La primera visión: El reino del hijo del hombre
¿Qué significan las cuatro bestias de Daniel 7? La visión describe imperios que aterran, un cuerno pequeño que blasfema y, sobre todos ellos, al Anciano de días y al Hijo del Hombre que recibe un reino eterno. Nathan Díaz muestra que el énfasis no está en las bestias ni en el anticristo, sino en la seguridad de los santos.
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Transcripción
Reinos temporales y un reino eterno
Muy bien. ¿Y ya acabó el partido? ¿Cuánto van? ¿Alguien ya sabe? Está aguantando para no arruinarlo. Sí, pero ya va acabando; ya me espero a empezar hasta que termine. Es difícil competir con el Mundial. Pero cuando estaba estudiando este pasaje de Daniel 7, y estaba viendo el énfasis del pasaje, yo estaba pensando sobre hoy, sobre el partido, y cómo iba a ser un reto para muchos esa lucha de si venir a la iglesia o no. Pero estaba viendo que el contraste en todo este libro de Daniel realmente está entre estos reinos temporales —y estamos hablando de imperios que dominaron el mundo y que duraban por siglos—, y aun así el contraste está entre algo que pasará y algo que es eterno. Y el entender el gran valor en el poner prioridades sobre las cosas eternas es uno de los temas centrales de este libro.
La línea melódica de Daniel
De hecho, quiero que recuerden algo de lo que hemos estado viendo, para los que han estudiado sobre la predicación expositiva. ¿Recuerdan que hemos visto el tema de la línea melódica de un libro? Y hay dos puntos hasta ahorita en el libro de Daniel, entre el capítulo 1 y el 6, que ya hemos visto, donde la línea melódica está claramente establecida en el libro. La primera fue cuando Nabucodonosor fue humillado por Dios en el capítulo 4. Y en el final del capítulo 4, en el versículo 35 —desde antes, dice—: "Cuando al fin del tiempo" en que fue humillado, "alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades".
Y piensen lo que dice el versículo 35: "Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y Él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí". Luego dice otra vez, versículo 37: "Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y Él puede humillar a los que andan con soberbia".
Inclusive les dije que al principio del capítulo 4 se establecen los mismos principios; es también parte de la línea melódica: "Paz os sea multiplicada. Este es el mensaje para toda la tierra. Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo. ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación". Después, cuando llegamos al capítulo 5... el capítulo 5 y 6, perdón. Pero en el capítulo 4 y en el capítulo 6 encontramos estos momentos en los cuales dos reyes diferentes, el primero Nabucodonosor y luego Darío, hacen estas declaraciones.
Y esto es lo que vimos el domingo pasado. Dice nuevamente este mismo concepto, "Paz os sea multiplicada", en el versículo 25 del capítulo 6: "De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque Él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. Él salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; Él ha librado a Daniel del poder de los leones".
Ven estos temas repitiéndose a lo largo del libro: cómo Dios está mostrando su dominio y su soberanía sobre todas las cosas, y cómo contrasta el orgullo y los logros humanos con lo que Dios hace, y cuáles de los dos van a durar. Y cómo Dios está buscando hablarnos a través de estos reyes; está buscando hablarle al mundo acerca de quién es Él. Y estos son los temas. O sea, este concepto de cuáles son los reinos y los reyes que existen, temporales y eternos, esos son los temas que vamos a estar encontrando recurrentes a lo largo del libro de Daniel.
Daniel, una introducción a Apocalipsis
En el capítulo 7 encontramos un cambio. Ya les había dicho: hoy vamos a empezar a estudiar Apocalipsis. Si recuerdan, hicimos un paralelo entre Daniel 6, el domingo pasado, y el libro de Hebreos. Hoy espero que encuentren el paralelo más grande entre el capítulo 7 de Daniel con el capítulo 13 de Apocalipsis en particular. Pero realmente estamos empezando Apocalipsis ahorita, porque Daniel es una introducción. Para muchos, cuando leen Apocalipsis, la razón por la que les parece tan extraño el libro, y estos símbolos, y estas figuras, y estas bestias y seres que narra Juan en Apocalipsis, la razón por la que parecen tan extraños es normalmente porque no tenemos una referencia en el resto de la Biblia sobre lo que está hablando Apocalipsis.
Pero realmente gran parte de lo que Juan explica en Apocalipsis lo toma de otras partes de la Biblia, y van a verlo aquí. Daniel es el primero en revelar varios aspectos acerca no nada más de los reinos que él estaba experimentando, sino de reinos futuros. Espero que los atrape un poco esto, y que les despierte su curiosidad y su imaginación, porque estamos hablando de cosas increíbles: estamos hablando del fin del mundo, estamos hablando de cómo va a pasar lo que todavía no hemos experimentado.
La curiosidad por el fin del mundo
Y ahí hay algo de obsesión, de curiosidad en nuestra sociedad por cosas del fin del mundo. Si ustedes le preguntan a alguien: "¿Sabes qué dice la Biblia sobre el fin del mundo?", probablemente se van a interesar y van a decir: "¿Qué? ¿Qué dice sobre el fin del mundo? Yo quiero saber qué dice la Biblia sobre el fin del mundo". Es por eso que las películas que Hollywood ha producido acerca del fin del mundo son tan populares. ¿No han visto esas películas? Hay una que se llama El día después de mañana, ¿no? Se ve cómo se destruye Nueva York, y todas estas ciudades icónicas que tienen todos estos edificios y estatuas y monumentos, y se ven desoladas, y la gente viendo y buscando refugio.
Y nos encanta pensar en eso, curiosamente, porque sabemos que el mundo realmente va hacia allá. Sabemos que finalmente este mundo dejará de ser, y nos preguntamos cómo es que va a terminar, cómo se va a ver el capítulo final de la historia. Y aquí Daniel tiene este tipo de revelación.
Un cambio de género: lo apocalíptico
Ahora, ya les dije: hemos estado en el libro de Daniel desde el capítulo 1 hasta el capítulo 6; hemos estado viendo un género literario que se llama narrativa histórica, o sea, es una narración de estas historias. Y la última narración que tuvimos de Daniel fue Daniel capítulo 6, sobre el foso de los leones. Ese es el último episodio que conocemos de la vida de Daniel, ya grande, ya viejito, y eso es lo que le sucede. Pero ahora en el capítulo 7 hay un cambio de género, que es ahora género apocalíptico. Y Daniel es un libro con fuerte influencia apocalíptica, porque la mitad del libro es género apocalíptico.
Y quiero que piensen, al empezar este capítulo, en lo que estaba diciendo sobre estos libritos de historietas, ¿no? Si ustedes son el tipo de personas que les gustan las imágenes, que son personas visuales, que les gusta algo que ilustre, el género apocalíptico no debería intimidarlos; más bien debería de atraerlos. Porque eso son: ilustraciones, son símbolos, son imágenes para representar realidades. Y todo el género apocalíptico hace eso, hace simbología así: este animal representa esto, este cuerno representa esto, esta lámpara representa esto. Y así va haciendo todo el género: este número representa esto. Entonces, cuando terminemos el libro de Daniel estudiaremos Apocalipsis, pero esto que vamos a ver hoy es una preparación para lo que vamos a estar viendo en el libro de Apocalipsis. Dice: "Prepárense". Y eso es lo que hace Daniel. Ya no estamos en orden cronológico aquí; Daniel se está regresando, en el versículo 1, a un periodo muy específico de la historia. Nos dice: "En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto". Entonces, ¿en qué momento ahora está sucediendo? ¿Cuándo se dio esta visión? En el primer año del rey Belsasar. Entonces, cronológicamente, estamos regresando unos dos capítulos, al periodo que tenemos entre el capítulo 4 y el capítulo 5. En ese tiempo, cuando todavía Babilonia es el imperio dominante, es cuando Daniel tiene esta visión.
Las cuatro bestias
Y lo curioso acerca de esta visión: quiero que, al irla leyendo, se acuerden de la visión que tuvo Nabucodonosor en el capítulo 2, porque eso habría sido muchos años antes, y esta visión solo viene a reforzar lo que Nabucodonosor ya había soñado y Daniel ya había interpretado en el capítulo 2. En el capítulo 2, ¿se acuerdan?, la estatua, con la cabeza de oro, y el pecho y los brazos de plata, y la cintura de bronce, y las piernas de hierro, y los pies de hierro mezclado con barro, y la roca que destroza la estatua y que se convierte en una montaña. Bueno, si no saben de qué estoy hablando, lean el capítulo 2. En un momento vamos a hacer esas conexiones.
Dice, versículo 2: "Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar. La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio.
Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas". Imagínate soñar eso.
Un mensaje para el pueblo de Dios
Entonces la estatua del rey Nabucodonosor en su sueño y esta visión son paralelas. Pero una, ¿a quién fue revelada? A Nabucodonosor. Dios estaba hablando a los paganos; estaba hablando al mundo en general, no a sus hijos, sino al mundo, acerca de lo que quería hacer. Y ahora está hablando ¿a quién? A Daniel. Entonces ahora Dios está hablando al pueblo de Dios, y quiere volver a traer este mensaje, pero ahora a su propia gente. Entonces las revelaciones que son dadas específicamente a Daniel son para Daniel y para el pueblo de Israel, y como consecuencia, hasta el día de hoy, para nosotros también como cristianos. Entonces este es un mensaje principalmente centrado en nosotros como cristianos, aunque tiene mucho que ver con el mensaje que Dios da al mundo también.
Y esta es la que encontré: un dibujito, lo compartí en la historia; está en esta, bueno. Eso es más o menos: las imágenes. Tienen un león que tiene alas de águila; tienen un oso con dos costados y unas costillas en la boca; tienen un leopardo con alas de ave y cuatro cabezas; y tienen una criatura espantosa, una bestia terrible, espantosa, que es diferente a las demás, y que tiene diez cuernos. Y también de esos diez cuernos sale un cuerno pequeño. Entonces ahí está más o menos algo así; habría visto Daniel algo así. Pero evidentemente Daniel está muy perturbado por todo esto, por supuesto, y va a pedir una explicación. Ahorita vamos a llegar a la explicación de qué significa todo.
El león con alas: Babilonia
Pero básicamente, como les decía, es un paralelo de Daniel capítulo 2. Y a Daniel se le va a explicar: "Estos son reyes que se han levantado en la tierra"; es el versículo 17. Entonces entendemos que el león con alas de águila representa el reino de Babilonia, o sea, la cabeza de oro. Y de hecho se han encontrado esculturas del imperio de Babilonia precisamente de águilas con cabezas de león. Entonces es interesante, porque de hecho así Babilonia era representada; ya tenemos evidencia arqueológica de que esta era la representación, de hecho, del reino de Babilonia. Y el rey Nabucodonosor inclusive es descrito como un león en Jeremías 4:7 y en Jeremías 50.
Y hay algo que también van a encontrar aquí, y es que se describe una especie de humillación en esto de que "sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre", en relación al león. ¿Eso les recuerda una historia? ¿Lo que pasó en el capítulo 4? Que es la humillación de Nabucodonosor: este tratar de Dios con Nabucodonosor, de humillarlo para mostrarle su arrogancia y su orgullo. Eso es, creo, lo que está siendo descrito ahí.
El oso: Media y Persia
Luego tenemos al oso, que tiene dos lados, y eso representa el imperio medo-persa. Por eso es que tiene dos lados: un costado que se alzaba más que el otro sería referencia a que el lado persa es más fuerte que el lado medo. Entonces tenía más fuerza el lado persa, y ese es el lado que se levanta más. Y el oso, curiosamente, históricamente conquistó tres imperios: el lidio —Lidia, ¿no?, creo que es—, el caldeo y el egipcio. Esos tres imperios fueron conquistados por los medo-persas. Y ahí tiene sus huesitos, sus costillas; está chupando la carne en su boca, y todavía se le dice: "Come más carne". Entonces tiene todavía más poder para conquistar.
El leopardo: Grecia
Después tenemos al leopardo con cuatro alas de ave en sus espaldas, y cuatro cabezas. Nuevamente, ya viéndolo históricamente, es muy fácil encontrar qué es lo que estaba viendo Daniel. Estas eran cosas que todavía Daniel no había visto cumplidas, pero ya siglos después en la historia Grecia empezó a conquistar, y esto es una referencia a Alejandro Magno. Y lo interesante es que Alejandro Magno se caracterizó por una invasión muy rápida y veloz, sorprendente, que invadió rápidamente el mundo. Y si piensan en las características de un leopardo, y cómo es ágil y rápido en su cacería, es una pequeña analogía aquí de esta bestia, de cómo se vería el imperio de Alejandro Magno.
Y lo interesante de estas cuatro cabezas es que, de hecho, cuando Alejandro Magno murió, en el año 323 antes de Cristo —y tenía 33 años Alejandro Magno cuando murió—, en ese momento hubo una gran disputa: qué iba a pasar con el reino. Y adivinen cómo quedó dividido: quedó dividido en cuatro grupos, para cuatro capitanes de su ejército, que fueron a donde está Macedonia, Tracia, Siria y Egipto. Y es interesante también este dominio que le es dado sobre toda la tierra —lo van a ver en un momento nuevamente—: es un dominio en toda la tierra. Y entendemos que de hecho el imperio griego tuvo un dominio cultural y artístico sobre toda la tierra, que no tuvo que usar un ejército para lograr, pero de hecho sí dominaron toda la tierra.
La cuarta bestia
Y la última bestia, que es más violenta que las otras, que es más temible que las otras, es esta bestia que no tiene ni siquiera forma de animal; simplemente es peor, más espantosa y terrible, como lo describe, en gran manera, y tiene unos dientes grandes de hierro. Claro, finalmente tienen aquí una conexión con la estatua, porque en la estatua las piernas eran de hierro. Y también tenemos históricamente varios aspectos que están siendo profetizados: diez reyes serían el imperio dividido por los bárbaros en sus diversas ramificaciones, que de hecho querían guardar el título, el recuerdo, juntamente con el espíritu del llamado Sacro Imperio Romano. Entonces hay varias cosas que se ven aquí acerca de lo que Daniel está profetizando sobre estos imperios.
El cuerno pequeño y la interpretación de los reformadores
Pero además, este cuerno pequeño... y este cuerno pequeño es algo nuevo que surge en el libro de Daniel, y el cuerno pequeño tiene que ver probablemente con un reino restaurado romano. Ahora, para muchos de los teólogos y de los reformadores de la época medieval, cuando leían este tipo de pasajes, haciendo una asociación inmediatamente con un imperio romano restaurado, empezaron a hacer algunas conexiones: un imperio romano restaurado, un anticristo. Y qué curioso que el papado medieval y renacentista tenía las características de lo que está siendo descrito aquí. Y curiosamente son tres reinos italianos a los cuales el papado desplazó —Lombardía, Rávena y Roma—, que dio lugar a los llamados Estados Pontificios.
Entonces, para muchos, esto era: "Ahí está el anticristo, es el papa". La Iglesia católica representa esta fuerza política y este imperio que ahora está yendo en contra de Dios, y que está siendo descrito en el libro de Daniel, y además también está siendo descrito en el libro de Apocalipsis. Ahora, yo sé que es mucha información. No se preocupen, vamos a estar regresando a esto muchas veces, porque no solamente está aquí, está en el libro de Apocalipsis, y además el capítulo 9 de Daniel va a retomar muchos de los temas que vamos a ver hoy.
El énfasis del imperio romano está en el capítulo 7 y el 9; los otros dos imperios, el medo-persa y el griego, van a estar en el capítulo 8 y 11. Sí, hay un paralelo. Son cuatro visiones que están en el libro de Apocalipsis: siete, ocho, nueve y diez son las visiones; y esta última visión, la del capítulo 10, se va a desarrollar en los capítulos 10, 11 y 22; son tres capítulos para la última visión. No se espanten, pero falta mucho, mucho por ver de estas cosas que no entendemos, pero estamos tratando de entenderlas.
Varios niveles de cumplimiento
Así que quiero que vean ahora la conexión. Yo no estoy diciendo que el papa es el anticristo; yo estoy diciendo que esa fue una común interpretación durante mucho tiempo. Ahora entendemos que mucha de la profecía bíblica y de la literatura apocalíptica tiene varias etapas, o varios niveles de cumplimiento a lo largo de la Biblia. Entonces pueden tener un cumplimiento aquí, un cumplimiento acá, y otro cumplimiento acá. Y uno de los ejemplos más claros de eso es lo del anticristo, porque, por ejemplo, el anticristo podría ser muchos personajes: esta figura de la que leemos en 2 Tesalonicenses capítulo 2, y por supuesto en el libro de Apocalipsis.
Vamos a leerlo de Apocalipsis ahorita, para que vean la similitud de una vez. Lo leemos: Apocalipsis 13, son los primeros tres versículos, que quiero que vean aquí. El mar —recuerden este mar que describe Daniel— era símbolo de caos, de destrucción, y dentro de ese contexto de caos y destrucción es que está viendo estas bestias surgir. Y en el capítulo 13 de Apocalipsis leemos: "Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?".
Entonces, ¿ven la similitud aquí entre Daniel capítulo 7 y Apocalipsis 13? Nada más que aquí en Apocalipsis 13 —y vamos a llegar un día a eso—, aquí en Apocalipsis 13 se conjuntan todas estas figuras, del leopardo y el león y el oso, para formar un solo imperio. Desde aquí, todos están representando al imperio romano. Entonces, ¿entienden cómo tiene todos estos niveles de interpretación lo que estamos viendo? Pero ven que Apocalipsis está tomando prestada de Daniel esta simbología, y la está retomando para nuevamente llevarnos a ver su cumplimiento, tanto en el día de Juan...
Y por eso es que para Juan, para los lectores de Juan, el anticristo habría sido, por ejemplo, Nerón, o Tito en el año 70 después de Cristo, esta persecución que se dio a los cristianos durante ese tiempo. El anticristo habría representado estas figuras políticas que los perseguían. O, por ejemplo, otra figura que también surge para el libro de Daniel como un candidato del anticristo es Antíoco Epífanes, que fue gobernador de Siria del año 174 hasta 164 antes de Cristo, y él trató de aniquilar la religión judía al hacer que adoraran a Zeus. Entonces pueden entender cómo estas figuras tienen muchos parecidos con el pequeño cuerno.
¿Se han acabado los anticristos? Así que ha habido... y Juan lo describe así, hermanos: siempre ha habido anticristos. Habrá un anticristo en el futuro, un anticristo que será el anticristo más terrible de todos, y ahí viene, que todavía no se ha manifestado. Ahora falta que se manifieste. Vamos a llegar a eso en un futuro, no hoy. Porque les voy a decir algo: no creo que ese es el tema central de Daniel 7. No creo que el enfoque de este capítulo está en las bestias. Entonces ya acabamos con el tema de las bestias. No se preocupen, ya les di toda la explicación que quiero darles por hoy sobre todo esto.
Daniel abrumado
Si están confundidos, no importa, porque Daniel estaba confundido. Y Daniel estaba estresado, porque está siendo descrito caos, destrucción, de estas bestias terribles, y le empieza a abrumar a Daniel, y empieza a entrar en estrés, y empieza a traer pánico acerca de esta situación. O sea, si yo les digo: "Las cosas van a empeorar antes de que mejoren", ¿eso los anima o los desanima? O sea, si yo les digo: "Va a haber todavía más persecución de la que han visto a los cristianos, y entre más tiempo nos deje vivir Dios en esta tierra, entre más generaciones pasen, más difícil se va a poner la cosa", ¿dicen: "Qué bueno, ya quiero que me quieran matar, y ya quiero que sea eso"? No, no nos anima, por lo regular.
Y Daniel está en ese tipo de situación; está sintiéndose abrumado. ¿Y saben por qué? Porque para Daniel queda claro que el final del exilio de Babilonia no es el fin. O sea, van a pasar 70 años para el exilio de Babilonia, para que puedan regresar los judíos a su tierra, y básicamente a Daniel se le está revelando que todavía va a haber más sufrimiento, más persecución, aun cuando ya hayan regresado. Van a haber otros imperios, y esos imperios van a ser todavía más crueles y más violentos que los anteriores, y van a surgir más personajes, y más personajes que se oponen a Dios.
El Anciano de días
Pero en medio de todo eso —aquí está el énfasis del pasaje—, viene el versículo 9. Dice el versículo 9: "Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de Él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de Él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo". Entonces aquí, dentro de la visión de Daniel, ya hay un rayo de esperanza acerca de hacia dónde va todo esto. Sí, sí están estas bestias terribles; sí están estos imperios que están en contra de Dios a lo largo de toda la historia de la humanidad; pero está un personaje que es llamado el Anciano de días, que tiene estas características.
Gran sabiduría
Número uno: tiene gran sabiduría. Y esto está ejemplificado... Recuerden: literatura apocalíptica. Todo lo que está leyendo aquí representa algo; no está diseñado para ser tomado literalmente, está diseñado para representar verdades acerca de lo que está siendo descrito. Entonces, cuando hablamos de Anciano de días, o sea, anciano, ¿qué les viene a la mente? Es alguien viejo, ¿no? Pero ¿qué es lo que está tratando de representar Daniel al describirlo como el Anciano de días? Fíjense: el pelo de su cabeza, como lana limpia. Entonces la descripción de Él tiene que ver con su gran sabiduría. La conexión es: alguien de mucha edad ha vivido muchos años, y con muchos años viene sabiduría. Y ese es alguien que ha estado desde el principio. Él es el que formó la tierra, es el que causó que todas las cosas fueran; la causa final, que no tiene causa. Ese es el que está siendo descrito, con una sabiduría infinita.
Gran justicia
Y además, con gran justicia. O sea, está siendo establecido como Juez. Y la imagen del fuego, recuerden, es una imagen que, para los santos, tiene que ver con la purificación, y cuando se trata del juicio de Dios tiene que ver con la condenación. O sea, es usado para condenar y destruir, y es usado para purificar y santificar. Y ese es el tipo de poder que Él tiene; es la justicia que Él tiene en sus manos como el gran Juez que está en el versículo 10, que se sentó, y los libros son abiertos delante de Él.
Y además de todo esto, tiene gran poder, y eso está simbolizado nuevamente. Y no, nada más quiero decir una cosa más acerca de su justicia, y es que no nada más tiene el poder para ejercer justicia, sino que es perfectamente justo, lo cual está simbolizado en su ropa: su vestido era blanco como la nieve. O sea, Él es puro, Él es perfecto en todos los sentidos.
Gran poder
Y ahora se describe su poder a través del fuego, y también a través de esta carroza: su trono, y las ruedas del mismo. Es como un carro que sale de fuego, y tiene que ver con su poder para ejercerlo en donde quiera que Él quiera; o sea, ese poder se puede mover a cualquier lugar. Y además su poder se manifiesta en que hay gente, o sea, millares de millares que le sirven, millones de millones que asisten delante de Él. Ese es el tipo de descripción que se está haciendo.
El Dios que no cambia
¿Y de quién está escribiendo? De Dios, como el Anciano de días. ¿No les encanta ese título? ¿No les parece que ese título describe mejor que ningún otro título su característica inmutable? O sea, que no cambia; que Él ha estado aquí siempre, y que Él sigue siendo el mismo aunque los reinos y los reyes vayan cambiando, aunque las autoridades sean diferentes, aunque haya oposición contra Él, aunque haya toda clase de cosas. Él sigue siendo el mismo, y sigue estando en control, y Él sigue siendo el Juez final de todas las cosas. Eso es lo que está siendo descrito: está siendo descrito como un Juez perfecto delante de todas las cosas, con pureza perfecta, que conoce cada aspecto, y que va a juzgar a estas bestias.
Cuando Roberto nos estaba compartiendo acerca del Salmo 139, ¿recuerdan? "Delante de mí me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. ¿Adónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás". O sea, ¿qué puedo hacer que Dios no conozca? Ya antes de que diga algo, tú ya sabes lo que voy a decir. Esa es la clase de Dios que está contemplando ahora Daniel en su visión. Este cuerno está diciendo palabras en contra de este Dios, pero su cuerpo fue destrozado, entregado para ser quemado en el fuego. Y dentro de este juicio, y de este poder que tiene este Dios, les permite permanecer por un poco de tiempo. O sea, ¿se dan cuenta que la razón por la que siguen estando ahí es porque Él permite que sigan? Ellos solo van a seguir hasta donde Él diga.
Uno como un hijo de hombre
Y aquí viene la última parte de esta visión, que es sumamente interesante, porque ahora tenemos una última conexión que va a hacer Daniel, que es nueva en el libro. Yo he hecho unas conexiones a lo largo de los primeros seis capítulos con la persona de Jesús, pero aquí Jesús va a ser descrito explícitamente por Daniel, en una visión que empieza en el versículo 13: "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido".
¿Quién es este que se acerca al Anciano de días? Uno que se describe ¿como qué? Como hijo de hombre. Esta descripción de hijo de hombre, ¿saben ustedes qué es? Es el título más usado de todos los títulos para Jesús: 69 veces en los evangelios sinópticos, o sea, Mateo, Marcos y Lucas, se usa el título Hijo del Hombre para Jesús; doce veces en Juan; 41 veces en Mateo nada más; 81 veces en total en los evangelios para describir a Jesús como Hijo del Hombre. Entonces, imagínense esta conexión. O sea, normalmente ustedes leen en los evangelios: "Este es el Hijo del Hombre", pero normalmente no piensan en Daniel 7. Y sin embargo, ese título está diseñado para que piensen en Daniel 7.
Y para que todos los judíos que estaban escuchando a Jesús llamarse a sí mismo Hijo del Hombre —que es lo que más usaba Jesús para referirse a sí mismo—, cada vez que esos judíos escucharan este título, pensaran en lo que estaba siendo descrito aquí. Y de hecho, a lo largo de los evangelios, nos damos cuenta de que los judíos sí entendían que Hijo del Hombre tenía un rol mesiánico; y no nada más un rol mesiánico, sino un rol divino. Porque cuando está delante de Caifás Jesús, y dice: "Y tú verás al Hijo del Hombre descendiendo en las nubes del cielo, con poder y gran gloria", ¿qué hizo Caifás? Se rasgó las vestiduras, dijo: "Esto es blasfemia". ¿Por qué? Porque Jesús estaba así, directamente, citando el versículo 13 del capítulo 7 de Daniel.
La roca se vuelve persona
Entonces quiero mostrarles brevemente algunos de los usos que Jesús le dio a este título, porque quiero que lo entiendan: aquí hay una gran importancia que tiene este título. Y recuerden, ¿cuál es el paralelo en el libro de Daniel del capítulo 7? El capítulo 2. Y en el capítulo 2, ¿cuál fue la imagen que vio Nabucodonosor, que destruyó la estatua? Una roca, una roca que se convirtió en una montaña. Ahora, en esta visión de Daniel, esa roca ha sido personificada; ahora es una persona. Tiene el mismo rol de destruir estos reinos que tenía en el capítulo 2. Ahora, en el capítulo 7, ahí está el mismo rol del Hijo del Hombre, que está para destruir los reinos que hay en la tierra, y quiero que vean cuáles son los usos que le dio Jesús, cómo explicó su ministerio en la tierra en relación a este título, Hijo del Hombre.
Completamente hombre, completamente Dios
Número uno: usó este título, Hijo del Hombre, para mostrar que era completamente hombre. O sea, porque la pregunta es: ¿por qué habría usado Jesús este título? ¿Qué es lo que lo motivaba a hacer que este fuera su título principal? Hijo de hombre, en hebreo o en arameo, es una manera de expresar un adjetivo, una identificación de tu persona. Entonces, por ejemplo, si tú quisieras decir "soy pecador", una manera de decirlo sería "soy hijo de pecado". Entonces te identificas con esa naturaleza. Entonces, por eso es significativo: Hijo de hombre representa que Jesús era completamente hombre; Hijo de hombre representa su naturaleza como ser humano.
Y además también representa su naturaleza como Hijo de Dios, o como alguien completamente divino. ¿Por qué? Porque cuando Jesús usaba este título, Hijo del Hombre, decía "el Hijo del Hombre". No decía "un hijo de hombre", sino "el Hijo del Hombre": el que está delante de ustedes es el Hijo del Hombre, es el que está cumpliendo las profecías. Lo cual, o sea, ese "el" es que significa que solo hay uno, ¿no? El Hijo del Hombre solo es uno, y ese Hijo del Hombre es el de Daniel 7. Ese es el Hijo del Hombre, al que le fue dado el dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran, y que su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que nunca será destruido: un poderío y una soberanía que solo le corresponde a Dios.
Su preexistencia
¿Qué dijo Jesús acerca de ser Hijo del Hombre? Usó este título para explicar su preexistencia. Juan 3:13 dice: "Nadie ha subido al cielo, sino aquel que bajó del cielo; es decir, el Hijo del Hombre, que está en el cielo". Jesús dijo: "Yo ya estaba, yo ya existía; el Hijo del Hombre ya existía antes de que ustedes me vieran aquí en la tierra".
Su sufrimiento y la salvación
Número dos: Jesús lo usó para describir... y bueno, hay otro pasaje también, Juan 6:62: "¿Pues qué, si vieran al Hijo del Hombre ascender adonde estaba antes?", haciendo referencia a su preexistencia también. Hijo del Hombre, usado para describir su sufrimiento: "Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que cree tenga en Él vida eterna". Para describir la salvación que traería: "En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida". Y por supuesto, por el contexto de cómo Juan usa este lenguaje, entendemos que el comer y beber la sangre de Jesús representa, es una metáfora para la fe, para nuestra confianza en Él.
El juicio
Número cuatro: juicio. Habló de juicio: "En verdad les digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo; y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque Él es el Hijo del Hombre". Juan 5:25 y 27. Entonces, ¿entienden cómo Jesús ha estado usando este título y está tomando prestado de Daniel ese título para explicar un poco más acerca de cómo se ve, y cuál es la misión, y cuáles son los roles que cumple el Hijo del Hombre? De aquí viene.
Un libro extremadamente mesiánico
Y prepárense, porque todavía viene más acerca del Mesías en el capítulo 9. O sea, Daniel es un libro extremadamente mesiánico. Es un libro que anticipa la venida de Jesús de una manera sobrenatural, que cuando están leyendo ustedes esto, dicen: "No puede ser que inventó esto". O sea, no puede ser de la imaginación de Daniel, porque la manera en que se cumplió es tan específica, tan perfecta, que tiene que haber sido realmente una revelación natural de parte de Dios, que le mostró estas cosas. Entonces son el tipo de cosas que muestran a la Biblia como un libro que sobresale sobre todos los demás libros, como el libro, el libro que es la revelación de Dios y nos muestra su plan para la humanidad.
Cuando leemos aquí todo esto acerca del reino, entendemos el cumplimiento de lo que Dios le había prometido al rey David en 2 Samuel capítulo 7, versículos 12 al 16: "Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente". Es la promesa que Dios le hizo a David acerca de uno que vendría después de él, y que sería perfecto en todos los sentidos, y que sería establecido como el Rey perfecto y soberano del linaje, de la tribu de David. Ahora está siendo confirmada esa promesa a través de Daniel.
La interpretación de la visión
Hay más confirmaciones de todo lo que estoy diciendo. Ahora dice, ¿qué versículo? Dice: "Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas. Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre". Pero hay una nueva etapa de cumplimiento aquí que se le explica a Daniel, que es: no nada más este personaje va a recibir el reino, sino los santos también van a recibir el reino juntamente con Él.
"Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino".
Nuevamente aquí se vuelve a repetir esta imagen, ahora con un poquito diferente perspectiva, más detalles, y después nuevamente la interpretación. "Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón". Había experimentado una montaña rusa de emociones, y de espanto, y de estrés, y de pavor acerca de todas estas visiones que está teniendo.
Enfocados en lo malo
Quiero que se den cuenta que Daniel no es tan diferente a nosotros. Porque vean a este ángel con el que está hablando, este mensajero con el que está platicando Daniel, y está tratando de entender la visión. ¿No les da la impresión...? O sea, Daniel, ¿en qué se enfoca también? ¿Qué quiere saber? "Tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia". ¿En qué está enfocado? Porque la cuarta bestia es la peor de todas, y luego todavía más curiosa, y tiene lo del cuerno pequeño. ¿Y ustedes, que tienen curiosidad sobre esta visión? ¿No es acaso nuestra tendencia a inclinarnos a toda la especulación que rodea esas imágenes? "¿Y quién será el anticristo? ¿Será el papa, o será un gobernante de la Unión Europea? ¿Y qué hay del 666, y de la marca de la bestia? ¿Y cómo va a ser todo esto, y cómo van a perseguir a los cristianos? ¿Y de veras va...?". O sea, nuestro enfoque, ¿hacia dónde tiende a ir? Hacia lo malo, hacia lo que nos amenaza, hacia lo que sentimos que son malas noticias.
"Pero": la palabra clave
Pero quiero que vean que el ángel, o el mensajero, está reafirmando a Daniel cada vez. Le dice: "Bueno, sí, mira: sí, son reyes; sí, son estos imperios; sí, sí, son peores que los demás, este último rey. Pero recuerda, recuerda, Daniel" —versículo 12— "que es así, pero va a pasar". O sea: "Hasta que viene el Anciano de días, y se dio juicio a los santos del Altísimo; y llega el tiempo, y los santos reciben el reino". "Recuerda, Daniel" —versículo 26—: sí, sí "hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos, y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. Pero" —esa es la palabra clave, pero— "se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán".
¿Se dan cuenta que el mensajero está haciendo énfasis siempre, terminando, terminando con la parte del Anciano de días y del Hijo del Hombre? "Ya, acuérdate, Daniel: es pasajero, eso se va a acabar. Sí va a haber oposición, sí va a haber guerra en contra de los santos, sí va a haber reinos que surjan en contra de Dios, pero Dios es el Juez final, y Él ganará". Ese es el mensaje que quiere que escuche Daniel, y parece que no lo está escuchando. Parece que al final él se queda con lo de las bestias, principalmente. ¿No se queda con lo del cuerno pequeño, y la bestia que tiene diez cuernos, y que devora con sus dientes de hierro? Esta imagen en su cabeza.
Y cuando estaba yo leyendo esto, estaba pensando: Daniel está enfocado en lo malo, en la amenaza contra su vida y contra su gente, así como nosotros también normalmente nos vemos amenazados y nos vemos absorbidos por las cosas malas que nos rodean, y se nos olvida. Y la Biblia está aquí para recordarnos: sí, sí, las cosas van a ir mal; sí va a haber oposición; sí va a haber tribulación en sus vidas; "es necesario que a través de muchas tribulaciones entren en el reino de los cielos". Pero acuérdense: Dios es el Juez final, y Dios es soberano, y Dios gana. Al final Él hace un juicio sobre todos aquellos que se oponen contra Él. Así que no tengan miedo: "No tengan miedo, yo estoy con ustedes, ustedes son de los míos, ustedes van a ganar. Van a sufrir, sí, pero al final ustedes poseerán el reino".
El final del exilio no es el triunfo final
¿Cómo sabemos estas cosas? ¿Qué es lo que nos asegura todo lo que estoy diciendo, lo que Dios quiere... con lo que Dios quiere confortar a Daniel? ¿Qué es lo que nos hace pensar en esta esperanza futura? Número uno: el final del exilio no es el triunfo final. Entonces para Daniel dice: "A ver, bueno, pasan estos 70 años, sí, vamos a regresar a Jerusalén, pero todavía va a haber otros imperios que nos van a destruir. Entonces realmente no hemos llegado al final". Dios simplemente está manifestando parte de su plan en la historia.
Para nosotros: ¿hemos experimentado la victoria de Dios ya en nuestras vidas? ¿Hemos experimentado la liberación de Dios en nuestras propias vidas? Sí. ¿Pero tenemos una lucha contra el pecado? Sí. ¿Seguimos viviendo en un mundo...? Sí. Entonces la misma lucha que existe dentro de Daniel es la misma lucha que existe entre nosotros: el ya, pero todavía no. "Sí, yo los voy a libertar de este imperio de Babilonia; va a pasar, ya, ya va a ser destruido. No se preocupen: va a venir otro peor, pero pasará este. Sí regresarán a Jerusalén; estoy con ustedes, yo soy su Dios, voy a cumplir las promesas, voy a restaurarlos en Jerusalén". Nosotros tenemos la misma perspectiva: que ahorita estamos ya en el reino de Dios, experimentando su liberación, experimentando su derrota sobre los reinos de este mundo, aunque todavía no ha terminado ese proceso.
Jesús ya reina
Quiero que piensen entonces esto: Jesús ya ha comenzado a reinar en su muerte y resurrección. No piensen en el versículo 14 como un versículo futuro. No piensen en: "El Hijo del Hombre... algún día se le va a entregar el reino, algún día se le dará el dominio y la gloria y el reino para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvan; algún día su dominio será un dominio eterno, algún día su reino no será destruido". No. Jesús ya fue revelado, y cuando fue revelado murió y resucitó, y cuando ascendió al cielo, ¿qué dijo? ¿Pista? Mateo 28:18: "Toda autoridad es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y hagan discípulos de todas las naciones". ¿Quién está reinando hoy? Hoy, no mañana, hoy: Jesús. Jesús reina hoy.
No tenemos que esperar a un reino futuro para saber que Jesús está en control, para esperar a que todos los pueblos y naciones y lenguas tengan una deuda de servirle a Él, porque ya existe esa deuda. Y esa deuda de lealtad a Jesús como el Rey soberano se llama la predicación del evangelio. Por eso predicamos el evangelio, porque decimos: "Ustedes deberían de estar sirviendo a este Rey, porque Él tiene el dominio sobre todas las lenguas y naciones". O sea, ¿entienden que Él ya está demandando esto que está aquí en el versículo 14? Él ya está exigiendo esto; por eso nos envía a predicar el evangelio, porque dice: "Esto es para todas las naciones; todos los pueblos, todas las lenguas deben de ser míos, deben de reconocerme a mí como el Rey, porque el reino, el dominio, la autoridad me ha sido dada a mí".
¿Cuándo vamos a ver la conclusión de eso? En la segunda venida. Pero, o sea, les digo esto, y enfatizo esto, porque no quiero que piensen en Daniel 7 como un capítulo que nada más nos está apuntando hacia algún día futuro. Sí nos está apuntando a un día futuro, pero también nos está mostrando la realidad que fue inaugurada en la primera venida de Jesús. Y lo que leemos en Filipenses 2:9 al 11, que toda lengua se doblará delante de Él, toda rodilla, y confesará que Él es el Señor: eso es lo que el evangelio está avanzando ahora en la tierra, a pesar de la oposición. Entonces ¿entienden cómo es complicado esto de la literatura apocalíptica? Porque tiene todos estos niveles que se traslapan, y esos niveles que se juntan, y que a veces no se ven tan, tan claros así, como: "Esto llega hasta aquí, y luego empieza esto, y luego termina esto, y luego sigue esto". A veces queremos que la Biblia nos ponga así en categorías y en cajas, así bien acomodados. Pero si ustedes empiezan a ver esto de los reinos que están gobernando y que están en oposición a Dios, eso es algo que siempre ha existido, y Dios está siempre sobre ellos, y está emitiendo un juicio sobre ellos. Y el juicio principal que está emitiendo sobre ellos comienza con la primera venida de Jesús, diciendo: "Ustedes ya no tienen el derecho, y el reino de esta tierra se lo estoy dando a mi Hijo, y va a empezar a avanzar, no a través de una fuerza política, sino a través de la predicación del evangelio". Ese es el dominio de Jesucristo sobre la tierra. Pero algún día ya serán destruidos finalmente, y Jesús será el Rey soberano y final.
Tronos para los santos
Bueno, ¿entienden? Ya son las 12:49 horas y acabó el partido, ¿verdad? Nos vamos a otra pista más de Apocalipsis de lo que estoy diciendo. No es la interpretación que todos tienen, pero creo que vale la pena mencionarla: Apocalipsis capítulo 20. Quiero que lo conecten aquí con un aspecto del versículo 9: "Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos". ¿Pero qué es? Para esa palabra, tronos, en plural, ¿se dan cuenta? Y el Anciano de días ocupa un trono, pero parece ser que hay unos tronos ahí que son establecidos, y más adelante se revela que esos tronos son para los santos.
Y en Apocalipsis se reafirma esto. Dice: "Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar". Fíjense bien: se sientan sobre los tronos los que recibieron facultad de juzgar. "Y vi las almas" —ahora, es importante esa palabra: no son cuerpos, no son personas de cuerpos resucitados todavía; son almas— "de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años". Versículo 5: "Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años".
La primera resurrección
Ahora, no me voy a meter en todos los detalles de esta sección; solo les voy a decir qué es lo que creo que está sucediendo aquí. Este reinado del capítulo 20 está descrito por almas que están sentadas en los tronos, gente que ha muerto. Entonces todavía no ha sucedido la resurrección de los muertos, que es la segunda resurrección. O sea, la segunda resurrección es la resurrección física, cuando recibimos cuerpos glorificados. Y ahí, en Apocalipsis 20, específicamente menciona que es la primera resurrección. Lo interesante es que esto de la primera resurrección es algo nuevo en esta parte de la Biblia, en Apocalipsis 20, y nos hace pensar: ¿aquí de qué tipo de resurrección está hablando?
Jesús dijo: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá". Esa es la primera resurrección. Lo cual significa que si yo muero hoy... y eso es lo que creo acerca de mis padres: ellos ya experimentaron la primera resurrección; sus almas están sentadas en tronos, reinando ya ahorita con Jesús. Eso es lo que creo que se refiere Apocalipsis 20 en relación a los 1000 años, 2000 años. No son mil años literales sobre la tierra después de que Jesús regrese; creo que representa este periodo de tiempo perfecto entre la primera y la segunda venida, en donde todos los que han muerto en Cristo ahora están reinando en tronos juntamente con Él.
Y pueden leer más acerca de eso en 1 Corintios 6, donde dice en el versículo 2: "¿No saben que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo es juzgado por ustedes, ¿no son competentes para juzgar los casos más sencillos? ¿No saben que hemos de juzgar a los ángeles? ¡Cuánto más asuntos de esta vida!". O sea, Pablo está sorprendido de que se estén llevando a las cortes de la sociedad, del gobierno. Dice: "Ustedes van a juzgar al mundo, a los ángeles, juntamente con Dios"; o sea, deberían tener más sabiduría para empezar a juzgar asuntos ahorita en la tierra. También 2 Timoteo 2:12 dice: "Si perseveramos, también reinaremos con Él". O sea, son promesas: tú vas a reinar con Jesús.
Y yo creo firmemente que ese reinado no empieza en la segunda venida; empieza el día que morimos. El día que nosotros morimos, y nuestra alma está en la presencia de Dios, ese día comenzamos a reinar juntamente con Cristo. Es la promesa de lo que estamos viendo: hay un cumplimiento presente para los santos; no es nada más futuro. Y esto de heredar el reino comienza ahorita; o sea, ya estamos heredando el reino nosotros, los santos, a lo largo de estas generaciones que están viviendo desde la primera venida de Jesús, que están experimentando el poner su confianza en Él viendo hacia atrás, mueren en Él y reinan juntamente con Él, y empiezan a heredar ya las promesas que da la Palabra de Dios. Sí se va a cumplir de una manera más completa y perfecta en la segunda venida, en donde nuestros cuerpos serán resucitados, pero no todo empieza ahí. No todo empieza ahí; ahorita ya empezamos a experimentar muchas de estas bendiciones.
Nuestro futuro está seguro
Número tres, y último punto: nuestro futuro está seguro. Es la esperanza futura. El énfasis de este capítulo, hermanos, no está en las bestias, no está en el cuerno pequeño, no está en los reinos ni en los reyes que se oponen a Dios. ¿En dónde está el énfasis? En la seguridad para los hijos de Dios. Ahí está el énfasis: en mostrarnos que no tenemos nada que temer. Sí, nos van a perseguir; sí, nos van a matar; sí, vamos a sufrir en esta vida. Pero ¿quién gana al final? Dios. Ese es el punto. Y el ángel quiere... a Daniel, ¿verdad?, quiere apuntarlo en esa dirección una y otra vez, decirle: "Mira, Daniel, no te estoy nada más dando las malas noticias; te estoy dando las buenas noticias, que sobrepasan tanto las malas".
Porque, ¿cuánto vivimos en esta vida? ¿70 años, 80 años, 90 años, cuando mucho? ¿Qué es lo que nos espera? Es la eternidad. Y en la eternidad estaremos en la presencia de Dios, reinando con Él para siempre, completamente perfectos, completamente seguros, y en el placer y la satisfacción de la gloria de Dios por toda la eternidad, mejor que cualquier cosa que han conocido en esta vida. Quiero que vean la extensión del reinado de Jesús: "El reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán". O sea, hay un sentido espacial, hay un sentido relacional, y hay un sentido temporal, o sea, en cuanto al tiempo que va a durar. Y todo es en términos absolutos: todo lo que existe en todo el universo es de Dios, y todo lo que existe en todo el universo será nuestro también en Cristo Jesús.
Vamos a estar regresando a estos temas que ya vimos ahorita, en más visiones, más imágenes. Pero quiero decirles esto a todos los cristianos: feliz Día del Padre. Nuestro Padre eterno, el Anciano de días, nos ha redimido a través de su Hijo, el Hijo del Hombre. Nuestra esperanza es segura. Pues, de pie.
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