El Omnipotente y temido Dios en la Creación
Transcripción
Lectura del Salmo 68
… (La grabación comienza con el saludo ya empezado). Buenos días tengan todos. Es un honor, un privilegio estar acá, adorando con ustedes el día del Señor. Le doy gracias por la invitación; gracias por la paciencia que me han tenido en estos días también. Me gustaría que fuéramos juntos al Salmo 68 y leyéramos esta mañana lo que el salmista está proclamando en este salmo. Salmo 68; voy a leer de la versión Biblia de las Américas, y comienza así:
"Levántese Dios; sean esparcidos Sus enemigos, y huyan delante de Él los que le aborrecen. Como se disipa el humo, disípalos… delante de Dios. Pero alégrense los justos, regocíjense delante de Dios; sí, que rebosen de alegría. Cantad a Dios, cantad alabanzas a Su nombre; abrid paso al que cabalga por los desiertos, cuyo nombre es el Señor; regocijaos delante de Él. Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en Su santa morada. Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; solo los rebeldes habitan en tierra seca.
Oh Dios, cuando saliste al frente de Tu pueblo, cuando marchaste por el desierto, tembló la tierra; también se derramaron los cielos ante la presencia de Dios; el Sinaí mismo tembló delante de Dios, el Dios de Israel. Tú esparciste lluvia abundante, oh Dios; Tú fortaleciste Tu heredad cuando estaba extenuada. Los de Tu pueblo se establecieron en ella; en Tu bondad, oh Dios, proveíste para el pobre. El Señor da la palabra; las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud: 'Los reyes de los ejércitos huyen, sí, huyen, y la que se queda en casa repartirá el botín'. Cuando os acostáis en los apriscos, sois como las alas de la paloma cubiertas de plata, y sus plumas de oro resplandeciente. Cuando el Omnipotente dispersó allí a los reyes, nevaba en el monte Salmón.
Monte de Dios es el monte de Basán; monte de muchos picos es el monte de Basán. ¿Por qué miráis con envidia, oh montes de muchos picos, al monte que Dios ha deseado para morada Suya? Ciertamente el Señor habitará allí para siempre. Los carros de Dios son miríadas, millares y millares; el Señor está entre ellos en santidad, como en el Sinaí. Tú has ascendido a lo alto, has llevado en cautividad a Tus cautivos; has recibido dones entre los hombres, y entre los rebeldes, para que el Señor habite entre ellos. Bendito sea el Señor, que cada día —perdón— lleva nuestra carga, el Dios que es nuestra salvación. Dios es para nosotros un Dios de salvación, y a Dios el Señor pertenece el librar de la muerte.
Ciertamente Dios herirá la cabeza de Sus enemigos, la testa cabelluda del que anda en sus delitos. Dijo el Señor: 'De Basán los haré volver; los haré volver de las profundidades del mar, para que tu pie los aplaste en sangre, y la lengua de los perros tenga la porción de tus enemigos'. Ellos han visto Tu procesión, oh Dios, la procesión de mi Dios, mi Rey, hacia el santuario. Los cantores iban delante, los músicos detrás, en medio de las doncellas tocando panderos. Bendecid a Dios en las congregaciones, al Señor, vosotros del linaje de Israel. Allí va Benjamín, el más joven, dirigiéndolos; los príncipes de Judá con sus grupos, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
El Dios tuyo ha mandado tu fuerza; Tu poder, oh Dios, Tú que has obrado por nosotros. Por causa de Tu templo en Jerusalén te traerán presentes los reyes. Reprende a las fieras de las cañas, a la manada de toros con los becerros de los pueblos, pisoteando las piezas de plata; Él ha dispersado a los pueblos que se deleitan en la guerra. De Egipto saldrán mensajeros; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios. Cantad a Dios, oh reinos de la tierra; cantad alabanzas al Señor, al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad. He aquí, Él da Su voz, voz poderosa. Atribuid a Dios fortaleza; Su majestad es sobre Israel, y Su poder está en los cielos. Imponente eres, oh Dios, desde Tu santuario. El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder a Su pueblo. ¡Bendito sea Dios!".
Padre, en esta mañana te pido que la meditación de mi corazón y mis pensamientos sean aceptos a Ti. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
Dios se levantará
Salmo 68. Yo he titulado este sermón "El omnipotente y temido Señor en la creación; el bondadoso Dios en medio de Su pueblo". En septiembre de 1982, el ejército francés, bajo el mando de Napoleón, entró en la capital rusa, solo para retirarse un mes después y comenzar la desastrosa retirada que destruyó todo el ejército que pertenecía a Napoleón. Durante la breve ocupación se extendió el rumor de que los franceses, el ejército de Napoleón, habían colocado pólvora debajo de la catedral del Kremlin, diseñada para explotar cuando se abrieran las puertas que estaban frente al altar. A pesar del peligro percibido, y del conocimiento de esto, una gran multitud llenó la catedral para el servicio religioso que celebraba la retirada francesa.
La multitud se quedó en silencio cuando el joven obispo de Moscú se acercó a las puertas, las abrió y pasó sano y salvo. En ese momento de triunfo —perdón—, el obispo abrió la Biblia y leyó en voz alta las palabras iniciales del Salmo 68: "Dios se levantará; Sus enemigos serán dispersados". Setenta años después de esta proclamación, la corte rusa encargó conmemorar la victoria sobre Napoleón con una pieza musical instrumental. Esta pieza terminaba con el sonido de un cañón y con la expresión del Salmo 68 que acabamos de leer: "Dios se levantará; Sus enemigos serán dispersados".
El himno de victoria de la iglesia militante
El Salmo 68 es un grito de victoria del rey David. Un grito de victoria… perdón, es un grito de victoria del rey David; también, como algún teólogo alguna vez dijo, lo describe como el himno de victoria de la iglesia militante, de la iglesia de hoy. Este salmo conmemora uno de los actos más exitosos de David como rey de Israel, y este acto era el regreso del arca que había sido cautiva por los filisteos en el reinado de Saúl. Al mismo tiempo, conmemora el triunfo por la conclusión de la jornada del pueblo de Israel en el desierto. David tenía estas dos cosas en mente pensando en el salmo: cuando el pueblo de Israel estaba a punto de entrar a la Tierra Prometida, pero también la celebración del presente que estaba viviendo David, de traer el arca adonde pertenecía y establecerla en Jerusalén. Y muy seguramente este salmo —perdón— también está profetizando el triunfo de la iglesia por la muerte, la resurrección y el retorno de nuestro Rey, que vendrá a reinar con poder.
Se dice que el Salmo 68 es uno de los salmos más complicados. Si esta no fue la razón por la cual lo escogí… Eso es labor de los pastores de ustedes; yo no me voy a meter en las profundidades de este salmo, se los prometo. Solo voy a tocar cuatro puntos importantes. Pero antes de tocar esos cuatro puntos que me parecieron importantes de este salmo: lo que yo encontré cuando estaba leyendo este salmo es que David menciona aproximadamente unos 20 atributos acerca de Dios. Yo solamente voy a hablar de 4 esta mañana, y vamos a terminar tipo 4:45 de la tarde, para que ustedes se queden… Porque no quería tomar los 20, porque íbamos a terminar a las 5, y no quiero tomar el tiempo de la conferencia que vamos a hacer. ¡Mentira!
Mi proposición para esta mañana es mirar este salmo en cuatro partes. La primera parte yo la he titulado: el Señor que se levanta.
Y domina los cielos, y que es bondadoso con los menos favorecidos; eso lo vamos a ver en los versículos 1 al 6. La segunda parte: al que hace temblar la tierra, y que provee para los suyos y habita entre ellos; esa está desde el 7 al 17, versículos 7 al 17. La tercera parte —perdón—: al que se levanta victorioso y que comparte esta victoria con los suyos, versículos 18 al 23. Y para terminar, la adoración: al que es adorado como rey, y esto beneficia a otras naciones; es desde el versículo 24 hasta el 35.
El que domina los cielos y es bondadoso con los menos favorecidos
Comencemos en la primera proposición que tengo para ustedes: al que domina los cielos y que es bondadoso con los menos favorecidos, versículos 1 al 6. Vamos a leer nuevamente lo que dicen los versículos del 1 al 6: "Levántese Dios; sean esparcidos Sus enemigos, y huyan delante de Él los que le aborrecen. Como se disipa el humo… Padre de huérfanos y defensor de las viudas es Dios en Su santa morada. Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; solo los rebeldes habitan en una tierra seca".
El salmista está haciendo una introducción aquí, en el versículo 1: "Levántese, oh Dios". Y esta introducción es sobre los enemigos y lo que producen ellos. Está haciendo una alusión a las palabras usadas por Moisés en el libro de Números 10:35, y se refiere ahora a cada vez que el pueblo se levantaba en camino a la Tierra Prometida. Cada vez que Dios se levantaba, el arca… los sacerdotes tenían que cargar el arca y moverse a medida que Dios se movía. A eso está haciendo referencia David allí cuando dice: "Levántese, oh Dios".
David no está haciendo una referencia a que Dios estaba dormido y que tenía que levantarse de Su sueño. No como los profetas de Baal. ¿Recuerdan lo que le pasó a Elías, cuando Elías se burlaba sarcásticamente de los profetas de Baal y les decía: "A lo mejor está descansando tu…"? A lo mejor tus dioses están descansando, a lo mejor están durmiendo. Esto no es a lo que se está refiriendo aquí David. David tiene en mente lo que está pasando con Moisés, y hace referencia al libro de Números, en el capítulo 10:35.
Como se derrite la cera
En el versículo 2 vemos: "como se disipa el humo". Como el humo se disipa, como la cera se derrite. ¿Alguna vez han tenido la oportunidad de ver una vela —no sé si le llaman vela acá, o cera—? Sí. Y cuando está prendida, cómo se va derritiendo. Eso es a lo mejor a lo que está haciendo referencia David allí: cuando el Señor se levanta, es como ese fuego que va consumiendo esa vela. No hay nadie que se pueda estar de pie cuando Dios se levanta a favor de Su pueblo.
Versículo 3: "Pero alégrense los justos, regocíjense delante de Dios; sí, que rebosen de alegría". Nótese el contraste acá: los justos nos regocijamos; los enemigos de Dios nos derr… o, los enemigos de Dios —perdón— se deben derretir como la cera, como las velas. Miren el contraste que está usando el salmista en esta parte acerca de Dios. Sí, un Dios temible; sí, un Dios ante el que nadie, nadie puede estar en frente de Él. Ah, pero justos, ustedes regocíjense. Y sigue diciendo: "Canten, canten alabanzas a Su nombre; abran paso al que cabalga por los desiertos, cuyo nombre es el Señor; regocíjense en Él".
Dios el Señor, que está activo por Su pueblo cuando se levanta, como lo hizo en medio del arca del pacto en el desierto, genera temor en los malvados, pero alegría y cántico en Su pueblo, aquellos que Él ha escogido para llevar a cabo Sus planes. Notemos esta declaración que el salmista hace acerca de Dios en Su carácter, Sus atributos, cambiando un poco el tono de como comenzó su cántico aquí, cuando dice: "Levántese Dios; huyan", pero "ustedes, los justos, regocíjense". David, recordando las palabras de Moisés, no está intentando levantar a un Dios que está dormido, como les venía diciendo anteriormente, como en los profetas de Baal; y eso lo podemos ver en 1 Reyes 18:27.
Nuestro Dios reina
Este Dios se caracteriza por ser dominador. Miren lo que dice en el versículo 4: Él cabalga en el desierto; Él domina el desierto donde Su pueblo está pasando. Dios es el Rey sobre Su creación. Aquellos impostores y los que lo aborrecen huyen ante Su señorío. En Cristo se hace referencia a que los demonios tiemblan ante Su majestad, Su poder. Dice Isaías 45, y es lo que Pablo usa en Romanos 14:11: toda rodilla se dobla ante Dios. Así dice Isaías 45; porque está escrito: "Vivo Yo, dice el Señor, que ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua alabará". Que se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra.
Mis queridos hermanos, pertenecemos a un Dios que domina, es soberano y omnipotente en todo, en todo, en todo lo que Él ha creado. No existe un centímetro en esta tierra y del universo visible donde este poder y autoridad absoluta no estén presentes. No importa dónde vayamos, no importa lo que esté sucediendo: nuestro Dios reina. Nuestro Dios es temido aquí en México, en Alabama, en Colombia, en el Medio Oriente, y aun en lo que no podemos ver. Ese es nuestro Dios. Este es el Dios al que servimos, adoramos, y en el nombre del cual nos reunimos hoy a celebrar. No hay ninguna otra razón por la cual estemos celebrando hoy. Hoy es el día del Señor, y debemos traer esto en mente: hoy es el día del Señor temido, que cabalga el desierto, ante cuya presencia Sus enemigos tienen que derretirse como la cera. Por eso estamos hoy aquí en esta mañana; a ese Dios es al que estamos adorando aquí en esta mañana.
Padre de huérfanos y defensor de viudas
A la vez, mis hermanos, el contraste que hace el salmista en el versículo 5: "Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en Su santa morada". A la vez es el Padre. Este Dios temido, este Dios que gobierna, que es omnipotente, es un Dios que es Padre: Padre del que no tiene familia, y defensor para aquellos que no tienen voz, o soporte, o un proveedor, o un refugio. ¿Están notando el contraste que está haciendo el salmista aquí? Dios es tan poderoso, pero a la vez tan dulce. No es "como un padre"; el salmista no está usando una comparación. El salmista está declarando un atributo de Dios, así como el atributo de ser omnipotente: Dios es Padre de huérfanos, defensor de viudas. Dios no puede ser comparado con ninguno; por eso no hay lugar aquí, y el salmista lo sabía: "No puedo compararlo con ningún otro". Él es lo que es para el huérfano y la viuda.
James Boice, un teólogo conocido, dice esta expresión: "Los reyes y los gobernantes de este mundo no actúan así como Dios. Se rodean de los más nobles y de los ricos de la tierra, aquellos que pueden realzar su gloria y fortalecer su poder. Pero" —escuchen esto— "la mayor gloria de Dios es que se preocupa por los miserables y se rodea de ellos. Por lo tanto, los justos deben estar contentos y alabarlo". Esos miserables somos… éramos usted y yo, mis hermanos, y por eso Él merece nuestra adoración. Nosotros éramos esos huérfanos, nosotros éramos esos solitarios, y Dios nos ha hecho parte de Su familia, y Dios nos ha hecho compañía. Spurgeon decía esto: "En el desierto, los israelitas eran como una compañía de huérfanos, pero Dios era su protector, y en todos sus peligros y circunstancias adversas" —perdón— "Él era su defensor". Él proveyó la nube durante el día, Él proveyó la columna de fuego durante la noche, Él proveyó el alimento para Su pueblo. Este mismo Dios que se levantó para guiar a Su pueblo de la esclavitud de Egipto —en el que no existe sombra ni variación, de acuerdo con las palabras del apóstol Santiago—, lo guió a la Tierra Prometida y estableció Su morada en medio de ellos. Ese es el mismo Dios que, a través de Cristo, Su imagen visible, te ha traído a ti de tu Egipto de condenación a una tierra prometida de salvación; que te ha traído de tu orfandad a una familia hoy.
Adoptados en Cristo
Colosenses 1:15 dice: "Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación". En Cristo hemos sido adoptados; en Cristo Dios nos ha dado una familia; en Cristo Dios nos ha quitado nuestra soledad; en Cristo Dios nos ha traído del desierto de la condenación, de Egipto, y nos ha dado una tierra prometida, la cual esperamos. Hoy te adoptó en Su familia por medio de Cristo, demostrando Su atributo de ser Padre de huérfanos. Efesios 1:9 dice… Pablo dice que "nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de Su voluntad". Pero no solo se quedó allí. Dice Pedro, en la primera carta, capítulo 2, versículo 9, que también nos ha hecho sacerdocio "para anunciar las virtudes de Aquel que nos sacó de las tinieblas a la luz".
No solo Dios nos ha traído del desierto donde estábamos, nos ha traído de la soledad donde estábamos, nos hizo parte de Su familia, nos adoptó como hijos, sino que también nos dio una labor: proclamar Sus virtudes. ¿En qué forma podemos proclamar, además del agradecimiento por el cual estamos aquí el domingo, para celebrar lo que Dios ha hecho por nosotros, que Dios es un Dios bondadoso con los más necesitados, así como ha sido bondadoso con nosotros, que lo necesitábamos? ¿Cómo lo podríamos proclamar como iglesia, partiendo de la declaración de que Dios es Padre de huérfanos y defensor de las viudas?
¿Cómo creería usted que Su iglesia, la Iglesia Evangélica de Cuajimalpa, y tú, mi querido hermano, pudieran manifestar y dar a conocer esta virtud del Señor en un mundo lleno de huérfanos, lleno de viudas y lleno de extranjeros? Y peor aún: un mundo lleno de gente vagando en un desierto. ¿Cómo creerías tú que podríamos manifestar, que usted podría manifestar a ese Dios que es Padre de huérfanos y de viudas? Dios haga de Su iglesia, de esta iglesia aquí en Cuajimalpa, un lugar donde el huérfano, el vulnerable, encuentre una familia. Pero no solo una familia que le pueda brindar una comida, o tres comidas al día —no una comida; no hagan eso, denles alimentos; si los traen a sus casas, por favor no los hagan ayunar tanto—, sino una familia no solamente terrenal, sino una familia eterna y celestial.
El que hace temblar la tierra y provee para los suyos
Punto número dos: al que hace temblar la tierra, y que provee para los suyos y establece Su morada entre ellos, versículos 7 al 17. "El que calma el rugido…" —perdón, no estoy allí—. Del 7 al 17: "Oh Dios, cuando saliste al frente de Tu pueblo, cuando marchaste por el desierto, tembló la tierra; también se derramaron los cielos ante la… de Dios; el Sinaí mismo tembló delante de Dios, el Dios de Israel. Tú esparciste lluvia abundante, oh Dios; Tú fortaleciste Tu heredad cuando estaba extenuada. Los de Tu pueblo se establecieron en ella; en Tu bondad, oh Dios, proveíste para el pobre. El Señor da la palabra; las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud: 'Los reyes de los ejércitos huyen, sí, huyen, y la que se queda en casa repartirá el botín'. Cuando os acostáis en los apriscos, sois como las alas de la paloma cubiertas de plata, y sus plumas de oro resplandeciente. Cuando el Omnipotente dispersó allí a los reyes, nevaba en el monte Salmón. Monte de Dios es el monte de Basán; monte de muchos picos es el monte de Basán. ¿Por qué miráis con envidia, oh Dios, los montes…?". Ah, oh, perdón: "¿Por qué miráis con envidia, oh montes de muchos picos, al monte que Dios ha deseado para morada Suya? Ciertamente el Señor habitará allí para siempre. Los carros de Dios son miríadas, millares y millares; el Señor está entre ellos en santidad, como en el Sinaí".
Si se fijan, el contraste nuevamente que está utilizando el salmista acá: está demostrando la omnipotencia de Dios cuando dice: "Temblaron los montes a Tu salida". Nuevamente el salmista, en medio de su… se dirige a Dios recordando que Él estuvo en medio de Su pueblo en el desierto. En el versículo 8 podemos ver que produjo que la tierra literalmente temblara en el monte Sinaí. Y esto no lo está usando de manera figurativa el salmista; él se está refiriendo al pasaje de Éxodo 19:1, donde dice Moisés que todo el monte se estremeció con violencia. En medio de todo el despliegue de Su supremacía, poderío y dominio del Señor, que se puede leer en el versículo 12 de este salmo que estamos leyendo: "Los reyes de los ejércitos huyen". El 13: "Cuando os acostáis en los apriscos, sois como las alas de la paloma cubiertas de plata, y sus plumas de oro resplandeciente". En el versículo 14: "Cuando el Omnipotente dispersó allí a los reyes, nevaba en el monte Salmón".
Observen nuevamente el contraste que el salmista describe acerca de los atributos de soberanía y dominio absoluto de Dios en esta parte del Salmo 68: ahora no sobre los cielos, como lo estaba diciendo al principio; ahora es sobre la tierra. David trae a memoria el acontecimiento sucedido en la salida del pueblo de Egipto, su jornada en el desierto y su destino hacia la Tierra Prometida. Dios ha estado presente en medio de Israel mientras salen rumbo a la Tierra Prometida; David recuerda esto en medio de su canto. Nuevamente el salmista hace el contraste con el Dios que provee la lluvia… perdón, hace este contraste de: "Tú saliste, los montes se estremecieron". Oh, pero espera: "Tú esparciste lluvia abundante, oh Dios; Tú fortaleciste Tu heredad cuando estaba extenuada". Tú, Dios, proveíste para el pobre, Señor. Perdón: nuevamente el salmista hace el contraste con el Dios que provee la lluvia para la tierra y para el pobre, debido a Su bondad.
Un Dios que habita con Su pueblo
Y no solo eso: en el versículo 16, en la segunda parte, podemos ver: "El Señor habita allí para siempre". No solamente Dios está proveyendo la lluvia, no solamente Dios está proveyendo para el pobre, lo que está describiendo David como un atributo de Dios como proveedor, el Dios que hace temblar el Sinaí. En el versículo 16, dice el salmista que el Señor habitará allí para siempre. Es un Dios que hace morada con Su pueblo, no un Dios que simplemente provee y se desaparece. Este es el Dios de la iglesia de hoy también: es un Dios que está presente, es un Dios que vive con Su pueblo, es un Dios que está en medio de Su pueblo.
Recuerden las palabras de Jesús; recuerden lo que Él dijo antes de partir: que no nos dejaría huérfanos, que enviaría al Consolador, y que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Ese es el Dios al que nosotros servimos; ese es el Dios al que nosotros adoramos. No es el Dios que cualquier otra religión proclama, al que tenemos que llegar hasta allá para que nos preste atención. Nuestro Dios está en medio de nosotros, en medio de la reunión de Sus santos, en medio de Su pueblo. Es un Dios presente; es un Dios que ha deseado hacer habitación con nosotros. Dios ha provisto para Su pueblo lo necesario
Pero no solo lo necesario: Él se provee a sí mismo. Es totalmente diferente que yo lleve algo a una familia —por ejemplo, si quiero usar una ilustración— y deje una bolsa de mercado donde una familia, a llevar una bolsa de mercado y quedarme haciendo vida con esta familia. Y cuando digo vida, no es morando con ellos, principalmente, pero sí conociéndolos, sabiendo quiénes son, permitiendo que ellos me conozcan. Es totalmente diferente. No es lo mismo cuando yo solamente voy y visito un orfanato una vez al año que cuando yo me comprometo a hacer vida con esos niños que viven en estos orfanatos: cuando yo me aprendo sus nombres, cuando yo oro por ellos, cuando yo voy y los visito regularmente.
No es lo mismo decirle a una familia que está acogiendo, o a una familia que está adoptando en nuestra iglesia: "Dios te bendiga, estoy orando por ti", que irme a mi casa, preparar una comida, traerla a la puerta de ellos y decir: "No cocines hoy; te traje comida para que tú tengas tiempo con tus niños. Ah, y de hecho, puedo tener la ropa; te la quiero lavar también, porque te quiero servir, porque tú estás sirviendo a estos niños". Ese es el Dios que está habitando con nosotros.
Habitó entre nosotros en santidad
Mira lo que dice Juan en el capítulo 1 de su evangelio, en el versículo 14. Dice que Él "se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad". No solo habitó: el salmista comenta que habitó en santidad. Dios estaba en medio de Su pueblo no solamente viendo el espectáculo; estaba trayendo santidad. Lo mismo hizo Cristo al encarnarse. No vino aquí a la tierra a aparecer: "Qué chévere sería convertirme en carne". Dice que, lleno de gracia y de verdad, habitó entre nosotros, y vimos Su gloria. Los primeros discípulos vieron Su gloria.
Richard Phillips, otro teólogo, comenta acerca de esta parte en los Salmos: "Dios mora entre Su pueblo, y por esta razón el lugar de bendición divina es la compañía de peregrinos creyentes en Jesucristo" —esta reunión acá—, "a menudo asediados. Sí, Dios disciplina y capacita a los creyentes por causa de su alto y santo llamado". Dios habitó en el Sinaí en santidad; Cristo vino a vivir en gloria, y vimos Su gloria, en gracia y en verdad. "Obligándolos a atravesar regiones desérticas, pero Dios va con Su pueblo, guiándolo y cuidándolo personalmente".
Mi querido hermano, no tenemos un Dios que está aislado de Su pueblo. Nuestro Dios no está esperando que simplemente vayamos a Él para liberarnos. Dios ha venido a nosotros. Como habitó en el monte Sinaí, en Cristo el Dios de Israel decide habitar en la humanidad, en forma humana; no en forma de ángel, y no en cualquier humano, sino en un humano humilde, para morir por el pecado en la cruz del Calvario.
Se humilló a sí mismo
En Filipenses 2, del 7 al 8, podemos ver esa expresión. Quiero que me acompañen hasta allá y podamos leer Filipenses 2: "Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz". A Cristo no solamente le bastó… perdón, a Cristo no le bastó despojarse de sí mismo. Y cuando dice "despojarse de sí mismo", quiero hacer una claridad acá: Él no se despojó de Su deidad, pero se sometió al gobierno y al poderío de Dios en Su humanidad, tomando forma de siervo. No forma de rey, no forma de gobernante, como los apóstoles, los primeros discípulos, lo querían hacer; no en forma de una figura importante o de un sacerdote: forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.
Y no le bastó: "Hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz". Él habitó en la tierra para sufrir la muerte más cruel, mis hermanos. No solamente vino aquí a mostrarnos Su parte bonita de ser hombre y de convertirse en carne, sino a venir a sufrir una muerte que Él no merecía, una muerte que nosotros merecíamos, una muerte que deberíamos pagar nosotros. Y Él voluntariamente lo hizo. Él era inocente de todo lo que se le acusaba, y aun así decidió morir por ti.
El que se levanta victorioso y provee salvación
Número tres: al que se levanta victorioso y provee salvación para los suyos, versículos 18 al 23. Venía diciendo: Él murió en la cruz, pero no se quedó allí. Vamos a ver lo que dice el Salmo 68 como una declaración profética de lo que Cristo iba a hacer después de morir: "Tú has ascendido a lo alto, has llevado en cautividad a Tus cautivos; has recibido dones entre los hombres, y aun entre los rebeldes, para que el Señor Dios habite entre ellos. Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestras cargas, el Dios que es nuestra salvación". Perdón: "Dios es para nosotros un Dios de salvación, y a Dios el Señor pertenece el librar de la muerte. Ciertamente Dios herirá la cabeza de Sus enemigos, la testa cabelluda del que anda en sus delitos. Dijo el Señor: 'De Basán los haré volver; los haré volver de las profundidades del mar, para que tu pie los aplaste en sangre, y la lengua de tus perros tenga la porción de tus enemigos'".
Esta es la segunda vez en el salmo que el salmista —en el versículo 18, precisamente— se refiere a Dios en primera persona. Le dice "Tú esparciste" en el versículo 9, pero en el versículo 18: "Tú has ascendido". Y esta ascensión se refiere a la conquista alcanzada hasta ahora, y a los beneficios de esta: en el versículo 18, llevando en cautividad, recibiendo dones. Luego, en el versículo 19, David bendice al Señor por llevar las cargas de Su pueblo, pero ante todo por ser el Dios de la salvación. En el versículo 20 me parece interesante que diga: "Dios es para nosotros un Dios de salvación, y a Dios el Señor le pertenece librar de la muerte".
Una declaración profética de la ascensión
Viene hablando, entonces… ¿Se han podido dar cuenta de la declaración del evangelio que tiene este salmo? Dios habita entre los hombres, muere por la humanidad y —versículo 18— se levanta de la muerte para reinar, para traer salvación a la humanidad. El comentario figurativo en el versículo 18 que estaba usando el salmista, "Tú has ascendido a lo alto", no era más que un simbolismo acerca de la ascensión de Cristo a los cielos después de conquistar la muerte. Pablo usa este salmo como referencia a esto, comentando en Efesios 4:1… perdón, Efesios 4, del 8 al 10. Dice: "Por tanto, cuando ascendió a lo alto, llevó cautiva las huestes de cautivos, y dio dones a los hombres. Esta expresión, 'ascendió', ¿qué significa, sino que Él también había descendido a las profundidades de la tierra? El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo".
El salmista está haciendo una declaración profética, usando un simbolismo, de lo que Jesús iba a hacer al resucitar de la muerte, en Su ascensión —ascensión, perdón—. Cristo no solamente fue coronado con victoria; también te despojó de la maldición del pecado, anuló el juicio que había en tu contra, y la muerte, por completo. El juicio y la salvación le pertenecen al Señor, al Señor que no solo gobierna sobre todo, sino que es la única fuente y garantía de tu salvación. No hay otro nombre, dice Hechos 4:12: "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos". Mis queridos hermanos, tu salvación ha sido obra, de comienzo a fin, de nuestro Señor. Nosotros no aportamos nada; al menos, algunos dicen, nuestros pecados, simplemente.
Una invitación: no hay otro nombre
Pero mi querido amigo, tú que me visitas, tú que visitas esta iglesia hoy, que de pronto no has experimentado esta salvación que cantábamos esta mañana, esta salvación del Señor que cantábamos esta mañana diciendo: "Mi mal pagó en la cruz, venció; mi salvación es el Señor". Yo te invito en esta mañana a meditar: no hay ningún otro nombre; en ningún otro hay salvación. No hay un método, no hay otra vía, no hay otra opción: solo Cristo. Me encantaría verte en la multitud que el apóstol Juan vio en Apocalipsis 7, vestido de ropas blancas. Ven y ponte a cuentas con el Señor. El Señor es infinito en perdonar. Tus pecados son rojos como el carmesí; Él está dispuesto a hacerlos blancos como la nieve.
El Señor es bueno, pero también Él vendrá a juzgar, y Él vendrá a darle paga al pecado que hemos cometido. El apóstol Pablo dice que la paga del pecado es muerte. Mi hermano, hoy, mi querido amigo, hoy es el día de salvación. Yo te invito a meditar en esto; yo te invito a ver en Cristo la única fuente de tu salvación. No porque yo lo diga: las Escrituras, que son suficientes y son inerrantes, lo están diciendo. No hay otro nombre.
La adoración de Su pueblo, para bien de las naciones
Punto número cuatro. Les venía diciendo que este salmo para mí suena como una declaración del evangelio. Dios se levanta, ¿cierto?, al principio, cuando estábamos comenzando; Dios habita en medio de Su pueblo; Dios se levanta de la muerte. Y si nos ponemos a pensar en lo que Cristo ha hecho por nosotros al venir aquí a la tierra, a manifestarse como hombre, traer salvación, resucitar y ascender, podemos decir entonces —y este es mi punto número cuatro—: la adoración de Su pueblo. Y eso es lo que le tenemos que rendir por lo que Dios ha hecho por nosotros. Pero no solamente la salvación que Dios ha traído es para beneficio de nosotros, sino para beneficio y sanidad de otras naciones.
Miren lo que dicen los versículos 24 al 35 del Salmo 68. Dice: "Ellos han visto Tu procesión, oh Dios, la procesión de mi Dios, mi Rey, hacia el santuario. Los cantores iban delante, los músicos detrás, en medio de las doncellas tocando panderos. Bendecid a Dios en las congregaciones, al Señor, vosotros del linaje de Israel. Allí va Benjamín" —Benjamín, perdón—, "el más joven, dirigiéndolos; los príncipes de Judá con su grupo, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí. El Dios tuyo ha mandado tu fuerza; muestra Tu poder, oh Dios, Tú que has obrado por nosotros. Por causa de Tu templo en Jerusalén… Reprende a las fieras de las cañas, a la manada de toros con los becerros de los pueblos, pisoteando las piezas de plata; Él ha dispersado a los pueblos que se deleitan en la guerra. De Egipto saldrán mensajeros; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios. Cantad a Dios, oh reinos de la tierra; cantad alabanzas al Señor. Cantad, cantad al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad. He aquí, Él da Su voz, voz poderosa. Atribuid a Dios fortaleza; Su majestad es sobre Israel, y Su poder está en los cielos. Imponente eres, Dios…" —o, "imponente eres, oh Dios", perdón— "desde el santuario, desde Tu santuario. El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder al pueblo. ¡Bendito sea Dios!".
Podemos ver, por último, en el versículo 24, que por última vez en este pasaje el salmista se dirige nuevamente a Dios en primera persona: "Ellos han visto Tu procesión, oh Dios", confirmando que los enemigos han visto la procesión de Dios, llamando a Su Dios, a Su Rey. Versículo 26: "Bendecid a Dios en las congregaciones, al Señor, vosotros del linaje de Israel". Se puede observar una invitación al pueblo de Israel en particular a adorar a Dios: "Bendecid a Dios en las congregaciones", en una sesión, lo mismo que estamos haciendo hoy, domingo. Versículo 27: "Allí va Benjamín, el más joven, dirigiéndolos; el príncipe de Judá con todos sus grupos, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí". El motivo del mandato de adorar que el salmista le hace al pueblo es el obrar de Dios a favor de Su pueblo, por establecer Su morada, Su habitación, con ellos.
Luego, en el versículo 31: "De Egipto saldrán mensajeros; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios". Podemos observar que no solo Israel adora al Señor. Esta procesión que David está comentando, esta procesión que David está narrando aquí en este salmo, y que muy seguramente era la procesión que él iba liderando al momento de traer el arca de vuelta a Jerusalén, dice que no solamente el pueblo de Israel estaba adorando, sino que tuvo efectos también en Egipto y en Etiopía. Versículo 32: "Cantad a Dios, oh reinos de la tierra; cantad alabanzas al Señor".
El salmista, en razón de las bondades que el Señor ha hecho por Su pueblo y que ha tratado de resumir en este salmo, desea que el pueblo, como una sola congregación, adore, exalte a su Dios por todo lo que ha hecho por ellos: el hecho de habitar en medio de ellos por medio del templo en Jerusalén. Y otros reyes vendrán a traer presentes, como muestra del prestigio y exclusividad que Israel tenía —perdón— por ser el lugar de morada del temido y bondadoso Dios.
"Nuestro enfoque al venir a la iglesia a adorar, entonces, nunca debe descansar en lo que ganaremos al venir acá, con el servicio o con la manera de alcanzar al mundo; mucho menos con los objetivos inferiores, como nuestro deseo de interacción social o conexión comercial. Preeminente, la adoración a Dios es el gran fin al que sirve todo lo demás, de modo que nos acercamos a Dios principalmente para alabarlo como el Dios de nuestra salvación, quien nos ha sostenido diariamente y ha derrocado a nuestros enemigos: Satanás, el pecado y la muerte". Esto lo dice el Comentario expositivo reformado.
Para que le teman todos los términos de la tierra
Sin embargo, la adoración a Dios, aunque es exclusiva de Israel, no solo fue dada para beneficio de Israel. "Dios nos bendice, para que le teman todos los términos de la tierra". Miren lo que dice el salmo anterior al Salmo 68, Salmo 67:7; dice: "Dios nos bendice" —lo que acabo de leer—, "para que le teman todos los términos de la tierra". Egipto era bastante contrario a la adoración de otros dioses que no eran los dioses propios de Egipto. Etiopía extenderá sus manos, en expresión de entregar presentes, o pedir asistencia, o adorar a Dios, como resultado de lo que han visto a Dios hacer con Israel. El Salmo 67, versículos 2 y 3, que acabamos de leer, pero en la parte más arriba, dice: "Para que sea conocido en la tierra Tu camino, entre todas las naciones Tu salvación. Te den gracias los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te den gracias".
Mateo 28:18 al 20: "Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Hay una expresión en esto de John Piper que me encanta muchísimo. Estamos viendo cómo el pueblo de Dios adora, ¿cierto?, pero que esa adoración no es exclusiva, que afecta también a otras naciones: Egipto y Etiopía vienen a adorar también. John Piper dice esto: "La adoración es la meta y el combustible de las misiones. Las misiones existen porque la adoración no existe".
Mis queridos hermanos, nosotros tenemos el privilegio de adorar aquí el domingo. Latinoamérica tiene el privilegio de que el creyente se pueda concentrar, reunir y adorar. No pasa lo mismo en otras naciones; no pasa lo mismo en otros contextos. Si hay creyentes en estos contextos, y en estas tribus, y en estas lenguas, tienen que hacerlo escondidos. Israel sería usado por Dios como un agente pasivo, en el Antiguo Testamento, de bendición a otras naciones. Al escuchar y conocer de la grandeza del Señor y Dios, y de las bondades hacia la nación, Etiopía y Egipto escucharon y vinieron a adorar. Su iglesia hoy debe ser usada como un agente activo para que la gente de todo pueblo, toda tribu, toda nación, conozca y adore al único y verdadero, supremo… supremo, perdón, soberano, omnipotente y poderoso Dios.
Celebrar la omnipotencia y… de Dios, como los fieles rusos de la narración que les hice al principio, que lo hicieron en 1812 en Moscú. Su iglesia hoy celebra y da a conocer la bondad de Dios al ser un Padre de huérfanos, ser un proveedor, y establecer Su morada entre Su pueblo, y dar Su victoria sobre el pecado y la muerte; no solo para beneficio de Su pueblo como fin último. Este fin es que Su gloria sea conocida por toda la humanidad, y que esta humanidad se pueda rendir en adoración a Él.
Oración final
Padre, te damos gracias, Señor, por Tus bondades. Gracias por lo que Tú has hecho en nosotros en Cristo. Gracias por Tu eterno amor y Tu eterna misericordia. Yo te pido, Señor, que puedas usar esta iglesia no simplemente para que se pueda reunir aquí, Señor —que es importante, Señor—, sino que también pueda ser usada para llevar Tus bondades a los más necesitados. En el nombre de Cristo hemos orado. Amén.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →