Isaías 42:1-17IsaíasNathan Díaz
¿Quién es el siervo del Señor?
¿Quién es el siervo del Señor que anuncia Isaías 42? Este mensaje recorre sus características —dependiente del Padre, humilde, compasivo con la caña cascada y portador de justicia a las naciones— y muestra cómo se cumplen en Jesús. Una invitación a dejar los ídolos que dividen y adorar al único Dios que restaura.
Transcripción
Los cantos del Siervo del Señor
… (la grabación comienza con el mensaje ya empezado)
…Isaías capítulo 42. Originalmente íbamos a ver todo el capítulo; ahora vamos a ver nada más hasta el versículo 17, para enfocarnos realmente en lo que estos versículos nos dicen específicamente acerca del Siervo del Señor.
Entonces, este es un nuevo tema en el libro de Isaías, en realidad, por la manera en que se presenta en este capítulo. ¿Por qué? Si recuerdan, el domingo pasado leímos algo que decía en el capítulo —¿se acuerdan? Pues, si no se acuerdan, léanlo— dice el versículo 8: "Pero tú, Israel, siervo mío eres". Entonces, a lo largo del libro de Isaías la idea del siervo ya ha sido desarrollada, y en términos generales este siervo ha aparecido como la nación de Israel; este ha sido el concepto que la palabra "siervo" ha estado representando: la nación.
Pero ahora, en el capítulo 42, tenemos un nuevo canto, uno de los que llaman los cantos del Siervo del Señor, que están enfocados en realidad en un individuo particular. Y esto se va a ver desarrollado en cuatro lugares de lo que nos falta de Isaías. Este es el primer lugar donde lo vamos a encontrar: capítulo 42, versículos 1 al 7. Cuando llegamos al capítulo 49, versículos 1 al 9, vamos a encontrar el segundo canto del Siervo del Señor. Luego, cuando lleguemos al capítulo 50, versículos 4 al 9, nos encontramos el tercer canto del Siervo del Señor. Y el cuarto canto es el más famoso de todos, el canto del Siervo sufriente, que empieza desde el capítulo 52, versículo 13, hasta el capítulo 53, versículo 12. Eso se va a ver: cuatro cantos.
Y estos cantos de repente se enfocan en un solo personaje como el Siervo del Señor, que representa a la nación. Toda la nación de Israel, sí, es el siervo del Señor, pero hay alguien que va por delante, que va a ser el representante final de Israel, que es el verdadero Israel, y que va a hacer cosas por el pueblo, que va a ser usado por Dios para traer una serie de cosas. Es lo que vamos a estar leyendo a lo largo de todos esos cantos: cuáles son las cosas que va a hacer este Siervo del Señor.
Y como vamos a ver hoy, como vamos a estar viendo en todos los demás cantos, los autores del Nuevo Testamento, en los evangelios, hacen una conexión directa con Jesús. Dicen: "Y Jesús hizo esto para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías". Y entonces nos dicen, en realidad, que este Siervo era Jesús. Ya sabemos quién es el Siervo, y ya podríamos terminar el sermón ahorita, porque esa es la pregunta que estamos estableciendo: ¿quién es el Siervo del Señor? Y ya estoy diciendo: es Jesús, el Siervo del Señor. Pero realmente no hemos terminado: vamos a ver cuáles son las características de este Siervo en este capítulo.
El contraste con los ídolos
Entonces quiero que piensen de dónde venimos. ¿Cómo terminamos el capítulo 40 y el 41? Estábamos hablando de la soberanía de Dios, y en particular se estaba haciendo un reto contra los ídolos de las naciones, ¿se acuerdan? Y así es como termina el capítulo 41, versículo 29, que dice: "He aquí, todos son vanidad" —¿quiénes?, los ídolos— "y las obras de ellos nada; viento y vanidad son sus imágenes fundidas".
Tenemos una división de capítulo aquí, pero en realidad vean el lenguaje del versículo 29 del capítulo 41 y vean cómo arranca el capítulo 42. ¿Qué está diciendo Dios? "He aquí sus ídolos", he aquí sus ídolos son vanidad, en realidad no valen nada, no pueden hacer nada, no tienen ningún tipo de capacidad, no saben el futuro. Capítulo 42: "He aquí mi siervo".
Entonces, cuando empieza el capítulo 42, está diseñado para contrastar con lo que acabamos de leer. "He aquí" es la alternativa de Dios a nuestros ídolos: en lugar de sus ídolos, en lugar de esas cosas en las cuales ustedes ponen su confianza, que están huecas y vacías y no tienen ninguna clase de poder, en lugar de eso, aquí está alguien que yo les estoy dando para que pongan su confianza en él.
Además, como vamos a estar viendo, la profecía del capítulo 41 estaba enfocada en Ciro de Persia. Habíamos estado leyendo una serie de cosas acerca de Ciro y cómo iba a aplastar… o sea, versículo 3: "Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado", y habla acerca de la manera en que rompe las vasijas y destruye por donde pasa. Entonces, en contraste con Ciro, tenemos ahora una serie de características.
Un Siervo dependiente del Padre
¿Cuáles son las características del Siervo del Señor? Número uno —y Isaías está profetizando esto 700 años antes de que suceda—: "He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones".
Pues la primera característica que encontramos acerca del Siervo del Señor es que es alguien dependiente. En su humanidad, en su encarnación, Jesús se volvió completamente dependiente del Padre, en todos los sentidos, y eso lo pueden leer en Filipenses 2:5-8. Pero aquí está siendo expresado de una manera bien clara: ¿quién lo va a sostener? "Yo, Dios el Padre, voy a sostenerlo". Y entonces encontramos que el Padre lo sostiene, y que entonces es el siervo —y este es el título que se le está dando— porque se somete a la voluntad del Padre, es dependiente de la voluntad del Padre, él va a hacer lo que el Padre diga.
Entonces algo está sucediendo ahí que nos está siendo revelado en Isaías. Y entonces encontramos en Juan 5:19 que Jesús les decía: "En verdad les digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera". Y en Juan 17:4-5 leemos: "Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera; y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera".
Entonces tenemos que entender esta dimensión: Jesús era Dios, sí, pero también era completamente hombre, y en esta dimensión de ser humano adquiere una relación muy peculiar con el Padre en la manera en que se va a manifestar en esta encarnación, al someterse a la voluntad del Padre y al hacer la obra que el Padre le ha enviado a hacer. Eso es lo que está siendo revelado aquí, en el capítulo 42.
Dependiente del poder del Espíritu
Por otro lado, tenemos que es alguien dependiente del poder del Espíritu. ¿Lo ven ahí? "He puesto sobre él mi Espíritu". Entonces hay algo acerca del poder del Espíritu que viene sobre de él, que ya habíamos leído en Isaías 11, si se acuerdan. Pueden ir unas páginas atrás en sus Biblias: Isaías 11, versículo 2, dice, hablando acerca del tronco de Isaí y del vástago que retoñará de sus raíces: "Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová".
Entonces eso es el Espíritu, el Espíritu Santo siendo puesto sobre Jesús para darle el poder para hacer la voluntad del Padre y hacer la misión que tenía que hacer en esta tierra. Entonces encontramos, a lo largo de toda la historia de los evangelios, esta idea de que el Espíritu está presente y es el Espíritu el que está haciendo posible que se haga la obra: desde su concepción, en Lucas 1:35, está involucrado el Espíritu; a lo largo de su niñez está involucrado el Espíritu, Lucas 2:40; en su bautizo. En su bautizo es muy particular, porque de hecho escuchamos casi palabra por palabra lo que dice Isaías: "Mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento", y desciende la paloma, que representa al Espíritu, sobre de él.
En su tentación: ¿quién llevó a Jesús al desierto? El Espíritu llevó a Jesús al desierto, y lo llevó al desierto para que en el desierto Jesús fuera tentado por Satanás, y de esa manera comprobara que en donde Adán había fallado, él no iba a fallar; en donde Adán y Eva, al ser tentados por la serpiente, habían caído en la tentación, Jesús, ahora el segundo Adán, cumpliría perfectamente la ley de Dios y obedecería perfectamente a Dios.
En su ministerio —Mateo 12:28, Hechos 10:38— constantemente es el Espíritu el que mueve y tiene el poder detrás de las obras que Jesús está haciendo: para hacer milagros, para predicar; constantemente está yendo al Padre en oración. Y finalmente, en su muerte, en su resurrección y en su ascensión está el poder del Espíritu Santo siendo manifestado también: Hebreos 9:14, 1 Pedro 3:18, Hechos 2:33.
Entonces encontramos todas estas ideas siendo manifestadas acerca de la manera en la cual de hecho se cumple este pasaje en particular, como ya leíamos, Mateo 3:16, en su bautizo. Y esto es lo que Pedro reconoce en Hechos 10:38: "Cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él".
Entonces ahí tenemos: este es el cumplimiento del Siervo del Señor en Jesús, viendo cómo esta profecía está apuntando a características específicas de la dependencia que Jesús tenía del Padre y del Espíritu. Entonces ahí está la primera característica del Siervo del Señor: es alguien dependiente. En su humanidad adquiere esta característica muy peculiar de relacionarse, siendo cien por ciento hombre, con el Padre y con el Espíritu, para hacer la obra que tenía puesta delante de él.
Un Siervo humilde, no un revolucionario
Número dos, el versículo 2 —vamos a regresar al punto de traer justicia en un momento—: "No gritará, ni alzará su voz" —como yo lo estoy haciendo— "ni la hará oír en las calles". Esa es la idea acerca del ministerio de Jesús: que no iba a venir con gritos revolucionarios. Sí, cuando ves que están protestando en las calles, y cierran las calles porque están todos enojados por algo que hizo el gobierno o que no está haciendo el gobierno, y entonces ahí ves a la gente con sus megáfonos: "Y nosotros les vamos a exigir nuestros derechos". Es la idea detrás de lo que está diciendo este pasaje: que no va a ser un comandante militar, no va a ser un revolucionario como Pancho Villa: "Vengo aquí para rescatar a toda mi gente de la opresión de los romanos". No, no es lo que va a ser. Va a tener una actitud muy diferente en cuanto a cómo aparece, cómo habla, cómo se manifiesta.
Y entonces encontramos que es alguien humilde, no es como un líder político. Vean lo que dice Mateo 12, versículos 18 al 21. Bueno, me voy a regresar un poquito aquí, nada más para que vean de dónde viene la historia, porque en Mateo 12 de hecho está aquí el pasaje que tenemos delante. Vamos a ir a los versículos 18 al 21 en un momento; solo que más bien quiero que se regresen al versículo 13, para que vean qué estaba pasando cuando Mateo dice: "Ah, por cierto, esto es para que se cumpliera Isaías 42".
¿Qué estaba pasando? Versículo 13: Jesús le dice a este hombre: "Extiende tu mano". La extiende, le fue restaurada y quedó sana como la otra. "Pero cuando los fariseos salieron, hicieron planes contra él para ver cómo lo podrían destruir. Pero Jesús, sabiéndolo, se retiró de ahí". Entonces ve la actitud de Jesús. Jesús dice: "No, no voy a entrar en confrontación aquí; yo sé que me quieren matar, pero yo no soy un libertador político". Y vean lo que dice: "Y muchos lo siguieron, y los sanó a todos, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías", y allí es donde cita.
Pero, ¿qué les dice? Les dice: "No le digan nada a nadie". ¿Por qué? Porque él no quería ser conocido principalmente como un sanador de enfermedades. No quería esta publicidad de sus poderes milagrosos, y que eso causara que la gente pensara que él era potencialmente un libertador político de la ocupación romana de los judíos. Eso es lo que quería: que no pensaran en eso. "No piensen que soy un libertador político", y la manera de hacer esto es evadiendo un poco esta popularidad que se está generando a causa de los milagros que estoy haciendo de sanar a la gente, porque ese no es el punto principal por el que he venido.
Él quería ser visto como el Siervo humilde del Señor, no como el libertador político ni como el revolucionario militar, sino como aquel que estaba viniendo a cumplir la profecía de Isaías 42. Por eso es que Mateo dice: y esto pasó, esto de que no le digan a nadie lo que ha pasado, las sanidades que estoy haciendo, esto pasó para que se cumpliera Isaías 42:2: "No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles". Está tratando de pasar desapercibido en estas cosas que podrían darle un muy alto grado de popularidad entre la gente, que es lo que esperan de él. Entonces esa es la segunda característica que encontramos, en el versículo 2.
La caña cascada y el pábilo que humea
Número tres, versículo 3, dice: "No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare". Entonces aquí tenemos otra imagen, que otra vez está dentro del cumplimiento que Mateo dice que Isaías cuenta, porque estaba sanando a esta gente que estaba quebrantada, que estaba necesitada, a estos pecadores; y es la gente con la que él se estaba juntando. La gente que la sociedad despreciaba y desechaba era la misma gente que Jesús había venido a restaurar.
Y las cañas, estas cañas de las que está hablando, son pequeños pedacitos de madera usados para hacer flautas o plumas o diferentes cosas, y son unas cosas muy sencillas de conseguir, muy baratas; y por lo tanto, si alguien estaba fabricando algo con estas cañas y se encontraba que una caña ya estaba rota, ¿qué hace? La tira y usa otra, la va a desechar. De la misma manera, tenían estas lámparas con su mecha hecha de algún tipo de fibra de planta, y a veces estas mechas estaban defectuosas, y entonces cuando tú las tratabas de encender no prendían muy bien, y más bien nada más sacaban humo; y entonces, ¿qué hacían? Quitan esa mecha, la tiran y ponen otra que sí esté buena.
Es la imagen del versículo 3: no está despreciando ni la caña cascada, este palo que está roto, ni esta mecha que tampoco prende muy bien, sino que decide precisamente usar estas cosas para manifestar su misión. Me encanta esta imagen; espero que los conmueva a ustedes como me conmueve a mí pensar en la esperanza que representa, que Jesús ha venido para dar esperanza a aquellos que no tienen esperanza, aquellos que serían desechados normalmente por este mundo porque no tienen nada especial en sí mismos, sino que reconocen su necesidad, reconocen su quebrantamiento y su dolor delante de Dios, de tal manera que Dios viene y entra para suplir esas necesidades y para levantarlos del lugar en donde están.
Entonces encontramos que es compasivo hacia los frágiles. Mateo 11:28 dice: "Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y mi carga ligera". Esa es la manera en la que se cumple la profecía de que no quebrará la caña cascada ni apagará el pábilo que humeare.
Y por otro lado, entonces, tenemos dos aspectos que están siendo mostrados aquí: la fragilidad y también el quebrantamiento. Cuando hemos sido quebrantados, cuando sentimos que ya no tenemos esperanza, cuando ya no tenemos a dónde voltear y decimos: "Señor, mis recursos se han agotado, mis capacidades ya no son confiables, me he dado cuenta de que en todas las áreas en donde yo he puesto mi esperanza he terminado decepcionado", entonces Jesús está listo para actuar y para entrar en esa vida. "Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a su debido tiempo, echando —¿qué?— toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes". Encontramos esto, hermanos, una y otra y otra y otra vez a lo largo de la Biblia, y especialmente a lo largo del ministerio de Jesús en los evangelios: "Cobren ánimo", "no lloren", "no teman", "te ha salvado", "tus pecados han sido perdonados". No hay mayor esperanza y consuelo que eso. ¿Dónde estás tú en relación a esto?
Un Siervo que trae justicia
Número cuatro: alguien que trae justicia. Y eso lo encontramos tres veces en los primeros cuatro versículos: está la idea de justicia, pero sigue apareciendo después, en el versículo 6, también esta idea de justicia. "Él traerá justicia a las naciones"; "por medio de la verdad traerá justicia", versículo 3; y después el versículo 4: "hasta que establezca en la tierra justicia"; el versículo 6: "yo te he llamado en justicia". Entonces encontramos esta idea de alguien que trae justicia.
Pero, ¿qué es esta palabra "justicia"? ¿Entendemos eso? Estaba haciendo un análisis de esta palabra, porque quería tratar de entender a qué se refiere esto. Y la entendemos en un sentido, "justicia", porque decimos: bueno, entendemos lo que es injusticia, ¿verdad?, en nuestra sociedad. Si se comete alguna injusticia, meten a alguien a la cárcel que no hizo nada, o simplemente hay sobornos y hay toda clase de cosas, y entonces empezamos a entender: ah, hay injusticia en este mundo. Y entonces entendemos que justicia es poner en orden esas cosas.
Pero de hecho esta palabra de justicia, bíblicamente, va más allá de la idea de solamente poner orden y quitar la injusticia. Y me llamó mucho la atención, porque me di cuenta de que Éxodo 26:30 usa la misma palabra. Además, quiero que lo vean brevemente, pero no lo pueden ver cuando ustedes leen el versículo en español. Éxodo 26:30 dice: "Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte". Adivinen cuál de esas palabras es la palabra "justicia": "modelo", conforme al plan que yo puse.
Entonces, en realidad, podemos entender de una manera más profunda de lo que está hablando este pasaje cuando empezamos a pensar en la manera en la cual Dios ha establecido un plan para este mundo, y entonces, a través de su Siervo, va a reordenar el reino que Dios quiere establecer, y es el modelo que Él tiene para nuestras vidas. Entonces esa es la idea del Padre Nuestro: "venga tu reino", o sea, hágase tu plan, tu justicia, tu reordenamiento de las cosas, en el cielo como en la tierra.
Lo cual significa que entonces Dios quiere llenar y satisfacer los deseos más profundos de nuestro corazón por un mejor mundo y una mejor vida. Él sabe cómo hacerlo, porque Él nos hizo, Él entiende cómo reordenar las cosas, Él tiene un plan y puede decir: "Así es como debería de ser". Y entonces todos los anhelos de nuestro corazón, que están diciendo "ay, Señor, que ya no haya más crimen en la tierra", eso es quedarse muy corto. Que no haya crimen solamente es el primer paso del reordenamiento de este mundo; tiene mucho más que ver con la idea de la gloria de Dios llenando toda la realidad que nos rodea y llenando todo el gozo y la satisfacción de nuestras almas por toda la eternidad. Esa es la idea de justicia, porque ese es el plan de Dios que quiere desarrollar a través de su Siervo.
¿Y para quiénes? Dice el versículo: "en la tierra justicia", "para todas las naciones", el versículo 6: "por luz de las naciones". Entonces aquí empezamos a ver la idea de que es para todo el mundo, y que, a pesar de la oposición que va a haber —porque cuando el Siervo se manifieste va a tener oposición; vamos a encontrar más sobre eso en Isaías, toda la oposición que va a encontrar a su justicia—, pero dice el versículo 4: "No se cansará ni desmayará", a diferencia de la caña cascada y del pábilo que humea. Él no se va a cansar, él no se va a agotar, sus fuerzas permanecerán y va a cumplir su misión.
El Siervo que da la ley
Entonces trae justicia, no nada más para las naciones, sino, de acuerdo al versículo 4, también a través de su ley. Y entonces estamos viendo algo aquí que nos revela acerca del Siervo: que también tiene un nivel de autoridad y de poder que está siendo manifestado, que es como un siervo rey. Entonces se va a desarrollar más en los siguientes versículos, pero él tiene la autoridad para establecer ley.
¿A quién les recuerda, cuando hablamos de ley en el Antiguo Testamento? ¿A quién? A Moisés. Entonces ya habíamos visto en Deuteronomio 18 que Moisés dijo: "Miren, alguien más, otro profeta como yo vendrá; a él escúchenlo". Moisés se lo dijo al pueblo: pues va a haber un nuevo Moisés, no sabemos cuándo, pero va a haber un nuevo Moisés. Y ahora Isaías está otra vez apuntando: es alguien que trae su ley, dador de la ley.
Entonces, cuando llegamos al Nuevo Testamento, encontramos que Jesús dice: "No piensen que he venido para poner fin a la ley o a los profetas; no he venido para poner fin, sino para cumplir. Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que todo se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos".
¿Qué significa eso? Bueno, significa: yo he venido a cumplir la ley perfectamente, y si ustedes quieren cumplir la ley, tendrán que estar conectados a mí, tener mi justicia aplicada a mi ley.
Lucas 9 nos explica lo que sucedió en la transfiguración. ¿Quién se apareció con Jesús en la transfiguración? Moisés y Elías, hablando acerca de qué —qué chistoso que pudieron captar algo de la conversación—: el éxodo de Jesús. Esa es la palabra; de eso estaban hablando. Nuevo Moisés. Bueno, teología bíblica; hay mucho más que podríamos decir sobre estas cosas.
Un Siervo que restaura
No es nada más alguien que trae justicia, también es alguien que restaura. Versículos 5 al 9: "Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. Yo Jehová, este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias".
Entonces aquí otra vez Dios está ahora hablándole al Siervo, hablando acerca de sí mismo, está hablando de la comisión que le da al Siervo. Pero le está diciendo: "Mira, yo, Dios, voy a terminar lo que he empezado". ¿Desde cuándo? Versículo 5: desde la creación. Ahí empezó la obra, y yo la voy a terminar. O sea, que el plan del Siervo empezó ¿cuándo? Desde antes de la creación del mundo; algo pasó ahí, en un acuerdo con este Siervo, acerca de qué función va a cumplir dentro de este plan, un plan en la eternidad pasada.
Y Dios está diciendo: "Mi reputación se sostiene por el éxito del Siervo". Pienso yo que será manifestado en la manera en que el Siervo cumpla la comisión que yo le he dado; por eso el Siervo tenía que ser el Hijo de Dios, para que no fallara. Y Jesús no solamente proclamó un nuevo pacto, que es lo que leemos en el versículo 6: "te pondré por pacto al pueblo", no solamente cumplió el nuevo pacto: él es el nuevo pacto. Hoy en la mañana lo celebramos, ¿verdad?: "Esta copa", dijo Jesús, "es mi sangre, el nuevo pacto en mi sangre". Entonces el pacto de redención comenzó antes de que el mundo existiera.
Luz de las naciones
Y esta restauración representa "luz para las naciones". Jesús lo dijo en Juan 8:12: "Yo soy la luz del mundo". Desde Juan 1 encontramos la idea de que Él es la luz, y que nosotros estamos en tinieblas, y que no nos gusta la luz porque la luz expone nuestras tinieblas, y por lo tanto rechazamos la luz. Pero Jesús es la luz que ha venido al mundo para ser luz de las naciones y cumplir lo que dice el versículo 6.
Porque nosotros estamos atorados, estamos en una prisión, en un calabozo, en completa oscuridad y en completa ceguera. ¿Y cuál es esa ceguera, y cuál es esa oscuridad? Nuestra idolatría, preferir las tinieblas más que la luz. Ese es nuestro problema, eso es lo que nos mantiene en el calabozo, en las prisiones de la oscuridad y de la ceguera de los ídolos de nuestro corazón.
Y por eso encontramos entonces que cuando Jesús viene como el Siervo del Señor, viene a dar vista y a dar libertad, y esa específicamente es libertad de nuestros ídolos. Por eso es que el versículo 8 menciona nuestras esculturas específicamente, porque eso es lo que ha venido a quitar de nuestras vidas: todos los lugares en donde nuestra confianza está puesta, que es un lugar falso, de un dios falso.
Colosenses 1:13 dice: "Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado, en quien tenemos redención, el perdón de pecados". "Cuando un hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes están seguros; pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales había confiado y distribuye su botín".
Entonces el Siervo del Señor ha venido a restaurar nuestras vidas al ser luz a las naciones, dar vista y libertad, y al quitar nuestros ídolos. Es interesante que el versículo 8 de hecho está declarando la deidad de Cristo, ¿no es cierto? O sea: "Yo Jehová, este es mi nombre, y a otro no daré mi gloria". Y sin embargo, vamos a descubrir que el Siervo de hecho recibe la gloria de parte del Padre: 13, 15, 23, etcétera.
Cosas nuevas
Pero vean entonces lo que dice el versículo 9: "He aquí se cumplieron las cosas primeras". ¿A qué se está refiriendo? A las profecías anteriores que había estado haciendo, como la profecía de Ciro. Entonces estaba viendo hacia un periodo no muy lejano adelante, en que van a encontrar el cumplimiento de las cosas que ya se habían profetizado acerca de los reyes y de los imperios, y les está diciendo: miren, lo de Ciro se cumplió; lo de mi Siervo también se va a cumplir. Y cuando venga mi Siervo, el mundo estará siendo restaurado, sin idolatrías que nos corrompen.
Porque la injusticia es más que una disfunción política: es el mal espiritual en nuestro corazón, la negación de Dios. Nuestros esfuerzos de justicia y de restauración siempre van a fallar, porque nuestros planes siempre estarán basados en nuestros ídolos. ¿Ven el panorama aquí, más amplio? Necesitamos al Siervo del Señor, el único que puede restaurar verdaderamente, no nada más a través de intimidación y de "miren, yo soy más fuerte que ustedes", sí, sino de acuerdo a lo que va a venir aquí: a través de sufrimiento y a través de dar gracia a los débiles; no al imponer demandas, sino al cargar con la miseria de aquellos que está salvando Él mismo. Y las naciones van a amar el cumplimiento de la ley que él es para ellos.
Hace 2000 años este Siervo fue revelado; ahora estamos avanzando hacia algo nuevo que Dios quiere hacer. Esta idea de "cosas nuevas" va a aparecer varias veces a lo largo de Isaías; ahí les puse algunos de los pasajes: 43:19, 48:6, 62:2, 65:17, 66:22. Van a encontrar esta idea de "Dios está haciendo algo nuevo, algo nuevo, algo nuevo": mi obra nueva, vean mi nueva creación, vean esta restauración que estoy haciendo en todo el mundo a través de mi Siervo.
Y entonces no puedo evitar sentirme emocionado de ser parte de esto. Tú y yo somos parte de esto, de estas cosas nuevas que Dios está haciendo, hacia dónde está avanzando todo. Somos parte, tenemos el privilegio de pertenecer a la familia de Dios, a esto nuevo que Dios está haciendo: de restaurar la creación, de quitar nuestros ídolos, de poner en su lugar al Siervo, para que podamos poner nuestro enfoque en él y nuestra esperanza en él. Esa es la obra que Dios está haciendo en su pueblo.
Un Siervo que provoca adoración
Lo cual me lleva al último punto: el Siervo es alguien que provoca adoración. Y esta última sección, versículos 10 al 17, es una expresión de la adoración que viene después de todo esto que hemos estado meditando y viendo acerca del Siervo del Señor: quién es, cómo se ve, qué sucede. De repente Isaías es como que dice: "A ver, necesitamos cantar un poquito aquí, vamos a interrumpir esto con un poco de adoración". Porque no puedes evitar —si realmente entiendes todo esto que estoy diciendo acerca de lo que Dios va a hacer en el mundo a través de su Siervo— no puedes evitar más que adorar a Dios por quién es Él y lo que hace.
Nuestra iglesia tiene una adoración pública: aquí nos reunimos y cantamos de estas verdades. Pero, ¿quién es el que invita a la adoración? Dios hace la invitación. ¿Por qué? Porque está haciendo algo nuevo. Ahí está la clave: Dios está haciendo algo nuevo. Y vean lo que dice el versículo 10: "Cantad a Jehová un nuevo cántico". ¿Por qué? Porque está haciendo algo nuevo, por eso; porque están teniendo nueva información acerca de Dios, de quién es Él y cuál es su plan, así que tienen algo nuevo de qué cantar. Ahora está este Siervo: "He aquí mi siervo, él traerá justicia a las naciones". Vamos a cantar de eso.
¿Y dónde encontramos que este tema se retoma en el Nuevo Testamento? "Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación; y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra".
Y más adelante —ahorita, en escatología, aunque estoy tentado a hacerlo—, pero Apocalipsis 14: los 144.000 que están cantando un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos, y nadie podía aprender el cántico sino los 144.000 que habían sido rescatados de la tierra, o sea, la Iglesia. Nadie podía cantar este cántico nuevo si no entiende la verdad nueva que está siendo revelada por Dios a la humanidad: abrir los ojos.
O sea: "Esto yo no lo veía antes, esto es nuevo para mí. Yo vivía para las cosas de este mundo, yo vivía para hacer dinero, yo vivía para tener una cierta reputación, yo vivía para sentirme bien a través de las drogas o el alcohol; esta era mi vida, esta era mi realidad. Pero ahora que Dios se ha revelado a mi vida, he abierto los ojos, y ahora todo lo que me rodea está siendo filtrado a través de esa realidad: Dios es mi nueva realidad, Jesús es mi nueva realidad, su obra en la cruz es mi…".
Algo pasa en la mente de un cristiano que transforma toda nuestra cosmovisión, que transforma toda nuestra manera de ver todas las cosas: el dinero, el sexo, el matrimonio, las amistades, nuestro dinero; todas las cosas se ven afectadas por la nueva realidad que ha sido revelada a nosotros a través del Siervo de Dios: algo nuevo.
¿Y se dan cuenta de que el versículo 10 dice: "Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas. Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo. Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas".
Y aquí otra vez está esta invitación a todas las naciones a unirse a esta adoración, a recibir la revelación de Dios, de su Siervo, para entrar en adoración hacia Dios. Pero quiero que vean estos dos lugares, Cedar y Sela. ¿Qué son? Cedar se refiere a las tribus beduinas de Arabia, o sea, a los descendientes de Ismael; y Sela se refiere ¿a quiénes? A los edomitas: gente que había sido hostil a Israel y a Dios. Dios garantizará la salvación y la adoración de todas las naciones, de todas las tribus, aun las que tradicionalmente eran los enemigos de Dios.
Los ídolos dividen, la adoración une
¿Y saben por qué? Piénsenlo así: los ídolos nos dividen. En nuestra idolatría vamos a estar siempre divididos, cada quien con sus ídolos: tu ídolo, yo mi ídolo; esto es para lo que yo vivo, esto es para lo que tú vives. Pero adivina qué pasa cuando esos ídolos son quitados y cuando tenemos al mismo Dios: hay unidad. Los ídolos dividen, pero la verdadera adoración une.
Esa es nuestra iglesia; ojo aquí, la razón por la que existimos, porque hay algo que nos une: la realidad de Cristo Jesús en nuestras vidas, la salvación de Cristo Jesús en nuestras vidas. Es algo que ha traído unidad en lugares donde no habría unidad normalmente. Porque, ¿cuántos de nosotros tenemos cosas en común aparte de eso? Somos un grupo muy raro, ¿no? No sé quiénes estamos aquí. O sea, ¿qué hace que exista esto?, ¿qué hace que se haya formado esta familia? Dios ha quitado nuestros ídolos para ponerse Él como la máxima razón de nuestra existencia.
Guerrero, madre y pionero
Y vean cómo termina el pasaje. Dice el versículo 13: "Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará el celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos. Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente. Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques. Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses".
¿Se dan cuenta cómo termina este canto? Termina diciendo que Dios está peleando una batalla. ¿Qué batalla? La batalla de destruir a nuestros ídolos. Esa es la batalla que está peleando Dios, y Él triunfará para su remanente. Es la batalla de la verdadera adoración, es la batalla de las misiones. ¿Por qué existen misioneros en el mundo? De acuerdo a Piper, en "Alégrense las naciones": porque no hay adoración al Dios verdadero en todo el mundo, así que enviamos gente a predicar el evangelio y puedan adorar al verdadero Dios. La adoración es el fin de las misiones, y es la batalla que Dios está haciendo aquí: "Yo Jehová, este es mi nombre, y a ningún otro daré mi gloria. Yo soy el que merece la adoración, y solo ahí encontrarán verdadera satisfacción para sus vidas y verdadero propósito, y toda la obra que yo estoy haciendo de restauración se trata de que me vean a mí como su único Dios".
Hay tres imágenes aquí. Dios está peleando una batalla, entonces fíjense bien: el Siervo aparece ahora como guerrero, Dios está haciendo esta batalla. Y no nada más como guerrero, sino —aquí, qué chistosa imagen nos puso en el versículo— como una mujer dando a luz. Y no nada más como una mujer dando a luz, sino, en el versículo 16, como alguien que está estableciendo nuevos caminos, que está abriendo nuevos caminos, y que le está mostrando a la gente que viene detrás de él: "Miren, por aquí, nunca habían pasado por aquí, pero yo les estoy mostrando un nuevo camino".
Entonces está mostrándonos a Dios como guerrero, como madre y como pionero, lo cual es sumamente interesante. Estaba meditando acerca de esto, estaba pensando: ¿qué nos dicen estas imágenes? Y estaba pensando que, como una mujer que da a luz, está dando nueva vida. Y entonces la imagen es esta: él está peleando por nuestra salvación, pero también está sufriendo por nuestra salvación, y él va a usar su poder para guiarnos a un nuevo lugar, como pionero, a un lugar que los débiles, las cañas cascadas, los pábilos humeantes, no conocíamos: viviendo libres de ídolos en el reino de Cristo Jesús.
El milagro más grande
El milagro más grande que Dios hace es la transformación de un idólatra a un verdadero adorador del verdadero Dios. Ese es el milagro más grande que hace Dios en la Biblia.
Así que, ¿cuál es nuestra oración? Estaba leyendo esta frase de Jonathan Edwards. Él escribió: "Dios es el más alto bien de la criatura razonable, y el disfrutarlo a Él es la única felicidad que traerá satisfacción a nuestras almas. Ir al cielo para disfrutar a Dios plenamente es infinitamente mejor que las mejores acomodaciones que hay aquí. Padres y madres, esposos, esposas o hijos, o la compañía de amigos terrenales, son nada más que sombras; pero el deleite de Dios es la sustancia. Estos son solo rayos dispersos, pero Dios es el sol. Estas son corrientes, pero Dios es la fuente. Estas son solo gotas, pero Dios es el océano".
Señor, quita nuestros ídolos —perdón, es que se fue aquí—. Señor, quita nuestros ídolos, pelea por nosotros, cañas rotas y pábilos humeantes; conviértenos en verdaderos adoradores, gente que ve los placeres de esta vida como solo sombras. Nuestro verdadero gozo y nuestra verdadera satisfacción eres tú.
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