Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Timoteo 11 TimoteoAlfredo Carrillo

Permanece el Ministerio

Transcripción

Se solicitan hombres para una expedición arriesgada

"Se solicitan hombres para una expedición arriesgada. Poco salario. Frío intenso, largos meses en completa oscuridad, peligro constante. No se garantiza el regreso. Honra y fama", no creo. Este anuncio apareció en un periódico de Londres, y miles de hombres acudieron. Y dice que lo publicó un explorador que se llamaba sir Ernesto, y es por eso que obtuvo una resonante respuesta: porque era muy famoso y todos querían estar con él. Y vamos a ver, como hemos estado escuchando a nuestro hermano... Vamos a estudiar Timoteo, y es algo parecido lo que le está encomendando Pablo a Timoteo.

Lectura de 1 Timoteo 1

Y dice así la Palabra de Dios, Timoteo, capítulo 1: "Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor. Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Éfeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios, que es por fe, así te encargo ahora. El propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera. Pues algunos, desviándose de estas cosas, se han apartado hacia una vana palabrería. Quieren ser maestros de la ley, aunque no saben lo que dicen ni entienden las cosas acerca de las cuales hacen declaraciones categóricas.

Pero nosotros sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente. Reconozcamos esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los que matan a sus padres o a sus madres, para los asesinos, para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que me ha sido encomendado.

Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Sin embargo, por esto hallé misericordia: para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna. Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Esta comisión te confío, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batalla, guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe. Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar".

Oración

Padre santo, te alabamos y bendecimos Tu nombre: al único Dios, al Dios invisible, al Dios eterno, al Dios bondadoso y misericordioso. Gracias, Señor, por esta Tu iglesia. Gracias, Señor, por todos los ministerios, Señor, que permites en este lugar, Señor, para la expansión de Tu reino. Te rogamos que Tú abras nuestros corazones y penetres, Señor, hasta lo más profundo. Gracias por confrontarnos con Tu Palabra, Señor, con Tu evangelio, y al mismo tiempo saber que Tú eres nuestro Salvador. Bendícenos, y que Tu Espíritu Santo sea el que hable, en Cristo Jesús. Amén.

Contexto histórico de la carta

Bueno, pues hay mucho que decir en este primer capítulo; entonces voy a tratar de ser lo más claro. Hay muchos temas que por tiempo quizás los tomemos a vuelo de pájaro, pero vamos a ver algunas cosas que podemos sacar como puntos esenciales o principales de este primer capítulo de esta carta. Y rápidamente quiero dar un contexto histórico de esta carta que escribió Pablo. Timoteo estaba en Éfeso junto con Pablo. Existe una carta que está dirigida a los efesios, pero no hay ahí realmente temas que se están tocando en Timoteo. Entonces, ya había pasado algún tiempo desde que había sido fundada esta iglesia, y se habían suscitado algunas cosas.

Entonces, Pablo tenía que corregir algunos errores, errores de falsas doctrinas. Había influencia del gnosticismo, los helénicos, los ascetas. Había un culto muy arraigado, muy fuerte. No sé si ahora lo sigan enseñando, pero cuando yo era niño —que eso fue hace mucho tiempo— se enseñaba acerca de las siete maravillas del mundo. El templo de Diana en aquel entonces era una de las siete maravillas; era muy famoso. Pero el problema con este templo es la adoración a ídolos, y sobre todo porque esta diosa promovía la sexualidad. Dentro del templo también se encontraba el banco. Sí. Entonces era todo un centro de negocios este lugar; convergía mucha gente.

El alboroto en Éfeso

Hace un tiempo, cuando estudiamos con Jonathan, veíamos que en los lugares se regían por oficios. Entonces, en ese lugar era muy famoso el oficio de la platería, o de los orfebres. Hacían estas figuritas de ídolos de Diana, ¿verdad? Y eso lo podemos ver en el libro de Hechos, en donde se hizo tal alboroto porque Pablo había influenciado tanto con el evangelio en Asia Menor, ¿verdad?, en especial en estos lugares, que había disminuido la venta de estos ídolos, porque ya todos, casi todos, conocieron el evangelio.

Se dice también en el libro de Hechos que había unos hechiceros que juntaron todos los libros de estas hechicerías y los quemaron. No recuerdo exactamente a cuántos siclos equivalía la cantidad de libros, y los quemaron porque habían conocido el evangelio. Se hizo un alboroto total que llegó hasta las autoridades, porque estaban tan enojados con Pablo. Y de alguna manera no le permitieron a Pablo llegar ahí, ¿verdad?, porque le iba a ir muy mal. Pero estaban enojados porque decían, los que se dedicaban a los ídolos: "¿Y ahora de qué vamos a vivir? Nos están quitando el negocio, y es por culpa de este Pablo".

Entonces, todo esto estaba sucediendo en Éfeso. Sin embargo, con algún tiempo estaban siendo influenciados por todas estas filosofías. Y este era el principal trabajo de Timoteo: arreglar las cosas en la iglesia. Una de las cosas también que estamos viendo nuevamente ahora —hablando de filosofías, de influencias del mundo sobre la iglesia— es el feminismo. Pues en la iglesia de Éfeso había mucho de esto: la supremacía de la mujer sobre la autoridad del hombre. Cambiaban estas enseñanzas para defender y apoyar la autoridad de la mujer sobre el hombre; estaban cambiando los roles que Dios había establecido.

Entonces, 1 Timoteo fue escrita después de que Pablo fue liberado de la prisión, probablemente alrededor del año 64 después de Cristo. Después Pablo hace una segunda carta a Timoteo. Ese es un resumen a grandes rasgos, que tenemos que tener como contexto de lo que estaba sucediendo en esta iglesia. Dice en Hechos 18 —más o menos ahí podemos ver cuándo fue fundada la iglesia— que ahí se encontraban Priscila y Aquila. También estaba Apolos, que se reúne con ellos. Luego Pablo llega a Éfeso, en Hechos 19, y empieza a expandirse la obra con el ministerio de Pablo. Esta iglesia estaba compuesta de gentiles y de judíos contaminados con la doctrina de Diana, o la diosa Artemisa, que también se le conocía así.

El problema venía de adentro

Lo chistoso es que tenían una buena doctrina al principio. ¿Quién no quisiera tener...? Y no porque sea nuestro ídolo, pero ¿quién no quisiera haber aprendido y tener un predicador como Pablo, o tener al mismo Pablo, y estar escuchando lo que él enseñaba? Toda la teología tan profunda; Aquila, Priscila, Apolos, todos ellos. Esa era como la fuerza que tenía la iglesia de Éfeso. Pero, por otro lado, tenían debilidades, como las falsas doctrinas y maestros que provenían del culto a Diana. La iglesia estaba contaminándose de estas doctrinas.

Pero lo más lamentable es que sí estaban siendo influenciados por los de afuera, por el mundo, pero el problema venía de adentro de la iglesia. Ancianos que ya estaban establecidos dentro de la iglesia eran los que estaban enseñando estas filosofías. Habían mezclado el evangelio con esta contaminación. Y obviamente, cualquiera que se pare en un púlpito y te predique algo, ¿lo crees? Porque tú lo ves como autoridad. Nos ves como autoridad; nos ves con la autoridad de impartir la Palabra, o lo que se expone en el púlpito. Y eso estaba sucediendo con estos maestros, estos falsos maestros de los que habla la carta.

Entonces Pablo deja a Timoteo, ¿verdad?, con esta situación, que es muy difícil. Entonces, Pablo le escribe esta carta a Timoteo, y vamos a ir desarrollando cómo... Bueno, esta es una de tres cartas pastorales. Digo tres porque son tres personas, pero a Timoteo se le escribieron dos; sigue la de Tito también; está Filemón. Entonces Pablo le escribe esta carta, esta carta digamos personal. No se la escribe como tal a la iglesia directamente, pero está hecha de tal modo que es una carta que va a ser leída a toda la iglesia también. No solamente es para que Timoteo la leyera solo, sino porque Timoteo la iba a presentar también a la iglesia.

Permanece en el ministerio

Y vamos a encontrar algunos temas que son importantes en este primer capítulo. Y como les repito, hermanos, voy a tratar de ser lo más entendible sobre estos puntos. Escuchamos hace rato este video que habla sobre el ministerio de los niños, ¿verdad? Tenemos otros ministerios, como Semilla de Esperanza, el de Alas, el ministerio de las tardes, enseñanza de finanzas, por ejemplo —están los maestros que están en ese grupo de cómo aprender a llevar tus finanzas—, predicación expositiva, clase de jóvenes, ministerio de evangelismo, y muchos ministerios dentro de la iglesia. Y he titulado este sermón "Permanece en el ministerio", porque no es tan fácil.

Entonces, vamos a ir viendo por qué titulé este sermón así, "Permanece en el ministerio". Vamos a ir viendo punto por punto. No se los voy a mencionar de una vez; vamos a ir viéndolos.

Confirmación del ministerio para Timoteo

Entonces, así, primer punto: confirmación del ministerio para Timoteo. Pablo inicia con un saludo: "Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza". Entonces, cada vez que Pablo escribe una carta, él está confirmando su apostolado, y lo está confirmando de tal modo que dice que él no se puso como apóstol, él no se dio esa autoridad; se la dio Cristo Jesús, se la dio Dios mismo. En este caso dice que se la dio Dios nuestro Salvador: "por mandato de Dios nuestro Salvador".

Ahora, rápidamente quiero tocar un punto, muy rápido, acerca de cuáles son los apóstoles. ¿Han oído hablar de apóstoles en otras iglesias? Y bueno, no entiendo por qué se dicen apóstoles, ¿verdad? Uno de los requisitos principales para llamarse apóstol, o ser apóstol, es haber caminado junto con Cristo en Su ministerio, haber visto Su muerte y Su resurrección; ser testigos presenciales de esto. Esos eran los requisitos que debía reunir el que tenía que ser apóstol, el que podía ser un apóstol. En este caso, cuando Judas ya no estaba con ellos, el que iba a ser el siguiente apóstol tenía que haber cumplido con esos requisitos.

Pero Pablo, ¿estuvo ahí? No. Pero, ¿qué pasó con Pablo? En Hechos 19 dice que Cristo mismo se le apareció a Pablo. Y esas son las credenciales con las que Pablo se está presentando aquí: "Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza". Después lean eso, si quieren recordar este pasaje. Y esa es la autoridad que le fue dada a Pablo directamente de Cristo, porque a él se le apareció.

Recordemos que Pablo era perseguidor de la iglesia. Era tal su celo que pensaba que estaba en lo correcto. El celo que tenía por Dios y por la ley hacía que persiguiera a la iglesia y consintiera en el maltrato a los cristianos. Sin embargo, Cristo le llamó, lo eligió, lo escogió. Entonces, era primeramente necesario confirmar su autoridad como apóstol, la autoridad con la que él escribió esta carta a Timoteo para encomendarle esta tarea.

Pablo ya estaba ahí y tenía que retirarse. Él decía que se tendría que ir a Macedonia; tenía que partir allá. Entonces, esto hacía que la misma autoridad de Pablo como apóstol, que había sido por mandato de Cristo, le confiriera una autoridad a Timoteo para poder ejercer este trabajo; para que todos los hermanos que estaban ahí supieran de alguna manera que era como el segundo al mando, el que se iba a quedar en representación de Pablo. Casi, casi era como tener a Pablo ahí mismo. Entonces, tenían que acatar su autoridad.

Y hay una razón por la que Pablo le tiene que conferir esta autoridad, y vamos a irlo viendo más adelante durante la carta: Timoteo era menospreciado; era un pastor menospreciado. Entonces, ¿esta era una carta meramente personal? Sí y no, porque era dirigida a Timoteo, pero para que fuera leída, sobre cómo dirigirse en la iglesia. Esta carta principalmente abarca varios temas acerca de cómo conducirse. Entonces, el tema principal es tu testimonio. Tu testimonio. Oren por el testimonio de los líderes.

Dios nuestro Salvador

"Dios nuestro Salvador". Hace énfasis Pablo en esto: "Dios nuestro Salvador". ¿Por qué? ¿Por qué decía esto Pablo, que Dios era nuestro Salvador? ¿Y por qué no puso Cristo? Primeramente, Cristo es nuestro Salvador. Bueno, debido a la influencia de los helenistas, se les decía "salvador" a los emperadores. Era un título que se le daba a alguien políticamente importante: "salvador". Han escuchado en esas películas épicas que le dicen: "Salve, el César". Bueno, pues lo tomó más común: Dios.

Entonces, lo que Pablo está haciendo es aclarar y respaldar quién es verdaderamente nuestro Salvador, que es Dios. Y era necesario derribar esa forma de hablar hacia figuras míticas, hacia figuras políticas, porque para el cristiano solamente existía un Salvador, que era Dios: Dios mismo, Dios que nos creó, Dios que nos eligió. Y de alguna manera hace entender, cuando dice "Cristo Jesús nuestra esperanza", que es nuestro Salvador y nuestra esperanza.

Verdadero hijo en la fe

Entonces, después dice: "a Timoteo, verdadero hijo en la fe". En Hechos 16, del 1 al 5 —después lo pueden ir leyendo también—, se dice que ya... bueno, por lo que está en ese pasaje, Timoteo ya había sido instruido en las cosas del Señor. Él ya era un discípulo; es lo que dice Hechos. Cuando Pablo encuentra al discípulo ahí en Listra, Timoteo ya era un discípulo del Señor. Ahí lo conoció, y fue llamado por Pablo. Timoteo había ganado de alguna manera una fama de ser un buen discípulo de Cristo, de tener un buen testimonio. Él había sido educado desde muy pequeño, ¿verdad?, por su madre, Eunice, y su abuela, Loida.

Entonces, estas son algunas cualidades que Pablo pudo ver en Timoteo para llamarlo al ministerio, para que lo acompañara; y Pablo lo fue guiando en el ministerio. Y eso es lo que debemos hacer todos en la iglesia, no solamente los líderes. Tenemos una encomienda cada uno de nosotros, hermanos.

Se dice: "¿A quién estás timoteando?". No vamos a ser nosotros eternos. Quizás hoy es hoy, y mañana ya no. Los ministerios no tienen exclusividad, porque pertenecen a Dios. Pero debemos ir preparando a gente que viene detrás de nosotros; pero tenemos que permanecer en el ministerio para hacer eso, porque no es fácil.

¿Qué es ser piadoso?

Entonces: "a Timoteo, verdadero hijo", ¿verdad?, "verdadero hijo en la fe". Pablo estaba respaldando que él lo conocía, que él era un verdadero creyente, porque su testimonio era evidente: que él era una persona piadosa. ¿Qué es ser piadoso? ¿Alguien sabe? Aparte de los que estudiaban en un instituto, quiero que toda la iglesia sepa qué es ser piadoso, ¿no? Piadoso no es aquel que dice: "Ay, pobrecito, le voy a dar un pan". O sea, es parte de... Pero ser piadoso es ser fiel a Dios, amar Su Palabra, conducirse de la manera en que Dios ha establecido que nos conduzcamos. Eso es ser piadoso.

Entonces, Pablo presenta a Timoteo como un hijo verdadero en la fe. Él realmente no era su hijo, pero yo creo que aquí varios tenemos hijos adoptivos. Chema ha de tener como 100 hijos adoptivos, y todavía no es papá. Algunos otros hermanos puedo mencionar; no se enojen si no los menciono. Pero yo sé que muchos de ustedes tienen hijos e hijas adoptivos. Las hermanas, ¿cómo aconsejan? Ah, y para ser hijos adoptivos no tienes que ser menor de edad. Quizás tú eres joven y tu hija adoptiva tenga 50 años. Lo mismo pasaba con Pablo y Timoteo. Son las credenciales que necesitaba presentar a la iglesia de Éfeso respecto a Timoteo: que él era un verdadero hijo en la fe. Porque a Pablo le constaba, le constaba su testimonio, le constaba cómo vivía Timoteo.

Gracia, misericordia y paz

Ya. Y luego dice aquí: "Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús". Gracia, paz y misericordia. Ahora, todos los que hemos sido llamados a un ministerio no nos lo hemos impuesto nosotros. Gracias a Dios que no fue así. Yo no me puse en el liderazgo, ni nadie de los que están en el liderazgo se autopropuso para estar ahí. Es algo que Dios ha designado. Si es que te estás preguntando cómo los escogen: bueno, Dios ha escogido a quienes van a ser Sus obreros. Y es por esa razón que necesitamos la gracia de Cristo y la misericordia de Cristo, porque también somos pecadores.

Pero, hermano, no se refiere solamente a los que están en un ministerio, o a los líderes; se refiere también a ti. Esta carta aparentemente está escrita solamente para los líderes, para un líder, para Timoteo. Pero no te exime a ti. Está dirigida también a ti esta carta. Tú también debes conducirte piadosamente; debes procurar tu testimonio. Yo debo procurar mi testimonio, pero soy pecador, tengo fallas. Y si tus ojos están puestos en mí, está bien, porque yo te debo dar ejemplo; pero está mal, porque debes seguir a Cristo. Sí, tengo la responsabilidad de tener un buen testimonio, pero te voy a fallar. Me vas a fallar. Pero gracias a Dios que Él nos ha dado Su gracia y Su misericordia para poder estar dentro de la iglesia.

Entonces, esta es la razón por la que Pablo termina esa introducción con "gracia, misericordia y paz". Cuando tú tienes la gracia y la misericordia, cuando has experimentado estas dos cosas, te da esa paz. Esa es la paz que me da estar aquí como líder: no por lo bueno que soy —porque podría decir, como Pablo, "soy el peor de todos"—, pero he experimentado la gracia, y la paz, y la misericordia de Dios. Y es el encargo que le está haciendo a Timoteo: que se base en ello, por medio de la gracia y la misericordia de Cristo; que hemos sido quebrantados y hemos sido sanados, y vamos a seguir siendo quebrantados y vamos a seguir siendo sanados. Y por eso le dice esto Pablo a Timoteo: para que pueda permanecer en el ministerio.

Permanece, porque hay necesidad dentro de la iglesia

Permanece en el ministerio. ¿Por qué? Versículo 3. Vamos a esta porción, del 3 al 11. Vamos a ver por qué debemos permanecer en el ministerio. Esta parte de estos versículos habla sobre las influencias de las doctrinas extrañas, de estas filosofías que estaban permeando en la iglesia. Entonces, debemos permanecer en el ministerio aun a pesar de lo que somos; pero Cristo nos ha escogido así, tal cual, y Él nos va a ir moldeando, nos va a ir ayudando. Debemos permanecer en el ministerio porque hay necesidad dentro de la iglesia. Hay mucha necesidad, no nada más afuera: dentro de la iglesia. "Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Éfeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas".

Timoteo era un siervo de Dios con dones espirituales evidentes, pero, ¿qué creen? Se desanimaba fácilmente. ¿Alguien se identifica con Timoteo? Yo sí me desanimo, hermanos. Me desanimo porque soy carne, y hay muchas cosas que me desaniman. A veces quisiera botar la toalla, como decimos por ahí, pero me sostiene la gracia y la misericordia de Dios. Timoteo se desanimaba fácilmente, y por eso Pablo le ruega, ¿verdad?: "Quédate". Quizás cuando Pablo iba a partir, Timoteo dice: "Es mi momento; me voy, compro mi boleto y me voy con Pablo". Pero, oh, ¿qué dice Pablo? "No, necesito que te quedes. Necesito que arregles estas cosas por mí, porque yo no puedo estar más. Aunque te desanimes, Timoteo, te ruego que te quedes".

Pablo tenía esta gran carga acerca de lo que estaba sucediendo en la iglesia: "para que instruyeras a algunos que enseñan doctrinas extrañas". Quizás Pablo podía dejar a cualquiera en lugar de Timoteo, y llevárselo. Y si vamos leyendo más adelante, una de las cosas que a Timoteo lo desanimaban es que era un pastor menospreciado. Más adelante vamos a ver cómo dice Pablo: "Ninguno tenga en poco tu juventud". Y si lo trasladamos a ahora, podemos decir: ninguno tenga en poco tu poco tiempo de experiencia como líder de algún ministerio, porque tú no lo escogiste; Dios lo escogió. "Ninguno tenga en poco tu juventud". Vamos a verlo más adelante, a quien le toque esa parte; pero no era una tarea fácil.

Por qué Timoteo quizás no quería quedarse

Entonces Pablo le ruega a Timoteo que permanezca y que termine el trabajo que él había empezado, que ya habían pasado algunos años, aparentemente dos o tres años. Exactamente. Y podemos enlistar algunas de las cosas por las cuales Timoteo quizás no quería quedarse. Timoteo tenía muchas cosas con las que estaba luchando. Número uno: una de ellas es que tenía problemas físicos, ¿verdad? 1 Timoteo 5:23 dice así: "Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades". Era bien enfermizo. Era bien enfermizo.

Esa puede ser una de las razones por las que Timoteo no quería quedarse, y Pablo le estaba rogando: "Te voy a dar chance; tómate un vinito". No estoy diciendo que tomen, hermanos, ¿eh?, sino si el hermano... dijo que podía tomar, por enfermedades. Ahora, decía: todo el tiempo se desanimaba. Todo el tiempo se desanimaba. Otra: algunos miembros de la iglesia no le tenían el debido respeto como el pastor que era, como el siervo que Dios había puesto y había escogido. Eso es muy fuerte, ¿verdad?: sentir que eres menospreciado, sentir que tu ministerio es menospreciado.

Cuajimalpa —perdón—, Éfeso era una iglesia muy difícil. No era fácil de pastorear esta iglesia. ¿Existen lugares fáciles para ejercer el pastorado, para ejercer el liderazgo? ¿No? Y qué bueno, porque así podemos ver cómo Dios trabaja, y Él se lleva la gloria. En lo indigno, Dios se hace digno. Éfeso, entonces, era una ciudad que tenía un fuerte culto hacia la diosa Diana, y otras doctrinas, otras filosofías. Entonces, la obra que Pablo había hecho ahí estaba llevando a la quiebra a los orfebres.

Y por eso le decía a Timoteo: "Te ruego que te quedes, por favor; no te puedo llevar. Termina la obra que el Señor nos ha encomendado". ¿Se han sentido así? Y hemos visto a algunos hermanos que ya no aguantan y dicen: "No, ya no quiero". Pero no es cuando tú quieras. Si Dios te puso ahí, pues hasta que te quite Dios. No te puedes dar tus vacaciones cuando tú decidas.

Doctrinas extrañas

¿Cuáles eran esas doctrinas que tenían que corregir? Bueno, como ya habíamos visto, algunos miembros de la iglesia habían sido influenciados por estas filosofías. Dice: que no enseñen doctrina extraña. Pablo había predicado el verdadero evangelio, el evangelio de Cristo. Sin embargo, como a los gálatas —¿cómo les dice?—: "¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién los ha persuadido?". ¿Quién los ha emocionado con nuevas cosas? Dice que enseñan mitos y genealogías interminables. Le estaban añadiendo cosas, y entre ellas eran cosas como de los judaizantes. Los mismos hermanos judíos querían meter todavía cosas que decía la ley que hicieran, como la circuncisión, entre otras cosas. Seguían mezclando el evangelio, añadiéndole cosas.

Otras enseñanzas eran así: tener experiencias míticas, ¿verdad?, extraespirituales. Pero también, cuando habla de las genealogías, es que... no sé cómo usar la palabra, porque se oye muy ofensivo, ¿eh? Bueno, sí, lo voy a decir: se clavaban en cosas como teológicas, y profundizaban tanto que perdían el punto. Y está padre hablar de teología. A mí me gusta; a mí me gusta estar con ciertos hermanos y estar hablando de estas cosas, profundizar, ¿verdad? Pero, ¿cuál es el punto? ¿En qué nos está edificando?

Ah, esto mismo pasa hoy en día en la iglesia. Está siendo permeada por falsos maestros que enseñan que necesitas experimentar cosas místicas, revelaciones nuevas que llaman profecía, y dejan de lado y menosprecian la obra de Cristo en la cruz. Y yo he escuchado a hermanos —no de esta iglesia— que hablan de tener experiencias con Cristo; pero, ¿tu corazón cambia?

El propósito de la instrucción es el amor

Dice aquí, adelante: "Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera". En lugar de producir amor, pureza, una buena conciencia y una fe sincera, estas doctrinas novedosas, ¿qué estaban haciendo? Causando división. Me acordé de nuestra clase de predicación expositiva, donde dice Arturo Ferreiro, ¿no?, "nuestras tertulias teológicas", y estamos ahí discutiendo, y que sí, que no. Pero el fin de todo ello espero que siempre sea el resultado de un corazón puro. Si no tuviéramos a Cristo, yo creo que ya nos hubiéramos agarrado a golpes en esa clase, hermanos.

Todo lo que hablemos acerca de la iglesia, de los temas, todo, sobre todo de Su Palabra, debe producir un corazón puro, amoroso, porque el fin de todo, ¿qué es? El amor. Eso dice Pablo. Dice: "Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de buena conciencia y de una fe sincera". Todos los estudios que hemos recibido de nuestro hermano Nathan han producido eso en nosotros: el amor, tener un corazón puro, la unidad, una fe sincera. Permanece en el ministerio para que todo lo que estés enseñando produzca el amor y un corazón puro.

Para que, a través del verdadero evangelio, enseñemos a la iglesia que tenemos pecado, pero que hay una solución. Tenemos un Salvador, que es Cristo Jesús, y a través de Su salvación, a través de Su reconciliación, a través de Su redención, podemos experimentar la santidad, y eso produce el amor y un corazón puro.

La ley es buena si se usa legítimamente

Las enseñanzas nos deben confrontar con nuestro pecado, porque dice más adelante: "Reconozcamos esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los que matan a sus padres y a sus madres, para los..." etcétera. Enumera cinco mandamientos Pablo. Pero hay que entender algo: no está diciendo Pablo que la ley no vale para nosotros. Dice que la ley es buena si se usa legítimamente. ¿Y cómo sucede eso?

¿Han escuchado esos términos donde dicen: "Ah, es que vivimos bajo la gracia, ya no vivimos bajo la ley"? Entonces, ya no aplica. Si no lo han escuchado, bueno, van a escuchar algunas veces a algunos hermanos de otras iglesias, quizás de otras denominaciones, donde dicen: "Es que vivimos bajo la gracia". Ya lo del Nuevo Testamento... el Antiguo Testamento ya no aplica. ¡Claro que sí! Ahora amamos la ley porque Dios nos amó primero, porque Dios nos escogió, porque Dios nos rescató. Por eso amamos la ley y tratamos de cumplirla.

No la vamos a cumplir al 100, porque ¿quién la pudo cumplir al 100? Y lo vimos hoy en la cena del Señor: Cristo cumplió la ley totalmente. Nosotros ahora vamos a amarla y vamos a tratar de llevarla a cabo por amor a Cristo, por amor a Su rescate, y porque necesitamos de la ley moral de Dios. La ley se hizo para evidenciar mi pecado. Y esa es la razón por la que debemos permanecer en el ministerio: para enseñar estas verdades, corregir lo que está mal dentro de la iglesia mediante la Palabra, mediante la verdad.

Permanece, porque Dios es nuestro Salvador

Permanece en el ministerio porque Dios es nuestro Salvador. Dice Pablo aquí: "Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio". Dios le confió el evangelio a Pablo, no por sus capacidades. ¿Crees que estás donde estás por tus capacidades? No me lo tomen a mal, pero, ¿porque estudiaste en el seminario MacArthur —no es cierto, Abraham—? ¿Porque llevas muchos años en la consejería? ¿Crees que eso te hace capaz para el llamado?

Dios le confió el evangelio a Pablo no por sus capacidades, ya sea intelectuales o de elocuencia: "Ah, es que lo escogió para predicar porque es muy elocuente, los persuade". Dios no nos escoge por eso, y mucho menos porque lo merezcamos. Nadie merece estar en ningún ministerio. Dice que le fue confiado. ¿Por qué? Porque fue fiel. Pablo le ha sido fiel a Cristo. Esa es la razón por la que Dios nos escoge a todos para Su ministerio.

Si no estás en algún ministerio, practica en dónde puedes ejercer tus dones; pero recuerda que Dios no te va a escoger para trabajar para Él por tus capacidades. Te va a escoger porque eres fiel. Aun a pesar de las adversidades, aun a pesar de tu pecado, si tú le eres fiel, Él te va a escoger. Y no estoy diciendo que tienes excusa para pecar, porque Dios en esta carta nos está diciendo que tenemos que tener un buen comportamiento, un buen testimonio, para no desacreditar el evangelio.

Nuestro pasado no nos descalifica ni impide que podamos servir a Dios, porque Él nos ha salvado. Porque dice Pablo aquí: "Porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia, en mi incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante". Amén. Amén. Porque la gracia de Dios es abundante. "Fue más abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero".

Dice Pablo: permanece en el ministerio, porque Dios es tu Salvador. Porque Dios es mi Salvador, por eso debo permanecer en el ministerio. No porque esto es un club, o porque alguien me cae mejor que otro. Permanece en el ministerio porque Dios es tu Salvador. Cristo te salvó; Cristo te perdonó. Tienes que serle fiel y agradecerle trabajando para Él. El servicio a Dios a veces lo vemos como un voluntariado: "Ah, si quiero lo hago, y si no, no". Pero, sin embargo, servir a Dios no lo es.

No es un voluntariado, hermanos. Somos comprados por sangre; Él pagó nuestra libertad. Fuimos redimidos en la cruz. Nos sacó de la esclavitud del pecado para ser esclavos de Su gracia y de Su amor. ¿Y qué se espera de nosotros entonces? Ser fieles a Él. ¿Cuántos títulos académicos necesitas para serle fiel y permanecer en el ministerio? Y no estoy diciendo que sea malo estudiar en un instituto. Amén, porque existen, y porque se puede tener una mejor instrucción y una mejor edificación para la iglesia. ¿Cuántos talentos o dones se requieren para serle fiel? La fidelidad no es inalcanzable. No necesitamos nada de eso, porque Dios nos da la fortaleza para serle fiel donde nos ponga, aun en las cosas pequeñas.

Porque nuestra naturaleza humana y pecadora, ¿qué busca? Los reflectores: "Ah, pónganme en donde más me vean". Bueno, podemos lavar baños y nadie va a saber que los lavamos; pero si tú eres fiel en eso, Dios te pondrá en lo más, en cosas mayores. Y no estoy menospreciando lavar baños; servir es algo mayor. Tienes que ser fiel. Tenemos que ser fieles aun en las cosas pequeñas. Los pecadores no son descalificados para venir a Dios, porque Jesús vino a salvarnos. Si Cristo salvó al peor de los hombres, puede salvar a todos, y los puede usar.

Y, ¿qué continúa diciendo Pablo? Hay una doxología aquí: "Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén". Y por eso permanezco en el ministerio: porque tengo un Dios eterno, un Dios inmortal, un Dios invisible, un único Dios. A Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Permanece, porque Dios te escogió

Permanece en el ministerio porque Dios te escogió. Versículo 18: "Esta comisión te confío, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batalla, guardando la fe y una buena conciencia". "Conforme a las profecías que antes se hicieron de ti". No voy a profundizar mucho en eso, porque ya vi el reloj —eso podía ser un sermón—, pero aparentemente eran cosas que la iglesia, en los lugares donde Pablo había encontrado a Timoteo, en Listra... los hermanos habían visto cosas en él, en su carácter, en su fidelidad, en su piedad, y en algún punto le habían dicho: "Ah, Dios te va a usar para esto". No es algo como: "Ah, el Señor me reveló y me dijo que ibas a tener un coche nuevo", ¿no? Y dice igual en Corintios que todo lo tenemos que confrontar con la Palabra.

Entonces, Pablo le está dejando esta comisión a Timoteo. Le dice: "Permanece en el ministerio porque Dios te escogió". No te escogieron tus talentos; Dios te escogió. Y hay una palabra aquí —teniendo el contexto de aquel entonces, y para entender un poquito más adelante lo de la buena batalla—: "esta comisión" es una palabra que se usaba para los soldados cuando un oficial mayor —es que no sé cómo se decía de los soldados de antes—, cuando un oficial mayor dejaba a cargo a otro oficial para que continuara en la encomienda que tenía el ejército. Así se le decía: "Te encomiendo esta comisión". "Te confío, hijo Timoteo".

Pelea la buena batalla

"A fin de que por ellas pelees la buena batalla". La buena batalla. Timoteo tenía un gran trabajo; no era fácil. Era una batalla muy difícil la que tenía que enfrentar: lidiar con los ancianos que ya estaban establecidos, y que nada más llegara así y dijeran: "Ah, ahora él se va a quedar a cargo". No creo que sea fácil aceptar a alguien que no ha estado mucho tiempo ahí, que de repente te digan: "Ahora esta persona es la que va a estar a cargo". Y por eso empieza Pablo presentando estas credenciales para Timoteo, porque la tarea no iba a ser fácil; era como una batalla. "Pelea la buena batalla, guardando la fe".

Tenía una gran carga Pablo; el único en quien podía confiar era Timoteo. Por eso debemos permanecer en el ministerio: porque hay una tarea muy difícil, y debemos sentir esa tensión, esa carga, igual como la sintió Pablo por la iglesia. Bueno, no somos una iglesia perfecta, por si no lo sabían, pero Dios nos dio Su Palabra para que podamos caminar juntos. La iglesia ha estado creciendo; si ustedes no lo han percibido... pero la mayoría sí. Tenemos una gran encomienda, tenemos una gran tarea, y tenemos que ser fieles a Dios y permanecer en el ministerio. Esa fue la encomienda de Pablo a Timoteo.

¿Por qué Dios usa personas indignas y las hace dignas? ¿Te has sentido menospreciado en las cosas que haces para Dios? Cuando tú trabajas para Dios, ¿te has sentido menospreciado? A veces pasa. ¿Has menospreciado a alguien que está en algún ministerio? No es fácil, hermanos.

Himeneo y Alejandro naufragaron

Si fuera fácil, no hablaría de Himeneo y Alejandro. Dice, entre ellos... dice: "Bueno, guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe". Naufragaron. Oremos unos por otros, porque a veces se pierde el rumbo. Aquel que crea que está bien... "naufragaron en lo que toca a la fe". Y hemos escuchado de hermanos que escribieron libros, que tuvieron ministerios a nivel mundial, y ¿qué ha pasado? Naufragaron. Y dice aquí Pablo que algunos han rechazado y naufragaron: "Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar".

Qué fuerte palabra: "Los he entregado a Satanás". Pablo no estaba queriéndoles hacer un mayor mal a ellos. Lo que aparentemente podemos ver aquí es que Pablo estaba excomulgando a estos dos hombres de la iglesia; los estaba sacando. Los que son miembros, supongo que ya se saben todo nuestro panfleto de membresía, y hay un apartado donde habla de la disciplina. Cuando no te quieres arrepentir de tu pecado, ¿qué dice el Señor? "Tómalo como gentil". Se declara que ya no es miembro; no lo podemos reconocer como miembro, y lo excomulgamos. Queda sin protección. Mientras tú estés dentro de la iglesia, tienes esta protección de parte de la iglesia. Pero cuando no quieres reconocer... la disciplina es esa, la excomunión, porque no hay evidencias de un arrepentimiento.

Y dice Pablo que los entregó a Satanás. ¿A qué se refiere? Bueno, no lo está condenando más; lo que está dejando es que ellos sigan en su pecado, para ver si llegan al arrepentimiento y nuevamente vuelven al camino. Para eso es la disciplina en la iglesia: para que puedas arrepentirte, para que el Espíritu Santo te redarguya de tu pecado y vuelvas al camino de Dios, vuelvas a los pies de Cristo.

Por eso tenemos que permanecer en el ministerio, como Timoteo. Aunque nadie te reconozca, aunque seas menospreciado, aunque te desanimes, permanece en el ministerio. Dios nos da armas suficientes para enfrentar la batalla. A veces algunos se mantienen en esa capacidad y se pierden, como ellos, como Himeneo y Alejandro.

Seis razones para permanecer en el ministerio

Por último, quiero enseñarles seis cosas por las que debemos permanecer en el ministerio. Y hermanos, esta carta no va dirigida solamente a los pastores, solamente a los diáconos. Es para cada uno de nosotros: tu testimonio. ¿Estás mostrando amor? Ese amor que dice aquí: "amor nacido de un corazón puro". ¿Has perdonado? ¿O cuál es la razón por la que no quieres perdonar? ¿Estás promoviendo el amor? ¿Estoy promoviendo el amor?

Seis cosas por las que debemos permanecer en el ministerio, que podemos ver en este primer capítulo. No es un absoluto; es algo que yo quiero compartirles. Número uno: porque se necesita conocer la verdad. Por eso debemos permanecer en el ministerio: porque la iglesia necesita conocer la verdad. Debo permanecer en el ministerio porque no hay lugares fáciles. Debo permanecer en el ministerio porque Dios usa gente indigna. Debo permanecer en el ministerio porque servimos a un gran Dios. Debo permanecer en el ministerio porque la batalla es grande y no nos podemos rendir. Debo permanecer en el ministerio porque no todos lo hacen; hay quienes sí tiran la toalla. Y esa es la razón por la que debemos permanecer en el ministerio, porque si no, todos se dieron... Gracias a Dios por Su Palabra, porque nos confronta —nos confronta—, pero nos da esperanza.

Un anuncio para obreros

Ya por último —ahora sí; siempre dicen eso, hasta hay chistes de eso, de "ya por último"—, hablando de este anuncio en el periódico: si el Señor Jesucristo pusiera un anuncio solicitando obreros, el anuncio podría leerse como sigue: "Se solicitan hombres y mujeres para el difícil trabajo de ayudar a edificar Mi iglesia". ¿Estás dispuesto a obedecer ese llamado? Tienes que ser fiel y permanecer en el ministerio. Dios bendiga Su Palabra. Vamos a entonar un canto. No...

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