Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Daniel 8Daniel

El reino del anticristo Parte 2

Transcripción

Antíoco en Jerusalén

…(La grabación comienza a media predicación.) Algo; ninguno se defendió. Entonces, vean todas estas descripciones de lo que sucedió cuando llegó Antíoco a Jerusalén. Y tiene esta fiesta de Baco, que es el dios del vino: aquí está la fiesta de los tabernáculos, y en lugar de la fiesta de los tabernáculos dice: "Ahora vamos a celebrar a mi dios del vino". Y además les prohíbe a los judíos hacer cualquier tipo de cuestión que tuviera... básicamente quiere erradicar su religión; quiere quitar cualquier costumbre, cualquier práctica que tenga que ver con la ley de Moisés. Más de cien mil judíos fueron asesinados durante este periodo de tiempo, más de cien mil judíos. Sacrificó un cerdo en el altar del templo.

Y esto es algo de lo que está en el librito, si quieren leer más también, sobre el que les anuncié hace ratito, de "Estamos en los últimos tiempos". Esto es el principio de lo que conocemos como la abominación de desolación: es una persona que viene y pone en el altar, o en el templo de Dios, algo que sea una blasfemia en contra de Dios, un reto contra Dios. Y eso es exactamente lo que hizo Antíoco.

Las 2300 tardes y mañanas

Ahora, es interesante, nuevamente —esto debe de incrementar nuestra confianza en la Palabra de Dios, que este es un libro realmente inspirado por Dios—: ¿cuánto tiempo duró? O sea, la visión le dice a Daniel: "Esto no va a ser permanente. Van a quitar los sacrificios en el templo, va a haber opresión contra el pueblo de Israel, pero esta prevaricación asoladora y este pisoteo de los judíos —dijo— solo va a durar 2300 tardes y mañanas". Hay varias maneras de interpretar esto, pero lo más normal, o lo más fácil, es: pues, ¿cuántos años son 2300 días? Son más o menos tres años, que habrían sido si consideramos tarde y mañana como está aquí, o sea, doble. Lo interesante: son tres años si lo consideramos doble, como tardes y mañanas, o son seis años, dependiendo de cómo... O sea, hay como varias maneras de entender estos 2300 días.

No me voy a meter en los detalles de cómo podemos interpretarlo; solo les voy a decir cómo se cumplió en la historia. En la historia, estas 2300 tardes y mañanas, si ustedes lo toman como una unidad, entonces son 6 años. O sea, 2300 entre 365, eso serían 6 años; si lo dividieran en dos, serían nuestros tres años. Pero entendemos ahora, ya habiendo visto hacia atrás cómo se cumplió, esto que describe Macabeos, algo que sucedió de hecho en el año 165 antes de Cristo: que algunos judíos, por esta situación que se veía en Jerusalén, se van al desierto. Y entonces, de los hijos de Macabeo, hay uno que se llama Judas Macabeo, que prepara una revuelta, una rebelión en contra de Antíoco y de lo que está haciendo en Jerusalén. Eso se cumplió exactamente seis años después de la invasión de Jerusalén, o sea, dos mil 300 días. ¿Conocían ellos la profecía? Probablemente. Pero el punto es que se cumplió exactamente como le fue revelado a Daniel.

Janucá

Y cuentan que cuando se dio esto... ¿Conocen y saben qué es la menorá? La menorá se llama como un candelabro, o sea, que tiene como fuego, ¿no?, le prenden. Bueno, no soy experto en cuestiones de todos los utensilios y todo eso, pero está la menorá ahí. Entonces, cuando ellos regresaron a retomar el templo y a volver a instituir los sacrificios en el templo, dicen que el aceite que estaba diseñado para durar un día en la menorá duró ocho días. Esta revolución que se causó por Judas Macabeo, de regresar y retomar Jerusalén, volver a instituir los sacrificios, es lo que se celebra para los judíos el 25 de diciembre. ¿Cómo se llama esa celebración para los judíos? Janucá, ¿no? Hasta el día de hoy celebran ese evento.

Antíoco había tomado Jerusalén, había quitado los sacrificios, y exactamente seis años después Judas Macabeo regresa a retomar el templo junto con un grupo de rebeldes, y vuelven a instituir los sacrificios. Y dice entonces: "Hasta 2300 tardes y mañanas; luego el santuario será purificado". Entonces esta es la manera en que se cumplió todo esto. Está padre, ¿no? ¿Les gusta esto? Esto es Daniel 8. Jesús celebró Janucá, ¿sabían eso? La fiesta de las luces para los judíos; está en Juan 10.

El fin de Antíoco

Bueno, este hombre, Antíoco Epífanes, dice que va a ser muerto, pero no por causa humana. Y efectivamente, así es como murió: no murió en batalla, no murió por una conspiración dentro de su propio reino; simplemente le dio un virus y se murió. Una fiebre, se acabó su vida. Entonces así es como Dios juzgó a Antíoco Epífanes, y está profetizado aquí en Daniel 8.

Bueno, el ángel le dice a Daniel: "Esto es para el futuro, esto es para los últimos días". Ahora, quiero mostrarles que cuando dice "esto es para los últimos días", no se está refiriendo al final de los tiempos para nosotros, o sea, cuando Jesús regrese por segunda vez. Se está refiriendo a cuando termine el periodo de la ira de Dios, del juicio de Dios sobre Israel, que se manifestó precisamente a través de la invasión de Antíoco. Esto era un juicio de Dios; habla de este periodo como un periodo de la ira de Dios sobre su pueblo. Así como Israel había sido juzgado por Dios con la invasión de Babilonia, que había causado el exilio, de la misma manera, cuando después de 70 años regresaron otra vez a Jerusalén, y doscientos años después, trescientos años después, ahora Antíoco va a hacer otra invasión a Jerusalén; otra vez va a ser destruida.

Muchas veces hubo invasiones en Jerusalén, muchas destrucciones, pero el punto es que al final de este juicio de Dios sobre Israel es que se iba a dar todo esto, y ahí va a ser restaurado el sacrificio. ¿Qué más tengo que mencionarles sobre esto? Bueno, eso es en general. Obviamente puedo darles más detalles, pero quiero que nos enfoquemos en cuáles son los aspectos principales acerca de este pasaje.

El peligro de la especulación

El primero es: todo esto de Apocalipsis, y todo esto de profecías, nos muestra cuándo nuestras prioridades empiezan a estar mal. O sea, empezamos a darle demasiada importancia al cumplimiento de algunas de estas cosas. Aquí en el capítulo 8, gracias a Dios, tenemos una descripción muy clara de cómo se iba a cumplir, y sabemos cómo se cumplió. Pero les digo esto para prepararlos para lo que viene en los próximos capítulos y para Apocalipsis: muchas cosas de lo que vamos a estar viendo, no sabemos exactamente cómo se cumplen. Y si tú tienes suficiente imaginación, tú puedes formular maneras para darles un cierto cumplimiento a estas cosas. No están diseñados estas profecías para eso, para la especulación.

Tenemos que tener mucho cuidado con el tema de la especulación en la profecía bíblica, porque eso nos va desviando de donde nuestra atención tiene que estar. Creo que este pasaje de Daniel 8 nos está apuntando hacia Jesús, hacia el Mesías; no de una manera muy explícita, pero sí nos está apuntando en esa dirección, y eso es donde tiene que estar nuestro enfoque. ¿Saben cuál es la característica de la mayoría de sectas que existen hoy en día? ¿Saben cómo empezaron muchas sectas? Obsesionándose con la profecía bíblica. Se obsesionan con la profecía bíblica y terminan diciendo un montón de cosas bien raras.

¿Han escuchado de los adventistas? ¿Saben cómo empezaron los adventistas? Escuchen esto; esto es de la historia de los adventistas: "Los 2300 días de la profecía de Daniel despertaron el interés de quienes han intentado predicar la fecha —perdón, predecir la fecha— de la segunda venida del Señor. William Miller, un pastor bautista de Nueva York, interpretó que cada día equivalía a un año, y concluyó que la segunda venida de Cristo ocurriría entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. Conforme se aproximaba la fecha, una ola de expectativa y entusiasmo recorrió todo Estados Unidos. Miles de cristianos de las iglesias mayoritarias, convencidos del acierto de la profecía de Miller, se unieron al nuevo movimiento adventista". Ahí es donde empezó la iglesia adventista. "Y muchos de estos milleristas vendieron sus propiedades y esperaron con ansiedad la llegada del reino de Dios. Cuando se cumplió la fecha y no hubo ningún cataclismo, Miller anunció el 22 de octubre de 1844 como la nueva fecha para la parusía, o segunda venida.

Este segundo fracaso, conocido como la Gran Decepción, llevó a Miller a reconocer que se había equivocado. Sin embargo, varios de sus seguidores argumentaron que la segunda fecha era correcta, aunque la explicación era errónea. Según esa opinión, el 22 de octubre de 1844 Jesús se trasladó desde su lugar a la diestra del Padre hacia el lugar santo, donde daría comienzo al juicio investigador de todos los creyentes confesos, muchos de los cuales serían borrados del libro de la vida. Este remanente de los milleristas fundó la Iglesia Adventista del Séptimo Día".

Los 2300 días: eso causó toda la conmoción. Mucha gente lo siguió, y dijeron: "Ya voy". Fueron a sus trabajos, dijeron: "Renuncio, porque ya viene Jesús, y voy a vender mi casa, y voy a hacer todo lo que está diciendo este hombre". Y claro, la manera en que adaptan las profecías es que cuando no se cumplen, le dan otro giro: "Ese año, perdón, es que a lo que me refería era esto". De hecho, los Testigos de Jehová tienen una historia muy parecida también, en relación al cumplimiento de Daniel 8. Ellos hablan de... estaba leyendo acerca de esto: 1914, creo, es cuando dicen que Jesús tomó su trono. No sé si ellos empezaron alrededor de esos años. Entonces, claro, tienen que acomodarlo de alguna manera con la profecía bíblica.

Pero les digo: si tienes suficiente imaginación, casi puedes hacer que esto sea lo que quieras. ¿Qué significan 2300 días? ¿Dos mil trescientos años? ¿Dos mil trescientos minutos? ¿Dos mil trescientas décadas? Lo que quieras; puedes hacer que sea de la manera que tú necesites que se acomode. Pero yo ya les expliqué: esto es cómo se cumplió literalmente en la historia de Israel. Nomás les digo eso porque si yo les empiezo a decir fechas de cuándo va a regresar Jesús, córranme de la iglesia; ya no me dejen predicar. No es el punto del pasaje estar adivinando este tipo de cosas, ni haciendo conclusiones extrañas.

Esas son las características de este hombre, Antíoco Epífanes, que, imagínense, se puso a sí mismo Epífanes, y quiere decir "Dios hecho manifiesto". Ese es un nivel de orgullo, su nivel de arrogancia, su nivel de reto hacia Dios: decir "yo soy dios". Por lo regular, cuando alguien se opone a Dios, también se opone al pueblo de Dios, al pueblo judío; a lo largo de la historia lo hemos visto varias veces.

Cómo esperamos en Dios

Bueno, quiero concluir, hermanos, con lo que dice el versículo 27, porque aunque parece el versículo 27 nada más una pequeña observación de parte de Daniel, creo que este versículo resume bien cómo deberíamos nosotros responder ante este tipo de profecías. ¿Cómo debemos de responder cuando sabemos lo que va a suceder en el futuro, cuando vemos lo que Dios está diciendo, hacia dónde va la historia? ¿Cuál debería ser nuestra reacción? Y lo quiero resumir con este concepto: cómo esperamos en Dios.

A Daniel se le dijo: "Mira, esta es una profecía que todavía va a tardar en cumplir". Por eso se le dice: "Guárdala". O sea, "tú guardas la visión, porque es para muchos días"; o sea, falta, falta para que se cumpla. Entonces, a lo largo de toda la Biblia vamos a leer muchas cosas que todavía no se han cumplido. Y aunque eso no es en particular lo que está sucediendo aquí en Daniel 8, a lo largo de este proceso de estar estudiando profecías bíblicas nos vamos a encontrar con muchas en que vamos a estar diciendo: "Esto todavía no sucede, esto todavía no ha sucedido". Hablamos de la segunda venida, hablamos de la resurrección, y la resurrección final de cuerpos glorificados: son cosas que todavía no han sucedido. Y en todo esto de la profecía bíblica, ¿cómo respondemos? ¿Cómo esperamos a que estas cosas se cumplan?

Dios está en control de la historia

Número uno —creo que no lo puse aquí, así que nada más lo voy a decir rápidamente—: número uno, miramos a la profecía bíblica dándonos cuenta de la soberanía, del control que Dios tiene sobre la historia, y de la manera en que podamos estar tranquilos sobre lo que pase. ¿Quién va a ganar el primero de julio como nuestro presidente? No sabemos quién va a ganar, pero ¿saben quién sabe? Dios. ¿Sabe quién va a ganar el Mundial? ¿México? Dios sabe. Pero ¿cuál es el punto de todo esto? Dios está en control, y Dios tiene una razón por la cual permite que sucedan las cosas. ¿Dios puso a Antíoco como rey? Sí. Dios permitió que invadiera Jerusalén y matara a cien mil judíos. Entonces, aun malos gobernantes son puestos por Dios, y Dios permite que estén ahí.

Pero aquí está la esperanza que tenemos: esos gobernantes pasarán. A diferencia de Dios y de su reino, esos gobernantes no estarán ahí para siempre. A lo largo de todas estas profecías de Daniel estamos leyendo: ahí viene este, y luego este; este se acaba y viene otro, y este se acaba y viene otro, y este se acaba y viene otro. Entonces esa ha sido la historia de todos los gobiernos que han habido, porque ningún gobierno es permanente. Entonces, no se preocupen: gane quien gane el primero de julio, solo serán 6 años; pasará. Yo sé que para muchos de ustedes no es mucha esperanza, pero es la confianza que nos da la Biblia: Dios está en control.

Cómo Dios preparó el camino del evangelio

¿Y saben qué? El imperio griego, cuando Grecia dominó, a través de Alejandro Magno y de estos generales, dominó el mundo entero. ¿Saben qué sucedió en todo el mundo? Porque en el imperio nivelaron, emparejaron la cuestión del idioma. Dijeron: "A ver, todos van a hablar griego, y además vamos a hacer este griego": no el griego sofisticado de Aristóteles y los filósofos; es el griego para la gente común, que se llama griego koiné. Y eso unificó el imperio. ¿En qué idioma fue escrito el Nuevo Testamento? ¿Y por qué? Porque era lo que todos hablaban.

Y después, cuando llegó el imperio romano —ustedes han escuchado esta frase: "Todos los caminos llevan a Roma"—, eso no es nada más un dicho, una frase; era cierto: todos los caminos llevan a Roma. Roma diseñó los caminos de tal manera que estuvieran tan bien conectados que en todo el imperio fuera fácil viajar e ir de un lugar a otro. Y ya vimos en Hechos cómo estos dos aspectos, tanto la unificación del idioma como la facilidad de viajar a lo largo de todo el imperio, es lo que preparó el panorama para que el evangelio se expandiera efectivamente a lo largo del libro de Hechos, que duró un periodo de 30 años, más o menos, para que el evangelio llegara a todas partes del imperio. ¿Dónde estaba Pablo al final del libro de Hechos? En Roma. Y efectivamente, ya había llegado a todo el imperio el mensaje del evangelio. Entonces ahora podemos ver hacia atrás y podemos decir: por eso es que Dios estaba preparando estos imperios para invadir toda la tierra conocida. Dios estaba preparando todo para que, cuando fuera manifestado su Hijo Jesucristo, todo el panorama estuviera preparado de tal manera que ese mensaje pudiera avanzar de la manera que Dios quería que avanzara. Bueno, esperamos en Dios viendo hacia atrás, viendo cómo es que usa todas estas cosas para sus propósitos.

Las cosas ocultas y las cosas reveladas

Número dos —en realidad es número uno aquí—: las cosas ocultas y las cosas reveladas. No se frustren, hermanos, si no entendemos todo lo que está aquí en la Biblia. Deuteronomio 29:29 dice: "Las cosas ocultas pertenecen a Dios"; las cosas reveladas nos las ha dicho. Las cosas ocultas no nos las dice porque no tenemos que saberlas. Entonces hay mucho de lo que vamos a estar viendo que no entendemos. ¿Daniel entendía todo? Daniel no entendía todo; aquí lo dice: "Vi esta visión, y aunque me la explicó el ángel Gabriel, no la entendía".

"Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a ustedes diligentemente inquirieron y averiguaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían. A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a ustedes, en estas cosas que ahora les han sido anunciadas mediante los que les predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar". Ellos veían hacia adelante; no entendían todo cómo se iba a cumplir, pero sabían que Dios estaba haciendo una obra muy específica, que se trataba de un Salvador, el Mesías.

Quebrantado por el juicio

Número dos: "Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días". ¿Por qué creen que se enfermó Daniel? Creo que se puso triste Daniel. Creo que le afectó, porque toda esta visión hablaba de un juicio sobre su propio pueblo, un juicio de Dios sobre los judíos, y le afectó a Daniel. Dijo: "Todavía no se acaba esto. Vamos a salir de aquí, de Babilonia, y todavía más adelante va a venir otro juicio de Dios que suena terrible". Pero Daniel sintió compasión, porque se trata del juicio de Dios, y amaba a su gente.

Y solo digo esto como un detalle, hermanos: nosotros sabemos lo que viene. Nosotros sabemos que toda la humanidad será juzgada. ¿Cómo nos sentimos con respecto a eso? ¿Nos sentimos tristes, genuinamente tristes, por la gente que nos rodea, que va a ser juzgada por Dios algún día? ¿O nos hemos acostumbrado ya tanto a escuchar acerca de estas cosas que no sentimos nada de compasión por la gente? Los vemos y decimos: "Pues bien por él, ¿no? Que hagan lo que quieran". O sea, ¿existe ese sentido de tristeza, de quebrantamiento dentro de nosotros acerca de lo que viene, que nos motiva y nos mueve a hablarle a la gente acerca de ese juicio, a hablarles acerca de las advertencias de lo que sabemos que vendrá? Cuando se nos olvida lo que viene es cuando dejamos de tener compasión de la gente.

Fieles en las labores de hoy

Número tres. Dice que después de esto está quebrantado unos días; dice: "Después de eso atendí los negocios del rey". Ahora, ¿a quién está sirviendo Daniel aquí? Belsasar. ¿Era un buen rey? No. Ya vimos en el capítulo 5 que no era un buen rey. Sin embargo, Daniel regresó a atender los negocios del rey, otra vez la vida cotidiana. Y estaba pensando acerca de esto, y cómo eso se relaciona con nosotros. Yo ya les dije cómo mucha gente, cuando escuchó estas profecías: "Allá viene Jesús, la semana que entra viene Jesús; ya renuncio a mi trabajo, ahí estoy vendiendo mis cosas". ¿Eso es lo que quiere Dios que hagamos con el entendimiento de lo que viene? No. Dios quiere que seamos aún más diligentes en las tareas y en las responsabilidades que nos ha dado el día de hoy.

Dios te puso en tu trabajo por una razón: sé fiel en este trabajo. Dios te puso en tu escuela por una razón: sé fiel en tu escuela. Aplícate a las labores que Dios te ha dado para hacerlas bien, aunque tu jefe sea un pagano, aunque tus compañeros sean unos paganos. Dios te puso ahí, y tú tienes que ser fiel a la labor a la cual Dios te ha llamado. Lutero... una vez le preguntaron a Martín Lutero, le dijeron: "¿Qué harías si supieras que el mundo terminaría mañana? Si mañana fuera el fin del mundo, ¿qué harías?". Lutero dijo: "Plantaría un árbol". ¿Entienden por qué digo eso? Porque sigo haciendo lo que normalmente haría, y las labores: lo que yo siembro hoy, yo lo sigo sembrando, sin saber lo que va a venir mañana, pero porque Dios me ha llamado a ser fiel en lo que tengo que hacer el día de hoy. Entonces, hermanos, ánimo: ustedes están en donde Dios quiere que estén, y tienen que seguir siendo fieles y hacerlo bien. Número... siendo fiel en una cultura pagana.

Anhelando el final glorioso

Por último: anhelando el final glorioso. Todo esto está diseñado para darnos esperanza. Sí, las cosas se van a poner peor, pero Dios triunfará, porque Dios está en control. Anhelamos la segunda venida de Cristo. Sí, ya les dije: este anticristo, Antíoco, es solamente una figura del pasado que nos apunta hacia una figura del futuro. Lo vamos a ver más adelante: sí va a haber otro anticristo que se va a aparecer, como Antíoco. Y Jesús dijo en Mateo 24 específicamente eso: la abominación de desolación del libro de Daniel; hay una abominación de desolación que falta. Entonces tenemos que anhelar el final glorioso que Dios nos ha prometido.

Así que, en resumen: vivan confiadamente, en plenitud, mientras esperamos; sirviendo al Rey, llorando por los perdidos, amando a sus vecinos, teniendo comunión con los santos. Y al hacer estas cosas, en el día cuando todas estas cosas penúltimas, estos actos de obediencia penúltimos, se conviertan en los actos de obediencia últimos, y nuestro servicio eterno y alabanza de Dios comience... ¿Se entiende? Estamos en un proceso de preparación para lo que viene. Seamos fieles ahorita, viendo hacia adelante.

Jesús, el sacrificio final

Y como les decía, todo este pasaje está apuntando hacia Jesús como el sacrificio final que cumple los sacrificios del templo. Esto que estamos leyendo aquí en Daniel 8 eran los sacrificios del templo que serían estorbados, que serían detenidos por Antíoco. Pero de hecho encontramos en la vida de Jesús que Él detuvo los sacrificios del templo; ahora no como el anticristo, sino como el Cristo, el Mesías, en donde Él cumple los sacrificios del Antiguo Testamento. 200 años después de que Antíoco desacró el templo de Jerusalén, la persona de Jesús estuvo una vez más ofreciéndose como sacrificio por nosotros, siendo desacrado no por un anticristo, sino por el pecado del hombre, y la rebeldía del hombre, y la enemistad de Satanás.

Tres días después, Dios reconstruyó el templo que los judíos habían desacrado, al restaurar el cuerpo de su Hijo de la tumba. La cruz es la garantía de que los planes de Dios siempre prevalecerán cuando haya oposición: a través de nuestra debilidad, a través de nuestra rebeldía, a través de nuestro pecado, y a pesar de la enemistad de Satanás y todas sus huestes. Todo esto nos está apuntando en esa dirección: de qué se trataban los sacrificios del templo, de Jesús; de qué se trataba la manera en la cual Dios estaba mostrando que tiene el control de la historia, de Jesús. Todo eso nos hace decir: "Ven pronto, Señor Jesús, y trae tu gran obra a su culminación en nosotros". Pues, de pie.

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