1 Timoteo 41 TimoteoJonathan Adams
La sana doctrina combate a los mitos y leyendas
Transcripción
Un mensaje para la iglesia local
Pues, como mencionaba Roberto, hemos estado estudiando, escuchando la Palabra de Dios de la primera carta a Timoteo, y estamos en el capítulo 4 hoy. Y el enfoque del mensaje va a ser cómo la sana doctrina combate los mitos y leyendas, los mitos y leyendas que vemos a nuestro alrededor. Y al final vamos a hablar de cómo debe aplicarse esa sana doctrina por medio del ministerio de los ministros de Jesucristo. Y es un mensaje, como verán, para la iglesia local.
Muchas veces queremos grandes planes, hasta políticos; queremos grandes planes para cambiar el mundo, pero vemos que la Palabra es muy práctica: comienza con nosotros, comienza con los que estamos aquí reunidos, comienza con las congregaciones locales, y Dios se encarga del cuadro grande, si nosotros estamos haciendo nuestro trabajo en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo, en nuestra congregación.
Lectura de 1 Timoteo 4
Entonces, vamos a dar lectura a este capítulo. Creo que es importante leerlo todo de corrido, ver el argumento que tiene el apóstol Pablo aquí, y después vamos a hablar un poco acerca de algunos de los detalles de la estructura de su argumento y de sus consejos para Timoteo. El cuarto capítulo de 1 Timoteo. Estoy leyendo de la Nueva Versión Internacional. Creo que las traducciones forman de alguna forma un mosaico: si leemos como cuatro o cinco traducciones, más o menos nos acercamos a lo que dice el original en griego. Entonces, si tiene una traducción distinta, eso seguramente hasta le ayuda un poquito a comprender mejor el pasaje.
La Palabra de Dios dice: "El Espíritu dice claramente: en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas. Tales enseñanzas provienen de embusteros hipócritas que tienen la conciencia encallecida. Prohíben el matrimonio y no permiten comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes, conocedores de la verdad, los coman con acción de gracias. Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es despreciable si se recibe con acción de gracias, porque la Palabra de Dios y la oración lo santifican. Si enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, nutrido con las verdades de la fe y de la buena enseñanza que paso a paso has seguido. Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no solo para la vida presente, sino también para la venidera. Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos. En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen.
Encarga y enseña estas cosas. Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y a animar o exhortar a los hermanos. Ejercita el don que recibiste mediante profecía, cuando los ancianos te impusieron las manos. Sé diligente en estos asuntos; entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando. Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan".
Las causas de la apostasía
Bueno, primero vamos a ver rápidamente, antes de entrar a cómo identificar las falsas doctrinas o los mitos y leyendas de los que habla aquí Pablo, vamos a hablar brevemente de las causas de la apostasía, que sencillamente quiere decir apartarse de la fe. Entonces, los motivos de la apostasía son, en primer lugar —vemos que es— la actividad de demonios. Satanás tienta para llevar a pecar, pero también para llevar a enseñanzas equivocadas. Y vemos que casi siempre estas dos cosas van juntas.
Si pensamos en el primer pecado de Adán y Eva, lo que hizo primero Satanás fue introducir una enseñanza falsa. ¿Cuál fue esa enseñanza falsa? Que Dios no es bueno. Esa fue la enseñanza falsa: "Hay cosas que existen ahí que tú podrías tomar, pero que Dios te ha negado. No quiere tu bien. En realidad te está reprimiendo". Esa es la enseñanza falsa. ¿Y a qué lleva? Lleva al pecado de Adán y de Eva de comer del fruto prohibido.
En segundo lugar, vienen de mentirosos hipócritas. Entonces nos dice aquí la Palabra que son hipócritas porque ni siquiera creen lo que están predicando o lo que están enseñando. Por esto es muy importante, hermanos, que se conozca a los pastores, a los que están enseñando; que se conozcan sus vidas personales. Yo creo que hay buena enseñanza en muchas de las megaiglesias, pero hay un problema: que la mayoría de la gente realmente no conoce, no sabe si la vida de este hombre es una vida que está en conformidad con la Palabra de Dios.
Ninguno de nosotros somos perfectos. Eso sí es muy, muy cierto, y se van a dar cuenta de eso. Si creen que el pastor es perfecto, algún pastor o algún líder, algún diácono, algún anciano, es porque no lo conocen. Es una prueba maestra: si creen que alguien es perfecto, te prometo que no conoces a esa persona, ¿no? Entonces, muy importante conocer a los que enseñan, a los líderes, para ver: "Oye, ¿realmente será que cree lo que está enseñando, o es un mensaje ahí que tiene para que todos oigan, pero en realidad pues no es cierto?", ¿no? Como muchos que hacen: "Ah, pues sí, pues ya está, ya está en un mejor lugar", ¿no? Pero, pues, ¿en realidad creen en la resurrección de los muertos? ¿En realidad creen en la vida eterna?
Y en tercer lugar, son personas que han cauterizado o encallecido —creo que es como que se les crea callo, ¿no?— o cauterizado sus conciencias. Es decir, están tan acostumbrados al pecado que ya su conciencia no siente esa confrontación de la conciencia cuando pecan. Entonces, muy importante. Y creo que en el proceso más o menos sigue un proceso que comienza con el pecado, el encallecimiento de la conciencia, la cauterización de la conciencia. Después sigue la hipocresía porque, bueno, pues ya no creen en un Dios bueno; entonces buscan que sus sueños se cumplan, buscan su mayor bien en otras cosas que Satanás presenta en el pecado. Y en últimas instancias, lo que están haciendo es el trabajo de Satanás, del maligno.
Prohibiciones de comida y de matrimonio
Bueno, ahora vamos a ver las características, ahora sí, de estas enseñanzas falsas. ¿Cuáles son? Bueno, aquí nos habla de prohibiciones de comida y prohibiciones del matrimonio, ¿no? Entonces decimos: "Bueno, pues yo creo que no estamos prohibiendo ni comidas ni matrimonios". Pero bueno, creo que es un principio que hay que entender aquí. Son dos áreas en particular que es muy fácil caer en tentación en estas áreas.
Nos habla de prohibiciones de comida. ¿Qué buscan estas prohibiciones? Pues evitar la gula, ¿verdad? ¿Y qué buscan cuando hablan de las prohibiciones del matrimonio? Bueno, pues, ¿qué tratan de prevenir estas prohibiciones? La lujuria. ¿No son dos áreas en que muchos somos tentados, verdad? Entonces, aquí nos está hablando de la importancia del autocontrol. No es que estemos estableciendo reglas para todos: "Ah, entonces vamos a prohibir ciertas comidas, vamos a prohibir matrimonio para que nadie caiga en tentación o nadie caiga en pecado". La importancia es tener un autocontrol, saberse controlar a uno mismo.
Así avanzamos en la santificación: ejerciendo un dominio propio, no que otros le estén diciendo minuciosamente: "A ver, tienes que hacer esto y esto y esto y esto", ¿no? La madurez… Bueno, a los niños tenemos que tratarlos así, ¿verdad? Pero nos lleva a la santificación, el dominio propio. Hay un peligro —y creo que estas personas que estaban poniendo reglas de prohibición del matrimonio y de no permitir ciertos alimentos estaban cayendo en el peligro— de ver al cuerpo, a la creación, como algo malo, y pensar que el placer es malo.
Y vemos que a veces hasta intencionalmente —y esto lo sé, lo he leído— hacen iglesias que son muy feas por dentro, ¿no? Y no estoy hablando de que las iglesias tienen que ser ostentosas; no, todo lo contrario, deben ser sencillas las iglesias, pero debe haber una belleza dentro de las posibilidades de la iglesia. Porque el punto no es matar todos los sentidos y prohibir todos los placeres; es no distraer de la predicación, de la alabanza, con cosas que no tienen nada que ver.
Es crear un ambiente de gozo, de placer en el Señor, en un buen sentido. El punto no es matar los placeres, sino dirigirlos hacia el Señor. En cuanto a autodominio, el Señor Jesucristo es muy claro, y este pasaje no está en contradicción. Jesucristo nos dice: "Bueno, si tu mano te causa pecado, córtatelo. Si tu ojo te causa pecado, sácatelo". Jesús es muy claro en esto del autodominio, pero no es ponerle prohibiciones a los demás, o pensar que eliminando los placeres y lo bueno que Dios ha creado vamos a acabar con el pecado.
Dos principios para detectar los errores
Creo que hay... leí de John Stott algo que me compartió mi padre: dos principios para detectar los errores. Primero, si es de la creación, si Dios lo creó, como dice el pasaje, no podemos rechazarlo como malo. Y en segundo lugar, tenemos que estar agradecidos a Dios en todo. Y yo creo que, si lo pensamos un poco, ¿cómo podemos estar realmente agradecidos a Dios por los alimentos cuando no buscamos placer en Él, sino abusando de la comida o de la bebida? Pues no, no podemos estarle dando gracias a Dios si estamos abusando de la comida o de la bebida. Estamos enfocados en eso; no estamos enfocados en nuestro Dios, quien nos dio esos buenos regalos.
¿Cómo podemos dar gracias a Dios por la sexualidad si estamos pervirtiendo y abusando de la sexualidad? Si no estamos viviendo en agradecimiento y dando gracias al Señor en todo —que el Señor está presente en todo momento en nuestras vidas—, entonces estamos viviendo en pecado, hermanos. Y este pecado es realmente, al final de cuentas, dudar de la bondad de Dios.
Dios es bueno
Creo que a veces lo tomamos muy a la ligera, ¿no? "Dios es bueno". Recuerdo una canción —bueno, muchos de ustedes no se acordarán—, salió en el 95, era de una cantante, Joan Osborne, no sé si es británica o americana, pero cantaba una canción que decía, en tono de burla: "Sí, Dios es grande, sí, sí, sí, Dios es bueno", ¿no? En tono de burla. Y es muy fácil decir: "Ay, Dios es bueno". Sí, Dios es bueno. Pero realmente es muy importante entender qué significa que Dios es bueno, y que cuando dudamos de que Dios es bueno, entonces buscamos placer, buscamos gozo, buscamos nuestra razón de ser en otras cosas.
¿Por qué? Porque en realidad lo que estamos pensando es: "Bueno, Dios no me va a cumplir. Dios no es bueno. Dios me está alejando de las cosas que realmente me van a hacer feliz". Estamos dudando de la bondad de Dios. Entonces, cuando decimos "Dios es bueno", pensemos en eso. Dios es bueno. Sí, es bueno para mí; es bueno. Él es bueno conmigo. Me va a dar lo que yo realmente necesito, lo que realmente me va a hacer feliz. Dios me va a dar eso. No podemos dudar de eso. Entonces, cuando digamos eso, "Dios es bueno", tiene todo ese sentido para nosotros.
Mitos y leyendas de hoy
Ahora, ¿cuáles son algunos de los mitos y leyendas de los que habla? Pues creo que podemos identificar algunos mitos y leyendas. Hay muchos en la cultura popular y la religión popular. Hoy, como hacía alusión y oraba el pastor Roberto acerca de las elecciones que tenemos hoy para los jueces, magistrados... Y bueno, pues escuchamos del anterior presidente y de la presidenta actual algunas frases, algunas frases buenas, pero algunas como esta: siempre hablan del "pueblo sabio y bueno". ¿Cuántos han escuchado que digan eso? "El pueblo sabio y bueno". Suena muy bonito, ¿no? Yo creo que hay muy pocas personas que no dirán: "Ah, pues yo sí soy sabio y bueno".
Pero la Palabra de Dios enseña todo lo contrario: que el pueblo apartado de Dios es necio, es perverso y está lleno de maldad. Así nos describe a nosotros sin Dios. Ese es el pueblo, realmente, y ese es el error de los que piensan en soluciones para los problemas del mundo sin Dios. No existe, hermanos. Hay políticas mejores, políticas peores, sí, pero en realidad no vamos a resolver los problemas del mundo sin Dios. Solo Dios, solo Dios lo puede hacer.
Otro mito y leyenda: el evangelio de la prosperidad. Bueno, ¿en dónde está nuestro gozo? ¿Está en los regalos que Dios me da, o está en Dios mismo? Si Dios me quita todo, ¿lo voy a seguir alabando? Ojalá, hermanos, si eso llegara a pasar, lo alabaríamos aún más, porque nos aferramos de Él en tiempos de dificultad. Esa es una de las pruebas, hermanos, de que realmente estamos siguiendo al Señor. Y a veces manda esas pruebas para comprobarnos a nosotros mismos, para comprobarlo a nosotros mismos: "Sí, tú eres mío. Es más, te lo voy a comprobar. ¿Ves? Te quité todo, y sigues confiando en mí si eres mío".
Y en tercer lugar, otro mito es de las religiones que predican a un Jesús distinto al de las Escrituras. Tal vez nos hablan de un Jesús que no es Dios, que es un hombre muy importante, que es un hombre muy bueno, pero que no es Dios al final de cuentas. Nos hablan de un Jesús que es hijo de un padre que alguna vez fue humano, y que es hermano de Lucifer. No es el Jesús de la Biblia. Son mitos y leyendas. Y no nos debemos engañar por estas doctrinas. Son doctrinas —no se equivoquen—, son doctrinas de demonios.
La sana enseñanza, con la autoridad de la Palabra
Bueno, ahora sí vamos con la sana enseñanza; digamos, a lo bueno. La sana enseñanza es con la autoridad de la Palabra. A los abogados nos educan siempre a que veamos todo tema desde muchos lados, ¿no? Y que no nos casemos con solo un punto de vista, ¿no? Porque, bueno, tenemos que argumentar a la contraria, o nos ponen a argumentar: "Ah, bueno, ahora tienes que defender este punto de vista". Y bueno, es un buen ejercicio, porque nos ayuda a ver las fortalezas y debilidades de los casos. Y cuando hablo como abogado siempre tengo que tomar eso en cuenta: que todo argumento tiene su contraargumento y no hay una sola verdad.
Pero cuando estamos hablando de la Palabra de Dios, ahí sí podemos hablar con autoridad, porque la Palabra de Dios es clara en todo lo que tiene que ver con la suficiencia de la Palabra para nuestra fe y nuestra vida. La Palabra es clara, y podemos pregonar, podemos anunciar esa verdad con suma confianza. No tenemos duda alguna. Lo que Jesús nos promete, por ejemplo, lo que Dios promete, esas promesas son ciertas; son sí y amén en Cristo Jesús. Y eso es muy rico, hermanos.
Viviendo con pureza y rectitud
En segundo lugar, viviendo con pureza y rectitud. Y aquí brevemente voy a mencionar una cita de un pastor escocés del siglo XIX, Robert Murray M'Cheyne. Y él dijo algo que creo que es bastante impactante. Dice: "La mayor necesidad de mi congregación es mi santidad personal". Hermanos, tan importante vivir con pureza y rectitud, como Pablo aquí le dice a su hijo Timoteo. Mucho más que elocuencia, mucho más que los estudios, el conocimiento, mucho más que carisma, es la santidad personal, hermanos. Y esto pues nos debe mantener a todos muy, muy humildes, hermanos.
Entrenándonos para la eternidad
Y en tercer lugar, entrenándonos para la eternidad. Nos habla aquí del ejercicio físico como una metáfora. A Pablo le gustaba, ¿no?, hablar de carreras, hablar... creo que hasta del boxeo, el pugilismo. Y aquí nos da un ejemplo de un esfuerzo con disciplina, como es el ejercicio físico, y dice que es bueno; tiene cierto valor, pero debemos esforzarnos aún más, hermanos, y disciplinarnos aún más en nuestra relación con el Señor.
Estoy releyendo ahora En pos de la santidad, de Jerry Bridges, que anunciamos hace un par de domingos —bueno, quizás ya un par de meses—, y menciona la importancia de tres elementos que debemos tener con la Biblia: la lectura, ya sea privada, en familia, en congregación; la memorización —es muy, muy importante memorizar la Palabra de Dios—; y algo que va muy junto, pegado con la memorización, es la meditación. Porque cuando memorizamos la Palabra de Dios, pues deberíamos estar también meditando en ella, y podemos meditar. Ya después nos viene a la mente ese versículo, y estamos en el camión, estamos en el coche, estamos en algún momento quizás comiendo algo así, nos acordamos de un versículo y podemos meditar, y ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor.
Vamos a mencionar algunos versículos en la siguiente sección, aquí acerca del ministro, y cómo es esto que dice: "porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen". Pero bueno, la importancia de trabajar para la salvación de otros, tanto local como globalmente.
Cómo se debe distinguir el ministro de Cristo
Y bueno, ya en último lugar vamos a hablar de seis puntos muy, muy breves de cómo se debe distinguir el ministro de Cristo. Y los voy a repetir después de cada uno, para que los puedan apuntar si están apuntando. Perdón por no tener una presentación aquí, pero los voy a repetir un par de veces. Pablo le dice a Timoteo que no permita que lo desprecien por su juventud. Y a veces tomamos ese versículo nada más ahí, especialmente cuando somos jóvenes o cuando éramos jóvenes, ¿no? Y pensamos: "Bueno, pues eso me dice que el hecho de que soy joven no debe afectar en nada", ¿no? Pero Pablo habla de seis características por las que sí se debe distinguir Timoteo. Entonces, no es suficiente nada más ser joven; no es suficiente. Tiene que tener estas características.
Siendo un ejemplo para los demás
Timoteo tiene que ser un ejemplo para los demás. Ese es el primero: siendo un ejemplo para los demás. No tenemos un liderazgo autoritario de posiciones, ¿no?, de: "Ah, pues este está en este puesto, o esta está en este lugar, y entonces pues hay que hacerle caso", ¿no? Tiene que ser ejemplo de lo que está predicando. Primero se hace y luego se predica. Como le dijo don Quijote a Sancho Panza: "Bien predica quien bien vive", ¿verdad?
Y nos habla de varios puntos aquí. En el hablar debe ser ejemplo; en su conducta debe ser ejemplo; en el amor hacia Dios y los hermanos debe ser ejemplo; en espíritu. Y muchas veces, cuando habla del Espíritu, habla de la Palabra de Dios. La Palabra es inspirada por el Espíritu. Cuando dice "el Espíritu dice", casi siempre podemos encontrar un pasaje donde, sí, el Espíritu dice esto. Entonces, en conocimiento de la Palabra; en fe, tanto la fe en Dios como la fidelidad, porque la palabra es fides en griego, y entonces es la fidelidad que uno mismo tiene; y en pureza. Y volvemos con el tema de la disciplina, de la autodisciplina, del dominio propio. Entonces, es el primero: siendo un ejemplo para los demás.
Siendo claro en la fuente de su autoridad
En segundo lugar, siendo claro en la fuente de su autoridad. Aquí Pablo le decía a Timoteo que la autoridad venía, en últimas instancias, de la Palabra de Dios. Y habla aquí de la importancia de la lectura pública de la Palabra de Dios, la exhortación o predicación, y la enseñanza. Entonces, esos son los tres puntos de dónde viene la autoridad de Timoteo. Viene de la Palabra de Dios.
Y esta predicación, perdón, debe venir de la Palabra, siendo una predicación expositiva, es decir, que se apega al pasaje, no que lo toma como un punto de despegue. Y debe ser con aplicación, ¿no? No debe ser nada más: "Estos son algunos conceptos filosóficos o teológicos", sino aplicarlo a nuestras vidas. Y la enseñanza también tiene esa característica: siempre sujeta a la Palabra de Dios, nunca de lo que sale de nosotros. Entonces, en primer lugar, siendo un ejemplo para los demás. En segundo lugar, siendo claro en la fuente de su autoridad, es decir, la Palabra.
Ejerciendo su don en la iglesia local
Y en tercer lugar habla de ejerciendo su don, "el cual recibiste mediante profecía, cuando los ancianos te impusieron las manos". Entonces, es un don del Espíritu, y confirmado por la imposición de manos. Entonces, nos habla aquí no de una persona que se autoseñaló o se autoindicó. Dios da los dones, pero es la iglesia local la que reconoce esos dones e impone las manos. Entonces, todo esto está en el contexto de una iglesia local con líderes de carne y hueso.
El pastor Mark Dever, ahí en Washington, habla siempre de estar evaluando a los hombres y a las familias de la iglesia para identificar líderes en la iglesia constantemente, animarlos e integrarlos al ministerio. Entonces, así se identifican estos dones en la iglesia local. Entonces, en primer lugar, siendo un ejemplo para los demás; siendo claro en la fuente de su autoridad, en la Palabra de Dios; ejerciendo su don en el contexto de la iglesia local.
Demostrando avances y progreso
Y en cuarto lugar, demostrando avances y progreso. Esto es muy importante. Tienen que ver con la concentración en el ministerio y la perseverancia en ese ministerio. Estos deben ser los enfoques de la vida de un pastor, de un ministro de Cristo. Y el ministro debe reconocer que no ha llegado a la perfección. Entonces, nuevamente, si crees que tu pastor es perfecto, primero, no lo conoces; pero segundo, muy posiblemente esté dando el pastor una impresión de sí mismo que está equivocada.
Debemos dar oportunidad a los líderes a que crezcan, a que haya este progreso, ¿no? Y reconocer ese crecimiento, y no juzgar por una característica que tal vez tenía hace 5 o 10 años, pero que ya ha crecido. Pero algunas veces nos gusta decir: "Ah, pues es que es así". Y ya lo catalogamos hace años y, bueno, pues nadie nos saca de esa opinión, ¿no? Siempre debemos ver ese crecimiento y ese progreso en santidad en los líderes, en los ministros. Entonces, en primer lugar, siendo un ejemplo para los demás; siendo claro en la fuente de la autoridad; ejerciendo su don en la iglesia local; demostrando avances y progreso.
Siendo consistente y perseverante
Y el último en el que vamos a tomar algún tiempo, el quinto: siendo consistente y perseverante. Y esto es tanto en su vida personal como en su ministerio. Las dos cosas tienen que ir unidas, como ya hemos mencionado. Debe ser una sola persona, íntegra y transparente para la congregación. Es importante esta iglesia local, de los pastores que conocen a las ovejas por nombre y cuidan de esas ovejas.
Y nos dice que así se salvará a sí mismo y a sus oyentes. Y creo que es claramente por medio de la predicación del evangelio que salva a los oyentes. No es que Timoteo en sí esté salvando a personas, no. Es la proclamación del evangelio, y la fe que produce esa predicación, la que salva. Y podemos ver eso en varios pasajes. Tomaré nada más tiempo para leer dos de estos pasajes.
Filipenses 2:12, bien conocido pasaje: "Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia—, lleven a cabo su salvación con temor y temblor". Entonces, ahí está ese trabajo en el evangelio que debemos llevar con temor y temblor. Otro es 1 Corintios 15:2: "Mediante estas buenas noticias son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué". Del mismo Pablo, hablando de esto. No es que Pablo los está salvando, no; los está salvando la fe en el evangelio que se les ha predicado.
Demostrando su carácter en sus relaciones
Y en último lugar, vamos a repasar los seis. Siendo un ejemplo para los demás; siendo claro en la fuente de la autoridad, que es la Palabra de Dios; ejerciendo su don en la iglesia local; demostrando avances y progreso; siendo consistente y perseverante. Y en último lugar, el sexto es demostrando su carácter en sus relaciones con la congregación y con los demás. Y esto ya entra en el capítulo 5, así que no vamos a tomar mucho tiempo aquí, porque la semana entrante, Dios mediante, vamos a entrar en más detalle ahí. Pero habla del carácter de las relaciones: tratando a los mayores como a padres, con respeto; y a las mujeres como madres, como hermanas, como hijas; a los jóvenes como hijos o hermanos. Demostrando su carácter por sus relaciones: es la sexta característica.
Tres conclusiones
Entonces, bueno, hermanos, pues es la enseñanza aquí que tenía Pablo para Timoteo en este capítulo. Son varias enseñanzas que creo que refuerzan lo que hemos venido aprendiendo en este libro tan profundo que le escribió Pablo a su hijo en el Señor, Timoteo. Y creo que nos anima a tres conclusiones.
La primera conclusión es la importancia de la participación en la congregación local, y en la rendición de cuentas unos con otros. ¿Dónde estamos? ¿Cómo estamos? La importancia de los discipulados que tenemos. ¿Estamos participando? ¿Estamos realmente conociéndonos como hermanos?
En segundo lugar, la importancia de apoyar en oración a nuestros líderes y pastores. Es muy importante, hermanos, estarlos animando en el Señor. También se desaniman. Lo sé: mi padre es pastor, y sé que se desanima. Y es importante animar, hermanos, a los pastores de formas tangibles: con oración, con una palabra de apoyo, de ánimo.
Y en tercer lugar, tener esta pasión por las almas, hermanos, por el prójimo; vivir una vida de integridad para proclamar ese mensaje de salvación; demostrar vidas cambiadas, para demostrar lo realmente gozoso y atractivo que es una vida en Cristo. Hermanos, tenemos la promesa cierta de Dios. Sabemos que Él proveerá, que Él nos llenará de gozo, y nos llena de gozo en Él.
Oración final
Vamos a orar brevemente antes de cantar juntos. Padre nuestro, te damos gracias por Tu Palabra, que es eficaz, Señor; que Tú has prometido que no volverá a Ti vacía; que Tú, Señor, harás todo Tu propósito, Señor, por medio de Tu Palabra. Permite que estas palabras, Señor, en esta mañana sean de ánimo y de beneficio para Tu pueblo, y para Tu gloria, en Cristo Jesús. Amén.
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