Apocalipsis 4ApocalipsisNathan Díaz
El trono de Dios
¿Qué significa el trono de Dios en Apocalipsis 4? Este sermón lo responde símbolo por símbolo: el arcoíris, los veinticuatro ancianos, el mar de vidrio y los cuatro seres vivientes. Nathan Díaz muestra que el orgullo y la incredulidad se curan con una visión grande de Dios, y que contemplar su majestad solo deja una reacción posible: adorarlo.
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Transcripción
La visión más gloriosa de la Biblia
(La grabación comienza con el mensaje ya empezado).
…y la visión que está teniendo ahora Juan acerca de Dios. Y yo diría que Apocalipsis 4 es probablemente uno de los pasajes más gloriosos de toda la Biblia; es probablemente el clímax más espectacular de todo lo que encontramos en la Biblia. Y habla acerca de la gloria, de la majestad de Dios, del trono de Dios, de la soberanía de Dios, de la dignidad de Dios, de la majestad de Dios, y la manera en que toda la creación, y toda la Iglesia, y todas las cosas al final apuntan hacia Él y le rinden culto a Él, y reconocen lo que Él es y ha sido por nosotros. Entonces aquí está lo más alto que puedes llegar; ya no hay más alto. Y si hay algo que no se puede describir con palabras, es justamente lo que va a venir aquí.
Y quiero que vean que esto es donde tienen que tratar de entender el flujo que tiene Apocalipsis. ¿De dónde venimos? Venimos de leer estas siete cartas a estas siete iglesias, con todos estos problemas que tenían, donde Jesús los reprende por diferentes cosas y les dice: "Has fallado en esto, has fallado en esto, has fallado en esto. Arrepiéntete, arrepiéntete, arrepiéntete. Busca Mi rostro, busca Mi salvación, busca Mi sanidad, busca la comunión conmigo". Les está exhortando a todas esas cosas, y es increíble que después de eso ahora leamos lo que viene aquí en el capítulo. Cuando vamos a leerlo, quiero que piensen dónde está la conexión entre las siete cartas y lo que está aquí en el capítulo 4.
Lectura: Apocalipsis 4
Dice: "Después de esto miré" —es decir, después de que fueron reveladas estas siete cartas—, "después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.
Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas".
El gran reto de Apocalipsis
O sea... e inclusive yo veo este capítulo, leo este capítulo, y... a ver: ya no hay vuelta atrás. Ya llegamos aquí al capítulo 4, y los capítulos 1, 2 y 3 son relativamente fáciles de entender. Aquí ya nos echamos un clavado dentro del género de literatura apocalíptica, viendo todas estas cosas extrañas, y todos estos símbolos, y todos estos seres. Aquí empieza el gran reto del libro de Apocalipsis realmente, y por eso es que mucha gente se detiene en el capítulo 3 y dice: "Hasta aquí: el 1, 2, 3", y ya desde el 4 en adelante ya prefieren no leerlo. Pero quiero que vean que todo esto que está aquí no es nuevo en la Biblia. Ya vieron un pasaje el domingo pasado, Isaías 6, que tenía una descripción muy parecida.
Pero quiero que piensen en relación a todas las verdades que hay en este mundo: se pueden describir de varias maneras, ¿no es cierto? Si tú eres científico, tú vas a describir la información de una cierta manera, con hechos, y con experimentos, y con fórmulas. Y si eres poeta, vas a tratar de buscar maneras en que rimen las cosas, y palabras elegantes, y sinónimos, y homónimos, y todo este tipo de cosas que te permiten jugar con el lenguaje. En este caso, estas visiones, que son parecidas a las de Daniel, que son símbolos, es otra manera de comunicar verdades. Entonces estas verdades se han comunicado de diferentes maneras en otras partes de la Biblia, y quiero mostrárselas, aunque muchas de ellas también son apocalípticas.
Pero todos estos símbolos reflejan unas verdades muy concretas para nosotros: verdades acerca de Dios, verdades acerca del universo y del mundo creado. Y son cosas que aquí en Apocalipsis están encontrando su clímax y están siendo representadas en una visión para Juan. Y él está tratando de describir en lenguaje simbólico; es decir, se le están apareciendo como símbolos, y lo está tratando de describir como mejor puede.
La conexión con las siete cartas: cómo vencer
Uno de los mandamientos, o más bien uno de los aspectos de cada una de las cartas, es la promesa "al que venciere", ¿se acuerdan? Entonces tienes todos estos problemas, todas estas situaciones en las siete iglesias, y la promesa es: "Al que venciere, yo le daré...", y cada carta tiene una promesa de lo que le va a dar. Creo que la conexión que existe entre los capítulos 2 y 3 y el capítulo 4 es: ¿cómo vences? ¿Cómo vas a vencer? ¿Cómo vas a quitar tus ojos de las cosas que te distraen y te afectan en tu vida como cristiano, y estas cosas que Dios critica de las iglesias? ¿Cómo vas a solucionar eso? Y ahí es donde entra el capítulo 4. La primera visión que recibe Juan es la primera respuesta de cómo vencer, de cómo recibir y heredar las promesas que se hacen a las siete iglesias.
Y lo van a ver en un momento, pero tengan eso en mente, vayan pensando: este es el contexto, es de donde venimos. Vean a Dios como glorioso, vean a Dios como supremo en todas las áreas, vean a Dios en toda Su majestad y en toda Su gloria. Si no empiezas ahí, nada va a cambiar en tu vida. Si no empiezas ahí, entonces no conoces realmente a Dios, y las cosas de este mundo te van a distraer. Si no tienes un concepto grande de Dios, entonces las cosas pequeñas van a aparecer grandes, las que no son Dios van a aparecer importantes. Pero cuando tienes un concepto grande de Dios, de pronto todo lo demás se hace tan pequeño y tan insignificante.
Orgullo e incredulidad
Y eso creo que es la razón por la cual Apocalipsis está estructurado como está estructurado. Hay dos problemas esenciales con el ser humano, ¿no es cierto? En la Biblia hay dos problemas con el ser humano: es, por un lado, nuestro orgullo y, por otro lado, nuestra incredulidad. Y el Evangelio trata con eso, y el Evangelio trata con eso mostrándonos a Dios primeramente. Es decir, nuestro orgullo tiene que ver con pensar demasiado sobre nosotros mismos. O sea, cuando hay orgullo en tu vida es porque crees demasiado sobre ti; sientes que eres más de lo que realmente eres. Y por otro lado, la incredulidad es una visión pequeña de Dios: la raíz de nuestra incredulidad está en tener una visión pequeña de Dios y no entender qué tan grande realmente es Dios. ¿Cómo se solucionan ambas cosas? Teniendo una visión completa de quién es Dios en Su majestad, en toda Su gloria. ¿Qué va a pasar? Vas a entender qué tan pequeño eres tú y qué tan grande es Dios, y eso va a contrarrestar tu orgullo, y va a fortalecerte en tu fe, y va a minimizar tu incredulidad. Así es como funciona en la vida cristiana. Por eso es que este capítulo es tan importante; por eso es que este capítulo es el clímax, prácticamente, aunque vamos a regresar a aspectos de este capítulo al final del libro. Pero este capítulo, el 4 y 5, es una unidad: lo que vamos a ver el próximo domingo va en conjunto con el capítulo 4 realmente, nada más que lo estamos dividiendo en dos partes, y vamos a ver el capítulo 5 el próximo domingo. Pero esto yo diría que es el clímax del libro; este es el punto de partida para todo lo que viene.
Y el capítulo 4 comienza el segundo ciclo de visiones del libro, el segundo ciclo de visiones de siete que hay. Entonces el capítulo 4 y 5 constituyen la segunda visión y el segundo ciclo de visiones. El primer ciclo de visiones es del 1 al 3, el segundo ciclo de visiones es 4 y 5, y va a haber siete, siete ciclos a lo largo de todo el libro que vamos a estar viendo. Esto inaugura esta nueva etapa de las revelaciones que está recibiendo Juan.
Son dos cosas nada más las que quiero mostrar: número 1, lo que rodea el trono, y número 2, la reacción ante el trono. Son dos cosas que están aquí en este capítulo, son muy simples, y quiero que analicemos eso. Esto que va a recibir Juan es una realidad espiritual, una realidad de símbolos que va a recibir Juan, pero que comunican una realidad espiritual final y absoluta acerca de Dios.
Lo que rodea el trono: una puerta abierta y una voz de trompeta
"Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo". Esta es la tercera puerta mencionada en el libro de Apocalipsis. Ya vimos una en el primer capítulo, y luego una puerta que Dios iba a cerrar en las cartas, y ahora una puerta en el cielo que se abre para recibir a Juan. "Y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas". Una trompeta, oí una voz como de trompeta: ¿les recuerda eso algo? ¿Ya escuchó Juan una voz de trompeta? Sí: capítulo 1, versículo 10: "Oí detrás de mí una gran voz como de trompeta". ¿Y de quién era esa voz? Jesús. Jesús será la voz como de trompeta.
Entonces empezamos a ver dónde se conecta este versículo: se conecta con el capítulo 1, versículo 10. Y significa que Jesús es el que está llamando a Juan a entrar dentro de una dimensión espiritual y ver realidades espirituales que son muy parecidas a las que vieron el domingo pasado en Isaías 6; algo parecido le sucedió a él. Y dice: "Yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas". Ahora, ¿después de estas qué? Bueno, hemos estado viendo que el libro de Apocalipsis va a ser una serie de visiones que van desde la primera venida de Jesús hasta la segunda venida de Jesús. Entonces "después de estas" probablemente se refiere a después de lo que ha sido ya inaugurado en el Reino de Cristo; es decir, en Su muerte y resurrección ya ha sido inaugurado el Reino, y a partir de este punto, ese es el tipo de cosas que están sucediendo.
Entonces creo que toda esta visión es una mezcla no nada más de cosas pasadas y presentes, sino también futuras. No sabemos cronológicamente exactamente a qué corresponden; creo que pertenecen a toda la era de la Iglesia, desde que Jesús vino hasta que Jesús regrese. Y por eso es que empieza así esta sección del capítulo 4, mostrándole lo que ya ha sido inaugurado en el Reino de Dios y que va a ser consumado en Su segunda venida. Todo esto son realidades espirituales acerca de Dios que quiere que Juan lea.
El trono, centro del universo
"Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo". Ahora, este trono es el centro del capítulo; por eso puse aquí "lo que rodea el trono". Todos los versículos en el capítulo 4 y en el capítulo 5 están enfocados hacia describir aspectos del trono de Dios. Entonces: "un trono establecido en el cielo", "en el trono, uno sentado", "alrededor del trono un arco iris", "alrededor del trono había veinticuatro tronos" y los 24 ancianos, "del trono salían relámpagos", "delante del trono había como un mar de vidrio", "junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes". Dice el versículo 9: dan gloria y honra y acción de gracias "al que está sentado en el trono"; versículo 10: "el que está sentado en el trono", y "echan sus coronas delante del trono".
¿Ya ven el patrón aquí? ¿Y saben qué? "Trono" es mencionado 38 veces en el libro de Apocalipsis. Entonces, ¿creen que es importante este símbolo? Sí, es importante este símbolo. Y 16 o 17 veces es mencionado el trono en los capítulos 4 y 5 nada más. Entonces sabemos que este es el centro, este es el tema de Apocalipsis 4. Y el trono realmente termina representando el centro de todas las cosas, donde está enfocado todo.
Copérnico, ¿saben quién es Copérnico? Copérnico, que enseñó que todo gira en torno al sol. Antes de él se creía que todo giraba alrededor de la tierra: "Mirad, las estrellas nos dan vuelta a nosotros; entonces nosotros estamos en el centro". Pero Copérnico propuso: "No, es el sol el que está en el centro de nuestro sistema solar". Pero, ¿saben qué dice este capítulo? De hecho, hay un centro del universo, y ese centro se llama el trono de Dios. De hecho, todo gira en torno al trono; todo lo que existe es por Él, por lo que está sucediendo en el trono. El trono representa la soberanía de Dios en todas las cosas, la supremacía de Dios en todas las cosas.
El que está sentado en el trono
De hecho, no hay mucho, en realidad, acerca del que está sentado en el trono. Más bien, hay algo que describe aquí: "El aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina". Entonces eso algo te da idea del que está sentado en el trono, pero más bien es como un reflejo del que está sentado en el trono, algo que irradia el que está sentado en el trono, y son colores de estas piedras. Además de que estas piedras eran elementos del pectoral de los sacerdotes en el Antiguo Testamento; probablemente hay algo simbólico ahí acerca de eso, y de Su autoridad para reconciliar a la gente con Dios, y la manera en que tiene esta iniciativa de ser sacerdote por nosotros.
Pero estas piedras van a aparecer nuevamente en la nueva Jerusalén, al final del Apocalipsis, en el capítulo 21, y nos da una idea de que hay colores, hay brillo. De hecho, creo que es el jaspe el que es descrito al final como una piedra transparente, lo cual nos hace pensar que a lo mejor este jaspe es como un diamante, porque es transparente, y es el equivalente de un diamante. No sabemos exactamente todos los detalles de estas piedras, pero parece que este es el tipo de reflejo y de ideas que le vienen a Juan en base a lo que estaba viendo. Entonces es lo que ve acerca del trono.
Pero vamos a hacer una lista aquí de todo lo que va viendo Juan, y quiero que tratemos de entender por qué es tan importante todo lo que va a describir Juan que rodea el trono. De hecho, son descripciones de la importancia que tiene el que está sentado en el trono, y la majestad del que está sentado nos ayuda a entender algo acerca de Él. Miren, ¿por qué creen que es tan importante esto aquí? ¿Por qué creen que esto es la solución a todo lo que vamos a ver en el reto que representa seguir a Cristo, el reto que representa la santidad en la vida cristiana a pesar de la oposición? ¿Por qué es tan significativo esto? Porque tenemos que corregir nuestra manera de pensar. Nosotros normalmente nos visualizamos a nosotros mismos sentados en el trono; nosotros mismos normalmente nos visualizamos como que nosotros estamos realmente en control de las cosas. Y en esta visión Dios quiere, a través de Juan, cambiar nuestra perspectiva: "No, ustedes no están en control; Dios está en control. Él es el que está sentado en el trono". Tienen que verlo, tienen que ver las implicaciones de la soberanía y de la supremacía de Dios.
El arco iris: el pacto de gracia
Entonces, ahí vamos. Número 1: ¿qué es lo primero que ve alrededor del trono? Dice que ve un arco iris. Claro que hay diferentes aspectos del arco iris que encontramos en la Biblia, pero el principal que pensaríamos vendría ¿de dónde? Génesis capítulo 9. Creo que esa es la realidad del arco iris que vemos cada vez que llueve y sale el sol: se ve un arco iris, ¿verdad? Y en Génesis 9 Dios dijo: "Este arco iris es un símbolo de Mi pacto con ustedes, y que no volveré a destruir la tierra nunca más con agua". Entonces hay algo acerca del pacto de Dios que es simbolizado ahí; es algo acerca de la fidelidad de Dios que es simbolizado ahí, y hay algo acerca de la gracia de Dios que se refleja en un arco iris.
Cada vez que ustedes vean un arco iris, recuerden: Dios ha tenido gracia para con nosotros; por eso seguimos aquí, por eso es que seguimos con vida, porque Dios está dando lugar y tiempo al arrepentimiento. Eso es gracia, y el arco iris representa eso. El arco iris representa el pacto de Dios de no destruir la tierra nuevamente por su pecado con un diluvio, pero también representa la protección de Dios y la elección de Dios de Su pueblo. Porque es un pacto que hizo con Noé: escogió a Noé para protegerlo a él y salvarlo a él, para que él fuera de testimonio sobre el hecho de que Dios hace un pacto con nosotros para salvarnos del juicio de Dios. Noé representa eso.
Y Su gente, la gente de Dios, son los que tienen la esperanza de recibir el cumplimiento de las promesas del pacto de Dios. Entonces nosotros somos los receptores de ese pacto, nosotros somos los beneficiados de ese pacto, cuando vemos la fidelidad de Dios en Su gracia en el arco iris. El arco iris es un símbolo de gracia, es un símbolo de un pacto completo. De hecho, ni siquiera es un arco iris como el que vemos normalmente, que sólo son 180 grados, ¿de esos de 180 grados, verdad? Sí. Entonces no es un arco iris así: dice que rodea el trono. Entonces es un arco iris que tiene toda la circunferencia; entonces es un pacto que creo que está siendo representado de una manera completa, y que representa la fidelidad eterna de Dios, no parcial, sino eterna. Después lo describe: es un arco iris "semejante en aspecto a la esmeralda".
Los veinticuatro ancianos
Y luego dice: alrededor del trono había 24 tronos, pero sentados en los tronos, 24 ancianos. ¿Quiénes son los 24 ancianos? Hay un poco de debate acerca de esto; no todos están completamente de acuerdo sobre quiénes son los 24 ancianos. Yo les voy a mostrar las conexiones que yo veo; vamos a ir progresivamente aquí. O sea, acuérdense: el contexto inmediato es normalmente el que nos muestra primero; el contexto inmediato interpreta el texto, y después ya el contexto más lejano va a interpretar el texto. Entonces empezamos con el contexto inmediato: ¿cómo describe a los 24 ancianos? Dice: vestidos ¿de qué? De ropas blancas. Y que tienen coronas de oro en sus cabezas. Y más adelante también sigue describiéndolos como los que ponen sus coronas delante del trono.
Entonces nos parece ser que hay un aspecto de que están reinando con Cristo, porque ellos también están en tronos, ¿verdad? Y vimos muy rápido las siete cartas, pero quiero que vayan al capítulo 3:4: "Tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas". Hay una pista. Parece ser que hay una promesa que de hecho ahora se está cumpliendo en Apocalipsis 4. Está diciendo Dios: "Sí, efectivamente, a esta categoría de personas", la iglesia fiel, que está vestida en ropas blancas. Vean también capítulo 2, versículo 10, que dice: "No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte" —es la iglesia fiel— "y yo te daré la corona de la vida".
Entonces hay otra conexión aquí: se les promete vestiduras blancas a los fieles, y se nos prometen coronas. Vayan al capítulo 3, versículo 21: "Al que venciere, que se siente conmigo" —¿dónde?— "en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono". Pues hay un trono para aquellos que vencen también. Algo interesante está pasando aquí, ¿no creen? Estos 24 ancianos están siendo descritos de la misma manera en que los creyentes de las cartas son descritos: como vencedores, como la iglesia fiel.
Doce y doce: judíos y gentiles
Además, si van más adelante, a Apocalipsis 21, van a encontrar... y aquí ahora está la conexión con el número. Porque, 24, podríamos decir, ¿por qué 24? ¿Qué significado tiene eso? Pero creo que el número 24 surge de Apocalipsis 21, versículos 12 al 14. Esto es una descripción de la nueva Jerusalén; dice: "Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel". Hay doce aquí que representan a los judíos. Y luego dice: "Al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero".
Entonces tenemos dos imágenes aquí que conforman la ciudad eterna de Dios, donde vamos a reinar juntamente con Él por toda la eternidad. Y esta ciudad se conforma de esta categoría de judíos y de esta categoría de gentiles, que conforman a la Iglesia de Cristo principalmente. Entonces esas dos categorías, gentiles y judíos, se juntan para formar a los escogidos de Dios, a los fieles de Dios de todas las épocas; es el número completo de los escogidos de Dios. Ahora, vamos a ver más adelante, en el capítulo 5, que sí hay una distinción entre los ancianos y los redimidos. Entonces hay dos posibilidades, o sea: estos ancianos podrían ser ángeles que representan a la Iglesia, es una posibilidad, o pueden ser de hecho un símbolo, nada más un símbolo de la Iglesia. No entendemos toda la dinámica; sí entendemos que hay un simbolismo aquí, y que sí nos está apuntando hacia los redimidos, hacia los fieles de Cristo.
Inclusive, si ustedes van a 1 Crónicas 24, 25, 26, van a encontrar que David asignó 24 grupos de sacerdotes y 24 grupos de músicos para el servicio del tabernáculo, y se turnaban estos 24 grupos para servir a Dios. Entonces aparentemente ahí también hay simbolismo en el Antiguo Testamento: el número 24 como símbolo de aquellos que han sido escogidos por Dios para servir a Dios y ser testimonio de lo que Dios está haciendo con Su pueblo. Es significativo; lo van a encontrar, no lo vamos a leer, pero está ahí en 1 Crónicas. Entonces 12 y 12, 24, y 24 representa estos dos grupos. Normalmente estos números 12 tienen que ver con los escogidos de Dios, y aquí es donde están siendo representados, en los 24 ancianos.
Relámpagos, truenos y voces
Después tenemos el versículo 5: "Del trono salían relámpagos y truenos y voces". Entonces ahora tenemos esta descripción: relámpagos, truenos, voces. Esto nos está apuntando a otro evento muy significativo que hubo en el Antiguo Testamento, que es Éxodo 19:16. ¿Qué pasó en Éxodo 19:16? Dios le dio Su ley a los judíos, y en ese dar Su ley a los judíos, en declarar cuál era Su ley, esto es lo que se vivió en el monte Sinaí: relámpagos, truenos y voces. Es la misma descripción; surge aquí lo que sucedió cuando Dios le dio Su ley a los judíos. Y creo que esto es lo que te está preparando para ver la descripción que va a venir más adelante acerca de Dios: "Santo, santo, santo". Esta descripción de la santidad de Dios tiene que ver con la ley perfecta de Dios, que sólo Él cumple y sólo Él da. Y ahí hay algo que está apuntando en esa dirección; está diseñado, si conoces la historia del Antiguo Testamento, está diseñado para recordarte estos eventos, porque las descripciones son iguales.
Las siete lámparas: el Espíritu Santo
Ya vimos la siguiente descripción cuando vimos el capítulo 1. ¿Cuál es la siguiente descripción? Siete lámparas: "Delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios". ¿Qué dijimos que eran los siete espíritus de Dios? Que representaban al Espíritu Santo. El Espíritu Santo está siendo representado aquí en siete espíritus, y las conexiones ya las vimos, pero se los recuerdo: están en Zacarías 4:2 y 3. "No por espada, sino por Mi Espíritu, dice el Señor", es que van ustedes a reconstruir el templo. Y esto es hablando acerca de estas lámparas dentro del templo: "sino por Mi Espíritu, dice el Señor". Y lo interesante es que cuando leemos Isaías 11:2, encontramos que el Espíritu de Dios es descrito de siete maneras diferentes. Pues ya lo vimos, pero ahí tienen el pasaje para que lo puedan repasar si quieren. El Espíritu Santo, la obra del Espíritu Santo en Su Iglesia, está siendo representada también delante del trono.
El mar de vidrio: la victoria sobre el caos
¿Y luego qué sigue? Un mar de vidrio. Y eso es tan extraño también, ¿no?: hay "un mar de vidrio semejante al cristal". ¿Qué significa eso? Bueno, vamos a ver nuevamente algunos puntos aquí. Está mal la cita, perdonen; no es esa cita, no es Éxodo 1, no sé qué; dice algo acerca de la preparación, de cómo va a aparecer Moisés. Esto lo hice hace ratito, las citas, entonces por eso no está bien. Pero en Apocalipsis, ¿qué encontramos acerca del mar? Vayan al capítulo 15, versículo 2. En el capítulo 15, versículo 2, van a encontrar algo en Apocalipsis que está sucediendo con el mar: "Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios".
Ahora, ese es el mar de vidrio; o sea, este mar de vidrio va a volver a aparecer. Pero aquí, en este contexto, lo que nos está diciendo acerca del mar de vidrio es que representa la victoria de los santos sobre el caos. O sea, el mar en la Biblia tiene el simbolismo de caos, de turbulencia, de juicio inclusive. Pero aquí está siendo descrito como algo en donde los santos están sobre el mar y están triunfando sobre la bestia y sobre su imagen. Es decir, todo el caos que ha causado esta persecución y esta tribulación, al final los santos se paran sobre él. Y el mar, que representa el caos, ahora ya no es caos, sino es un mar de cristal; es decir, está apacible. Llegó la calma y la paz, porque Dios ha triunfado sobre el mal, Dios ha triunfado sobre el caos, sobre la rebeldía contra Él.
Y hay una conexión que quiero que vean, que está en el versículo 3. Dice: "Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero". Ahora sí; bueno, por eso está mala la cita. Pero el Éxodo... ¿qué pasó en el Éxodo? ¿Qué significa "éxodo"? Salida. Y cuando salieron los judíos de Egipto, ¿qué pasó? Cruzaron un mar. Dios abrió el mar para Sus escogidos, para que cruzaran el mar y escaparan de aquellos que los estaban persiguiendo. Y cuando terminaron de cruzar el mar, ¿qué pasó con los que los estaban persiguiendo? Se cerró el mar sobre ellos. El juicio de Dios cayó sobre los enemigos de Dios. ¿Y entonces qué cantaron cuando terminó, cuando ya estaban a salvo? ¿Qué cantaron? El cántico de Moisés. Eso es lo que cantaron los judíos después de que el mar se cerró.
Entonces, ¿para qué está diseñado esto aquí? Para hacer, en sus mentes, si conocen las historias del Antiguo Testamento, para recordarles qué es lo que llevó a los judíos al cántico de Moisés: la victoria de Dios sobre el mar, sobre el mal, sobre el caos, sobre la tribulación de Sus hijos. Este mar de cristal que está delante del trono representa la victoria de Dios sobre el mal, la justicia de Dios. Ahora, y nada más para confirmar esto, quiero que vean en el capítulo 13, porque esto es lo que viene antes en el Apocalipsis, que nos describe cómo el mar se conecta con la opresión a los hijos de Dios. Capítulo 13, versículo 1: "Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo". Y él es el que está persiguiendo a los santos. El versículo 7 dice: "Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación".
Entonces, ¿ven cómo del mar surge la oposición hacia los escogidos de Dios? El mar representa eso: el mar representa el caos que va a haber sobre la tierra, la tribulación que va sobre la tierra. Entonces, antes de llegar a eso, Dios le enseña a Juan: "Todo va a estar bien". Sí, van a venir unas cosas bastante severas, bastante dramáticas, inclusive en relación a los escogidos, lo que van a sufrir. Pero al final, sepan que delante del trono hay un mar de vidrio semejante al cristal; es decir, eso también pasará. La justicia de Dios se hará presente en toda la tierra. Ese mar se convierte en un río al final, pero bueno, vamos a llegar a eso después, no se preocupen. Entonces el pasaje de Éxodo es el pasaje del cántico de Moisés; búsquenlo. No les digo cuál es porque no sé cuál es... 15:1-15.
Los cuatro seres vivientes
Y siguen las descripciones, y aquí es donde se pone todavía más interesante, ¿no? Ahora, en las descripciones, hay cuatro seres vivientes, y estos cuatro seres vivientes están rarísimos. O sea, suena como lo que vería uno en una pesadilla, más bien, no sé; esto de tener ojos en todas partes suena muy extraño. Pero recuerden: esto es lenguaje apocalíptico, es lenguaje simbólico; está diseñado para decirnos realidades acerca de Dios. Entonces ahora tenemos cuatro seres, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás: el primer ser viviente como un león, el segundo como un becerro, y el otro como hombre, y el otro como un águila. Y estos seres vivientes tienen seis alas, y alrededor y por dentro están llenos de ojos. Pues... en su imaginación.
Pero quiero que vayan conmigo a Ezequiel capítulo 1, porque aquí es el paralelo, creo, más significativo de este pasaje. Y quiero que vean que en Ezequiel, capítulo 1, versículos 5 al 10, encontramos una descripción muy parecida. Y miren, versículo 4: "Y miré, aquí venía del norte, hubo un viento tempestuoso, una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes". Cuatro seres vivientes: ¿ya está el paralelo, verdad? "Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido. Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados. Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante. Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila". ¿Ya vieron de dónde surge esta imagen de Juan? Hay un paralelo, sí, hay un paralelo: son los mismos seres vivientes que son descritos. Hay algunas diferencias, pero creo que las semejanzas nos muestran que probablemente está siendo tomada la visión de aquí, de Ezequiel 1. Bien. Y de hecho, en Ezequiel 10 —no lo vamos a leer—, pero en Ezequiel 10 encontramos que estos seres son querubines.
Lo que representan los seres vivientes
Entonces, quiero ir rápido en esto, porque no quiero detenerme en las imágenes, porque eso no es el punto, pero sí quiero que vean el significado que hay detrás de esto. ¿Cuál es el simbolismo detrás de un león, de un becerro y de un hombre, de un águila? Primeramente, cuatro: cuatro es el número simbólico, en toda la Biblia —no nada más en Apocalipsis, sino en toda la Biblia—, de la creación en toda su plenitud. Es decir, es toda la creación la que está siendo representada, todo lo que hay en la creación. Por eso es que tenemos los cuatro vientos, los cuatro puntos de la orientación: norte, sur, este, oeste. El cuatro siempre representa algo que está en toda la tierra, es algo que existe en toda la creación, y entonces ese es el significado de cuatro en la Biblia.
Pero también aquí, todas estas descripciones de estos seres creo que son representativas de todo el orden creado, de los seres del orden creado, usando el ser más elevado, el ser superior de cada una de estas categorías. Por ejemplo, el león como el ser representativo de todos los animales salvajes; el becerro como el ser más representativo de todos los animales domesticables; el ser humano como el ser más representativo de todos los seres inteligentes y con razonamiento; el águila como el ser más representativo de todos los pájaros, o sea, el más majestuoso de todos los pájaros. Y al mismo tiempo no nada más está representando toda la creación, sino que está representando, creo yo, atributos de Dios mismo en esa creación. Recuerden: la creación refleja atributos de Dios.
Y entonces el león representa poder y nobleza; el becerro representa fidelidad y fuerza; el hombre representa inteligencia y sabiduría; el águila representa soberanía y majestad. O sea, esas cualidades, esos atributos, y cada uno de estos animales, están diseñados para reflejar aspectos de Dios. Y todos estos ojos delante y detrás están diseñados para representar la omnisciencia y la omnipresencia de Dios en toda Su creación: Él ve todas las cosas, Él conoce todas las cosas, Él está en todo lugar, en toda Su creación. Creo que ese es el simbolismo que encontramos aquí en todos estos seres; creo que eso es lo que están diseñados para representar.
Detrás de la cortina: el mago de Oz
Entonces empiezan a tener un panorama de qué está pasando. Todo esto gira en torno ¿de qué? Del trono. Es como si a Juan se le ha dado una oportunidad de ver qué tan supremo es Dios, qué tan final es Su soberanía sobre todas las cosas. Yo me acuerdo que yo crecí viendo una película que se llamaba El mago de Oz. De hecho, es una película de los 50s, creo, pero no, yo no soy de los 50, espero. Pero sí veía esa película de niño, y me acuerdo que al final de la película están tratando de conocer al mago de Oz, y están en este camino amarillo —saben a lo que me refiero los que conocen la historia—: es Dorotea, y el hombre de hojalata, y el león, y el espantapájaros, y van a conocer al mago de Oz.
Pero cuando llegan ahí, está tratando de... prácticamente el mago está en un show, tratando de impresionarlos, y sí los espanta; o sea, sí es verdaderamente algo majestuoso con lo que se encuentran. Pero el perrito de Dorotea, Totó, jala la cortina, y ahí está un hombre, un viejito apretando botones y moviendo palancas, y él es realmente... La verdad es que no era tan majestuoso como pensaban, y se desilusionan un poco en esa escena: "No era para tanto". Esto aquí es exactamente lo contrario. O sea, aquí se nos está abriendo una cortina, y se nos está revelando quién está detrás de la cortina, pero en lugar de que la imagen sea más pequeña de lo que pensabas, la imagen va a ser mucho más grande y majestuosa de lo que pensabas.
Esa es la realidad acerca de Dios. Juan está viendo una realidad; o sea, esta es la oportunidad de tener un vistazo a una realidad que normalmente no conocemos, no entendemos acerca de Dios. Y todo esto que está rodeando el trono está apuntando hacia el trono, está hablando de la majestad del que está en el trono, hablando de que Él es soberano en Su gracia, manifestada en la naturaleza, en la Iglesia, en la creación, en el Evangelio, en la ciencia. Todas las áreas que comprenden este universo giran en torno ¿a qué? Al trono. Ahí están los 24 ancianos, que son la Iglesia o representan a la Iglesia. Está la naturaleza, está la creación siendo representada en los cuatro seres vivientes. Está el mar de cristal representando las circunstancias que parecen no funcionar como deberían de funcionar en la tierra, pero Dios está en control de eso también.
Y la manera en que el Evangelio está siendo usado por Dios para mostrar Su gloria en la vida de Sus hijos va a ser evidente en el capítulo 5. No llegamos ahí todavía, a la parte del Evangelio. El capítulo 4 nos muestra la supremacía de Dios, o la manera en que alabamos a Dios por Su creación; o sea, a Dios como Creador, a Dios como soberano. Y en el capítulo 5 va a ser a Dios como Redentor, pero vamos a hablar de eso el próximo domingo; hay más tiempo para eso. Entonces, ¿ya sienten hacia dónde nos ha llevado Juan? Eso creo que es lo que quiere que veamos.
La reacción ante el trono: todos somos adoradores
Ahora sí: ¿cuál es la respuesta al trono, a todas estas cosas que rodean al trono? Ahora, en el versículo 9 empieza a describir... perdón, en el versículo 8 empieza a describir cuál es la reacción, cuál es la respuesta. Cuando tú contemplas la gloria de Dios, cuando contemplas Su majestad, no te queda otra cosa sino adorar; es la única reacción posible. Y, ¿saben?, todo esto que viene ahora, desde el versículo 8 hasta el versículo 11, nos está mostrando la realidad de que todos hemos sido creados adoradores. Todos somos adoradores. La pregunta no es si adoras; la pregunta es qué es lo que adoras. Esa es la pregunta. Todo ser humano adora algo.
Todo ser humano, es más, todo ser humano busca gloria. Todo ser humano quiere ver, más allá de su propia existencia, algo más grande. Es por eso que nos emocionamos en los estadios de fútbol y cuando vemos los partidos, porque estamos siendo parte de algo más grande que nosotros. Es por eso que los científicos, cuando están estudiando la naturaleza, se sorprenden de todo lo que hay dentro de un átomo, de todo lo que hay dentro de la molécula, de una célula; o los astrónomos que están viendo las estrellas, y todos los planetas, y las distancias que representan. Y la gente que realmente ve esa parte de la ciencia se asombra, porque se da cuenta de que hay un mundo mucho más grande, mucho más complejo, que no entendemos, y decimos: "¿De dónde viene eso?".
Y nuestro corazón y nuestra vida se llenan de asombro, porque queremos ver algo más grande que nosotros; queremos vivir para algo más grande y trascendente que nuestra propia existencia. Eso es así; así fuimos hechos por Dios, y todas estas realidades del mundo que nos rodea están apuntando hacia Dios. Las más altas virtudes de la creación, las expresiones de virtud más majestuosas que hay, que conocemos, son bondad, verdad y belleza, ¿no es cierto? Sabemos que en esos atributos radica lo más espectacular que hemos visto y conocido, lo que más mueve nuestro corazón. ¿Qué cosas más grandiosas hay que lo que es bueno, que lo que es verdadero y lo que es hermoso? Esas son las cosas que nos mueven; esas son las cosas para las cuales vivimos como seres humanos. Y aquí estamos encontrando el clímax; estamos encontrando la fuente, la causa de todas esas cosas. Dios refleja de una manera perfecta los atributos de las expresiones de virtud que vemos reflejados como un pequeño eco nada más en toda la creación.
El peso de la gloria
Entonces, C. S. Lewis habla acerca de eso en un libro que se llama El peso de la gloria. "Gloria" significa peso. El peso de gloria habla de algo que pesa, que no se mueve fácilmente, que no es llevado de aquí para allá con cualquier cosa; es algo establecido, es algo fijo, es algo que está delante de ti y no puede ser negado. Todos estos seres vivientes no cesaban día y noche de decir: "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es". Este es el primero de cinco cantos que aparecen en el capítulo 4 y el capítulo 5; es el primero. Entonces, en esto que estamos viendo aquí, en todas las descripciones que vienen, encontramos adoración como una respuesta a la santidad, al poder y a la eternidad de Dios, si lo ven.
"Santo, santo, santo": es el único atributo de Dios que se magnifica al repetirse tres veces. Es la expresión máxima de este atributo; es el superlativo, como se dice cuando dices "santísimo". La expresión gramatical superlativa para "santísimo", el equivalente en hebreo, es repetir tres veces algo. O sea: "No te puedo decir qué tan santo es; por eso lo digo tres veces: santo, santo, santo". Es el único atributo de Dios que se repite tres veces en la Biblia. Nunca dice la Biblia "Dios es amor, amor, amor", "misericordia, misericordia, misericordia". Pero la santidad, cuando se trata de la santidad de Dios, eso se repite tres veces; es el atributo central de Dios aquí.
Y estos seres contemplan Su santidad; Su poder, dicen: "Es el Señor Dios Todopoderoso"; y también hablan de Su eternidad: "el que era, el que es, el que ha de venir". Esos atributos de Dios solitos merecen nuestra adoración, si tú reconoces a Dios en toda Su gloria. Y eso es lo que resumimos como gloria: si tú vienes a hablar de la gloria de Dios, la gloria es una manera de resumir Sus atributos. Ve Sus atributos y verás Su gloria; así es como funciona en la Biblia la descripción de la gloria de Dios. Vean lo que dice 1 Timoteo, capítulo 6, versículo 16: "El único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver, a Él sea la honra y el dominio eterno". Y si quieren verlo en los Salmos, dice el Salmo 8:1: "¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos!". Ese es el énfasis del pasaje: está en la gloria de Dios, en Sus atributos.
Digno eres: el Creador de todo
Y dice: "Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos" —aquí, quienes representan... los 24, la Iglesia; la Iglesia— "se postra delante del que está sentado en el trono, adora al que vive por los siglos de los siglos, echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres", digno eres "de recibir la gloria y la honra y el poder; porque" —porque— "tú creaste todas las cosas". Tú eres el dueño, Tú eres la causa final de todo lo que existe. O sea, Tú eres la fuente de toda realidad; no hay una realidad más grande que Tu existencia. ¿Tú crees que esto es real? Esto no es real; esto es el resultado de una realidad más grande que nosotros, que se llama Dios. Dios es la causa final y eterna de todo lo que existe.
Están reconociendo Su soberanía creativa, y están reconociendo que nuestra necesidad más grande es la adoración. ¿Quieren entender de qué se trata todo? Se trata de adorar a Dios. Mi hermano Carlos alguna vez hablaba de esto citando a John Piper en su libro ¡Alégrense las naciones!; decía: "Las misiones existen porque la adoración no existe". La razón por la que compartimos el Evangelio es porque la gente no está adorando al Dios verdadero, y lo que queremos es que adoren al Dios verdadero, porque el fin de todas las cosas es adorarlo a Él. Él ha creado todas las cosas para Su gloria.
Entonces, todo lo que hacemos... este es el final, aquí acaba, es la meta. ¿Eres cristiano por qué? Eres cristiano para adorar a Dios. No, ya no llegamos más alto que eso. Si tú llegas a este punto de la historia, has llegado al clímax de todas las cosas; no puedes llegar más alto, no puedes tener una meta más sublime o majestuosa, porque esa es la razón de tu existencia, y esa es la razón de todo lo que ha sido creado por Dios. Él es digno porque Él es la fuente de toda realidad. "Por Tu voluntad": Tú hablaste y fue hecho. Tú eres Creador; nosotros somos creación.
¿Quién va a reclamarle a Dios? ¿Quién va a decir: "¿Por qué, por qué, por qué tenemos que adorarte a Ti? ¿Por qué tenemos que rendirte culto a Ti? ¿Por qué tenemos que adorarte a Ti?"? ¿Quién... decides tú? Eres creación. Dios decide tu propósito, Dios decide la razón de tu existencia, no tú. Y tú puedes adorar a Dios como Su hijo redimido por Él, o puedes glorificar a Dios en el juicio de Dios sobre tu pecado. ¿Cuál de los dos va a ser? Aquellos que se rebelan contra Dios también glorifican a Dios, a través de la manera en que Dios los juzgará al final.
Humildad, gozo y confesión
Entonces nuestra meta como cristianos es la adoración, primeramente por Su santidad, por Su poder, por Su eternidad, por Su gloria. Pero la manera en que lo hacemos —y esto está aquí en este pasaje, implícito— es en humildad; por eso se postran delante del trono. En humildad, en gozo y en confesión: la adoración tiene esos tres componentes. Nos humillamos delante de Dios, venimos delante de Él: "Oh, Dios, no merecemos estar delante de Tu presencia. ¿Merecemos estar aquí? Pero Tú nos has dado el privilegio de contemplar algo de Tu gloria y ver algo de lo que eres Tú. Y por lo tanto nos llenamos de gozo al estar en comunión contigo, y confesamos quién eres delante de todos".
Esa es la razón por la cual existen estos cánticos. Aquí están los primeros dos; el próximo domingo vamos a ver otros tres, pero aquí están los primeros dos cantos de confesión. "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir". Y número dos: "Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas". ¿Entienden por qué es que creo que no se pone mejor que esto? A ver, díganme algo mejor que esto. No existe, en todo lo que conocemos en este mundo y en todo lo que hemos visto en el universo, algo mejor de lo que estamos encontrando en este capítulo de Apocalipsis, porque este es el propósito final de Dios en todo lo que está haciendo en Su Iglesia.
Dios está en el trono
¿Y entienden por qué empiezan aquí estas visiones? Ahora, después de estos dos capítulos, 4 y 5, van a empezar a ponernos un panorama de tribulación, y de aflicción, y de pruebas. Pero está bien. ¿Por qué está bien? Porque Dios está en el trono; por eso está bien. Ya nos afirmó esto, ya nos dijo: "A ver, Dios está sentado en Su trono. Él tiene el control de todas las cosas. Él sabe hacia dónde va todo". Así que ustedes pueden vivir su vida como cristianos en paz; pueden tener paz en su corazón, sabiendo que no hay nada, nada por encima del trono de Dios. No hay nada de lo cual Dios no tenga el control; no hay nada que le sorprenda. Cambia nuestra manera de vivir la vida cristiana. El próximo domingo, el capítulo 5. Pues sí...
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