Hechos 1:1-12HechosAlfredo Carrillo
La ascensión de Jesús
Transcripción
El clímax de la historia
¿Ya saben por qué guardo silencio? Porque quiero ver si están todos atentos primero. Y bueno, vamos a continuar con nuestra serie de quién es Jesús. A lo largo de estas semanas, y todas las veces que he estado compartiendo toda esta historia que hemos estado viendo acerca de Jesús, se me hace como una serie de Netflix: que cada vez que avanzas una temporada, un capítulo, se va poniendo mejor. Y hoy, por decirlo, para mí es como el clímax de la historia de quién es Jesús. Es el clímax para todo cristiano también, porque si no hubiera sucedido esto, no sería posible tampoco nuestra redención.
Lectura: Lucas 24:50-53 y Hechos 1:1-11
Vamos a ir a nuestro texto de hoy. Vamos a usar como texto base Hechos 1, versículos del 1 al 11. Y Nathan ya había dado un estudio muy, muy profundo, gracias a Dios, muy bueno. Entonces, pues creo que todos ya están bien instruidos sobre Hechos. Pero antes de leer este capítulo de Hechos, vamos a tomar rápidamente el evangelio de Lucas, capítulo 24, versículos 50 al 53. Acompáñenme ahí, y luego regresamos a Hechos 1.
Lucas 24:50 al 53 dice así: "Entonces Jesús les condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando Sus manos, los bendijo. Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de adorar a Jesús, regresaron a Jerusalén con gran gozo, y estaban siempre en el templo alabando a Dios".
Y dice que estaban con gran gozo. Yo no me imagino, cuando alguien se despide de un lugar como hoy, que todos estén tan alegres de que se vaya, ¿verdad? A menos que no les cayera bien, ¿verdad? Hay una película donde sale un niño —se llama Adorable criatura— que está en un orfanato, y era lo terrible; era muy latoso. Y por fin alguien lo decide adoptar, y todos están muy tristes. Ya cuando se va, y sale del orfanato, y ya no lo ven, pues echan globos, tan contentos de que se fue. Pero no es así en el caso de Jesús. En el caso de Jesús sí estaban gozosos, pero yo creo que también estaban tristes los corazones.
Y vamos a Hechos 1, versículo 1. Dice así: "En el primer relato, estimado Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba en el cielo, después de que por el Espíritu Santo Él había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido. A estos también, después de Su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndoles durante 40 días y hablándoles de lo relacionado con el reino de Dios. Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre, 'la cual', les dijo, 'oyeron de mí; porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días'.
Entonces los que estaban reunidos le preguntaban: 'Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino de Israel?'. Jesús les contestó: 'No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad; pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra'. Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube lo recibió y lo ocultó de sus ojos. Mientras Jesús ascendía, estando ellos mirando fijamente al cielo, se les presentaron dos hombres en vestiduras blancas, que les dijeron: 'Varones galileos, ¿por qué están mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de ustedes al cielo, vendrá de la misma manera, tal como lo han visto ir al cielo'".
Oración
Señor, gracias, Padre, por el privilegio de compartir Tu Palabra. Que Tu Espíritu Santo sea sobre mí, Señor, y sobre cada uno de mis hermanos. Úsame, Padre, y que pueda honrarte, y que pueda glorificarte, que pueda exaltar Tu nombre, que pueda exaltar Tu persona, que pueda glorificar Tu persona. En Tu nombre, en Cristo Jesús. Amén.
Sin resurrección no hay ascensión
Bueno, entonces Lucas termina su evangelio con esta narración, pero él no quería que quedara la historia así, y decide escribir todavía Hechos. ¿Qué más sucede con Jesús? Aquí, solamente en Lucas, en el evangelio, vemos que Jesús se despide de ellos y se va, y es algo muy resumido. Pero en Hechos nos da un poco más de detalles Lucas, y vamos a ver cuáles son las implicaciones de la ascensión de nuestro Señor Jesús.
Entonces, Lucas decide escribir por medio del Espíritu Santo. No es que haya decidido por él mismo, sino que el Espíritu Santo lo lleva a escribir la historia de la primera iglesia. Y eso sucede a partir de la ascensión del Señor. Ahora, hemos visto que sin resurrección no hay ascensión. Y vámonos más atrás. También les compartía que si Jesús no hubiera sido llevado a la cruz, no hubiera muerto; por lo tanto, no hubiera sido sepultado, no hubiera sido resucitado. Ahora, sin esas cosas, tampoco Jesús hubiera ascendido a los cielos. Y es importante que veamos que una cosa va de la otra.
Y hoy, como les decía, estamos llegando al clímax de esta maravillosa historia de la obra de Jesús, que tiene trascendencia cósmica y eterna. Entonces, sin muerte no hay resurrección, y sin resurrección no hay ascensión. Entonces, la ascensión de Jesús es de mucha importancia para la fe cristiana, tanto teológicamente en la iglesia primitiva como para nosotros, como la base de toda nuestra fe.
Cuarenta días de testimonio
Y en el versículo 51 de Lucas dice: "Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo". Y en el paralelo, Hechos 9 dice: "Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube lo recibió y lo ocultó de sus ojos". La ascensión de Jesús… dice aquí en Hechos que Jesús ya se presentó a varios; no solamente a Sus discípulos, sino a varios de los que lo seguían, durante 40 días. Durante 40 días el Señor Jesús todavía estuvo en la tierra, dando testimonio de lo que Él había hecho con respecto a la muerte, que Él había vencido.
Entonces, la ascensión de Jesús marca este periodo final de 40 días después de que Jesús resucitó. Dice en el versículo 3 de Hechos: "A estos también, después de Su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndoles durante 40 días". Y vimos hace ocho días también con el hermano Pablo —no este Pablo que está aquí, sino el apóstol Pablo—, en Corintios 15:6 al 8, nos describe Pablo: "Luego se apareció a más de 500 hermanos".
O sea, no solamente se apareció a los apóstoles, no solamente se apareció a los que estaban más cerca: se apareció a más de 500 hermanos. Cuarenta días, creo, fueron muy buenos para que Jesús diera testimonio de que Él había resucitado, de que Él estaba vivo. Pero ahora tenía que concluir esta tarea; tenía que regresar al Padre, porque de allí había venido; tenía que regresar al lugar de donde pertenecía.
Cuatro cosas en el texto
Y para eso vamos a analizar cuatro cosas que, creo yo, podemos ver en este texto. Y solamente vamos a usar los versículos del 9 al 11… digo, del 6 al 11, perdón. El punto número uno sería cómo fue la glorificación y la exaltación de Jesús. Punto número dos: la promesa del Espíritu Santo viene también con la ascensión de Jesús, que era necesaria. Punto número tres: seremos testigos de Jesús. Y punto número cuatro: los beneficios de la ascensión de Jesús.
Primero: la glorificación y exaltación de Jesús
Dice en el versículo 9, hablando de la glorificación y la exaltación de Jesús. Versículo 9: "Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube", dice, "lo recibió y lo ocultó de sus ojos. Mientras Jesús ascendía, estando ellos mirando fijamente al cielo, se les presentaron dos hombres en vestiduras blancas que les dijeron: 'Varones galileos…'". ¿Qué están viendo? Ya no está. ¿Qué están viendo? Y me asombra, porque ya los ángeles estaban confirmando la segunda venida de Jesús también: que así como lo vieron irse sobre estas nubes, Él regresará de la misma manera.
Entonces, Jesús acaba de desaparecer, y en los versículos del evangelio de Lucas vemos que nos describe a los discípulos como que estaban gozosos. Pero si analizamos un poquito los versículos que acabamos de leer en Hechos, yo pienso que sí había gozo, creo, pero también había tristeza y había desilusión. Porque ¿cuál fue la pregunta que le hicieron a Jesús? O sea, todo se les olvidaba. Se les había olvidado que Jesús les había dicho que era necesario que Él muriera, que era necesario que Él regresara al Padre. Se les habían olvidado todas las promesas que Jesús les había hecho.
Queremos modificar los tiempos del Señor
Entonces, creo que también estaban un poco decepcionados cuando Jesús se fue, o les dijo que ya tenía que irse, porque en el versículo 6 dice que vuelven a preguntarle sobre la restauración del reino físico de Israel. O sea, se presentó con ellos, les dijo: "Aquí estoy; tengo que regresar al Padre". Pero ellos como que no les caía el veinte todavía, creo; como a algunos de nosotros tampoco nos cae el veinte. Le preguntan: "¿Vas a restaurar el reino?". Y todavía no solamente le preguntan si lo va a hacer; le dicen: "¿Lo vas a hacer ahora?". Y yo me imagino a Jesús diciendo: "¿Es en serio? O sea, les acabo de decir, y otra vez vuelven a lo mismo".
Pero así somos el ser humano. Queremos modificar los tiempos del Señor. Jesús les dice que no les toca a ellos saber los tiempos ni la sazón: "¿Cuándo lo voy a hacer?". Y así somos. Queremos una novia… Bueno, yo no, yo ya estoy casado; gracias a Dios estoy casado. Pero, jóvenes, ¿quieren una novia, y quieren modificar los tiempos del Señor, y no han orado por ella, o por un novio? O los que dicen que no quieren casarse, o que dicen que así también porque el Señor así lo quiere: ¿en verdad han orado por eso? ¿Esa es la voluntad de Dios, que te cases o que no te cases? Los tiempos del Señor no son nuestros tiempos.
Lo mismo pasa con los discípulos: quieren saber cuándo va a pasar. Por lo tanto, era necesario que los ángeles despertaran otra visión y les dijeran: "¿Por qué ven arriba? Jesús ya se fue, y así como se fue, va a regresar. ¿Por qué están mirando al cielo?". Y los ángeles recuerdan que va a volver; que Jesús fue resucitado por Dios, que ascendió al cielo, que regresó a Su gloria, que ahora está sentado a la diestra del Padre.
Y cuando Jesús ya está sentado a la diestra del Padre, significa que la obra de Cristo ha terminado, y que Él es vindicado en el lugar al que pertenece como Hijo de Dios. Y ahí lo pueden ver en Juan 6:62; Juan 17, del 4 al 11, que veíamos hoy; Filipenses 2, del 5 al 11; Hebreos, del 1 al 3. Perdón porque vaya tan rápido, pero tengo mucha información aquí. Entonces, vamos a ir un poquito rápido.
Resurrección, ascensión y sesión
Ahora, el proceso de exaltación de Jesús pasa por tres etapas. Número uno: la resurrección. Número dos: la ascensión. Y número tres: la sesión de Cristo. Esas son las tres etapas. La resurrección, pues todos sabemos, ya hemos estudiado, que es el hecho por el cual Jesús dejó de estar sujeto a Su condición humana, a Su condición de debilidad, como corresponde al hombre. La ascensión a los cielos es el hecho por el cual dejó de estar sujeto a las reglas de espacio y tiempo de la vida humana en la tierra.
Y la sesión… la sesión, no sé si han escuchado ese término: la sesión, también conocida como el hecho de que Jesús está sentado. Eso es la sesión: descansar, terminar algo. Dice que está sentado a la diestra del Padre, como la manifestación gloriosa en la que comparte con el Padre, en la unidad trinitaria, todo el honor y el poder que le corresponde a Jesús, que es el mismo que le corresponde a Dios. Se manifiesta al estar Jesús en el trono junto con el Padre. Y esto es lo que confirma Su exaltación, Su autoridad como Rey y Señor, y el inicio de Su reinado desde el cielo, desde donde ahora regresará a juzgar. Y eso se conoce como la sesión de Cristo.
Ahora, no significa que literalmente está sentado ahí y ya no hace nada. Al contrario: ahora, con esta posición de poder y gobierno, significa que está culminando Su obra redentora y estableciendo Su reino sobre todo. No está descansando; ya está gobernando. Dice en Efesios 1:20-23: "Ese poder obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio, y de todo nombre que es sobre nombre, sobre todo nombre, no solo en este siglo, sino también en el venidero. Y todo lo sometió bajo Sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo".
La ascensión también da ahora por hecho que Cristo es la cabeza de la iglesia. Ahora, hablábamos hace ocho días sobre la resurrección: que fue verdadera, que no fue un desmayo, y las teorías que había. Entonces, una verdadera resurrección —a diferencia de una resucitación, que es diferente— exige una verdadera ascensión. De lo contrario, Jesús seguiría aquí en la tierra si Él no hubiera ascendido.
Entonces, Él se sentó a la diestra de Dios Padre en el cielo, confirmando Su exaltación, Su autoridad como Rey, como Rey y Señor, dando inicio a Su reinado desde el cielo, de donde dice que vendrá a todos a juzgarnos. ¿Estás preparado? ¿Estamos conscientes de esa ascensión, de para qué tuvo que regresar? Vamos a ser juzgados todos.
Dice en el Salmo 110, del 1 al 2: "Dice el Señor a mi Señor: 'Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies'. El Señor extenderá desde Sion Tu poderoso cetro, diciendo: 'Domina en medio de Tus enemigos'". Ya estaba profetizado que el Señor Jesús tenía que estar sentado a la diestra del Padre. La resurrección, la ascensión y la sesión de Cristo demuestran que Él es nuestro Salvador y el Hijo de Dios. Él es el Hijo de Dios. Y ahora, con la ascensión, se confirma esto.
Jesús había venido del Padre con un propósito: lograr la reconciliación, lograr la redención, lograr la justificación, lograr el perdón del hombre. Ahora regresa al Padre, de donde pertenecía, a un lugar que por derecho le pertenece a Cristo. Dice en Apocalipsis 11, versículo 15: "El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: 'El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de Su Cristo; Él reinará por los siglos de los siglos'". Ahí culminará todo.
Como en el bautismo, así en la ascensión
Y esto podría ser un paralelo de cuando Jesús fue bautizado. La ascensión fue tan dramática como lo fue el bautismo de Jesús. No me imagino a los que estaban contemplando el bautismo de Jesús, cuando se abre el cielo y sale una voz que dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia", Mateo 3:17. De esa misma manera en que el Padre confirma a Su Hijo en el bautismo, es la misma manera en que el Padre recibe al Hijo cuando asciende. Y así como Su ascensión fue visible, del mismo modo, entonces, también Su regreso será visible.
Y en esto está toda nuestra esperanza: en que un día va a regresar, en que un día va a restaurar todas las cosas. Nuestro Salvador va a venir lleno de gloria, lleno de esplendor, y Él va a reinar por la eternidad. Ya no habrá llanto, ya no habrá dolor, sufrimiento ni muerte.
Recibido en las nubes de gloria
Pero hay algo que me llama la atención también, y quiero que lo vean conmigo. Cuando dice que Jesús fue recibido en las nubes, ¿qué se imaginan ustedes cuando lo leen? ¿Que solamente fue levantado y fue desapareciendo, como cuando un papalote ya no lo ves, o un globo? ¿Dónde hay un paralelo de las nubes que describen a Dios? La gloria. No solamente fue haciéndose chiquito; está describiendo que fue recibido en las nubes, en esta gloria Shekiná, y que fue desapareciendo porque tenía que recibir toda Su gloria.
El Padre, la gloria del Padre, estaba recibiendo a Jesús. Creo yo que es eso. Dice en Romanos 8:18 al 21: "Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios".
La ascensión, la exaltación de Cristo: todo esto es posible a través de esta ascensión de Jesús. Primero tiene que ser exaltado.
Segundo: la promesa del Espíritu Santo
Punto número dos: la promesa del Espíritu Santo. Dice ahí en Juan 7:39: "Pero Él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en Él habían de recibir el Espíritu; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado". Ya Jesús les había prometido el Espíritu, pero era necesario que sucediera la ascensión del Señor. Dice: "Jesús les contestó: 'No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad; pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes'". La ascensión marcó el momento de Jesús en el cual el Espíritu Santo sería derramado. La promesa del Espíritu Santo: dice que nos dio Su poder.
Entonces, los discípulos también estaban asombrados y desconcertados, asustados. Dice ahí en Juan 16: "Pero yo les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si me voy… si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, se lo enviaré. Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio: de pecado, porque no creen en mí; de justicia, porque yo voy al Padre y ustedes no me verán más; y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.
Aunque tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las puedo soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, los guiará a toda la verdad, porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir. Él me glorificará, porque tomará de lo mío y se lo hará saber a ustedes. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que Él toma de lo mío se lo hará saber a ustedes". Juan 17… Juan 16:7 al 15.
Entonces, cuando Jesús les dice que ya tiene que irse, seguramente pensaban que ya se iban a quedar solos, porque se les había olvidado que les había prometido el Espíritu Santo: ¿qué iban a hacer ahora? Y Jesús les vuelve a recordar que les va a dar otro Consolador; que Jesús les prometió a este abogado, y que no solamente sería como el estar con ellos: ahora iba a actuar en ellos este poder. Este mismo poder que estaba sanando gente, este mismo poder para predicar la Palabra, ahora lo iban a tener ellos.
No somos nosotros: es el poder del Espíritu
Yo sé que las series están muy lejos de la realidad, pero me imagino a Pedro, cuando vemos la serie de The Chosen, en donde aparentemente Pedro ya está preparando los discursos y no sabe cómo decirlos. Pero ahora, por medio del Espíritu Santo, Pedro va a ser guiado, al igual que todos y cada uno de los que estamos aquí. Cuando predicamos la Palabra, no somos nosotros; es el poder del Espíritu Santo. Puedes saber mucho, pero si no eres guiado por el Espíritu Santo, todo lo que digas no va a ser usado para que aquellos a quienes se lo compartes vengan a Cristo.
Entonces, Jesús prometió que cuando Él se fuera, vendría el otro Consolador, vendría el abogado. Y esa es una de las realidades de la ascensión. Sin ascensión, el Espíritu Santo no hubiera venido a nosotros, y era necesario. Entonces, la llegada del Espíritu Santo significaba que la iglesia continuaría con el poder de Él. Sin el Espíritu Santo, la iglesia no hubiera continuado.
Ahora, no solamente la iglesia continuaría, sino que sería prosperada a una escala sorprendente. Veamos aquí qué dice Hechos 2, del 40 al 41, que está más adelante ahí. Dice: "Y Pedro, con muchas otras palabras, testificaba solemnemente y les exhortaba, diciendo: 'Sean salvos de esta perversa generación'. Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como 3,000 almas". Como 3,000 almas.
Hechos 4, del 1 al 4: "Mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo y los saduceos, indignados porque enseñaban al pueblo y anunciaban en Jesús la resurrección de entre los muertos. Les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Pero muchos de los que habían oído el mensaje creyeron, llegando el número de los hombres como 5,000". Tres mil, y luego otros cinco: 8,000.
Yo a veces me decepciono, porque voy a la calle, las veces que hemos salido, y ni el folleto me quieren recibir. Pero no está en mis fuerzas. Tenemos que depender del Espíritu Santo. No es lo que yo tenga capacidad para hacer por el evangelio. No es que sepa hablar; ni siquiera sé hablar. Me cuesta trabajo, me pongo nervioso, a veces tartamudeo. Pero si confío en el Espíritu Santo, Él hará la obra. Quizás guardarán el folleto, y después lo volverán a ver. Pero el Espíritu Santo es el que prospera el evangelio, prospera la predicación. Ocho mil convertidos: ni Billy Graham, creo.
El Espíritu obra hoy
Hermanos, así como ellos pudieron experimentar este poder del Espíritu Santo, también nosotros podemos experimentarlo, siempre y cuando sea para Su gloria, no para nuestra gloria. Ahora los discípulos pueden experimentar y encontrar espiritualmente a Jesús. También nosotros, en cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier situación, tú lo haces.
Ahora el Espíritu Santo está obrando en el mundo; está obrando dentro de la iglesia y fuera de la iglesia, habitando en nosotros. ¿Habita el Espíritu Santo en ti? ¿Te has preguntado eso acerca de tu salvación? El Espíritu Santo nos inspira, el Espíritu Santo nos convence, el Espíritu Santo nos guía. ¿Estás siendo inspirado por el Espíritu Santo? ¿Estás siendo convencido por el Espíritu Santo? "No importa si no es cristiano; yo lo convierto y me caso con él". No tengo nada contra los jóvenes; yo también era así. Tenemos que madurar con la ayuda del Espíritu Santo, porque Él ahora está obrando en este mundo.
Romanos 8:26 y 27 dice: "De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de…". ¿De quién? De Dios. No a mi voluntad: conforme a la voluntad de Dios. Hay más que hablar del Espíritu Santo, pero esa es otra historia, que viene el próximo domingo. Era necesario que Jesús ascendiera al cielo para que Él nos dejara y nos enviara al Consolador.
Tercero: seremos testigos de Jesús
Punto número tres. Esto es lo que a veces… no sé si lo estamos haciendo. Dice, punto número tres: seremos testigos de Jesús. ¿O cómo lo estamos haciendo ahora? Dice que seremos testigos de Jesús. Mateo 28:18 dice: "Toda autoridad me ha sido dada". Cuando Él resucita y se presenta a los discípulos, dice: "Toda autoridad me ha sido dada. Id y predicad a toda criatura".
Dios tenía el poder —no porque ya no lo tenga; me refiero al pasado, a lo que estaba haciendo ahí—, Dios tenía el poder para que Su evangelio fuera predicado por piedras, si quisiera. Podría ser que otra burra hablara el evangelio también, y convencería al mundo. Mas sin embargo, no lo quiso así. Quiso usar a Su pueblo. Pudo haber enviado ángeles también a predicar, y quizás por temor se hubieran convertido, ¿verdad?, al ver al ángel. Pero no fue así. No lo escogió. Sin embargo, no lo escogió. El poder del Espíritu Santo también se manifiesta por el testimonio que estamos dando.
Estamos predicándole el evangelio a todos aquellos que lo necesitan. Lucas 24:45 al 49 dice así: "Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: 'Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en Su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Ustedes son testigos de estas cosas. Por tanto, yo enviaré sobre ustedes la promesa de mi Padre; pero ustedes permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos con poder de lo alto'".
Entonces, somos testigos también de Jesús. Él nos escogió para ser instrumentos de Su predicación, y recibiremos el Espíritu de poder para predicar Su mensaje. Ahora, dice en el versículo 8: "Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra".
De Jerusalén a los confines de la tierra
Ahora, me llama la atención que este es el mismo orden en que la iglesia fue movida. En los capítulos del 1 al 7, el mensaje del evangelio se predica primero en Jerusalén. En los capítulos del 8 al 11 se predica en Judea y Samaria. Y del capítulo 11 al 19, hasta el final del libro, se predica en el resto del mundo. Tal y como Jesús les dijo, así se estaba predicando el evangelio. Pero era por el poder del Espíritu Santo. Ya estaba obrando en cada uno de los lugares a donde iba a ir el pueblo de Dios.
Como dijo Pedro, Hechos 2:32: "A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen". Los primeros cristianos no eran rabinos, los primeros cristianos no eran teólogos, los primeros cristianos no eran eruditos. No había calvinistas ni macarthurianos, nada. Solo era el Espíritu Santo, que los estaba usando para predicar el evangelio.
¿Qué testimonio estamos dando?
Y esa es la forma en que somos testigos y le servimos a nuestro Señor: es hacer que todos los hombres que no conocen el evangelio vean la realidad de Jesús, viviendo y hablando de tal manera que puedan ver en nosotros el poder y la presencia de Jesús y del Espíritu Santo. ¿Hablamos de esa manera? ¿Me comporto de esa manera, que puedan ver al Espíritu Santo en mí? ¿Estoy siendo testimonio de Jesús?
Por cómo me conduzco dentro de la iglesia y fuera de la iglesia, ¿estoy dejando ese deseo a la gente que llega aquí de ser cristiano, o estoy motivando a que digan: "No, pues mejor… ¿para qué voy? Mejor voy a los optimistas"? ¿Qué testimonio estamos dando? ¿Somos testigos verdaderos de Jesús? Eso es lo que representa también la ascensión: que puedan anhelar la misma ayuda que Jesús nos dio a nosotros, y Su presencia poderosa, de la cual disfrutamos y que no nos pertenece.
1 Juan 2:1 al 17 dice: "Les escribo a ustedes, hijos, porque sus pecados les han sido perdonados por el nombre de Cristo. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen a Aquel que ha sido desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno. Les escribo a ustedes, niños, porque conocen al Padre. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen a Aquel que ha sido desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno. No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo —la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida— no proviene del Padre, sino del mundo". ¿Eres arrogante? "El mundo pasa, y también sus pasiones; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre".
Aprovechando bien el tiempo
Efesios 5:15 al 16 dice: "Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos". En los teléfonos tienen ahí un modo de ver cuánto tiempo pasas en las redes sociales, o en cada aplicación. Un día analiza el tiempo de tu teléfono, y ahí dice: Facebook, 800 horas; Biblia YouVersion, media hora.
"Pero tú sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio": 2 Timoteo 4:5, ya lo vimos. "Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; amonesta, reprende" —a veces caemos mal cuando reprendemos y amonestamos—, "exhorta con mucha paciencia e instrucción": 2 Timoteo 4:2.
Haz el trabajo de un evangelista
Ahora dice: "Haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio". El ministerio de evangelismo de la iglesia no es mío. Yo solamente lo coordino, pero a veces tal parece que soy el único evangelista. No es cierto, hay más en el equipo; pero Dios quisiera ver que toda la iglesia cumpliera su ministerio de evangelista. Es más, si es necesario que yo no vaya a los evangelismos para que puedan ir los que no quieren ir, me avisan.
Y ponemos muchos pretextos. No queremos ser testigos de Jesús, no queremos cumplir nuestro ministerio de evangelista. Tenemos temor, quizás, de hacer evangelismo, y tenemos muchas excusas. Una de ellas puede decir: "No conozco bien la Biblia". Bueno, pues léela más. ¿No conoces tu Biblia? Lee más la Biblia. Algunos pueden decir: "No tengo un título de teología". Estudia por tu cuenta; hay muchos cursos en línea. No necesitas un título de teólogo para hacer evangelismo. Si entiendes lo que es el evangelio, tú puedes predicar el evangelio. Algunos otros pueden decir: "¿Y si me preguntan sobre escatología?". Bueno, tomen una clase con Nathan, o compren su libro.
No hay excusas para predicar el evangelio y ser testigos de Jesús. Para Dios, estas son excusas poco convincentes. Dios nos llama a todos los cristianos a ser testigos de Él, porque eso fue lo que hizo cuando Él iba a ascender a los cielos. No necesariamente necesitas un título. Qué bueno que todos pudiéramos tener un título de teología; eso es una bendición. Pero Pedro no tenía un título en teología; era un pescador. Y si lo quieres trasladar al día de hoy —no quiero menospreciar ningún oficio—, aun los carpinteros pueden predicar el evangelio.
El pecado seguirá existiendo mientras Cristo regresa. Tenemos que ser testigos de Él. Tienes que cumplir tu ministerio misionero, tienes que cumplir tu ministerio de evangelista, y ser testigo desde Jerusalén hasta el fin del mundo. Eso no es una sugerencia; es un mandato. Y para eso nos fue dado el Espíritu Santo.
Cuarto: los beneficios de la ascensión
Punto cuatro: ¿qué beneficios obtenemos de la ascensión de Jesús? ¿Qué nos regaló? Bueno, ahora tenemos un abogado. Cristo es nuestro abogado. Él es nuestro intercesor sacerdotal. Decíamos que desde Su posición, en donde está sentado, exaltado, Jesús funge como gran Sumo Sacerdote, permitiendo a toda la humanidad que crea en Cristo pueda tener acceso al Padre, acceso a Su gracia, a Su misericordia. Al estar sentado a la diestra de Dios, Jesús actúa como nuestro Sumo Sacerdote y abogado. Él es nuestra defensa continua.
¿Quién es el acusador? Y no estoy diciendo que tengamos pretexto para pecar, pero a veces caemos y somos señalados. Y en vez de ser restaurados… en vez de decir… en Gálatas 6: si ves a algún hermano que cae, dice, "Tú ve y exhórtalo en amor, repréndelo en amor, para que regrese al camino", porque yo puedo caer de la misma manera, o peor. Él es nuestro abogado; Él es nuestra defensa continua. Él intercede constantemente.
Él es nuestro mediador. Y no solamente para los que hemos creído en Cristo; para los que no creen en Cristo es mediador, porque Él es el único mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre. Sin Él nadie puede acceder a Dios. Hebreos 4:14 al 16, apoyando esto, dice: "Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos" —que fue ascendido—, "Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna".
Romanos 8:33 al 34 dice: "¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió; sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros".
También seremos exaltados
También seremos exaltados al igual que Cristo; bueno, no exactamente como Él, pero seremos exaltados. No solamente se fue Cristo; sino que los que lo vamos a preceder vamos a ser llamados. Si el Señor no viene ahora y morimos, vamos a ser levantados y vamos a ser llevados a Su presencia. Él se fue para prepararnos el camino; en Juan 14:2 lo podemos leer. Fue a preparar un lugar para nosotros. Nos encontraremos con Él en carne humana transformada, con un cuerpo renovado, glorificado, como Cristo fue glorificado. Nuestra naturaleza humana será exaltada también, para ser apta para el reino de Dios, para ser apta para la presencia del Señor.
Nuestra esperanza en Jesús descansa en la resurrección y en Su ascensión. Se nos darán cuerpos semejantes al cuerpo de la gloria Suya. Filipenses 3:20 al 21 dice: "Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación de conformidad al cuerpo de Su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a Él mismo". Tendremos un nuevo cuerpo. Son los beneficios de la ascensión de Jesús.
También el cambio del cuerpo natural al espiritual seguirá un proceso semejante. 1 Corintios 15:42-44 dice: "Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual".
La garantía de nuestra santificación
Y el número tres de los beneficios que tenemos de la ascensión de Jesús es la garantía, la garantía de nuestra santificación por medio del Espíritu Santo. Como ya hemos visto un poquito, Jesús ya no está físicamente con nosotros, ¿verdad?, pero está presente por medio del Espíritu Santo, porque es parte de la Trinidad. El Espíritu Santo nos fortalece, el Espíritu Santo nos santifica y nos une a Cristo, con nuestra… como nuestra cabeza.
Dice en 1 Pedro 1, del 14 al 17, dice así: "Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, sino que así como Aquel que los llamó es santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir; porque escrito está: 'Sean santos, porque yo soy santo'. Y si invocan como Padre a Aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, condúzcanse con temor durante el tiempo de su peregrinación".
¿Estamos siendo santos? Yo me pregunto eso todo el tiempo. Estamos en un proceso de terminar de ser santificados. Cuando hemos creído en Cristo, hemos sido apartados, y somos santos; eso es lo que significa: apartado. Pero esa santidad debe continuar, porque este cuerpo es corruptible, como hemos leído, y la obra va a ser terminada hasta el día en que seamos llamados. Y eso se llama el proceso de la santificación.
Poco a poco. Y en un momento vamos a ser posicionalmente justos, totalmente, delante de Dios, en donde ya no vamos a pecar. Y no es porque no hayamos sido justificados; me refiero a que estamos en un cuerpo de pecado, y vamos a estar fallando. Pero con el Espíritu Santo, se supone que en este proceso de santificación cada día deseamos menos pecar y nos parecemos más a Jesús.
Y Pablo nos dice esto en Romanos 12, del 1 al 2; pueden leerlo. Necesitamos ser transformados por la renovación de nuestras mentes. ¿Qué estás metiendo en tu mente? Cuando pecamos, buscamos Su perdón: 1 Juan 1:9. Sabiendo que ya estamos seguros en Cristo. Y nuestro trabajo solamente consiste en rendirnos a la obra de Cristo, a la obra del Espíritu Santo; ser obedientes a las cosas que sabemos que son de Dios.
Dio dones a los hombres
Dice en Efesios 4, del 4 al 13, dice así: "Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también ustedes fueron llamados en una misma esperanza de su vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por tanto, dice: 'Cuando ascendió a lo alto, llevó cautivo un gran número de cautivos, y dio dones a los hombres'. Esta expresión, 'ascendió', ¿qué significa, sino que Él también había ascendido de las profundidades de la tierra? El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.
Y Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo".
Y con la ascensión, Jesús establece la iglesia y le concede dones a cada uno. ¿Para qué son estos dones? Para la conservación de la iglesia y para su preservación.
Conclusión: lo que significa la ascensión
Eso es lo que significa la ascensión de Jesús. Número uno: marca el regreso físico de Jesús al Padre. Número dos: Su humildad es exaltada y glorificada en la presencia de Dios. Número tres: Jesús es entronizado como Rey y Señor, asumiendo Su autoridad universal. Número cuatro: Jesús ahora es el intercesor para la humanidad, abriendo el camino a Dios. Número cinco: la ascensión es la antesala de la segunda venida, para juzgar a vivos y muertos.
Anhela Su regreso. ¿Anhelamos Su regreso? ¿Estamos siendo santificados? ¿Estamos siendo testigos? ¿Estamos usando el poder del Espíritu Santo para ser transformados y ser testigos de Él? Entonces, la ascensión le confiere a Jesús toda la gloria y majestad celestial, reinando y preparando una segunda venida. Apocalipsis 1:8 dice: "'Yo soy el Alfa y la Omega', dice el Señor Dios, 'el que es, el que era y que ha de venir, el Todopoderoso'". Él es nuestra esperanza en los cielos. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Oración final
Gracias, Señor, porque sabemos que nuestra fe es real y está cimentada, Señor, en toda Tu obra; y que ahora estás junto al Padre, y que tenemos acceso a Ti, Señor. Gracias por amarnos, Señor. Ayúdanos a ser transformados, Señor, mediante Tu Espíritu Santo. A Ti la honra y la gloria, Señor. Que siempre te exaltemos, Señor, y te glorifiquemos con nuestra vida, en lo personal y como iglesia, en Cristo Jesús. Amén.
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