La última fiesta de un reino temporal
¿Qué significa la escritura en la pared que vio el rey Belsasar? En Daniel 5, en medio de un banquete, una mano escribe el veredicto de Dios sobre un rey que se creía seguro: pesado en balanza y hallado falto. Nathan Díaz advierte que todo reino tiene su fin y explica cómo esa misma balanza puede cambiar de lado en Cristo.
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Transcripción
El libro de Daniel y los reinos de este mundo
Estamos desarrollando el libro de Daniel capítulo por capítulo. Vimos ya capítulos 1 al 4; llevamos un mes viendo este libro. Y el propósito de ver cada capítulo es poder entender y desarrollar en nuestras mentes los temas centrales del libro, y entender cómo va desarrollándose, por la inspiración del Espíritu Santo, estas historias que quieren enfocarnos en ciertos temas y mostrarnos ciertas verdades, ciertas realidades, especialmente con respecto a los reyes y los reinos de este mundo, y con respecto al Rey que es Rey de reyes y su reino, que es un reino eterno, en contraste con los reinos temporales de nuestro mundo, de nuestra sociedad.
Hoy vamos a estar viendo la última fiesta de un reino temporal, que es el reino de Babilonia. Es lo que hemos estado viendo en los primeros cuatro capítulos. Y en los primeros cuatro capítulos, ¿quién era el rey de Babilonia? Nabucodonosor. Nabucodonosor ha desaparecido ya de la escena. Vimos en el capítulo 4 qué sucedió con él, cómo Dios trató con él y le mostró Su supremacía, Su soberanía, al hacerlo actuar como una bestia y mostrarle que él no estaba en control: Dios estaba en control.
Ahora, han pasado más de 30 años cuando llegamos al capítulo 5; más de 30 años entre el capítulo 4 y el capítulo 5. Eso es solo para darles una idea, un contexto, en lo que estamos viendo aquí. Nabucodonosor ya lleva 23 años que falleció; 23 años, cuando llegamos al capítulo 5. Han pasado 70 años desde el capítulo 1 de Daniel. Eso les da una perspectiva un poco de cuánto tiempo abarca este libro: 70 años desde que Daniel llegó como un adolescente a Babilonia, como un exiliado de Jerusalén.
Dios todavía usa a los ancianos
¿Cuántos años tiene Daniel? Ya está en sus 80. Daniel lo vimos como un adolescente en el capítulo 1, junto con sus tres amigos, y ahora ya es un anciano y está en sus últimos años. Sin embargo —esto lo digo como un ánimo para todos nuestros hermanos ancianos de la iglesia; ancianos de edad, no ancianos del consejo pastoral; ancianos de edad que también ya están en sus 70 y 80—, Dios todavía tiene mucho que hacer en la vida de Daniel. No podríamos, no debemos de pensar que, porque ya estamos en los últimos años, ya el trabajo que Dios podría hacer en nosotros ha terminado; que nada más podemos servir a Dios cuando somos jóvenes, nada más somos útiles en la iglesia cuando estamos jóvenes y con energía.
Dios quiere usar todas las generaciones que hay aquí, y especialmente quiere usar a aquellos que Dios les ha dado tantas experiencias y tantas oportunidades de vivir por tantas décadas y ver tantas cosas, para edificar a Su iglesia. Bueno, digo eso porque eso es donde está Daniel ahorita, y van a ver cómo Dios lo utilizó.
La fiesta de Belsasar
Ahora, como ya les decía, hay un cambio de rey: ya no es Nabucodonosor, ahora es el rey Belsasar. "El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino". Imagínense, una fiesta para mil personas. "Voy a invitar a mil personas a mi fiesta": eso es lo que hizo Belsasar.
Ahora, como es típico de una fiesta: "Con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas". Claro, ya la fiesta se está poniendo más y más intensa. Obviamente, con la borrachera empiezas a perder un poquito de sensatez, y ya dicen: "¿Qué más podemos hacer? Que nos traigan esos platos de mi abuelo" —van a ver en un momento por qué digo su abuelo, no su padre—, "de mi abuelo, cuando conquistó a los de Jerusalén; se los trajo del templo, son de oro. ¿Y ese Dios que tanto decían los judíos que era tan poderoso? Nuestros dioses son más poderosos que ellos. Así que traigan sus platos de su templo y vamos a celebrar en eso". Eso es lo que hace Belsasar.
"Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra". A Nabucodonosor nosotros lo consideramos un rey pagano con el que Dios trató; Belsasar, entonces, un paso más que Nabucodonosor, porque no nada más está lleno de orgullo, como vamos a ver en un momento; no nada más está viviendo para el momento, sino que además está retando a Dios. Además, está tomando estos objetos sagrados y está directamente desafiando a Dios en su manera de tratarlos.
Los peligros de la borrachera
Nuevamente, los peligros de la borrachera, del exceso del alcohol. Anoche, a las 11 de la noche, casi se estrelló una camioneta aquí en la esquina de Castillo Ledón y México. De hecho, si bajan ahí, van a ver los pedazos todavía de la camioneta ahí en la banqueta, y tiró el poste del alambrado. ¿Y por qué creen que chocó en esa esquina? Así pasan las fiestas: empiezas a hacer cosas que no deberías de hacer porque pierdes control de tus sentidos.
Y evidentemente eso es lo que está sucediendo aquí; pura locura es lo que está sucediendo en la fiesta de Belsasar. Y siempre hay como un límite, ¿no?, pero vas empujando ese límite y tratando de buscar hasta dónde puedes hacer cosas para impresionar a los demás. Y eso es lo que está sucediendo. Parece ser que está haciendo esta fiesta en honor a sus dioses, y es la razón de la fiesta. El imperio medo-persa ya está a las puertas, ya está a punto de conquistar a Babilonia; vamos a ver eso en un momento. Parece ser que la actitud de Belsasar es: "Pues mejor disfruto la oportunidad que tengo de vivir mis últimos días, o meses, o lo que sea que me queda de vida, de la mejor manera posible".
La mano que escribía en la pared
Pero en medio de toda esta celebración, en medio de todo este alcohol y danza —o no sé qué tanto habrían tenido: mujeres, todas las cosas que proveen placer y satisfacción en esta fiesta—, en medio de todo eso, dice el versículo 5: "En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía. Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra".
En un momento, una mano aparece que empieza a escribir en la pared. Obviamente esto lo perturba: "¿Tan borracho estoy que estoy viendo cosas?". Pero no; si está viendo esta imagen, está suficientemente sobrio para ver que algo sobrenatural está sucediendo. Y palidece, empieza a temblar. Y esta expresión, "se debilitaron sus lomos", es una expresión que básicamente significa que le ganó, se hizo, tuvo un accidente. Eso es básicamente lo que le pasa a Belsasar.
"El rey gritó en alta voz que hiciesen venir magos, caldeos y adivinos; y dijo el rey a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y me muestre su interpretación, será vestido de púrpura, y un collar de oro llevará en su cuello, y será el tercer señor en el reino". Ahora, esta expresión del "tercer señor en el reino" es interesante, porque dice, es como que: "¿El tercero? ¿Por qué el tercero?". Bueno, es muy interesante. Hasta hace no mucho tiempo —1853; estamos hablando de los últimos, ¿qué?, 150, un poquito más, 250 años—, no había ningún registro en toda la historia que existía de la arqueología en esa zona del mundo, de Irak, que estaba Babilonia; no existía ningún registro de Belsasar.
Entonces los críticos de la Biblia se burlaban del libro de Daniel y decían que Belsasar era un invento, que no… Lo que ellos sabían de los que habían gobernado Babilonia: no existía ningún registro, no hay Belsasar, eran otros nombres. Lo interesante es que en 1853 un hombre que se llama John George Taylor estaba haciendo una excavación —él era del Museo Británico, creo yo, de Londres—, y estaba haciendo unas excavaciones ahí. Encontró unos cilindros, y en esos cilindros encontró inscripciones acerca de los gobernantes de Babilonia. Dentro de ellos estaba primero Nabucodonosor, y 4… y lo que sabían es que había 4 que siguieron después de Nabucodonosor. El cuarto se llamaba Nabonido; ese es el que estaba gobernando, y ese es el último del que se sabía.
Sin embargo, cuando encontraron estos cilindros, adivinen qué decían los cilindros: que Belsasar era el hijo mayor de Nabonido, y que de hecho Nabonido, al ser el último emperador o rey de Babilonia, no era muy popular; hacía cosas que no les gustaban a los babilonios, y ya sentía la presión de los medo-persas, y básicamente se había ido a otra región durante un tiempo —a cualquier región que era, pero se había ido a otra región— y dejó a su hijo a cargo mientras él se fue. Su hijo era Belsasar.
Entonces, lo interesante es que, de hecho, hasta ese momento, hasta 1853, de pronto tenía sentido esto de "será el tercer señor del reino". ¿Por qué sería el tercero? Porque de hecho Nabonido era el primero y Belsasar era el segundo, lo cual le daba la autoridad para poner a alguien en tercer lugar. Nadie entendía por qué decía esto de "tercer señor" hasta que se descubrieron estos cilindros y entendieron cómo funcionó la cronología de los reyes de Babilonia, los frecuentes reyes después de Nabucodonosor.
Cuando alguien dice que la Biblia tiene un error
Algo interesante sobre este pasaje, entonces: cuando alguien cuestiona las Escrituras y dice "hay un error", ¿qué es lo que probablemente está sucediendo? Falta información, nada más. No es que haya un error; simplemente no se ha descubierto lo que se necesita descubrir para validar esa información que están cuestionando. Y eso ha pasado una y otra y otra vez a lo largo de la historia.
La reina madre recuerda a Daniel
Dice: "Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni mostrar al rey su interpretación. Entonces el rey Belsasar se turbó sobremanera, y palideció, y sus príncipes estaban perplejos". Se siente la tensión que hay en el ambiente aquí. Todavía hay más incertidumbre; entonces se está empezando a estresar, a preocupar Belsasar realmente. Y dice que la reina —probablemente la reina madre—, "por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la sala del banquete, y dijo: Rey, vive para siempre; no te turben tus pensamientos, ni palidezca tu rostro".
Típica mamá: "Ay, mi hijo, estás muy pálido; no te veas tan pálido". ¿No les desespera un poco que la gente les diga: "Ay, te ves bien mal, no te veas tan mal"? "¿Qué quieres que haga? Estoy muy cansado. Pues perdón". Es la regañada por cómo se ve.
"En tu reino hay un hombre en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría, como sabiduría de los dioses; al que el rey Nabucodonosor tu padre constituyó jefe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos, por cuanto fue hallado en él mayor espíritu y ciencia y entendimiento, para interpretar sueños y descifrar enigmas y resolver dudas; esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese, pues, ahora a Daniel, y él te dará la interpretación".
Hay un tono un poquito aquí de regaño de parte de esta reina hacia Belsasar: "¿No hay uno que tu padre…?", o sea, refiriéndose más bien a su abuelo, pero "padre" en el sentido de tu ancestro, como sea. Así como decimos "Jesús, Hijo de David": hay ese sentido; no es que fuera hijo de David, es que viene de la línea ancestral de David. Esa es la manera en que se usa el lenguaje, especialmente cuando tiene que ver con reyes y reinos, y eso es lo que estamos encontrando aquí: Nabucodonosor habría sido su abuelo. Y le dice: "Ah, él recurría a este hombre que es sabio y que siempre le resolvía sus problemas; deberías saber mandarlo llamar a él", en tono de regaño aquí.
"¿Eres tú aquel Daniel?"
Y luego, entonces, Belsasar dice, versículo 3: "Entonces Daniel fue traído delante del rey. Y dijo el rey a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judea?". Ahora, noten, siendo un poco condescendiente Belsasar con Daniel, porque no le dice: "¿No eres tú el que mi padre puso sobre todos los caldeos y los magos y los astrólogos?". No; "tú eres el exiliado", apenas un poquito más que un esclavo.
"Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor sabiduría. Y ahora fueron traídos delante de mí sabios y astrólogos para que leyesen esta escritura y me diesen su interpretación; pero no han podido mostrarme la interpretación del asunto. Yo, pues, he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta escritura y darme su interpretación, serás vestido de púrpura, y un collar de oro llevarás en tu cuello, y serás el tercer señor en el reino". "Escuchaba de ti, pero no te he visto en acción; así que demuéstrame qué puedes hacer. Necesito que descifres lo que dice, lo que escribió esta mano en la pared".
La respuesta de Daniel
Ahora noten cómo contesta Daniel: "Entonces Daniel respondió y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y da tus recompensas a otros". "No te molestes; no lo estoy haciendo por la recompensa. De hecho, si supieras lo que te voy a decir, te darías cuenta de que no tiene ni caso eso de hacerme de tercero en el reino". Es como si hoy alguien les dijera: "Te doy mis acciones de Blockbuster". O sea, genial, ¿no? No tiene valor.
"Leeré la escritura al rey, y le daré la interpretación. El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba. Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place.
Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto; sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de Su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos. Además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. Entonces de Su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura".
Daniel está dando un resumen de lo que había sucedido unos 30 años antes, capítulo 4. Tú sabes… Yo me imagino que Daniel, como jefe de los magos y de los caldeos, por la posición, el rango que tenía, uno de sus trabajos formalmente era asegurarse de que estas historias siguieran registradas en la historia de Babilonia.
Y a lo mejor hasta Daniel tenía el trabajo, cuando Belsasar era más pequeño, de contarle las historias de lo que había hecho su abuelo. No sabemos. Pero también le dice: "Tú sabes la historia, tú conoces lo que pasó con tu abuelo".
Mene, Mene, Tekel, Uparsin
¿Qué decía la escritura y la interpretación de la escritura? Versículo: "Y la escritura que trazó es: Mene, Mene, Tekel, Uparsin. Esta es la interpretación del asunto: Mene: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. Tekel: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. Peres: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas". Esa es la interpretación, y eso es lo que decía la escritura: "Mene, Mene, Tekel, Uparsin".
Les voy a explicar un poquito de eso. Es arameo, y si consideran como sustantivos estas palabras, son palabras que significan pesas; y cada una es más pesada, y van pesando la mitad de lo que pesaba la anterior. Entonces, mene como la más pesada, tekel como la que pesa la mitad, y luego un parsin, peres, sería la mitad de tekel. Entonces son pesas.
Pero también, si lo lees en arameo con otra pronunciación, las mismas palabras son verbos que significan: numerado, mene; pesado, tekel; y dividido, parsin; peres, que es la forma singular de uparsin. Por eso lo ven en sus Biblias con las dos palabras, uparsin y peres; pero peres es la versión singular de uparsin. Y peres —lo que es interesante es—, adivinen a qué suena esa palabra en arameo: a la palabra Persia. Es una combinación de significados dentro de estas palabras, que son las que Daniel está dando una interpretación sobre qué es lo que Dios le está tratando de decir a Belsasar.
Pesado en balanza
Y algo que es interesante: ¿ustedes han visto una estatua que representa la justicia? Es una mujer que está sosteniendo una balanza. Por mucho tiempo eso ha sido el símbolo de justicia: es cuando se sostiene una balanza, se evalúan las cosas. Y esa mujer, que es una diosa griega, representa la justicia; creo que hasta tiene los ojos tapados, para mostrar su objetividad, y también tiene una espada, ¿verdad? Ya le estoy agregando cosas, pero tiene su balanza, y ahí está pesando. Eso era un símbolo de justicia: el pesar la situación, el evaluar si alguien era culpable o no.
Y ese es el veredicto que Daniel está dando de parte de Dios: "Dios te ha juzgado y te ha encontrado culpable. Dios ya ha juzgado y se da cuenta de que te falta; por lo tanto, tu reino será dividido y entregado a los medos y a los persas". ¿Se acuerdan de la estatua del capítulo 3? Perdón, del capítulo 2. La cabeza era de oro, y el pecho y los brazos de plata: ese era el reino medo-persa. Y ahora se está cumpliendo lo de la estatua, ya mucho tiempo después, varias décadas después, pero ya se está materializando la destrucción de Babilonia por los medos y persas.
"Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino". De todas maneras: "Pues te prometí; pónganle su vestido púrpura". No sé qué está pensando, no sé qué tan borracho estaba Belsasar todavía, y no le importa. No sé qué está pasando aquí; no sé qué tanto le apretó la cadena del cuello de frustración por lo que Daniel le está diciendo acerca de su reino, pero cumple con la promesa.
La misma noche
Ahora, noten lo que dice el versículo 30. Dice: "La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. Y Darío de Media tomó el reino, siendo de 62 años". Esa noche murió Belsasar. Se sabe: ahí hay varios historiadores. Uno de ellos es… pero entonces, sí, no… pero es un historiador. Josefo también es otro historiador que narra estos eventos que está describiendo Daniel 5.
Y una de las cosas interesantes es la fortaleza del imperio babilonio, donde tenían estas murallas enormes que rodeaban toda la ciudad. Pero una de las cosas que hacían para tener autonomía, y no tener que salir y estar protegidos, es que había un río, que era el río Éufrates, que cruzaba la ciudad y pasaba por abajo de las murallas. Entonces cruzaba por medio de la ciudad el río Éufrates, y eso les proveía de agua todo el tiempo, sin tener que salir si era necesario. Bueno, lo que hicieron los medos y persas para invadir Babilonia fue desviar el río. Se bajan las aguas y tienen un túnel, básicamente, que pasa por abajo de las murallas; pueden pasar e invadir Babilonia.
Una de las cosas interesantes también es que, de hecho, estos historiadores registran que, cuando Babilonia fue invadida por los medo-persas, estaban en medio de una fiesta. Los guardias de varias de las puertas estaban borrachos; no pusieron resistencia. Así de tranquilo llegan y matan al rey. Tenemos muchísima evidencia del capítulo 5, fuera de la Biblia, de cómo sucedió.
Dos reyes, dos finales
Bueno, ¿qué es lo que nos quiere mostrar Dios? ¿Por qué inspiró esta historia y la puso aquí, un capítulo entero dedicado a Belsasar, que tuvo un reinado tan cortito y tan inútil? ¿Por qué está esto aquí? Lo que pienso es: contraste. Es lo que acabamos de leer acerca de Belsasar con lo que hemos visto de Nabucodonosor en el capítulo 4. En el capítulo 4 vimos que el mensaje es cómo el que se arrepiente cosecha la recompensa de la gracia, sin importar qué tan oscuro sea su pasado. Y en el capítulo 5 vemos cómo los rebeldes cosechan las consecuencias de la ira, sin importar qué tan seguro parezca su presente.
Esos son los dos contrastes que vemos. En el capítulo 4, un rey arrogante que piensa que él es el que está en control, que él ha hecho todo lo que hizo. Y en el capítulo 5 tenemos a otro rey que también es arrogante, que también es pagano, que también reta a Dios. Pero ¿cómo trata Dios con uno y con el otro? Completamente diferente, ¿no? Es increíble la manera en que este capítulo nos muestra la gran soberanía de Dios en la salvación.
La soberanía de Dios en la salvación
Lo que dice Romanos 9:15, ¿no? Dios dice: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia". ¿Por qué permite Dios que uno viva 18 años y otro, digamos, 80? ¿En qué radica la diferencia? ¿Por qué hay algunos que parece que Dios les da múltiples y múltiples y múltiples oportunidades para arrepentirse, y trabaja de tal manera para que en su vida sean confrontados con la manera en que Dios los está activamente buscando? ¿Por qué a algunos vemos que eso está bien, y otros parece que Dios los ha olvidado y los ha abandonado, y quedan completamente abandonados a su pecado y a su rebeldía?
¿Por qué? ¿Parece eso justo en nuestras mentes? ¿Parece justicia de parte de Dios? ¿No parece que Dios es completamente injusto en la manera en que trata? ¿Por qué a algunos les da más oportunidades? ¿Por qué a algunos les deja vivir más años? ¿Por qué a algunos, como nosotros, nos ha mostrado Su gracia y ahora creemos en Él? No porque soy mejor; porque Dios es soberano, y Dios hace lo que quiere, y Él sabe cómo será glorificado en ambos: en mostrar Su gracia y también en mostrar Su ira y Su juicio. Esta es una de las cosas que vemos en contraste en estos dos capítulos.
Primero: un rey que disfruta el presente
Ahora, quiero mostrarles tres aspectos de este capítulo 5 que creo que vale la pena meditar como conclusión. Número 1: la realidad de un rey que está disfrutando el presente; un rey que se está embriagando con vino; un rey que está tratando de ignorar la realidad de un juicio inminente a su vida y a su imperio, a su reino. Ahí estaban los medo-persas a las puertas; llevaban dos años acorralando a Babilonia, cercándolos, y este rey decide mejor emborracharse y hacer una fiesta. Decide vivir para el placer.
Pero hoy en día tenemos nuestros propios vinos, ¿no es cierto? Nuestras propias maneras de anestesiar nuestros sentidos e ignorar la realidad de un juicio venidero; de ignorar a un Dios que está a la puerta.
Y está confrontándonos con nuestra situación delante de Él. El entretenimiento en nuestra sociedad es la principal manera en la cual nosotros, como sociedad, nos estamos emborrachando para ignorar la realidad que nos rodea; una manera de distraernos, de pensar en algo que, aunque no sea real, me distrae, me deja vivir el momento. Por eso tenemos cines, por eso tenemos televisión, por eso tenemos música y conciertos: porque esas cosas nos distraen y nos hacen adormecernos a las realidades más importantes de nuestra sociedad. Y la sociedad siempre escoge eso antes que rendir cuentas a un Creador. Siempre.
Número 2: disfrutando el presente al despreciar lo sagrado; al considerar las cosas que Dios estableció como sagradas —en este caso, los artefactos del templo— y despreciarlas, al decir: "Eso no importa, no vale, y lo puedo usar como yo quiera". Este libro, la Biblia, es sagrada, pero hoy en día nuestra sociedad ha escogido usarla como mejor le plazca; es decir: "No me importa lo que realmente significa; lo único que me importa es lo que me gusta de este libro". Entonces lo usan a conveniencia, y buscan tratar de acomodar las partes que me gustan para hacer mi propia religión y mi propia creencia acerca de Dios: "El dios que yo quiera crearme, ese será mi dios". Y desprecian lo que Dios nos ha dado como sagrado para conocerle, para conocer quién es Él y lo que nos ha dicho acerca de sí mismo.
Número 3: adorando dioses muertos. Nosotros somos nuestro principal dios, y es por eso que Daniel confronta a Belsasar diciéndole que se ha ensoberbecido, versículo 23. "Esa es tu perversión, ese es tu problema: estás estimando algo mayor que Dios; en este caso, tú mismo te has convertido en tu propio dios". Estás lleno de orgullo. ¿Qué es el orgullo? Es simplemente considerarnos como más valiosos de lo que realmente somos. El orgullo que ofende a Dios es el orgullo que toma el lugar de Dios como lo máximo en este universo; o sea: "Yo, yo soy lo más especial; no hay nada por lo cual vivir más que para mí mismo y para mis intereses, mis deseos. No importa lo que Dios diga, lo que Dios quiera para mí". Ese es el orgullo que existe en Belsasar, que existe en nuestra sociedad.
Todos nosotros, hermanos, somos Belsasar, porque tomamos las cosas que le corresponden a Dios y las usamos para alimentar nuestra lujuria y nuestra idolatría: las cosas que son de Dios, como la naturaleza, las relaciones, el sexo, el poder, el dinero —lo que veíamos en el libro que les recomendé en su momento—. Cuando vemos esas cosas y, en vez de usarlos para la gloria de Dios, las usamos para nosotros mismos, estamos retando a Dios.
Romanos 1, versículo 21, dice: "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles". Esa es la gran tragedia de nuestras sociedades: intercambiar al Creador por lo creado. Y eso es lo que estamos viendo en esta historia: cuando estamos enfocados en disfrutar el presente, es la gran tragedia que nos envuelve.
Segundo: aprendiendo del pasado
Número 2: aprendiendo del pasado. Daniel, cuando llega, lo primero que hace es darle una lección de historia a Belsasar, o más bien recordarle la historia que él ya conoce, con la historia de su abuelo. Y lo que es interesante es que esto… ¿no es acaso lo que estamos viendo todo el tiempo? ¿Cómo es que por lo regular —no siempre, gracias a Dios no siempre, pero por lo regular, ¿no es cierto?— los hijos repiten los errores de los padres?
O sea, ahí ve la hija cómo sufrió su mamá por haberse casado con un hombre que no era cristiano, y que nada más buscó aprovechar la situación, y quedó embarazada antes de estar casados. Y vean las consecuencias. ¿Y qué hace la hija? Hace exactamente lo mismo, sino que debería haber aprendido al haber visto la historia de sus propios padres. Y estoy sorprendido de cómo, inclusive con un legado cristiano de padres o abuelos que honraron y glorificaron a Dios, y que mostraron una fe y una convicción tan fuerte en la Palabra de Dios, y fueron un ejemplo a seguir, puedan tener hijos o nietos que completamente rechazan a Dios y hayan escogido un estilo de vida totalmente contrario al de los padres o los abuelos.
Y han dicho: "Yo no quiero eso para mí. Yo he visto cómo Dios los bendijo, y cómo su matrimonio fue feliz, y cómo ustedes hicieron las cosas bien, y yo no lo voy a hacer así". No lo dicen así directamente, pero lo hacen. Es increíble cómo puede ser que, de unos abuelos que hayan vivido más de 60 años casados, con un matrimonio ejemplar, sus nietos estén en un quinto o sexto matrimonio ya. No entiendo, o sea, ¿qué pasó ahí? ¿En dónde se desconectaron las generaciones de tal manera que se están yendo por otro lado completamente diferente?
Y esa es la advertencia que le está dando Daniel a Belsasar: "Tú viste lo que le pasó a tu padre; tú viste el peligro de la arrogancia y del orgullo. Y eso que él sí tenía de qué jactarse, porque de hecho este imperio sí lo construyó él —bueno, Dios se lo dio a él—, y él sí tenía verdadero poder. Tú nomás estás disfrutando del beneficio de lo que él construyó; tu poder es nomás una ilusión, porque nada más te lo heredaron, tú ni trabajaste por él. Y aun así te jactas más que tu abuelo". Es la realidad de ignorar el pecado y el peligro que hay delante de nosotros, y pensar que todo está bien; y como tenemos una cierta comodidad y ciertas bendiciones en el presente, entonces no tenemos que preocuparnos por el arrepentimiento.
El testimonio de nuestra conciencia
Número 2: el testimonio de nuestra conciencia. Dice Jeremías 17:9: "Más engañoso que todo es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?". ¿Tu confianza en ti mismo? ¿Tú crees que de veras sabes la mejor manera de hacer las cosas, y las mejores decisiones que debes de tomar? ¿Crees que eres tan listo, de veras? Tu corazón es completamente engañoso, y tú lo sabes, porque un día te despiertas y te sientes de una manera, y otro día te despiertas y te sientes de otra manera completamente diferente. Y un día estás hasta acá arriba, todo animado y feliz y lleno de energía, y otro día estás hasta acá abajo, deprimido, ya no quieres saber nada de nada.
Ahí solos, nuestra conciencia está dando testimonio de que nosotros no somos confiables, de que nuestra naturaleza es rebelarse en contra de Dios. Nosotros sabemos que nuestros ídolos están muertos, como le dijo Daniel a Belsasar, y que no satisfacen, y que no les importamos; realmente no están vivos. ¿Le importas a tu cuenta de banco? "Mi cuenta de banco, cómo me ama; y cuando me enfermo, está bien preocupada por mí". ¿Pasa eso? ¿Tienes una relación muy bonita con el dinero? ¿Platicas con tu dinero todas las noches? "Ay, ¿cómo estás? Mira, te voy a contar cómo me fue hoy".
Tú sabes que esas cosas están sin vida, que no tienen valor; en realidad no tienen valor porque no son reales. No te pueden contestar, no saben nada de ti, y ni les importas. No, no les importa. Es más, a la mayoría de la gente no les importa; perdónenme que les dé la noticia, pero es la verdad. El día que mueras, algunos van a llorar, pero la mayoría no; la mayoría va a decir: "Sigo en mi vida como si nada". El mundo sigue adelante; tu vida realmente no le importa mucho a casi nadie. Pero hay Uno al que sí le importa.
Tercero: preparándonos para el futuro
Y ese es el tercer punto. Son las tres cosas que vemos en este capítulo: número 1, el disfrutar el presente; número 2… ¿qué era el número dos?; y número 3, la manera en que nos preparamos para el futuro, porque eso es como termina este pasaje. Viene un juicio; viene algo que Dios ha determinado que será. Y mire, lo más tonto que puedes hacer es lo que hizo Belsasar: festejar y celebrar estando al borde de su tumba. ¿Sabía Belsasar que iba a morir esa noche? No sabía. Sabía que iba a ser pronto, pero no sabía que iba a ser esa noche. Pero cuando tú estás celebrando y estás disfrutando de la vida al borde de tu extinción sobre esta tierra, te pareces al hombre que describió Jesús en Lucas capítulo 12, versículo 16.
"También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate". Versículo 20: "Pero Dios le dijo: Necio" —lo más tonto que puedes hacer—, "esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?".
¿Qué hay de lo que tienes que te vas a llevar a la tumba? ¿Qué hay de lo que tienes que puede permanecer para siempre contigo? Cada uno de nosotros tiene que hacerse esa pregunta, porque nuestro reino llegará a su fin, así como el reino de Belsasar llegó a su fin. Nuestro reino llegará a su fin; Dios ha determinado el día en que este reino terminará: el reino de tu vida, las cosas que estás haciendo ahorita. Y además, cuando tu reino llegue a su fin, ¿sabes qué va a pasar? Serás pesado en la balanza de Dios. Tekel.
Seremos pesados en la balanza de Dios
Esa es la realidad para todos nosotros: nuestro reino llegará a su fin; seremos pesados en la balanza de Dios. Como dice Eclesiastés 12:14: "Porque Dios traerá toda obra a juicio, junto con todo lo oculto, sea bueno o sea malo". Y a ver, eso es una pregunta que para nosotros se tiene que hacer: si Dios evalúa mi vida en una balanza, ¿cuál va a ser el veredicto? ¿Hacia dónde se va a ir esa balanza? ¿Qué me va a decir Dios? "¿Soy suficientemente bueno? ¿Ya hice lo suficiente como para que la balanza se vaya para acá?". ¿Cómo sabes eso? ¿Cómo sabes que Dios te va a aceptar en el día del juicio?
La respuesta es muy sencilla. ¿Sabes si Dios te va a aceptar? Dice la Biblia que no te va a aceptar; que su veredicto va a ser este: "Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto". Ese es el veredicto para todos nosotros: todos seremos hallados faltos en el día del final. Porque si la balanza se pone en el juicio de la ley de Dios, entonces cualquier pecado que nosotros hayamos cometido contra un Dios infinitamente valioso pone la balanza infinitamente en nuestra contra. ¿Entienden cómo funciona? Porque Dios es infinitamente valioso, cualquier ofensa contra ese Dios nos pone en infinita deuda con Él, y quedamos cortos de lo que necesitamos. Como dice Romanos 3:23: todos hemos quedado cortos de la gloria de Dios.
Tenga cuidado: es la advertencia de Daniel 5. No hay ningún humano, no hay ninguna pared humana tan alta, ninguna fortaleza humana tan segura, ninguna actividad tan oculta que te pueda proteger, que pueda proteger tu pecado de la ira de Dios. Números 32:23 dice: "Pero si no lo hacen así, miren, habrán pecado ante el Señor; y tengan por seguro que su pecado los alcanzará".
Jesús, pesado y hallado perfecto
Las buenas noticias son estas: Jesús será Rey final y eterno, y Jesús será Juez final y eterno. Y Jesús nos está ofreciendo algo para darnos esperanza en el momento en que nuestras vidas sean juzgadas de la misma manera en que Belsasar fue juzgado. Porque cuando la vida de Jesús fue pesada en la balanza de Dios, fue encontrada perfecta y completa, capaz de satisfacer todas las demandas de la santidad de Dios, no solo para sí mismo, pero para todos los que vienen a Dios a través de Él. Y Su banquete nos espera en el futuro, y estamos siendo invitados a ser parte de ese banquete.
¿Saben que todo ser humano está siendo invitado a dos clases de banquetes? Uno, un banquete como el de Belsasar, que está diseñado nada más para el momento y para distraernos en el presente, para anestesiar nuestros sentidos, para no hacernos pensar en la eternidad, para hacernos pensar que esta vida es todo lo que hay. Y por otro lado, Jesucristo, a través de Su Palabra, nos está invitando a otro banquete, que es un banquete eterno, al cual nosotros podemos asistir si hemos sido reconciliados con Dios a través de Él.
Esas son las buenas noticias del evangelio: que Jesús puede pagar por tu pecado en la cruz si pones tu fe en Él, te arrepientes y dices: "Señor, Tú pagaste el precio de mi pecado delante de Dios. Tú pon la balanza de tal manera que no sea encontrado falto cuando sea juzgado por un Juez perfecto". Esa es la noticia increíble de esta historia.
Dos reinos
Que al final habrá una división de reinos. Su última palabra, peres, "tu reino ha sido dividido", también representa la realidad de que Dios, en Su reino final, dividirá a toda la humanidad en dos categorías. Habrá dos reinos: uno es el reino de aquellos que son condenados por su pecado delante de Dios, y otro reino es el reino de aquellos que han sido perdonados por Dios a través de Jesucristo, al poner su fe en Él. Hay dos categorías, nada más, en toda la humanidad: los que han sido perdonados por Dios y los que siguen siendo culpables delante de Dios porque no se han arrepentido de su pecado.
Y el día de hoy, esta es una invitación a reconsiderar nuestras vidas y tomar en serio esta advertencia, y no actuar como Belsasar: "Todavía tengo tiempo; ahí todo, puedo disfrutar la vida. ¿Este juicio del que me están hablando? Si apenas tengo 20 años, 15 años". Alguno de ustedes: "Me falta mucho por delante, sin duda; tengo toda una vida por delante. La verdad, pensar en la muerte, pensar en el juicio de Dios, es lo último que está en mi mente ahorita". Algunos de nosotros ya estamos más de este lado; ya pensamos un poquito más sobre esas cosas. Pero este capítulo es una invitación a no tomar a la ligera la advertencia del juicio de Dios, y la manera en que estamos viviendo nuestra vida hoy, a la luz de la eternidad, a la luz de la balanza que será pesada sobre nuestras vidas y el juicio perfecto y eterno.
La nueva Babel
¿Se acuerdan de la estatua que había en el capítulo 2? Y esa estatua siendo una representación del orgullo humano y de la exaltación humana por sobre todas las cosas, como fue la torre de Babel, que fue edificada en el mismo lugar. Estaba pensando en esto, y creo que vale la pena hacer esta comparación, porque estamos hablando de Babilonia, de Babel. La nueva Babel aquí termina sus días bajo el juicio de Dios, bajo una maldición de palabras incomprensibles, de un lenguaje incomprensible, y una imposición divina de división, como lo fue en Génesis capítulo 11. Dios juzgará a toda persona que ha habido sobre esta tierra, a toda la humanidad, a todas las naciones. ¿Y saben cuál es nuestro más grande problema? Nuestro orgullo, nuestra independencia de Dios; el pensar que no necesitamos a Dios, que no tenemos que rendir cuentas a nadie.
Invitación
Hoy quiero hacerles la invitación a todos los que no conocen a Cristo, aun a los que no están seguros de lo que estoy hablando y no saben qué significa tener una relación personal con Dios. La invitación es: arrepiéntete hoy y dile al Señor: "Señor, yo quiero estar preparado para cuando Tú evalúes y peses mi vida. Quiero que Tú me declares como justo; quiero estar bien contigo, y quiero saber que lo que viene es seguro, que es lo mejor que puedo esperar, mucho mejor que cualquier cosa que he experimentado en esta vida: el sexo, el dinero, el reconocimiento, el poder, todas esas cosas. Señor, sé que esas cosas son temporales, y que al final no me satisfacen de la misma manera que Tú me puedes satisfacer, porque Tú eres mi Creador; Tú me hiciste para Tu gloria, y quiero vivir para eso". Es la invitación para aquellos que no conocen a Cristo.
Y por otro lado, a los que hemos conocido a Cristo y Su perdón: recordemos el gran valor de lo que Dios nos ha perdonado a través de Cristo Jesús. No menospreciemos el juicio de la ira de Dios, del cual Él nos ha salvado. Por eso estamos aquí el día de hoy: para vivir para Su gloria, compartiendo ese mensaje con la gente que nos rodea. Pues sí, bien.
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