1 Corintios 3:10-231 CorintiosNathan Díaz
La arquitectura de la iglesia
¿Sobre qué fundamento se edifica la iglesia y con qué materiales? En 1 Corintios 3:10-23, Pablo se llama sabio arquitecto: el único fundamento es Cristo, y el fuego del día final probará la calidad de lo que cada uno construye encima. Veremos por qué este pasaje no enseña el purgatorio, qué son las recompensas y por qué dividir la iglesia es tan grave.
Transcripción
Repaso del capítulo 3
Bueno, vamos a continuar en 1 Corintios. Y solo como un breve repaso de lo que habíamos estado viendo ya en el capítulo 3: hace dos semanas estábamos viendo estos primeros versículos del capítulo 3, versículo 1 al 9. Y también quiero que piensen en este repaso como una manera de aclarar cosas que a veces me doy cuenta de que no explico bien, porque, por comentarios que escuché después, me di cuenta: no me entendieron lo que dije.
Entonces, a ver: en el capítulo 3 Pablo está retomando la idea nuevamente de la unidad de la iglesia y de cómo se ve la unidad de la iglesia. Y él dice: bueno, miren, hermanos, la manera en que ustedes están mostrando... en donde no se muestra unidad, es la señal de lo que aquí llama alguien carnal, un cristiano carnal. Pero recuerden, dice "en Cristo"; o sea, son niños en Cristo. Y cuando dice "niños", esa es la primera clave para entender que se está refiriendo a la inmadurez.
Y ahora, aproveché ese pasaje para que pudiéramos meternos en un tema teológico que se llama el señorío de Cristo, el señorío por salvación de Cristo, y eso es lo que vimos hace dos semanas. Así que lo voy a explicar brevemente, pero vuélvanlo a ver si pueden: señorío de salvación de Cristo, lo cual significa que tú no puedes ser cristiano si Cristo no es tu Señor; no nada más tu Salvador, sino también tu Señor: ambos tienen que estar juntos.
Entonces, la explicación que quería es que algunos cristianos piensan que tú puedes ser cristiano y que Jesús no esté en el trono de tu vida; y yo argumenté con algunos otros versículos que de hecho tú no puedes ser cristiano si Jesús no está en el trono. Entonces, ¿a qué se refiere "cristiano carnal"? Se refiere a un cristiano donde sí Jesús está en el trono, pero es un cristiano inmaduro, donde todavía faltan acomodar áreas de su vida, donde todavía hay un desorden a causa del pecado en su vida, que el Espíritu Santo gradualmente va a ir trabajando y va a ir acomodando. Entonces, nada más para aclarar eso; ese es el punto del cristiano carnal.
Ese análisis es muy importante, creo, porque creo que no es bíblico cuando ustedes escuchan la idea de que Dios a lo mejor solo es tu Salvador y no es tu Señor; creo que las Escrituras nos muestran que el señorío de Cristo en nuestras vidas es parte de lo que significa ser cristiano. Y entonces es un proceso gradual, y a lo que se está refiriendo Pablo con "cristianos carnales" son cristianos donde sí Cristo está en el trono, pero evidentemente todavía hay cosas que no se han ordenado en su vida, de su pecado, y que todavía manifiestan rasgos de carnalidad, rasgos de su pasado, de su pasado cuando no eran creyentes.
Y entonces hay un poquito de frustración en la manera de escribir de Pablo, que ustedes pueden escuchar, donde espera que ya hubieran avanzado más, que ya fueran un poquito más maduros; como que tiene esa percepción de que se están quedando como niños demasiado tiempo.
Somos servidores, no dueños
Y la manera en que él argumenta en contra de la división dentro de la iglesia es diciendo: ¿qué somos nosotros en realidad? ¿Qué somos más que siervos? Eso es lo que dice el versículo 5: "¿Qué es, pues, Apolos? ¿Qué es Pablo? Servidores mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno". Esa palabra, "servidores", es esa palabra, diákonos en griego, que ustedes relacionan con el oficio de diáconos, en donde significa servicio. Y entonces, en un sentido, todos somos diáconos dentro de la iglesia, porque todos estamos aquí para servir; aunque hay algunos que ejercen ese ministerio de una manera particular, todos somos llamados a ser diáconos.
¿Qué es lo que dice Pablo? Y dice: imagínense que la iglesia es un jardín, un jardín con plantas. Y muchas de las mujeres que están aquí, que les gustan las plantas, entienden esta imagen: que es cuida, riega, haz todo lo que es necesario para que una planta crezca. Esa es nuestra labor unos a otros: regarnos unos a otros, sacarnos al sol un ratito unos a otros. "Ah, no, ese es de sombra, ese déjenlo adentro". Pero, ¿quién da el crecimiento? Dios. Entonces el crecimiento no depende de nosotros; nosotros hacemos cosas por otros, pero el crecimiento Dios lo da.
Entonces, no pongan demasiado énfasis en los ministerios que ustedes tienen dentro de la iglesia, como si la iglesia realmente dependiera de ustedes, como si realmente, si no fuera por ustedes, entonces la iglesia se vendría abajo. Tienen una percepción errónea de su rol dentro de la iglesia, porque, dice Pablo, ¿qué somos? No somos nada más que instrumentos; Dios es el que realmente está haciendo la obra a través de nosotros, y si no somos nosotros, será alguien más. Entonces no me extrañen demasiado cuando me muera; va a estar bien la iglesia. Un funeral rápido, se acuerdan, un ratito, y ya pasó.
La iglesia como edificio
Y esta imagen del jardín... Dice el versículo 9: "Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios". Y aquí hay una transición ahora a una nueva imagen que va a usar para describir a la iglesia, al final del versículo 9. Dice: "Ustedes son el campo de cultivo de Dios" —otra manera de mostrarles esta realidad—, "el edificio de Dios".
Entonces, ahora, inclusive es una imagen que a lo mejor hasta nosotros entendemos mejor, porque vivimos en la Ciudad de México, y la Ciudad de México está llena de edificios. Y la ciudad de Corinto también era una ciudad muy avanzada, una ciudad urbana; y entonces la imagen de un edificio sería mucho más familiar a alguien que vive en la ciudad. Y él quiere, entonces, que vean a la iglesia como un edificio, y que cada uno de los miembros de la iglesia se vean como gente que se está reuniendo para edificarlo, que va a aportar diferentes elementos a ese edificio para que vaya siendo construido. Y esa es la imagen del edificio como la iglesia, que es una manera de contextualizar su mensaje a un grupo muy diverso de gente, con muchas diferentes habilidades, donde van a entender esta dinámica. Y si ustedes han participado alguna vez en el proceso de la edificación de un edificio, ustedes saben todas las diferentes labores que son requeridas para la construcción y todos los diferentes oficios.
Y ahí es donde comienza el versículo 10. Por eso le he puesto a este mensaje "La arquitectura de la iglesia", porque quiero que veamos cómo está escrita en estos versículos con los que termina el capítulo 3, cómo es descrita la iglesia. "Conforme a la gracia de Dios que me fue dada...". Y esto es con lo que antecede lo que viene, y es muy importante, porque Pablo está consciente de su rol; pero su rol dentro de la iglesia es un rol dado por gracia. No es tanto como que Dios dijo: "Ah, bueno, Pablo es de los talentosos, y entonces voy a darle un rol importante aquí". No, no es eso: es simplemente que Dios, en su gracia, ha escogido usar a Pablo de cierta manera, y a otros de otra manera. Y todas las maneras en que Dios nos usa aquí a nosotros, ¿qué son? Gracia, gracia de Dios, que quiere usarnos, que quiere que seamos instrumentos útiles para su reino.
Entonces, pongan atención a esa parte, porque Pablo siempre es cuidadoso de poner en perspectiva su rol: primero explicando que es por gracia, y luego diciendo... Y ahora ya se pone el título.
El sabio arquitecto y el fundamento
¿Cuál es su título? Sabio arquitecto. Sabio arquitecto. Ahora, ¿por qué usaría esta palabra, "sabio"? Porque ya hemos estado leyendo tres capítulos en Corintios donde uno de los temas centrales es que la sabiduría de Dios está en contraste con la sabiduría de este mundo. Entonces él está colocándose... No nos dijo "miren qué sabio soy"; no, está diciendo: yo estoy manifestando un tipo de sabiduría que viene de Dios, que contrasta con la sabiduría de este mundo, y ese es mi rol dentro de la iglesia.
¿Y qué hizo? Puso el fundamento. Puso el fundamento: él establece dónde va a estar construida esta iglesia, sobre qué. ¿Cuál es el fundamento? Entonces esa es la primera sección que describe el edificio: cuál es el fundamento. "Otro edifica sobre él; pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima". ¿Encima de qué? Del fundamento. "Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo". Entonces ahí está: ¿cuál es el fundamento? Jesús.
Entonces Pablo dice: tengan cuidado con cómo construyen sobre el fundamento, para que, cuando ustedes estén construyendo, lo que están construyendo sea consistente, sea congruente, armonice con ¿qué? Con Jesús. Si algo de lo que ustedes están haciendo en la iglesia no concuerda con el mensaje del evangelio, el mensaje central de la obra que Dios hizo por nosotros, a nuestro favor; si eso que ustedes están construyendo no coincide con eso, entonces significa que no están construyendo sobre el fundamento que yo puse, que es el evangelio. Entonces todo en la iglesia tiene que girar en torno a Jesús y el evangelio.
El evangelio americano
Por eso los invitamos: el 23 de julio —si es 23, el cuarto domingo— vamos a estar proyectando aquí un documental que se llama El evangelio americano. Muchos de ustedes participaron en ayudarnos a hacer este doblaje, y es un doblaje con respecto a la iglesia en Estados Unidos y la teología que se ha exportado y que está en toda Latinoamérica, que se conoce como la teología de la prosperidad, que en realidad es otro evangelio. No es el fundamento del evangelio, porque estos predicadores están construyendo sus ministerios y sus iglesias sobre la idea, no del perdón de pecados y la reconciliación con Dios, sino sobre la idea de que Dios está aquí para hacer cosas buenas por nosotros, que nosotros queremos que Él haga, como un genio en una lámpara. Y que entonces, si tú te acercas a Jesús, te tiene que ir mejor en esta vida, y que las cosas físicas y materiales y temporales son el centro de la vida cristiana: mejor salud —no, no hay que enfermarnos; nadie que se enferme, por favor, Dios nos tiene que sanar—; y nadie, por favor, que sea pobre aquí, porque eso hablaría muy mal de Dios, y no son pobres porque de Él es el oro y la plata y todas las cosas. Entonces a todos aquí les tiene que ir bien económicamente. "Y yo voy a orar por su prosperidad y para que Dios bendiga sus carteras; saquen sus carteras y voy a orar por ellas". Y una vez estuve en una iglesia donde hicieron eso. Perdón, ya, ya me estoy... Está bien, van a ver el documental, van a ver un poco de cómo se ve esto.
Pero eso es a lo que Pablo se refiere cuando dice: a veces empiezan a construir la iglesia sobre otras cosas, que ya no son el fundamento, ya no es el evangelio de Cristo Jesús, la reconciliación con Dios, el perdón de pecados, que está enfocado no en esta vida, sino en la vida venidera. Ese es el enfoque.
Entonces Pablo está muy preocupado: tengan cuidado, tengan cuidado, acuérdense siempre de lo que están haciendo, en dónde está basado. ¿Está apuntando a la gente hacia Jesús? ¿Está apuntando a la gente hacia la gloria de Dios a través de la obra que Él hizo por nosotros? Ese es el centro. Si no se están yendo en esa dirección, reevalúen. Y nuestra iglesia tiene la gran tarea de siempre estarse evaluando, para ver si seguimos construyendo sobre el fundamento, que es Jesús.
El fundamento estabiliza y unifica
Entonces, el fundamento es, finalmente, la obra perfecta de Dios por nosotros. Y lo que es importante aquí —acuérdense que el tema también es la unidad; el tema al que quiere llegar Pablo siempre es la unidad de la iglesia y cómo se ve la unidad—, la clave de empezar con el fundamento es que el fundamento estabiliza y unifica. Y vamos a ver más sobre esto en los versículos hacia el final del capítulo. Pero no puedes andar poniendo tabiques por donde quieras. Y cómo están acomodados los tabiques: ahí los pueden ver, qué bueno que están expuestos, porque pueden ver que hay un orden y hay unidad, y la manera en que están acomodados no es aleatoria, es intencional.
Bueno, vamos a seguir meditando sobre eso: el fundamento estabiliza y unifica. Y el fundamento provee unidad porque es singular en su naturaleza. Es decir, no son muchos fundamentos diferentes, "si tú escoges cuál fundamento quieres"; todos tenemos que regresar a un solo fundamento. Y esa es la clave de la unidad, cuando el fundamento es reconocido en la iglesia.
Los materiales
Entonces, versículo 12. Ahora bien: ya está establecida esta idea de sobre qué estamos construyendo, pero Pablo quiere ser un poco más específico, y ahora nos va a describir los materiales. "Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja..." —entonces aquí describió un montón de materiales diferentes— "...la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuego".
Bueno, este es un pasaje que ha causado confusión y ha causado controversia por mucho tiempo, y durante la historia de la iglesia inclusive este pasaje es usado para justificar la doctrina del purgatorio en la Iglesia Católica. Ese es uno de los pasajes que usarían para decir: "Miren, ahí está; cuando muramos vamos a necesitar pasar por fuego para ser santificados lo suficiente como para estar en la presencia de Dios". Y, como vamos a ver en lo que vamos a estar platicando ahorita, no es lo que está diciendo Pablo. No está hablando de una purificación para salvación; está hablando de una purificación de las obras que hemos hecho en esta vida.
Entonces, comienza describiendo los materiales. Primero, ¿como qué? Oro, plata y piedras preciosas. Esta es una imagen que viene... Creo yo que hay una conexión con el Antiguo Testamento. Recuerden, estamos hablando del edificio; y entonces, la imagen del edificio para los judíos, ¿cuál sería? El templo. Y cuando Pablo está escribiendo esta carta, el templo, de hecho, en Jerusalén todavía está de pie, todavía no ha sido destruido; eso va a pasar hasta el año 70, y esto más o menos es alrededor del año 55, algo así. Entonces todavía faltan como unos 15 años para que sea destruido el templo.
Y las instrucciones que tenemos en la Biblia, empezando desde el tabernáculo... Se acuerdan, Éxodo 31:1: "El Señor habló además a Moisés, diciendo: 'Mira, he llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte, para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera, a fin de que trabaje en toda clase de labor'".
Y entonces, más adelante, 1 Crónicas, capítulo 22, versículos 14 al 16, describe: "Con grandes esfuerzos yo he preparado para la casa del Señor 3,400 toneladas de oro y 34,000 toneladas de plata, y bronce y hierro sin medida, porque hay en abundancia. También he preparado madera y piedra, a lo cual tú podrás añadir. Además, tienes contigo muchos obreros: canteros, albañiles, carpinteros y todo experto en toda clase de obra. Del oro, de la plata, del bronce y del hierro no hay límite. Levántate y trabaja, y que el Señor sea contigo".
Entonces, ¿qué imagen nos traen estos elementos de oro y de plata y de piedras preciosas? ¿Por qué creen que esos son los elementos que Dios quiere usar para el templo? Porque estamos hablando de algo que es importante para Dios, y la manera de mostrar que es importante es usando lo mejor de los materiales que hay: lo que es digno de este lugar, que es sagrado. Como vamos a ver en un momento, no lo construyes nada más como construyes una chocita ahí, y dices: "Ah, bueno, ahí pónganle la paja para el techo y a ver cómo queda". Y así como construimos cosas en México, ¿no?: "Ay, póngame un cuartito allá arriba, y a ver cómo lo arman", y todo medio improvisado. Dios dice: no, esto está bien planeado, está bien diseñado, vamos a usar los mejores materiales.
¿Con qué materiales construimos la iglesia?
Ahora, esa imagen se está proyectando hacia qué aspecto: hacia la iglesia de Cristo. ¿Qué tipo de materiales estamos usando para construir este lugar? No físicamente, sino espiritualmente. Se acuerdan lo que Jesús le dijo a la iglesia de Laodicea, Apocalipsis 3:18: "Te aconsejo que de mí compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos y que puedas ver". Hay un aspecto espiritual de lo que Dios provee para nosotros, para que podamos vivir la vida cristiana; pero no nada más para que podamos vivir la vida cristiana, sino para que podamos servir dentro de la iglesia, de tal manera que las obras que nosotros estamos haciendo tengan un verdadero valor eterno.
Pongan mucha atención, porque esto es, creo, importante para Pablo, y por lo tanto es importante para Dios, y por lo tanto debe ser importante para nosotros. Hay un pasaje que es paralelo a este, que está en 2 Corintios 5, y es lo que llamamos el tribunal de Cristo. Creo que en ambas cartas Pablo desarrolla la misma idea con diferentes descripciones, cuando él dice, 2 Corintios 5: "Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo". Entonces está hablándole aquí a cristianos, a personas que son salvas, pero que en algún momento van a tener que rendir cuentas de sus obras.
Espero que ustedes sientan la misma tensión que yo siento cuando pienso en esto: cómo uso el tiempo todos los días de mi vida, en qué estoy invirtiendo mi tiempo, en qué estoy gastando mi energía, en qué estoy gastando mi dinero, en qué estoy gastando todos los recursos que Dios me ha dado; y mis talentos, ¿qué uso les estoy dando para el reino de Dios? Y este es el lugar donde principalmente eso tendría que ser evidente: la iglesia. Y yo voy a rendir cuentas delante de Dios de cómo estoy usando mi vida para su reino. Pero la pregunta es: de todas las cosas que yo hago dentro de la iglesia, donde la gente me ve, ¿cuáles son las cosas que van a ser quemadas en el día final?
"El día" es el juicio final
Y por cierto, nada más vean que, cuando dice "el día"... Yo no creo que esto sea algo que suceda —así como lo del tribunal de Cristo en 2 Corintios 5—, yo no creo que esto sea algo que va a suceder inmediatamente cuando muramos. Creo que cuando dice "el día", el día se refiere al día del juicio final. Va a haber un día, cuando Jesús regrese nuevamente, en el cual serán juzgadas todas las naciones y condenadas todas las naciones; y los castigos tendrán diferentes grados de intensidad, serán proporcionales al mal. Son eternos todos los castigos, pero son en diferentes niveles, porque Dios es un Dios perfectamente justo. Pero así como hay castigos en diferentes niveles, también hay recompensas en diferentes niveles.
Yo creo que cuando estemos delante del tribunal de Cristo, nos vamos a presentar delante de Él, y va a haber cosas en nuestras vidas que nadie más vio, nadie más se dio cuenta, pero Dios sí las vio; y son oro, son plata, son piedras preciosas. Y habrá otras cosas en nuestra vida en que será revelada la motivación de por qué las hicimos, y va a decir Dios: "Esto tú solamente lo hiciste porque creías que quedabas bien con la gente; esto solamente lo hiciste porque tú querías que dijeran: 'Ah, no, así él, él es el principal dentro de la iglesia, él es a quien quiero seguir'. Y ese orgullo te llevó a hacer cosas para tu propia gloria".
Yo no creo, en realidad, que este pasaje esté diciendo que hay una categoría en que todo será piedras preciosas y todo será recompensa, y hay otra categoría en que nada será recompensa. Creo que está diciendo que todos vamos a pasar por algún grado de purificación, en donde nuestras obras son evaluadas y donde Dios va a poder sacar solamente las cosas que tienen valor eterno y recompensarnos, por su gracia, en base a esas cosas. Si es en base a su gracia, entonces esas cosas sobre las cuales nos está recompensando también son un regalo de Dios. ¿De qué nos jactamos? "Señor, tú me diste lo que yo te di; entonces era tuyo para empezar. Pero gracias, Señor, porque aun así tienes la gracia de recompensarme". Y ahorita vamos a ver, creo, a qué se refiere la recompensa.
Los tres cochinitos
Pero entonces creo que todos estamos en esa posición, en donde va a haber cosas que son madera, heno o paja, cosas que no aguantarán la prueba del día final. Cuando estaba leyendo esto, ¿saben de qué me acordé? De la historia de los tres cochinitos. Se acuerdan, con el lobo. Y esta realidad: o sea, un cochinito se hace su casa de ¿qué? De paja; y entonces, cuando viene el lobo, pues no representa ningún reto para él. Y entonces, la historia más amigable es que se va corriendo el cochinito a esconderse con el que sigue —no que se lo come, sino que se va a esconder con el que hizo su casa de palos—; y luego tira la de palos, le cuesta un poco más de trabajo, pero la tira. Y finalmente, el que la hizo con piedra es el que resiste. Y creo que el lobo se sube a la chimenea para tratarse de meter, pero cae en el fuego de la chimenea, y los cochinitos terminan comiéndose al lobo. Eso no me acuerdo si esa es la historia que me leían a mí.
Pero la imagen que Pablo quiere darnos es la imagen de materiales de construcción: qué tan duraderos son, si van a aguantar la prueba del tiempo. Y no es la prueba del tiempo de que seguirán siendo vigentes en diez años o en cien años; no, la prueba del tiempo es: ¿aguantarán en el día del juicio? Esa es la pregunta: ¿van a aguantar cuando Dios las examine, las escudriñe, en su juicio final? Entonces, si construimos con los materiales del evangelio, esos materiales tienen un valor intrínseco que nunca pasará.
Y entonces el punto aquí, hermanos, es que la iglesia no es un lugar para que los hombres construyamos monumentos a nosotros mismos. Es la tentación, el pensar que se trata de nosotros; esa era la tentación que estaban sufriendo los corintios: "Yo soy de Pablo", "yo soy de Apolos", "yo soy de Cefas", como si la iglesia estuviera construida alrededor de una persona. ¿Qué materiales estamos usando que no son dignos de un templo que le pertenece a Dios?
Y noten aquí, hermanos, es importante, cuando menciona que todo lo que se ha consumido de nuestras obras, no significa que no somos salvos; y eso es lo que queda claro en el versículo 15. Nuestras obras podrán ser consumidas, pero nuestra salvación en Cristo Jesús sigue siendo una realidad. Y es por eso que creo que no está hablando de la doctrina del purgatorio: somos salvos en Cristo, estaremos con Él durante el estado intermedio si morimos en Él, y en el día final simplemente serán evaluadas nuestras obras, para ver cuáles permanecerán por toda la eternidad.
¿Cuáles son las recompensas?
Entonces quiero que piensen conmigo sobre cuáles son estas recompensas de las que está hablando Pablo. No las explica aquí, pero creo que hay otros pasajes donde sí las explica, y uno de ellos es 1 Tesalonicenses 2:19. Vean cómo lo explica este pasaje; dice: "Porque, ¿quién es nuestra esperanza, o gozo, o corona de gloria?". Aquí Pablo está presentando esta idea de la recompensa, y vean qué es lo que él explica que es la recompensa: "¿No lo son ustedes, en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? Pues ustedes son nuestra gloria y nuestro gozo".
En Colosenses 3, que ya estudiamos los miércoles, leímos: "Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien sirven. Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso sin acepción de personas".
Entonces, ¿cuál es la herencia que vamos a recibir? Creo que la principal herencia, la principal recompensa, es el gozo de ver cómo Dios nos usó en las vidas de otros. O sea, el ver a alguien allá en la eternidad y decir: "Señor, gracias porque tú me usaste en su vida, y aquí está también disfrutando de la gloria de la eternidad". Entonces, vernos unos a otros va a ser parte de esta recompensa, que será evidente en el día del juicio; porque entonces es que estaremos ya todos reunidos, todo el cuerpo de Cristo. Todos los que serán salvos estarán ahí: el número completo de los gentiles y de los judíos que han de ser salvos, de todos los tiempos, estará reunido en un mismo lugar y en un mismo evento, en el día del juicio, en el cual nos gozaremos como iglesia de Cristo viendo la obra que Dios hizo en cada uno de nosotros.
Y hay algo que está en el libro Escatología práctica —lo pueden leer, si lo tienen—, pero hablo acerca de esas recompensas. Y una de las cosas que meditaba cuando estaba escribiendo eso era que el gozo de otros también será nuestro gozo. Entonces, aunque nosotros suframos pérdida de nuestras obras en algunos sentidos, también habrá gozo en ver la recompensa de otros; porque, como en el cielo y en la eternidad tendremos este estado de perfección, donde ya no habrá más celos, ya no habrá más rencor unos a otros —y "ah, ¿y él por qué? Eso me tocaba a mí"—, esas actitudes entre nosotros ya no van a existir. Entonces, el gozo que nos faltó en nuestras obras probablemente será completado con el gozo que habrá en las obras de otros. Estoy especulando un poco aquí, pero creo que esa es la realidad, porque dice que Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Entonces, toda la tristeza que podría haber de lo que no hicimos, o de lo que nos perdimos, será complementada y suplementada en la gloria eterna, junto con nuestros hermanos y hermanas y en lo que ellos también están disfrutando de la gloria de Dios.
Entonces, yo creo que el gozo que experimentamos en esta vida en nuestra relación con Dios es parte del reflejo del gozo que experimentaremos en la eternidad, en las recompensas que recibiremos después del juicio final. Entre más gozo y satisfacción hayamos encontrado en Dios en esta vida, creo que más gozo y más satisfacción también encontraremos en la vida venidera. No sé, estoy nada más pensando en voz alta sobre estas verdades; no sé cómo va a ser, no sé exactamente cómo es toda esta dinámica que está describiendo Pablo.
¿Estamos aportando o solo mirando?
Pero, hermanos, la pregunta es: ¿cómo estamos construyendo? Es más: ¿estamos aportando algo a la construcción de su iglesia, o solo somos espectadores de los otros? ¿Han visto eso, cuando hay diez albañiles y cuatro están trabajando y los demás están sentados viendo a los otros trabajar? Bueno, ellos mientras están con el comal calentando tortillas; y hay unos que hacen su trabajo principal. No sé cuáles son esos en nuestra iglesia, pero nosotros tenemos esta oportunidad, este privilegio, de ser parte de algo más grande que nosotros, de algo que trasciende a nuestras propias vidas: es la iglesia de Cristo. Queremos ser parte de lo que Dios está haciendo en el mundo, y esta es nuestra oportunidad principal de ser parte de lo que Dios está haciendo en el mundo. Esta iglesia local es la oportunidad que yo tengo de servir a otros y de construir, sobre el fundamento de Cristo Jesús, algo que es eterno.
Quién habita el edificio
Entonces, esos son los materiales de los que está hablando Pablo, creo. Piensen en esta realidad. Y versículo 16: "¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que ustedes son".
Entonces, ahora no nada más nos describe Pablo cuál es el fundamento y cuáles son los materiales sobre los cuales es construida la iglesia, sino también nos describe quién es el que vive dentro de ese edificio. ¿Quién vive dentro del edificio? El Espíritu Santo. Y Pablo... escuchan su frustración cuando dice: "¿No saben?". Deberían de saber esto: que el Espíritu Santo es el que mora ahí. Y en el capítulo 6 él va a decir que el Espíritu Santo mora en nuestros cuerpos y que somos templo del Espíritu Santo; pero aquí está usando un término todavía más amplio, porque no está hablando de cada uno individualmente, donde está morando el Espíritu Santo, está hablando de la identidad colectiva de la iglesia, dentro de la cual mora el Espíritu de Dios. Por eso es "templo" en singular, y luego "ustedes" en plural: porque nosotros componemos la idea, el concepto, del templo de Dios, dentro del cual mora el Espíritu Santo.
Y lo que dice el versículo 17, cuando dice: "Porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que ustedes son". ¿Se dan cuenta? Y esto es importante, hermanos, y esto es importante para entender lo que viene previamente también, sobre la construcción y los materiales: no está usando un argumento de lo que ellos deberían de ser. ¿Se dan cuenta qué argumento está usando? Esto ustedes son, así que actúen de acuerdo a lo que son. No lo que ustedes podrían ser o llegar a ser: esta es su identidad; ahora construyan sobre el fundamento que es Cristo Jesús, de tal manera que se vea de qué está hecha realmente la iglesia.
¿De qué está hecha? Es una construcción sagrada, y nosotros tenemos que ser parte de la construcción para recibir los beneficios de este fundamento.
Entonces hay dos maneras en las cuales esto puede terminar siendo un problema. O sea, si lo quieren visualizar con los términos que Pablo está usando, tú podrías decir: "No, yo voy a construir en otro lugar; yo soy un tabique y yo no quiero tener relación con la iglesia para nada, pero yo y Dios estamos bien; no, la iglesia no es para mí". Y hay gente que piensa así, hay gente que dice: "Ya, yo no necesito la iglesia, pero yo tengo una relación con Dios". ¿Han escuchado a gente que habla así, que dice: "Bueno, pues ya, yo me encomiendo a Dios todos los días: 'Diosito, protégeme mi camino al trabajo, ayúdame'"? Y entonces la gente cree que eso es esencialmente lo que significa creer en Dios y ser cristiano y tener fe en Dios. Pero si tu tabique no está conectado a los demás tabiques, dice Pablo, no eres parte del edificio, estás en otro lugar, no estás en realidad sobre el fundamento.
Pero hay otra manera en la cual nos desviamos, que es: si estamos ahí sobre el fundamento, pero gradualmente las paredes se van moviendo hacia afuera, ¿no?, y de repente ya empieza a irse el edificio así, y ya no está realmente edificado correctamente sobre el fundamento; y se puede ir desviando, y una iglesia puede terminar por no usar los materiales adecuados y por no estar consciente del verdadero fundamento. Se puede desviar de tal manera que de repente la iglesia se venga abajo.
Eso no quiere decir que nosotros tenemos la capacidad de destruir o afectar los planes soberanos de Dios para su iglesia; Él va a estar detrás de su iglesia, y su iglesia prevalecerá a pesar de los ataques y de falsas maneras de desarrollar iglesias. Dios asegurará que la verdadera iglesia prevalezca. Pero la iglesia a nivel local sí puede ser destruida: no a un nivel universal, pero a nivel local sí. Y una de las maneras en que yo puedo destruir la iglesia es predicando cosas erróneas y desviándome de la doctrina. Yo puedo empezar... y muchas iglesias originalmente tenían una doctrina correcta, pero gradualmente se fueron desviando, desviando, desviando, y terminaron con doctrinas heréticas.
¿Y de esas iglesias qué dice este pasaje, sobre ese tipo de situaciones? Versículo 17: "Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él". Ten cuidado con ir en contra de la iglesia de Dios: si tú vas en contra de la iglesia, estás yendo en contra de Dios mismo. Se acuerdan de la promesa que Dios le hizo a Abraham en Génesis 12: "En ti serán benditas todas las naciones de la tierra". ¿Qué le dice con respecto a la relación que otros tienen con su descendencia? "A los que te bendigan bendeciré; a los que te maldigan maldeciré". ¿Saben de quién está hablando? Esa descendencia, en realidad, no está hablando del pueblo judío; está hablando ¿de quién? De la iglesia. Es cómo te relacionas con la iglesia lo que trae bendición de parte de Dios o lo que trae maldición de parte de Dios.
Y vean otra vez cómo están construidos los tabiques, cómo están armados juntos para trabajar en unidad. ¿Quieres protección de parte de Dios? Conéctate a los demás tabiques, métete dentro del edificio. Vean lo que dice Efesios 2:19: "Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios, estando edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en Cristo también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu".
Y 1 Pedro 2:4: "Y viniendo a Él como una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Pues esto se encuentra en la Escritura: 'Yo pongo en Sion una piedra escogida, una preciosa piedra angular, y el que crea en Él no será avergonzado'. Este precioso valor es, pues, para ustedes, los que creen; pero para los que no creen: 'La piedra que desecharon los constructores, esa, en la piedra angular se ha convertido', y 'piedra de tropiezo y roca de escándalo'; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados".
Por qué las divisiones son tan serias
Hermanos, hay un sentido natural y orgánico de la iglesia, y es importante que lo podamos observar, porque explica por qué las divisiones en la iglesia son tan serias. ¿Qué es lo que potencialmente puede destruir una iglesia? "Yo no quiero estar junto a ese tabique". Esta rivalidad que se puede generar entre nosotros —los tabiques, las piedras, los elementos de esta construcción— puede ir debilitando la estructura, puede ir cuarteando las paredes, puede ir debilitando las columnas que sostienen todo el edificio. Requiere que estemos juntos, trabajando en unidad, dispuestos a estar juntos unos de otros y en el lugar donde Dios nos ha puesto. Esto va a venir más adelante con la imagen del cuerpo, en 1 Corintios 12, esta idea de que cada quien tiene un papel diferente; pero todas estas son imágenes diferentes que nos están mostrando la misma realidad.
Dios mismo frustrará los esfuerzos de dividir a su iglesia. Ay de nosotros si somos los que estamos comenzando la semilla y la raíz de la amargura y la división dentro de este lugar. "No se dejen engañar" —y creo que a eso se refiere—: "de Dios nadie se burla, pues todo lo que el hombre siembra, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe".
Y escucho a gente decir: "Ay, no, pero es que la gente del mundo es mejor que la gente de la iglesia". ¿En serio crees eso? "Que yo conozco no cristianos que se portan mejor que esos cristianos hipócritas". Bueno. Llamamientos a edificarnos unos a otros: ¿qué es lo que necesita mi hermano o mi hermana que está luchando con diferentes cosas en su vida, de tal manera que yo pueda ser de bendición en sus vidas?
Entonces pueden ver la progresión aquí, de una evaluación de las obras, en donde: bueno, a lo mejor mi enseñanza a veces estaba afectada por mis pecados y mis tendencias, y entonces Dios juzga mis obras y juzga especialmente mi enseñanza dentro de la iglesia, y dice: "A veces lo que enseñaste no era correcto". Está bien, Señor, lo acepto. Pero hay otro nivel, y eso puede ir progresando de tal manera que haya un nivel aún más severo de destrucción que causa mi enseñanza, y un nivel más severo de destrucción que causa la división que yo puedo traer a la iglesia. Y creo que hay diferentes niveles aquí que Pablo está evaluando, dentro de cómo se compone la iglesia.
Qué tan grande es este edificio
Por último, quiero mostrarles qué tan grande es este edificio. "Nadie se engañe a sí mismo. Si alguien de ustedes se cree sabio según este mundo, hágase necio a fin de llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios".
"Pues escrito está: 'Él es el que prende a los sabios en su propia astucia'; y también: 'El Señor conoce los razonamientos de los sabios, los cuales son inútiles'. Así que nadie se jacte en los hombres, porque todo es de ustedes: ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el mundo, o la vida, o la muerte, o lo presente, o lo por venir; todo es suyo, y ustedes de Cristo, y Cristo de Dios".
¿Qué tan grande es la iglesia? Ahorita no parece que es muy grande, ahorita parece un poco limitada; y especialmente vemos a nuestro alrededor y vemos tanta perdición y tanta incredulidad y tanto secularismo en el mundo que nos rodea, y decimos: "Señor, somos la minoría, somos tan poquitos, en realidad, los que estamos creyendo en ti". Y yo predico y comparto mi fe con otros, el evangelio, y lo rechazan; y sentimos que estamos siempre yendo en contra de la corriente y en contra de la cultura y en contra de todos los principios que este mundo está empujando sobre nosotros, como la ideología de género y tantas cosas. Que empezamos a sentirnos abrumados realmente, porque decimos: es que ellos son la mayoría, ellos son los que dominan este mundo, y ellos son los que nos están presionando a nosotros, los cristianitos aquí, que estamos tratando de tener nuestra iglesia; y nos cuesta trabajo ir en contra de la corriente de este mundo.
Pero, ¿cuál es el ánimo que Pablo quiere darle a la iglesia? ¿Saben qué? Un día —también hablando del juicio final, cuando Jesús regrese nuevamente—, adivinen cuál va a ser la realidad de todo este universo: solamente será el pueblo de Dios, solamente será la iglesia. Va a haber un momento en que toda la realidad de este mundo seamos nosotros, el pueblo escogido de Dios. No habrá más pecado, no habrá más rebeldía, no habrá más incredulidad; todos seremos parte de una nueva realidad en la cual la iglesia es la nueva realidad, donde Dios dice: "Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios".
Hay un pasaje paralelo a lo que estamos leyendo, que es Romanos 8:31: "Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también, junto con Él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo es el que murió; sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, espada? Tal como está escrito: 'Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero'. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro".
Entonces, ¿cuáles son las dimensiones que esperan la realidad de la iglesia? Todo. Ahorita, si están un poco deprimidos porque no pueden alcanzar a comprar un terreno aquí en Cuajimalpa por el costo del metro cuadrado, no se preocupen: un día todo Cuajimalpa será nuestro. No tenemos que preocuparnos por el precio de las casas y de los terrenos; la eternidad es nuestra.
El antídoto contra la división
¿Cómo funciona esto en contraste con la división que hay dentro de la iglesia? ¿Cómo funciona esto para contrarrestar la idea de lo que Pablo está diciendo aquí: "Nadie se jacte en los hombres"? ¿Se dan cuenta de que este es el antídoto a eso? "Nadie se jacte en los hombres". ¿Por qué? Porque todo es de ustedes. No se jacten en los hombres; Pablo ya nos dijo en el capítulo 1, versículo 31: "El que se gloría, que se gloríe en el Señor".
Entonces, ¿cómo funciona esto, la lógica de Pablo? ¿Por qué está usando este argumento? Porque está diciendo: ustedes están peleando entre ustedes para saber qué es lo que ustedes pueden obtener de reconocimiento. Y de "miren, es que yo soy el pastor de esta iglesia y yo debo de ser reconocido de alguna manera por la labor que hago; ay, pobres de mí... los pastores, cómo sufrimos". Adivinen qué: ustedes son míos y yo soy de ustedes, todo nos pertenece a todos. Es un tipo de socialismo espiritual y celestial, ¿no? ¿Por qué nos vamos a pelear entre nosotros por lo que tú tienes o lo que yo tengo, por el reconocimiento que yo no recibí, si al final todo nos pertenece a todos? Deberíamos estar unidos ahorita, porque en la eternidad estaremos unidos y vamos a disfrutar de las mismas bendiciones y de las mismas glorias todos los que seamos de Cristo. Entonces, ¿qué importa el rango y el nivel que nosotros podamos tener aquí en la tierra, o aquí en la iglesia?
Los corintios no deberían de haber estado diciendo "yo soy de Pablo", "yo soy de Apolos"; deberían de haber estado diciendo: "Pablo es nuestro, Apolos es nuestro, porque todos servimos al mismo Dios y Dios nos dará como herencia todas las cosas. Así que, ¿por qué peleamos? ¿Por qué nos enojamos unos con otros por cosas insignificantes, cuando al final todos tendremos todas las cosas?". ¿Entienden el argumento? Es increíble cómo está razonando Pablo aquí, inspirado por el Espíritu Santo, para comunicar una verdad tan profunda y ayudarnos a vivir el presente hoy, no nada más viendo esta situación temporal que tenemos entre nosotros, sino viendo hacia el futuro y diciendo: "Señor, gracias porque en la eternidad estaremos todos juntos disfrutando de todas las bendiciones de tu gloria por los siglos de los siglos, y seremos una sola iglesia".
Eso también nos hace pensar en nuestros hermanos y hermanas de otras iglesias y de otras denominaciones, que a lo mejor no piensan exactamente igual que nosotros en todas las cosas doctrinales. Pero ellos también heredarán todas las cosas, así que más vale que no me enoje demasiado con ellos.
No busquen el mundo y las cosas de este mundo, dice Pablo, la sabiduría de este mundo; porque de hecho el mundo ya es de ustedes. Y cuando ustedes empiezan a pensar que su herencia es pequeña, que su recompensa es pequeña, es cuando van a empezar a pelear con otros, porque van a querer agarrarse de ese poquito que creen que pueden tener.
Y vean cómo termina, cuando dice: "El mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo por venir, todo es suyo; y ustedes de Cristo, y Cristo de Dios". ¿No les encanta esa dinámica, esa cadenita que nos muestra? Para Pablo, ustedes todos están en Cristo; y si ustedes están en Cristo, significa que están en Dios. Y todo lo que le pertenece a Dios le pertenece a Cristo, y todo lo que le pertenece a Cristo entonces nos pertenecerá a nosotros.
¿Cómo estamos edificando?
Entonces, ¿cómo estamos edificando el templo, hermanos? ¿Quién fue nuestro templo? Jesús. Y Él de hecho sí sufrió la destrucción en la cruz, para poder hacer posible este templo, su iglesia. Fue el templo del cuerpo de Cristo el que fue demolido, para convertirse en el fundamento del templo de Dios.
Entonces, aunque los corintios estaban impresionados con la sabiduría de ese siglo, Dios no estaba impresionado; y Dios quiere ponernos una nueva manera de ver este mundo y de ver nuestra realidad, en donde decimos: un templo más grande ha venido, que es Cristo Jesús, sobre el cual estamos edificándonos hoy. Y entonces el templo no es este espacio estático, restringido por el tiempo y por el espacio; este lugar es lo de menos: nosotros somos la iglesia. Y el sacrificio de Cristo ha sido hecho a nuestro favor, ya no son necesarios más sacrificios; por eso es que ya no hay un templo en Jerusalén, porque nosotros disfrutamos de las bendiciones de un solo sacrificio, hecho una vez y para siempre a nuestro favor, que nos hace ser herederos de las promesas hechas a todo el pueblo de Dios, en donde podemos creer y tener la seguridad de que todo lo que está diciendo este pasaje sí se hará una realidad en nuestras vidas.
Y creo que todo esto que está describiendo Pablo simplemente son las implicaciones de nuestra identidad en Cristo. Creo que cuando meditamos eso, nos imaginamos estas analogías que hace Pablo: queremos que este edificio esté bonito, pues sí, invertimos aquí, pintamos y tratamos de que esté lo mejor posible. Pero la verdadera pregunta es: ¿cómo se está viendo el templo espiritual de esta iglesia? ¿Se ve tan bonito como el edificio físico? Ay, como que aquí le improvisaron un poquito, y le metieron paja, y le metieron nada más un poquito de lodo, le metieron materiales que no pasarán la prueba del tiempo.
Esa, hermanos, es la exhortación de Pablo acerca de la arquitectura de la iglesia. Y que Dios nos dé su sabiduría para seguir construyendo sobre el fundamento que ya está puesto…
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