Hechos 6:8-15HechosNathan Díaz
Falsos testimonios y rostros de ángeles
¿Por qué acusaron a Esteban de blasfemia si lo que enseñaba era cierto? Hechos 6:8-15 relata el debate que nadie pudo ganarle, los testigos falsos y su rostro como el de un ángel. El mensaje explica en qué sentido Jesús destruye el templo y cumple la ley de Moisés, y por qué la doctrina que crees termina siendo el motivo de la oposición.
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Transcripción
Los dos portalibros de la historia de Esteban
Hoy vamos a ver el final del capítulo 6, que en realidad nos introduce a Esteban. Ya vimos la semana pasada quién es Esteban. Hablábamos de este diaconado que se hace en esta situación que se vivió en la primera iglesia, donde se estaba descuidando a algunas viudas, y veíamos la importancia de este liderazgo, de cómo se escogió este liderazgo, y el primero que es mencionado es Esteban. Entonces, realmente nuestra introducción a él fue la semana pasada, pero nuestra verdadera introducción a él es hoy. Y el final de su historia, por lo menos como está en el libro de Hechos, lo vamos a ver en enero, lo cual les digo que está raro, porque lo estamos separando, pero está bien.
Es como... hoy vamos a ver, ¿cómo se llaman los que sostienen los libros, que de un lado hay uno y del otro, para que no se caigan? ¿Cómo se llama? Portalibros, ¿no? Sostiene libros. Bueno, hoy vemos esos acerca de la vida de Esteban: cómo comenzó esta cuestión que enfrentó, al final del capítulo 6, y cómo terminó esta cuestión, que está al final del capítulo 7. Entonces vamos a ver el final del capítulo 6, el final del capítulo 7, y la próxima vez que regresemos al libro de Hechos vamos a ver qué fue lo que dijo. No tenemos tiempo para ver todo eso en un solo sermón; tengo que dividirlo en dos partes. Bueno, haremos un repaso en enero para regresar a esto.
Y traté de ser muy creativo aquí con mi título para este sermón: "Falsos testimonios y rostros de ángeles". Si no saben a qué se refiere este título, lo van a saber para cuando terminemos, espero.
Esteban, lleno de gracia y de poder
Ya sabemos algo acerca de Esteban, que está en el capítulo 6. Como decía, es el primero mencionado en el versículo 5 de aquellos que fueron escogidos por la congregación: "Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo". Hay una descripción aquí. Lucas, creo que intencionalmente, lo pone al principio de la lista, y no nada más eso, sino que, a diferencia de los demás diáconos, hace una descripción de su testimonio en cuanto a su madurez espiritual, en cuanto a realmente la manera en que Dios lo usaba. Entonces, es la introducción a Esteban.
Y ahora llegamos al final del capítulo 6, versículo 8: "Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio. Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés. Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel".
En un momento vamos a ver algo acerca del final del capítulo 7, pero quiero introducir esto. Lo que vamos a ver hoy lo quiero introducir con Esteban como persona y como el primer mártir, que, como van a ver, esto lleva a un sermón que es registrado por Lucas.
El diaconado no es un oficio menor
La semana pasada hice un énfasis que espero que les haya quedado muy claro, y el énfasis era que, en el oficio de diácono dentro de la iglesia, no debemos de menospreciar ese oficio como algo menor o como algo no tan importante como los pastores. Y una de las razones por las cuales decía eso es porque la misma Palabra de Dios nos llama a ser siervos unos de otros, a servirnos unos a otros, que es el significado en realidad de "diácono". Entonces, el oficio de diácono, así como el oficio de pastor, tiene que ver con servir a la gente. Y entonces en muchas áreas son iguales; no es en todas las áreas exactamente igual, hay diversidad en el cuerpo, pero en muchas áreas sí, lo que hacen los diáconos es lo mismo que hacen los ancianos o los pastores de la iglesia.
Y en este caso quiero que vean que Esteban, a pesar de que suena, por lo que vimos el domingo pasado, como que inicialmente se le dio una tarea pues no tan importante, porque pensamos: "Ah, bueno, pues él se va a encargar de servir las mesas; es mesero de la primera iglesia". Parece ser que los apóstoles dicen: "Nosotros tenemos cosas más importantes que hacer. No nos vamos a rebajar a estar ahí atendiendo a la gente". Pero vimos el domingo pasado que eso no es lo que pasó. No es que los apóstoles estaban diciendo: "Nosotros no nos vamos a rebajar, porque tenemos cosas de mucha mayor importancia y somos personas más importantes, con tareas más importantes que hacer".
Simplemente estaban diciendo: "No podemos descuidar una cosa para hacer la otra, porque ambas cosas se tienen que hacer. Entonces necesitamos ayuda, necesitamos expandir el liderazgo de tal manera que podamos cubrir más. Tenemos que seguir predicando la Palabra de Dios". Y parece ser que esta cuestión de servir las mesas nos está absorbiendo tanto que ya no tenemos el tiempo que necesitamos para prepararnos, y para estar predicando, y para seguir enseñando lo que la Palabra dice en relación al evangelio, que es lo que está edificando, fortaleciendo a la iglesia. Estoy haciendo un resumen del domingo pasado. Espero que recuerden esto que estoy diciendo, porque fue lo más importante.
Esteban hace lo mismo que los apóstoles
Y Esteban, en el versículo 8 —aquí está la clave que conecta todo lo que estoy diciendo—: "Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo". Habíamos estado leyendo hace unos domingos cómo es que Pedro y Juan y los apóstoles hacían grandes señales y prodigios entre el pueblo. Lo que vamos a ver hoy, y después en enero, es que Esteban está desempeñando exactamente las mismas cosas que ¿quiénes? Que los apóstoles. Esto no era un ministerio único de los apóstoles: "Nosotros predicamos la Palabra, ustedes sirvan", ¿no?
Y lo van a ver también con Felipe. Viene más adelante. Felipe, que también fue nombrado la semana pasada, va a volver a aparecer un poquito más adelante, y van a ver qué tan importante fue el ministerio de Felipe como evangelista. También estos dos personajes, tanto Esteban como Felipe, aunque no aparecen mucho en el libro de Hechos —el enfoque principal de Lucas ha estado en Pedro y va a estar en Pablo más adelante—, estos personajes desatan una etapa para la iglesia que tiene que ver ahora sí con la expansión del reino fuera de Jerusalén y hacia los gentiles.
Hasta este punto, y lo vimos la semana pasada, la iglesia está básicamente conformada de judíos: de la dispersión, judíos palestinos, pero de judíos. Entonces todavía existe esta percepción, esta apariencia de que en realidad el cristianismo es una religión de los judíos. O sea, en general es lo que conforma la iglesia hasta este punto. Y tanto Esteban como, más adelante, Felipe van a ser algunos de los primeros que Dios va a usar realmente para desatar las cosas, de tal manera que se rompa la barrera que existe, que está conteniendo a la iglesia en este círculo todavía relativamente exclusivo.
Avanzar el reino es tarea de todos
Entonces, ¿cuál es la lección aquí? Avanzar el reino de Dios es la tarea de todos los hijos de Dios. No nada más de los líderes, no nada más de los que... Estaba diciendo eso Rodrigo hace un momento en relación a este libro, que pensamos: "Bueno, los misioneros predican, los misioneros se encargan; los pastores se encargan de hacer esta labor, de estar estudiando la Biblia, buscando cómo enseñar mejor la Biblia. Ellos son los que tienen que salir y evangelizar. Ellos son los que tienen que hacer todas estas cosas, y la iglesia nada más viene y se sienta los domingos, y escucha, y se regresa a sus casas". Así no funciona la iglesia. Lo que vemos en la primera iglesia es que el poder del Espíritu Santo no está nada más sobre algunos; está sobre todos. Todos tienen la misma tarea, todos tienen el poder para hacerlo; no es exclusivo de algunos.
Y mi tío Carlos hablaba acerca de esto cuando estaba hablando el jueves en la cena de Acción de Gracias, acerca de nuestra responsabilidad en cuanto al evangelismo, y la manera en que tenemos que entender la prioridad y el privilegio que es poder compartir nuestra fe con convicción. Y eso es lo que vamos a ver en este pasaje.
La influencia de Esteban
Así que quiero mostrarles rápidamente —esta es la introducción— la influencia de Esteban, la gran influencia de Esteban, porque va a pasar bien rápido su historia. Pronto ya vamos a verlo pasado; va a haber muerto. Ya les adelanté el final. Entonces, espero que regresen a escuchar cómo es que se dio todo esto, lo de su sermón y todo lo que llevó a su martirio. Entonces, les voy a dar algunos puntos pequeños acerca de Esteban.
Lucas piensa, al estar escribiendo este libro, que Esteban es un personaje importantísimo. Y una de las claves por las cuales Lucas lo considera tan importante, que vemos aquí, es esta: hay muchos sermones registrados en el libro de Hechos. ¿Saben cuál es el más largo de todos los sermones registrados? El de Esteban. Más largo que cualquier sermón registrado de Pedro, más largo que cualquier sermón registrado de Pablo, es este sermón que vamos a ver en enero. No lo vamos a ver hoy, pero nada más les digo esto para que vean que la influencia de Esteban era significativa. En la mente de Lucas es significativa; dice: "Vale la pena. O sea, tengo que registrar todas estas cosas que dijo, porque lo que sucedió en este capítulo 7, específicamente, es de vital importancia para la iglesia".
Uno: la conversión de los sacerdotes
La influencia de Esteban se ve en varias áreas. Una de ellas la vamos a ver más adelante hoy, pero tiene que ver con lo que terminamos leyendo en el capítulo 6, cuando dice que muchos de los sacerdotes empezaron a obedecer a la fe. O sea, muchos de los sacerdotes judíos que iban al templo para los sacrificios se empezaron a convertir. Recuerden, hay miles de sacerdotes que ejercen esta... o sea, ese es su oficio, ir al templo, y aparentemente se están convirtiendo muchos de ellos. Y les voy a mostrar al final del sermón por qué es que creo que Esteban jugó una parte importante en esta conversión de los sacerdotes.
Estaban yendo al templo, estaban escuchando. O sea, los apóstoles, los diáconos, varios cristianos de la primera iglesia iban, predicaban en el templo; los sacerdotes estaban siendo expuestos a la Palabra de Dios, se estaban convirtiendo a Dios. Entonces, el mismo liderazgo... y es por eso que se sienten tan amenazados, creo, por este mensaje los mismos líderes religiosos.
Dos: la semilla sembrada en Saulo
Pero la otra cosa que es muy importante, y esto también lo vamos a ir viendo en el libro de Hechos, es que la influencia de Esteban es significativa en lo que va a pasar en la vida de Saulo, del cual vamos a leer muy pronto, ya en el final del capítulo 7. Pero vean, aquí está este detalle. Dice: "Hacía grandes prodigios entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos". La idea detrás de esto de los libertos es que existe una sinagoga de judíos que habían sido esclavos y ahora ya no lo eran; habían sido puestos en libertad, y ellos ahora han formado su propia comunidad, ellos y la siguiente generación. Y así se llaman los libertos; básicamente a eso se refiere esto.
Y luego dice: "Y de los de Cirene, de Alejandría" —que es África, creo, esa parte—, "y de Cilicia". Pero aquí está una clave importante: "de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban". ¿Saben cuál es la ciudad principal de Cilicia? No está aquí, se los digo. ¿Cuál es la ciudad más importante de Cilicia? Una ciudad que se llama Tarso. ¿Quién era de Tarso? Saulo, que va a ser Pablo. Estas sinagogas, varias sinagogas que están discutiendo con Esteban, entran en un debate teológico con Esteban; varios grupos de varias sinagogas.
Recuerden, esto es diferente. Está el templo, que es donde van y hacen los sacrificios, y están las sinagogas, que es más parecido a lo que hacemos nosotros aquí. O sea, hay un grupo más local que se junta y lee las Escrituras, y hacen sus oraciones, y hacen sus cantos, y ese tipo... Hay muchísimas sinagogas así alrededor de Jerusalén, y estos son los grupos de estas sinagogas que están yendo y están confrontando a Esteban. Lo cual significa —esto no está en el texto, pero creo que es lo que Lucas, al saber un poquito del trasfondo, quiere que sepamos— que la sinagoga de Saulo, donde Saulo era miembro, está entrando en debate con Esteban de asuntos teológicos. ¿Y quién probablemente es parte de este debate? Saulo.
¿Se acuerdan bajo quién estudió Saulo? Bajo Gamaliel, que ya apareció también. Entonces Saulo tiene todo este entrenamiento teológico, y ahora está metido en: "A ver, ¿quién dices tú que era este Jesús?". Y aparentemente Esteban, como vamos a ver en un momento, les está haciendo varias conexiones con el Antiguo Testamento y de cómo Jesús es el cumplimiento de estas cosas. Saulo no le cree, obviamente, en este punto, pero esta es la semilla que está siendo sembrada en lo que Dios va a hacer más adelante.
Todo esto que está escuchando Saulo, probablemente de Esteban, es la influencia detrás de lo que leemos en cada una de las epístolas de Pablo: estas cosas que empezó a escuchar y estas conexiones que se empezaron a hacer con el Antiguo Testamento. Obviamente el Nuevo Testamento está cargado de la influencia de Pablo, y es muy fácil que veamos a Pablo como un gran instrumento de parte de Dios para llegar a los gentiles. Pero es importante que veamos —porque Lucas quiere que lo veamos— de dónde vino eso. ¿A quién usó Dios realmente para llegar a él? ¿Cuáles fueron las semillas que fueron sembradas, que más adelante se convirtieron en lo que Dios usó para poderosamente transformarlo?
Lo cual debería ser de ánimo para nosotros, porque muchas veces hablamos con gente que parece que nada más no entiende y no quiere creer, y decimos: "Es un caso perdido". Y Esteban no vivió para ver el fruto de la semilla que él sembró; él murió antes de que Saulo se convirtiera. Les digo, esto debe ser de ánimo para ustedes. Probablemente ustedes hablen, compartan la Palabra, compartan la convicción de la fe que hay en ustedes, y muy probablemente no verán el fruto de lo que están diciendo, pero Dios lo traerá a su tiempo. A veces usa otras personas en el camino, y ustedes nada más fueron una de las piezas. Pero cobren ánimo, porque esto pasó en la vida de Esteban.
Tres: reflejar a su Salvador
Número tres: creo que la influencia de Esteban se extendió principalmente en reflejar a su Salvador. Eso es lo que viene al final de esta sección, al principio del final. Al principio dice: "Esteban, lleno de gracia y de poder, haciendo grandes prodigios y señales". Es la primera indicación de que Dios está haciendo algo muy poderoso a través de él. Pero lo más importante es que él está reflejando a aquel a quien sigue. Y eso es, creo, lo que está siendo descrito en el versículo 15, cuando dice que estos hombres... quiero que entiendan cómo es esta escena: lo están viendo atentamente, fijamente, y hay algo acerca de él que brinca.
Un rostro como el de un ángel
Ahora, no sé exactamente a qué se refiere Lucas cuando describe que lo que ven es el rostro como el rostro de un ángel. ¿Cómo se ve un ángel? ¿Cómo identificamos quién de nosotros se ve más como ángel que otros? O sea, ¿sabes cómo se ve un ángel? No sé qué es lo que Lucas quiere comunicar aquí, pero creo que lo más importante que Lucas quiere comunicar es que este hombre realmente refleja a aquel a quien sigue. Hay algo acerca de él. Una de las cosas que vamos a ver es la manera en que murió: la paz con la que murió, la tranquilidad con la que murió. Pero creo que hay algo más aquí; vamos a regresar a eso en un momento.
Pero en Éxodo 34, versículos 29 al 35, hay una experiencia que Moisés tiene con Dios que es muy similar. Creo que Lucas quiere que pensemos en eso: una experiencia que tuvo Moisés cuando él recibió la ley de parte de Dios. Dice que cuando el pueblo lo vio, resplandecía su rostro. Es decir, después de haber estado en la presencia del Señor, cuando llegaba con la gente, algo diferente había acerca de él. Creo que esta es la idea detrás de lo que está pasando también con Esteban, en donde Dios muestra de una manera clara su aprobación y su presencia en la vida de Esteban, así como con Moisés, ¿no? "Este es mi siervo, este es mi líder. Quiero que sea evidente que yo estoy con él. Quiero que ustedes vean algo diferente acerca de él. Quiero que cuando lo vean a él se den cuenta de que ha estado conmigo".
O sea, Esteban... Por eso no podemos menospreciar ningún puesto en la iglesia. Porque, ¿quién de ustedes no quisiera ser como Esteban? O sea, ¿quién de nosotros no diría: "Señor, hazme un diácono cuando quieras"? "Si este es el tipo de diácono que me quieres hacer, ¡por favor, Señor!". O sea, ahí está, con Moisés, con Abraham, con David, con Pablo, con Pedro: Esteban. Está en esa misma categoría de gente que Dios usó poderosamente para hacer algo muy específico en su plan de redención.
Diez parecidos con Jesús
Y este aspecto de reflejar a su Salvador, Lucas quiere que quede bien claro, mencionando por lo menos diez cosas en las cuales Esteban se parece a Jesús, que es el mejor complemento que nos podrían hacer a cualquiera de nosotros: "Tu vida se parece a la vida de Jesús". Eso pasó exactamente con Esteban. Fíjense bien. Número uno: fue traído delante del sumo sacerdote y del sanedrín. Número dos: fue acusado falsamente por testigos. Número tres: en ambos casos se menciona la destrucción del templo. Número cuatro: se hace un contraste entre el templo hecho con manos y el templo celestial. Ambos hacen referencia al Hijo del Hombre: así como Jesús dijo que verán al Hijo del Hombre descender, Esteban ve al Hijo del Hombre.
Se le acusa de blasfemia; es cuestionado por el sumo sacerdote. Jesús encomienda al Padre su espíritu; Esteban encomienda al Hijo su espíritu. Ambos gritan con una fuerte voz antes de morir, y ambos dicen: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Hay muchísimos paralelos que Lucas quiere que veamos entre la muerte de Esteban, la vida de Esteban, y la vida y la muerte de Jesús. Entonces creo que lo principal que tenemos que ver acerca de su vida es esto: este primer mártir es alguien que refleja a su Salvador. ¿Tú reflejas a tu Salvador? O sea, ¿en qué nos parecemos a Jesús nosotros?
No podían resistir su sabiduría
Va. La segunda cosa que quiero ver hoy tiene que ver con qué pasó aquí: cuáles son las acusaciones que se hacen contra Esteban. Lo vamos a entender un poco mejor cuando veamos el sermón; hoy vamos a ver un poco de qué pasó y vamos a llegar a algunas de estas conclusiones. Dice: no podían resistir su sabiduría. Están debatiendo con él y no pueden resistir su sabiduría. ¿Por qué no pueden resistir su sabiduría y el Espíritu con que hablaba? Porque tenía la verdad; tenía la autoridad de la verdad.
¿No es increíble? Están debatiendo con él y no le pueden ganar. Y estos son todos los líderes religiosos, estos son todos los que tienen entrenamiento teológico, los que más saben, los de los doctorados en la Torá, y no pueden. O sea, se dan cuenta de que él sabe tanto acerca de las Escrituras que no pueden contestarle, por lo cual el único recurso que les queda es enojarse. Es lo único que les queda, que les dé todavía más coraje.
Hermanos, nuevamente, esto es de ánimo para nosotros, ¿no es de ánimo? Tenemos la verdad. Entonces, no es que yo sea más inteligente que tú, pero al final, cuando hablas la verdad, hay algo que se vuelve evidente acerca de esa verdad. Yo he tenido pláticas con gente así, muchísimas pláticas en donde dices algo y te dicen: "Ah, es que nunca lo había visto así", y ya no saben qué más decir. Y puedes hablar con un testigo de Jehová, por ejemplo, ¿no? Hace poco tuve una conversación así acerca de la deidad de Jesús. Decía: "Bueno, pero es que Tomás lo llamó 'mi Señor y mi Dios'". Y me dijo: "¿Sí? ¿Dónde está eso?". "Al final de Juan". "Bueno, déjame estudiarlo", ¿eh?
Pero hay algo ahí de frustración que ves, ¿no? O sea, no es que yo sea tan inteligente que sé cómo callar a la gente y cómo hacer que ya no puedan contestar nada. Es simplemente que hay algo que es cierto, y quien sea que está diciendo lo que es cierto va a tener un cierto grado de autoridad, aunque sea más menso en realidad. Que sea de ánimo, hermanos, esto para ustedes: todos tenemos la responsabilidad de hablar la verdad, y eso es lo que es usado por Dios. Perdónenme, no era mi intención.
Donde los argumentos fallan
Ahora, tenemos esta autoridad, y lo que empieza a pasar con los que se oponen a Esteban es que la única opción que tienen es la intimidación. No pueden aceptar la verdad, porque obviamente hay orgullo ahí: "¿Cómo vamos a aceptar que estamos mal?". Y estaba leyendo el comentario de John Stott. Él dice: "Donde los argumentos fallan, el lodo es un buen sustituto". ¿No es cierto? Donde los argumentos fallan, el lodo es un buen sustituto. Eso es exactamente lo que va a pasar aquí. Y buscan la manera de empezarlo a acusar de toda clase de cosas: "¿Cómo podemos generar un ambiente en el que se perciba que él es el que está equivocado? ¿Cómo podemos generar un ambiente en el cual sea obvio que son blasfemias lo que él está diciendo?".
Y esto ha pasado a lo largo de toda la historia cristiana, donde aquellos que se oponían a los cristianos buscaban maneras de acusarlos de cosas que no eran ciertas, aunque tuvieran algún elemento de verdad como su fundamento; pero al final no eran cosas ciertas. Por ejemplo, los romanos acusaban a los cristianos de ser ateos. ¿Sabían eso? Decían: "Ustedes son ateos, ustedes ni siquiera tienen Dios". ¿Saben por qué los romanos los acusaban de eso? Porque no tenían imágenes, no tenían ídolos. "Entonces, ¿dónde está su Dios? Ustedes se reúnen, pero nosotros no vemos nada". Y esa era una manera de decir: "Más bien, ustedes ni creen en Dios".
Otros también —eso lo vimos cuando veíamos las siete cartas de Apocalipsis— acusaban a los cristianos de canibalismo. ¿Por qué creen que acusaban a los cristianos de canibalismo? Por la misma razón por la que nosotros tenemos nuestra reunión hoy, donde tenemos la cena. Decían: "Ah, conque comen la carne y se toman la sangre de su líder". Eso decían; "entonces son caníbales". Ese es el tipo de cosas. O sea, ven cómo hay algún grado de verdad ahí.
O sea, toman alguna cosa que es cierta de la iglesia cristiana y buscan la manera de crear algo negativo, una acusación negativa en contra de ellos, basada en eso.
Lo que les molesta es la enseñanza
Quiero que noten algo bien importante aquí. Estos líderes religiosos, estos líderes de las sinagogas, no tienen un problema con lo que dice el versículo 8, lo de los prodigios y señales. Eso no es lo que les molesta tanto. ¿Qué es lo que les molesta? Lo que está enseñando. Eso es lo que ellos están atacando, lo cual nos enseña qué tan importante realmente es la doctrina. Si tú vas a tener oposición por tu fe, va a ser por cosas muy específicas que crees. No va a ser nada más porque te portas bien y haces cosas buenas; o sea, eso por lo regular no nos trae muchos problemas. A ver, sana a alguien, a ver si se quejan de eso. No, de eso no se van a quejar. De lo que se quejan es de la enseñanza que Esteban está promoviendo. ¿Cuál es esta enseñanza? Ahí vamos.
Hay algo que les iba a mencionar, hablando de testigos de Jehová, de cosas de las cuales nos acusan. Por cierto, me decía este testigo de Jehová: "Es que solo hay un Dios, y ustedes creen en tres dioses". Eso me dijo. Le dije: "No, no creemos en tres dioses. Creemos en un Dios también. No son tres dioses". "¿Cómo? ¿Cómo que no? Pues dicen que tres". "Sí, pero Dios es uno en esencia. Es un solo Dios, y tres en personas". No tres en esencia y uno en persona. ¿Entienden la diferencia? Es uno en esencia; Dios es uno, nuestro Dios uno es, pero es tres personas. Entonces no creemos en tres dioses. Pero eso es lo que le están enseñando a él en sus clases de los testigos de Jehová. Están diciendo: "Los cristianos en realidad son politeístas. O sea, los evangélicos son politeístas, los católicos también, todos ellos que dicen lo de la Trinidad; eso es politeísmo, eso es creer en más de un Dios". No, no es creer en más de un Dios. Bueno, eso es un paréntesis.
Primera acusación: la destrucción del templo
¿De qué acusaban a Esteban? Aquí viene. Número uno: la destrucción del templo. Y eso es lo que dice en el versículo 14. Dice, versículo 13: "Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés". Entonces, el primer punto que están tocando específicamente es: "Hemos escuchado este tema de la destrucción del templo".
Ahora, la pregunta es: ¿es cierto eso? Sí, sí es cierto. O sea, sí es lo que estaba enseñando. Ahorita vamos a ver por qué es falso testimonio. Lucas dice que es falso testimonio, pero vamos a ver que no es por esto; esto es cierto: "Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres". Entonces, la destrucción del templo, ustedes saben que es uno de los temas que surgió muchas veces durante el ministerio de Jesús. Sí, Jesús lo dijo muchas veces, probablemente más veces de las que están registradas. Iban y veían el templo, y Jesús muy casualmente decía: "Ah, aquí, vean esto: destruyan el templo y yo lo reconstruiré en tres días".
La gente decía: "¿Qué? ¿Cómo que vas a reconstruir el templo?". Y se burlaban de Jesús. Realmente esto se prestaba para gran burla, porque decían: "A ver, estuvieron más de cuarenta años en construirlo, ¿y tú dices que lo vas a reconstruir en tres días? A ver, Jesús, ¿de qué estás hablando?". Es muy, muy raro. Pero los mismos evangelios nos dicen a qué se refería. ¿A qué se refería? Él hablaba de este templo como su cuerpo. O sea, esa era la analogía que Jesús quería hacer.
¿Por qué hablar del templo?
Sin embargo, nos preguntamos: "A ver, Jesús, entonces, ¿por qué no dices: 'Mátenme a mí, a mi cuerpo, y en tres días regreso'? ¿Por qué te tienes que complicar la vida haciendo esta analogía que nadie entiende? Y no nada más nadie la entiende: hace que se burlen de ti, y no nada más eso, sino que van a usar eso en tu contra para matarte. Eso es justamente lo que te va a matar". Entonces, ¿por qué, Jesús? ¿Por qué esta dinámica tan extraña de decir cosas que tú sabes que la gente no va a entender? ¿Quieren saber por qué? Y esto queda claro.
Y les digo esto porque esto es lo que Esteban también estaba enseñando. A Jesús ya lo habían matado, y evidentemente Esteban sigue hablando acerca de este tema. Esteban sigue sacando este tema: "Vean el templo; será destruido por Jesús". Pero Jesús ya murió, ¿no? Algo todavía se está conectando ahí con el templo. ¿Qué es? De hecho, sí va a ser destruido un poco más adelante. A lo que Jesús se refería era esto: "Cuando me maten a mí, cuando maten mi cuerpo, todo lo que este templo simboliza se acabará. Esto de ir y hacer sacrificios, esto de los rituales que leen en el Antiguo Testamento, de cómo matar los corderitos, todo eso se va a acabar. ¿Por qué? Porque yo soy el verdadero templo, y cuando la realidad de mi sacrificio sea evidente, esto ya no es necesario". Creo que eso es lo que estaba enseñando Esteban, lo que estaba explicándoles.
Los sacerdotes que creyeron
Ahora regreso a este punto que mencioné antes. ¿Se acuerdan que les decía que los sacerdotes se estaban convirtiendo, dice el capítulo 6, y que creo que Esteban fue usado para esa conversión? Imagínense a los sacerdotes escuchando esto. Están los sacerdotes en el templo, y por curiosidad andan a ver qué están diciendo estos apóstoles, y los escuchan hablar de que Jesús es el cumplimiento de las cosas que estaban en el Antiguo Testamento, y que todo lo que ellos siguen haciendo, ignoran que apuntaba hacia Jesús, y que ahora ya no es necesario. Porque cuando Jesús murió y el velo se rasgó, era como Jesús diciendo: "Ya, ya se acabó esto, pasó. Estaba apuntando hacia mí, y yo ya llegué; entonces ya no lo necesitan".
Y entonces algunos sacerdotes decían: "Nos vamos a quedar sin trabajo, ¿no? Mejor vámonos con ellos. Qué bueno que nos quedemos sin trabajo. Qué bueno que ahora entendamos para qué era esto que estábamos haciendo. Qué bueno que entendamos de qué se trataban todos estos rituales". Y esto de la sangre empieza a tener sentido. O sea, no hay manera de que leas el Antiguo Testamento y no cuadre y armonice perfectamente con todo lo que Jesús fue en su ministerio.
O sea, la Pascua. Increíble, increíble la imagen, la simbología que había en la Pascua, acerca de la manera en que era necesaria la sangre de un cordero sobre el marco, el dintel de la puerta, para que el ángel de Jehová pasara por encima de ese hogar y no hubiera condenación sobre el primogénito. O sea, esa figura, ese símbolo que encontramos en el Antiguo Testamento, cuando lo empiezas a ver a la luz de Jesús y de su vida y de su sacrificio, dices: "¡Claro, claro! ¿Cómo no lo puedes ver, judío?". O sea, hay una conexión. Isaías 53, y todas estas profecías acerca de este Mesías y del sufrimiento que vendría, y de cómo cargaría el pecado de su pueblo, cómo sería quebrantado por Dios. Algo está empezando, en algunos por lo menos, a tener sentido en cuanto a lo que ellos saben.
Más adelante vamos a ver que pasó lo mismo con Pablo, ¿no? O sea, él sabía estas cosas, y de pronto: "¡Ah, sí, sí, es cierto! Jesús. Ya, ya, ya entiendo; ya se conectaron las piezas". Entonces, Jesús destruyó el templo de la misma manera en que el sol saliente destruye la necesidad que tenemos de luz artificial. Ahí estamos con nuestras lamparitas de pilas en la noche para poder ver algo, ¿no? Pero ¿qué pasa cuando amanece? "Ah, veías tu pedacito aquí con mi lámpara, pero ahora que ya salió el sol, veo todo".
Ya, para qué las... ya la apago, ¿no? Así funciona la Biblia. El Antiguo Testamento es esta lamparita; son varias lamparitas que están empezando a alumbrar diferentes partes. Pero cuando aparece Jesús, resplandece Jesús, alumbra de tal manera que esas lámparas ya no son necesarias, porque el panorama, el cuadro, ya está completo. Es Jesús.
Jesús es el templo
Y aquí les pongo los pasajes. No nos vamos a meter en todo esto porque no tenemos tiempo, pero les puse varios pasajes de Hebreos, y este pasaje de Marcos donde habla de la gloria de Jesús. Todos estos símbolos están en el Nuevo Testamento: Jesús es el templo, Él es el sacerdote, Él es el sacrificio, Él es la gloria que llena el templo, la gloria shekinah. Él es todas esas cosas. Ahí están, en una sola persona, todos los aspectos que conforman el templo. Ya ahí está: era Jesús. Él era todas las cosas que se hacían en el templo.
Y por eso es que Apocalipsis 21:22 —Apocalipsis 21:22 y 23— dice: "Y no vi en ella templo alguno, porque su templo es el Señor, el Dios Todopoderoso, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera". O sea, Apocalipsis termina con esta imagen: no necesitan templo. ¿Por qué? Porque Dios es su templo, el Cordero es su templo. Todo lo que existía en el Antiguo Testamento ya fue revelado en Él, y será revelado de una manera aún más gloriosa en la eternidad. Increíble, increíble lo que está pasando aquí.
Este es el debate teológico que están teniendo con Esteban. Y fíjense: cuando acusaban a Jesús de esto —"¿Qué dices? Dijiste que ibas a destruir el templo y en tres días lo ibas a reconstruir"—, ¿qué dijo Jesús? Nada. No tenía por qué defender su postura: "Sí, sí dije eso. Acúsenme de eso si quieren. Que ustedes no lo entiendan es otra cosa, y no lo van a entender. Pero sí lo dije". Pasa lo mismo aquí con Esteban.
Segunda acusación: cambiar las costumbres de Moisés
Ahora, la segunda cosa de la que están acusando a Esteban es ¿de qué? De cambiar las costumbres de Moisés. ¿Es esto cierto? Sí, es cierto. Está cambiando las costumbres de Moisés. Sí, de hecho. "A ver, ¿por qué son testigos falsos si están diciendo lo que es cierto?". Bueno, ahorita les digo por qué son testigos falsos.
Las costumbres de Moisés. Dense cuenta de la moralidad judía de esa época. ¿Se acuerdan de los fariseos? Qué estrictos eran con esta cuestión de la ley: "Lo que Moisés nos dijo que teníamos que hacer, eso lo vamos a hacer. Y para asegurarnos de hacerlo todavía mejor, vamos a poner todavía unas reglas más, para que no haya duda de que estamos cumpliendo". Esa era la actitud de los fariseos: "Mientras no haga esto, y mientras cumpla, y me sienta bien con respecto a lo que estoy cumpliendo, todo debe de estar bien".
Imagínense a Esteban llegando con ellos y diciéndoles algo como: "¿Saben qué? Eso no les va a servir de nada. ¿Saben que diezmar no sirve de nada delante de Dios? ¿Saben que no comer puerco no sirve de nada delante de Dios? Eso no los va a salvar". Y los líderes religiosos se rasgan las vestiduras: "¿Cómo que no? Si eso es lo que Dios nos dio como su ley. Y si hacemos eso, Dios nos tiene que aceptar. Debemos estar bien si hacemos todas esas cosas". Entonces ellos no entienden qué es lo que les está diciendo Esteban con respecto a la ley de Moisés.
Nuestro propio moralismo
Y es muy fácil que nosotros también caigamos dentro de esa dinámica moralista de los fariseos, porque así somos también: "Mientras no fume, y no tome, y no diga groserías, debo de estar bien. Este debe de ser el camino, porque no hago esas cosas". Hemos satanizado ciertas cosas como si de veras esas fueran las cosas terribles que un cristiano puede hacer. No, no son las cosas terribles que puede hacer un cristiano; hay cosas peores que hacemos todos los días. Tenemos una manera de autojustificarnos, de sentir que somos buenas personas, que de alguna manera Dios nos debe algo. Y Esteban está predicando en contra de eso.
Esteban probablemente les dijo algo como lo que dijo Jesús. ¿Se acuerdan? Jesús dijo en Mateo 5:17 —¿qué dijo?—: "No crean que he venido a quitar la ley". ¿Qué he venido a hacer? A cumplirla. Entonces yo me imagino a Esteban hablando así, diciendo: "¿Saben qué? Esa ley la cumplió Jesús perfectamente. Él es el cumplimiento de todas esas cosas. Entonces Él las ha cumplido por nosotros". Y ellos simplemente no entienden de qué está hablando. Dicen: "¿Qué estás diciendo? Si Moisés nos las dio, para que las hiciéramos. ¿Se trata de obedecerla? ¿Se trata de cumplirla? ¿Se trata de ser mejores personas? ¡Claro que sí!".
La realidad llegó: ya no necesitas las sombras
Y no ven estas conexiones; no ven cómo Jesús, como dice Pablo en Romanos 10, versículo 4, también cumple la ley. Jesús es la ley por nosotros. Esto es lo que los primeros cristianos entienden y es lo que creen, y entonces dicen: "Mira, todo esto del Antiguo Testamento estaba apuntando hacia Él. Todo lo que se estaba diciendo en la ley estaba apuntando hacia Él. De todo lo que se trataba la ley es acerca de Jesús. La realidad llegó; ya no necesitas las sombras de la realidad".
¿De qué se trataba el sábado? Lo leemos en Hebreos 4: el sábado era nuestro descanso en Jesús. De eso se trataba "guardarás el día de reposo": de apuntarnos hacia Cristo. Él es nuestro sábado. ¿La circuncisión es necesaria? Bueno, va a venir más adelante este tema, lo vamos a ver. La iglesia dice: "Ah, la circuncisión no es necesaria". De hecho, algo nuevo está entrando en el Nuevo Testamento que está sustituyendo la circuncisión, que se llama bautismo. Ahora el bautismo es la representación de la unión en el pacto con Dios. Y no es nada más para judíos, y no es nada más para los hombres; es para todos, para entrar dentro del pacto con Dios.
"¿Qué comida comemos?", decían los judíos. Bueno, eso va a venir más adelante, porque eso pasó con Pedro: "No llames inmundo lo que yo he creado". Hay algo nuevo que está sucediendo aquí, y les choca a los judíos de una manera increíble, porque no lo entienden y porque va en contra de todo lo que ellos enseñan.
Crujían los dientes contra él
Entonces quiero concluir con esto. Versículo 54 del capítulo 7. Todo esto llevó a un sermón —que no lo vamos a ver hoy—, pero después del sermón llevó a su muerte. Y Esteban lo sabía, ¿eh? No crean que Esteban murió accidentalmente y dijo: "Híjole, no pensé que se fueran a enojar tanto". O sea, van a ver: Esteban dice cosas que sabe que los van a hacer enojar, pero dice: "Esto es la verdad y esto es lo que creo".
Entonces el versículo 54 dice: "Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él". O sea, imagínense la clase de enojo que tienen contra este hombre por las cosas que está diciendo. Y como vimos antes en el capítulo 6, no están actuando nada más los líderes religiosos. Porque hasta este punto nada más eran los líderes religiosos los que estaban en contra de los apóstoles, principalmente, y ahora dicen: "Lo que necesitamos es el apoyo del pueblo". ¿Se acuerdan cuando iban a arrestar a Pedro y a los apóstoles otra vez, después de que se aparecieron fuera de la cárcel? Y cómo fueron con cuidado, porque decían: "Híjole, no nos vayan a hacer algo si nos ven arrestándolos".
Pero ahora ya la actitud es que están enojados, y dicen: "Lo que tenemos que hacer es mover a la gente y a las multitudes para que ellos también estén en contra de ellos". Por eso dice en el versículo 12 que soliviantaron al pueblo; o sea, los movieron a enojarse. Esto es parecido a lo que pasa con un linchamiento, ¿no?
Se empiezan a contagiar unos a otros con esta rabia y este furor: "Ah, sí, ellos están mal ahí. Ellos están haciendo algo que es terrible y que va en contra de lo que es benéfico para nosotros. Entonces, mejor hay que matarlos". Y entonces se contagian unos a otros en este furor. Y esto es lo que está pasando con Esteban: están moviendo a la gente también a estar enojada contra él, y entonces dice: se enfurecían.
¿Por qué era falso testimonio?
Y recuerden, nunca les dije por qué era falso testimonio lo que estos hombres estaban diciendo. Pero eso es lo que habrían usado para motivar a la gente a estar más enojada: "Este hombre dice que quiere destruir el templo. ¿No hay que matarlo? Porque si no, a lo mejor estos seguidores de Jesús van a destruir el templo, y entonces ¿dónde vamos a hacer los sacrificios?". O sea, ese tipo de cosas están diciendo para motivar a la gente erróneamente a estar enojada contra él.
¿Por qué era falso testimonio? Por lo que dice el versículo 13. Por eso era falso testimonio; no porque Esteban no dijera que Jesús iba a destruir el templo, ¿no?, porque estaba enseñando cosas diferentes a lo que ellos estaban acostumbrados en cuanto a la ley de Moisés. Estaban dando falso testimonio porque ellos decían: "Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley". Y lo que dice el versículo 11: "palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios". O sea, la idea del falso testimonio en la mente de Lucas, por lo menos, es esta: ¿por qué era falso testimonio? Porque estaban diciendo: "Ellos están yendo en contra de Dios". Y eso no era cierto. De hecho, todo lo que ellos estaban diciendo era de parte de Dios. Ese era el falso testimonio: "Ustedes no son verdaderos hijos de Dios. Ustedes no son verdaderos judíos". Ah, no. De hecho, eso es lo que son los judíos de acuerdo a Pablo: verdaderos judíos son aquellos que han creído en el Mesías.
Veo los cielos abiertos
Entonces, capítulo 7: se enfurecían, crujían sus dientes contra él. Versículo 55: "Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon".
Y no crean que... o sea, cuando pensamos a veces en apedrear, pensamos en cómo los niños juegan aventándose piedras cuando están ahí en algún terreno baldío o algo, ¿no?, y se andan aventando sus piedritas. Estas eran piedras grandes; así apedreaban a alguien. O sea, piensen más como tabiques, ¿no? De todas las maneras de morir, esta es una de las peores maneras que podrías imaginar para morir. Y esa es la manera en que matan a Esteban.
Lo echan fuera de la ciudad, lo apedrean, ponen sus ropas —aquí está una de las indicaciones que Lucas quiere que veamos— a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Él está viendo todo esto y le da gusto que esté pasando. Dice: "Qué bueno que lo maten, por andar diciendo blasfemias acerca de mi ley, que he aprendido toda mi vida, que Gamaliel me ha estado enseñando y que tiene que ver con el celo de Dios. Qué bueno que maten a gente como él". Es lo que está pensando Saulo en este momento.
Ponen su ropa a sus pies. Me hace pensar un poco en cómo era cuando se peleaban en la secundaria, ¿no? Así: "A ver, a ver, déjame quitarme mi camisa y enrollarme las...". O sea, esa es un poco la actitud de estos hombres, ¿no? Tienen tanto coraje y tanto celo por matarlo que se quitan la ropa para estar más cómodos para poder aventar las piedras. "Y apedrean a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió".
Y vamos a ver lo que sigue más adelante. Van a ver que esto fue una gran conmoción para la iglesia. No fue fácil para la iglesia asimilar que este hombre de Dios, este líder de Dios, hubiera muerto de esta manera. Sí, les pega.
Jesús, Juez y Abogado
Pero quiero concluir con este pensamiento: el detalle de qué es lo que vio Esteban. No sé qué tan cerca de la muerte habría estado, a lo mejor fue antes o después; no estoy seguro. Aquí no creo que sea necesariamente todo esto en orden cronológico exactamente, pero el punto es que Esteban ve la gloria de Dios y ve a Jesús que está a la diestra de Dios. Y eso simplemente me hace pensar a mí sobre el día en que yo muera. ¿Qué es lo primero que vas a ver cuando tú mueras?
Ahora, esta imagen es muy importante, esta imagen de Jesús a la diestra de Dios, porque Jesús aquí, cuando Esteban lo ve, es su juez. Dice la Palabra de Dios que a Jesús le es asignada la autoridad para juzgar. Pero no nada más es juez, sino que también es el abogado. ¿No les encantaría eso? Que los acusaran de algún crimen, y contrataran a su abogado que los va a defender, y de pronto llegaran a la corte y se dieran cuenta: "Ah, ¿tú también vas a ser el juez?". ¿No les encantaría eso? Así es con Jesús: Él es tu juez y también es tu abogado.
Para algunos solo será su juez: para los que no hayan puesto su confianza en Él como su Salvador, como aquel que perdonó sus pecados, como el tesoro más grande que han visto. Para aquellos que no lo vean así, Jesús será únicamente juez. Pero Esteban vio a Jesús, y no nada más vio a un juez; vio a su propio abogado ahí, dándole la bienvenida a la presencia del Señor.
¿Qué vas a ver tú al final de tu vida?
¿Qué vas a ver tú al final de tu vida? ¿Crees que vas a tener que rendirle cuentas a alguien, o crees que cuando te mueras ahí acaba todo? "Cuando muera, ¿a quién le voy a rendir cuentas? Si solo soy materia, me voy a hacer polvo y ya". O, si lo que dice este pasaje es cierto, entonces cada uno de nosotros seremos confrontados con una realidad, que es: "¿Qué hiciste en tu vida en relación a mi Hijo Jesucristo?". Es la realidad más importante con la cual tú puedes ser confrontado. Porque el día que tú mueras, esa será la única pregunta que importe: "¿Qué hiciste con Jesús, mi Hijo, que yo envié para ser sustituto, para hacer sacrificio por ti? ¿Qué hiciste con Él? ¿Pusiste tu fe en Él, y en Él solamente descansaste realmente, en lo que Él podía hacer por ti?".
Esa es la única pregunta que importa al final. Es la única pregunta que le importaba a Esteban, y es lo primero que vio antes de morir. Y Lucas quiere que sepamos lo que vio. No sé cómo exactamente supo todo lo que estaba pasando y cómo esta información pasó tan exactamente. Dios evidentemente quería que Lucas lo registrara para que nosotros lo supiéramos: que hay una realidad que te va a confrontar el día que tú mueras. Para eso está escrito, para que tú sepas que esta vida no es todo lo que hay.
Hay una realidad, y esa realidad se llama eternidad, porque tú fuiste creado para toda la eternidad. Una vez que comienzas a existir, nunca dejas de existir. La única pregunta es: ¿en dónde vas a existir por toda la eternidad? ¿En la presencia de Dios, al haber sido reconciliado a través de Jesucristo, o bajo el juicio de Dios, en condenación, pagando para siempre, porque no puedes terminar de pagar por tu pecado? Entonces, la invitación que hacemos hoy, así como debemos de hacerla todos los días que nos reunimos, es: acepta lo que Dios ha hecho por ti en Jesús.
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