Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Lucas 1LucasNathan Díaz

Dos cantos de navidad

Transcripción

Una pausa para Navidad

Hoy estamos haciendo una pausa en 1 Corintios, y vamos a estar regresando próximamente. Tenemos varios invitados especiales también: el próximo domingo tenemos uno, el segundo domingo de enero tenemos otro. Y es una bendición poder estudiar la Palabra de Dios de una manera donde estudiamos todo un libro de la Biblia, y no nada más secciones. Pero hoy vamos a estudiar una sección que es en relación a Navidad. Y estaba platicando con varios hermanos, como estaba pensando qué tan seguido me tocaría predicar un 24 de diciembre, y no es muy seguido; es como cada 6, 7 años, no sé, cada cuánto realmente toca estar, como hoy, un 24 de diciembre juntos.

Es un evento que creo que podemos gozarnos en la oportunidad de este año de estar aquí pensando en la Navidad, pensando en lo que vamos a estar recordando hoy en la noche. Así que vamos a meditar sobre Lucas 1 y la historia que está aquí en Lucas 1. En el boletín aparecen también los versículos 39 al 80, aunque vamos a empezar a leer desde el 5, nada más para que vean cuál es esta historia; ustedes la conocen.

Lectura de Lucas 1

Lucas 1:5: "Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, que tenía por mujer una de las hijas de Aarón que se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachables en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada. Pero aconteció que mientras Zacarías ejercía su ministerio sacerdotal delante de Dios según el orden indicado a su grupo, conforme a la costumbre del sacerdocio, fue escogido por sorteo para entrar al templo del Señor y quemar incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora de la ofrenda de incienso. Y se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se turbó, y el temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento. Porque él será grande delante del Señor; no beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre. Y hará volver a muchos de los israelitas al Señor su Dios. Él irá adelante del Señor en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto".

"Entonces Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada. El ángel le respondió: Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. Así que te quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que todo esto acontezca, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo. El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de su tardanza en el templo. Pero cuando salió, no podía hablarles, y se dieron cuenta de que había visto una visión en el templo; él les hablaba por señas, y permanecía mudo. Cuando se cumplieron los días de su servicio sacerdotal, regresó a su casa. Después de estos días, Elisabet su mujer concibió, y se recluyó por cinco meses, diciendo: Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignó a mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres".

Entonces, aquí tenemos la primera parte de la historia, que tiene que ver con Zacarías y con su mujer Elisabet. Ella es también de las hijas de Aarón; tiene esta descendencia sacerdotal. Y sucede que este es el año en que escogen a Zacarías para entrar en el templo, y al entrar en el templo ve al ángel, y el ángel le dice algo que él no cree, y como consecuencia queda mudo.

Por el otro lado tenemos el versículo 26: "Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres. Ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería este. Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin".

"Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen? El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nacerá será llamado Hijo de Dios. Tu pariente Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que se llamaba estéril. Porque ninguna cosa será imposible para Dios. Entonces María dijo: Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia".

Dos mujeres, dos bebés

Es la historia de dos bebés y de dos situaciones diferentes, pero muy parecidas. Una es la de Zacarías y Elisabet, y la otra es de María y José. Quiero que pensemos en qué es lo que nos enseñan estas dos historias, y que las comparemos, y que tratemos de entender cómo es que estas historias nos enseñan algo acerca del plan redentivo de Dios y de cómo nosotros respondemos ante ese plan redentivo.

Así que, primeramente, tenemos estas dos mujeres, María y Elisabet. Hay 400,000 bebés que nacen todos los días; más o menos es el promedio. 400,000 bebés todos los días nacen; ese es el cálculo en este mundo. Pero de todos esos bebés que nacen, nacen de mujeres que no son de dos categorías: viejitas y vírgenes. Ninguno de los bebés que están naciendo hoy nace de alguna de esas dos. Y esas son exactamente las dos categorías que tenemos aquí.

Elisabet es una mujer de edad avanzada; obviamente ya no puede tener hijos. Y María es virgen; nunca ha tenido relaciones sexuales. Está comprometida con José para casarse, pero todavía no se han casado. Y Elisabet lleva inclusive toda una vida... y lo pueden ver en su manera de expresarse en el versículo 25: "mi afrenta entre los hombres". Lleva una vida de desgracia en términos sociales, lleva una vida de vergüenza y reproche, porque no ha podido tener hijos, aunque ella quisiera tener hijos.

Una sociedad en donde piensan en términos de que si te va bien, si tienes hijos, si Dios contesta tus oraciones, debe de ser porque tienes el favor de Dios, Dios te quiere a ti. Y si algo está mal en tu vida, entonces debe de ser porque debes de estar desobedeciendo a Dios de alguna manera; algo no estás haciendo correctamente. Si no te está yendo bien en tu trabajo, si no ganas suficiente, si no has prosperado, o si tu salud no es buena y si tienes enfermedad, entonces probablemente Dios tiene algún problema contigo, y a lo mejor has hecho algo para hacer enojar a Dios y deberías de arrepentirte. ¿Se acuerdan de los amigos de Job? Esa era su perspectiva.

Pero el texto es muy claro. ¿Qué dice acerca de Elisabet y de Zacarías? ¿Qué tipo de personas son? Versículo 6: "Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachables en todos los mandamientos y preceptos del Señor". Solamente Lucas quiere aclararnos que la razón por la que no han podido tener hijos, porque no les ha ido bien, porque Dios no les ha contestado sus oraciones, no tiene nada que ver con que sean desobedientes a Dios. No es la razón. Y me encanta, porque realmente este pasaje nos muestra que, a pesar de que Dios no había contestado sus oraciones como ellos hubieran querido que Dios hubiera contestado sus oraciones, ellos siguen sirviendo fielmente a Dios. Y no dicen: "Bueno, Dios, si no me vas a dar lo que quería, entonces ¿de qué sirve ser sacerdote, de qué sirve servir en el templo, de qué sirve seguir tu palabra y buscar honrarte a ti en todas las áreas de mi vida, si no me vas a dar lo que quiero?". Este era uno de los mayores anhelos de su corazón.

Nuestras desilusiones o nos van a hacer amargados, o nos van a llevar a una mayor dependencia y amor de Dios. Nuestras desilusiones o van a distorsionar nuestra teología, o van a perfeccionar nuestra teología. Cuando estamos enfocados en nuestros problemas, a veces perdemos de vista el plan más grande de lo que Dios quiere hacer.

Dos etapas, dos profesiones

Y entonces tenemos varios contrastes aquí, y quiero que los vean junto conmigo. Número uno: tenemos dos mujeres en dos etapas muy diferentes de su vida. ¿Cuáles son las etapas? Bueno, una de estas mujeres está más cerca del final de su vida; una de estas mujeres está más cerca del final de su vida matrimonial. Y la otra está apenas empezando su vida y su vida matrimonial. Entonces están en etapas muy diferentes de su vida: una es joven, una es anciana.

La otra diferencia que encontramos es que también tenemos dos profesiones muy diferentes aquí. Zacarías, en este caso el esposo de Elisabet... esperaríamos que Dios quisiera usar a un sacerdote; esperaríamos que Dios quisiera usar a alguien entregado al ministerio, y que tiene un cierto reconocimiento por el pueblo, y ha dedicado su vida a servir al pueblo de esta manera. Pero no necesariamente esperaríamos que Dios buscara a una jovencita adolescente, probablemente de unos 14, 15 años, como María, para quererla usar a ella también.

Entonces tenemos dos contrastes. Y hoy en la mañana estamos escuchando acerca de Lucas 2; yo me estoy regresando un capítulo aquí. Hoy en la mañana escuchamos acerca de Lucas 2, y en Lucas 2 encontramos la historia de los pastores; en Mateo encontramos la historia de los magos de Oriente. Y vemos cómo Dios nos está mostrando la manera en que no es solamente una categoría de personas a las cuales Dios quiere mostrarle su plan redentivo y usarlos dentro de ese plan, sino que Dios está intencionalmente buscando estos contrastes y estos dos lados de tipo de personas que existen en nuestra sociedad —tanto ricos como pobres, tanto ancianos como jóvenes— para mostrarnos qué tan amplio es el plan, no nada más redentivo, sino el plan que tiene para usarnos.

¿Piensas que ya tienes...? No voy a decir edades, mejor. Pero ¿ya tienes una cierta edad donde piensas: "Ya se ha acabado mi tiempo para servir a Dios, ya pasaron mis mejores años"? O puedes pensar: "Apenas estoy empezando, soy muy inmaduro, y no he aprendido suficiente de la Palabra de Dios, y todos los demás en la iglesia saben mucho más que yo, y tienen más experiencia que yo, han estudiado más que yo". Y Dios nos está mostrando en estas historias que Dios quiere usarte donde sea que estés. Puedes ser útil para el reino, y puedes ser útil en esta iglesia, donde sea que estés, cualquiera que sea tu situación.

Dos respuestas ante el mensaje

Bueno, vamos a ver una reacción. Y esta no es la reacción de Elisabet; la reacción de Zacarías está registrada aquí para nosotros. Porque también tenemos dos respuestas diferentes ante el mensaje. ¿Lo vieron? Espero que lo hayan observado. Porque cuando el ángel le dice a Zacarías, versículo 13... y quiero que vean estas mismas... el ángel le habla de la misma manera a ambos, tanto a Zacarías como a María. A ambos les dice: "No temas". A ambos les muestra que Dios está mostrando gracia sobre ellos. A Zacarías le dice: "Tus oraciones han sido escuchadas", y a María le dice: "Has hallado gracia delante de Dios". Entonces hay los mismos elementos en el mensaje.

Pero cuando el ángel le dice a Zacarías: "Zacarías, no temas, porque tu petición ha sido oída"... ¿Cuál petición? ¿La de qué? ¿De tener un hijo? No, yo me imagino a Zacarías escuchando al ángel decir eso, y Zacarías diciendo: "¿Mi petición de hace años? ¿Esa es la petición que me estás viniendo a decir que ya escuchó Dios?". Yo estoy seguro que Zacarías ya había dejado de orar por ese punto de "danos un hijo" a estas alturas. Esa es la petición que el ángel le dice que ya... "Dios ahora te va a dar este hijo, y lo vas a llamar Juan". Y le explica cuál es el ministerio de Juan y su importancia dentro del plan redentivo, así como le va a explicar a María cuál es la importancia de su hijo dentro del plan redentivo de Dios.

Pero vean cómo contesta Zacarías. Dice el versículo 18 que Zacarías le dice al ángel —"Dios ya escuchó mi oración, va a contestar mi oración"—: "¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada". Y me encanta; yo estaba imaginándome esta escena, y me daba risa, en realidad. ¿Cómo contesta el ángel? Versículo 19. Porque, ven, la pregunta de Zacarías es como... la pregunta es: "¿Cómo puedo saber que Dios sí va a contestar mi oración?". ¿Y cómo contesta el ángel? Le contesta como diciendo: "¿Cómo puedes saber? O sea, ¿qué quieres, que se te aparezca un ángel y te diga...? Porque, por cierto, yo soy un ángel, me llamo Gabriel, mucho gusto". Eso es cómo puede saber: "Yo estoy en la presencia de Dios, he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas".

Pero la manera en que Zacarías cuestiona al ángel no es que él no entiende cómo puede pasar esto; es que él no cree que puede pasar. Él no cree que va a suceder. Y entonces sí recibe un reproche de parte del ángel, y le dice: "Mira, Dios va a hacer que quedes mudo, porque no creíste". ¿No te acuerdas tú, sacerdote, de Génesis 17? ¿Qué pasó ahí? ¿No conoces la historia de Abraham y Sara, Zacarías? ¿Tú quieres más pruebas aparte de las Escrituras como prueba? Porque Dios puede hacer esto, porque ya está en la historia: tú no eres el primero en ser anciano con su esposa y que Dios le diga que va a tener un hijo.

Entonces, ¿tú quieres más pruebas que las Escrituras? ¿Y tú quieres más pruebas que se te aparezca un ángel? O sea que tú quieres pruebas; prefieres las pruebas que la promesa, prefieres ver que creer. ¿Saben quién gana cuando hay una competencia entre nosotros y Dios, nosotros cuestionando a Dios y Dios mostrándonos que puede hacer lo que dice que puede hacer? ¿Quién gana cuando pasa eso? ¿Quién termina callado? Y así va a terminar la historia, ¿eh? Por cierto, todos los que cuestionan a Dios serán juzgados por Dios. Toda boca será callada cuando venga el juicio final. Dios tiene la última palabra de lo que quiere hacer y cómo lo quiere hacer. Dios puede cerrar nuestras bocas en nuestra incredulidad.

Por el otro lado tenemos a María. ¿Y no es interesante que cuando a María se le dice esto, ella también está sorprendida, ella también no entiende cómo va a pasar? Pero cuando María pregunta: "¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?", ella no está cuestionando si Dios puede hacerlo; ella solamente está preguntando cómo lo va a hacer. Entonces el ángel no la reprende; nada más le dice: "Mira, así va a ser: el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que te nacerá será llamado Hijo de Dios". Eso es todo lo que tenía que escuchar: "Ah, así lo va a hacer. Ah, yo sé".

María sabe perfectamente que esto implica un gran problema para ella, porque todavía no está casada. Ella sabe que el aceptar la voluntad de Dios en su vida implica el rechazo de la gente, probablemente, que la conoce; la difamación de la gente que la conoce, porque ellos no van a entender qué es lo que está haciendo Dios en su vida. Pero esta es la manera en que ella contesta, versículo 38: "Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra".

Es un eco de palabras que hemos escuchado antes. Por ejemplo, en Isaías capítulo 6, cuando Isaías dice: "He aquí, heme aquí, envíame a mí". O Ester, en el capítulo 4, diciendo: "Si perezco, que perezca". O Rut, en el capítulo 1, diciéndole a Noemí: "Tu Dios será mi Dios, y tu gente será mi gente". O Job, aceptando la voluntad de Dios para su vida, diciendo: "Dios es el que está en control; yo no puedo decidir qué es lo que Dios tiene que darme o no darme". O nos recuerda lo que vendrá más adelante, cuando Jesús ora en el huerto de Getsemaní: "Padre, no se haga conforme a mi voluntad, sino conforme a la tuya".

Las preguntas de María... porque no entiende cómo va a pasar, no entiende exactamente cómo se va a desarrollar esto, pero le cree a Dios. Las preguntas de María están construidas sobre su fe. ¿Y qué es lo que va a suceder? Ella va a dar a luz al Hijo de Dios. Y aquí está explicado, en el versículo 35, está explicado este misterio de las naturalezas de Jesús, no nada más como hombre, sino como Dios mismo, y la manera en que la Trinidad entera está orquestando esto y está trabajando en armonía para que suceda. ¿Entendemos cómo funciona eso? ¿Entendemos el misterio de la Encarnación? No, no lo entendemos, pero le creemos a Dios acerca de quién era Jesús.

Sí, porque nada es imposible para Dios. Porque tú no lo entiendas no significa que no puede ser posible; porque tú no lo puedas hacer no significa que Dios no lo va a hacer. Y esto es lo que ahora María entiende: el momento en que tú admites la existencia de Dios, tienes que negar lo imposible. ¿Entienden esa conexión?

Entonces, me encantan estas historias, porque muestran la manera en que Dios nos está revelando su plan redentivo, pero al mismo tiempo nos muestran la manera en que, después de que ese plan redentivo ha sido revelado, nosotros tenemos que responder creyéndole a Dios y poniendo nuestra confianza absolutamente en lo que Dios nos está diciendo, aunque no lo entendamos perfectamente y completamente. Decimos: "Señor, aquí estoy; yo quiero ser parte de tu plan. Y aunque represente el rechazo de otros, aunque represente problemas con mi familia o con mis amigos, o sea lo que sea que tenga que venir, quiero que Tú seas glorificado en mi vida".

Zacarías recobra la voz

Lo cual me lleva a estos dos cantos. Los pongo "cantos": es la profecía de Zacarías y lo que María dijo. Entonces, no sabemos si cantaron, pero me gusta pensar que estos son como cantos poéticos acerca de lo que están aprendiendo acerca de Dios. Y nada más para darles un contexto: aunque Zacarías tuvo un problema al principio en no creerle a Dios, Dios trabajó con él. Ya después de un rato de estar mudo y no poder hablarle a nadie, como que dijo: "Ya, ya tuve tiempo para pensar. Dios, creo que sí te creo", ¿eh? Y entonces Dios sí trabajó con él.

Vean el versículo 57: "Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había demostrado su gran misericordia hacia ella, y se regocijaban con ella. Al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y lo iban a llamar Zacarías, según el nombre de su padre. —No, sino que se llamará Juan —respondió la madre". La mamá es la que puede hablar, ¿no? "Y le dijeron: No hay nadie en tu familia que tenga ese nombre. Entonces preguntaban por señas al padre cómo lo quería llamar. Él pidió una tablilla y escribió lo siguiente: Su nombre es Juan. Y todos se maravillaron".

Me encanta cómo Lucas mete aquí a la familia chismosa también en la historia, ¿no? "No nos gusta Juan. ¿Por qué le van a poner Juan? Ay, pónganle Zacarías". "No, ¿a ustedes qué les importa cómo le vamos a poner a nuestro hijo? Nosotros queremos que se llame Juan". Porque además dice la mamá primero: "Se va a llamar Juan". "A ver, tú eres la mamá; a ver, vamos a preguntarle al papá qué es lo que él quiere". "No, sí, se va a llamar Juan".

"Al instante le fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenzó a hablar dando alabanza a Dios. Y vino temor sobre todos los que vivían a su alrededor; y todas estas cosas se comentaban en toda la región montañosa de Judea. Todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Qué, pues, llegará a ser este niño? Porque la mano del Señor ciertamente estaba con él". Entonces, Dios ha trabajado en el corazón de Zacarías ahora, para que, a pesar de su incredulidad inicial, ahora tenga una nueva perspectiva: "No, sí, Dios sabe lo que está haciendo. Yo quiero ser parte del plan de Dios, y esta es mi reacción".

El encuentro de María y Elisabet

Entonces, versículos 67 al 80 —bueno, al 79— es la profecía de Zacarías, lo que Zacarías habla acerca de esta experiencia. Y los versículos 46 al 55 hablan de la reacción de María. Y la reacción de María viene por su encuentro con Elisabet en esos días. Versículo 39: "María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. Cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre del Señor venga a mí? Porque apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó que tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor".

Entonces, Elisabet tiene este encuentro con María, en donde el bebé dentro de ella reacciona de una manera que es evidente para ella, y Dios le revela, básicamente, por qué es que está reaccionando de esta manera. Y hemos hablado de este pasaje; este pasaje se usa para hablar acerca de la santidad de la vida aun desde el vientre, porque inclusive esta palabra que se usa en el original es la misma palabra de niño. No hay diferencia cuando habla de un niño dentro del vientre o fuera del vientre, en el vocabulario bíblico. Entonces vemos la importancia de proteger la vida desde el vientre.

Los cantos hablan de la fidelidad de Dios

Pero vamos a comparar estos dos cantos, estas dos declaraciones, tanto de María como de Zacarías. Y he dividido en tres categorías lo que ellos están explicando. Hay paralelos aquí; hay cosas que están sucediendo en ambas, y quiero que vean cuáles son. Número uno: ambas profecías, ambos cantos —vamos a llamarlos así, cantos— hablan de la fidelidad de Dios.

Vean, en el canto de María dice, versículo 54: "Ha ayudado a Israel su siervo, para recuerdo de su misericordia, tal como dijo a nuestros padres, Abraham y a su descendencia para siempre". Y cuando Zacarías habla, dice, ¿no?, versículo 69: "Nos ha levantado un cuerno de salvación en la casa de David su siervo". Y versículo 70: "Tal como lo anunció por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos". Y más adelante, en el versículo 73, dice: "El juramento que hizo a nuestro padre Abraham".

Entonces, ambos están declarando la fidelidad de Dios, viendo que Dios cumple lo que promete. Es decir, lo que ellos están experimentando es algo que Dios ya había dicho que iba a suceder. Se dan cuenta que hay una conexión, porque el ángel les dijo que hay una conexión. El ángel le dijo a Zacarías: "Este bebé que tú vas a tener es el cumplimiento de Elías". Y ven esa conexión con la profecía de Malaquías, en cuanto a que Elías regresará. Entonces, Dios ya había dicho que iba a venir este personaje. El ángel le dice a Zacarías: "Este va a ser tu hijo". Y a María le dice: "Tu bebé será el Mesías, el Hijo de Dios". Y esto Dios se lo había dicho en la historia a Abraham, se lo había dicho a David y se lo había dicho a los profetas. Estas tres categorías son muy inclusivas de toda la historia del Antiguo Testamento, ¿no es cierto? Dios cumple lo que promete.

Zacarías se dio cuenta que Dios cumple lo que promete, y ahora sí: "Ah, sí, sí estás embarazada; sí, Dios sí cumple". J. C. Ryle dice: "Las aflicciones santificadas son promociones espirituales". Zacarías aprendió más acerca de su propio corazón y acerca de Dios en estos pocos meses de su vida de lo que había aprendido en toda su vida como sacerdote antes que esto. Nuevamente: el sufrimiento o nos hace amargados o nos santifica. Y Zacarías aprendió a confiar en que Dios es fiel.

Y la historia de personas que vienen de mujeres que no pueden tener hijos, de redentores para el pueblo que vienen de mujeres que no pueden tener hijos, son varias, ¿no? Está Isaac, está Sansón, está Samuel. Hay varios personajes en el Antiguo Testamento donde Dios nos muestra que Dios es fiel a su palabra y a su promesa. Entonces, la pregunta... la primera pregunta que quiero hacer —cada uno de estos puntos tiene una pregunta para ustedes y para mí—, la primera pregunta es: ¿realmente le creen a Dios en todo lo que promete? ¿Realmente creen que si dice que va a hacer algo, lo hará?

Los cantos declaran que Dios vencerá

Número dos, ¿qué más encontramos? Ambos declaran que Dios vencerá. Vean lo que dice María en el versículo 51: "Ha hecho proezas con su brazo; ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Ha quitado a los poderosos de sus tronos, y ha exaltado a los humildes; a los hambrientos ha colmado de bienes, y ha despedido a los ricos con las manos vacías. Ha ayudado a Israel su siervo, para recuerdo de su misericordia". Entonces, Dios vencerá. Eso es algo que María dice: todo lo que está sucediendo no nada más tiene que ver con la fidelidad de Dios, sino con la victoria de Dios.

Y es lo mismo que dice Zacarías. Vean lo que dice Zacarías en el versículo...: "Salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecen". Y luego, versículo 74: "Concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor". Pero no es nada más victoria sobre los enemigos de Dios lo que está siendo representado en este evento de Jesús y Juan el Bautista y su misión, sino que también nos explica Zacarías: es victoria contra el pecado. Y esto lo pueden ver en el versículo 77, especialmente cuando dice: "Para dar a su pueblo..." —esto es en relación a cómo Juan prepara el camino para Jesús— "para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados". Por el perdón de sus pecados.

Eso también está implícito en el mensaje de María, cuando ella dice: "Dios mi Salvador". Porque ella entiende que es necesario el perdón de pecado; si no, no necesitaríamos un Salvador. Salvador implica salvación de algo. Tenemos un problema, ¿sí? Y ese problema necesita que alguien pueda tener victoria, porque ese problema es un enemigo que tenemos, que nosotros no podemos vencer. Nosotros no tenemos la capacidad para enfrentarnos a nuestro propio pecado. Necesitamos que alguien más venza el pecado por nosotros, que haga la paga perfecta que nosotros no podemos hacer.

Lo cual significa que también hay victoria sobre la oscuridad. Y eso está en el versículo 78, cuando dice: "Con que la Aurora nos visitará desde lo alto, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte". Entonces, hay victoria sobre sus enemigos, victoria contra el pecado, victoria contra la oscuridad. Todo eso está implicado en el nacimiento de Juan y de Jesús. Entonces, pregunta número dos —esta es la pregunta para ustedes y para mí—: ¿han experimentado victoria sobre el pecado? ¿Saben lo que implica tener victoria sobre el pecado en nuestras vidas? Porque eso es lo que representan Jesús y Juan aquí.

Dios es digno de adoración

Número tres, y último punto. El último punto que creo que estos dos cantos nos muestran es que Dios es digno de adoración, porque ambos son cantos de adoración. Y lo pueden ver, porque María dice: "Mi alma engrandece al Señor, mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador". Es una reacción de oración. Cuando nuestro corazón se llena de tanto gozo por las cosas que Dios ha mostrado en nuestras vidas en su misericordia, gracia y amor, no tenemos ninguna otra reacción posible más que adorar a Dios.

Y cuando estábamos cantando hoy en la mañana todos estos himnos que hablan de lo que Dios ha hecho por nosotros, cantamos con gozo, porque sabemos que es la única reacción apropiada ante estas verdades: "Señor, mi corazón es tuyo, porque es todo lo que tengo para darte. Y lo que Tú has hecho por mí es incalculable; no hay ninguna manera en que yo pueda medir ni comparar lo que Tú has hecho con todo lo demás que existe en mi vida". Esa es la reacción de todo verdadero y genuino cristiano ante la gracia y la bondad de Dios.

¿Por qué es bendita María?

Así que aquí están; estos son los elementos que están en estos dos cantos. Está entender nuestra verdadera condición delante de Dios. ¿Por qué es...? Déjenme hacerles esta pregunta: ¿por qué es bendita María? Varias veces dice esto, ¿no? Elisabet le dice que es bendita, y María dice que es bendita: "Bienaventurada; desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada". ¿Cuál es la razón? ¿Qué es lo que hace que María tenga estos beneficios? ¿Dios buscó y dijo: "A ver, voy a buscar a la mujer más santa y pura de todas las mujeres que pueda encontrar, porque ella se lo ha ganado"? ¿Eso es lo que dice el texto?

De hecho, si lo ven, no dice nada sobre María más que era una virgen comprometida para casarse, en contraste con Zacarías y Elisabet, que de ellos sí dice que "ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachables en todos los mandamientos y preceptos del Señor". ¿No es interesante que no dice eso sobre María? Y, sin embargo, María entiende que ha recibido la bendición de Dios. Pero ¿en base a qué es la bendición de Dios? La única razón por la que es bendita es porque Dios la ha mirado. La única. ¿Porque grandes cosas he hecho yo para ser bendita? Versículo...: ¿"Grandes cosas Dios ha reconocido en mi vida"? No: "Grandes cosas me ha hecho el Poderoso; y santo es su nombre".

Todo lo bueno que yo tengo es gracias a lo que Dios ha hecho por mí. Todo. No hay nada que yo tengo la capacidad de hacer para ganarme el favor de Dios. Dios tiene que mirarme con favor y decir: "Quiero dártelo, porque yo soy libre de dártelo". Punto. Así acaba la historia con nosotros y la salvación que hemos recibido. ¿En base a qué es la bendición de la salvación en la vida cristiana? ¿En base a nuestras obras, en base a nuestros méritos delante de Dios, o en base a su gracia? Es todo su gracia, y nada más que su gracia.

Vean lo que dice Zacarías: "Para dar...". Es más, el versículo 74 dice... Y esto nos debería de recordar lo que Éxodo 7 nos narra con respecto a la liberación de Israel. ¿Por qué liberó Dios a Israel? ¿Para qué fue la salvación de Israel? Se lo decía a Faraón cada vez: "Déjalos ir, para que me sirvan". Y es lo mismo que dice Zacarías. Dice: Dios nos ha librado de la mano de nuestros enemigos para que le sirvamos sin temor. Es la razón. Y dice el versículo 77: "Para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios". O sea que no nada más es gracia lo que estamos recibiendo, sino también es misericordia lo que estamos recibiendo. Tú no puedes ganarte el perdón. El perdón tiene que ser algo otorgado, completa y absolutamente libre.

¿No es cierto? Esto es lo que ellos entienden: entienden su condición delante de Dios, entienden su pecaminosidad delante de Dios, tanto María como Zacarías. Y ambos reconocen que es gracia y es misericordia, y por lo tanto adoran a Dios. Por lo tanto, reconocen que Dios está haciendo algo increíble en sus vidas, que no tiene precio, y eso se desborda en gozo; eso se desborda en adoración al único Dios verdadero, lleno de gracia y de misericordia.

Luz y paz

Y esta salvación trae luz. Versículo 79... versículo 78: "Con que la Aurora nos visitará desde lo alto, para dar luz a los que habitan en tinieblas". Y de eso se trató la obra hace 8 días: "para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte". Y también su salvación trae paz: "para guiar nuestros pies en el camino de paz". Estábamos ciegos, pero ahora vemos; eso es luz. Estábamos en oscuridad; ahora podemos ver. ¿Qué vemos? El tesoro, el valor supremo del sacrificio de Cristo Jesús en nuestro lugar. Eso es lo que vemos ahora que antes no veíamos. Antes no valía nada eso para nosotros, no tenía ningún significado; pero ahora lo vemos como el mayor tesoro de nuestras vidas.

¿Y qué tipo de paz ahora hay en nuestras vidas? Paz con Dios; ese es el tipo de paz. No nada más paz con Dios, sino, como vamos a ver más adelante, paz unos con otros también, es lo que trae la redención. Entonces, la salvación que Dios nos ha dado tiene que venir en una manera en que solo Dios puede hacerlo, para que sepamos que Dios lo hizo y para que Él reciba toda la gloria. ¿Entienden por qué escogió a una virgen y por qué escogió a una viejita? Tenía que ser claro que esto era Dios trabajando; tenía que ser claro que esto no era ideado por seres humanos solamente.

¿Vas a creer?

Y esa es la misma naturaleza del evangelio: "Yo voy a hacer algo imposible para ustedes, algo que ustedes no pueden hacer, solo para que sepan que la salvación viene de mí, y solo para que al final yo sea glorificado, y solo yo sea glorificado, porque ustedes no pueden". Entonces, la pregunta es: ¿vas a creer que Dios puede hacer lo que dice que hará? ¿Qué nos dice que hará? Que si pides perdón, si te arrepientes de todo corazón, traes tus pecados delante de Dios reconociendo que has quebrantado su ley, y que estás separado de Dios, y que la santidad de Dios no puede convivir con tu pecaminosidad...

Reconoces en humildad —como María reconoció en humildad y como Zacarías reconoció en humildad— que no mereces estar delante de Él y no puedes tener una relación íntima con Él. Si vienes delante de Él y pides perdón de todo corazón, y le dices: "Señor, quiero que tu Hijo lleve mis pecados sobre su cruz y pague la culpa que yo tengo en mi vida, de tal manera que cuando Dios me ve a mí, no me vea a mí, vea a su propio Hijo perfecto"... ¿Cuál es la promesa? Que si tú vienes delante de Dios de esa manera, serás salvo, serás reconciliado con Dios, tendrás paz con Dios. Y ese es el mayor regalo de todos los regalos que podrías recibir hoy.

¿Vas a creer que Dios puede hacer lo que dice que hará? ¿Quieres ser libre de pecado? Nada es imposible para Dios. Puedes encontrar perdón y esperanza para tu vida. Y cuando vemos estas realidades, cuando meditamos sobre estas verdades, vamos a adorar a Dios junto con María, con José, Zacarías y Elisabet.

Volver al vídeo ↑

Escúchanos

Ven un domingo

Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.

Qué esperar si vienes →