Dios que nos sostiene. Sale. Entonces vamos a estar pensando en todo esto, hermanos.
El título: "Masquil de David"
Sí, obviamente vemos el título allí, si usted abre su Biblia. El título, luego de decir "Plegaria pidiendo protección contra los enemigos", dice: "Al músico principal; en Neginot. Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: '¿No está David escondido en nuestra tierra?'". Y Martín muy bien nos describió el domingo pasado qué significan estas frases, y se vuelve casi casi que repetir al dedillo exactamente igual. Y es: "al músico principal" era el director, era el músico principal que iba a dirigir este canto; se le entregaba a él para que lo hiciera. "Masquil" son lecciones de sabiduría, de entendimiento, de profundidad. Son muy importantes. No pueden ser solamente leídas; deben de ser analizadas. Pero no solamente analizadas: deben de ser aplicadas.
Entonces, son estas verdades muy profundas las que David va a comenzar a deshilvanar. Pero algo muy importante que quiero que notemos: él está en una circunstancia complicadísima.
¿Ha tenido miedo?
Bien, quiero abrir con unas preguntas. ¿Ha tenido miedo de muerte? ¿Miedo a una situación donde no veo una salida? ¿Miedo de una enfermedad? ¿Miedo de perder un trabajo? ¿De qué voy a comer? ¿Cómo voy a llegar a fin de mes? ¿Qué va a pasar con mi familia? ¿Qué va a pasar con mis hijos? ¿Qué va a pasar conmigo? ¿Podré continuar pagando una renta? ¿Podré continuar pagando una casa? ¿Miedo de lo que otros piensan o dicen de nosotros? ¿Qué es lo que piensa el hermano? ¿Qué es lo que piensa la hermana? ¿Qué es lo que piensa la familia? Y mi voluntad se ve en cierta medida atada a todas estas circunstancias, temores reales que nosotros día con día estamos encarando y pasando.
Hermanos, este salmo es escrito cuando David huía por su vida y es traicionado por los de Zif; por eso dice "los zifeos". Pero esto ocurre, este hecho ocurre, antes de que se manifestara la liberación de Dios. Luego el Señor lo libera. Pero este salmo es escrito en medio de la petición, de estar él huyendo, escapando por su vida. Él tiene temor; no sabe qué es lo que va a ocurrir. No sabe cómo Dios lo va a librar, no sabe el resultado de esta petición, no sabe qué es lo que va a suceder.
Y es por esto que es muy importante que nosotros —como dice aquí, "masquil", lecciones de sabiduría— veamos cómo se aplica hoy en día a usted, hoy en día a mí. Ver que este salmo se escribió hace miles de años no quita que se aplique hoy. Este es un detalle muy importante, hermanos. El hecho de que David huía por su vida y de que es traicionado por los zifeos es un detalle muy importante, porque David experimenta un temor a la muerte que es real.
Muchas veces no pensamos en que los salmos fueron escritos bajo circunstancias que son muy difíciles. Estas circunstancias producen en nosotros temores, miedos parecidos a los que el autor de los salmos describe en su propia experiencia. No importa si ha sido una etapa larga o una etapa corta de sufrimiento: los miedos y temores por diferentes circunstancias han sido y son una realidad hoy en día también en nuestras vidas. En este salmo quiero que veamos cómo David expresa sus temores, pero también su deseo de que el bien triunfe sobre el mal, y además quién es el que lo sostiene. Este salmo fue escrito en un momento específico en la vida de David; sin embargo, está escrito de tal manera que hoy en día también usted y yo lo podemos aplicar.
David está pidiendo ser sostenido
Los versículos del 1 al 3 los vamos a leer: "Oh Dios, sálvame por Tu nombre, y con Tu poder defiéndeme. Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca. Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí". Estos tres versículos… el título que yo le pongo es: David está pidiendo ser sostenido.
En el versículo 1 dice: "Dios, sálvame por Tu nombre, y con Tu poder defiéndeme". En su angustia, David confiaba tanto en el nombre como en el poder de Dios. Van de la mano, hermanos. Sale: el nombre de Dios, pero por otro lado el poder de Dios. El nombre habla de la naturaleza, del carácter, de quién es Dios en Su esencia. El poder habla de Su autosuficiencia, de Su potencia. Por lo que sabía del nombre de Dios, David estaba seguro de que Él podía responder a su necesidad. No necesariamente responder, sino a su necesidad. David sabe en quién está confiando, pero también sabe que es suficientemente capaz de responder a su plegaria.
Muchas veces nosotros tenemos seguridad en una cuenta bancaria, en una buena amistad: "Me llevo bien con los hermanos, ahorita estoy bien, me siento muy lleno". No es que no sea bueno, hermanos, ¿verdad? Pero muchas veces llevamos esta seguridad que nosotros tenemos, y el propósito de nuestras vidas, hacia algo circunstancial. David lleva su seguridad a Dios. Y algo muy importante es que nuestro Dios no va a cambiar. Dice la Biblia que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos. Entonces David se va al lugar más seguro al que él se pueda ir en medio del temor.
"Por Tu nombre": la bendición de Números
El ruego urgente: David pide salvación por el nombre de Dios y defensa por Su poder. "Por Tu nombre", dice: por quién es y lo que ha prometido. Protección para los suyos. El Señor lo sostiene. Jehová habló a Moisés en el libro de Números. Podemos leerlo ahí; se los voy a recitar. Jehová dice: "Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendecirán a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti Su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré".
Notemos aquí, hermanos, que el Señor es quien hace esta bendición. De hecho, Él le dice a Moisés: "Ven para acá; quiero que tú les des una bendición muy importante, que los va a capacitar para encarar cualquier circunstancia". Eso es lo que Dios está haciendo con Moisés, y les dice: "Esta es la bendición". Muchas veces aquí el pastor Nathan lo dice, y me gusta mucho, porque es una bendición, hermanos, que marca quién es Dios. Depende de Él el cumplir esta promesa. No depende de si usted es bueno o si usted es malo. Depende del Señor. Qué bueno que es así. Porque si fuera por nuestras obras, hoy la tuviéramos y mañana no la tuviéramos.
Esto marca muchísimo el carácter de Dios. David está recordando este aspecto. Notemos que el Señor es quien hace esta bendición. David tenía en mente el carácter de Dios cuando escribe este salmo. Recuerda quién es Él en base a lo que ha prometido. Él es fiel. Él es bueno, Él es todopoderoso, Él es omnisciente, Él es verdad, Él es amoroso. En otras palabras, hermanos, no prometería algo que Él no podría cumplir.
Pobres en espíritu
Entonces, para nosotros, ¿cómo se aplica esto? ¿Tenemos presente el nombre de Dios en nuestras vidas ante circunstancias complicadas, ante circunstancias adversas? ¿Tenemos presente que nuestro Dios es suficientemente poderoso para defendernos, para cuidarnos, para hacer nuestro todo en medio de situaciones muy fuertes? Nada menos que la plenitud total del Dios manifestado es suficiente para las necesidades de un pobre. "Bienaventurados los pobres en espíritu", dice la Palabra del Señor, "porque de ellos es el reino de los cielos". David aquí está reconociendo su pobreza ante una situación de muerte, ante una situación crítica, ante una situación muy complicada.
¿Qué hacemos cuando nos vemos envueltos en situaciones donde simplemente nos abrumamos, nos estresamos, sentimos que todo va de mal en peor y nada mejora? Metemos las manos, y solo es para empeorar la situación. Tratamos de solucionarla, y tratamos de que nuestro mejor amigo, nuestra familia, nuestro contacto, el de la delegación, nos resuelva las situaciones, nos resuelva los problemas, y simplemente no avanza, simplemente no mejora. Se va de nuestras manos esta situación. ¿Nos vemos? ¿Se ve usted? ¿Me veo yo pobre en espíritu, como se vio David?
David sabe que no es autosuficiente, que no es todopoderoso, que no es omnisciente, que no es omnipresente, y se ve en una situación de vulnerabilidad total. Hay un principio bíblico que a menudo nosotros olvidamos, hermanos, y es: "Cuando soy débil, entonces soy fuerte". Es cuando estamos en completa debilidad, cuando somos pobres y vemos a Dios tal como lo describe Su Palabra, que somos fortalecidos. Su vida nos transforma a nosotros. ¿Qué dice la Palabra del Señor? "La ley de Jehová es perfecta, que transforma", o "que convierte el alma".
"Oye mi oración": la voz del alma
Versículo 2: "Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca". La voz del alma. Una petición sincera. David pide que Dios escuche su oración ante la angustia. En el Salmo 5 podemos leer muy poderosamente: "Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré".
"Oh Dios, oye mi oración". Era común que David y otros personajes bíblicos, en oraciones, pidieran a Dios que escuchara o que prestara oído a su clamor. Y esto es porque se asumía que si el Dios bueno y misericordioso escuchaba, también iba a actuar; no se iba a quedar con los brazos cruzados. El carácter de Dios se muestra en todo este aspecto, hermanos. Él no solamente pone atención a Sus hijos, sino que también actúa en base a Su bondad con Sus hijos.
¿Creemos y confiamos nosotros, hermanos, en que el Dios eterno que nos creó y salvó también es bueno y actuará en base a Su bondad con nosotros? Allí, en nuestras situaciones; allí, cuando nosotros estamos angustiados; ahí donde solo nuestra esposa sabe lo que estamos pasando, donde solo nuestros mejores amigos saben lo que estamos pasando, donde solo nosotros sabemos lo que estamos pasando, allí también nosotros confiamos, le pedimos en oración al Señor que escuche las razones de mi boca. ¿Lo creemos cuando hay situaciones difíciles en nuestra vida? ¿Le damos el crédito que el Señor se merece en todas estas situaciones?
Extraños y violentos: los zifeos
Verso 3: "Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí". El peligro era real. Hombres violentos y extraños buscaban su vida sin tomar en cuenta a Dios. Esto, hermanos, es una pizca —una pizca— de hasta dónde son capaces estos hombres de traicionar y estar en contra de lo bueno y recto delante de Dios. Ellos, para matar, no lo piensan dos veces. Para hacer cualquier maldad, no le iban a preguntar al Señor. Entonces, las angustias que David está experimentando son en base a una situación que está frente a él: estos hombres eran un peligro real de muerte. O sea, era un problema real; no estaba inventándose, pues, la situación.
Las angustias de David venían de los zifeos, como se indica en el título de este salmo, en 1 Samuel, ¿verdad?, 23:14-24. Ahí lo podemos leer, y vemos toda esta historia. Los zifeos, curiosamente, eran israelitas; incluso eran de la misma tribu que David, Judá. Sin embargo, su traición a David era tan contraria, tanto a David como a la causa de Dios, que David podía correctamente referirse a ellos como extraños, como violentos que buscaban su vida. Los zifeos, aunque eran compatriotas de David, actuaron como extraños, o como extranjeros, al tratar de entregarlo a su enemigo, a su enemigo injusto y cruel.
David prefigura a Cristo en su angustia
En cierto sentido, hermanos, también David en este salmo prefigura a su gran Hijo, su descendiente, el Señor Jesucristo, quien era el Rey ungido que aún no había entrado en la plenitud de Su reino. Vino a rescatar y a guiar al pueblo de Dios. Y cuando lo hizo, algunos de entre el pueblo de Dios lo traicionaron hasta la muerte. Podemos ver fácilmente estas líneas del salmo en la boca de Jesús orando a Su Padre, cuando dice: "Padre, si es posible, pase de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". El salmo claramente dice: "Oh Dios, sálvame por Tu nombre, porque extraños se han vuelto, se han levantado contra mí. He aquí, Dios es el que me ayuda, porque Él me ha librado de toda angustia".
La Biblia dice en Isaías que el Señor Jesús fue angustiado, que Él fue afligido. Lucas dice: "Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era Su sudor como grandes gotas de sangre". No era leve la situación del Señor Jesús. Hoy lo decía muy bien nuestro hermano Carlos, y lo describió muy bien: no era nada fácil, dice, en Su experiencia humana, esta situación. Jesús supo exactamente qué es estar en agonía y aflicción por una situación crítica y en peligro de muerte. Sabemos que Jesús entregó Su vida por nosotros. Su misión era totalmente ineludible; Él no iba a retroceder. Sin embargo, Su vida es un ejemplo de confianza absoluta en Su buen Padre cuando hay circunstancias de tensión total.
Como David y el Señor Jesús, hermanos, que en las peores circunstancias de sus vidas fueron al Padre en oración profunda y en expresión de lo que estaban pasando: ¿le expresamos nosotros a menudo, a menudo, a nuestro buen Padre cómo nos sentimos, cómo nos sentimos sin salida, con grandes temores, en medio de circunstancias que parecen sin salida, en una cueva oscura? ¿Seguimos el ejemplo de Jesús de orar más intensamente en medio de estas circunstancias, muy a menudo? Más bien todo lo contrario. Nos olvidamos del Señor, nos afanamos y nos autojustificamos: "Señor, no soy tan malo. ¿Por qué me está pasando esto?".
¿David se está justificando? De hecho, todo este resultado es porque al Señor ora y le pregunta: "Señor, ¿debo de ir a atacar a los de Keila?". Y el Señor le dice: "Defiéndelos, porque van a morir". David anda haciendo la voluntad de Dios en todo este proceso, buscando que el Señor lo esté guiando, y esto lleva a una situación de muerte para él. Él no se justifica en absolutamente nada. Bueno, dice: "No han puesto a Dios delante de sí". Esto lo vemos en el versículo 3, a finales.
Sus problemas, los problemas de estos hombres, no eran solo en relación con David, sino también en relación con Dios. Su rechazo a David era solo otra forma en que ellos rechazaron a Dios. David sentía que el ateísmo —o sea, el que estos hombres no confiaran en Dios; eran prácticamente ateos. No querían confiar en Él, no lo tenían presente en sus vidas ni en ningún aspecto. Era una forma de ateísmo que tenían estos hombres— estaba en el fondo de la enemistad que lo perseguía.
Los hombres seguidores del Señor muchas veces, hermanos, son odiados por causa de Dios. A menudo, haciendo el bien, sufrimos el mal. Muchas veces estas circunstancias no nos las hemos ganado nosotros por nuestras acciones; simplemente ocurren y pasan en un mundo lleno de pecado, en un mundo donde Satanás ha establecido un sistema en el cual está en contra de nosotros, los hijos del Señor. Y tenemos que tener presente esto. David estaba experimentando este resultado del pecado en la vida de otras personas, siendo guiadas por el enemigo de nuestras almas, que es el enemigo mismo, es Satanás mismo, y estaban en contra del reino de Dios. Usted y yo también muchas veces somos ese blanco de este mundo que no conoce al Señor.
Este fue un mal periodo para David. Fue una época en la que aparentemente no tenía a dónde acudir. No estaba seguro ni siquiera en el desierto, y casi no había nadie en quien pudiera confiar; solo su Dios.
La confianza en el Dios que nos sostiene
La confianza en el Dios que nos sostiene, hermanos. Los versículos 4 al 5 los vamos a leer: "He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida. Él devolverá el mal a mis enemigos; córtalos por Tu verdad". Verso 4: "He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida". En otras versiones, esta última parte dice: "El Señor es el que sostiene mi alma". Hay una certeza firme aquí, y es: Dios es quien me ayuda y sostiene mi vida. Tu vida también, hermano. La paz interior, saber que Dios está en control, quita el miedo al abandono. Dios es todopoderoso, y hemos sido adoptados en Cristo, y esto nos da seguridad más allá de cualquier evento que nosotros podamos encarar.
Visitar: ver a los ojos
Más tarde hablaremos en nuestro taller de Alas acerca de la adopción y el propósito que esto tiene, pero quería referirme a Santiago. Dice: "Visitar a las viudas y a los huérfanos en sus tribulaciones": esta es la verdadera religión. Visitar. ¿Qué significa visitar? Esta palabra, "visitar", tiene la idea de ver a los ojos. Ver a los ojos. ¿Qué significa ver a los ojos? Cuando usted ve a los ojos a una persona, ¿qué significa eso? Eso significa que usted se está poniendo en una posición frente a la otra persona. Está considerando qué es lo que está sucediendo con esta persona. Podríamos parafrasearlo así: es rebajarse a la situación del vulnerable y estar cercano en ayuda, en apoyo y en todo lo que necesite, constantemente.
David sabía que su Dios inclinaba Su oído y escuchaba atentamente todo lo que tenía para decir, y que, siendo bueno, le iba a responder. Nosotros tenemos un Dios que, siendo rico, se hizo pobre para que nosotros fuéramos enriquecidos. ¿Así o más claro? El Señor nos visitó. Por ello es que nuestro Dios puede entendernos, pero también puede ayudarnos, y aún más: puede sostenernos. Sale.
El perfecto amor echa fuera el temor
Juan 4:18 dice que en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Esta realidad en la cruz hace que el amor verdadero y profundo de Dios para con Sus hijos sea una fuente segura e inagotable de confianza ante cualquier circunstancia. La Palabra del Señor nos anima a recordar, como David, quién es el que nos sostiene, a través de Su poder y de Su amor. Esta es la verdadera paz que Él prometió, diciendo: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo".
Hermanos, esto fue suficiente cuando David estaba en una cueva. Esto fue suficiente cuando los discípulos estaban ante la pérdida del Señor, la pérdida física del Señor. Esto también fue suficiente para Pablo y para Pedro en la cárcel. Recordemos que esto también aplica a nosotros hoy. El Señor —Su paz, Su amor, Su presencia— son suficientes hoy.
La justicia divina
Verso 5: "Él devolverá el mal a mis enemigos; córtalos por Tu verdad", "destrúyelos por Tu fidelidad". La justicia divina. El Señor responde al mal de los enemigos con Su justicia y Su verdad, no de acuerdo a lo que nosotros queremos: "Señor, tuércele el dedo para que le duela igual que a mí". "Señor, quítale el carro, para que así como me pegó a mi carro, ¿no?, que también él sufra. Exactamente lo mismo, porque ahora el seguro está ahí". Hermanos, a veces queremos resolver nosotros, pero nos olvidamos de que hay un Juez justo a quien le debemos de ceder el control, a quien le tenemos que entregar el destino de todas las circunstancias adversas que estamos pasando.
David, ¿a quién le estaba entregando el destino? A Él. ¿Él tenía capacidad para responder? Claro que sí. Tenía 400 hombres que andaban con él; a pesar de que David andaba huyendo, a pesar de que David tenía la capacidad de responder. Luego, en un futuro, vemos cómo David perdona la vida de Saúl. Él tenía la capacidad militar de responder y de no quedarse con los brazos cruzados. Usted y yo, muchas veces, en las situaciones en las que nos encontramos, hacemos —y así lo voy a mencionar—, hacemos berrinches, y queremos que el Señor responda como nosotros queremos. Pero no es así. No es así. El Señor tiene Sus tiempos. Y el Señor… recordemos quién es Él. Él es bueno, Él es justo.
Hebreos dice: "Hasta que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies". ¿Qué es mejor, una victoria total o parcial? ¿Qué es mejor: que usted y yo nos salgamos con la nuestra hoy, o tener una victoria total y eterna con el Señor? Hermanos, nosotros nos olvidamos de que el actuar de estas personas que están lejos del Señor sin consecuencia va a tener, y tiene, fecha de caducidad.
"Córtalos por Tu verdad"
"Córtalos por Tu verdad". David vuelve a orar porque sabe que Dios cortará a sus enemigos, y que lo hará de acuerdo a Su justicia, de acuerdo a Su verdad. David podía orar tales oraciones audaces en contra de sus enemigos porque realmente creía en el carácter justo de Dios. Él de verdad sabía que el mal no iba a triunfar finalmente sobre el bien; que si el Señor le prometió guardar su vida hasta llegar a ser rey, también cumpliría Su justicia contra sus enemigos. "Ningún arma forjada", hermanos, "contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dice Jehová".
Usted no es su salvador. Yo no soy mi salvador. Nuestro corazón, dice la Biblia, es engañoso, y a veces nos juega mal, y tratamos de tener el control en medio de esas situaciones para vengarnos, para hacer algo al respecto, y tenemos que actuar en vez de orar, en vez de acercarnos al Señor y ver qué nos dice; como decía un misionero: "A ver qué dice el Jefe", a ver qué responde Él. Él es quien va a dictar cómo vivo yo mi vida, no yo.
Algunos se sienten incómodos, hermanos, con las oraciones que piden el juicio de los enemigos. Es cierto que Jesús nos dijo que oremos de una manera más generosa por nuestros enemigos, en Mateo 5:43-44.
Sin embargo, por Su carácter, Dios nos dice en Su Palabra que la victoria final no es para los que hacen el mal contra Él y contra Sus hijos. Es justo, y no tendrá por inocente al que es culpable. Y esto es muy fuerte. O sea, el hecho de que el Señor no va a tener por inocente al culpable debería de hacernos a nosotros analizar que Él de verdad va a tomar justicia, por Su rectitud, por quién es Él, en Su tiempo: perfecta, total, permanente. No habrá nadie que no se presente frente a Dios. No habrá nadie que pueda decir: "Yo me salí con la mía por toda la eternidad". Nadie. Pero piense usted en eso: el más asesino de los asesinos, aquel que le hirió a usted, aquel que le ha estafado, aquel que le ha robado, aquel que le ha hecho maldad, un día tendrá que dar cuenta al Señor.
David no tomó venganza con sus manos
David vivió otro aspecto de esta oración también, hermanos. Él oró: "Córtalos por Tu verdad", pero se negó a tomar venganza con sus propias manos. Inmediatamente después de la segunda traición de los zifeos, en 1 Samuel 26:1, David tuvo la oportunidad, como les decía, de matar al rey Saúl, quien dormía, pero él se negó a hacerlo. David no lo iba a cortar. Él esperó a que Dios lo hiciera. Y lo hizo el Señor totalmente, hasta con sus mismos hijos, a todos de una. No dejó ninguna duda de que el juicio del Señor llegó completamente.
Nosotros hoy, a través de nuestro hermano Gama, escuchábamos que el juicio del Señor va a llegar, que el juicio del Señor es real y viene, porque el Señor está airado en contra de un mundo que va en contra de Él. Pero nosotros, ¿cómo aplica esto a nosotros? ¿Qué hacemos cuando tenemos la oportunidad de vengarnos, de realmente tomar cartas en el asunto? ¿Se lo dejamos al Señor? ¿Qué pasa con tu corazón y con mi corazón en caso de que no actuemos? A veces nosotros no actuamos. A veces nosotros no le decimos a la persona lo que creemos que debería de saber, pero ¿qué pasa en su interior? ¿Qué pasa en mi corazón? Hay un cambio profundo en saber que el juicio es del Señor, que el Señor, en este asunto, de verdad tiene que tener y va a tener la última palabra, que el mal que nos hacen no será permanente. Y el Señor es tu defensor, es mi defensor, nuestro defensor.
¿De qué lado está usted?
Y esto me lleva a preguntar: ¿de qué lado estamos? ¿En qué lado está usted? ¿En qué lado estoy yo? Porque, al igual que estos hombres que traicionaron a David, fuimos también. Y si usted no está en Cristo, también es enemigo del Señor. Y si no consideramos que el Señor Jesucristo se hizo hombre, vino a este mundo, vivió la vida perfecta que usted y yo jamás, nunca, vamos a poder vivir, para así tener la capacidad de morir en su lugar y en mi lugar, cargando con todos nuestros pecados… El único que no hizo pecado fue el que cargó todos nuestros pecados allí en la cruz. Pero Él no se quedó en la cruz.
Aquí, en la Santa Cena, nosotros todos los domingos celebramos nuestra redención, nuestra salvación: que el Señor Jesucristo estuvo ahí en la cruz, crucificado al menos por tres largas horas. Y luego, ¿qué pasó? Derramó Su sangre, pero fue muerto, fue sepultado. Y al tercer día, ¿qué sucedió? El Señor venció la tumba, venció la muerte, resucitó. Y Él dice: "El que cree en mí, aunque esté muerto, va a vivir".
Entonces, ¿de qué lado está usted? Yo le hago una pregunta aquí a las personas que no conocen al Señor Jesucristo: si tienen seguridad de salvación; si creen que si hoy murieran estarían en un lugar seguro, estarían en un lugar donde no hay sufrimiento, estarían con el Señor, estarían en el cielo. ¿Tienen salvación ustedes? ¿Tienen seguridad más allá de esta vida? Y si no la tienen, yo les animo a que consideren el refugio seguro que escogió David, que muchos hombres en la Biblia…, y que Jesús da; y es Él mismo.
Juan 3:16 claramente dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel" —y toda aquella— "que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Es un versículo muy conocido, pero también es un versículo que marca un antes y un después. "No se pierda, sino que tenga vida eterna". Separados de Dios, enemistados de Dios por nuestro pecado; ahora en amistad, ser adoptados, tener la vida eterna. No porque fue bueno ni por lo que hizo, sino porque Cristo hizo todo por usted, y únicamente usted confió en Él y dijo: "No puedo, Señor. Reconozco que solamente Tú eres mi Salvador. Solamente Tú eres el perdonador de los pecados. Solamente Tú moriste por mí, para mi salvación". No hay más. Esta es la única forma en la que usted puede ser salvo. ¿Quiere ser verdaderamente salvo? No de una circunstancia física, sino de una circunstancia total, plena, eterna en su vida. Venga a Cristo.
La adoración y la gratitud al Dios que nos sostiene
La adoración y la gratitud al Dios que nos sostiene, hermanos. Esto está en los versículos 6 y 7: "Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré Tu nombre, oh Jehová, porque es bueno. Porque Él me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos". "Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré Tu nombre, oh Jehová, porque es bueno". El sacrificio voluntario. El salmista ofrece alabanza de corazón a Dios. Podemos alabar al Señor, como David, en medio de tribulaciones. No solemos usar este versículo, pero si usted analiza la circunstancia en la que este versículo se escribió, va a tener un impacto mayor.
Jonás: alabanza dentro del pez
Nosotros conocemos la vida de Jonás, y cómo fue rebelde a la voz del Señor, y cómo el Señor le dijo: "Ve y dile a los ninivitas que el juicio del Señor viene". ¿Y qué fue lo que él hizo? Se fue totalmente para el otro lado. Pero ¿qué ocurre en ese proceso? Es descubierto que él tenía la culpa por la cual la tempestad no se calmaba. Y luego las personas inconversas, sin conocer a Dios, lo echan al mar. Hicieron todo lo posible por salvar a Jonás, de no lanzarlo al mar, pero lo lanzan. Y luego Jonás, allí adentro del pez, nos da un versículo muy poderoso. ¿Qué es lo que dice? Dice así: "Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová". Allí adentro del pez. Jonás nos enseña que podemos alabar al Señor.
El sacrificio voluntario
El reconocimiento: "Alaba el nombre de Jehová, porque es bueno". Esto describe lo que en ocasiones es llamado un sacrificio voluntario: uno que se da a Dios sin una referencia específica a un voto hecho anteriormente. Es genuino. Era un sacrificio que no necesitaba ser hecho; era hecho voluntariamente, por gratitud. "Voluntariamente sacrificaré": no por coacción, como hacen muchos, porque están obligados a ello, sino con una mente dispuesta y gozosa. Al Dios que amamos, ofrezcamos sacrificios.
"Alabaré Tu nombre, oh Jehová, porque es bueno". David dijo esto en anticipación del rescate de Dios, pero no como demanda por el rescate. Él podía alabar a Dios mientras persistía el problema. A veces usted alaba al Señor y ahí sigue el problema, ¿verdad? Yo me he preguntado muchas veces cómo hay hermanos y hermanas que están cantando, y con unas tribulaciones que dejan las mías como nada. ¿Y cómo puede cantar el hermano? Bueno, dice: "El gozo del Señor es mi fortaleza". Hay algo que el Señor da que el mundo no lo puede quitar, y eso está en Cristo.
Es la vida del Señor en medio de circunstancias horribles y terribles. Él podía —David podía— alabar a Dios mientras persistía el problema y antes de que la oración fuera respondida, basándose en quién es Dios. ¿Quién es el Señor para ti? ¿Quién es el Señor para mí? Él es lo suficientemente bueno para alabarlo cuando no todo va bien, cuando las cosas se complican, cuando las cosas son duras, cuando hay circunstancias que yo creo que no deberían de ser así, porque yo no soy tan malo, porque el otro compañero o el otro vecino fue el que no pagó y a él le toca eso, a él le toca esa consecuencia: "Me estafó, y ahora le toca pagar; me hizo esto, y ahora le toca esto". Lo que hizo por nosotros en la cruz es suficiente para demostrarnos lo bueno que es con nosotros. ¿Es verdad el sacrificio del Señor por nosotros?
No caminamos solos
Los cristianos debemos seguir este ejemplo, hermanos. Debemos considerar cuán grandes cosas ha hecho Dios por nosotros, y nunca debemos permitir que la alabanza y la acción de gracias cesen en la iglesia de los redimidos. Somos un pueblo de Dios. Usted no camina solo. Yo tampoco camino solo. David no andaba solo: andaba con 400 hombres. El punto aquí no es cómo nos sentimos; es la realidad. La realidad es: Dios está en el trono, eso no va a cambiar, y nosotros tenemos un pueblo; no estamos solos.
El Señor nos ha dado a nosotros todos estos privilegios, todas estas bendiciones de tener hermanos, de tener hermanas que nos ponen el hombro al lado y dicen: "Hermano, estoy orando por ti. No sé qué es lo que estás pasando, no sé hasta qué nivel, pero no estás solo. Estoy orando por ti. Estoy ahí". Y esto habla de la obra del Señor en su vida y en mi vida, en medio de circunstancias complicadas y terribles, y de cómo el Señor está pendiente de sus necesidades y de mis necesidades. Déjese amar por el Señor, hermano. Muchas veces nosotros no queremos eso. Somos reacios. Creemos que tenemos que alejarnos, más bien, y resolver por nuestras propias cuentas. Cuando el Señor dice: "Vengan a mí todos los que estén trabajados y cargados, y yo los voy a hacer descansar".
"Él me ha librado de toda angustia"
Verso 7: "Porque Él me ha librado de toda angustia". El Salmo 34 dice: "Busqué a Jehová, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores". El Señor ofrece un lugar seguro para su mente, un lugar seguro para su cuerpo, un lugar seguro para su eternidad. Es el Señor. "Él me ha librado de toda angustia". Póngale nombre a su angustia, hermano: "No llego a fin de mes con el dinero". El Señor es suficiente. El Señor ha provisto a Su pueblo. Póngale nombre a su angustia. Escríbala y diga: "El Señor es suficiente para mi estrés. El Señor es suficiente para esta situación. El Señor es suficiente para mi rencor. El Señor es suficiente para mi ira, para mi enojo, para lo que sea". Hermano: "Busqué a Jehová, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores".
La invitación de Isaías 55
Vamos a leer Isaías 55. Creo que es un pasaje muy poderoso como para no hacerlo. Y esta invitación es para todos aquellos que estamos sedientos, que estamos necesitados del Señor, que sentimos que no podemos por nosotros mismos, y que nos olvidamos a menudo de que hay un Dios ahí en los cielos quien nos sostiene, quien nos defiende, que está con nosotros, que nunca nos deja, que ha estado siempre ahí cuando creímos estar solos, que estuvo ahí desde la eternidad, que estuvo ahí con nosotros en el vientre de nuestras madres, y que está con nosotros hoy.
"Todos los sedientos, vengan a las aguas; y los que no tienen dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche sin dinero y sin costo alguno. ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no sacia?". En otras palabras: ¿por qué se estresan? ¿Por qué desperdician su vida? ¿Por qué están angustiados, cuando el Señor está ahí? "Escúchenme atentamente, y coman lo que es bueno", dice el Señor, "y se deleitará su alma en la abundancia. Inclinen su oído, vengan a mí; escuchen, y vivirá su alma. Y haré con ustedes un pacto eterno". Vean: "conforme a las fieles misericordias mostradas a David. Lo he puesto…" ¿a quién? A David, "por testigo a los pueblos, por guía y jefe de las naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá a ti".
Eso es usted, y soy yo, hermano. No conocíamos al Señor. Estábamos alejados de todas las promesas. ¿Qué es lo que nos dice la Palabra del Señor en el Nuevo Testamento? Que nosotros somos pueblo adquirido por Dios, nación santa. Eso es usted, eso soy yo. Dice: "A causa del Señor tu Dios, el Santo de Israel, porque Él te ha glorificado. Busquen al Señor mientras puede ser hallado; llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvanse al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio". No dice que perdonará; dice "amplio en perdonar". "Porque mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son mis caminos, declara el Señor. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más que sus pensamientos".
La victoria vista por la fe
Hermanos, nosotros tenemos un refugio seguro que no va a fallar, que nunca va a cesar de darnos vida en medio de desiertos inhóspitos. La victoria vista por la fe. Dios libra al creyente de toda angustia; nos da paz verdadera, permanente, completa. El Señor es suficiente para librarnos de la desesperación, de situaciones de miedo, de temor, de angustias. Nos libra hoy del poder del pecado, y nos librará de la presencia del pecado por toda la eternidad. Dice la Biblia: "Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse". El Señor nos librará de nuestras angustias hoy y por los siglos de los siglos. A Él sea la gloria, hermanos.
Verso 7, parte B, dice: "Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos". Qué extraño que David, después de estar invocando al Señor, luego de decirle al Señor quiénes son los que lo persiguen, luego le da alabanza al Señor, vuelve a mencionar a los enemigos, vuelve a mencionar la ruina. Y es que David sí tenía esa espinita bien metida que no lo dejaba, ¿no? Y sí o sí tenía que hacer énfasis en que sus enemigos iban a ser derrotados. No es hasta el punto, hermanos. A pesar de escribir este salmo con dificultades fuertes, David experimentó en carne propia el que sus enemigos fueran vencidos en varias ocasiones: como cuando él venció a Goliat, como cuando él venció a los filisteos en otra ocasión. ¿Recuerdan el canto? "David…" —perdón—, "Saúl mató a sus miles, y David…". Bueno, entonces él ya había experimentado las victorias que el Señor le había dado.
Pero también, hermanos, usted y yo somos testigos de estas victorias también el día de hoy. Hemos visto vidas restauradas por el Señor. Hemos salido de situaciones imposibles, donde no había forma, y el Señor nos hizo salir. Al estar en Cristo, hermanos, Satanás y las cadenas que nos ataban por mucho tiempo han sido rotas, han sido quitadas, de tal manera que no hay condenación para usted ni para mí. No hay cuentas que rendir. No hay nada que le quite a usted lo que usted tiene en Cristo y lo que yo tengo en Cristo.
Cantamos nosotros: "Yo soy muy débil, pero en ti soy fuerte. Nunca en la lucha desmayar podré. Si Tú estás conmigo, ni a la misma muerte temeré, temeré". El enemigo de nuestras vidas fue derrotado totalmente en la cruz. Él no tiene el trono. Él no tiene el cetro. Es el Señor. Juan 16 dice: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo van a tener aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo". Romanos 8: "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo" —ni mis vecinos, ni mi familiar, ni mi enemigo, ni mis sentimientos—, "ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro".
Todas las cosas nuevas
Apocalipsis, capítulo 21, hermanos. Vamos a leer del 1 al 8. Este es un pasaje que me encanta muchísimo, porque nos recuerda la temporalidad de la Biblia y la permanencia del bienestar que nos espera. Nos olvidamos de que nuestro verdadero seguro de vida está en Cristo, y no en una cuenta bancaria ni en ninguna circunstancia: está en la cruz. Dice Apocalipsis 21:1: "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una voz del cielo que decía: 'He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres'" —la presencia de Dios, el pacto de Dios totalizado con los hombres—, "'y Él morará con ellos, y ellos serán Su pueblo, y Dios estará con ellos como su Dios'".
Hermanos, pongan ahí todo en este verso 4: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; Ya no habrá más muerte, ya no habrá más llanto, ya no habrá clamor ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: 'He aquí, yo hago nuevas todas las cosas'. Y me dijo: 'Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas'". Nuevamente: ¿quién es el Fiel y quién es el Verdadero, de acuerdo a Su carácter? Es el Cordero de Dios. Es el Señor Jesucristo. "Y me dijo: 'Hecho está. Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Al que tuviera sed…'" —¿recuerdan Isaías 55, hermanos? "A todos los sedientos". ¿Qué dice?— "'…que tuviera sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo'". Pero esto es lo que David está haciendo. "'Pero los cobardes e incrédulos, los abominables, los homicidas, los fornicarios, los hechiceros, los idólatras, todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda'".
Dios nos salvó y Dios nos sostiene
Un día, todas estas penurias, todas estas fases de dolor, todas estas fases de pruebas, habrán sido terminadas y habrán consumado. Y será todo este gran libro de la historia de Dios cerrado por el mismo Señor Jesucristo. Él es quien hará el juicio. Él es el Dios de la justicia, quien tomará por Su propia mano el juicio. Hermanos, pero quiero que recordemos algo: es Dios quien nos salvó, y es Dios quien nos sostiene. Esta es la verdad. Esta es la verdad en tu vida, y esta es nuestra verdad como pueblo de Dios. Que el Señor nos bendiga.
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