Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Hechos 7:1-53HechosNathan Díaz

El sermón de Esteban: Teología Bíblica

¿De qué trata realmente el sermón de Esteban en Hechos 7? Es su respuesta a dos acusaciones —estar contra la ley y contra el templo— y a la vez una clase de teología bíblica: Abraham, José y Moisés repiten el patrón del escogido de Dios que es rechazado. El mensaje muestra cómo todo apunta a Cristo y por qué Dios nunca estuvo confinado a un edificio.

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Transcripción

Repaso: dónde nos quedamos

Vamos a hacer un pequeño resumen, un pequeño repaso de dónde estábamos. Nos detuvimos en un lugar muy raro, porque, si recuerdan, vimos la historia de Esteban en relación a qué es lo que lo metió en problemas y cómo terminó ese problema, que fue que lo terminaron apedreando. Vimos la última parte del capítulo 6 de Hechos y después vimos la última parte del capítulo 7 de Hechos, desde el versículo 54 hasta el 60. Lo que nos brincamos la última vez que estuvimos juntos fue el discurso que dio Esteban, el sermón que dio él y que provocó la ira de los líderes religiosos de su tiempo; lo terminaron matando. Entonces vamos a repasar, vamos a regresarnos tantito, vamos a ver qué es lo que había sucedido.

Nuevamente, no voy a mencionar todos los puntos que vimos la última vez que hablamos sobre esto, pero quiero nada más ubicarlos en qué es lo que está sucediendo. Si se acuerdan, Esteban fue uno de los diáconos que fue nombrado en relación a esta situación que se dio con las viudas. Pero más que solamente estar sirviendo mesas en la iglesia, predicaba la Palabra y hacía señales y prodigios, dice el versículo 8 del capítulo 6. Y hay algunos de varias sinagogas que empiezan a cuestionarlo; entre ellos está la sinagoga de Cilicia, donde vimos que estaba Tarso. Entonces probablemente esta sinagoga de Cilicia es la sinagoga a la que pertenecía Saulo, más tarde Pablo. Y están haciendo un intercambio de cuestiones doctrinales aquí con Esteban, pero no pueden resistir su sabiduría, el Espíritu con que habla.

Las dos acusaciones contra Esteban

Y hay dos acusaciones que le hacen, dos cosas. Quiero que se acuerden: esta es la última diapositiva que tuvimos en el último mensaje que tuvimos de Hechos. Había dos acusaciones, y este contexto es importante para lo que vamos a ver hoy. Las acusaciones eran —dice el versículo 11— que sobornaron a algunos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. Y siguen unos testigos falsos en el versículo 13, que dicen: "Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos dio Moisés".

Y las dos acusaciones: una es en relación a la ley, a Moisés y la ley, y la otra acusación es en relación al templo. "Tú y tu Jesús están en contra de la ley, están en contra de Moisés, y además están en contra de este santo lugar, en contra de este templo, que es el templo que Dios nos ha dado, en el cual adoramos a Dios, en el cual hacemos los sacrificios. Y tú estás en contra de todo eso". Esa es la acusación contra Esteban.

Versículo 1 del capítulo 7. Ya no voy a regresarme a estos puntos, pero vimos en el último mensaje algo de lo que vamos a estar viendo hoy, que tiene que ver con el significado del templo en el Nuevo Testamento, en los evangelios, y también el significado de las costumbres y de la ley de Moisés en los evangelios y también en las cartas de Pablo. No voy a repetir eso, porque vamos a ver cómo todo eso se conecta con el discurso de Esteban.

Un discurso respetuoso y el más largo de Hechos

Capítulo 7, versículo 1: "El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así?". O sea: "¿Son ciertas estas acusaciones que están haciendo contra ti?", le dice. Y Esteban dice: "Varones hermanos y padres". Muy respetuoso Esteban de sus líderes, de sus autoridades. Ahorita que estaba mencionando esta situación que hemos estado viviendo en México, y nadie está contento con nada... Pero en contraste vemos a Esteban aquí siendo confrontado, y siendo confrontado con mentiras acerca de él, y aun así, la manera en que empieza este discurso, muy respetuoso, como sus hermanos, sus padres, sus autoridades: "Déjenme explicarles si estas acusaciones contra mí son ciertas".

Ahora, este discurso que va a dar Esteban es el más largo discurso de Hechos. Hay muchos discursos, muchos sermones registrados en Hechos, pero es el más largo de todos; es el capítulo más largo de Hechos también. Esto es algo importante: hay algo aquí, en lo que va a decir Esteban, para que Lucas se haya tomado el tiempo de registrarlo y asegurarse de que agarramos las ideas que estaba tratando de desarrollar. Entonces, lo que vamos a tratar de hacer hoy es entender a dónde iba Esteban, qué quería decir con este discurso y por qué el odio como respuesta ante estas acusaciones.

Abraham y la promesa

"Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo. Y le dijo Dios así: que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años. Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y servirán en este lugar. Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas".

Esta es la introducción de lo que viene. ¿Ya agarraron un poquito la idea de lo que está pasando aquí, de qué hizo Esteban? Dice: "Voy a darles una clase de panorama del Antiguo Testamento. Voy a explicarles; voy a empezar regresándome hasta el primero de los padres de esta nación de la cual ustedes están tan orgullosos. Voy a contarles cómo fue la historia".

¿Qué es la teología bíblica?

Si se fijaron en el título que puse para este mensaje, dije: "El sermón de Esteban: teología bíblica". Ahora les voy a explicar por qué digo eso y qué es lo que vamos a ver, qué está pasando aquí. Cuando estudiamos la Biblia hay varias maneras de estudiarla, y todas las maneras en que estudiamos la Biblia deberían ser maneras comprensivas, o sea, maneras que tratan de entender todo el panorama de la Biblia: qué dice toda la Biblia acerca de muchas cosas.

Muchos de ustedes han escuchado "teología sistemática". Cuando hablamos de teología sistemática, estamos tratando de sistematizar ciertos temas de la Biblia. O sea, estamos tratando de ir a ver: "Bueno, ¿qué dice la Biblia sobre Dios?", y creamos esta categoría y tratamos de entender qué dice sobre Dios. Decimos: "¿Qué dice la Biblia sobre el hombre?", y empezamos a estudiar todo lo que la Biblia dice sobre el hombre, y lo ponemos ahí punto por punto. ¿Qué dice la Biblia sobre la iglesia? ¿Y qué dice la Biblia sobre el futuro, lo que va a suceder, la escatología? Todo eso lo vamos categorizando, y eso es teología sistemática.

Pero cuando hablamos de teología bíblica, de lo que estamos hablando es de encontrar cómo es que la narrativa bíblica une todos los temas para hacer un solo mensaje; cómo es que no se contradicen. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento no son libros, no son secciones diferentes de la Biblia; en realidad son parte de una sola narrativa. Lo que empieza en Génesis concluye en Apocalipsis, y ahí hay una línea de temas y de énfasis que sigue a lo largo de cada libro. Y si podemos encontrar ese hilo que une todo eso, eso se llama teología bíblica. Estamos tratando de unir la Biblia y armonizar la Biblia como un solo libro; no dos libros, no tres, cuatro o cinco libros: un solo libro, un solo mensaje, una sola manera de entenderla.

No hay varias. Creo que eso es lo que está haciendo Esteban aquí: está dándonos una clase de teología bíblica. Ahora, ¿cuál era la acusación? "Tú estás enseñando cosas contra la ley y contra el templo". Pero esas cosas que estaba enseñando Esteban, en realidad, ¿de quién las aprendió? De Jesús. La acusación no es en realidad contra Esteban, contra las enseñanzas de Esteban; la acusación en realidad es contra las enseñanzas de Jesús. Jesús fue el que dijo: "Destruyan este templo, y yo lo edificaré en tres días", ¿no? Esteban simplemente repetía estos conceptos y decía: "¿Se acuerdan que Jesús dijo 'Destruyan este templo y lo edificaré en tres días'? Esto es lo que significaba".

O sea, él les había estado enseñando: "¿Se acuerdan de la ley de Moisés y de cómo Moisés enseñó todas estas cosas? Jesús dijo: 'Yo soy el cumplimiento de la ley de Moisés'" —Mateo 5, el Sermón del Monte—. Entonces, todas estas conexiones que está haciendo Esteban son con Jesús. Entonces, ¿a quién realmente están atacando? Es a Jesús. Y cuando le dicen: "Esteban, ¿es cierto esto?", lo que va a presentar es una defensa, ¿de quién? De Jesús. O sea, de quién era y de qué es lo que enseñó, y de cómo es que todo lo que venía desde el Antiguo Testamento no se está contradiciendo. Esteban no está contradiciendo el Antiguo Testamento, que es la acusación que le están haciendo; de hecho, él está enseñando el cumplimiento del Antiguo Testamento.

La estructura del discurso

Cuando se regresa a Abraham, empieza a haber varias cosas acerca de varios patriarcas, varios padres de la nación judía. Y traté de pensar cómo dividir todo esto cuando lo estaba estudiando, y pensé que es una buena manera de dividirlo: vamos a ver qué es lo que dijo con respecto a estos líderes. Primero habló acerca de Abraham, después habló acerca de José, después habló acerca de Moisés, después habló acerca del templo, del tabernáculo y del templo. Básicamente, esa es la estructura del discurso.

Y algo muy interesante sucede: Esteban realmente no llega a hablar acerca de la muerte de Jesús. Sí los acusa de haber matado a Jesús, pero en realidad no llega a la explicación del evangelio en sí. Esteban no habla de la resurrección, no habla de la muerte de Jesús, ni siquiera habla en realidad de arrepentimiento. No necesariamente porque no lo iba a hacer; yo creo que más bien le cortaron el sermón a la mitad, cuando lo empezaron a apedrear. No terminó todo lo que iba a decir. Y recuerden que muchos de estos sermones que leemos en Hechos son resúmenes de los sermones. Probablemente no es que esto sea todo lo que dijo; probablemente dijo más, pero esto es lo que Lucas quería que recordáramos que dijo.

Un patrón en los escogidos de Dios

Entonces quiero ver varias cosas con ustedes acerca de todos estos personajes. Lo que vamos a hacer ahorita es recorrer el sermón y ver cómo estos personajes escogidos por Dios tienen varias características similares. Todos ellos son enviados a una tierra extranjera, son rechazados, tienen la presencia y el favor de Dios en su vida, fueron enviados precisamente para traer bendición, y al final en realidad son vindicados por Dios, especialmente José. Entonces está Abraham, está José y está Moisés. Vamos a ver qué está pasando aquí: son los escogidos de Dios.

Ahora, piensen en estas características. Yo ya se las puse aquí; me estoy adelantando, ayudándoles. Si ustedes hubieran leído varias veces este sermón, yo hubiera esperado que fueran encontrando este patrón. Para los que han tomado las clases de "Cómo estudiar la Biblia" con los jóvenes, es el tipo de cosas que haces cuando estás estudiando un pasaje de la Biblia: buscas dónde está el énfasis, al ver qué tanto se está repitiendo un concepto. ¿Qué es lo que quería enfatizar Esteban? ¿Qué quería decirles?

Abraham, enviado a una tierra extranjera

Abraham fue enviado a una tierra extranjera. Él no era de ahí; él era de aquí: lo pone en Mesopotamia. Y antes de que fuera a Harán, Dios lo llamó. Si ustedes leen en Génesis, parece que Dios lo llamó en Harán, pero aquí Esteban va a entender que fue aún antes de que fuera a Harán, cuando estaba todavía en Mesopotamia, que Abraham fue llamado. Tiene la presencia y el favor de Dios, y aquí está en el versículo 6 la razón por la cual Dios lo está llamando: su descendencia. Y en Génesis 12 leemos: "En ti serán benditas todas las naciones de la tierra".

Pero pasó tribulación Abraham, pasó muchas cosas muy difíciles, una de las cuales es que nunca poseyó la tierra que Dios le prometió. Esto es exactamente lo que está diciendo aquí Esteban: Dios le promete esta tierra, y al final en realidad nunca poseyó nada de esa tierra. Solamente tenía la esperanza de que algo vendría, pero no entendía, no sabía cómo. Y pasó tribulación, y sabía que su descendencia pasaría tribulación, porque Dios le dijo que así sería: "Tu descendencia será extranjera en tierra ajena y van a ser esclavos, pero sí van a salir de ahí". Entonces Abraham sigue adelante confiando en las promesas de Dios, tiene sus hijos, Isaac, y Jacob a sus hijos.

José, rechazado por sus hermanos

Y aquí llegamos a la historia de José. Dice: "Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él, y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa. Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos. Cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez. Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José. Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas. Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y también nuestros padres; los cuales fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem".

Aquí están las diferentes características de José. Uno, que también él es enviado a una tierra extranjera. Quiero que noten cuántas veces menciona aquí Esteban Egipto, porque quiero que vean que está tratando de hacer un punto, y ahorita vamos a llegar a cuál es ese punto. Él dice en el versículo 9 "para Egipto"; versículo 10, "de Egipto", "sobre Egipto"; versículo 11, "tierra de Egipto"; versículo 12, "en Egipto"; en el versículo 15, "a Egipto"; y va a seguir hablando de Egipto más adelante. O sea, Esteban está tratando de enfatizar a dónde fue: fue a una tierra extranjera. ¿Por qué? Porque fue rechazado. ¿Por quién? Por sus propios hermanos. Ese es el punto de Esteban.

José fue rechazado por sus hermanos, lo enviaron a una tierra extranjera. Pero ¿para qué fue enviado a una tierra extranjera? Para ser de bendición. ¿Fue de bendición? Sí: Dios, a través de José, proveyó una manera de que no tuvieran que morir de hambre. Y al final fue vindicado por Dios. ¿Y se acuerdan qué es lo que les decía acerca de teología bíblica? Este es un patrón. Lo que Esteban está tratando de mostrar es: "Lo mismo pasa aquí, lo mismo pasa aquí", lo cual está apuntando hacia lo que está pasando ahorita. "Si ustedes me están acusando de algo ahorita, yo les estoy mostrando cómo esto no es nuevo, y cómo, de hecho, todo lo que había estado pasando en el Antiguo Testamento estaba apuntando hacia lo que iba a pasar ahorita". Pues el escogido de Dios es aquel que sufre estas cosas, es aquel que está viviendo estas cosas.

José se da a conocer la segunda vez

Hay un detalle más —y esto no lo había notado hasta anoche, pero se los voy a mencionar—. Esteban hace un énfasis en José en el versículo en que José es manifestado por segunda vez. La primera vez tiene sus sueños y sus hermanos se burlan de él; al final lo venden. Pero cuando José es manifestado por segunda vez, entonces es cuando lo reconocen. La primera vez lo rechazan, lo desconocen, no aceptan su mensaje, no aceptan la revelación de parte de Dios. La segunda vez que es revelado a sus hermanos, entonces es que se dan cuenta: "Así que este debe ser el escogido de Dios".

Moisés, rechazado pero enviado como libertador

De ahí se va Esteban a hablar acerca de Moisés. ¿Qué dice acerca de Moisés? Versículo 17: "Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen. En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo. Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.

Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así. Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro? Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio? Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto.

A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a este lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años. Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis. Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido".

Vamos a detenernos ahí un momento. Vamos a ver un poco de qué pasó aquí con Moisés. Nuevamente, ¿cuáles son las características? Moisés es enviado por Dios, y Esteban usa palabras muy específicas. La sección de Moisés es la más larga; pero claro, la acusación que le hacían era que estaba contra Moisés. Entonces Esteban está tratando de mostrar: "Yo no tengo nada contra Moisés. De hecho, vean su vida: fue agradable a Dios". Hay un favor especial de Dios sobre Moisés. Quiero que noten, que marquen en sus Biblias, el versículo 22: "Era poderoso en sus palabras y obras".

¿Qué decide hacer Moisés? Versículo 23: visitar a sus hermanos. "Y seguramente se van a dar cuenta de que yo soy el que los va a libertar. Dios me ha puesto para esta misión, para libertar a mi pueblo; seguramente ellos lo reconocerán". ¿Y qué pasa? Dice el versículo 25: ellos no lo entendieron así. Al contrario, le dicen: "¿Quién te puso como nuestro juez? ¿Quién te puso como nuestro gobernante?".

La vida de Moisés se divide en cuatro... en tres, perdón, en tres secciones de cuarenta años: los primeros cuarenta años en Egipto, los siguientes cuarenta años en Madián, y después los siguientes cuarenta años habiendo sacado a Israel de Egipto y dando vueltas en el desierto. Básicamente, es enviado como extranjero a una tierra extranjera. Y desde el versículo 35 hasta el versículo 39 creo que está la parte más intensa acerca de Moisés y de cuáles son las características. Uno, es rechazado, pero enviado como gobernante y libertador. Hizo prodigios y señales.

"Profeta os levantará el Señor... como a mí"

Y además, Moisés mismo dijo —Esteban está diciendo esto—, esto es Deuteronomio 18:15. Moisés dice: "Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí". O sea: "Hay otro que viene que es como yo. Va a ser algo así como yo, pero es más importante que yo aquel que viene. Si ustedes creen que lo que yo hice es importante, el que viene después de mí es todavía más importante". Eso es básicamente lo que dijo Moisés acerca del que vendría. Y durante todo el tiempo de la religión judía, hasta este punto, hasta que fue revelado Jesús, Deuteronomio 18:15 era considerado un pasaje mesiánico: esto es una profecía mesiánica, algo que Moisés decía del futuro Mesías. Nada más que, ya cuando se apareció, dijeron: "No, no, no, creo que no es nada del Mesías; eso no era de lo que estaba hablando". No les convenía.

Y después dice —esto es otro aspecto—, versículo 38: "Y que recibió palabras de vida que darnos". ¿Empiezan a ver algo aquí? ¿Se dan cuenta dónde está el énfasis de Esteban? Está mostrándonos en cuántas maneras Jesús se parece a todos los escogidos de Dios, sin decirlo. Sin decir: "Por cierto, ¿se acuerdan de Jesús? Es muy parecido a todo lo que estoy diciendo", como nos gusta decir. No tiene que decirlo. El énfasis en las palabras que Lucas escoge registrar del discurso de Esteban nos muestra dónde estaba su corazón, qué era lo que quería que vieran: "Algo hay aquí que ustedes están perdiendo de vista, líderes judíos, líderes religiosos. El verdadero escogido de Dios está delante de ustedes, estuvo delante de ustedes, y ustedes lo rechazaron. Y esto es un patrón que se ha estado viendo desde Abraham".

Rechazado, gobernante y libertador, prodigios y señales, palabras de vida, busca a sus hermanos. "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron".

"Este" Jesús, "este" Moisés

Ahora vean este pronombre que ellos usaron para Jesús. Capítulo 6, versículo 14: "Le hemos oído decir que ese Jesús", este Jesús de Nazaret. Y Esteban retoma la misma manera de expresarse para decir, versículo 35: "A este Moisés"; después, versículo 36: "Este los sacó"; versículo 37: "Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel"; versículo 38: "Este es aquel Moisés". Hay una conexión que Esteban está haciendo: de la misma manera en que se expresan de Jesús, de la misma manera se expresa acerca de Moisés, para mostrarles que en realidad el que vino después de Moisés era, en muchos sentidos, aquel a quien Dios enviaba con la misma misión con que envió a Moisés.

Cómo estudiar la Biblia

Ahora, esto es muy importante, porque esto nos da el patrón de cómo nosotros podemos y debemos estudiar la Biblia: es ver que la Biblia, cuando nos muestra la vida de José, más allá de estarnos enseñando cómo deberíamos de ser nosotros, nos está enseñando cómo fue Jesús. Cuando la Biblia nos muestra la vida de Moisés, más allá de enseñarnos que deberíamos hacer como Moisés, nos está enseñando que Jesús cumpliría las mismas labores, las mismas tareas, la misma misión que fue encomendada a Moisés, en muchos sentidos, en muchos paralelos. Y si ya están un poco perdidos aquí, piénsenlo nada más nuevamente, regrésense y piensen. A ver: José fue como Cristo, ¿por qué? Porque fue traicionado por su propia gente, por sus propios hermanos. Fue a una tierra extranjera; o sea, Él no era de aquí, Él se encarnó. Él era extranjero, en realidad, pero se hizo como uno de nosotros. Fue manifestado por primera vez a sus hermanos, y sus hermanos lo rechazaron; pero en su segunda revelación a sus hermanos se dan cuenta de que es aquel que Dios envió para ser bendición a su vida.

Moisés: agradable a Dios, poderoso en palabras y obras, fue a visitar a sus hermanos, fue maltratado, fue rechazado, no lo entendieron como el libertador, no lo vieron como su libertador, cuestionaron su autoridad. Y sin embargo Moisés mismo dijo: "Este profeta que viene después de mí, a él oiréis. Él les dará palabras de vida".

Palabras de vida

¿Se acuerdan? En el capítulo 5, versículo 20, los ángeles les dan un mandamiento a los apóstoles, les dicen: "Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida". De esta vida. Jesús vino a dar palabras de vida. Y cuando Jesús les preguntó a sus discípulos: "Bueno, ¿ustedes también se quieren ir, como los demás que me han abandonado?", ¿qué contestó Pedro? Juan 6:68, es uno de los favoritos de toda la Biblia. Dice: "Señor, ¿a quién más vamos a ir? ¿Quién más tiene palabras de vida? Solo Tú. El mensaje que Tú tienes es único. Si nos dices a dónde más, si nos das otra opción de dónde ir, pues la verdad no sabemos a dónde más ir. No hay otras opciones para nosotros".

Y a lo largo de todas estas historias se vivieron muchas tribulaciones, pero creo que el énfasis también de Esteban está en que, a pesar de esas tribulaciones, Dios seguía estando en control. Dios no había fallado en su plan; Dios sí estaba dirigiendo la historia de una manera muy específica.

Los enemigos de Dios: incredulidad e idolatría

Quiero que vean ahora el contraste, porque están los escogidos de Dios, y en contraste tenemos a los enemigos de Dios. Y eso está en el versículo 40, cuando dice: "Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron. Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel? Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Renfán, figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia".

Entonces, el otro lado del sermón de Esteban. Uno es: Dios escogió gente a lo largo de la historia del pueblo de Israel, gente que son los escogidos de Dios y que manifiestan las mismas características una y otra vez. Y por el otro lado están los enemigos de Dios, que son los que rechazan a los escogidos de Dios. "Ustedes mismos, el mismo pueblo, lo está rechazando". Y al final, dice Esteban, ese mismo pueblo es juzgado por Dios por su rechazo contra Dios.

Entonces vemos, número uno, que son incrédulos. No creen. Cuando Dios envía a alguien y dice: "Yo vengo de parte de Dios, y este es el mensaje de Dios para bendecirlos", no le creen. Pero no nada más eso, sino que rechazan a Dios y voltean en otra dirección. Todos somos adoradores de algo; si no adoras a Dios, vas a adorar otra cosa. Y eso es exactamente lo que pasó con los hijos de Israel: rechazaron a Dios a través de sus mensajeros, de sus escogidos, para irse con otros dioses. Y eso es lo que dice aquí: hicieron un becerro de oro.

Excusas para el becerro de oro

A los judíos no les gustaba esa parte de la historia. Decían: "¡Ay, el asunto del becerro de oro! ¿Y de veras somos tan malos? ¿Sí se ve que somos tan idólatras?". Entonces muchos de los maestros, los rabinos, los judíos de la época, habían creado otra manera de ver la historia así: "Lo que pasa es que había unos que salieron con nosotros que no eran de nosotros, no eran judíos. Esos son los que incitaron lo del becerro de oro. Nosotros, la verdad, no queríamos hacer un becerro de oro, pero, bueno, así es como Dios permitió que unos se fueran con nosotros que no eran verdaderamente judíos". Bueno, tenían otra explicación. Decían: "Bueno, es que en realidad la culpa fue de Dios, porque nos dio tanto oro. Si Dios no nos hubiera dado ese oro, no nos hubiéramos hecho un becerro".

Esta es la otra manera de justificarlo. Tenían una manera de ver la historia de Israel de tal manera que se sacaran un poquito de la responsabilidad de su idolatría. Esteban es claro aquí: "No. Ustedes como nación, judíos, siempre se han rebelado contra Dios, siempre se han hecho ídolos. Un becerro de oro. Egipto se convirtió en un ídolo, porque en el momento que algo no les parecía, decían: 'Mejor Egipto, estábamos mejor en Egipto'". O sea, al grado de anhelar la esclavitud. O sea, Dios ya los hizo libres, ya les dio la libertad a través de Moisés, y ustedes dicen: "Preferiríamos ser esclavos todavía". Espero que esto en sus mentes ya esté causando algunas aplicaciones muy específicas.

Bien, en este pasaje de Amós que cita Esteban, Amós 5, originalmente se lee al final: "Os transportaré, pues, más allá de Damasco". Pero es que eso fue escrito al reino del norte, y Esteban ahora está aplicándolo al reino del sur, el cual fue llevado cautivo por Babilonia en el año 586 antes de Cristo. Entonces hace ese cambio, dice: "Os transportaré, pues, más allá de Babilonia". Dios los juzgó a ustedes también por la misma razón que juzgó al reino del norte.

El templo convertido en ídolo

Y ahora quiero ver un punto más en este mensaje. Esteban menciona un punto más de idolatría, y aquí viene. Versículo 44: "Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob. Mas Salomón le edificó casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis?, dice el Señor; ¿o cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?".

A ver, aquí viene. Ya se está acercando Esteban a la conclusión, y hay una clave muy importante de este sermón que está aquí. ¿Qué es lo que han hecho los enemigos de Dios? Se han hecho ídolos. Es justo lo que venía antes, ¿no? Es el versículo 43: "Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Renfán, figuras que os hicisteis para adorarlas". Está hablando de la idolatría de Israel. ¿No es eso lo que está tratando de confrontar? "Ustedes son unos idólatras. Y, por cierto, dentro de todos los ídolos que se han hecho, hay uno que se llama el templo".

Ese es el cambio de tema. No es cambio de tema, en realidad; sigue en el mismo tema. "Ustedes están bien enojados conmigo porque dicen..." —es la acusación del versículo 13—: "Este Esteban dice palabras blasfemas contra este lugar santo". Escúchenlos, cómo se rasgan las vestiduras: "No... en contra de nuestro templo". Esto es contra lo que está Esteban, y su Jesús que sigue: "Están contra nuestro templo tan hermoso, tan maravilloso, donde hacemos los sacrificios, donde adoramos a Dios". Y dice Esteban: "A ver, ustedes han perdido completamente el punto, porque no se trata del templo. El templo es lo de menos". Y ya les empezó a marcar un patrón sobre esto.

Dios obra donde Él quiere

¿Dónde estaba Abraham? ¿Cómo empezó el pasaje? Dice: "El Dios de la gloria". ¿Qué habría traído a la mente de los líderes religiosos el hablar del Dios de la gloria? La shekinah, que era la gloria de Dios en el tabernáculo, en el templo. Pero no, dice Esteban: la gloria de este Dios de gloria —no nada más habló a Abraham—, se le apareció a Abraham, ¿dónde? ¿En Jerusalén? ¿En la tierra santa? Bueno, lo que ustedes consideran tierra santa. No: en Mesopotamia. ¿Dónde fue que Dios obró a través de José? ¿En dónde? En Egipto. ¿En Israel? ¿En Jerusalén? ¿En la tierra santa, en el monte sagrado de Dios? No. ¿Dónde se le apareció a Moisés? ¿En Jerusalén? No: cuando fue a Madián, en el desierto.

No es lo que ustedes creen. Dios no está obrando en estos lugares tan específicos que ustedes han categorizado como los lugares donde obra Dios. Dios ha obrado a lo largo de la historia en diferentes lugares, donde Él quiere y cuando quiere, y tiene que ver con su gente, no con un edificio, no con un lugar. Ahí estaba Abraham en Mesopotamia; ¿a dónde fue Dios? A Mesopotamia. Estaba Moisés en Madián; ¿a dónde fue Dios? A Madián. Ese es el patrón que estamos viendo en lo que está tratando de decir Esteban.

Dice: todas estas historias nos muestran que Dios no está confinado a lugares geográficos, a edificios; no se trata acerca de eso. Es más, estaban en el desierto, estaban rondando por todas partes; pasó desde Moisés hasta David muchísimo tiempo y no teníamos un templo. Fue hasta Salomón. Y este que están viendo no es el templo de Salomón, y aquel era más bonito que este, y tampoco se trataba de ese templo.

Y entonces cita... bueno, no cita a Salomón, pero de hecho Salomón dijo esto en la dedicación del templo, en 1 Reyes 8:27: "¿Podemos de veras contener a Dios en un lugar? ¿Podemos realmente decir 'ahí está Dios'?". Eso lo dijo Salomón en la dedicación del templo. Pero Esteban escoge citar Isaías 66, y dice —66:1 y 2—: "El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis?, ¿o cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?". "Son unos idólatras, porque creen que hay algo especial acerca del templo solamente porque es el templo". Y Dios es mucho más grande que este lugar.

Nuestra iglesia y este edificio

¿Nos gusta nuestra iglesia? Sí, nos gusta, y nos gusta arreglarla, y nos gusta pensar: "Qué bonita iglesia", y nos enorgullece. Pero viendo la perspectiva correcta acerca de lo que significa la iglesia, acerca de lo que significa la presencia de Dios, este lugar es lo de menos. Si se cae, si lo tiran, si lo queman, lo que sea que le pase, la iglesia va a seguir donde estemos nosotros, no donde esté este edificio. Y esa es la realidad a la que quiere llegar Esteban con los líderes judíos: Dios no está confinado a una ubicación.

Y eso es precisamente la conversación que Jesús tuvo con la mujer samaritana, ¿se acuerdan? Juan 4. "A ver, no, no tienes un esposo; tienes cinco, y con el que estás ni es tu esposo". "Por cierto, ¿dónde deberíamos de adorar a Dios?". Así fue la conversación entre la mujer samaritana y Jesús. "Por cierto, ustedes dicen que debemos de adorar allá; nosotros decimos que aquí es donde debemos de adorar". ¿Y Jesús qué le contesta? "Ni aquí ni allá, porque no se trata del lugar; se trata de aquellos que adoran al Padre en espíritu y en verdad".

Dios trascendente

El templo de Dios nos muestra que Dios es trascendente, es decir, que Dios trasciende nuestra realidad: va más allá de lo que nosotros vemos, va más allá de lo que nosotros entendemos. Y Dios quiere mostrarnos esta realidad a través de su Palabra, mostrándonos que no hay un lugar. Y Dios así lo ha hecho; ese es el plan de Dios.

Ahora quiero que vean que Esteban está preparando el camino aquí, porque lo que viene a partir de este punto en el libro de Hechos es la evangelización de los gentiles, y este sermón prepara el camino para eso. Porque Dios nunca ha permitido que el cristianismo se culturalice. Nunca. Dios nunca ha dicho: "A ver, que sea... Estados Unidos, como que eso es su cosa, de ser cristianos; que se quede ahí, y que ahí es donde se vea bien claro cómo se ve ser cristiano". Dios nunca ha permitido eso. Y si hay una decadencia en el cristianismo ahorita, justamente en Estados Unidos, y un crecimiento en otros continentes, es precisamente porque Dios jamás permitirá que una cultura se apropie del evangelio como si eso fuera lo suyo.

Es muy diferente al islam, es muy diferente al budismo, es muy diferente al hinduismo, porque esas religiones sí son religiones culturales. En el cristianismo, Dios está intencionalmente haciendo que cuando decae en una zona... Por ejemplo, estudiamos las siete cartas de Apocalipsis, y ¿dónde estaban estas siete iglesias? En Turquía, que hoy en día es una de las zonas con menos iglesias en el mundo, y ahí empezó. Hoy en día estamos viviendo y estamos viendo un avivamiento en América Latina, en Sudamérica, en África, en China, en lugares que hace cien años se habían considerado los menos cristianos. Y hoy en día es donde Dios está haciendo una obra sobrenatural, en la cual su iglesia está creciendo, y creciendo, y creciendo, y es perseguida y sigue creciendo. Y Dios lo hace donde quiere; Dios es soberano, porque Dios es trascendente.

Dios inmanente

Pero además, Dios es inmanente. ¿Qué quiere decir? Que Dios también se ha puesto entre nosotros. Y esa es la lección que aprendemos del tabernáculo. Juan: "Vimos su gloria"; "el Verbo habitó entre nosotros". Literalmente dice: "El Verbo puso su tabernáculo entre nosotros". El tabernáculo estaba apuntando hacia la realidad de la encarnación: Dios entre su pueblo, y no en un solo lugar, sino dondequiera que el pueblo vaya. Esa es la realidad de la encarnación, esa es la realidad de la promesa del Espíritu Santo en nosotros: Dios estará dondequiera que su gente esté. No está confinado a un edificio.

Y entonces vemos, desde el principio del sermón hasta el final del sermón, que estos son los temas que Esteban está tratando de unir: la gloria de Dios se manifestó en sus escogidos dondequiera que ellos estaban, en tierras ajenas, para hacer la obra de Dios, a pesar del rechazo de su propio pueblo. Y Hebreos confirma esto. Dice Hebreos 11:8: "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios".

¿Cuál es la tierra santa?

¿Heredó Abraham la tierra? No la física, pero sí la espiritual, que es mucho mejor que la física. Por eso a veces veo que planean estos viajes para ir a Israel: "Vamos a tierra santa, vamos a visitar la tierra santa". ¿Tierra santa? ¿Cuál es la tierra santa? La tierra santa es donde está la presencia de Dios; esa es la tierra santa. Israel no es la tierra santa. Donde su iglesia está, esa es la tierra santa. Y es por eso que, bueno, sí amamos a los judíos, sí amamos al pueblo de Israel, sí oramos por la paz de Israel, pero ese lugar es lo de menos. O sea, esa sección de tierra que está ahí, en esa parte del mundo, el Medio Oriente, no es tan importante al final. Dios no está confinado a esa zona.

La promesa de Dios no es para esa zona; es para sus hijos, los herederos, los verdaderos herederos de Abraham, los verdaderos judíos.

"Duros de cerviz": el final del sermón

Y así llegamos al final del sermón de Esteban. Versículo 51: "¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis".

¡Qué manera de terminar el sermón! ¡Y se quejan de mi papá! Esteban empezó siendo juzgado por ellos. Así empezó: "¿No son estas acusaciones ciertas acerca de ti, Esteban? Todo esto que están diciendo, ¿es cierto?". Él era el enjuiciado. Y al final, ¿quién está siendo enjuiciado? Los líderes, por Esteban. Esteban termina diciéndoles: "¿Saben qué? Yo no soy el culpable aquí; ustedes son los culpables". O sea: "Si ustedes ven la historia de Israel, si ustedes ven que todo está apuntando hacia el Mesías, hacia Jesucristo, que vivió exactamente lo mismo que todos los otros escogidos en el Antiguo Testamento...".

Es lo que dice en el versículo 52: "Mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo". El Mesías era el punto; ellos estaban anunciando su venida, "y ustedes lo mataron". "Sí, ustedes son tan culpables como el pueblo de Israel fue culpable en el Antiguo Testamento; ustedes están repitiendo lo mismo el día de hoy". Así que Esteban está tratando de concluir aquí. Bueno, no sé si este era el final de su sermón, pero ahí terminó, porque cuando dijo esto fue la gota que derramó el vaso para ellos, y de veras estaban muy enojados. Ya vimos esta historia el año pasado.

Uno: el cambio interno contra el cambio externo

Pero quiero que vean cuál es el propósito de Dios en la historia que Esteban está tratando de señalar. Número uno, trata de señalar que deben entender el cambio interno contra el cambio externo. El peor insulto que podías darle a un judío era decirle "incircunciso". Es el peor insulto, porque esto es de lo que se trata ser judíos: "Es la ley. Esto es lo que nos marca, esto es lo que nos ha puesto aparte de todas las demás naciones y lo que nos hace especiales". Y dice Esteban: "No, no son tan especiales como creen, porque no se trata de la circuncisión externa; se trata de la circuncisión interna, la circuncisión del corazón, de sus oídos, de que entiendan hacia dónde estaba apuntando todo". No se trata de las leyes, no se trata de lo que cumples externamente, de lo que haces; se trata de lo que hay dentro de ti.

Cuando surgió este debate acerca de estas manifestaciones contra la gasolina y todo esto, me hizo pensar muchas cosas, y creo que ustedes también estaban pensando: "¿Nos manifestamos o no?", porque no nos gusta que ahora tengamos que pagar más por nuestra gasolina. Pero pensando más en este tema, y tratando de entender cómo la Palabra y el evangelio se conectan con todo esto que estamos viviendo, les voy a contar, hermanos: leyes son leyes. ¿Qué importa qué leyes tengamos? Y no es que no nos deba de importar en lo absoluto, pero no nos debe importar demasiado, porque las leyes no cambian a la gente. Y si hay algo que quedó claro, fue eso.

O sea, tú puedes hacer las mejores leyes que un país pueda tener, y la gente sigue siendo igual de pecadora; tiene la misma naturaleza pecaminosa dentro de ellos, y a la primera oportunidad que tengan para mostrarlo, lo harán. Lo que necesitamos no es un mejor gobierno, un mejor presidente, mejores policías; no es lo que necesitamos. Lo que necesitamos es que Dios transforme nuestros corazones a través del mensaje del evangelio. Dios es el que tiene que hacer la obra, porque por naturaleza resistimos al Espíritu Santo, por naturaleza hacemos las cosas que van en contra de lo que Dios hace, por naturaleza somos idólatras y nos encanta todo menos lo que Dios es.

Dos: la soberanía de Dios en la historia

Número dos: les muestra la soberanía de Dios en la historia. Ya les dio una lección de historia, y les dice: "Miren, Dios es soberano. Y ustedes están a punto de matarme, y eso no quiere decir que Dios no esté en control". Eso es lo que está pensando Esteban en este punto, porque ya ve sus caras de enojo, y aun así los confronta con esta realidad. Dice: Dios estaba en control toda su vida, toda la historia, y en las vidas de todos sus escogidos. Dios siempre está en control. Aunque los persiguieron, aunque los rechazaron, aunque vivieron toda clase de tribulaciones, Dios sabía hacia dónde iba todo, así como hoy sabe hacia dónde va. Dios sigue siendo soberano en la historia del mundo.

Tres: Jesús es el cumplimiento de todo

Número tres: Jesús es el cumplimiento de todo. Eso es lo que dice el versículo 52; es lo que ellos estaban anunciando: al Justo. Que es en contraste con la acusación que le están haciendo de ir en contra de todo, como si él fuera culpable: "No, Él es justo; ustedes son los culpables".

Cuatro: entendiendo nuestra culpabilidad

Y número cuatro: entendiendo nuestra culpabilidad. Todo esto es para mostrarnos que nosotros somos culpables delante de Dios. Porque nosotros, más allá de pensar de esos líderes judíos "qué malas personas eran, porque se opusieron a todo lo que Dios estaba haciendo en la primera iglesia"... esos somos nosotros. Nosotros somos los rebeldes, nosotros somos los que hemos escogido otras cosas antes que a Dios. Nosotros somos aquellos que tenemos nuestros tesoros, cosas que preferimos. Decimos: "Esto sí me hace feliz. Esto sí, para que veas. Si tengo esto, entonces sí me siento completo; si tengo esto, entonces sí me siento satisfecho".

Y ustedes pueden llenar el espacio ahí con muchas cosas, estoy seguro. Para algunos es más dinero; para algunos es una mejor reputación, reconocimiento; para algunos es una pareja, el matrimonio. Muchas cosas que hemos convertido en nuestros ídolos, de las que dijimos: "Esto es lo que en realidad satisface mi vida; no Dios, esto". Y nos hemos vuelto como el pueblo de Israel. Y necesitamos reconocer que nosotros no hemos guardado la ley. Pero hubo alguien que sí la guardó por nosotros: Jesucristo la cumplió perfectamente, para que tú pudieras tener la justicia que necesitabas y ser reconciliado con Dios. Jesús es el cumplimiento de la ley, y nuestra culpabilidad a la luz de la ley nos muestra nuestra necesidad de un Salvador.

El Juez a la diestra del Padre

Esteban ya no llegó a este punto. Creo que ahí iba en su mensaje; creo que en algún momento hubiera dicho: "Arrepiéntanse". Pero las piedras empezaron a caer sobre él y ya no pudo llegar a esa parte. Es lo que creo; no lo dice el pasaje, eso es lo que creo que sucedió. Les decía que Esteban no habló acerca de la crucifixión específicamente, y no habló de la resurrección tampoco en este discurso. No habló de la resurrección, pero sí vio a Jesús resucitado, ¿recuerdan? El 55: vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.

Y en el último mensaje que tuvimos, cuando hablamos acerca de este pasaje, les dije: Jesús un día estará parado a la diestra del Padre cuando nosotros nos presentemos delante de Él. ¿Qué es lo que dirá acerca de nuestra vida? Porque Él va a ser nuestro juez; Él va a juzgar, y todo el juicio que haga sobre nuestra vida va a tener que ver con qué hicimos con nuestra vida en relación a la suya. Eso es todo el juicio: ¿qué hiciste con tu vida en relación a Jesús? Es la única pregunta que va a importar al final. ¿Lo rechazaste? ¿Fuiste de los enemigos de Dios, o fuiste de aquellos que vieron al escogido de Dios como su única y final esperanza? Nada importa más que eso.

Y esa es la razón por la que nos reunimos, es la razón por la cual somos una iglesia: porque hemos sido comprados por la misma sangre y hemos sido salvados por el mismo sacrificio que Jesús hizo por cada uno de nosotros.

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