Apocalipsis 5ApocalipsisNathan Díaz
El León y el Cordero
¿Por qué Jesús es llamado a la vez el León de Judá y el Cordero? En Apocalipsis 5 nadie es digno de abrir el libro y Juan llora, hasta que el León anunciado aparece como un Cordero inmolado. Necesitamos su poder para reinar y su sacrificio para ser redimidos; por eso toda la creación termina adorándolo.
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Transcripción
Apocalipsis 4 y 5: el clímax del plan de Dios
Y ya estamos en el capítulo 5 de Apocalipsis. Vimos la semana pasada el capítulo 4, y les mencioné que probablemente estos dos capítulos de Apocalipsis contienen el clímax de todo el plan, de todo el propósito de Dios que tiene en todas las cosas que hace: en la creación, en la redención, en la manera en que está trabajando a través de Su iglesia, avanzando Su reino. Estos dos capítulos probablemente son algunos de los más majestuosos capítulos que hay en toda la Biblia, que contienen una visión y una muestra de cómo es Dios, de cuáles son Sus características, de cómo es que Él tiene el propósito de que al final nosotros le conozcamos para siempre en Su presencia, en adoración. O sea, tiene todos esos elementos.
Y vimos cómo es que el trono, este concepto del trono, es el tema central. Todo lo que está narrando Juan va en torno al trono. Y vimos que esta visión que está teniendo Juan no es una visión futura nada más; no es nada más un aspecto de algo que va a suceder algún día. Es algo que de hecho ya fue inaugurado por Dios en la primera venida de Cristo: estas realidades de la soberanía de Cristo y la soberanía de Dios sobre todas las cosas, y de la manera en que Sus atributos son descritos en los cuatro seres vivientes, en los 24 ancianos. Todo eso es una realidad ahora. No tenemos que esperar un día a que esto sea realidad; esto ya es real hoy. La adoración de Dios, Su majestad, Su soberanía sobre todas las cosas, son una realidad.
Y recuerden: esta carta está escrita a las siete iglesias que están en los capítulos 2 y 3, y esto está diseñado para darles ánimo a esas siete iglesias en el presente, para ellos, y también en el presente para nosotros. Y claro que también describen realidades futuras, y vamos a ver eso en un momento. Pero creo que tenemos que cambiar nuestra mentalidad sobre Apocalipsis. Esta idea de que Apocalipsis es simplemente un libro futuro, de cosas que van a suceder, simplemente no es cierta. Apocalipsis es un libro que describe realidades presentes, que son aplicables a la iglesia hoy y que están describiendo la realidad de la iglesia hoy.
Y creo que ese es uno de los problemas por los cuales la gente tiene miedo de Apocalipsis: porque piensa que solamente es un montón de cosas de "va a pasar esto, y va a pasar esto, y va a pasar esto", y eso es lo único que está diciendo. No, no es lo único que está diciendo. Sí está diciendo cosas que van a pasar, pero está diciendo cosas que ya están sucediendo y que son una esperanza real para nosotros como iglesia. Ya hemos creído en Cristo; ahorita no tienen que esperar a que la mayoría de estas cosas se cumplan. La mayoría de las cosas ya se están cumpliendo, y se han cumplido desde la primera iglesia, desde su audiencia original.
Cinco cantos de adoración
Entonces, habíamos visto que el capítulo 4 describe las realidades de Dios como Creador, y la manera en que toda la creación le adora por Su santidad, por Su poder y por Su eternidad. Y ese es el primer canto, el que está en el versículo 8. Va a haber 5 cantos que manifiestan adoración a Dios en los capítulos 4 y 5: 2 de ellos están en el capítulo 4, tres de ellos están en el capítulo 5. Entonces, el primer canto lo vimos en el versículo 8; el segundo canto lo vimos en el versículo 11 del capítulo 4, y aquí se describe que Dios es digno por Su gloria, Su honra, Su poder. ¿Qué dice el canto? "Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas".
Entonces está reconociendo la supremacía de Dios en Su creación, y está diciendo: "Tú eres el Creador, Tú estás sobre todas las cosas, y nos conoces a nosotros, Tu creación; te relacionas con Tu creación". Y aquí es donde viene… ahora vamos a pasar de lo trascendente a lo que se conecta con Su creación. Dios no nada más está más allá de Su creación, sino que ha buscado relacionarse con Su creación, y eso está en este capítulo.
Lectura de Apocalipsis 5
Capítulo 5: "Y en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que preguntaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos".
Señor, pedimos Tu bendición nuevamente por este mensaje que revelaste a Juan en Apocalipsis 5. Gracias, Señor, porque contemplamos la gloria de Tu majestad a través de estos pasajes, y nos gozamos en estas verdades, porque esto es quién eres Tú. Y hoy queremos ver esta realidad, y ver cómo afectan nuestras vidas. En Tu nombre oramos, en el nombre de Cristo Jesús.
De Creador a Redentor
Entonces, ¿es Dios solamente trascendente? Pues también personal. Aquí vemos este otro ángulo, que nos muestra el aspecto personal de Dios, el aspecto que se relaciona con nosotros. Entonces, primero, en el capítulo 4, contemplamos a Dios como Creador; eso es la descripción de Juan: Dios como Creador. Ahora, en el capítulo 5, Dios va a ser descrito como Redentor. Entonces: Creador, capítulo 4; Redentor, capítulo 5. Muy sencillo lo que vamos a hacer. El tema es el Cordero y el León, y van a ver por qué es el tema central aquí.
Pero solo quiero que vean que todo lo que está aquí en el capítulo 5 gira en torno a una sola pregunta. O sea, la base de este pasaje va a ser la pregunta que hace el ángel en el versículo 2. ¿Qué es lo que pregunta? "¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?". En torno a esa pregunta es que se va a desarrollar todo este pasaje: en torno a la dignidad de Cristo.
El trono y el libro
Y lo primero, entonces, que vamos a ver, número uno, es… recuerdan el trono. El trono representa la presencia, la soberanía de Dios, de Dios Padre. Por eso es que no es descrito físicamente realmente; hay los aspectos que describe de Él, pero siempre es más bien el trono y el que está sentado en el trono. Pero no hay una descripción real de Él; no hay una descripción física, porque Dios no puede ser descrito físicamente. Y todo lo que vamos a encontrar aquí son símbolos que están mostrándonos una realidad acerca de cómo es Dios. Por ejemplo, "en la mano derecha del que estaba sentado en el trono": no es que literalmente tenga una mano derecha, pero la mano derecha en la Biblia es símbolo de autoridad, de soberanía y de poder. Y es en esa mano, que representa Su poder y Su autoridad, que tiene un libro, "un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos".
El libro en Ezequiel: dulce y amargo
¿Qué es este libro, qué simboliza este libro? Bueno, el libro… vamos a Ezequiel, capítulo… Si recuerdan, todo esto, este libro de Apocalipsis, tiene su raíz en el Antiguo Testamento, y Ezequiel capítulo 2 nos da una idea de qué es lo que está pasando, de dónde está sacando Juan las imágenes de esta visión. Ezequiel 2:9 dice: "Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro". Entonces, ¿ya vieron la conexión? "Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes". Es decir, en este libro existe el contenido del juicio de Dios que va a venir; por lo menos en él, ese es el caso. Y el juicio de Dios está contenido en este libro, por lo cual este libro representa…
Y cuando ven esta descripción de que está escrito por delante y por detrás, o sea, está lleno, completamente lleno; oigan, no hay ningún espacio en el libro, en el rollo que tiene en la mano. Lo cual simboliza algo completo en la soberanía de Dios: no hay nada que agregar, no hay nada que cambiar, está lleno, es comprensivo, es detallado, no va a cambiar. Es el plan de Dios para Su creación, y el plan de Dios para Su creación en términos de redención y de juicio, ambos.
Lo cual es lo que viene en el capítulo 3 de Ezequiel, versículos 1 al 3: "Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue mi boca dulce como miel". Raro, comerse un libro. Pero eso es lo que pasa aquí. Me parece que es simbólico; esto es dentro de la visión lo que está sucediendo, no es literal. Pero, sea como sea, el punto es que entendamos que algo estaba queriéndonos decir Dios acerca de este libro.
Y vayan a Apocalipsis 10. Entonces quiero que vean: muy poco de Apocalipsis es nuevo; muy poco de Apocalipsis no existe en el Antiguo Testamento, ya. Porque si ustedes van a Apocalipsis 10, van a encontrar en el versículo 8 una situación muy parecida, que pasa con Juan, a la que pasó con Ezequiel: "La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra". Aquí hay otro libro, pero parece ser que es el mismo, o por lo menos una conexión con el de Ezequiel.
"Y fui al ángel, diciéndole que me diese librito. Y me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes". Entonces, ¿ven cómo está esta conexión entre Ezequiel y Apocalipsis?
Parece ser que esta misma descripción del libro que encontramos en Apocalipsis 5 es la misma descripción de Ezequiel 2 y 3, que tiene que ver con los juicios de Dios. Y el juicio de Dios representa esta parte amarga de la que leemos en Apocalipsis 10; por eso es amargo. Parte de lo que contiene el libro es juicio, y parte de lo que contiene el libro es redención; por eso es dulce. Entonces hay este doble aspecto acerca de Dios y de Su venida: cuando Él regrese, ambas cosas serán una realidad, tanto Su juicio como Su redención de Su pueblo. Su juicio sobre Sus enemigos, la redención de Su pueblo.
El libro sellado en Isaías y en Daniel
Vean Isaías capítulo 29, y aquí leemos otra descripción parecida, y esta también, nuevamente, describe el juicio de Dios. Isaías 29:11, ¿qué dice? "Y os será toda visión como palabras de libro sellado". ¿Se les suena familiar ese término? Muy parecido al de Apocalipsis. "El cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado". Entonces hay un aspecto aquí que muestra el libro de Isaías acerca de lo que significa cuando un libro está sellado y nadie tiene acceso a él, o nadie lo puede leer; nadie es digno de leerlo.
El paralelo más grande que tenemos con Apocalipsis 5 está en el libro de Daniel. En el libro de Daniel, capítulo 7, encontramos nuevamente ese concepto del libro, o libros. Dice el versículo 10: "Un río de fuego procedía y salía de delante de él". Ahora quiero que vean todas las similitudes que hay con Apocalipsis 5: "Millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él". Suena como Apocalipsis 5, ¿sí? "El Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo.
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido". Entonces empiezan a ver que realmente aquí tenemos todos los paralelos, todas las similitudes que hay con Apocalipsis 5, y nos están mostrando verdades de estos símbolos que hay en Apocalipsis 5.
¿Qué es este libro? Es un libro que es abierto para hacer juicio contra los enemigos de Dios. Ahora, y también dentro de ese contexto está la adoración del Hijo del Hombre y de Su dominio eterno sobre todas las naciones y lenguas. Esto es un repaso de Daniel. Vayan al capítulo 12, y si se acuerdan, en el capítulo 12 leímos una clave aquí sobre este concepto de libro que queda sellado y que nadie pueda abrirlo hasta un momento futuro. Y el libro es sellado en Daniel capítulo 12, versículo 4, si recuerdan, cuando dice: "Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin".
Entonces yo voy a argumentar, con base en el concepto del Cordero, que el tiempo del fin se inaugura con el sacrificio del Cordero. Esa es la inauguración del tiempo del fin; no es nada más un momento futuro cuando Jesús regrese, sino que de hecho se establece en Su primera venida. Y nuevamente, en el versículo 9, dice: "Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas", ¿hasta cuándo?, "hasta el tiempo del fin".
Entonces ya tienen más o menos el contexto aquí de Apocalipsis 5; ya tiene un poquito más de sentido. Hay un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos: algo perfecto, algo completo. El libro contiene la perfección del juicio, de la soberanía de Dios, y Sus planes para toda la creación. Está diseñado para ser abierto solamente… vamos a descubrir, que ya lo leyeron. Pero quiero que vean, entonces, este es el resumen del libro: es el plan de Dios de juicio, por lo tanto es amargo, y de redención, por lo tanto también es dulce.
Nadie es digno: el llanto de Juan
Y todo el asunto, entonces, de este capítulo es: ¿quién puede abrirlo? ¿Quién puede abrir estos sellos? ¿Quién es el que es digno de desatar el principio del fin? ¿Quién es digno de abrir el mensaje de este libro, y de hecho revelar el plan de Dios para Su creación? ¿Quién? Ahora, sucede algo interesante: antes de que sea revelado quién, se deja un espacio, un silencio, una incógnita sobre quién. Porque dice: "Ninguno, ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo". ¿Quién es digno? Y fíjense quiénes están presentes: están presentes los ángeles, los cuatro seres vivientes, los 24 ancianos; todos estos seres están ahí rodeando el trono. Nadie es digno. El silencio absoluto.
Y vean lo que provoca en Juan. ¿Qué provoca en Juan? "Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo". Juan empieza a llorar. Ahora, ¿por qué está esta descripción? ¿Por qué permite Dios que surja esta pausa dentro de toda esta majestad que está sucediendo, donde hay este momento como de tristeza, básicamente, de depresión, de desesperación? Miren, es como si Dios por un momento dejara que Juan viera cómo sería el mundo sin Cristo. Cómo sería el mundo, cómo sería la realidad que nos rodea sin un Mediador entre Dios y los hombres; si no hubiera alguien que Dios hubiera puesto para llevar a cabo Su plan de redención, a través de quien haría todas las cosas.
¿Cómo sería nuestra existencia sin la manifestación de Jesús? ¿Se han puesto a pensar en eso? ¿Qué representaría para nosotros si Jesús no hubiera sido manifestado, si no hubiera realmente nadie que pudiera desatar el plan de Dios para la humanidad? Lloraríamos, de veras. No habría esperanza, de veras. Estaríamos en una posición de desesperación, porque nadie, nadie podría mostrarnos el camino al Padre. No habría ningún medio, no habría nada en nuestra existencia que tuviera propósito y fundamento real. Estaríamos viviendo para lo que sea, y te mueres y se acabó; eso es todo. No hay nada por lo cual realmente vivir, existir. No hay verdadera esperanza para el ser humano si Cristo no ha sido manifestado.
Y esa es la desesperación que empieza a entrar en Juan; es la tristeza que invade su ser cuando de pronto se ve todo puesto en pausa. El plan de Dios, la gloria de Dios revelada a la humanidad, se ve puesta en pausa, porque no hay nadie digno de mostrarla, no hay nadie digno de cumplirla. Es increíble este momento en Apocalipsis 5 que nos está narrando Juan.
El León de la tribu de Judá ha vencido
Acuérdense de Daniel, ¿no? ¿Qué pasó en el 12? Le dijo Dios: "Sella la visión". Sella la visión hasta que es el momento de abrirla. Entonces esa visión que recibió Daniel, en el 12, se mantuvo oculta hasta que fue revelada en Cristo Jesús. Jesús es el que abre la visión. Por eso es que aquí el versículo 5 dice: "Y uno de los ancianos me dijo: No llores". No te desesperes. ¿Por qué? Porque "he aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos".
No sé si ustedes recuerdan: cada una de las siete cartas a las siete iglesias de los capítulos 2 y 3 termina con "al que venciere", "al que venciere", "al que venciere". Esta era la promesa: si tú vences, entonces te daré esto. Y aquí encuentran las siete iglesias cómo es que ellos pueden vencer: porque es revelado el León de la tribu de Judá, que de hecho ha vencido. Entonces, si tú quieres vencer, vas a tener que conocer a Aquel que venció por ti. "Al que venciere": solo vencerás si conoces al que ha vencido.
Entonces, este es el único versículo que hace referencia a Jesús… en toda la Biblia, este es el único versículo que hace referencia a Jesús como el León de Judá. Está apareciendo el punto. Pero quiero que vean cómo es que todo esto lleva a la adoración de Cristo; voy a regresarme ahorita a este punto del León de la tribu de Judá. En el versículo 9 empieza un cántico, un nuevo cántico: "Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo el linaje y lengua y pueblo y nación; nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes".
Entonces aquí tenemos ya a lo que lleva esta revelación de Jesús: lleva a la adoración de Jesús. Una vez que entienden quién es Él y lo que Él ha hecho, entonces se revela la adoración de Cristo, por Su reinado eterno y por Su redención de la humanidad. Su reinado eterno está en el versículo… bueno, en el versículo 12 y en el versículo 13 dice: "El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza". "Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria, el poder, por los siglos de los siglos". Es decir, al irse revelando quién es este Cordero, quién es este León, ahora sí se desata toda la adoración de todos los personajes que ya fueron descritos en el capítulo 4.
El León en Génesis 49
Entonces quiero que vean… que aparezcan los puntos; no están saliendo. Quiero que vean la descripción que encontramos del León, de dónde viene. Primeramente, Génesis 29… Ya va a poner aquí todos los puntos, pero Génesis 49, versículos 8 al 12, es la primer mención que hay de que alguien va a venir de la tribu de Judá. Vean cómo es descrito en Génesis 49. Dice: "Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; de la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, así como león viejo: ¿quién lo despertará?".
Aquí es la primera indicación de que hay algo, una conexión entre la tribu de Judá y una figura que es como un león. Claro, no se entiende bien, no se sabe a qué se refiere todavía, pero ya cuando es manifestado Cristo, empezamos a entender cómo se desarrolla esto.
La raíz de Isaí en Isaías 11
Y vean Isaías 11, porque aquí ya se completa esta imagen en el Antiguo Testamento. Isaías 11, versículos 1 al 10: "Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová". ¿De dónde surge? Del tronco de Isaí. "Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
Morará el lobo con el cordero, y el león, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren la mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa".
Entonces hay dos cosas que son mencionadas aquí: una, que es el León de la tribu de Judá, y otra, que es la raíz de David. Ambos están en el Antiguo Testamento, uno en Génesis 49, otro en Isaías 11, y están apuntando hacia quién? Hacia Jesús. Y vean este otro aspecto que es descrito; esto es donde se pone un poquito raro, siempre, Apocalipsis, ¿no? Porque dice que ahora voltea. Bueno, más bien le dicen: "He aquí el León de la tribu de Judá". Entonces dice: hay un León, dice Juan. Pero luego otra vez voltea, ¿y qué ve? "Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado". Entonces te dicen: hay un León; pero cuando volteas, es un Cordero. Y luego este Cordero tiene siete cuernos, siete ojos, "los cuales son los siete espíritus de Dios". Entonces, un corderito con siete ojos no se ve tan simpático; siete cuernos. Pero estas son realidades; recuerden, esto es símbolo de otras realidades acerca de este Cordero.
El León y el Cordero
¿Por qué es que es descrito de estas dos maneras? Porque en Su primera venida fue manifestado como Cordero. Entonces hay un aspecto, y esto es muy interesante: el título, o el nombre, de Cordero va a ser uno de los títulos favoritos de Juan en el libro de Apocalipsis para Jesús. ¿Saben cuántas veces va a aparecer el nombre del Cordero en Apocalipsis? 28 veces. Este es un tema recurrente, que enfatiza el papel redentor del Cordero dentro del plan de Dios.
Es decir, cuando abre el libro, cuando abre los sellos, se manifiesta el plan real de Dios para que Su Hijo sea el León, es decir, aparezca con fuerza, con poder para juzgar; pero también aparezca como el Cordero, es decir, inmolado, manso, sacrificado por nosotros. Ambos aspectos de Jesús son una realidad dentro de Su plan. Y estos aspectos de los siete cuernos, los siete ojos, son manifestaciones de los atributos de Jesús: que, aunque es un Cordero, los cuernos representan poder y fuerza; los siete ojos, que son los siete espíritus de Dios, manifiestan el poder del Espíritu sobre Él para hacer la voluntad del Padre, y Su omnisciencia.
Entonces, hablan de siete. Recuerden: siete es número perfecto, número completo. Los cuernos manifiestan Su omnipotencia, y los ojos manifiestan Su omnisciencia; ambos son realidades acerca de Jesús como Dios. Tenemos la primera venida y la segunda venida siendo manifestadas aquí. Vamos a regresar a esto de León y Cordero en un momento, porque quiero que lo vean en relación a la adoración. Lo que surge aquí de todo esto es la adoración, y es lo que yo ya les estaba comentando. Y nada más les menciono esto por si quieren buscarlo: Zacarías 3:8 al 9, 4:2, el versículo 6 y 10 son los versículos que tienen, en cuanto a Su soberanía, descripciones también que son paralelas a estas, en cuanto a los ojos y en cuanto a los cuernos.
El Cordero de la Pascua
Y esta imagen del cordero la encontramos también en el Antiguo Testamento, desde Éxodo capítulo 12. ¿Cuál es la imagen de Éxodo 12? ¿Qué es lo que está pasando en Éxodo 12? Es la celebración de la Pascua. Ahora, ¿cuál era la décima plaga? Cuando tenían que matar al cordero. Y ese matar al cordero en Éxodo 12 representaba la libertad del pueblo de Dios para salir de la esclavitud de Egipto. Esa era la conexión: cuando ellos recordaban en la Pascua cada año cómo es que habían matado un cordero, lo que tenían que recordar es esa muerte, y esa sangre del cordero que pintaban sobre el dintel de la puerta representaba la libertad que Dios les había ofrecido para salir de la esclavitud que había en Egipto, para llevarlos a donde Él quería llevarlos, a la Tierra Prometida.
Entonces ahí está la conexión. Y cuando surge esta imagen en Apocalipsis de Jesús como el Cordero, es la primera imagen que debería de venir, por lo menos a una audiencia judía: Él es el Cordero de Dios. Que es la manera en que Juan el Bautista lo describe en Juan 1, ¿recuerdan?: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Entonces tenemos esta imagen de Éxodo, y ahora les voy a mostrar por qué es muy importante esa imagen de Éxodo 12.
Un cántico nuevo
¿Por qué? ¿Qué es lo que pasó cuando cruzaron el mar Rojo los judíos? Bueno, se abrió. Se abrió, pasaron, se cerró. ¿Y luego qué pasó? ¿Qué sucedió después de que Dios los había liberado, a través de la sangre del cordero, de la esclavitud de Egipto? ¿Cómo reaccionó el pueblo de Israel? El canto de Moisés. Entonces surgió un cántico que expresaba la gratitud a Dios por lo que había hecho por ellos. Y esto es muy interesante, porque aquí está el mismo paralelo: lo que pasa después de que es descrito el Cordero. Tenemos a los 24 ancianos y los cuatro seres vivientes, que se postran delante de quién? Del Cordero. Se postran delante del Cordero.
Y, hermanos, esto es extremadamente importante para nosotros como cristianos, porque esto, ¿qué nos muestra? Nos muestra que el Cordero es Dios. Eso es lo que nos dice. ¿Por qué? Porque ya lo hicieron los mismos 24 ancianos y los 4 seres; ya lo hicieron en el capítulo 4, ¿se acuerdan? Capítulo 4, versículo 9, dice: "Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono", ¿quién es? Dios, "al que vive por los siglos de los siglos", ¿se acuerdan?, "los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, adoran al que vive por los siglos de los siglos, echan sus coronas delante del trono".
Entonces ya habían adorado al que está en el trono. Ahora hacen lo mismo, ¿con quién? Con el Cordero; se postran delante del Cordero. Y quiero, por si tienen duda un poquito aquí de qué está pasando, vayan a Apocalipsis 22, porque en Apocalipsis 22, versículo 9, hay una aclaración sobre este punto. Porque el ángel que se está comunicando con Juan… en un momento Juan se postra delante del ángel. Versículo 8: "Yo soy Juan, que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan la palabra de este libro". ¿Qué le dice el ángel? "Adora a Dios". Solo Dios puede ser adorado; solo delante de Dios puedes postrarte.
¿Y delante de quién se postran los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos? Del Cordero. Es lo primero que vemos: el Cordero es Dios. "Y todos tenían arpas, y copas llenas de incienso". Estas son imágenes del templo, de la adoración del templo. No sé, estarían recordando la dedicación del templo de Salomón en 2 Crónicas 7; también estarían recordando la manera en que los sacerdotes entraban diariamente con el incienso al templo. Y en este caso, ese incienso representa las oraciones de los santos. Entonces hay una conexión aquí entre adoración y oración: van juntos.
Y aquí está la conexión de lo que decía hace un momento: "cantaban un cántico nuevo". Entonces, aquí está la conexión entre lo que Dios hizo con Israel en Egipto: cuando los sacó de Egipto, pasaron por el mar y cantan un cántico nuevo a Dios por haberlos liberado de Egipto. Aquí es revelado el Cordero, y por lo que Él hizo por los 24 ancianos, o aquellos que representan los 24 ancianos, que es la iglesia, ahora ellos cantan un cántico nuevo y entran en adoración al Cordero. Dice: "Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos".
Reyes y sacerdotes de todas las naciones
Ahora, aquí nuevamente hay una conexión. ¿Qué es lo que logró el Cordero con Su sangre? Hacer reyes y sacerdotes. Y "reyes y sacerdotes" aparece en Éxodo capítulo 19, versículo 6, porque fue una promesa que Dios le hizo a Su pueblo después de que lo sacó de Egipto. Les dijo: "Yo los haré reyes y sacerdotes"; a ustedes, judíos. Pero recuerden: en el Antiguo Testamento la promesa es limitada; se ve confinada a los límites del pueblo judío, por lo menos eso parece en ese momento. Y en Apocalipsis se extiende a un nivel global, donde ahora no son nada más los judíos los reyes y sacerdotes; ahora son de todas las naciones, de todo el linaje, de toda lengua, de todo el pueblo, de toda la nación. Hay gente que son reyes y sacerdotes, hechos sacerdotes por la sangre del Cordero. Lo cual significa, creo yo, que en la eternidad mantendremos nuestra identidad como naciones. Entonces vamos a tener nuestro pequeño palco de mexicanos, y ahí está: eso es México. Estará representado en la eternidad: Italia, Francia, Japón, Estados Unidos, Brasil; todos los países estarán representados. Hay una cierta cultura, un cierto aspecto que muestra que hay una identidad étnica dentro de la eternidad, en donde siguen existiendo naciones, pueblos, lenguas, tribus, lenguajes.
Pero hay algo que los une, que es la sangre del Cordero. Su identidad principal no radica en su nacionalidad, sino que su identidad principal radica en que han sido redimidos por el Cordero de Dios. Ahí está su verdadera identidad; es lo que los une a todos. Y aunque creo que se mantienen ciertos distintivos… y por si tenían miedo de que, híjole, ¿hablaremos español en el cielo? A lo mejor sí vamos a hablar en español, pero también vamos a ver otros idiomas. Eso me muestra, más o menos, este panorama.
"Reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra". Estar en la presencia de Cristo es reinar con Él. ¿Creen ustedes que este es un consuelo para una iglesia perseguida, una iglesia está muriendo, está siendo discriminada por creer y seguir a Cristo? El leer esto, ¿creen ustedes que les da esperanza? Sí. Esto dice: ánimo, porque no es en vano tu vida como cristiano aquí en la tierra. No es en vano. Algún día estarás en la presencia de Cristo y serás rey y sacerdote juntamente con Él.
La adoración se intensifica
Ese es el primer canto del capítulo 5. Y quiero que vean cómo se va incrementando: con cada canto se incrementa la audiencia, o el grupo de personas, o de seres, que se unen al canto. El primero: son los 24 ancianos y los 4 seres vivientes los que hacen esta adoración, en este cántico nuevo. En el segundo cántico, que es el del versículo 12, ahora se unen muchos ángeles alrededor del trono, y en los seres vivientes, y en los ancianos, y su número ahora es millones de millones. Entonces es como si empezara un coro, y estaba siendo matizado; sí suena majestuoso y fuerte, pero ahora, en el siguiente canto, todo es más majestuoso y más fuerte. Y dicen: "El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza".
Y luego se incrementa todavía más; ahora es todo lo creado. Están los millones de millones, están los 24 ancianos, los 24 seres vivientes, y todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y todas las cosas que en ellos hay. ¿Se dan cuenta de qué tan inclusivo es esto? No hay ningún ser en toda la creación ahora que es excluido. Todos a una voz dicen: "Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos".
Entonces va intensificándose, e intensificándose, y va llegando este momento de clímax en la adoración celestial, al contemplar al Cordero y al León. Me encanta. O sea, esto es la meta, el propósito de todas las cosas. Aquí culmina la historia; aquí encontramos la realidad sobre por qué nos ha redimido Cristo.
Necesitamos un León y un Cordero
Y quiero regresar otra vez a este punto de Cordero y León, porque este punto del Cordero y el León es el punto que creo que tenemos que meditar, porque manifiesta la presencia de Cristo, los atributos de Cristo, la realidad de Su papel, Su rol dentro del plan de Dios. Necesitamos a un León. Si Aquel que nos salva no tiene el poder de un león, entonces no puede salvarnos. Si no es el León, entonces no tiene la capacidad para juzgar y gobernar sobre toda la tierra; no tiene la clase de soberanía necesaria.
Pero también, no solo necesitamos un León; también necesitamos un Cordero: alguien que pueda humillarse, hacerse como nosotros, y obtener la victoria a través de un sacrificio. Y eso modela para nosotros cómo se ve la vida cristiana también. Nosotros, siguiendo el ejemplo de Cristo, vivimos vidas sacrificiales en este día; vivimos vidas que manifiestan los aspectos de un cordero, porque nuestro Dios se manifestó como un Cordero para dar Su vida en rescate por muchos. Y decía: "Así como yo doy mi vida, ustedes también darán su vida. Así como yo soy perseguido, ustedes también serán perseguidos. Así como yo he sufrido, ustedes también sufrirán". Hay un aspecto también de esta realidad de cordero que se va a manifestar en la vida de Sus hijos y de aquellos que lo siguen.
Estas dos verdades son dos de las verdades más increíbles que podemos conocer acerca de Jesús, que aquí están siendo manifestadas en estos dos símbolos. Y quiero leerles algo del comentario de Apocalipsis de Richard Phillips; me encanta cómo lo pone. Escuchen esto, dice: "La cruz fue vista como debilidad, pero de hecho era poder. La cruz desplegó pobreza, pero de hecho ganó verdadera riqueza. La cruz era necedad al mundo, pero sabiduría de Dios. La cruz representaba vergüenza, pero de hecho ganó el honor más alto para Cristo. La cruz fue un lugar de profunda desgracia; sin embargo, reveló la misma gloria de la gracia de Dios. Y la cruz representó la maldición del pecado, pero de hecho logró bendición eterna para aquellos por los cuales Jesús murió".
¿No les encanta ese contraste entre esos dos aspectos, Cordero y León? Esas dos cosas están siendo representadas en la vida y el sacrificio de Cristo: el Creador y el Redentor, juntos, trabajando para revelar Su plan para la humanidad, y aquí siendo manifestado en esta escatología universal final.
Cantar juntos: un anticipo del cielo
Ahora, cuando nosotros nos reunimos los domingos, cuando nosotros nos reunimos, cantamos. ¿Les gusta cantar? Es el mandamiento más repetido en toda la Biblia, ¿sabían eso? No nos lo podemos perder. La razón por la cual esto es tan importante es porque de eso se trata. Hay algo en la eternidad acerca de la adoración a Dios, del canto, que fue diseñado por Dios para manifestar nuestra satisfacción en Él. Cuando entendemos y vemos la gloria de Dios y disfrutamos la gloria de Dios, hay una reacción natural que se manifiesta, de acuerdo a este pasaje, en oración, en adoración, y también en música, en canto, y nos gozamos en esa verdad.
¿Y saben cuál es mi parte favorita de la adoración? Cuando cantamos juntos, cuando los escucho a ustedes cantar, cuando oigo todas las voces juntas. Esa es mi parte favorita; esa es la parte que siempre vivo, porque esa es la parte que me empieza a mostrar un poquito de esta imagen que está siendo descrita por Juan aquí: "su número era millones de millones", y toda la creación está junta alabando a Dios. Y cuando yo escucho en nuestra iglesia, es algo chiquito, pequeño, que está reflejando esa realidad futura. Aquí en la tierra estamos experimentando ya la verdad de la adoración a Dios, que va a ser manifestada de una manera perfecta en la eternidad.
¿Qué es lo que nos lleva a la adoración, de acuerdo a este pasaje? Confiar en Cristo y en Su sangre para nuestra salvación, número 1. Y número 2, el vivir en oración, guiados a la adoración por el reconocimiento de Sus atributos como Dios, por lo que Él ha hecho y por lo que Él es por nosotros. Esos dos aspectos son los que nos llevan a la adoración que se muestra en este pasaje.
Ahora, lo que nosotros vivimos aquí no se compara con esto, porque todavía estamos viviendo en una naturaleza caída que no entiende estas realidades supremas, no entiende la majestad de Dios. Pero algo tiene que estar sucediendo cuando contemplamos a Dios a través de la música, a través de los cantos. Algo tendría que estar sucediendo en nosotros, que sí mueve nuestro ser, porque son verdades… son verdades profundas. Si no causan nada en ti, entonces no las entiendes. Leyendo uno de los puritanos, que decía: "El cielo tiene que estar dentro de ti antes de que tú puedas estar en el cielo". O sea, estas verdades del cielo ya tienen que estar dentro de nosotros antes de que podamos experimentar el cielo.
Del llanto a la adoración
Y esta es la realidad de este pasaje: nuestro llanto de desesperación, de no tener esperanza, de no entender para qué estamos aquí en la tierra, se ha convertido en adoración. "Has cambiado mi lamento en el baile"; has cambiado mi agonía en adoración, en alabanza a Ti; de desesperación a esperanza. La realidad es que en este mundo hay una categoría de gente que vive llorando, como lloró Juan, porque no han encontrado a quién es digno de abrir el libro; no han descubierto esa verdad en sus vidas.
¿Cuál de estos dos serás tú? ¿Aquellos que lloran en desesperación, o aquellos que adoran en gozo? ¿Nos uniremos a la categoría de los cuatro seres vivientes y de los 24 ancianos del versículo 14, que, cuando escucharon toda esta adoración, dijeron "Amén"? ¿Nos uniremos? ¿Diremos "amén" a estas verdades acerca de Cristo, acerca de las cosas que Él ha hecho por nosotros? Esa es nuestra meta como iglesia: algún día estar en la presencia de Cristo, y mientras, experimentar el gozo de la salvación en Cristo Jesús, que nos apunta en esa dirección: Cristo siendo todo en todos, para Su gloria y para siempre. Pues, de pie…
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