Apocalipsis 2ApocalipsisNathan Díaz
El mensaje de las siete iglesias
¿Qué le dijo Jesús a las siete iglesias de Apocalipsis? Su mensaje sigue siendo el mensaje para la iglesia de hoy: él se describe, conoce nuestras obras, reprende y da esperanza. Un recorrido de Éfeso a Laodicea, con el trasfondo histórico de por qué ni frío ni caliente no significa lo que solemos pensar, y por qué la iglesia más rica era la más pobre.
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Transcripción
Una aclaración y un resumen
(La grabación comienza con el mensaje ya empezado).
…Y... sólo, sólo para aclarar en este punto: nunca nosotros quitamos la escuela dominical. Seguimos con la escuela dominical, además de que los domingos en la tarde es el tiempo en el que tenemos grupos de jóvenes, mujeres, hombres. No todos vienen los domingos en la tarde, pero tenemos esa dinámica los domingos en la tarde, normalmente, donde es donde cada grupo trabaja de manera más especializada dentro de los diferentes grupos de edades. No es que la quitamos; siempre estaba. Pero nada más para aclarar eso.
Ahora vamos a continuar en nuestro estudio del libro de Apocalipsis, y vamos a hacer un resumen. Roberto ya explicó un poquito acerca de esto. Estaba repasando lo que enseñé originalmente de estos dos capítulos: hicimos una serie sobre las siete iglesias, y esto fue en el 2015. Esto estaba revisando: cuándo fue. Fue en noviembre y diciembre del 2015 que hicimos un recorrido de las siete iglesias de Apocalipsis y estudiamos una por una. Normalmente, ahora que estamos estudiando Apocalipsis, haríamos lo mismo: volveríamos a ver iglesia por iglesia, una por domingo, pero ya lo hicimos. Muchos de ustedes no estuvieron cuando lo hicimos, así que vamos a estar poniendo ahí... todos los mensajes están en nuestra página de YouTube, así que vamos a poner ahí dónde están, la lista de videos en la página; vamos a ponerlo ahí para que puedan verlos, volverlos a repasar si quieren.
Porque esa es la manera en que deberíamos estudiar estos dos capítulos: con calma. No tenemos prisa, y hay demasiado dentro de cada una de estas iglesias como para brincarnos los detalles. Y es la razón por la cual veíamos iglesia por iglesia, porque uno de los aspectos importantes acerca de cada una de estas iglesias es que tienen un contexto cultural e histórico que es importante entender para entender el mensaje que se le da a esa iglesia. Hoy voy a hacer nada más un resumen de estas siete iglesias, para que entendamos qué es lo que Dios está diciendo no nada más a las primeras, a estas siete iglesias, sino a nosotros el día de hoy.
Un libro escrito a la Iglesia
Y esto es sumamente importante, hermanos, también, porque el libro de Apocalipsis fue escrito a la Iglesia. Los capítulos 2 y 3 dicen: este es el mensaje a las siete iglesias. La Iglesia es la recipiente del mensaje. Entonces tenemos que tener esto en mente: todo lo que dice el libro de Apocalipsis es para nosotros. Todo eso es lo que hace que sea un poco extraño para mí cuando se interpreta este libro como un libro en el cual todo esto que está describiendo, desde el capítulo 4 en adelante, sucede después de que la Iglesia ha sido raptada. Es un poco extraño para mí, porque digo: entonces significa que la mayoría del libro es completamente irrelevante para su audiencia original, para aquellos a los que fue escrito el libro.
El libro está dirigido hacia la Iglesia de Dios; todo el libro es un mensaje a las siete iglesias. Ellos son los recipientes; está diseñado para ellos el mensaje, no para un grupo extraño de personas que se quedó atrás durante la tribulación, que no sabemos quiénes son, que no tiene nada que ver con la Iglesia. No: es la Iglesia la que está recibiendo este libro, y todos habrían estado leyendo y meditando sobre el mensaje de este libro. Y está diseñado para ellos, para animarlos a ellos, para mostrarles la perseverancia que necesitan tener en el Señor, a ellos. Así que está avisando un poco allá arriba.
¿Ser como la primera iglesia?
A veces escucho gente decir: "Deberíamos ser como la primera iglesia". Y me pregunto: ¿sí queremos ser como la primera iglesia? Pues depende cuál. A ver, dime cuál primera iglesia. La mayoría de las primeras iglesias estaban bien mal, igual que nosotros, o peor. Así que no necesariamente debemos desear ser como la primera iglesia. Que vamos a leer... estas siete iglesias son la primera iglesia, la iglesia del primer siglo, pero vamos a ver que tenían muchos problemas, y eran iglesias que estaban fallando en muchas áreas. No necesariamente queremos ser como la primera iglesia; más bien queremos aprender de los errores de la primera iglesia y seguir el consejo de Dios a estas iglesias, para entender algo acerca de nosotros mismos.
Todas estas siete iglesias representan toda la Iglesia de todos los tiempos, y quiero que vean cómo es que este mensaje es relevante para nosotros hoy. Estas iglesias son nuestros antepasados en la fe; de aquí venimos. Estas iglesias son las que expandieron el cristianismo en todo el Imperio romano conocido de la época, y son las iglesias que Dios había desarrollado a través de los viajes misioneros de Pablo, y a través de la expansión del Evangelio que se dio en todo el libro de Hechos. Estas son las iglesias que se establecieron, surgieron, y que ahora son representativas de toda la Iglesia de todos los tiempos.
Hoy en día nosotros estamos aquí por la labor que Dios hizo a través de ellos. Hoy en día nosotros estamos aquí por lo que Dios hizo en la iglesia de Éfeso, la iglesia de Esmirna, la iglesia de Pérgamo, la iglesia de Tiatira, la iglesia de Sardis, la iglesia de Filadelfia y la iglesia de Laodicea.
La fidelidad de Dios en la historia de la Iglesia
Así que, para empezar, quiero nada más darles un pequeño recorrido, y muchos de ustedes van a recordar lo que voy a hablar hoy, porque es un resumen que ya les di en el 2015, pero ahora lo vuelvo a dar dentro del contexto del estudio del libro de Apocalipsis. Quiero darles un resumen sobre la fidelidad de Dios en la historia de la Iglesia. De aquí venimos: estamos viendo casi 2000 años hacia atrás, y vemos que han pasado casi 2000 años. ¿Qué es lo que Dios ha hecho a partir de este punto de las siete iglesias hasta el día de hoy? Dios ha sido fiel en preservar a Su Iglesia, a la verdadera Iglesia, y ha sido fiel en mostrarnos cómo es que el mismo propósito que tenía para la Iglesia original es el mismo propósito que tiene para nosotros hoy.
Así que podemos resumir... hay varias maneras de resumir la historia de estos últimos 2000 años, pero esta es una de ellas. Tenemos la iglesia apostólica, desde el año 30 o 33, más o menos —no sabemos exactamente el año—, pero desde el año 30 al año 100 después de Cristo. Es lo que leemos que se comenzó en el libro de Hechos, y se piensa que el apóstol Juan habría muerto alrededor del año 100; habría sido el último de los apóstoles. Entonces eso establece la era de la iglesia apostólica: comienza con la resurrección de Jesús y termina con la muerte de Juan, básicamente; sería el periodo que cubre.
Después tenemos la iglesia perseguida. Claro, empezó antes, porque la iglesia perseguida empieza desde que Esteban murió, ¿se acuerdan?, en Hechos 7. Pero de todas maneras vemos cómo es que esto se intensificó al final de este primer siglo, y el Imperio romano empezó a perseguir a la Iglesia de una manera más intensa y más severa, hasta el año 313, en el cual da la casualidad de que surge un emperador romano que es cristiano. Ahora, a estas alturas, lo que es interesante es que la mitad del Imperio romano ya es cristiano. O sea, para el año 313 voltean a ver, y ya la mitad del imperio son cristianos, a pesar de que fueron perseguidos la mayor parte de este tiempo. Son cristianos. Entonces el emperador decide oficializar el cristianismo, y Constantinopla se vuelve la nueva capital cristiana.
La iglesia medieval y el islam
En el año 476 empieza la iglesia medieval. Esta es la que marca también el periodo en el cual surge el islam, y el islam es una gran parte aquí de lo que sucedió en Europa durante esos años. Porque después de esta revelación que tuvo Mahoma, y el Corán, empiezan a hacer esta guerra santa de invadir países y de conquistarlos por la fuerza y por la espada, y obligarlos a convertirse a la fe del Corán. Y esto también hace que surja el tema de las cruzadas, y cómo la Iglesia católica responde ante estas invasiones de estos países, y trata de retomar nuevamente lo que los musulmanes les habían quitado. Eso es lo que sucedió durante la iglesia medieval de Europa: Europa está organizada en diferentes reinos, y se establece el Santo Imperio Romano. Y al final de esta era medieval, Constantinopla…
La iglesia reformada
Y tenemos lo que conocemos como la iglesia reformada. Justamente la próxima semana se cumplen 501 años de cuando Martín Lutero clavó las 95 tesis en la iglesia de... ¿cuál era esta? Wittenberg. Celebramos eso porque eso representó un gran movimiento también para la Iglesia cristiana, en donde este monje, que era parte de la Iglesia católica, se dio cuenta de que había cosas que no estaban bien dentro de la Iglesia católica, y confrontó a las autoridades de ese tiempo sobre estas verdades, y dijo: "Mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios; no puedo retractarme", sobre cosas que estaba viendo que estaban aquí. Y de ahí empezó todo el movimiento en toda Europa, de donde vienen todas las denominaciones que tenemos hoy en día, conocidas como iglesias evangélicas o cristianas. De ahí vienen todas las denominaciones: presbiterianos, bautistas, metodistas; todas las ramas surgieron a partir de este momento de la iglesia reformada, que empezó en el siglo 16.
Esto causó que en los países europeos se hicieran muchas divisiones. Hubo una contrarreforma, países católicos que atacaron la Reforma, y básicamente se empezó a dividir toda Europa; se empezó a hacer muy claro quiénes eran los países protestantes y quiénes eran los países católicos. De hecho, aquí ya es un tema que entró también en lo político dentro de toda Europa, principalmente.
La iglesia moderna y el movimiento misionero
Y después, a partir del año 1648, que fue después de la guerra civil de 30 años en Alemania, por la Paz de Westfalia, a partir de este año empieza lo que conocemos como la iglesia moderna. Le llamamos la iglesia moderna porque de ahí, de este punto hasta el día de hoy, es donde estamos en la historia de la Iglesia. Durante la era de la iglesia moderna empezó el movimiento puritano, pietista, racionalista, anglocatólico, pero también, sobre todo, surgió el movimiento misionero moderno. En estos últimos 300 años de historia ha habido más labor y trabajo misionero de lo que hubo en toda la historia de la Iglesia de los primeros 1600 años. Entonces la labor misionera de los últimos 300 años, y especialmente del último siglo, donde se ha intensificado aún más, ha sido la más grande que ha habido.
De ahí surgieron también, obviamente... en este periodo de tiempo es donde se fundaron países de este lado de Occidente, como Estados Unidos, como Canadá, en donde muchos venían de las partes protestantes de Europa y buscaban fundar los países, de alguna manera, con los mismos principios o con los mismos valores cristianos. Y crearon universidades, universidades de las más prestigiosas, como son Harvard y Princeton, que fueron fundadas para estudiar la Biblia; ese era el propósito que tenían en fundarlas. Fueron fundadas por cristianos, tenían directores cristianos, y buscaban que ese fuera el enfoque. Ahora, hoy en día ya no lo es, pero en el momento en que fueron fundadas lo fue. Uno de los más famosos directores de Princeton fue Jonathan Edwards, que muchos de ustedes han escuchado; hemos hablado acerca de él.
Pero la manera en que se fundaron muchos hospitales y muchas universidades fue precisamente por cristianos, y todo eso es lo que ha desarrollado este lado de Occidente. Ahora, hoy en día es diferente el enfoque y es diferente la perspectiva cultural, pero así es como llegamos hasta donde estamos el día de hoy: 2018, Iglesia Cuajimalpa. Seguimos siendo la Iglesia de Dios. Sólo quiero que vean esto: es hasta donde Dios ha traído a la Iglesia en estos últimos 2000 años, y empezó con estas siete iglesias.
Cartas para todas las iglesias
Sigamos, hagamos un recorrido. Vamos a ver qué les dijo a estas siete iglesias, cuál era el problema que existía en ese momento, cuál es el mismo problema que existe hoy. Y lo quiero resumir; obviamente no vamos a ver en detalle, nada más voy a tomar partes de las diferentes iglesias para mostrarles el panorama de lo que Jesús les dijo y por qué les escribió estas cartas. Ahora, recuerden que estas cartas no habrían sido leídas individualmente. Es decir, no es como que la carta a Éfeso solamente llegó a Éfeso, y la carta a Esmirna sólo llegó a Esmirna. Las siete cartas fueron dirigidas a las siete iglesias; todas recibieron el libro de Apocalipsis como una carta, todas las siete. Entonces no es como que eran mensajes completamente exclusivos: cada iglesia podía ver lo que Dios le había dicho a la otra iglesia, para que aprendiera de lo que le estaba diciendo a esa iglesia también, así como estaba aprendiendo lo que le estaba diciendo a ellos.
Dios quiere que la Iglesia sepa quién es Él
Y cada carta comienza con este principio: Dios quiere que la Iglesia sepa quién es Él. Todas las cartas comienzan con una introducción de parte de Jesús describiéndose a sí mismo. Todo lo que vimos el domingo pasado, y el domingo antes de eso, del capítulo 1, son descripciones de Jesús. O sea, este encuentro que tuvo Juan con Jesús tiene todas estas descripciones de quién es Jesús, y prácticamente todas las descripciones regresan nuevamente en las introducciones de cada carta: va a tomar ciertos atributos que ya describió en el capítulo 1 para introducirse a cada iglesia.
Entonces vean, por ejemplo, la carta a Éfeso: se introduce como "el que tiene las siete estrellas en su diestra" —eso ya lo habíamos visto—, "el que anda en medio de los siete candeleros de oro". Así fue como Juan vio la visión de Jesús en el versículo 12 y 13 del capítulo 1. En la carta a Esmirna, que es el versículo 8, les dice: "El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió"; eso también ya lo vimos en el capítulo 1. Después, cuando se introduce a Pérgamo, versículo 12: "El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto". Después, a la iglesia de Tiatira: "El que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido". Vimos que los ojos como de fuego representan la omnisciencia de Dios, el poder ver, penetrar los corazones de las personas, saber todo lo que está sucediendo. Y vimos que el bronce bruñido que describe de Sus pies es este bronce bruñido que se purifica por fuego, que representa Su pureza; vimos algo de eso el domingo pasado.
Después, en la carta a Sardis, dice —así empieza el capítulo 3—: "El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto". Y vimos que los siete espíritus de Dios representan simbólicamente al Espíritu Santo: el que tiene al Espíritu Santo, Jesucristo, Él es el que dice esto. Vimos también la descripción en el versículo 7: "El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre". Es decir, que tiene toda la autoridad como descendiente de la tribu de David, el que hereda todas las cosas, como el trono permanente en el trono de David, que tiene las llaves del Reino de Dios. Y después a Laodicea, versículo 14: "He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto". Ya vimos algo de estas descripciones en el capítulo 1.
Pero quiero que vean que Dios quiere que la Iglesia sepa quién es Él. Dios se está describiendo a sí mismo, y la Biblia es eso: la Biblia nos describe a Dios. La Biblia es un libro principalmente acerca de quién es Dios; ese es el tema central de la Biblia: quién es Dios y qué es lo que Él ha hecho. No es un libro principalmente sobre nosotros, y quiénes somos nosotros, y lo que tenemos que hacer nosotros. Es un libro principalmente acerca de Dios y lo que Él ha hecho; y quiénes somos nosotros y qué tenemos que hacer nosotros es en respuesta a eso. Entonces Dios primeramente quiere que sepamos quién es Él. ¿Cómo reconocemos al Dios de la Biblia? ¿Cómo sabemos quién es? Y esto lo digo porque hay tantas religiones allá afuera, todos diciendo cosas acerca de Dios, y la gente se pregunta: "¿Cómo puedo saber la verdad? ¿Cómo puedo saber quién está mintiendo y quién está diciendo la verdad? Todos tenemos la verdad". Muy fácil: ¿cómo puedes saber? Por lo que la Biblia dice sobre Dios. Él quiere que sepas cómo es Él, y si lo que ellos dicen sobre Dios... Porque toda la gente usa a Dios; todos dicen "Dios, Dios": "Sí, yo creo en Dios, yo amo a Dios, yo sirvo a Dios y me encomiendo a Dios". Todos dicen eso. Pero ustedes tendrían que preguntar: "A ver, descríbeme a tu Dios. Descríbeme qué clase de Dios es". "Ah, no, yo creo en un Dios amoroso, que Él no castiga a nadie". "Yo creo que ese es un Dios diferente; es diferente al mío, porque eso no es como lo describe la Biblia". ¿Entienden?
Sí, sí: si ustedes me describieran a mí para que alguien me reconociera allá afuera, dirían: "Es un gordito, chaparro, joven". Eso es lo que pasó el domingo pasado, ¿verdad? Que no me reconocerían. ¿Por qué? Porque estoy viejo: tengo 41 años. Y digo esto nada más para molestar a los que están en mi edad también; es la única razón por la que lo digo. ¿Entienden cómo funciona? O sea, para que la gente sepa que están hablando de la misma persona, las características, las descripciones, tienen que encajar, ¿no es cierto? O sea, si tú lo estás describiendo de maneras completamente distintas: "No, no es esto; no es lo que tú estás diciendo".
Dios es una persona
Y Dios aquí se está describiendo a sí mismo con ciertas características, porque quiere que la Iglesia sepa quién es Él. Dios tiene muchas características que son descritas a lo largo de la Biblia, que pueden ser conocidas por Su creación. Dios es mucho más allá de nosotros, y es trascendente, pero al mismo tiempo hay cosas, hay atributos que nos deja entender, porque nosotros somos creados a Su imagen y semejanza. Y entonces usa estas imágenes y usa estos símbolos para que podamos más o menos tener idea de ciertas cosas acerca de Él, porque Dios es una persona. O sea, tiene personalidad; nosotros, más bien, compartimos las mismas características, muchas de ellas, que Él tiene: la manera en que razona, la manera en que ve, en la que percibe las cosas, la manera en la cual habla, se comunica, se relaciona. Todas esas cosas nosotros las compartimos como Su creación, creada a imagen y semejanza de Él.
Entonces el problema de nuestra sociedad hoy en día es que hemos creado un dios muy ambiguo, o por lo menos la gente de afuera habla de un dios muy ambiguo. Es algo allá afuera muy etéreo, así: lo que tú te quieras imaginar acerca de él, eso es dios. Si para ti es la planta, está bien: eso es dios. Y no queremos darle las características que Él mismo nos está diciendo que Él tiene. Entonces, por ejemplo, si ustedes han visto estas películas de Star Wars, saben que el concepto que manejan es la Fuerza. Y la Fuerza es algo así súper, súper ambiguo; no entendemos bien. Y hay un momento en una de las películas en donde Yoda le dice a Luke: "La piedra es la Fuerza, yo soy la Fuerza, tú eres la Fuerza; todo es la Fuerza".
Es un panteísmo, básicamente. Es la idea de que dios es todo, más bien, o esta fuerza que controla el universo es el universo; todo es la Fuerza. No tiene personalidad, no puede ser conocida como tal, y de hecho puede ser usada para bien o para mal. O sea, a veces se presenta de una manera oscura, el lado oscuro de la Fuerza, y el lado bueno de la Fuerza es el otro lado. Entonces eso es muy diferente al Dios de la Biblia. El Dios de la Biblia no es así; no es como tú quieras manejarlo, de acuerdo a como tú quieras manejarlo. Es como Él se hace: Él nos está diciendo cómo es Él y cuáles son Sus características.
Mira a Cristo
Así que Dios ha sido revelado con nombres, atributos, acciones y, finalmente, a través de Cristo en la historia del mundo. Así que, si tú quieres conocer quién es Dios, si tú quieres saber algo acerca de Dios, principalmente mira a Cristo. Cristo es el que se está describiendo en la introducción de cada una de estas cartas. Y lo que es interesante —y esto es algo que pueden hablar con testigos de Jehová o con quien sea que no crea en la deidad de Jesús— es que todas estas características que describen a Jesús son características que el Antiguo Testamento usa para describir a Dios Padre, lo cual nos muestra que comparte los mismos atributos de divinidad que Él.
Ya veíamos el domingo pasado que las características de Daniel 7, del Anciano de días, que son descripciones de Dios Padre, son las mismas descripciones que se usan en Apocalipsis para describir a Jesús, como esto del cabello blanco, ¿no? Y la manera en que el Anciano de días es descrito en Daniel 7 se acompaña por el Hijo del Hombre, y ahora en Apocalipsis el Hijo del Hombre también se describe con esas mismas características. Entonces entendemos muchas cosas acerca de Jesús, y una de ellas es: Jesús es Dios. Y no nada más Jesús es Dios, sino que Jesús estuvo entre nosotros, y Jesús habló acerca de quién es Dios y quién era Él, y dijo: "Si ustedes quieren conocer a Dios, conózcanme a mí; y si ustedes me conocen a mí, pueden conocer a Dios, y no hay otra manera. Yo soy la manera en la cual Dios ha escogido relacionarse con Su Iglesia".
Dios conoce las obras de Su Iglesia
Número 2: Dios conoce las obras de Su Iglesia. Vean el versículo 2 del capítulo 2: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado". Después, el versículo 9: "Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza" —esto es a Esmirna— "(pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás". Versículo 13, a la iglesia de Pérgamo: "Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás".
A Tiatira: "Yo conozco tus obras"; versículo 19: "Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras". A Sardis le dice, versículo 1 del capítulo 3: "Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto". No les gustaría que eso fuera lo que Dios conociera de nosotros. O sea, eso nos muestra que Dios nos conoce mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos a nosotros mismos. Dios conoce nuestra iglesia mejor que nosotros conocemos nuestra iglesia. Hay iglesias que tienen la reputación de estar vivas y están muertas; es el caso de Sardis. ¿No sería terrible que esa fuera la descripción de nuestra iglesia, y que Jesús dijera: "La gente cree que ustedes son una iglesia viva, pero yo sé la verdad"?
Le dice a la iglesia de Filadelfia, versículo 8: "Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre". Y a Laodicea le dice, en el versículo 15: "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!". Vamos a ver un poquito qué significa eso en un momento. Pero además quiero que vean, y quiero que aprecien, el gran valor que tiene cuando Jesús nos dice "Yo los conozco". Nada de lo que está sucediendo aquí pasa desapercibido por Dios. Él conoce cada detalle de cada uno de nuestros corazones, todas las cosas que hacemos, todas las cosas que pensamos. Todo lo que hacemos como iglesia está siempre delante de Dios. ¿Qué tan seguido pensamos sobre eso? ¿Qué tan seguido pensamos en que Jesús nos dice "Yo conozco tus obras"? Y eso es cuando la iglesia deja de ser un club social. Entonces, cuando dejamos de venir nada más porque venimos, y de hacer lo que hacemos nada más porque eso es lo que se hace; cuando dejamos a un lado las tradiciones y decimos: "Bien, qué buena iglesia somos, porque hacemos otras cosas", y se nos olvida que Dios va más allá de las cosas que nosotros percibimos con nuestros ojos. Él ve nuestros corazones, Él ve nuestras intenciones, Él ve nuestras motivaciones por las cuales hacemos todo. ¿No cambia eso la manera de hacer iglesia? ¿No cambia eso la manera en que nos comportamos aquí y afuera, cuando sabemos que Dios entiende las luchas, y las fallas, y también las cosas buenas que están sucediendo dentro de Su Iglesia?
Bueno, todo lo que hacemos, pensamos y decimos tiene consecuencias, y Dios nos sostiene responsables. Aquí está llamando a las iglesias a rendir cuentas; les está diciendo: "A ver, vengan por acá, rindan cuentas, iglesias. ¿Cómo lo están haciendo en la iglesia? ¿Cómo se están enfrentando a la cultura de la sociedad que los rodea? ¿Cómo están dando testimonio de una vida transformada por el Evangelio? ¿Cómo se están amando unos a otros?". Todo eso es lo que Dios quiere que ellos entiendan sobre la realidad que están viviendo.
Dios reprende a Su Iglesia
Lo cual nos lleva al siguiente punto: Dios reprende a Su Iglesia. Dios reprende a Su Iglesia. Todas las iglesias son reprendidas excepto dos: solamente Esmirna y Filadelfia no son reprendidas por Jesús en estas siete cartas. Lo cual es muy interesante, que sean dos, porque más adelante, cuando habla de los dos testigos, dice: "Estos dos testigos son los dos candeleros". Y cuando pensamos "son los dos candeleros", nos damos cuenta de que los candeleros son las iglesias, y que estos dos testigos probablemente son representados por la iglesia fiel, la iglesia que está sirviendo a Dios fielmente, que es la que está siendo descrita a lo largo del libro de Apocalipsis: los que se mantienen a pesar de la tribulación, los que se mantienen a pesar de la persecución hasta el final, representados por dos iglesias, Esmirna y Filadelfia especialmente. Pero bueno, hasta llegar a eso; eso tiene que ver con los dos testigos.
Éfeso: sana doctrina sin amor
Quiero que vean que todas estas iglesias tenían luchas y cosas que no estaban bien. La iglesia de Éfeso, ¿cuál era el problema de la iglesia de Éfeso? Dice: "Tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido". Bueno, llegaremos en un momento. Pero bien, ¿cómo es que la iglesia de Éfeso era una iglesia que estaba bien doctrinalmente? O sea, era una iglesia que podía identificar quiénes no eran apóstoles, que rechazaban a los falsos maestros, que eran celosos de la Palabra de Dios.
Imagínense: la iglesia de Éfeso es la iglesia donde Pablo pasó más tiempo de todas las iglesias, ¿se acuerdan? Dos años pasó ahí predicando en la escuela de Tirano; no, más de tres años pasó con ellos. Y vimos algo sobre eso en Hechos 19, y cuando Pablo regresó y habló con los ancianos de Éfeso. Y ahí habría estado Timoteo por un tiempo; Aquila y Priscila; el apóstol Juan, históricamente, habría pasado tiempo ahí. Entonces imagínense qué clase de iglesia, con qué clase de enseñanza fue construida esa iglesia. ¿Creen ustedes que era una iglesia sólida doctrinalmente? Tuvo a los mejores maestros de la iglesia apostólica.
Pero parece ser que, a lo largo de los años, se habían mantenido firmes en la doctrina, pero habían olvidado la parte relacional, la parte que tenía que ver con su amor por Dios y su amor unos por otros. Y entonces ya era una cuestión nada más intelectual: "Mira qué inteligentes somos, mira cuánto sabemos de la Biblia, y podemos discernir quiénes están mal, y vamos a defender la sana doctrina". Pero no estaban mostrando amor, no estaban experimentando amor.
Y yo escuché algo una vez que decía David Platt, y me encantó porque me confrontó a mí muchísimo. Él decía —y ese es un recordatorio que tengo que tener en mi mente todo el tiempo—, él decía: "Tú puedes tener un ministerio exitoso y una iglesia exitosa, y estar lejos de Dios tu corazón; olvidarte de pasar tiempo con Dios, de tener una relación íntima con Dios. Y puedes tener un ministerio exitoso, con una iglesia que está creciendo y aprendiendo de la Biblia, y todos buscando cómo aprender más y enseñar más, y nuestros corazones están lejos de Dios". No dejemos una cosa por otra. Que nuestro conocimiento doctrinal y la enseñanza de la Biblia se conviertan en la razón por la cual amamos a Dios cada día más y nos amamos unos a otros cada día más.
Pérgamo, Tiatira, Sardis y Laodicea
Otras iglesias sí luchaban con el aspecto doctrinal. Vean también en Pérgamo; dice, versículo 14: "Tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco". Entonces había iglesias que sí estaban comprometiendo doctrinalmente, sí estaban dejando que entraran enseñanzas raras, especialmente enseñanzas que tenían que ver con la idolatría de la época. Vean la iglesia de Tiatira, versículo 20: "Tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos".
Después, a la iglesia de Sardis, bueno, le dice: "Tienes fama de que vives, pero estás muerto. Sé vigilante, y afirma otras cosas que están por morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios". La iglesia de Laodicea no es ni fría ni caliente, sino tibia: "Por tanto, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo".
La presión de la cultura: idolatría e inmoralidad
Entonces había varios problemas. Uno era la falta de amor por Dios y de unos por otros; la falta de doctrina; la falta... o más bien, la falta de compromiso con una moralidad bíblica, es decir, el ceder ante diferentes aspectos de moralidad, especialmente cuando se trataba de sexualidad; había mucha presión. Y también en cuanto a la idolatría había mucha presión. Y sabemos —y yo ya les dije todo esto en cada una de las cartas cuando lo vimos hace tres años— que existían estos sindicatos, que eran parte del Imperio romano. Esa es la presión que tenía la iglesia. No era que no podían creer en Jesús; la presión que ellos tenían era que la sociedad los presionaba: "Aunque tú puedes creer en Jesús, también tienes que aceptar estas otras deidades, y también tienes que decir que César es señor".
Y si eras, por ejemplo, Alfredo, serías del sindicato de carpinteros, y entonces eso es lo que necesitabas para tener trabajo: formar parte de este sindicato. Y cuando formabas parte de ese sindicato, ellos hacían fiestas a sus deidades, que tenían que ver con su profesión. Entonces cada profesión tenía su dios, y tenías la presión de tener que participar en las festividades a esa deidad, y si no, no podías ser parte del sindicato. Tenemos ese tipo de presión hoy; no con los sindicatos, pero sí existe ese tipo de presión.
Ya habíamos hablado, hablamos sobre eso el miércoles en la reunión de oración: cómo es que en nuestra cultura existe el Día de Muertos, y todo esto, que se considera como que eso significa ser mexicano. Es aceptar nuestras tradiciones, nuestras costumbres como mexicanos; para muchos, eso es lo que significa ser mexicano. Si tú rechazas eso, básicamente estás diciendo: "No, no me interesan mis raíces, no, no me interesa lo que significa ser mexicano, aunque eso es lo que mis antepasados hacían". Y existe presión; sí existe, existe presión. Y a ellos no les importa que seas cristiano, siempre y cuando participes también de las cosas que ellos hacen. El problema surge cuando no quieres participar, o cuando no quieres tener que ver en lo que ellos hacen, que tenga que ver con la sociedad, una sociedad que adora otras cosas. Entonces no es muy diferente esta situación.
Y lo que Jesús tiene en contra de estas iglesias es cuando cedían ante la idolatría, cuando cedían ante decir: "Bueno, es que, ¿cómo voy a sostener a mi familia?". La presión económica estaba ahí: "Y si no voy, entonces ya no voy a tener trabajo, y si no tengo trabajo, no puedo sostener a mi familia. Voy a ir, y voy a estar con la deidad, y ustedes saben que, aunque me incline ante esa deidad, mi corazón no... nada más es mi cuerpo, pero mi corazón está con Dios". Ese sería el tipo de manera de ceder ante la presión. No es necesariamente que no pudieran estar ahí, pero lo que ellos harían al estar ahí representaría que tenían que participar de las mismas cosas.
Y muchas de las cosas inclusive también tenían que ver con la inmoralidad sexual. Era una parte de la adoración a estas deidades: el sexo con diferentes prostitutas de los templos representaba la adoración a las diferentes deidades. Y en fin, era una moralidad muy, muy difícil para la iglesia de enfrentar en esa sociedad y en esa cultura; no diferente a la de hoy, muy, muy parecido a cómo sería hoy en día para nosotros la idolatría.
Esmirna y Laodicea: pobreza y riqueza
Pero a ver, al fin: sí, bien, hay algo muy sutil aquí. Ya les leía a Laodicea; quiero que vean un detalle. Pero aquí hay algo muy sutil que está en las cartas y que nos muestra un gran peligro para nosotros hoy. Les dice a los de Esmirna... recuerden: Esmirna es una de esas iglesias que, así como Filadelfia, no fueron reprendidas por Dios. Y la descripción de Esmirna es: "Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza". Ahora, ¿de qué está hablando con esa pobreza? De la pobreza material; de eso está hablando. O sea, era una iglesia pobre económicamente; era pobre, no tenían dinero los de Esmirna. Jesús les dice: "Yo sé que materialmente ustedes no son una iglesia exitosa; yo sé que materialmente no son una iglesia próspera, pero espiritualmente son ricos".
Entonces aquí está el contraste; dice: "Ustedes se han mantenido fieles. Ustedes, que no tienen dinero, ustedes, que no tienen cosas materiales, tienen otro tipo de riqueza, que es la riqueza espiritual". En contraste, tenemos a la iglesia de Laodicea. Laodicea probablemente es la peor de todas las siete iglesias, porque a esta iglesia Jesús no le dice nada bueno. A muchas de estas iglesias: "Sí, tienes esto bueno, pero tienes esto malo"; hay muchas de las iglesias así, así es como se va en la carta. Pero en la iglesia de Laodicea no tienen nada bueno; nada bueno dice de ellos, ni una sola cosa. ¿Y saben qué? Era la iglesia con más dinero de todas las iglesias.
¿Creen que hay una relación ahí? Creo que hay alguna conexión entre ser próspero materialmente y ser pobre espiritualmente. No necesariamente; no les estoy diciendo que la gente rica es la gente que está alejada de Dios. Pero el Nuevo Testamento nos hace ver que la gente con más dinero normalmente es la gente más alejada de Dios, porque es la gente que tiene otro tipo de seguridad, otro tipo de confianza.
La reconstrucción de Laodicea
¿Saben que la iglesia de Laodicea sufrió un temblor? No me acuerdo qué año, pero sufrió un temblor que destruyó toda la ciudad. Y al ser parte del Imperio romano, el gobierno romano ofreció reconstruir la ciudad, porque obviamente quedó devastada. Es como peor que lo que pasó aquí en la Ciudad de México en septiembre del año pasado. ¿Y saben qué dijeron los de Laodicea? "Gobierno, no necesitamos tu ayuda. Nosotros la reconstruimos con nuestros recursos". Y la hicieron todavía mejor, sin ayuda del Imperio romano; solitos, con su propio dinero, reconstruyeron la ciudad. Y dijeron: "Sí, el estadio era de este tamaño; ahora háganlo el doble. Y si nuestro teatro era así, ahora háganlo al doble, mejor que el que teníamos antes". Así de opulentos eran en su manera, no nada más de presumir que tenían dinero, sino también de confiar en lo que su dinero podía darles.
Ni frío ni caliente
Esta iglesia es a la que dice: "Yo sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!". Y este es uno de los versículos más mal interpretados de toda la Biblia, y eso nos ayuda a ver el contexto cultural. Porque el problema es que nosotros inmediatamente pensamos... Sí, yo crecí pensando esto; yo estaba pensando: "Ah, bueno, es que si eres frío es que estás alejado de Dios, ya niegas a Dios; y si eres caliente es que estás buscando a Dios. La iglesia de Laodicea es una iglesia hipócrita: entonces ni rechazan a Dios ni buscan a Dios; están en medio, son una iglesia hipócrita". Eso es lo que a Dios realmente no le gusta: Él prefiere que lo rechacemos, que seamos fríos, o que nos acerquemos a Él con pasión, o sea, que seamos calientes.
¿Saben cuál es el problema de esa interpretación? Que eso no es lo que dice el texto. No dice que ser frío es rechazar a Dios o estar alejado de Dios. Y la clave está en el contexto cultural; la clave está en entender qué estaba pasando. Porque nosotros ahí estamos importando un concepto occidental de nosotros, de evangélicos, de decir: "Estás frío" significa "estás lejos de Dios". Pero la Biblia no usa ese término; no dice que los fríos son los que están lejos de Dios. Nunca, nunca usa esa terminología la Biblia; eso lo inventamos nosotros: "Es un hermano frío". Bueno, es invento de nosotros; esa expresión no es bíblica. Pero hemos importado ese entendimiento al pasaje, y decimos: "Ah, los fríos están lejos de Dios". No.
El agua de Laodicea
De Colosas, creo, era donde había fuentes termales, y tenía que transportarse varios kilómetros. Laodicea estaba elevada y no tenía una fuente de agua; ellos no tenían una fuente de agua propia. Tenían que traer el agua de otras ciudades. Y al norte estaba una fuente de agua —creo que era el norte— que era de aguas termales, y tenía que viajar en acueductos por varios kilómetros. Las aguas termales son calientes, pero adivinen qué pasaba: al viajar por varios kilómetros a través de los acueductos, para cuando llegaban a Laodicea estaban tibias. Y del otro lado, no sé si era Hierápolis o Colosas, creo, las ciudades que están a los lados, que tienen el agua; pero del otro lado estaban el agua fría, unas fuentes de agua fría que salían de la otra ciudad para llegar a Laodicea. Y también tenían que viajar varios kilómetros para llegar hasta Laodicea. ¿Y adivinen qué pasaba con el agua fría después de que había viajado varios kilómetros? Llegaba tibia.
Entonces era una frustración. La iglesia de Laodicea era famosa... más bien, la ciudad de Laodicea era famosa porque no tenía ni agua fría ni agua caliente; siempre estaba tibia, y además se revolvía con estos minerales en el camino. Entonces la fama —y esto es histórico, no está en la Biblia, sino en otras fuentes que muestran la historia de Laodicea—: Laodicea era famosa por el mal sabor de su agua y por lo inútil de su agua. Si yo les digo: "¿Cómo quieres tu café, caliente o tibio?", ¿qué van a decir? Normalmente me van a decir "caliente". O si yo les digo: "¿Cómo quieres tu Coca, fría o tibia?". ¿Verdad que no nos gusta lo del medio? O sea, lo útil es lo caliente, o lo útil es lo frío. Así es como funciona, y es como funcionaba en esa época. Lo que está diciendo Jesús no es: "Yo prefiero que me rechacen, porque yo prefiero a los fríos". No es lo que está diciendo. Lo que está diciendo es: "Ustedes son unos inútiles. Frío es útil, caliente es útil, pero tibio no es útil. Y así como ustedes vomitan su agua porque sabe tan mal, así yo los voy a vomitar de mi boca". Ese es el mensaje a la iglesia de Laodicea.
Cuidado con la teología de la prosperidad
Bueno, ¿entonces es decir que Dios quiere prosperarnos económicamente? Bíblicamente hablando, en nuestras mentes podría funcionar: "Sí, Dios quiere darnos más cosas". Cuidado con lo que pides, porque bíblicamente, especialmente en el Nuevo Testamento, y especialmente en el contexto de estas cartas, las iglesias ricas estaban más alejadas de Dios, y las iglesias pobres estaban más cerca de Dios. Ahora, no estoy diciendo que sea malo obtener dinero; no estoy diciendo que sea malo tener prosperidad económica. Pero nunca igualemos la prosperidad física con la prosperidad espiritual. Dios no dice así: "Tú haces esto, entonces yo te doy esto".
Cuidado: es la teología de la prosperidad la que nos quiere atraer con decir: "Tú dale más a Dios para que Él te dé más a ti; y si tú haces eso, te va a ir bien, y si no haces eso, te va a ir mal". Porque si esa es tu motivación, si así es como te acercas a Dios, vas a ser como la iglesia de Laodicea: inútil. No hacemos las cosas por las cosas materiales; no servimos a Dios por lo material. Servimos a Dios porque lo amamos, y en Él está nuestra recompensa, no en lo que Él nos da; esa no es nuestra recompensa. No es Dios diciéndonos: "Si estás siendo fiel en la iglesia, te voy a dar un mejor trabajo, que te suban el salario". Cuidado, hermanos: esa es la peor mentira de Satanás de nuestros días.
Por eso dijo Jesús: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos". Pablo también lo advirtió: lo peor que existe es el amor al dinero, y es por el amor al dinero que mucha gente se ha extraviado. Así que ten cuidado con pensar que más posesiones materiales es algo bueno. Es la prueba: Laodicea es la iglesia más rica económicamente, y es la iglesia más pobre espiritualmente.
Dios exhorta a Su Iglesia al arrepentimiento
Dios exhorta a Su Iglesia, y vean: una y otra vez les dice. Versículo 5 del capítulo 2: "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar". Después les dice a los de Pérgamo, versículo 16: "Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca". En el versículo 21 les dice a los de Tiatira que no quieren arrepentirse de su fornicación, ella y los que la siguen a ella. Versículo 3, a la iglesia de Sardis: "Arrepiéntete". Versículo 19 del capítulo 3: "Sé, pues, celoso, y arrepiéntete".
Ahora, quiero que piensen en esto sólo por un momento: ¿es el arrepentimiento una moda? "¿Se acuerdan cuando nos arrepentíamos, iglesia? Se acabó; eso era cuando estaba de moda arrepentirse. Y ahorita ya estamos en otra etapa en nuestra iglesia, en la que ya llegamos a un nivel espiritual en el que ya no es tan necesaria esa parte". Nunca, nunca dejamos, iglesia, de tenernos que arrepentir como iglesia. Siempre tenemos que ser confrontados con la Palabra de Dios y arrepentirnos de las áreas en las que estamos mal. Dios siempre, constantemente, nos está llamando al arrepentimiento.
Sigue constantemente diciéndole a Su Iglesia: "Mira estas cosas que son importantes, y voltéate de tu pecado, y mírame a mí, y busca la santidad, porque tú eres mi esposa, tú eres mi Iglesia, y tú estás dando testimonio de mi Evangelio a este mundo". Por eso ustedes son Sus embajadores. La Iglesia es llamada al arrepentimiento constante, y a tomar acción para corregir su camino.
Dios da esperanza a Su Iglesia: las promesas al que venciere
Número... no sé cuál número es, pero el que sigue: Dios da esperanza a Su Iglesia. Vean: cada una de las cartas termina con una promesa. Cada una de las cartas termina diciendo algo acerca de lo que Dios quiere darles a los que vencen. Vean el versículo 7: "Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios". Todas estas son imágenes del Antiguo Testamento, recuerden, y son imágenes que vienen de otras partes de la Biblia, y pueden escuchar el mensaje de cada una de estas iglesias si quieren verlas más en detalle. El versículo 11 dice: "El que venciere no sufrirá daño de la segunda muerte". A la iglesia de Pérgamo les dice, versículo 17: "Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe".
A la iglesia de Tiatira les dice, en el versículo 26: "Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre". En el versículo 5 del capítulo 3: "El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles".
Ahora, eso no significa... claro, estos son puntos que ya tocamos, pero aclaro que cuando dice "no borraré su nombre del libro de la vida" no significa que podemos perder nuestra salvación, porque esta es una promesa; no es una amenaza. No es: "Ten cuidado, borraré tu nombre del libro de la vida". No: es una promesa. Los que vencieren, sus nombres no serán borrados del libro de la vida. Es la seguridad que tenemos en Dios de que Sus hijos, la verdadera Iglesia, no tienen nada que temer: Dios no borrará su nombre del libro de la vida.
Versículo 12: "Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo". Esto va a aparecer al final de Apocalipsis; vamos a ver eso, a qué se refiere.
Te guardaré de la hora de la prueba
También quiero aclarar aquí la promesa que hace a Filadelfia: "Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra". Recuerden: esto está siendo escrito a la iglesia de Filadelfia. La primera pregunta que nos teníamos que hacer es: ¿cómo se cumplió esto en la iglesia de Filadelfia? Ellos son los que leyeron estas cartas. ¿Qué significa "te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero"? ¿Significa que vamos a ser raptados antes de la tribulación? ¿Eso es lo que significa? ¿O significa lo que dice Juan 17:15, que es el pasaje del Nuevo Testamento que usa las mismas palabras, cuando Jesús está orando por Sus discípulos?
Su oración en 17:15 es de Jesús hacia el Padre: "No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno". Es la oración de Jesús, y creo que ese es el sentir aquí. Y vamos a ver, a lo largo del libro de Apocalipsis, que de hecho sí, Dios está guardando a Su Iglesia y preservando a Su Iglesia con una protección especial dentro de este periodo final del tiempo, en el cual va a haber tribulación como nunca antes. Y lo vemos en los 144 000, que representan a la Iglesia, y lo vemos en los dos testigos, que representan a la Iglesia. Esos son protegidos por Dios de una manera especial, y esa es la promesa que le está haciendo aquí a la iglesia de Filadelfia, que va a regresar más adelante; vamos a hablar más sobre eso después.
Yo estoy a la puerta y llamo
Pero quiero que lo vean, y quiero recrear la promesa que me encanta. Es un versículo que se saca de contexto muchas veces, que es el versículo 20 del capítulo 3, a la iglesia de Laodicea. ¿Cuál es la iglesia de Laodicea? La peor, acuérdense de eso, la peor de todas. ¿Y qué le dice Jesús a la iglesia de Laodicea? "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Entonces a veces usamos ese versículo para evangelizar; decimos: "Jesús está a la puerta, llama; y abre la puerta, y va a entrar y cenar contigo". Y es verdad, pero eso no es lo que dice este versículo. ¿Está dirigido a quién? A la Iglesia.
Eso es lo que Dios nos está diciendo a nosotros. Dios nos da esperanza: por muy mal que estés, por muy mal que esté la iglesia ahorita, Dios está a la puerta llamando. Si lo dejamos entrar, Él entrará y cenará con nosotros. Pero les estaba dando esperanza a Laodicea; está diciendo: "Sí, están mal, pero yo les digo: esta es mi aportación a nosotros". A nosotros, y a los de Laodicea, dice: "Yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico" —rico espiritualmente—, "y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas".
Claro que no está hablando de cosas físicas; está hablando de un aspecto espiritual aquí. Porque Laodicea era famosa por la ropa que producían y por la medicina que tenían, especialmente para los ojos; eso era famoso en Laodicea. Y está contrastando esas cosas, por las cuales ellos se jactaban, que eran cosas físicas, para decirles: "Yo les proveo algo mejor que ropa; yo les proveo algo mejor que oro físico; yo les proveo algo mejor que la vista física, que es una relación conmigo. Abran la puerta".
Dios habla a Su Iglesia todos los días
Por último... no, no es cierto, por último no; hay dos puntos más. Dios habla a Su Iglesia todos los días. Por eso cada carta termina diciendo: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias". Todas las cartas terminan así. Eso significa que estas cartas están dirigidas a todas las iglesias de todos los tiempos; no nada más es a esa iglesia: es para nosotros hoy el mensaje que estamos leyendo. "El que tiene oído, oiga". En otras palabras, Dios sigue hablando hoy.
Y espero que esa sea la razón por la cual ustedes están aquí hoy: que ustedes hayan dicho hoy en la mañana: "Yo sé que Dios sigue hablando; por eso vamos a la iglesia, porque queremos escuchar lo que Dios sigue diciéndonos hoy". "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias". El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a la iglesia de Cuajimalpa. Cada vez que proclamamos la Palabra de Dios, Dios nos está hablando a nosotros, y tenemos que creerlo. Tenemos que creer que sí, Dios nos está hablando; Dios está diciéndonos algo a nosotros que es relevante para nosotros y que tenemos que vivir nosotros aquí, 2000 años después de que han sucedido estas cosas. Siguen siendo verdad. Dios no se ha olvidado de Su Iglesia; por eso estamos aquí.
Dios ama a Su Iglesia
Y por último, ahora sí, es el punto con el que empecé. Quiero que vean que estas siete cartas significan esto: Dios ama a Su Iglesia. Habla fuerte en estas cartas Jesús, bastante fuerte: "Pelearé contra ti con la espada de mi boca" no es algo que queremos escuchar; "te vomitaré de mi boca" no es algo que queremos escuchar. Pero, ¿por qué nos lo dice Dios? ¿Por qué nos dice Dios esto? Aquí está la razón, y está en el versículo 19 del capítulo 3; lo explica claramente. Dice: "Yo reprendo y castigo a todos los que amo". Qué bueno que Dios nos reprende; qué bueno que Dios nos castiga, porque significa que Dios nos ama.
Si Él nos dejara hacer lo que queramos: "Si ustedes quieren, los dejo a su propia sabiduría, los dejo a sus propias decisiones", significaría que Dios no nos ama. Entonces tenemos que estar conscientes de esta realidad, y dispuestos a ser reprendidos, y dispuestos a ser exhortados por Dios para corregir nuestro camino. Y eso viene a través del estudio de la Palabra de Dios; viene cuando meditamos en la Palabra de Dios. Vamos corrigiendo las áreas en las que nos vamos dando cuenta de que no estamos bien. Y viene de la Palabra de Dios, no de nuestras ideas ni de nuestro razonamiento; viene de lo que Dios nos dice, que podemos arrepentirnos, y buscar a Dios, y entender que el propósito que Dios tiene para Su Iglesia es la corrección, porque Dios ama a Su Iglesia.
Las bodas del Cordero
Y hemos visto, por ejemplo, en Efesios 5, que Pablo pone esa analogía del esposo y la esposa, y dice: "Es grande este misterio; yo digo que esto… este misterio es Cristo y la iglesia". El esposo representa a Cristo, la esposa representa a la Iglesia. Y eso es lo que es el matrimonio: es una representación, una dramatización, de esa realidad del Evangelio. Pero vayan conmigo a Apocalipsis 19, para que vean exactamente cómo termina esta imagen. Porque en Apocalipsis 19 tenemos a la Iglesia, en el versículo 6.
Y es lo que vemos: ahorita no hemos llegado a esta etapa todavía. Estamos en el periodo de compromiso, el periodo de noviazgo. Ya estamos con Él, ya somos Su Iglesia, ya hemos sido comprados por Él, pero la boda todavía viene, la boda final; es decir, lo mejor todavía falta. ¿O preferían ser novios los que están casados? O sea: "Estábamos mejor de novios; nos llevábamos mejor cuando éramos novios". ¿Dicen eso? Espero que no. Espero que la realidad del matrimonio sea mejor que la realidad del noviazgo, porque es lo que pasa con la Iglesia. Ahorita todavía no hemos llegado a la boda; la boda viene cuando Jesús regrese por segunda vez.
Dice: "Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios".
¿Quieren ustedes participar de las bodas del Cordero? Lo mejor está por venir. Dios está preparando a Su Iglesia para la boda; es lo que está haciendo, nos está preparando, y es la razón de esas cartas. ¿Por qué no ha regresado Jesús todavía? ¿Por qué? Porque no ha terminado con Su Iglesia todavía. Está trabajando con Su Iglesia; todavía tiene más que hacer con Su Iglesia; por eso no ha regresado. El día que Su esposa esté preparada, en ese día regresará; en el día que Dios diga: "Así, ya terminé mi obra con mi Iglesia. Ahora sí vamos a estar juntos para siempre, y ahora sí todos ustedes, en cuerpos glorificados, van a estar junto conmigo por toda la eternidad". Y disfrutaremos de una nueva realidad, como nada que hemos conocido hasta ahora en esta vida.
Dios ama a Su Iglesia. Ese es un resumen de las diferentes cartas, las siete cartas a las siete iglesias. Y el próximo domingo vamos a estar viendo... quiero... vamos a estar viendo un pasaje del Antiguo Testamento que está relacionado con todo lo que viene en los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis. Pónganse de pie.
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