Hechos 28:17-31HechosNathan Díaz
Predicando con valor y sin impedimento.
¿Cómo termina el libro de Hechos? El último mensaje de la serie recorre Hechos 28:17-31, donde Pablo predica preso en Roma “abiertamente y sin impedimento”, y explica por qué Lucas deja el relato abierto: el protagonista nunca fue Pablo, sino la Palabra de Dios que sigue avanzando. Termina con una pregunta para nosotros: ¿cuál será el legado de nuestra iglesia?
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Transcripción
Introducción: el último mensaje de Hechos
59 mensajes. Hoy sería el número 59, creo, sobre Hechos. Entonces eso les da una idea más o menos de cómo hemos recorrido este libro. Obviamente, muchos de ustedes no han estado durante todos los meses o años que hemos estado en esto; no han escuchado todos los mensajes. Pero no importa: hoy vamos a resumir todo el libro en un solo sermón. Entonces, si se perdieron todo lo demás, hoy es un buen día para estar aquí, porque hoy vamos a ver cómo concluye el libro. Y creo que realmente Lucas, muy intencionalmente, trató de concluir el libro de la misma manera que empezó el libro, y trató de resumir todos los conceptos que ha estado desarrollando en Hechos en estos últimos versículos de lo que sucedió con Pablo.
El título que dijo Roberto está mejor que el que puse aquí. Ya no me acuerdo cómo le había puesto originalmente, pero de hecho sí, "Predicando con valor y sin impedimento" sería más apropiado que lo que puse aquí. Pero así es como está en sus Biblias, si tienen la Reina-Valera 60, el último versículo de Hechos; entonces por eso lo puse así. Pero en un momento van a ver por qué les digo eso.
Pablo llega a Roma bajo custodia
Hemos estado viendo cómo Pablo ha estado en esta travesía a lo largo de varias ciudades, en el mar, en un naufragio, con soldados romanos; está encontrándose con hermanos cuando por fin va llegando a Roma, y hermanos que salen a encontrarse con él lo animan. Pero en el versículo 16 leímos que, "cuando ellos llegaron a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase". Ahora, recuerden que el que se había encargado de llevar a Pablo a Roma se llamaba Julio, este soldado romano que se encargó de estar cargando con Pablo. Ya llegaron por fin a Roma, y parece ser que se ha ganado Pablo su confianza.
Y Julio dice: "Miren, este no se va a tratar de escapar. Ya tuvo muchas oportunidades, no se escapó. La verdad es que él está buscando una audiencia con el César. Denle la sentencia más… o sea, el mínimo que el Imperio romano tendría para resguardar a un soldado… eso no sé qué es. Déjenlo vivir en una casa que él pueda rentar; nada más que lo cuide un soldado". Pero denle un cierto grado de libertad que muchos otros prisioneros no tendrían. La única restricción que tiene Pablo realmente es que siempre le está acompañando un soldado, lo cual podría ser un poquito desesperante.
Alguna vez me he imaginado cómo sería ser hijo de un presidente, por ejemplo, ¿no?, o de un multimillonario que siempre tiene guardaespaldas. Han visto cómo siempre, siempre tienen que ir con uno; no pueden salir a la calle solitos, porque corre su vida peligro, o por lo menos eso creen, no sé. Pero entonces siempre están acompañados de alguien. Eso es lo más cercano que me puedo imaginar a cómo estaba Pablo aquí, en esta situación en donde tiene un cierto grado de libertad, pero al mismo tiempo siempre tiene que estar acompañado de un soldado.
Una película sobre Pablo en Roma
Y me encanta, porque justo en Estados Unidos salió ahorita una película acerca del apóstol Pablo. Y no sé cuándo va a llegar a México, porque allá la sacaron para Semana Santa, antes, y aquí como que… no sé si va a salir en mayo. Bueno, ojalá y salga, y ojalá vayan a verla, porque aunque yo no la he visto, he escuchado muy buenos comentarios acerca de esa película. Y precisamente la película se trata acerca de Pablo en Roma como prisionero.
Ahora, les voy a decir algo que está sucediendo aquí también. Aquí Lucas nos narra que son dos años los que pasa Pablo en esta situación en Roma, estando bajo resguardo militar, pero viviendo en una casa que él está alquilando. Y parece ser que después de esos dos años se le dejó en libertad. No sabemos por qué, pero eso es lo que se asume, porque Lucas no nos narra cómo se resolvió este asunto con los romanos. Lucas no nos narra nada acerca de la muerte de Pablo; no hay nada de eso en el libro de Hechos. Entonces hay mucha especulación de cómo concluyeron los últimos años de su vida, y, como van a ver, no está eso aquí en lo que vamos a leer en un momento.
Pero, al estar viendo esta parte de la vida de Pablo, parece ser que al final… Y esto es lo que la película trata de hacer: ir a este último momento de su vida en el que otra vez vuelve a ser encarcelado por Nerón, y la persecución que se está dando de los romanos. Parece ser que Pablo tuvo libertad por un tiempo después de esto, tuvo libertad por un tiempo para predicar, pero luego otra vez fue encarcelado, y al final fue asesinado, juntamente con Pedro, más o menos al mismo tiempo, por Nerón, que había culpado a los cristianos del incendio que hubo en Jerusalén. Y bueno, ahí está una historia que podríamos explorar; no nos vamos a enfocar en eso, pero les digo eso nada más para que tengan el contexto.
Esta película se trata de eso: se trata de Lucas yendo a visitar a Pablo a la cárcel y teniendo este diálogo. Lo que entiendo —no la he visto, pero de lo que entiendo—, está Lucas teniendo este diálogo con Pablo acerca de cómo quiere poner por escrito todo lo que ha estado viviendo con él, y cómo la historia de la iglesia… Dice: "Creo que vale la pena contar esta historia. Creo que vale la pena que nos pongamos a buscar todos los detalles de cómo sucedió todo y lo vayamos escribiendo. Yo estuve tomando apuntes cuando estábamos ahí en el barco, en el naufragio, cuando estabas ahí en los juicios con Agripa y con Festo, y estuve tomando notas de todo eso que me contaste que sucedió. Ya entrevisté a Pedro, y entrevisté a Marcos, a Bernabé; todos me han contado muchas cosas que yo no sabía. Y ya estoy recopilando todos esos datos para poder hacer, en una carta, toda esta información, y enviársela a Teófilo, junto con un relato de lo que sucedió en los viajes y el ministerio de Jesús".
Entonces, de eso es de lo que se trata la película. Espero que ya los haya interesado, porque después de estudiar el libro de Hechos creo que todavía es mucho más interesante, porque por lo menos ahora saben qué partes están inventadas y qué partes sí son reales. Van a poder discernir eso, que puedan decir: "No, pues eso no está, y esto sí". Pero es muy interesante, porque realmente se trata de Lucas y Pablo, la película. Bueno, eso es nada más un comercial. Yo quiero verla y estoy emocionado de verla, y normalmente no anunciamos películas aquí, porque pues no hay muchas buenas, pero esa probablemente vale la pena.
Encadenado, pero no impedido
Pablo está como prisionero en este momento de su vida, y Pablo está encadenado, y parece que es un obstáculo para su ministerio esto, ¿no? O sea: no estás libre, no puedes salir y predicar como quisieras, no puedes hacer las cosas que normalmente harías, como hiciste en tus otros viajes misioneros. Sin embargo, recuerden: Pablo escribió durante este tiempo que estamos leyendo aquí, en Roma, encarcelado, Filipenses, Filemón, Efesios, Colosenses, y más adelante 2 Timoteo, que fue su última carta, que escribió cuando ya estaba cerca de morir. Entonces creo que Dios usó de una manera muy importante ese tiempo en la vida de Pablo, porque aprendió muchas cosas.
Una de ellas la leemos en Filipenses 4:22: la oportunidad que Dios le dio de dar testimonio en todo este contexto, en el pretorio romano, a todos los gobernadores y la gente que estaba alrededor de él, viendo su caso, en fin. Y en Filipenses 4:22 dice: "Todos los santos os saludan, especialmente los de la casa de César". Entonces Pablo dice: "Miren, hay unos que hasta se convirtieron aquí; ya son ahora de la iglesia de Dios". O sea, ya ha estado tanto en contacto con estos romanos de la casa de César, que hasta unos ya se están convirtiendo. Imagínense ser el soldado que es asignado a estar encadenado a Pablo. Imagínense si él no escuchó el evangelio. Y obviamente se pueden imaginar la inspiración también de Pablo, estar encadenado a un soldado por dos años. Bueno, diferentes soldados se iban turnando, pero sí, sí, sí te acostumbras: era un soldado romano. Me imagino cuando está escribiendo la carta a los Efesios y está diciendo "pónganse toda la armadura de Dios", le dice al soldado: "A ver, ¿te puedes dar la vuelta tantito? Así, las sandalias así, el yelmo así, la coraza así, la espada…".
Y obviamente te das cuenta de la influencia de esta experiencia en la vida de Pablo, de cómo está tratando de comunicar verdades que está aprendiendo en este periodo de su vida, en este periodo en el que está experimentando lo que significa toda la guardia romana, y él, lo que significa ser un soldado romano, inclusive para ilustrar verdades bíblicas. Entonces, todas estas cosas que estamos viendo que están sucediendo aquí son cosas que Dios usó de una manera muy significativa en su vida, y además el testimonio que pudo dar a muchos.
Lectura: Hechos 28:17-31
Vamos a leer este pasaje; en un momento quiero señalarles algunas cosas específicas. Dice el versículo 17: "Aconteció que tres días después…" —tres días después de que llegó a Roma— "…Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos; los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte. Pero oponiéndose los judíos, me vi obligado a apelar a César; no porque tenga de qué acusar a mi nación. Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena".
"Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido de Judea cartas acerca de ti, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado o hablado algún mal de ti. Pero querríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella. Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían".
"Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos han cerrado, para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane. Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento".
Un final que no parece final
Ahí termina la historia. Ahí. Como que no nos gusta necesariamente este final. ¿Por qué no nos gusta el final? A lo mejor, si ustedes son como yo, yo quiero saber qué pasó con Pablo. Esto nos deja todo un poquito ahí inconcluso, y sí… nos gustaría saber más. Sentimos que a Lucas se le olvidó incluir más detalles, o darnos un final más emocionante. No sé qué a lo mejor está pasando por sus cabezas, pero les voy a decir cómo yo me sentía cuando yo leía el final. Pero, al estar meditando, creo que es muy intencional Lucas en cómo está terminando.
Y vean este periodo de dos años del que está hablando: está alquilando esta casa, recibía a la gente, está teniendo diálogos, está tratando de interactuar con los líderes judíos, está intentando interactuar con otros. Y esto es como Pablo lo resume, creo, en 2 Timoteo 2:9. Dice: "…por el cual sufro penalidades, hasta el encarcelamiento como un malhechor; pero la palabra de Dios no está presa". Entonces Pablo sabe: "A mí me pueden encarcelar, me pueden poner cadenas, pero la Palabra de Dios jamás la pueden encarcelar; a esa no le pueden poner cadenas, porque donde yo esté, yo voy a seguir predicando. Y eso no lo pueden evitar, a menos que me maten; pero si me matan a mí, otros lo harán".
El libro de Hechos no se trata de Pablo
Ese es el tema del libro de Hechos que quiero que vean, que quiero que entiendan. Ya dándoles la conclusión final ahorita, para empezar, porque quiero que vayan pensando acerca de esto cuando meditemos acerca de varias de las cosas que están aquí. ¿Nos incomodó el final del libro de Hechos? ¿Sabes por qué? Porque pensamos que el libro de Hechos es acerca de Pablo; pensamos que el enfoque ha sido Pablo. Claro que no empezó el libro con Pablo. ¿Con quién empezó? Con Pedro. O sea, Pedro era el protagonista al principio, por lo menos los primeros 12 capítulos era Pedro. También tuvimos a Esteban en el capítulo 6 y 7, y tuvimos a Felipe en el capítulo 8. ¿Son ellos el tema central del libro de Hechos? No. Nadie de ellos es el enfoque para Lucas.
No está preocupado porque sepamos más acerca de la vida de Pablo. Lucas, lo que quiere que entendamos es: la Palabra de Dios no puede ser restringida. La Palabra de Dios seguirá avanzando, y Él va a usar a quien quiera usar para hacer esa labor, se llame Pedro, se llame Felipe, se llame Pablo, se llame como se llame; y en el tiempo y en la época que sea, la Palabra de Dios seguirá llegando a donde Dios quiera que llegue. Y es por eso que nosotros estamos aquí el día de hoy: porque la Palabra de Dios sigue avanzando después del libro de Hechos. El libro de Hechos no tiene final, y ese es el punto que tiene que hacernos ver Lucas.
Dice: el reino de Dios. Pablo está predicando el reino de Dios, enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. Y a mí esto me recuerda esos programas de televisión que dicen al final: "Continuará". O sea, no te voy a decir cómo termina la historia, porque todavía no termina; tienes que seguir viendo qué sigue y qué sigue. Casi 2000 años de historia más continúan después de este libro. El libro quedó completamente abierto. Lucas no tenía la intención de terminar el libro. Lucas no tenía la intención de que el mensaje que estaba comunicando se restringiera a solo 30 años de la historia, que es lo que cubre el libro de Hechos: básicamente cubre 30 años de historia. Lucas no dijo esto; no es el tema qué pasó durante estos 30 años.
Quiero que vean en este pasaje varias cosas. Ya les di la conclusión, así que si ahora quieren dormirse, está bien: ya escucharon el final del sermón y lo más importante de este sermón. Vamos a regresar a eso, pero quiero mostrarles lo que ha sucedido a lo largo de este pasaje.
Pablo defiende su inocencia ante los judíos de Roma
Miren, llegó Pablo aquí a Roma, y tres días después —solo tres días espera— convoca a todos los principales judíos, y básicamente vuelve a desarrollar este argumento de por qué él está ahí, cómo no es culpable. Es culpa de los judíos, en cierto… en realidad, ellos son los que lo acusaron y los que están generando que se haga todo este juicio.
Pero sí, Pablo: "Yo no soy culpable de estas cosas de las que me acusan". O sea, Pablo se trata de adelantar para tener una buena relación con estos judíos que hay en Roma. Acuérdense: Pablo, a cualquier ciudad donde iba, iba primero a las sinagogas. Ahora aquí está preso, no tiene tanta libertad; entonces, ¿qué hace? Pues llama a los líderes de las sinagogas a él. Les dice: "Oigan, por cierto, yo soy fariseo de fariseos, pueden preguntar. La verdad, yo soy un judío; yo quiero hablar con ustedes. Estoy aquí pues por toda una situación que se ha dado con los judíos que están en Jerusalén. Entonces déjenme explicarles cuál es esa situación". Y van a escucharlo.
Y de hecho, estos judíos le dicen: "Ni siquiera hemos escuchado cuál es tu situación; no nos ha llegado la información". Ahora, no sabemos por qué no les había llegado esta información. Probablemente hay varias razones que se especulan. Una de ellas es que pues era el invierno, y estaba difícil mandar mensajes desde Jerusalén hasta Roma en esta época, en este tiempo en el que estuvo navegando Pablo para allá. Entonces probablemente la comunicación no era muy buena durante esos meses, y por eso ellos no saben lo que estaba sucediendo con los judíos en Jerusalén.
La otra, probablemente también, es que los judíos de Jerusalén ya están dándose por vencidos, prácticamente, con Pablo. Ya han tratado por todas las maneras posibles de deshacerse de él y no pueden. Y piensan, a lo mejor, que ya apoyaban a liberar a Pablo, que lo van a declarar inocente. Ya estando en Roma, cuesta dinero este asunto, y a lo mejor ya están medio desanimados; ya no ven mucho, mucho caso en seguir presionando este asunto de que Pablo es culpable de profanar el templo y de hacer disturbios. Ya dicen: "No, olvídenlo"; ya les da flojera seguir con eso. No sé por qué razón, pero no se habían comunicado con los judíos que están en Roma. Entonces ellos no saben nada, aparentemente.
«Esta secta»
Pero sí saben… No saben de Pablo, pero de esto sí saben. ¿Qué le dicen? Versículo 22. O sea, sí van a escucharlo, porque saben que Pablo tiene que ver con estos cristianos y este movimiento que está revolucionando el mundo romano, el Imperio romano; está causando eso. Sí saben de este Jesús de Nazaret que resucitó, y que hay gente que está creyendo en Él en diferentes ciudades, y en Roma misma, y nuevas iglesias que han surgido. Entonces, aunque no saben de Pablo, sí saben acerca de Jesús. Ahora, ellos lo llaman "secta". Dicen: "Nosotros queremos escuchar de ti acerca de esta secta", lo cual es otra manera de decir herejía; eso es lo que significa secta. Son unos herejes: para los judíos, los cristianos son unos herejes, porque están proclamando un Mesías que ellos no reconocen.
"…nos es notorio que en todas partes se habla contra ella". O sea, obviamente ha despertado una controversia con los judíos todo esto del cristianismo, y entonces quieren escucharlo de boca de Pablo. Entonces Pablo les dice: "También los invito otra vez, mañana, a mi casa; vengan, seguimos hablando". Entonces van a su casa. ¿Pero van poquitos? Debe haber un puesto así… Lucas va a decirnos: no pocos, a él, a la posada. Entonces muchos sí se interesan, y van, y escuchan a Pablo. Dice que les declaraba específicamente el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde.
Conversaciones desde la mañana hasta la tarde
Ahora, no crean que esto era un monólogo. No crean que era como lo que estoy haciendo yo ahorita: nada más yo hablando. Creo que Pablo con estos líderes judíos había tenido unas conversaciones con el Antiguo Testamento, de ese tipo de conversaciones que pasan horas y horas y horas, y ustedes contentos, porque ni sienten el tiempo de tan interesante que está la conversación. Creo que ese es el tipo de conversaciones que Pablo tenía: "¿Y tú qué piensas? A ver, tú has leído los profetas; ¿qué dicen los profetas acerca de este Mesías?". "Bueno, pues que va a restaurar el reino de Dios y que nos va a libertar de los romanos". "Bueno, eso es lo que hemos pensado siempre; nos hemos enfocado en esa parte. Pero ¿de Isaías 53?". No, no había capítulos en ese tiempo, pero hace referencia a la parte de Isaías 53, probablemente Pablo, y les dice: "Pero ¿qué hay de esta parte donde sufre y muere por los pecados? ¿Qué hay de todo el simbolismo que existía en los sacrificios, que estaba apuntando acerca de cómo alguien tenía que morir a causa del pecado? Y lo vemos a lo largo de todo el Antiguo Testamento. ¿Quién es este del que dice Moisés: 'Hay uno que viene después de mí; a este escuchad'?".
Y entonces me imagino este diálogo, o sea, a él platicando, haciéndoles preguntas, escuchando su opinión, teniendo una conversación con ellos desde la mañana hasta la tarde. Me habría encantado estar en una de estas pláticas informales de Pablo, ¿no? "A ver, déjenme decirles esto", y ya se los dice. "Es bueno. Me dirán entonces esto, ¿no?, porque yo sé cómo pensaba antes". "No, pues eso es lo que pensamos". "Ah, bueno, qué bueno que preguntan. ¿Si es por gracia, entonces vamos a abundar en el pecado? No vamos a abundar en el pecado, porque cuando hemos creído en la salvación por Cristo Jesús y hemos recibido Su gracia, nuestra vida es transformada, y ya no somos esclavos del pecado; podemos vivir en una nueva libertad que nos ha dado Cristo". Lean sus epístolas. Creo que ese es el tipo de conversaciones que habría tenido con estas personas.
Algunos creían, otros no
Algunos creen, algunos no creen. Y esto nos hace pensar que a lo mejor Pablo no era tan buen evangelista como pensamos, ¿no?, porque Lucas no es muy optimista sobre el resultado: "Algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían". Otros decían: "Pablo, está bien que te hayas metido en esta nueva cosa del cristianismo, pero no es para nosotros. Nosotros sí somos judíos ortodoxos, nosotros creemos la ley, esto es lo nuestro, y creo que estás distorsionando estas cosas, estás cambiando mucho". Así respondían, después de estar con él todo el día platicando.
¿Cómo responde Pablo? Citando de Isaías capítulo 6, diciéndoles: "Miren, honestamente, estuve en tantas ciudades, en tantos lugares —en Éfeso, en Corinto, en Antioquía de Pisidia—, en todos los lugares yo hablé con los líderes de las sinagogas, y pasó exactamente lo mismo: me rechazaron, me dijeron: 'No, estás loco, no te creemos'. Y tuve que enfocarme en aquellos que sí creían en el mensaje. ¿Adivinen quiénes son los que sí creen este mensaje?". Ya está su Mesías. "Judíos, nuestro Mesías", les está diciendo Pablo, "es ese; es el que fue prometido a nosotros. Las promesas fueron hechas a nosotros, y nosotros lo hemos rechazado. ¿Quiénes lo están recibiendo? Los gentiles. A ellos Dios les está enviando esta salvación. Estas promesas que nos hizo a nosotros se les están dando a ellos, y ellos están escuchando y las están creyendo".
Obviamente, eso causa un tema de discusión para los judíos. Pero en eso se queda: en una cuestión académica, en una discusión teológica nada más. Muchos de ellos no van más allá, no lo toman en serio, y rechazan el mensaje. Bueno, todo esto nada más es para que vean qué está pasando aquí, cuál es el contexto.
Primero: la esperanza de Israel
Quiero nada más señalar tres cosas que veo en este pasaje, que dijo Pablo, que creo que resumen el mensaje entero del libro de Hechos en la mente de Lucas; por lo menos, lo que está pasando aquí resume todo lo que ha estado sucediendo en el libro de Hechos desde el principio. Pues quiero mostrárselos. Número uno: Pablo, cuando habla por primera vez con los judíos, les dice que la razón por la que quiere hablar con ellos —la razón, más bien, por la que está en cadenas— es por la esperanza de Israel. Ahora, esto es muy importante, por lo que tendría de significado esto para los judíos. Hablar de su esperanza es un concepto familiar para los judíos. Ellos saben que la esperanza de Israel se refiere, ¿a quién? Al Mesías prometido. Y entonces Pablo está mostrándoles cómo toda la historia, todo lo que ellos están experimentando, estaba apuntando en esa dirección. Miren: número uno, la esperanza de Israel fue profetizada. Es lo que todo, todo el Antiguo Testamento estaba preparando. Ahora, ¿cuántas cartas escribió Lucas? Hay una que lleva su nombre, ¿verdad? Y recuerden que ambas cartas fueron escritas, ¿a quién? A la misma persona. O sea, Lucas y Hechos estaban diseñados para ir como un paquete; o sea, no eran cartas realmente por separado, eran cartas que iban juntas. Es la historia de Jesús, y es la historia de lo que Jesús continuó haciendo.
Y si ustedes van conmigo a Lucas capítulo 24, que es donde termina el evangelio de Lucas, una de las últimas cosas que lee uno es este relato de Jesús en el camino a Emaús. ¿Y qué está sucediendo en el camino? Les está diciendo, versículo 27: "Comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían". Entonces, cuando Lucas dice que Pablo les dijo "la esperanza de Israel es la razón por la que yo soy prisionero"… Acuérdate: la esperanza de Israel, lo que fue profetizado a Israel, es la razón de todo esto que ha estado sucediendo. Todo este drama de Hechos es la esperanza de Israel, o sea, Jesús, el Mesías, a quien apuntaban Moisés y todos los profetas. Todas las Escrituras estaban hablando de un solo personaje: la esperanza de Israel.
Y cuando empieza el libro de Hechos, queda más que claro. En el capítulo 2, cuando Pedro da su primer discurso, ¿de dónde cita? Dice: "Esto que ustedes han visto aquí", lo que sucede en Pentecostés, "es lo que fue profetizado por el profeta Joel". Nada es nuevo aquí; todo ya se había estado profetizando. Y específicamente vean el versículo 30 del capítulo 2. Dice el versículo 30: "Pero siendo profeta" —a David lo está llamando profeta—, "y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono". David sabía que de su descendencia vendría alguien más. Entonces David, cuando hablaba, sabía que no nada más estaba hablando de él mismo; él sabía que estaba apuntando a una esperanza mayor. Todo el libro de Hechos se ha tratado acerca de la esperanza de Israel profetizada.
La esperanza de Israel esperada y cumplida
Número 2: es la esperanza de Israel esperada. Y así empezó el libro de Lucas: Lucas capítulo 1, versículos 67 al 79, lo que dice Zacarías. Vean lo que dice Zacarías lleno del Espíritu Santo, lo que profetizó: "Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo, y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo pacto; del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, que nos había de conceder que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días".
"Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz". Hechos es la conclusión de Lucas también; Lucas habla de los mismos temas, y este es uno de ellos.
Número 3: la esperanza de Israel cumplida. Ya le explicó cómo se cumplió; explicó Lucas a Teófilo cómo se cumplió. ¿Qué pasó en Lucas 2? Nació Jesús. Ya vino la esperanza de Israel; ya vino, ya se manifestó, ya fue hecho carne. Y por supuesto, el libro de Hechos comienza con ese resumen. Y esto es donde quiero que vean cómo es que la manera en que empieza el libro de Hechos es la misma manera en la que termina.
Lo que Jesús comenzó a hacer
Cuando digo que no se trata acerca de los apóstoles, es porque no se trata acerca de los apóstoles para Lucas. Dice: "En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios". ¿Se cumplió la esperanza de Israel? Sí, se cumplió. Jesús vivió, murió y resucitó; se presentó delante de ellos y dijo: "Yo soy el Mesías que ustedes esperaban, y lo que ustedes vieron que yo empecé a hacer no se ha terminado. Yo voy a continuar haciéndolo".
Entonces Lucas dice: este libro de Hechos se trata, ¿de qué? De la continuación de lo que Jesús empezó. ¿Quién está obrando en el libro de Hechos? Jesús, a través del poder del Espíritu Santo. Es Jesús. No son los apóstoles los que están haciendo esto; es Jesús el que lo está haciendo. Él es el tema. No es Pablo, no es Pedro, no es la iglesia: es el poder de Jesús avanzando el evangelio y el reino de Dios. Bueno, eso es número uno que veo aquí.
Segundo: testigos que persuaden
Número 2: este diálogo me llama mucho la atención, este diálogo que está teniendo con ellos. Se dan cuenta de la pasión de Pablo. Muchas palabras se usan para expresar lo que está haciendo Pablo. Se dice que declaraba, está declarando; dice que testificaba, los trataba de persuadir. Y creo que ese es el resumen de esos conceptos: esto es lo que estaría logrando con ellos, tratando de convencerlos, diciéndoles: "Miren, esto es la verdad. Lo que yo he visto es la verdad que me ha sido revelada; yo quiero que ustedes también la conozcan". Y al final dice: predicando y enseñando. Así es como termina el libro de Hechos, con estos cuatro conceptos que se resumen en persuasión: están tratando de persuadir a la gente a entender este mensaje.
Ahora, ¿cómo empezó el libro de Hechos? ¿Qué dijo Jesús en Hechos 1:8? "Recibiréis poder, cuando haya descendido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos". Eso es lo que significa: ustedes van a declarar, van a testificar, van a predicar, van a persuadir por el poder del Espíritu Santo a la gente. Creo que por eso Lucas lo incluye, porque sabe que así empezó: la promesa era "ustedes me serán testigos". ¿Y cómo termina el libro? Pablo es testigo. Ese es el punto de Lucas; está diciendo: "Miren, así como empezó el libro…".
¿Y cuál fue la progresión en Hechos 1:8? Testigos en Jerusalén, y eso se desarrolla en los primeros siete capítulos de Hechos; en Judea y en Samaria, capítulo 8 al 13… al 12, hasta el 12; hasta lo último de la tierra, que es desde el 13 hasta el 28. Y de hecho, para los judíos, ¿dónde es lo último de la tierra? Roma. Ahí está: esa es la frontera final. Ahí es donde comienza y termina todo, en Roma. Entonces ya ha llegado el evangelio hasta Roma, y con este capítulo, con Pablo llegando a Roma, es lo que Lucas quería que viéramos: Pablo llegó a Roma para cumplir lo que Jesús dijo en Hechos 1:8: "Ustedes me serán testigos hasta lo último de la tierra". Y a partir de este punto, el evangelio sigue expandiéndose, hasta Cuajimalpa.
Tercero: dos respuestas posibles al evangelio
¿Cuál es la respuesta? ¿Cuál es la respuesta de Pablo…? ¿Se escucha? Esta no se escucha. ¿Cuál es la respuesta de los líderes judíos a Pablo? Algunos lo rechazan, otros lo aceptan. Y eso nos muestra lo que a lo largo de todo el libro de Hechos hemos estado viendo: a lo largo del libro de Hechos estábamos viendo solo dos posibles respuestas al evangelio, ¿no es cierto? O sea, en los evangelios leímos cuando llegamos al Sermón del Monte, vimos que dice Jesús: está el camino ancho, está el camino angosto; está la casa sobre la roca, está la casa sobre la arena. Solo hay dos opciones para todo ser humano. Solo hay dos opciones: o estás creyendo lo que dice este mensaje, o estás rechazando lo que dice este mensaje. Pero no hay ningún punto intermedio; no puedes decir: "Bueno, como que más o menos lo acepto". Y es interesante, pero el efecto que tiene la predicación del evangelio muchas veces es el endurecimiento de los corazones. ¿No han experimentado ustedes a veces que, cuando hablan sobre el evangelio con alguien, se vuelve todavía más rebelde y más duro? El mismo fuego que derrite la cera endurece el barro.
Y eso es lo que vemos a lo largo de todo el libro de Hechos: constantemente hay una variedad de reacciones a lo que dice Pablo, o lo que dice Pedro, o lo que dice cualquiera de los que están predicando el evangelio. ¿Aceptó Agripa el mensaje de Pablo? No aceptó el mensaje de Pablo. ¿Aceptó Félix el mensaje de Pablo? No. ¿Aceptaba la mayoría de los judíos los mensajes de Pablo? No. Cuando ustedes comparten el evangelio, ¿la mayoría de la gente con la que lo comparten lo acepta? No. Es realista el libro de Hechos, ¿sí? No está diciendo: eso va a ser. O sea, a veces… Dios sabe cómo funciona esto; Él es el que trabaja en los corazones. A veces los corazones son completamente transformados, ven la realidad del evangelio, lo creen y se convierten a Cristo; y a veces dicen: "Esto no es para mí", y se dan la vuelta y se van. Y eso es lo que Pablo experimentó en mucho de su ministerio apostólico.
El enfoque es la predicación, no lo sobrenatural
Y fíjense en algo bien importante, que debe de darles ánimo a ustedes. Yo estaba pensando esto porque acabamos de ver la historia donde Pablo está en Malta. ¿Y qué pasó en Malta? Sana a un montón de gente. ¿No estaba enfermo el papá aquí de Publio, que era el jefe ahí de la isla? Y Pablo lo sanó. Y luego dice que vinieron muchos otros, y los sana. Y esto… ya les decimos: "Pues sí, y veo…". Veo por qué algunas iglesias buscan ese camino. ¿Y si podemos hacer cosas sobrenaturales, no creería más la gente al Señor? Sí, sí; también, chance que un día pues me inviten a un funeral, y yo entro al funeral y resucita el que está ahí en el ataúd, y entonces les digo: "¿Vieron? Ese es Jesús, el que lo hizo; y pues escuchen este mensaje, porque miren si es poderoso". ¿No creerían, si hago eso? Si puedo resucitar a un hombre que está muerto ya, o si alguien tiene cáncer, o alguien está sumamente enfermo y va a morir, y llego y lo sano, ¿no sería esa la manera de que ellos se convirtieran?
Pablo, evidentemente, ha hecho muchas cosas sobrenaturales. Pero ¿cómo termina el libro de Hechos? ¿Cuál es el recurso que Pablo realmente usa para que la gente se convierta? ¿Hizo algo aquí? "Por cierto, miren, tráiganme un enfermo. ¿Quieren que les muestre? Tráiganme un enfermo y les enseño, y si lo sano, me creen". ¿Hizo eso Pablo? No. Declaraba, testificaba, predicaba, enseñaba. A veces sí sucedían cosas sobrenaturales, pero no eran el enfoque de su ministerio. El enfoque de su ministerio era hablar. ¿No los anima a ustedes eso? Sí, porque yo nunca he resucitado a nadie.
Como le pasó a Eutico: se cae del balcón, se muere, y Pablo lo resucita. ¿Y qué hace Pablo? Sigue predicando. Dice: "Ya, ya sé, ya lo resucité; regresemos al tema que estábamos viendo", y ya siguen con la reunión. Lo vemos en el libro de Hechos: el enfoque central es la predicación. Ese es el enfoque. Sí suceden otras cosas: en un momento hablan lenguas, y en un momento son sanados, y hay unas cosas que pasan ahí en medio, extraordinarias, que estamos leyendo; pero el enfoque no son esas cosas. El enfoque es la predicación de la Palabra de Dios.
Relaciones, diálogo y amor
Pablo no está usando sus dones apostólicos sobrenaturales, sino un argumento de amor por la gente: "¿Quieren venir a mi casa? Los invito, vamos a platicar". Ese es el método que usa Pablo: relaciones, desarrollar relaciones con la gente. Se hace amigo de ellos, trata de hacerles preguntas, trata de entender su situación, y trata de comunicarles la verdad que él ha visto en la Palabra de Dios, en Jesucristo, con amor. Y es la parte que nos falta a nosotros muchas veces; nosotros esperamos muy fácil, ¿no? Pero Pablo aquí está usando el diálogo, está usando lógica, está usando razonamiento para comunicar las verdades que ha conocido. Y a lo largo del libro de Hechos, ese es el caso.
Abiertamente y sin impedimento
La última cosa que quiero que vean es cómo termina este capítulo y el libro. No es, nuevamente, el final; es solamente la manera en que Lucas resume el tema del libro: Pablo predicó abiertamente y sin impedimento. Y la razón por la que les dije que era mejor el título que mencionó Roberto es porque otra manera de traducir esta palabra, "abiertamente", es "con valor". Y es otra posibilidad de lo que está diciendo Lucas: que predicaba con valor y sin impedimento.
Me encanta, porque muchas cosas terribles sucedieron en el libro de Hechos. Y creo que uno de mis capítulos favoritos es el capítulo 12. Cuando llegamos al capítulo 12, ¿se acuerdan? Mataron a Jacobo y encarcelaron a Pedro. ¿Era una situación alentadora para la iglesia? No. Parecía que iban a matar a Pedro también, pero a Pedro al final Dios lo saca. Pero ya habían matado a uno de los apóstoles. Y me encanta este versículo 24, que está casi a la mitad de Hechos. Lo van a encontrar en muchos lugares más, pero nada más les doy el resumen, porque al principio había pensado ir recorriendo todo el libro de Hechos viendo todos estos temas a lo largo de todo el libro, y dije: "No, se va a tardar como de la mañana hasta la tarde". Entonces les doy el resumen. El versículo 24 dice: "Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba".
Ese es el tema. El tema del libro es: la Palabra de Dios sigue avanzando abiertamente, con valor y sin impedimento. Porque no importa quién se enfrente, quién se oponga, cuántos obstáculos vengan: Dios se va a encargar de que siga avanzando. Aunque maten a Pablo, aunque maten a Pedro, maten a quien maten, hagan lo que traten de hacer los gobernadores, los judíos, quien sea, el evangelio seguirá avanzando hasta el final de la tierra.
El mensaje: la salvación y el reino de Dios
¿Cuál es el mensaje del evangelio? Y Lucas nos lo resume aquí. Dice, número uno, versículo 28: "Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios". Esta es una de las cosas que está siendo proclamada abiertamente y sin impedimento. En Hechos 4:12 leímos a Pedro diciendo: "En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre dado a los hombres en el cual podamos ser salvos". Ese ha sido el tema: la salvación de Dios. Número dos: ha sido el reino de Dios. Y si se acuerdan, en Hechos 1:3, ¿qué es lo que Jesús les estaba enseñando a Sus discípulos? Y así empezó el libro. ¿Qué les decía Jesús? Hablándoles acerca del reino de Dios. ¿Y qué está diciendo Pablo al final de la carta, al final de este libro? Está hablando acerca del reino de Dios.
¿Creen que es accidente cómo Lucas escoge estas palabras? Sabe dónde empezó, sabe dónde está terminando, y dice: "Miren, este es el panorama del libro: es el reino de Dios siendo proclamado". Es lo que Jesús nos enseñó, es lo que nosotros estamos proclamando, lo que Pablo proclamaba: el reino de Dios. Dios es Rey. El evangelio es la manera en la cual Él hace avanzar Su reino en la tierra. La iglesia es la representante del reino de Dios. Y la gente quería venir a escuchar. Aquí eso dice: dos años, en una casa, en que él recibía a todos los que a él venían. La gente iba a visitarlo y decía: "¿Sabes qué? Yo me llamo Onésimo, y por cierto, soy esclavo. Era esclavo; me escapé de mi amo porque, pues, tuve un problema con él y le robé unas cosas; pero ya conocí a Cristo estando por acá". "¿Cómo se llamaba tu amo?". "Filemón, y creo que era cristiano; y yo no era cristiano, pero ahora soy cristiano". "Ah, déjame escribirle una carta para explicarle lo que ha sucedido, porque yo ya he visto la transformación en tu vida". Ese es uno de los casos, una de esas situaciones, que me imagino, de los que recibía Pablo en su casa. No lo necesito… lo leímos acerca de él el domingo pasado, según 2 Timoteo. La gente iba y visitaba a Pablo, y Pablo tenía este ministerio de discipulado, de enseñanza, de predicación, con todas estas personas.
Acerca del Señor Jesucristo
Y número 3 dice —y esta es la clave—: "…acerca del Señor Jesucristo". Es de quien Pablo enseñaba. Entonces, nuevamente, ¿de quién se trata Hechos? ¿De Pablo? No, se trata de Jesús. Ellos hablaban acerca de Jesús y de lo que Él estaba haciendo. Todas estas cosas se las menciono, hermanos, porque cuando estaba leyendo esto, cuando estaba meditando sobre cómo termina el libro de Hechos, me daba cuenta de que lo que Lucas quiere que veamos es: "Miren, el legado de Pablo es este; es lo que él predicaba". Además, quiero que sepan: eso es por lo que recordamos a Pablo, por el ministerio que Dios le dio.
¿Cuál es nuestro legado?
Y entonces yo me preguntaba: ¿cuál es nuestro legado? ¿Nuestra iglesia tiene algún legado? ¿Han ido al Desierto de los Leones? ¿Qué es el Desierto de los Leones hoy en día? Originalmente era el convento; era un lugar donde iban y trataban de ser más espirituales: "Vamos a estar más cerca de Dios, y estamos más aislados del mundo, porque todos son pecadores; si nos alejamos de ellos, mejor. Y si me voy a una ermita y vivo ahí por un año, todavía mejor; más alto todavía". Y esa era la perspectiva que tenían acerca de la vida santa y de cómo vivir sus vidas como cristianos. ¿Qué tanto impacto tiene eso: aislarse y crearte una burbuja donde puedes vivir tú solito? ¿Tiene impacto eso? ¿Es bíblico?
Pero sacaron esa idea de los monjes: "Miren, si quieren ser realmente espirituales, enciérrense en un edificio y nunca salgan". ¿Dónde está eso en la Biblia? "No se casen, porque el sexo es pecado, y eso es como que es más carnal; no se casen. Enfóquense en lo que Dios quiere, nada más: oren y oren, y lean, y quédense solitos". ¿Qué tanto impacto tiene eso en el mundo? ¿Queremos que este sea nuestro legado: qué tan aislados pudimos ser como iglesia? "Miren, yo veía que todos los domingos se metían a ese edificio, y luego salían, y entraban y salían, y entraban y salían". ¿Ese es nuestro legado, que pasamos unas horas aquí todos los domingos? ¿Queremos ser un futuro Desierto de los Leones, que sea como un museo? "Aquí alguna vez había una iglesia, y ahí se sentaban, allá arriba y aquí abajo, y alguien se paraba aquí enfrente y hablaba". ¿Eso queremos para nuestra iglesia? ¿Cuál queremos que sea nuestro legado?
Hechos 29
Nuevamente, no es acerca de nosotros; es acerca de los planes providentes de Dios en la historia, y cómo Dios nos ha hecho parte de Sus planes. Tenemos varias misiones a lo largo del libro de Hechos, y varias maneras en las cuales la iglesia debería de estar funcionando. Lo leímos en el capítulo 2, al final del capítulo 2. La iglesia tiene una función vertical, hacia arriba, que es la adoración: nos reunimos para adorar a Dios, para reconocer quién es Él, el celebrar la Santa Cena, los sacramentos, el bautismo, animarnos. Y número 2, tiene una función horizontal, que es animarnos unos a otros, amarnos unos a otros, cuidarnos unos a otros. Y número 3, una horizontal hacia fuera, que es ser testigos. Nosotros tenemos que estar teniendo un impacto con la gente que conocemos, con la gente que nos rodea, hablando acerca de nuestra fe, compartiendo acerca del reino de Dios, del Señor Jesucristo, y de lo que Él ha hecho por nosotros. Esa es la tarea que nos ha dado Dios.
Porque, ¿saben qué capítulo de Hechos estamos viviendo nosotros hoy? Un capítulo que no está en sus Biblias; lo están experimentando ahorita: Hechos 29. Y ese capítulo terminará cuando Jesús regrese nuevamente. Y es cuando me encanta, porque al estar leyendo este versículo 28, "Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación", Pablo reconoce: "Miren, esto había sido profetizado, este rechazo que ustedes tienen hacia el Mesías". Y Pablo escribe —si quieren ver más sobre esto, qué les dice acerca de su rechazo— en Romanos 10 y Romanos 11; habla acerca de esto en Romanos 9, 10 y 11. Pablo desarrolla ese tema. Pero cuando llega aquí, a este punto de la salvación de los gentiles, ¿no los llena de gozo? Porque, ¿de quién está hablando Pablo? "Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación; y ellos oirán". ¿De quién está hablando? De nosotros. Somos tú y yo a los que está haciendo referencia este versículo. Tú y yo somos aquellos que han escuchado y han creído.
La resurrección lo cambia todo
Y hoy estamos celebrando… ¿qué es lo que celebramos hoy? La resurrección de Jesús. Estaba pensando, estaba tratando de pensar todas estas cosas, cómo se juntan al final del libro de Hechos, y estaba pensando cómo afecta nuestras vidas la resurrección de Jesús. ¿Importa que Jesús resucitó? ¿Es solo un conocimiento que tenemos…? "Sí, algún día supe que resucitó. Si no hubiera resucitado, aquí estaría también; y si hubiera resucitado, aquí estaría también. No sé qué diferencia haría en mi vida". Si esa es tu manera de pensar, probablemente no has entendido lo que es el evangelio. Porque el evangelio es la perspectiva de lo que Jesús hizo —Su ministerio, Su muerte, Su resurrección—, y el creer que esas cosas son reales cambia toda nuestra perspectiva acerca de cómo vivimos hoy. ¿Creímos eso? Hace toda la diferencia del mundo. Eso hace que esto tenga sentido; esto hace que esto valga la pena.
Estuvimos escuchando eso toda la mañana, durante la Cena del Señor, en 1 Corintios 15: cómo es que la resurrección vuelve y transforma nuestra manera de ver el mundo, y de hablar con la gente allá afuera, y de dar testimonio de la transformación que Dios ha hecho en nuestros corazones. Ese es el testimonio que Pablo experimentó. ¿A quién vio en el camino a Damasco Pablo? A Jesús resucitado, y nunca volvió a ser igual. "Porque si Él está vivo, entonces estaba yo equivocado acerca de Él. Si Él está vivo, entonces todas mis teorías básicas del Mesías se vienen abajo, porque entonces sí tiene razón: todo lo que estaba en el Antiguo Testamento se trataba acerca de Él". Y su vida dio un giro completo, de tal manera que, después de perseguir y matar a los cristianos, se convirtió en el principal promotor de este mensaje en todos los lugares donde él iba. Y estaba dispuesto hasta a morir, si era necesario, para proclamar ese mensaje. Dijo: "Yo voy a morir diciendo esto, porque ahora sé que esto es verdad".
Y cuando leo el libro de Hechos, soy confrontado con si esa es mi convicción. O sea, ¿creo que es verdad? ¿Afecta mi vida de alguna manera? ¿Hace que me relacione con la gente de otra manera, en lo que les digo, en lo que quiero que ellos crean? ¿Trato de persuadirlos de la importancia que tiene esto? O sea, ese es el efecto que tiene. Piénsenlo. Cada uno de nosotros vivimos vidas normales aquí, allá afuera. Este no es nuestro mundo, lo de aquí; la mayor es una parte nada más. ¿Qué está pasando cuando salimos allá afuera? ¿Cuál va a ser nuestro legado como iglesia? ¿Por qué queremos que nos conozcan? Yo quiero que nos conozcan como iglesia porque predicamos la Palabra de Dios y el evangelio, lo cual se trata de la salvación de Dios, el reino de Dios, y quién fue Jesucristo y qué es lo que vino a hacer a esta tierra.
El reto
Y así termina el libro de Hechos: con un reto para nosotros. ¿Van a seguir con lo que hizo Pablo, van a hacer lo que hizo la primera iglesia, o van a caer en la rutina, en la tradición y en una vida cómoda que no representa ninguna clase de reto ni ninguna clase de cambio en sus vidas? "Así es: cristiano, bien; y si no, no te importa, no hace diferencia". Ese es el reto que está delante de nosotros hoy, hermanos. Hemos leído cada uno de los versículos de estos 28 capítulos, y hemos meditado sobre cada uno de los versículos de estos 28 capítulos. ¿Hace alguna diferencia haber estudiado Hechos? ¿O decimos: "Ah, qué interesante, no me aburrí tanto, porque eran historias"? ¿Cómo afecta nuestras vidas haber leído este libro? ¿Cómo afecta nuestras vidas haber meditado sobre todas estas historias, y ver cómo empezaron estos primeros 30 años después de la resurrección de Jesús, cómo avanzó el reino hasta el fin de la tierra, hasta el día de hoy?
Oración final
Vamos a orar. Gracias, Padre, por este tiempo juntos. Y gracias te damos porque sabemos que Tu Palabra no vuelve vacía; sabemos que es más cortante que una espada de dos filos, y discierne nuestros pensamientos y las intenciones de nuestros corazones. Queremos, Señor, que todo esto tenga un efecto; que lo uses para Tu gloria, que lo uses para llevarnos a donde quieras llevarnos como iglesia. En Ti confiamos, y en Tu nombre encomendamos nuestras vidas, para que el legado de esta iglesia sea el mismo legado que tuvo la iglesia que hemos estado leyendo en Hechos. Danos fuerza, poder de Tu Espíritu y sabiduría. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
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